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muy bien antes de empezar estaba el señor me recordaba
esta mañana algo y era los que estamos siguiendo la lectura
bíblica en el salmo 65 en el verso 2 está hablando acerca
de de cómo dios a ver lo voy a leer algunos versos ahí estaba
leyendo en el grupo pequeño el salmo 65 cómo Dios responde las oraciones,
que Dios está presente, está atento y está respondiendo nuestras
oraciones. Y el Salmo 65, el verso 2 decía,
o tú que escuchas la oración, hasta ti viene todo hombre. El verso 9 dice, tú visitas la
tierra y la riegas en abundancia. En gran manera la enriqueces,
el río de Dios rebosa de agua, tú les preparas su grano porque
así preparas la tierra. Riegas sus surcos abundantemente,
allanas sus camellones, la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos. Tú has coronado el año con tus
bienes, y tus huellas destilan grosura, destilan los pastos
del desierto y los collados se ciñen de alegría. Las praderas
se visten de rebaños y los valles se cubren de grano, dan voces
de júbilo si cantan. Y pensaba en esto, que tres veces
se repite el versículo acerca de cómo Dios manda la lluvia,
cómo Dios riega. Y esta mañana, los que anoche,
ya lloviendo, y pensaba en este verso que dice, el verso 9, tú
visitas la tierra. Y me acordaba del Salmo 8 de
la semana pasada, que es el hombre que lo visitas, te acuerdas,
cuidas de él. solo estaba ahí atrás mientras
estábamos cantando y ya miraba hacia el sur y ya se ven las
montañas, ¿sí? Solo recordar antes de compartir
hoy día que Dios está con nosotros, está en medio
de nosotros y en su misericordia nos visita, nos ayuda y está
respondiendo nuestras oraciones. Entonces, con ese mismo pensamiento,
me gustaría que podamos estudiar este pasaje y estar atentos a
las cosas que el Señor nos está enseñando, nos está hablando
y que realmente podamos, porque está proveyendo los medios, las
soluciones para las cosas que estamos enfrentando. Vamos a
leer a Lucas capítulo 4 del verso 31. hasta el verso treinta y siete
y después vamos a ir al al texto paralelo en Marcos capítulo uno
pero primero leemos Lucas dice y descendió a Capernaún ciudad
de Galilea y les enseñaba en los días de reposo y se admiraban
de su enseñanza porque su mensaje era con autoridad y estaba en
la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de un demonio
inmundo y gritó a gran voz Déjanos. ¿Qué tenemos que ver contigo,
Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo
sé quién eres, el Santo de Dios." Jesús entonces los reprendió
diciendo, cállate y sal de él. Y después que el demonio lo derribó
en medio de ellos, salió de él sin hacerle ningún daño. Y todos
se quedaron asombrados y discutían entre sí, diciendo, ¿qué mensaje
es este? Porque con autoridad y poder
manda a los espíritus inmundos y salen. Y su fama se divulgaba
por todos los lugares de la región circunvecina. Vámonos un momentito
a Marcos capítulo 1. para ver el texto paralelo Marcos
capítulo uno del verso veintiuno en adelante Marcos uno del veintiuno
en adelante dice entraron en Capernaúm y enseguida en el día
de reposo entrando Jesús en la sinagoga comenzó a enseñar y
se admiraban de su enseñanza porque les enseñaba como quien
tiene autoridad y no como los escribas. Y he aquí, estaba en
la sinagoga de ellos, un hombre con un espíritu inmundo, el cual
comenzó a gritar diciendo, ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús
de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo
sé quién eres, el Santo de Dios. Jesús los reprendió diciendo,
cállate y sal de él. Entonces el espíritu inmundo,
causándole convulsiones, gritó a gran voz y salió de él. Y todos
se asombraron de tal manera que discutían entre sí diciendo,
¿qué es esto? Una enseñanza nueva con autoridad. Él manda aún a los espíritus
inmundos y le obedecen. Y enseguida su fama se extendió
por todas partes. por toda la región alrededor
de Galilea. Vamos a hablar una vez más pidiéndole
al Señor que nos bendiga, nos ayude en este tiempo. Señor, gracias por lo que hemos
cantado. Y yo te pido porque creo que
es la conclusión, es el mensaje de lo que hoy día vamos a estudiar. Ayúdanos, Señor, que esa verdad,
ese mensaje también quede en nuestros corazones. y realmente
podamos ser obedientes, podemos aplicarlo, Señor. Ayúdanos con
tu espíritu, Señor, a entender tu palabra, a estudiarla. Es
tu palabra, es poderosa, y que realmente podamos estar atentos,
estar dispuestos. Señor, que tu espíritu nos guíe
en este tiempo. Te pedimos eso en el nombre de
tu hijo Jesús. Amén. entonces en Lucas capítulo
cuatro vamos a estar y bueno estaba estudiando estaba pensando
en este texto y obviamente la palabra que aquí hay dos palabras
claves pero hay una que sobresale y se repite dos veces en esta
enseñanza que es la palabra autoridad autoridad y estaba pensando mucho
en esta palabra autoridad y obviamente el tema también que vamos a estar
estudiando Y lo primero, lo interesante es que cuando uno lee comentarios
antiguos, que no están tocados como de Matthew Henry o de otros
puritanos, que no están tocados, digamos, porque hay algunos comentarios
que ya están tocados por comentaristas contemporáneos. La cita que ellos
usan cuando está hablando acerca del versículo 32 donde dice,
y se admiraban de su enseñanza porque su mensaje era, en algunas
versiones en vez de la palabra autoridad está la palabra poder. porque su mensaje era entregado
con poder. En otras dice con autoridad,
en la que estamos usando, pero en otras dice poder. Y más adelante
también en el verso 36 dicen, y todos quedaron asombrados y
discutían entre sí diciendo, ¿qué mensaje es este? Porque
con autoridad y poder. Con autoridad y poder, manda
a los espíritus inmundos y salen. Entonces, estaba pensando en
esta palabra autoridad, también en esta palabra poder, y aquí
se nos dice que Jesús está enseñando, que Jesús estaba predicando,
estaba impartiendo la palabra, y se nos dice que lo estaba haciendo
con autoridad, con poder. Y varias preguntas que voy a
estar planteando al principio y espero a lo largo del sermón
se puedan ir respondiendo. La primera pregunta que decía,
¿de dónde venía ese poder de Jesús? ¿De dónde venía esa autoridad?
