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Estamos en Romanos capítulo 10,
ya hemos avanzado bastante, hemos pasado la mitad de la carta y
nos estamos acercando al final de la explicación teológica,
doctrinal que hace Pablo del Evangelio, que como ustedes verán,
es una obra maestra, ¿verdad? Desde el capítulo 1, todavía
estamos en el capítulo 10, y un par de capítulos más, el 10 y
el 11, sigue siendo doctrina y la centralidad del Evangelio,
una explicación de lo que Cristo ha venido a hacer y de lo que
creemos y de la, básicamente, la esencia de la salvación en
Cristo Jesús. Para luego en el capítulo 12,
y voy a empezar a mencionar esto a menudo, nada más para que empecemos
a prepararnos, porque a partir del capítulo, perdón, a partir
del capítulo 12 hay un cambio de la doctrina a la aplicación.
Entonces, si fuera un sermón, habría sido un sermón muy largo,
¿verdad?, todos romanos, pero la parte de la aplicación empieza
en el capítulo 12 y nosotros vamos a empezar a preparar nuestros
corazones para eso. No significa que no hayamos visto
aplicaciones hasta este momento, pero si ustedes prestan atención,
el mensaje general de lo que hemos venido estudiando ha sido
muy similar, ha venido como dando ecos constantes al mismo tema. Podríamos decir, el tema de la
justificación en los últimos capítulos ha sido una constante. El tema de la salvación por elección,
de cómo Dios ha elegido a algunos para salvación y a otros no.
Y hemos visto la comparación entre el pueblo de Israel o los
judíos y los gentiles. Hemos hablado del remanente que
es salvo de ambos grupos, como Dios ha llamado realmente a pocos. Pero siempre con el tema de,
ok, la justificación. ¿Cuál fue el error de los judíos?
Tratar de justificarse por obras. ¿Qué es lo que proclama la ley? ¿Qué es lo que anuncia la ley?
¿Qué es lo que anuncian los profetas? ¿Qué es lo que proclama la salvación
en Cristo Jesús? no obra, sino fe, la salvación
por gracia, por medio de Jesucristo. Y seguimos con ese tema ahora
a partir del versículo 5, capítulo 10, versículo 5, y vamos a estudiar
los versículos del 5 al 10 en esta mañana. Dice así, porque
de la justicia que es por la ley Moisés escribe así, el hombre
que haga estas cosas vivirá por ellas. Pero la justicia, que
es por la fe, dice así. No digas en tu corazón, ¿quién
subirá al cielo? Esto es para traer abajo a Cristo. ¿O quién descenderá al abismo?
Esto es para hacer subir a Cristo dentro de los muertos. Más que
dice, cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta
es la palabra de fe que predicamos. que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó
de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Oremos. Padre, una vez más, exploramos
este tema que no deja de maravillarnos, que no deja de cautivarnos y
que no deja de desafiarnos. de la justicia que tú has provisto
por medio de la fe versus la justicia que podríamos buscar
por medio de nuestras obras. Enséñanos al estudiar este pasaje
a poner nuestra mirada en Cristo Jesús. Espíritu Santo, guíanos
hacia Él, guíanos a la verdad y transfórmanos. Te lo pedimos
en su nombre. Amén y Amén. Vamos a desmenuzarlo
lo mejor que podamos. En el versículo 5 dice, Entonces,
aquí está introduciendo una explicación a lo último que vimos. Siempre
recuerden, esas primeras palabras son importantes. ¿Por qué? introduce una explicación. Lo último que leímos fue que
el fin de la ley es Cristo, para la justicia a todo aquel que
cree. Eso fue lo último que leímos
en el versículo 4. Entonces, ahora continúa diciendo, porque
la justicia que es por la ley, o perdón, de la justicia que
es por la ley, o sea, de la justificación que se logra mediante la obediencia
a la ley, Moisés escribió algo, él escribió al respecto de esa
justificación por la ley lo siguiente, y lo que dice Pablo es una cita
de Levítico 18.5, voy a leer el pasaje completo, 18.5 dice,
por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales
haciendo el hombre vivirá en ellos, yo Jehová. Es decir, el
hombre que haga estas cosas, dice Pablo, vivirá por ellas. En alguna medida, hay una promesa. Uno podría decir, ok, ahí hay
una promesa de salvación. ¿Qué es lo que dice Moisés y
qué es lo que está repitiendo Pablo? Que el que haga estas
cosas alcanzará la vida. Que hay una promesa de vida,
o sea, entiéndase, salvación, ¿verdad? Hay una promesa de vida
al que cumpla estas cosas, al que guarde mis estatutos y mis
ordenanzas. al que los haga, al que haga
todas estas cosas. Entonces, el que cumpla la ley
perfectamente, tendrá la vida. Esa es la conclusión lógica de
lo que está diciendo Pablo y de lo que dijo Moisés. Pero a su
vez, para cualquier ser humano sensato, más allá de ser una
promesa, es una advertencia. Porque, siendo honestos, ninguno
de nosotros puede acercarse a la ley. Hoy la leímos toda, y estoy
seguro de que ninguno de nosotros dijo, ah, estoy, ya casi, ¿verdad? Ya medito, ya lo logro. Ninguno
de nosotros diría eso. Entonces, junto a la promesa,
o al otro lado de la promesa, lo que encontramos es una advertencia.
