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vamos al capítulo 2, no es un
capítulo fácil debido a nuestra naturaleza caída, pecaminosa
y porque el tema que vamos a tratar en esta mañana demanda más atención
porque no hemos nacido humildes y no hemos nacido para la unidad
entonces las cosas que hacemos muchas veces son en un sentido
muy egocéntricas en todas las cosas por eso muchos matrimonios
también fracasan porque no saben por qué se casan o cada quien
quiere seguir su propio rumbo, su propio propósito y entonces
por eso encontramos una gran cantidad de matrimonios fallidos.
Los que no se puedan recuperar, los que no puedan ser felices
o casarse una segunda vez y en algunos casos más de aquello
Pero ciertamente también se lo trae a la vida de la Iglesia,
en el hecho de que la Iglesia tiene que ser un organismo vivo
y que mantiene su firmeza a través de la unidad. Por eso recordamos
firmes, unánimes y aún en el sufrimiento, o sea, hay muchos
parámetros y causas en que las personas se separan y lo traigo
a colación con el matrimonio porque eso ocurre, por ejemplo,
experiencias traumáticas en un matrimonio llevan al divorcio,
llevan a la separación. no alguno es por incumplimiento
de los deberes y otra es porque a veces ocurre una enfermedad,
un niño se enferma y matrimonios se rompen, se sepan, porque no
pueden ponerse, no pueden superar ese problema. Hay un alto porcentaje,
quizás no ha ocurrido en su familia, pero de personas que no pueden
lidiar con algún familiar enfermo, sea hombre o mujer, o sea algún
hijo o algún pariente. Al mismo tiempo encontramos que
el Señor nos manda a nosotros, que tenemos que mantenernos firmes,
no podemos ser como la torre inclinada de Pisa. Aunque se
puede subir a su propio riesgo, el edificio tiene que estar firme.
no pueden haber bloques separados y la firmeza sólo se logra cuando
la unidad es compacta. Nos dice el capítulo 1 de Filipenses,
los últimos versículos, en que nos dice que tenemos que comportarnos
de una manera digna del Evangelio de Cristo, sea conforme la ciudadanía
que tenemos, ya sea que Él vaya a verlos o que permanezca ausente,
Él puede oír que ustedes están firmes. en un mismo sentir, en
un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del Evangelio. Entonces,
por la fe del Evangelio se nos manda a nosotros que estemos
firmes. Y por lo tanto no debemos temer
las circunstancias, de ninguna manera estén atemorizados por
sus adversarios, lo cual es señal de perdición para ellos, pero
de salvación para ustedes y esto de Dios. de manera tal que aún
los sufrimientos van a ayudarnos en la unidad porque a ustedes
se les ha concedido por amor de cristo no sólo creer en él
sino también sufrir por él teniendo el mismo conflicto que vieron
en mí y que ahora oyen que está en mí cuál era el conflicto para
mí el vivir es cristo y el morir es ganancia o sea hay un conflicto
en la vida del creyente en que sí claro lo más saludable para
todos nosotros, es que estemos con el Señor. Pero no queremos
morirnos así, hay que sufrir el conflicto. En el caso de él
ya había pasado por muchas experiencias. negativas, vamos a decirlo, dolorosas,
no solo naufragios, sino golpes. Por eso fue muy importante entender
el inicio de la iglesia en Filipo, porque no fue algo fácil, no
es que vamos a comenzar una obra y vamos a hacerlo de tal o cual
manera y usualmente se piensa en el éxito y no en hacer la
voluntad del Señor. y entonces encontramos con el
paso del tiempo gente que fracasa en cuanto a esto, que piensa
que es fácil ponerse en un púlpito y es fácil juntar gente y tener
la idea porque piensan que pueden más que el pastor o saben más
que el pastor en su llamamiento y no están ya en el ministerio
o ha fracasado la obra. La obra de Dios nunca fracasa.
porque aunque el diablo quiera dividir, el señor siempre multiplica. Pero hay a veces dolores que
son innecesarios y malos testimonios que se pueden evitar cuando nosotros
somos humildes, obedientes en servir a Dios. Por eso este tema
es importante como filipenses para entrar a todos los temas
que hemos puesto anteriormente como una base, sea la unidad,
No sea el que tenemos que estar unánime, sea uno en el sufrimiento. ¿Cómo aprendemos la humildad?
Y yo les dije algo muy muy importante al comenzar. No nacemos siendo
humildes. La humildad no es una virtud
que alguien tiene. Es un hombre muy humilde. Hay
una humildad afectada que es peor que el orgullo. Entonces
no nacemos humildes, es algo que el Señor hace en nosotros
cuando comenzamos a vivir la vida cristiana. No somos nada
humildes, sino que muchas veces creemos ser más de lo que somos
y probablemente sea como una proyección de nuestro complejo
de inferioridad, en que siempre pensamos que nos dejan rezagados,
pensamos que no nos dan la atención que nos deben dar, siempre estamos
poniendo nuestro yo primero. Entonces hoy vamos a aprender
un tema y espero que continúe por muchos años, mucho tiempo,
en nosotros creciendo. La edad nos enseña mucho a ser
humildes como el Señor. O sea, siempre vamos a poner
la humildad en comparación a Dios. a Cristo. Entonces este es un
capítulo sumamente lleno de teología, que no es fácil de comprender
para nuestra mente humana. Así que para dar inicio, poniendo
esta pequeña base, leemos lo que nos dice el capítulo 2 y
vamos a leer solamente hasta el versículo 11. Capítulo 2,
1 en adelante. Por tanto, si hay algún estímulo
en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión
del Espíritu, si hay algún afecto y compasión, hagan completo mi
gozo siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos
en Espíritu, dedicados a un mismo propósito. No hagan nada por
egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada
uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí
mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien
los intereses de los demás. Hay, pues, en ustedes esta actitud
que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma
de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de sierpo,
haciéndose semejante a los hombres, y hallándose en forma de hombre
se humilló él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte
de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó
hasta lo sumo y le confirió el nombre que es sobre todo nombre
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los
que están en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra
y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor para gloria de Dios
Padre. Oremos. Señor, ayúdanos a entender tu
humillación, tu dolor, tu sufrimiento por nosotros. que te hiciste
uno por nosotros, que fuiste a la cruz y muerte de cruz, como
dice el escritor, tu apóstol aquí y nuestro apóstol. Y que él fue obediente, obediente
hasta lo sumo. Nunca puso en duda ni en tela
de juicio lo que tú le mandaste. Y es un acuerdo eterno. Y esta
es la manera como tú lo hiciste. Y aceptamos la manera como tú
lo haces. porque ahí está nuestro bien,
nuestra salvación. Pero estamos aquí en la tierra.
