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Hoy día va a ser un tema especial
esta mañana por la fecha de celebrar nuestro aniversario, el aniversario
del séptimo aniversario de la iglesia y así que vamos a estar
desarrollando cómo crece la iglesia, cómo crece la iglesia. Vamos
a entregar este tiempo al señor una vez más, que Dios realmente
nos ayude a entender su palabra y lo que él tiene para nosotros
hoy. Gracias, señor, por esta mañana.
Gracias por lo que tú nos has dado en tu palabra. Gracias por
tu fidelidad para con esta iglesia y lo que podemos celebrar también
hoy día en cuanto a nuestro aniversario. Sabemos que dependemos de ti
y que el crecimiento verdadero solo viene de ti. Gracias, Señor,
en tu nombre. Amén. Así vamos a estar viendo los
cinco puntos ahí en su bosquejo respecto a cómo crece una iglesia
y les aseguró que no va a haber
nada nuevo esta mañana. Pero tal como Pedro dijo a sus
destinatarios, él dijo, por tanto, siempre estaré listo para recordarles
estas cosas, aunque ustedes ya las saben y han sido confirmados
en la verdad que está presente en ustedes. Considero justo,
mientras esté en este cuerpo, estimularlos recordándoles estas
cosas. Así que esta mañana va a ser
un tiempo de reflexión, un tiempo de recordar lo que necesitamos saber y cómo
Dios hace que su iglesia crezca. En eso podemos hacer una pregunta. Bueno, algunas preguntas, pero
para empezar. Nuestra iglesia, la pregunta
es, ¿Nuestra iglesia está creciendo y dando fruto para nuestro señor? Y yo creo que la respuesta es sí. Estamos creciendo, tal vez lentamente. Tal vez muy lentamente a veces,
pero sí estamos creciendo. Y otra pregunta para ayudarnos
a pensar en esto. Si tú te trasladarías a otra
ciudad para tener que buscar otra iglesia, es más o menos
conforme a la encuesta que he hecho, ¿qué estarías buscando
en esa iglesia? Espero que diría bueno, que sea
una iglesia bíblica. No es cierto. Pero qué significa
una iglesia bíblica? Bueno, sería que una iglesia
que anda en el temor de Dios. Una iglesia que es fiel a Dios,
que depende de él. Es una iglesia que muestra amor
genuino uno para con otro. Y en sí, eso fue las respuestas
más amplias de lo que recibí de las personas que participaron
en la encuesta. Y obviamente había varias otras
también. Así que la pregunta para nosotros
es, ¿cómo debe ser nuestra iglesia? Nosotros debemos ser tal iglesia
y vamos a estar desarrollando esas características esta mañana
en la prédica para recordarnos de lo que Dios nos ha dado, quienes debemos ser para que
seamos tal iglesia. Y eso es para que crezca la iglesia. No necesitamos a las innovaciones
humanas. No necesitamos buscar, como han
hecho Rick Warren y sus 40 días y 40 cosas para hacer crecer
su iglesia. No necesitamos los métodos humanos. Solo necesitamos saber lo que
Dios dice y depender de él. En Hechos 9, 31, los dos pasajes
de base de esta mañana. Entretanto, la iglesia gozaba
de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada, y
andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu
Santo, seguía creciendo. andando en el temor del Señor
y en la fortaleza del Espíritu Santo. Seguía creciendo. Y el
otro pasaje, Colosenses 3, versículos 12 a 17. Entonces ustedes, como
escogidos de Dios, santos y amados, revístense de tierna compasión,
bondad, humildad, mansedumbre y paciencia, soportándose unos
a otros y perdonándose unos a otros. Si alguien tiene queja contra
otro, como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístense
de amor, que es el vínculo de la unidad, que la paz de Cristo
reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados
en un solo cuerpo, y sean agradecidos. Que la palabra de Cristo habite
en ustedes en abundancia, con toda sabiduría, enseñándose y
amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. cantando a Dios con acción de
gracias en sus corazones y todo lo que hagan de palabra, de hecho,
háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por
medio de Él a Dios, el Padre. La verdad principal, la iglesia
de Dios crece cuando vive en el temor del Señor, creciendo
en la oración, la santidad y el amor genuino para con otros.
