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para que ya no tenemos que vivir
en el pecado, sino ser siervos tuyos. Y pedimos tu bendición
sobre este tiempo y tu ayuda en nombre de Cristo. Amén. La semana pasada miramos el principio
de esa historia, empezando en Génesis capítulo 2 en versículo
10. Y solo para recordarles y para para los que a lo mejor no pudieron
estar aquí la semana pasada, dice en Génesis 12 10. Hubo entonces
hambre en la tierra y descendió Abraham a Egipto para morar allí
porque era grande el hambre en la tierra. Y empezamos a mirar
que muchas veces cuando vienen dificultades y aún después de
victorias grandes, Abraham acaba de hacer algo muy difícil, de
dejar su país, dejar todo lo que él conocía, toda su seguridad,
para obedecer al Señor por fe. Y Dios le había hecho esas promesas
tan grandes y vimos un paso de fe tan grande de Abraham. Pero
después de tomar ese paso tan grande, se cayó en un pecado
muy grande. Y vemos que una de las razones
es porque después de tener esa victoria, ya vino hambre, ya
vino tiempo de dificultad. Y muchas veces en nuestras vidas,
después de la victoria, a veces ya no estamos tan cuidadosos
de nuestra vida espiritual. Y muchas veces empezamos a confiarnos
y pensar que nosotros podemos tener la victoria solos. Y en
ese tiempo muchas veces el diablo ataca y caemos, porque no estamos
confiando en el Señor. Y dice allí que bajó a Egipto
en vez de quedarse en la tierra prometida. Y dice en versículo
11, y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a
Sarai su mujer, ella que ahora conozco que eres mujer de hermoso
aspecto. Y cuando te vean, los egipcios
dirán, sus mujeres, y me matarán a mí, y a ti te reservarán la
vida. Ahora pues, di que eres mi hermana
para que me vaya bien por causa tuya y viva mi alma por causa
de ti. Vimos otra vez la semana pasada
que Abraham solamente estaba pensando en sí mismo. Estaba
pensando en su vida. Estaba pensando en su protección.
y estaba dispuesto a sacrificar a su esposa para protegerse a
sí mismo. Y vimos aquí que la importancia
de que cuando en verdad tenemos confianza en Jehová, creemos
en Jehová, vamos a imitar a Cristo. Y Cristo sacrificó por otros
en vez de sacrificar a otros por él mismo. Pero Abraham aquí
hace lo opuesto y vimos que la primera cosa que un creyente
en Jehová hace si sacrifica por otros es que pone el bienestar
de otros sobre su propio bienestar. Ahí vimos el pasaje tan claro
de eso en Isaías 53, donde dice que Jesús llevó sobre sí el pecado
de todos nosotros. Y Él sufrió nuestros dolores,
lo que nosotros merecíamos. Y habrá más a lo opuesto. En
vez de sufrir por su esposa, sacrifica a su esposa para protegerle
a él mismo. Y lastimosamente, muchas veces
nosotros hacemos eso. Muchas veces estamos mucho más
preocupados de nuestra protección, de nuestras cosas, que las cosas
de otros. Y vemos que sigue eso en el ciclo
14. No solamente vemos que tenemos
que poner el bienestar de otros sobre nuestro bienestar si queremos
seguir el ejemplo de sacrificar por otros. Pero entonces en versículo
14 dice, Aconteció que cuando entró Abraham en Egipto, los
egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera. También la vieron los príncipes
de Faraón y la alabaron delante de él y fue llevada la mujer
a casa de Faraón. Vimos que es interesante porque
Sarí en ese tiempo tendría unos 65 años de edad. Y dice que teniendo
65 años de edad, todavía todas las personas allí vieron a Sarí. Ella es muy bella. Y todos vieron
su belleza aún con 65 años de edad. Algunos piensan, Abraham
solamente pensó, bueno, si bajamos allí, si decimos que yo soy su
hermano, si viene algún egipcio y dice, bueno, quiero casar con
tu hermana, si no soy su esposo, si soy su hermano, entonces a
lo mejor puedo decirle, Bueno, tienes que pagarme tal dinero
y si no tienes dinero, puedo negociar con él para que en verdad
proteja a mi esposa y él no va a comprarla. Y él no estaba pensando
que el faraón mismo iba a quererla. Solo pensó, bueno, yo voy a protegerla,
pero de una manera que me proteja a mí también. Pero no funcionó
así, sino que el faraón mismo dice, ella es tan bella que yo
quiero que ella sea mi esposa. ¿Y qué pasa en el siglo XVI?
