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El predicador, un gran predicador
Charles Spurgeon, en una de sus ilustraciones hace la siguiente
pregunta. Él dice, ¿cuántas cosas hay en
el mundo las cuales ponemos sobre nuestras mesas e incluso las
comemos que si las pusiéramos bajo un microscopio nos daría
temor tocarlas? pues veríamos todo tipo de criaturas
desagradables que se arrastran por todos lados, cosas que jamás
nos hemos siquiera imaginado. El pasaje que vamos a estudiar
hoy podríamos decir que es como un vistazo al microscopio de
Dios. Es Dios poniendo a la humanidad
bajo su microscopio y observando en detalle ¿Cómo somos los seres
humanos? Romanos, capítulo 3, versículos
del 8 al 19. Romanos 3 del 8, perdón, del
9, lo dije al revés, del 9 al 18. Dice así, ¿Qué pues? ¿Somos nosotros
mejores que ellos? ¡En ninguna manera! Pues ya hemos
acusado a judíos y a gentiles que todos están bajo pecado. Como está escrito, no hay justo
ni a uno. No hay quien entienda. No hay
quien busque a Dios. Todos se desviaron. A una se
hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno. No
hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta.
Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo
de sus labios. Su boca está llena de maldición
y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar
sangre. Quebranto y desventura hay en
sus caminos. Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante
de sus ojos. Oremos. Amado Dios, Nos estamos acercando
a un pasaje muy conocido donde tú nos das tu diagnóstico de
la humanidad. Nos dices en detalle cómo somos
los seres humanos. Ayúdanos, oh Padre Santo, a aceptar
estas descripciones Y a entender, oh Dios, ante la profundidad
y la gravedad de nuestro pecado, cuán grande y profunda es también
nuestra necesidad de un Salvador. Perdónanos, oh Dios, si en algún
momento nos hemos sentido mejores y ayúdanos, oh Padre Santo, a
ser humildes y dependientes de Ti. Ahora que estamos estudiando
Tu Palabra juntos, Necesitamos la ayuda de tu Santo Espíritu
para que nos guíe, nos ilumine, nos muestre la verdad y haga
calar profundamente cada una de estas palabras en cada uno
de nuestros corazones. Así que conforme a tus promesas,
como todos los domingos, te rogamos, oh Dios, que continues en cada
uno de tus hijos la obra que has empezado. Conforme a tus
promesas, Porque tú dijiste que no dejarías inconclusa esta obra,
que no abandonarías la obra de tus manos, que completarías la
obra que estás haciendo en nosotros hasta el día de Jesucristo. Te
pedimos esto en el nombre de Jesús. Amén y amén. Recuerden que hasta ahora Pablo
ha estado argumentando acerca de... El punto que ha venido
remachando es que Dios no hace acepción de personas, ¿verdad?
Y les está hablando a los judíos. y habla acerca de los griegos
también y él dice que todos van a ser juzgados por igual todos
serán juzgados igual judíos y griegos no hay distinción no son mejores
los judíos ya dijo por tener la circuncisión y que la verdadera
circuncisión era la del corazón que tienen algunas ventajas los
judíos si tenían algunas ventajas ellos habían recibido la ley
la revelación de dios directamente antes que cualquier otra nación
en el mundo y son fueron el pueblo escogido por Dios de en medio
de las naciones entonces por ese lado tenían una posición
privilegiada, pero ante el juicio de Dios, eran exactamente iguales
que los gentiles. Iban a ser juzgados todos de
la misma manera, juzgados por o conforme a la ley. Ese es el
juicio que todos vamos a recibir, el juicio que todos enfrentamos,
es la ley de Dios. Entonces ahora, de nuevo, Pablo
se anticipa a ese objetor imaginario, ¿verdad?, que él tiene en su
cabeza. Y este Objetor Imaginario pregunta, ¿Entonces qué? ¿Somos
nosotros mejores que ellos? ¿Y quiénes serán ese nosotros
del que está hablando Pablo en este caso? que está hablando de cristianos
está hablando de él y otros creyentes porque ya dijo los judíos no
son mejores por ser judíos los gentiles van a ser juzgados por
igual ya contrastó estos dos grupos y ahora llega y vuelve
a ver hacia los creyentes que imagínense ellos ya han confiado
