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Esta semana estaba leyendo unos artículos acerca de lo que está pasando aquí en Antioquia. Cada semana hay algunos noticieros en Facebook que mencionan los diferentes crímenes que han pasado en esta área. Y noté algo un poco triste. La semana pasada vi a una persona en Brentwood que fue contactado por alguien que pensó, dijo que era de PG&E, de la compañía de electricidad. Y pidieron, me puedes mandar ese dinero por Zelle a ese número de teléfono porque soy de PG&E y tú debes ese dinero para tu electricidad. Y parece que pasó varias veces y esa persona mandó hasta casi $3,000 dólares hasta que se dio cuenta que no era de PG&E. Tenemos que tener cuidado en este mundo. Sabemos que porque hay muchas personas que quieren engañarnos y siempre tenemos que tener cuidado en quién ponemos nuestra confianza, porque no todos son dignos de nuestra confianza. Y aquí en Génesis capítulo 14 vemos que Lot puso su confianza en una cosa y Abraham puso su confianza en otra. Y nosotros tenemos que reconocer que tenemos que tener mucho cuidado en qué dependemos. Demasiadas veces ponemos nuestra confianza, nuestra dependencia en cosas, en personas que no son dignas de nuestra confianza. Y sabemos que solo Dios es digno de nuestra confianza total. Y es una lección que tenemos que recordarnos cada día, cada momento, porque es tan importante. Génesis capítulo 14, la semana pasada miramos Génesis 13, y allí habla del hecho de que Lot y Abraham tenían problemas, porque como miramos, el dinero a veces, en vez de traer paz, trae conflicto. Y eso es lo que pasó con Abraham y Lot. Tenían tantas cosas que no había lugar para ellos, y sus siervos empezaron a pelear. Y vimos que Abraham, aunque tenía todo el derecho de decir, eso es mi terreno, Dios me ha dado ese terreno, vete tú a otro lugar, pero yo voy a, todo eso es mío. Él dio a Lot la oportunidad para escoger a dónde ir y él dijo, yo voy a ir a otro lugar, tú puedes ir a donde tú quieres. Y tristemente Lot escogió solamente por vista y por lo que era más cómodo, mientras que Abraham siguió al Señor y Lot fue para Sodom y Gomorrah. Y dice en capítulo 13 que solamente puso su tienda hacia Gomorra y hacia Sodom y Gomorra. Pero ya vamos a ver en capítulo 14 que ese proceso va a empeorar, empeorarse. Entonces, Génesis 14, versículo 1 dice Aconteció en los días de Amrafel, rey de Sinar, Ariok, rey del azar, Quedor laomer, rey de Elam, y Tidal, rey de Goím, que estos hicieron guerra contra Bera, rey de Sodoma, contra Birsa, rey de Gomorra, contra Sinab, rey de Alma, contra Semeber, rey de Seboím, y contra rey de Bela, la cual es Zoar. Todos estos se juntaron en el Valle de Sirín, que es el Mar Salado. Doce años habían servido a quedor Laomar, y en el décimo tercero se rebelaron. Entonces vemos aquí que otra vez, para entender un poco la Biblia, tenemos que entender un poco los costumbres de esos tiempos. Hoy en día, cuando pensamos en reyes, muchas veces pensamos en reyes de terrenos muy grandes, de países y cosas así. Pero la mayoría de los reyes en los tiempos bíblicos, especialmente en el Antiguo Testamento y especialmente durante el tiempo de Abraham, No fueron reyes de un lugar grande como Alemania o como los Estados Unidos o como México. Eran solamente reyes de pueblecitos, de ciudades que en verdad fueron estados en ellos mismos. Y entonces parece que en ese tiempo habían cinco diferentes ciudades, incluyendo a Sodoma y Gomorra, que estaban bajo el control de otros reyes. Y esos otros reyes, dice aquí, habían servido a esos reyes por unos 12 años y finalmente, dice Sodoma y Gomorra, se juntan con las otras ciudades alrededor y dicen, ya no queremos servir a esos reyes. Queremos revelar en contra de ellos. Entonces, deciden revelar en contra de ellos. Y vamos a ver lo que pasa allí en versículo 5. Y dice, en el año décimo cuarto vino Quedor Laomer y los reyes que estaban de su parte y derrotaron a los refahitas en Astarot-Carnaim. a los Susitas, en Am, a los Emitas, en Sabe, Kiriatín, Taim, y a los Oreos, en el Monte de Ser, hasta la llenura de Parán, que está junto al desierto. Y volvieron y vinieron a Enmispat, que escades y devastaron todo el país de los Amalesitas, y también al Amoreo, que habitaba en Asés, en Ontamar. Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Seboim y el rey de Bela, que es Soar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim. Entonces vemos que esos cuatro reyes poderosos que estaban dominando las otras tierras no van directo a los cinco reyes que incluyen a Sodoma y Gomorra. Primero van bajándose y ganando batalla tras batalla tras batalla, mostrando que esos reyes eran muy, muy poderosos. Y ganan batalla tras batalla contra varios otros enemigos hasta finalmente llegar a la batalla principal de esos cinco reyes. Entonces hay cuatro reyes poderosos contra cinco reyes, incluyendo a Sodoma y Gomorra. Y ya que pasa en versículo 9, esto es contra Kedor, Lahomer, rey de Elam, Tidal, rey de Goím, Amrafel, rey de Sinar, y Arioc, rey de Elazar. Cuatro reyes contra cinco. Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto. Y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí, y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron. Entonces vemos que Lot empieza en el capítulo 13 solamente poniendo su tienda cerca de Sodoma. No había entrado. Al amor pensó bueno, solamente voy a ir aquí donde la tierra tiene mucha grama, donde es bueno para mis criados y para mi ganado. Y no, no voy a entrar a la ciudad porque yo sé que es muy mala. Solamente voy a quedarme aquí en las afueras. Pero entonces ya en capítulo 14 ya vemos que ya está viviendo en Sodoma. Y muchas veces eso es lo que pasa, verdad? Muchas veces pensamos, bueno, yo no voy a pecar, pero solamente voy a acercarme al pecado. Yo sé que en esta fiesta va a haber muchas cosas no muy buenas, pero yo no voy a involucrarme en esas cosas. Pero voy a ir a la fiesta solamente para estar con mi familia, aunque están haciendo muchas cosas malas y nos acercamos o a lo mejor nos acercamos a otras malas malas de otras maneras. Y bueno, no voy a hacer nada malo, pero voy a acercarme. Y ya, antes que sabemos lo que ha pasado, ya estamos en medio de la maldad. Y a lo mejor lo pensó. Bueno, yo solamente tengo tiendas y como hablamos la semana pasada, tiendas no traen mucha protección, no traen mucha seguridad. Además de eso, si entro en la ciudad, además de tener muros grandes, ya ellos tienen alianza con esos otros reyes. Y si hay guerra, voy a estar protegido por la fuerza de los ejércitos y de los reyes y tienen muchos negocios. Puedo negociar con esas personas y tienen muchas más comodidades. Puedo vivir en la casa en vez de vivir en una tienda y vas a estar mucho más seguro financieramente. Físicamente, mis hijos van a poder tener una buena educación, van a poder crecer con otras personas en la ciudad, y van a estar protegidos de la maldad que está afuera, de personas que quieren dañarles. Entonces, mejor entrar ahí a Sodoma. Pero, ¿qué estaba haciendo? Estaba poniendo toda su dependencia en Soboma. Estaba pensando, mira, esa ciudad tiene muros grandes, tiene ejércitos, tiene alianza con otras ciudades, tiene más seguridad. Además de eso, tiene mucho dinero y allí tiene seguridad. Y si mis hijos crecen allí, pueden buscar buenos trabajos y buena educación y hay seguridad y ponen toda su dependencia en Soboma, en la ciudad, en las personas. Pero, ¿qué pasa cuando pone toda su dependencia en ellos? Todas las cosas que él temía llegan a pasar. Él pensó, bueno, estando en esa ciudad, tiene muros grandes, tiene alianza con otros reyes, tiene ejército, voy a estar protegido, voy a estar seguro. Pero allí vienen los otros ejércitos y conquistan a todos los soldados. Y