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Abran sus Biblas en el libro
primero de los reyes, capítulo 3, versículo 9. Primero de reyes,
capítulo 3, versículo 9. Un solo versículo y luego vamos
a orar. Primero de reyes 3, 9. Este pasaje nos ubica cuando
Salomón recibe la oferta más grande de su vida, a quien Dios
le dice, pide lo que quieras que yo te dé. En el versículo
9 tenemos la respuesta de Salomón a ese ofrecimiento de Dios. Pide lo que quieras que yo te
dé. Versículo 9 dice, da pues a tu siervo corazón entendido
para juzgar a tu pueblo y para discernir entre lo bueno y lo
malo, porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Vamos a hablar al Señor. Dios
mío, gracias por la bendición de predicar una vez más en este
lugar. ¿Cuántas cosas pueden depender de una predicación?
¿Cuántas cosas pueden ser para ayudar? ¿Cuántas cosas pueden
ser para destruir? Pero te ruego, Señor, que Tú
me uses para que todo lo que de Ti salga sea para edificación
y no para destrucción. Te ruego el poder de lo alto
y la fidelidad Tuya para enseñar y compartir la palabra de Dios.
de manera tal que todos salgamos edificados. Ayúdanos, Señor,
necesitamos de Ti, por eso estamos aquí. Pedimos Tu bendición sobre
nuestras vidas en los siguientes minutos. En el nombre de nuestro
Señor Jesucristo lo rogamos. Amén. Amén. Una de las cosas que Dios ha
dispuesto para nosotros es aquello que Salomón le pidió a Dios en
una forma tan vehemente. Todos sabemos que cuando Salomón
le responde a Dios en aquel ofrecimiento, todos sabemos que Salomón pidió
sabiduría. Si yo les preguntase qué es lo
que pidió Salomón para gobernar al pueblo tan grande, para responder
a Dios, todos diríamos sabiduría. Pero el versículo 9 no usa la
palabra sabiduría, sino la palabra discernimiento. Da a tu siervo
corazón entendido para juzgar a tu pueblo, para discernir entre
lo bueno y lo malo y quién podrá, porque quién podrá gobernar este
pueblo tan grande. Una de las cosas que Dios ha
dispuesto para nosotros es eso, el discernimiento. Es uno de
los recursos que Dios nos ha dispuesto. El discernimiento
es una de las provisiones de Dios para los Suyos. Pastores, padres de familia,
mamás, todos necesitamos del discernimiento. Dios sabe que
vamos a necesitar discernimiento en el camino de la vida. en la
formación de los hijos y en el desarrollo de nuestros ministerios.
Es de necios tratar de hacer la obra de Dios dejando al lado
la provisión de Dios. Y uno de los elementos de esa
provisión de Dios es, sin duda alguna, el discernimiento. Quiero tratar de convencerles
de la necesidad del discernimiento en el primer punto. Yo sé que
muchos lo entienden, pero quisiera enfatizarlo, aumentar en nosotros
la conciencia de la necesidad del discernimiento. Yo noto que
muchos hermanos carecen de discernimiento, no les interesa el discernimiento. Y muchas veces a mí me ha faltado
el discernimiento. Y muchos errores que cometemos
nosotros es porque no supimos discernir lo que estaba sucediendo. Y el discernimiento es una herramienta
que está allí disponible para aquel que lo quiera tomar. Muchos
padres se echan a perder a la familia por falta de discernimiento. Muchos son los que toman decisiones
tan erradas por falta de discernimiento. La primera oportunidad, la primera
oferta, la primera insinuación, y nos vamos hacia allá como si
Dios lo estuviese diciendo definitivamente, y nosotros no sabemos discernir
que no fue Dios quien nos dio esas oportunidades. La necesidad
del discernimiento, hermanos, se hace cada día más grande debido
a los tiempos que vivimos. Voy a repetir esa frase, la necesidad
del discernimiento se hace cada día más grande debido a los tiempos
que vivimos. Vivimos en tiempos en los cuales
se ven cosas que nunca antes se veían y cuando estábamos chicos
y niños no veíamos cosas que ahora o no se veían cosas que
ahora se ven. Por ejemplo, dice 1 Timoteo 4,
el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos
apostatarán de la fe. Pero eso dice que eso sucederá
en los postreros tiempos. En otras palabras, el tiempo
de apostasía está llegando y hay gente entre nosotros apostatando
de la fe, y nosotros no sabemos discernir. Dice que estos escucharán
a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios por la hipocresía
de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse
y mandarán a obtenerse de alimentos que Dios creó, para que con acción
de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido
la verdad. Y en 2 Timoteo 3.1 dice, también debes saber esto,
que en los posteros días vendrán tiempos peligrosos, porque habrá
hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios,
blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, en
afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes,
crueles, aborrecedores de Dios, traidores, impetuosos, infatuados,
amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia
de piedad, pero negarán la eficacia de ella. Estamos rodeados de
personas así. Cada vez va a ir aumentando esta
característica, y el discernimiento de los siervos de Dios, el discernimiento
de los padres de familia, el discernimiento de la mamá, el
discernimiento de los líderes, debe ser cada día más afinado,
más aumentado. Dice la Escritura que vienen
mentirosos con la conciencia cauterizada. Y nosotros pensamos
que es gente buena, que es gente que tiene todavía buenas intenciones
y no sabemos discernir si es un mentiroso con la conciencia
cauterizada o si es una persona que tiene buenas intenciones.
Y a veces resulta que le damos la clase de escuela dominical
a un mentiroso con la conciencia cauterizada y dejamos de lado
a uno que sí tenía una buena intención y lo tachamos de mentiroso. Y equivocamos en nuestros ministerios.
David le dice también que habrá gente con apariencia de piedad,
y se necesita el discernimiento. Hablando como pastor, les diré
que muchos hermanos en las iglesias tienen una inocencia para este
asunto del discernimiento muy marcada. No se nos debe olvidar
que la congregación está compuesta de ovejas, y las ovejas son ingenuas. y hay gente con apariencia de
piedad que los deslumbra, que los impresiona grandemente, y
el pastor está ahí para saber discernir quién está tratando
de introducirse en el rebaño. Pero, hermanos, no solamente
la necesidad del discernimiento es una gran cosa en nuestra vida
ministerial, pero también en nuestra vida familiar, en nuestra
vida práctica. Las decisiones que debemos tomar
requieren desesperadamente una gran dosis de discernimiento.
