00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Efesios 4, si Dios lo permite,
vamos a considerar el versículo 25. Efesios 4, versículo 25. Vive tu identidad en Cristo,
hablando la verdad. Vive tu identidad en Cristo,
hablando la verdad. Aquí el texto nos dice Efesios
4.25, por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada
uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Aquí en Efesios capítulo 4, Pablo
está destacando la importancia de vivir de acuerdo al nuevo
hombre en Cristo. Si notáis los versículos anteriores,
entonces, Efesios 4, versículo 22 al 24, dice, en cuanto a la
pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado
conforme a los deseos engañosos. y renovaos en el espíritu de
vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios,
en la justicia y santidad de la verdad. El apóstol Pablo está
haciendo mención de esta nueva criatura, de esta nueva vida. Incluso en 2 Corintios 5, 17,
dice, de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron, e aquí
todas son hechas nuevas. Eso es 2 Corintios 5, versículo
17, y está hablando de esta transformación que Dios obra en el creyente. Cuando una persona pone su fe
y confianza en Jesús como Señor y Salvador, hay una transformación.
Dios obra una transformación y crea una nueva criatura en
la persona. Porque anteriormente, como nos
dice la escritura, aquí justamente en Efesios 2, versículo 1, dice,
Él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados. Esos Efesios 2, versículo 1.
O sea, antes de creer en Jesús como Señor y Salvador, estábamos
en la condición de muertos espiritualmente. ¿Por qué? Porque somos pecadores. Romanos 3.23, por cuando todos
pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. Eso es Romanos
3.23. Y en Romanos 6.23, porque la
paga del pecado es muerte. Entonces, ¿Eres pecador? Sí. ¿Por qué eres pecador? Porque
naces siendo pecador. Naces siendo pecador. Incluso
nos dice en Romanos 5, Romanos 5, versículo 12. Por cuanto como
el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la
muerte, así la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos
pecaron. Entonces, Adán y Eva, como nuestros
representantes, ahí en el Jardín de Edén, ellos pecaron contra
Dios y nosotros, al ser descendientes de Adán y Eva, nacemos siendo
pecadores. Ellos nos transmiten esa culpabilidad
y nacemos siendo pecadores. Entonces, somos pecadores. ¿Qué
es lo que merecemos al ser pecadores? La ira de Dios, la muerte eterna. esa muerte que Dios les dijo
a Dan y Eva, que si comían de ese árbol, de ese fruto prohibido, pues
morirían. Entonces nosotros, al ser sus
descendientes, morimos. Somos pecadores. Merecemos la
ira de Dios, merecemos el castigo de Dios. Pero entonces, como
acabo de leer a Inefesios 2.1, dice, Él os dio vida a vosotros. cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados. Esa es la maravilla del Evangelio,
que nos transforma, porque Cristo toma la ira de Dios por nosotros. Él muere en nuestro lugar, nos
dice Romanos 5,8, más Dios muestra su amor para con nosotros, en
que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces,
viendo esa sustitución, esa entrega, esa iniciativa que Dios toma
de mandar a su hijo a morir en nuestro lugar. Y entonces, por
eso resalta ese texto en Romanos 5, 8, siendo aún pecadores, o
sea, estando en esa condición pecaminosa, mereciendo la muerte,
Cristo murió por nosotros. Él toma nuestro lugar. Él muere
en nuestro lugar. Y por ello, Él nos da su vida. Nos da vida. Estábamos muertos,
como nos dice Efesios 2.1, os dio vida a vosotros cuando estabais
muertos en vuestros delitos y pecados. Y entonces, esta nueva vida,
la La Escritura lo menciona ahí en 2 Corintios 5, 17 como una...