Entonces es muy sencillo, no es muy difícil. En cuanto a lo
que dice, lo difícil es ponerlo en práctica. Así que ¿qué es
el temor de Dios? El temor de Yahweh fundamenta
al creyente en todo porque le orienta hacia él, que es el centro
y el soberano de todo. Con este temor, el creyente no
temerá ni el hombre ni las circunstancias difíciles, llegando a ser de
ánimo para otros creyentes y testimonio para los no creyentes. Y para
empezar, podemos hacer la pregunta, ¿qué es lo que tú temes? ¿Qué
es lo que te mantiene despierto en la noche? Si estás casado,
¿cuáles cosas son los asuntos por los cuales tienen unas peleas,
discusiones con su cónyuge? Porque normalmente tiene que
ver con sus temores. Muchas veces tememos no tener
los recursos suficientes. Tememos las enfermedades. Tememos
el rechazo de amigos, familiares. Tememos no lograr objetivos personales. Tal vez tenemos el rechazo de
la sociedad por ser creyente o aún hasta ser perseguido por
ser creyente. Todos vivimos en el temor de
algo. Yo creo que eso es cierto. Vivimos
temiendo algo o alguien, podemos decir. Puede ser el temor de algo de
la creación o puede ser el temor del creador. Solo hay esas dos
opciones. Dios nos ha llamado a temerle
solo a él. Y ese temor se refleja en confiar
en él, para no temerle ni al hombre, ni a las circunstancias
difíciles. ¿Qué es el problema principal
del hombre? Dice en Romanos 3, 18, no hay
temor de Dios delante de sus ojos. Un no creyente, por definición,
no tiene temor de Dios. ¿Pero qué es la característica,
una característica fundamental para el creyente, para uno que
forma parte del pueblo de Dios? Teme a Dios. El creyente vive
diferente. Su fundamento es totalmente diferente. Los del mundo temen las cosas
del mundo. Nosotros, si somos del Señor, tememos a Dios. Y
obviamente, si somos creyentes, ya no necesitamos tener el temor
respecto al castigo. Más bien es un temor reverencial,
entendiendo su grandeza, que él es infinito, que él es soberano,
todopoderoso, pero también su condescendencia para con nosotros,
sus hijos. En Hechos capítulo 4, y vamos
a ir pasando por varios pasajes en estos diferentes puntos esta
mañana. Hechos capítulo 4, versículo 13 dice, Al ver la confianza
de Pedro y de Juan y dándose cuenta de que eran hombres sin
letras y sin preparación, se maravillaban, reconociendo, reconocían
que ellos habían estado con Jesús. Ellos reconocían que habían estado
con Jesús. Y la semana pasada se predicó
de la autoridad de Jesús. Y estos discípulos manifestaban
esa misma autoridad. ¿Por qué? Porque no temían a
esos hombres que querían perseguirlos, querían hacerles callar sobre
Jesús. Más bien, tenían el temor a Dios. Ellos temían a Dios. Ellos no
temían las consecuencias humanas por compartir su fe. por vivir y proclamar la verdad. Y solo cuando ya vamos confrontados
con eso, es que nos damos cuenta de cuánto tememos eso. Y en Filipenses, Pablo dice,
habla de que por sus prisiones, muchos han sido animados respecto
a compartir el Evangelio. viendo la fidelidad de Dios para
con Él en su condición de prisionero, ellos sí estaban animados. Así
que cuando nosotros tememos a Dios, cuando nuestra vida sí está orientada
hacia Él, vamos a ser de ánimo para otros creyentes. Pasamos
a 1 Pedro capítulo 3. 1 Pedro capítulo 3. Dice, versículo 13, perdón, 1
Pedro 3, 13. ¿Y quién les podrá hacer daño
a ustedes si demuestran tener celo por lo bueno? Pero aun si
sufren por causa de la justicia, dichosos son, y no tengan miedo
por temor a ellos, ni se turben. sino santifiquen a Cristo como
Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar
defensa ante todo el que les demanda razón de la esperanza
que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre
y reverencia, teniendo buena conciencia para que, en aquello
en que son calumniados, sean avergonzados los que hablan mal
de la buena conducta de ustedes en Cristo. Y ahí, otra vez, el
autor les está animando a no tener el temor ni el miedo que
tiene el mundo. Y eso está haciendo referencia
a un pasaje en Isaías 8, en lo cual había diferentes conspiraciones,
había diferentes temores respecto a ser conquistado o llevado a
cautiverio y varias cosas semejantes a eso que el pueblo estaba pasando. Y dice, voy a leer en Isaías
8. Versículo once, Isaías ocho once. Pues así dice Yahweh. Me habló
con gran poder y me instruyó para que no anduviera en el camino
de este pueblo y dijo No digan ustedes. Es conspiración a todo
lo que este pueblo llama conspiración. Ni temen lo que ellos temen,
ni se aterrorizan a Yahweh de los ejércitos. Es a quien ustedes
deben tener por santo. sea él su temor y sea él su terror. Entonces él, y eso es clave en
esto, él vendrá a ser santuario. ¿Para quiénes? Los que temen
a él. Pero piedra de tropiezo y roca
de escándalo para ambas casas de Israel. Nosotros podemos vivir de la
misma manera que el mundo, pero no es lo que Dios nos ha
dado. Y aquí en ese pasaje, y Pedro cita ese pasaje para decirle
a sus destinatarios, no viven como los del mundo. No tengan
el mismo temor, el mismo miedo que ellos tienen. Más bien, Solo
tener al Señor por temerle a Él y entender que Él es el único
verdadero Dios, que Él es el único que es digno de ser temido. El profeta en ese pasaje en Isaías
les llama al pueblo a tener el fundamento, ese fundamento del
temor de Yahweh. Y ese temor es para dar paz en
circunstancias sumamente difíciles. Es para dar paz, tranquilidad. Ese temor es de ánimo para otras
personas, como ya hemos hablado. Y ese temor también es para testimonio
a los no creyentes. Volviendo primero de Pedro 3,
versículo 16, dice, teniendo buena conciencia para que en
aquello en que son calumniados, sean avergonzados los que hablan
mal de la buena conducta de ustedes en Cristo. Va a ser notorio. tal como fue con los discípulos
cuando estaban predicando en la otra cita en Hechos. Ellos no tenían temor de los
hombres. Y cuando nosotros vamos temiendo a Dios, eso es lo que
va a estar pasando en nuestras vidas. El temor de Dios tiene un gran
impacto en nuestra vida personal, en la vida colectiva de la iglesia
y para con los incrédulos. Segundo de Corintios capítulo
cinco, versículo once, segundo Corintios cinco once. Por tanto. Conociendo el temor
del señor, conociendo el temor del señor, persuadimos a los
hombres. Pero Dios, somos manifiestos
y espero que también seamos manifiestos en la conciencia de ustedes.