¿Qué le parece cuando su hija es pretendida? Es decir, ya su
muchacha tiene 17, 18 años, ya tiene un atractivo para el sexo
opuesto, y empieza a ser pretendida por
algún joven. Necesita discernimiento el padre
de familia. para saber si ese joven de verdad tiene buenas
intenciones o no. El discernimiento puede llegar,
hermanos, a juzgar en forma correcta, y ahorita vamos a ver esto, hasta
las intenciones de las personas. La mayoría de nosotros somos
muy torpes para ver lo que está sucediendo porque nos falta discernimiento. no solamente debemos tener discernimiento
cuando las hijas son pretendidas sino cuando los hijos, los varones
son pretendidos porque ahora ya no son ellas las pretendidas
ahora son ellos los pretendidos porque las señoritas están cambiando
sus papeles ahora son ellas las que se fijan en ellos y son ellas
las que andan atrás de ellos muchas veces y nuestros jóvenes,
nuestros hijos muchas veces son seducidos por mujeres que tienen
apariencia de piedad y estamos echando a perder familias enteras
y como padres entregamos nuestras hijas a jóvenes o a señoritas
que no eran las personas idóneas y terminamos haciendo miserables
la vida de nuestros hijos. Cuando nuestros hijos están en
el peligro de las decisiones de la adolescencia y la juventud,
los padres necesitamos desesperadamente discernimiento. Cuando la chica
está tratando de ocultarnos aquella primera nota insinuante que le
dio el muchacho, el padre debe inmediatamente percibir que algo
está sucediendo con ese muchacho. y cuando ya el asunto se descubre
el padre debe saber si ese muchacho está siendo honesto y si es la
persona correcta porque hermano de esa decisión si usted le va
a permitir a su hija una cita con ese muchacho de esa decisión
puede depender el resto de la vida de su hija si usted dice si hija no hay
problema pensando pues es una llamarada de Tetate. No, se le
va a pasar. Y tu muchacha se da una enamorada
de esas de adolescente que después ya no hayas como sacarle de la
cabeza la necedad y cuando trata de sacarla se va con él. Y todo
se echó a perder porque no tuvimos discernimiento en el momento
preciso. Es cierto que Salomón pidió sabiduría porque la sabiduría
está conformada en una grande medida de discernimiento. Salomón
juzgó la oferta de Dios y dijo, lo que yo más necesito es un
corazón entendido para discernir entre el bien y el mal cuando
el pueblo esté bajo mi cuidado. ¿Qué le parece cuando una propuesta
de trabajo nos es dada? A usted le ofrecen un trabajo
que dice, bueno, me van a pagar un 40% más. Y a mí me parece
que es una buena oferta. ¿Está usted discerniendo? Porque de esa decisión puede
depender el colapso financiero y emocional de la familia y hasta
espiritual. Cuando viene aquella oferta para
adquirir una propiedad, un hermano hace poquito tomó una decisión,
hermano. a él, él es joven, tiene esposa,
tiene hijos, pero él es joven todavía y viene, él está ahí
en su casa haciendo unos movimientos ahí en ciertas circunstancias
alrededor de él y alguien viene y le dice te compro tu casa me gusta esta zona y por mucho
tiempo he estado buscando aquí y él en un espacio de dos horas
decidió vender su casa no le dieron un centavo, solamente
le dieron un crédito que podía buscar en otro lugar Y entonces
su esposa lo apoya y empieza a vender todas sus cosas y se
traslada a otra ciudad. Y se queda sin dinero, sin cosas,
sin casa y sin trabajo. Porque alguien oportunista vino
y en un espacio de dos horas le convenció para que vendiera
la casa. Las decisiones que tomamos, hermanos,
deben ser en una increíble capacidad de haber discernido cuál era
la voluntad de Dios. Dios es el que ve el futuro,
nosotros no. Dios es el que ve lo que puede
pasar y Dios puede ver el corazón de las personas, pero a nosotros
nos ha dado la capacidad, la herramienta del discernimiento
para conocer cuál sea la voluntad de Dios, pero a nosotros no nos
preocupa. Queremos tener sentimientos para
saber discernir. Queremos sentir algo para poder
discernir. Y el hermano Víctor tenía razón en ese sentido de
decir, no tome decisiones solamente en el corazón, tómalo en el razonamiento. El discernimiento está en el
entendimiento, no en los sentimientos. Es posible que la mamá sea movida
por sentimientos porque así Dios diseñó a la mujer, pero el hombre
está puesto para saber discernir con cabeza fría qué es lo que
está sucediendo. ¿Y cuántas cosas dependen de
una buena decisión del papá, del hombre, de la casa, del pastor,
de la iglesia? Ahí está esa oportunidad. Se viene esa oportunidad y usted
dice, me voy a ir a la Florida, porque aquí todos se van a Florida,
¿verdad? Ya oí que el pastor está bien dolido y no lo culpo.
Florida. Dios te dijo que te fueras. Ya
evaluaste lo que vas a perder y lo que vas a ganar. La oferta
que vino es una persona honesta, sincera, es un emisario de Dios
el que te dice, te ofrezco este trabajo, o es un emisario del
diablo. Usted tiene que saber discernir. Yo no digo que los
que se han cambiado de ciudad han hecho una mala decisión.
Muchos han hecho una buena decisión, debieron hacerla, pero no todos
hicieron una buena decisión. Y qué triste es ver familias
en un verdadero desastre por falta de discernimiento de la
cabeza de la casa. vienen aquellas oportunidades,
¿debo vender? ¿debo comprar? ¿debo adquirir
o no debo adquirir? ¿debo esperarme? ¿es esto de
Dios? ¿debe suceder esto o no debo
de hacerlo? ¿qué debo de hacer? La necesidad del discernimiento,
hermanos, es una grande, grande cosa. Necesitamos discernimiento. Necesitamos discernimiento. Ahora
déjeme explicarle o tratar de explicarle qué es discernimiento.