somos creados de una nueva criatura y por ello las cosas viejas pasaron. Esa vida pecaminosa entregada
al pecado, entregada a las tinieblas, entregada a la maldad. Hemos sido transformados. Una
nueva criatura. Y entonces todas Y aquí todas
son hechas nuevas, todas las cosas son hechas nuevas. Y entonces
debemos de vivir en este nuevo hombre. Y eso es lo que resalta
aquí Efesios, capítulo 4, cuando dice, versículo 22, en cuanto
a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre. ¿Qué
es lo que hay que hacer? Hay que deshacerse de las prácticas
a las cuales estábamos acostumbrados, en nuestra vida pecaminosa. Y
deshacernos de esas obras de las tinieblas, deshacernos del
pecado que nos asedia, abandonar esas prácticas malignas, esas
prácticas del hombre viejo. Y por eso nos dice, en cuanto
a la pasada manera de vivir, estos Efesios 4, 22, despojaos
del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos.
Y renovaos en el espíritu de vuestra mente. Y vestíos del
nuevo hombre, creados según Dios en la justicia y santidad de
la verdad. Entonces, está hablando de esta
renovación, está hablando de el despojarse del viejo hombre
y el vestirse del nuevo hombre. usando esa ilustración de la
ropa, ¿no? ¿Tienes ropa sucia? Pues te la quitas y te pones
ropa nueva, ropa limpia. Entonces, te despojas del viejo
hombre y te vistes del nuevo hombre. Y sus prácticas y lo
que agrada a Dios, incluso, si notáis en el siglo XXIV, dice,
y vestíos del nuevo hombre creado según Dios. Creado según Dios
en la justicia y santidad de la verdad. Ahora aquí vemos este
nuevo hombre creado a la imagen de Dios, ¿no? Creado en la semejanza
de Dios, como nos decía ahí versículo 24, creado según Dios, lo cual
motiva a la imitación de Dios, que luego nos menciona en el
capítulo 5, versículo 1, cuando dice, sed pues imitadores de
Dios como hijos amados. Entonces el creyente, que es
una nueva criatura, ha sido creado según Dios, como nos dice aquí
versículo 24, en la justicia, en lo que es recto, lo que es
bueno, lo que es agradable delante de Dios, lo que es justo, y santidad,
lo que es santo y puro, y en ese crecimiento en santidad,
y santidad de la verdad. Entonces, eso es lo opuesto a
la mentira. Eso es lo opuesto a la maldad. Eso es lo opuesto al engaño. Es creado según Dios en la justicia
y santidad de la verdad. Entonces, de esa manera, es como
el hombre que ha puesto su fe y confianza en Jesús como Señor
y Salvador, debe de vivir, ¿no? Quitándonos lo malo y viviendo
como Dios desea que vivamos, ¿no? Vistiéndonos del hombre
nuevo. Y es que vestirse del nuevo hombre implica reemplazar
lo malo por lo bueno. y es que implica un cambio de
comportamiento, y eso emana de nuestra identidad en Cristo.
Ahora, al haber puesto nuestra fe y confianza en Jesús como
Señor y Salvador, nos identificamos con Cristo, y al identificarnos
con Él, morimos con Él, y al Él resucitar, resucitamos con
Él, y vivimos con Él. Entonces, en esa identidad con
Cristo, vivimos ahora. Y entonces, este cambio de comportamiento
emana de esta nueva entidad que tenemos en Cristo. Somos nuevas
criaturas. Y entonces lo que el apóstol
Pablo, ahora inspirado por Dios, lo que él hace es dar ejemplos
de cómo vivir esta nueva vida en Cristo. Y da varios ejemplos
aquí en este capítulo, pero empieza en el versículo 25 hablando de
la mentira. Y la estructura en cada uno de
estos casos, cada uno de estos ejemplos es similar. Porque primero
empieza el negativo, lo que hay que desechar, lo que no hay que
hacer. ¿Qué es lo que no hay que hacer? Versículo 25. Por
lo cual, desechando la mentira. Se termina desechando, es la
idea de dejar a un lado, abandonar. Deshacerse de ello. Hay que desechar
la mentira. Y luego presenta una exhortación
positiva. ¿Qué hay que hacer? Hablar verdad
cada uno con su prójimo. Entonces, ahí vemos una exhortación
negativa. Desecha la mentira. Una exhortación
positiva. Habla verdad, ¿no? Hablad verdad
cada uno con su prójimo. Y entonces, la última frase vemos
la razón, o el por qué. ¿Por qué lo debemos hacer? Nos
da la razón. Dice, porque somos miembros los unos de los otros. Ahora, ha estado hablando en
este capítulo sobre la unidad del miembro, que ahora somos
un cuerpo en Cristo, como en versículo 4. Dice, un cuerpo,
¿no? Ha estado hablando de la unidad,
por eso en versículo 3. En versículo 2 dice, con toda
humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los
otros en amor, solicitos enguardar la unidad del Espíritu en el
vínculo de la paz, ¡un cuerpo! un Espíritu, como fuisteis también,
llamados a una misma esperanza de vuestra vocación. Y continúa
resaltando la unidad. Porque servimos a un Señor, en
el siglo V. Tenemos una fe, un bautismo,
un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos,
y en todos. Entonces resalta la unidad, entonces
somos miembros del mismo cuerpo, del cuerpo de Cristo, y por ello
debemos de cumplir esta exhortación de aquí de Efesios 4.25, desechar
la mentira y cumplir la exhortación positiva de hablar la verdad. Y está enfatizando esa idea de
desecharse del viejo hombre y vestirse del nuevo hombre. ¿Cómo lo hacemos?
Pues hablando del tema de la verdad o la mentira, pues entonces,
¿qué es lo malo? La mentira. Dios es el Dios verdadero,
es el Dios de la verdad. Satanás es el padre de la mentira,
nos dice Juan 8, 44. Hablando de Satanás dice no ha permanecido en la verdad
porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo
habla porque es mentiroso y padre de mentira. Eso es Juan 8, 44.
O sea, Satanás es el padre de la mentira. Es padre de mentira.
Entonces, ¿qué hay que desechar? La mentira, lo malo. Y, entonces,
no hay que dejar el vacío No hay que dejar simplemente desechar
algo y ya está y dejar un vacío. No, hay que reemplazarlo. Hay
que llenarlo. ¿Con qué? Con la verdad. Con
lo correcto, con la conducta correcta. Y hablando de la verdad,
pues hay que reemplazarlo con la verdad. Hablando la verdad.
¿Por qué? Porque Dios odia la mentira. Nos dice Salmo 5, versículo 6. destruirás a los que hablan mentira,
al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová". Eso es Salmo
5, versículo 6. O sea, Dios odia la mentira. Incluso en los diez mandamientos,
uno de los diez mandamientos dice, no eras falso testimonio. Entonces, ¿qué es la idea de
mentir, de engañar? Dios detesta la mentira. Él odia la mentira. Y en Salmo
5-6 nos dice que Dios abomina a los que hablan mentira, ¿no?,
y los destruirá. Pero Dios ama a los que hablan
la verdad. Él es el Dios verdadero, el Dios
que comunica la verdad. Entonces, ¿qué es lo que el creyente
crees... qué es lo que el imitador de
Dios debe de hacer? Hablar la verdad, comunicar la
verdad. Incluso aquí el apóstol Pablo,
posiblemente está citando el profeta Zacarías. En Zacarías
8, versículo 16, dice... Esos... Zacarías 8, 16. El profeta
Zacarías ministró, justamente después del retorno, del cautiverio. Cuando el pueblo
de Israel retornó del cautiverio, esas tierras fueron llevadas
cautiverios a Siria, las tribus del norte, o sea,
Israel, y luego Judá fue llevado en cautiverio a Babilonia, y
entonces cuando retornaron, vemos varios profetas ministraron,
pero Zacarías era uno de ellos, y les está diciendo, mira, Dios
va a restaurar a Jerusalén, va a restaurar su pueblo. Vosotros,
el pueblo de Dios, debe de hablar la verdad. Debe de comunicar
la verdad. Y por eso ahí Zacarías 8, 16
dice, hablad verdad cada cual con su prójimo. Juzgad según
la verdad. Y al hablar la verdad, al juzgar
con verdad, pues van a reflejar el carácter de Dios. Porque la
falsedad tiene conexión con la vida rebelde. Tiene conexión
con Satanás. Porque como he mencionado antes,
en Juan 8, 44, dice que Satanás es el padre de mentira. Pero
la falsedad tiene conexión con la vida rebelde. Incluso aquí
en Efesios, Efesios 4, del 7 al 19, habla esta vida rebelde. Cuando dice esto, pues digo,
y requiero en el Señor, que ya no andéis como los otros gentiles. O sea, los gentiles son los que
no son descendientes de Israel. Entonces, no son del pueblo de
Israel, son gentiles. Entonces, no andéis como los
otros gentiles que andan en la vanidad de su mente. O sea, entregados a la vanidad,
a lo que no tiene valor, y en especial a la idolatría, que
es totalmente vano. Dice, teniendo el entendimiento
entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que
hay en ellos, que, perdón, que en ellos hay, por la dureza de
su corazón. los cuales, después que perdieron
toda sensibilidad, se entregaron a la lastivia para cometer con
avidez toda clase de impurezas". Entonces vemos esta vida de engaño
que viven, una vida vana, entregada a la idolatría, y los ídolos
son un engaño, porque aparentan ser algo que realmente no son.
