00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Muy buenos días para todos, que
el Señor les bendiga. Para nuestro mensaje de esta
mañana buscamos en nuestra Biblia primera de Corintios seis del
nueve al veinte. Primera de Corintios seis del
nueve al veinte damos lectura a la palabra de Dios. Dice Pablo,
no sabéis si los injustos no heredarán el reino de Dios, No
erréis, ni los conicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros,
ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los
ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes,
ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y eso eráis
algunos, mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados,
ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por
el Espíritu de nuestro Dios. Todas las cosas me son lícitas,
mas no todas convienen. Todas las cosas me son lícitas,
mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el
vientre, y el vientre para las viandas, pero tanto al uno como
al otro, como a las otras, destruirá a
Dios. Pero el cuerpo no es para la
fordicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y
Dios que levantó al Señor también a nosotros, nos levantará con
su poder. ¿No sabéis que vuestros cuerpos
son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros
de Cristo, los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿O no sabéis que el que se une
con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice los dos eran
una sola carne. Pero el que se une al Señor,
un espíritu, es con Él. Huir de la fornicación. Cualquier
otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, más el
que fornica contra su propio cuerpo peca. o ignoráis que vuestro
cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros,
el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros, porque habéis
sido comprados por precio. Glorificad pues a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios." ¿Cuánto
recuerdan la primera pregunta y respuesta de nuestro Catecismo
de Heidelberg? ¿Cuál es tu único consuelo, tanto
en la vida como en la muerte? Y responde el Catecismo diciendo
que yo, con cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte,
no me pertenezco a mí mismo, sino a mi fiel Salvador Jesucristo,
y ahí sigue la respuesta de quien se dio a sí mismo para redimirme. Hermanos, es una introducción
curiosa y única en todos los catecismos que yo conozco. Pero
nuestro catecismo hace algo muy importante, equipara consuelo
con pertenencia. ¿Cuál es tu único consuelo? ¿A
quién pertenezco? Pertenece. ¿A quién pertenece
usted? ¿A qué pertenece usted? Porque
debemos ser muy claros en esta mañana. Todos servimos a algo
o a alguien. Todos obedecemos a otro. Sólo hay un ser en el universo
que es totalmente libre, que es autónomo, y ese es Dios. Los
demás obedecemos a otros. Esa es la gran mentira de la
sociedad hoy en día. Da a entender que podemos ser
libres. Da a entender que usted puede tomar decisiones libres.
Y es una gran mentira. Romanos 6, del 17 al 18, Pablo
lo dice claramente. No sabéis que si os sometéis
a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de
aquel a quien obedecéis. sea del pecado para muerte, o
sea la obediencia para justicia. Pero gracias a Dios que aunque
erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón aquella
forma de doctrina a la cual fuisteis entregados, y libertados del
pecado vinisteis a ser siervos de la justicia. Hermanos, o obedecemos
al pecado, o obedecemos a Dios. O servimos al pecado o servimos
a Dios. Dígame usted un solo acto que
usted pueda hacer que o no es servir al pecado o servir a Dios.
