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dice 11. Nehemiah es capítulo
11. Abran conmigo hermanos, Nehemiah
es capítulo 11 y traigo aquí la tableta para leerla en la
nueva Biblia de las Américas, aunque tengo siempre la Reina
Valera. Continuamos con el capítulo 11
de Nehemiah. y llegamos al punto en que estamos
en una repoblación de Jerusalén. Yo sé que a veces no nos gusta
leer tantos nombres, tantos nombres, pero es buena práctica para leerlo
en español. Aunque a mí me gusta estudiar
en inglés, no sé si crecí, no, crecí estudiando el inglés, aunque
me aprendí los versículos en español. y leyendo en la Reina
Valera, pero así es algo medio raro. Me gusta practicarlo, estudiarlo
en inglés, leerlo en español. Muy bien, Emias, capítulo 11,
y vamos a leer todo el capítulo. Dice, los jefes del pueblo habitaron
en Jerusalén, pero el resto del pueblo echó suertes a fin de
traer uno de cada diez para que habitara en Jerusalén, la ciudad
santa. mientras los otros nueve se quedarían
en las otras ciudades. Y el pueblo bendijo a todos los
hombres que se ofrecieron para habitar en Jerusalén. Estos son
los jefes de la provincia que habitaron en Jerusalén. En las
ciudades de Judá, cada cual habitó en su propiedad. En sus ciudades,
los israelitas, los sacerdotes, los levitas, los sirvientes del
templo, los descendientes de los siervos de Salomón. Algunos
de los hijos de Judá y algunos de los hijos de Benjamín habitaron
en Jerusalén. De los hijos de Judá, Atahías,
hijo de Usías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Cefatías,
hijo de Maalaléel, de los hijos de Fares, y Maasías, hijo de
Baruc, hijo de Colosé, hijo de Asaias, hijo de Adaias, hijo
de Ho-Yariv, hijo de Zacarías, hijo de Siloní. Todos los hijos
de Fares que habitaron en Jerusalén fueron 468 hombres fuertes. Estos son los hijos de Benjamín,
Salú, hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedahías, hijo
de Colayas, hijo de Masías, hijo de Itiel, hijo de Jesaías, y
después de él, Gabay y Salay 928. Joel, hijo de Zikri, era su superintendente,
y Judá, hijo de Zenúa, era segundo en el mando de la ciudad. De
los sacerdotes, Hedaías, hijo de Joiarib, Joaquín, Seracías,
hijo de Ilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Medaíot,
hijo de Aitob, jefe de la casa de Dios. Y sus parientes que
hacían la obra del templo, 822. y Adahías, hijo de Jeroam, hijo
de Pelalías, hijo de Amsi, hijo de Zacarías, hijo de Pasur, hijo
de Malquías, y sus parientes, jefe de casas paternas. 242. Yamasa-i, hijo de Asare-el, hijo
de Asa-i, hijo de Mesil-lemot, hijo de Himer, y sus parientes,
guerreros valientes, 128. Su superintendente era Sabdiel,
hijo de Hedolin. De los levitas, Semaias, hijo
de Asub, hijo de Asi-kam, hijo de Asabias, hijo de Bebuni. Sabetai
y Josabad, de los jefes de los levitas, encargados de la obra
fuera de la casa de Dios. Matanias, hijo de Micaiah, hijo
de Sabdí, hijo de Asaf, que era jefe para comenzar la acción
de gracias en la oración. Y Baabuquías, el segundo entre
sus hermanos. Y Abta, hijo de Samoa, hijo de
Galal, hijo de Gedutún. El total de los levitas en la
Ciudad Santa era de 284. Y los porteros, Acub, Talmón
y sus parientes que guardaban las puertas eran 172. El resto
de Israel, de los sacerdotes y de los levitas estaban en todas
las ciudades de Judá, cada uno en su heredad. Pero los sirvientes
del templo habitaban en Ofel, y Sía y Guispa estaban encargados
de los sirvientes del templo. El superintendente de los levitas
en Jerusalén era Uzi, hijo de Mani, hijo de Asavías, hijo de