¿Qué estaba pasando en medio de los que estaban escuchando
que decían que esa palabra estaba siendo impartida con poder? Y
obviamente ya también algunas preguntas que tal vez podemos
hacer aquí, y creo que de manera preliminar para nosotros los
que enseñamos en distintas reuniones en la iglesia, dice, ¿por qué
nuestras enseñanzas son muchas veces frías, sin poder, sin autoridad? Y creo que esa pregunta también
se va a responder a lo largo de este estudio, ¿no? ¿Por qué
nuestras enseñanzas? Porque aquí el Señor Jesús está
enseñando y la gente estaba admirada de su mensaje porque estaba haciendo
impartida con poder, con autoridad. Y nosotros vamos a tratar de
responder esta pregunta de por qué muchas veces cuando enseñamos
nuestras enseñanzas son lo opuesto, frías, sin poder y sin autoridad. Por otro lado, estaba, les decía,
también pensando en la palabra autoridad. Autoridad. Y algunas cosas pasaron esta
semana con esta palabra. Entre algunas que Dios en su
providencia trajo era recordar cuando estuve trabajando una
vez en una empresa, una persona que era ingeniero en la empresa
se molestaba mucho con nosotros, los que trabajábamos ahí, No
tanto conmigo, porque era muy amigo yo de él, pero con los
otros que trabajamos ahí. ¿Por qué? Porque no le llamaban
ingeniero. Y siempre me dicen, a todos les
decía ingeniero, pero a mí no me dicen ingeniero. ¿Por qué
no me dicen ingeniero? Y no le daban su lugar, según
él, y le trataban como un obrero más, pero no lo trataban como
él, uno de los ingenieros de la empresa. Y eso me recordaba,
yo creo, en la Provencia del Señor esa experiencia con el
ánimo de decir, detrás de este cuestionamiento hay un tema de
autoridad. No están respetando mi autoridad. Después, escuchaba en la semana
también este término que decía, hablando ya dentro del hogar,
en mi casa, mis hijos no están respetando mi autoridad. En mi
casa, mis hijos no están respetando mi autoridad. También providencialmente
en esta semana, escuchaba también el comentario de un jefe de una
empresa diciendo, no me están dando mi lugar. No me están dando
mi lugar. Y en medio de todos esos ejemplos
y el tema que estaba estudiando esta semana, yo recibí la visita
de una persona en la librería y era algo que me llamó la atención
también en la providencia del Señor. Y yo creo que el Señor
iba ayudando a armar esto que hoy día voy enseñando para ayudarme
a entender este tema, que es el tema de la autoridad. Y era
la visita de una persona más o menos de unos 60 años, una
persona muy humilde, una persona de escasos recursos que vino
a visitar la librería con dos hijas jóvenes, señoritas. Pero
esta persona apenas sabía, bueno, no sabía ni leer ni escribir,
realmente. Pero era una persona que no estaba
siendo como alguna persona que pide ayuda rápidamente o compartiendo
sus limitaciones económicas con el ánimo de ayudar. No, sino
de una manera tan sencilla, y tan limitada en varias cosas esta
persona con sus dos hijas, pero era notorio que sus hijas eran
personas que sí tenían conocimiento, sí sabían varias cosas, pero
al mismo tiempo era muy notorio mientras yo charlaba con esta
familia, digamos, que sus hijas tenían total respeto por su padre,
y mientras su padre hablaban, ellas estaban muy atentas a lo
que su padre decía, no es muy común eso. Y yo estaba pensando,
¿cómo lo logró? ¿Cómo logró que estas dos señoritas
puedan tener tanto respeto, puedan conservar un sentido de autoridad
en su padre, aún cuando muchas veces los jóvenes piensan que
tienen ciertas ventajas por padres que muchas veces no saben lo
que ellos saben? Entonces todo esto me llevó a
pensar en este tema y yo creo hermanos que todos nosotros de
alguna u otra manera esto es importante para nosotros en la
familia, en la iglesia, cuando decimos no me están dando mi
lugar. no me están respetando. Entonces,
tanto como en la enseñanza, como hace rato mostraba acerca de
Jesucristo y acerca de la autoridad, otras preguntas que planteo ya
para nosotros antes de entrar al tema es, ¿la autoridad es algo que se
designa o es algo que se debe ganar? La autoridad, ¿cómo haces para
que todos puedan respetar tu autoridad. Y la última cosa que
quiero compartir antes de empezar y poner estas cosas en su cabeza
mientras estudiamos eso era, bueno, los que ya me conocen
y han visitado casa, nosotros tenemos tres perros. Y interesante,
yo estuve observando con esta mentalidad y tenemos una perrita. Pero desde que llegó esa perrita,
marcó territorio. Y hasta el día de hoy, los otros
dos perritos que eran más antiguos, y gozaban más de nuestro cariño,
han respetado ese territorio. Y una de las cosas que estaba
observando es cómo lo logró. ¿Cómo esa perrita logró que se
respete su autoridad en mi casa? Y que los otros dos perritos
mantengan ese lugar solo para ella. Y claro, después estuve
pensando en ella, y no es muy difícil ver eso, porque después,
mientras los veía, era cuando uno estaba pasando la línea,
entonces la perrita le quería morder. Y entonces él se ubicaba
rápidamente y conservaba la autoridad que ya tenía, conservaba su espacio.
Y yo estaba pensando, ¿es así como nosotros debemos hacer para
conservar nuestra autoridad? Que cuando alguien está invadiendo
nuestro lugar, entonces a la fuerza, por así decir, decimos,
me vas a respetar. Y era una pregunta para nosotros,
¿no? Acerca de autoridad en casa, en el trabajo, en la iglesia,
en todo lugar, siempre hay círculos de autoridad. Con todo eso en
mente y todas estas preguntas, yo quisiera que leamos y estudiemos
este pasaje y que podamos realmente ver dónde está el principio de
la autoridad, desplegado acerca de Jesucristo y aplicado en nuestras
vidas. La verdad principal que tenemos
ahí en nuestros boletines Bueno, el tema es la autoridad de Jesucristo
y la verdad principal es, mientras más sepamos y creamos quién es
Jesús, más sumisos seremos a su autoridad. Y vamos a hablar de
esto un poquito más adelante, de esta verdad principal. El
punto uno es una descripción de la admiración hacia la autoridad
de Jesús. Una descripción de la admiración
hacia la autoridad de Jesús. Dice el verso 31. Descendió Jesús
a Capernaum, ciudad de Galilea, y les enseñaba en los días de
reposo. Y se admiraban de su doctrina
o de su enseñanza porque su palabra era con autoridad o con poder. Y aquí ya podemos un poquito
irnos imaginando lo que dice sábado tras sábado los escribas
y los fariseos estaban enseñando en las sinagogas y entonces toda
la gente que asistía sábado tras sábado estaban acostumbrados
al tipo de enseñanza que ellos impartían sábado tras sábado. Pero de repente, Jesucristo va
a una de estas sinagogas y empieza a enseñar. Y entonces, cuando
las personas que asistían sábado tras sábado lo escuchan a Jesucristo,
notan una diferencia en su mensaje, y algo interesante acá, notan
una diferencia en su mensaje y en cómo lo enseñaba. Dos cosas importantes. Su mensaje
era diferente, pero también la forma cómo lo impartía era diferente. Y esta gente que estaba asistiendo
ahí notaron esto, porque dice el pasaje, la diferencia estaba
en que él lo hacía con autoridad. Cada palabra que salía de la
boca de Jesús tenía peso. Y cuando lo entregaba, dice Lucas,
más adelante Lucas capítulo 4, estamos en el 31, pero miren
en Lucas capítulo 4, versículo 32, ahí adelantecito dice, y
todos hablaban bien de él y se maravillaban de las palabras
llenas de gracia que salían de su boca. Y decían, ¿no es este
el hijo de José? Entonces dos cosas le llamaban
la atención a las personas que le escucharon a Jesús en esta
sinagoga. Uno era su mensaje y la otra
cosa era el cómo entregaba el mensaje. Y leíamos hace rato
en Marcos capítulo 1 en el paralelo, de manera más explícita, aquí
en Lucas sólo nos dice que él enseñaba con autoridad. Pero
en Marcos nos dice, lo enseñaba con autoridad y no como los escribas
y los fariseos. enseñaba con autoridad y no como
los escribas y fariseos. Y rápidamente una pregunta que
nosotros podemos hacer es, ¿cómo enseñaban los escribas y fariseos?
Para que ellos vieran esa diferencia que vieron en Jesús. Y otra vez
hermanos, estas preguntas que yo estaba haciendo al principio
acerca de como padres en autoridad, en el trabajo, en la iglesia.