No hay. O servimos al pecado o servimos
a Dios. No hay neutralidad. Todo lo que
hacemos, servimos o uno o lo otro. Joven, escuche bien. Usted no está libre. Usted tiene
que escoger. Olvídese del cuento de que somos
libres, yo hago lo que me da la gana. Mentira, usted o hace
la voluntad del diablo, la voluntad de Dios. Y el anhelo del cristiano. Una vez renovado el corazón,
el anhelo del cristiano ahora es obedecer a Cristo, ofrecer
nuestra vida a Cristo. ¿Por qué? Porque pertenezco a
Cristo. Fui redimido por Cristo. Fui
comprado por precio. Y dice Pablo, no sois vuestros. Usted no es suyo, propio. Pertenece a Cristo. Pablo tiene que corregir el pensamiento
de los corintios porque se asemejaba mucho al mundo de hoy. Aparentemente
hubo un refrán en Corinto todo mes lícito. Esto parece ser un
refrán de los Corintios, hermano. No es Pablo diciendo esto. Aquí
lo dice Pablo en Pesos 12 y también en 10-23. Y sólo lo encontramos
en esta carta a los Corintios. Todo es lícito. Vea que repite
otra vez en 10-23. En capítulo 10-23, Pablo vuelve
a repetir un refrán que los Corintios decían mucho. Ahora, no sabemos
si por ser un puerto, ¿verdad? Sabemos que Corinto era un puerto,
y en toda la vida y en todo el mundo los puertos tienden a ser
más desenfrenados. Hay mucho tránsito, hay mucha
necesidad de recibir gente, y ahí tiende a la prostitución, a los
vicios, al alcoholismo, etc. Y Corinto, como puerto, manifestaba
todas esas cosas. Vea la lista que acabamos de
leer. Dicen, no erraís, nifonicarios, idólatras, adúlteros, apeninados,
ladrones, avaros, borrachos, mal... Coríntolos de Nieto, y
eso eráis vosotros, dice Pablo. Y eso eráis algunos de vosotros,
habían sido lo mismo. Era un puerto que manifestaba
toda la vida mundana que nosotros conocemos hoy en día. Entonces,
no sabemos si por ser puerto o porque falsos maestros enseñaba
el libertinaje en Corinto, porque de eso también hubo. De eso también
hubo, y se sabe por las cartas que tenemos de los corintos.
Bueno, no sabemos de dónde venía el refrán. El asunto es que era
popular en la iglesia de Corinto. ¿Todo me es lícito? Todas las
cosas me son lícitas. Y Pablo toma el refrán, dice,
ustedes, como decirlo así, ustedes dicen, todas las cosas me son
lícitas, pero Y Pablo pone dos peros. Primer pero. Versículo 12. No todas convienen. Entonces no todas son lícitas.
Si no todas convienen, no todas son lícitas. Dicen los corintios,
todas las cosas son lícitas, pero no todas convienen. En 10.23
Pablo dice, no todas edifican. Entonces, hermanos, aquí tenemos
un límite, un freno, un frenazo. Todas las cosas me son lícitas.
No, no todas son lícitas. Hay cosas que ni convienen ni
edifican. ¿Cuáles son las cosas que no
convienen y no edifican? Todo el mundo sabe. Todo cristiano
sabe. Pertenecer a Cristo, hermanos,
quita el enfoque de mí mismo de ese entregarme a mi placer,
a mi deseo, Y el cristiano que medianamente conoce cómo es Cristo,
obviamente sabe lo que no conviene y lo que no adivina. La actitud de los corintios era
sumamente egoísta. Todas las cosas no son lícitas.
Puedo hacer lo que yo quiero. El ego. El ego era lo que era
bien inflado en la iglesia de Corinto. Y Pablo dice, cuando
pasamos a pertenecer a Cristo, entendemos inmediatamente que
no todas las cosas convienen y no todas se edifican. No todo
lo que yo quiero edifica a mi prójimo, edifica a mi hermano.
Tengo que pensar primero en mi hermano. Tengo que pensar primero
en lo que conviene. Entonces, primera calificación,
primer pero, es no todo conviene y no todo edifica. Segundo, no me dejaré dominar
de ninguna. No me dejaré dominar de ninguna.