Matanías, hijo de Micaiah, de los hijos de Asav, cantores para
el servicio de la casa de Dios. Porque había un mandato del rey
acerca de ellos y un reglamento fijo para los cantores de cada
día. Y Betalías, hijo de Mesesabeel,
de los hijos de Sera, hijo de Judá, era representante del rey
en todos los asuntos del pueblo. En cuanto a las aldeas con sus
campos, algunos de los hijos de Judá habitaron en Kiriat Arba
y sus ciudades, en Dibón y sus ciudades, en Hecabseel y sus
aldeas, en Jezúa, en Molada y Bet-Belet. en Asarswal en Berseba y sus
ciudades, en Siklag en Mekona y sus ciudades, en Rimun, en
Zora en Harmut, Zanoa, Adulam y sus aldeas, Lakis y sus campos,
Azteca y sus ciudades. Y ellos acamparon desde Berseba
hasta el Valle de Inom. Los hijos de Benjamín habitaron
también desde Jehová y Miqmás y Ayía, en Betel y sus ciudades,
en Anatot, Nob, Ananias, Azor, Ramá, Hitaim, Adit, Seboim, Nebalat,
Lot y Ono, el Valle de los Artífices, y de los Levitas, algunos grupos
de Judá habitaban en Benjamín. Oremos. Padre, gracias por tu
palabra. para reunir tu pueblo este domingo
para adorar tu nombre, glorificarte en himnos, en cantos y también
para leer y entender más de ti. Padre pedimos tu bendición y
tu entendimiento en esta mañana en el nombre de Cristo. Amén.
Muy bien, terminamos el capítulo 10 de Nehemias. del arrepentimiento,
de cómo podemos ver el Antiguo Testamento y también concluir
con el Nuevo Testamento, en decir que Dios tenía todo su pueblo
en control. Y tenemos aquí una repoblación
del capítulo 11. Lo primero que me pregunto es,
¿nombra a todos estos líderes? ¿no? En Jerusalén. Y voy primero
en el versículo uno, donde dice, habitaron los jefes del pueblo. Y digo, muy bien, porque los
jefes tienen que ser los primeros, ¿no? Neemías tenía que ser el
primero. Los jefes del pueblo habitaron
en Jerusalén. Y claro, yo pienso, y como cualquier
niño creciendo en tal vez en la escuela dominical, diciendo,
Jerusalén, esta ciudad, excelente. Pero si ponemos un poco de atención
es que ellos estaban reconstruyendo a Jerusalén y todo estaba en
ruinas. Y uno sigue leyendo, dice, el
resto del pueblo echó suertes a fin de traer uno de cada diez
para que habitara en Jerusalén. No había espacio. O es que no querían vivir en
Jerusalén. ok la ciudad santa dice mientras
los otros nueve se quedarían en las otras ciudades y es más
versículo 2 y el pueblo bendijo a todos los hombres que se ofrecieron
para habitar en jerusalén entonces me pongo a pensar para vivir
en jerusalén no había mucho Es más, si ya tenían su tierra,
su pueblo, tal vez estaban ya un poquito más establecidos afuera
de Jerusalén. Estaban terminando las paredes,
ya terminaron, ¿no? The gates, las puertas. Y no
sé si ustedes piensan como yo, pero si uno no está establecido
aquí en Miami y uno quiere comprar una casa, un poco difícil, ¿verdad? Tal vez con el salario no es
tan fácil como era, yo creo, 10 años atrás, después que las
casas estaban un poco... imagínense el pueblo que tenía
hambre, estaban... o sea, tenían un problema de
hambre, de comida, y de repente vamos a reconstruir, ok, muy
bien, y ahora ¿quién va a cuidar la ciudad? ¿quién va a vivir
adentro? y entonces tenemos un problema,
no hay muchos materiales adentro de la ciudad. ¿verdad? Afuera tal vez sí, pero ahora
todo, todo el pueblo dice, no, nosotros no vamos a comprar de
extranjeros, especialmente, no, el día, el día del sábado, ¿no? Pero uno tenía, uno tenía que reorganizar todo,
¿no? Si yo me tengo que mudar con
todos mis hijos, Ustedes saben cómo es mudarse.
