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Colosense capítulo 2, versículos
1 al 7. Ese pasaje que nuestro hermano
Ismael leyó es el que vamos a estudiar en esta mañana. Es nuestro primer
culto del 2023 y damos gracias al Señor que hasta aquí nos ha
ayudado por su misericordia, su bondad. Tenemos muchas cosas
por las que dar gracias al Señor por las bendiciones pasadas que
hemos recibido. Y anticipamos nuevas misericordias,
porque esas misericordias suyas son nuevas cada mañana. Con mucha
razón dijo Spurgeon que debemos estar dispuestos a dar gracias
a Dios, aún por aquellas misericordias que estamos a punto de recibir
sin haberlas recibido. Porque de seguro van a venir,
nuevas son cada mañana. Vamos a pedirle al Señor su bendición.
Señor, te rogamos en tu misericordia seas con nosotros mientras abrimos
tu palabra, la exponemos, la estudiamos juntos, que ambos
Que todos nosotros los presentes aquí podamos, mientras estudia
tu palabra, podamos ir viendo con nuestros propios ojos espirituales,
por el descendimiento que tú por tu espíritu nos va dando,
que vayamos viendo lo que se expone, vayamos entendiendo,
vayamos viendo la conexión un texto con el otro y sobre todo
vayamos oyendo tu voz, hablando nuestros corazones y transformándonos
conforme a la imagen de Cristo. Señor, te rogamos que no nos
permitas salir de aquí como entramos, que podamos salir habiendo sido
ricamente bendecidos por tu gracia. Es en Cristo que te lo pedimos.
Amén. Como dijiste, es el primer culto
del 2023, lo cual quiere decir que acabamos de empezar un nuevo
año. Siempre hay alegría en el sentido de que es un nuevo inicio.
Hay las típicas resoluciones que hacemos, lo cual es muy bueno. hacer resoluciones a principio
de cada año y siempre al final hay algunas cuantas que lamentamos
no haber cumplido. Pero a diferencia de aquellos
que no conocen al Señor Jesucristo, los cristianos hacen resoluciones,
pero resoluciones que les afectan tanto física como espiritualmente.
que el que no conoce al Señor ni vive para Él, sus resoluciones
serán temporales, sus resoluciones típicamente tienen que ver con
su cuerpo, con su mejoría financiera, con su mejoría académica, por
ahí quedan. Nosotros tenemos la bendición
y el privilegio de tomar resoluciones que nos afectan en todos los
sentidos, sobre todo resoluciones que tienen que ver con nuestro
servir al Señor para servirle más fielmente. El único problemita
que a veces hay es que nuestras típicas resoluciones son a veces
limitadas cuando debieran ser mucho más amplias. Nos proponemos
leer más las Escrituras. Nos proponemos cultivar nuestra
vida de oración. Sí, pero ¿qué más? Con tantas
cosas que las Escrituras nos dicen, no podemos limitarnos
a únicamente mejorar nuestra comunión con el Señor, lo cual
es sumamente importante y, de hecho, esencial. Sin eso no hay
nada. pero no nos quedemos ahí. Bueno,
en el pasaje que vamos a estudiar hoy, como en cualquier epístola
de la palabra o cualquier palabra, en cualquier libro de las escrituras,
al leerlo, vamos a encontrar cosas que debemos decir, pero
yo quiero eso, yo quiero mejorar en esa área en mi vida. Y debemos
hacer resoluciones en dependencia del Señor, y lo cual va a incluir
oración al Señor, que nos ayude a crecer en estas áreas específicas
Y este pasaje que vamos a estudiar hoy nos dará varias cosas que
deberíamos incluir como parte de nuestras resoluciones para
el 2023 y por el resto de nuestras vidas. Y en este pasaje, el cual
lo hemos dividido de la siguiente manera. En primer lugar, la inquietud
y esfuerzo de Pablo en el versículo 1. En segundo lugar, veremos
los anhelos de Pablo en los versículos 2 y 3. En tercer lugar, la causa
de su inquietud. en los versículos cuatro y cinco.
Y finalmente, en cuarto lugar, la exhortación de Pablo en los
versículos seis al siete. Pues empecemos con el primer
encabezado, la inquietud y esfuerzo de Pablo. Miren lo que dice él
en el versículo uno. Porque quiero que sepáis qué
gran lucha tengo por vosotros y por los que están en la odisea. Y por todos los que no me han
visto en persona. Como Pablo empieza con un porque
en el versículo 21, no debemos olvidar que esta es una carta
completa diseñada para haberse leído de cabo a rabo en un mismo
instante. Nosotros la estamos estudiando
en pedazo. Y como lo hacemos así, es importante no olvidarnos
o no pasar por alto las conexiones que hay aquí, como Pablo acaba
de hacer una en el versículo 1. Porque quiero, porque quiero,
pero cuando dice porque a qué nos a qué se está refiriendo?
Vayan al capítulo uno, versículos 28 y 29, que fue lo último que
él dijo antes de esto. Dice allí a él, nosotros proclamamos
amonestando a todos los hombres y enseñando a todos los hombres
con toda sabiduría a fin de poder presentar a todo hombre perfecto
en Cristo y con este fin también trabajo esforzándome Y ya verán
por qué enfatizo esa palabra. Según su poder que obra poderosamente
en mí. Versículo 1 de nuestro texto.
Porque quiero que sepáis que gran lucha, esforzándome, gran
lucha. Pablo, lo que le está es en el
versículo 1 de nuestro texto, explicándole a ellos a qué se
refiere con ese esforzarse. Había algo en lo cual él se esforzaba. Y es lo que les está explicando.
Él quiere que ellos supieran eso, porque eso iba a ser de
bien para ellos. La palabra que se traduce en
nuestras Biblias, gran lucha, es la palabra griega agona, de
la cual también se deriva la palabra agonía, que en griego
suena igual. Lo que significa es un conflicto,
literalmente, un conflicto, una lucha y una agonía interna Y
Pablo les está diciendo, yo quiero que ustedes sepan el gran conflicto,
la gran lucha que yo tengo. ¿Pero a qué se refiere Pablo
con eso? ¿Tenía un conflicto con los soldados romanos en aquella
prisión? ¿Tenía un conflicto o una angustia
al no saber cuándo lo iban a ejecutar? ¿Qué era lo que tenía Pablo con
ese conflicto interno? Bueno, en realidad no tenía nada
que ver consigo mismo. Lean de nuevo el versículo. Quiero
que sepáis, porque quiero que sepáis qué gran lucha tengo por
vosotros. No tenía que ver con él el conflicto,
esa lucha interna no tenía que ver con él mismo. Tenía que ver
con ellos. Y este conflicto interno de Pablo
puede referirse a dos cosas. y puede que sea una o la otra
o puede que sea ambas cosas que Pablo tenía por delante cuando
habla de esta gran lucha o este gran conflicto que él tenía.
Puede ser por un lado la gran inquietud que pesaba sobre el
corazón de Pablo al saber que esta iglesia relativamente nueva
en la fe estaba rodeada de herejías que podían apartarles de Cristo.
Y esa era una preocupación válida. Y esto pesaba sobre su corazón.
