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Muy buenos días hermanos y amigos,
que Dios nos bendiga en este hermoso día que el Señor nos
regala. Una vez más estamos aquí en este tiempo de lectura, este
tiempo de meditación, este tiempo de oración. Hoy nos corresponde
leer el libro de Números. Números capítulos 13 al 16. Así que le invito por favor a
que conozcamos un poquito más de la historia de Israel durante
su travesía en el desierto en estos capítulos que estaremos
leyendo a partir de este momento. Así que por favor acompáñenme.
Si tiene una Biblia a mano, acompáñeme con esa lectura. Si no, preste
atención, eso es vital, prestar atención a lo que estaremos leyendo.
Hay algunas palabras cortitas al finalizar esta lectura de
qué cosas podemos extraer de manera práctica para nuestras
vidas al conocer un poco más de la historia de Israel. Estamos
leyendo, como usted sabe, en la Nueva Biblia de las Américas. Si no lo sabía, pues bienvenido.
El desafío de este año 2022 es leer la Biblia en 52 semanas
específicamente en la versión nueva Biblia de las Américas. Así que sin perder tiempo le
invito a que me acompañe con la lectura. Comenzamos con el
capítulo 13. Nos dice así. Entonces el Señor
habló a Moisés, tú mismo envía hombres a fin de que reconozcan
la tierra de Canaán que voy a dar a los israelitas. Enviarás un
hombre de cada una de las tribus de sus padres, cada uno de ellos
jefe entre ellos. Y Moisés los envió desde el desierto
de Parán al mandato del Señor. Todos aquellos hombres eran jefes
de los israelitas. Y estos eran sus nombres. De la tribu de Rubén, Samúa,
hijo de Zakur. De la tribu de Simeón, Zafat,
hijo de Ori. De la tribu de Judad, Calet,
hijo de Jefone. De la tribu de Isaacar, Igal,
hijo de José. De la tribu de Efraín, Oseas,
hijo de Num. De la tribu de Benjamín, Palti,
hijo de Rafú. De la tribu de Sabulón, Gadiel,
hijo de Sodí. De la tribu de los hijos de José
y de la tribu de Manasés, Gadi, hijo de Susi. De la tribu de
Dan, Amiel, hijo de Gemalí. De la tribu de Aser, Setúr, hijo
de Micael. De la tribu de Neftalí, Naví,
hijo de Babtsí. De la tribu de Gad, Gehuel, hijo
de Maki. Así se llamaban los hombres a
quienes Moisés envió a reconocer la tierra. Pero a Hoseas, hijo
de Nun, Moisés lo llamó Josué. Cuando Moisés los envió a reconocer
la tierra de Canaán, les dijo, suban allá al Negev, después
suban a la región montañosa, vean cómo es la tierra y si la
gente que habita en ella es fuerte o débil, si son pocos o muchos,
y cómo es la tierra en que viven, si es buena o mala, y cómo son
las ciudades en que habita. si son como campamentos abiertos
o con fortificaciones, y cómo es el terreno, si fértil o estéril. ¿Hay allí árboles o no? Procuren
obtener algo del fruto de la tierra. Aquel tiempo era el tiempo
de las primeras uvas maduras. Entonces ellos subieron y reconocieron
la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob en Lebo Amat
y subieron por el Negev y llegaron hasta Hebrón donde estaban Imán,
Sesay y Talmai, los descendientes de Anak. Hebrón fue edificada
siete años antes que Soán en Egipto. Y llegaron hasta el Valle
de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un solo racimo
de uvas, y lo llevaban en un palo entre dos hombres, con algunas
de las granadas y de los higos. Aquel lugar se le llamó Valle
de Escol por razón del racimo que los israelitas cortaron allí. Y volvieron de reconocer la tierra
después de 40 días y fueron y se presentaron a Moisés, a Arón
y a toda la congregación de los israelitas en el desierto de
Parán, en Cádiz. Y les dieron un informe a ellos
y a toda la congregación y les enseñaron el fruto de la tierra.
y le contaron a Moisés y le dijeron fuimos a la tierra a donde nos
enviaste ciertamente mana leche y miel y este es el fruto de
ella solo que es fuerte el pueblo que habita en la tierra y las
ciudades fortificadas y muy grandes y además vimos allí a los descendientes
de Anak Amalek habita en la tierra del Negev y los hititas, los
jebuseos y los amorreos habitan en la región montañosa y los
cananeos habitan junto al mar y a la ribera del Jordán. Entonces
Calet calmó al pueblo delante de Moisés y dijo, Debemos ciertamente
subir y tomar posesión de ella, porque sin duda la conquistaremos.