Nadie puede. Nadie puede. Y por lo tanto,
nadie puede alcanzar la vida. Por lo tanto, nadie puede alcanzar
la salvación. Eso es lo que en última instancia
nos dice Moisés. El que lo intente, va a fracasar. Y la historia de la humanidad
está llena de fracasos en este sentido. Y podríamos decirlo
en palabras muy crudas, el infierno está lleno de fracasos. en este sentido, porque nadie
puede alcanzar la vida por medio de la ley, no lo tendrá, tendrá
la muerte, por desobediencia. Pero, dice, eso es lo que dijo
Moisés acerca de la justicia de la ley, pero hace un cambio
ahora Pablo, en el versículo 6 dice, pero la justicia que
es por la fe tiene algo diferente que decir. La justicia que es
por la fe dice así, y lo que dice es bien rico, bien profundo. Entonces, nada más pongan atención
que primero dice lo que Moisés dijo acerca de la justicia de
la ley, pero cuando habla de la justicia que es por la fe
dice que es la justicia misma la que está hablando. Hay como
una personificación de la justicia, dice la justicia que es por la
fe dice así. no digas en tu corazón quién
subirá al cielo, esto es para traer abajo a Cristo, o quién
descenderá al abismo, esto es para hacer subir a Cristo de
entre los muertos. Entonces, ese pero es importante,
no dejemos de prestar atención a esas palabritas, lo que dijimos
antes de que vamos a morir, de que no vamos a encontrar vida
guardando la ley a la perfección, Es verdad, pero, pero, la justicia
que es por la fe tiene un mensaje distinto. Hay un contraste aquí. No digas en tu corazón, ¿quién
subirá al cielo? Esto es para traer abajo a Cristo. Introduce este contraste de los
dos caminos. Hay un camino que es dos formas,
digamos, de alcanzar la vida, una que funciona y la otra que
no. La forma de la justificación por medio de la obediencia a
la ley y ahora la justicia que es por la fe. Y su mensaje es
un juego de palabras tomado de Deuteronomio 30, versículos del
11 al 14. Voy a leerlo completo y ustedes
van a encontrar algunas similitudes a lo que está diciendo Pablo.
Dice... No es una cita, voy a aclarar eso, Pablo no está citando Deuteronomio
XXX, sino que está como tomando ideas de Deuteronomio XXX para
lo que él está diciendo. Y lo que dice Deuteronomio XXX
del 11 al 14 es esto, porque este mandamiento que yo te ordeno
hoy, no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está
en el cielo para que digas, ¿quién subirá por nosotros al cielo
y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni
está al otro lado del mar para que digas, ¿quién pasará por
nosotros el mar para que nos lo traiga y nos lo haga oír a
fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la
Palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. El punto
de Pablo es que la salvación está a la mano. No es ese el
punto de Moisés, necesariamente. Moisés está hablando de los mandamientos
y él dice, vean, los mandamientos no son difíciles de cumplir.
Los mandamientos no son complicados, no es una sabiduría ancestral
que sólo los iluminados les den. No, está a la mano. Dios ha dictado
los 10 mandamientos, están a oídos de todos, todos lo pueden escuchar,
ahí están los mandamientos. No es algo difícil de alcanzar
en el sentido de oírlo, de saber cuáles son. ¿Verdad? Eso es lo que está diciendo Moisés.
