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En 1 Corintios 3, la lectura,
¿Quién es Apolos? En el versículo 5, ¿Quién pues
es Pablo? ¿Quién Apolos? Son los ministros
por los cuales habéis creído, son instrumentos humanos, no
la fe que viene por el oído, oír por la palabra de Dios, y
cómo van a oír a menos que sean enviados, a menos que alguien
hable, predique a los enconversos, entonces se va a convertir en
nadie. Esta es toda la maquinaria de la salvación. en donde Dios
nos involucra, nos incluye en su propósito de alcanzar a los
escogidos. Y estos ministros son instrumentos
humanos y esto, el hecho de creer, es la obra de Dios. Según que
a cada uno ha concedido el Señor, yo planteo a Apolo Regomas, Dios,
todo el argumento, Dios es el que ha dado el crecimiento. el
fruto de su palabra, en la conversión y luego en nuestras vidas. Así
que el que planta y el que riega no son nada, ni el que planta
nada, ni el que riega no son nada. Por tercera vez, es exclusivamente
Dios el que da el crecimiento. Yo estoy adelantando aquí. En el
versículo 8, el que planta y el que riega Son una parte de lo
que llamamos la ilustración, eslabones en una gran cadena,
una sola cosa. No son más que instrumentos,
medios, vasos que Dios usa. Y sin embargo, esto lo vimos
hace dos, un par de domingos, con todas las grandes obras que
Dios ha realizado mientras que los seres humanos estábamos dormidos. Y cómo es que no nos necesita,
pero nos usa en su... propósito, de gracia, y esto
es el tema que nos tiene detenidos. Aquí lo que viene al final, aunque
cada uno reciberá su recompensa conforme a su labor. Y sigue
dando, ahora vamos a continuar leyendo, un discurso sobre este
último punto. Somos colaboradores de Dios.
Ustedes, labranzas de Dios sois, edificios de Dios sois, de la
granja, del campo, de la agricultura, brinca la idea de edificar por
encima del fundamento de Cristo una vida cristiana conforme a
la gracia de Dios que me ha sido dada yo como perito arquitecto.
Puse el fundamento y otro edifica Por encima, ¿no? Y su argumento
aquí es que él sembró la iglesia en Corinto, puso el fundamento,
y los que vinieron después se edificaban por encima de este
fundamento. Y vuelvo a la lectura porque dice, cada uno debe tener
mucho cuidado, debe de fijarse con mucha atención en cómo sobre
edifica. Porque nadie puede poner otro
fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y comienza
a profundizarse aún más en el tema diciendo que Si alguno edificar
eso es el fundamento con estos materiales de origen divino,
de valor permanente, que incluso son materiales que resistan la
prueba de fuego, oro, plata, piedras preciosas, el fuego tan
solo purifica estos materiales, mientras que otros Pueden edificar
y muchos edifican con materiales de poco valor, materiales que
no pueden resistir la prueba de fuego, madera, heno, carasca.
La obra de cada uno será manifestada porque el día de juicio la declarará. Porque el fuego, ¿no? El fuego
hará la prueba de lo que han hecho estas personas y será manifestada
la obra de cada cual, la obra cual sea, sea la que fuera. El
fuego hará la prueba y termina que, esto es nuestro tema, si
permanece la obra, si permaneciera la obra de alguno que sobre edificó,
otra vez lo vuelvo a decir, recibirá recompensa. Y si la obra de alguien
fuera quemada, lo que será perdida es la obra de esta persona, es
lo que se va a perder. Pero será salvo como quien sale
huyendo de una casa encendida en llamas, como quien sale de
un vehículo que se encendió o no, como quien sale huyendo de un
incendio, que puede ser en cualquier contexto este fuego, sale huyendo
con el humo y así, y se salva tan solo, por fuego, habiendo
perdido todo lo que estaba en su casa, todo lo que estaba construyendo
se perdió en el incendio, pero la persona misma La salvación,
siendo por gracia, no se pierde, será salvo, ¿no?, este individuo,
más así, tan sólo así, la semejanza de la ilustración gráfica, tan
sólo así como por fuego, ¿no? Este es el tema. Ahora vamos
al capítulo 15. No pierdan de vista el 1 de Corintios
3, vamos a estar acampados aquí. Pero vamos al capítulo 15, 1
de Corintios, por favor. Y tan solo para leer este comentario
al final de un gran discurso sobre la resurrección de los
muertos, el capítulo 15, ¿no? Es un libro de teología en relación
con este tema, todo el capítulo. Y termina el capítulo 15 hablando
de la resurrección de los muertos, de la victoria sobre el sepulcro,
y nuestra llegada al cielo. Así termina en el 55, gracias
a Dios que nos da la victoria por encima del pecado de la muerte
por medio de nuestro Señor Jesús, nuestro Señor Jesucristo. Y este
texto, escuchan, lo conocemos bien, así que la aplicación de
manos mías, amados, y la fórmula, la triple fórmula, estar firmes
la firmeza, ¿no? Constantes, la constancia, la
fidelidad, creciendo, ¿qué es esto? Aumentando lo que estamos
haciendo, avanzando, creciendo, haciendo, ¿no? En la transformación
de nuestra personalidad y en nuestro servicio para con el
Señor, creciendo en la obra del Señor. Y vean lo que dice al
final, sabiendo, ¿no? Siempre sabiendo, es un debate,
¿no? Si siempre debe venir con coma
después o si se debe eliminar. Siempre sabiendo, siempre creciendo
y siempre tomando en cuenta, siempre sabiendo que nuestro
trabajo en el Señor no es, y siempre nosotros agregamos, no es ni
pudiera ser jamás en vano. Aunque vamos a discutir una parte
de esto, ¿no? Ahora. Entonces, comencemos nuestro
sermón el día de hoy en base a lo que vimos hace ocho días,
el hecho de que habrá un juicio de nuestras obras como creyentes
en el día de juicio de lo que hicimos o no con nuestras vidas,
el hecho de que hay en la lista que vimos una tremenda lista
de textos que hablan de esto, que nos adviertan sobre esto,
que nos dan el aviso de que esto así terminará nuestras vidas,
llegando al día de juicio o a la hora de nuestra muerte, como
sea, sin discutir la secuencia de eventos. Habrá un juicio de
nuestras obras. Si en verdad somos creyentes,
estas obras serán evaluadas por el Señor y vendrá lo que acabamos
de ver aquí. Si fueron bien hechas, habrá
una tremenda recompensa. Y en la medida en que fueran
obras mal hechas, lo contrario. una gran pérdida. en relación
con las recompensas que pudiéramos haber asegurado. Y terminamos el estudio repasando
una vez más, tantas veces hemos hecho una parte de la lista de
textos que hablan de esas recompensas. Ahora comencemos el día de hoy,
vamos a darle seguimiento a todo este tema. Comencemos con esto,
los únicos que pueden hacer estas buenas obras son los creyentes,
nadie más. Lo tengo que volver a decir.
¿Y cómo es que tan solo los creyentes, no? Pueden hacer esas buenas
obras. Los enconversos, las obras que
serán investigadas son todos sus pecados. Y para determinar
el grado de castigo que van a sufrir en el infierno. Mientras que
para los clientes el grado de gloria y recompensa que recibirán
en el cielo. Para los enconversos el infierno
es el infierno. Pero hay grados de juicio en
el infierno. Mayor juicio incluso para mucha gente. Y de igual
manera en relación con el Cielo, el Cielo es el Cielo para todos
los creyentes y sin embargo hay grados de gloria y grados de
recompensa que recibirán los creyentes en el Cielo. Sobre
poco ha sido fiel, sobre mucho te pondré, lo vimos en la parábola
de los talentos y esta misma enseñanza está por todas partes
de la Biblia. Pero vuelvo a decirlo. Tan solo los creyentes pueden
hacer estas buenas obras. Y escuchen otra vez el por qué.
Porque tan solo los creyentes no hacemos estas obras para ganar
o merecer perdón de nuestros pecados o la salvación de nuestras
almas. Vuelvo a decir, la base de las
obras de los clientes es la salvación por gracia que ya tenemos, ese
es el fundamento ya puesto. Y es la obra de Cristo a favor
de nosotros, no son nuestras obras. Nuestras obras quedan
excluidas en la cuestión de la salvación de nuestras almas.
De tal modo que si fuéramos a hacer obras para ganar o merecer nuestra
salvación, tan solo estaríamos garantizando nuestra propia perdición.
Lo vuelvo a decir. O sea, estas obras, si las fuéramos
a realizar para ganar algún mérito, algún favor en relación con nuestra
propia salvación, estas obras se convertirían en malas obras.
