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Dice, Después que cesó el alboroto,
llamó Pablo a los discípulos, y habiéndolos exhortado y abrazado,
se despidió y salió para irse a Macedonia. Y después de recorrer
aquellas regiones, y de exhortarles con abundancia de palabras, llegó
a Grecia. Después de haber estado allí
tres meses y siéndole puestas acechanzas por los judíos para
cuando se embarcara para Siria, tomó la decisión de volver para
Macedonia, y le acompañaron hasta Asia, Zopater de Berea, Aristarkos
y Segundo de Thessalonica, Cayo Perdón, Gallo de Derbe y Timoteo,
y de Asia, Tiquico y Trófimo. Estos, habiéndose adelantado,
nos esperaron en Troas. Y nosotros, pasados los días
de los panes sin levadura, navegamos a Filipos, y en cinco días nos
reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días. Hasta ahí nada más, hermanos.
Cuando leemos una porción de la escritura es como esta debemos
de poner atención. ¿De quién está hablando? En este
caso es Lucas que está narrando los eventos. ¿De quién está hablando
y qué de esa persona? ¿Qué es lo que esa persona está
haciendo? En primer lugar vamos a ver los versículos número uno
al versículo número tres que son una oración que nos muestra
que la obra debe de ser algo que se debe de hacer de continuo. La obra del Señor Jesucristo
debe de ser continua en nuestras vidas. No existe tal cosa como
que, por ejemplo, hoy yo sirvo como maestro de escuela dominical,
ya serví 5 años, voy a darme un break de 20, un descanso de
20 años. O yo ya serví 10 años, ahora
me retiro y que sirvan otros. No, la obra del Señor Jesucristo
es continua. Noten ahí en los versículos 1
al 3 y comenzamos en el 1 donde dice después que cesó el alboroto. Llamó Pablo a los discípulos
y habiéndoles exhortado y abrazado se despidió y salió para ir a
Macedonia. En primer lugar lo que vemos
al apóstol Pablo aquí después de los eventos que están ocurriendo,
que es un alboroto, Él busca encontrarse con la iglesia, reúne
a los discípulos y se después que cesó el alboroto. Esto se
refiere a los plateros que hacían figuras del templo de la diosa
Diana o Afrodita. que ellos hicieron un alboroto
porque la predicación de Pablo había ganado tantas personas
para el cristianismo que muchos estaban dejando de comprar las
figuras de plata que hacían esos hombres y el negocio estaba siendo
afectado y como una gran protesta se fueron contra Pablo porque
querían matarlo, querían lincharlo. Pero aquí nos dice que por la
gracia de Dios cesó el alboroto. Aquel gran ruido, aquella gran
confusión cesó. Y Lucas nos dice que después
de que pasó ese alboroto, ¿no dice que Pablo se retiró por
temor? Vean cómo reaccionó Pablo al
alboroto. No dice que se escondió por algún tiempo. No dice que
se dejó dominar por el temor de perder la vida. Dice, llamó
Pablo a los discípulos. No se atemorizó, él continuó
y llamó a los discípulos No para decirles hermanos sería bueno
Que cada uno de ustedes se vaya a sus casas Que tengan un perfil
bajo durante algunos días Porque la cosa está muy difícil No,
dice ahí que Pablo llamó a los discípulos Dice y habiéndolos
exhortado La primera cosa que hizo Pablo es exhortar a los
discípulos ¿Por qué los exhorta? Los exhorta para que ellos sigan
su ejemplo. Los exhorta para que a pesar
de la oposición que iban a experimentar ahí en Éfeso, no dejaran de perseverar
en la obra. y aquí es importante porque cuando
vemos nosotros esta palabra exhortar ya la hemos estudiado aparece
22 veces en el libro de los hechos y la palabra es una palabra muy
importante que es en griego la palabra paracaleo de donde viene
la raíz que se utiliza para el Espíritu Santo, paracletos Y
la idea de Paracaleo es venir a estar a un lado de la persona
y exhortarla, apoyarla, animarla a tomar un curso de acción y
perseverar. Entonces Pablo les dice, hermanos,
no se desanimen hermanos no paren de congregarse hermanos no se
amedrenten por la persecución ustedes tienen que perseverar
y esta palabra ya la hemos visto por ejemplo en el libro de los
hechos quiero ver tres ocasiones en las que se usa en hechos capítulo
número 2 en el versículo número 40 Y con otras muchas palabras
testificaba y les exhortaba diciendo, sed salvos de esta perversa generación. Pedro está predicando el mensaje
del evangelio y está exhortando a aquellos que habrían de creer
en Cristo a que fueran salvos y se escaparan de esa perversa
generación. ¿Qué le está diciendo? Créanle
al Señor Jesucristo, escápense de esta perversa generación.
Ahora en el mismo Libro de los Hechos, en el capítulo número
8, en el versículo número 31, Hechos 8.31. Y le dijo, ¿y cómo podré si alguno
no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y
se sentara con él. Aquí vemos que un hombre etíope
viene leyendo la escritura del profeta Isaías, lo que conocemos
como el capítulo 53. Y Felipe se acerca al carro y
le habla del evangelio. Pero en el versículo número 31
se utiliza la palabra para caleo. Y dice el versículo, Y cómo podré
si alguno no me enseñare. Y ve la palabra y dice, Y rogó
a Felipe. Y rogó a Felipe. Es decir, le
pidió, le insistió. Él tiene que ver con exhortar.