No solamente con respecto a aquella iglesia en particular, Pablo
se preocupaba en este sentido por todas las demás iglesias.
Por eso, en Segunda de los Corintios 11, 28, él pudo decir, está sobre
mí la presión cotidiana de la preocupación por todas las iglesias. Cuando a Pablo le informaba,
mira, Pablo, ya llegó donde los, ya Colosa llegó a la rejilla
de los protonósticos, Ya están los judaizantes por ahí regados
haciendo estragos, Pablo. Eso le causaba gran conflicto
interno. Pero creemos también que esto
hace referencia a las oraciones que Pablo hacía a favor de aquellos
hermanos. Pablo, si se podría decir, luchaba
por ellos en oración. Él dice que quiero que sepáis
qué gran lucha tengo por vosotros. Pero qué lucha era? No era una
lucha física. Era una lucha espiritual. Y ese concepto de luchar en oración,
lo obtenemos de Jacob. Luchando con el ángel del Señor.
El cual no quiso dejarlo hasta que lo bendijera. Y dice el texto
que él prevaleció contra Dios. O mejor dicho, conociendo nosotros
la escritura, aunque eso es lo que se dice, Dios se dejó. Dios dejó que él prevaleciera
contra él. Cada vez que nosotros clamamos
al Señor, a veces el Señor permite que clamemos por un buen tiempo,
a veces por años, antes de poder ver la respuesta a nuestras oraciones.
Pero no dejamos de clamar, no dejamos de luchar en oración.
Y eso es lo que Pablo está haciendo aquí. Porque Pablo no dejaba
que aquella prisión le limitara en sus esfuerzos por lograr el
crecimiento espiritual de aquellos hermanos. Él no dejaba que aquella
prisión le impidiera hacer lo que tenía que hacer. Por eso
él clamaba por ellos desde aquella oscura y fría prisión. Y también
les escribía epístolas a las iglesias para que estos hermanos
crecieran. Y fíjense que en este texto Pablo
también incluye a otras hermanas iglesias y específicamente menciona
la iglesia de la odisea. La odisea quedaba al noroeste
de Colosa. Estuve buscando por Google a
qué distancia y no pude encontrar la distancia, pero si no lo ven
en un mapa, yo estimo que eran menos de 100 millas de distancia
que había. Es decir, que era una iglesia cercana. era una
iglesia con la que estos hermanos de seguro tenían comunión porque
cuando él les dice la iglesia de la odisea no tiene que darles
explicación porque se ve que ellos la conocían y algo más
que nos da a entender que estos hermanos conocían esta iglesia
y sostenían comunión con él y es claro que había esa relación
es que en el capítulo 4 el versículo 16 cuando esta carta se haya
leído entre vosotros la de los colosenses, hacerla leer también
en la iglesia de los laodicenses. Ellos conocían esa iglesia. Y
luego añade que la de ellos, una epístola que no tenemos,
que la que se le envió a los laodicenses, que también se le
permita a los colosenses leerla. Es decir, que había una comunión
entre estas dos hermanas iglesias, se conocían unas a otras, y esta
misma lucha que Pablo tenía a favor de los colosenses en oración,
escribiendo epístolas, también la tenía por estos hermanos en
la odisea. Ahora, simplemente un paréntesis,
porque el tema no es la odisea, pero un paréntesis, ya que la
menciona. Se ve que la iglesia de la odisea no prestó atención
a lo que se le dijo. Se ve que no prestó atención
a lo que leyeron en la epístola a los colosenses cuando se les
envió para que la leyeran, porque Pablo habla aquí de la supremacía
de Cristo. Pablo habla aquí de la suficiencia
de Cristo. Pablo enseña cosas aquí que refutaban
las enseñanzas falsas de los filósofos que andaban por ahí
y los judaizantes que andaban por ahí. Y la razón por la cual
digo que no prestaron atención es porque pocos años después,
a través de Juan el apóstol, cuando escribe Apocalipsis, En
el capítulo 3, oigan las palabras del Señor a la iglesia de la
odisea. Poco tiempo después. Colosenses se cree que se escribió
más o menos en el año 60. Se cree que Apocalipsis se escribió
entre el 60 y el 70. Estamos hablando de poco tiempo
después. Oigan lo que dice en el capítulo 3, versículo 16.
El mensaje de Jesús a esta iglesia. Así, puesto que eres tibio y
no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Palabras fuertes.
Miren ahora la razón. Porque dices, soy rico, me he
enriquecido, y de nada tengo necesidad. Y ustedes me dirán,
¿pero en qué sentido no escucharon lo que dice Colosenses? En el
sentido de que en Colosenses, su tema principal es la supremacía
y suficiencia de Cristo. Pero los claudicenses llegaron
a creerse suficientes en sí mismos. El Señor se lo dice. Ustedes
le dicen, yo soy rico, me he enriquecido. Y oigan ahora, y
nada, de nada tengo necesidad. Pero Pablo dice, pero yo en Colosense
le dije a ellos que ellos necesitaban a Cristo. Él es su suficiencia.
Pero ellos creían que eran suficientes en sí mismos. Y no podemos caer
nosotros en eso. No puede una iglesia entera caer
en eso. Claro que sí. Por eso que en esto, solamente
al mencionar ese detallito de los laodicenses, nos lleve a
llevar a pensar y aclamar al Señor, Señor líbranos de que
se cree en nosotros un sentido de autosuficiencia como iglesia
para que no sea que nosotros caigamos como laodicencias y
nos convirtamos si me permiten usar ese término sin ser irreverentes
y nos convirtamos en el estómago del Señor como agua tibia que
da náusea Pues no valió que los laodicenses
leyeran estas cosas, no valió que se les advirtiera contra
las falsas enseñanzas, por lo tanto, el que cree que está firme
tenga cuidado, no sea que caiga. Y cuidémonos nosotros también. Pues la inquietud y esfuerzo
de Pablo. Estaba inquieto por ellos, habían
peligros, pero también se esforzaba por ellos en oración para que
el Señor los sostuviera. Veamos ahora en segundo lugar
los anhelos de Pablo. Aquí no estamos hablando de anhelos
personales. Aquí no estamos hablando de cosas superficiales. Pablo
anhelaba cosas por ellos que él expresaba en oración y él
las da a conocer aquí, lo cual nos confirma. Y por eso es que
me inclino más a pensar que cuando Pablo habla de ese gran, de esa
gran lucha, era una gran lucha en oración, porque lo que él
pasa a decir era cosas que ellos, que él quería que ellos, en la
que él quería que ellos crecieran. Fíjense que empieza el versículo,
como dice el versículo 2, Sigue diciendo el versículo 2. ¿Para
qué? Es decir, vamos a buscar el versículo. Quiero que sepáis qué gran lucha
tengo por vosotros. ¿Para qué? Es decir, para que
ustedes crezcan en esto, para que ustedes crezcan en lo otro.
