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Vamos a abrir nuestras Biblias
en Lucas capítulo veintidós. Lucas capítulo veintidós. No el próximo domingo, porque
tendremos al pastor Rafael Alcántara predicando, sino el siguiente.
Continuaremos con la serie expositiva de Primera de los Corintios.
Y nos encontramos en el capítulo quince, pero por hoy vamos a
estudiar este tema. Sermón titulado La Mirada de
Jesús. Vamos a orar, hermanos. Señor, ante ti nos postramos
porque débiles somos, más débiles de lo que nosotros en nuestro
orgullo queremos reconocer. Confiamos en tu palabra, Señor,
que nos dice que sin ti nada podemos hacer, y por ello venimos
a aclamar a ti una vez más, que tú seas con nosotros en la exposición
de tu palabra, Nos apropiamos de nuevo a lo último, al último
himno que hemos cantado, donde te imploramos, Señor, que tú
nos hables. Háblanos al corazón, háblanos
provechosamente, háblanos de modo que seamos santificados
y transformados por tu palabra. Glorifícate entre nosotros, te
lo pedimos en Cristo. Amén. Los ojos suelen ser descritos
como las ventanas del alma. De seguro han oído esa descripción,
que es una descripción que en realidad resume el papel tan
importante que desempeñan los ojos en la comunicación humana. Más allá de las palabras, nuestros
ojos comunican emociones, intenciones, reacciones de maneras muy sutiles
y poderosas. Con una simple mirada tú y yo
podemos expresar alegría, tristeza, enojo y amor también, entre otras
emociones. Al igual que nuestra mirada,
la de nuestro Señor Jesucristo comunicaba también el corazón
suyo a aquellos que estaban a su alrededor. Por eso encontramos
varios pasajes en los evangelios donde los autores resaltan la
mirada del Señor en ciertos momentos en particular. Tenemos por ejemplo
aquella vez que los escribas y fariseos estaban atentos a
ver si el Señor sanaba a alguien en un día de reposo y el texto
nos dice en Marcos 3 5 y mirándolos en torno con enojo, una mirada
de enojo entristecido por la dureza de sus corazones dijo
al hombre extiende la mano y ustedes conocen el resto de la historia
en marcos 10 21 hablando el señor aquel joven que no quiso dejar
sus riquezas por venir a él porque era un idólatra dice el texto
Jesús mirándolo lo amó pero hubo un día hermanos en que el señor
le dio una mirada a un hombre Y este hombre jamás por el resto
de su vida olvidó esa mirada. Este hombre fue Pedro. Y vamos
a leer el pasaje que vamos a estudiar hoy. Ese pasaje tan conocido
de la negación de Pedro. Aunque estaremos concentrándonos
principalmente en la manera en que el Señor reaccionó frente
a la negación de Pedro con esa mirada. vamos a leer el pasaje
que va de en Lucas capítulo 22 del 54 al 62 leamos leo de la
versión nueva biblia de las américas después de arrestar a Jesús se
lo llevaron y lo condujeron a la casa del sumo sacerdote y Pedro
lo seguía de lejos Después que encendieron una hoguera en medio
del patio y de sentarse juntos, Pedro se sentó entre ellos. Una
sirvienta, al verlo sentado junto a la lumbre, fijándose en él
detenidamente, dijo, también este estaba con él. Pero él lo
negó, diciendo, mujer, yo no lo conozco. Un poco después,
otro, al verlo, dijo, tú también eres uno de ellos. Hombre, no
es cierto, le dijo Pedro. Pasada como una hora, otro insistía
diciendo, ciertamente ese también estaba con él, pues él también
es Galileo. Pero Pedro dijo, hombre, yo no
sé de qué hablas. Al instante, estando él todavía
hablando, cantó un gallo. El Señor se volvió y miró a Pedro. Entonces Pedro recordó la palabra
del Señor de cómo le había dicho, antes que el gallo cante hoy,
me negarás tres veces. Y saliendo fuera, Lloró amargamente. He dividido este pasaje en tres
puntos. En primer lugar, vamos a ver
lo que precedió la mirada de Jesús, es decir, lo que sucedió
antes de esa mirada. En segundo lugar, el momento
de la mirada de Jesús. En tercer lugar, el efecto de
la mirada de Jesús. Y en cuarto lugar, veremos algunas
aplicaciones. Veamos primero lo que precedió
esta mirada, lo que sucedió antes de esa mirada. como pudimos leer
hermanos antes de que el Señor mirara a Pedro pasó algo muy
triste y vergonzoso Pedro negó rotundamente que conocía al Señor
Jesús y lo sorprendente es que horas antes de ese suceso bien
triste Pedro muy confiado de sí mismo le dijo a Jesús le prometió
y aseguró a Jesús que eso no iba a pasar miren en Lucas capítulo
22 versículo 31 al 34 el contexto inmediato Simón, Simón mira que
Satanás los ha reclamado para zarandearlos como a trigo pero
yo he rogado por ti para que tu fe no falle y tú una vez que
hayas regresado fortalece a tus hermanos antes de seguir hermanos
se dieron cuenta una vez hayas regresado es decir Pedro tú te
vas a desviar pero cuando regreses fortalece a tus hermanos por
eso Pedro reacciona y dice Pedro le dijo señor estoy dispuesto
a ir contigo tanto a la cárcel como a la muerte en otras palabras
yo no me voy a desviar pero Jesús le dijo te digo Pedro que el
gallo no cantará hoy hasta que tú hayas negado tres veces que
me conoces eso sucedió antes de este suceso tan triste Pedro
le aseguró a Jesús que él estaba dispuesto a ir con él tanto a
la cárcel como a la muerte y por lo que vemos en el versículo
54 podemos decir que Pedro fue sincero en lo que dijo de hecho
él trató de cumplir su promesa aunque en parte miren el versículo
54 de nuevo habiéndole arrestado se lo llevaron y lo condujeron
a la casa del sumo sacerdote oigan ahora más Pedro le seguía
de lejos ¿Dónde están los demás apóstoles, discípulos, apóstoles?