E hizo bien a Abraham por causa de ella. Y él tuvo ovejas, vacas,
asnos, siervos, criadas, asnas y camellos. Entonces Abraham
Lo pasa muy bien. Él está llegando a ser muy rico.
Él dice, mira, vine aquí de hambre y dejé una tierra de hambre y
vine a esa tierra y ya soy rico. Y no solamente tengo comida para
comer, pero tengo muchas cosas. Y parece que no está pensando
en lo que está pasando a su mujer, porque por dejar a su mujer y
ir con Faraón, él ya está haciéndose rico. Y la segunda cosa que vemos
aquí es Abraham no está preocupado por los deseos de Sarai. Está solamente preocupado con
sus propios deseos, lo que él quiere. Y nosotros como cristianos,
imitando a Cristo, no solamente tenemos que poner el bienestar
de otros sobre nuestro propio bienestar, pero tenemos que considerar
los deseos de otros sobre nuestros deseos. Y muchas veces, como
Abraham, estamos tan enfocados en lo que nosotros podemos ganar
o lo que nosotros queremos tener, que no pensamos en lo que otros
quieran. O lo que otros necesitan. O lo
que otros necesitan. Eso es el deseo de otros. Y obviamente
no fue el deseo de Sarai llegar a ser la esposa de Faraón. Eso no iba a ser algo muy placentero. Seguramente Faraón ya tenía muchas
esposas. Y obviamente Sarai ya era la
esposa de Abraham, pero Abraham no estaba pensando en sus deseos.
Él está viendo todos los camellos, todas las cosas que Él está recibiendo
por causa de esa situación. Y otra vez, eso es lo opuesto
que vemos en la vida de Jesús. En Mateo capítulo 26, vemos a
Jesús en el tiempo más difícil de toda su vida. Otra vez sabemos
nosotros que Jesús podría haber hecho su propia voluntad. Podría
haber llegado a ser rey. Y podría haber, como dice una
canción antigua, llamado a diez mil ángeles para librarle y para
establecer su propio reino y para disfrutar de todos los placeres
de este mundo. Pero cuando vino el tiempo, cuando
él pudo haber hecho su propia voluntad y buscado sus propios
deseos, vemos a Jesús en Mateo 26, versículo 36, Y eso es lo que dice la palabra
del Señor cuando Él estaba allí en el jardín de Getsemaní. Entonces
llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní. Y dijo
a sus discípulos, sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro y a los dos
hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo, Mi alma
está muy triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo. Y yendo un poco adelante, se
postró sobre su rostro, orando y diciendo, Padre mío, si es
posible, pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino
como tú. Vino luego a sus discípulos y
los halló durmiendo, y dijo a Pedro, ¿así que no habéis podido velar
conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis
en tentación. El Espíritu a la verdad está
dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue y oró por segunda
vez, diciendo, Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa,
sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los
halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de
sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo
y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Nosotros
sabemos que Jesús era 100% Dios, pero también era 100% hombre.
Él sintió todo el dolor físico que nosotros sentimos. Él sintió
todo el dolor mental y emocional que nosotros sentimos. Y él sabía
que yendo a esa cruz, primeramente él iba a sufrir un dolor increíble. De ser abofeteado, de ser pegado,
latigado. Y entonces de ser colgado enfrente
de todos, completamente desnudo, en agonía completa por horas
y horas. Pero además de todo eso, aún
más grande de todo eso, el puro, perfecto Hijo de Dios, que odiaba
el pecado, que nunca pecó, iba a ser hecho el pecado, nos dice
Segundo de Corintios, para que nosotros pudiéramos ser hechos
justicia de Dios. Él iba a tener la comunión íntima
con su Padre, que había disfrutado por toda la eternidad, rompido. para que en la cruz tendría que
llamar, Dios mío, Dios mío, porque me has desamparado. Y en su carne,
él no quería hacer eso. No era algo agradable. Él ora
al Señor tres veces, si es posible, pase de mí esa copa. Pero tres
veces dice, no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres. Y él
decidió poner a un lado todos sus deseos. todo lo que Él quería
para salvarnos a nosotros y para obedecer a su Padre Celestial.
Y mientras tanto, miramos a sus discípulos y Él pide de ellos
solamente una cosa. Por favor, solamente en ese tiempo
de más necesidad de mi vida, ¿pueden quedar conmigo y solo
acompañarme y orar? Pero ellos también tenían un
deseo, el deseo de dormir. Y su deseo, ellos decidieron,
voy a cumplir mis deseos. Y dejaron a Jesús a sufrir a
solas, porque ellos querían dormir. Y eso es lo que vemos con Abraham.