Pero los hombres que habían subido con él dijeron, No podemos subir
contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y dieron
un mal informe a los israelitas de la tierra que habían reconocido,
diciendo, La tierra por la que hemos ido para reconocerla es
una tierra que devora a sus habitantes y toda la gente que vimos en
ella son hombres de gran estatura. Vimos allí también a los gigantes.
Los hijos de Anak son parte de la raza de los gigantes y a nosotros
nos pareció que éramos como langostas y así parecíamos ante sus ojos. Capítulo 14 Entonces toda la congregación
levantó la voz y clamó, y el pueblo lloró aquella noche. Todos
los israelitas murmuraron contra Moisés y Arón, y toda la congregación
les dijo, ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto, ojalá
hubiéramos muerto en este desierto. ¿Por qué nos trae el Señor a
esta tierra para caer a espada? Nuestras mujeres y nuestros hijos
van a ser cautivos. ¿No sería mejor que nos volviéramos
a Egipto? y se decían unos a otros, nombremos
un jefe y volvamos a Egipto. Entonces Moisés y Aarón cayeron
sobre sus rostros en presencia de toda la asamblea de la congregación
de los israelitas. Y Josué, hijo de Nun, y Caled,
hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra,
rasgaron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los
israelitas, y dijeron, La tierra por la que pasamos para reconocerla
es una tierra buena en gran manera. Si el Señor se agrada de nosotros,
nos llevará esa tierra y nos la dará. Es una tierra que emana
leche y miel. Sólo que ustedes no se rebelen
contra el Señor, ni tengan miedo de la gente de la tierra, pues
serán presa nuestra. Su protección les ha sido quitada
y el Señor está con nosotros. No les tengan miedo. Pero toda
la congregación dijo que los apedrearan. Entonces la gloria
del Señor apareció en la tienda de reunión a todos los israelitas.
Y el Señor dijo a Moisés, hasta cuando me desdeñará este pueblo
y hasta cuando no creerán en mí a pesar de todas las señales
que he hecho en medio de ellos, los heriré con pestilencia y
los desalojaré y a ti te haré una nación más grande y poderosa
que ellos. Pero Moisés respondió al Señor,
Entonces lo dirán los egipcios, pues tú sacaste a este pueblo
de en medio de ellos con tu poder, y se lo dirán a los habitantes
de esta tierra. Estos han oído que tú, oh Señor,
estás en medio de tu pueblo, porque tú, oh Señor, eres visto
cara a cara cuando tu nube está sobre ellos, y tú vas delante
de ellos de día en una columna de nube y de noche en una columna
de fuego. Pero si tú destruyes a este pueblo
como a un solo hombre, entonces las naciones que han oído de
tu fama dirán, porque el Señor no pudo introducir a este pueblo
a la tierra que les había prometido con juramento, por eso los mató
en el desierto. Pero ahora yo te ruego que sea
engrandecido el poder del Señor, tal como tú lo has declarado.
Señor es lento para la ira y abundante misericordia y perdona la iniquidad
y la transgresión, pero de ninguna manera tendrá por inocente al
culpable, sino que castigará la iniquidad de los padres sobre
los hijos hasta la tercera y la cuarta generación. Perdona, te
ruego, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu
misericordia, así como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta
aquí. Entonces el Señor dijo, los he
perdonado según tu palabra, pero ciertamente vivo yo que toda
la tierra será llena de la gloria del Señor. Ciertamente todos
los que han visto mi gloria y las señales que hice en Egipto y
en el desierto, y que me han puesto a prueba estas diez veces
y no han oído mi voz, no verán la tierra que juré a sus padres,
ni la verá ninguno de los que me desdeñaron. Pero a mi siervo
Calet, porque ha habido en él un espíritu distinto y me ha
seguido plenamente, lo introduciré a la tierra donde entró, y su
descendencia tomará posesión de ella. Ahora bien, los amalecitas
y los cananeos moran en los valles. Mañana ustedes vuelvan y partan
para el desierto, camino del Mar Rojo. Y el Señor habló a
Moisés y a Arón y les dijo, ¿Hasta cuándo tendré que sobrellevar
a esta congregación malvada que murmura contra mí? He oído las