Otra vez, por tanto, conociendo el temor del Señor, persuadimos
a los hombres. Y el pasaje continúa hablando
de que nosotros somos embajadores de Cristo en el ministerio de
la reconciliación. ¿Pero qué es la base de eso? Es el temor de Dios. Temor de
Dios. Y eso es, si queremos que esta
iglesia crezca, necesitamos ese fundamento aquí. Necesitamos Eso y eso es lo que dicen Hechos
9, 31, el versículo que leí para empezar. Entretanto, la iglesia
gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Semaria edificada y
andando en el temor del Señor. Y en la fortaleza del Espíritu
Santo seguía creciendo. ¿Cómo es que vamos cultivando,
creciendo en el temor del Señor? Bueno, es por medio de la lectura
de su palabra, la meditación. Un buen pasaje que siempre me
anima es Isaías 40, que habla de la grandeza de Dios, el creador,
que ni los gobernantes ni los pueblos enteros delante de él
son nada. Pero aún así, y también él es
el creador de todos los astros del cielo, y aún así él tiene
un cuidado tierno para con su pueblo. Dios siendo creador de
todo, delante de él, los más poderosos de la tierra, todas
las naciones no son nada. Y es meditar en eso. Es meditar
en sus obras grandes que él ha realizado a través de la historia.
Es meditar en su cuidado para con nosotros. Y es meditar en
el juicio venidero de que hemos sido salvados de ese juicio y
del castigo de Dios. Y así que nosotros podemos crecer
en ese temor. Cuando vemos a nuestro ambiente
política, la hostilidad que sigue creciendo hacia Cristo, hacia
Dios, hacia su palabra, ¿qué es lo que debemos meditar? Ha
habido muchos reinos, muchos países, en toda la historia,
que han tenido esa misma perspectiva contra Dios, esa enemistad contra
Dios. ¿Y dónde están ahorita esos gobernantes,
esos reyes, esos dictadores? ¿Dónde están? Han fallecido y
están bajo su juicio. Lo mismo va a pasar hoy día. Entonces la pregunta es, ¿a quién
debemos temer? Como Jesús dijo, no temen al que puede matar el
cuerpo. sino al que puede matar al cuerpo y mandarte al infierno. Y es por medio de meditar en
estas verdades es que nosotros podemos crecer en el temor de
Dios. Continuando la oración. En Hechos 9, 31 otra vez dice
y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del espíritu,
en la fortaleza del espíritu. Seguía creciendo, como es que
nosotros somos fortalecidos. La oración individual y colectiva
es nuestra dependencia de Dios. para que Él dé crecimiento a
su iglesia. Yo les aseguro que tú, ni yo,
va a dar crecimiento real a esta iglesia. Solo es cuando Dios
está obrando por medio de nosotros, en el poder del Espíritu Santo,
que va a dar crecimiento real. Podemos crecer en números, podemos
tener muchas actividades, pero el crecimiento verdadero solo
produce Dios. Y es interesante, Jesús mismo,
el mismo Hijo de Dios, muchas veces iba al monte para orar. A veces pasaba toda la noche
orando. A veces pasaba mucho tiempo orando
y ayunando. Por ejemplo, justo antes de escoger
sus discípulos, Jesús pasó la noche en oración. Y en el Nuevo Testamento, la
oración es nuestro fundamento de dependencia de Dios. Y eso
es algo que hacemos individualmente, colectivamente. Y por eso nosotros creemos que la oración
es fundamental. Por eso abrimos o tenemos esos
espacios de jueves, en el tiempo del estudio
y también oración, y luego también domingo, en la mañana, antes
del culto. Bueno, muchas iglesias ni siquiera
tienen tiempos de oración. Algunas iglesias solo un poco,
¿no? Pero si una persona participa,
y muchas personas piensan que participando en escuchar una
prédica, eso es todo. Para nada. La oración es fundamental. también
para la predicación. Esa predicación que estoy haciendo
ahorita no tiene ningún valor si Dios no está obrando, usándolo,
y eso se fundamenta de nuestra parte con la oración. Dicen, vamos a pasar algunos
pasajes, Efesios 6, 18. Efesios 6, 18, después de hablar
de toda la armadura de Dios, Dice con toda oración y súplica,
oren en todo tiempo en el espíritu y así velen con toda perseverancia
y súplica por todos los santos. Con toda oración y súplica, oren
en todo tiempo en el espíritu y así velen con toda perseverancia
y súplica por todos los santos. Y en nuestro contexto, ¿quiénes
son todos los santos? Sería primero los que participan
en esta iglesia. Y obviamente es orar por otros
creyentes también, otras iglesias. Pero la primera aplicación es
esta iglesia, los que conocemos, los creyentes con los cuales
nosotros participamos. con toda oración. No hay nada
que sea muy trivial ni muy grande para Dios. Hay todo lo que debemos
estar orando. Y anoche estuvimos hablando de
la piedad. Y es interesante cuando pensamos