¿Para qué fue puesto Adán en la tierra? Para señorear. ¿Y
qué pasa, hermanos, cuando nos dejamos señorear por las cosas
de este mundo? En lugar de usar las cosas, las
abusamos. El cristiano sabe usar sin abusar
de las cosas de Dios. Y dice Pablo, en Cristo somos
restaurados una vez más al señores de la tierra, pero señores que
sabemos que es del autodominio. Sabe que no hay nada más deshumanizante
que perder el autodominio. Y Pablo menciona dos casos que
ahorita vamos a hablar. La glotonería y el desenfreno
sexual. Pero no solamente esos dos, Pablo
escogió esos dos como ejemplos. Hay muchos más, el vicio que
Pablo había mencionado antes, borracheras, homosexualismo,
estafas, hay gente avara, adicta a estafas, adicta a robo, hay
muchas adicciones. Hermanos, todos nosotros conocemos
personas deshumanizadas por adicción, deshumanizadas porque son esclavas. de aquello ellos no pueden hacer
otra cosa que aquello y es triste ver una persona que es alcohólica
por ejemplo y dice yo quisiera cambiar pero es dominado por
su vicio la droga cuanto joven hoy dice dice nunca me debiera
haber metido en eso ahora no puedo salir que tristeza que
tristeza dice Pablo todas las cosas me son lícitas no me dejaré
dominar no me dejaré dominar. Hay cosas que yo no voy a hacer,
porque participar de ellos sería dejarme dominar, perder el autodominio. Dos formas comunes, como mencionamos,
uno, la comida. Usted sabe que la Biblia habla
varias veces de abusar de la comida. Pablo dice en Filipenses
3, 18 al 20, por ahí anda mucho, los
cuales los dije muchas veces, y aún lo digo llorando, que son
enemigos de la cruz de Cristo, y cuál es una prueba de los que
no tienen a Cristo en su corazón, hermanos, dice, el fin de los
cuales será perdición, cuyo Dios es su vientre, su gloria es su
vergüenza, sólo piensan en lo terrenal. Una muestra de los
enemigos de Cristo, los que no tienen a Cristo en su corazón,
y que sólo piensan lo terrenal. Y una de las cosas terrenales
es el fiestón. El fiestón. Y estar pensando,
bebiendo y comiendo, hermano. Su Dios es su vientre. En eso
piensan. Ahora, eso es una muestra que
no pertenece a Cristo. No son templo del Espíritu Santo. No viven para el Señor. El segundo,
la segunda cosa que Pablo menciona aquí es la sexualidad. Y los
corintios se asemejaban a la sociedad de hoy. ¡Fuera las restricciones! ¡Fuera los tabúes! ¡Fuera todos
los frenos! ¡La vida libre! Usted sabe que había un caso
de incesto en la iglesia de Corinto. Un hombre tenía a su madrastra. de esposa. Y Pablo tiene que
escribirles claramente, miren, ni entre los paganos se hace
lo que ustedes tienen en la iglesia. Los corintios creían que por
alguna mala enseñanza o por ignorantes o ingenuos creían que todo valía. Y Pablo viene y les recuerda,
primero, el desenfreno sexual no es parte de pertenecer a Cristo,
dejarse dominar, falta de autodominio. Pero Pablo dedica más espacio
a la sexualidad por un segundo motivo que hemos hablado aquí
muchas veces. ¿Para qué Dios dio la sexualidad
humana? ¿Cómo creó Dios al principio
varón y hembra? Nos creó de una manera especial,
no como los animales. nos creó varón y hembra al ser
humano a la imagen de Dios y esa es la gran diferencia entre la
sexualidad humana y la sexualidad de los perros y los de hoy que
manejan la sociedad no entienden la diferencia y distribuyen condones
como si los chavalos fueran perros pero no lo son Dios hizo al ser humano diferente
y hizo nuestra sexualidad diferente con un gran propósito que Pablo
menciona aquí dice no sabes que vuestros cuerpos son miembros
de Cristo cuando Dios hizo la sexualidad de hermanos varón