Estamos aquí con una naturaleza caída, recaminosa, que siempre
quiere lo suyo. Siempre quiere lo que no conviene.
Siempre quiere lo que no es lícito. Y por ello te pedimos que tú
nos auxiles, nos ayudes a tener la mente, la actitud y la sumisión
de Cristo. Porque Él, siendo Dios, se hizo
humano Él, siendo rico, se hizo pobre y siempre tuvo una actitud
de siervo, de servicio. Ayúdanos a seguir y dar su ejemplo,
ya que tú también has transformado nuestra naturaleza. Oramos, pues,
que tú nos des el entendimiento necesario y, si no, que sea la
base para seguir creciendo en este entendimiento y conocimiento.
Oramos en el nombre de nuestro Salvador Jesucristo. Amén. Muy bien, entonces pasamos a
lo que hemos leído anteriormente y nos dice que tenemos que estar
firmes en un mismo Espíritu. Cuando tú y yo vivimos en el
mismo Espíritu, es el mismo Espíritu de salvación que el Señor nos
ha dado. Ahora aquí en el mismo espíritu nota que está con e
minúscula y es por la actitud que tú y yo tenemos que tener
como creyentes. Siempre notarás una rebeldía,
siempre notarás una falta de sumisión en aquellos que se rebelan
contra las cosas establecidas en la autoridad, sea en el gobierno,
sea en lo que podemos ver nosotros en cada pelea y pleito que hay
en nuestros países, que la gente sale a protestar y la escritura
nos habla a nosotros que cuando habla de este mismo espíritu
que nos introduce es a la perseverancia, o sea, cómo nos mantenemos en
la vida cristiana. Por ejemplo, si analizamos a
través de los años cómo tú has perseverado en la fe y te das
cuenta que ha habido momentos en que muchas personas retroceden,
muchas personas se deslizan, muchas personas no continúan
en el crecimiento de la vida cristiana como debiera ser. La
actitud del pastor o la actitud de los maestros, líderes y de
la iglesia es que tu perseverancia sea continua a pesar de los grandes
obstáculos y sufrimientos que vienen a tu vida o que el diablo
trata de poner como pruebas. Entonces, la constante de crecimiento
y la perseverancia es algo difícil cuando tú lo miras. Es una constante
y una perseverancia, por ejemplo, cuando tú críes tus hijos. para
que te des cuenta cuando vas al trabajo, sea que tengas un
trabajo por año, es una constante que tú tienes, es una constancia
porque tienes que hacerlo por los beneficios que se redunda
de aquello. O sea, la vida es una constante,
pero en el caso del creyente es una perseverancia que le da
solidez. ¿Por qué? Porque casi no hay
nada seguro en la vida allá afuera. Hay cosas que son constantes,
El sol sale todos los días. O debo decir, la tierra termina
su movimiento sobre su eje y cada mañana vemos al sol. O sea, hay
ciertas cosas que son constantes. Y la Escritura nos habla a los
creyentes que si nos ocupamos en nuestra salvación con temor
y temblor, entonces hay que perseverar. O sea, que no hay un creyente
que no persevere en la fe. Que no sea constante en la fe. La constancia, ojalá fuera una
línea recta ascendente al cielo, pero no es así, ¿no? Tú lo sabes
por tu propia vida. En el sentido, puede ser una
enfermedad, pueden ser problemas que ocurren, entonces la palabra
y la idea en el griego y de lo que Pablo está hablando en Notting,
no es normal para una persona estar presa por el Evangelio,
lo que él había sufrido. Él había estado preso en el inicio
en Filipos, Sus circunstancias, cuando vemos, no eran diferentes
de muchos de nosotros en cuanto a vivir en este mundo, vivir
en esta tierra, él no era de otro planeta. En el hecho de
tratar con griegos o filósofos, con tratar con romanos, en tratar
con judíos o judaizantes y tratar con gentiles en su idolatría,
era una lucha continua en el pensamiento del cristiano como
Pablo y como enseñar a la Iglesia y como ser constantes y perseverantes. Y eso nos da firmeza. porque
no es una perseverancia, una constancia en que no nos movamos.
No es algo en que así estamos ahí en un estatus quo, en que
no ocurre nada. Es más, el cuerpo necesita movimiento. Toda la vida necesita movimiento.
No hay nada en la Tierra que no se mueva. ¿Por qué? Porque
eso nos hace a nosotros estar vivos y fuertes y firmes. Si tú no usas un músculo, se
atrofia. Y en la vida cristiana es igual,
o sea que las cosas que nos acontecen es para que comprobemos nuestra
constancia, nuestra firmeza, la perseverancia. Y por eso hablo
ahí, pongo la idea del griego, es que es un edificio sólido,
es la base sólida para que nosotros podamos combatir unánimes. Si
el edificio, la base es sólida, Pero la idea que Pablo tiene
es que era como los gladiadores que peleaban o las películas
romanas o griegas que tú veías. O sea, un gladiador ponía su
espalda contra otro gladiador y combatían, se defendían. Y esa es la idea en esta palabra
que Pablo está utilizando, combatiendo juntos, unánimes, luchando, dice,
como atletas para conseguir una meta, unidos conseguir un propósito. Y es interesante porque lo que
vino a mi mente fue los estudios de Nehemías. O sea, él tenían
que estar construyendo. Había un Nehemías que había ido
a mirar todo de la obra y miren la unidad del trabajo que se
hacía. Cada porción había algún encargado
y estaban unánimes. para que la pared y el edificio,
el muro, la muralla que estaba caída, pudiera protegerlo de
los enemigos. Y es más, cuando progresas en
la lectura de Neemías, unos estaban con la espada en una mano y otros
tenían la llana o el barilejo en la otra. O sea, estaban trabajando
en una manera, en la construcción, reconstrucción, unánimes, pero
al mismo tiempo estaban combatiendo. a San Balar y los Tobíes que
se van a levantar. No ha cambiado nada la vida cristiana
a través de los años del tiempo. Tú tienes que luchar y combatir.
Aquí no hay nada fácil. Aún las personas que piensan
que nacieron en cuna de oro y que lo tienen todo, muchas cosas
la vida les manda cosas muy difíciles para que entiendan, porque todos
pasamos por este mundo. Y no hay nada que venga fácil.
Es más, no queremos nada que venga fácil. y es todo una lucha. Por eso dicen bien, ¿cómo estás?
Estamos en la lucha. Es una lucha constante. Es una
agonía, porque la palabra lucha es agonizar. Y cuando vemos las
luchas que tenemos con el enemigo y con el mundo y las personas
que no nos comprenden, tenemos la iglesia que mantenernos unidos.
