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en nuestras Biblias, el libro
de Éxodo, capítulo treinta, pueden sentarse, vamos a leerlo sentado. Éxodo, capítulo treinta, el tema
del mensaje en esta mañana, el lugar de la adoración y la oración,
el altar del incienso, ese es el lugar de la oración. y vamos
a ver cuál es el lugar de la adoración también brevemente.
Éxodo capítulo 30 vamos a leer este capítulo completo. Manténgalo
abierto mis hermanos no cierre su biblia durante toda la exposición
del sermón y si le es posible si usted tiene a mano un lápiz
para tomar notas y un papel pues sería de mucha bendición para
su vida se lo garantizo. Éxodo 30 nos dice de la siguiente
forma Harás además un altar para quemar incienso en él. De madera
de acacia lo harás. Será cuerno de un codo. Será su longitud y de un codo
su anchura. De dos codos será su altura. Sus cuernos serán de una sola
pieza con él. lo revestirás de oro puro, su
parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos, y le
harás una moldura de oro alrededor. Le harás dos argollas de oro
debajo de su moldura. Los harás en dos de sus lados,
en lados opuestos, y servirán de sostén para las varas con
las cuales transportarlo. Harás las varas de madera de
acacia y las revestirás de oro. Pondrás el altar delante del
velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio
que está sobre el arca del testimonio, donde yo me encontraré contigo. A Aarón quemará incienso aromático
sobre él. Lo quemará cada mañana al preparar
las lámparas. Cuando Aarón prepare las lámparas
al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante
del Señor por todas las generaciones de ustedes. no ofrecerán incienso
extraño en este altar, ni holocausto, ni ofrenda de cereal, tampoco
derramarán libación sobre él, Aarón hará expiación sobre los
cuernos del altar una vez al año. Hará expiación sobre él
con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado una vez
al año por todas las generaciones de ustedes. Es santísimo al... Santísimo es al Señor. El Señor
habló también a Moisés y le dijo, cuando hagas un censo de los
israelitas para contarlos, cada uno dará al Señor un rescate
por su persona cuando sean contados, para que no haya plaga entre
ellos cuando los haya contado. Esto dará todo el que sea contado. Medio ciclo conforme al ciclo
del santuario. El ciclo es de veinte eras. Medio
ciclo es la ofrenda al Señor. Todo el que sea contado de veinte
años arriba dará la ofrenda al Señor. El rijo no pagará más
ni el pobre pagará menos del medio siglo al dar la ofrenda
al Señor para hacer expiación por sus vidas. Tomarás de los
israelitas el dinero de la expiación y lo darás para el servicio de
la tienda de reunión para que sea un recordatorio para los
israelitas delante del Señor como expiación por sus vidas. El señor habló a Moisés y le
dijo, harás también una pila de bronce con su base de bronce
para lavatorio. La colocarás entre la tienda
de reunión y el altar y pondrás agua en ella. Con ella se lavarán
las manos y los pies a Harón y sus hijos. Al entrar en la
tienda de reunión, se lavarán con agua para que no mueran.