en eso. La piedad es ser devoto a algo
o alguien. En esta sociedad hay muchos devotos
a la Virgen. Su vida gira en torno a la Virgen. La piedad verdadera es ser devoto
a Dios, a Dios verdadero. Y con esa devoción, ¿qué es lo
que nosotros hacemos? Le tememos y también oramos,
entendiendo que todo viene de Él. Y por eso dice con toda oración
es súplica en el espíritu, entendiendo que solo el Espíritu Santo va
a dar crecimiento. Otra vez podemos inventar cualquier
cantidad de programas. Podemos llenar muchos, llenar
la iglesia con mucha gente. Pero eso no significa crecimiento
real. Y en este tiempo. En el en los
últimos años. Se han ido manifestando iglesias
que dependen de Dios. Iglesias que dependen del esfuerzo
humano. No. Me refiero a lo que ha pasado
con COVID y luego después de eso y como muchas iglesias tenían
temor no de Dios en ese tiempo. Y se va reflejando también en
sus prácticas. Y nosotros necesitamos aprender
y seguir fortaleciendo la oración, porque solo vamos a crecer si
tenemos eso. Dice en Filipenses 4, versículo
6, otra vez, son versículos muy conocidos. por nada estén afanosos. Y de hecho, este es un mandato. Si estamos viviendo afanados,
preocupados, eso es pecado, del cual debemos pedirle perdón
a Dios, pedirle que obre en nuestras vidas. Por nada estén afanosos,
antes bien, ¿qué es lo que debemos hacer en vez de estar afanosos? Mediante oración y súplica, con
acción de gracias. Entonces no es solo la oración
y súplica, con acción de gracias. Y siempre hay mucho por lo cual
dar gracias a Dios. Siempre hay mucho. comenzando
con lo que tenemos en Jesucristo, el Evangelio de Jesucristo. La
herencia eterna, la vida eterna que tenemos en él. El hecho de
que nosotros participemos en su reino, en la expansión de
su reino, nos ha dado propósito para nuestra vida y muchas otras
cosas. Sean dadas a conocer sus peticiones
delante de Dios. Entonces, en lugar de estar afanosos,
¿qué debemos hacer? Dar o estar orando, suplicando
a Dios, dando gracias también. Y la pregunta es, a veces, no,
personas me preguntan, ¿qué debo hacer? Estoy muy preocupado siempre
de estas cosas o lo otro. Aquí está la respuesta. No es
solo para ellos, es para mí. Y también Dios está trabajando
mi vida en esta área también. Porque es fácil de estar preocupado,
afanado de algunas cosas. Y así, ¿qué es lo que Dios nos
dará? Y la paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en
Cristo Jesús. Y hay que recordar otra vez que
Pablo estaba escribiendo esa carta, ¿de dónde? De la cárcel. Sí. Y así que el punto es, por
nada estén afanosos. Y en la paz de Cristo, que sobrepasa
todo entendimiento, el mundo va a entender ¿Qué te pasa? ¿Por qué no estás muy preocupado
por tu situación? Y la respuesta es, tenemos un padre
que nos cuida. ¿A quién damos gracias? ¿A quién
realmente podemos confiar todos esos asuntos? Y hay varios otros
pasajes, Colosenses 3, 15, 16, y otros que ustedes pueden estar
leyendo. Y Mateo 6 también habla de no
preocuparse, más bien entregar sus preocupaciones al Señor. La oración es poner tu vida,
la oración es poner la vida de otros en las manos de Dios. es depender de Dios. La oración,
otra vez, es nuestra dependencia de Dios. Cuando vamos a orar, Efesios
6, 18 dijo, por todos los santos. Cuando vamos a orar aquí en esta
iglesia, conocemos cómo están nuestros hermanos para que podamos
orar por ellos. ¿Cuánto oramos unos por otros? ¿Cuánto oramos por nuestras propias
dificultades y también compartiendo nuestras dificultades
con otros para que ellos oren por nosotros? No solo saber sus
dificultades, más bien es compartir las nuestras. Eso es lo que Dios nos ha dado
para que podamos estar orando por esas cosas. Pero ¿qué tal
de lo que estamos hablando en general hoy día? ¿Cómo crece
la iglesia? Estamos orando para que el reino
de Dios avance por medio de nuestra iglesia. Estamos orando, ¿no? Por ejemplo,
ayer estuvimos algunos en la plaza principal compartiendo
el evangelio ahí. ¿Pero qué es el fundamento de
eso? Es la oración. Y aún es estar
orando por las personas con las cuales hemos tenido contacto
ayer. Estamos orando para que nosotros
tengamos sabiduría, para saber nuestro lugar en cuanto a el
avance del reino de Dios. No podemos hacer todo como iglesia.
Hay muchos ministerios, cosas que una iglesia puede hacer,
que diferentes iglesias hacen para el avance del reino de Dios.
Pero nuestra iglesia necesita saber cuál es lo que Dios nos
ha dado. Y, por ejemplo, qué es lo que
tenemos en el ministerio Andrada. Estamos orando al respecto por
nuestro compromiso en eso, por esas personas en particular,
esos niños, sus padres. Debemos estar orando por eso.