además de eso, él piensa voy a tener seguridad financiera, voy a poder tener mi ganado en esos pastos verdes que están alrededor y y tener negocios con las personas de la ciudad y voy a poder tener mucha riqueza para poder pasar a mis hijos y buena educación. Pero qué pasa? Qué dice aquí? Los reyes vienen y no solamente ganan a los ejércitos, pero toman todo. y lo termina perdiendo todo lo que él quería guardar en ir a Sodoma. Él fue a Sodoma para estar seguro, para tener protección y dinero y seguridad, y termina perdiendo todo lo que él quería. Y eso es lo que pasa cuando ponemos nuestra confianza en el lugar equivocado. Si nosotros confiamos en las cosas que no merecen nuestra confianza, muchas veces vamos a terminar perdiendo todo lo que queríamos guardar. Estaba leyendo un libro acerca de la historia de los Estados Unidos y la religión y cómo la religión en el pasado en los Estados Unidos ha afectado la política y viceversa. Y especialmente en los años 80 había un gran movimiento en los Estados Unidos de los religiosos y aún de los evangélicos, los que creían el evangelio, para tener una gran influencia sobre la política. Y ellos dijeron, mira, si nosotros unimos y nosotros apoyamos a ciertos políticos, vamos a poder quitar toda la maldad de los Estados Unidos. Vamos a poder cambiar los Estados Unidos para un camino mucho mejor. Y muchos de ellos pusieron mucha confianza. Y aún antes de los años 80, estaba hablando de presidentes que dijeron que eran cristianos. Para los que conocen un poco de la historia de los Estados Unidos, había un presidente llamado Nixon. Y muchos evangélicos, personas como a lo mejor algunos conocen a Billy Graham, eran muy amigos de Nixon y estaban diciendo, oh, él es una persona muy moral, es una persona que va a ayudar a los Estados Unidos y ir en una dirección correcta y tenemos que apoyarle. Y si él es el presidente, todo va a ir bien y los Estados Unidos van a ir en un camino mejor. Pero para los que conocen un poco de la historia, Nixon se reveló que no era un cristiano tan cristiano. De hecho, estaba haciendo muchas cosas ilegales, muchas cosas muy malas. Era una persona muy corrupta. De hecho, tenía que resignarse, tenía que disminuirse de su posición porque él no era tan cristiano como parecía. Y muchos de ese tiempo, ya en los años 90 y hasta ahora, ya mirando atrás, muchos que estaban en ese momento dijeron, pusimos nuestra confianza en el lugar incorrecto. Estamos pensando, bueno, los presidentes o los líderes, ellos van a poder hacer cambios grandes y van a poder guiar a los Estados Unidos en el lugar correcto. Yo creo que es importante votar, creo que es importante tratar de pasar leyes justas, pero no podemos poner nuestra confianza total en los líderes, en la política, en estas cosas. Que hagamos nuestra parte, pero nuestra confianza tiene que estar en Dios, no en los líderes. De la misma manera, muchas veces, aún como cristianos, es bueno hacer cosas como ahorrar el dinero y pensar en el futuro y tratar de hacer decisiones sabias con los recursos que Dios nos ha dado. Creo que es un requisito y creo que es algo que Dios quiere de nosotros. Los proverbios hablan mucho de la necesidad de orar y de usar bien el dinero que Dios nos ha dado. Pero creo que a veces tenemos más confianza en nuestros ahorros, en nuestros trabajos, en nuestras cuentas bancarias y en nuestras cuentas de jubilación que tenemos en nuestro Dios. Tenemos que reconocer que sí tenemos que hacer decisiones sabias. Sí tenemos que tratar de usar los recursos que Dios nos ha dado de una manera sabia, pero también tenemos que reconocer que todo eso puede desaparecer en un momento. Dios puede quitar todos esos recursos en un momento y nuestra confianza total tiene que estar en Dios. A veces padres con sus hijos piensan, bueno, si mis hijos tienen educación, si son muy educados y tienen mucha