El discernimiento, dice el diccionario, es distinguir con acierto. Diccionario secular dice distinguir
con acierto. Otra definición del diccionario
es juicio recto. Discernimiento es juicio recto. Distinguir con acierto. Discernir
es decir, lo que está pasando es esto, y atinarle. y que sea
cierto. No por decir, ya tenemos discernimiento
cuando decimos y juzgamos lo que está sucediendo, pero con
acierto es que tenemos discernimiento. El discernimiento es la capacidad
de juzgar correctamente entre una cosa y otra. El discernimiento
es la capacidad que Dios nos da para evitar caer en manos
del error. Voy a repetir esta última definición. El discernimiento es la capacidad
que viene de Dios para evitarnos caer en manos del error. De la capacidad de discernir
depende nuestra posición respecto de muchas cosas. Y creo yo que
Dios nos ha puesto en el liderazgo, en el hogar, en la iglesia, en
el área que cada uno nos corresponde. Y Él no nos ha dejado solos en
este asunto, nos ha dispuesto herramientas, provisión. Salomón, con el solo hecho de
ser rey, no tenía discernimiento, no venía en el paquete incluido.
Dios le dijo, ¿lo quieres? ¿Lo quieres? ¿Quieres que tu
reino sea duradero? Dime qué es lo que más te gustaría.
Y él dijo discernimiento. Y Dios se alegró grandemente
porque Salomón tomó la decisión correcta. Discernimiento es lo
que ustedes y yo necesitamos. Jóvenes y señoritas, ustedes
necesitan discernir lo que hay alrededor de sus vidas. No por
no ser líder no necesitará el discernimiento. Todos necesitamos
discernimiento en alguna medida. Vean ustedes la gran capacidad
del discernimiento. Si quieren ir conmigo a Levítico
capítulo 10 y versículo 10 y tener sus Biblias a la mano, vamos
a ver algunos versículos, unos ocho versículos en lo sucesivo
y luego volveremos a los mismos en su mayoría. Levítico 10.10 Levítico 10.10 está hablando
cuando Moisés le da las órdenes Jehová le da las órdenes a Moisés
respecto de lo que había que hacer con Aarón y sus hijos y
el sacerdocio. Dice versículo 10, para poder
discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y
lo limpio. Este versículo, sin necesidad,
por el momento de ver el contexto, nos dice que discernimiento nos
ayuda para poder juzgar entre lo santo y lo profano. El discernimiento
nos hace distinguir qué es santo y qué es profano. El discernimiento
es la especialidad que nos ayuda a distinguir entre
lo santo y lo profano, en juzgar con acierto. en hacer un juicio
recto entre lo que es santo y lo que es profano. Profano, hermanos,
o profanar, es tratar sin respeto las cosas santas. El Señor le dice a Moisés respecto
de Arón y de sus hijos, es muy importante que Arón y sus hijos
sepan discernir entre lo santo y lo profano. Ellos van a ofrecer sacrificios.
Ellos van a recibir ofrendas del pueblo para que sean mediadoras
en su derramamiento de sangre entre Dios Santo y el hombre
pecador. Pero ellos deberán discernir si lo que ellos traen es santo
o es profano, y el corazón que ellos traen es santo o es profano. si es aquel que trata de profanar,
de tratar sin respeto las cosas de Dios, si es aquel que está
tratando de jugar con las cosas de Dios, si es aquel que está
tratando de disfrazar la piedad o es una persona que tiene su
corazón limpio delante de Dios. Es necesario que Harón y sus
hijos, cuando estén en el sacerdocio, sepan discernir entre lo santo
y lo profano. El padre de familia que tiene discernimiento sabe
discernir si el tipo ese que anda pretendiendo a las hijas
es santo o es profano. Porque dice la Biblia, de esa
gente que tiene apariencia de piedad son los que se meten en
las casas y se llevan a las mujerecillas cargadas de pecado. ¿Cuántos
hay que llegan a nuestras iglesias, jóvenes, a los que les gusta
la belleza de nuestras señoritas por su pureza, por su castidad,
por su buen andar, y aparentan conversión y hasta
se bautizan? y aceptan algunos ministerios
en la iglesia como cantar en el coro porque hay pastores que
meten en el coro cualquiera que canta bien nada más y ahí tienen
a un profano cantando en el coro y cuando logra atrapar a esa
señorita y casarse con ella se va y la lleva de la iglesia y
se va de las cosas del Señor jóvenes y viejos Hace poco vino un hombre a la
iglesia y me dice, Pastor, fíjese que yo he andado en tantas y
tantas iglesias y en ninguna me ha guiado, y Dios me ha guiado
a esta iglesia. Y mire, yo he tenido tantos problemas
y no sé qué. Ahora mismo estoy sin esposa
y vivo solo y no sé qué y no sé cuándo. Y yo quería y rápido
le di las orejas al coyote. Este viene por mujer. Yo le dije,
mira hermano, usted puede estar sentado aquí en la iglesia, pero
desde ahora le digo, usted no puede poner sus ojos en ninguna
mujer de la iglesia, porque usted es divorciado, redivorciado y
requete de divorciado. No puede. Ni casada, ni soltera, ni viuda.