Nadie, nadie estaba ahí desde que lo arrestaron lo abandonaron
todos pero por lo menos de Pedro se nos dijo que se nos dice que
lo seguía aunque de lejos pero lo seguía Fue sincero el cuando
le dijo al Señor que no lo abandonaría que estaba dispuesto a ir con
él a la cárcel y hasta la muerte Pero tristemente tal como el
Señor se lo había dicho a él Pedro lo negó tres veces. Y vamos a ver brevemente lo que
el texto nos dice sobre ese acontecimiento tan triste de la negación de
Pedro. Luego de que Pedro viene siguiendo
al Señor de lejos cuando se lo llevan apresado y se dirigen
a la casa del sumo sacerdote para ser sometido a un juicio.
Se nos dice en el versículo 55, después que encendieron una hoguera
o una fogata en medio del patio y de sentarse juntos, Pedro se
sentó entre ellos. Cuando dice patio, no pensemos
en la parte trasera de la casa allá atrás, donde está el césped,
árboles y cosas así. Aquí patio se refiere a lo que
se conocía como patios internos o patios centrales en el centro
de las viviendas donde no había ni techo. Es decir, que si este
fuera donde estamos sentados nosotros, sería el patio interno. Estas serían, cada ventana serían
puertas que llevan a diferentes lugares. Estas personas estaban
quizás en el centro o allá atrás donde está el hermano Tony con
una fogata encendida mientras Jesús está aquí podría. Eso es
lo que me imagino por lo que presenta aquí más adelante. Jesús
está entonces en esta sección siendo enjuiciado y de espalda
a ellos porque él dice que se volvió a él, verdad? Es decir
que eso está ocurriendo allá mientras Pedro está con esas
personas calentándose. ¿Por qué? Porque era más o menos
marzo o abril y en las noches en Jerusalén baja la temperatura
a los 40 y pico Fahrenheit. Es decir que estaba frío. Y estaban
allí Pedro sentado juntamente con ellos pensando que iba a
pasar desapercibido. pero para sorpresa suya ocurre
algo que se nos relata en los versículos 56 y 57 leamos una
sirvienta al verlo sentado junto a la lumbre a la luz que emitía
el fuego fijándose en él detenidamente se quedó mirando a Pedro dijo
también este estaba con él pero él lo negó diciendo mujer yo
no lo conozco Este es un pasaje donde se nos presentan varias
miradas. Lo que nos interesa más es la
mirada de Jesús a Pedro, ¿verdad? Pero aquí empezamos con una mirada
a Pedro por parte de una sirvienta. Una mirada que le resultó incómoda
a él porque fue una mirada para descubrir quién él estaba tratando
de fingir que era. Y él presenta aquí su primera
negación. y me imagino que para ese entonces
Pedro habrá dicho déjame yo mejor echarme para acá para que esta
mujer no siga insistiendo y se va quizá por otro lado cerca
de esa fogata dice el versículo 58 lo que ocurre más adelante
un poco después estamos hablando desde madrugada ya recuerden
un poco después otro al verlo dijo también eres uno tú también
eres uno de ellos hombre no es cierto dijo Pedro segunda negación
pasa el tiempo versículo 59 pasada como una hora otro insistía diciendo
ciertamente ese también estaba con él pues él también es galileo
y me imagino que será porque como ya lo oyeron hablar dos
veces y los galileos tienen un acentito particular habrá dicho
pero tú un galileo oye lo hablando pero Pedro dijo hombre yo no
sé de qué hablas al instante estando él todavía hablando.