La pregunta es, ¿cómo crece la iglesia? Orando. Orando también
en cuanto a nuestra participación en ese crecimiento. En esta hora, algunas personas en
la encuesta mencionaron el ayuno. Y solo voy a tocar eso brevemente. porque sí requiere desarrollar
el tema más extensamente. Pero en la Biblia, muchas veces,
el ayuno acompañaba la oración para pedirle a Dios que obre
en muchos casos de una forma extraordinariamente y también
en tiempos de mucha dificultad. Por ejemplo, Jesús ayunaba antes
de ser tentado por el diablo. Oraba, ayunaba. En el Antiguo
Testamento había varios tiempos que hacían ayunos por situaciones
especialmente difíciles en ese momento. Pero también Jesús,
en sus enseñanzas, dijo, y cuando oren, como dando a entender que
es una práctica más o menos normal, que debemos estar participando
en eso. Y ese ayuno no es para hacerse
ver que tú estás ayunando. Más bien, el ayuno es para dedicar
el tiempo que usaríamos en cuanto a comer, preparación de comida,
para la oración. Entonces, eso es el propósito
de esta clase de ayuno bíblico, ayuno y oración. Obviamente,
hay ayunos en cuanto a la salud y en cuanto a varias otras cosas.
Pero aquí, cuando estaba hablando de ayuno, es para privarse de
la comida en específico, pero también se puede ayunar de otras
cosas, yo creo, la aplicación. Pero es para dedicarse. específicamente
a la oración. Y sí, es algo que sí debemos
ver y debemos hacer, yo creo, como iglesia. Pasando a la santidad colectiva,
el temor de Dios es el fundamento La oración es nuestra dependencia
de Dios. La santidad colectiva es el crecimiento
espiritual en santidad, es ser conformados a la imagen de Cristo. La santidad da fruto en nuestro
compañerismo en el cuerpo y nuestro testimonio al mundo. Santidad es apartarse del mundo
para ser dedicados al Señor en las actitudes, palabras y acciones.
Es no vivir como los incrédulos. Es vivir diferente. No vivir
como los incrédulos con sus afanes, sus preocupaciones, para amar
y servir al Señor en dependencia de Él. La santidad es ser diferente. El mundo tiene su manera. La
santidad individual y colectiva es ser dedicados al Señor. Dice en 2 Corintios 7, 1, y eso
nos va a ayudar a entender cómo nosotros podemos ir creciendo
en la santidad. Por tanto, amados, teniendo estas
promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne, del espíritu,
perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Limpiémonos de toda inmundicia
de la carne y del espíritu. Es decir, luchamos contra la
carne. Luchamos contra el pecado. Y
en sentido positivo, perfeccionando la santidad. Es decir, viendo
lo que Dios dice de cómo nos debemos comportarnos. En lugar
de guardar amargura, es perdonar. En lugar de ser egoísta, es amar. En lugar de riñas y discusiones,
es a conversar tranquilamente. La santidad en el temor de Dios. Romanos capítulo doce, romanos
doce, uno y dos. Por tanto, hermanos, les ruego
por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como
sacrificio vivo y santo. aceptable a Dios, que es el culto
racional de ustedes. Y no se adapten a este mundo,
sino transformense mediante la renovación de su mente para que
verifiquen cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno y aceptable
y perfecto. Por las misericordias de Dios,
¿qué vamos a hacer? Presentar nuestros cuerpos como
sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios. La santidad, otra vez,
es presentarnos a Dios, no presentarnos al mundo, no entregarnos a nuestras
propias pasiones. Y hay algo muy interesante en
todo eso. ¿Los que se entregan a sus propias
pasiones logran la felicidad? No. No, no logran la felicidad. Los que se entregan al señor
en la santidad, en el temor de Dios, logran la felicidad. Sí, la felicidad verdadera, el
gozo verdadero. Por eso Pablo en la cárcel podía
estar cantando. Él se había entregado al señor. La santidad es apartarse del
mundo para ser entregado al señor. Y obviamente todo lo que voy
desarrollando va en el mismo a la misma línea. Dicen Efesios cinco, los primeros
versículos Efesios cinco uno, sean pues imitadores de Dios
como hijos amados. Y andan en amor, así como Cristo
les amó y se dio a sí mismo por nosotros. Ofrenda y sacrificio
a Dios como fragante aroma. Pero que la inmoralidad, toda
impureza, avaricia, Ni siquiera se menciona entre ustedes cómo
corresponden los santos. Tampoco hay obscenidades, ni
necesidades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien
acciones de gracias. Y dice el primero de Pedro, sean
santos porque yo soy santo. Y esa santidad tiene que ver
con llegar a estar imitando a Cristo. Llegar a estar imitando a Cristo.
No conformarnos a los deseos del mundo, ni a los deseos que
nosotros mismos antes teníamos. Más bien ir luchando contra toda
la maldad en nuestro propio corazón. Una iglesia que se esfuerza en
la santidad apartándose de los deseos egoístas para agradarle
a Dios y servir a otros en lugar de servirse a sí mismo es una
iglesia que va a crecer. Una iglesia que se esfuerza en
la santidad se aparta de los deseos egoístas para agradar
a Dios Para servir a otros en lugar de servirse a sí mismo,
es una iglesia que seguirá creciendo. No hay duda, es cierto. A veces no crece en número, pero
sí crecerá en su espiritualidad y en su santidad, en su amor
por otras personas y en toda su vida espiritual. Continuando,
la participación con otros. La participación con otros. El crecimiento verdadero, tanto
en la madurez de los creyentes como en la salvación de otros,
solo ocurre cuando la iglesia crece en ser un cuerpo orgánico. Debemos entender que una gran
parte, perdón, cuando leemos el Nuevo Testamento, y especialmente
las cartas. ¿A quiénes fueron dirigidas la
mayoría de las cartas? A iglesias, a iglesias, no a
individuos. Y muchas veces, por ejemplo, leemos
Efesios como si fuera una carta dirigida a mí. No, fue dirigida
esa carta a la iglesia en Éfeso. es aplicable a la iglesia, Iglesia
Bíblica de León. Son cosas que necesitamos trabajar
juntos. Y la participación con otros
es fundamental. Muchos actúan como si la participación
en la iglesia local fuera opcional. No es opcional. Si uno no participa
regularmente, con eso quiere decir, ¿no? En los, cada domingo,
y también en las otras reuniones, en todas las que pueden con los
hermanos, está en desobediencia, está en
rebelión contra Dios. Cristo ama a su iglesia. Y Cristo
nos ha dado la iglesia. para que crezcamos juntos. Ningún
creyente va a crecer verdaderamente separado del cuerpo de Cristo.