La palabra dice, está cerca. Ustedes la han escuchado, está
ahí nomás, cerca de su mano, cerca de su corazón, cerca de
su boca, para que la cumplan. Pero Pablo dice, el punto es
que la salvación no está lejos. No es imposible, porque Cristo
la ha hecho posible. Ese es el punto de Pablo. No
digas en tu corazón, ¿quién subirá al cielo? Ya no para traer el
mandamiento, sino que dice Pablo, esto es para traer abajo a Cristo. No es necesario ascender al cielo
en busca de un salvador. Nosotros no tenemos que ver la
manera de llegar hasta Dios y buscar un salvador o buscar la manera
de ser salvos. No hay que subir a buscar a Cristo
y traerlo, dice Pablo. Y luego añaden el siete o quién
descenderá al abismo. Es interesante el cambio, porque
en el pasaje de Deuteronomio lo que dice Moisés es ¿Quién
cruzará el mar? ¿Verdad? Habla del mar, habla
de distancia. Pero Pablo cambia la idea del
mar por la idea del abismo y dice, ¿Quién descenderá al abismo?
Esto es para hacer subir a Cristo de entre los muertos. No hay
que descender a lo más profundo. Esta expresión, tanto esta como
la del mar, lo que está tratando de comunicar es algo inalcanzable.
La idea de tener que subir al cielo, de tener que cruzar el
mar, de tener que descender al abismo en busca de algo o tratar
de hacer algo imposible. Tratar de alcanzar algo que no
se puede alcanzar. No hay que hacer esa travesía
imposible hasta el más alto cielo, hasta el mar, hasta lo más distante,
lo más remoto del mar o hasta lo profundo del abismo. Dice
Pablo, esto es para hacer subir a Cristo entre los muertos. ¿Por
qué? Porque Cristo no se quedó entre
los muertos. No tenemos que bajar al abismo
a traer a Cristo, porque Él resucitó de entre los muertos, Él no está
ahí. Él vino a hacer la obra y tras morir, resucitó. La obra está completa. Entonces, hermano, hermana, no
diga en su corazón, voy a subir al cielo, voy a cruzar el mar,
voy a descender al abismo. Voy a esforzarme, voy a hacer
de la salvación algo mío por mi esfuerzo, por mi dedicación. Eso, en última instancia, es
incredulidad. ¿Sabe por qué? Porque la tarea imposible ya
alguien más la hizo posible. Cristo. Y en el momento que usted
dice, bueno, pero voy a intentar, Voy a sumarle algo, voy a agregar
algo, voy a esforzarme en alguna medida para agregarle a la obra
de salvación. Eso es incredulidad. Suena muy
espiritual, muy santo, ¿verdad? Pero no lo es. Es un rechazo
de la obra de Cristo. Es que usted no cree que Cristo
lo hizo completo. No tiene que subir al cielo,
no tiene que sondar el mar, no tiene que hundirse en el abismo
profundo. Por supuesto que hay un lugar
para el esfuerzo, pero hablábamos de eso la semana pasada, que
no debemos poner la carreta delante de los dueños. El fruto de la
obediencia y ese esfuerzo nacen de un corazón que sabe y que
confía en que Cristo ya lo hizo todo, que Cristo ya hizo la obra
completa. Entonces, si miramos esa tarea,
de tratar de alcanzar el cielo. Yo no sé si a ustedes, a mí me
gusta mucho, y ya creo que algunos lo saben, las fotografías del
espacio exterior y la idea de la exploración espacial siempre
me ha llamado la atención. Y me gustan mucho las películas
de ciencia ficción por eso. Porque nos presentan algo que,
para nuestra experiencia como seres humanos, está muy lejos,
¿verdad? De lo que hemos podido hacer.