Podemos ver estas diferencias entre Jesucristo
y los fariseos y podemos ver muchas veces dónde está nuestra
falla, dónde estamos mal. Entonces dice Marcos que enseñaba
como quien tiene autoridad y no como los escribas y fariseos. Lo primero que podemos decir
entre la diferencia entre Jesucristo y los escribas y fariseos, Juan,
capítulo 7, por el tiempo solo tome nota, yo lo leo, Juan, capítulo
7, verso 15, dice así. Y se maravillaban los judíos
diciendo, ¿cómo sabe esta letra sin haber estudiado? Jesús les
respondió y dijo, mi doctrina no es mía, sino de aquel que
me envió. El que quiere hacer la voluntad
de Dios conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por
mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta,
su propia gloria busca. Pero el que busca la gloria del
que le envió, este es verdadero y en él no hay injusticia. Entonces Cristo Vamos viendo
diferencias. Por un lado, dice Cristo que
su mensaje no estaba centrado en sí mismo. Su enseñanza provenía
de Dios. Él hablaba de Dios. En cambio,
los escribas y los fariseos, cuando estaban enseñando en la
sinagoga, andaban citándose uno al otro. Cuando ellos estaban
enseñando a la señorita, ellos levantaban el nombre de otro
escriba para que ellos tengan autoridad, mientras Cristo estaba
enseñando todo lo que provenía del Padre. Por otro lado, este
texto que leíamos en Juan se nos dice que ellos tenían menosprecio
a los que ellos consideraban que no se habían preparado académicamente
para estar ahí. Es decir, ¿cómo tanta sabiduría
puede salir de un carpintero? ¿Cómo tanta sabiduría puede salir
de un carpintero? Entonces, vamos viendo algunas
cosas acerca de, por ejemplo, cuando estamos en casa, estamos
criando a nuestros hijos, y cuando les estamos queriendo enseñar
algo para que ellos entiendan, una pregunta que nosotros podemos
hacer, ¿esto es mío o esto es lo que Dios dice? Esto es, lo
que quiero que ellos hagan es porque a mí me desagrada o es
porque Dios dice que eso está mal. Los fariseos y los escribas,
toda su enseñanza tenía que ver con sus lo que ellos mismos creían
que era correcto. Pero Cristo, con lo que la palabra
del Señor decía. Por otro lado, entre la diferencia,
podemos ver que cuando Jesús enseñaba, demostraba un interés
genuino en los que le escuchaban. Mientras que los escribas y fariseos
se preocupaban por ellos mismos. Lucas capítulo 41 en adelante,
leo desde el 46, noten lo que dice Lucas 20 del 46 en adelante,
Cristo está hablando y dice guardaos de los escribas que gustan andar
con ropas largas y aman las salutaciones en las plazas y las primeras
sillas en las sinagogas y los primeros asientos en las cenas,
que devoran las casas de las viudas y por pretexto hacen largas
oraciones, estos recibirán mayor condenación. Entonces, casi podemos
imaginarnos a estas personas que estaban enseñando sábado
tras sábado. Eran personas que su apariencia,
por ejemplo, aún externa, les importaba. Su reputación delante
de otras personas les importaba mucho. Entonces, Jesús, cuando
enseñaba, realmente tenía un interés genuino en los que le
escuchaban. Mientras estas personas, lo único
que dice acá lo que leíamos en Lucas, lo que les importaba era
sí mismos. Era lo que las personas pueden
llegar a pensar de ellos. Yo sé que muchas veces hemos
hablado acerca de la hipocresía, de los fariseos, de los escribas,
pero muchas veces, otra vez, con estas preguntas en mente,
hablando en estas esferas donde nos movemos, podemos preguntarnos
acerca de esto, hermanos. Cuando estoy, por ejemplo, en
casa, o estoy hablando con mi esposa, o tal vez mi esposa ha
dicho algo que delante de mis hijos ha parecido que ha pasado
mi autoridad, ¿qué es lo que realmente primero viene a mi
mente? ¿Que mi reputación? ¿Qué es lo que ellos pueden llegar
a decir de mí? Pues que así eran ellos. Después, otras diferencias
que podemos continuar viendo es que el Señor Jesús, cuando
hablaba de la palabra, y antes de esto, en Lucas, ustedes lo
pueden ver por el tiempo, es cuando le pasan los manuscritos
y él lee el texto en Isaías, donde después va a decir, toda
esta palabra se ha cumplido delante de ustedes, ¿sí? ¿sí? Obviamente,
Cristo tenía un conocimiento exacto del Antiguo Testamento,
conocía las Escrituras, mientras que los escribas, cuando la enseñaban,
lo que hacían era tratar de interpretar lo que quería decir. Y eso es
otra diferencia, obviamente, porque la autoridad viene con
el conocimiento también. Otra de las cosas que les sorprendió
a ellos de su autoridad, es decir, en otras palabras, es cómo sabe
tanto. Cómo sabe tanto. Y algo que estaba
pensando es que es importante para nosotros tener un conocimiento
de la palabra del Señor. tener un conocimiento de la palabra
del Señor y no siempre quedarnos en lo que creemos que quiere
decir, estudiar la palabra del Señor. Y Cristo tenía ese conocimiento
y esa era otra diferencia con los escribas y fariseos. Algo
que me llamó la atención en un comentario y también en una persona
que me visitó en la semana era lo siguiente, decía en el comentario
que los fariseos tenían una forma de hablar muy diplomática. Y una persona que me visitó en
la semana en la librería me dijo, diplomacia no es sinónimo de
espiritualidad. Y eso es algo muy importante
hermanos, porque muchas veces dentro de los círculos evangélicos
cuando hay algunas reuniones, las cosas se manejan con mucha
diplomacia, la forma como las personas hablan, los términos
que usan, y muchas veces eso nos quiere confundir como sinónimo
de espiritualidad. Bueno, Cristo no era tan así,
no daba tantas vueltas. Como decía al principio, sus
palabras, cada palabra que decía tenía eso. Y muchas veces las
personas pueden captar eso en nuestra manera de hablar. Entonces
los fariseos eran personas que manejaban muchas diplomáticas
en su forma de hablar, eran muy ritualistas, muy tradicionales,
buscando la admiración de la gente. Pero el enfoque de Jesús
estaba en el mensaje. Jesús realmente creía en lo que
estaba enseñando. Y una cosa que podía pensar en
nuestra iglesia como una aplicación es que, si bien la Biblia dice
que todas las cosas dentro de la iglesia se deben hacer decentemente
y en orden, y nosotros, yo creo que como iglesia nosotros estamos
trabajando en esto, cuando uno lee la iglesia de Corinto puede
entender que en nuestra iglesia varias de las actividades o las
actividades que hacemos se hacen decentemente y se hacen en orden. Y de hecho tenemos un programa
para que las cosas, cada cosa en su lugar, todo tiene orden.
Pero muchas veces podemos centrarnos tanto en el orden y en el cronograma
que olvidamos la esencia del mensaje. Jesús creía en lo que
estaba enseñando. Él sabía lo que estaba enseñando,
que lo que estaba enseñando era verdad. Estaba hablando Nilo
acerca de la predicación del Evangelio y yo estaba recordando
acerca de Cristo predicando en la sinagoga y estas personas
admiradas. Y me recordaba de esta anécdota
que una vez Jonathan Edwards, este predicador norteamericano,
en una calle estaba predicando sobre una caja o sobre algo que
lo estaba levantando para predicar, evangelizando en la calle, y
habían tres ateos que estaban pasando por ahí, y mientras lo
escuchaban con su cara de como ridiculizando o burlándose, pero
mientras caminaban estos tres ateos se dieron cuenta que uno
se quedó escuchándolo. Y de pronto lo miraron a su amigo
y volvieron y le dijeron, ¿por qué le estás escuchando? Nosotros
no creemos en lo que este hombre dice. Y él le dijo, pero él sí
cree en lo que está enseñando. Y yo creo, hermanos, que cuando
Cristo estaba enseñando en la sinagoga, vieron una diferencia
entre los escribas, porque sí, Él realmente cree lo que Él está
enseñando. Y pensando en la predicación,
decía, del evangelismo, muchas veces podemos predicar un evangelio
que ni nosotros mismos parece que creemos lo que estamos predicando,
como que está pidiendo que lo rechacen. Esa autoridad, ese
poder, la gente lo puede percibir. Y aunque tal vez ellos no pueden
creer, pueden decir, realmente yo veo que tú crees en lo que
tú estás enseñando. Entonces, así era la enseñanza
del Señor Jesús, a diferencia de los escribas y de los fariseos. En conclusión, podemos ver acerca
de esta diferencia cuando dice Marcos que enseñaba a Jesús no
como los escribas y fariseos. Jesús era sencillo, Jesús era
honesto, Jesús no estaba... Algo que se puede notar en estos
textos que hemos leído es algo, hablando del tema de la autoridad,
es que Jesús no estaba preocupado por su autoridad. Y eso es algo
que tenemos que recordar como padres, como esposos, como jefes,
como líderes, Jesús no estaba preocupado por su autoridad.