en cristo son personas de iglesia por decirlo así somos nosotros
y podríamos decir Tal vez nosotros somos mejores que los gentiles
y mejores que los judíos porque hemos creído, estamos en la fe,
estamos en Cristo, somos creyentes. Y la respuesta de Pablo es, de
ninguna manera. Dios no vio algo mejor en nosotros. Dios no nos eligió perdón porque
fuéramos especiales. No nos eligió porque fuéramos
superiores al resto de la humanidad. Nadie en sí mismo es especial. Nadie en sí mismo es mejor que
los demás. Nadie en sí mismo merece la salvación. Nadie en sí mismo se gana la
salvación. Entonces, ya hemos denunciado
que todos, dice Pablo, todos, judíos y griegos, están bajo
pecado. Ese es el punto que ha venido
señalando Pablo hasta este punto. Entonces, los creyentes no han
sido diferentes, no son diferentes. Y cuando dice que todos, judíos
y griegos, están bajo pecado, ¿quién queda por fuera? Nadie. Toda la humanidad está bajo pecado. Y luego procede Pablo a hacer
esa descripción nefasta de la humanidad. Pero lo cierto es
que todos estamos bajo pecado. Todos pertenecemos a la humanidad
caída. A unos creyentes nacimos ahí.
¿Cierto? Entonces no hay nada especial
en nosotros en ese sentido. Todos estamos o estábamos bajo
condenación. Esa era la realidad. Todos estábamos
bajo el dominio del pecado. no tuvimos una experiencia diferente,
todos estábamos bajo ese dominio, todos estábamos siendo controlados
por el deseo de pecar constantemente, todos estábamos en necesidad
de alguien que rompiera ese dominio, de alguien que viniera a liberarnos
del control del pecado, todos estábamos en necesidad de Cristo,
no hay nadie en la raza humana, nadie, escuchen bien, no hay
nadie en la raza humana que escape esta Realidad es un problema
universal. Judíos, griegos, todos los seres
humanos. Y empieza en el versículo 10
la descripción terrible. Como está escrito. no hay justo
ni a uno. Prestemos atención a ese cómo
está escrito porque todo esto que está a punto de decir Pablo
son citas, son puras citas del Antiguo Testamento. Entonces
voy a leer las citas para ustedes, para que vean que esto no fue
algo que se le ocurrió a Pablo, viene desde el Antiguo Testamento.
Salmo 14, del 1 al 3 dice, dice el necio en su corazón, no hay
Dios, Se han corrompido. Hacen obras abominables. No hay
quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos.
Ahí está Dios con su microscopio. Jehová miró desde los cielos
sobre los hijos de los hombres para ver si había algún entendido
que buscara a Dios. Todos se desviaron. A una se
han corrompido. No hay quien haga lo bueno. No
hay ni siquiera uno. El Salmo 53, versículo 3, cada
uno se había vuelto atrás, todos se habían corrompido. No hay
quien haga lo bueno, no hay ni aun uno. Salmo 5, 9, porque en
la boca de ellos no hay sinceridad, sus entrañas son maldad, sepulcro
abierto es su garganta, con su lengua hablan lisonjas. Salmo
140, versículo 3, agusaron su lengua como la serpiente, veneno
de áspid, áspid es serpiente, veneno de áspid hay debajo de
sus labios. Salmo 10, 7, llena está su boca
de maldición y de engaños y fraude, debajo de su lengua hay vejación
y maldad. Isaías 59, del 7 al 8, sus pies
corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente.
Sus pensamientos, pensamientos de iniquidad, destrucción y quebranto
hay en sus caminos. No conocieron camino de paz,
ni hay justicia en sus caminos. Sus veredas son torcidas. Cualquiera
que por ellas fuere, no conocerá paz. Salmo 36, versículo 1, la
iniquidad del impío me dice al corazón, no hay temor de Dios
delante de sus ojos. Eclesiastes 7, 20, ciertamente
no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque. Proverbios 1, 16, porque sus
pies corren hacia el mal y van presurosos a derramar sangre. No hay justo, dice Pablo, ni
aun uno. Ni aun uno. Y vamos a ver varias
declaraciones a lo largo de estas citas que señalan esa universalidad
del pecado. Ni aun uno. No hay justo. Nadie
está bien con Dios. Nadie está justificado delante
de Dios por naturaleza. Todos son culpables ante Dios. Esa es la realidad de la humanidad.