¿Y qué era específicamente aquello en lo que? Pablo anhelaba que
ellos crecieran por un lado que fueran alentados que ellos como
creyentes fueran alentados versículo 2 para que sean alentados sus
corazones Pablo sabía que como todo creyente aquellos hermanos
necesitaban también ser alentados necesitaban ser alentados los
creyentes y la iglesia de Cristo no necesita únicamente regaños
o reprensiones y exhortaciones aunque las necesita también pero
no únicamente es lo que estoy diciendo no únicamente aún en nuestros
hogares nosotros como padres a nuestros hijos imagínense si
lo único que nuestros hijos oyen de nosotros son represiones regaños
y no un reconocimiento cuando hicieron lo bueno Y no imitando
a Dios, nuestro patrón de paternidad supremo, quien dice desde los
cielos audiblemente, este es mi hijo amado en quien tengo
complacencia. ¿Y cuántas veces nosotros como padres no oyen
nuestros hijos de nuestros labios, te amo? Eso alienta el corazón. Y el Señor, por su palabra, ¿de
cuántas maneras nos dice, te amo? Como le dice a Jeremías,
te he amado con amor eterno. A través de Isaías nos dice que
hasta las canas nos va a soportar. Eso es para alentarnos. Pablo
quería que estos hermanos fueran alentados. Habían dificultades
que ellos estaban enfrentando. Su propio pecado, eso desalienta. El pecado nuestro nos desalienta.
El no percibir crecimiento en alguna área específica de nuestras
vidas nos desalienta. El terminar un año como el 2022
y hacer revista de nuestras vidas espirituales y de nuestro crecimiento
y vernos estancado en algún área en particular. No ver que quizás
seamos tan paciente como sabemos que debíamos haber sido con tanto
tiempo buscando del Señor, pero quizás fruto de nuestro propio
descuido espirituales. No tenemos porque no pedimos.
Eso desalienta cuando uno ve esas cosas. Pero también las
falsas enseñanzas que estaban infiltrándose en aquella iglesia,
eso también traía de saliendo. Los protonósticos, como ya expliqué
por qué le llamábamos así, porque Los gnósticos en sí, como los
conocemos hoy, todavía no habían florecido, pero eso se les llama
los protonósticos. Ellos, con sus falsas enseñanzas
sobre la suficiencia de Cristo, les decían, no, no, no, no mire,
no mire únicamente a Cristo. Es bueno tenerlo, pero aquí tú
necesitas esto también y esto también. Y los judaizantes, por
otro lado, venían a imponer su legalismo. Y hermanos, ustedes
saben, muchos saben por experiencia, el legalismo es una de las cosas
que más desalienta el corazón. Porque nunca es suficiente. Nunca
es suficiente cumplir con todas las reglas que el legalismo nos
impone. Y el legalismo, en vez de llevar el corazón a alegrarse
en el Señor, más bien lo abruma. Lo abruma. Y estos hermanos necesitaban
ser alentados. Y Pablo oraba y luchaba en oración
por ellos para que sean alentados sus corazones, dice. Pero él
también quería y anhelaba y oraba para que estos hermanos se mantuvieran
unidos. Se mantuvieran unidos, versículo 2, y unidos en amor. Acuérdense que la iglesia es
un cuerpo. Cada iglesia local es un cuerpo. Todo cuerpo que
yo veo aquí lo veo yo completo. Cabeza en su sitio, brazos en
su sitio, piernas en su sitio, todo en su sitio. No hay nadie
aquí deambulando por ahí sin cabeza. Todo el cuerpo está completo,
está completamente unido. Todos sus miembros están unidos.
Y ese es el cuadro que la Escritura presenta de una iglesia. Unidos. ¿Y unidos en qué? Bueno, debemos
estar unidos en doctrina. El tener una misma mente y un
mismo sentir es esencial para preservar la unidad de una iglesia.
No puede ser que uno crea que Cristo merece toda la gloria
y otros crean que no, que al hombre es que se le da la gloria.
Debemos tener la misma mente y el mismo sentir. Generalmente
hablando, aunque no 100% va a ser posible. Por ejemplo, en Primera
de los Corintios 1.10, el texto muy conocido al respecto nos
dice, os ruego hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo,
que todos os pongáis de acuerdo y que no haya divisiones entre
vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir, literalmente
una misma mente y un mismo parecer. Pero en nuestro texto específicamente,
Pablo no nos llama o no oraba para que ellos estuvieran unidos
en doctrina, aunque es importante y es esencial, sino unidos en
amor. Es importante eso. Un elemento
ahí muy importante. Unidos en amor. El Señor Jesucristo
quiere que sus iglesias locales estén unidas en doctrina y en
amor. No únicamente en doctrina, no únicamente en amor. ¿Cuál
es el problema con eso? Bueno, que si una iglesia se
esfuerza únicamente por estar unida en doctrina e ignora el
amor, ¿cuál es el resultado inevitable? Ortodoxia fría. Conocimiento
sin afecto. Eso nos refleja a Cristo. Pero
tampoco nos podemos ir del otro extremo y darle sobre una importancia
desmedida a la unidad en amor a expensas de la doctrina, porque
entonces caemos en sentimentalismo ignorante. Ese es otro extremo
que también debemos evitar y es peligrosísimo, peligrosísimo. Debemos mantener un equilibrio.
Y en ese equilibrio hay varios textos en las escrituras que
nos presentan ese equilibrio. Por ejemplo, en Filipenses 2.2,
que típicamente se cita como un texto que corrobora lo que
dice 1 Corintios 1.10, que ya leímos, para hablar de la importancia
de la unidad en doctrina, una misma mente. Pero realmente aquí
se incluyen ambas cosas. Filipenses 2.2, a ser completo
amigoso, siendo del mismo sentir, o la misma mente. Pero miren
ahora, conservando el mismo amor. ¿Ven el equilibrio? Doctrina,
mismo parecer, mismo sentir, pero a la vez, amor. Y luego lo unen los dos al decir,
unidos en espíritu. La oración del Señor en Juan
17, por sus discípulos al Padre, miren lo que le pide el Señor
al Padre. Y aquí no menciona la palabra amor, ni menciona
la palabra sentir, o una mismamente, Pero podemos inferir que el énfasis
del Señor en este texto en particular es el amor. Y lo voy a decir
por qué. En Juan 17, 21, el Señor ahora diciendo, para que todos
sean uno, como tú, oh Padre, estás en mí, yo en ti, y que
también ellos estén en nosotros. Para que el mundo crea que tú
me enviaste, la gloria que me diste le has dado. para que sean
uno, así como nosotros somos uno. ¿Ustedes creen que Jesús
está orando al Padre que nos haga a nosotros uno, como Él
y el Padre son uno en doctrina? Claro que no, hermanos. Está
hablando del amor especial, la unidad especial, la armonía que
para nosotros es incomprensible que existe entre las personas
de la Trinidad. Y qué tremenda oración esa. Y esto no es un
asunto de que si uno cree que Cristo vendrá antes o después
de la tribulación. Él no está hablando en esos términos.