Cuando la gente se divide, cuando tu familia se divide, cuando
se apartan unos de otros, se debilita. Y Pablo nos pone aquí
una razón, que incluso lo tenemos con otra letra, por la fe del
Evangelio. O sea que a nosotros se nos manda
a tener una misma unidad del Espíritu, a combatir juntos,
unidos, espalda con espalda, para el bien del Evangelio. No es tu propio bien. No es la
manera como ese bien que tú vas a hacer te favorece a ti o te
favorece a la familia o quieres vivirlo a tu forma o a tu manera. Este conflicto que el apóstol
tiene por estar prisionero es el conflicto de que queremos
llevar la fe del Evangelio. ¿Por qué estaba preso? Por llevar
la fe del Evangelio. O sea que no importa el trabajo
secular, entre comillas, que tú tengas. Tú y yo tenemos que
entender que cada día nos levantamos para luchar por el Evangelio.
¿De qué vale que puedas tener todo un buen techo muy lindo?
¿De qué vale que puedas estar bien y haberle dado educación
intelectual a tus hijos? ¿De qué vale que a lo mejor no
tengas ninguna preocupación económica, pero no hay una vida espiritual
saludable en tu familia? Yo creo que toda la lucha que
tú y yo tenemos que tener es por la fe del Evangelio. De nada
vale el hecho de que puedan ganar todo el oro, la tierra del mundo
y no tengan el oro y la plata del cielo. Yo creo que más que
nunca la Iglesia del Señor tiene que pensar en esto, en esta lucha. Es vivir por Cristo aquí en la
tierra, es luchar por Cristo aquí en la tierra y no por bienestares
sociales o familiares que pueden ser muy buenos y nos dan la apariencia
de que nos ayudan a crecer en la unidad de la familia o de
la fe. pero sin contar con la fe de los demás. Entonces, Pablo
se siente muy alentado con Epafrodito, que viene a darle estas noticias,
que viene a decirle las cosas que están ocurriendo en Filipo.
Y él mismo le dice, pero necesitamos seguir creciendo en esto. Y es
por la fe del Evangelio. Entonces, ¿qué es lo que necesitamos
tener en cuanto a la humildad y la unidad? No puede haber unidad
si no hay humildad. Ya, grábeselo en la mente. No
podemos cada quien tirar la carreta por cualquier lado, alar o jalar
la carreta o empujar la carreta en la dirección que a ti te parezca
si no hay unidad. Entonces otra vez volvemos, el
trabajo tiene que ser unido, tenemos que estar de acuerdo,
no como a ti te parece, por ejemplo la constancia de los zoicos es
un tan buen ejemplo, No es que ahora no puedo porque me apareció
esto, no, es la constancia. Porque esto es lo que el Señor
nos manda, es la perseverancia. No tiene nada que ver, a menos
que haya alguna muerte, alguna enfermedad, que estés en el hospital,
que te hayan operado, en fin, ¿no? Pero a veces por situaciones
X, entonces se daba mal testimonio, se da mal testimonio, igual cuando
ocurre para venir a los servicios. cuando tú cancelas tu venida
a los servicios y adorar a Dios por cualquier motivo que realmente
no vale la pena. ¿Dónde está Dios primero? Entonces
la unidad de mente, la unidad de pensamiento es en el hecho
en el espíritu por la fe del Evangelio que nos motiva a mirar
cómo Dios hace las cosas y por qué hacemos las cosas. Entonces
no puede haber unidad si no hay humildad y no puede haber humildad
si no tenemos una misma mente. una misma mente y actitud para
hacer las cosas. Y por eso le mencionaba que a
veces tú le ves a la gente un gran deseo de trabajar. Recuerdan,
todo esto está unido. Si no tienes una buena actitud
para hacerlo, no eres humilde. Y no hay unidad. Entonces la
unidad de la Iglesia por la fe del Evangelio viene cuando tú
eres humilde en hacer las cosas que se te mandan de acuerdo a
lo que Dios nos enseña. Y por lo tanto, este conflicto,
esta lucha, es vivir la vida cristiana como Cristo la vivió
aquí en la Tierra. Sea yo vivo por Cristo, soy como
Cristo. Eso es ser cristiano. se nos
manda a ser como Cristo. O sea, cuando leemos los primeros
versículos, dice, por tanto, si hay algún estímulo en Cristo,
si hay algún consuelo de amor otra vez de Cristo, si hay alguna
comunión del Espíritu, y aquí es con E mayúscula, o sea, del
Espíritu Santo, si algún afecto y compasión hagan completo mi
gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos
en Espíritu, y dedicados a un mismo propósito. Entonces, cada
vez otra vez lo vemos. No puede haber unidad si no hay
humildad y no hay un propósito. Unidos en el mismo propósito.
Son los tres ingredientes para la unidad en los asuntos de Dios. Lo puedes poner en tu casa. Si un esposo quiere ir por un
lado y tú por otro, nunca van a tener unidad. Si no hay un
propósito. si no tenemos la actitud del
propósito de ser siervo y yo creo que la mayoría de las cosas
y creo que la comparación es muy buena en el hecho del matrimonio
en que el siervo mayor debe ser el hombre siempre hay alguien
que pone más en el matrimonio hay parejas que se van a casar
Hay algunos de ustedes que tienen algunos años de casado, que en
comparación a otros todavía son matrimonios jóvenes, pero el
marido debe ser siervo, debe ser uno que es esclavo al servicio
de ese propósito y de la unidad del matrimonio. No que no compartan,
pero si hay alguien que tiene que sacrificar más, debe ser
el esposo, por la actitud que tuvo Cristo. Por eso Pablo dedica
todo un capítulo en Efesios en cuanto a esto. Entonces se nos
manda a ser como Cristo, se nos manda a tener un mismo sentir
y tenemos que tener la mente de siervo. Y noten que no solamente
lo va a repetir en este capítulo varias veces, sino dice sintiendo
lo mismo, en el verso 3 dice, no hagan nada por egoísmo o por
vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere
al otro como más importante que a sí mismo. No buscando cada uno sus propios
intereses, sino más bien los intereses de los demás. Entonces,
en la actitud de siervo que tenemos en la iglesia es eso. No es todo
para ti, o lo que es mejor para ti o tu familia, nos falta mucho
a entender y yo creo que esta iglesia es bastante madura en
muchas cosas cuando antes teníamos algún otro tipo de actividades.
O sea, la actitud es importante en que tienes mente de siervo.