Le dijo, ven, apóyame, ayúdame. Otro uso de la palabra está en
el capítulo número nueve, en el versículo número treinta y
ocho. Capítulo nueve, versículo treinta
y ocho. Y como Lidia estaba cerca de
Job los discípulos, oyendo que Pedro estaba ahí, le enviaron
dos hombres y otra vez a rogarle. No tardes en venir a nosotros.
Entonces esta palabra se utiliza de esta manera y lo que está
haciendo aquí Pablo es rogar a los hermanos, animar a los
hermanos, exhortar a los hermanos y este es el trabajo hermanos
de todo pastor y es el trabajo de todo creyente. Cada uno de
nosotros nos debemos de exhortar los unos a los otros. Oye, hermano,
¿qué libro estás leyendo de la Escritura ahorita? Fíjate que
tengo días que no leo la Palabra de Dios. No, te animo, mira,
comienza con un libro pequeño, Filemón. Es un libro que tiene
un solo capítulo, lo comienzas y lo terminas, y te va a dar
ganas para seguir leyendo. ¿Y qué otro libro leo después
de eso? Léete Filipenses, tiene solo cuatro capítulos. Y después
de eso, Gálatas, tiene solo seis. hasta que vayas agarrando condición
y después empiezas con otro libro más grande. Está exhortándole
a tomar un curso de acción. Y aquí es lo que está haciendo
Pablo con los discípulos, exhortándoles a que sigan. Entonces, según
Lucas, Pablo los reúne para una asamblea para exhortarlos, para
animarlos a que continuaran valerosamente siguiendo a Cristo a pesar de
las circunstancias, a pesar del enfrentamiento que tienen aquí.
Ahora, noten hermanos algo importante ahí mismo en el versículo número
uno. Dice, y habiéndolos exhortado y abrazado. Esto tiene que ver con el amor
de Pablo para con la iglesia. Les mostró afecto. Y estas dos
cosas siempre van de la mano. La exhortación no es bueno que
siempre vaya sola, porque puede parecer dura, ruda. Pero cuando nosotros a un hermano
le damos una exhortación y le animamos a hacer algo, es algo
hermoso. Yo no sé si ustedes se dieron
cuenta, el domingo el pastor Larry le dio un beso al hermano
Héctor, dando un ejemplo de cómo dos hermanos se piden perdón
y cómo se reconcilian y se piden perdón y luego se abrazan y una
buena ilustración para nosotros. Y los hermanos así hacemos, tenemos
un afecto. Lucas nos dice aquí que Pablo
los abrazó y se despidió porque Pablo amaba a la iglesia como
pocos individuos aman la iglesia. Él es uno de los que podemos
ver en el Nuevo Testamento que realmente amaba a la iglesia.
Miren un ejemplo en Gálatas capítulo número 4, en los versículos número
19 al 20, dice, Los gálatas se habían alejado
del evangelio. Estaban yendo en pos de otro
evangelio que no es el evangelio. Un evangelio de fe en Jesucristo,
pero también de obras. Y Pablo lo está exhortando aquí
y les dice, no se vayan en esa dirección, cambien de dirección,
vuelvan hacia donde estaban. Otro ejemplo de ese amor entre
creyentes se encuentra ahí mismo en Hechos capítulo número 20,
Cuando Pablo llama a los ancianos de Éfeso que se encuentren con
ellos en Mileto y en el capítulo 20 versículo 36 al 38 dice, cuando
hubo dicho estas cosas se puso de rodillas y oró con todos ellos. Entonces hubo gran llanto de
todos. Y echándose al cuello de Pablo
le besaban, diciéndole en gran manera, perdón, doliéndose en
gran manera por la palabra que dijo de que no vería más su rostro. y la acompañaron al barco. Estos
hombres amaban a Pablo. Pablo los amaba a ellos. Y si
hay una característica hermosa en la vida de la iglesia es que
los hermanos los amemos los unos a los otros. Hermanos, de nada
sirve ser miembro de una iglesia si uno no tiene amor para con
los hermanos. No importa cómo son. No importa. Y este amor
es algo así parecido como el que uno tiene por sus hijos.
hermanos nosotros amamos a nuestros hijos no importa cómo sean no
importa si los exhortamos no nos deshacemos de ellos tengo
un amigo pastor que su esposa dice que llega a la casa su esposa
le dice estoy cansada dijo ya me tienen cansada estos muchachos
y le dijo él pues si quieres escógete de los cuatro unos dos
y nos deshacemos de dos no como crees no nadie se quiere deshacer
de sus hijos Entonces no podemos decir nosotros en la iglesia,
mira si tan solo fuéramos fulanito, sutanito y perenganito la iglesia
se iría bien. Ah que bueno sería que se fuera
fulano y sutano. No hermanos, no es así, no es
así. Todos estamos en un proceso de
crecimiento, de conformarnos a la imagen de Cristo. Y debemos
de entender eso, que unos van más rápido, otros somos medio
lentos, y otros súper lentos, pero en todos está obrando Dios.