A Jesús no le estaba preocupando su autoridad. A diferencia de
los escribas y fariseos, su mayor preocupación era su autoridad. Pero como vemos en estos textos,
a Jesús no le preocupaba su autoridad. Su preocupación del Señor Jesús
era que el reino de Dios avance. Y una de las preguntas que hacíamos
al principio era, ¿cómo se evidenciaba esa autoridad y ese poder en
esas personas que estaban admiradas al escucharle? Y la respuesta
a esto es por la convicción que generaba en sus oyentes. Cuando
Jesús estaba predicando, personas se estaban arrepintiendo. Entonces,
el Espíritu Santo estaba empezando a obrar de las personas que le
estaban escuchando. En cambio, como veíamos al principio,
las enseñanzas de los escribas y fariseos dice que eran frías,
sin poder, y no estaban causando ningún efecto en las personas
que estaban oyendo. Y hace rato estaba preguntando,
una de las preguntas es, ¿por qué muchas veces cuando enseñamos
algo es frío, sin poder, sin autoridad? Y cuando vemos el
contexto de lo que aquí nos está explicando acerca de la vida
de los fariseos, de los escribas, claramente se puede ver porque
ellos tenían una vida doble. Ellos miraban la sinagoga como
un lugar muy espiritual, pero cuando salían de la sinagoga,
decía ese versículo, ellos devoraban las casas de las viudas. Ellos
eran amantes del dinero. Entonces ellos tenían una vida
doble que no les permitía predicar, enseñar con autoridad. Y algo
que estaba pensando es que Así bien como pastores, como líderes
en la iglesia o como padres, como esposos. Algo que creo que
vez tras vez y Marcos lo menciona, aunque Lucas no lo menciona.
Sólo voy a ir un momentito a Marcos capítulo 1. Más allá de la vida
de integridad que Jesús tenía. para que pudieran ver ese poder
en su predicación. Había algo más que Jesús hacía
que ellos no veían, pero veían el resultado de eso. En Marcos
capítulo 1, después del verso 21 que se nos dice que había
hecho este pasaje que estamos estudiando y después dice el
29 acerca de lo que inmediatamente va a ser varios milagros va a
ser varias sanidades en el versículo 35 dice después de que está terminando
leo corrido el 34 dice y sanó a muchos que estaban enfermos
en diversas enfermedades y expulsó muchos demonios y Y no dejaba
hablar a los demonios porque ellos sabían quién era él. Verso 35. Levantándose muy de
mañana cuando todavía estaba oscuro, salió y se fue a un lugar
solitario y allí oraba. Otra de las razones por las que
pudieran ver que Jesús era un maestro que enseñaba con autoridad,
primero era por la vida, la sencillez, la integridad que tenía. Pero
lo otro que no podían ver, pero podían ver su resultado, era
la vida de oración en la soledad de Jesucristo. Y eso es algo
que yo muchas veces hemos escuchado, pero esta semana estaba Dios
recordándome, diciendo, ¿cómo está nuestro tiempo de oración?
Nosotros estamos enseñando a nuestros hijos. Nosotros estamos haciendo
esta labor a veces en la iglesia y decir, ¿cómo estás pidiéndole
al Señor que realmente lo que tú estás enseñando tenga efecto
en la vida de ellos? Y yo pienso que muchas veces
podemos tranquilizar no solamente con transmitirles una verdad
y satisfacer la parte intelectual del hijo de otra persona, pero
hasta ahí no más llega. O decirle algo interesante, pero
aquí dice que Jesús pasaba tiempos a solas orando, orando por su
propia enseñanza, para que cuando él abra su boca, como decía Pablo,
pidiendo oración, realmente tenga efecto. Y algo que yo pienso
en estos tiempos es cómo están nuestros tiempos a solas de oración.
Aquí dice que Cristo se levantaba aún cuando era de noche. Y yo
pienso, hermanos, en las noches, en las mañanas, orando, no solo
orando por ellos, sino orando por nosotros para que cuando
estamos en nuestra familia, realmente lo que decimos nuestros hijos
pueden ver autoridad. Y una pregunta que yo decía en
la familia, pensando es, ¿tu familia puede ver autoridad en
ti? Y si la ven, ¿por qué la ven? Porque tú haces prevalecer
esa autoridad, como si no haces y no te pego. O realmente tienen
autoridad porque ven eso, como aquí estamos viendo en el ejemplo
de Jesús, y porque tú eres una persona que está pidiéndole al
Señor. por ellos, porque realmente seas ejemplo para ellos, les
puedas ayudar a ellos. Entonces Cristo era este ejemplo
en su vida y en su oración, y esas palabras sencillas, porque no
estaba dando más una doctrina diferente, eran las mismas, era
la misma Biblia, por así decir, que se predicaba, la misma Biblia,
pero ellos notaron diferencia, porque era con autoridad, y esa
autoridad venía de una vida de integridad de honestidad, de
sencillez y una vida de oración. Volvemos a Lucas y Lucas dice,
en el siguiente punto, el ejemplo de la autoridad de Jesús. Verso
33 dice, estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu
de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz diciendo, déjanos,
¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco, ¿quién eres? El
santo de Dios. Y Jesús les reprendió diciendo
cállate y sal de él. Entonces el demonio, derribándole
en medio de ellos, salió de él y no le hizo daño alguno. Pensando en el tema de la autoridad,
una pregunta que mientras leía esto me vino es, ¿qué estaba
haciendo un hombre poseído por un demonio inmundo dentro de
una sinagoga? Están dentro. Imaginemos la iglesia
y aquí hay un hombre poseído por un demonio. ¿Qué estaba haciendo
un hombre ahí? ¿Habría sido el primer sábado
que estaría este hombre en esta sinagoga? ¿Estaría tan cómodo
con la enseñanza de los escribas y fariseos que cuando llegó Jesús
no pudo continuar de la misma manera? ¿No creen que se nos dice que fue
de la presencia y la enseñanza de Jesús que hizo incomodar a
esta persona poseída por ese demonio de tal manera que comenzó
a gritar Y otra vez viendo el contexto
acerca de Marcos que nos dice que Jesús no era como los escribas
y los fariseos, rápidamente podemos pensar y viendo esto que había
una persona con un demonio y añade inmundo dentro de esta sinagoga,
podemos pensar en algo que estaba pasando acá. Mientras, por así
decir, la iglesia está cuidando su reputación, sus apariencias,
como lo hacían los escribas y parecidos, buscando cada uno resaltar y
ser vistos y no buscar glorificar a Dios ni su palabra, aún los
demonios pueden estar cómodos en la iglesia. Decía un comentarista, Se nos
dice que el demonio estaba en la sinagoga. El diablo, decía
este comentarista, noten esto, el diablo nunca se pierde un
servicio. El diablo nunca falta a un servicio. Debemos estar alerta aun cuando
nos congregamos en la iglesia. Y siguiendo la exhortación de
Pedro de decirse sobrios, porque el diablo anda como león rugiente. Yo creo que el lugar más seguro
para nosotros es cuando nos juntamos, cuando estamos como iglesia.