Entonces habían unos que eran escogidos, se echaron suertes
y para mí siempre cuando bíblicamente echaron suertes es que dejaban
que Dios escogiera la providencia de Dios. Él sabe y entonces echaron
suertes. Pero los primeros que debían
de estar en Jerusalén deberían de ser los jefes. Los jefes del
pueblo habitaron en Jerusalén. pero el resto, uno de cada diez,
una décima parte. Así que, ¿para vivir en Jerusalén
qué tenían que tener? Una mente para resolver estos
problemas y también ya mandan emías y se escribe una frase
en que tal vez no vemos en el Antiguo Testamento muy conocida. dice que el resto del pueblo
de Shoftworth es a fin de traer uno de cada diez para habitar
en Jerusalén, la ciudad santa. Ya está en otra categoría. Ya
no era el pueblo de Dios en el desierto, no era el tabernáculo,
no era Salomón su templo. Para decir como que era el templo
de Salomón, nosotros estamos afuera, No, pienso que ahora
se le describe una ciudad santa. Ya si tú vas a vivir adentro
de Jerusalén, es otra categoría. No es que nada más Dios estaba
bendiciendo el pueblo y teníamos el templo de Salomón porque sabemos
que Salomón aún tenía el mismo problema que ellos tenían, que
Ésther dijo, ustedes se casaron con mujeres extrañas y que hizo
Salomón. que hizo todo el pueblo y eso
para ellos en ese tiempo era el problema todo el problema
hoy en día nosotros tenemos ese mismo problema pero no con mujeres
extrañas con el mundo extraño hicieron que el corazón idolatra
y eso era la importancia así que ahora el pueblo estaba en
esta ciudad santa Y el pueblo dijo, los que ustedes van a venir
y vivir adentro de la ciudad, ustedes son santos. Good job. Good luck. Porque ahora, ¿qué?
Lo están viendo todo. Y no solamente los enemigos que
tal vez puedan atacar a la ciudad con todas las murallas, con todas
las paredes, pero se describe aquí los jefes, los jefes, los
jefes de la provincia que habitaron adentro de Jerusalén. Y me encanta
porque el versículo 3 dice que en las ciudades de Judá, cada
cual habituó en su propiedad, en sus ciudades, los israelitas,
los sacerdotes, los levitas, los sirvientes del templo, los
descendientes de los siervos de Salomón. Y empieza algunos
de los hijos de Judá y algunos de los hijos de Benjamín. ¿Y
quién era Judá? Sino el hermano mayor y Benjamín
el hermano aparte de que es el nombre de mi último hijo, Benjamín.