Yo conozco muchas personas que se han ido de iglesia, se me
dicen, bueno, esa iglesia tiene muchos problemas. Y es cierto,
muchas veces. Y aunque sí, hay algunas razones
legítimas para dejar una iglesia. Pero si uno deja una iglesia
por una razón legítima, tiene que unirse a otra. No hay creyente
solitario. Colosenses 3, 12 a 17. Colosenses 3, el pasaje de hoy,
que dice, entonces ustedes, como escogidos de Dios, santos
y amados. ¿Qué dice? Ustedes, ustedes,
no tú. Revístense de tierna compasión. ¿Uno puede estar revistido, gracias, de tierna
compasión a solas? Para nada. Eso es lo que hace.
Para otro, compasión, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. ¿Son características que podemos crecer
en esas cosas separado de otras personas? Obviamente no. Y esto fue escrito a una iglesia. Soportándose unos a otros. Obviamente,
esa iglesia tampoco era perfecta. Si ellos tenían que soportarse
uno al otro, nosotros vamos a tener que hacer
lo mismo. ¿Qué es la paciencia? La perseverancia. Es exactamente eso también. Muchas veces decimos tonterías
en cuanto a razones por no participar activamente en la iglesia. Y
participar activamente también no es solo venir por el culto
y desaparecer. Es ir conociendo a los hermanos. ¿Cómo puedes orar por un otro
hermano que no conoces? Dice soportándose, versículo
13, unos a otros y perdonándose unos a otros. Obviamente había
pecado en su medio. Tenía que perdonarse. Si no participamos con otros,
no vamos a necesitar eso. Otra vez este es mandato. Como Cristo, ¿cómo debemos perdonar? Como Cristo los perdonó. Así
también, háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístense
de amor, que es el vínculo de la unidad. Que la paz de Cristo
reine en sus corazones. Esa paz es colectiva. Esa paz
es colectiva. No es solo que la paz de Cristo
reino en tu corazón y tu corazón. Y estoy contento si la paz de
Cristo está reinando en mi corazón, por decir. Más bien nosotros
colectivamente. A la cual en verdad fueron llamados
en un solo cuerpo. Y sean agradecidos. Si uno va leyendo las cartas
a esas iglesias, los problemas, un montón de problemas había. Pero en medio de eso, mira lo
que está diciendo. Un solo cuerpo. Y obviamente
está hablando también de la iglesia universal, pero la iglesia universal
se manifiesta en la iglesia local. Y sean agradecidos. Y no sé de
ustedes, pero esa palabra se sigue repitiendo en muchos pasajes
que hemos leído. El agradecimiento a Dios por
varias, es la respuesta a muchas maldades, las quejas, también
las preocupaciones de muchas otras cosas. Y aquí también,
aún, la maldad que uno puede sufrir
a mano de su hermano. Y sean agradecidos. Que la palabra de Cristo habite
en abundancia en ustedes, otra vez, ustedes, colectivamente,
con toda sabiduría, enseñándose y amonestándose unos a otros,
con salmos, himnos, canciones espirituales, cantando a Dios
con acción de gracias en sus corazones. Y todo lo que hagan,
Otra vez, colectivamente, de palabra o de hecho, háganlo todo
en el nombre del Señor Jesucristo. Y muchas veces leemos esto como
si fuera un mandato solo a mi persona individualmente. Obviamente,
son mandatos para mi persona individualmente, pero más bien
eso es lo que se practica en el contexto de la iglesia local. Y varias veces yo les he dicho
a alguien que no se congrega. Mira, cuando tú estableces la
iglesia perfecta, dime para que yo pueda participar en tu iglesia.
Y obviamente es imposible. Esa
persona que está rechazando el cuerpo de Cristo por sus acciones
jamás va a poder establecer una iglesia bíblica. Porque su iglesia
va a ser conforme a sus propios pensamientos. La iglesia de Cristo
se conforma de pecadores que estamos creciendo, que estamos
perdonando uno al otro. Estamos orando uno por otro. Soportamos a otros hermanos. Y, ¿sabes? Otros hermanos tienen
que soportarte a ti. Muchas veces ni pensamos eso.
Nadie me tiene que soportar porque yo soy tan perfecto. No es así. Otros hermanos te tienen que
soportar también. Todo lo que hagan de palabra
o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesucristo.