Incluso lo que Hebreos dice, obras de muerte. Estaríamos así
asegurando lo contrario. Esa es la gran sorpresa para
mucha gente no religiosa hasta el día de hoy que nunca lo ha
entendido. Si fuéramos a hacer esas obras
para ganar o merecer algo, escuchen lo que estamos diciendo, Serían
obras motivadas por nuestro propio interés, para
asegurar nuestro propio bienestar, para ganar, en base a estas obras
como algo de mérito, el favor de Dios. Y nadie se salva así. Si la salvación fuera así, Cristo
jamás habría venido. Su obra sería totalmente necesaria
si se hubiera al alcance de quien, de cualquier de nosotros, cualquier
ser humano, salvarse así. Nadie necesitaría la obra de
Cristo. Pero debido a que no podemos salvar, para salvarnos
así tendríamos que ser perfectos y vivir una vida perfecta de
amor para con Dios y el prójimo. Y un solo pecado, una sola falla,
una sola mala obra, Sería suficiente para condenarlos para siempre
porque este Dios no va a aceptar menos que la perfección. Por
eso vino Cristo, vivió una vida perfecta en tu lugar, en mi lugar,
en el lugar de cada creyente y somos salvados así, declarados
libres de culto, justificados por la fe en la obra salvadora
de Cristo. Pero vuelvo a lo anterior. ¿Por
qué son malas las obras de los que no confían en Cristo, sino
en dichas obras? Porque están descartando la obra
de Cristo. Están diciéndole a Dios, yo no necesito la obra de Cristo,
yo lo puedo hacer por mí mismo. Y peor, están tratando de forzar
el asunto, de ganar por sus propias obras, lo que se convierte a
fin de cuentas en un soborno. Están tratando de sobornar, de
comprar, o sea, sobornar a Dios y así comprar su salvación. Aquí
están mis obras y acá me tienes que salvar. Y esto es cada religión
falsa en este mundo caído, ¿no? En síntesis, exactamente lo que
enseñan, exactamente lo que creen. Creen en la salvación por obras
y creen que sus obras pueden ser agradables a Dios de mérito
suficiente, ¿no? En la secta católica, llegan
invariablemente a entender que no, por eso inventaron el purgatorio
en donde vas a seguir pagando y vas a seguir ganando méritos
y los que están aquí, los sobrevivientes aquí en la tierra van a seguir
sobornando con misas y con ofrendas y con peregrinaciones y juramentos
para agregar a tu cuenta de méritos porque de eso se trata para por
fin y termina con el que paga más Entra primero. Esa es la religión católica,
en síntesis. Pero para que nuestras obras
sean realmente buenas, tienen que ser el fruto de algo totalmente
diferente. Tienen que ser el resultado de
una salvación gratuita, la cual ya tenemos por gracia. La única obra que Dios aceptará
para perdonar y justificar a cualquier ser humano, lo vuelvo a decir,
es la obra salvadora del gesto, acreditada en nuestra cuenta
por medio de la fe. Y nuestras obras vendrán después. La salvación que no es por obras,
es para obras. Ese es el tema que nos tiene
ocupados. Pero estas obras no tienen nada que ver con ganar
o merecer tu salvación. Tienen que ver con algo muy diferente.
¿No? No son motivadas para ganar el
favor de Dios. No son motivadas nuestras obras
para torcerle el brazo o obligarle a Dios. No son motivadas para
ser vistos de los demás. No son motivadas, y la lista
aquí es interminable, por ninguna cosa de esta índole sino algo
muy diferente está obrando en este asunto. Y es necesario volver
a decir esto porque en cada sermón, porque hay personas que nos van
a escuchar, quizás ninguno de ustedes, pero estos sermones
llegan a muchos lugares. Tenemos varios meses con 50 mil
descargas en internet, mes tras mes tras mes de sermones de Gracia
Audio, no de Sermon Audio. Y invariablemente alguien escuchando
una parte, un fragmento, van a decir, no, estos coates creen
en la salvación por obras, no, no, no, claro que no. Ahora,
habiendo dicho esto, volvemos a nuestro tema. ¿Cuál
es nuestro tema aquí? Que habrá una investigación de
nuestras obras en el día de juicio para ver qué es lo que hicimos
edificando por encima del fundamento de Cristo y su salvación por
gracia. Esto es nuestro tema. Y aquí
vamos a ampliar una serie de argumentos del día de hoy. Ahora
vamos por partes. Y comencemos con esto. Todo este asunto implica
lo que acabamos de leer, en 1 Corintios 15, que hemos de seguir, hemos
de procurar, ¿no?, que seamos personas firmes, constantes y
creciendo en la obra del Señor. Esto es lo que vamos a discutir
más a fondo en parte el día de hoy. Que seamos activos en servirle
a Dios con nuestras vidas. Que seamos activos en la guerra
espiritual. Que seamos protagonistas en el conflicto espiritual que
está sucediendo en nuestro mundo. Que seamos muy activos en la
obra, en la causa, en el reino, en la iglesia, en el servicio
de nuestro Dios y su evangelio. De eso se trata. Este servicio
abarca nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestros esfuerzos.
Ya lo vimos que en parte con el tema otra vez muy resumido
de los talentos hace ocho días. El texto dice firmes, el texto
dice constantes, el texto dice siempre creciendo en la obra
del Señor. Y de eso se trata la práctica de la verdad. Esto
sigue siendo lo que analizamos, lo que creemos, las convicciones
que formamos tienen que impactarnos, afectarnos y conducirnos a hacer
algo a nivel individual, a nivel personal, con nuestra propia
vida. Pero ahora para introducir estos
temas ahora, el día de hoy escuchen esto otra vez. Todo esto es más
grande que cualquier de nosotros. Incluso es algo más allá, más
importante de lo que sucede a nivel individual y personal con cada
uno de nosotros. Porque no estamos involucrados en nuestra propia
lucha en esto. No. La guerra, esta famosa fórmula,
no es nuestra. En el Antiguo Testamento, repetidas
veces el argumento, no. Es algo más allá que tu vida,
tu santificación, tus propios intereses. Más allá de todo esto. Más allá de tus problemas. Más
allá de tus luchas. Más allá de tus fracasos y victorias
a nivel individual, a nivel personal. Algo más grande está involucrado
en esto. Como el mismo argumento aquí
sobre la victoria de nuestro Señor Jesús, sobre el diablo,
el pecado y la muerte, y la gloriosa resurrección futura, es algo
muchísimo más grande que cualquier de nosotros. Y luego dice, sin
embargo, no obstante, que cada uno de ustedes, yo quiero hermanos
míos, amados, lo dicen amor, que estén firmes, constantes,
creciendo, ¿no? Esto es el elemento individual
y personal, pero como una parte de algo mucho más grande. Como
creyentes, lo que está sucediendo rebasa a cualquier de nosotros. La verdad, en esto, ¿cuántas
veces? Nosotros somos soldados en el ejército de nuestro Señor,
miembros del reino de Dios, y de verdad somos creyentes, en teoría,
miembros de la iglesia. Yo no estoy hablando de la iglesia
universal y invisible. Olvídense de eso, por favor.
Las únicas iglesias que están en este libro son las locales.
Más de 115 veces la palabra iglesia se aplica a las iglesias locales
y nada más. Pero vuelvo a mi punto. Es en
este sentido que estamos involucrados. Nuestra obediencia, nuestra fidelidad,
nuestra infidelidad, nuestros esfuerzos, nuestro servicio,
nuestro trabajo, la aplicación, la práctica de la verdad. Es
algo que no tan solo nos afecta a nosotros. a nivel personal,
a nivel individual, es algo más allá del efecto de todo esto
sobre mí, sobre ti. Si obedecemos o no, si somos
obedientes o no, estamos involucrados en una lucha más grande, más
importante. Eso se sobreentiende en cualquier
época de guerra, en cualquier ejército. Nuestros servicios,
nuestros labores, nuestros trabajos tienen que ver con los propósitos
de nuestro gran Dios. Tiene que ver con su plan para
la historia humana. Tiene que ver, ¿no?, con sus
propósitos de gracia, de amor, de misericordia, en gran medida
sí. Y nosotros, como soldados, estamos peleando en su guerra.
Es su guerra, ¿no? Y por otra parte, el mundo está
en un conflicto constante con él, en lo que nuestro querido
hermano Henry Morris tiene un libro titulado, The Long War
Against God. La guerra interminable en contra
de Dios. El título del libro que está
pasando de parte del mundo en converso interno por todos lados. Nosotros somos simplemente soldados
en esa guerra, trabajadores en la viña, atletas en una competencia. Pero lo vuelvo a decir, no son
tan solo nuestros logros, no son tan solo nuestros asuntos,
no son tan solo nuestra derrota o victoria, no. Es algo mucho
más grande. Y tú y yo somos protagonistas,
participantes en alguna medida, desempeñando un papel. Cada creyente
a nivel individual tiene responsabilidades, tiene compromisos. Cada creyente
está en una carrera, tiene una carrera que cumplir. Cada creyente
tiene una pelea que pelear. Cada creyente tiene una obra
que acabar. A nivel individual, a nivel personal. está por encima la causa de Dios,
el reino de Dios, la verdad de Dios. Y para los que nunca lo
han entendido, los demás en alguna medida dependen de nosotros.
En alguna medida. dependen de nosotros, los demás
clientes, no como los soldados en cualquier conflicto militar.