Solamente piense cuando vea a ese hermanito problemático, o que
no le cae bien, o que tiene actitudes que no le gustan, piense que
un día será conformado a la imagen del Señor Jesucristo. porque
será conformado la imagen de Cristo. Entonces hermanos, damos
aquí el amor de Pablo por la iglesia. Él realmente ama a la
iglesia. Y luego dice en nuestro versículo
ahí mismo que él va a irse de entre ellos para la región de
Macedonia. Su partida es para la región
de Macedonia donde se va a encontrar con otros hermanos. Noten ahora
hermanos que Pablo No pierde tiempo. Él no se detuvo para
continuar evangelizando. Dice el versículo, miren, vean
la dinámica del versículo. Dice, después de que cesó el
alboroto, o sea, luego, luego, llamó Pablo a los discípulos
y exhortándoles, y exhortando, habiéndolos exhortado, los abrazó,
dice, y se despidió y salió. Noten el ritmo de las palabras.
Es como un tren que no para. Salió para irse a Macedonia.
Pablo no perdió tiempo. No se detuvo por la oposición.
No se detuvo. Él continuó evangelizando. Esto
es admirable. Este es un hombre que tiene un
objetivo en mente y no va a parar. No se va a detener. No se va
a detener. ¿Por qué? Porque es un hombre
que quiere llegar a un lugar. Y quiere ser encontrado en Cristo
fiel. Entonces después de que reúne
a los hermanos, vemos aquí a Pablo que les dice que él va a partir
para Macedonia. Y Pablo hermanos, era un hombre
que no oía el conflicto, no era cobarde, sino más bien era un
seguidor de Cristo que estaba dispuesto a dar su vida por el
Evangelio. Ya había pasado mucho tiempo
en Éfeso invirtiendo su vida, guiando a los hermanos, enseñándolos,
animándolos, equipándolos, y él nunca dejó de trabajar. Y esto
es algo, hermanos, que nosotros lo vemos, por ejemplo, vean cómo
él describe su tiempo entre los hermanos cuando llama a los ancianos,
a los ancianos ahí a la isla de Mileto. Capítulo 20, versículo
17. enviando pues desde Mileto a
Éfeso y su llamar a los ancianos de la iglesia. Estos son los
ancianos de la iglesia de Éfeso. Cuando vinieron a él les dijo,
vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo
desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor,
y escucha esto, con toda humildad y con muchas lágrimas y pruebas
que me han sobrevenido de las acechanzas de los judíos. Y como
nada que fuese útil, he rehuido de anunciaros y enseñaros públicamente
y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca
del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor
Jesucristo. Ahora, he aquí ligado yo en espíritu
voy a Jerusalén sin saber lo que allá me ha de acontecer,
salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio
diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero vean lo
que dice el versículo 24. Pero de ninguna cosa hago caso,
ni estimo preciosa mi vida para mí mismo. con tal que acabe mi
carrera con gozo y el ministerio que recibí del Señor Jesús para
darte simonio del evangelio de la gracia de Dios hermanos este
versículo número 24 es un versículo que podríamos decir que es el
himno de vida de Pablo es su marcha Es como la marcha que
tiene un país para ir adelante. Es su himno personal. Ya ve que
todos los países tienen un himno nacional, ¿verdad? El de México,
mexicanos al grito de guerra. Pero aquí Pablo dice, de ninguna
cosa hago caso, no estimo preciosa mi vida para mí mismo. Esto,
hermanos, es lo opuesto de la sociedad en la que nosotros vivimos.
Lo opuesto. Este mundo se considera demasiado
valioso a sí mismo. Todo mundo dice que su vida es
una vida valiosa y maravillosa y que tiene mucho que dar a este
mundo. Mis amados hermanos, no debemos
de considerar nuestra vida como una cosa valiosa. Consideremos
el evangelio como algo valioso a llevar a pesar de que nuestra
vida se acabe llevando el evangelio. Lo valioso es llevar el evangelio,
no nosotros. Es como por ejemplo, ustedes
han visto en las películas de vaqueros antiguas la carroza
esa que se llama el Fargo, ¿verdad? Y el fargo no tiene valor en
sí mismo. Lo que tiene valor es lo que
lleva al fargo, lo que va acarreando. Pueden ser documentos, pueden
ser oro, pueden ser dólares. Eso es lo que importa. Y si en
nuestro camino como creyentes se nos rompe una llanta y nos
pone una nueva y nos pasa algo en nuestra carrocería, nos acabamos,
nos avejentamos y terminamos como una carreta vieja, al terminar
con tal de que ya hemos llevado el tesoro que se nos encomendó
llevar. Eso es lo que importa. Y eso es lo que Pablo está haciendo
aquí. Por eso Pablo está exhortando
a los hermanos. Él va a Macedonia. Macedonia era el hogar de las
iglesias donde encontramos a los filipenses, tesalonicenses e
iberéa. Esas tres ciudades. Filipos,
tesalónica e iberéa. Y Pablo continúa predicando el
evangelio en esa ciudad. Por alguna razón Pablo con frecuencia
regresaba a donde había estado antes con el ánimo de exhortar
a los hermanos, de animarlos, de asegurarse que estuvieran
perseverando. Este hombre, este misionero,
Pablo, nunca se reunió con la iglesia para
expresarles de que ahora él se iba, los dejaba ahí en Éfeso,
pero los exhorta a que sigan perseverando. Versículos 2 y
3. El ministerio, perdón, el ministerio
del misionero. Vean cómo esos versículos describen
su trabajo. Dice, y después de recorrer aquellas
regiones, Pablo recorrió las ciudades que acabo de mencionar.