educación, van a poder tener trabajos buenos y ya van a poder tener éxito en la vida. Y creo que es bueno tener una buena educación. Soy maestro, pero no creo que la educación en sí es una cosa digna de nuestra confianza total. Lastimosamente, he visto a muchos jóvenes muy inteligentes, muy educados, que han destruido sus vidas y que son inútiles para el Señor. ¿Por qué? Porque la educación en sí no es digna de nuestra confianza total. Otros de nosotros decimos, bueno, yo por mis experiencias, yo sé qué son las decisiones correctas y qué son las decisiones incorrectas. Gracias a Dios por la experiencia, por el buen consejo. Pero nuestra confianza no puede estar en nuestra experiencia. Tiene que estar en la palabra de Dios y en Dios mismo. Otros dicen, bueno, es que tengo muchos familiares y ellos siempre me apoyan. Si pongo problemas, ellos están ahí para apoyarme. Gracias a Dios por los familiares. Pero no son dignos de nuestra confianza total. Lord hizo el error grande de poner toda su confianza en el gobierno de Sodoma. en las riquezas, en esas cosas, y en un día perdió todo. Y la primera cosa que quiero que veamos esta noche es dependencia en las cosas incorrectas trae pérdida total. Si dependemos en las cosas incorrectas, vamos a perder todo. Ahora eso no siempre significa como lo vas a perder tu casa y tu dinero y todo, pero si vas a perder las cosas más importantes. Si confías en ti mismo, en tu sabiduría, en tu experiencia, si confías en tu trabajo, si confías en los Estados Unidos o en un político, si pones toda tu confianza en esta en estas cosas, esas cosas siempre nos fallan. siempre nos van a fallar. Entonces, tenemos que preguntarnos, ¿en qué está nuestra confianza? Y es muy fácil muchas veces decir, oh, no, no, mi confianza está en Dios. Pero, ¿en verdad está en Dios? ¿De qué te preocupas más? Si siempre, cada noche vas a la cama preocupándote de tu trabajo, de tu dinero, de tu salud, tienes que preguntarte, ¿en verdad mi confianza está en Dios? o está en mi trabajo, o está en mi cuenta bancaria, o está, si estoy siempre preocupado, ¿quién va a ganar la próxima elección? Y si esa persona gana, ¿todo va a ir para abajo? ¿Y qué va a pasar con el mundo? ¿En qué está tu confianza? Otras, debemos hacer nuestra parte. No me malinterpretes. Creer que es nuestra parte votar, nuestra parte ahorrar el dinero, trabajar y planear para el futuro. Pero nuestra confianza mayor no puede estar en esas cosas. Y estamos y estamos siempre preocupados demasiado por el trabajo, por el dinero, por la política o por educación o por otras cosas y muestra que nuestra confianza no importa lo que decimos. Nuestra confianza está en esas cosas, porque si no fueran esas cosas, no estaríamos tan preocupados. La preocupación viene porque nuestra confianza está en esas cosas y tenemos que preguntarnos qué es nuestra prioridad. ¿Qué es nuestra prioridad? ¿Pensamos que es más importante ser fiel al trabajo o ser fiel a la oración? ¿Es más importante los estudios de nuestros hijos o la educación espiritual de nuestros hijos? Ahí se muestra en verdad en qué está nuestra confianza. ¿Qué es tu prioridad? Tenemos que preguntarnos qué deseamos más. ¿Deseamos más una cuenta grande y segura de jubilación? ¿O deseamos más una herencia de santidad y dedicación a Dios para pasar a nuestros hijos? ¿Qué queremos más? ¿En qué estamos confiando más? ¿Estamos confiando y más preocupados de quién será el próximo presidente o de cuántas personas se someten al rey verdadero, quien es Jesucristo? Si en verdad ponemos nuestra confianza en las cosas incorrectas, vamos a perder las cosas más importantes, igual como Lot. Y sabemos la historia de Lot. Al final, sí perdió todo lo que era más importante, su esposa y sus hijas, toda su familia. Pero mira conmigo a Mateo capítulo 19. para otra persona que tenía su confianza en las cosas incorrectas. Una historia muy