Todos entienden este argumento, dependen de una cadena de suministros,
dependen de, al fin y al cabo, del soldado que está a su lado.
Si cumple o no con su deber, esto sí le afecta al otro porque
se dependen mutuamente estos soldados. Lo que sucede, ahora
lo voy a ampliar, lo que sucede en este país, lo que sucede en
este mundo caído, De igual manera como lo que sucede en nuestra
iglesia y nuestras iglesias, depende en parte de lo que tú
y yo hacemos. Y más de lo que hacemos depende
de lo que somos. Depende de lo que somos. Porque
lo que hacemos fluye de lo que somos. Y esto, termino esta introducción,
esto nos conduce a que, escuchen, la pregunta inevitable es, en
esto hemos de meditar, en esto hemos de reflexionar, en esto
hemos de escondriñar nuestras vidas. ¿Hubiera sido diferente
algo en esta gran historia? ¿Hubiera sucedido algo diferente
en el mundo si tú y yo no estuviéramos involucrados en esto? ¿Hubiera
sido diferente la obra de Dios sin? ¿Sin? ¿Sin? ¿Sin mí? ¿Sin? O sea, lo que estamos preguntando
es, ¿qué es lo que hayamos contribuido a esto? A esta causa, a este
reino, a este conflicto, a esta guerra. ¿Qué es lo que hemos
contribuido nosotros? ¿Cuál habría sido diferente en
la historia sin el apóstol Pablo? ¿Sin astrolista? ¿Hubiera sido
diferente Sin Pedro, sin Juan, sin Spurgeon, sin Whitefield. Grandes predicadores de siglos
pasados, Spurgeon, Whitefield, entre los más destacados, ¿habrían
sido las cosas diferentes sin nosotros? ¿Habría sido distinta
tu familia, tu país, nuestro querido México? Si no estuviéramos
nosotros involucrados en esto, o pudieran haberse sucedido todas
estas cosas pasando por alto tu vida. ¿Pudieras haber vivido
como una persona desaparecida, como una persona anónima en esta
gran historia? Lo que estamos planteando aquí
en este mini término de la introducción es, ¿cuál es el propósito entonces
de tu existencia? Si su vida, si nuestras vidas no
encuentran algún propósito en todo esto, entonces no hay propósito. ¿Hay un propósito eterno en tu
existencia? ¿Por qué nos has dado el don
de la vida? ¿Por qué? ¿Para qué? Si no es para vivir verdaderamente,
si no es para vivir a de veras, si no es para vivir como lo que
estamos pintando aquí en este argumento como protagonistas,
colaboradores de Dios, dice Pablo. Ministros, la palabra griega,
diáconos, siervos, desde los más humildes siervos se puede
aplicar la palabra griega a estos. ¿En el servicio de quién? ¿En
la obra de quién? Enviados a la viña, pero no para
trabajar. Colocados en el ejército, pero
no para pelear. No. Ninguno de nosotros puede decir,
no, hermano, yo estoy aquí. Pero ninguno de nosotros hemos
acabado la carrera. Ninguno de nosotros hemos terminado
la obra. No. De otra manera, no estaríamos
aquí. Y la pregunta sigue siendo entonces,
¿qué estamos haciendo? ¿Cómo estamos peleando? ¿Cómo
estamos trabajando? ¿Acaso no somos como la gran
mayoría de los que se identifican como creyentes tan distraídos? con mil cosas, tan ocupados,
tan sentados en sí mismos, tan débiles, tan fluctuantes, no,
no, no es firmes, inconstantes, infieles, no, no es firmes, no,
llevados por doquiera, como vamos a ver, puede ser de todo ambiente,
de doctrinas, dice la Biblia, o pudiera ser llevados por tantas
otras cosas, arrastradas, estas personas tan débiles, tan distraídas,
tan ¿Firmes? ¿Constantes? ¿Creciendo en la obra del Señor?
Pregunta a los pastores, ¿en dónde están estos? No, aquí tenemos
estos hermanos, ahí vamos a hacer la lista. ¿De cuántos de estos,
no? Vamos a poner primero la lista
de los que están firmes en lo que creen, en sus convicciones,
¿no? Y esto es un asunto yo entiendo desde un principio doctrinal.
Y luego, ¿constantes? Esto es el gran tema de la fidelidad,
lo hemos escuchado mil veces. Constancia, congruencia y constancia. ¿Y haciendo algo? No, no. Estos siempre quieren, están
buscando hacer más. Están, han hecho algunas cosas,
pero no están contentos. Estos están creciendo, aspiran
a hacer más y más y más. Han tenido algo de fruto, ¿no?
Y vemos que hay más fruto. Y estos aspiran, su aspiración
es mucho fruto. Quieren que haya mucho fruto,
como vimos en otro estudio, en otra parábola. Ahora vamos rápido a este asunto
de que todo esto implica compromisos, responsabilidades, Eso es lo
que vemos por todos lados en el mundo caído en que vivimos.
Nadie logra nada. Tú puedes extraer esta fórmula,
firmes, constantes, decreciéndose y hacer la aplicación al mundo
que nos rodea, y lo que vas a descubrir es lo mismo. No hay nada nuevo
en esto. Miramos al mundo y vemos, si
la persona no está comprometida, si la persona no es responsable,
En el mundo deportivo, académico, atlético, artístico, económico,
en cualquier vocación, en cualquier disciplina, nadie logra nada
sin esto. Nada. Sin compromiso, sin comprometerse,
sin dedicarse, sin entregarse, sin hacer sacrificios. Nada. Ningún atleta profesional, ningún
músico, ningún médico, ningún profesionista, ninguna disciplina
o vocación existe sin esto. Exigen compromisos, exigen entrega,
exigen responsabilidad personal. Cuanto más en un contexto espiritual. Y el mundo que nos rodea, la
gente en conversa, comprometidas por todo, sus placeres, los ídolos
de sus corazones, sus pasatiempos, sus diversiones, sus intereses,
sus adicciones. Sus sueños, sus placeres, sus
fantasías comprometidos, comprometidas con algo que les va a conducir
al fracaso, la decepción y un desastre para siempre. Comprometidos,
entregados con cosas que les van a costar
a fin de cuentas no tan solo sus vidas, sino sus almas comprometidas. Pero con Dios, nada, cero, ninguna, ni se consideran como
responsables. Si alguien se atreve a decirles
que Dios les dio la vida y que se les va a quitar en un punto
futuro y que le van a tener que rendir cuentas eternamente por
lo que no hicieron en esta vida, se enojan. No les gusta el mensaje, entonces
se dedican a atacar al mensajero o los mensajeros. Y lo que estamos diciendo es
algo muy sencillo. A fin de cuentas, cada creyente está comprometido
desde el momento de su conversión a ser la persona que Dios quiere
que sea por su gracia. La persona que fuimos destinados
a ser. Increíblemente, el mundo en converso está comprometido
con lo mismo, pero no incluyendo a Dios en el asunto. Están comprometidos
con lograr lo que quieren lograr con sus vidas, con hacer lo que
quieren hacer con su vida, con sus vidas, con ser lo que quieren
ser. Comprometidas las personas no convertidas a Cristo. Y están
dispuestos a hacer un sinnúmero de cosas para lograr ese propósito. Pero en teoría los creyentes
estamos comprometidos Con lo que acabo de decir, con ser la
persona que fuimos destinados a ser en el amor de Dios en Cristo.
La persona que somos llamados a ser, escogidos a ser, conducidos
a ser, encaminados a ser, ayudados a ser. Y este Dios que, escuchen
la forma, este Dios que sabe lo que somos, Cada uno de nosotros
sabe todo. Más de lo que quisiéramos nosotros
saber. Dios sabe todo. Sabe lo que somos. Escuchen. Este Dios sabe lo que
podríamos ser. Sabe lo que tú eras y lo que
tú podrías ser. Y este Dios sabe lo que seremos.
por su gracia, lo que seremos al final de este
proceso, lo sabe nuestro Dios y por lo tanto no
se da por vencido. Este Dios está comprometido a
hacer lo que se tenga que hacer para lograr lo que acabamos de
decir. Él no está contento con lo que tú y yo somos. Él sabe
lo que podríamos hacer. Y Él hará lo que se tenga que
hacer para que seamos esa persona.
Es más, su amor está metido por medio
de esto. Podríamos decir mil argumentos
aquí. Como los padres, yo sé que son estos mis hijos. Tengo
la idea de lo que podrían ser. Pero yo no puedo garantizar,
yo no puedo. O sea, voy a cierto punto y yo
no puedo ir más allá para que se conviertan en esa persona.
¿No? Pero el Padre Celestial, sí.
Sí. Ahora, vuelven a nuestro texto
en 1 Corinthians 3, en donde empezamos. Por favor. Ahora,
en el tiempo que nos resta, y esto fue un demasiado tiempo. En el tiempo que nos resta, vamos
a meternos a fondo en esto. Lo vamos a hacer de esta manera.