la ciudad de Filipo, Tesalónica, Iberia. Él ha recorrido ese lugar
de haber estado ahí tres meses y siéndole puestas acechanzas
por los judíos para cuando se embarcase para Siria, tomó la
decisión de volver para Macedonia. Vean ahí hermanos el versículo
número 4, perdón, versículo 3, hasta ahí terminamos. Vean en
primer lugar, 2, 3, 4 son importantes. En primer lugar, el recorrido de su trabajo, dice,
y después de recorrer aquellas regiones. Esto ocurre alrededor
del año 60 después del Señor Jesucristo. Y Él recorre las
regiones y posiblemente hay algunos versículos que nos ayuden a entender
todo esto. Versículo 6 dice, Y nosotros,
pasado los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipo
y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas donde nos
quedamos siete días. Estas son las regiones de esa
área que ya mencioné, Macedonia y las ciudades que están circunvecinas
ahí. Y noten que Pablo hacía lo mismo
a dondequiera que iba. ¿Qué hizo en el versículo número
dos? Y exhortarles con abundancia de palabras. ¿Qué es lo que hacía? Pablo llegaba a una región donde
ya había predicado el evangelio y ¿qué les hacía hermanos? Les
exhortaba. Les hacía lo mismo en todas partes. No cambiaba. Pablo no era un hombre que hoy
está haciendo una cosa, mañana hace otra, pasado mañana hace
otra y está siempre cambiando. Y dicen, es que yo vivo de etapa
en etapa. Ahora las cosas son diferentes.
Por ejemplo, hace muchos años un hombre que se llama Ed Silbozo. Si lo escuchan, no lo escuchen,
no es un buen maestro. Tiene predicación en español
y en inglés. Es un hombre, creo que es de
origen argentino, pero este hombre predica mucho en inglés. Y Ed
Silbozo tenía una serie de enseñanzas que se llamaba ¿Cómo atar al
hombre fuerte de tu ciudad? Todo era supuestamente puro guerra
espiritual. Yo escuché una serie de cassettes,
estamos hablando hace más de 25 años, y por alguna razón me
volví a encontrar con Ed Silboso, no que lo encontré personalmente,
sino que lo vi en YouTube, y pues es el mismo Ed Silboso, con la
misma enseñada, pero con otro paquete diferente. Y hermanos,
son hombres que siempre están cambiando, siempre están cambiando.
Y aquí vemos a Pablo, radicando el mismo evangelio, de la misma
forma y exhortando siempre. Y luego Pablo no era como esos
que... que dicen hoy en día mira hay
que predicarle a la iglesia un mensaje de 25 a 30 minutos porque
el alcance de atención de la iglesia no es tan grande la gente
hoy no te puede escuchar más de 25 minutos entonces predícales
un mensaje cortito no era así Pablo vea lo que dice ahí y exhortándoles
con que hermanos con abundancia de palabras si ustedes leen todo
este capítulo 20 un muchacho se le duerme y se cae del tercer
piso y muere, y Pablo lo resucita. ¿Por qué se durmió? Porque el
mensaje era largo, hermano. El mensaje pudo haber sido, dice
que fue toda la noche prácticamente. No eran mensajes de una hora,
ni de hora y media, de horas. Y la gente escuchaba, escuchaba,
y Pablo tenía mucho que decir y mucho que exhortar. Y esto
nos habla no solamente de su ministerio, sino de la necesidad
que usted y yo tenemos de ser exhortados. ¿No es así, hermanos? Tenemos una gran necesidad de
ser exhortados. Hermanos, no dejen nunca de exhortarse
unos a otros en la familia, en la iglesia, aquí entre los creyentes,
y unos para con otros. Aunque cuando exhortamos a nuestros
hijos, nos dije, sí, sí, ya me dijiste lo mismo, son a veces
medio rebeldones, no quieren escuchar, pero dígaselos y vuélvaselos
a decir, y sígaselos diciendo, y no importa cómo reacciones,
sígaselos diciendo, sígaselos diciéndole, Como dice la verdad
la palabra de Dios y con amor, con paciencia. Dígales, no importa. Seguirles diciendo lo mismo porque
es nuestro trabajo exhortar. Y cuando dice aquí con abundancia
de palabras, vean por ejemplo, en el versículo número 7, capítulo
20, versículo número 7. El primer día de la semana reunidos
los discípulos para partir el pan, Pablo enseñaba. Y habiendo
de salir al día siguiente, Dice, y alargó el discurso hasta la
medianoche. Qué bárbaro, ¿verdad? Alargó
el discurso hasta la medianoche. Era tremendo. Bueno, esto quiere
decir que la gente quería escuchar. Versículo número 11. Después
de haber subido y partido el pan y comido, habló largamente
hasta el alba. Y así salió. O sea, hermanos,
toda la noche estuvo hablando. Toda la noche. Hay necesidad. Por eso es necesario. de que
nuestros sermones no sean sermones cortitos. Hay una frase que se
utiliza para decir sermonetes para cristianetes, ¿no? Sermonete
para cristianetes, para aquellos que no son cristianos, que quieren
nada más algo rapidito, así empáquetalo bien, bonito, que no tenga mucho
contenido, que me diga lo que yo quiera escuchar. Vámonos.
No, hermanos. Yo entiendo que tenemos que manejar
un horario y todo, pero un mensaje de una buena hora, de una hora
a diez minutos, es necesario. Apenas se le calienta la garganta
al predicador en una hora, déjalo que siga hablando. El caso de
Pablo, pues, se le calentaba la garganta en una hora, por
eso tenía que seguir hablando hasta la madrugada. Vean ahí,
hermanos, en el capítulo Otros pasajes, quiero salir de Hechos.
