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el título es escogidos santos
y amados escogidos santos y amados en las escrituras colosenses
tres del doce al diecisiete vamos a leer tres del doce al
diecisiete en colosenses entonces ustedes como escogidos de dios
santos y amados Revístanse de tierna compasión, bondad, humildad,
mansedumbre, y paciencia. Soportándose unos a otros y perdonándose
unos a otros. Si alguien tiene queja contra
otro, como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes.
sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de
la unidad, que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la
cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo, y sean agradecidos,
que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con
toda sabiduría, enseñándose y amonestándose unos a otros, con salmos, himnos,
y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias
en sus corazones y todo lo que hagan de palabra o de hecho,
háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por
medio de él, a Dios, el Padre. Vamos a orar. Señor, queremos
pedirte ayuda para comprender lo que dice el texto, en especial
la parte que vamos a es el que nos enseña por tu santo
espíritu, el que habla a nuestros corazones, y que encontremos
la manera de llevarlo a la práctica, para honor y gloria tuya. Ayúdame
a predicar el mensaje, manteniéndome bajo la autoridad de tu palabra,
y por la guía de tu espíritu santo, Señor. En el nombre de
tu Hijo Jesucristo te lo pido, Padre. Amén y Amén. El hilo de lo que hemos estado
estudiando Comienza en el verso uno del capítulo tres, donde
Pablo dice, si ustedes pues han resucitado con Cristo, si esto
es lo que son, entonces, busquen las cosas de arriba donde está
Cristo. Sentado a la diestra de Dios. Y Pablo allí comienza
a hablar de la la realidad de la vida del creyente y cuál es
ahora. Y de acuerdo a esa realidad, y siga hablando, Pablo, allí.
Dice, porque la mira las cosas de arriba, no las de la tierra,
porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo
en Dios. Yo sé que ya lo vimos, pero necesito hacer un repaso
por una razón. Hay algo que hemos estado viendo
acerca del hombre nuevo y el hombre viejo, y a veces cuesta
un poquito de trabajo entender bien, o aceptarlo, necesitamos
escucharlo varias veces. El punto es que Pablo claramente
dice aquí, han muerto, están vivos. Entonces, el hombre viejo
murió, esa persona se murió. Ahora es el hombre nuevo. Usted
ya no tiene al hombre viejo con usted, o a la persona vieja,
sino a la persona nueva en Cristo Jesús. Cuando usted está luchando
contra el pecado, porque experimentamos la presencia del pecado, no es
con el hombre viejo. Es con la carne. ¿Cuál es la
diferencia? Este cuerpo no ha sido redimido. Este cuerpo no ha sido redimido.
Y este cuerpo, Pablo dice, los miembros terrenales de este cuerpo,
dice, háganlos morir. es decir, no, no complazcan los
deseos que los miembros terrenales del cuerpo tienen, que es la
tendencia al pecado, más bien diríjanlos a vivir como un hombre
nuevo, como una persona redimida, como una persona que está en
Cristo. Entonces, por eso, buscan las cosas de arriba donde está
Cristo. Entonces, el creyente no tiene
dos naturalezas. Jesucristo si tiene dos naturalezas,
el creyente no. Y no voy a extender en lo que
acabo de comentar. Jesucristo tiene una naturaleza
humana y una naturaleza divina. Él es hombre y es Dios. 100% hombre, 100% Dios, 100%
del tiempo. Nosotros estamos en Cristo como
nuevas criaturas. La naturaleza vieja ya no está.
Alguien me decía, pero yo creo que veo a la persona vieja en
mí porque siento esta tentación, este deseo que se ha levantado
en mí como de ofender a Dios. Y yo le decía, el hombre viejo
jamás diría eso. El hombre viejo diría, el hombre
viejo ante el pecado, ante la tentación, ¿qué hace? Peca, porque
no le importa, a menos que se sienta mal. a menos que tenga
consecuencias, entonces sí le importa. Pero no le importa,
porque no ama a Dios, no conoce a Dios, está muerto en sus delitos
y pecados. Entonces le decía, al tú decir
eso, indica que eres una persona nueva, y tu lucha no es contra
el hombre viejo, porque si fuera el hombre viejo, jamás pensarías
así. Hay un deseo de honrar a Dios. Y hay una tristeza profunda al
deshonrarlo a Él por causa del pecado. Entonces, Esa lucha está
enfocada en despojarse del ropaje viejo. Es decir, me gusta un
ejemplo que pone el pastor John MacArthur acerca de lo que hacían
los griegos, perdón, eran los romanos, cuando alguien asesinaba
a otra persona. El castigo que le daban en ese
tiempo al que él se refiere es que el muerto se lo amarraban
al que lo mató. Se lo amarraban y no se lo podía
quitar. Y lo metían en la cárcel con el muerto, tenía que cargar
al muerto. ¿Qué pasaba? La carne que se
podría del cuerpo del muerto empezaba a afectar al que estaba
vivo y en poco tiempo lo mataba también. Entonces, la ilustración
es esa. El creyente no carga con el hombre
viejo, porque si carga con el hombre viejo, está cargándose
a un muerto que lo va a matar eventualmente. Ya no está. pero
el creyente puede actuar a veces, como si tuviera a ese muerto
allí encima. Pablo dice, no, tú eres una persona
viva en Cristo, vive como lo que eres, pon tu mirada en las
cosas del cielo, no en las de la tierra. Mira lo que dice verso
10, 11. Dice, y sean vestido del nuevo hombre,
el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento conforme
a la imagen de aquel que lo creó. Hay un cambio continuo. ¿Por
qué? Porque la persona está viva.
Es como la iglesia. La iglesia no es una institución. La iglesia es el cuerpo de Cristo.
La iglesia está viva porque es el cuerpo de Cristo. Es un organismo.
Entonces, la iglesia constantemente está siendo renovada. Esta iglesia
no es la misma que hace un año. Es otra iglesia. Porque ha crecido,
ha madurado, ha cambiado. Así el creyente. y se va renovando
para parecerse a Cristo. Cristo es su estándar. Y esta
renovación es hecha, como lo vimos la semana pasada, sin ninguna
distinción. Es decir, no es porque una persona
tiene pelo largo y la otra tiene pelo corto, la otra se viste
así, la otra se viste diferente. No. No es porque uno es alto
y el otro es bajo. No, no, no, no. Cada creyente
experimenta ese cambio, esa renovación, ese crecimiento. ¿Por qué? Porque
ocurre por la vida de Cristo que está en usted. Si usted es
un creyente, la vida de Cristo está en usted. Entonces esa vida
se empieza a manifestar en usted. Me gusta mucho usar la ilustración
del caterpillar. El caterpillar es un gusano.
Muy, muy curioso que come hojas. Y a eso se dedica, a comer hojas.
Pero llega un momento en que empieza a sufrir una metamorfosis,
un cambio. Y se hace, el gusano se pega
en la rama del árbol donde está una rama delgada y empieza a
transformarse, empieza a cambiar, se hace un capullo. Se hace un
capullo y creo que dura dos días el proceso o algo así. Estaba
mirando videos de la metamorfosis de ese capullo. Es precioso ver
el cambio. Y cuando sale, ya no es un gusano. Ahora es una mariposa. Uno de
los insectos más hermosos, más bellos que hay es la mariposa. Pero sale de un gusano. Es lo
que usted era. Usted está en Cristo, es lo que
usted era. Ya no somos eso. Antes el gusano se arrastraba,
ahora la mariposa vuela. Antes el gusano no tenía mucho
de atractivo, ahora es un insecto hermoso. Así es el creyente. Es una nueva criatura. Todas las cosas han sido hechas
nuevas, sigue, dice 2 Corintios 5, 17. Entonces Pablo le está
enseñando al creyente, aquí en el capítulo 3, la responsabilidad. de hacer o de vivir como lo que
ahora es en Cristo Jesús. No andes como un gusano si eres
una mariposa. Y ahí entramos al punto número
uno. Había preparado cinco puntos, bueno, cuatro puntos. El Dios
que los ama, el amor que los une, la verdad que los satisface
y el Señor a quien ama, para mostrar la identidad del creyente.