También cuando se acerquen al altar a ministrar para quemar
una ofrenda encendida al Señor, se lavarán las manos y los pies
para que no mueran. Será estatuto perpetuo para ellos,
para Arón y su descendencia por todas sus generaciones. El señor
habló a Moisés y le dijo, toma también de las especias más finas
de mirra fluida, 500 siglos de canela aromática. la mitad 250
y de caña aromática 250 de casi a 500 siglos conforme al siglo
del santuario y 3.7 litros de aceite de oliva y harás con ello
el aceite de la santa unción mezcla de perfume, obra de perfumador,
será aceite de santa unción. Y con él ungirás la tienda de
reunión y el arca del testimonio. la mesa y todos sus utensilios,
el candelabro y sus utensilios, el altar del incienso, el altar
del holocausto y todos sus utensilios, la pila y su base. Los consagrarás
y serán santísimos. Todo aquello que los toque será
santificado. y ungirás a Arón y a sus hijos,
y los consagrarás para que me sirvan como sacerdotes. Y hablarás
a los israelitas diciendo, Este será aceite de santa unción para
mí por todas sus generaciones. No se derramará sobre nadie,
ni harán otro igual en las mismas proporciones. Santo es, y santo
será para ustedes. Cualquiera que haga otro semejante
o el que ponga de él sobre un laico será cortado de entre su
pueblo. Entonces el Señor dijo a Moisés,
toma especias, estacte, uña aromática y gálvano, especias con incienso
puro, que haya de cada una igual peso, con ello harás incienso,
un perfume, obra de perfumador, sazonado, puro y santo, y molerás
parte de él muy fino, y pondrás una parte delante del testimonio
en el tabernáculo de reunión donde yo me encontraré contigo. Santísimo será para ustedes,
y el incienso que harás no lo harán en las mismas proporciones
para su propio uso, te será santo para el Señor. cualquiera que
haga incienso como éste para usarlo como perfume será cortado
de entre su pueblo. Amén y Amén. Muy bien, mis hermanos. Este capítulo treinta es el gran
capítulo sobre la adoración. ¿Y por qué yo digo esto? Porque
aquí precisamente se dan las instrucciones para el altar del
incienso, el cual habla de la oración. ¿Pero por qué digo esto? Este capítulo nos dice que sólo
los redimidos pueden adorar a Dios. ¿Pero por qué yo digo esto? los
tres muebles en el, acuérdense, tenga pendiente mis hermanos
que hace dos domingos atrás nosotros veíamos el patio, el atrio, lo
que había en el patio, en el atrio, pero hoy regresamos al
lugar santo hoy esta, estas primeras indicaciones del altar del incienso
no está en el atrio del templo, del tabernáculo, está en el lugar
santo y aquí en el lugar santo habían tres tres utensilios y
los tres utensilios hablan de la adoración estaba el altar
del incienso que estaba en la puerta que dividía o en el velo
que dividía el lugar santo del lugar santísimo allí estaba el
altar del incienso también estaba la mesa para el pan de la proposición
que estaba a un lado y también estaba el candelabro de oro en
el otro lado. Eso ya lo vimos la hace domingos,
domingo, varios domingos atrás en la mesa para el pan de la
proposición y también el candelabro de oro. Pero al Señor le ha placido
que tuviéramos primero que ver cómo iban a ser preparados los
sacerdotes, las vestiduras de los sacerdotes para regresar
de nuevo entonces a ver el lugar santo. El lugar santo es donde
el pueblo de Dios se reúne, es el lugar donde se goza de la
comunión fraternal con Dios. Aquí no es donde se reúne el
pueblo para chismear, sino donde uno come de la persona de Jesucristo
representada en el pan de la proposición. es un banjete allí
y el altar del incienso es el lugar de la creación. ¿Pero por
qué digo esto? Preste atención para que no se
pierda, preste atención para que no se pierda. Vamos a leer
de nuevo el verso 1 y 2. Nos dice Harás además un altar
para quemar incienso en él, de madera de acacia lo harás, será
cuadrado de un jodo". Y entre paréntesis en nuestra
versión le dice 45 centímetros, preste atención allá. Será su
longitud y de un jodo, 45 centímetros, su anchura. de dos codos, 90 centímetros,
será su altura. Sus cuernos serán de una sola
pieza con él. Esas instrucciones, por eso quise
que usted viera lo que había entre paréntesis, que generalmente
no lo leo, porque no corresponden al pasaje original. Esas instrucciones
nos dicen a nosotros que era un altar pequeño. pequeño en
comparación con los otros no era grande era pequeño pero podemos
seguir leyendo verso 3 nos dice lo revestirás de oro puro su
parte superior sus lados en derredor y sus cuernos y le harás una
moldura de oro alrededor verso 4 le harás dos argollas de oro
debajo de su moldura lo harás en dos de sus lados, en lados
opuestos y servirán de sostén para las varas con las cuales
transportarlo. A pesar de que este era un mueble
pequeño, nosotros leemos que tenía anillos para que se le
pudiera meter las varas para cargarlo sobre los hombros de
los sacerdotes. Es decir, también era algo sagrado.