y hembra unió dos seres muy diferentes del hombre y la mujer y todos
los que estamos casados sabemos que el hombre y la mujer somos
criaturas muy diferentes cierto o no pero muy diferentes a veces
tan diferentes que no quisiéramos tantas diferencias pero bueno
Dos seres muy diferentes, Dios los une en una relación de amor,
de fidelidad, de pacto y de compromiso. ¿Y para quién lo hizo Dios este
matrimonio? Como un reflejo de la relación
entre el Creador y su criatura también en mano. Una relación
de dos seres diferentes, unidos en amor, fidelidad, pacto y compromiso. Hermanos, el matrimonio cristiano,
el matrimonio de los seres humanos, refleja la relación entre nosotros
en Dios. Por eso Pablo aquí dice, somos
miembros de Cristo, restaurados, En Cristo somos miembros de Dios,
ya hay un matrimonio entre el cristiano y su Señor. Hay un
matrimonio entre nosotros y Dios, una relación de compromiso, de
fidelidad, lo que el matrimonio humano sella. Por eso Pablo dice,
no puede andar de una en otra. en rameras, con prostitutas,
en fornicaciones, porque violamos aquel simbolismo de nuestra salvación,
pertenecemos a fidelidad entre Dios no anda de uno en otro,
Dios no dice, bueno hoy usted es salvo y mañana te voto y hoy
mañana con otro. Dios no hace eso. Dios se compromete
con nosotros. Él toma votos con nosotros. Él se casa con su novia que es
la iglesia que somos nosotros. Dios es absolutamente fiel como
lo debe ser el marido y la esposa. Así que la sexualidad, Pablo
dice, representa, simboliza señala aquella relación entre
nosotros y Cristo, y es por eso que Pablo señala especialmente
y amplía el asunto de la sexualidad como forma de pertenecer a Cristo,
de pertenecer a Cristo. Ahora bien, Pablo termina con
versículos 19 y 20, que realmente es el fundamento, como dije,
es el principio, él termina con el principio, somos templos del
Señor, pertenecemos a Jesucristo, fuimos comprados por precio. Comprados. Jesús lo dijo muchas
veces en su ministerio, ¿verdad? Dijo que venía para dar su vida
por muchos. Él dijo que venía para dar su
vida por las ovejas. Él dijo que iba a venir para
morir por sus amigos. ¿Cuántas veces lo dice? Muchas
veces. Hermanos, el centro del Evangelio
es el concepto de redención. ¿Qué quiere decir redimir? ¿Qué
quiere decir redimir? Redimir es comprar, es pagar
el precio. ¿Y cuál era el precio nuestro,
hermano? Las culpas nuestras ante Dios. De hecho, el precio
era tan grande que jamás podríamos pagar. Nuestras culpas son tan
inmensas y tan fuertes contra la justicia de Dios, que no hay
forma que usted pague, ¡nunca! Y Jesucristo vino para redimirnos
y dar Su vida en sustituto por nosotros, recibiendo el castigo
que nosotros merecemos, y cada vez que tomamos la santa cena.
Aquí se nos confirma una vez más, tangiblemente, tan real
que es este pan, y tan real que es este vino, hermano. Así de
real fue el sacrificio de Jesucristo. En la Biblia, encontramos que
los autores bíblicos se maravillan, una y otra vez. Oiga lo que dice
Pedro en 1 Pedro 18 y 19. Sabiendo que fuiste rescatado
de vuestra vana manera de vivir, la cual recibiste de vuestros
padres. Fuimos redimidos no con cosas
corruptibles como oro o plata, sino, ¿se acuerdan?, con la sangre
preciosa de Cristo, como un cordero sin manchas, sin contaminación.
Saboresas palabras de Dios. Pedro dice, recuerden hermanos,
que fueron redimidos de una vana forma desde ese vacío, de esas
vidas vacías. con la preciosa sangre de Cristo.
Romanos 14, Pablo dice, de ninguna, ninguno de nosotros vive para
sí, ninguno muere para sí. Si vivimos para el Señor, vivimos.