Pero aquí se nos dice que había una persona endemoniada dentro
de una sinagoga. Y algo que estaba pensando en
esto es, pero la idea de esto es que la luz de esa sinagoga,
por medio de la palabra que se impartía sábado tras sábado,
no estaba irradiando, no estaba incomodando a los demonios. Esas
sinagogas estaban en tinieblas. Y algo que puede ser una aplicación
para nosotros en esto, hermanos, que podemos pensar es cuando
un no creyente, una persona que no conoce a Cristo, entre en
nuestra iglesia. Y la luz no le incomoda, no la
luz física, no, acerca de la palabra del Señor, la enseñanza,
la forma como hablan los creyentes, no le incomoda en su pecado.
Debemos preguntarnos si realmente estamos irradiando esa luz. Si
un hermano, ya hablo de un creyente, si un hermano que está en pecado,
un hermano, por ejemplo, que está sentado en medio de nosotros
y está consumiendo pornografía, o está haciendo cosas que no
debe hacer y es creyente y viene a la iglesia domingo tras domingo
y la enseñanza, la alabanza y todo lo que hacemos no le causa incomodidad,
debemos preguntarnos si realmente estamos irradiando esa luz. Noten que aquí en esta sinagoga
se estaba leyendo la escritura. Se estaban haciendo varias cosas
que nosotros hacemos domingo tras domingo y aún así el demonio
estaba cómodo ahí. Yo estaba recordando una vez,
yo no sé si eso es verdad o es solamente un ejemplo, pero yo
escuché una vez una historia antes de que los trenes, cuando habían esas
intersecciones de rieles, recordarán ustedes, tienen semáforos en
este tiempo, ¿no? Pero antes, dicen los tiempos
antiguos, dejaban personas para que cuando un tren esté viendo,
alerte de que viene otro tren para que no haya un choque. Y
esas personas tenían dos faroles en las manos y ellos tenían que
hacer señales con las luces para alertar al otro tren cuando él
venía para que no haya eso. Y cuenta que en una oportunidad
hubo un choque y murió mucha gente. Y lo primero que hicieron
era llevar a esta persona que era encargada de esta alerta
a un juicio. Y cuando lo estaban juzgando
a esta persona o le estaban haciendo las preguntas, el juez le preguntó,
¿usted hizo su trabajo? ¿usted hizo los movimientos que
tenía que hacer? Y él respondió a todas las preguntas,
sí, sí, yo hice mi trabajo. Y al último, cuando acabó el
juicio y le dejaron en libertad, él salió pálido, temblando. Y una persona se acercó y le
preguntó, ¿por qué estás así? Si hiciste todo lo correcto,
no es tu culpa. ¿Por qué sigues con esa actitud? Y él respondió, porque lo que
tenía miedo es que me pregunten si mis luces estaban prendidas. Y yo pienso, En la iglesia, que
todo hacemos con orden, podemos empezar a enfrancarnos
en la forma y olvidamos de la esencia. Y yo estoy animado como veo Dios
que está levantando hermanos en la iglesia, que tal vez no
tienen oratoria como otros, pero en su sencillez, su luz puede
bendecir a otros. Podemos perdernos fácilmente
en la forma y olvidar la esencia, el sentido. Y eso es lo que estaba
pasando en esta iglesia donde dice que había una persona endemoniada
y cuando llega y Jesús enseña, entonces empieza a dar gritos. Se nos dice que este demonio
tenía conocimiento de quién era Jesús. Sin embargo, este conocimiento
no estaba acompañado de fe bíblica, de esperanza. Y esto obviamente
nos recuerda que se puede tener conocimiento de la palabra del
Señor y aún así la Biblia no puede tener ninguna influencia
en nuestros corazones, en nuestra voluntad ni en nuestras conciencias.
En realidad, si se tiene este conocimiento, Sin fe, no tenemos
ninguna ventaja sobre los demonios. Los demonios, dice ahí, sabían
que Jesús era el santo de Dios. Pero no creían, como dice Santiago,
recuerdan el contexto en Santiago, Dios 19, en el contexto de fe
y obras. Santiago está hablando acerca
de los frutos, la fe que produce frutos. Y dice que los demonios
creen en Cristo, pero tiemblan y el contexto es eso, fe sin
obras como decía, fe sin frutos y en cambio aquí los demonios
le dicen nosotros sabemos quién eres tú eres el santo de dios
ellos tenían conocimiento estaba leyendo en Juan 6 60 en adelante,
pueden anotarlo, lo puedo leer, Juan 60 en adelante dice, al
oírlas muchos de sus discípulos dijeron, dura es esta palabra,
¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que
sus discípulos murmuraban de esto, les dijo, ¿esto os ofende? Pues que, si veréis al Hijo del
Hombre subir a donde estaba primero, el Espíritu es el que da vida,
la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado
son espíritu y son vida, pero hay algunos de vosotros que no
creen. Porque Jesús sabía desde el principio
quiénes eran los que no creían y quién le había de entregar. Y dijo, por eso os he dicho que
ninguno puede venir a mí si no le fuere dado por el Padre. Y
dice acá, desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás
y no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce,
¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Pedro. Y aquí dice,
Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos
que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Dos declaraciones
similares. Los demonios dicen, nosotros
sabemos quién eres, el Santo de Dios. Y aquí Pedro dice, tú
eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Pero la diferencia
era que esa fe de Pedro, aunque débil, era suficiente como para
qué? Como para no apartarse de Cristo.
Pero la fe de los demonios, perdón, el creer de los demonios no estaba
acompañado con una fe bíblica. Y dice en Santiago, los demonios
creen, pero tiemblan. Y algo que yo no había pensado,
en un comentario leía, ¿y por qué tiemblan? Porque no solo
saben quién es Jesús, sino también saben el futuro. saben cómo van
a terminar, y por eso cuando vemos acá algo interesante, hermanos,
hablando de los demonios, sólo de paso, dice, déjanos, ¿qué
tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Pregunta, ¿qué quiere decir eso? Ellos no sólo saben quién es
Él, sino saben que un día Él los va a destruir, pero ellos
no saben cuándo esto va a pasar. Y le están preguntando a Jesús,
¿este es el momento en que tú vas a hacer eso? ¿Tú no temblarías
si sabrías que tendrías una sentencia tan terrible como esta y aún
así ni siquiera saber cuándo va a ocurrir? Ellos no sólo sabían
quién era Jesús, sino sabían lo que les esperaba. Entonces,
pero este saber no estaba acompañado por una fe bíblica como el de
Pedro, que le dice, nosotros conocemos quién eres tú y por
eso, ¿cómo nos vamos a apartar de ti? Tú eres el que tiene palabras
de vida eterna. Un conocimiento que produce frutos. Dice un comentarista, el conocimiento
del pecado nos lleva a odiarlo. El conocimiento de la voluntad
de Dios nos lleva a querer hacerla. El conocimiento del fruto del
espíritu nos lleva a trabajarlo en nuestras vidas para tenerlos
dentro de nuestro comportamiento. Si realmente creemos, va a haber
un efecto en eso. Dice otro comentarista, se nos
dice que cuando Jesús estaba enseñando, la gente se admiraba. Y el comentarista agrega, y eso
es bueno, pero no es suficiente. Una fe genuina es necesaria. Y eso es otra cosa que muchas
veces nos pasa a nosotros, ¿verdad? Cuando escuchamos a un predicador
o a una enseñanza, ¡guau!, dice cosas profundas, pero nos quedamos
en el ¡guau!, en la admiración. Y de ahí no va para allá. Debemos sentir admiración, pero
dice acá, eso no es suficiente. Eso no es suficiente. Una fe
genuina es necesaria. Por otro lado, aunque los demonios
tenían este tipo de conocimiento que no estaba acompañado con
fe bíblica, era suficiente para obedecer a Jesús. Y eso es algo
interesante también. Noten que aquí Jesús le dice
cállate y sal de él. Por así decir, no hay violencia
en Jesús. No hay fuerza para hacerlo salir
si es que no quería salir. Sólo dice y él obedece y sale. Y aquí dice, y aunque estos demonios
no tenían, tenían este conocimiento de quién era Jesús, pero no estaba
acompañado por una fe bíblica como la de nosotros, esa instrucción
fue suficiente para obedecer a Jesús. Nosotros conocemos o
decimos que conocemos a Jesús y está acompañada ese conocimiento
con fe bíblica, pero muchas veces no le hacemos caso, no le obedecemos. En el título del sermón, yo había
puesto al principio, perdón, en la verdad principal, mientras
más sepamos quién es Jesús, más sumisos seremos a su autoridad.