Incluso los astronautas, hasta la fecha, no han llegado muy
lejos. Y las naves que se han mandado no se han mandado muy
lejos. Permanecen dentro de nuestro sistema, dentro de, por supuesto,
dentro de nuestra galaxia, Pero el espacio es exageradamente
grande. No hay manera de que ninguno
de nosotros pudiera aspirar ahorita a subir a explorar el espacio
sideral. Todavía la idea del mar es un
poquito más, no sé, accesible, pero sigue
siendo abrumador pensar en surcar los mares, ¿verdad? Y cruzar
el mundo. en mar. Y cuando hablamos del mar y las
profundidades de los abismos que existen en el mar, ahí la
historia cambia de nuevo. Porque no podemos soportar esa
presión de descender y conocer realmente las profundidades de
los mares. Y no sabemos, no tenemos ni idea
de qué clase de criaturas habitan allá abajo. Son ideas Abrumadoras, realmente
abrumadoras pensar en tener que hacer algo así. ¿Quién puede
conocer el espacio? ¿Quién puede llegar a las profundidades
del mar? Y aún así eso sería más fácil
que salvarse por la ley. Aún así, recorrer el espacio
es más probable, más posible, más alcanzable, que salvarse por obediencia a
la ley. Hay iglesias donde le ponen a
uno la salvación lejos. no se la ponen cerca, no se la
ponen en el corazón, en la boca, en la mano, no. Y le ponen un
montón de pasos a cumplir antes de que usted pueda ser salvo,
que debe prepararse para la regeneración como si eso fuera posible, que
tiene que disponer su corazón, que debe hacerse sensible, hacerse
usted mismo sensible a la palabra de Dios. Cuando nuestro corazón
es de piedra y no tenemos ninguna capacidad de cambiarlo, ni siquiera
el deseo de hacerlo. Ah, no, que tiene que... Usted
quiere ir a la iglesia, tiene que empezar por limpiar un poco
su vida, ¿verdad? Ordénese primero. Si tiene pecado
ahí, conocido, ¿verdad? Deshágase de todo eso antes de
pretender acercarse a Dios, antes de pretender acercarse a la iglesia. Y creo que muchos conocemos gente
así, ¿verdad? No, es que yo ahorita estoy muy mal. Tengo que poner
mi vida en orden antes de ir a la iglesia. Tengo que poner
mi vida en orden antes de escuchar la palabra. Error. Nunca va a estar bien. Nunca
va a tener su vida en orden. Ninguno de nosotros llegó a la
iglesia porque pensara que su vida ya estaba ordenada. Todo
lo contrario. Llegamos porque estábamos bien
desordenados. Y necesitábamos que alguien más
la ordenara por nosotros. Esa es la realidad. Necesitábamos
que alguien más nos transformara, no porque nosotros nos hubiésemos
transformado a nosotros mismos. Ah, tal vez después de mucho
tiempo y mucho esfuerzo, tal vez logre creer. Tal vez. Y si no siente suficiente pesar
por su pecado, entonces tiene que arrepentirse para arrepentirse
más. Tiene que arrepentirse de verdad de todo. Es más, haga
una lista de todos sus pecados. Todos. Y tiene que arrepentirse
de todos ellos, si no, no puede salvarse. Confiéselos todos por
nombre. O no se puede salvar. Debería, por lo menos, haber
leído la Biblia completa una vez. Por lo menos una vez. Si la puede memorizar, mejor.
Completa. Tienen que experimentar el don
de lenguas, porque si no experimentan el don de lenguas, no puede ser
santo. Si no ha sido poseído por el
Espíritu y no ha tenido una experiencia así de caer de espaldas, no.
Y ponemos distancia y distancia y distancia y el Evangelio y
la salvación y a Cristo cada vez más lejos. Tiene que hacer
este estudio. Tiene que hacer aquel estudio.
Tiene que pasar este curso o aquel curso. Tiene que bautizarse.
¿Qué dice la Iglesia Católica? Tiene que bautizarse. Tiene que
hacer la comunión. Tiene que hacer la confirma.