Es decir, nosotros tenemos lo que él dijo, hombre, yo no sé
de qué hablas, pero en un momento dado, quizás antes de decir de
qué hablas, canta el gallo y termina de hablar. Pedro niega de nuevo rotundamente
que conoce a Jesús siendo esta su tercera negación. El gallo
canta mientras él todavía tiene la palabra en la boca. El canto
de ese gallo habrá sonado como algo común y corriente para el
resto de las personas que estaban ahí. Lo más seguro es que ni
se dieron cuenta que cantó un gallo, pero no para Pedro. El canto
de ese gallo fue diferente para Pedro. Ellos habrán notado la
tensión en Pedro cuando ese gallo canta. Quizás estaba nervioso,
quizás estaba moviendo. Y las demás veces que ese gallo
cantó después de ahí habrá sido para Pedro como un martillazo
a su conciencia cada vez que lo oía cantar El temor en el corazón de Pedro
fue más fuerte que su resolución de ser fiel a Cristo Cuando llegó
la hora del ataque feroz satánico del cual el Señor Jesucristo
le había advertido que venía, Pedro sucumbió y pecó gravemente. La lealtad de Pedro se evaporó
al punto de recurrir a la mentira para tratar de disfrazar lo que
era una verdad, que él sí conocía a Jesús y que sí él era un discípulo
de Jesús. en ese momento Pedro entendió
que no le convenía identificarse con Jesús ya se convirtió en
algo peligroso para él fíjense el que tiempo antes le había
dicho a Jesús a quien iremos solo tú tienes palabras de vida
eterna en aquel momento en aquella noche en aquel patio Pedro llegó
a la conclusión de que el asociarse con Jesús se le había convertido
algo que ponía su vida en peligro ya no le convenía asociarse con
aquel que estaba lleno de gracia y de verdad con aquel que con
gran amor y paciencia le enseñó por tres años y medio a él con
el que le había dado a él el privilegio de ser uno de sus
amigos más íntimos el que tenía el que tuvo el privilegio de
ver a Cristo transfigurado de este Jesús Pedro ahora dice yo
no lo conozco esto fue lo que sucedió hermanos y amigos antes
de la mirada veamos en segundo lugar el momento de la mirada
de Jesús versículo 61 son pocas palabras pero poderosas entonces
el señor se volvió o dio la vuelta imagínese a Pedro allá con el
grupo con la fogata Jesús aquí de espaldas entonces el señor
se volvió y miró a Pedro entonces empieza el versículo entonces
cuando miren la última parte del versículo 60 cantó un gallo
entonces inmediatamente terminó de cantar el gallo la primera
vez el señor inmediatamente da la vuelta y mira a Pedro esa
mirada del señor no fue una mirada casual no fue que en el mirar
de aquí para allá de repente el señor lo movieron porque iba
a otro sitio y de repente miró y casi por accidente se encontró
con Pedro no hermanos la mirada del señor fue intencional y muy
oportuna fíjense cuándo y cómo fue cuando aquellas personas
reconocen a Pedro y empiezan a interrogarlo el señor aquello
estaba pasando allá pero aquí donde está el señor estaba siendo
enjuiciado falsamente falsos testigos declarando en contra
suya estaba siendo blasfemado, condenado a muerte, le escupen
en la cara, lo abofetean todo eso sucediendo por amor aquel
que lo está negando allá en ese mismo instante bueno en un momento
dado mientras estaban ocurriendo todas estas cosas Pedro lo niega
tres veces, el gallo canta Y mientras todavía se está llevando a cabo
aquel juicio, mientras Pedro todavía estaba acabando de negarlo
por tercera vez, el gallo canta y el Señor vuelve la cabeza para
darle esta mirada intencional a Pedro. Es decir, que en ese
momento el Señor se desentiende de todas las falsas acusaciones
y blasfemias e insultos y burlas para atender algo que era de
suma importancia para su corazón. Ministrarle a su oveja desviada por más distante que él estuviera
de Pedro no conocemos la distancia Jesús no lo había perdido de
vista nada de lo que estuviera haciéndole a él le impidió estar
atento a su discípulo Pedro Lo cual quiere decir que aunque
Pedro trató de desligarse del Señor negándolo, el Señor nunca
se desligó de Pedro. Pedro quiso hacer creer que no
le conocía mintiendo, pero el Señor muestra lo mucho que él
conocía a Pedro. El Señor no, el Señor pudo haberse
olvidado de Pedro para siempre y pudo haberlo negado delante
de su padre por él haberlo negado a él. Pero que misericordioso
es el Señor hermanos, Él nunca nos trata a nosotros como lo
tratamos a Él. De ahí lo que dice el versículo
61. Entonces el Señor se volvió y miró a Pedro. La acción de
Pedro era para Jesús jamás volverse, sino darle la espalda a Pedro
para siempre. Pero Él es grande en misericordia. ¿Y cómo fue
esa mirada que el Señor le dio a Pedro? Aquí vamos a usar un
poquito de imaginación santificada, como le llaman. Bueno, fue una
mirada personal. Evidentemente, no fue al grupo
que él miró, fue a Pedro solamente. Fue una mirada personal. Una
mirada que sólo Pedro entendía. Los que estaban allí habrán dicho,
¿y qué está mirando este? Pedro entendía. Nadie más. Eso era un asunto entre Jesús