Si morimos para el Señor, morimos. Así que sea que vivamos o que
muramos, del Señor somos, porque Cristo para esto murió y resucitó
y volvió a vivir para ser Señor tanto de los muertos como de
los que viven. Para eso vive Cristo y para eso
murió, hermano, para que fuéramos del Señor. Está consciente usted,
amigo que me oye, del costo de su redención. Y sólo podemos
apreciar esa maravilla cuando contemplamos dos cosas. Solamente
nosotros podemos maravillarnos cuando dice Pablo aquí, fuisteis
comprados por precio. Eso sólo tiene sentido cuando
usted contempla dos cosas. la gravedad de su pecado. Recuerda los términos que la
Biblia usa para describir al pecador. Pablo dice en Efesios
capítulo 2, que éramos hijos de qué? Ira. Hijos de ira. Dice que estábamos
muertos en nuestros delitos y pecados, muertos. Pablo dice en Romanos
3, no hay justo ni a un uno, no hay quien entienda, no hay
quien busque a Dios, todos se desviaron, a una se hicieron
inútiles, sepulcro abierto su garganta, veneno de áspide bajo
su lengua, sus pies de apresura para derramar sangre, quebranto
desventura, todos pecaron, están destituidos, destituidos de la
gloria de Dios. Hermano, si usted no es consciente,
si usted no recuerda, si usted olvida la gravedad de su pecado,
nunca va a entender lo que Pablo significa. Fuisteis comprados
por precio. Porque la segunda cosa que debe
contemplar es la gloria y la majestad y la felicidad que tuvo
el Hijo de Dios antes de venir a este mundo. Allá en el Cielo no le escupían
a Jesucristo, hermanos. Allá en el Cielo no le acusaban
los mismos a quienes vino a revenir. Allá en el Cielo no le pegaban
con látigos y le clavaban a cruces. Entonces, ¿para qué vino Jesucristo?
¿A qué vino? y por mí, no por necesidad de
Él. Allá le alababan los ángeles
del cielo, allá le daban lo que Él se merece, la gloria y la
majestad y la honra. Hermano, vino por usted, aunque
usted ni yo siquiera pedíamos que viniera. Yo quiero que hoy
meditemos Esa frase, fuiste comprado por precio. Meritemos eso hermano,
que eso cale oro en mi corazón, fui comprado por precio. Ahora Pablo nos recuerda que
fuimos comprados con un propósito sublime y más, más increíble
todavía se pone este mensaje hermano. Primero nosotros no
pedimos salvación, rechazábamos la salvación y el Hijo de Dios
abandonó su gloria y vino por usted, por mí. Pero sabe Kirtman,
Dios no nos redime como aquel que va a la subasta y compra
un esclavo. Todavía en el mundo hay esclavos
dentro de esclavos, ya no es tal vez tan común, pero se contriguen
esclavos en muchas partes del mundo. Pero conocemos las subastas
de esclavos y va el amo y compra un esclavo y se lo lleva a su
hacienda y lo pone a hacer las tareas feas que no quiere hacer.
Ahora, si Dios nos hubiera comprado para ser esclavos en el cielo,
bastaría. bastaría que nosotros pudiéramos
ser como el hijo pródigo dice voy a volver a la casa de mi
padre no voy a pedir que me ponga de hijo voy a pedir que me haga
un siervo suyo pero con tal que yo pueda estar en la casa de
mi padre y cual fue la gran sorpresa lo recibió y lo honró hermanos
Dios nos redime y no nos pone de esclavos que dice Pablo a
que nos pone para el templo para el templo templo mi hermano lo
más glorioso en Israel en el desierto que era el tabernáculo
donde la gloria de Dios descendió que era el egipcio más glorioso
de Jerusalén el templo que hizo Salomón donde la gloria de Dios
vivía en el lugar santo y dice Dios que a ustedes a mis pecadores
Dios nos ha rescatado para que no éramos ¿Cómo puede ser posible? ¿Cómo
puede ser posible que un cristiano, y los hay, que un cristiano piense
o diga que pertenecer a Dios es una carga, es algo negativo? ¿Cuántos cristianos
han dicho con un gemido, Tengo que ir a culto hoy. Tengo que preparar la clase dominical
porque la hermana Ivani ahora me ha asignado. Debería hacer una llamada. Bueno,
ya, ya voy a hacer alguna llamada o visita a un hermano. ¿Cómo? ¿Tengo que ir a culto? Un momento. En el infierno no
va a haber ningún culto a Dios. En el cielo se le va a adorar
al Hijo de Dios todos los días de la semana. ¿A qué lugar pertenezco? Sólo hay dos. En el infierno
no se adora a Dios. En el cielo se le adora siempre. ¿A qué lugar pertenece usted?