Pero se incluye a todos, Judá y Benjamín. O sea, todos tenían
una parte, pero Judá tenía un peso un poco más, aunque habitaba
más de Benjamín, si nos damos cuenta de los números. Y hay
una importancia, porque aquí podemos ir un poco a la historia
de Judá y vamos a ir a Fares el hijo de Judá creo que vayan
conmigo a déjenme vamos a ir a Génesis 38 y lo puse aquí en
la pantalla para que ustedes puedan verlo para recordar un
poco que quién es Fares En Génesis 38, versículo 27, vemos, y aconteció
que al tiempo de parir, y aquí había dos en su vientre, y sucedió
cuando paría que sacó la mano el uno y la partera tomó y ató
en su mano un hilo de grana diciendo, este salió primero. pero fue
que tornando él a meter la mano y aquí su hermano salió y ella
dijo ¿por qué has hecho sobre ti rotura? y llamó su nombre
Fares y después salió su hermano el que tenía en su mano el hilo
de grana y llamó su nombre Sara y este era Tamar la que se disfrazó
y para que Judá tenga su descendencia lo engañó y sale Fares Pero este
hombre Fares, si no nos damos cuenta y si ustedes como yo a
veces le vi ticos números y tantos nombres y a veces como que bueno
déjame leerlo rápido y nos damos cuenta de la importancia de Fares,
que era un hombre y una descendencia en realidad de hombres, eran
hombres piadosos de Dios, no porque Dios así obra en su tierra. Y Ruth, si se recuerdan de unos
meses, años atrás, que lo leímos. Ruth, el pueblo, voz, ¿no? Ellos saben la descendencia.
Y Ruth, que no es de su pueblo, le recomienda voz. Todo el pueblo
que estaba en el atrio, que le dio la sandalia, ¿verdad? Quería
redimir a Ruth. Somos testigo haga el Señor a
la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales
edificaron la casa de Israel y que tú adquieras riquezas de
Éfrata y seas célebre en Belén. Esta descendencia estaba reconocida. Además, sea tu casa como la casa
de Fares. el que Tamar dio a luz a Judá
por medio de la descendencia que el Señor te dará de ésta? Entonces tenemos una descendencia
aquí, a Fares. Estos hombres son reconocidos,
estos de esta descendencia de Fares son reconocidos como hombres
que son en realidad no solamente fuertes sino que dice los hijos
de Fares que habitaron en Jerusalén, versículo 6, fueron 468 hombres
fuertes. Y aquí la palabra es chayil,
no exactamente, no sé cómo del hebreo, pero en los trunks, en
el diccionario es H2342 y lo pone como una palabra de fuerza. Y si ustedes siempre han hablado
de un equipo de fútbol, ese equipo, una fuerza no se puede parar,
o sea que tiene no solamente una fuerza literalmente de valor,
de virtud, de que tenga sustancia, pero valores que son de virtud. Estos hombres eran reconocidos.
Esto era la descendencia que estaba viviendo adentro de Jerusalén. Tenían que ser hombres no solamente
reconocidos, familias, pero eran jefes del pueblo. Y al igual podemos decir de Benjamín. Los hijos, los sacerdotes. Pero quiero regresar una vez
más a lo que aquí estamos, Benjamín, Fares, Benjamín, y a lo que nos
damos cuenta del capítulo 11, porque estamos leyendo todo el
capítulo 11, estamos leyendo que nadie quería vivir adentro
de la ciudad y estamos leyendo de los jefes que están viviendo
y ellos tenían como una categoría más presionada en decir ustedes
van a estar no solamente viviendo en la ciudad en el templo haciendo
el oficio todo el mundo los está mirando y es como para decirle
en un ejemplo un juez el juez uno por lo menos si yo voy al
courtroom el juez me tiene que decir y él es impartial o sea
él va a decir si esto es lo correcto esto es lo que la dice dice la
ley y quiero hacer las cosas bien yo creo que el juez es una
persona moral ética, ¿verdad? pero siempre salen las noticias
un juez hizo algo mal y entonces va a entrar y lo van a poner
en juicio y el próximo día se retira temprano ah no, el juez
se retiró ya no está en el jurado, ya se retiró. No quiere entrar
en ese juicio y entonces se evita un problema. ¿Verdad? Hoy en día es fácil entrar en
una posición donde todo el mundo que te ve, en una posición aunque
espiritualmente puede ser alta, pero todo el mundo está aquí
viendo. Y claro, Uno no quiere vivir
en Jerusalén, es ciudad santa. Estos jefes tenían que ser hombres,
en realidad, espirituales, de virtud, fuertes. Esta descendencia
que de los oficios, no sólo el pueblo, pero los demás enemigos
siempre estaban, ¿qué? Mirando. Y esa es la diferencia. La diferencia es que eran hombres
militares que tenían que tener que guardar las puertas, eran
los sacerdotes mismos en que tenían el oficio, los levitas,
y incluimos dos oficios más, los porteros, y los funcionarios civiles y
reales que no vemos anteriormente en el Antiguo Testamento y en
el próximo capítulo hacen más énfasis también en los cantores.