Pero por cuestión de tiempo vamos a estudiar el punto número uno
solamente. y es el Dios que los ama, el
verso 12 de ahí de primera, perdón, de ahí de Colosense dice entonces
ustedes como, miren los términos que Pablo está usando aquí, escogidos
de Dios, santos y amados, escogidos de Dios, ¿se ha puesto a pensar
en eso? Dios el creador del universo que es santo, que es justo, que
es verdadero, que es todopoderoso, que es el creador y que sostiene
todas las cosas con su palabra de poder. Él no necesita nada
ni a nadie. Él no es impresionable. Él no
necesita información para decir, yo creo que a este sí lo voy
a escoger y a este no. Dios es omnisciente, omnipotente. Él es trascendente. Trascendente
significa que está por encima de todo. Él no está en la dimensión
en que nosotros vivimos. Dios es santo. Pero dice, ustedes como escogidos
de Dios. Quiere decir que nosotros no
escogimos a Dios. Fuimos escogidos por Dios. El
que está en Cristo fue escogido por Dios. ¿Qué vio Dios en usted
para escogerle? Nada. Definitivamente nada, porque
estamos muertos de nuestros delitos y pecados. Pero Él, desde antes,
en la eternidad, escogió a quienes iba a salvar. Es lo que enseña
la Biblia en la predestinación. Él escogió, Él decidió a quienes
iba a salvar. No se preocupe, por eso no voy
a desarrollar ese tema que ahora lo quiero mencionar, pero es
algo impresionante. Y también humillante de saber
que yo no podía escoger a Dios. Fui escogido por Dios. Usted
fue escogido por Él. No porque nació en México, o
porque nació en Colombia, o porque ha hablado ese idioma. Nada de
eso. La elección la hizo Dios, no usted. Dios. ¿Por qué es importante
eso? ¿Por qué Pablo dice entonces
ustedes como escogidos de Dios? Porque si yo hubiera escogido
a Dios, presta atención a esto, si yo hubiera escogido a Dios,
yo pudiera decir a mitad de camino, ya no quiero escoger más a Dios,
voy a escoger otra cosa. Pero si Dios fue el que me escogió,
esa elección es perfecta, es eterna, es permanente, es motivada
por su amor, por su justicia, por su bondad. Quiere decir que
no hay ningún cambio, entonces estoy seguro completamente. Estoy completamente seguro de
mi salvación, si Él fue el que me escogió. Porque no dependía
de mí. Si depende de mí, yo puedo perder
la salvación. Si depende de mí. Y si depende
de mí, la voy a perder, seguramente que sí. Pero es que no depende
de mí, depende es de Dios. Ahora, eso no quiere decir, entonces
vive como quiera. No, precisamente, Pablo, lo que
está mostrando aquí, eres escogido por Dios, pero da una lista,
y la semana pasada vimos la lista negativa de lo que es la renovación. Dice, voy a leerlo de nuevo,
en el verso ocho, pero ahora, desechen también todo esto. ira, enojo, malicia, insultos,
lenguaje ofensivo de su boca. Dejen de mentirse los unos a
los otros. Puesto que han desechado al viejo
hombre con sus malos hábitos, se han vestido del hombre nuevo.
Entonces, la escritura nos está diciendo, oh, Dios me escogió
entre vivo, como quiera, puedo pecar lo que... ¡No! Al contrario,
te dice, esta es tu responsabilidad, siendo que fuiste escogido. Es
como cuando alguien le dan una llamada por teléfono y le dicen,
mira, esta universidad te escogió y te está pagando todos tus estudios. Él no escogió la universidad,
la universidad lo escogió. Obviamente es algo terrenal,
él tiene que tomar una decisión, pero ¿qué va a hacer? Se le están
pagando 40 mil dólares al año para estudiar. Va a decir, ah,
pues voy a la universidad y hago como quiera, al cabo ellos me
escogieron. Obviamente que no, es una persona que va a estar
súper agradecida buscando cómo hacerlo mejor para completar
la carrera con ese privilegio que recibió. Si es alguien sensato. Ahora el creyente siendo escogido
por Dios. Está seguro en Dios. Pero también eso pone una gran
responsabilidad sobre él. Una gran responsabilidad. Es
decir, Ser cristiano no es una elección que la persona hace.
Es una elección que Dios hizo por esa persona. Le dio la fe
para que creyera. Le dio convicción por medio de
su santo espíritu. Y le da la capacidad para vivir
así en Cristo Jesús. Entonces la persona vive haciendo
como Dios dice que viva, porque Dios es su dueño. Entonces la
posición del creyente, de acuerdo con lo que Pablo escribe en ese
texto, es un privilegio no ganado. Me encanta como escribió Silvia
su testimonio. Porque ella escribió así, yo
no podía ganar el favor de Dios. Esa fue su conclusión. Si lo
estoy diciendo bien. Me di cuenta que era algo que
Dios me ofrecía, no que yo lo estaba escogiendo. Vino de Dios. Ahí está la salvación cuando
viene de Dios. Entonces, Pablo habla de este
privilegio del creyente y habla de que somos apartados por Dios
y amados por él. Miren, en el Antiguo Testamento,
cómo Dios habla de Israel. Israel no escogió a Dios. Israel
no escogió ser una nación. Dios escogió, ¿a quién? A Abraham. Le dio la promesa, le dio el
hijo. Isaac. Después de Isaac, sigue su descendencia
y y vienen todas las doce tribus de Israel que van a parar a Egipto
y ahí se forma la nación, son más de un millón y medio de personas,
cuando Él los saca de Egipto y los lleva a la tierra prometida.
Dios fue el que hizo eso, no ellos. Miren lo que dice Éxodo
19, vamos allí, Éxodo 19, versos 5 y 6. Quiero mostrarles cómo
Dios habla de los que Él escoge, los que Él llama. Dice, ahora pues, Hechos 19,
5. Si en verdad escuchan mi voz
y guardan mi pacto, serán mi especial tesoro entre todos los
pueblos, porque mía es toda la tierra. Ustedes serán, para mí,
un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras
que dirás a los israelitas. Entonces, le está diciendo, ustedes
son mi especial tesoro. Y está hablando de una condición,
porque está hablando de la obediencia. Así es el creyente, está en Cristo,
pero tiene que obedecer a Dios. Y va a obedecer a Dios, porque
el Espíritu provoca que lo haga, pero es un tesoro especial para
Dios. Y dice, un reino de sacerdotes
y una nación santa. Cuando Dios llama a la persona,
la saca del mundo y la separa para Él. Eso es santidad. Santidad
significa estar separado para, separado para Dios, en este caso,
dedicado solamente para Él. Mire Efesios 1, 4. Efesios 1,
4. Para que miremos un texto que
afirma la elección de Dios. Entonces, escogidos, separados
por Él. Efesios 1, 4. dice ¿Por qué Dios nos escogió? ¿Quién hizo la elección? Fue
Dios ¿Basado en qué? ¿Basado en qué hizo Dios esa
elección? ¿Cómo es que Dios nos escogió?