Aquí está hablando de armonía, caracterizada por el amor. Y
miren Colosenses 3.14, que estudiaremos más adelante. Y sobre todas estas
cosas, vestidos de amor, miren cómo define el amor, Pablo, que
es el vínculo de la unidad. Sin amor no hay unidad, es lo
que está diciendo. Y la doctrina también es importante. Pero usted
puede tener toda la doctrina que usted quiera. Todo el mundo
puede pensar exactamente lo mismo. Y si carece de amor, dice el
Señor, entonces de qué vale. Ahí vamos a 1 Corintios 13. A
la misma iglesia que Pablo les dice que estaban divididos en
el capítulo 1 y en el capítulo 3. Esa es la iglesia que les
dice en el capítulo 13. Pero yo les voy a enseñar a ustedes
un camino más excelente. El amor. El amor. Unidos en amor, dice nuestro
texto. Un siervo de Dios lo dijo en una manera magistral. El amor
es el pegamento que une a los creyentes entre sí. El amor es
el pegamento que une a los creyentes, a los creyentes entre sí. Es
unidos en, es unidos en amor. Y qué tipo de amor? Bueno, haciéndonos
bien unos a otros. A eso que nos llame el amor y
nos lleve el amor. interesándonos unos por otros, preocupándonos
unos por otros, orándonos por otros, haciéndonos bien unos
a otros, edificándonos espiritualmente unos a otros. Aún con una cita
de un versículo que tú le envías a un hermano por WhatsApp o por
iMessenger, o que se lo compartas hablando,
tú estás edificando ese hermano. Y yo explicaría todo esto y resumiendo
todo esto que hemos visto, es una unidad caracterizada por
un verdadero conocimiento bíblico y un amor y afecto cristianos
en lo que los hermanos verdaderamente se aman unos a otros con un amor
tan profundo que venga a ser en la práctica lo que en efecto
es, lo que en efecto son como iglesia, uno en Cristo, uno en
Cristo. Pues hermanos, a modo de antes
de pasar a otro anhelo del apóstol, ya que hemos visto esto tan importante,
permítanme mencionar este elemento práctico, y es que según el Señor
Jesucristo, la mejor apologética, la mejor defensa de la fe, es
el amor que los creyentes se tienen unos por otros. Usted
podrá conocer todos los argumentos y todas las maneras de argumentar
y presentar evidencia de la existencia de Dios y de la creación de Dios.
Y todos los miembros de una iglesia en particular pueden saber cómo
defender su fe en el sentido filosófico, en el sentido teológico.
Pero dice el Señor, si carecen de amor, el mundo lo que ve es
el amor, el mundo no ve doctrina. Tú estás en medio de tu hogar
y los hijos tuyos van a saber si realmente Cristo ha hecho
una obra en ese corazón cuando te vean hablar de tus hermanos,
cuando te vean preocupándote por sus hermanos. Pero si lo que ven es odio contra
tus hermanos, si lo que ven es que tú los desprecias, los tienes
en poco, o los ves como basura, los ves como enemigos, o los
ves como no debes verlos. Ellos tienen toda razón para
decir, Pero este no pertenece a Cristo, entonces. Recuerden, lo que el mundo ve
es nuestra conducta, no nuestros argumentos. Ellos no ven si somos
de la clase de bautistas que nosotros en particular creamos
que sean los más bíblicos. Ellos no están mirando eso. El Señor quiere que el mundo
vea el amor que Él quiere que nos mostremos unos a los otros.
Según el Señor, ese será el testimonio más poderoso. Tanto así que él
oró por eso. No me malentiendan y piensen
que yo estoy minimizando la importancia de la doctrina y la unidad en
doctrina, por eso cité textos que apoyan eso. Pero en Juan
17, cuando el Señor fue a orar por la unidad de su pueblo, Él
no oró para que fueran uno en doctrina, por más importante
que lo es, sino en amor. MacArthur, en su comentario sobre
Colosenses, dice lo que Jesús dice en Juan 17, 21, la oración
que ya leímos, es que no podemos esperar que el mundo crea que
el padre envió al hijo, que lo que Jesús dice de sí mismo es
verdad y que el cristianismo es verdadero a menos que el mundo
vea la realidad de la unidad entre los creyentes verdadero.
Eso está claro. Tú sabes lo que es eso, hermano,
la gran responsabilidad que tú y yo tenemos y que nosotros tenemos
como iglesia. Es que reposa sobre nuestro sombro
la gran responsabilidad de mostrarle a este mundo que realmente Jesús
fue enviado por Dios el Padre a venir a morir y a salvar y
rescatar y transformar pecadores. Por la manera en que ellos nos
vean amarnos unos a otros. Es importantísimo. Porque tú
le puedes citar al catecismo de memoria o epístolas de memoria. Y pueden ver que tú estás muy claro
en tu doctrina y puedes defenderla. Pero si no ven amor dirán, tus
acciones hablan demasiado alto, no me dejan escuchar lo que tú
dices. Y nos llamarán, ¿saben cómo?
Hipócritas. Y por eso a veces dicen, las
iglesias están llenas de hipócritas. Ellos no dicen eso porque, por
doctrina. Ellos dicen eso por falta de
amor. Pues este punto es importantísimo.
Unidos en amor. Ese es el pegamento. Pero Pablo
también anhelaba algo más para ellos. Que gozaran de los frutos
de un verdadero conocimiento de Cristo. Que gozaran de los
frutos de un verdadero conocimiento de Cristo. Según versículo 2.
para que alcancen las riquezas que proceden de una plena seguridad
de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del
misterio de Dios, es decir, de Cristo. Yo sé que son muchas
palabras, hermanos, pero voy a tratar de explicarlo para que
se simplifique su comprensión. Una de las cosas que él dice
es para que alcancen seguridad de comprensión. En el original
quiere decir persuasión o convicción firme. Así es que Pablo quería
que ellos conocieran la verdad. No un mero conocimiento de la
verdad, sino firmemente convencidos de la verdad. Ustedes ven, Pablo
habla de la unidad en amor, pero inmediatamente habla del conocimiento.
Es el equilibrio, hermanos. No irnos de ninguno de los dos,
a ninguno de los dos extremos. No una convicción delegada, sino
una convicción firme y personal. ¿Y a qué me refiero con una convicción
delegada? Que hay personas en las iglesias,
sentados ahí, que no son líderes, y oyen a sus pastores enseñar,
explicar, y se dan cuenta con el tiempo, el hombre sabe de
Biblia, conoce su Biblia, y está convencido de lo que dice. Y
se sienten conformes con eso, y en un sentido, las convicciones
del líder o el pastor vienen a ser sus convicciones, y ellos
están conformes con lo convencidos que su pastor está de la doctrina.
Pero es a ti y a mí que nos toca individualmente estar convencidos.
Porque lo vemos ahí. Tanto así, que aún yo exponiendo
lo que esté exponiendo, cualquier predicador que se pare aquí a
exponer la palabra de Dios, si tú en algo no entendiste o no
quedaste plenamente convencido, acércate y pregúntale. Que te
aclare un poco más. Y si aún así no te convence porque
no lo ves en la escritura y ves otros pasajes que refutan lo
que le estás diciendo, puede que tú tengas razón. Pero díselo. No sé hace cuánto tiempo, pero
un muy conocido teólogo cristiano que todavía está vivo, ya se
retiró como pastor. Estaba dando clases en su seminario
y estaba exponiendo la Epístola a los Gálatas. Y hablando mucho
sobre la justificación por la fe, etcétera, etcétera. Un estudiante
hizo una pregunta en el seminario, en una clase. Él más o menos
pensó, dijo, déjame averiguar y estudiar un poco más a fondo
lo que tú me has preguntado, porque si tú tienes razón, yo
voy a tener que reestructurar todo el programa de enseñanza
sobre este epítelo. Dame un tiempo. Se fue, investigó
el asunto. Me dice uno de los hermanos que
estudió en ese seminario que él envió, no, no me lo dijo él
personalmente, perdón. Se lo contó alguien que estudió
en ese seminario. Recibí, reciben los estudiantes un correo electrónico
y una invitación, creo que fue a Zoom o alguno de esos medios.
