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Genesis 46, empezando en el reciclo
28, hasta el capítulo 47 y el reciclo 27. Y envió a Jacob a judar delante
de sí a José, para que le viniese a ver en Gosén, y llegaron a
la tierra de Gosén. Y José unció su carro y vino
a recibir a Israel, su padre, en Gosén. Y se manifestó a él
y se echó sobre su cuello y lloró sobre su cuello largamente. Entonces
Israel dijo a José, muere yo ahora, ya que he visto tu rostro
y sé que aún vives. José dijo a sus hermanos y a
la casa de su padre, Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré,
Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaba en la tierra
de Canaan, han venido a mí. Y los hombres son pastores de
ovejas, porque son hombres ganaderos, y han traído sus ovejas y sus
vacas y todo lo que tenían. Y cuando los faraones llamaran
y dijeran, ¿cuál es vuestro oficio? Entonces diréis, hombres de ganadería
han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros
y nuestros padres, a fin de que moréis en la tierra de Gosén,
porque para los egipcios esa abominación todo pasó de ovejas. Vino José y lo hizo saber a Faraón
y dijo, mi padre y mis hermanos y sus ovejas y sus vacas, con
todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán y aquí
están en la tierra de Gosén. Y los postreros de sus hermanos
tomó cinco varones y los presentó delante de Faraón. Y Faraón dijo
a sus hermanos, ¿cuál es vuestro oficio? Ellos respondieron a
Faraón, pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como
nuestros padres. Dijeron además a Faraón, para
morar en esta tierra hemos venido, porque no hay pasto para las
ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra
de Canaán. Por tanto, te rogamos ahora que permitas que habiten
tus siervos en la tierra de Gosén. Entonces Faraón habló a José
diciendo, tu padre y tus hermanos han venido a ti. La tierra de
Egipto delante de ti está. En lo mejor de la tierra haz
habitar a tu padre, a tus hermanos. Habitan en la tierra de Gosén.
Y si entiendes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos
por mayorales del ganado mío. También José introdujo a Jacob
su padre, y lo presentó delante de Faraón, y Jacob bendijo a
Faraón. Y dijo Faraón a Jacob, ¿cuántos
son los días de los años de tu vida? Y Jacob respondió a Faraón,
los días y los años de mi peregrinación son ciento treinta años, pocos
y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han
llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los
días de su peregrinación. Y Jacob bendijo a Faraón y salió
de la presencia de Faraón. Así José hizo habitar a su padre
y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo
mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó el faraón. Y alimentaba a José a su padre
y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre con pan, según
el número de los hijos. No había pan en toda la tierra,
y la hambre era muy grave, por lo que despareció de hambre la
tierra de Egipto y la tierra de Canaán. Y recogió José todo
el dinero que había en la tierra de Egipto, en la tierra de Canaán,
por los alimentos que de él compraban. Y metió José el dinero en casa
de Faraón. Acabado el dinero en la tierra
de Egipto y la tierra de Canaán, vino todo Egipto a José diciendo,
¡danos pan! ¿Por qué moriremos delante de
ti por haberse acabado el dinero? Y José dijo, dad vuestros ganados
y yo os haré por vuestros ganados si se ha acabado el dinero. ellos
trajeron sus ganados a José. Y José les dio alimentos por
caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de
las vacas, y por asnos, y les sustentó de pan por todos sus
ganados aquel año. Acabado aquel año, vinieron a
él el segundo año, y le dijeron, No encubrimos a nuestro Señor,
que el dinero ciertamente se ha acabado. También el ganado
es ya de nuestro Señor. Nada ha quedado delante de nuestro
Señor sino sus cuerpos y nuestra tierra. ¿Por qué moriremos delante
de tus ojos, así nosotros con nuestra tierra? Cómpranos a nosotros
y a nuestra tierra por pan, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos
de Faraón. Y damos semilla para que vivamos
y no muramos, y no sea asolada la tierra. Entonces compró José
toda la tierra de Egipto para Faraón. Pues los egipcios vendieron
cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos,
y la tierra vino a ser de Faraón. Y el pueblo hizo pasar las ciudades
desde un extremo al otro del territorio de Egipto. Solamente
la tierra de los sacerdotes no compró, porque cuando los sacerdotes
tenían ración de Faraón, ellos comían la ración que Faraón les
daba, por eso no vendieron su tierra. Y José dijo al pueblo,
he aquí os he comprado hoy a vosotros y he vuestro tierra para Faraón.
Ven aquí semilla y sembráis la tierra. De los frutos daréis
el quinto a Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar
las tierras y para vuestro mantenimiento, y de los que están en vuestras
casas es para que coman vuestros niños. Y ellos respondieron,
La vida nos has dado, hallemos gracia en ojos de nuestro Señor,
y seamos siervos de Faraón. Entonces José lo puso por ley
hasta hoy sobre la tierra de Egipto, señalando para Faraón
el quinto, excepto sólo la tierra de los sacerdotes que no fue
de Faraón. Así habitó Israel en la tierra de Egipto, en la
tierra de Gosén, y tomaron posesión de ella, y se aumentaron y se
multiplicaron en gran manera. Una de las diferencias entre
el cristiano y el incrédulo es esta. El incrédulo vive en el
mundo y es parte del mundo. mientras el cristiano vive en
el mundo, pero no es parte del mundo. Tal vez puede ser raro,
pero sí tenemos que distinguir entre estar en el mundo y ser
parte del mundo. Estamos en el mundo físico, vivimos
en este planeta. Esa es la verdad para todos.