El texto habla de las obras de los clientes que serán Recompensadas,
repasamos una mini lista, ¿no? De estas cosas hace ocho días. Siempre empatizando esto de un
solo vaso de agua fría, ¿no? Recompensado. En el Nuevo Testamento, y el
tiempo no, ya estoy viendo qué es lo que tenemos que hacer.
No podemos detenernos con estos puntos. Esto se presenta en términos
de recompensas y coronas en el día del juicio. El trasfondo
es en uno greco romano, especialmente en el imperio romano, en donde
era una parte de la cultura todo este asunto, en donde premiaban
con coronas muchas personas, ¿no? Y premiaban estas personas
con honor y fama, beneficios especiales en su servicio a favor
del imperio romano. Una persona podría recibir la
lista. Es increíble. Terrenos, títulos, puestos de
honor, beneficios, todo tipo. de privilegios, estaban sobre
la mesa. Medallas, ¿no? En relación con los soldados,
en relación con servidores públicos, en relación con los héroes de
la cultura del mundo en aquel entonces, el tema acababa, o
sea, abarcaba todo y terminando, o sea, llegaron con el atletismo,
con competencias deportivas, ¿no? Con cuestiones políticas,
económicas, etcétera, etcétera, etcétera, ¿no? En donde toda
la sociedad, toda la cultura, todo el mundo estaba así enredado
en un mundo en donde hay algo parecido a esto hoy, pero no
igual a como en aquel entonces. En donde el mundo que nos rodea
está peleando por algo parecido. Por lo menos un club de fans
en las redes sociales. Por lo menos, ¿no? En su pequeño
círculo de amistades. Por lo menos en su... y pon la lista, vocación, oficina,
empresa, lo que sea, ¿no? Chamba. ¿Cuánto más en la familia? Todo esto. En donde están buscando
algo parecido. Muchas personas. En el contexto
del Nuevo Testamento no vamos a detenernos a discutir ninguno
de estos puntos. Se presenta todo esto en relación
con coronas, premios. Esos premios, esas recompensas,
son ilustrativamente, son cosas llamadas, identificadas. Y la
idea es que Dios va a poner una corona por encima de tu cabeza.
Luego en el Apocalipsis los que reciben estas coronas las echarán
a los pies de Cristo. llegando al cielo. Pero, rápido,
hay esta corona de gozo para los que han sido fieles en testificar. En Filipentes 4.1, 1 Tesalonienses
2.19 se menciona esto. Luego, hay la corona de gloria
para los pastores fieles. Es una corona, ¿no?, simbólicamente
hablando que recibirán los pastores que han sido fieles en su ministerio,
1 Pedro 5.4. Hay una corona de vida. que va
desde los mártires que recibirán la famosa corona de vida, están
en el apocalipsis, hasta los que son personas comunes y corrientes,
según Santiago, que logran permanecer fieles en todas las pruebas y
dificultades de la vida. Según Santiago 1.12, una corona
de vida. Es tremendo. Cada uno de esos
puntos. No podemos detenernos por lo que hicieron en sus vidas
en ese contexto. Coronados con honra, con gloria,
reconocidos. Hay una corona incorruptible
en 1 Corintios 9 para los creyentes que cumplan exitosamente su carrera. Como vamos a ver más adelante.
y una corona de justicia para todos los que aman la segunda
venida de Cristo y esto es otro gran tema. ¿Cuántas personas
adivinan, anhelan y aman y sueñan y con profundos deseos y gemidos
de su corazón la venida de Cristo, el fin del mundo, la llegada
en forma visible de su reino sin discutir, en cuestiones escatológicas,
la fusión de la tierra y el cielo, y argumentos en relación con
el concepto de algún tipo de milenio. ¿Cuántas personas anhelan? Yo llevo años diciendo que si
nos estamos acercando al fin del mundo, bienvenido. ¿Cuán
glorioso sería eso? Cuán grande el privilegio de
presenciar eventos escatológicos finales que en sí mismos van
a sacudir al mundo y conducirnos a la llegada del rey. Pero no vamos a detenernos para
discutir esos puntos el día de hoy. Tan solo comento lo siguiente. En medio de todo este tipo de
argumento, que estamos resumiendo a grandes ratos aquí. Lo que
debemos sacar de todo esto es lo siguiente. Yo recompensa servicios
específicos. Hay recompensas en relación con
servicios específicos que las personas habrán realizado en
sus vidas. No vamos a ser recompensados
por cosas que no hicimos, sino por las cosas que hicimos específicamente
en nuestras vidas. Servicio específico, recompensa
específica. Correspondencia. Y esto es importantísimo
entenderlo, porque esas recompensas al fin y al cabo no son más que
medios, otros medios para glorificar y honrar y servir a Dios más
en la eternidad, en el mundo venidero. No es simplemente algo
egoísta, es algo más grande, el privilegio, el medio de glorificar
a Dios más. De traerle más honra, de servirle
mejor, ¿no? Así, así, así. Y así gozaremos
de un grado mayor de gloria, sin discutir eso. Esos que piensan
que no hay grados de gloria, dicen, no, no, hermano, eso me
suena como puro invento, ¿no? Esto sería como si la salvación
fuera por obras o algo peor. No, mirad nosotros las cosas
que se ven, sino las que no se ven. ¿Cuáles cosas que no se
ven hemos de mirar? Hay una obra que tú y yo podemos hacer en
esta vida que resultará en un alto, sobremanera alto y eterno
peso de gloria, dice. midiendo la gloria como si fuera
algo que se pudiera meter en la balanza, ¿no? Y medir su peso.
¿Peso? ¿Un sobremanera? ¿Peso? ¿Un sobremanera
alto? ¿Peso? ¿De gloria? Uno entre varios textos que dicen
que hay grados de gloria en el mundo venidero. Sobre poco, fiel,
sobre mucho. No, dicen la palabra las minas.
A ti te tocan 10 ciudades. Y al otro, a ti te tocan cinco
ciudades. ¿Qué es eso? Es la contraparte de mayor juicio.
Mientras que los inconversos están atesorando para sí, romanos
2, atesorando cada día más ira, grados de ira, grados de juicio
en el infierno. Los clientes debemos estar atesorando
La contraparte, cada vez más gloria. Cada vez más grandes tesoros
en el cielo para decirlo así. Y no vamos a discutir más. Esto
es algo espantoso. La cantidad de personas que dicen,
no, esto no está en la Biblia. Son esas personas que creen a
medias, que no buscan toda la enseñanza, sino una parte Ahora escuchen. Las cosas que
Dios usa para motivarnos en esto es una parte de lo que tenemos
que repasar aquí antes de avanzar. Muchas personas dicen, bueno,
esto ya lo veo, ¿no? Los textos son indiscutibles.
Dicen lo que dicen. No hemos armonizado todavía todo
este asunto con el tema de la gracia. Era mi propósito el día
de hoy dedicarnos a eso. Ni a eso llegaremos ahora por
causa del tiempo. lo vamos a hacer de una forma
contundente, de que esto no contradice en nada la gracia de Dios, la
salvación por gracia. Pero muchos no comprenden esto. Entonces, vamos a repasar los
argumentos acerca de los motivos, lo que Dios usa para que tú y
yo tomemos esto más en serio. ¿No? En teoría el puro amor,
se acuerdan de estos puntos, ha de ser suficiente. Si me aman,
guardan mi palabra. Si me ama es guardar mis mandamientos.
El que guarda mis mandamientos es el que me ama. El que no guarda
mi palabra, no me ama. Así, puro amor, ¿no? Y esto es
tan fuerte, pudiéramos ver en 1 Corintios 13, pudiéramos tenernos
aquí una hora completa a discutir este texto que hemos visto tantas
veces en donde se afirma lo que acabamos de decir. No es tan
solo el amor de Dios lo que ha de ser suficiente para que hagamos
esto. Sin el amor de Dios, ninguna de estas cosas serán recompensadas.
Eso es un parte porque los enconversos no pueden hacer ninguna buena
obra. Porque nada de lo que hacen es verdaderamente motivado por
este amor y nada más. Sus intereses están de por medio
para ganar y merecer su salvación. Pero el texto dice y va desde
todo tipo de dones, ¿no? Sin discutir donde hablar en
lenguas que era la torre de Babel puesto en reversa y la confusión
de las lenguas. Hablaban en todos los idiomas
del mundo greco romano en aquel entonces. La prueba de que Dios
no nos necesita en la obra evangelística es que Dios podría salvar a todo
el mundo. enviándoles a una persona con
el don de hablar en lenguas como tenían en el mundo. Por eso evangelizaron
en el imperio romano en menos de una generación hasta tribos,
grupos étnicos. En el libro de los hechos, en
el capítulo 2, el don de hablar en lenguas incluía dos veces
la palabra griega es dialectos. Nos están hablando en nuestro
dialecto. Nadie tiene este don hoy en día.