En el infierno no se preocupe, nadie tiene que pensar en dar
clases dominicales. En el infierno no se preocupe,
nadie tiene que visitar a nadie. Ahí el egoísmo será lo que manda. Y en el cielo habrá comunión
y amor perfectos. ¿A qué lugar pertenecemos, hermano?
¿A cuál lugar pertenecemos? es cristiano, pertenece a Dios,
pertenece al cielo, pertenece a Cristo, no sois vuestros. ¿Qué significa ser templo de
Dios, hermanos? Y estudiando este pasaje se me
impactó de nuevo lo impresionante de esta verdad. piensa espiritualmente
lo que pasó con todos nosotros ahí estábamos nosotros descarriados
ahí como ovejas todas perdidas y viene el buen pastor y más
bien nos corremos tratamos de escaparnos y siempre nos agarra
venga para acá bueno está bien venga para acá nos fue a buscar
hermano del buen pastor pagó el precio de nuestro rescate. Él los juntó, nos redimió, nos
reunió todos, y ahora dice, ahora que están aquí, voy a poner mi
gloria en medio de ustedes, porque ustedes van a ser mi templo,
van a ser morada de mi Santo Espíritu. Y más, hermanos, debemos
entender Dios va a manifestar Su gloria al mundo por medio
de nosotros. El hecho de que usted estento
de Dios, hermano, que la gloria, porque la idea es que la gloria
Habita el templo, para eso eres templo, para que la gloria del
Espíritu de Dios habita del templo. Hermanos, el hecho de que ustedes
y yo seamos gloria y que nosotros como iglesia sea templo de Dios,
significa que Dios va a manifestar su gloria al mundo a través de
nosotros. no lo va a hacer de otra manera
Dios podría resplandecer del cielo Dios podría tronar del
cielo no lo va a hacer lo va a hacer a través de usted y a
través de mí y por eso dice recuerde que su cuerpo es templo del Espíritu
Santo esto significa algo muy importante hermanos cuando usted
piensa que es que pertenece a Cristo. ¿Qué pasaría si usted todas las
mañanas se dijera a sí mismo, yo no soy mío, Cristo vive en
mí, yo pertenezco cuerpo y alma al Señor. Si usted se dijera
a sí mismo antes de salir a hacer sus cosas, yo no soy mío, no
me pertenezco a mí mismo, pertenezco a Cristo, tanto en la vida como
en la muerte. Yo creo que cambiaría varias
cosas. de suma importancia. Uno, y tal
vez primero, la humildad guiará mi vida. Si yo pertenezco a Cristo,
¿quién es primero en mi vida? Jesús. ¿Quién es segundo? Mi
prójimo. Y entonces, hermanos, aquel inflador,
usted sabe que hoy hay un inflador del ego, enciende la televisión,
Ahí va a escuchar el inflador. Tú mereces. Tú te mereces todo
lo que quieras. Vaya, consiga préstamos porque
tú te mereces comprar. Apá, enciende la radio. Lo mismo.
Va a muchas grupos que se llaman Inglés de Evangélica. Tú eres
hijo del rey. Pida a Dios lo que quieras. Confías
en Él o reclama. Inflador. Y por todos los lados
que andemos, hermanos, hay un inflador que infla el ego. pero cuando nosotros entramos
en razón y digo yo pertenezco a Cristo entonces las palabras
por ejemplo de Pablo en Romanos 12 y 10 amados los unos a los
otros con amor fraternada en cuanto a honra prefiriendo los
otros los unos a los otros damos preferencia en primer lugar pertenece
a Cristo hermano va a obrar humildad en nuestra vida En segundo lugar,
vamos a evitar extremos en que la iglesia siempre ha caído.