Abraham no estaba preocupado con los deseos de su esposa.
Él estaba enfocado en los deseos de lo que podría ganar, lo que
él podría tener. Y lastimosamente, demasiadas
veces nosotros somos así. Estamos mucho más preocupados
por nuestros propios deseos que las necesidades y los deseos
de otros. Fue un gozo y un ánimo para mí
escuchar al pastor Pasos hace unas semanas aquí. Y era increíble
para mí que él vino y predicó. Y muchas veces los misioneros,
cuando vienen y predican, muchas veces pidan que reciban apoyo
para proveer sus necesidades. Una cosa necesaria y buena. Pero
si recuerdan, él no pidió apoyo para él mismo. Él solo pidió
un techo para su iglesia, porque tenía una carga para las necesidades
de las personas que estaban en su barrio. Y él estaba más preocupado
con las almas perdidas que su propia seguridad, de sus propias
necesidades. Él estaba orando, buscando los
deseos de otros. Pero ¿cuántas veces nosotros
estamos mucho más preocupados por nuestras propias necesidades?
Muchos matrimonios tienen muchos problemas porque cada uno quiere
usar su dinero de la manera que a ellos les gusta más. Y hay
muchas peleas. ¿Por qué? Porque no queremos
buscar los deseos de otros. Queremos solamente enfocarnos
en mis deseos, en lo que yo quiero. Muchos padres y hijos tienen
muchos problemas porque los hijos solamente están enfocados en
sus propios deseos. Yo quiero salir con mis amigos.
Yo quiero tener esa cosa. Yo quiero hacer esa cosa. Y no
piensen en los deseos o las necesidades de sus padres. solamente piensan
en sus propias necesidades. En muchos trabajos hay muchas
peleas, hay mucha amargura. ¿Por qué? Porque cada uno está
buscando su propio placer. No están pensando en cómo sus
decisiones afectan a otros. Solamente piensan en lo que yo
quiero, lo que yo deseo. Y muchas veces aún en iglesias
hay división y otra vez armargura y enojo. ¿Por qué? Porque cada
uno está buscando cómo otros me tratan a mí. ¿Qué espero yo
de otros? ¿Qué quiero yo en la iglesia?
¿Qué deseo yo de esas cosas? En vez de buscar el bien de otros. Cristo dijo que no se haga mi
voluntad, sino la voluntad del Padre. Sacrificó sus deseos para
otros. Abraham sacrifica a otros para
sus deseos. Sacrifica a su esposa para suplir
sus deseos de llegar a ser rico. Considera los deseos de otros
sobre nuestros deseos. Dicen Colosenses capítulo 3.
La única manera que nosotros podemos hacer eso es si tenemos
el corazón de Cristo. Colosenses 3 12 dice y el señor,
perdón, Colosenses capítulo 3, versículo 12, dice, vestidos
pues como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable
misericordia. de dignidad, de humildad, de
mansedumbre, de paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos unos
a otros. Si alguna tuviera queja contra
otro, de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo
vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos
de amor, que es el vínculo perfecto. Si nosotros tratamos en nuestras
propias fuerzas de poner los deseos de otros sobre nuestros
deseos, no lo vamos a poder hacer. Lo podemos hacer de vez en cuando,
pero siempre al final del día, lo que nosotros, lo que es más
cómodo, lo que es más deseable para nosotros, va a ganar. No
nos preocupa los problemas de otros. Pensamos en ellos por
un momento, pero entonces nuestros problemas son más importantes.