Pero el cristiano ya no es parte del mundo, ya no es parte del
sistema del mal que está en contra de Dios, que es la definición
bíblica de la palabra mundo. No podemos salir de este mundo
físicamente hasta que Dios nos lleve. aunque muchas veces es
difícil, aunque enfrentamos persecución y tribulación como cristianos,
nuestra responsabilidad es vivir en este mundo cumpliendo nuestras
responsabilidades en la sociedad, en nuestras familias y en nuestros
trabajos. Pero como cristianos no podemos
ser parte del mundo, no podemos ser del mundo. No podemos participar
en ese sistema malo y satánico que se revela en contra de Dios
en cada instante. Estamos en el mundo, pero no
somos del mundo. ¿Vemos la diferencia? En el mundo
físicamente, pero no parte del sistema del mal que está en contra
de Dios. Cristo enseñó este tema en Juan
17, 14, 16, cuando dijo en su oración a su Padre, Yo les he
dado tu palabra, y el mundo los aborreció. Pero no son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo,
sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco
yo soy del mundo. Cristo dijo muy claramente, el
cristiano vive en el mundo, pero no es parte del mundo. Y esta
verdad nos es ilustrada perfectamente en esta parte de la historia
de José y su familia que leímos hoy. José ya se ha revelado a
sí mismo a su familia, a su padre, a sus hermanos. Ellos están en
camino para ver y vivir con él en Egipto. Pero José sabía cuáles
eran las tentaciones de vivir en Egipto, porque él había vivido
allí 20 años. También José conoció a su familia,
especialmente sus hermanos mayores, y sabía cuáles tentaciones les
iban a acercar y atacar en Egipto. Entonces José, con la sabiduría
de Dios, hizo un plan. Y aunque no es declarado así
tan explícitamente en el pasaje, no creo que podamos perderlo.
¿Cuántas veces en este pasaje leímos de Gosen? ¿Cuántas veces? ¿Cinco, seis, siete, ocho? Algo
así, ¿no? Muchas veces leemos de Gosen
y la familia de Jacob pidiendo vivir allá. ¿Por qué tanta repetición
del nombre del lugar en donde iban a vivir? Porque José hizo un plan. Y parece que su familia estaba
de acuerdo con este plan, para que cuando ellos llegaron a Egipto,
pudieran vivir en Egipto, pero en una parte separada de los
demás, en la tierra de Gosen. Es decir, la tierra de Gosen
era parte del país de Egipto, pero en la frontera del país.
lejos de las ciudades grandes, lejos de la actividad en el país. Y allí, en ese lugar, iban a
vivir Jacob y su familia. Esto fue a propósito. para que
ellos pudieran vivir en Egipto bajo la protección de José cerca
de él, pero no asimilarse en Egipto, no llegar a mezclarse
con los egipcios y así perder su identidad nacional. Porque
ellos todavía eran el pueblo de Dios, aunque ahora en Egipto. Aunque estaban en otro país por
el momento, todavía eran los hijos de Abraham e hijos del
pacto. Ellos no podían asimilarse en
la cultura y el pueblo de Egipto. Porque Dios había prometido a
Abraham y a Jacob de que él iba a volverles después a la tierra
prometida. Ese tiempo en Egipto para ellos
era solamente una peregrinación. Entonces ellos tenían que guardar
su identidad nacional. Ellos tenían que separarse del
pecado de Egipto, el pecado del mundo en contra de Dios. Ellos
vivían en Egipto, pero nunca llegaron a ser parte del país
de Egipto. Entendemos? Veo mucho cansancio
por el viernes, no? Vamos a intentar pensar mucho,
verdad? Entendemos lo que está pasando
aquí? A propósito, José hizo un plan para que su familia pudiera
vivir en Egipto con él, pero aparte del pecado de Egipto,
para que no se asimilaran en el pecado de Egipto. Vivían en
Egipto, pero sin ser parte de Egipto. Y así como Jacob y su
familia, el Pueblo Israel, vivían en Egipto, pero aparte, separados
en la tierra de Gosén, así como ellos vivían en Egipto sin ser
parte de Egipto, así también nosotros, los hijos de Dios,
los cristianos en el mundo de hoy, tenemos que vivir en el
mundo, pero no ser del mundo. no ser parte del sistema del
mal que está en contra de Dios y su voluntad. Rápido, antes de ver este tema
de manera específica, quiero que leamos lo que pasó al final
del capítulo 46, los versículos 28 a 30. Aquí vemos la reunión entre Jacob
y José. Dice que en el versículo 29 se
manifestó a él y se echó sobre su cuello y lloró sobre su cuello
largamente. Aquí vemos una reunión muy conmovedora. Después de 20 años, hermanos,
piensen 20 años y por fin el padre ve a su hijo el hijo de
su padre. Ya están juntos, ellos abrazan,
lloran juntos por mucho tiempo. Podemos entender por medio de
esta escena que Dios es amor, que Dios arregla
familias. Hermanos, Dios arregla familias. Dios puede hacer milagros para
unir a familias que han sido destruidas o dañadas por el pecado. Si puede. Eso no es el punto
mayor del pasaje, pero tampoco podemos ignorarlo, ¿verdad? Porque
hemos visto tanto la mano de Dios en cada parte de la vida
de José en sus capítulos. Y ahora aquí su familia está
unida por primera vez en 20 años. La familia de Jacob, la familia
de José están unidos hace 20 años, hace 15 años. Eso no pareció
posible, pero Dios hizo milagros, muchos milagros para unir a esta
familia otra vez. Dios puede hacer esto en tu familia
también. Puede restaurar la relación entre
esposo y esposa, entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas,
aún entre hermanos aquí en esta iglesia local. Dios sí puede.