Versículo 11. No hay quien entienda. No hay
quien busque a Dios. No hay nadie verdaderamente sabio
para las cosas de Dios. El pecado afecta el intelecto,
sí, pero aquí no está hablando solamente del intelecto. Está
hablando de un sentido moral, espiritual, de las cosas de Dios,
de la religión. Nadie entiende la verdad moral. Nadie entiende la verdad espiritual.
Nadie entiende los caminos de Dios, la verdad de Dios. El entendimiento
y la sabiduría en el Antiguo Testamento tenía que ver con
ir en pos de Jehová, de andar por los caminos de Dios. Y a
eso es a lo que se refiere Pablo aquí. No hay quien busque a Dios. Nadie se vuelve hacia Dios. Nadie anhela ir detrás de Dios. Nadie va en pos de Dios. Nadie
busca la ayuda de Dios para esa justicia que nadie tiene. Entonces,
no hay nadie justo y no hay ninguno que busque a Dios para obtener
esa justicia. Versículo 12. Todos se desviaron. A una se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no
hay ni siquiera uno. Todos se han apartado de Dios
y de sus caminos. Todos se han alejado del camino
hacia la gloria de Dios. Todos han evitado a Dios, deliberadamente,
no accidentalmente, no por error. No es, ups, yo no sabía que Dios
existía. No. Todos se han vuelto en contra
de Dios o le han dado la espalda a Dios. No tienen a Dios en mente. Y vemos así a la humanidad a
nuestro alrededor. Y nosotros mismos éramos así.
no nos interesaba a Dios y tal vez usábamos su nombre pero pero
no era el centro de nuestra vida y en ese sentido es que se hicieron
inútiles porque para quien fuimos creados cuál es el propósito
con el que fuimos creados la gloria de Dios fuimos creados
para vivir para él y en la medida que el hombre no vive para Dios
que es es inútil se ha dañado su propósito se ha corrompido
el propósito con el que fue creado No sirven para lo bueno. No sirven para buscar la gloria
de Dios. Todos han perdido ese valor como
reflejos de la gloria de Dios con el que fuimos creados. Como lámparas creadas para alumbrar
pero que ahora están en un escritorio de pisapapeles. Esa idea. Fuimos creados para reflejar
la gloria de Dios, pero a raíz del pecado y haberle dado la
espalda, estamos fuera de nuestro propósito, haciendo cosas que
no tienen nada que ver con aquello para lo que fuimos creados. Inútiles.
Inútiles. No hay quien haga lo bueno, dice.
Nadie muestra bondad, nadie practica la bondad realmente definida
como aquello que hacemos para la gloria de Dios. Nadie hace
eso. Hay apariencia de bondad en el
exterior. Pero no hay una bondad verdadera
que busque la gloria de Dios. Y es que por eso es importante
la imagen del microscopio. Porque cuando tenemos una manzana
y la estamos viendo así, con nuestros ojos desnudos, se ve
muy rica y apetitosa y roja, jugosa, ¿verdad? Pero al ponerla
bajo el microscopio es que nos damos cuenta de lo que realmente
está ocurriendo. Eso es lo que Dios nos está haciendo.
Tal vez desde lejos parece que hay bondad. Tal vez desde lejos
parece que hay justicia. Hay vestigios. Pero nadie en
el microscopio de Dios busca su gloria. Nadie en el microscopio
de Dios está siendo verdaderamente bueno. No hay ni siquiera uno. De nuevo, universalidad. No hay
ni siquiera uno. Versículo 13. Sepulcro abierto
es su garganta. Con su lengua engañan. Veneno
de áspides hay debajo de sus labios. Podríamos decir, así
ambientico, hablan pestes. ¿Verdad? Eso es lo que hacen.