Tiene que hacer obras. Tiene que hacer rezos. Tiene
que hacer ritos. Tiene que acumular mérito. Incluso puede caminar
toda su vida hacia la salvación, que nunca va a estar seguro si
la alcanzó. Y si tiene suerte, termina el
purgatorio. No tiene que buscar en el cielo,
no tiene que cruzar el mar, no tiene que hundirse en el abismo. ¿Más qué dice? Versículo 8. Cerca de ti está la palabra,
en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que
predicamos. ¿Qué dice entonces la justicia
que es por la fe? Que el mensaje de la salvación
está a la mano. La justificación es accesible,
no es imposible. Es imposible para nosotros, pero
ese es exactamente el punto del mensaje. El punto del mensaje
del Evangelio Es que lo que era completa y absolutamente imposible
para usted, Dios lo ha hecho completa y absolutamente posible,
accesible. Lo que usted jamás podría haber
logrado, Cristo lo logró. Ese es el punto. Y por eso tiene
que ser por fe. Porque en lugar de ver qué hacer,
usted lo que tiene que hacer es creer. confiar, abandonar
todo esfuerzo por buscarlo y ganárselo usted mismo y depositar toda
su confianza, toda su esperanza en Cristo Jesús, porque Él lo
hizo. Consumado es. Y está allí, cerca
dice, en tu mano y en tu corazón. Esta es la palabra. de fe que
predicamos. Este es el Evangelio que predicaron
los primeros discípulos de Cristo. Este es el mismo mensaje que
llevaron los primeros misioneros a las primeras tierras recónditas
donde jamás se había escuchado el Evangelio y lo siguen haciendo
hasta el día de hoy. Esta es la verdad esencial, central
de nuestra fe. Usted no debe subir al cielo.
Usted no tiene que descender al abismo. Dios lo hizo. Dios proveyó a su Hijo, Dios
proveyó la salvación en su Hijo y ese Hijo está cerca. ¿Y cuál es esa palabra que predicamos? Versículo 9, que si confesares
con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que
Dios le levantó de los muertos, serás salvo. ¡Vean qué necios
somos! que a veces sé que leemos un
versículo así y lo vemos como obras y decimos entonces lo que
tengo que hacer es creer y confesar y si no confieso, si no lo digo
en voz alta, no estoy cumpliendo el ritual para alcanzar la salvación,
necios, necios. Obviamente va a haber una confesión
de su boca. No es parte de una fórmula ni
de un ritual. Es que si usted reconoce a Cristo,
lo va a profesar. Va a decir que Jesucristo es
Señor. ¿Acaso no es ese el testimonio de nuestra vida? ¿No es eso lo
que decimos? Tal vez no lo andamos diciendo
literalmente, pero ese es el testimonio de nuestra vida. Y
sí, muchas veces lo decimos literalmente. Jesucristo es el Señor. Cuando Él iba a ascender, Él
dijo que había recibido toda autoridad. Él es Señor de señores,
Él es Rey de reyes. Filipenses 2, 9 a 11 dice, Por
lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo. ¿Y le dio qué? Un nombre que es sobre todo nombre,
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los
que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios
Padre. Yo no sé si ustedes siguen la
página del Ministerio de Iguanía, no porque yo trabajé ahí, le
hago promoción, pero deberían seguirla. En Facebook, hace poco
pusieron una publicación que decía que la ascensión de Cristo
fue una declaración política, fue un evento político, ¿verdad? Y un montón de cristianos, bueno,
no sé si un montón, pero en los comentarios, lo que se dio es
que muchos decían, ¿qué tiene que ver Cristo con la política?
Nada que ver Cristo con la política, ¿por qué meten? No entienden
lo que es la política, no entienden el Evangelio, no entienden, no
entienden que Jesucristo es Señor. Y esa es una declaración política. Fue la declaración que metió
a los primeros cristianos en problemas. Porque en lugar de
decir César es Señor, ellos decían Cristo es Señor. Y al César no
le gustaba eso. No a este César. Al César no le gustaba eso. Y
persiguió a cristianos por no demostrar lealtad última al político
de la época. Por supuesto que es una declaración
política. Cuando Jesús dijo, toda potestad
me ha sido dada en el cielo y en la tierra, esa es una declaración
política, no sólo política, pero tiene implicaciones políticas,
porque quiere decir que Él está por encima de cualquier rey,
cualquier emperador, cualquier presidente, cualquier dictador.