Y entonces viven en esta vanidad, tienen la mente oscurecida, entenebrecida,
viendo la ignorancia que ellos tienen y es por su dureza, la
dureza de su corazón, no quieren servir al Dios verdadero y por
ello se entregan a toda clase de pecado, toda clase de inmoralidad
sexual, toda clase de idolatría. Entonces, viendo esa vida de
engaño. Y es que la falsedad tiene una
conexión con la vida rebelde. Por eso el engaño Le pertenece
al hombre viejo, a la vida vieja, no al nuevo hombre. Por eso,
aquí nos dice en Efesios 4, 25, por lo cual, desechando la mentira. Hablad verdad cada uno con su
prójimo. En Colosenses 3, Colosenses 3,
versículo 9. No mintáis los unos a los otros,
habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos. Entonces,
si te despojas del viejo hombre, no vas a mentir, ¿no? No mientas. No mintáis los unos a los otros.
Eso es Colosenses 3, 9. Y es que vivir la vida diciendo
mentiras, eso es del viejo hombre. Eso no debe ser la práctica del
creyente. Y es que los seguidores de Cristo
deben de ser personas de la verdad, que comunican la verdad, que
hablan la verdad. Y para ello es necesario abandonar
la falsedad. Es necesario reflejar carácter
genuino y veraz. O sea, cuando se rechaza, se
abandona, nos desechamos de la mentira, como nos dice aquí el
versículo 25. Dice, desechando la mentira, cuando hacemos eso,
cuando abandonamos, dejamos atrás la falsedad, el resultado va
a ser un carácter veraz, un carácter genuino, donde vamos a hablar
lo que es verdadero y vamos a vivir en la verdad, vamos a reflejar
la verdad y todo el mundo va a poder confiar en nuestra palabra
porque eso es lo que vamos a comunicar, vamos a hablar la verdad y el
resultado va a ser un carácter genuino, veraz. pero es necesario
despojarse del viejo hombre. Por eso aquí, Efesios 4.22 dice,
en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo
hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos. Es algo
que debemos de hacer. Tenemos que activamente despojarnos
del viejo hombre, activamente esforzarnos por no mentir, por
no engañar. esforzarnos para decir lo que
es verdadero. Y lo que resalta el apóstol Pablo
es que cada individuo es responsable, cada individuo es responsable
de decir la verdad. Y es que decir la verdad es conformar
las palabras a la realidad, es decir, lo que es verdadero. Y
eso debe ser constante en la vida del creyente. O sea, conocemos,
sabemos que al haber puesto nuestra fe y confianza en Jesús como
Señor y Salvador, oposicionalmente delante de Dios, somos salvos,
pero aún vivimos en este cuerpo de carne, en este cuerpo pecaminoso,
con esta naturaleza pecaminosa, y aún esperamos la renovación de nuestro cuerpo,
la recreación de nuestro cuerpo para ser transformados a la imagen
de Jesucristo, y recibir ese cuerpo glorificado, la cual encontramos
promesas en las escrituras, que Dios nos promete una transformación
de cuerpo. Y entonces tenemos esa esperanza. y lo anhelamos, pero hasta ese
momento, hasta que seamos glorificados, estamos en un proceso de santificación,
en un proceso de conformarnos más y más a la imagen de Jesucristo,
en un proceso de crecimiento y de maduración, de crecer en
madurez espiritual. Y entonces, mientras vamos creciendo,
pues nos vamos deshaciendo del viejo hombre, Mientras vamos
madurando, vamos desechando ese viejo hombre, esas viejas prácticas,
una de ellas es la mentira. Desechando la mentira y hablando
la verdad. Y es un proceso largo, es un
proceso que en ocasiones duele, en ocasiones es difícil, porque
en ocasiones afecta tu bolsillo. Cuando te das cuenta que si mientes,
Si mientes, entonces vas a poder pagar menos en el servicio de telefonía, en tu servicio
de internet. Vas a poder pagar menos si mientes.