quejas de los israelitas que murmuran contra mí. Diles, vivo
yo, declara el Señor, que tal como han hablado a mis oídos,
así haré yo con ustedes. En este desierto caerán los cadáveres
de ustedes, todos sus enumerados de todos los contados de veinte
años arriba que han murmurado contra mí. De cierto que ustedes
no entrarán en la tierra en la cual juré establecerlos, excepto
Calet, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Num. Sin embargo, sus
pequeños, de quienes dijeron que serían presa del enemigo,
a ellos los introduciré y conocerán la tierra que ustedes han despreciado. Pero en cuanto a ustedes, sus
cadáveres caerán en este desierto. Y sus hijos serán pastores por
cuarenta años en el desierto, y sufrirán por la infidelidad
de ustedes, hasta que sus cadáveres queden en el desierto. Según
el número de los días que ustedes reconocieron la tierra, cuarenta
días, por cada día llevarán su culpa un año, hasta cuarenta
años, y conocerán mi enemistad. Yo el Señor he hablado, ciertamente
esto haré a toda esta perversa congregación que se han juntado
contra mí. En este desierto serán destruidos
y aquí morirán. En cuanto a los hombres a quienes
Moisés envió a reconocer la tierra y que volvieron e hicieron murmurar
contra él a toda la congregación, dando un mal informe acerca de
la tierra. Aquellos hombres que dieron el
mal informe acerca de la tierra murieron debido a una plaga delante
del Señor. Pero Josué, hijo de Nun, y Calet,
hijo de Jefone, sobrevivieron de entre aquellos hombres que
fueron a reconocer la tierra. Cuando Moisés habló estas palabras
a todos los israelitas, el pueblo lloró mucho. Y se levantaron
muy de mañana y subieron a la cumbre del monte y dijeron, Aquí
estamos, subamos al lugar que el Señor ha dicho, porque hemos
pecado. Pero Moisés dijo, ¿por qué entonces
quebrantan ustedes el mandamiento del Señor, si esto no les saldrá
bien? No suban, no sean que sean derribados
delante de sus enemigos, pues el Señor no está entre ustedes.
Pues los amalecitas y los cananeos estarán allí frente a ustedes,
y caerán a espada por cuanto se han negado a seguir al Señor.
Y el Señor no estará con ustedes. Pero ellos se obstinaron en subir
a la cumbre del monte, mas ni el arca del pacto del señor ni
Moisés se apartaron del campamento. Entonces descendieron los amalecitas
y los cananeos que habitaban en la región montañosa y los
hirieron y los derrotaron persiguiéndolos hasta Orma. Capítulo 15 Y el Señor dijo a
Moisés, Habla a los israelitas y diles, Cuando entren en la
tierra que yo les doy por morada y presenten, de vacas o de ovejas,
una ofrenda encendida al Señor en holocausto o sacrificio para
cumplir un voto especial, o como ofrenda voluntaria, o para ofrecer
en sus fiestas señaladas aroma agradable al Señor, Entonces
el que presente su ofrenda, traerá al Señor una ofrenda de cereal
de una décima de un hefa de flor de harina mezclada con un cuarto
de hin de aceite. Tú prepararás vino para la libación,
un cuarto de un hin con el holocausto o para el sacrificio por cada
cordero. Por un carnero prepararás como
ofrenda de cereal 4.4 litros de flor de harina mezclada con
1.2 litros de aceite y para la alivación ofrecerás 1.2 litros
de vino como aroma suave al Señor. Cuando prepares un novillo, como
locausto o sacrificio para cumplir un voto especial o para las ofrendas
de paz al Señor, entonces ofrecerás con el novillo una ofrenda de
cereal de 6.6 litros de flor de harina mezclada con 2 litros
de aceite, y ofrecerás como libación 2 litros de vino como ofrenda
incendida, como aroma agradable al Señor. Así se hará con cada
buey o con cada carnero o con cada uno de los corderos o de
las cabras. Según el número que ustedes preparen,
así harán cada uno conforme a su número. Todo nativo hará estas
cosas en esta forma al presentar una ofrenda encendida como aroma
agradable al Señor. Y si un extranjero reside con
ustedes, o uno que esté entre ustedes por sus generaciones,
y desea presentar una ofrenda encendida como aroma agradable
al Señor, como lo hacen ustedes, así lo hará él. En cuanto a la
Asamblea, un estatuto habrá para ustedes y para el extranjero