Los que se habían graduado también recibieron una invitación a unirse.
Cuando se une en el pastor, ese hombre tan conocido, hoy todavía
en el día, por tantos libros que ha escrito y todo, en el
mundo americano, por cierto, le llegó a decir a sus estudiantes
ese hermano me hizo esta pregunta, yo investigué, él tenía razón,
yo estaba equivocado todo este tiempo y humildemente reconoció
su error y lo corrigió. Nunca se sientan cohibidos a
expresar un desacuerdo, una opinión diferente, hacer una pregunta,
porque cuando los pastores predican la palabra, no predican como
inspirados, predican como hombres de Dios, que estudian la palabra
de Dios y que también se pueden equivocar. Y que ustedes pueden
darnos luz sobre algún texto. Y lo único que uno tiene que
hacer es que la próxima vez que se suba el puntito lo aclara. Si uno investiga
bien y se da cuenta que así fue. Así que tienen toda libertad.
Pues aquí Pablo quería que ellos estuvieran convencidos ellos
mismos. no se conformaran con que él, como apóstol, estaba
convencido de lo que estuviera diciendo. Pablo deseaba que ellos
crecieran en conocimiento, el conocimiento de Cristo y de su
palabra. Pero Pablo deseaba que no fuera
meramente un conocimiento intelectual, porque fíjense que el conocimiento
que Pablo anhelaba que ellos tuvieran no era sobre cosas abstractas,
sino de alguien. No de algo, sino de alguien. Y ese alguien es Cristo. Miren
lo que dice el texto. Resultando en un verdadero conocimiento
del misterio de Dios. ¿A qué se refiere él con eso?
Él dice él. Es decir, de Cristo. Quiero que ustedes crezcan en
su conocimiento personal del Señor Jesucristo. ¿Y cómo describe
a Cristo como aquel en quien están escondidos todos los tesoros
de la sabiduría y del conocimiento? Pablo dice, Cristo es todo lo
que ustedes necesitan. En Cristo encontramos todo el
conocimiento que nosotros necesitamos como creyentes. ¿No les huele
eso a una manera de Pablo refutar las falsas enseñanzas de los
protonósticos que estaban diciéndoles a ellos, miren, miren, miren,
Ustedes necesitan un conocimiento más profundo aún, más profundo
del que Pablo les está dando a ustedes. Es un conocimiento
que no todo el mundo tiene, solamente un grupo selecto. Los gnósticos
les encantaba hablar de esa manera y creían eso. Pablo les dice,
no, no, no, no, no. En Cristo ustedes lo tienen todo.
En Cristo ustedes tienen escondidos en él todos los tesoros de la
sabiduría y del conocimiento. El pastor Sujelgue, como dije,
predicó también sobre esta epístola, dice, cito, él es el punto de
referencia, hablando de Jesús, él es el punto de referencia
que le da sentido a todo el conocimiento humano. Saca a Cristo de la educación
y lo que te queda es un rompecabezas al que le faltan las piezas claves
para que puedas tener una perspectiva correcta de la realidad. Fin
de la cita. Nosotros necesitamos a Cristo
en todo. Aún para el conocimiento, aún
para poder interpretar la realidad. En Él están escondidos todos
los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Bien, hemos visto
la inquietud y esfuerzo de Pablo en el versículo 1, los anhelos
de Pablo en los versículos 2 y 3. El próximo dos puntos son un
poco más breves. La causa de su inquietud, versículos
cuatro y cinco, lo próximo que vamos a ver la causa de su inquietud,
la inquietud de Pablo, la inquietud principal de Pablo era que ellos
no fueran engañados por los falsos maestros. Y de ahí que les explica,
él les explica lo que les dice en el versículo cuatro. Esto
lo digo o de la suficiencia de Cristo que le acaba de decir
para que nadie os engañe con razonamientos persuasivos. Ustedes
ven, Pablo no estaba hablando por hablar, Pablo estaba diciendo
las cosas que decía para ir instruyendo a aquellos hermanos para que
pudieran estar bien armados en contra de las falsas enseñanzas
que les estaban vendiendo. Esto lo digo específicamente
para esto, para que nadie los engañe con razonamientos persuasivos.
Hay razonamientos hermanos que son persuasivos. Convincentes,
es otra manera de decirlo. Oh, pero me convence, casi me
convencio. Está convincente lo que está diciendo. A veces con
tan solo ver el contexto en que se encuentra un texto, basta
para darnos cuenta que el individuo está posiblemente, sinceramente
equivocado sobre alguna, sobre la interpretación de un texto
en particular, porque el contexto completo refuta lo que el individuo
está diciendo. Eso es como aquellos que dicen,
por ejemplo, y citan, y este es más simple, citan en Filipenses
4.13, si no mal no recuerdo el versículo, todo lo puedo en Cristo
que me fortalece. Y lo citan creyendo que, por
ejemplo, si un estudiante creyente y tiene que pasar a tomar un
examen y no pude estudiar, no, que todo lo puedo en Cristo que
me fortalece, el Señor me dará la habilidad en el momento. No tengo que esforzarme. No,
eso no es lo que dice ahí. Pablo lo que está diciendo en
el contexto es que ese contentamiento que él tenía, a pesar de sus
circunstancias, no se debía a su propia fuerza, sino a la capacitación
que venía de Cristo. Porque en Cristo él no podía
hacer todo. ¿Todo qué? Todo lo que agrada a Dios. Ese
es el contexto. Entonces nosotros debemos poder
conocer esas cosas, y por más persuasivo que un razonamiento
en particular suene, debemos ser como los verianos, que a
pesar de que tenían al apóstol Pablo delante de sí, y Pablo
les reconoció eso como algo digno de alabanza, ellos iban a las
Escrituras del Antiguo Testamento para cerciorarse que lo que Pablo
les estaba enseñando era conforme a la Escritura, no era porque
lo decía. Por más, porque a veces las personas
cuando hablan y dicen algo con mucha seguridad, tienden a afectar
especialmente al que es débil o al que no conoce mucho, tienden
a intimidarlo y a hacerlo pensar que tiene razón. Y la razón está
en porque lo dijo con mucha seguridad. Como alguien que nos vende un
producto, una de las cosas esenciales para que el individuo sea exitoso
en la venta del producto es que él mismo esté convencido del
producto. No como me pasó a mí ahora que me viene a la mente,
trabajando en una tiendita en Jersey City hace muchos años, en los
90, queriéndole decir a una señora de los ganchos que vendíamos
para colgar ropa, eran plásticos. Señora, mira, y son bien duros.
Y se me rompe delante de la señora. No pude hablar nada más. La señora no compró los productos.