Y todos ellos, por muy fuertes y poderosos que se sientan en
esta tierra, tendrán que doblar su rodilla por gracia antes de
que Cristo venga, o por la fuerza cuando Cristo vuelva, y van a
decir junto con todos los habitantes del cielo, de la tierra y del
mar, Jesucristo es el Señor. Si Él es Señor del Universo,
y si Él es Señor de las naciones. Entonces es también Señor nuestro,
personalmente, y confesar su señorío en nuestra vida, es evidencia
de algo más. Aquí Pablo no está diciendo,
primero usted tiene que confesar con su boca y después creer en
su corazón, y si usted hace esas dos cosas va a ser salvo, eso
no es lo que está diciendo. Vamos a aclarar, lo que está
diciendo es, si usted confiesa con su boca, eso es evidencia
de que ha creído en su corazón, está poniendo el fruto o la evidencia
primero y después lo invisible. Confesamos el Señorío de Cristo
en nuestras vidas porque hemos creído que Dios lo levantó de
entre los muertos. Hemos creído y decir que creemos
que Dios lo levantó de entre los muertos, que en nuestro corazón,
que en nuestra alma, que en lo más profundo de nuestro ser,
hemos abrazado esa verdad No es la resurrección en el vacío,
sino todo lo que significa la resurrección. El hecho de que
Él vivió una vida perfecta, por lo tanto no merecía morir. El
hecho de que Él murió en la cruz por los pecados de alguien más,
no los suyos. Y el hecho de que Cristo resucitó
de entre los muertos como una declaración de Dios, de que Él
murió en inocencia. y que por lo tanto en su muerte
pagó por el pecado de otros. Eso es lo que estamos diciendo,
esa es, ese es el punto central de creer que Dios lo levantó
de entre los muertos. La exaltación se dio después
de esa humillación, después de que Él vino a hacer la obra perfecta,
de obediencia perfecta, de muerte en nuestro lugar y de resurrección
también por nosotros. Y por lo tanto Él es Señor, y
Salvador. Y el que cree en Jesús, el que
confía en Él, el que descansa en Él solamente para su salvación,
lo va a confesar, inevitablemente. Y dice, ¿será salvo? ¿Por haber cumplido esas condiciones
será salvo? No. Será evidente que es salvo. Y podríamos decir, junto a lo
que dijo nuestro Señor Jesucristo, que el que le confesare a Él
delante de los hombres, Jesús mismo lo confesará delante de
los ángeles de Dios en el día final. Entonces será salvo. En el sentido pleno, completo,
ahora sí, y evidente a todos. Nosotros hoy sabemos que somos
salvos. Lo sabemos, pero no siempre es
evidente y no siempre todos a nuestro alrededor lo saben y muchos se
burlan y nos rechazan y dicen están locos. Pero cuando Cristo
vuelva y Él mismo declare quiénes son sus hijos. Vamos a ser vindicados
y entonces seremos salvos a la vista de todos. porque con el
corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa
para salvación. La justificación es por la fe
sola, en Cristo solo. La justicia inalcanzable ha sido
hecha alcanzable, está a la mano, está cerca, está en Cristo y al alcance de la fe. Tan cerca
como Su corazón está cerca de usted. Así de cerca está la salvación. Y cuando la boca se confiesa
para salvación, de nuevo, no que seamos salvos por confesarlo.
Muchos me dirán, Señor, Señor, no es por decirlo que somos salvos.
Pero sí es cierto que el que cree verdaderamente lo va a confesar. Entonces, hermanos, confiemos en Cristo y confesemos
a Cristo con nuestra vida. Que cada acción, que cada pensamiento,
que cada conversación, que cada decisión que tomemos, cada plan
que tracemos sea bajo el Señorío de Cristo.
y confesando Su Señor y yo, confesando dónde está nuestra lealtad y
que así sea evidente que creemos que Jesús es el Señor, que Jesús
es el Señor del universo, que Jesús es el Señor de las naciones
y que Jesús es mi Señor, que Él me salvó a mí. ¿Lo cree usted? ¿Cree que Él hizo lo imposible
por usted? ¿Cree que Él descendió del cielo
por usted para que usted no tuviera que subir a buscarlo? ¿Cree que
Él cruzó el mar por usted? ¿Cree que Él saltó al abismo
por usted? Se lo debemos todo. Así que no
podemos hacer otra cosa que postrarnos ante él y vivir para él todos
los días de nuestra vida, porque la salvación es del Señor.
Boca y corazón
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5 Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. 6 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); 7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
| Sermon ID | 96242017537905 |
| Duration | 32:39 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Romans 10:5-10 |
| Language | Spanish |
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