No tenían libertad ellos. Bueno, porque algo pequeño cualquiera
se lo pone al hombro y va con él. no se irreverenciaba aquel
lugar cuando el pueblo tenía que transportarse, cuando tenía
que transportarlo, cuando tenía que moverse en el desierto. Acuérdense
que este tabernáculo Esta tienda de campaña, en otras palabras,
era algo movible porque ellos estaban en el desierto. Ellos
recibieron estas ordenanzas en el desierto. Ellos tenían que
caminar con estos materiales. Entonces aquí nosotros vemos
que de toda forma, a pesar de que era algo pequeño, ellos tenían
que cargarlo sobre los hombros con las varas. Verso 6, brincamos
un verso. Verso 6. Es decir, estaba allí
a la entrada del Lugar Santísimo. En el lugar santo donde estaba
este altar, allí los sacerdotes entraban diariamente, pero acuérdense
que el lugar santísimo era aquel lugar donde solamente el sumo
sacerdote podía entrar una sola vez al año. el día de la expiación. Entonces, este altar estaba ahí,
delante del velo, dentro del lugar santo, pero a la entrada
del lugar santísimo. Fue puesto allí mismo, delante
del velo, Y el arca del testimonio y el propiciatorio, acuérdense
el arca donde estaban las dos tablas de la ley, donde estaba
la vara de Arón que reverdeció y donde había una muestra del
maná, estaba en el lugar santísimo. Amén. Pero el altar estaba en
el lugar santo, el lugar de adoración. Verso 7. A Arón quemará incienso
aromático sobre él. Lo quemará, ¿cuándo? Cada mañana
al preparar las lámparas. Acuérdense, las lámparas del
candelabro. Cuando Arón prepare las lámparas al atardecer, ¿qué
va a hacer también? quemará incienso. Habrá incienso
perpetuo delante del Señor por todas las generaciones de ustedes. Este no era un altar para sacrificios,
a diferencia del altar que estaba en el atrio, el que estaba en
el patio, el que estaba afuera. Este era un lugar para ofrecer
incienso. Verso 9. No ofrecerá incienso
extraño en este altar, ni holocausto, ni ofrenda de cereal, tampoco
derramarán libación sobre él. Este no era un altar de sacrificio,
no se sacrificaban animales, los animales se sacrificaban
afuera, en el atrio. Aquí, en este altar, sólo se
debía ofrecer incienso sobre ese altar. Y este altar, vuelvo
y repito, habla de la oración. Y sabemos esto porque precisamente
la Biblia usa el incienso como un símbolo de la oración, como
un símbolo de la alabanza en muchos lugares. Yo quiero invitarle
que usted busque o anote el Salmo 141, verso 2. mire lo que nos dice Salmo 141 verso 2 sea puesta mi oración
delante de ti como incienso el altar de mis manos como la ofrenda
de la tarde Pero si nos vamos también a Apocalipsis, el último
libro de la Biblia, Apocalipsis capítulo 8, verso 3, nos dice
de la siguiente forma, preste atención. Otro ángel vino y se
paró ante el altar con un incensario de oro y se le dio mucho incienso
para que lo añadiera a las oraciones de todos los santos sobre el
altar de oro que estaba delante. del trono. ¿Tomó nota? ¿Tomó nota? Entonces, este altar
nos habla acerca de las oraciones conforme a por lo menos esos
dos pasajes bíblicos que le acabo de mencionar. Hace un ratito
yo les decía a ustedes que todo este simbolismo, todos estos
ritos tuvieron su fiel cumplimiento en Cristo Jesús. Por eso ya nosotros
no usamos incienso acá. Por eso ya decimos que el incienso
sobra cuando se celebra en las misas católicas romanas, porque
ya todo tuvo su cumplimiento en Cristo. Ahora, si algo nosotros
podemos aprender para nosotros acá, hoy en día, acerca de este
altar aquí en Éxodo XXX, es que precisamente este altar simboliza
las oraciones de los santos. esas oraciones que deben de ser
ofrecidas al Señor constantemente. Nosotros tenemos un ejemplo precioso
de alguien que conforme a la costumbre del sacerdocio le tojó
en suerte ofrecer incienso al Señor entrando en este lugar
santo. Este hombre se llamaba Zacarías. Lucas, capítulo 1, verso 9, nos
habla acerca de él. Dice así, Vamos a ver desde el verso 8,
Lucas 1, 8 y 9. Pero aconteció que mientras Zacarías