Dice, no, no, si yo nomás decía. Pero no volvió. Se meten en las iglesias. Ese
hombre, esa señorita puede venir y aparentar piedad. Vivimos tiempos
peligrosos. Y yo no digo que vamos a estar
todo el tiempo predispuestos a que todo el que viene es malo,
pero sí digo que necesitamos discernimiento. para discernir
entre lo santo y lo profano, en las palabras insinuantes de
aquel hombre y aquella mujer, en el consejo de aquella persona,
en la amistad que se acerca al hogar, a la esposa, a los hijos,
al vecino que llegó al lado suyo, a la persona que se sienta al
lado suyo en el templo. Hay que tener discernimiento
para poder distinguir entre lo que es santo y lo que es profano,
entre lo que es de Dios y lo que no es de Dios. Hay cosas
tan evidentemente profanas que la gente no las ve. Hay música
profana en las iglesias y los pastores no las ven. Hay palabras
profanas que nadie las ve como profanas. Hay actitudes profanas. Hay formas profanas en las mujeres
y en los hombres de la iglesia y los pastores no las ven. Nos falta discernimiento. Nuestras
familias y nuestras iglesias están cayendo en las garras de
los hombres característicos de los posteriores días, y no estamos
sabiendo discernir. No tenemos discernimiento. ¡Se
nos va! Podrán discernir entre lo santo
y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio. Santo y profano. Santo es aquello que tiene pureza,
dignidad, respeto, aprobación divina. Profano es tratar sin
respeto las cosas santas. Cuando Salomón le dice a Dios,
ahí en I de Reyes 3.9, da pues a tu siervo corazón entendido
para juzgar a tu pueblo y para discernir entre qué dice lo bueno
y lo malo. Lo bueno y lo malo son palabras
muy generales. que pueden referirse a muchas
cosas y abarca todo lo bueno y todo lo malo, pero permítame
sugerir solamente para este estudio que Salomón quería saber qué
era lo que hacía feliz al pueblo y lo que lo haría infeliz. Porque
de lo bueno viene la felicidad y de lo malo viene la infelicidad.
El discernimiento, la capacidad de discernir nos ayuda para saber
distinguir entre lo que hace feliz y lo que hace infeliz a
una persona. Quizá en el momento esa señorita
sería una magdalena llorando porque el papá no le dio permiso
para andar de novia con ese muchacho, pero el papá sabe que es para
su felicidad. ¿Me entienden? Y hay veces que por nosotros
no darle un mal trago a nuestros hijos permitimos cosas que ya
sabemos que van a ser para su infelicidad y decimos después
lo arreglamos. El discernimiento nos capacita
para distinguir entre lo que hace feliz a una persona y lo
que hace infeliz a una persona. Lo que hará feliz a mi familia
y lo que hará infeliz a mi familia. Lo que hará feliz a mi congregación
y hará infeliz a mi congregación. Entre lo que hará feliz a mí
y lo que hará infeliz a mí. El discernimiento nos da esa
capacidad. En Job capítulo 6 y versículo
30. Job capítulo 6 y versículo 30. Ustedes conocen
la historia de Job, un hombre probado, un hombre azotado, un hombre
pasado por la prueba de la fe. Viene Satanás y lo arruina, se
le cae la casa, se le matan sus hijos, le roban sus ganados,
lo dejan en la ruina. material, económica, familiar,
y por si fuera poca, a poco su esposa viene y le dice, aún retienes
tu integridad, maldice a Dios y muérete. En otro pasaje Job
dice, mi aliento vino a hacer extraño a mi mujer, aunque por
los hijos de mis entrañas le rogaba. En otro pasaje dijo,
todo auxilio me ha faltado. Quiere decir que ni su mujer
le daba una sola palabra de consuelo, solamente reproches. Y ahí estaba,
y por si fuera poco, vienen tres amigos y un metiche. Bildad,
Zophar y Eliphaz. Y luego viene un chamaco allí,
creyéndose sabio, que se llamaba Liu. Pero miren lo que dijo Job
en capítulo 6, versículo 30. Hay iniquidad en mi lengua ¿Acaso
no puede mi paladar discernir las cosas iniguales? Fíjense hermano, Job era un hombre
que pudo distinguir la justicia de la injusticia en medio de
lo oscuro que estaba su panorama. Increíble. le dijeron, le remacharon
su esposa, sus amigos, sus familiares y sus amigos ahí más estrechos
que vinieron a sentarse de él y se quedaron siete días mudos
de ver el sufrimiento de Job. Con toda esa sensibilidad de
amistad vienen y le dicen, estás en pecado, estás mal, por algo
estás así, debieras reconocer tus pecados. A ningún inícuo
le ha ido bien y sin duda que tú hiciste esto y aquello. un
cañoneo incesante, y dice Job, ¿acaso ustedes no creen que mi
paladar sabe distinguir las injusticias, las cosas iniguales? Lo que hizo
sostener a Job en su fe y en su integridad fue su capacidad
de discernimiento. Él no podía explicarlo, pero
allá en su sabiduría de discernimiento, él sabía que algo estaba pasando
que venía de Dios. Y él dijo, mi paladar sabe distinguir
las cosas iniguales. Yo sé de lo que me están hablando.
Y fue ese hombre tan humilde y tan sencillo, además de sufrido,
que cuando Dios le dijo, quiero que vayas y ores por tus amigos,
fue y oró por sus amigos. Él dijo, no son mis amigos, es
un enemigo detrás de mis amigos el que está sufriendo. Y él supo
discernir. Entre la justicia y la injusticia. Vuelvo a decir, el discernimiento
nos ayuda a distinguir entre lo santo y lo profano, entre
lo que hace feliz y lo que hace infeliz, entre la justicia y
la injusticia. Y vamos a Ecclesiastes, capítulo
8, versículos 5 al 7. Ecclesiastes, capítulo 8, versículos
5. 8, 5, 6 y 7. El que guarda el mandamiento
no experimentará mal. Y el corazón del sabio discierne
el tiempo y el juicio. Porque para todo lo que quisieres
hay tiempo y juicio. Porque el mal del hombre es grande
sobre él, pues no sabe lo que ha de ser, y el cuándo haya de
ser, ¿quién se lo enseñará? El discernimiento nos ayuda a
distinguir entre tiempo y juicio. Y más adelante nos explica lo
que quiere decir con tiempo y juicio. Lo que quiere decir es cuándo
y qué. Cuándo y qué. Tal vez, hermano,
el tiempo no es el propicio. Pero lo que hay que hacer, si
es lo correcto, pero no es el tiempo. Tal vez ese joven o esa
señorita que pretenden a nuestros hijos son los correctos. pero
no todavía. Tal vez la decisión de comprar
aquella casa es correcta, te haría bien esa casa, pero no
ahora. Y el sabio distingue tiempo y
juicio. ¿Qué y cuándo? Muchas cosas debimos
hacer y no hicimos cuando debimos hacerlas.