Y yo después dije mientras estudiaba, pero está mal. Porque los demonios
sabían quién era Jesús, pero no creían. Y por eso añadí, mientras
más sepamos y creamos quién es Jesús, más sumisos seremos a
su autoridad. ¿Por qué muchas veces no hacemos
caso a la palabra de Dios? Porque realmente no creemos. Porque realmente no creemos.
El problema de nuestra obediencia está en nuestra fe. Si realmente
entendemos y creemos lo que Dios dice en su palabra, más sumisos
seremos a su autoridad. Los demonios sabían algo y aunque
no tenían fe bíblica, fue suficiente para obedecer a Jesucristo. Algo que me hacía pensar en una
persona o en mi vida y en la iglesia acerca de esto, un comentarista
decía, se nos dice que el demonio sabía que Jesús era el santo
de Dios. Y nos preguntamos, dice este
comentarista, ¿quién es mejor teólogo, el demonio o un erudito
radical? Y después estaba investigando
qué está refiriéndose a un erudito radical. ¿Quién es mejor teólogo,
el demonio o un erudito radical? Un erudito es aquel que sabe
mucho. Uno que, bueno, al menos, que
cree saber mucho. Pero, ¿no es verdad que podemos
conocer o vernos a nosotros mismos con mucho conocimiento de la
Biblia? Y la pregunta es, ¿quién sabe
más, un demonio o yo? Tal vez ellos o nosotros sabemos
más, pero ¿dónde está el problema? Es que todo lo que sabemos no
nos aprovecha para nada. Un pastor decía una vez, no me
preocupa lo que no sé de la Biblia, me preocupa lo que sé y no lo
pongo en obra. Eso me preocupa. Y muchas veces,
yo pensaba en una persona que este libro habla de esto, este
libro habla de esto, este libro habla de esto. Pero mirando y
caminando con él, veía que ningún efecto hacía toda esa enseñanza
en su propia vida. Y me ponía a pensar, ¿quién sabe
más, el demonio o esta persona? ¿Quién es mejor teólogo? Y muchas
veces podemos estar viendo a veces la vida de esa manera. Jesús
le dijo, cállate y sal de él. Y nos preguntamos, ¿cómo Jesús
reveló su grandeza en el recuento de esta historia? ¿Cómo Jesús
reveló su grandeza en esta historia? Y aquí voy a respondiendo este
tema que estábamos hablando acerca de la autoridad. Y creo que esta
parte es la más importante, hermanos. ¿Cómo Jesús mostró en este pasaje
su gloria, su grandeza? Por el poder de su predicación,
la primera parte de lo que vimos. Por el éxito en la expulsión
de demonios. Ciertamente esas son manifestaciones
de la majestad de Cristo. Pero aquí hay algo importante.
Muchas veces, imagínense ustedes si tendríamos una persona endemoniada
acá. Y tendríamos una persona que
va a echar fuera al demonio. Y todos sabemos que esa persona
está poseída por un demonio y todos vamos a poder presenciar eso.
Pero ¿saben qué? En alguna oportunidad yo no vi
de cerca, pero sí estaba a unos metros cuando eso pasó. Y vi. Es real. Hay personas que están
poseídas por demonios. Es real. Y también es verdad
que se puede expulsar demonios en el nombre de Jesús. Eso es
real. Pero, ¿saben? Algo pasó que lo
que estaba pasando aquí también me pasó a mí en esa oportunidad.
En ese momento, yo recuerdo en un campamento cristiano, donde
a una persona le estaban sacando un demonio. Y lo sé, y sé que
es verdad, porque cuando estaba sacando ese demonio, y no es
mi intención asustar a los niños, pero la voz de la señorita nunca
hubiese podido salir como se escuchó en esa oportunidad. y
la fuerza de cuatro hombres fue necesaria para sujetarla y todo
esto, que estuvimos lejos porque hicieron un cordón y no nos permitían
ver o llegar ahí. Pero todo el campamento estábamos,
los que la conocíamos y los que sabíamos, porque esa señorita
era de la iglesia donde yo fui a ese campamento, era este tema
de expulsar demonios, de cómo decirte, del sensacionalismo,
de todo eso, ¿no? Pero ahora miren el contexto
aquí en una sinagoga. Cristo y esta persona y Cristo
está expulsando o está pidiendo que salga este demonio. Había
estado hablando con la autoridad, pero hay algo acá y acerca de
la autoridad que estamos hablando. Y decía un comentarista de mejor
manera, decía a. ¿olvidarían al ver ellos la expulsión
del demonio, al ver ellos el poder de la predicación de su
palabra, olvidarían ellos el tierno amor que Jesús mostró
a la persona que estaba endemoniada? ¿Saben qué? En otras versiones
esta palabra donde dice cállate y sal de él, ¿sabe qué dice?
Dice déjalo en paz y sal de él. En vez de decir
cállate en otras versiones dice déjalo en paz. ¿Qué quiere decir
eso? Que nos podemos centrar tanto
en esta expulsión, en el momento en que nos olvidamos de la persona
que estaba viviendo todo este tiempo atormentada por ese demonio. Y Jesús mostró su tierno amor
hacia esa persona que en ese instante era una persona cuerda,
normal y ya estaba fuera de eso. Y algo que a podemos ver acá
acerca del secreto, si le queremos llamar así, de la autoridad,
tiene que ver con el servicio y el buscar el bien de los demás. Y esto es algo interesante. A todos, de alguna u otra manera,
nos preocupa, como he dicho, el tema de la autoridad en distintas
esferas. Y en una oportunidad, ustedes
recordan este pasaje, esta mamá que estaba, que era mamá de dos
discípulos de Jesús, les dice, cuando estés en tu reino, en
tu gloria, haz que mi hijo se siente a tu derecha y el otro
a tu izquierda. ¿Recuerdan eso? Eso está en Mateo
capítulo 20, lo leo rapidito, dice, entonces se acercó la madre
de los hijos de Zebedeo, los hijos de Zebedeo con sus hijos,
postrándose ante él, pidiéndole algo. Y le dijo, ¿Qué quieres? Y ella le dijo, ordena que en
tu reino se sienten estos dos mis hijos, el uno a tu derecha
y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondió y dijo,
no sabes lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo
he de beber y ser bautizados con el bautismo con que yo soy
bautizado? Y ellos dijeron, podemos. Y él
les dijo, a la verdad, de mi vaso beberéis. Y con el bautismo,
con que yo os he bautizado, seréis bautizados. Pero el sentaros
a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino aquellos
a quienes está preparado por mi Padre. Y noten lo que va diciendo
acá en este tema de la autoridad. Cuando los diez oyeron esto,
se enojaron contra los dos hermanos. Entonces Jesús llamándolos dijo,
sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de
ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.
Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse
grande entre vosotros será vuestro servidor. y aquel que quiera
ser primero entre vosotros será vuestro siervo y como el hijo
del hombre no vino para ser servido sino para servir y dar la vida
en rescate por muchos yo estaba pensando en la última canción
que decía siendo en forma de dios de siervo se vistió y cantamos
en el coro pon la mente que hubo en cristo en mí que siendo quien
fue sirviendo a otros lavando mis pies y aquí cristo claramente
está hablando en un pasaje de autoridad esta madre que está
buscando autoridad para sus hijos y cristo le está diciendo de
manera sencilla quieres que tengan autoridad entonces que empiecen
a servir a todos como yo he servido es decir el camino hacia arriba
es hacia abajo servicio es la palabra clave buscar el bien
de los demás es la palabra clave y esto en las distintas esferas
hermanos poniéndolo en el contexto de
una familia donde dios nos ha puesto como padres y tenemos un hijo rebelde un hijo
abusivo que no se somete a la autoridad que no hace caso ¿Qué
debemos hacer? Pues tenemos la historia del
hijo pródigo en la Biblia. ¿Qué es exactamente eso? Un hijo
rebelde. Y de hecho, el hermano mayor,
eso es lo que le molestaba. ¿Por qué no haces respetar tu
autoridad? Pero ese padre... Vemos en esa
parábola que ese padre es un ejemplo de quién? De Dios mismo. De Dios mismo. Y ese padre, aun
cuando ese hijo era abusivo y era rebelde, hablando del hijo menor,
ese padre seguía sirviéndole, seguía sirviéndole, no le preocupaba
su autoridad, lo que le preocupaba es buscar el bien de él. Y aunque el otro hijo también
era un hijo legalista y un hijo abusivo también, igual tenía
el mismo servicio y el mismo amor para él. Entonces, en un
tema de esfera, en la autoridad, en la casa, ¿cómo es el camino
para la autoridad? Es por medio del servicio. Por medio del servicio. ¿Qué
hacemos en el trabajo cuando no nos dan nuestro lugar? Otra
vez, es por medio del servicio que esa autoridad cada vez se
va a ir posicionando. ¿Qué hacemos en la iglesia cuando
no se respeta la autoridad de un liderazgo? Ese texto tan conocido en Primera
de Pedro, donde Pedro les habla y les dice, también yo, anciano
y testigo de los sufrimientos de Cristo, yo también voy a,
dice, Participar de su gloria cuando sea revelado en todo el
mundo. Como anciano, igual que ustedes, les ruego, cuiden del
rebaño que Dios les ha encargado. Háganlo con gusto, no de mala
gana, ni por beneficio personal que puedan obtener de ello, sino
porque están deseosos. Esta es una versión NTV, por
si acaso. Dice, no lo hagan de mala gana, ni por beneficio personal,
es decir, no lo hagan por dinero. Y está hablando por pastores. ni el beneficio que puedan obtener,
sino porque están deseosos de servir, deseosos de servir. Entonces, esa es la respuesta
clave acerca de la autoridad, el servicio. Y el Dios que nos
ha puesto en distintos grados de autoridad, es el Dios que
se ocupa de ese otro trabajo, no es nuestro trabajo. Y eso
es lo que vemos a lo largo de toda la Biblia. Pero es el servicio. Cristo, siendo quien fue, se
humilló hasta lo último y esa humildad y esa sencillez hizo
en esas personas que vieran en él, ¿qué? Autoridad. Autoridad. El mundo dice otra
cosa. ¿Han visto? No tienes que dejarte. La gente es así. Le das la mano
y el codo más quieren. no te dejes, no te dejes y a
veces cuando a veces a mí me dice no te dejes, no te dejes,
me recuerdan a mi perrita la Cali cuando no se deja, no se
deja, no se deja. No podemos estar todo el tiempo
así. No me voy a dejar, no me voy a dejar, tienen que respetar
mi autoridad. Ese no es el camino. El buscar
el bien de él, el buscar el servicio, ese es el camino. Y saben, yo
estaba tan bendecido con estudiar eso porque otra de las cosas
que el Señor me enseñó en estas semanas es lo siguiente, si eres
una persona como yo que es contencioso, Y un contencioso, yo alguna vez
ya compartí, es una persona que está listo para discutir. Cuando
está ahí, ya tienes todo un argumento guardadito y ya empiezas, ¿no?
O sea, lo tenías guardado con tu esposa, en el trabajo, en
todo lado, discutiendo, discutiendo, discutiendo. Y uno dice, ¿cómo
puedo cambiar ser tan contencioso? Cualquier cosa, un trámite, una
injusticia ha pasado y en vez de... buscar la paz, pacificador,
ya estás listo para hacer prevalecer tus derechos, contencioso aquí,
contencioso acá. ¿Cuál es la solución? Pues si
te enfocas en buscar el bien de la otra persona, si te enfocas
en servirle, con el tiempo vas a ver cómo ser contencioso va
a ir dejando de ser en tu vida. Lo otro que podemos ver ya para
ir terminando Es que Jesús es el libertador y el sanador de
toda maldad que el pecado ha traído en este mundo. En él está la vida, la salud,
la libertad. Él ha venido para que vivamos
en libertad. ¿Y saben, hermanos? Si bien nosotros
como creyentes, no sé si ustedes saben, pero antes en los canales
públicos se veía de estas iglesias más que todo carismáticas, donde
Y la gente, y ganaron mucho rating, y mucha gente llegó a sus iglesias.
¿Saben por qué? Una de las cosas que hacían era porque domingo,
perdón, servicio tras servicio, estaban, ¿verdad?, sacando demonios,
¿no ves? ¡Sal, demonio! Y toda la gente,
aun los que no son cristianos, les gusta ver eso, ¿verdad? Y
estaban sacando demonios, sacándoles. Incluso se podía ver que Yo miraba
algunos canales así, ¿verdad? Y se podía ver que la señora
que estaba delante, que el día siguiente le estaba sacando un
demonio, al otro sábado le estaba sacando otro demonio a la misma
señora. Y uno piensa y dice, wow. ¿No? Y toda la gente entonces
quiere, ya no quiero verlo en tele, quiero ir a verlo en vivo
y en directo en esta iglesia. Y las iglesias así se estaban
llenando, ¿verdad? Entonces, estaba pensando en esto. Y obviamente,
por si acaso, La Biblia enseña claramente que un creyente genuino
y verdadero no puede ser poseída por un demonio. No puede ser
poseído por un demonio. Porque el Espíritu Santo que
more en el creyente no puede compartir, como dice el demonio
que le dice a Cristo, ¿qué tenemos nosotros contigo? Nada. nada
en común entre tú y yo. Entonces, un demonio no puede
entrar en un creyente verdadero. Y eso es verdad. Si eres creyente
verdadero, el el demonio no puede, no puede ser eso, eso no puede
pasar. Pero, pero, aquí se nos muestra que Jesús libertó a esta
persona, sanó a esta persona. Y yo pienso muchas veces, aunque
el demonio no puede entrar, ¿saben qué? Muchos de nosotros podemos
vivir en temor. Muchos de nosotros podemos vivir
en en culpa. Muchos de nosotros podemos vivir
todo el tiempo en duda y en desconfianza. Y yo pienso que también el Señor
puede librarnos de eso. Lo otro que se nos dice acá en
la declaración del verso treinta y seis dice, y todos se quedaron
asombrados y discutían entre sí diciendo, ¿qué mensaje es
este? Porque con autoridad y poder
manda a los espíritus inmundos y salen. Y otra de las cosas
que estaba pensando es, aquí se nos dice que Jesucristo era
todopoderoso, que Él tenía el poder. La autoridad y el poder
siempre en la Biblia van juntos. Muchas veces nosotros escuchamos
acerca del poder de Jesús y podemos responder fácilmente que Él es
todopoderoso, pero cuando estamos ante una situación difícil, la
nuestra o la de otros, su poder parece no ser ni siquiera una
opción en nuestras vidas. Piénsenlo por un momento. Muchas
veces pasa eso, ¿no? Entonces acerca del poder del
Señor Jesucristo, por ejemplo, estaban compartiendo de esta
niña de homeschooling, ¿no? Dios es poderoso. Podemos orar
por ella. Dios puede hacer algo por ella
porque tiene poder. Tiene poder. Entonces muchas
veces Parece que es hasta una enseñanza muy carismática, muy
pentecostal el tema de Dios es todopoderoso. Como que no aplica en lo que
nosotros estamos viviendo en este tiempo. Nosotros somos cristianos
más racionales que tenemos que resolver de otra manera las cosas.