y Pedro, sus discípulos. No fue que Pedro llamó a Jesús,
Jesús. y Jesús dio la vuelta no el Señor
dio la vuelta en el momento oportuno y fue el Señor que fue en busca
de los ojos de Pedro y cuando los encontró los ancló los suyos
allí para mirar a aquel hombre y ministrarle a su corazón sin
palabras Pedro supo muy bien lo personal que era aquella mirada
aunque el Señor no le tuvo que decir nada con su mirada le dijo
Pedro no mientas diles la verdad Pedro Tú sí me conoces, es más,
no tan solo me conoces, eres uno de mis discípulos más íntimos
¿Por qué me niegas Pedro? ¿Por qué? Sin embargo, como vemos, el Señor
se limita a decirle eso mismo, pero sin palabras, con una mirada,
sólo con una mirada que quedó entre Pedro y Él, porque la meta
no era avergonzar públicamente a Pedro, sino ministrarle a Pedro. Fue una mirada personal. También
fue una mirada de reprensión. Obviamente no fue una mirada
para animarlo y alentarlo, ¿verdad? Fue una mirada de reprensión
y Pedro seguro lo entendió así. Los ojos del Señor y los de Pedro
se encuentran inmediatamente después de Pedro haberlo negado
por tercera vez. No sabemos si el rostro del Señor
en ese momento manifestaba indignación contra Pedro pero no hay duda
de que fue una mirada de reprensión para él y por tal razón podemos
inferir que con esta mirada el Señor le dijo a Pedro, Pedro,
Pedro tú acabas de jurar que no me conoces pero es eso verdad
Pedro mírame a los ojos y diles que no me conoces atrévete a
decírselo Has pecado contra mí, yo fui el que te llamé, yo fui
el que te salvé, el que te dio grandes privilegios, el que te
ha usado y te habrá de usar para el avance de mi reino y así me
pagas Pedro no me dijiste que estaba dispuesto a ir conmigo
a la cárcel y aún hasta la muerte mírame aquí Pedro siendo acusado
falsamente para luego ser condenado a muerte de cruz para allí recibir
la ira de Dios por amor a ti para que tú seas librado de eterna
condenación y así me agradeces Pedro hermanos es curioso ver cómo
Lucas tan pronto termina de decirnos que Pedro se va y llora amargamente
nos da otro relato que tiene que ver con la manera en que
aquellas personas estaban tratando a Jesús. Aquel a quien Pedro
acababa de negar, seguía padeciendo porque él se humilló hasta los
humos. Dice el versículo 63, los hombres que tenían a Jesús
bajo custodia, se burlaban de él y lo golpeaban, le vendaban
los ojos y le preguntaban, adivina, ¿quién es el que te ha golpeado?
También decían muchas otras cosas contra él, blasfemando. En el
Señor le dolían esas cosas. Le resultaban humillantes. Él
era 100% hombre. Pero lo que más le dolió fue
lo que Pedro hizo. Le dolió mucho más que esas cosas. Creo que con esto Lucas nos quiere
llevar a ver que el Señor, que el Jesús al que Pedro negó fue
el que se había humillado hasta lo sumo, hasta el punto de ser
crucificado. Lo que nos dicen estos versículos
que acabamos de leer contrasta el amor infinito de Cristo con
el amor efímero de uno de sus discípulos. En tercer lugar, esta fue una
mirada compasiva también. Solo podemos imaginarnos la compasión
que había en los ojos del Señor mientras miraba a su discípulo
infiel. Recordemos que este es el mismo Jesús que después de
haber estado escribiendo en tierra miró a la mujer adúltera y la
perdonó. La miró con ojos de compasión.
Fue el mismo que miró aquel joven que estuvo dispuesto a perder
su alma inmortal por amor a su dinero. Lo miró con amor. con compasión igualmente podemos
suponer que él también miró con compasión a Pedro de hecho fue
por compasión que el Señor le dio la advertencia que le dan
los versículos 31 y 32 Simón, Simón mira que Satanás los ha
reclamado a ustedes para zarandearlo como a trigo al darle esa advertencia
al Señor le está diciendo te estoy preparando Pedro para que
cuando venga este fuerte ataque estés listo para que tú vayas
clamando y pidiendo la gracia necesaria para permanecer firme
y hasta le dijo que él regresaría porque no le iba a ir muy bien
y que fortaleciera a sus hermanos lo iba a seguir usando Pues con
la misma compasión que el Señor predijo su caída, la caída de
Pedro así de seguro lo miró aquella noche. Y con esa mirada compasiva
le habrá dicho, Pedro, Pedro, sin palabras, cuán débil es tu
corazón y no lo entiendes. Si no fuera por mi gracia, tú
me hubieras abandonado totalmente. El diablo te ha zarandeado como
te dije que lo haría y has pecado gravemente. yo conozco tu debilidad
y te quise hacer entender lo muy débil que eres pero tú te
creíste fuerte Pedro pero yo te sigo amando confiesa tu pecado
y te perdonaré el Señor pudo haber castigado a Pedro en ese
mismo instante pudo haberlo destituido de su apostolado pero no lo hizo
por compasión El Señor se acordó de que estaba hecho su siervo
Pedro al igual que tú y yo somos polvo y lo trató con compasión. Hemos visto en primer lugar lo
que precedió esta mirada, en segundo el momento de la mirada,
por último el efecto de la mirada de Jesús. ¿Qué produjo esa mirada?