Nadie. Cero, eso ya no existe. Pero,
si tuviésemos ese don, sin discutirlo, lo que algunos carismáticos pretenden
creer aquí, que pretenden encontrar aquí, lenguas angélicas, no las
hablan inglés en el cielo, olvídate de cualquier otra cosa. Hablan
inglés en el cielo, créanme, ¿no? So I'm just going to preach
in English here. I'd rather just preach in the
angelic language anyway. No me van a dejar predicar. Con
lenguas angelicales, les quiero hablar en inglés. I'm just going
to preach in English. Here we go. No. El argumento, pudieras tener
esos dones en su máxima dimensión. Pudieras tener el don de profetizar,
sin discutir esto, limitándolo al concepto aquí de predecir
eventos futuros, punto. El 100% del tiempo, una sola
falla según el don de profetizar en el Antiguo Testamento, implicaba
que profeta falsa, profecía falsa, y apedreaban a estas personas.
Y luego el entendimiento de todos los misterios de la palabra de
Dios, esos misterios, sin discutir esto, misterio en la palabra
griega, cosas que no fueron plenamente reveladas bajo la ley antigua,
mosaica, en el Antiguo Testamento, sino ahora en el Nuevo Testamento,
sí. Y todo tipo de conocimientos, aquí el conocimiento de las ciencias,
teológico, cristiano, espiritual, Y el don de fe hasta para el
monte se mueve, la montaña, el cerro se quita de por medio.
Qué tipo de dones, ¿no? Pero dice el texto, todo esto
sin amor, nada, cero, nada. Y luego todo tipo de obras, la
hacienda, todo tu patrimonio para dar de comer a los pobres. Y luego tu vida, me entrego a
morir quemado en la hoguera como mártir. De nada sirve, nada de
esto. Sin amor. ¿Cuántas veces lo hemos
escuchado? Entonces, este amor es la base
de todo y ha de ser suficiente para que cumplamos, ¿no? Nuestro servicio para con el
Señor, firmes, constantes, creciendo, la fe que obra, motivado por
amor. Motivados por amor, pero increíblemente no. Para tantos
de nosotros, no. Nuestros motivos son en una mescolana.
Este tema podríamos tenernos dos horas, porque ya me están
pasando por mi mente otros textos y otros argumentos. Esa iglesia
en Éfeso, en Apocalipsis 2, la lista de sus obras es la más
sorprendente, quizás, de cualquier iglesia en cualquier tiempo.
Tus obras, tu trabajo, tu paciencia. No puedes sufrir a los malos.
Los has probado. Los que son falsos apóstoles,
los has desmascarado. los has encontrado menterosos,
has sufrido y has tenido paciencia y has trabajado por mi nombre
y no has desfallecido, han sido firmes y constantes y creciendo. No, no, en vez de desmayarse,
en vez de hacer cada vez menos, cada vez más, pero tengo algo
en contra de ti, que has dejado tu primer amor. Y por eso somos enemigos del
activismo forzado, obligado. No te vamos a forzar. Si eres
miembro tienes que asistir y cumplir con lo mínimo. Todo lo demás
no te vamos a forzar. No te vamos a obligar. No, porque
de nada serviría eso. Es por amor. Es por gratitud. Es por las misericordias
de Dios. Es porque tú y yo somos aquel
shemaritano. No somos de los nueve, los sanados, ni uno de
ellos regresa con un corazón agradecido. No. Y al mismo tiempo, muchos dicen,
no debe ser puro amor, puro agradecimiento. Estamos de acuerdo. Y otros dicen,
lo que debería de ser suficiente es el puro deber, la pura obligación,
la pura responsabilidad. Y hay algo de esto, como vamos
a ver, Y sin embargo, cuando hayamos hecho todo lo que hemos
de decirnos según nuestro Señor Jesús, habiendo hecho todo, ninguno
de nosotros habríamos logrado eso, pero si lo fuéramos a lograr,
tendríamos que decirnos de la boca de nuestro Señor Jesús,
siervos inútiles somos, esclavos inútiles somos, porque no hemos
hecho más que cumplir con nuestro deber. Y Dios no tendría que recompensarnos
en ningún sentido por haber cumplido con ese deber. Somos sus esclavos.
El señoría de Cristo significa eso. Deudor y solmos, dice el
Pablo, no a la carne para que llevamos seguros. No, no, no,
no conforme a con la carne. Deudor y solmos es una deuda
de amor. Una deuda de amor y gracia y gratitud. Lo que está de por
medio en todo esto. Una deuda. Pero escuchen ahora. Supresivamente debería de ser
todo esto suficiente, pero no lo es. Ahora vamos a 2 Corintios 5 para
mostrar otra motivación en este asunto de las pérdidas y las recompensas
en el día de juicio. Entre una lista de textos estoy
tratando de no ver más, salvo este. Hay otro motivo que muchos no
lo pueden armonizar con la gracia de Dios. Lo haremos a su tiempo,
si Dios nos ayude, ¿no? Y este motivo, el discurso aquí
es uno de los más profundos de la Biblia sobre la casa terrestre,
y la casa celestial, y el cuerpo que se deshace, y somos revestidos
en nuestra habitación celestial, y el que nos hizo para esto es
Dios mismo, en el versículo 5, y vivamos confiados a la luz
de esto siempre, sabiendo que, en tanto que estamos en este
cuerpo, peregrinamos ausentes del Señor. Estamos leyendo en
2 Corintios 5, el versículo 6, andamos por fin, el texto que
incansablemente lo citamos, no por vista, y confiamos, y más,
quisiéramos partir del cuerpo, la muerte no es el fin de existencia,
menos algo como si estuvieramos dormidos del sueño del alma,
dicen los falsos testigos y los adventistas. No, no hay nada
de eso en la Biblia. Quisiéramos partir del cuerpo y estar presentes
al Señor. Eso es lo que está en la Biblia. Por lo tanto, procuramos
también, ausentes o presentes, esto es nuestro tema, serles
agradables. Procuramos esto, agradarle. ¿No? Procuramos esto, agradarle. Porque es ministerio, es necesario,
es indispensable, es inevitable que todos nosotros Parezcamos
tu acta de presencia, seremos citados en el día final,
sin discutir los detalles acerca de la hora de nuestra muerte,
ante Bema, la palabra griega, la famosa fórmula, el tribunal
de Cristo, nuestra versión antigua, como lo vimos hace ocho días,
Para que cada uno, son creyentes aquí, son los que van a salir
del cuerpo y se van a encontrar cara a cara con el Señor. Vamos
a comenzar a cantar en los próximos estudios porque vamos a discutir
algo en este asunto en relación con el cielo. Cara a cara, este
himno. Es lo que va a suceder. Para
que recibamos lo que hubiéramos hecho por medio del cuerpo, sea
bueno o malo. sea bueno, sea malo. Esto es nuestro tema. Lo vimos hace ocho días, lo estamos
viendo nuevamente el día de hoy. Estamos tratando de profundizarnos
y entenderlo mejor. Y de inmediato nos dice algo
que para muchas personas es tan sorprendente. Ah, en estos motivos,
que en teoría han de ser gracia, amor, gratitud, puro deber, en
el peor de los casos, ahora entra el temor. La reacción bajo inspiración
del Espíritu Santo a la luz de que vamos a rendirle cuentas
a nuestro Señor en el día de juicio, por lo que hicimos o
no en su servicio, La obra de cada uno manifestada, eso es
nuestro texto, el día declarará la verdad acerca de lo que hiciste
o no, lo que hicimos o no, lo que yo hice o no. Poseídos del temor del Señor,
dice Pablo. No es posesión demoníaca. Pero
la palabra es correctamente traducida, posesión, ¿no? Poseídos. Es algo que toma poder, que te
agarra, que te jala, que se posesiona de ti. Y esta cosa aquí se llama el
temor del Señor. Persuadimos a los hombres, dicen. y sin discutir esta fórmula.
Algunos dicen, por eso predicaban y evangelizaban. Esto no lo voy
a descartar por completo, por eso no es el tema aquí. ¿Persuadimos
a quiénes? El tema aquí es los creyentes
que llegan al día de juicio cuando van a rendir cuentas por lo que
hicieron bueno o malo. No está de por medio el tema
de su salvación, pero nuestro tema de las recompensas y pérdidas
está de por medio. Entonces, ¿a quiénes persuadimos?
Dicen los hombres, dicen. Pero específicamente aquí se
está hablando de creyentes. Y luego dice Dios, somos manifiestos. Y pero también a vuestras conciencias,
este, somos manifiestos. Y de inmediato comienza a meter
de por medio el tema de la conciencia. Y la apelación, la persuasión,
la convicción, el convencimiento, está dirigido a la conciencia. Manifestamos, ¿no?, a ustedes. ¿Qué? Si hubieran visto a Pablo
escribir esas palabras, se detuvo. Si fuera a la mano de él mismo,
dictando a otro, se le habría caído la pluma.
Y eso es lo que habría sucedido.