Sigamos leyendo ¿Por qué Dios nos escogió en Cristo antes de
la fundación del mundo? Una pausa ¿Dónde estaba usted
antes de la fundación del mundo? Cuénteme, ¿qué estaba haciendo
antes de la fundación del mundo? No estábamos, ni siquiera éramos. No existíamos. ¿Pero cómo es
que Dios hizo esta elección antes de la fundación del mundo? Acuérdense
lo que dije ahora, Dios es trascendente. Él no está en la dimensión que
nosotros vivimos. Para Dios no hay tiempo. Dios
creó el tiempo para nosotros. Génesis, capítulo 1. En el principio,
ese es el tiempo, Dios está creando el tiempo. Creó, esa es la acción
de Dios. Dios es la fuente, el que está
haciendo la acción. Los cielos, ese es el espacio. Y la tierra, las cinco cosas
que conforman el universo, allí están descritas. Y Dios es el
que lo está haciendo. Nosotros ni siquiera estamos
allí, pero Dios ya hizo esta lección, ¿te acuerdas del verso
4? porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación
del mundo para que fuéramos santos y sin mancha delante de él en
amor para que fuéramos santos y sin mancha entonces aquí está
la elección, Dios nos escogió La razón para la cual nos escogió,
para que fuéramos santos y sin manchas. Y la motivación. Allí está, dice que lo hizo en
amor. Pero ¿cómo nos amó Dios si todavía
no existíamos? Porque para Dios no hay tiempo.
Acuérdese, el libro de Apocalipsis está hablando del futuro. Y da
una narración detallada y cronológica de los eventos del futuro. Usted
va a Apocalipsis y es como una ventana al futuro. Y es una afirmación
de todo lo que va a suceder y cómo va a terminar todo. Eso indica
que para Dios no hay limitación del tiempo. Nuestra mente puede
entender esto, yo no lo puedo entender. Yo me quiebro la cabeza
aquí y no puedo entender. Pero lo puedo creer. Porque creo
en Dios. Si Dios es un Dios que yo puedo
entender, yo soy un idólatra. Y voy a ser un Dios a mi imagen
y semejanza. pero si Dios es un Dios que yo
no puedo entender yo dependo de lo que Él me dice eso demanda
fe de mi parte para creer en Él para abrazar su verdad aunque
no la pueda entender y saber que así es porque Él está diciendo
esto en la palabra inspirada por Dios diciéndome lo que Él
hizo Él nos escogió para que fuéramos santos y sin mancha
delante de Él en amor verso cinco nos predestinó Nuestro destino
está marcado por Dios desde antes de la eternidad, nos predestinó
para adopción como hijos, para sí, mediante Jesucristo, conforme
a la buena intención de su voluntad, para nada, para nada estoy mencionado
yo allí, solamente en el contexto de haber sido elegido por Dios.
No hay ninguna acción de parte de la persona que es un creyente.
No está, no aparece allí. Solo aparece como el objeto que
está recibiendo o el sujeto, perdón, que está recibiendo la
acción. Todos los verbos están apuntando
hacia esa persona como la acción que Dios está haciendo. Dios
tomando la elección el tiempo en que Dios hizo esa elección
antes de la fundación del mundo, la razón por la cual hizo esa
elección para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él, la
motivación en amor, y la relación, en el verso 5, nos predestinó
para adopción como hijos. Mire, ¿alguien aquí ha adoptado
a un niño? ¿Alguna familia aquí tiene hijos
adoptados? No. Yo fui adoptado un cierto tiempo
de mi vida. por una tía y su esposo en Colombia. Viví 10 años en la casa de ellos.
Es bien diferente cuando los padres tienen un hijo que cuando
los padres adoptan un hijo. Es muy diferente. Es muy diferente. Porque el hijo que tienen, pues
ni modo, nos tocó ese. No, los amamos. Los queremos,
son los más preciosos siempre. Hablamos así de nuestros hijos.
Son los mejores. Pero fue los que Dios nos dio. Pero ir a buscar
un hijo adoptado es muy diferente. Es muy diferente. Porque hay
que escogerlo entre muchos niños. Y hay que tomar una decisión
en favor a ese niño. Ese niño no tiene nada que ver
con su adopción. Lo único que es, es un niño.
Pero el amor que recibe un hijo adoptado, en cierto sentido es
diferente. Porque fue una lección que se
hizo. Así es, y así es el amor de Dios. Nos predestinó para
la adopción como hijos, para sí, mediante Jesucristo. ¿Se
acuerdan que dije que aquí no aparezco yo? O si usted es el
que lo está leyendo, usted dice, aquí no aparezco yo, o usted.
No hay ninguna acción de las personas, ¿cierto? ¿Estamos de
acuerdo? Versos 4 y 5. Si pueden ver, por medio de quien
Dios hizo esa elección aquí está lo notaron en el verso 5 alguien
lo notó Jesucristo. Dice, para sí, mediante Jesucristo,
conforme a la buena intención de su voluntad, porque a Dios
le plació hacerlo, pero lo hizo posible a través de Jesucristo. Es decir, Dios no hizo esa elección
de la nada. No tiene sentido pensar que Dios
hizo la elección de la nada. Hay una obra Hay una obra, ¿por
qué? Porque Dios elegió a un pecador
que merece ir al infierno. Solamente decimos, no merezco
nada. No, merece el infierno, sí merece algo. Pero Cristo Jesús,
el Hijo de Dios, vino, tomó la forma de un hombre, vivió en
obediencia al Padre toda su vida hasta el final, murió en la cruz
pagando por mis pecados, por sus pecados, y eso hizo posible
o hizo real la elección que hizo desde la eternidad, y ahora hemos
sido escogidos, apartados, adoptados por Dios en la obra de Cristo
Jesús. Porque sin la obra de Cristo
es imposible tener una relación con Dios. No sucede, no pasa.
Cristo es el que lo hace posible. Porque Cristo es santo. Y el
creyente necesita esa santidad. Porque Cristo obedeció en todo
al Padre. El creyente necesita esa obediencia,
esa obra justa que se apuesta sobre Él. y que su maldad y sus
pecados sean quitados y puestos en Jesús para ser clamados en
la cruz. Entonces ahora el creyente tiene
una relación con Dios. Pero todo es iniciado por Dios.
Es Dios. Fuimos escogidos por Dios. Mira
Esofonías 3, 17. ¿Por qué? Escogí ese texto porque
el anterior dice que fuimos escogidos, adoptados como hijos. Y Sofonías es en capítulo 3, verso 17, que
es uno de los profetas menores en el Antiguo Testamento. Y sí está en la Biblia, ¿eh? Sofonías
3, 17. ¿Cuándo fue la última vez que
leyó Sofonías? Libro muy bonito, tres capítulos nada más. Pero
miren lo que dice aquí. Dios acerca de su amor por Israel,
que en el principio que tiene, aplica a nosotros también. Dice,
el Señor tu Dios está en medio de ti. Está hablando de su presencia
en medio de su pueblo. Guerrero victorioso. Pero eso
es lo que me fascina leer lo que dice aquí, me impresiona.