Vas a poder disfrutar de diferentes condiciones si mientes, quizás
en algún contrato. y vas a poder hacer diferentes
contratos si mientes y vas a poder aprovecharte de alguna oferta
si mientes aunque no calificas para ella pero tú mientes y te
lo ganas y lo logras pero como creyente vas a decir no estoy
dispuesto a mentir aunque me cueste más dinero aunque pierda
ese juicio Aunque mientan sobre mí, sobre mi carácter en el trabajo,
y me echen del trabajo porque hayan mentido, aún así no voy
a mentir. Voy a decir la verdad. Aunque
me echen del trabajo porque no estoy dispuesto a mentir, aún
así voy a seguir diciendo la verdad. Eso es lo que un creyente
genuino debe de hacer. Es desechar la mentira. Y es que, eh... No hay lugar para el engaño entre
la comunidad de creyentes. No hay lugar para el engaño porque
envenena la comunicación y crea desconfianza. Por eso la honestidad
debe ser constante en la vida del creyente. Un comentarista
dijo, la mentira es una puñalada en los órganos vitales del cuerpo
de Cristo. Aquí, por ello, el apóstol Pablo
enfatiza la responsabilidad de cada individuo. ¡No! ¡Cada creyente! Cada creyente debe de comunicar
la verdad. Incluso nos dice Efesios 4, 24. Vestíos del nuevo hombre, creados
según Dios en la justicia y santidad de la verdad. El nuevo hombre
refleja la verdad. Vive la verdad. Y es que aquí
el razonamiento, la razón por la que debemos de decir la verdad
constantemente aquí, la razón que da el apóstol Pablo, nos
lo dice en la última frase, dice, porque somos miembros los unos
de los otros. El razonamiento que da el apóstol
Pablo es que el creyente no es una persona independiente,
sino que forma parte de una unidad, forma parte de un cuerpo, de
una comunidad. Y por ello debe de comunicar
la verdad. Nos dice Romanos 12, versículo 4 al 5, Romanos 12,
versículo 4, porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, Así
nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos
miembros, los unos de los otros. Esos Romanos 12, del 4 al 5,
resalta esa unidad, ese cuerpo en Cristo. También en 1 Corintios. 1 Corintios 12, del 14 al 27. 1 Corintios 12, versículo 14, dice, además, el
cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere al pie,
porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del
cuerpo? Y si dijere, y si dijere la oreja, porque no soy ojo,
no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo
fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde
estaría el olfato? Más ahora, Dios ha colocado los
miembros, cada uno de ellos en el cuerpo como Él quiso. Porque
si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero
ahora, son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni
el ojo puede decir a la mano, no te necesito, ni tampoco la
cabeza o los pies, no tengo necesidad de vosotros. Antes bien, los
miembros del cuerpo que parecen más débiles son los más necesarios,
y aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos
vestimos más dignamente, y los que en nosotros son menos decorosos
se tratan con más decoro. porque los que en nosotros son
más decorosos no tienen necesidad Pero Dios ordenó el cuerpo, dando
más abundante honor al que le faltaba para que no haya desavenencia
en el cuerpo, sino que los miembros, todos, se preocupen los unos
por los otros. De manera que si un miembro padece,
todos los miembros se duelen con él. Y si un miembro recibe
honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues,
sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular. Eso es
1 Corintios 12, del 14 al 27. Resalta este cuerpo, el cuerpo
de Cristo, que es la iglesia, que lo componen cada uno de los
creyentes que ha puesto su fe y confianza en Jesús como Señor