ejercía su ministerio sacerdotal delante de Dios, según el orden
indicado a su grupo, conforme a la costumbre del sacerdocio,
fue escogido por sorteo para entrar al templo del Señor y
quemar incienso. Zacarías era miembro de la tribu
de Leví, del grupo de los sacerdotes y servía en el templo y en estos
versículos de Lujas 1, 8 y 9 nosotros leemos que él estaba sirviendo
ante el altar del incienso y que lo hacía durante el tiempo que
le correspondía hacerlo durante la hora que Dios había ordenado
Y el incienso se asocia con la oración en este versículo. Y
el evangelista Lujas principia cronológicamente su libro con
Zacarías ante el altar del incienso. En otras palabras, mire lo que
ocurre. Hacía alrededor de 400 años que
Dios no hablaba por labio de ningún profeta. 400 años cuando
esto ocurrió en Lucas 1. El último profeta a que se tiene
mención de él es Malaquías y ese profeta había dicho aquí yo envío
mi mensajero delante de mí quien preparará el camino. Esa fue
la última profecía que dio Malaquías. y precisamente habían transcurrido
400 años donde ya Dios no había vuelto a hablar entre Malaquías
y cuando ocurrió este acontecimiento. En otras palabras, Dios vuelve
y habla en el altar del incienso, en el altar de la oración después
de haber pasado un silencio de 400 años. Y Dios habló a Zacarías, si usted
ha seguido, o si no ha podido venir los miércoles, le informo
que Zacarías fue el padre de Juan el Bautista. Y Juan el Bautista
fue ese precursor del Mesías, del cual el Señor ya había profetizado
en Malaquías, que era el que habría de preparar camino al
Mesías. ¿Se acuerda de ello? Si no, léalo
ahí en Lucas 1, léalo en su casa. Entonces por esa razón nosotros
también vemos que el incienso es una figura del Señor Jesucristo,
nuestro intercesor. A Aarón, volviendo aquí a Éxodo
30, ministraba en el lugar de adoración. Y en este sentido
particular, Aarón es una figura de Cristo. Los sacerdotes cuando
ministraban allí eran una figura de Cristo. A pesar de que también
Hebreos 7 y Hebreos 9 nos dice que Jesús es sacerdote, ¿según
cuál orden? Según el orden de Melquisedec.
Muy bien. Y allí nos dice, Hebreos 7, Hebreos
9, nos dice que Cristo se ofreció en la cruz y murió llevando nuestros
pecados. Su carne se rasgó y también el
velo del templo cuando Él murió se rasgó. El velo del templo
que separaba el lugar santo del lugar santísimo. Ese altar del
incienso hoy está en el cielo y nosotros acudimos a él mediante
Jesucristo. Mediante Jesucristo. Él es Jesucristo,
nuestro gran intercesor. Cristo está en el cielo y el
altar habla del lugar donde Él está. Cuando nosotros acudimos
a Dios en oración, tenemos que acudir a Él. por medio de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo. Hay muchas personas en nuestros
tiempos que dicen que pueden llegar directamente a Dios ahora
que son salvos, pero eso no es verdad, mis hermanos. Usted y
yo nos acercamos a Dios por medio de Cristo, siempre. Es así. Esa es la gran verdad. libertad
de acercarme a él, a Dios Padre, por mis propios medios, a pesar
de que he sido salvado. Usted no tiene libertad de acercarse
a él por sus propios medios. Usted siempre va a necesitar
la mediación de Cristo Jesús. Amén. Tenga eso muy en cuenta. Es Cristo Jesús quien nos trae
a la presencia de Dios. Cristo está en el cielo ahora
mismo, nos dice la palabra, sentado a la diestra del Padre, intercediendo
por nosotros. Era maravilloso para los israelitas
en su tiempo saber que el sumo sacerdote estaba o el sacerdote
estaba ante el altar del incienso en el tabernáculo ofreciendo
incienso por ellos era maravilloso pero era algo que siempre movía
preocupación al pueblo de Israel ¿por qué? porque podría darse
el caso de que ese sacerdote ofreciendo incienso estuviera
en pecado y el juicio de Dios viniera sobre el sacerdote y
sobre el pueblo a causa del pecado del sacerdote Es maravilloso
para nosotros tener, mis hermanos, saber, conocer, tener la plena
seguridad y certeza que Jesucristo, nuestro gran Sumo Sacerdote,
ahora mismo, constantemente, también está orando, intercediendo