Dice, se gozará en ti con alegría. Me cuesta trabajo concebir este
concepto porque está diciendo se gozará en ti con alegría usualmente
tendemos a pensar en Dios como un Dios lejano de alguna manera
o como que nomás está sentado escuchando pero no expresa ninguna
emoción no hay ningún tipo de relación cercana porque como
que naturalmente tendemos a pensar así pero este texto está hablando
del amor dice se gozará en ti con alegría en Dios hay alegría
Y hay un gozo en su relación con los que son suyos, y se gozará
en ti con alegría, en su amor guardará silencio. Dios se queda
callado delante de usted, si usted es un hijo de Dios, porque
se deleita viéndole, amándole. Este es mi hijo adoptado, esta
es mi hija adoptada. Este es por quien mi hijo Jesucristo
dio su vida para que yo lo pueda adoptar. A quien escogí desde
antes de la fundación del mundo. Guardará silencio. Y no solo
eso, dice, se regocijará por ti con cantos de júbilo. Algunos de ustedes se han alegrado
con sus niños. A mí me encantan los niños. Estaba
viendo una foto de Children's Hunger Fund. No sé cómo se traduciría,
pero se los recomiendo. Nosotros donamos allí. porque
alimentan familias pobres y nos mandan fotos o a veces como unas
cartitas. Y hay una señora en una parte
muy pobre cargando a sus niños. Tiene una niña de brazos y un
niño y digo yo, qué hermosura de bebés, qué belleza de niños. Y como ya quiero ser abuelo y
mi hijo dice, todavía no, y yo te estoy tratando de convencer,
¿para qué te casaste entonces? Pero bueno, vendrán en su tiempo.
Pero es un deleite mirar a esos niños. Es un regocijo, es un
amor. Estuvimos visitando unos amigos
en Los Ángeles y ellos ya son abuelos. Y hablábamos de sus
nietos y se veía la alegría en ellos. La alegría cuando decía
que su nieta cuando van a visitarla dice, papá, papá, ¿estás buscando
a su abuelo? Los que son abuelos experimentan
eso, los que son padres por primera vez, ven a sus niños, es un amor,
es un regocijo. No queremos que lleguen a teenagers,
pero van a llegar anyways, pero cuando estaban pequeñitos, hay
un deleite en el cielo, ¿no se acuerdan? Cuando usted ve la
foto de ellos. Y le quieren mostrar, ah, mira, cuando era un bebito. Ya, ya no soy chiquillo. Pero
así presentes, se regocijará por ti con cantos de júbilo. Hay alegría en el corazón de
Dios. Hay tanta alegría en el corazón
de Dios. Tanto amor dice que primero guarda
silencio y enseguida dice que se regocija con cantos de júbilo. Hay una expresión, hay una relación
de parte de Dios hacia los que son suyos. Es algo bello lo que
está diciendo. Y esto es importante porque es
el fundamento sobre el cual Pablo está diciendo, entonces revístete,
vive como lo que eres, deja a un lado la mentira, la fornicación,
el adulterio, los pecados, apártate del mundo, vive una vida santa. Llénate de lo que ahora eres.
Responde a tu Dios, a tu Señor, al que te ama, al que dio a su
Hijo, para que vivas la vida que Él te ha dado, no la que
no te dio. Por eso yo creo que esta palabra
que Pablo puso allí en ese verso en Colosenses es de suma importancia. Escogidos de Dios, santos y amados. ¿Qué nos puede faltar? ¿Qué le
puede faltar al creyente con lo que está diciendo nada más
en estas tres palabras? Y no es el único lugar. Lo miramos
en Sofonía, lo miramos en Efesios, lo podemos encontrar en los Salmos,
lo podemos encontrar en Génesis, en la creación del hombre y la
mujer, el amor de Dios, la generosidad que Dios muestra por ellos. En
Apocalipsis, cuando vemos, viene el juicio de Dios, pero están
predicando el evangelio, Dios está anunciando que la gente
se arrepienta. Vemos la acción de amor de Dios, la compasión
de Él en todo sentido, y los que son de Él, ese regocijo,
esa alegría que Él expresa hacia ellos. Por eso Pablo dice, entonces,
ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, De veras, que
un creyente no tiene razón para vivir con traumas en su vida.
No tiene razón. El amor de Dios supera cualquier
trauma, cualquier dificultad en la vida de un creyente. ¡Cualquiera!
Pero si el creyente pone su enfoque en sí mismo, y lo que espera
y lo que anhela y lo que quiere, Pablo le dice no hagas eso muere
a ti mismo porque ya el hombre viejo fue clavado allá crucificado
en la cruz, Cristo lo dejó allá no pienses tanto en ti, piensa
en aquel que te ama piensa en aquel que te da la vida, el que
te escogió, el que te ha apartado para sí mismo, el que te adoptó
como su hijo Y dice el verbo principal aquí,
después de regresar a Colosenses 3, verso 12. Colosenses 3, 12. Entonces ustedes, como escogidos
de Dios santos y amados, revístanse. Revístanse. Aparece ese verbo
ahí. Es un imperativo. Lo que indica ese verbo imperativo
es un sentido de urgencia. No esperes hacer esto. Muévete,
ponte las pilas o las baterías, como se diría, échale ganas. Y se está refiriendo a la vestimenta
que lleva el creyente. Revístete. Ponte de lo que eres,
no lo tienes que producir, no lo tienes que ir a buscar en
algún lugar, ya lo tienes. Pablo dice en Galatas 3.27, porque
todos los que fueron bautizados en Cristo, de Cristo, se han
revestido. ¿Cuál es la vestidura entonces
del creyente? ¡Es Cristo! Y si es Cristo, Pablo
en el capítulo 2 dice que su oración es para que sean formados
como Cristo. Entonces la vida del creyente
debe cada vez mostrarse más como Cristo. Ese, ese gusano, ese
caterpillar, que se hizo un capullo, un cocún, para salir de allí
empezó a empujar, a empujar. Usted ve los videos y empieza
a empujar, y a empujar, y a despojarse, y a despojarse, y a despojarse,
y se quita todo eso, es más. Se come el... bueno, cuando empieza a vivir
se come donde venía el huevo, pero cuando se convierte en mariposa,
suelta eso. Ya no regresa, ya no lo tiene.
Pero hay un cambio, hay una transformación hacia el creyente. Ha sido revestido
de Cristo. Lo que indica que el carácter
de Cristo ha sido puesto sobre la vida del creyente. Esto es
muy importante, porque dice revestidos. El carácter de Cristo ha sido
opuesto sobre la vida del creyente. El creyente tiene que aprender
a vivir de acuerdo a ese carácter. Necesita aprender esta vida nueva
y hacer a un lado la vida que supo de antes. encontrar sentido a su vida obedeciendo
al Señor. Entonces la parte del creyente
es abrazar esta condición en que ha sido puesto por el amor,
la elección y la santidad de Dios. Esa es la parte que el
creyente tiene que hacer. Entonces el creyente no puede
producir espiritualidad, el creyente no puede producir santidad, el
creyente no puede producir justicia, el creyente no puede producir
amor, el creyente no puede producir nada de esto. ¿Por qué? ¡Ya lo
tiene! Ya le fue dado. Es el carácter de Cristo en él.
Y dice Pablo que se revistan de tierna compasión, bondad,
humildad, mansedumbre, paciencia. Entonces cuando dice, revístanse
de tierna compasión y bondad, estos dos van como juntos. Están
como entrelazados, la compasión y la bondad, como que el uno
no es sin el otro. Una ilustración para ver la compasión
y la bondad, está la parte donde usted dice, ok, si estoy en Cristo,
esto es lo que yo tengo que hacer. Génesis 45, del 1 al 4, vamos
a mirar la ilustración de compasión y bondad, de parte de José con
sus hermanos. Entonces, el creyente sabe que
ha sido escogido, sabe cómo ha sido escogido, cuál es la motivación
y la razón de haber sido escogido. ¿Qué significa haber sido escogido?