¿Cuál es la mente de siervo? Tu interés es otro. El otro. No eres tú. Tú no eres lo más
importante. he casado a muchas personas y
hasta ahora van bien algunos ya llevan varios años y algunos
ya van a tener su familia y cuando ya viene el primer hijo yo lo
llamo al varón y aunque aquí no lo he dicho personalmente
por lo menos lo estoy diciendo aquí tú sabes que cuando nazca
tu hijo ya tú no eres el rey Ahora hay alguien que está de
por medio, que es más importante. Porque algunos maridos a veces
se resienten de aquello. Porque es tanto tu hijo como
el de ellas, es el hijo de los dos. Y es más, por eso, aunque
me entienden ahora cuando digo, no, no, no, los hijos son más
del papá. Póngale toda la carga y la responsabilidad al papá.
Porque son del papá. O no llevan su apellido. algunos pensamientos feministas,
no vas a ver nunca más a tu hijo. No vas a ganar nada con eso.
Los hijos no agarran a ningún marido. A menos que la responsabilidad
como cristiano. Entonces, ¿por qué? Porque ya
la atención es otra. La familia es otra cosa. Y es
lo que Dios ha querido. Entonces, trabajamos. Y mira,
la naturaleza de lo que Dios ha hecho con los seres humanos
no es igual como con la naturaleza de los animales. Por ejemplo,
tú ves muchos programas del África y las crías nacen, tienen un
tiempo en que nacen, pero rápido tienen que caminar, rápido tienen
que andar, rápido tienen que correr para librarse de los predadores. Un elefante, una elefanta dura 24
meses, hasta 26 meses de gestación. para que cuando nazca el elefantito
pueda caminar y correr. Pero no es lo mismo con nuestros
hijos. Nueve meses no son suficientes,
aunque cualquier mamá diría, pastor, usted no sabe lo que
está diciendo. Pero nueve meses no son suficientes para que el
niño nazca, camine y corra. es suficiente para que pueda
seguir su desarrollo extrauterino, fuera del vientre materno. Entonces hay mucho tiempo y dedicación. Hay que dedicarle tiempo y esa
es la idea detrás de esto. Cuando tú y yo buscamos la unidad,
tengo que ver por el bien de mi hermano, de su desarrollo,
de su crecimiento. del tiempo que él dedica. Por
ejemplo, si ustedes vienen aquí, digamos, y el pastor no se ha
preparado, ha luchado, ha madrugado en muchos de los casos, que todos
sean iguales. pero que para estudiar y que
yo venga aquí y no tenga nada que decirles a ustedes, que no
haya preparación. Más bien con todo esto ahí detrás
de un mensaje, hay mucha gente que se está preparando, gente
en la computadora, gente que lo puede ver por Facebook, por
el Internet, comprando el equipo adecuado, mismo para tener yo
un sentido en cuanto a esto. O sea, dependemos de mucho. ¿Y
pero a quién tenemos en mente? Claro que hacemos todas las cosas
para Dios, pero la idea es que usted reciba la palabra, La idea
es de que usted, y el concepto, es para que usted pueda edificarse
en la vida cristiana. Porque Dios no lo pide, Dios
no lo demanda. Entonces es una lucha, es un
conflicto. Pero si usted toma el servicio
como un evento, Y le recuerdo, no que no lo haya mencionado
anteriormente, usted puede separar su tiempo de vacaciones, pero
que si a cualquier momento un domingo se levanta usted con
la idea de que se quiere ir a la playa para disfrutar, porque
ha venido a este país a disfrutar de ciertas cosas y echarse fresco,
entonces usted no está comparando la importancia, ni tomándole
el peso de su vida cristiana, de que luchar por la fe es que
usted está presente, en que usted tiene que combatir por la fe,
no está pensando en sus propios intereses. O sea, tú y yo, esta
vida es pasajera. Bueno, si te hablo humanamente,
disfruta todo lo que puedes, porque tú no sabes lo que te
va a ocurrir mañana más tarde, que para que tú entiendas qué
es ese disfrute, no lo vayas a tener. Porque para ti eso es disfrutar,
en cambio para el creyente es crecer en la gracia de Cristo.
Esa es su felicidad, el ser como Cristo. Se nos manda a ser como
Cristo. Y por eso la iglesia, como un
local, una iglesia local, como un organismo, vive. Y te ponen
el ejemplo, esta imagen es como un quiasma óptico. Es una cruz
al mismo tiempo. El quiasma óptico es algo quiasmático,
se dice, cuando se entrecruzan. Por ejemplo, tu ojo derecho ve
con el lado izquierdo de tu cerebro. Tu ojo izquierdo ve con el lado
derecho de tu cerebro. Dios hizo así que están tus ojos
pero en el centro del cerebro hace un cruce y por eso se le
llama un quiasma óptico. Hay un quiasma cuando todas las
cosas se entrecruzan, pero es para ver mejor, es para comprender
mejor. porque a veces los líos sólo
enredan. Pero aquí, cuando el Señor nos
pide que entrecrucemos nuestra vida con Cristo, nos hemos encontrado
con Cristo, hemos hallado que Él es nuestro Señor y Salvador,
entonces se nos manda a ser como Cristo, tener el mismo sentir
de Cristo, para tener la mente de siervo y los intereses de
otro como Cristo lo tuvo y Cristo fue el siervo por excelencia.
También podemos hacer una equis. Se nos manda a ser como Cristo
y tener la mente de siervo porque Cristo se preocupó por otros.
Tenemos que tener el mismo sentir que Cristo tuvo porque Cristo
fue siervo por excelencia. Entonces es un entrecruce, es
en el hecho en que estas cosas nos ayudan a nosotros, en que
entonces yo tengo que ser como Cristo, tener la mente de Cristo
para entonces ser también un siervo como Cristo lo fue por
nosotros. Y eso es lo que estos primeros
cuatro versículos nos están hablando. Si hay algún afecto de compasión,
hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando
el mismo amor, unidos en espíritu, y dedicados a un mismo propósito. Y la siguiente flecha no lo va
a aclarar el siguiente punto, o sea, cuando dice el mismo sentir,
conservando el mismo amor, el amor de Dios que ha sido derramado
en nuestro corazón, unidos en el espíritu y nota espíritu aquí
habla otra vez y estoy regresando al espíritu como creyentes o
sea en en minúscula ya que sentimos lo mismo entonces debemos estar
dedicados a un mismo propósito ya no es mi ego ya no es la importancia
hoy en día y sobre todo vivimos en un país donde el éxito es
demasiado preponderante O sea, queremos tener éxito en todas
las cosas. Así yo también tengo mi casa,
yo la tengo arreglada de tal manera, yo tengo tal carro. Queremos
echarnos la demás cuando no lo somos, o que tenemos demás y
aparentar una vida de lo que no somos, una vida de hipocresía.
Y por eso siempre hablamos de lo que hemos tenido, de lo que
tuvimos, etcétera, porque nuestra vida no ha estado desde un comienzo
centrada en Cristo y no estamos dedicados a un mismo propósito.