A la mano, al brazo. Yo diría al cuerpo del apóstol
Pablo. Posidos, dice, del temor del Señor. Estaba persuadido, Pablo, de
que exactamente esto es lo que va a pasar en el día de juicio. Y no podría ni mencionarlo sin
que se tomara posesión de este temor del Señor. No vamos a discutir
el argumento aquí más. Tan solo digo de paso, podríamos
meternos de lleno en esta pregunta. ¿De qué tipo de temor estaba
hablando Pablo? Obviamente se pone sobre la mesa
de inmediato el concepto de perder recompensas, de peor en el día
de juicio. ¿Cómo habíamos recibido en pano
la gracia de Dios no aprovechando, no haciendo lo que pudiéramos
haber hecho en algo? No estaría en miedo contemplar
algo así. Pero yo estoy convencido de que
hay algo mayor en esto. es el temor. No es simplemente como varios
textos dicen de ser avergonzados. De ser manifestados y avergonzados
en aquel día de juicio como creyentes que no cumplimos, que fallamos,
que no hicimos No niego que esto va a suceder. Los textos lo dicen. Pero hay
algo mayor aquí. Cara a cara. El temor del apóstol Pablo, estoy
convencido, de decepcionar a su Señor, de mirar los ojos, de su Salvador
y ver en su rostro, en su mirada, en su expresión, la decepción. Este Dios que sabe lo que somos,
sabe lo que podríamos ser. Sabe que por su gracia lo que
seremos, decepcionado. Hay otras palabras que pudiéramos
usar aquí, defraudado. The English word is disappointed,
que no se traduce con decepcionado y defraudado. Disappointed. Es un tipo de lamento que duele, involucrando tristeza. profunda tristeza. Pero vuelven a nuestro texto,
1 Corintios 3. Lo que estamos obviamente diciendo
aquí es tan sencillo. Si tú prefieres que todo sea
de puro amor, está bien, esperemos que sea así. Si tú entiendes
que la gratitud y el amor no son suficientes, debo cumplir
con mi deber, ok, ok, hazlo. Pero este Dios que nos conoce
mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos, mete de por
medio este incentivo de este temor. Ahora, muchas personas quieren
saber cómo es posible que estas recompensas puedan ser pérdidas
o perdidas, ¿no? Estaba preguntando ayer sobre
esto, algunos me decían pérdidas, ¿no? ¿Cómo se pueden perder estas
cosas? Este, escuchen bien. El texto, en primera coincidencia
estamos otra vez con madera eno o jarasca. El texto implica que
pueden ser nuestras obras de mala calidad. Esto lo mencioné
el domingo pasado de paso. Obras mal hechas, obras mal motivadas,
obviamente, pero aquí el punto es la calidad de la obra no es
buena. ¿No? De tal modo que no van a resistir,
no van a permanecer puestos a fuego, a la prueba de fuego estas obras
por su mala calidad. Y es increíble el número de personas
que le sirven a Dios, ¿no? Así. Como si le estuvieran haciendo
algún favor con su servicio. Este tema de trabajando arduamente,
la lista de textos que les comenté que no perdieron la hoja. Nos
fatigamos trabajando. Nos esforzamos trabajando según
su poder o su potencia que es la fuente de energía para hacer
este tipo de trabajo. Hasta la fatiga de día y de noche. Luchando, agonizando. trabajo arduo. Es la palabra
griega que se repite continuamente en el Nuevo Testamento. Nos fatigamos
trabajando con nuestras propias manos. Es la palabra cada uno recibirá
su recompensa conforme a este tipo de labor. Es la misma palabra
aquí. ¿Y cuántos creyentes conocemos
cuyo servicio para Dios se puede entender usando esta terminología,
este concepto. ¿Cuántos? Y lo vimos hace ocho días, las
recompensas se pueden perder por nuestra infidelidad en el
parábolo de los talentos, lo vimos. Simplemente siendo infiel
se pierde la recompensa. Punto. Infiel es en orar, testificar,
hacer tu lista, administrar, sacrificar. En todos los contextos
de tu vida, tu trabajo es servicio para Dios si lo quieres hacer
así. Si eres el esclavo más humilde
esto es la misma realidad. Si no te pagan es la misma realidad.
Pero si eres infiel, Tú mismo te estás robando de
la recompensa entonces por tu infidelidad, inconstancia, falta
de firmeza. Y muchos nunca han entendido esto.
Hay un gran argumento, tan solo lo dejo aquí, de personas descalificadas
de la competencia. Van a perder toda su recompensa,
estas personas. ¿Qué quiere decir eso? Las obras
Pérdidas, son creyentes. Fueron descalificados de la competencia. Esa palabra técnica, la veremos
en un momento. Y se pregunta muchos, no, no veo
nada de esto en la Biblia. No. Aquel día van entrando al culto, sin discutir más sobre
en donde hacían ese culto en aquel entonces van entrando trayendo
su ofrenda y terminan depositándolo a los
pies de los apóstoles y en vez de callarse y no decir nada comienzan
a tocar la trompeta aquel día y comienzan a decir cosas. Hemos
vendido nuestra, lo que sería aquí su patrimonio, la hacienda,
la fortuna, ¿no? Todo esto está convertido en
estas monedas, en efectivo. Dice, lo estamos entregando todo
a la obra del Señor. Aquí está puesto a los pies de
los apóstoles. Y Dios los mató a los dos al
instante. Ananías y Zafira cayeron muertos,
descalificados de la competencia, sus obras no aceptadas. Creían que tocando la trompeta
y buscando su club de fans, que podrían mentirles a los apóstoles
de Dios, engañarlos. y tomarles el pelo de todos los
demás. Y Pedro les dice, ustedes no
nos están mintiendo a nosotros. Ustedes no nos están engañando
a nosotros. Ustedes están ofendiendo a Dios. Están mintiendo al Espíritu Santo
de Dios, dice Pedro. Descalificados de la competencia.
¿Cuál competencia? Es la ilustración de los creyentes
en competencia para ganar recompensas y premios. Entran creyendo que
van a ser premiados y reconocidos y alabados, tan solo para descubrir. Yo estoy convencido de que eran
creyentes. Cuán avergonzados se ganan Ananías y Zafira en
el Día del Juicio. Y las personas, ¿cómo se pueden
perder estas recompensas? Ya hemos dicho porque podemos
recibir la gracia de Dios en vano. Eso es exactamente lo que
pasó con ellos. Por la gracia de Dios se les
ocurrió, vamos a vender la herencia, el patrimonio se lo vamos a entregar. Aparentemente motivados por la
gracia de Dios. Esperemos que no fuera por otra
cosa. Y quizás en el camino se les
contiene, vamos a dar todo a una parte. se pusieron de acuerdo para dar
una parte y decirle a los demás que estaban entregando todo.
Cuando nada se lo había exigido. No era una exigencia. Esto es
propiedad de ustedes. Nadie se obligó a hacer esto.
Y habiéndolo vendido, podrían haber hecho lo que quisieran
con el dinero. No estábamos aquí con la cuota, la familia Julana
todavía nos deben. Creo que Ana, Nils y Zafir no
han traído su ofrenda. No, nada de eso. Como en algunas
iglesias hoy en día, hasta ese extremo, logran esos charlatanes,
ladrones, estafadores. No, nada de eso. Perdieron toda la recompensa.
Perdieron la herencia, perdieron la recompensa, perdieron sus
vidas. descalificados de la competencia. ¿No? ¿Acaso esto no es lo que
pasó al principio y al día de los hechos? Y luego un temor
sobrevino Por eso dijo Pablo, temor, persuadimos del temor
del Señor. Y luego vino un temor sobre la
iglesia, sobre los creyentes, incluso en otras partes. Y luego
hay un punto ahí que llegan al extremo que dice que ya no querían
juntarse con ellos. Personas que habían solicitado
la membresía en su iglesia decían, ¿Cómo vamos a entrar a la membresía
de esa iglesia? El Dios en esa iglesia mató a estas personas que estaban
trayendo una buenísima ofrenda. ¡Ese Dios los mató! Persuadidos por otro tipo de
miedo, optaron por lo mejor. ¡Déjanos fuera de ese! ¡Ese es
un mal negocio! Ahora, déjenme ver. Primera de Corintios, por favor,
y con esto tenemos que terminar. Llegamos a mitad del camino otra
vez. Primera de Corintios 9, ¿lo tienen? Primera de Corintios 9, para
concluir, íbamos a llegar a este asunto de la flojera espiritual. Y vamos a hablar de esto también
el día de hoy. Aquí están mis apóntices. La flojera espiritual. Pero por pura flojera no llegamos. Es un asunto, es una mala broma
de risa y ya no, es un asunto de lágrimas. Porque hay una muchedumbre
de personas que van a perder la recompensa simplemente por
su flojera. Nada más. Son esas personas perezosas,
flojas, indolentes, que en su peregrinación hasta el Cielo,
en los modelos 7 que tenemos de la vida cristiana, aunque
puede pasar, hay un nuevo modelo aquí. Estos son los que se duerman
por semanas y meses. y algunos de estos por años se
quedan bien dormidos en el camino hacia el cielo. Lo tendremos que dejar, vamos
a discutir esto de la flojera espiritual y sus causas. Se van a llegar al final de su
vida Y van a, Dios va a repasar, ¿qué pasó con estos? Son creyentes. Y se va a ver ahí, tres meses dormidos,
tres años, en un profundo sueño. El hermano dijo, Dios no lo necesita.