Así que nosotros necesitamos esa participación en el cuerpo
de Cristo. para conocer, para orar, como
hemos dicho, para animar, para exhortar. ¿Qué tal un hermano
que no participa, pero después quiere dar una palabra de exhortación
para otros? ¿Va a ser recibido? No. La participación requiere esfuerzo. Requiere continuidad, perseverancia. Y muchas veces yo escucho también,
nadie se preocupa de mí. Y la respuesta es, ¿tú te preocupas
de otras personas? ¿De verdad? Porque si es una preocupación
real por otras personas, es una preocupación que va a perseverar. No va a darse por vencido después
del primer rechazo, por decir. Dice en 1 Pedro 4, 10, 11. 1 Pedro 4, 10, 11. Según cada uno
ha recibido un don especial, úselo sirviéndose, no dice siendo
servidos, sirviéndose unos a otros como buenos administradores de
la multiforme gracia de Dios. Y les aseguro que hay varios
dones que el pastor Jaime tiene, que yo no tengo. También el pastor
Edward, pero no solo los pastores, los otros líderes y los miembros. Cada miembro tiene algo para
participar con el cuerpo. Si no participa, todo el cuerpo
sufre. Y eso es lo que dicen corintios
también, romanos, que Dios ha puesto, compuesto el cuerpo para
que participemos juntos. El pastor no es el cuerpo. Los
pastores no son el cuerpo. Es todo la iglesia conjunto. Y debemos recordar, para ir pasando
al último, el amor verdadero, que Juan, lo que Juan dijo en
1 Juan de los falsos profetas, Ellos salieron de nosotros, pero
en realidad no eran de nosotros. Porque si hubieran sido de nosotros,
habrían permanecido con nosotros, pero salieron a fin de que se
manifestara que no todos son de nosotros. Yo creo que la aplicación
es correcta para decir, cuando una persona abandona la iglesia
de Cristo, está abandonando a Cristo. Salieron de nosotros, no son
mis palabras. Dice a través de Juan, el que
me ama también amará a sus hermanos. Y uno no puede amar a sus hermanos
si no está con ellos. Y eso nos lleva al amor verdadero. El amor real de los creyentes,
y ese amor comienza con Dios, pero luego con otros creyentes
incrédulos, siempre resulta en el crecimiento del cuerpo de
Cristo. Otra vez, 100% de las veces. No hay duda. No tiene
que dudar. Cuando amamos unos a otros, la
iglesia va a crecer. No siempre, numéricamente. Pero
sí va a crecer. Y normalmente, el número también. Y el amor, ¿no? El amor se contrasta con el egoísmo,
porque es el deseo de corazón para participar en las vidas
de otros. El amor es el deseo de corazón
para participar en las vidas de otros. Si yo digo amo el cuerpo de Cristo,
pero no participo con mis hermanos en nada, ni orando por ellos,
si tienen una necesidad, ayudándoles en lo que es a mi alcance, ¿cómo
puedo decir que amo a ese hermano o los hermanos? ¿Cuál es la marca
distintiva de la iglesia de Dios que dijo Jesucristo? Un mandamiento
nuevo les doy, que se aman los unos a los otros. Que como yo
los he amado, así también se aman los unos a los otros. En
esto conocerán todos que son mis discípulos. Si tienen amor
los unos a los otros. En la sociedad, en la cultura,
aquí en el país de Bolivia, Diríamos que hay mucho amor entre las
personas del mundo. No. Y vemos mucho de eso, aún especialmente
con los ancianos. Personas, tal vez de mi edad,
ya con padres ancianos, esperando que mueren para que puedan tener
la herencia. ¿Cierto? No es amor. Y muchas cosas semejantes, muy
egoístas. de los pequeños hasta los grandes. Dicen que ellos, el mundo va
a saber, va a conocer que ustedes son mis discípulos cuando tienen
ese amor verdadero. Una preocupación por otros, tanto
dentro de la iglesia como fuera de la iglesia. Y otra vez voy a solo mencionar,
mi mamá dio ese testimonio. Ella falleció hace, no sé, casi
40 años. Pero hasta el día de hoy, en
ese pueblo, si uno de mis hermanos o estamos ahí, alguien va a mencionar,
si va a mencionar alguien de mi familia, va a mencionar mi
mamá. Porque ella demostró amor tanto
con creyentes y muchas veces no creyentes. Muchas veces, una
y otra vez. Y fue notorio su amor, su preocupación en un sentido
bíblico para otras personas. su deseo para su bien. Mi mamá
no era una persona perfecta. Tenía sus fallas, pero ella amaba. Dicen filipenses, no haga nada
por egoísmo o vanagloria, sino con actitud humilde. Cada uno
de ustedes considere al otro como más importante que a sí
mismo, no buscando cada uno sus propios intereses. que es el
opuesto del amor, es el egoísmo. Nuestros bebés, cuando nacemos
somos personas egoístas por la naturaleza caída. Pero cuando Dios obra en una
persona, le va obrando de tal forma que va amando a otras personas. Y otra vez, si no participamos
con los hermanos, ¿cómo podemos amarles? Imposible, imposible. Muchas veces somos muy propensos
a juzgar, a observar a un hermano. Muchas veces esas observaciones
pueden ser correctas. ¿Pero qué es lo que hacemos con
eso? Chismear, quejarnos, ponernos a ayudarles. El amor verdadero
sí es ver asuntos que necesita trabajar el hermano, una necesidad
en su vida, y es ponerse a trabajar, ponerse a ayudarle. Eso es el
amor. El amor no es sentarse en el