Solamente es cuando nosotros meditamos en Cristo, dejamos
a Cristo controlarnos y ya nos vestimos de Cristo que ya podemos
perdonar a otros, preocuparnos por otros, poner ese vínculo
de amor que une a todos. Necesitamos buscar la gracia
de Dios para no ser como Abraham, sino sacrificar por otros, poner
el bienestar de otros sobre nuestro bienestar, considerar los deseos
de otros sobre nuestros deseos. Y regresando a Génesis capítulo
12, la tercera cosa que vemos aquí en versículo 17. Abraham empieza hablando de su
propio bienestar. Por favor, digas que eres mi
hermana. Una media mentira, media verdad,
porque sí era media hermana, pero también era esposa y quería
esconder eso. ¿Por qué? Para que me vaya bien,
para que mi vida sea protegida. No me importa lo que pasa a ti,
pero yo quiero proteger mi propia vida. ¿Y qué pasa? Sarí es llevado
por Faraón, Abraham llega a ser rico. Y mientras que Abraham
está llegando a ser rico, versículo 17. Entonces, Faraón llamó a
Abraham y le dijo, ¿qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que
era tu mujer? ¿Por qué dijiste, es mi hermana,
poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora pues,
he aquí tu mujer, tómala y vete". Entonces, Farón dio orden a su
gente acerca de Abraham y le acompañaron y a su mujer con
todo lo que tenía. Vemos aquí varias cosas que son
muy tristes. Abraham acaba de recibir varias
promesas, que él iba a llegar a ser una nación grande, que
por él todas las familias iban a ser bendecidas, que todos los
que trataron de maldecir a Abraham iban a ser malditos. Pero él
está haciendo todo lo posible para destruir todas las promesas
de Dios. ¿Qué va a pasar si Sarai llega a ser esposa de Faraón?
¿Va a poder cumplir las promesas de que por medio de Sarí y Abraham
van a llegar a ser una gran nación? No. Ella va a ser ya la mujer
de otro. Él está tratando de hacer todo
lo posible para destruir el plan de Dios para él. Pero gracias
a Dios servimos a un Dios grande y misericordioso. Un Dios que
es aún más grande y poderoso que nuestra tontería, nuestra
rebeldía. Y Dios en su misericordia guarda
a Abraham de sí mismo. Dios, aunque Abraham no lo merece,
Dios va a cumplir sus promesas. Y por esa razón, Dios trae plagas
a la casa de Faraón y quita a Sarai de esa situación y Abraham de
esa situación y protege a Abraham, mostrando que él sigue fiel a
nosotros, aun cuando nosotros somos infieles. Y damos gracias
a Dios por eso. Porque todos somos como Abraham
a veces. Todos pecamos, todos. Si fuera por nosotros, nuestras
familias serían desastres. Nuestra iglesia sería un desastre.
Por nuestro pecado, por nuestras decisiones necias y egoístas. Pero gracias a Dios, Él muchas
veces nos guarda en nosotros mismos. Y damos gracias a Dios
por eso. Pero también vemos aquí que Abraham
no estaba preocupado por la situación en que estaba poniendo a Faraón
y a Sarai. Estaba poniendo a los dos en
una situación en que ellos iban a pecar. Iban a ser castigados
por Dios por el pecado. ¿Por qué? Porque Abraham mintió
a ellos para ganar algo para él mismo. Y por esa causa, él
no está preocupado por la santidad de Sarai. No está preocupado
por mostrar a Faraón quién es el Dios verdadero. Él solamente
está pensando en él mismo. Y por eso, en vez de guiar a
Faraón a Jehová, él pone a Faraón en una situación donde él va
a pecar aún más que ya ha pecado. Y sólo es por la gracia de Dios
que le protege de eso. Y la última cosa que vemos es
otra vez debemos hacer lo opuesto que hizo Abraham. No solamente tenemos que poner
el bienestar de otros sobre nuestro bienestar, no solamente tenemos
que considerar los deseos de otros sobre nuestros deseos,
pero tenemos que buscar la santidad de otros sobre nuestra propia
comodidad. Abraham estaba muy cómodo. Él
estaba fuera del hambre. Él estaba rico. Él estaba cómodo. Y él no quería destruir eso. Si él dijo la verdad a Faraón,
esa es mi esposa, no debes estar con él. Él pensó, a lo mejor
voy a perder todo lo que tengo. A lo mejor va a ser muy incómodo.
Mejor dejar a Faraón hacer lo que va a hacer. No es mi problema. Yo voy a sentarme aquí y disfrutar
de mis camellos y de todo lo que tengo aquí. Pero Dios quiere
que busquemos la santidad de otros, que nos preocupemos de
las vidas espirituales de otros, sobre nuestra propia comodidad.