No se desanimen. Confía en Dios. Lo hizo aquí
y no ha perdido su poder para hacerlo hoy en día también. ¿Amén
o no? Es de ánimo, no es de confianza. Dios puede y quiere restaurar
familias. Bueno, en este pasaje ahora vamos
a ver el tema de estar en el mundo sin ser parte del mundo. Como cristianos necesitamos un
plan. y después esforzarnos a no ser
parte del mundo mientras vivimos en el mundo. En primer lugar,
vamos a ver, para vivir en el mundo pero no ser parte del mundo,
requiere un plan. Para vivir en el mundo sin ser
parte del mundo, requiere un plan. Es absolutamente esencial
que establezcamos esto al mero principio del mensaje. Si tú
dices que quieres obedecer a Dios y no ser parte del mundo en creerlo,
pero no haces un plan de cómo hacerlo, no lo vas a hacer. Aun con los mejores motivos,
aun con los mejores intentos, si no haces un plan de antemano,
no puedes resistir. Vas a vivir en el mundo y ser
parte del mundo. Vemos en esta historia que José
hizo un plan. No solamente pidió a su familia
que viniera a Egipto para vivir con él, sino también les preparó
con lo que iban a necesitar. José pensaba de antemano en los
posibles problemas, en las tentaciones que iban a surgir, y usó un plan
para proteger a su familia. Otra vez veamos los versículos
31 a 34. Ustedes están diciendo, yo voy
a platicar con el faraón y decirles que ustedes han venido y que
ustedes son pastores, que tienen ganados. Y cuando el faraón habla
con ustedes, también ustedes, por favor, le digan, somos pastores,
tenemos ganados. ¿Por qué? Dice el versículo 34,
al final. porque para los egipcios es abominación
todo pastor de ovejas. No sabemos por qué los este los
este, como decir, eruditos han dicho varias cosas. No sabemos
por qué en abominación por los egipcios. Eso no importa. Lo
que importa aquí es que José sabía eso y por eso muy sabiamente
hizo un plan. No mintió. Su familia le decían
pastores, pero enfatizó este punto específicamente para que
ellos pudieran vivir en la tierra de Gosén, y no mezclado con los
otros egipcios. Los egipcios van a decir, no,
ustedes, ya en Gosén está bien, separados, apartados, lejos de
nosotros. Pero José hizo un plan muy, muy sabio. José estaba pensando de antemano,
qué puedo hacer para proteger mi familia, y lo hizo. Eso es
muy importante que veamos eso, que no era algo que nada más
surgió. Ah, ok, creo que Gosen. No, eso
fue planeado a propósito para que su familia pudiera vivir
en Egipto sin ser parte de Egipto. José sabía que iba a funcionar
porque había vivido en Egipto por muchos años y sabía la actitud
de los egipcios con los pastores. José pensaba de antemano hizo
un plan muy sabio para proteger a su papá, a sus hermanos, a
sus familias. Nosotros tenemos que aprender
de lo que José hizo. José reconoció los peligros de
Egipto. Es decir, José reconoció los
peligros del mundo, los peligros del sistema pagano en contra
de Dios. Es un plan de antemano de vivir
en el mundo, pero sin ser parte del mundo. Y nosotros necesitamos
darnos cuenta de que nosotros también vivimos en un mundo pagano,
pecaminoso, lleno de tentaciones y atracciones. Y si no estamos
preparados, vamos a caer. Vamos a no solamente vivir en
el mundo, sino también ser parte del mundo. Por ejemplo, tenemos que pensar en
lo que vamos a ver en la tele. Tienes que investigar esta película
o programa antes de verlo. Hay sitios web en la iglesia
donde puedes buscar escenas de sexo en esta película, para que
no vayas allá y estés sorprendido. ¿Qué es eso? Investiga. Tenemos
internet. o programas en la tele, o dices
no, a mí me gusta ver mucho el fútbol americano. Sabes que esas
chicas van a salir, que no están vestidos bien. ¿Qué estás haciendo
viendo eso? ¿Qué estás haciendo? Estás poniéndote conscientemente
en la tentación y no estás preparándote de antemano. Si no haces un plan,
vas a caer. Tienes que pensar en las fiestas,
pensar en dónde vas a ir y en dónde no vas a ir. Tienes que
pensar en cómo vas a responder a las tentaciones de antemano
para que no caigas en el momento de la tentación. Si esperas hasta
el momento de la tentación para decidir qué hacer, les prometo,
van a caer. Van a caer cada vez, sin excepción. Tienes que prepararte de antemano
para no ponerte en las situaciones de tanta tentación, para vivir
en el mundo, pero sin ser parte del mundo. Y tú dices, no, pero
así voy a ser muy raro. Sí, ese es el punto. Esa es precisamente la idea.