Pero me voy a quedar aquí en el capítulo 11, en los porteros,
porque es lo que todo el libro de Nehemiah y Esra, ellos están
construyendo, las murallas, las paredes y las puertas. Y claro, obvio, los porteros. Tenían que trabajar los porteros. Así que vamos a leer cuántos
porteros. Y los porteros, versículo 19
de Nemeas, capítulo 11, a Cuptalmón y sus parientes que guardaban
las puertas eran 172. El resto de Israel, de los sacerdotes
y de los levitas, estaban en todas las ciudades de Judá, cada
uno en su heredad. Pero los sirvientes del templo
habitaban en Ofelia, y Sia y Gispa estaban encargados de los sirvientes
del templo. Así que habían 172 porteros,
y estos eran importante, aún se nombran, como todos los levitas,
los sacerdotes y los jefes de los parientes. Y vamos hasta lo último. Y nombran todos los levitas y
los que habitaban en las ciudades alrededor de Jerusalén. Y me
voy a concentrar en dos para hacer la aplicación esta mañana.
Y es importante porque los porteros vienen a la mente, los cantores
para mí un poco más. No me gustan los cantores, ¿no?
Soy un poco músico. pero los porteros y estoy viendo
que Dios está usando anemías y el pueblo pero hay como un
movimiento perspectiva que no he visto antes en decir primero
el pueblo de Dios claro en el desierto desobedece mueren entran
a la tierra prometida pero pasa otra vez exilio Salomón, el hijo,
te dice, tú pecaste, Salomón. No lo voy a hacer en tu tiempo,
pero en el tiempo de tu hijo, ¿no? Voy a castigar a este pueblo,
una y otra vez más, ¿no? Y este es el post-exilio, o sea,
están regresando. Están regresando y aunque Esdras
y Neemías empiezan con el altar reconstruyendo el templo, ahora
en estos últimos tres capítulos de Nehemiah es que voy a ver
la dedicación no solamente de las paredes pero no es 100% una
dedicación del templo o sea es de la ciudad y de las paredes
del capítulo 12 uno va a poder ver los sacerdotes y los levitas
y dedicación de la muralla o sea hay una importancia en estas
paredes Así que, ¿qué es lo que podemos
sacar? Lo primero es que si uno busca la ciudad santa, no se
menciona más de ocho veces. Ya se menciona, o yo sé que hoy
en día, no la holy city, la ciudad santa, pero ¿por qué? ¿Por qué? Isaías lo menciona, pero en Mateo,
en Mateo también he visto si quieren ir conmigo Mateo capítulo
4 versículo 1 Mateo capítulo 4 versículo 1 es la tentación de
Jesús y cómo podemos leer una vez más ahora ¿Cómo describe
la palabra aquí? La Ciudad Santa. Entonces Jesús
fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por
el diablo. Después de haber ayunado cuarenta
días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre y acercándose al
tentador, le dijo, si eres hijo de Dios, ordena que estas piedras
se conviertan en pan. Pero Jesús le respondió, escrito
está, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios y versículo 5 entonces el diablo lo llevó
a la ciudad santa y lo puso sobre el pináculo del templo y le dijo
si eres hijo de dios lánzate abajo pues escrito está y me
pongo a pensar la ciudad santa jerusalén o el pueblo de dios
que es santo porque ahora no era que todos
vivían adentro de la ciudad, no era solamente el pueblo de
Dios, en que aunque los egiptos, usted nombre cualquier enemigo
que estaba, todos tenían que ir, no ahora una décima parte
estaba viviendo adentro. Todos tenían que pagar su medio
ciclo. ¿Recuerdan la semana pasada? Muchos de ellos mueren. siguen
pero ahora es la ciudad santa y entonces pienso la ciudad santa
apocalipsis vamos a apocalipsis capítulo 21 para hacer esta conexión
del nuevo testamento apocalipsis capítulo 21 creo
que lo puse aquí y no puse todo pero puse apocalipsis 21 no vamos