y Salvador. O sea, cada persona que tiene
fe en Cristo para salvación pertenece a la iglesia y pertenece al cuerpo
de Cristo y cada uno somos miembros de este cuerpo y tenemos nuestra
función y nos ayudamos mutuamente y no podemos decir que no necesitamos
al otro. Porque de la misma manera que
un cuerpo Nuestro cuerpo físico necesita, bueno, las manos, los
ojos, los oídos, los pies, etc. Pues de esa misma manera, cada
individuo en la iglesia, en la iglesia local, pero también en
la iglesia universal, pues también cada uno se necesita el uno al
otro, y debemos de servirnos los unos a los otros. ¿Y qué
mejor manera de servirse los unos a los otros que decir la
verdad. Por eso, el argumento que presenta
aquí el apóstol Pablo, es que la razón por la que debemos de
desechar y hablar la verdad, constantemente, es porque somos
partes del cuerpo de Cristo, es porque somos miembros los
unos de los otros. Eso es lo que nos dice aquí Efesios
4, versículo 25. Por lo cual, desechando la mentira,
hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros
los unos de los otros. Pero hay que notar que aunque el enfoque
está en la veracidad dentro de la comunidad de creyentes, eso
no sugiere que hay libertad para mentir en otros contextos. Debemos
de decir la verdad constantemente. Y es que los creyentes se les
debe conocer como personas que dicen la verdad, que cumplen
su palabra, que cuando el creyente dice algo, puedes confiar en
lo que dice, porque siempre comunica la verdad. Ahora, obviamente
nos podemos equivocar, pero en cuanto nos damos cuenta de que
nos equivocamos, pues damos a conocer nuestra equivocación y lo arreglamos. Y también reconocemos que a veces
caemos y pecamos contra Dios y mentimos. Y si mentimos, rápidamente
nos arrepentimos de nuestro pecado. Y se lo comunicamos a las personas
a las cuales hayamos mentido. Si tenemos esa oportunidad de
comunicarse. El propósito es mantenernos viviendo una vida de arrepentimiento,
una vida donde comunicamos la verdad constantemente. Y es que el creyente, debe comunicar
la verdad. O sea, nuestras palabras deben
de ser confiables. Si decimos algo, debemos cumplirlo. Por eso la Escritura dice, sea
tu palabra sí, sí, no, no. O sea, si dices sí, es sí. Si dices no, es no. Pero comunica
la verdad. Es que las palabras de los creyentes
deben de ser confiables. Y mayormente entre creyentes,
Como nos dice Garatas 6.10 Así que, según tengamos oportunidad,
hagamos bien a todos y mayormente a los de la familia de la fe
Eso es Garatas 6.10 Entonces, la importancia es continuamente seguir comunicando
la verdad vivir una vida de verdad, una vida donde comunicamos la
verdad. Y cuando comunicamos la verdad,
cuando hablamos la verdad, no tenemos que temer que nos piden
alguna palabra. No tenemos que inventarnos otra
mentira para esconder nuestra mentira anterior. ¿Por qué? Porque
hemos dicho la verdad. Y al comunicar la verdad, no
tenemos que temer que escudriñen nuestras palabras. No tenemos
que temer que evalúen nuestras palabras, o que nos intenten
pillar en alguna palabra, porque estamos comunicando la verdad,
estamos diciendo la verdad. En Efesios 4, del 15 al 16, dice,
sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo, en
aquel que es la cabeza, esto es Cristo, de quien todo el cuerpo,
bien concertado y unido entre sí por las coyunturas, por todas
las coyunturas, que se ayudan mutuamente según la actividad
propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose
en amor. Eso es Efesios 4, del 15 al 16,
donde menciona el cuerpo de Cristo, Cristo es la cabeza, y cada uno
de nosotros nos ayudamos mutuamente, y cada uno tenemos nuestra propia
actividad. nuestra propia responsabilidad.