Somos raros, hermanos. O deberíamos ser. Si no eres
raro en el mundo, tal vez eres parte del mundo. Si no eres diferente
que las personas en tu trabajo, tal vez eres parte del mundo. Si ves las mismas películas y
los mismos programas en la tele que todo el mundo en creerlo,
tal vez eres parte del mundo en creerlo. Considéralo por lo
menos, jóvenes. Todos los jóvenes están aquí
ahora. Estoy hablando con ustedes y con los adultos, con todos. Estamos preparados de antemano
y tener cuidado lo que vemos, lo que escuchamos, la música
que escuchamos, los lugares a donde vamos. Y sí, eso va a ser diferente
que el mundo. Qué bueno. Ese es el propósito. Esa es la idea. Ser diferentes
que el mundo increíble. Pero vemos aquí que José no solamente
hizo un plan para protegerte a sí mismo, protegerle a sí mismo.
Si ustedes ven que José hizo este plan para proteger a su
familia. Esto también nos enseña algo,
¿no? Nosotros tenemos que hacer un plan para proteger a nuestras
familias, como hombres especialmente. como cabezas nuestras familias.
Tenemos la responsabilidad de hacer un plan y establecer reglas
en la casa para proteger a nuestras familias del mundo incrédulo. Como hombres, estamos pensando
en cómo proteger a nuestras esposas. Y después, escuchen bien, junto
con nuestras esposas, decidir cómo proteger a nuestros hijos.
Los dos juntos, aquí no es un momento de papá diciendo eso,
eso, eso, eso. No, con tu esposa. Por eso Dios te dio una esposa,
para ayudarte. Los dos juntos, esposo y esposa,
decidiendo cómo vamos a proteger nuestra familia. ¿Vamos a permitir
esos programas en la tele? ¿Vamos a tener una tele? ¿Vamos
a permitir que veamos esas películas? ¿Qué vamos a hacer? Si ustedes
son papás y nunca han pensado en eso, y nunca han platicado
de eso con sus familias, han fallado. Y necesitan cambiar
hoy. Regresar a la casa, sentarse
como saben y decir, aquí son las reglas. Es lo que vamos a
hacer para protegernos en esta familia del mundo increíble.
Porque si no lo hacen, el mundo les va a atacar y sus hijos van
a caer. Ustedes van a caer, juntos. Es
la responsabilidad de los padres hacer un plan de antemano, establecer
las reglas de la casa para proteger a sus familias del mundo, exactamente
como José lo hizo aquí en este pasaje. Entonces, sean sabios,
papás y mamás. Pongan las reglas de la casa,
hagan el plan para protegerles a ustedes y a sus hijos del mundo. Es sabio y es necesario. Obviamente,
si tienes que pedir mucha sabiduría de Dios, de cuáles reglas poner
y cuáles no, es muy difícil a veces saber. Pero no hay ninguna razón,
ninguna excusa, ninguna justificación para no tener ningún plan para
sus propias vidas y para nuestras familias, para no ser parte del
mundo. aunque sí vivimos en el mundo. En segundo lugar, vemos que para
vivir en el mundo, pero no ser del mundo, requiere no solamente
un plan, pero en segundo lugar, requiere también trabajo y esfuerzo
consciente. Requiere trabajo y esfuerzo consciente. En esta historia, vemos que José
y su familia tenían un plan. Eso ya vimos. José había pensado
en un plan, y había encontrado ese plan en su familia. Pero
un plan sólo no hace nada, no sirve para nada, no ayuda. ¿Verdad? Tienes que poner el plan en práctica. Y vemos en los primeros seis
versículos del capítulo 47, que la familia de José hizo lo que
Él había planeado. Cuando José vino y habló con
Farón de que su familia había llegado, mencionó que eran pastores,
que llegaron con sus vacas, con sus ovejas y todo, para preparar
a Farón. Y cuando escogió cinco de sus
hermanos para venir ante Farón y hablar con él, las cosas sucedieron
como él había planeado. Farón les preguntó, ¿Cuál es
su oficio? ¿Cuál es su ocupación? Ellas
respondieron a Faraón, pastores de ovejas son tus siervos, así
nosotros como nuestros padres. Dijeron además a Faraón, para
morar en esta tierra hemos venido, porque no hay pasto para las
ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra
de Canaan. Por tanto, te rogamos ahora que permitas que habiten
tus siervos en la tierra de Gosén. Vemos que los hermanos de José
siguieron el plan que José había hecho. Dijeron la verdad, eran
pastores, pero lo enfatizaron, lo enfatizaron tanto para pedir
vivir en Gosen y no para el país. Y Farón estaba de acuerdo. Dijo que pudieron vivir en la
tierra de Gosen con lo mejor de la tierra de Egipto. El plan
funcionó. Él vivía en Gosen, en Egipto,
pero no mezclándose con Egipto. Por eso digo que el vivir en
el mundo Pero sin ser parte del mundo requiere esfuerzo y trabajo
consciente. Tenemos que pensar. ¿Qué pasó