Si estuviéramos dedicados a un mismo propósito, entonces estaríamos
en otro tiempo y en otro lugar. Al comienzo, por ejemplo, de
la Iglesia, había algunos que ya querían que nosotros tuviéramos
tal o cual cosa. Bueno, nosotros no podemos, por
lo menos de mi parte, yo no podía confiar en una o dos personas.
La obra de Dios tiene que hacerse para todos. O sea, todos tenemos
que cooperar. no porque sea la idea de uno
o de otro, o porque alguien aporte más para esto. Entonces, vamos
a ser más espirituales y ver cómo Cristo fue. Entonces, ¿cuál
es la humildad que Cristo tenía? ¿Qué es ser humilde? Entonces
les recuerdo, no puede haber unidad si no tenemos una... si
no somos humildes, si no podemos ser humildes si no tenemos un
mismo propósito. Entonces, no es lo que tú crees
que eres lo que te hace humilde, es lo que tú haces. O sea, la
humildad se va a notar en lo que hacemos y cómo lo hacemos. Eso trae la unidad y el fortalecimiento
de la iglesia y también de la familia, porque estos principios
los puedes aplicar a cualquier parte. es la actitud que tenemos,
es cómo lo hacemos. Entonces vamos a ser como Cristo,
tenemos que mirar a Él. Y Pablo yo creo que aquí hace
una reflexión teológica profunda que no es, no hay manera de cómo
tú y yo lo podamos experimentar en nuestra vida a menos que seamos
creyentes, a menos que tengamos algunos años en la vida y experiencia
cristiana. ¿Y por qué no ponerlo así, a
menos que tú hayas sido humillado por la vida? en la humillación
que hemos pasado por algunos problemas, algunas situaciones
en que realmente han sido humillantes. No solamente por la manera en
que nacemos, somos personas que ya nacemos y aún desde que nacemos
eso nos hace humildes. Dice que maldad fue concebido,
habla el salmista. O sea, fuimos concebidos y dados
a luz en la inundicia, por ponerlo así. No nacemos diferente de
mucha otra gente o de los mamíferos. O sea, el Pablo habla del cuerpo
de la humillación nuestra. Pero ¿no solamente nuestro cuerpo
sufre de humillación por los dolores? Ya el cerebro no responde
como antes, las rodillas no responden como antes, los hombros no responden
como antes. Y así por el estilo. Hay gente
que sufre de reumatismo, hay gente que ha sido operada mil
y una operaciones y a veces no aceptamos que este es un cuerpo
caído. No es que tenga desesperanza, pero nadie va para arriba. O sea, tú no puedes esperar que
tú, cuando avances los años y te acercas a los 100 años, pasas
los 50 nada más. O, por ejemplo, alguna gente
dice que ya llegaste a la edad del cóndor, ¿no? Porque es con
dolor aquí, con dolor allá, y así por el estilo. Y uno nota el
cambio de conversación también. Yo tengo amigos también de mi
edad, un poquito mayores, y entonces, y de repente la conversación
es, sí, yo tomo rosubastatina, el otro toma pastillas para la
presión, el otro para la próstata, el otro, y en fin, hay un sinnúmero
de cosas que tus conversaciones van cambiando. Y lo notas también
cuando haces tu email o cuando pones en cualquier otro lugar,
pones tu edad, entonces te van a pasar los anuncios. Por ejemplo,
hay algunos anuncios que pasan para cierta hora de programa
y ciertas edades. Por ejemplo, en la mañana, ¿no?
Si tú ves, no que uno lo vea, pero que ves los anuncios son,
bueno, problemas de hongo, problemas de todas las cosas que le pasan
a la gente mayor. Porque se supone que los niños
y jóvenes están en la escuela. y los otros están trabajando,
no están viendo televisión. Entonces tú ves, todo es una
competencia en el comercio de las situaciones en que muchas
personas pasan o viven. Entonces Cristo no vino a un
planeta distinto. Cristo vino aquí a la Tierra
y se encarnó y la gente menosprecia el tiempo de la encarnación y
el ministerio terrenal de Cristo. Entonces cuando Pablo nos manda
a nosotros a ser humildes, de un mismo sentir, edificarnos,
pone nuestro ejemplo, pero nuestro ejemplo porque él es mi salvador,
porque su naturaleza vive en mí, porque sí yo puedo cambiar,
tengo que cambiar, dejo a un lado el orgullo, nada más desde
el hecho en que le dijimos al Señor, sé mi Señor y mi salvador,
ese es ser humilde, porque el mundo impío dice, no, yo no necesito
a Dios, Eso fue lo del diablo. Seréis como Dios, sabiendo el
bien y el mal. El mundo no creyente quiere vivir
su vida y hacer su vida a su manera. Dios está en lo último,
si acaso existiera. Y hay gente que muere en su ley,
en el sentido de que no quieren reconocer nada a Dios. Si hay Dios, tienes que vivir
como Él lo manda. Si hay Dios hay que adorarle
como Él pide que se le adore. Pero en la soberbia de mucha
gente ellos elaboran su propia religión, ellos edifican sus
propios preceptos y se sienten contentos del Dios que han hecho
con sus manos y sus pensamientos y dicen este es mi Dios. Tienen
una religión pero no tiene a Dios, tenemos que mirar a Cristo. y
lo primero que cuando miramos a Cristo es lo que Él hizo por
nosotros, lo que Él hizo, la actitud como lo hizo, y entonces
se le pide unidad a la iglesia, porque Él lo que hizo no fue
simplemente para vanagloria, al contrario, lo que Él hizo
fue todo lo contrario de que mucha gente pudiera imaginarse,
de la competencia de emperadores, de rey, como este rey que viene,
como si este es el sumo sacerdote, si este es descendiente de David,
va a morir en una cruz. No pienses que es cualquier juego
o chiste que Pilato pusiera, no, este es el rey de los judíos,
y que los judíos lo rechazaran, porque no entendieron el reinado
de Jesús, y hasta hoy en día no lo comprenden. Entonces, el
triángulo siempre representará a Dios en nuestras imágenes.
Dios es trino. Y por lo tanto, ahora Pablo nos
comienza a decir a nosotros, haya pues en ustedes esta actitud
que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma
de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de ciervo,
haciéndose semejante a los hombres. y hallándose en forma de hombre
se humilló el mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz." Así que cuando el Señor Jesucristo
se humana, se hizo carne, y cuando hablan algunos en cuanto a esto,
hablan de la kenosis de Cristo, de la humillación de Cristo.
Para que podamos entender mejor los pasos que acabo de leer.
Él se hizo siervo, se vació de sí mismo, se despojó a sí mismo
y fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz. O sea, sufrió
la peor de las muertes que en aquel entonces se podía sufrir.