Y esto es lo que hace ahora como alguien que fue escogido por
Dios. Énesis 45, del 1 al 4, José ya no pudo contenerse delante
de todos los que estaban junto a él y exclamó, hagan salir a
todos de mi lado. Y no había nadie con él cuando
José le dio a conocer, se dio a conocer, perdón, a sus hermanos.
Lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios y la casa de Faraón
se enteró de ello. José dijo a sus hermanos, yo
soy José, ¿vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle,
porque estaban atónitos delante de él. Y José dijo a sus hermanos,
acérquense ahora a mí. Y ellos se acercaron y les dijo,
yo soy su hermano José, a quienes ustedes vendieron a Egipto. Ellos merecían que José los juzgara,
José tenía el poder y la autoridad para juzgarlos a ellos, para
ejecutarlos si él quería, porque lo habían vendido como esclavo.
Pero José qué hace, José los abraza, llora con ellos y les
dice yo soy su hermano, los estaba perdonando, los estaba amando,
está mostrando compasión y bondad. Ese es un ejemplo de lo que es
mostrar compasión y bondad. La compasión y la bondad son
opuestos a la malicia. La malicia fue lo que hicieron
los hermanos de José, cuando José llevaba lo que el papá de
él mandó a sus hermanos allá en el desierto. Ellos tuvieron
malicia con él. y planearon hacerle mal y hablaron
a sus espaldas y le hicieron daño. Eso es malicia. José les
muestra a ellos compasión y bondad. No tiene un corazón amargado
por algo como lo ofendieron, sino que decide amarlos. Mire como Pablo habla en primera
de Tesalonicenses 2, del 7 al 12. Yo creo que la primera parte
del mensaje, cuando vimos la elección, en sí mismo es un mensaje. Pero aquí entramos a la realidad.
¿O qué? ¿Qué hacemos si tenemos esto de parte de Dios? 1 Tessalonicenses
2, de 7 al 12. Entonces, buscando ilustraciones
que nos muestren cómo mostrar compasión y bondad. Más bien,
demostramos ser benignos entre ustedes, como una madre que cría
con ternura a sus propios hijos. Está hablando de bondad. Teniendo
así un gran afecto por ustedes, nos hemos complacido en impartirles
no sólo el Evangelio de Dios, sino también nuestras propias
vidas, pues llegaron a ser muy amados por nosotros. Porque recuerdan, hermanos, nuestros
trabajos y fatigas, cómo trabajando de día y de noche para no ser
carga a ninguno de ustedes, les proclamamos el Evangelio de Dios.
Y no es algo gratuito, cuesta. Ustedes son testigos y también
Dios de cuanta, cuán santa Justa y reprensiblemente nos comportamos
con ustedes los creyentes. Saben además de qué manera los
exhortábamos, alentábamos e implorábamos a cada uno de ustedes como un
padre lo haría con sus propios hijos para que anduvieran como
es digno del Dios que los ha llamado a su reino y a su gloria. Aquí está la bondad y la compasión
de Pablo hacia ellos. ¿Cómo era Pablo antes? Pablo
perseguía a los cristianos. Pablo tuvo que ver con la muerte
de Esteban. Pero ahora, Pablo los está amando
como si fueran sus hijos. Está mostrando compasión y bondad.
Fue un hombre transformado por el poder de Dios, y ahora vive
como un hombre revestido de Cristo, mostrando ese amor por ellos.
Reversemos Colosenses, que es nuestro texto base. ¿Qué más
dice Pablo aquí? Dice, entonces ustedes como escogidos
de Dios Santo, se amado, revístanse de tierna compasión, bondad,
humildad, movámonos a la humildad. Miremos dos, un ejemplo de humildad
y un texto que habla del estándar de la humildad. Entonces el primero
es Lucas 18, del 9 al 14. Piensen esto, si tenemos todo
ese amor de Dios, Toda esa relación cercana que él ofrece a los que
él ha escogido, adoptó como sus hijos. Entonces, ¿podemos hacer
esto? ¿Cierto que sí? ¿Podemos hacer
esto? ¿Debemos hacer esto? Debe ser un anhelo en nuestros
corazones hacer esto que estamos leyendo en las escrituras, revestirnos
así, mostrar mansedumbre, mostrar bondad, mostrar humildad, mostrar
compasión, mostrar humildad. Me lo repetí. Lucas 18, 9 al
14, dice... Y aquí está el contraste entre
lo opuesto a la humildad y la vanagloria, la arrogancia. Aquí
está el contraste, están los dos. Dijo también Jesús esta
parábola a unos que confiaban en sí mismos, este es el arrogante,
como justos y despreciaban a los demás. Dos hombres subieron al
templo a orar. Uno era fariseo y el otro recaudador
de impuestos. El fariseo, puesto en pie, oraba
para sí de esta manera. Este es el arrogante, el que
no es humilde. Dios le doy gracias porque no soy como los demás
hombres, estafadores, injustos, adúlteros, ni aún como este recaudador
de impuestos. Yo ayuno dos veces por semana,
doy el diezmo de todo lo que gano. Está hablando de sus logros. ¿Cuál es el enfoque de este hombre?
Él y sus logros. Ese es el orgulloso, el arrogante.
Mira cómo cambia en el verso 13. Pero el recaudador de impuestos. ¿Quién es un recaudador de impuestos
en este contexto? La persona más odiada en Israel
es el recaudador de impuestos. El más menospreciado de todos
es este. Mira lo que él dice. Pero el
recaudador de impuestos de pie, Y a cierta distancia no quería
ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el
pecho diciendo, Dios ten piedad de mi pecador. Este es el humilde. el que no pretende, el que no
asume, el que no está mirando su propio crédito, el que no
se levanta a sí mismo, el que no se la pasa en el espejo pensando
que es la gran cosa, el que no cuida y invierte tanto en sí
mismo, sino que se acerca a Dios sabiendo que no merece acercarse
a Dios, sino que depende de la misericordia del Señor. Tiene
un concepto no errado de sí mismo, no tiene una baja autoestima
es que tiene un concepto apropiado de sí mismo tiene el concepto
verdadero que debe tener y eso le permite ir delante de Dios
con la disposición adecuada dependiendo de la misericordia del Señor
mire Filipenses 2, 3, 4 donde Pablo habla usando la ilustración
del Señor Jesucristo como el estándar para lo que es la humildad
Filipenses 2, 3, 4. Mire, cuando hablamos de nuestros
logros, hay que tener cuidado con eso. Ese es un problema en
la iglesia y todos somos tentados. Yo creo que hay una persona en
particular muy tentada en esa área, aquí en esta iglesia. Y
soy yo. Porque soy el que más tengo que
hablar, porque soy el que más me veo. Entonces hay un nivel
de tentación como más grande donde hay que tener cuidado,
pero todos somos tentados. Una tentación que vivimos en
no ser humildes es con los hijos. Cuando los hijos nos cuentan
algo, inmediatamente empezamos a hablar de nuestros logros y
no los escuchamos. O yo hacía esto, o yo a tu edad
ya hacía esto, o mira, yo era esto y ellos quieren contarnos
algo. Pero ahí está el yo, estoy yo
primero. Cuando usted habla con una persona,
escuche cómo habla. Y si el yo, yo, yo, yo, el yo,
yo, está allí, prevaleciente, hay un problema de orgullo en
el corazón. Es necesario escuchar, es necesario
dar lugar a la otra persona. Eso es lo que está diciendo aquí
Filipenses 234, donde dice Pablo, no hagan nada por egoísmo, el
egoísmo es el centro, soy yo. O por vanagloria, una gloria
que es vana, que no sirve para nada, pero que se exalta. sino que con actitud humilde.