con estos cinco hermanos de José cuando llegaron para hablar con
Faraón? Piensen conmigo. ¿En dónde hablaron
esos hermanos con Faraón? No dicen el pasaje. Pero lógicamente,
¿en Gosén? ¿En una calle? ¿En una tiendita? En el palacio, ¿verdad? Dice
el versículo 2, José presentó a sus hermanos delante de Farón. Lo más probable es que esos cinco
hermanos llegaron al palacio para hablar con Farón. Ok, ya
están en el palacio, con todas sus riquezas, con todas sus mujeres. Imagínense un palacio de un rey
hace muchos siglos. Increíble, impresionante. ¿Ustedes
no piensan que esos hermanos eran tentados en ese momento
de querer lo que vieron? ¿No piensan que ellos eran tentados
de abandonar el plan de José y pedir al farón? No, farón,
queremos vivir aquí, queremos vivir con José en el palacio,
vivir las riquezas de las mujeres y siervos y todo. Estoy seguro
personalmente, en mi opinión, que eran tentados pero se esforzaron,
siguieron el plan de José y pidieron por José un lugar fuera de las
riquezas del resto de Egipto. Yo no creo que esto fuera fácil
para los hermanos de José. Ellos habían cambiado, sí, Dios
les había llevado al arrepentimiento de sus pecados, pero todavía
no hombres y débiles y expuestos a la tentación. Entonces el plan
en sí mismo no era suficiente para ellos. Tenían que esforzarse
y trabajar para seguir el plan y vivir separados del mundo,
en el mundo, pero no del mundo. Muy importante para nosotros
también reconocer que tener un plan sí es esencial, es necesario,
pero no es suficiente en sí mismo. Tenemos que ponerlo en práctica,
tenemos que trabajar y esforzarnos conscientemente cada día para
que no caigamos en el pecado de ser como el mundo, no pensar
y actuar y hablar como el mundo. Tú necesitas respetar los límites
que tú has puesto en tu propia vida, porque tú conoces tus debilidades. Y si a ti te cuesta trabajo seguir
tu plan, pide a otra persona que te ayude. Da cuentas a alguien
para que puedas poner en práctica lo que has decidido hacer para
poder vivir en el mundo, pero sin ser parte del mundo. Si estás
luchando con una tentación específica, pide ayuda, porque no puedes
solo. Pide ayuda. Y cuando una persona
te pide ayuda, ayuda. Sí, ayuda. Ayuda a otra persona. así como en la iglesia tenemos
que estar juntos y unidos ayudándonos los unos a los otros. Y para
los niños y jóvenes aquí hoy, quiero decirles algo. Cuando
sus papás hacen un plan para la casa, para la familia, cuando
ponen las reglas para protegerles a ustedes de este mundo malo,
Necesiten entender que es para su bien, niños, jóvenes. A veces ustedes pueden sentir
como que sus papás estén intentando a controlarles demasiado. No. Puede parecer como que las reglas
sean demasiado estrictas, que sus papás están esforzándose
para protegerles. aún si ustedes no se dan cuenta
en el momento. Entonces cuando ellos con sus
papás hacen el plan de la casa, cuando establecen las reglas
de la familia, jóvenes, para que como familia ustedes
puedan vivir en el mundo pero sin ser parte del mundo, por
favor, por favor, obedecerlas. porque son para su protección,
son para su bien. Y finalmente vemos este pasaje
que para vivir en el mundo, pero no ser parte del mundo, no es
una excusa para tratar mal a nuestras autoridades. A veces hay malentendidos cuando
hablamos de cómo vivir en el mundo sin ser parte del mundo,
y posiblemente uno de los malentendidos más comunes es nuestra actitud
en cuanto a las autoridades sobre nosotros en este mundo. Autoridades
que muchas veces están en contra de Dios, en contra de lo que
nosotros creemos y practicamos como cristianos. ¿Qué hacemos? ¿Cómo debería ser nuestra actitud
y nuestro comportamiento en cuanto al gobierno, en cuanto a las
autoridades sobre nosotros en este mundo? ¿Cómo debería ser?
Nuestro pasaje nos enseña algo muy importante en cuanto a este
punto. Empezamos en el versículo 7, hasta el versículo 26. Vamos
a leer otra vez el capítulo 47, versículo 7, hasta el versículo
10. También José introdujo a Jacob
su padre, y lo presentó delante de Faraón, y Jacob bendijo a
Faraón. Y dijo Faraón a Jacob, ¿cuántos
son los días y los años de tu vida? Y Jacob respondió a Faraón,
los días y los años de mi peregrinación son ciento treinta años. Pocos
y malos han sido los días y los años de mi vida, y no han llegado
a los días y los años de la vida de mis padres en los días de
su peregrinación. Y Jacob bendijo a Faraón, y salió
de la presencia de Faraón. Cuando llegó delante de Faraón,
no dijo, Faraón, estamos aquí en tu tierra, pero no te vamos
a obedecer, porque somos el pueblo de Dios y ustedes son idosos.