Porque algo produjo y ustedes lo vieron. Permítanme abundar
un poco al respecto. el efecto de la mirada de Jesús
después del canto del gallo y la mirada personal de reprensión
y de compasión del Señor se nos dice en el versículo 61 y recordó
Pedro la palabra del Señor como le había dicho antes que el gallo
cante hoy me negarás tres veces y salió fuera y saliendo fuera
lloró amargamente Aquella mirada intencional del Señor a Pedro
fue una mirada poderosa y eficaz. Aquella mirada impidió que Pedro
siguiera en ese camino resbaladizo en el cual entró tan pronto lo
negó por primera vez, lo cual condujo a una segunda vez y a
una tercera vez y del Señor dejarlo en esa condición. ¿Quién sabe? Si jamás hubiéramos sabido de
la restauración de Pedro. Hermanos que poderoso Salvador
tenemos tan solo una mirada logró traer de vuelta con cuerdas de
amor al corazón desviado de uno de sus siervos una sola mirada
bastó para ablandar y quebrantar el corazón de Pedro por su gran
confianza en sí mismo a Pedro se le había olvidado por completo
lo que el Señor le había dicho a él horas antes no estamos hablando
de semanas antes, horas antes hermanos miren qué débiles somos
leemos algo en el devocional personal en la mañana y en la
tarde estamos violando eso mismo que leímos leemos de la mansedumbre
de Jesús cómo mantenía bajo control su enojo en momentos de grande
provocación a las siete y media de la mañana lo leímos y a las
dos de la mañana dos de la tarde hablando con nuestra esposa por
teléfono explotamos en ir en contra del carácter manso de
Cristo del cual estuvimos leyendo así de débiles somos pocas horas
antes el Señor le dijo te digo Pedro que el gallo no cantará
hoy hasta que tú me hayas negado tres veces que me conoces. La pregunta es, ¿qué hizo Pedro
con esas palabras? Evidentemente las desestimó como
palabras que no se aplican a mí, se aplicarán a aquel y aquel,
pero a mí no. Yo soy Pedro y el nombre que
el Señor me dijo fue de adorno. Pedro significa roca. Eso habla
de firmeza, de fortaleza. Algo bueno habrá visto el Señor
en mí, fortaleza habrá visto Él en mí. Por eso yo soy el líder
del grupo de los discípulos. Cuando Él preguntó ¿Quién dicen
ustedes que yo soy? ¿Quién fue que respondió? Tú
eres el Hijo de Dios. Fui yo. ¿Y quién fue que le voló la oreja
al hombre este que fue a arrestar al Señor? ¿Fui yo? ¿Eh? Ni una bajita sacaron Todas esas cosas, ¿Quién sabe?
Aunque no en esas palabras, pero ciertamente él confiaba mucho
en sus propias fuerzas. Por lo tanto, eso que el Señor
hace horas le había dicho yo me voy a quedar callado para
no contradecir el señor y darle la impresión de que no estoy
recibiendo lo que me está diciendo yo no voy a discutir pero yo
no creo que eso se aplique a mí y se lo voy a mostrar al señor pero hermanos el señor tuvo que
usar el canto del gallo en combinación con su mirada para hacerle recordar
a Pedro estas palabras que él había echado a un lado es decir
usó su providencia y su santa palabra y Pedro se sintió convicto
de pecado y con razón El Señor despertó su conciencia adormecida
y Pedro llegó a ver la grandeza de su rebelión, su indignidad,
su falta de lealtad, su falta de amor al Señor y la gran afrenta
que acababa de cometer contra él negándolo tres veces Dice
el versículo 62 cuál fue su reacción y saliendo lloró amargamente Fue tanto el dolor que Pedro
sintió en las profundidades de su alma que lo único que pudo
hacer, hermanos, fue salir, alejarse de aquella multitud en aquel
patio, lejos de aquella gente y llorar amargamente por haber
negado a su amante Salvador. Pedro sinceramente se arrepintió
de lo que había hecho. Su llanto dio a conocer lo dolido
que estaba y lo quebrantado que estaba su corazón por haber contristado
al Señor. Esta fue la obra eficaz de esa
mirada poderosa del Señor. Hemos visto lo que precedió esta
mirada. Vimos cómo Pedro hizo lo que
estaba muy seguro que nunca iba a ocurrir. Negó al Señor, o sea,
a su Señor y Salvador. Negó que lo conocía. En segundo
lugar, vimos el momento de esa mirada, el Señor en el momento
más oportuno hizo contacto directo con los ojos culpables de Pedro
su oveja descarriada en ese momento y le da una mirada personal y
poderosa con la que le reprende y también le muestra su compasión
en tercer lugar vimos el resultado de esa mirada la mirada del señor
no fue una mirada cualquiera fue una mirada directa y poderosa
del que todo lo conoce una mirada que logró el efecto deseado el
quebrantamiento y restauración de Pedro Pues entonces ahora
a nosotros nos toca preguntarnos ¿y qué aprendemos nosotros de
este pasaje? ¿Qué nos dice este pasaje a ti
y a mí en el 2024? En el contexto de nuestras propias
debilidades, en el contexto de nuestro propio compromiso con
el Señor y a la luz de que también vivimos rodeados de tentaciones
y de presiones Bueno, en primer lugar, la primera aplicación
que tengo es cuídate, porque tú también puedes negar al Señor.