Hoy en día hay mucha consideración por los derechos humanos y si
vamos a quitarle la vida a alguien que no tenemos el derecho. Este
mundo es una idea media loca. Ya sabemos que el mundo está
esquizofrénico. Por un lado, no está mal si le quitas la vida
a un ser humano en el vientre de su madre. No está mal, la ley te lo dice,
te pone ahí término. Pero cuando van a matar a un
tipo que ha matado a cientos de personas, a un individuo que
ha sido un criminal toda la vida en serie, etcétera, y en algunos
lugares donde hay la pena de muerte, etcétera, entonces dale
una muerte humanitaria. Él no tuvo ningún tipo de humanidad
en el sentido del otro, pero que no vaya a sufrir lo que él
hizo sufrir a otros. ¿Entienden lo que digo? Aunque
a veces pueda ser irónico o sarcástico, Entonces, la peor muerte que
Jesús pudo sufrir en aquel entonces, pero para cumplir la profecía,
Pablo lo enfatiza, muerte de cruz. Porque él, como ciudadano
romano, sí fue azotado, sufrió naufragio, fue insultado, fue
apedreado como judío, pero nunca podía ser crucificado. Porque
la crucifixión para los romanos era lo peor. solo los criminales
y los que no eran ciudadanos romanos. Por eso a Pablo se lo
decapitó, porque ya que él había apelado que era ciudadano romano,
entonces no podía sufrir esa muerte. No así con las tradiciones
de Pedro, que fue crucificado cabeza abajo. Lo hizo para no
morir igual como su Señor. Pero pensemos en este término
de la kenosis de Cristo. O sea, si tú y yo creemos que
Dios tiene a su Hijo O sea, lo que ha causado mucha división
y cuestionamientos y preguntas es, ¿en verdad Dios tiene un
hijo? Bueno, quizás muchos de nosotros
no pudiéramos tener ningún tipo de duda. Bueno, la Palabra de
Dios, cuando leemos el Nuevo Testamento, dice que de tal manera
amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito. Entonces,
el concepto de un padre y de un hijo son verdades neodestamentarias. En el concepto musulmán y en
el concepto judío, no es verdad, no es posible que Dios pueda
tener un hijo. Pero el concepto de padre e hijo
es algo que viene desde los patriarcas. Por eso fue tan importante la
promesa que Dios le hizo a Abraham. Y a Abraham le ofreció un hijo,
y sabemos que Abraham trató de tener hijos por todas partes
y no es que él era el estéril sino porque vemos que después
que Sara muere se casa con Setúbala, tiene otros hijos, tiene a Ismael
anteriormente de Agar pero el hijo de la promesa era algo muy
particular porque Dios le dijo vas a tener un hijo y tu descendencia
va a ser como las estrellas del cielo como la arena que está
a la orilla del mar Y claro, tú y yo que hemos nacido a orillas
de un mar y sobre todo de arena, no importa el color de la arena,
sabemos cuán abundante es la arena. Pero yo imagino en el tiempo
de Abraham que había una gran oscuridad y aquellas noches despejadas
él podía contemplar muchas galaxias que a lo mejor ni sabía por nombre. estrellas que hay por ahí. Sabemos
que hay millones. Pero Dios le habló a ese hombre. Yo haré que tu descendencia.
Y claro, algunos se fijan en una descendencia natural. Simplemente
en la carne. El judío se puede gozar de aquello
de que, ah, bueno, soy un descendiente de Abraham. He sido circuncidado,
pero Abraham no fue circuncidado antes. ¿De qué circuncisio me
habla? Porque Dios le hizo la promesa
a este hombre que no era hebreo, que no era judío. Y sobre todo
porque Abraham vio aquellos a los que los judíos rechazan hoy en
día, la vida de Cristo. Porque para ellos es inimaginable
que Dios tenga un hijo. Y se lo enseñó con Abraham, porque
después con Abraham, con el hijo que tiene, le dice, llévatelo
al monte Moriah y sacrifícamelo. Fue una prueba grande. Pero Abraham
era un hombre de fe y sabía que Dios iba a proveer salvación. Porque el Padre no rehusó a su
hijo, no escatimó a su hijo. Por eso Pablo es nuestro apóstol,
porque Pablo entiende, comprende por qué Abraham es mi padre en
la fe. ¿Por qué él va a los gentiles? ¿Por qué él oye la voz del varón
macedonio y va a Filipos a predicar? ¿Por qué él está prisionero ahora
por predicar el evangelio, luchando, combatiendo por la fe del evangelio?
Y él dice, pero nada de estas cosas realmente me impiden mirar
a Jesucristo, porque él se hizo siervo. Él se humilló hasta lo
último. Dejó su trono de gloria. Era
uno con el Padre. Uno lee el Evangelio de Juan.
Dice que en el principio era Dios. Este estaba con Dios. Es
decir que Él era eterno. Que siempre estuvo en la gloria
del Señor. Y cuando bajó acá a la tierra e hizo su oración
sumo sacerdotal, Él mismo dijo, Padre, vuélveme a esta gloria
que tenía contigo antes que el mundo fuese. O sea que el concepto
de la salvación, la historia de la redención parte del cielo
en una eternidad antes que todas estas cosas fueran creadas y
que nuestros ojos lo puedan ver o que tú nacieras en esta generación.
¿Por qué predicamos esta gran verdad de Dios todavía hoy en
día? Porque hay otros que han muerto, han pasado. Tú estás
vivo, tú puedes entender, tú puedes comprender y por eso siempre
se predicará de la humillación de Cristo. Él vino y nació en
un humilde portal de Belén. Él se despojó a sí mismo y algunos
que piensan así pero nació pues de María pero él es el cigoto
de Dios. Teólogos en el pasado cuando
hablaban decían no es que hubo ninguna contaminación hay algo
quizás que una mujer y un hombre aporten dentro a menos que la
concepción a menos que el cigoto es otro ser humano que está ahí
dentro del vientre de una madre. Es más, cuando hay ciertos conflictos
con el sistema inmunológico a veces la mamá mata al hijo. Hay un
problema inmunológico en la mente de mucha gente que piensa que
lo que está dentro de su cuerpo es su cuerpo y puede hacer con
ello lo que quiera. No es así. Es otro ser. Creado por Dios. Y algunos dicen, bueno, es que
ustedes son tan extremistas. Cuando hablan, los teólogos antiguos
hablaban sigoto de Dios. Cuando se une pues el espermatozoide
con el óvulo femenino comienza un sigoto. Es cuando se genera
una nueva vida. Y por eso algunos decían, Dios
le preparó cuerpo. No es que el Espíritu Santo vino
sobre María. Fue una engendramiento in vitro. El Espíritu Santo le habla, o
el ángel le habla a María, a Don Ceña. Y tú ves, hoy día hay tantos
úteros alquilados. No hubo ninguna comunicación
de carne, porque algunas personas dicen, ah, sí, entonces María
nació sin pecado. ¿Cómo? El único que nació sin pecado
fue el cigoto de Dios. Se hizo cielo. se engendró por
obra del Espíritu Santo. Dejó, por un momento, todo lo
que era de su gloria celestial. Por eso, cuando estuvo aquí en
la Tierra, la gente veía a un hombre común y corriente. Él
no... él existía en forma de Dios.