Cada uno de ustedes, y aquí está la humildad como se muestra,
considere al otro como más importante que a sí mismo. La persona que
está a su lado, considérela como más importante que usted. Usted
diría, ¿cómo un padre puede hacer eso con sus hijos? Es una vida. Es una vida. Está pequeño, Depende
de usted, pero es una vida. Es muy importante. Yo pienso
cuando voy en el carro, y voy con mi familia, digo, llevo un
cargamento tan valioso, tan importante, debo tener mucho cuidado como
lo llevo. Son muy importantes. Entonces, cuando usted considera
a la otra persona como más importante que usted, ¿qué sucede? ¿Qué
va a pasar? Usted le puede servir a esa persona.
Pero si no es así, usted va a criticar, va a estar molesto, molesta con
esa persona, le va a menospreciar, y usted se va a servir de esa
persona, va a ser su sirviente. Lo cual es humillante, es contrario
a lo que Dios dice. Entonces, la persona en Cristo,
que ha sido elegido por Dios, debe revestirse de esto. Mira
lo que dice en el verso 4. No buscando cada uno sus propios
intereses, sino más bien los intereses de los demás. Mire
qué hace usted con su cuenta de Facebook, por ejemplo. O de
Twitter. O Snapchat. O todas esas cuentas. ¿De qué se trata? ¿Cuántas fotos
pongo de mí mismo? ¿Cuánto muestro de lo que yo
hago? ¿Cuánto hablo de lo que he obtenido? Vivimos en una cultura donde
exalta la vanagloria y el orgullo sobre casi cualquier otra cosa.
¿Qué hacen los deportistas que ahora se ha disminuido el que
se vean tanto? Que los aplaudan, que los adoren
prácticamente. Es común ver eso. Así funciona.
Yo no estoy diciendo que deje de ver un deporte. Así funciona.
Pero el creyente no funciona así. Pablo está diciendo, revístanse
de humildad. Porque si no hay humildad, la
iglesia sufre mucho. Este es el contexto de iglesia.
Los hermanos sufren, su matrimonio sufre, sus hijos sufren, en su
trabajo usted sufre. Porque ella no se va a poder
imponer. Entonces dice, revístanse de
humildad. Acuérdese. Yo pienso, algo que
me ayuda para acordarme de revestirme de humildad, es esta pregunta. ¿Qué es lo que merezco? Yo merezco
el infierno. Eso es lo que merezco. El humilde
no es el que dice, yo no merezco nada. No. El humilde es el que
dice, yo merezco el infierno. Porque he ofendido a Dios. pero
he recibido su gracia, su perdón, su misericordia, su amor, su
bondad. Entonces, eso debe producir una
actitud de humildad. No soy la gran cosa. Me acuerdo,
hermano Eri Walderrama, un buen amigo, hace años, él está con
el Señor ahora. Él me decía, en mis primeros
años como pastor, me decía, Enrique, si Dios pudo usar a un burro,
¿por qué no te va a usar a ti? Deja que Dios te use. Y me ayudaba. Para mí al principio era como
una cachetada, pero él honestamente me decía, no seas orgulloso.
No hay nada especial en ti. Dios es un burro para hablarle
a un profeta que estaba medio loco. ¿Por qué no te va a usar
a ti para que hables? Así es. Servimos al mismo Señor. Y no somos unos más que otros.
Acuérdense la semana pasada donde terminó el mensaje. Cristo es
todo y en todo. Él es exaltado. Cuando estuvimos
cantando. ¿A quién le estuvimos cantando?
Al Señor. Al final hubo aplausos. Y yo asumo que fueron de agradecimiento. Diciendo a los hermanos y hermanos,
gracias. Pero no lo estamos exaltando a ustedes. Damos gracias a Dios
que ustedes tienen esa disposición, pero al que exaltamos es a Cristo
y a nadie más. Nadie aquí tiene ninguna preferencia
sobre nadie. Ni en ningún lugar, en realidad,
es un engaño. Después dice mansedumbre. Mansedumbre, regresé a Colosenses
3, en la lista que Pablo está dando aquí. Mansedumbre es la
disposición de sufrir daño antes de infligir daño en otros. La persona prefiere soportar
un daño que causarle daño a otras personas. Y no es cobardía, ni
debilidad que caracteriza a los que salen corriendo cuando las
cosas se ponen difíciles. Esos son cobardes. Mansedumbre,
el que es manso es sumiso cuando lo provocan. Es decir, allí está,
ahí se queda. Es decir que mansedumbre es poder
bajo control. Eso es lo que es mansedumbre.
Es decir, esa persona pudiera hacer algo drástico. pero tiene
poder bajo control. Es una persona mansa. No un menso,
sino una persona mansa. La palabra mansedumbre se usaba
para describir... Wisby Warren dice esto en su
comentario al libro de los Colosenses. Dice, la palabra mansedumbre
se usaba para describir un viento refrescante. Una medicina benéfica. Pero el viento igual se puede
convertir en un huracán. pero es poder contenido y refresca
nada más, cuando es una brisa. Una medicina puede matar a una
persona si se da mal, pero bien administrada va a producir alivio. Entonces, la persona que es mansa,
cuando se reviste de mansedumbre, no se enoja, no se encoleriza,
pues tiene sus emociones bajo control. Es una persona que obra
por convicción, no por emoción. Y esta es una de las nueve características
que Pablo habla del fruto del espíritu. Quiere decir que el
creyente tiene mansedumbre. Cuando Pablo dice revestíos,
dice revestíos. No es que usted está haciendo
ese vestido y se lo pone, ya fue hecho, ya se le puso. Usted
se lo afirma de nuevo, que usted ya lo tiene. amor, gozo, paz,
paciencia, veneridad, bondad, mansedumbre, templanza o dominio
propio y fe. Son las nueve características
del fruto del espíritu. ¿El fruto de quién es? Del espíritu. ¿Quién lo tiene? El creyente. Entonces, revístase de lo que
ya Dios le dio. Usted puede ser una persona mansa.
Y por último, paciencia. El opuesto a ser impulsivo. El que no es paciente no tiene
dominio propio. Una persona que no muestra paciencia
es una persona que no ama. Una persona impaciente es una
persona que no ama. Porque una de las características
del amor, ¿qué es? Paciencia. Paciencia. El que no es paciente pierde
los estribos, humilla, usa sarcasmo, menosprecia, no quiere esperar. ¿Por qué? Porque no es en su
tiempo cuando él dice o cuando ella dice. Eso no está bien. No tiene lugar. Para la familia
de Dios no tiene lugar. El creyente es llamado a ser
paciente. Con la paciencia la persona soporta
sin buscar la venganza. Tiene dominio propio. La torpeza
de otros la puede pasar por alto. la insensatez de otras personas,
los insultos, el maltrato, no le llevan a ser una persona amargada
y enojada, porque es paciente, soporta sin desechar a la otra
persona, sino que espera, da espacio. En segunda de Pedro 3.9 dice
que Dios no ha tardado su promesa sino
que es paciente porque no quiere que ninguno perezca y como muestra
Dios su paciencia ante un mundo tan perverso y tan torcido en
el cual vivimos no ha desechado a este mundo llega un punto donde
se acaba su gracia pero está mostrando paciencia el creyente
puede mostrar esa paciencia con los colosenses allí en el verso
13 La letra A en sus notas dice, soportándose unos a otros. Esta
es la práctica de lo que dije al principio. El creyente ha
sido aceptado, es amado por Dios, es santificado por Dios. Entonces,
ahora, ¿cómo vive? Revistiéndose así. Soportándose
unos a otros. Primera de Corintios 6, 7. Ahí
nos da una ilustración opuesta de lo que es soportar. Y Pablo está regañando a los
corintios. Miren lo que dice. Allí en primera
de Corintios 6, 7. Dice, así que en efecto, es ya
un fallo entre ustedes el hecho de que tengan litigios entre
sí. Y aquí está la parte clave, donde
está la exhortación a soportarse unos a otros. Dice, ¿por qué
no sufren mejor la injusticia? Piensen esto. Cuando alguien
le ofende a usted, ¿alguien le ofende a usted alguna vez? Todos
ofendemos y somos ofendidos. Es inevitable. ¿Pero qué hacemos
con eso? Lo que cuenta aquí dice, ¿por
qué no sufres mejor la injusticia? ¿Por qué no tomas la ofensa? Tomar la ofensa es no levantarse
en venganza contra la otra persona. Es no empezar a reclamar sino
tomar la ofensa. Miren, en el matrimonio es muy
necesario soportarse el uno al otro y constantemente pasar por
alto ofensas. ¿Por qué? Porque esa otra persona
no es usted, es otra persona. Y hace cosas diferentes que usted.