¡Yojo! Ya empezaste mal. Si esa es tu
reacción, empezaste mal. Entonces, estás cayendo lo mismo
que Pedro cayó. cuídate porque tú también puedes
negar al Señor cuando el Señor le dijo a Pedro que Satanás lo
había pedido para zarandearlos en vez de confiar en su propia
carne él debió de haberse puesto a orar al Señor que lo sostuviera
pero evidentemente no fue lo que hizo puede que él quizás
haya confiado en el privilegio que tenía de ser uno de los apóstoles
del Señor Jesucristo puede que haya confiado en otros privilegios
más que tenía pero no tuvo en cuenta que ninguno de los privilegios
que tenemos pueden impedir nuestra caída y pueden impedir que nos
apartemos del Señor es sólo la gracia poderosa de Cristo la
que nos puede sostener bajo la tentación es de esa gracia que
debemos depender tú y yo en todo momento y mucho más oigan cuando
al pasar de los años Especialmente ahora quiero hablarte a ti que
llevas muchos años en la fe. Es con el pasar de los años y
con el aumento de nuestro conocimiento y nuestros privilegios que viene
el peligro. Por eso es que muchos grandes
hombres de Dios y mujeres de Dios han caído ¿sabe cuándo?
En su vejez. hermano tú que tienes muchos
años en la fe que conoces mucho de la palabra de Dios y que estás
ahí sentado te pregunto te has visto recientemente coqueteando
con aquellas tentaciones de las que antes te mantenías muy alejado
pero ahora te has sentido en la libertad de coquetear con
esas tentaciones creyéndote que así como años antes ha sido guardado
por el Señor ya tú eres lo suficientemente fuerte para descuidarte un poquito has llegado a caer recientemente
en pecados sobre los cuales habías tenido victoria en años antes
y que te creías invencible en cuanto a esas cosas antes pero
hoy te has visto cayendo en esos pecados no habrá sido porque
llegaste a creer que tus muchos años en la fe se convirtieron
en una gruesa muralla que te protegían a tu alrededor no será porque confiaste en tu
experiencia y en tus años y tu conocimiento en vez de la gracia
de Cristo o habrá sido por confiar en tu mucho conocimiento de la
Biblia el hecho de que conoces mucho de teología o te sabes
muchos versículos de memoria será porque te crees fuerte que
tan fácilmente descuidas tu comunión con el Señor y tu asistencia
a los cultos yo estoy bien Yo puedo darme el lujo de descuidar
mi devocional personal y mi asistencia a los cultos. Yo no necesito
tanto esos medios de gracia como los más nuevos. Tremendo error. Además de desobedecer al Señor
y pecar contra Él, si te descuidas, tremendo error que cometes. Pedro
vio al Señor, durmió al lado de Él, comió con Él, lo vio haciendo
milagros, lo oyó hablarle directamente, tocó al Cristo resucitado y lo
vio, lo vio transfigurarse y cayó tú y yo no hemos tenido esos
privilegios mi hermano el Señor nos ama demasiado como para dejar
que la soberbia de nuestro corazón nos engañe Escucha lo que el
Señor le dice al pueblo de Edom en Abdias, versículos 3 y 4.
Edom era una ciudad edificada sobre una peña inmensa. Era una
ciudad bien alta que se creía invencible por el lugar geográfico
en el cual se encontraba. O geológico donde se encontraba.
Mira lo que dicen estos versículos 3 y 4. Recibe esa palabra y yo
la recibiré también del Señor a ti y a mí hoy. La soberbia
de tu corazón te ha engañado. Tú que habitas en las hendiduras
de la peña Ve la conexión, la sobrevive de tu corazón ¿De dónde
vienes a sobrevivir? Tú vives allá arriba, tú te crees invencible
En las alturas de tu morada ¿Qué dices en tu corazón? Ahí está
el engaño ¿Quién me derribará por tierra? En otras palabras,
yo soy invencible ¿Qué dice el Señor? Aunque te remontes como
el águila Y aunque entre las estrellas pongas tu nido de allí
te derribaré, declara el Señor. La única manera de saber si eso
es así, si el Señor cumple su palabra, sigue entonces el engaño
de tu corazón, descuida tu andar con el Señor, descuida tu asistencia
a los cultos, descuida tu comunión con los hermanos, descuida la
lectura de buenos libros cristianos, descuida realmente el alimentar
tu alma y estarás diciendo yo soy invencible, Y de ahí vas
a caer. Y espiritualmente, te verás con
dientes menos, labios quebrados, huesos rotos, porque la caída
no va a ser bonita. Pues mis hermanos, miremos a
Pedro en este pasaje que el Señor nos ha dado, pero no lo miremos
para menear la cabeza diciendo, ¡qué bárbaro ese Pedro! Sino
que nos sirva de advertencia. y nos mantengamos aferrados a
la gracia fortalecedora de la cual Pedro nos aferró porque
de no ser así tú y yo también caeremos sea que prediques aquí
o no sea que sirvas aquí en alguna manera o no o seas un hermano
que viene todos los domingos aquí eso no tiene que ver con
tu función tu privilegio los privilegios no guardan a nadie
en la gracia de Cristo clamemos a él a diario para que nos guarde
del maligno y del mal y del mal de nuestros propios corazones
para que cuando cante el gallo no tengamos que llorar amargamente.