No consideró el ser igual a Dios, como era Dios, como algo a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo,
haciéndose semejante a los hombres. ¿lees por eso los evangelios?
Dice que Jesús estaba durmiendo en la barca. Necesitaba dormir. La kenosis de Cristo es que él
puso a un lado, no porque dejó de ser Dios. Hay algunas cosas
que él no conocía o no sabía. Bueno, no dejó de ser Dios, pero
todos sus atributos de su todopoder, de su omnisciencia estaban todos. amenguados. Por eso se le llama
a eso la humillación de Cristo. Porque después la gente comienza
a especular, ¿no? Y entonces cuando el niño Jesús era niño,
él ya sabía todo lo que decían los hombres. Bueno, la humillación
de Cristo. No creo. Cuando Jesús estuvo
ante la tumba de Lázaro y lloró, él también lloró. Él lloró. Él se cansaba. tenía hambre,
sabía de las necesidades de los hombres, porque cuando él ya
resucita había un pescado, unas brasas, para que comieran los
discípulos. No te da gusto cuando hombres
o mujeres, tú llegas a alguien, a lo mejor tiene hambre, vamos
a darle que comer. La hospitalidad que había o que
existía en aquellos días, quizás no tiene hambre. Hay que satisfacer
esta necesidad. Y entonces para ello hay que
lavar los pies. Entonces venía el siervo, le lavaba los pies. Y alguna gente piensa que la
actitud de humillación más grande de Cristo fue que le lavó los
pies a su discípulo. Pero es que él había venido a
servir. Eso es diferente, pero lo primero es esto. Él se vació,
decimos. Y siempre fue obediente. Por
eso lo encontramos orando al Padre. Nos enseñó a orar que
se haga a su voluntad. Y contrástalo con Adán. porque
Dios que fue padre de Adán, porque lo creó, lo hizo, y no lo trajo
por una evolución, no lo trajo tampoco por un cigoto poco a
poco, lo hizo un hombre. Y viste cómo el Dios de la creación
que puede crear los seres humanos en la etapa que Él quiera, como
lo hizo con Adán y como lo hizo con Eva, Y a Eva no la hizo como
a Adán, sino que le sacó la costilla. Entonces se despojó a sí mismo
y fue obediente, y obediente hasta la muerte, y muerte de
cruz. Él no tomó un cuerpo humano que
parecía o que le faltaba alguna costilla. Él no era la experiencia
negativa de los docetistas y filósofos. Esa concepción de ustedes de
que ha venido Dios aquí. ¡Qué pena por aquellos que piensan
que Dios no ha enviado a su Hijo! Por eso los Evangelios son tan
importantes. Porque el nacimiento de Jesús,
que no es en Navidad que celebra Occidente, que vino aquí a la
Tierra, cumple uno de los puntos más importantes, de lo cual sin
Él no hay salvación. la encarnación. Él se hizo uno
para arreglar algo que no es que le salió mal a Dios, sino
a Adán. Él lo quiso hacer así. Fue obediente. O sea, durante toda su vida terrenal,
él fue obediente, se despojó a sí mismo y fue obediente hasta
la muerte y muerte de cruz. Por ejemplo, alguna persona dice,
pero... ¿Por qué Dios hizo que Adán y Eva pecaran? Hubiera creado
mejor Adán y Eva. Que no pecaran, porque si Dios
lo hizo, debieron ser perfectos. Pero Él lo quiso hacer así. Y
lo quiso hacer así porque Él mismo es el que provee la salvación.
Por eso cuando Cristo vino a la Tierra, Él se le llama el segundo
Adán. Porque el primer Adán fue desobediente, pero el segundo
Adán no. Yo siempre hago las cosas que
te agradan. Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia.
Oremos para hacer siempre la voluntad de Dios, no lo que es
tu voluntad o lo que te parece que es correcto. Y fue tan obediente
que él, como forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres,
hallándose en esa forma de hombre, se humilló a sí mismo. Lo hago fetear. Le dieron de latigazos. Siempre estaba menospreciándome. Siempre querían llevarlo a la
muerte. Siempre estaba viviendo como en esa vitrinita. ¿Eres
tú de verdad? ¿Eres real? Pero no lo mostró
diciendo, hey, yo soy rey. Un momentito, un momentito, por
favor, más respeto. Es que él era dios, no solo del
rey, sino era dios, es dios. Como cosa que aferrarse. Y hay
otro pasaje en los evangelios, y puedo dejar el resto del mensaje
para la próxima semana, pero en que te hace pensar. El evangelio de Juan lo ponen
de una manera, Mateo, Marcos y Lucas lo ponen de otra, Pero
me refiero primero al de Juan, cuando van los soldados, van
a arrestar a Jesús para llevarlo a la muerte. Y él ha pasado la
noche, ha estado hablando de la agonía del huerto, de algo
que él mismo no sabía, pero como hombre iba a pasar, dar su vida. Morir era algo extraño para él. Pero él fue el que lo dijo, el
día que tú comieras de este árbol, ciertamente morirás. pero el
remedio que él trajo es que yo voy a morir por esta humanidad,
no es que voy a arreglar algún componente en el hombre para
que sea un mejor hombre y entonces ahora no comete esos errores
y entonces pueda vivir en comunión conmigo. No, no, no, voy a morir
por él, voy a pagar ese pecado, voy a sufrir todo lo que el hombre
ha sufrido porque he maldecido la tierra por su pecado y lo
voy a hacer en obediencia a mi padre y porque esto es el acuerdo
que hicimos antes que creáramos el mundo. antes que tú fueras. Entonces Jesús ve en el Huerto
del Gexemaní que viene toda esta gente con palos, antorchas, y
¿a quién buscáis? Dice, buscamos a Jesús Nazareno,
yo soy. Y retroceden y caen de rodillas.