Antinomismo e ilegalismo. El antinomismo era lo que practicaban
los corintios. Sin ley. Todo era ilícito y hacían
lo que les daba la gana y eran desastres. Y la iglesia durante
toda la historia ha caído en extremos de antinomianismo. Antinomismo. Mucha iglesia evangélica
hoy está cayendo en esto. Por otro lado está el legalismo,
los gálatas practicaban el legalismo, añadían al evangelio para mostrar
que eran más santos. Esos dos extremos hermanos, cuando
pertenecemos a Cristo, por supuesto honramos su ley, su voluntad,
porque amamos a Cristo que amaba a su Padre, que amaba su voluntad,
sin caer en necesidad del legalismo, porque sabemos que somos justificados
ante Dios, no por lo que hagamos. Y amamos seguir a Cristo, lo
hacemos de voluntad pronta. ¿Qué más cambia? Mi actitud del
domingo cambia. Mi concepto de la adoración a
Dios cambia. ¿Cómo cambia? No caemos en lo
mismo, ni el antinomismo, ni el legalismo en cuanto al culto,
porque esas dos cosas se practican hoy. Algunos dicen, bueno, no
importa si vas o si no voy, puedo quedarme en casa leyendo la Biblia. Otros lo ven como una carga legalista
que si no voy, entonces pierdo puntos con el Señor. Nuestro
concepto de la adoración, hermanos, cuando entendemos que pertenecemos
a Cristo, cambia totalmente. Dejemos todo eso atrás. Esto
no es un asunto de antinomismo o legalismo. Lo que hacemos aquí,
hermanos, es externar y celebrar lo que somos. Aquí comenzamos
la semana, corporalmente, testificando que somos templo del Señor. somos
templo del señor y públicamente y juntos damos testimonio hermanos
y celebramos celebramos ser templo del señor después nos vamos de
aquí lunes a sábado individualmente a vivir nuestra vida como templo
del señor pero aquí Dios quiere que hagamos fiesta solemne como
decía muchas veces en el antiguo testamento y como ya habíamos
mencionado fiesta de una semana Dios ordenaba con buena comida
y con buenas actividades hasta dramatizaciones de su liberación
de Israel, Dios mandaba. Hermanos, aquí venimos para hacer
fiesta solemne, juntos, a celebrar que somos templo del Señor. ¿Qué
más cambia? Cambia mi concepto de trabajo
en el reino de Dios. Cuando yo soy convencido y feliz
que pertenezco a Cristo, hermano, eso me da una actitud diferente
en cuanto al servicio de Dios en este mundo. Yo no caigo en
el legalismo. de creer que servir al Señor
es una carga, trabajar en el reino de Dios para mí llega a
ser un deleite, porque pertenezco a Dios, pertenezco a Cristo,
quien pagó completamente mis pecados, y quiero agradarle. No estoy tratando de pagarle,
yo sé que no le puedo pagar. Mi servicio, hermanos, no es
con un ojito en el cielo esperando que Dios esté apuntando en la
pizarra cuántas obras hago para ver si ajusto la balanza. No,
hermano, yo sirvo al Señor porque pertenezco al Señor, por ser
agradecido. En la iglesia, hermanos, en una
iglesia así, donde todos recordaran que pertenecen a Cristo y sirven
por gratitud, el pastor, los ancianos, no tendrían que estar
pidiendo a nadie ayudar. Serían los miembros ofreciéndose
Hermanos, la obra reformada en Costa Rica depende de esta clase
de servicio. La obra reformada en Costa Rica
depende de una actitud de pertenecer a Cristo, de servir por agradecimiento,
de servir por gratitud, hermano. En último lugar, nuestra vida
cristiana luchando contra el pecado también nos ayuda a recordar
que pertenecemos jóvenes, con las tentaciones que enfrenta
el joven pasando de niño a adulto. Y esas tentaciones muchas veces
impactan porque ahora parecen muy nuevas. Ahorita se hacen
viejas esas tentaciones, pero a ustedes se les hacen interesantes,
porque por primera vez tal vez las están sintiendo. Joven, recuerde
que su cuerpo es templo del Espíritu Santo. Tengo una pregunta para
los jóvenes y para todos nosotros. ¿Qué música lleva usted al templo?