banco de los críticos o los criticones, no. Más bien está participando
en la cancha, no, con los otros jugadores. El amor genuino es la marca distintiva
de la iglesia. Y la pregunta es, ¿Estamos creciendo en esa clase
de amor? Yo creo que la respuesta es sí. Pero nos falta mucho. Nos falta
mucho. Pero sí estamos creciendo. Sean
agradecidos, dicen los pasajes. Y creo que sí podemos dar gracias
a Dios por el crecimiento que Él ha dado en eso. Pero también
rogando, orando, que realmente se fundamente eso en nuestra
iglesia. Nosotros necesitamos esa clase
de amor en nuestros hogares y en nuestra iglesia. Recordemos lo que hemos estado
viendo esta mañana. El temor de Dios es el fundamento. El temor de Dios, no hay otro. O tememos algo de la creación
o tememos a Dios. Solo hay dos opciones. Y la manera
de crecer en temor a Dios es conocerle, meditar en sus, bueno,
todas las maravillas, su soberano control del mundo hoy día. Entender que todos los que se
levantan contra él hoy día, mañana no están. Pero nosotros sí vamos
a permanecer por temor a él. Es por la oración, nuestra dependencia
de él. Separado de mí, ustedes no pueden
hacer nada. Es por crecer en la santidad,
ser separado del mundo y apartado para Dios. Es por la participación
uno con otro. Y es por el amor verdadero. Y así que, si tenemos esas cosas,
vamos a crecer sin lugar a dudas. No tiene que dudar. Si crecemos
en estas cosas, Tampoco tenemos que ser perfectos, pero sí tenemos
que crecer. Y cuando vamos creciendo en esto,
la iglesia va a crecer. No duden. Que eso sea nuestro
deseo, nuestro ánimo. Y yo realmente estoy animado
de estar aquí nuevamente. Los hermanos con los cuales ya
he participado realmente me han sido de ánimo, porque yo conozco
el trayecto, el pasado de la mayoría, ¿no? De casi todos ustedes. Y yo puedo ver también, ¿no? Aunque un poco de lejos, la obra
de Dios. Y doy gracias a Dios por eso.
Estamos creciendo. Pero también nos queda, nos queda
mucho para seguir creciendo. Así que que Dios siga obrando
en nosotros. Dios es fiel en nosotros. Voy a terminar leyendo Colosenses
3. 12 a 17. Colosenses 3, 12 hasta 17. Entonces ustedes, como escogidos
de Dios, santos y amados, revístense de tierna compasión, bondad,
humildad, mansedumbre, paciencia, soportándose unos a otros, perdonándose
unos a otros. Si alguien tiene quejas contra
otro, Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístense
de amor, que es el vínculo de la unidad. que la paz de Cristo
reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados
en un solo cuerpo. Y sean agradecidos que la palabra
de Cristo habite en abundancia en ustedes con toda sabiduría,
enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y
canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias
en sus corazones. Y todo lo que hagan, de palabra,
de hecho, háganlo todo en el nombre del señor Jesús, dando
gracias por medio de él, a Dios, el padre. Oremos, hermanos. Gracias, señor, por esta mañana.
Gracias por tu palabra, señor, que realmente es de ánimo. Nos
confronta, es muy confrontadora tu palabra. mostrando realmente cuánto te
fallamos. Pero, señor, juntos queremos
crecer, señor. Yo creo que juntos estamos creciendo,
muchas veces muy lentamente. Pero vemos tu obra en nosotros.
Te ruego, señor, que tú sigas obrando en nosotros, que nosotros
entendamos el esfuerzo real en tu poder que necesitamos para
seguir ese crecimiento. Y no solo un crecimiento, por
decir, espiritual de nosotros mismos. Más bien, lo que pedimos,
señor, es que tú hagas crecer esta iglesia en número también. Que tú traigas a esta iglesia
a otras personas primero por medio de la salvación. que tú
disfruto en eso. Te pido por también a lo que
estamos participando en entrada, señor. Te pido que nosotros nos
esforcémonos en eso. Te pido por la gente ahí, señor. Hay muchos, bueno, la mayoría
que no te conocen. Y te pido, señor, que tú nos
puedes usar para hacer avanzar tu reino en esa comunidad. Sabemos,
Señor, que nuestras vidas están en tus manos, que podemos estar
orando, que podemos estar con paz aún en medio de muchas dificultades,
aún en un mundo que te rechaza, porque tú eres el Señor de señores,
rey de reyes y nosotros te pertenecemos. Y así que te entrego a Todo lo
que hemos conversado en este momento, este predica en tus
manos y que nosotros seamos agradecidos a ti por lo que tú has hecho
y que tú hagas en nosotros, que sigamos creciendo en el temor
de ti y también en el amor por otros. En tu nombre santo. Amén.
Cómo crece la iglesia
Series Varios
Verdad principal: La iglesia de Dios crece cuando vive en el temor del Señor, creciendo en la oración, santidad y en el ampr genuino para con otros.
Escrituras tomadas de la Nueva Biblia de las Américas Copyright 2005 por The Lockman Foundation; usadas con permiso; todos los derechos reservados. www.NuevaBiblia.com
| Sermon ID | 922241752197409 |
| Duration | 1:12:07 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Acts 9:31; Colossians 3:12-17 |
| Language | Spanish |
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