que reside con ustedes. Un estatuto perpetuo por sus
generaciones. Como ustedes son, así será el
extranjero delante del Señor. Una sola ley habrá, una sola
ordenanza, para ustedes y para el extranjero que reside con
ustedes. Después el Señor dijo a Moisés, habla los israelitas
y diles, cuando entren en la tierra donde los llevo, será
que cuando coman de la comida de la tierra, elevarán una ofrenda
al Señor. De las primicias de su masa elevarán
una torta como ofrenda, como la ofrenda de la era, así la
elevarán. De las primicias de su masa darán
al Señor una ofrenda por sus generaciones. pero cuando ustedes
lleguen y no observen todos estos mandamientos que el Señor ha
hablado a Moisés, todo lo que el Señor les ha mandado por medio
de Moisés desde el día en que el Señor dio mandamientos en
Desde el día que el Señor dio mandamiento en el futuro por
todas sus generaciones, entonces sucederá que si se hizo inadvertidamente,
sin el conocimiento de la congregación, toda la congregación ofrecerá
un novillo como locausto, como aroma agradable al Señor, con
su ofrenda de cereal y su libación, según la ordenanza, y un macho
cabrío como ofrenda por el pecado. Entonces el sacerdote hará expiación
por toda la congregación de los israelitas y serán perdonados,
pues fue un error. Cuando presenten su ofrenda,
una ofrenda encendida al Señor y su ofrenda por el pecado delante
del Señor por su error, será perdonada toda la congregación
de los israelitas y el extranjero que reside entre ellos, pues
sucedió a todo el pueblo por error. También si una persona
peca inadvertidamente, ofrecerá una cabra de un año como ofrenda
por el pecado. Y el sacerdote hará expiación
delante del Señor por la persona que ha cometido error, cuando
peca inadvertidamente, haciendo expiación por él y será perdonado. Para el que es nativo entre los
israelitas y para el extranjero que reside entre ellos, ustedes
tendrán una sola ley para el que haga algo inadvertidamente.
Pero aquel que obre con desafío, ya sea nativo o extranjero, ese
blasfema contra el Señor, y esa persona será exterminada de entre
su pueblo, porque ha despreciado la palabra del Señor y ha quebrantado
su mandamiento. Esa persona será enteramente
exterminada. Su culpa caerá sobre ella. Cuando los israelitas estaban
en el desierto, encontraron a un hombre que recogía leña en el
día de reposo. Los que lo encontraron recogiendo
leña lo llevaron a Moisés y a Arón y a toda la congregación y lo
pusieron bajo custodia porque no se había aclarado que debería
hacerse con él. Entonces el Señor dijo a Moisés,
ciertamente al hombre se le dará muerte, toda la congregación
lo apedreará fuera del campamento. y toda la congregación lo sacó
fuera del campamento y lo apedrearon y murió tal como el Señor había
ordenado a Moisés. También el Señor habló a Moisés
y dijo, Habla a los israelitas y diles que se hagan flecos en
los bordes de sus vestidos por sus generaciones y que ponga
en el fleco de cada borde un cordón azul. Y el fleco les servirá
a ustedes para que cuando lo vean se acuerden de todos los
mandamientos del Señor, a fin de que los cumplan y no sigan
ni a su corazón ni a sus ojos, tras los cuales se han prostituido,
para que se acuerden de cumplir todos mis mandamientos y sean
santos a su Dios. Yo soy el Señor su Dios que los
saqué de la tierra de Egipto para ser el Dios de ustedes.
Yo soy el Señor su Dios. Capítulo 16. Y se reveló Joré,
hijo de Isar, hijo de Coab, hijo de Levi, con Datán y Avirán,
hijos de Eliad, y On, hijo de Peled, hijos de Rubén. Y se alzaron
contra Moisés, junto con algunos de los israelitas, doscientos
cincuenta jefes de la congregación, escogidos en la asamblea hombres
de renombre. Y se juntaron contra Moisés y
Aarón, y les dijeron, Basta ya de ustedes, porque toda la congregación,
todos ellos son santos y el Señor está en medio de ellos. ¿Por
qué entonces ustedes se levantan por encima de la asamblea del
Señor? Cuando Moisés escuchó esto, cayó sobre su rostro y
habló a Corete y a todo su grupo y dijo, Mañana temprano el Señor
mostrará quién es de él y quién es santo, y lo acercará a él.