¿Qué música lleva al templo de Dios? ¿La misma música que se
toca en los templos paganos? Porque su oído, su cuerpo, es
templo del Espíritu Santo. Y hay música que adora a los
dioses falsos del paganismo. No estoy diciendo que la música
tenga que ser evangélica para agradar a Dios. Hay música secular
que no sea mala. Estamos de acuerdo. Pero hay
música secular que es mala. Y es pagana. Y le hago la pregunta. ¿Qué música estás tocando en
el Templo de Dios? ¿Cuáles son sus héroes? Los postre
en su cuarto. ¿Cuáles son sus héroes? ¿Los
mismos héroes que son héroes para los paganos? ¿Cómo va a
ser posible eso? ¿Cuáles son los amigos que usted
lleva al Templo de Dios? Y por supuesto, las mismas preguntas
son para todos nosotros. Hermanos, en nuestra vida cristiana,
pertenecer a Cristo afecta todo. En conclusión, creo que este
pasaje nos llama a hacer tres cosas. tres cosas muy sencillas,
muy básicas. Uno, pidamos perdón por actitudes
o acciones que demuestran un olvido que fuimos comprados por
precios, con los precios de sangre de Cristo. Hoy Dios nos permite
tomar la cena del Señor La cena del Señor es para pecadores arrepentidos,
pecadores creyentes, que sientan en su corazón tristeza de haber
ofendido al Cristo que nos redimió. Entonces, hermanos, ante esta
palabra pidamos perdón por haber olvidado que nuestro cuerpo es
templo del Espíritu Santo. que nosotros pertenecemos, no
a nosotros mismos, sino pertenecemos a Cristo. Le damos perdón porque
hemos olvidado eso. Hemos ido a hacer cosas que nosotros
creíamos porque nos daba la gana, punto. Y creíamos que éramos
nuestros, propios. En segundo lugar, celebremos
la fidelidad y el amor de Dios renovando un compromiso hoy. que glorificaremos a Dios con
nuestro cuerpo y con nuestro espíritu los dos que son de Dios,
dice Pablo. Esta mañana, esta es reunión
solemne de renovar pacto. Así es el culto, hermanos, una
renovación de pacto. Aquí está Jesucristo presente
por medio de Su Espíritu y Su Palabra. ¿Qué le decimos al Señor,
hermanos? El Señor pide que nosotros renovemos
un compromiso. Que nosotros digamos en nuestro
corazón sinceramente, te glorificaré Señor con mi cuerpo y con mi
espíritu. Y en tercer lugar, como iglesia,
hermanos, sintamos todos que es el gran privilegio de ese
templo del Espíritu de Dios aquí en Costa Rica. Si Dios nos colocó
aquí, si Dios nos ha reunido aquí, es porque aquí Dios quiere
que seamos nosotros un templo esta iglesia, un templo del Espíritu
Santo. Adoremos aquí con alegría. Sirvamos
allá afuera con valentía. Manifestemos al mundo, hermanos,
que pertenecemos a Cristo, quien nos compró por precio. Amén. Amén. Oremos. Oh, Señor, muchas
gracias por esta palabra. Gracias, Señor por la redención
en tu sangre que nos has regalado. Gracias Dios que nos recuerdas
que no somos nuestros, sino que pertenecemos cuerpo y alma al
Señor Jesús. Perdónanos Señor, cuando hayamos
olvidado que pertenecemos a Ti. Ayúdanos Señor a cada uno de
nosotros, a los adultos, a los jóvenes, a los niños, a recordar
en todo momento que pertenecemos cuerpo y alma a Jesucristo nuestro
fiel Salvador. Gracias por la cena, oh Padre,
que sella una vez más Sus promesas en Cristo para el que cree. Gracias Señor, en el nombre de
Jesucristo. Amén.
¿A quién pertenece?
El concepto de "pertenecer a Cristo" y ser "templo del Espíritu Santo" son fundamentales para el Cristiano. Pablo explica en este pasaje las implicaciones de estas verdades.
| Sermon ID | 951193950 |
| Duration | 41:35 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
© Copyright
2026 SermonAudio.