Hay muchos versículos en Hechos que tienen que ver con esto de
exhortar. Pero vamos a ver Colosenses 1.28. Libro de Colosenses, acuérdense
que está Efesios, Filipenses y luego Colosenses. En Colosenses capítulo número
1, en el versículo número 28, Colosenses 1.28, Dice, y en nada
intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es
indicio de perdición, más para vosotros es salvación, y esto
de Dios. Hablando del mensaje del evangelio,
los que se oponen al mensaje y no les importa, no quieren
saber nada, Pero ellos, los creyentes, es un mensaje de salvación. Es
un mensaje que debe de ser escuchado. Vamos a ver, hermanos, aquí. Perdón, hermanos, otro versículo.
Leí el versículo equivocado. Ahorita vamos a volver a este,
pero me adelanté a otro versículo. Coloses 1, 28. Dice, a quien
anunciamos amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre
en toda sabiduría a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo
hombre. O sea que es el ministerio de
el hablar con abundancia de palabras. No quiere decir hermanos que
una persona se pare frente a una congregación y hable como un
merolico. ¿Conocen los merolicos hermanos? En las grandes ciudades
hay mucho merolico que vende agua milagrosa, ¿no? Y es unas
botellitas de aguas de colores, mire señora, compre esto, si
a la niña le duele el estómago, si al niño tiene lombriz, si
al niño le está cayendo el cabello, todo locura. Y las personas en
su necesidad compran esas cosas. Es triste. Eso es muy triste.
Yo lo llegué a ver en mi propia familia. Yo estuve enfermo con
un dolor en mi estómago por mucho tiempo. Y mi madre me llevó con
una señora Era doctora, pero no era graduada, era doctora,
no sé doctora en qué, era doctora, ¿no? Y la doctora me pasó a su
consultorio, que era su casa, me presionó el estómago fuerte,
oh, tienes esto, y me dio una botella, que era una botella
de una caguama vacía, ¿ustedes saben qué es una caguama vacía,
verdad? Una cerveza, oscura, le quitan la etiqueta, la lavan,
y con un corcho lo tapan, y el agua es amarga. Entonces, a mi
mamá, no sé qué tenía, le di una botella de agua amarga. Y
le digo a mamá, mamá, ¿a qué sabe tu agua? Amarga, horrible. ¿Y la tuya? Igual. Era la misma
agua, hermanos. Era la misma agua, con un pezito
de madera que seguramente le producía eso, ¿no? Nuestros dolores
siguieron. Pero, hermanos, volviendo a mi
punto, porque ya me estoy saliendo. Mi punto es que no es una abundancia
de palabras de hablar por hablar. Noten lo que acabamos de leer
aquí. En este versículo, en Colosenses dice que enseña con toda sabiduría
y en toda ciencia la predicación de la palabra del Señor. Entonces
aquí volvamos a nuestro versículo, Hechos 20. Dice, después de haber
estado allí tres meses y siéndole puestas acechanzas por los judíos,
aquí Pablo se encuentra con que su predicación tiene resistencia. Después de tres meses Pablo vuelve
a experimentar la resistencia de los judíos como lo hacía en
cada ciudad. Y esta palabra resistencia es una palabra que se traduce
en otras porciones de la escritura como un complot, un complot. Y es una palabra que tiene que
ver un plan contra alguien, es decir, un complot de acecho. Esta palabra nos dice que los
judíos planeaban hacerle daño a Pablo. Dicen, mira, déjalo
que se embarque y ahí en el barco le vamos a dar corte de cuello. Lo aventamos al mar y quién sabe
dónde quedó Pablo. Tenía esos planes malvados para
matarlo. Quizás quería matarlo en el barco y tirarlo al mar
y nadie se iba a dar cuenta de Pablo, pero Pablo se da cuenta
de que hay un complot para matarlo. Ya había antes él escapado de
las agitaciones de los judíos y ahora el Señor le permite saber
que los judíos cambian su estrategia esta vez. Y ahora lo que quieren
hacer es apresarlo en el barco para deshacerse de él. Ahora
hermanos, ven ahí otra vez el versículo, versículo 3, dice,
después de haber estado ahí tres meses y siéndole puestas acechanzas
por los judíos para cuando se embarcase para ir a Siria. Ahora, ¿qué hace cuando Pablo
se da cuenta? Toma la decisión de volverse
para Macedonia. Ahora hermanos, esto no es cobardía,
esto es sabiduría. Si usted está frente al toro
y el toro viene de usted para embestirlo con los cuernos, no
se crea el Paquiri. Paquiri era un torero, para los
que no sabían. No se crea el paquirri, corra,
huya por su vida, escápese, escápese. Y Pablo lo que está haciendo
aquí, Dios usó algunas personas para que Pablo supiera lo que
debe pasar y lo que él hace es irse, es escaparse. Él hace un
reajuste del trabajo. No para, no cesa de hacer lo
que está haciendo, simplemente hace un reajuste. Y hubo momentos
en los que tuvo que reajustar su agenda de viaje y moverla
a otro lado. Pero una cosa hizo Pablo, él
se mantuvo concentrado en su misión siendo fiel a su Señor. Y eso es lo que importa. Versículo
4. Mi segundo punto son los versículos
4 al 6, donde vemos los acompañantes de la obra. Este es un cuadro
hermoso, hermanos. Este es un cuadro hermoso Porque
no hay nada más hermoso en la vida cristiana que tener compañeros
para servir al Señor. Es algo hermoso. Dice el versículo
número 4, nos escribe la gente del ministerio de Pablo. Dice,
y la acompañaron hasta Asia, Zopater de Berea, Aristarco y
Segundo de Tesalónica, Gallo de Derbe y Timoteo de Asia, Tiquico
y Trófimo. Noten hermanos que Pablo tiene
compañeros de todas las ciudades donde él ha predicado el evangelio.