Aquel a quien él escoja, lo acercará a él. Hagan esto, Joret y todo
el grupo suyo. Tomen incensarios para ustedes
y pongan fuego en ellos, y echen incienso sobre ellos mañana en
la presencia del Señor, y el hombre a quien el Señor escoja
será el que es santo. ¡Basta ya de ustedes, hijos de
Levi! Entonces Moisés dijo a Coré,
oigan ahora hijos de Leví, no les es suficiente que el Dios
de Israel los haya separado del resto de la congregación de Israel
para acercarlos a él a fin de cumplir el ministerio del tabernáculo
del Señor y para estar ante la congregación para ministrarles
y que se te ha acercado a ti Coré y a todos tus hermanos hijos
de Leví contigo ¿Y pretenden también el sacerdocio? Por tanto,
tú y toda tu compañía se han juntado contra el Señor. Pues
en cuanto a Arón, ¿quién es él para que murmuren contra él?
Entonces Moisés mandó llamar a Datán y a Virán, hijos de Eliad,
pero ellos dijeron, no iremos. ¿No es suficiente que nos hayas
sacado de una tierra que emana leche y miel para que muramos
en el desierto, sino que también quieras enseñorearte sobre nosotros? ¿Verdad? Tú no nos has traído
a una tierra que emana leche y miel, ni nos has dado herencia
de campos y viñas. ¿Les sacaría los ojos a estos
hombres? No iremos. Moisés se enojó mucho
y dijo al Señor, No aceptes su ofrenda, no he tomado de ellos
ni un solo asno, ni le he hecho daño a ninguno de ellos. Y dijo
Moisés a Coré, Tú y toda tu compañía presentense mañana delante del
Señor, tú, ellos y Arón. Cada uno de ustedes tome su incensario
y ponga incienso en él, y cada uno de ustedes traiga su incensario
delante del Señor. Doscientos cincuenta incensarios. Tú también, Yerom, cada uno traiga
su incensario. Y cada uno tomó su incensario
y puso fuego en él, y echó incienso en él, y se pusieron a la puerta
de la tienda de reunión con Moisés y Yerom. Así reunió Corea toda
la congregación en contra de ellos a la puerta de la tienda
de reunión y la gloria del Señor apareció a toda la congregación.
Entonces el Señor habló a Moisés y a Arón, apartense de entre
esta congregación para que yo la destruya en un instante. Pero
ellos cayeron sobre sus rostros y dijeron, ¡Oh Dios! Dios de
los espíritus, de toda carne, cuando un hombre peque te enojarás
con toda la congregación?" Entonces respondió el Señor a Moisés,
habla a la congregación y diles, aléjense de los alrededores de
las tiendas de Coré, de Atán y de Abirán. Entonces se levantó
Moisés y fue a Datán y a Virán y le seguían los ancianos de
Israel y habló a la congregación. Apartense ahora de las tiendas
de estos malvados y no toquen nada que les pertenezca, no sea
que perezcan con todo su pecado. Se retiraron pues de los alrededores
de las tiendas de Coré, Datán y Avirán. Y Datán y Avirán salieron
y se pusieron a la puerta de sus tiendas junto con sus mujeres,
sus hijos y sus pequeños. Y Moisés dijo, En esto conocerán
que el Señor me ha enviado para hacer todas estas cosas y que
no es iniciativa mía. Si estos mueren como mueren todos
los hombres o si sufren la suerte de todos los hombres, entonces
el Señor no me envió. Pero si el Señor hace algo enteramente
nuevo y la tierra abre su boca y los traga con todo lo que les
pertenece y descienden vivos al Seol, entonces sabrán que
estos hombres han despreciado al Señor. Y aconteció que cuando
terminó de hablar todas estas palabras, la tierra debajo de
ellos se partió y la tierra abrió su boca y se los tragó a ellos
y a sus casas y a todos los hombres de Coré con todos sus bienes.
Ellos y todo lo que les pertenecía descendieron vivos al Seol y
la tierra los cubrió y perecieron de en medio de la asamblea. Todos
los israelitas que estaban alrededor de ellos huyeron a sus gritos,
pues decían, no sea que la tierra nos trague. Salió también fuego
del Señor y consumió a los 250 hombres que ofrecían el incienso.