Otra vez vemos en la vida de Jesús que todo es su ministerio. Él estaba animando a otros a
dejar su pecado, a buscar al Señor. Vemos a Jeremías, no tienen
que buscar, pero en Jeremías capítulo 20, es solamente un
pasaje entre muchos que enseñan la misma cosa. Y dice en Jeremías
capítulo 20, versículo 1, El sacerdote Pasur, hijo de Imer,
que precedía como príncipe en la casa de Jehová, oyó a Jeremías. que profetizaba estas palabras,
y azotó basur al profeta Jeremías, y lo puso en el cepo que estaba
en la puerta superior de Benjamín, la cual conducía a la casa de
Jehová. Jeremías, todo su ministerio
fue un ministerio de predicar a personas que no querían escuchar. Todo su ministerio fue un ministerio
de las personas diciendo, te odiamos, no queremos escuchar
tu mensaje, queremos hacer lo que estamos haciendo, estás haciéndonos
muy incómodo. Y a veces aún Jeremías dice,
Dios, ¿por qué me has llamado para hacer eso? No quiero hacer
eso. Es demasiado difícil vivir en un mundo donde todo el mundo
quiere hacer lo que ellos quieren hacer, y yo tengo que ser la
única persona que dice lo que están haciendo es mal, y si no
te arrepienten, viene el juicio. No me gusta hacer eso, Dios.
Pero siguió haciéndolo, ¿por qué? Porque en primer lugar quería
obedecer a Dios, y en segundo lugar tenía un amor por su pueblo. Y sabía que si no predicaba,
ellos no iban a arrepentirse y no iban a salvarse del juicio
que vendría. Y tenemos que reconocer nosotros
que demasiadas veces estamos más preocupados por nuestra comodidad
que por las necesidades espirituales de otros. Y no queremos hablar
a otros del Evangelio porque, ¿qué si responden de una manera
no muy buena? ¿Qué si se pone muy incómoda?
No queremos orar por otros hermanos. No queremos animar a otros. Porque
pensamos, bueno, si hago eso, entonces voy a tener que dejar
mis quehaceres. Entonces voy a a lo mejor ponerme
en situaciones difíciles y no van a querer escuchar y a lo
mejor van a dejar de hablar conmigo o pensar mal de mí. Y estamos
mucho más preocupados de nuestra comodidad que las necesidades
espirituales de otros que están alrededor. Pero tenemos que seguir
el ejemplo de Cristo, de Jeremías, de muchos otros en la Biblia
y no seguir el ejemplo de Abraham, quien solo fue interesado en
su propia comodidad, no en la espiritualidad o la salvación
de Faraón. Buscar la santidad de otros sobre
nuestra comodidad. Un creyente en Jehová sacrifica
por otros. ¿Qué de nosotros? Todos, si somos
honestos con nosotros mismos, nos gusta cumplir nuestros deseos. Si fuera por mí, muchas veces
me gustaría solamente sentarme en el sofá todo el día, cada
día, y tomar mi café, comer mi pan dulce y disfrutar de la vida. Es mucho más difícil tener que
pensar en qué necesita mi esposa. ¿Qué quiere ella? ¿Qué necesitan
los hermanos en la iglesia? ¿Qué problemas están enfrentando?
¿Cómo puedo orar por ellos? ¿Cómo puedo ministrar a los que
están en el trabajo? ¿Cómo puedo sacrificar por otros?
Eso es difícil. No es natural. La mayoría de
las personas en el mundo, y lastimosamente muchas veces nosotros en la iglesia,
estamos mucho más preocupados de nosotros mismos. Igual como
ahora. Pero si queremos ser como Cristo,
Si queremos en verdad agradar al Señor, tenemos que sacrificar
por otros. Dejar a un lado a veces nuestros
quehaceres, nuestros deseos, y pensar, ¿qué son los deseos
de otros? ¿Qué son las necesidades espirituales
de otros? ¿Cómo puedo ayudar a otros en
sus necesidades? En Segunda de Corintios, capítulo
12, versículo 14, Pablo nos dice así, He aquí, por tercera vez
estoy preparado para ir a vosotros y no seré gravoso porque no busco
lo vuestro, sino a vosotros. Está diciendo muchos falsos maestros
solamente quieren algo de ustedes. Quieren su dinero, quieren su
aprobación, su alabanza. Y Pablo dice, yo voy a decirle
las cosas duras que no quieren escuchar porque no estoy buscando
que me alaben. No me están buscando que me den
mucho dinero. Estoy buscando a ustedes. Pues
no deben atesorar a los hijos para los padres, sino los padres
para los hijos. Y yo, con el mayor placer, gastaré
lo mío. Y aún yo mismo me gastaré del
todo por amor de vuestras almas. Aunque amándoos más, sea amado
menos. Es esa nuestra actitud hermanos.
Si no oremos al Señor que examina
Considerando a otros
Series Génesis
Iglesia Bíblica Bautista Antioquia
| Sermon ID | 9924334547619 |
| Duration | 27:14 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Genesis 12 |
| Language | Spanish |
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