No. Jacob no dijo, Faraón, vamos
a vivir aquí en tu tierra, pero fíjese que no vamos a seguir
las leyes de este país que a nosotros no nos gusten. ¿Verdad? No dijo eso. Jacob demostró mucho
respeto a Faron. Dice que le bendijo dos veces,
en versículo 7, en versículo 10, una bendición del patriarca,
una bendición casi como padre. Hemos estudiado eso antes aquí
en la iglesia, pero puesto que es parte de este pasaje, no podemos
ignorarlo otra vez. como cristianos, tenemos que
respetar y honrar a nuestras autoridades, aun cuando no son
cristianos, aun cuando no lo hacen todo bien. El hecho de que vivimos en el
mundo significa que tenemos que estar bajo la autoridad de personas
que no creen como nosotros, bajo la autoridad de personas que
a veces son muy malas y pecadores. Pero siempre y cuando no nos
mandan a desobedecer el claro mandamiento de Dios, tenemos
la responsabilidad bíblica de obedecer y someternos y honrarlas. Y hermanos, si estoy hablando
del PRI y si estoy hablando de Peña Nieto, para ser honesto,
aún aquí en la iglesia a veces escucho muchas quejas. No, no
está bien, hermanos. No está bien. No tenemos que
estar de acuerdo con ellos, pero siempre y cuando no nos mandan
a desobedecer el claro mantenimiento de la Palabra de Dios, tenemos
que obedecer y respetarles y honrarles. Eso vemos muy claramente en 1
Pedro 2, 11, 17. No vamos a leer todo, pero puedes
buscar este pasaje o por lo menos apuntarlo para estudiar después.
1 Pedro 2, 11 a 17. Este pasaje es perfecto
para reforzar lo que vemos en Génesis 47. Este pasaje empieza hablando
de nosotros, los cristianos, como extranjeros y peregrinos. Esa es la razón por la cual tenemos
que vivir en el mundo, pero sin ser parte del mundo. Porque vivimos
aquí, pero solamente como peregrinos, como personas que no van a estar
aquí por mucho tiempo. Como personas que entienden que
su residencia aquí es temporal. pues dice en el Siglo XI, necesitamos
abstenernos de los deseos carnales que batallan contra el alma.
Así es el mundo, hermanos. El mundo está lleno de deseos
carnales, lleno de cosas que atraen la carne, pero que dañan
el alma. Por eso, somos extranjeros y
peregrinos, y necesitamos resistir esos deseos y no vivir como los
demás incrédulos en el mundo. Pero piensen, puesto que somos
peregrinos extranjeros, a veces la pregunta surge, bueno, entonces,
¿tengo que obedecer y someterme a las leyes del gobierno? Puesto
que realmente no pertenezco aquí, mi ciudadanía está en el cielo,
¿tengo que someterme a las leyes del gobierno aquí? Y Dios responde
a esa pregunta. Si el discípulo 13 por causa
del Señor. Sométanse a toda institución
humana. Ya sea al rey como superior. y a los gobernadores, como por
él, enviados por el castigo de los malhechores, y al avance
de los que hacen bien. ¿Qué dice la palabra inspirada de Dios
mismo, hermanos? Sométanse a toda institución
humana, ya sea como al rey como superior, o podemos decir correctamente,
ya sea al presidente como superior, a los gobernadores, Mira, puedes
estar de acuerdo o no, puedes rechazarlo o no, pues si dice
la palabra de Dios. Y tus opiniones personales en
cuanto al gobierno actual de México. Y tus opiniones personales
y las autoridades sobre ti no cambian lo que dice la palabra
de Dios. Hemos también en el versículo
17, honren a todos, amen a los hermanos, temen a Dios, que dice,
honren al rey. Podemos decir correctamente otra
vez, honren al presidente, sea quien sea. Ok, recuerden hermanos, cuando
Pedro escribió esta carta, ¿quién era el rey? ¿Quién era el emperador
romano? ¡Nerón! Nerón quien mató a miles
de cristianos. Y Pedro dice, hermanos, sométanse
a este rey que está matando a tus hermanos. Honranle. Honranle. Peña y Nieto no es Nerón. La verdad, hermanos, Somos muy
bendecidos de vivir en este país. Puede serlo así. Somos muy bendecidos
por el gobierno actual que tenemos. Porque hay otros países donde
hay persecución constante, cuando no permiten la evangelización
en las calles. Por ejemplo, Así es en Rusia
ahora. ¿Ustedes saben? En Rusia, el
Presidente ha dicho, no puede vanquizar, fue la Iglesia. Pues ustedes pueden pensar lo
que quieran pensar ese gobierno. Pues somos muy bendecidos. Y
en vez de siempre quejarnos de gobierno necesitamos la gracia
de Dios que está preservándonos y preservando este país. Entonces
el hecho de que vivimos en el mundo, pero no ser parte del
mundo, no significa que podemos tratar mal a las autoridades. Es muy interesante que esta historia,
no? Porque José, era parte de las autoridades de Egipto, ¿verdad? Segundo y posesión después de
Faraón. Y tú dices, sí, pero él era un
hijo de Dios. Hubiera sido mucho más fácil
para los egipcios someterse a él, porque él actuaba conforme la
voluntad de Dios. Bueno, tal vez. ¿Pero te das cuenta lo que
José hizo en los versículos 13 a 26? José hizo algo que, aunque sabio,
muy sabio, tal vez no le hizo muy popular ante los ojos de
todo el pueblo. Para recordar, en el siglo XIII
dicen que no había pan en la tierra. El hambre era grave. Entonces José puso en marcha
otro plan. Desde el siglo XIV, que recogió todo el dinero que
había en la tierra de Egipto, el pueblo compró la comida usando
su dinero. Después el dinero se acabó. Después
en Micículo 16, José hizo otro plan, a aceptar los ganados del
pueblo como precio por la comida que necesitaba. Eventualmente,
ni había dinero, ni ganados, y por eso el pueblo vendió sus
tierras y a sí mismos para recibir el alimento que necesitaban.