¿Y ahora qué la queremos hacer? Estás fuera de tiempo. Yo creo que muchas señoritas
que tienen 30 años y no se casaron no supieron discernir tiempo
y juicio. Es posible que todavía el tiempo
esté en el futuro, no se desaliente. ¿Sí me explico? El sabio discierne
tiempo y juicio. Tal vez, hermano, debo poner
a ese hermano en el coro, pero todavía no. Tal vez tengo que poner a ese
hermano ahora ya porque después ya no se va a poder. ¿Y quién
me ayuda a entender cuándo y qué? El discernimiento. El discernimiento. Imagínese usted que Dios nos
diera el discernimiento como padres, como pastores, como
varones o señoritas. Que la señorita misma tenga discernimiento
para saber si esa amistad que tiene es conveniente o no es
conveniente. Que ella misma sepa discernir. Que ese joven sepa
discernir lo que está sucediendo alrededor de su vida. Pero sobre
todo que los padres sepamos discernir lo que está sucediendo en nuestros
hogares, en nuestras vidas. Vivimos tiempos peligrosos. Engañadores
vienen, hermano, para aprovecharse de tu propiedad y quitártela
y no se toman, dice la Biblia, no tienen que autorizar a la
conciencia. La Biblia dice que los tiempos
que vivimos hay gente que no tiene afecto natural. No tienen amor ni por sus propios
hijos, son capaces de cualquier cosa. No tienen amor ni por sus
propios padres y hermanos, mucho menos van a tener compasión de
tus propiedades, de tus hijos, de tu familia. Hay gente miserable,
hermano. Hay familias. Mire, hermano,
una señorita, no de mi iglesia, pero el pastor me llamó para
pedir consejo. Se le fue al pastor su muchacha de la casa. Y los
padres del muchacho, él era un vago, no sabía hacer nada, trabajaba
por ahí nada más. Y los padres abrigaron a la muchacha
en la casa y le dijeron al papá de ella, aquí no está, aquí no
está, aquí no está, y la tenían escondida. El padre y la madre
le dijeron, sabemos que aquí está, por favor, mi niña tiene
16 años, por favor, nos está partiendo el corazón, es la hija
primogénita, tenga misericordia de nosotros, por favor, entréguenos
a nuestra hija. Y no se tocaron el alma para
nada. Le digo, vayan por la policía
y saquen a esa muchacha de allí. Porque hay gente que no se toca
el alma para ser miserables a cualquiera de nosotros. Hay gente así y
no sabemos discernir. Ese hermano sacó a la señorita
de la escuela cristiana porque no podía pagar, entonces la metió
a trabajar en una maquiladora y ahí le pasó lo que le pasó.
Y ahora sí viene a pedirme ayuda y todo eso, y claro, le extendemos
la mano de ayuda, pero ¿no podía haber hecho eso antes? El corazón
del sabio sabe discernir tiempo y juicio. echamos a perder nuestras
familias, nuestras carreras, nuestra profesión, nuestro ministerio,
nuestra moralidad, nuestra economía, por falta de una sola cosa, que
ahí está disponible, se llama discernimiento. No sabemos discernir.
¿Qué le pasa a nuestra gente que no sabe discernir? Mucha
gente se deslumbra por una primera impresión. Se impactan con una
primera impresión. ¡Ay, cantó tan bonito! ¿Y ya
con eso? no sabe trabajar, no ora, no lee su Biblia, pero canta
bonito y ya es suficiente para que sea el novio de tu hija con
eso, eso es todo cantando se va a ganar la vida, cantando
va a hacer feliz a tu esposa, a tu hija se impresiona tan fácilmente,
llegan los testigos de Jehová y impresionan a las hermanas
y a los hermanos impresionadísimos no saben discernir Dios nos ayude
a saber discernir El sabio disierne tiempo y juicio, el qué y el
cuándo. En Jonás, capítulo 4, versículo 11, leemos cuando el
Señor le da una reprimenda, una lección a Jonás respecto de los
ninivitas y de la misericordia que él tuvo de ellos. 4.11 de
Jonás. Y no tendré yo piedad de Nínive,
aquella gran ciudad donde hay más de 120.000 personas que no
saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda y
muchos animales. El Señor dice, mira, los ninivitas no saben
distinguir entre su mano derecha y su mano izquierda. Eso quiere
decir que el discernimiento nos ayuda a distinguir entre la mano
izquierda y la mano derecha lo que hacemos y lo que no hacemos. El camino que llevamos, el rumbo
que cogemos, no saben distinguir. Llegan a una distintiva y no
saben si por aquí o por allá, y les da lo mismo, les da igual.
no saber distinguir entre la mano derecha y la mano izquierda
es no conocer el rumbo que lleva a determinado camino déjeme decirle algo hermano en
este momento sus hijos llevan un rumbo no importa a qué altura
del camino estén importa el rumbo que lleven todo camino conduce
a un rumbo a un final. ¿Qué rumbo llevan tus hijos?
Digo, de seguida sí. ¿A dónde van a parar? ¿Ya pensó
en eso? Tal vez su rumbo es correcto.
No ha crecido lo suficiente, no ha madurado lo suficiente,
pero el rumbo es correcto. Tal vez está sabiéndolo todo,
está conociendo todo, es el más inteligente, ¡qué barbaridad!,
pero su rumbo es equivocado. Tal vez está en la universidad
y tiene los primeros lugares en todo, pero su rumbo es incorrecto. ¿Qué rumbo lleva tu iglesia?