a leer todo el capítulo Déjame leerlo en la Nueva Biblia
de las Américas. Versículo 10. Versículo 10. Entonces me llevó en el espíritu
a un monte grande y alto, Juan, ¿verdad? Y me mostró la ciudad
santa, Jerusalén, que descendía del cielo de Dios y tenía la
gloria de Dios. y voy a pausar aquí porque no
quiero leer Primera Reyes, pero en cada vez que la gloria de
Dios entraba al templo, en The Holiest of Holies, o sea, la
parte del Santo de los Santísimos, ¿verdad? Donde estaba el arca,
cuando Salomón una vez más sube el arca, ¿no? Se llena. ¿verdad? de humo. O ven Monte
Orel, se llena el Espíritu Santo, ¿verdad? Perdón, la presencia
de Dios habla con con Moisés. Nubes. Pero aquí en Apocalipsis
una vez más Juan describe que descendía la ciudad santa y tenía
la gloria de Dios. Tenía un muro grande y alto con
doce puertas, describiendo una vez más un muro. Y en las puertas,
doce ángeles. Y en las puertas que estaban
escritos los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel. Versículo catorce. El muro de
la ciudad tenía doce cimientos y en ellos estaban los doce nombres
de los doce apóstoles del Cordero. Y me pongo a pensar también porque
cuando Neemías pone los nombres de Judá a Benjamín, igual hace
Apocalipsis. del antiguo pacto y del nuevo,
aunque todos morían. ¿Verdad? Versículo 22. No vi
en ella templo alguno, porque su templo es el Señor, el Dios
todo poderoso y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad
de sol ni de la luna que iluminen, que la iluminen, porque la gloria
de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera. Las naciones
andarán a su luz y los reyes de la tierra traerán a ella su
gloria. Los que están afuera van a ver,
¿verdad? Sus puertas nunca se cerrarán
de día, pues allí no habrá noche. Y pausa aquí, porque cuando construyen
la muralla y las puertas, Nehemiah manda que cierren las puertas. Aún durante, Pero en la nueva Jerusalén, en
esta nueva ciudad, no hay que cerrar las puertas. Es más, versículos
26 y 27. Y traerán a ella la gloria y
el honor de las naciones. Jamás entrará en ella nada inmundo. Y es importante porque todo el
libro de Esra Sinemias es que ellos estaban santificando a
Jerusalén. Y entonces, ah, claro que es
la ciudad santa. Claro que Jesús ve la ciudad
santa. Pero no eran las murallas. no era es que físicamente estas
paredes sino es que ya el capítulo 11 dice tenemias ustedes estaban
todos mal pero una vez más te toca a ti tu peso tu medio ciclo
te voy a hacer recordar quién en realidad es tu salvador entonces
los que van a vivir aquí va a ser una ciudad santa y era lo por
venir no era nada más físicamente este templo donde la presencia
de Dios si guiaba al pueblo en el tabernáculo si esa nube entró
Salomón viendo la presencia de Dios o sea físicamente como como
como nuble pero ahora era Ciudad Santa de Mías ellos estaban mal
llorando todo se dieron cuenta vamos a hacer una vez más los
sacrificios vamos a hacer no era la mitad del ciclo pero era
una tercera parte del ciclo verdad vamos a una vez más reconstruir
este templo pero también la ciudad y vamos una vez más darle gloria
a dios y dios nos escribe por nemias esta es la ciudad santa
esta es la ciudad en que nosotros vamos a vivir pero es el pueblo
de Dios. Jesús viendo es Jesús mismo el
templo de Dios en esta ciudad santa. Así que, ¿cuál es la advertencia? La advertencia es que si tú no
crees en el Hijo de Dios, el versículo 27 de Apocalipsis dice,
capítulo 21, jamás entrará en ella, nada inmundo. Eso es lo triste. Lo triste es que si tú no crees,
así como Enemias, solamente el pueblo, los escogidos de Dios,
van a poder vivir en la Nueva Jerusalén. Si tú no crees, jamás
nada inmundo entrará. Las puertas nunca se cerrarán.