El hermano dijo, Dios hace su mayor obra cuando estamos dormidos.
Entonces, lo tomaron así, lo interpretaron así, estos oídores
expositivos, no hemos dejado el tema, y dijeron, me voy a
dormir para que Dios hágalo. Me voy a dormir. Pero no será cosa de risa. Tuviste todo este privilegio
como soldado, como atleta, como diácono, como ministro, como
siervo, como esclavo de Dios y los oficios, ¿no? Pescadores
de hombres y arquitectos y campesinos y administradores y mayordomos
y cantidad de argumentos que describen aspectos de lo que
hemos de hacer con nuestras vidas en su servicio y estos se la
pasaron dormidos. ¿Dormidos? o distraídos con otras
cosas. Les hubiera sido mejor simplemente
dormirse, como veremos. No, no lo vamos a ver. Ahora
hay que terminar con esto. Ya lo tienen, 1ª de 49. No, aquí
llegamos para aterrizar. 1ª de 49. Y los que dicen, no, eso está
negativo, difícil. Hermanos y hermanas, perdónenme. Yo simplemente estoy tratando
de persuadir a alguien. Persuadir. Comenzando conmigo mismo, con
mí mismo. Termino este sermón y créanme,
estoy más persuadido que nunca de que esto es así. En la medida en que Dios haga
la obra de suadirnos a todos, no vamos a tener esta catástrofe
de lo que vimos del 94% de los trabajadores en China, en Japón,
que odian su trabajo y odian su jefe. ¿Se acuerdan? del 85% a nivel mundial de personas
descontentas, frustradas y enojadas con su chama. Y yo preguntaba en uno de los
sermones, ¿no serán las cifras acercadas del mundo cristiano? Lo vimos con Caleb, volveremos
a Caleb. ¿Qué es lo que vio Caleb? ¿Cómo le impactó? Ya a los 85
años, más motivado que nunca. Primero de 49, ¿ya lo tienen? Este texto lo han explicado mil
veces, entonces déjame buscarlo aquí en esta biblia que está
deshecha. Primero la lectura, con esto
concluimos. La lista de cosas que Pablo hacía
es el prefacio a este texto. El texto que citamos, hay de
mi, si no anunciar el Evangelio, el versículo 16, no tengo de
nada que van a gloriarme, jactarme, me ha sido impuesta una disposición,
no es una palabra técnica, no, una necesidad, la versión antigua,
es mi deber, no puedo hacer otra cosa salvo anunciar el Evangelio
cumpliendo con su llamamiento apostólico, por lo cual si lo
hago, de buena voluntad, premio tendré. Y si no lo hago así,
¿no? Entonces, no estoy cumpliendo
con algo que Dios mismo me ha encargado. Sigo siendo responsable. Eso es un argumento fabuloso
para persuadirnos. Dios no se va a dar por vencido. Dios nos mantiene responsables. Y entonces, ¿por qué no cumplir
de buena voluntad? Y luego, ¿cuál es mi recompensa?
Esto todo es un gran tema acerca de por qué no recibía dinero.
Como nosotros, nadie nunca lo ha entendido, 40 años en este
país yo nunca he recibido ni un quinto de ninguna iglesia
mexicana, ni lo haré nunca. Cero, ¿no? Como este es el modelo
aquí, sin ver los detalles. Luego, se hizo el esclavo de
todos. en el 19, siendo libre para con
todos, literalmente se habían esclavizado. Para ganar al mayor
número posible, a esto volveremos, ese es otro gran tema. Pablo
entiende, se van a ganar, se van a convertir X número de personas. Esto nunca va a cambiar. Dios
es El sembrador, Dios es el evangelista, Dios es el que da el crecimiento,
Dios es el que convierte el corazón en tierra buena, esto es la gracia
de principio a fin. Pero yo quiero ser el instrumento
usado por este Dios para ganar al mayor número posible de estas
personas. Por lo tanto, me he hecho a los
judíos como judío para ganar a los judíos, no los que dicen,
no hermano, eso me suena como el arminianismo. No. Yo no voy a decir ni que me suena
como calvinismo. Tampoco. Es Biblia. No. Basta con ser la Biblia. Para
ganar al mayor número de judíos, esclavo de ellos. Para los que
están sujetos a la ley, los mismos judíos, aunque yo no estoy sujeto
a la ley, pero por ganar al mayor número de ellos, entraba a la
Senagoga el día sábado y les predicaba para dar un ejemplo
exacto de cómo cumplía con esto. aunque el día de adoración bajo
Nuevo Testamento no es el sábado, es el domingo. Las pruebas son
contundentes de esto. Y a los que sin ley, los pueblos
sentidos, como si yo fuera sin ley, pero no soy una persona
sin ley, estando yo en la ley de Cristo, bajo, yo no soy una
persona que vive sin leyes. Mi relación con la ley es con
el Cristo que la cumplió en mi lugar y con el Cristo que me
dice, si me amas ahora, guardar mis mandamientos. Esa es la ley
de Cristo. Para ganar a los que estaban
sin ley. Me he hecho a los débiles. En nuestra versión antigua es
un juego de palabras. Palabras flacos. En vez de débiles. Para ganar a los débiles. La
versión antigua de flacos. A todos me he hecho todo. Para
que de algún modo. Es un juego de palabras basado
en la palabra todos. Para que de alguna manera salve
a algunos. Esto es el prefacio. Tremendo
este texto. Lo vamos a ver en otro estudio.
Lo conocemos. ¿Listos para concluir ahora?
¿Qué dicen? Yo hago todo esto por causa del Evangelio para
hacerme, ¿no? Fundamentalmente participante
de nuestra versión antigua. Para hacerme cómplice. Es una
palabra técnica que habla de tener una parte, ¿no? Si no me equivoco, es la palabra
griega, la base es cohenonía, sin discutir eso. Estoy cansado
por eso, digo, pudiera estar equivocado. A veces, si yo digo
cosas equivocadas, corríganme después, ¿no? Cuando yo decía
hace unos meses, la esposa de Pedro enferma, y luego mi hermano
Ángel se mesa conmigo. Mi hermano pasó, suegra, la suegra. Yo traté de salir del dilema
diciendo, no quería ofender a las suegres. ¿Listos? Para ser compartisipe, ¿qué es
esto? Es nuestro tema. Es lo que predicamos
al principio. Los clientes somos una parte
de algo mucho más grande que cualquier de nosotros. Este algo
mucho más grande aquí se llama el Evangelio. Y dice Pablo, yo
quiero tener una parte en esta gran obra, la obra del evangelio. La obra evangelística es específicamente
el argumento aquí, ¿no? Basado en este evangelio. Y de
inmediato, esta ilustración, llevamos años predicando sobre
esto. Lo mencioné el domingo pasado.
Y con esto hay que concluir. ¿Acaso no saben que los que corren
en el estadio, todos a la verdad corren? Más tan solo uno lleva
el premio. Correr de tal manera que lo tengáis
ahora, sabemos que todos los clientes pueden ganar los premios,
pero hemos de correr como si esto fuera la verdad. ¿Tan solo
uno? ¿Ganará? ¿No? Aquí hay media
hora de argumento en este punto. No voy a pasar media hora, pero
tengo que decirlo. Esto es lo que se sobreentiende
en los deportes. No es el mundial y si tú llegas a octavos, a cuartos
de final. No, no, no, no. Si tú llegas
a la final y pierdes. Ocho veces hay un equipo de fútbol
americano que ha llegado. Ocho veces han llegado. ¿Cuál
sería la ciudad? Yo soy de Denver. Y tan solo
tres veces ganar. De nada sirve llegar. y no ganar. Esto es el argumento aquí. Tan
solo uno va a ganar, ¿no? Esto se sobreentiende. Pero aquí
todos pueden ganar, como vamos a discutir concluyendo en un
momento. Pero ustedes saben que esto es así. Corre de tal manera
que tú seas el ganador. Y luego todas las metáforas,
todas las ilustraciones, la lucha, aquí es la lucha griega. Y todos
se abstienen, se controlan estas personas, luchadores, profesionales,
no los de... No voy a decir. No voy a decir. No voy a decir, Omar, no voy
a decir. No estoy hablando de esos luchadores.
Estos son la verdadera lucha greca romana. Ellos, a la verdad,
lo hacen todo esto para recibir una corona corruptible. Ahí viene
el tema de coronas, que es nuestro tema de las recompensas. Más
nosotros, para recibir una corona incorruptible, y así la aplicación
de inmediato de las grandes ilustraciones aquí. Y dice, yo así, de esta
manera, estoy corriendo. Como si habrá un solo ganador,
yo quiero ganar. De esta manera, yo peleo. No
dando golpes al aire, no, no, no, todos somos buenísimos, no,
cuando se trata de, no, y así, es al aire, lo noqueamos, no.