Si sigues así, ¿dónde va a parar la iglesia? Muchas iglesias bautistas fundamentales
van a terminar en el carismatismo. Muchas. Muchas. Muchas iglesias fundamentalistas
hoy en día van a terminar en el liberalismo. Muchos van a
terminar en la apostasía por el rumbo que llevan. Y uno lo
ve. Y predica y trata de advertir. El sabio deberá discernir entre
su mano izquierda y su mano derecha. En Malaquías capítulo 3 y versículo
18 también nos dice para qué sirve el discernimiento. Malaquías
capítulo 3 y versículo 18 dice, Entonces os volveréis y discerniréis
la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve
a Dios y el que no le sirve. Discernimiento, según este versículo,
capacita a una persona para distinguir entre el que sirve a Dios y el
que no le sirve a Dios. Malaquías 3.18. Viene aquel joven
y usted puede discernir y decir si le sirve a Dios. O puede distinguir,
no, este no le sirve, está sirviendo a sus propios intereses. Usted dice, bueno, ese hermano
se quiere cambiar de ciudad, va a vender su casa, va a comprar
otra casa, y ese pobre hermano no sabe que allá no hay una iglesia
donde pueda madurar su familia. Eso no le va a servir a Dios.
y quizá la oferta sea doble, allá va a vivir una casa mejor,
va a ganar dos veces el salario, va a tener un patio inmenso,
va a tener donde corran sus niños y va a tener todas las ventajas
económicas, pero no tiene una iglesia donde congregarse. Usted
dice de aquí a diez años que esos hijos se van a perder. Y
entonces le dice al hermano, como pastor de la iglesia, yo
le digo que esa decisión es incorrecta. Pero pastor, ¿cómo puede usted
decir, estoy ganando el doble, no estoy bien? Dice, hermano,
es que no has pensado tú, que eso no te va a servir, no va
a servir a Dios. Y hay hermanos que se van a pesar,
no del consejo, sino de la orden, porque a veces el pastor tiene
que dar órdenes, porque la Biblia dice, obedeced a vuestros pastores.
Y cuando uno desesperadamente ve que el hermano se está yendo
de pique, le da una orden. Y hay quienes obedecen, pero
hay quienes con más ganas se van. Pero el discernimiento debe
estar presente. El discernimiento nos ayuda a
distinguir entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
Si ese hermano que está tocando el piano, de verdad, ¿se está
sirviendo a Dios o no está sirviendo a Dios? Si ese hermano que está
cantando, de veras, ¿le está sirviendo a Dios o no está sirviendo
a Dios? Si ese maestro está sirviendo o no está sirviendo, uno tiene
que discernir. Si esa amistad que tienen mis
hijos, ¿les sirve a Dios o no les sirve? Si es para que sirvan
mis hijos a Dios o es para que los echaran, hay que también
discernir. En 1 Corintios capítulo 2 y versículo
14, Entrando al Nuevo Testamento, dice 1 Corintios 2, 14, Pero
el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu
de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender porque
se han de discernir espiritualmente. Este versículo, en el tema que
estamos tratando, nos enseña que el discernimiento nos capacita
para distinguir entre lo espiritual y lo carnal, lo espiritual y
lo humano, lo que es del Espíritu de Dios y lo que es de la carne,
lo que viene del cielo y lo que viene del averno. En Hebreos
5.14 dice la palabra del Señor en las siguientes palabras, 5.14
de Hebreos, pero el alimento sólido es para los que han alcanzado
madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados
en el discernimiento del bien y del mal, es decir, lo que es
de Dios y lo que es del diablo. Ahora, haciendo un resumen, hermanos, Vamos a entender, el discernimiento
nos capacita para distinguir entre lo santo y lo profano.
El propósito del discernimiento es capacitarnos para distinguir
entre lo santo y lo profano. El propósito del discernimiento
es capacitarnos para distinguir entre lo bueno y lo malo. entre
la justicia y la injusticia, en lo que hace feliz o hace infeliz,
entre el qué y el cuándo, tiempo y juicio, entre la mano derecha
y la mano izquierda, el rumbo que llevamos, entre el que sirve
a Dios y el que no le sirve, entre lo espiritual y lo carnal,
entre lo espiritual y lo celestial y lo humano, entre el bien y
el mal, entre lo que es de Dios y lo que no es de Dios. Imagínense
la gran capacidad que tiene el discernimiento y la grande y
urgente necesidad que tenemos del discernimiento. Ahora, ¿cómo
consigo el discernimiento? ¿Dónde está el discernimiento?
Bueno, número uno, la conversión es necesaria. Si usted no se
ha convertido a Cristo, usted no puede discernir. Volvemos
a algunos de los versículos que ya leímos y vamos a ver. 1 Corintios
2,14 dice, pero el hombre natural no percibe las cosas que son
del Espíritu de Dios porque para él son locura y no las puede
entender porque se han de discernir espiritualmente. En otras palabras,
hermano, si una persona no es convertida a Cristo, no puede
discernir ni entre el bien ni el mal, entre lo bueno y lo malo,
lo feliz y lo infeliz, lo que es de Dios y lo que es del diablo,
lo que es celestial, lo que es terrenal, no puede. Si usted
quiere discernimiento, necesita convertirse a Cristo, porque
el espiritual, el que ha nacido de nuevo, entonces tiene el Espíritu
de Dios y puede distinguir. Puede distinguir con acierto.
Usted dice, bueno, pastor, ya sé, ya soy convertido, vamos
al siguiente mundo. Espera un momento. Si la persona que se
está acercando a usted le hace propuestas generosas, pero no
es convertido, no lo dé por sabio. ¿Me entiende? Puede ser un banquero,
pero no necesariamente está en lo correcto. Puede ser un de
esos de bienes raíces, que tienen mucha experiencia, pero que tiene
que discernir como cristiano, como hijo de Dios. Él tiene razón
en lo económico, pero no es lo más importante lo económico.
Él no va a pensar en el futuro de mis hijos. No le importa,
lo que él quiere es ganarse la comisión, eso es todo. y él conoce las tasas de interés,
y conoce cómo la bolsa sube o baja, y sabe cómo están las cosas en
Wall Street, pero no sabe, y no le importa saber de cómo son
tus hijos, qué carácter tienen tus hijos, si va a haber iglesia
o no va a haber iglesia, a él no le importa eso. Usted tiene que discernir. Porque el espiritual juzga todas
las cosas. Y las cosas se deben discernir
espiritualmente, y una persona no nacida de nuevo no sabe discernir. Un hermano está construyendo
un templo muy grande y luego me dice, y lo hizo de una forma
así muy rara, y me dice, es que los que saben de esto me dijeron
que el sonido así, así hace de este monstruo. Le dije, no le
hagas caso a todo lo que los ingenieros te dicen. Ellos no
saben lo que es predicar. ¿Acaso han predicado alguna vez
a una multitud de 1500 personas? Dicen, no lo había pensado. Son
ingenieros y saben de la acústica y todo eso, pero ¿estás hablando
con un predicador? ¿Estás hablando con alguien que
tiene preservada su voz después de predicar 30 años? ¿Estás hablando
con un tipo que no sabe ni levantar la voz? El burro está hablando
de orejas. Discierne. Tenemos que discernir. Hay que buscar el consejo del
profesional de esto y aquello, pero el discernimiento se hace
necesario. Hasta en lo más simple, muchas
iglesias están mal construidas porque no supieron discernir.