Entonces el Señor habló a Moisés y dijo, Dile a Eleazar, hijo
del sacerdote Aarón, que levante los incensarios de en medio de
la hoguera, pues son santos, y esparce allí las brasas. En
cuanto a los incensarios de estos que han pecado a costa de sus
vidas, que se hagan de ellos láminas batidas para cubrir el
altar, puesto que los presentaron ante el Señor y son santos, y
serán por señal a los israelitas. Sacerdote Eleazar tomó los incensarios
de bronce que habían presentado los que fueron quemados y a golpe
de martillo los hicieron una cubierta para el altar, como
recordatorio para los israelitas de que ningún laico que no fuera
descendiente de Aarón debería acercarse a quemar incienso delante
del Señor para que no le sucediera como a Coré y a su grupo, tal
como el Señor se lo había dicho por medio de Moisés. Pero al
día siguiente toda la congregación de los israelitas murmuró contra
Moisés y Aarón diciendo, Ustedes son los que han sido la causa
de la muerte del pueblo del Señor. Sucedió, sin embargo, que cuando
la congregación se había juntado contra Moisés y Arón, se volvieron
hacia la tienda de reunión y vieron que la nube la cubría y la gloria
del Señor apareció. Entonces Moisés y Arón fueron
al frente de la tienda de reunión y el Señor habló a Moisés y dijo,
«Apártense de en medio de esta congregación para que yo la destruya
en un instante». Entonces ellos cayeron sobre
sus rostros. Y Moisés le dijo a Arón, toma
tu incensario y pon en el fuego del altar, y echa incienso en
él. Tráelo entonces pronto a la congregación y haz expiación
por ellos, porque la ira ha salido de parte del Señor. La plaga
ha comenzado. Aarón tomó el incensario, como
Moisés le había dicho, y corrió hacia el medio de la asamblea,
pues vio que la plaga ya había comenzado entre el pueblo, y
echó el incienso e hizo expiación por el pueblo. Entonces se colocó
entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo. y los que
murieron a causa de la plaga fueron 14.700, sin contar los
que murieron por causa de Coré. Después, Arón regresó a Moisés,
a la puerta de la tienda de reunión, pues la plaga había sido detenida. Tremenda historia, mis hermanos,
que nosotros podemos leer en estos capítulos de número. ¿Cómo
vemos un pueblo, como dice el Señor, que era un pueblo de duro
servicio? La nación de Israel, no todos, claro está, porque
siempre hubo un pueblo que fue fiel a Dios, un pueblo salvado
dentro de esa iglesia visible, local, que fue la nación de Israel
del antiguo pacto. Y nosotros vemos que no todo
el que dice formar parte de una iglesia necesariamente es creyente.
El Señor conoce cuáles son los que son suyos. y esos que son
suyos pues muestran una vida cambiada, una vida arrepentida,
una vida real y efectivamente convertida como el caso de Arón,
como el caso de Moisés, que no fueron personas perfectas, porque
en esta tierra no hay nadie que sea perfecto, pero a pesar de
ello fueron personas que supieron reconocer sus pecados y arrepentirse. Fueron personas que pudieron
acudir al Señor e interceder a favor del pueblo, que es también
el llamado que Dios hace a todos aquellos que somos hijos de Dios.
El Señor nos dé esa gracia a nosotros para real y efectivamente dar
un testimonio vivo por el poder del Espíritu Santo, de esa obra
interna que el Señor está haciendo en nuestros corazones y que en
los momentos en que el pueblo se levante en rebeldía contra
el Señor, nosotros podamos mantenernos en la línea y clamar al Señor
por nosotros y clamar al Señor por perdón. Algunos se preguntarán
que por qué no vienen los juicios como llegaron en aquellos tiempos.
pues el Señor tendrá sus razones. Lo cierto es, mis hermanos, que
Dios es paciente para con todos y la razón primaria que yo asumo
que Dios no envía esos juicios tan rápidos sobre nuestro mundo,
sobre la iglesia, del nuevo pacto, es porque Dios está extendiendo
su brazo de misericordia, permitiéndole a la gente, a pesar de sus pecados,
que ellos puedan arrepentirse y venir a sus pies. Así que vivimos
Relativamente hablando, yo puedo decir así, vivimos mejores tiempos
porque ese brazo de bondad todavía está extendido sobre la humanidad. Así que es nuestro deber, como
creyentes, vivir la vida cristiana y proclamar estas buenas nuevas.
Ojalá usted, como creyente, se anime en este día a dar un testimonio
vivo de esa obra grande que el Señor está haciendo en su vida
con un solo hecho práctico. congregándose en este Día del
Señor. ¿Qué le parece? Que Dios se les
bendiga, que Dios se les guarde. Es todo por el día de hoy. Mañana
tendremos, si Dios quiere, nuestro tiempo de oración. Que la pasen
bien y que tengan un excelente Día del Señor.
247-(Numeros 13-16): tiempo de lectura, meditación y oración
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| Sermon ID | 93221248276111 |
| Duration | 30:27 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Numbers 13 |
| Language | Spanish |
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