Todas las naciones van a ver. Las naciones andarán a su luz
y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria. Ruth, Lamar, todas van a dar gloria. La descendencia de Fares, aunque
quisiera que mis hijos sean hombres, pero hombres como esta descendencia
de Fares, de Judá, no solamente de David, si yo sé, vos, no,
¿verdad? Obé, padre de David, etcétera,
y Zayí, David, y tenemos esta descendencia, pero estos hombres
que vivían adentro de la ciudad eran hombres y sus familias eran
temerosos de Dios, que la gente sabía que espiritualmente eran
líderes y podían vivir bien. Los sacerdotes en su oficio,
todos, Pero los que no estaban en la misma categoría, uno piensa
yo, ¿qué vamos a encontrar? Porque siempre uno encuentra
algo, porque es difícil. Este pastor se vio inmoralidad,
este juez también inmoralidad, el presidente, otros pastores,
y qué difícil es llegar a un puesto y que te pueden llamar
este vez varón de dios esta familia se ve que es varón y familia
de dios así que les dejo esto en estas mañanas porque entonces
nosotros debemos ser nuestros porteros ahora hoy en día porque
ellos cuidaban de estas puertas porque los extranjeros desviaron
al rey salomón desviaron a todo el pueblo y
hoy en día nosotros igual. Los extranjeros, este mundo,
todo lo extranjero nos va a desviar y doble atrás. Y nada inmundo
va a entrar, jamás va a entrar a la nueva Jerusalén. Vamos a orar, hermanos. Padre, te damos gracias que tenemos
esta salvación, esta vida eterna, porque sabemos que tu Hijo Jesucristo
no solamente ha muerto en la cruz, sino que ha resucitado,
que Él un día va a venir descendiendo de los cielos y vamos a ver esta
nueva Jerusalén. Pero tu juicio va a estar en
todos los que no pueden entrar. El mismo que abrió el libro es
el mismo que lo cierra. y la gente no le cree. Padre,
bendice tu palabra en esta mañana. Gracias por entender más y más
siempre, un poco más de lo que no podemos entender de tu sabiduría
y cuán grande tú eres. Te damos gracias una vez más
en el nombre de tu hijo Jesucristo. Amén. Gracias, Señor, que tus nombres De memoria. ¿Qué dice? Ay. Ay. Sí, sé que está bien. Le pregunto
a él. ¿Qué tal? ¿Tú te explotó? ¿Sí te explotó?
¿Y qué traes? ¿Y cómo te porté de mí? Pero hace como tres días que
yo lo llamo. Sí, yo lo llamo. Sí, yo lo llamo. Cuando lo ven
así, pero ustedes no lo ven así. Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí,
sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí,
sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí,
sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí,
sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí,
sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, Gracias. Gracias. ¿Qué pasa? de todos los aspectos. Sí, sí, sí. ¿Qué es eso? Yo creo que es un descanso.
Nehemias 11
Series Nehemías
Significance of "the Holy City". Significado de la "Ciudad Santa"
Fares y su importancia.
| Sermon ID | 923241753388139 |
| Duration | 41:55 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Nehemiah 11; Revelation 21 |
| Language | Spanish |
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