Se compró otras cosas. Pero si usted ve que el individuo
está vendiéndole algo y él suena medio dudoso, uno no se lo va
a comprar, lo más seguro. Entonces, no importa lo persuasivo
que sean los razonamientos, Pablo dice, no, esto yo le estoy diciendo
a ustedes para que no sean engañados. Porque si alguien le dice a ustedes
que Cristo no es suficiente, Pablo dice, no, esa es una falsa
enseñanza, falsa enseñanza. Recuerden hermanos, para que
tengamos una idea mejor de lo que estaba pasando aquí, que
cuando Pablo les escribe a estos hermanos, ellos no tenían el
antiguo, el Nuevo Testamento completo en sus manos. Esa misma
carta que Pablo les mandó, acuérdense que como dice, después que la
lean uno de ustedes, que se le lea también a los laodicenses,
esa carta se la llevaron entonces. Ya ellos no lo tenían en sus
manos. No era que cada hermano tenía una copia en su casa. Eso
fue años después que el pueblo de Dios pudo tener ese privilegio.
Cuando estas personas venían a decirle, Cristo no es suficiente,
y no tenían ni los evangelios en sus manos, era difícil defender
eso. Era difícil refutar eso. De ahí
la inquietud tan grande que los apóstoles tenían. Y de ahí que
cuando él iba y predicaba en algunas regiones decía, ven a
ver, vamos a auxilar, vamos a reconfortar a los hermanos, vamos a animar
a los hermanos. Y volvían a esas mismas iglesias
otra vez para ver cómo estaban. Y por eso la alegría tan grande
del apóstol cuando le contaban que estaban firme en la fe. Es
que era el Señor que estaba ahí guardando a sus hermanos, pero
esa unidad en amor, esa comunión unos con otros, era esencial
para ellos, en ese contexto de no tener a su disposición el
Nuevo Testamento. Por lo tanto, ellos eran susceptibles
a los impactos de aquellos vientos de doctrina que los podían llevar
de aquí para allá, como Pablo menciona en Efesios 4. Esto lo
digo para que nadie os engañe con razonamientos persuasivos. Bien, luego en el versículo cinco,
Pablo les habla a ellos de la conducta que él sabía que había
entre ellos, lo cual animaba su corazón. Versículo cinco,
porque aunque estoy ausente en el cuerpo, sin embargo, estoy
con vosotros en espíritu. Me detengo ahí. No era que Pablo
estaba espiritualmente presente porque él tenía un poder especial
como apóstol. Esa es otra manera de decir de
corazón y estoy ahí. Como que alguien que hubiera
querido venir hoy nos dice, no, no estoy, pues estoy enfermo,
pero de corazón, mi corazón está ahí con ustedes. Una manera de
hablar. Bueno, no solamente que el corazón de él estaba ahí,
sino que él había oído también de la conducta de ellos. Por
eso él dice, regocijándome al ver, como si yo estuviera ahí,
al ver vuestra buena disciplina. y la estabilidad de vuestra fe
en Cristo. Claro que se animaba el apóstol
al oír esas cosas y al saber esas cosas de ellos. La vida
de aquellos hermanos llenaba de gozo al apóstol Pablo. Claro,
sus inquietudes, las inquietudes que Pablo negaba, no negaba la
obra que Cristo estaba haciendo en aquellos hermanos. Porque
a veces nos preocupamos tanto de ciertas cosas que nos olvidamos
de otras realidades también. Y él menciona dos cosas que animaban
su corazón en vuestra buena disciplina, que es otra manera de decir la
conducta ordenada con la que aquellos hermanos se conducían
y también la estabilidad de la fe de ellos en Cristo. Su fe
en Cristo estaba firme. Pablo sabía que aquellos hermanos
eran cristianos que estaban madurando la estabilidad de vuestra fe
en Cristo. A eso es que se refiere. Pero
los peligros que ellos enfrentaban eran reales. Por más maduros
que ellos estuvieran, no podían ni debían depender de su madurez
en Cristo. En cuarto y último lugar, la
exhortación de Pablo. Pablo concluye con una exhortación
a estos hermanos, aunque él se gozaba en el crecimiento de estos
hermanos. Pero sabiendo que sin Cristo
ellos no podían hacer absolutamente nada, Pablo entonces pasa a exhortarles
en el versículo 6, en los versículos 6 y 7, y con estos versículos
que vamos a concluir, dice Pablo, por tanto, a la luz de lo que
ya les he dicho a ustedes sobre Cristo, a la luz del comportamiento
que anima mi corazón, que hay entre vosotros, de la manera
en que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andate en él, firmemente
arraigados y edificados en él, y confirmados en vuestra fe,
tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud. Él le dice a ellos que anduvieran
en el Señor, así como recibieron al Señor, Y este, así como recibiste
al Señor, puede referirse a cuando ellos se convirtieron al Señor
por su obra en ellos, como puede referirse también a lo que ellos
aprendieron y recibieron sobre el Señor, su persona y su obra. Ambas cosas son válidas. Puede
ser que se esté refiriendo a las dos aquí, no vamos a entrar en
polémica. Pero lo que sí enfatiza a él, así anden ustedes en él. Anden en él. Andar en él significa
vivir en él, en comunión con él, en dependencia de él, porque
como dice en primera de Juan 2 6 a el que dice que permanece
en él debe andar como él anduvo. No es asunto de únicamente decirlo,
tiene que verse en tu vida que tú reflejas a Cristo, no perfectamente,
pero tienes que poder reflejar a Cristo. Pero él también habla
de que estaban, de que estuvieran para que fuera así, para que
estuvieran firmemente arraigados, es decir, enraizados en él. Enraizados en él, con sus raíces
bien profundas en él. Al decir en él, nos está diciendo
que Cristo es el terreno en el que nuestras raíces espirituales
se profundizan. Nosotros necesitamos estar tan
cerca del Señor y en tan íntima comunión con Él, alimentándonos
de su palabra en oración diaria a Él, que es como si nuestras
raíces espirituales estuvieran profundizando cada vez más. Y
mientras más profundas nuestras raíces, más firme estará el árbol
de nuestras vidas. No podemos jugar con eso. Porque
vivimos en un mundo en el cual el diablo por medio de sus tentaciones,
el mundo por medio de su sutileza, las falsas enseñanzas y demás,
es como carcoma comiéndonoslas, queriéndonos comer las raíces
para que perdamos nuestra estabilidad. O aquellos tiempos de sequía
espiritual donde el terreno en el que están nuestras raíces
se va como si fuera secando. Bueno, nosotros debemos estar
firmemente arraigados en Cristo. ¿No se parece eso un poco a la
palabra del Salmo 1? Firmemente plantado junto a corrientes
de agua. Y también dice, y edificados
en él. Y literalmente lo que dice es,
siendo edificados en él. Habla de un proceso. Siendo edificados
en él. Arraigados en él, habla de que
él es nuestro terreno. Edificados en él, habla de que
él es nuestro fundamento. En ambas cosas, Pablo sigue diciéndonos,
hermanos, que es el tema, recuerden, el tema central de la epístola.