Pero, ¿qué es lo que debemos hacer? Es edificarnos en amor,
comunicar la verdad. Por eso hay que seguir la verdad
en amor. Y por ello aquí el apóstol Pablo
resalta la importancia de vivir nuestra identidad en Cristo,
hablando la verdad. Pero a veces es muy fácil no
hablar la verdad. A veces es muy fácil mentir. Realmente es más fácil pecar
que hacer lo que es agradable delante de Dios. Es más fácil
mentir cuando alguien te dice, oye, ¿tienes esto o aquello? Y dices que no, porque no se
lo quieres prestar. Oye, ¿estás disponible tal día
o a tal hora? Y dices que no, porque no quieres
ayudar, te inventas una excusa para no ayudarles en su mudanza. O quizás mientes porque, bueno,
es que ese curso te saldrá gratis si mientes. Si dices la verdad,
vas a tener que pagar por ello. Dices que irás, que vas a cumplir
algo, que vas a ir a ayudarles, y luego no vas. O prometes cumplir
cuando sabes que va a ser imposible. Es totalmente improbable que
lo hagas. O mientes porque simplemente no quieres quedar mal, ¿no? Para
la presión de grupo, todo el mundo está diciendo que sí, y
entonces, por no quedar mal, pues mientes por la presión.
o simplemente engañas para salirte con la tuya o mientes para no
tener que pagar la multa o el daño o engañas para aprovecharte
de otro o quizás te comprometes pero realmente no te importa
si rompes tu palabra no te importa si no cumples aunque hayas prometido
aunque te hayas comprometido no lo haces porque te da igual
no te no valoras tu palabra no te importa si dices la verdad
o no o quizás el seguro te pide tu versión y cambias los detalles
para que parezca que el otro es culpable o quizás engañas
en tus impuestos o mientes en el trabajo mientes en tu familia
etcétera pero aquí Aquí en Efesios 4, versículo 25, vemos aquí como
la palabra de Dios nos dice, por lo cual, o sea, ¿por lo cual
el qué? Por lo cual, los versículos anteriores
nos dice, ahora somos una nueva criatura en Dios. Nos dice, creados,
dice versículo 24, creados según Dios en la justicia y santidad
de la verdad. O sea, por esa nueva criatura
que somos, al haber puesto nuestra fe y confianza en Jesús como
el Señor y Salvador, debemos despojarnos del viejo hombre,
vestirnos del nuevo hombre. Entonces, por lo cual, aquí hay
una manera práctica de hacerlo. Desechando la mentira, hablad
verdad cada uno con su prójimo. ¿Quién es el prójimo? Está hablando
de una manera general, hablando de todos los hombres. De absolutamente
toda persona que te rodea. Entonces, debes hablar la verdad,
aunque la persona viva en otro país. O viva a tu lado. O nunca la hayas visto en tu
vida. O quizás no la vas a ver más. No mientas. Entonces, hablando
verdad, Hablad verdad cada uno con su prójimo. No lo usa de
una manera general, con todas las personas. Hablad la verdad
cada uno con su prójimo, pero en especial los miembros de la
Comunidad de Cristo. Por eso dice, porque somos miembros
los unos de los otros. Entonces, vive tu identidad en
Cristo hablando la verdad. Vive tu identidad en Cristo hablando
la verdad. Vamos a terminar en oración.
Vive tu identidad en Cristo hablando la verdad
Series Efesios
| Sermon ID | 96231922344029 |
| Duration | 38:08 |
| Date | |
| Category | Midweek Service |
| Bible Text | Ephesians 4:25 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.