O sea que llegaba a un lugar y de ahí se le pegaba uno. Sin
contar a Lucas que él se va a mencionar, se incluye en la narrativa un
poco más adelante. Pero vemos aquí los compañeros
de viaje de Pablo. Ellos venían de diferentes provincias
en las que Pablo ya había predicado. Y esos hombres pudieron ser los
representantes oficiales de las iglesias donde ya se habían establecido
en esos lugares. Eran hombres escogidos por Pablo,
eran representantes de un verdadero cristianismo. Y Lucas nos dice
que esos hombres eran de diferentes lugares. Vamos a empezar con
el primero, Sopater. ¿Cómo? El acento es S-O y tiene
acento es Sopater, ¿verdad? Sopater. Sopater. Bueno, éste era de la ciudad
de Verea. ¿Se recuerdan cómo eran los creyentes
de Verea? ¿Sí? Los vereanos. Amaban las Escrituras. Éste era un hombre que amaba
las Escrituras. Éste hombre era de Verea. Después viene Aristarco
y Segundo, que eran de Tesalónica, tesalonicenses. ¿Ven el nombre
Segundo, hermanos? ¿Saben por qué se llamaba Segundo?
Porque éste había sido un esclavo. A los esclavos les daban números
y a este, en alguna forma, alguno tenía 20 esclavos, le puso hasta
el segundo. Y por eso se llamaba Segundo,
porque este fue un esclavo. Y viene de la región de Tesalónica. También viene Gallo, que es de
Derbe. Timoteo, que se lo encuentra en su viaje en listra. Y este
era un compañero fiel de Pablo. También viene Tiquico y Trófimo,
que ellos eran de Asia. Entonces, vemos aquí un grupo
de compañeros hermanos que según leemos, por ejemplo, en Hechos
21-29, Trófimo era de Asia y era también compañero de Pablo. Pero
aquí el punto, hermanos, es que esos eran hombres que estaban
dispuestos a dar su vida por el Evangelio. Estos eran fieles
compañeros, eran hombres con los que Pablo podía confiar.
Y esto nos muestra también que el ministerio no es algo que
se hace a solas. Uno tiene que tener sus compañeros
del ministerio. Yo no sé si ustedes se dieron
cuenta el domingo, pero el domingo creo que tuvimos una muy linda
experiencia de que yo estoy enfermo y yo no podía hacer la cena del
Señor por cuestiones de higiene también. Y Larry lo hizo, y fue
una experiencia hermosa. A mí me llenó de gozo verlo,
cómo explicó las cosas, cómo dijo las cosas. Y Larry es una
persona muy especial, y él es un buen compañero. Yo conocí
a Larry, ¿cuánto hace, Rodolfo, que lo conocemos? Ya hace muchos
años, como 16 años, ¿no? unos 15 años, 15, 16 años. Y
yo nunca pensé que íbamos a trabajar con Larry juntos, jamás pensé
en eso, pero el señor ordenó las cosas y parece que como él
ya no va a volver al campo misionero por cuestiones de la salud de
su mamá y la edad de él y también que está expulsado de China,
se va a quedar por acá y ha decidido quedarse entre nosotros y le
damos gracias al Señor por él. Yo amo al Pastor Larry, es un
hombre que no le va a ocultar nada, se lo va a decir claro,
como se puede decir las cosas, va a confrontarlo, pero lo hace
con amor, Entonces es un hombre que vale, vale. Y cuando leo los nombres que
tenemos aquí, uno se puede identificar con esos hermanos, ¿no? Sin contar
a los diáconos de nuestra congregación, a los cuales también amo y valoro
profundamente. En el versículo número 5, hermanos,
dice, estos Habiéndose adelantado, nos esperaron en troas. Noten
cómo esos van como una especie de avanzada. Van adelante a ver
qué es lo que está ocurriendo. Y aquí hay algo importante gramaticalmente
que es bueno subrayar. Es bueno subrayar, y si usted
tiene una Biblia de Estudio MacArthur, yo tomé una nota de ahí que dice
de la siguiente manera. El pronombre plural en primera
persona revela que Lucas volvió a encontrarse con Pablo en Filipos,
versículo 6. Como gentil pudo quedarse a ministrar
el lugar después de que Pablo y Silas fueron forzados a salir.