Pero aquí dice que Jesús es todopoderoso y tenemos que muchas veces recordarnos
esto y pedir por esto. Otra cosa que estaba pensando
es que cuando el diablo, yo estaba estudiando esta semana, estaba
leyendo el libro del doctor Martin Lloyd-Jones sobre la armadura
del cristiano y en ese libro Lloyd-Jones habla mucho, mucho
acerca de los ataques del diablo para hacerle pensar y estar consciente
de una persona que el diablo es real, es real y muchas veces
nosotros ignoramos eso, ignoramos eso. ¿Y qué hacemos cuando el
diablo está acechando nuestras vidas? Y él está preguntando
en cada parte de la armadura, ¿cómo podemos defender? ¿Cómo
podemos defender? Y algo que me llamó la atención
aún de Lloyd-Jones era que él decía, uno de los nombres que
el diablo tiene miedo es el nombre de Jesús, como en su presencia,
como en su nombre. Cuando estés acechado por el
diablo, él decía, llámale, llámale. Y hasta eso nos parece como que
se está saliendo de las doctrinas reformadas, digamos, ¿no? Pero
eso es lo que aquí está enseñando. Jesucristo, su presencia y su
enseñanza fue suficiente para este demonio salga y muchas veces
el diablo pone pensamientos que quiere que vivamos en temor en
derrota y entonces es necesario hacer lo mismo que cristo hizo
acá porque como dice su palabra él es poderoso y su nombre es
poderoso Al último, ellos hicieron una
confesión. Noten que en Lucas, primero Lucas empieza diciendo
que Lucas está relatando que ellos se admiraban, después habla
de su autoridad, después habla del ejemplo de este endemoniado
que Jesús echa fuera, y después son ellos mismos, como dice el
36, ya no es Lucas, son ellos mismos los que por su propia
boca dicen ¿Qué palabra es esta que con autoridad y poder manda
a los espíritus en mundos y salen? Y dice que su fama se difundió
por todos los contornos. Y evidentemente hay una progresión
en el inicio de esta historia al final de esta historia. Jesús
tenía un propósito de enseñarles algo y era que la autoridad viene
con el servicio. La autoridad viene con el buscar
el bien de los demás. La autoridad viene con una vida
en honestidad, en transparencia y con una vida de oración. La
autoridad viene con todo eso. Y lo otro que el último versículo
que quiero leer con ustedes es este versículo muy conocido en
Mateo 28, creo que es algo a lo que Dios nos está
llamando como iglesia, Mateo capítulo veintiocho, en los últimos
versículos, Jesús está hablando, cuando ya Jesús ah va a ascender
a los cielos dice pero los once desde dieciséis veintiocho dieciséis
pero los once discípulos se fueron a Galilea al monte que al monte
que Jesús les había señalado cuando le vieron le adoraron
más algunos dudaron y el verso dieciocho y acercándose Jesús
les habló diciendo toda autoridad me ha sido dada en el cielo y
en la tierra Id pues y haced discípulos de todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y
aquí estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Cristo dice, toda la autoridad
está en mis manos. Y ahora Cristo ordena y dice,
vayan, hagan discípulos Bauticen y enseñen todo lo que yo les
he enseñado. Y como he dicho, ¿no? La autoridad
nos está mandando y nuestro deber es obedecer. Cuando estaba en
el seminario, un joven predicó en la capilla y
habló acerca de la obediencia. Y él dijo, ¿no? Este joven era de campo y él
dijo cuando yo estaba en el cuartel en el campo en no sé qué lugar
sirvió y mi superior con una piedra me dijo anda a comprar
pan con piedra carrerita y rápido volvía con pan y ahora que el señor me está
pidiendo algo no le voy a hacer caso Y él pensaba, y él ponía, el
tema es la autoridad, el respeto a la autoridad. Y Cristo dice
eso acá, ¿no? Y yo quiero animarles con esto,
hermanos, ¿no? Acerca de nuestros roles en este
tiempo que hemos estado hablando del aniversario de la iglesia,
el Señor nos está llamando a ir, a ser discípulos, bautizar, enseñar,
En otras palabras, a usar nuestros dones, a servirle. Y yo quiero
animarte porque Dios está haciendo vez tras vez estos llamados,
estas exhortaciones a poderle servir. Y yo creo que es también
por lo que es el medio por lo que Dios va a hacer en nuestra
iglesia, ¿no? Y uno de esos obviamente tiene que ver también con la
evangelización, pero no es todo, ¿no? Hay otros dones también
en la iglesia para estarlos usando. Entonces, quiero animarte en
este tema de la autoridad y el servicio. El hecho de que, como
decía en esa canción que hemos cantado al último, que realmente
el Señor pueda poner la mente de Cristo en nosotros y podamos
esforzarnos en el servicio a los demás, desde nuestras casas hasta
aquí en la iglesia. Aquí en la iglesia. Vamos a orar
pidiéndole al Señor que nos ayude a poder hacerlo así como nos
manda. Señor, te damos gracias por tu
palabra y Ayúdanos, Señor, a recordar que
la autoridad viene del servicio, Señor. Como dice tu palabra,
si uno quiere ser por encima de otros, pues tiene que servir
a todos. Ayúdanos, Señor, te pido, en
todas las esferas que estamos, a recordar siempre eso, Señor,
a servir, a servirte a ti por medio de servir a nuestros hermanos,
a servirte a ti por medio de servir a nuestra esposa, a nuestros
hijos, y entender que ese es el principio de la autoridad,
Señor. Pero al mismo tiempo te pido, por nuestras vidas, porque
realmente se vayan conformando más a ti, señor, en la santidad,
en la integridad. Ayúdanos, señor, a dejar atrás
pecados o mentiras, apariencias, o lo que queremos que otros miren
de nosotros. o el formalismo muchas veces
que tenemos, Señor. Ayúdanos, líbranos de eso, que
realmente podamos tener vidas transparentes, honestas, delante
de Ti, Señor, siempre andando. Y también te pedimos por nuestros
tiempos de oración, Señor. Recuérdanos, ayúdanos, señor,
a orar más. Hay tanto, señor, para orar.
Te pido por nuestra iglesia, por cada hermano que está acá,
por su tiempo de oración, porque le recuerdes de la importancia,
señor, para que su palabra no solo sea palabra, sino también
sea impartida con autoridad, con poder, en su casa, en su
trabajo, en la iglesia, señor. Gracias por tu palabra, que siempre
nos está enseñando Y te pido porque te obedezcamos, señor.
Te pido porque a pesar de que a veces no entendemos varias
cosas y las circunstancias que estamos pasando, pero tú nos
estás pidiendo cosas que tal vez no tienen que ver con nuestras
preocupaciones, que podamos obedecerte y que te creamos y sepamos que
tú eres el Dios sabio, todopoderoso, señor, que sabe lo que pide.
Te damos gracias. Ayúdanos, Señor. En tu nombre
oramos. Amén.
La autoridad de Jesús
Series Parábolas y Milagros de Jesús
Verdad principal: Mientras más sepamos quien es Jesús, más sumisos seremos a su autoridad.
Escrituras tomadas de: La Biblia de las Américas® (LBLA®), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.LBLA.com
| Sermon ID | 91524231835171 |
| Duration | 1:16:50 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 4:31-37 |
| Language | Spanish |
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