Entonces hay que constantemente soportar, pasar por alto. No
hay que reclamar por cada cosa que no está bien. No siempre.
Se puede pasar por alto. Si es un pecado donde se deshonra
a Dios, hay que decir algo, pero Pablo dice, ¿por qué no sufres
mejor la injusticia? ¿Por qué no ser mejor defraudados? Pero dice los corintios, por
el contrario, ustedes mismos cometen injusticias y defraudan,
y eso aun a sus propios hermanos. Entonces, no estés provocando
a tu hermano, pero si te provoca, ¿qué tiene que tomar en la ofensa?
¿Te vas a morir? Tómala. Pásala por alto. Está bien. No todo tiene que
ser reclamado. No todo tiene que ser sacado
en cara. Mire, matrimonios. Usemos este ejemplo. Cuando usted
se cepilla los dientes, usted usa la crema dental. Usted no
la pone como su esposa la pone, ni su esposa la pone como usted
la pone. Cuando usted pone el toilet paper, el papel, ella
lo pone que salga por debajo, usted lo pone que salga por encima.
¿Sí o no? Estoy usando ejemplos sencillos,
y hay más cosas. ¿Es razón eso para echarse un
pleito? ¿Por qué no pasarlo por alto? Mi esposa es experta en
no ponerle las tapas a las cosas. Y yo voy y se la pongo. Antes
me peleaba por todas esas cosas, pero dije, ¿por qué no voy a
soportar? ¿Qué tiene? ¿Qué tiene si yo la cubro a ella?
¿Ella en cuántas cosas me cubre a mí que ni cuenta me doy? Entonces
Pablo dice, así es con los hermanos. Soportándose los unos a los otros.
Y ve, dice, y perdonándose unos a otros, si alguno tiene queja
contra otro, como Cristo los perdonó, así también háganlo
ustedes. Imagínense cuando usted ofende
al Señor. Porque Pablo dice que el ejemplo es Cristo. Usted ofende
al Señor y que el Señor Jesucristo empiece a hacer pública su ofensa
de inmediato, hablando con otros sin que usted lo sepa. Pero dice que Cristo le perdona. Si usted confesa su pecado, Dios
le perdona. Cuando una persona le ofende a usted, no le va a
contar a otras personas. Cuando algo no le gusta, no empieza
a hablar detrás de esa persona. Usted más bien ora, y si es de
perdonar, perdona. Busca la reconciliación. Entre
hermanos no hay razón para no perdonarse. Miren, cuando Pablo
escribió esta carta de los colosenses en el siglo I, La cultura greco-romana,
los griegos y los romanos, lo que sobresalía para ellos era
la vanagloria, el orgullo, la prepotencia, la fuerza, el dominio,
la autonomía. No es parecido a la cultura de
hoy, ¿cierto? Como que no tenemos eso. Y ser una persona humilde
y perdonadora era un menosprecio, ¿cómo? ¿Cómo vas a hacer eso? Eres un perdedor, eres un nada.
Así trataban. Y cuando Pablo escribe esto,
y los creyentes empiezan a vivir así, los de afuera no entendían
por qué se trataban así los cristianos, por qué no estaban agarrados
del chongo todo el tiempo. ¿Por qué había perdón? ¿Había
humildad? ¿Había mansedumbre? ¿Había bondad
entre ellos? ¿Por qué eran así? Porque esa
es la obra de Cristo. Por eso Pablo dice, como Cristo
los perdonó. Si una persona no está en Cristo,
olvide, usted no puede hacer esto. Pero si está en Cristo,
dice, como Cristo los perdonó, así también haganlo ustedes.
¿Cómo es el perdón del Señor Jesucristo? ¿Le saca en cara
o le perdona? El perdón, miren, para perdonar
genuinamente, esto es de la vida de la iglesia. Usted no puede
sacarlo en cara otra vez. Si lo perdonó, lo perdonó. Y
perdonar es más difícil que pedir perdón. ¿Por qué? Porque el que perdona asume toda
la pérdida de esa ofensa y declara que no va a cobrar nada a cambio. Lo va a dejar así. Va a asumir
toda la pérdida. Entonces, perdonar cobra mayor
dificultad porque demanda mayor humildad que el que pide perdón.
Y pedir perdón cuesta. Entonces, Pablo dice, esta es
una disposición que debe estar constante. ¿Sabe cómo nunca usted
necesita usar esto? Mantenga su distancia con los
hermanos. Más de seis pies y no va a tener problema. Relaciónese
con sus hermanos. Y va a encontrar las diferencias. Pero es allí donde se crece como
iglesia. Por eso Pablo dice, es necesario
tener esto. El mundo nos quiere separar, nos quiere tapar, nos
quiere hacer que vivamos separados. La palabra no dice eso en ninguna
parte. Dios no dice eso. No estamos esperando que un gobernante
nos diga cómo comportarnos como iglesia cuando estamos estudiando
juntos. ¿Qué dice Dios de cómo debemos comportarnos? Es lo que
estamos haciendo, ¿sí o no? Estamos de acuerdo. Y no tiene
que ver con el gobierno. Jesucristo es la cabeza de la
iglesia. Jesucristo es la cabeza. Eso es lo que estamos haciendo.
¿Qué hizo Dios? ¿Cómo nos escogió? ¿Qué nos dio?
¿Y ahora qué nos pide? Mateo 18, 21 al 22, Pedro le
dice al Señor Jesucristo, Señor, ¿cuántas veces he de perdonar
a mi hermano que me ofende? ¿Hasta siete veces? ¿Siete veces
fue el número que dijo o tres veces? Vamos al texto, creo que
es 7, Mateo 18. No sea que le esté poniendo algo
yo que no dice aquí. Creo que son 7 veces. Mateo 18.
¿Cuántas? 7 veces. Si saben por qué le
dijo 7 veces, ya lo estudiamos cuando vimos Mateo. Todos ustedes
saben esto, ¿cierto? Porque los judíos perdonaban
hasta 3 veces. tres veces. Hay una escritura en el Antiguo
Testamento que ellos usaban mal y decían, si alguien te ofende,
lo perdonas. Si te ofende otra vez, lo perdonas.
Si te ofendan, lo perdonas. Y andas así tres veces y ya después
no hay perdón. Entonces Pedro le dice al Señor,
Señor, ¿debo perdonar a mi hermano hasta siete veces? Es como que,
¡guau! Dijo más del doble. ¡Siete! ¿Y qué le dice el Señor Jesucristo?