Esto yo lo hago con un listel político, en mi mente les estoy
dando, no. No son de este país, no estoy
noqueando a nuestro querido presidente, no. No lo tomen así. Por favor, no. No dicen, no estoy
haciendo eso, no estoy fingiendo, no estoy jugando, no estoy dando
mis golpes en vano. Y luego la palabra hiero mi cuerpo
en el 27. Se traduce disciplino mi cuerpo.
Lo pongo en servidumbre. Le hago a mi cuerpo, le obligo
a obedecer una lista de reglas como en el atletismo. ¿Y todo
el asunto para qué? El box, el atletismo, la lucha,
para que habiendo yo predicado a otros, Yo mismo no vengo a
ser, y esto es nuestra palabra, descalificado de la competencia. No es perder mi salvación, no.
Dice, si yo no me dedico de esta manera a la obra que Dios me
ha encomendado, Dios me va a quitar a mí y se lo va a entregar a
otro. Yo seré descalificado. de la
competencia en relación con los premios. Pero con esto concluimos,
¿no? Cuán fácil es entender esto. La vida cristiana, una carrera.
La vida cristiana, una lucha. La vida cristiana, una pelea. La vida cristiana, un tipo de
combate. La vida cristiana, como atletas profesionales en plena
competencia. La vida cristiana, en donde nadie
está sentado viendo a los demás. Todos están en la misma competencia
con tal que sean creyentes. Todos y cada uno de los creyentes
están en la competencia. Todos y cada uno de los creyentes
pueden ganar o perder el premio, los premios. No es un solo ganador
aquí. La única pregunta que estamos
haciendo en esto. ¿Cómo estamos compitiendo? ¿Cómo
estamos corriendo? ¿Cómo estamos peleando? ¿Cómo
estamos luchando? Y como lo hemos dicho tantas veces, no estamos
compitiendo con ningún otro creyente. No estamos en competencia con
nadie más. Estamos luchando en contra de nosotros mismos. Estamos
peleando en contra de nosotros mismos. ¿En cuál sentido? En
el sentido de que tenemos una naturaleza corrupta, caída, pecaminosa,
que todavía sus restos y remanentes mueren en nosotros. Se llama
el viejo hombre. Sin discutir todos los argumentos
teológicos sobre el viejo hombre, que es la vieja identidad, que
técnicamente ya no existe. Los restos y remanentes del viejo
hombre todavía están en nosotros. Y hemos sido renovados tan solo
en parte. La glorificación, al entrar al cielo en cuanto al
alma, acaba con los restos y remanentes de nuestra naturaleza pecaminosa.
Estamos en un proceso en donde hay dos partes de nosotros que
están luchando. La carne contra el espíritu,
el espíritu contra la carne. Y los que andan diciendo, no,
Romanos 7 no describe este conflicto. Son auto engañados. No, no voy
a decir los nombres otra vez. A veces he dicho los nombres
de algunos de los que hablan así increíblemente. No, estamos luchando en cuanto
a nosotros mismos. Los restos y remanentes del viejo
hombre que están en cada uno de nosotros para hacer morir,
para mortificar. Esto no es de una vez para siempre,
es constante, continuamente. Y es el argumento aquí. La competencia
exige autonegación. ¿Por qué? Porque hay algo en
nosotros que se opone a esto. La competencia exige autodisciplina.
¿Por qué? Porque el viejo hombre no quiere
disciplinarse en nada. La competencia exige esfuerzo.
Porque los locos y perezosos no van a lograr Nada, nunca,
en ninguna competencia. Pongo mi cuerpo bajo disciplina
y le obligo a mi cuerpo, lo obligo a obedecer. Figurativamente hago
violencia a mi cuerpo. Pero Cristo lo explicó, la aplicación
es espiritual. Cuando dijo hay que cortar la
mano derecha, hay que sacar el ojo. hay que hacer violencia. El reino del cielo sufre violencia
y tan solo los violentos se apoderen de él. La violencia es espiritual. Pero en la práctica se había
esclavizado. Eso es el uso de su tiempo. Esas
son actividades en su vida. Esos son sacrificios necesarios.
Eso es poniéndose a la disposición de Dios para servir en el contexto
aquí, en el evangelismo. Hacía toda una lista de cosas
y concluyo diciendo lo que esto significa para nosotros. Pablo
no dejó nada de esto al azar, no, sin ningún plan, sin nada
previsto. Y como vamos a ver, la mayoría
de los creyentes que fallan en esto, el error acabo de señalarlo,
no planean obedecer. Es increíble, de domingo en domingo
no saben ni siquiera si van a ir o no al culto. No planean servir. No meditan, no preparan un plan
en donde van a hacer una lista de cosas. Son boxeadores, pero
no nada de entrenamiento, una agenda, un horario. No, yo soy
luchador, pero no tengo que. No, yo soy corredor y pretendo
ganar, pero el maratón fue hoy en la Ciudad de México y todos
aquellos que no sé cómo los dejaron. Creo que les sujetan alguna prueba.
Prueba previa, pero hay otros que se desmayaron, se colapsaron,
paró cardíaco. Por eso, no, es la misma. Es la Ciudad de México y yo no
tengo que disciplinar. Que así viven la vida cristiana,
desorganizada, no disciplinada, no planeada, ninguna meta fija,
nada. Es de día en día como, no, esa
es la cultura mexicana. Oh, ya, hermano, se está hablando
como uno de estos bandidos yaquis. No, yo soy un gringo y mi comentario
es válido, ¿no? Y es una parte de la cultura
contra la cual tenemos que luchar, ¿no? La vida desorganizada, no
planeada, Y hay más aquí. Todos tienen
estos atletas. Se disciplinan a sí mismos. Tienen
control sobre sí mismos. Incluso el atletismo es en gran
medida eso. Es la capacidad de controlar. En gran medida los músicos El
talento entra, son dones de Dios en algún sentido, pero tienen
que practicar año tras año, mes tras mes. Los mejores músicos
es día tras día, los mejores atletas. Esto es el fútbol americano. Es una competencia entre ellos.
Ahora, ¿quién puede llegar al campo de entrenamiento a las
5? Otros ya están llegando a los 4. Y lleguen ahí, hay algunos
ahí. Hemos estado aquí desde las 3
de la mañana. ¿Estaban dormidos ustedes en el fútbol americano? Esto es diario. Y luego, no es
tan solo esto. Es, ¿quién llegó primero? Y increíblemente,
los mejores serán los últimos que se van en la noche. Así es esto. Y saben que cuando
llegue la temporada que todo lo que habrán hecho para prepararse
en gran medida determinará lo que va a pasar en la temporada
regular de cualquier deporte. Estos son los ejemplos aquí.
¿Qué sabemos tú y yo de este tipo de obras? de servicio. Sabemos algo de esto. O lo pregunto de otra forma. Parece que a casi nadie le interesa
ganar ningún premio. Todos estos los tenemos que persuadir. Pero no vamos a persuadir a nadie
más. Si tú y yo no estamos persuadidos.
Y concluyo preguntando. Volvemos
a esto. ¿Estás persuadido de que esto
es así? Lo vas a demostrar. Como un buen
oído al expositivo, lo que son tus convicciones sobre esta realidad
como creyente, estoy hablando de los creyentes, lo vas a demostrar por lo que haces con el resto
de tu vida. Aquí estamos todavía con lo que
pudieran ser meses o años de vida, muchos o pocos, todos,
cada uno de nosotros. Y a esto no llegamos. Eso no
es de mirar atrás hacia lo que no se hizo. Eso es otra gran
parte de este tema. Estos atletas, esos, no, yo gané. Nadie se acuerda cuándo ganaron.
Y están ahí todavía con que, no, ustedes quédaten. Si ustedes,
sus fans, algunos leales quizás se acuerdan de algunos de ellos,
¿no? Hay un jugador de fútbol americano, Randy Gratishire.
Lleva toda mi vida adulta esperando para llegar a la sala de fama.
El mejor linebacker en la historia de la NFL. ¿Jugó en cuál ciudad? No me acuerdo cuál ciudad. Ahora,
a los 72 años de edad, va a llegar a la Sala de Fama. Es cliente,
René Grenadier. Y es uno de estos que fue tan
bueno que sí, algunos nos acordamos de él. Nadie más. Los demás están
viendo los de ahora. ¿Quiénes son los de ahora? ¿Qué
estamos haciendo ahora? ¿Qué haremos con esto ahora? Y Pablo como Caleb, lo vamos
a ver. Tenía sus ojos puestos en algo futuro. De eso no se
quitaban sus ojos. De eso no se quitaban sus ojos,
Caleb. Y de esto no podemos quitar nuestros
ojos tampoco y estoy hablando del día de encontrarnos cara
a cara con nuestro Señor.
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Series Oidores Expositivos
¿El Reino de Dios es diferente porqué Dios te ha usado a ti?
| Sermon ID | 91231626223021 |
| Duration | 1:34:51 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Corinthians 3:5-15; 1 Corinthians 15:58 |
| Language | Spanish |
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