No supimos, dijo el otro. Muchas cosas están mal hechas
en nuestra vida, y lo más importante, la vida moral, la vida espiritual
de nuestra familia. No supimos discernir el consejo
que venía, no venía de Dios. El espiritual, el que juzga,
debe haber nacido espiritualmente. ¿Me entienden? la conversión
es necesaria bueno usted dirá pastor es cierto yo ya soy convertido
ahora vamos a levítico capítulo 10 yo ya soy convertido ya entendí
eso vamos al siguiente punto le diré el segundo punto para
obtener discernimiento es consagración la consagración es necesaria
un cristiano ya es cristiano ya puede discernir pero si es
carnal no va a tener una buena dosis de discernimiento dice
el Levítico, capítulo 10, versículos 9 y 10, vamos al contexto anterior
ahora, ahí está Dios hablando con Abraham, con Moisés respecto
de Aarón, tú y tus hijos contigo, dijo Pablo, Aarón, está hablando
con Aarón, diciendo tú y tus hijos contigo, no beberéis vino
ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión para que
no muráis. Estatuto perpetuo será para vuestras generaciones
para poder discernir entre lo santo y lo profano, entre el
mundo y lo limpio. ¿Qué le está diciendo? No bebas vino recido.
No te quiero embrutecido. No quiero que tengas en tu cabeza
ni una pizca de contaminación para que sepas discernir. Y eso,
hermanos, no era otra cosa que consagración. Consagración a
Dios. Si hay algo que Dios exige de
sus siervos, es consagración. Santidad y pureza en sus vidas.
Para que sepas discernir. En otras palabras, si no la tienes,
no vas a saber discernir. No sólo la conversión es necesaria,
la consagración es necesaria. La consagración es necesaria.
Ahora vamos al punto número tres, porque ya estamos en la recta
final. La oración es necesaria. ¿Sabe lo que estaba haciendo
primero Reyes 3.9, lo que estaba haciendo Salomón? Orando. Orando. da pues a tu siervo corazón,
no estaba pensando, no estaba meditando, no estaba consultando
la biblioteca, él estaba orando a Dios y él le dice a Dios, da
pues a tu siervo corazón entendido para saber discernir entre lo
bueno y lo malo la oración hermano no dice la escritura, si alguno
tiene falta de sabiduría pídale a Dios pedimos discernimiento a Dios
El discernimiento es un potencial disponible para todo el que lo
pida. ¿Hemos aprendido la oración de
Salomón? Da pues a tu siervo corazón entendido para saber
discernir entre lo bueno y lo malo. ¿Hemos aprendido a orar
así? Viene aquella oferta y entre
tanto hermano, Dios no le dé a su corazón el discernimiento,
no tome decisiones. no tome decisiones. El discernimiento
es una luz, es una iluminación. Yo no estoy hablando de misticismo.
Es decir, de pronto usted puede distinguir cosas que no distinguía.
Puede captar cosas que no capta. Puede percibir cosas que no capta,
que no captaba antes cuando pide a Dios discernimiento. Una palabra, una acción, una reacción, le dicen a usted,
hay algo mal allí, hay algo mal allí. Ahí ya no veo que ese hombre,
esa mujer, está hablando en el terreno santo, está hablando
en el terreno profano. Ya estoy viendo ese tipo, lo
que está haciendo. Hay gente que Miren, si usted
va a los lugares turísticos en México, o sea, Acapulco, Cancún,
lo que sea, y van a llegar gente allí, y le va a decir que le
ofrecen un tiempo compartido, gratis, un montón de cosas. Y
luego le preguntan, ¿y usted a qué religión pertenece? Yo
soy bautista, y dice, yo también. Si le dice, soy musulmán, él
dice, yo también. Así están entrenados. Pero no
tarda mucho en saber que están mintiendo. Eso es fácil. Si usted le dice, diríjanos en
una oración, le va a referir a la Virgen María. Usted rápido
va a saber. Pero aquellas cosas delicadas,
aquellas finuras, aquella actitud, ahí está el muchacho que está
pretendiendo a tu hija, dormido y hace así, y tú dices, no me gusta, no me parece. La esposa dirá, pues no seas
tan exagerado, dale otra oportunidad. No voy a seguir observando. ¿Y
cómo hemos cometido errores? Por la falta de discernimiento.
Porque no le hacemos caso al discernimiento. Nuestros hijos
están creciendo, pida a Dios discernimiento. La congregación
avanza en medio de circunstancias cada día más difíciles. Hay que
pedir a Dios discernimiento. Se nos están colando impíos sin ningún afecto natural. Gente
con apariencia de piedad se acerca a nosotros. No sabemos discernir. Y hay veces que se acercan personas
con verdadero corazón y lo rechazamos. ¿Quién nos diera corazón entendido? Un pariente pastor, pariente
mío, lejano, dice que él estuvo en una iglesia, que lo invitaron
a predicar, y él estaba sentado allá cuando entró una persona
semiborracha, embriagado, y estuvo interrumpiendo al pastor, al
que dirigía, y luego interrumpía al pastor. ¿Me permiten hablar?
¡Cállese! ¿Me permiten hablar? Yo quiero
decir algo. ¡Cállese! Por favor, quiero decir algo.
¿Me permiten? ¡Cállese! tremendo aliento alcohólico,
¿con quién lo va a dejar hablar? Y dice mi concuño, a mí me caló tanto
la insistencia de ese hombre que yo dije, cuando me den el
púlpito, yo le voy a dar chance de hablar. Y dice, le dieron
el púlpito y él dijo, ¿saben qué? Ha habido un hombre aquí
que no ha estorbado y ha estado pidiendo permiso para hablar.