Hechos 16, 20, 39 y 40. Este versículo comienza el segundo
de los tres pasajes donde Lucas incluye a nosotros, en lo que
Lucas acompañó a Pablo en sus viajes misioneros. Es importante
esa nota, hermanos, porque cuando leemos ahí, dice, noten otra
vez el versículo, dice, dice, estos habiéndose alantado, nos
esperaron en Troas. Lucas fue un compañero fiel de
Pablo también que se automenciona aquí. Y es importante también
incluirlo en lo que estamos viendo. Y eso nos lleva al versículo
número 6, que vemos el lugar de su reunión. Dice, y nosotros,
pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos
y en cinco días nos reunimos con ellos. Otra vez Lucas está
dando información. Se reúnen en Troas. Dice, donde
nos quedamos siete días. Aquí vemos que Pablo está siendo
acompañado por Lucas y quizá también por Tito, los cuales
en su viaje tienen que cruzar lo que se conoce como el mar
Egeo desde Filipo hasta Troas. Y por motivo de la geografía,
cuando uno... Hagan Google y busquen el mar
Egeo y busquen las características del mar Egeo. Y ustedes se van
a dar cuenta que una de sus características es que durante una época del
año hay unos vientos que son tan potentes que un viaje que
se puede hacer, por decir así, en unas horas puede convertirse
en días por causa de los vientos. Por eso dice aquí el versículo,
por motivo de los vientos, perdón, dice aquí el versículo, navegamos
de Filipos en cinco días. Y esto quiere decir que se encontraron
seguramente vientos difíciles que no les permitían navegar
como ellos quisieran. Pero ellos van juntos y llegan
a Troas cerca de Neápolis y cuando leemos ahí vemos que hay un puerto
que está al puerto de Filipos. Y ahí en Troas se reunieron con
el resto de los hermanos que van adelante de ellos. y los
días que están pasando ahí son los días de los panes sin levadura,
es decir, que están celebrando la Pascua. Ellos están celebrando
la Pascua recordando al Señor Jesucristo y esto es sumamente
importante. Hermanos, para concluir hay dos
cosas que quiero hacer. Primero, en primer lugar, ¿cómo
llevamos este pasaje a una conclusión para que no quedemos simplemente
en datos e información? Lo que vemos aquí es que aprendemos
unas lecciones que son muy valiosas para nuestra vida cristiana.
Son lecciones que aprendemos de Pablo, de cómo él veía la
obra, cómo veía la iglesia, cómo la exhortaba la iglesia y cómo
quería que el evangelio avanzara a toda costa. Y al perseverar
a Pablo aquí, ver lo perseverante las pruebas, esto nos enseña
a nosotros de que no importa cómo llegamos hoy en esta noche,
con qué dificultades, tal vez con enfermedades, con un problema
familiar, debemos de perseverar firmes en nuestra devoción al
Señor Jesucristo. Esa es una lección que aprendemos
aquí. Es un ejemplo que tomamos de Pablo. Una segunda lección
es que debemos de ser buenos compañeros del Evangelio. Debemos
de ser, entre nosotros mismos en esta congregación, hombres
y mujeres que amamos a Cristo, que nos amamos unos a nosotros,
y que estamos dispuestos como congregación a empujar para que
la obra del Evangelio vaya hacia adelante. Para que la obra del
Evangelio vaya hacia adelante. Así que, anímese a seguir los
pasos de Pablo, hermanos. Anímese a difundir el mensaje
del Evangelio. Anímese a hacerlo con determinación. Anímese a hacerlo con un punto
de vista de que quiere llegar a la meta de su vida, al final
de su vida cristiana y ser encontrado fiel en el Señor Jesucristo. Ahora, quiero reflexionar un
poco en cuanto al pasaje que hemos leído. Y quiero reflexionar
en forma de preguntas. Preguntas que nos tienen que
hacer pensar a nosotros. Debemos de reflexionar sobre
cómo podemos aplicar estas lecciones en nuestras propias vidas. Por
ejemplo, ¿qué pruebas o desafíos estamos enfrentando que puedan
estar poniendo a prueba nuestra fe? Posiblemente usted está yendo
a través de una enfermedad y que su fe está siendo puesta a prueba.
posiblemente tiene algún problema con un hijo y su fe está siendo
puesta a prueba. Está pasando por una temporada
de falta de trabajo, su fe está siendo puesta a prueba. Hermanos,
no importa qué enfrentemos, tenemos que ser fieles a Cristo. Segunda
pregunta, ¿cómo podemos ser más intencionales al cumplir con
nuestro llamamiento de predicar el Evangelio? Mire, ahí hay tratados,
ahí están dos cajas, una española y una de inglés. Toma unos tratados,
los cinco de uno y cinco de otro. Váyase, délos, repártelos. Si es muy temeroso, déjelos pegados
en una gasolina con tape. El punto es que hay que hacerlo.