Es un pasaje que tú lo puedes leer un y otra vez y uno dice,
no, no le hagas el coco. Cayeron en la tierra. Yo Soy. ¿Les pareció a los romanos o
a los judíos que iban el gran Yo Soy? Juan lo pone en el Evangelio
de esa manera. Retrocedieron y cayeron en la
tierra. Doblaron la rodilla. Mateo lo pone de esta manera.
vienen por él y Pedro saca la espada y le corta la oreja a
Malco. ¿Recuerdan? Y el Señor Jesús le dice, no,
no es para la violencia, le restaura la oreja. Y le dice a Pedro,
¿tú no crees que yo puedo pedir doce legiones de ángeles a mi
padre? La humillación de Cristo es que
él se dejó hacer todo aquello porque era necesario morir por
la humanidad, morir por su pueblo, muerte de cruz. Tenía que ser
humillado, tenía que ir hasta donde el pecado había ido. Por eso cuando decimos que Dios
es mi salvador, estás hablando de esto. Y cuando tú quieres decir que
otra persona te puede salvar, es un hablafén. O cuando tú piensas que hay alguien
que te puede ayudar para salvarte, entonces tú no estás entendiendo
el por qué Cristo murió en la Cruz del Calvario. Padre, perdónalo,
porque no saben lo que hacen. Consumado es. Lo que hicimos
en esta mañana para celebrar la cena era para guardar la unidad,
la perseverancia en cuanto a la fe. Lo que la iglesia viene a
ser es porque creemos que el que tomó su cruz Era una cruz
tan grande que no podía ser llevada. Era sólo el pecado tuyo que puede
ser redimido es por Cristo. Sólo Él te puede salvar y los
creyentes hemos entendido aquello. Entonces cuando miro mi trabajo
y miro mi vida en medio de la iglesia, ¿quién quiero dar a
un rey Gloria? ¿Por quién quiero trabajar? ¿Cuál es la unidad
que debo buscar? ¿Con cuál es la actitud que yo
debo hacer las cosas? Porque cuando yo me quejo que
otro no lo hace, o que yo soy el único que lo hace bien, estás
ahorrándolo con vanagloria. Él fue obediente, y obediente
hasta la muerte. Y muchas veces tú y yo tenemos
que sufrir humillaciones para que entendamos la exaltación
de Cristo. Porque dice que Dios le dio un
nombre para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla.
Es la rodilla que tú y yo hemos doblado. Quiero terminar con
el pensamiento de un muchachito. Su padre lo amaba mucho. Le dio
un traje de colores. Pero creó la envidia de los demás
y lo vendieron. Los hermanos que no entendían
al propósito de Dios lo pusieron en una cisterna. Lo vendieron
a unos ismailitas. Y ahí fue clavo. Y a lo mejor, ¿cuántas noches
no pensó cómo estarán su padre y cómo estarán sus hermanos? Su padre, por peste, pensó que
su hijo estaba muerto. Y a lo mejor tú y yo como padre
pensamos, bueno, seguro está viviendo la gran vida, ¿qué le
habrá pasado? Una mala bestia lo devoró. Sin entender la providencia y
el propósito de Dios, porque es este mundo así. Este mundo
nos humilla. Nos enseña que depender de Dios
es despojarnos de todo. No hay nada que tenga que esto.
Ni aun tus hijos. No hay nada. Ni aun tu vida que
tú tienes y que respiras. Pero en nuestro egoísmo y vanagloria
pensamos, no, es mío. Tengo el derecho de hacer estas
cosas. Y tú sabes lo que pasó José.
el drama que vive José en Génesis, trabajando, sirviendo de sirviente
en una casa, acusado injustamente y puesto en la cárcel por unos
buenos años. Pero él no dejaba de hacer el
bien, aunque su trabajo era humilde en la cárcel. Todas estas cosas
tenían que pasar por la mente de Pablo. y viene el copero y viene el
panadero. Le damos otra vuelta a la historia que ya hemos mencionado.
O si el copero es librado y se olvida. Porque así es, mucha
gente que busca de Dios, que le ayude, pero después que se
olvida. Por interés. La gente busca la
religión por interés. El panadero lamentablemente sembró,
cosechó la muerte. O sea, pasan 20 años. Y él le dice al copero, cuando
todas estas cosas vengan, no te olvides de mí, acuérdate.
Y hay algo interesante en esto, porque Dios nunca se olvida de
nosotros. Y Faraón tiene el sueño. Que todo el mundo a veces menciona
las vacas flacas y las vacas gordas. Las vacas gordas y las
vacas flacas. Casi nunca mencionan el trigo,
¿no? Las siete espigas llenas de vida y las siete espigas secas.
Siempre pensamos en las vacas, no sé por qué, pero bueno. Y el copero se acuerda, hay alguien
que te puede interpretar el sueño. Y José es traído. bañado, lo
cortan, lo visten, y oigan lo que Faraón dice, doblar
rodilla ante él. Es lo mismo que Cristo ha hecho. Antes de ser exaltado y que él
es el digno de abrir todos los sellos, fue humillado. Ante él
somos dignos todos de doblar rodilla. Cuando pienses en tu servicio
para Dios, cuántas rodillas hemos doblado. No de oración, sino
de humildad. Ser como Cristo. Él es el único
digno de adoración. Oremos. Señor, gracias porque todo lo
que tú hiciste fue por mí. Fue por todos los que están aquí
oyendo. fue por todo lo que están viendo aún a la distancia. Cómo Cristo siendo Rey se hizo
siervo humilde por mí, por ti. Cómo Él ha dado su vida por ti. Cómo no hemos de dar nuestra
vida para Él. Cómo no hemos de servirle. Oh
Dios, que en ningún instante, en ningún segundo, en ninguna
hora, dejemos de servirte, de rendirte toda la honra y la gloria.
Oh Señor, aborrecemos los minutos en que queremos vivir para nosotros,
en nuestra propia satisfacción, y no para Tu gloria y honra.
Cielo y tierra pasarán, pero Tus palabras no pasarán. que vivamos siendo humildes para
ti, oh Dios. Es lo único que vale la pena.
Bendice a tu pueblo, para que cuando salgan de aquí, sea que
vayan a su familia, a sus trabajos, sea que estén criando a sus hijos,
educándolos, que lo hagan para el reino tuyo. Porque adorarte
a ti y servirte a ti, tiene recompensa de vida eterna. Señor, nos bendiga
esta semana.
Vivamos la vida cristiana: Un mismo sentir
-Firmes, mismo espíritu, combatiendo unánimes, por la fe.
-Ser como Cristo, mismo sentir, siervo.
-Mismo amor, espíritu, propósito.
-Cristo, expresión perfecta de la esencia de Dios, sencillo, humilde.
-Kenosis de Cristo, siervo, se despojó, obediente hasta la cruz.
| Sermon ID | 9202121215386 |
| Duration | 1:04:51 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Philippians 1:27; Philippians 1:30 |
| Language | Spanish |
© Copyright
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