Tal vez es lo que él tiene que decirnos, es importante. Y le dio la palabra
y él dijo, gracias, gracias. Y sacó una pistola. Y dijo, mi vida está completamente
destruida. ya no tengo valor para seguir viviendo. Me he tomado
unas copas para quitarme la vida, pero pasé por aquí y vi la iglesia. Si no tienen un mensaje de salvación
que darme, me vuelo los sesos. Y ese día ese hombre fue salvo. ¿Cuántas veces echamos a perder
vidas por falta de discernimiento? Entra un aratiento a nuestras
congregaciones y para pronto Pensamos que estaba botado por
la droga, su cerebro seco, y tal vez no. Tal vez era la última
oportunidad de salvación que tenía. Y un día vamos a dar cuentas.
Porque no tuvimos discernimiento. ¡Ay, Señor! Aquel hombre que vimos por malo,
tal vez era un varón de Dios para nuestro bien. Tal vez aquel
piadoso que vimos era un emisario de Satanás. Y uno dice, pastor,
¿y cómo puedo saber? Pues discernimiento. Da a tu
siervo, corazón entendido, para que sepa discernir entre lo bueno
y lo malo, entre lo santo y lo profano, entre lo justo y lo
injusto, entre la mano derecha y la mano izquierda, entre lo
carnal y lo espiritual, entre el tiempo y el juicio. Si hay
algo que nos hace falta, y cuanto más tiempo pase, más nos hará
falta, es discernimiento. La oración es necesaria. Malaquías
3, 16 al 18 nos habla que el temor de Dios es necesario Malaquías
capítulo 3 versículos 16 al 18 entonces dice los que temían
a Jehová hablaron cada uno a su compañero hablaron cada uno a
su compañero y Jehová escuchó y oyó y fue escrito el libro
de memoria delante de él para los que temen a Jehová y para
los que piensan en su nombre y serán para mí especial tesoro
dicho Jehová de los ejércitos en el día en que yo actúe y los
perdonaré como el hombre que perdona a su hijo entonces los
gozaré y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo entre
el que sirve a Dios y el que no le sirve todo está ligado con el que teme
a Dios El que teme a Dios tendrá discernimiento. Temor de Dios. Ahora le tenemos más miedo a
muchas cosas, hermano. Le tenemos miedo a las lágrimas
de nuestros hijos, le tenemos miedo a las regañadas de la esposa
o del esposo, le tenemos miedo a que se nos vaya una familia
de la iglesia. A temor de Dios. El principio de la sabiduría
es el temor de Jehová. Los cimientos en los que descansa
el discernimiento es el temor de Jehová. Concédanos el Señor
un santo temor a su presencia, a su palabra, a su nombre, a
sus cosas, todo el tiempo. Porque el que teme a Dios discernirá
entre lo bueno y lo malo, entre el que sirve a Dios y el que
no recibe. ¿Qué se necesita para discernimiento? Conversión, consagración,
oración, temor de Dios. Déjeme sugerirle que la experiencia
también es necesaria. En Job, capítulo 6, versículo
30, ya lo leímos, dice, ¿no sabrá mi paladar distinguir las cosas
siniguas? ¿Sabe de qué está hablando? Experiencia. Job ya había pasado por muchas
cosas y había visto muchas cosas. y ese acumularse de sucesos,
de acontecimientos en su vida le había dejado una gran capacidad
para discernir. Queridos hermanos, miembros de
las iglesias, quizá me están oyendo, me están viendo, nunca
desprecies la experiencia que tiene tu pastor, porque la experiencia da discernimiento. Hijos, nunca desprecien la experiencia
de los padres. Por algo habla el papá, por algo
habla la mamá. Las canas y las arrugas no salen
solamente por la edad, salen por los golpes y los errores
de la vida. Tú ves a tu mami y a tu papi a veces
llorando, es porque los golpes de la vida los han herido. Y
esas cosas le dan experiencia. Y la experiencia capacita, ayuda
a discernir. Tú, hermano o hermana, eres tan
ingenuo, tan noble, piensas que todos están, todos son sinceros. Esa cara linda de ese joven,
de esa señorita, tiene que hablar de un corazón de ángel. Y nosotros
sabemos que no necesariamente es así. La Biblia lo dice. La experiencia es necesaria.
Y por último, la madurez es necesaria. Hebreo 5.14 dice, pero el alimento
sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el
uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien
y del mal. Los que han alcanzado madurez son los que por el uso
han ejercitado el discernimiento. Madurez es necesaria. Es decir,
de esas experiencias de la vida, cojamos madurez, maduremos ya. Mira la Escritura, mira lo que
dice, no tiene error, no hay contradicción, así dice el Señor
y así va a ser. ¿Cuántas declaraciones tiene
la Escritura? Y todos absolutos. La Biblia, mire, el hombre vano
se ha entendido cuando un hijo de un asno nazca hombre. Y así
es. Dice, al necio, respóndele como
mereces su necesidad, no te dejes envolver por él. Otro dice, el
vino es escarnecedor, la cerveza alborotadora y cualquiera que
por ello yerra no es sabio. La insensatez del hombre tuerce
su camino y luego contra el que va se evita su corazón. Así es. Madura. Permite que las enseñanzas de
la Escritura, tantos años de oír predicación, tantas experiencias,
tantos rebueses, tantos errores, tantos descalabros, maduren. Nuestro razonamiento, nuestro
entendimiento. El discernimiento es algo que nos hace desesperadamente
falta en nuestras vidas personales, familiares, sociales y ministeriales. Y en la búsqueda del discernimiento,
hermanos, que Dios nos ayude a ser aquellos que como Salomón,
sin merecerlo, le dijeron a Dios, da a tu siervo corazón entendido
para saber discernir entre lo bueno y lo malo, porque ¿quién
podrá gobernar a este tu pueblo tan grande. Que Dios nos ayude.
Discernimiento
Series Conferencias 2005
Predicado durante una Conferencia Fuegos de Evangelismo/La Espada celebrando los 75 años de la Primera Iglesia Bautista de Habla Española en Brooklyn, NY.
| Sermon ID | 95050266 |
| Duration | 58:54 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Bible Text | 1 Kings 3:9 |
| Language | Spanish |
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