¿Sí me entiendes, hermano? El punto es que tenemos que buscar
cómo predicar el evangelio. Se dice de Spurgeon que cuando
él viajaba de una ciudad a otra, iba con pequeños tratados o sermones
de los de él, los libritos que imprimían, que se llamaba el
Penny Saver, esos pequeños libritos, y dicen que en las estaciones
donde llegaba, él no se iba a bajar, que agarraba un montón y lo tiraba
para que la gente lo levantara y lo leyera. Y él decía, quizá
alguien, quizá alguien lo lea y escuche el evangelio. ¿Estás
buscando activamente en la comunidad de creyentes en la que te congregas,
en la congregación, el ser de apoyo y el ser apoyado y ser
fielmente en las responsabilidades de tu congregación? Es algo para
meditar. Aquí el punto, hermanos, es que
esa lección de este pasaje nos exhorta a que nos comprometamos
a orar por la obra misionera, a orar por aquellos que están
fuera. Nosotros tenemos algunos nombres con los que nos hemos
hecho un compromiso delante del Señor. Ustedes conocen a los
misioneros. Ya tenemos, por la gracia del
Señor, a una pareja de nuestros hermanos que se van a encargar
de promover las misiones. Y se los voy a decir de una vez
de ahorita. Nuestro hermano Rigo y nuestra hermana Laura se van
a encargar de promover las misiones. Ellos van a comenzar, si el Señor
lo permite, ya el primero del mes que viene y van a darnos
un pequeño reporte con los nombres de los misioneros. Va a haber
una mesa aquí con toda la información. ¿Cuál es el propósito? Que tomemos
un nombre, tomemos una necesidad y oremos fielmente por esa persona,
por ese misionero. Un ejemplo les doy que ustedes
ya conocen. El ejemplo de Rubén Videira, su fe ha sido probada,
¿verdad hermanos? La fe de este hermano ha sido
probada. Ha sido muy difícil y no solo por el aspecto del ministerio,
la esposa, una esposa joven, niños jóvenes, chiquitos, pequeños,
comenzando a crecer y con una enfermedad que te puede dejar paralítico, no en el sentido
físico, pero como una parálisis de sentido, no puedes funcionar.
No puedes funcionar, pero por la gracia de Dios estás saliendo
adelante, ahí va poco a poco, y de hecho nos va a visitar en
marzo 9. Va a venir aquí a la congregación,
ya hablamos y él va a estar aquí con nosotros. Entonces, oremos
por este hermano, oremos por otros nombres que tengamos, otros
misioneros que conozcamos. Ellos necesitan de nuestras oraciones. Segundo, hermanos, ofrendemos
por la obra misionera. Ofrendemos por la obra misionera.
Tercero, prediquemos el evangelio donde nosotros nos encontramos.
¿Cuál es el punto? Que seamos fieles. que seamos
como Pablo, que seamos como los compañeros de Pablo y que se
pueda decir de nuestra generación que nos dedicamos a predicar
el evangelio. Hermanos, va a haber un tiempo
en el que ninguno de los que estamos aquí, con la excepción
de los jovencitos, va a estar acá. Pero va a haber otros creyentes.
Y algo se tiene que decir de nosotros. Por lo menos, mira,
se esforzaron en predicar el evangelio. La iglesia sigue. El evangelio se ha predicado.
Mira, existe esto. Mira, existe lo otro. Imitemos
su ejemplo. Sigamos haciendo lo que ellos,
hasta donde llegaron. Sigamos edificando donde ellos
edificaron. Y ese es el punto. Pero para
eso, amados hermanos, necesitamos ser hombres y mujeres que estén
determinados a que no importa que estemos enfrente de nuestra
vida, no importa, seamos como esas máquinas que se encuentran
en los basureros, esas grandes máquinas mecánicas que su trabajo
es apelmazar, comprimir toda la basura para que la superficie,
cuando la dejen plana, no se hunda con el agua. que van sobre
todo, no importa cuál es el obstáculo, no se detiene, sigue subiendo
lentamente, va avanzando. Y será así en otros con el Evangelio,
hermanos. Ser determinados, no importa qué tengamos enfrente,
hermanos, siempre tendremos problemas, siempre. Siempre hablan aflicciones. Si esperamos el momento en que
no tengamos ninguna dificultad para ser fieles, jamás estará
acá. ¿Qué te está consumiendo en tu mente hoy? ¿Cuál es el
problema que tienes? ¿Cuál es la tristeza que te embarga?
Hermanos, no consideres tu vida como cosa valiosa. Sigamos adelante. Sigamos adelante. ¿Qué importa
que nuestra vida se acabe? Si nuestra vida se va a acabar,
que se consuma predicando el Evangelio, no de otra manera.
¿Amén, hermanos? Vamos a orar. Padre, te damos
muchas gracias por el gran ejemplo que tenemos frente a nosotros
en las Escrituras acerca de la vida del amado apóstol Pablo. Un hombre que ha sido de ejemplo
para muchas generaciones porque exhortó a los creyentes a que
lo imitaran a él porque él imitaba a Cristo. Ayúdanos Señor a no quejarnos
por las dificultades que tenemos en nuestra vida. Ayúdanos Señor
a sobreponernos a todo lo que viene frente a nosotros y seguir
adelante enfocados en nuestra perseverancia y nuestra fidelidad
a ti Señor Jesús. Ayúdanos a ser fieles en la obra. Ayúdanos a ser creyentes que
se exhortan unos a otros. Ayúdanos a ser creyentes que
se aman unos a otros y que están dispuestos a ser colaboradores
con otros acerca del Evangelio, como lo hemos visto con este
grupo hermoso de hombres fieles, valerosos, que confiaban en Ti,
Señor, y estaban dispuestos a perder sus propias vidas y perder la
junta con su compañero Pablo. Ayúdanos, Señor, a nosotros.
hacer fieles unos a otros hacer fieles a ti señor sobre todas
las cosas y estás dispuestos a ir con los brazos juntos mano
a mano sirviendo en el evangelio estas cosas te las suplicamos
padre y las rogamos en el nombre de cristo jesús
Perseverando en la Obra Misionera
Series Hechos
| Sermon ID | 9132421244141 |
| Duration | 51:13 |
| Date | |
| Category | Midweek Service |
| Bible Text | Hosea 14:1-6 |
| Language | Spanish |
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