conocida, Mateo capítulo 19. Y dice, Mateo 19, tiene la historia de un joven. Y ese joven viene a Cristo en versículo 16, diciéndole, maestro, bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Y Jesús empieza preguntándole una pregunta que para nosotros, si no lo hemos leído antes, parece un poco raro. ¿Por qué me llamas bueno? Para la mayoría de nosotros pensaríamos, bueno, Cristo va a responder, bueno, tienes que hacer eso o la otra cosa si quieres tener la vida eterna. Pero empieza diciendo, ¿por qué me llamas bueno? Porque no hay nada bueno sino Dios. ¿Qué está mostrando a este joven rico? Está mostrándole que tiene su confianza en el lugar equivocado. Está mostrándole que, en verdad, él no reconoce a Jesús como Dios. Solo piensa que Jesús es un buen maestro. Un buen maestro podemos escuchar y decir, oh, sí me gusta eso, pero no estoy de acuerdo con eso. Pero si Dios nos dice algo, no podemos decir bueno, me gusta esto, pero voy a rechazar eso. No tenemos que someternos a él completamente. Pero el joven solamente quiere decidir por sí mismo si quiere obedecer. Y dice has hecho los mandamientos y menciona algunas y el joven dice sí, desde mi juventud. Y entonces versículo 21 Jesús le dijo si quieres ser perfecto, anda. Vende lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo. Y ven y sígueme. Jesús no está diciendo que para ser salvo tienes que vender todo, ni para ni para servir al Señor tienes que vender todo. Entonces, ¿por qué le dice eso? Le dice eso para mostrarle en qué está tu confianza. Y por eso dice en el siglo XXII, oyendo al joven esta parábola se fue triste porque tenía muchas posesiones. Entonces, Jesús dijo a sus discípulos, De cierto os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo, ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Y mirándoles, Jesús les dijo, Para los hombres esto es imposible. Más para Dios todo es posible. Por qué es tan difícil que los ricos sean salvos? Porque los ricos, como el joven rico, están confiando en sus riquezas y no quieren dejar la confianza en las riquezas para confiar en Dios. Y hermanos, ustedes saben más que muchos otros en los Estados Unidos que todos nosotros aquí somos ricos en comparación con muchos otros en el mundo. Y es muy fácil para nosotros aquí en los Estados Unidos tener confianza, no en Dios, sino en la comodidad y las riquezas que tenemos aquí. Pero tenemos que reconocer que nuestra dependencia no puede ser en las cosas, en el trabajo, en el dinero, en el gobierno. Nuestra confianza mayor tiene que ser en Jesús, porque si confiamos en cualquier otra cosa más, como ese joven rico, ese joven perdió lo más importante. Mantuvo sus riquezas, pero perdió su alma. Y como dice el Corito, ¿verdad? Perder los bienes es mucho, perder la salud aún más, pero perder a Cristo es perder a tal que no se recobra jamás. Tenemos que reconocer que dependencia en las cosas incorrectas trae pérdida total. Pero entonces, regresando a Génesis 14, vemos a Abraham y vemos el contraste entre Lot, quien dependió en Sodoma para su bienestar, y en Abraham. Abraham no tenía una ciudad, muros grandes. Estaba todo bien, ¿entiendes? No tenía un ejército. pero sí tenía a un Dios Todopoderoso. Versículo 13, Génesis 14, 13. Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram. Oyó a Abram que su pariente estaba prisionero y armó a sus criados, los nacidos en su casa, 318, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Oba, al norte de Damasco, y recobró todos los bienes, y también a su pariente y sus bienes, y a las mujeres. y demás gente. Abraham fácilmente pudiera haber dicho, bueno, el Señor escogió ir allí. Él va a sufrir por su decisión y estaría en lo correcto. Pero Abraham, como tenía su confianza en Dios, quitó su temor de otras cosas. Si tenemos nuestra confianza en Dios, vamos a poder hacer decisiones valientes. si son en la voluntad de