Pedro, hasta setenta veces siete, hombre. Son 490 veces, ¿no? ¿Yo le llevo a mi cuenta a mi
esposa y ya va cerca? No. Lo que indica es, perdonas
a esa esposa, a esa persona, mi esposa es la que más me perdona
a mí, no, no, por favor, no me tomen a mal. Ella es muy paciente
conmigo. Perdonas sin límite. No tienes límite para perdonar.
Eso es lo que él quiere decir. Porque está hablando de cada
día. Él no está hablando de toda la vida. Está hablando de cada
día. Entonces, no hay razón para que entre los hermanos en la
fe no haya, perdón, no hay razón. Si es posible hablar, si es posible
tratar con la situación, tiene que buscarse el perdón. En la
oración del Padre Nuestro, ¿qué enseña el Señor Jesús? Padre
Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga
a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada
día. La primera petición que aparece es el pan de cada día.
La segunda petición que aparece, ¿cuál es? Perdona nuestras ofensas. ¡Qué interesante! En lo anterior
de esa oración no existe ni una sola petición aparte de pedir
que venga al reino de Dios. Está enfocada toda en exaltarlo
a Él. Pero cuando empieza a pedir por
la necesidad personal, La segunda petición es perdón a nuestras
ofensas. Así como nosotros perdonamos
a los que nos ofenden. ¿Por qué? ¿Esa oración cuándo
se hace? Todos los días. ¿Cuándo ofendemos?
Todos los días. Miren, ¿quién de ustedes vivió
la semana pasada todos los días sin ofender a nadie? Es decir,
usted vivió una vida perfecta. Tengo un billete de 500 dólares
que quiero regalar, que no he podido regalar, Y si hay alguien,
no hay billetes de 500 para empezar, pero... Todos hemos ofendido. Entonces
necesitamos el perdón de Dios y necesitamos perdonar, porque
eso sucede. Hay una ilustración que quería
usar, pero por tiempo no la voy a usar. La palabra, la parábola
de los dos deudores, en Mateo 18, 23 a 35, dice que este hombre
viene con su señor. debe varias toneladas en peso
de plata, toneladas y su señor le dice lo siento pero te vamos
a vender como esclavo Porque me tienes que pagar ya. Y este
hombre se dobla, le dice, no, dame tiempo que yo te voy a pagar.
Le pide, ten misericordia. Se compadece de él y le dice,
ok, está bien. Le perdona todo. Se va para la
casa. Se va y encuentra a su siervo que le debe como 100 dólares.
Lo agarra del cuello. Literalmente, cuando usted lee
ese texto, lo que indica el sentido en griego, dice que lo arrastró.
Lo arrastró de una parte del pueblo hacia otra parte. Del
cuello se lo llevó. cobrándole lo que le debía. Y
este otro hombre le dice, ten paciencia conmigo porque te lo
voy a pagar. Él sí podía pagar. Cien dólares
se podían pagar. Varias toneladas de plátano las
podía pagar el otro y a él le perdonaron todo. Y a este que
le debía cien, no le quiso perdonar. Ordenó que lo vendieran y lo
metieran en la cárcel. Y el Señor escucha eso. Y dice,
siervo malvado. La descripción que el Señor da
allí es Dios hablando de una persona que no quiere perdonar.
Una persona que no perdona le dice, eres un malvado. Que se
puede juntar con eres un maldito. Es lo mismo. Es un malvado. Entonces,
Pablo está diciendo, revístanse de esto. vivan así porque son
hijos de Dios, si están en la fe, están en la vida del creyente,
revístete de esto, no vivas como los mundanos, no vivas como los
que no tienen Dios, ni esperanza, ni futuro. Estás revestido de
Cristo, estás en Cristo, vive así, hace estas cosas. Lo que
le está diciendo allí a los colosenses, Y allí en la oración del Padre
Nuestro al final dice, si no perdonan los pecados a los que
los ofenden, Dios no los va a perdonar a ustedes. No está hablando de
la salvación, porque la salvación nunca es condicionada. Está hablando
de la relación con Dios. Por eso Pedro le dice a los esposos,
si son ásperos con sus esposas, Dios no va a escuchar su oración,
porque no hay perdón en su corazón. Dios no lo va a escuchar. Entonces,
esto que acabo de leer, que es la lista que Pablo le dice a
los creyentes, y hay más, pero aquí vamos a terminar. cuando
Dios escogió al creyente, cuando dice que Dios ama al creyente,
cuando dice que Dios calla de amor mirando a su pueblo y después
canta con júbilos, canto de júbilos, pero leímos después en Efesios
4 que esa elección que Dios dice, esa relación que tiene es hecha
a causa de la obra de Cristo. Cristo mostró mansedumbre, Cristo
mostró bondad, Cristo mostró humildad, Cristo perdonó a los
que lo estaban clavando en la cruz y dijo, Padre, perdónalos,
no saben lo que hacen. es la misma obra que Dios hizo
por el creyente somos esa persona que fue perdonada toneladas de
plata que no podíamos pagar y cuando alguien nos ofende son cinco
dólares que nos deben podemos hacerlo porque no demanda lo
que Dios hizo por nosotros demanda algo a un nivel muy diferente
pero con el mismo poder con que Dios lo hizo a través de su Hijo
Jesucristo. Podemos vivir así, si le creemos al Señor y le obedecemos
a Él. ¿Por qué no nos ponemos de pie
y vamos a cerrar con una oración? Padre, gracias por la obra maravillosa
que es afirmada aquí. Que fuimos escogidos de Dios,
santos, amados. Señor, tenemos todo ese amor
de Tu parte, esa bondad, esa misericordia, esa compasión. Ese perdón, esa gracia que tú
has derramado sobre nosotros para adaptarnos como tus hijos
y lo demostraste por la obra de Cristo. Y Pablo dice, entonces
el creyente así se reviste y nos está pidiendo algo que tú no
hiciste, tú mismo lo hiciste a través de tu Hijo Jesucristo
cuando estuvo aquí en la tierra. Señor, podemos hacer esto. Podemos vivir así. Podemos mostrar
tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Podemos soportarnos los unos
a los otros. Podemos perdonarnos unos a otros,
así como Cristo nos perdonó. Podemos hacer eso, Señor. Gracias
por la instrucción que recibimos, porque es a Cristo a quien servimos,
es a Él a quien seguimos. y es Él el que nos indica cómo
vivir esta vida de creyentes aquí en la tierra. y queremos
hacerlo, Señor, ayúdanos. Oramos, Señor, por las personas
que no están en Cristo, no han sido perdonados sus pecados,
viven todavía en sus pecados como enemigos de Dios. Rogamos,
Señor, por esta bondad, por esta compasión, por este amor que
Tú quieres mostrar a través de la obra de Tu Hijo Jesucristo
para el perdón de sus pecados, que puedan venir a Ti, Señor.
Te lo pedimos, Padre. En el nombre de Jesucristo, esperamos
que nos uses esta semana para mostrar amor, compasión, bondad,
mansedumbre, humildad, unos con otros, Señor. Para que tu nombre
así sea exaltado, para que la iglesia sea fortalecida, edificada
en amor, Señor. Gracias, Padre, en el nombre
de Jesucristo. Amén y Amén.
Escogidos, Santos y Amados
Series COLOSENSES
Pablo usa tres verbos que describen de manera magistral la posición del creyente como escogido, santificado y amado por Dios, por tanto en base a esta obra divina a su favor, el creyente es responsable de revestirse de la vida nueva que ha recibibido.
| Sermon ID | 923205466967 |
| Duration | 1:13:31 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 3:12-13 |
| Language | Spanish |
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