Sus bocas lleven a muerte. Esa es la imagen que está pintando
Pablo. Hablan palabras sucias. Lo que
dicen produce muerte. Sus palabras sirven para devorar
a otros, para destruir, para dañar, para matar. Con su lengua
dice, engañan. Adulan, pero esconden los motivos
verdaderos de su corazón. Hablan con dulzura cuando buscan
amargar. Son traicioneros. No se esfuerzan
por la verdad, no persiguen la verdad. Y así andan todo el tiempo. Presente, simple. Hábito. Engañan. Con su lengua. Eso es. Ese es su modo de vida. Veneno
de áspides hay debajo de sus labios. Sus palabras son venenosas
y mortíferas, siguiendo el ejemplo del mismo satanás que es la serpiente
antigua. Versículo 14. Su boca está llena
de maldición y de amargura. Boca llena. De nuevo, esa idea
de hábito. Esto es su condición normal. De la abundancia del corazón
habla la boca. Maldición. amargura, invocan
el juicio de Dios sobre otros con mala intención y hay odio
y desprecio en sus palabras. Versículo 15, sus pies se apresuran
a derramar sangre. Son violentos. Y vemos el crecimiento
de la violencia en nuestro país, que todavía sigue siendo un país
muy pacífico en comparación con otros. Pero si ustedes observan,
hay violencia y es fácil detonar. ¿Verdad? Vemos gente que tiene
la mecha corta y con cualquier cosita están listos para arrancarse
y ser violentos, incluso llegar a crímenes atroces. Siempre listos. para matar, siempre listos para
derramar sangre a la menor provocación, lastiman y no les importa y a
veces hasta se jactan de esa actitud desdeñosa. No les preocupa,
poner en riesgo el bienestar de otros. Y así comienza, a veces
no es agresión directa, pero muchas veces vemos en la humanidad
esa falta de consideración hacia los demás, ¿cierto? personas
que no pueden ver más allá de sus propias narices y hacen y
deshacen y no les importa el efecto que eso pueda tener en
las vidas de otros y por lo tanto en sus caminos dejan un rastro
versículo 16 de quebranto y desventura Ruina y miseria a su paso. Destrucción, aflicción, sufrimiento. Esa es su historia. Ese es su
legado. Hermanos, nosotros estábamos allí. Nosotros andábamos así. Sin conocer, versículo 17, el
camino de paz. Se puede entender de varias maneras.
Puede ser que no sabían dónde encontrar paz. Puede ser que
no les interesaba promover la paz entre los demás. Puede ser que ellos mismos en
sus vidas no tenían paz. O puede ser que no experimentaban
la paz con Dios. En todo caso, las tres se desprenden
de lo mismo. Si no tengo paz con Dios, no
puedo tener paz en mi interior y no voy a promover la paz con
los demás. No hay temor de Dios delante
de sus ojos. Versículo 18. Viven sin reverencia
hacia Dios. No le dan ningún valor a Dios. no glorifican a Dios. La idea
de la gloria de Dios tiene que ver con el peso de Dios, el valor
que tiene Dios. Lo más valioso, lo más pesado,
lo más glorioso es Dios. Entonces, cuando alguien no tiene
reverencia por Dios, le está quitando peso. Está diciendo,
no es Dios lo más importante. No es Dios lo más glorioso. No le honran, sino que lo rechazan. No temen siquiera el juicio de
Dios. Actúan como si Dios no existiera. Dije al principio que no hay
nadie en la raza humana que escape esta realidad. Hay uno. Hay un ser humano, el
Dios hombre. que escapa esta descripción.
Jesús. Jesús vino a romper ese dominio
que nos sometía a todos. Cuando nosotros estábamos bajo
pecado, Él nació y vivió una vida sin pecado. Él es verdaderamente
justo. Él sí que es justo. Él es la
justicia. Todo lo que hizo fue justo delante
de Dios. Y Él no solamente es justo, sino
que es el que justifica. Sólo Él nos puede justificar,
porque Él llevó la vida sin pecado que nosotros jamás podríamos
haber llevado, ni podremos llevar jamás. Y ese es el punto de la
obediencia de Cristo. que por la fe, cuando creemos
en Él, Dios nos justifica, no porque nosotros seamos buenos,
no porque nosotros hayamos hecho suficiente para ser justificados,
sino porque Jesús hizo todo lo necesario. Él vivió la vida perfecta
en nuestro lugar y pagó en la cruz el precio por nuestro pecado
para darnos a nosotros su justicia. Justificados, pues, por la fe. Veremos eso la próxima semana.