Dios. Y Abraham, aunque no tenía un ejército, solo tenía unos siervos y unos amigos vecinos que iban a ayudarle. Él fue y conquistó a ese rey que había ido por todo el territorio alrededor, ganando a cada batalla que enfrentó. Y él, con solamente unos siervos y unos vecinos, va y gana una victoria grande. ¿Por qué? Porque estaba dependiendo de Dios. Y como estaba dependiendo de Dios, no se preocupó de las otras cosas, y pudo hacer cosas valientes por otros. Pero no termina aquí, persigue en el siglo XVII y dice, cuando volvía de la derrota de Hedor y de los reyes que con él estaban, salió el Rey de Sodoma a recibirlo. al Valle de Sabe, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem, y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino, y le bendijo, diciendo, Bendito sea Abraham, del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano, y le dio a Abraham los diezmos de todo. Entonces el rey de Sodoma dijo a Abraham, Dame las personas y toma para ti los bienes. Y respondió Abraham, rey de Sodoma, He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, Creador de los cielos y de la tierra. que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas yo enriquecía a Abram, excepto solamente lo que comieron los jóvenes y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte. Vemos como Abram tenía confianza en Dios, Él, primero, podría tener la valentía para ir en contra de un ejército mucho más grande y tener victoria. Él podría sacrificar aún su propia vida para ir y rescatar a su sobrino malo, rebelde. Pero no solamente eso. Cuando él regresa, él hace dos cosas muy importantes. La primera cosa que hace es que toma todo y da una décima parte al sacerdote. La semana que viene quiero enfocarme mucho más en el Kizadek porque eso es un sermón total en sí. Pero él toma una décima parte y lo da al Señor. Y eso no fue una cosa pequeña. Eso fueron riquezas de cinco ciudades que él tomó la décima parte. Muchas veces estamos muy dispuestos a dar una décima parte cuando tenemos un dólar, ¿verdad? Oh, sí, daré diez centavos. Pero ya cuando estamos ganando cinco o diez mil dólares al mes, ya es un poco más difícil dar mil, dos mil dólares al señor. Ya lo más que ganamos, menos es más difícil dar al Señor. Pero él muestra con eso que su dependencia no estaba en las cosas, en las riquezas. Y por eso podría dar la ofrenda al Señor, porque no estaba dependiendo de esas cosas, estaba dependiendo del Señor. Y además de eso, podría negar las ofertas del mundo ¿Por qué? Porque no necesitaba las cosas del mundo y no quería tener ninguna ligadura con las personas del mundo. Como el ganador de la batalla, en esos días él tenía derecho de tomar todo. Eso fue su derecho. Por eso el rey de Sodoma no está siendo generoso. De hecho, Abraham tenía el derecho de tomar a todos como sus prisioneros y como sus siervos. Y el rey de Sodoma está diciendo, por favor, sea misericordia a nosotros. Puedes tomar lo que es tuyo, pero déjanos las personas, aunque tú mereces tomar también nosotros. Pero Abraham no tenía confianza en las cosas. Para la mayoría de nosotros, si podríamos tener en aquel tiempo, quién sabe, a lo mejor millones de dólares, Venimos. Sí, gracias. Toma las personas, pero yo voy a tomar millones de dólares. De esa manera no voy a tener que trabajar más y puedo pagar todos mis billes y todo estará bien. Pero él reconoce que si él toma esas cosas, ya él va. Las personas van a decir Oh, Dios no te hizo rico. Fueron Sodoma y Gomorrah. Y ya, ya tienes, ya tienes que tener una alianza con ellos. Entonces él dice yo no, no, no necesito tus cosas. porque Dios está conmigo. Y muchas veces nosotros tenemos mucho miedo de lo que van a pensar otras personas. Tenemos miedo del gobierno aún, especialmente hoy en día, o de nuestros jefes, o de los vecinos, o familiares. Y cómo estamos dependiendo de ellos y pensamos, bueno, si yo