Cristo es nuestra suficiencia. Arraigados en él, edificados
en él también. Debemos seguir creciendo en conformidad al carácter
de Cristo, siendo edificados en él. Y el resultado de todo
esto, dice él, y confirmados en vuestra fe. confirmados en
vuestra fe. Podemos entenderlo de manera
objetiva y de manera subjetiva también. Objetivamente, puedo
hablar de la fe misma, el que nuestra fe sea fortalecida, el
que crezcamos en esa fe, y la fe es como si fuera los brazos
que se agarran de la palabra de Dios, de sus promesas. La
fe son los brazos que se agarran de Cristo. Eso es en el sentido objetivo,
pero si lo vemos subjetivamente, es decir, nosotros ejerciendo
la fe. está hablando, puede que esté
hablando aquí de esa, de tener una mayor seguridad de la genuinidad
de nuestra propia fe confirmados en vuestra fe. Usted sabe bien,
hermanos, que a veces el Señor nos hace pasar por pruebas, no
únicamente para hacernos crecer, sino también para mostrarnos
si estamos fuertes en alguna de esas gracias o si estamos
débiles en alguna de esas gracias. Si estamos débiles, es para que
clamemos al Señor que nos la aumente. Pero si estamos fuertes,
¿sabe lo que va a hacer eso? Va a animar nuestros corazones.
Porque nos va a decir, wow, qué obra tan grande el Señor ha hecho
en mí. Vino esta aflicción y esa paz
que sobrepasa todo entendimiento, me controló y me ayudó al punto
tal que yo no me desesperé. Y eso nos lleva a dar gracia
al Señor. Cuando el Señor puso a prueba
a Abraham, por ejemplo, yo no creo que Abraham sabía que él
tenía tanta fe. Cuando le dijo que tomara a su hijo y lo fuera
a sacrificar, aunque el Señor luego lo detuvo, pero al final,
cuando él ve que el Señor lo detiene, Ustedes no creen que
Abraham le habrá dicho eso, wow, qué obra grande el Señor ha hecho
en mi corazón. Yo veo debilidad en esto, debilidad en lo otro,
pero que yo, siendo tan débil, estuviera dispuesto a no negarle
al Señor lo que yo más amo, después de mi mujer, espero que haya
dicho eso, lo que yo más amo, mi único hijo. No se lo negué. Se ve que yo no lo tenía primero
antes que a Dios, sino que Dios era mi amor supremo. El Señor no lo sometió a esa
prueba para saber algo de Abraham. Él ya lo sabe todo. Él no te
hace pasar por pruebas a ti y a mí porque Él quiere enterarse si
estamos creciendo. Él lo sabe, pero tú necesitas saber que tú
estás creciendo porque Él quiere animar tu corazón también. Pues entonces el Señor quiere
que seamos confirmados en nuestra fe. Y una de las cosas que más
animan a un creyente es estar cada vez más seguro de la genuinidad
de su salvación. Y una de las cosas que más desalientan
al creyente es pensar o creer que no es salvo. Y si tienes razón para pensar
que no es salvo, claro, lo mejor es venir al Señor. Tú lo has
dicho en tu palabra. No todo el que me dice Señor,
Señor entrará al reino de los cielos. Yo no estoy viendo evidencia
de una verdadera conversión. A mí me pasó al final de los
ochenta. Algo así. Tuve que hacerlo y venía el Señor
en arrepentimiento y fe. Puede que yo era salvo y estaba débil.
No sé, pero con eso no se puede jugar. Si tú tienes inquietud
de no estar seguro de que tú eres un verdadero creyente, ¿qué
tú vas a hacer? ¿Esperar morir y averiguar después
de la muerte a ver si es así? Este es el momento para tú examinar
tu corazón, a ver si estás en la fe. Segundo de los Corintios
13, 5. Examinar vuestro corazón y a
ver si estáis en la fe. Porque el Señor también tendrá
misericordia de ti. Si es verdad, no ha habido una
verdadera conversión para salvarte y en verdad transformarte. Y también concluye Pablo diciendo,
rebosando de gratitud. Todas estas realidades que se
le ha tratado aquí ya de la supremacía de Cristo, la suficiencia de
Cristo, el hecho de que estamos en Él, arraigados y edificados
en Él. Todas esas cosas deben llevar al creyente a alabar al
Señor y darle gracias. Porque eso es obra suya en nuestros
corazones. Obra suya. Para ser verdaderamente
agradecidos debemos siempre recordar lo que somos, pecadores indignos.
Cuando usted ve o conoce una persona que se vive quejando
y quejando y quejando de todo, siempre hay una queja por aquí,
siempre una queja por allá, esa persona se cree que merece más.
Tiene un concepto de sí mismo que va más allá de lo que la
Biblia dice. Un puritano, no sé quién es, porque yo leí esa
cita hace muchos años, quisiera buscarlo y saber si alguien sabe,
dígame quién fue, que dijo, todo lo que recibimos de este lado
del infierno es misericordia. Nosotros merecemos estar allá.
Si estamos aquí con una pierna menos, si estamos aquí seis meses
sin trabajar, si estamos aquí ganando chiripita y chiripiando
en un Walmart de la persona que reciben alante, saludando gente
cuando llegan, porque lo único que apareció, lo que sea es misericordia en comparación
con el infierno donde deberíamos estar con nuestro pecado. Pues
dejemos la queja. Dejemos la queja. Digamos, Señor,
gracias. Gracias por todas las misericordias
que yo disfruto de tu mano. Pues estas son las cosas que
vemos en este pasaje, hermanos. Muchas otras cosas más pudieran
decirse, el tiempo no lo permite. La inquietud y esfuerzo del apóstol.
En segundo lugar, los anhelos del apóstol. En tercer lugar,
la causa de su inquietud. En cuarto, la exhortación de
Pablo. Permítame concluir con unas breves exhortaciones. En primer lugar, hermanos en
Cristo, oremos para que este año el Señor aumente nuestro
amor por Él. Y específicamente el amor por Él que se exhibe
al mostrar nuestro amor por la iglesia de Cristo. ¿De dónde
me estoy yo conectando para hacer esa petición? De la inquietud
que Pablo tenía por todas las iglesias. de la inquietud que
Pablo tenía por los colosenses, inquietud que lo llevaba a orar
por cosas específicas por estos hermanos. Tú y yo también debemos
amar de igual manera el cuerpo de Cristo y orar por la iglesia
de Cristo, por todas las iglesias verdaderas de Cristo, por su
bienestar espiritual. Que veamos nuestras hermanas
iglesias como lo que son, iglesias de Cristo. Difieren en esto de
nosotros, iglesias de Cristo. no fueron compradas por una sangre
más barata. Fueron compradas con la sangre preciosa de Cristo,
igual que tú, igual que yo, al igual que la iglesia a la que
pertenezcamos, son iglesias de Cristo. Que ese amor nos impulse
a orar por esas hermanas iglesias. Recuerden que el que ama a Cristo
va a amar a su esposa. ¿Cuál es la esposa de Cristo?
La iglesia de Cristo. No puede existir en nosotros
esa incongruencia de decir que amamos a Jesús y despreciamos
o tenemos en poco a su iglesia y no a su edificio. No estoy
hablando de la gente que compone la iglesia. Tus hermanos en Cristo,
mis hermanos en Cristo. Y Pablo es un ejemplo de esto.