Y José lo aceptó. En el siglo XX, entonces compró
José toda la tierra de Egipto para Faraón. Y lo que es más,
en el siglo XXIV, él estableció una ley que de ese día en adelante,
el quinto de todo el fruto de la tierra iba a ser para Faraón. 20%. Por medio del hambre en Egipto,
José puso en marcha la política que prácticamente garantizó que
todo y la tierra de Egipto perteneció al rey, perteneció al faraón. Por medio de este hambre, el
faraón ganó más control de la tierra. Parece que Dios permitió
eso para que años después, lo que leemos en Éxodo 1.8 pudiera
suceder. Se levantó sobre Egipto un nuevo
rey que no conocía a José. ¿Y qué hizo? Esclavizó al pueblo. ¿Cómo podía hacer eso? Porque
tenía mucho poder. ¿Por qué tenía tanto poder? Por
José. Entonces, José hizo todo correcto,
pero estoy pensando en el día de hoy, por ejemplo, si eso hubiera
sucedido hoy en día, habría muchísimas manifestaciones en el Zócalo
en contra de un gobierno opresivo, corrupto, que no están dando
comida, que están comprando todo lo que vendemos, impuestos 20%,
manifestaciones constantes por años, me imagino aquí. Nada más,
todo esto para decir, seguro, que José no era el hombre más
popular en este país. Aunque lo hizo bien, aunque lo
hizo sabiamente, aunque sí siguió a Dios. Pero no significa que
fue fácil estar bajo su autoridad. La aplicación es, no piensen
ustedes que el gobierno de hoy, en este país, es peor que el
gobierno de otros países en otros siglos. Ni está cerca. Nosotros somos muy bendecidos
por la libertad que tenemos y por el gobierno que tenemos. El mandamiento
de Dios es el mismo para nosotros como era para José, como era
para Grecia Primitiva. Honremos al Presidente. Nos sometamos a nuestras autoridades,
que es el gobierno, el país, de la ciudad, aun tu propio trabajo. El hecho de vivir en el mundo,
pero sin ser parte del mundo, no es una excusa para tratar
mal a las autoridades. Al final de la historia, en el
versículo 27 del capítulo 47, vemos el resultado de todo eso,
el resultado de este plan de José, las separaciones de familia
del resto de Egipto. Dice, Así habitó Israel en la
tierra de Egipto y en la tierra de Gosén, y tomaron posesión
de ella, y se aumentaron y se multiplicaron en gran manera. Dios les bendijo. por vivir en
el mundo sin ser parte del mundo. La pregunta es para nosotros,
¿cómo podemos nosotros hacer lo mismo? ¿Cómo podemos nosotros
vivir en el mundo sin ser parte del mundo y así obedecer a Dios
y recibir su bendición? Aquí al final del mensaje vamos
a pensar brevemente en la aplicación, en cómo nosotros podemos hacerlo.
¿Cómo es la separación del mundo para nosotros hoy en día? Porque
en el caso de Jacob y su familia era separación física. Literalmente
se fue para vivir en otra parte del país. Para nosotros no es
así. No vamos a vivir como monjes
y literalmente separarnos físicamente del mundo. Eso no. Lo que vimos
al principio, lo que Cristo dijo en Juan 17, Cristo no oró para
que el Padre nos quitara del mundo, sino que siendo en el
mundo, nos guardara del mal. No tenemos derecho de separarnos
físicamente del mundo, de decir, no, adiós, voy a vivir en aislación. Cristo mismo vivió en el mundo
durante su tiempo aquí. Cristo no tomó a sus discípulos
y se fueron por tres años sin interacción con nadie. Ellos
vivían en el mundo, Nosotros también. ¿Pero qué hacemos para
no ser parte del mundo en el cual vivimos? ¿Qué hacemos para
no caer en el pecado de vivir como las demás personas que están
en contra de Dios y sus leyes? ¿Qué hacemos? Vamos a leer un
pasaje muy conocido en 1 Juan 2, 15 a 17. Eso sí que tiene que ver con esta
pregunta. cómo podemos vivir en el mundo y no ser parte del
mundo. 1 de Juan y el capítulo 2, los
versículos 15 a 17. 1 de Juan 2, 15 a 17. No améis
al mundo, ni las cosas que están en el
mundo. Si alguno ama al mundo, el amor
del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el
mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria
de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa,
y sus deseos. Pero el que hace la voluntad
de Dios permanece para siempre. Para poder vivir en el mundo
sin ser parte del mundo, tienes que aprender a no amar al mundo. Esa es la respuesta. El amar al mundo es hacerlo tu
prioridad, ya sea su dinero. o sus atracciones,
o su entretenimiento, o sus relaciones, o sus perspectivas, lo que sea. Cuando no es Dios que tiene la
prioridad en tu vida, sino algo que es parte del mundo, tú amas
al mundo más que a Dios. Y cuando amas al mundo más que
a Dios, vas a vivir como parte del mundo y no solamente en el
mundo. Hay personas aquí que aman al mundo. Algunos de aquí aman al mundo
porque no son salvos y por eso no conocen a Dios ni su amor
para con ellos y por supuesto aman al mundo porque todavía
son parte del mundo. Necesitan ser salvos para recibir
el amor de Dios y entender cuánto mejor es el amor de Dios o cuánto
mejor es amar a Dios que amar las cosas del mundo. Otros luchan con el amor del
mundo, aunque son cristianos, porque todavía no han aprendido
la grandeza de las bendiciones de Dios. Todavía no han aprendido
que es mejor sufrir por Cristo que recibir todo que el mundo
ofrece. Ya sea por ignorancia, o falta
de madurez, hay cristianos que sienten una atracción muy fuerte
a las cosas y las personas del mundo. Una atracción muy fuerte
a la música que escuchan sus amigos, a las cosas que tienen
sus amigos, a las relaciones con los incrédulos. Sea lo que
sea, aman al mundo. La única solución a este problema
de amar al mundo, ya sea del incrédulo o del cristiano, es
el amor de y el amor para con Cristo. Es decir, no solamente la parte
negativa, no solamente no ames al mundo, no es suficiente no
amar al mundo. Tienes que aprender a amar a
algo más. En este caso, a alguien más. No es suficiente decir,
no voy a amar al mundo. Tienes que decir, voy a amar
a Cristo porque me ama a mí tanto, porque ha hecho tanto por mí.