En segundo lugar, este pasaje nos revela la gran compasión
de nuestro Salvador. ¿Verdad que lo pudimos ver? Se
dieron cuenta cómo el Señor se desentiende del juicio falso
que le están haciendo para atender a una oveja suya que le acababa
de deshonrar grandemente. ¿Qué habrán pensado aquellos
que lo están enjuiciando y lo ven darse la vuelta dirán pero
este hombre no le da importancia a lo que estamos haciendo aquí
a él no le importa que lo estamos enjuiciando que lo podemos condenar
a muerte que es lo que está mirando por allá no le importó eso él
tiene una abeja descarriada que tenía que atender así nos ama
el señor hermanos aunque Pedro lo niega a él el señor por su
gran amor no niega a Pedro Él nos dice tú ves aquel que está
allá, yo te voy a decir porque yo mire la cabeza, tú ves aquel
que está allá, sí, ese ya le quité su apostolado, ese no es
siervo mío ya, Él no hace eso, con razón dicen 2 Timoteo 2 13
si somos infieles Él permanece fiel, qué bendición hermanos,
no había pecado que iba a ser que el Señor dejara de amar a
su siervo Pedro, por eso es que en su misma advertencia le da
a entender que él seguiría usándolo a él en vez en vez que una vez
hayas regresado fortalece a tus hermanos por eso también vemos
como en aquella playa el Señor los restaura en Juan capítulo
21 y empieza diciéndole Pedro me amas más que a estos que pregunta
es decir Pedro Tú sigues siendo, sigues estando tan confiado en
ti mismo como antes, que tú crees que tú realmente me amas más
que esto que está aquí. O la caída te dio una lección
que no vas a olvidar jamás. Y le dice a paciente a mis ovejas,
oh señor, pero yo pensaba que tú me ibas a quitar, no me vas
a dejar servirte más. Yo te voy a restaurar, Pedro.
Eso es lo que le estás diciendo en otras palabras. Así de compasivo
es Nuestro Señor para con nosotros también, hermano. ¿Te has visto
retratado en Pedro hoy? ¿Todavía resuena en tus oídos
el canto del gallo y la culpa de conciencia de ese pecado que
has vuelto a cometer esta semana? Aunque el diablo te ha estado
sugiriendo que sigas entregándote a él porque ya te embarraste,
¿para qué vas a ser hipócrita ahora como que no te gustó? ¡Siga
adelante! aunque el diablo te haya sugerido
eso por lo que hemos estudiado hoy el señor te llama a dejar
ese pecado y hacer lo que Pedro hizo a llorar amargamente por
el en arrepentimiento no sigas en él pues mi hermano si has
pecado llora pero no llores por auto lástima llora pero no principalmente
por la vergüenza de que te descubrieron en lo que hiciste Llora pero
no porque la carga de tu culpa es muy grande Más bien llora
porque has ofendido a tu redentor Llora porque has contristado
su espíritu Pero llora con la seguridad y la esperanza De que
en Cristo hay perdón para el que se arrepiente el que llora
amargamente en arrepentimiento delante del señor conocerá la
dulzura del perdón suyo porque él ha dicho el que encubre su
pecado no prosperará por el que lo confiesa y se aparta alcanzará
misericordia cuando pecamos el señor se vuelve en cierto sentido
el señor se vuelve para mirarnos a los ojos él trata con nosotros
nos da convicción de pecado no para aplastarnos sino para decirnos
que Él se compadece de nosotros y nos llama a confesar nuestros
pecados para Él perdonarnos cada uno de ellos. En tercer y último
lugar este pasaje nos revela la eficacia de la gracia restauradora
de Cristo. con tan solo comparar lo que
se nos relata en nuestro pasaje con lo que vemos en Pedro a partir
del capítulo 2 de Hechos y el denuedo de este hombre predicando
el evangelio y aunque lo apresaron seguía predicando el evangelio
ese otro Pedro porque Cristo lo restauró porque la gracia
de Cristo es suficiente jamás volvemos a ver a Pedro negando
a Jesús de nuevo sino todo lo contrario dando testimonio valientemente
de Jesús y es curioso que desde que Pedro lo niega y llora amargamente
en Lucas 22 jamás se oye de Pedro y lo más que uno puede pensar
es se habrá recluido a tiempos de reflexión, tiempo de oración,
tiempo de ayuno, tiempo de confesión de su maldad pidiendo el Señor
restauración pero su restauración vino aunque fue un proceso Empezó
ese mismo día cuando él negó al Señor, cuando el Señor lo
miró y lloró amargamente, ahí empezó su restauración. Amado hermano, a ti tampoco te
ha abandonado el Señor como él no abandonó a Pedro. Aunque piensas
que eres un desastre de cristiano, si en verdad el Señor te ha salvado
de la culpa y del poder de tu pecado, él jamás te abandonará
tampoco. Él no ha terminado su obra contigo,
Ninguna de tus caídas le harán dejar de amarte. Recuerda que
nadie ni nada nos podrá separar del amor de Dios en Cristo Jesús.