pierdo ese trabajo, si pierdo ese familiar, si ese vecino, si no estamos llevando bien, las cosas van a ir mal y nos preocupamos. Ya no queremos hacer lo correcto y estamos más dispuestos a veces hacer compromisos y no hacerlo correcto porque tenemos miedo. Por qué? Porque nuestra confianza no está en Dios, está en el trabajo, en el jefe, en el gobierno, en otras cosas. Y tristemente hay algunas organizaciones cristianas que han tomado mucho dinero del gobierno y ahora tienen mucho miedo de predicar la palabra de Dios o hacer las cosas correctas. Por qué? Porque saben que a lo mejor van a perder todo ese dinero del gobierno. Pero si nosotros somos como Abraham y nuestra confianza está en Dios, va a darnos valentía para hacer lo correcto. Aún si significa que perdemos nuestro trabajo. Y creo hermanos que eso va a pasar más y más en los días venideros. Aún si significa que el gobierno viene en contra de nosotros y nos multan o hacen cosas peores. No nos va a preocupar. ¿Por qué? Porque nuestra confianza no está en esas cosas. Está en Dios. Y además de eso, nos va a liberar para ser más generosos con nuestro dinero. Muchas veces no damos diezmos, no damos ofrendas. ¿Por qué? Porque no somos como Abraham. Somos como Lot. Nuestra confianza está en nuestro dinero. Entonces, ¿cómo voy a poder dar ese dinero a Dios? Porque esa es mi confianza. Pero si mi confianza está en Dios, dar el dinero a Dios, porque yo sé que Él va a cuidar de mí. Pero ¿cómo usamos nuestro dinero? Muestra en qué está nuestra confianza. ¿Cómo usamos nuestro tiempo? Muestra en qué está mi confianza. Si siempre tengo que trabajar cada vez que mi jefe me llama y ya no puedo servir al Señor, muestra que tengo más confianza en mi jefe que en mi Dios. Si siempre estoy Tratando de agradar al gobierno, a los familiares, porque tengo miedo de que ellos me van a dejar. Tengo más confianza en mis familiares que tengo en mi Dios. Abraham pudo ser tan valiente y tan generoso y negar la ayuda de los del mundo. ¿Por qué? Porque su confianza estaba en Dios. Y lo más interesante creo aquí es un cambio tan radical en Abraham. Hace dos capítulos que estaba haciendo. Tenía tanto miedo y estaba tomando cosas del rey de Egipto. Y estaba dando a su esposa. Pero ya Dios ha cambiado su corazón. Él está creciendo en su fe. Y ya él niega la ayuda y el dinero. Y en vez de eso, da a Dios porque su dependencia no está en esas cosas, más bien está en Dios. Dependencia en las cosas incorrectas trae pérdida total. Dependencia en la persona correcta trae seguridad y generosidad. Dependencia en la persona correcta trae seguridad y generosidad. Para terminar, mira conmigo Hechos capítulo 20. Hechos capítulo 20. Creo que el hermano Héctor mencionó ese pasaje el miércoles en su sermón, que fue de mucha bendición. Pero quiero también mirar ese pasaje. En Hechos capítulo 20, Pablo está diciendo adiós a sus amigos. Porque él sabe que pronto va a ser llevado prisionero. Entonces, está despidiéndose de sus amigos, de las iglesias que ha fundado. Y él está yendo a Rosalén aún sabiendo que allí va a ser llevado prisionero y no sabiendo si va a vivir o morir. Pero todavía hace la decisión para ir a Jerusalén, aunque muchos dicen, no, no, no debes ir. Y aún hay un poco de debate entre los teólogos si debiera haber ido. Pero parece que sí. Nos dice en Hechos 20, empezando en el versículo 18, cuando vinieron a él, les dijo, vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia. Hechos 20, versículo 19. sirviendo al Señor con toda humildad y con muchas lágrimas y pruebas que me han venido por las acechanzas de los judíos, y como nada que fuese útil el ruido de anunciaros y enseñaros públicamente y por las casas, testificando a judíos y gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. Ahora, he aquí ligado yo en el Espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me va a acontecer. Salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio diciendo que me esperan gozo y prosperidad. ¿Sí dicen? ¿Están leyendo? Prisiones y tribulaciones. Pero, ¿cómo puede ir sabiendo que le esperan prisiones y tribulaciones? Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo y el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios. Luego, al final del capítulo, en versículo treinta y dos, dice, Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobredificaros y daos herencia con todos los santificados. Ni plata, ni oro, ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que trabajando así se debe ayudar a los necesitados. Y recordar las palabras del Señor Jesús que dijo, más bienaventurado es dar que recibir. Y cuando hubo dicho esas cosas, se puso de rodillas y oró con todos ellos. Entonces hubo gran llanto de todos, y echándose al cuello de Pablo, le besaban, toliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro, y le acompañaron al barco. La pregunta para nosotros esta noche para terminar es eso. ¿Tenemos la actitud de Pablo y de Abraham? Que decimos, estoy dispuesto aún a dar mi vida, a perder todo por Cristo, porque mi confianza está en Él, no en las cosas del mundo. O vamos a ser como Lowe y decir, mi confianza está en Sodoma, está en los murros de la ciudad, está en las finanzas, está en el dinero, está en la educación, está en mi trabajo. Ahí está mi confianza. ¿En qué está tu confianza esta noche? Si tu confianza está en Dios, va a mostrarse por qué te preocupas. Va a mostrarse en la manera que usamos nuestro dinero. Va a mostrarse en la manera que sacrifiquemos por otros. Porque si en verdad nuestra confianza está en Dios, vamos a servirle sin importar el costo. porque sabemos que Él va a proveer por nuestras necesidades. Oremos. Padre, gracias por tu palabra esta noche. Señor, ayúdanos a ser como Abraham y no como Lot. Es tan fácil preocuparnos de tantas cosas. Hay muchas cosas de qué preocuparnos. En lo político parece que solamente hay maldad y las cosas solamente se van de mal en peor. Hay muchas enfermedades y dificultades de salud. Enfrentamos muchas dificultades de dinero y del trabajo. Y es muy fácil preocuparnos de toda la maldad y de todos los problemas y de todas esas cosas. Pero Señor, ayúdanos a reconocer que si nuestra dependencia está en Ti, si reconocemos quién eres como Abraham dice a los de Sodoma, yo sirvo al Creador de los cielos. Si reconocemos que servimos al Creador de los cielos, seremos generosos con nuestro dinero, con nuestro tiempo. Estaremos dispuestos a sacrificar. Estaremos dispuestos a perder las cosas. para agradar al Señor si Él nos llama a hacer eso. Porque nuestra confianza no está en nuestro jefe, no está en el gobierno, no está en nuestra cuenta vacaria, no está en nuestros familiares o amigos o los doctores. Nuestra confianza está en el Creador de los cielos y de la tierra, nuestro Salvador. Entonces, estaremos dispuestos a perder todo. Como Pablo dice, no cuento a mi vida como algo precioso. solo quiero cumplir el trabajo al cual mi Salvador me ha llamado. Entonces estoy dispuesto a ir a Jerusalén, aunque pierdo todo, porque yo sé que Dios estará conmigo. Señor, que nos des esa fe, la fe de Abraham, la fe de Pablo, y que nos guardes del error de poner nuestra confianza en las cosas del mundo. En nombre de Cristo pedimos estas cosas. Para terminar esta noche, vamos a cantar el himno que ya hemos cantado, 172. 172, pero quiero cantar solamente la última estrofa. La última estrofa de 172 dice, ¿Quién confía en Jesucristo, la victoria llevará? Más si espera en el hombre, siempre éste.
Abraham rescata Sodoma
Series Génesis
Iglesia Bíblica Bautista Antioquia
| Sermon ID | 9302449142454 |
| Duration | 42:13 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Genesis 14 |
| Language | English |
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