Señor, ayúdenos a ser como Pablo, a llevar esa carga en nuestros
corazones, ese verdadero interés por el bienestar espiritual de
mis hermanos en Cristo. En segundo lugar, oremos para
que este nuevo año el Señor nos lleve a estar más unidos en amor. Específicamente lo que vimos
en el texto. Sin olvidar lo otro, sin minimizar lo otro, de la
unidad en doctrina, enfatizando lo que el texto dice, unidos
en amor. Esto es más difícil que lo otro. Nos podemos embotellar mucho
conocimiento, muchos datos, muchos textos que corroboren esos datos,
y carecer de amor a la vez. Lo primero lo puede hacer hasta
un inconverso y hasta un ateo. Lo segundo solo lo hace aquel
donde mora el Espíritu de Cristo. Pero los dos, las dos cosas unidas,
todo creyente debe hacerlo. Pero debemos pedir al Señor que
nos aumente, nos haga crecer en esa unidad en amor de la que
el texto nos habla. Y yo doy gracias y yo sé que
todos los hermanos que componen este grupo damos gracias al Señor
por el amor y la unidad que nos ha caracterizado en estos meses.
Se percibe entre los hermanos. No debemos desear ni buscar uniformidad,
sino unidad en amor. ¿A qué me refiero con eso? Porque
estoy haciendo una diferencia entre uniformidad y unidad. Por ejemplo,
no todos los miembros de nuestro cuerpo son uniformes. Ni aún dos miembros, porque a
veces tenemos dos miembros, dos brazos, dos ojos, ni aún eso
a veces es uniforme. La simetría no es exacta. A veces
hay un ojito un poquito más arriba que el otro. El acomplejado que lo nota en
el espejo. Ese que lo nota. Pero hay Falta de simetría. Ni aún en eso hay uniformidad,
hermanos. Pero todos trabajan juntos. Todo el cuerpo trabaja
juntos de una manera u otra. Un desfile de soldados, por ejemplo,
de esos desfiles sincronizados donde llevan las armas y le dan
vuelta a las armas, algo precioso, y van caminando, y dan la vuelta
para acá, y dan la vuelta. Eso es uniformidad. Todo el mundo
exactamente igual. Y se espera que todo el mundo
lo haga igual, sincronizado. Pero si en ese proceso de esos soldados
hacer su sincronización y todo lo demás, uno de ellos tropieza
y se cae y el otro suelta la sincronización para ayudarlo
y levantarlo, lo primero es uniformidad, lo segundo es unidad, en amor. Lo levanta, le da su arma y vuelven
entonces a seguir en su sincronización. De eso que estoy hablando, hermanos.
De eso que estoy hablando, de que nosotros nos levantemos unos
a otros, de que nos apoyemos unos a otros, de que nos exhortemos
unos a otros, nos lloremos unos con otros, nos ríamos y nos gocemos
unos con otros, de ese amor, esa verdadera unidad y armonía
que el Señor quiere. De la que el Salmo 133 habla también, donde
el Señor promete enviar bendición. Y concluyo dirigiéndome a mí,
amigo, que estás aquí entre nosotros, que no conoces al Señor, bienvenido,
nos alegra que estés aquí especialmente. Me gusta reconocer eso. Un día
como hoy, tú pudieras estar en otro sitio. Pero estás aquí. Recuerda que cada año que tú
celebras, a la vez es un año menos. Ay, vine este de Agua
Fierta. Pero no es la verdad. ¿Por qué te llevo a pensar de
esa manera? Porque cuando yo era como tú, que no conocía al
Señor, En lo que menos quería pensar era esto, pero era lo
que más necesitaba pensar. Porque no pensar en ello era
lo que me llevaba a andar en el desenfreno en el que vivía,
corriendo hacia el abismo eterno del infierno, pero sin pensar
en que yo estaba viviendo de espaldas a Dios. Y lo que yo
buscaba era que mi conciencia me molestara lo menos posible.
Y la mejor manera de asegurarme de que me molestara lo menos
posible era no acercarme a gente que me fuera a hablar de Cristo,
no acercarme a una iglesia, no poner un sermón, cosas de esas. Y no, que no me estén hablando
de que un año menos. Bueno, yo sé que te estoy diciendo
lo que quizás no te haga sentir cómodo, pero por amor tengo que
decírtelo. Amén. Es la realidad, un año menos.
Es un año en el que estás más cerca del día en el que tendrás
que presentarte a dar cuentas a tu creador de la manera en
que viviste. A darle cuentas de qué hiciste
con Cristo. Si preferiste a Barrabás antes
que a Cristo o si te aferraste de él por la fe. Hay un texto
que nuestro hermano va a proyectar ahí en Jeremías 8, 20, que parece
no tener nada que ver con el texto de Colosenses. No tiene
directamente nada que ver. Pero como estamos al principio
de un nuevo año, quiero llevarte a pensar en esta realidad. Pasó
la siega o la cosecha, donde se recogen los frutos, ya eso
pasó. Piensa en el 2022. Ya pasó la cosecha. Terminó el
verano también, el tiempo en el que sembramos. Y nosotros no hemos sido salvajes. ¿Qué te debe llevar a pensar
en eso? Wow, todas estas bendiciones que yo recibí en el 2022 de la
mano del buen señor, del que me hizo en el vientre de mi madre.
Aunque yo viví de espaldas a él, ignorándolo a él, siendo indiferente
a él, qué gran misericordia me ha mostrado él. Todo eso ha pasado,
es una realidad, en el 2022 lo disfrutaste, al igual que en
años anteriores desde tu nacimiento. Pero lo preocupante es la última
parte del versículo y todavía no hemos sido salvados. Todo
eso el Señor me dio, toda esa misericordia, toda esa paciencia,
todas esas oportunidades de volver a oír el Evangelio, y yo todavía
estoy aquí perdido. Oye la palabra del Señor y tómala
en serio, mi amigo. Porque todavía hay esperanza
para ti. ¿Saben por qué? Porque Cristo todavía sigue siendo
el Salvador. ¿Será este tu último año, el
2023? Yo no sé. Nadie sabe. ¿Será este tu último mes? ¿Tu
último enero? No lo sé. ¿Será este tu último
día? Tampoco lo sé. Te salvará Cristo
si vienes a Él hoy. Eso sí, yo lo sé. Él es grande
en misericordia. Y el que a Él viene no lo echa
afuera. De eso puedes estar seguro. Por lo tanto, ve hoy a Él. Hoy
es el día de la salvación. Hoy es lo único que tú tienes.
Ayer pasó, ya no vuelve. No hay botón de rewind en la
vida, ¿verdad? Tampoco hay botón de fast forward. Mañana tú no
lo tienes tampoco. Hoy, dice el Señor. Hoy es el
día de la salvación. Ve a Él y serás salvo, mi amigo.
Y podrás con nosotros gozarte de estas enseñanzas y gozarte
en aplicarlas también para la gloria del Señor.
Colosenses #7 - Arraigados y edificados en El
Series Colosenses
| Sermon ID | 921232033265438 |
| Duration | 1:02:20 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 2:1-7 |
| Language | Spanish |
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