Nada, ni nuestro pecado. Ah, pero eso animará a los cristianos
a entregarse al pecado. Si eso lo anima a entregarse al pecado,
yo cuestiono que realmente Cristo lo ha salvado, porque el Señor
nos transforma cuando nos salva y quebrante ese amor al pecado
que teníamos antes. No, eso no es una excusa para
el cristiano. El cristiano más bien se anima más a ser fiel al Señor,
a ver la inmensidad de su amor y de su compasión. Lo contrario. A lo largo de tu vida, te puedo
decir, mi hermano, a lo largo de toda tu vida cristiana, tú
vas a escuchar gallos cantar. Que te recordarán de lo débil
e infiel que eres a Cristo. Pero después del canto del gallo,
el Señor te mirará con compasión y con gracia. Nunca esquives
su mirada. Nunca huyas de su mirada. ¿Y sabes dónde es que podrás
encontrarte con los ojos del Señor? ¿Tú sabes dónde es que
tú puedes encontrarte a diario con esos ojos penetrantes, compasivos,
poderosos? Cada vez que tú abres la palabra
de Dios. descuida la palabra de Dios Cristo no estará mirándote
poderosamente no encontrará su rostro dicen hebreos 4 versículos 12
y 13 oye estas palabras porque la palabra de Dios es viva y
eficaz y más cortante que cualquier espada de dos filos penetra hasta
la división del alma y del espíritu de las coyunturas y los tuétanos
es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones
del corazón y no hay cosa creada oculta a su vista los ojos del
Señor sino que todas las cosas están al descubierto y desnuda
ante los ojos la mirada del Señor de aquel a quien tenemos que
dar cuenta el medio que el Señor usa para
volverse y mirarte a los ojos a ti y a mí, es su palabra. Y al mirarnos nos dice cómo estamos,
al mirarnos nos dice qué nos falta en nuestro crecimiento,
nos dice de sí mismo, de su hermosura, de su gracia, de su poder y demás
cosas que necesitamos conocer esa mirada suya penetra hasta
lo más profundo tan profundo que dice aquí que entra hasta
la división del alma y del espíritu las coyunturas y los tuétanos
espirituales nuestros y es poderosa para discernir los pensamientos
de las intenciones del corazón es esa palabra suya que te va
a decir está mal ese amor que tú tienes por esto o aquello
está mal la intención carnal con la que haces esto y lo otro
hasta ahí se mete el señor allá adentro Esa mirada penetrante
es suya por su palabra, la necesitamos a diario hermanos. No podemos
darnos el lujo de descuidar la comunión con el Señor. Exponte
con frecuencia a los ojos penetrantes del verbo de Dios, a leer su
poderosa palabra. Es la palabra que te santificará,
es la palabra que te guardará de negar al Señor, y es la palabra
que te restaurará y te llevará al nivel espiritual en el cual
deberías estar. Mi amigo que no conoces a Cristo
en este pasaje que hemos estudiado, tú has visto la debilidad de
un siervo de Dios. Nosotros también somos débiles.
Nadie aquí es fuerte por estar en Cristo. Pero versículos antes,
aunque no lo leímos, se nos habla de otro hombre. De otro hombre
que también estuvo cerca de Jesús y tuvo los mismos privilegios
que Pedro tuvo. Ese hombre se llama Judas. cuando
Judas el Señor les reveló su pecado la grandeza de lo que
había hecho que había entregado sangre inocente al vender a Jesucristo
por unas cuantas monedas de plata la culpa fue tal y a la vez la
desesperación fue tal por no tener su fe en Cristo que lo
que hizo fue que se ahorcó y se fue a la eterna condenación Pedro
sin embargo lloró amargamente y fue aquel que es fuente de
gracia perdón y misericordia halló perdón y restauración mi amigo tú también al igual
que nosotros eres un pecador culpable delante de Dios culpable
delante de esos ojos santos y puros que no pueden ver el mal Culpable
delante de esos ojos que ven las intenciones de tu corazón.
Aunque todo el mundo hable bien de ti externamente y lo bueno
que tú eres en la sociedad y las demás cosas, pero el Señor sabe
que en tu corazón no hay un verdadero amor a Él. En tu corazón no hay
una verdadera confianza en Él como tu único Salvador, sino
que confías en tu supuesta bondad para llegar al cielo. Todas esas
cosas lo deshonran a Él. Ese Señor que te ve con esos
ojos ha hecho provisión para el perdón de tus pecados en la
persona y obra del Señor Jesucristo. Y a Él te llamo a venir por la
fe y el arrepentimiento hoy para que en Él tú halles salvación.
Y si al igual que nosotros habrán tiempos tristes también al tú
ver tu caída, al ver tu descuido, al ver... Pero hay esperanza
para nosotros. Oramos amargamente y somos consolados
grandemente por la gracia y misericordia de Cristo. Vamos a orar. Señor, te agradecemos por presentarnos
y permitirnos ver este cuadro de la hermosura de nuestro Salvador,
de su gran compasión, de su gracia poderosa y restauradora. Pero
también confesamos que nos vemos retratados en el débil y muy
confiado Pedro. Interrogamos que nos libres de
confiar en nuestro propio corazón. Que nos libres de ser engañados
por la soberbia de nuestro corazón. Que seamos un pueblo que ande
cerca de ti, que ande constantemente exponiéndose a tu mirada penetrante
y santa, al exponernos a tu santa palabra. Use esa palabra, Señor,
para fortalecernos, para sostenernos y guardarnos del mal y del maligno.
Te rogamos esto en el nombre de Cristo. Amén.
La Mirada De Jesus (Lucas 22:54-62)
| Sermon ID | 93241658576124 |
| Duration | 49:39 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 22:54-62 |
| Language | Spanish |
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