Jesús entiende los caminos de Dios a la perfección. Él sí entiende. Y no solamente los entiende,
los da a conocer. Él mismo es. Encierra en sí mismo
las riquezas de la sabiduría y del conocimiento. Y Él por
Su Espíritu Santo, que hoy mora en los creyentes, nos puede guiar
verdaderamente por los caminos de Dios, verdaderamente siguiendo
la Palabra de Dios, verdaderamente aplicando la Escritura en nuestras
vidas. Cuando nadie buscaba a Dios, Dios nos buscó a nosotros. Dios vino en la persona del Hijo. a buscarnos en una misión, una
misión perfecta, absoluta, definitiva, y la cumplió a la perfección. Él vino a darnos la ayuda para
justicia que nosotros no estábamos buscando, pero que necesitábamos
desesperadamente. ¿Y cómo nos justifica? Bueno,
porque cuando no hay ninguno bueno, Él sí lo fue. Él hizo
lo bueno en el sentido pleno de la palabra, vivió toda su
vida para la gloria de Dios, siguió los caminos de Dios al
pie de la letra, vivió plenamente dándole el peso a Dios. Cada palabra de su boca fue buena. agradable y lejos de ser palabras
de muerte y de destrucción, fueron palabras de vida, de bendición,
de salvación. Como dijo Pedro, ¿a quién iremos?
¿A quién iremos si sólo tú tienes palabras de vida? Todo por nosotros. Obediente por nosotros y también
fue muerto por nosotros. Esos violentos que andan viendo
a ver cómo derraman sangre, él cayó en manos de esos violentos.
Y su sangre fue derramada por los violentos. Fue quebrantado,
fue afligido, sufrió, murió. Y ese fue el precio, mis hermanos,
de nuestra paz. No conocíamos la paz. No conocíamos camino de paz. Pero Jesús trajo verdadera paz. Él nos reconcilia con Dios. y
nos devuelve el propósito para el cual fuimos creados. Ahora
podemos tener temor de Dios delante de nuestros ojos. Estamos conscientes
de Dios todo el tiempo. Sabemos que Dios existe y no
sólo que Dios existe, sino que somos suyos y Él es nuestro.
Y vivimos ante su presencia todos los días. Él es el centro de
nuestros pensamientos. Somos conscientes de nuestra
total dependencia de Él. Somos conscientes de nuestra
responsabilidad delante de Él. Queremos andar conforme a Su
voluntad, cada vez más, cada vez mejor. Y esto es solamente
la obra del Espíritu de Cristo en nosotros que nos ayuda a darle
el peso a Dios en nuestras vidas que Él tiene. Dicho de otra manera,
nos ayuda a glorificar a Dios. Vivimos para Su gloria. por la
obra de Cristo en nosotros, porque hemos sido devueltos a nuestro
propósito. Ya no somos esas lámparas apagadas
pisando papeles. Nuestro Señor ha vuelto a encender
la luz en nuestras vidas para que podamos vivir para la gloria
de Aquel que nos creó. Cuando veamos este tipo de veredictos
terribles en la humanidad, recordemos siempre que hubo uno, el Dios
Hombre que vino a restaurar todo eso que estaba roto. Jesús vino
a sanar todo lo que estaba dañado, vino a purificar todo lo que
estaba podrido y eso fue lo que hizo en nosotros, en nuestros
corazones. Él es nuestra paz, Él nos reconcilia
con Dios y esa reconciliación La disfrutamos no con méritos,
no con obras, no con esfuerzo propio, sino poniendo toda nuestra
fe, descansando y dependiendo de la obra de Jesús a nuestro
favor. Ese es el evangelio de Jesucristo. Ese es el evangelio que hemos
creído, el evangelio que se nos ha llamado a predicar. Y a partir
del próximo sermón estaremos abarcando más profundamente este
evangelio. Pero recordemos, hermanos, no
somos justificados por obras. Somos justificados por la fe
en ese hombre diferente. Por la fe en ese hombre que fue
la excepción a la regla. Nuestro Salvador, Jesucristo,
a Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Depravación total
Series Romanos
| Sermon ID | 92232223248161 |
| Duration | 27:14 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Romans 3:9-18 |
| Language | Spanish |
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