Entonces, si amas a Mundo porque no eres un hijo de Dios, porque
nunca has sido sábado por la obra de Cristo, necesitas aprender
cuán grande es el amor de Dios para con nosotros. Dios nos amó
tanto que mandó a su único hijo para sufrir en nuestro lugar
y pagar por nuestros pecados. Nos amó tanto que mandó a Cristo
para sufrir las consecuencias que nosotros merecemos. Nadie
puede salvarse a sí mismo. Y Dios sabe eso. Por eso mandó
a Cristo para salvarnos a nosotros. Nos mandó a Cristo como nuestro
sustituto. Ni con todos tus esfuerzos puedes merecer la vida eterna.
Es solamente por medio de una confianza completa en Cristo
que puedes tener la salvación. O si amas al mundo, o luchas
con el amor al mundo, aún como cristiano, primero tienes que
reconocer tu problema. Tal vez sí amas a Dios, pero
no como deberías. Porque venga la tentación, y
la tentación y el pecado parecen más atractivos que tu relación
con Dios en el momento. Te atrae porque honestamente
tu amor para con Dios es muy débil. Y es muy débil porque
no le conoces como deberías. No pasas mucho tiempo con él,
no hablas mucho con él, y por eso, por supuesto, su amor por
ti a veces palidece en comparación con las tentaciones y las atracciones
del mundo. Si quieres poder vivir en el
mundo sin ser parte del mundo, lo que necesitas es un amor por
tu Dios que sobrepasa cualquier otro amor. ¿Qué es un amor más fuerte que
el amor que tienes con tu pareja? ¿Un amor más grande que para
tu novio o novia? ¿Un amor más grande que para
tu trabajo? Necesitas estar completamente, 100% contento en quién es Dios,
en lo que ha hecho por ti y en cómo Él dirige tu vida. No puedes amar a alguien que
no conoces bien, Pasa más tiempo con Dios, más tiempo en su palabra,
más tiempo en oración, más tiempo en la iglesia, porque es la única
manera para poder amarle más con todo el corazón y mente y
alma y fuerzas. Y así es la única manera para
poder vivir en el mundo sin ser parte del mundo, a tener un amor
con Dios que es mucho más grande que lo que el mundo te ofrece. Como cristianos necesitamos hacer
un plan y después esforzarnos a no ser parte del mundo mientras
vivimos en el mundo. Vamos a orar. Señor ayúdanos, te pedimos a
ofrecer tu palabra. a seguir esa ilustración en ese
libro de Génesis que hemos visto y prepararnos de antemano y hacer
un plan y establecer reglas para nosotros y para nuestras casas
para que no caigamos tan fácilmente en el pecado del mundo. Ayudarnos a prepararnos conscientemente
y después esforzarnos en el poder del Espíritu Santo Señor, ayúdanos a ser diferentes
que el mundo, muy diferentes, para que todos sepan que hay
algo muy diferente de nosotros. Señor, no podemos en nosotros
mismos. Háganos excusas para nosotros
para salir de aquí y no hacer nada. Ayúdanos a esforzarnos
mientras confiamos en ti. Ayúdanos a trabajar fuerte mientras
te pedimos por discernimiento y sabiduría. Mientras pasamos
más tiempo contigo, mientras te conocemos más para que podamos
amarte más y así obedecerte más y ser diferentes que el mundo.
Ayuda a esta iglesia a vivir en el mundo, pero sin ser parte
de este mundo. Te pedimos en nombre de Cristo.
Amén.
En el mundo, pero no del mundo
Series Estudio sobre Génesis
Como cristianos, necesitamos hacer un plan y después esforzarnos a no ser parte del mundo, mientras vivimos en el mundo.
I. Para vivir en el mundo pero no ser del mundo requiere un plan- 46:31-34
II. Para vivir en el mundo pero no ser del mundo requiere trabajo y esfuerzo consciente- 47:1-6
III. Para vivir en el mundo pero no ser del mundo no es una excusa para tratar mal a nuestras autoridades- 47:7-26
| Sermon ID | 91816195221 |
| Duration | 55:10 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Genesis 46:28 |
| Language | Spanish |
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