por nosotros ante el trono del Padre. Un Sumo Sacerdote sin
pecado, sin temor, Cristo está en el cielo intercediendo por
aquellos que han venido en arrepentimiento y fe delante de Él. Usted ha
venido en arrepentimiento y fe delante de Él, Él intercede por
usted al Padre. Yo estoy muy agradecido de que
Él está haciendo esto por mí, porque si Él no estuviera orando
por nosotros, hermanos, es muy poco lo que lograríamos aquí
en la tierra. Es muy poco lo que lograríamos
aquí en la tierra. Qué cosa más preciosa es que
nosotros podemos darnos, si pudiera utilizarse esa palabra, darnos
el lujo de decir que tenemos un gran sumo sacerdote que intercede
por nosotros en el cielo. Dios oye nuestras oraciones por
lo que Cristo es, por lo que Él hizo por nosotros en la cruz
del Calvario. esa es la razón por la que Él
oye nuestras oraciones, por lo que Él ha hecho por nosotros. Ahora bien, Efesios capítulo
1, verso 6, nos dice a nosotros que nosotros fuimos salvos para alabanza de la gloria
de su gracia. Por la gracia de Jesucristo,
el Señor nos acepta en el Amado. Somos merecedores de estas bendiciones
por Cristo Jesús, por nuestro Señor, por nuestro Salvador. Pero algo muy importante que
nosotros debemos de tomar en cuenta es que cuando, así como
Él nos acepta en el Amado, también se nos invita a escucharle a
Él. Nosotros vemos en la palabra
del Señor que cuando Jesús en diferentes manifestaciones, en
el bautismo, en la transfiguración, se oyó una voz del cielo que
decía, este es mi Hijo amado, a Él oíd, a Él oíd. Debemos de escuchar su palabra,
debemos de escuchar lo que él ha hablado en su palabra, pero
también debemos de orar por medio de él. Jesucristo nos dice en
Juan 14, 14, si alguien pide algo en mi nombre, yo lo haré, yo lo haré. Y eso es lo que significa orar
en el Espíritu. Se va nos provolviendo a Éxodo
capítulo 30. Hay una peculiaridad que nosotros notamos del lugar
santo. Y es que en el lugar santo solamente los sacerdotes podían
adorar allí. Solamente los sacerdotes podían
ofrecer incienso allí. Solamente los sacerdotes podían
entrar allí. Solamente los sacerdotes podían
comer del pan de la proposición. Incluso nosotros tenemos en II
de Crónicas, capítulo 26, la historia del rey Usías. Usías, siendo rey, fue afligido
con lepra cuando él trató de meterse al lugar santo. Incluso el que tenía esa alta
posición cuando trató de entrar al lugar santo, fue afligido
con lepra. Mis hermanos, ¿qué nosotros aprendemos
hoy acerca de esto? Que es real y efectivamente sólo
los sacerdotes pueden orar. Sólo los sacerdotes pueden ofrecer
oraciones al Señor. Hay mucha tontería vana y sentimental
de que se habla en nuestro entorno de que cualquier persona puede
acercarse a Dios en oración. puede ofrecer sacrificios de
alabanza al Señor. Cualquier persona puede hacerlo.
Y no es así, mis hermanos. No todo el mundo puede acercarse
a Dios. No todo el mundo puede orar al
Padre. Solamente los sacerdotes pueden
hacerlo. Ahora, ¿quiénes son los sacerdotes?
¿Los sacerdotes romanos? ¿El que se viste con una toga? o todo aquel que ha nacido de
nuevo. El Señor nos dice en su Palabra que ha hecho de nosotros,
de todo lo que le hemos conocido, un reino de sacerdotes. Usted y yo somos sacerdotes del
Dios Santo. Somos llamados a ofrecer a Dios
ese incienso que representa las oraciones a Dios. Somos llamados a ministrar en
este lugar, en la misma presencia del Señor. Somos llamados a venir
delante de la presencia del Señor por los méritos de Cristo y traer
nuestras oraciones, pero también las oraciones de otras personas. Interceder al Padre por otras
personas. Mis hermanos, El altar del incienso
es el lugar donde se acercan los sacerdotes. El altar del
incienso es el lugar donde usted viene en oración al Padre, no
con sus propias fuerzas, sino por los méritos de Cristo. Es
el lugar que Dios ha provisto para que usted se acerque a Él
y para que usted lo haga constantemente. La única oración que puede orar
el pecador antes de conocer a Cristo es esa oración que elevó el publicano
cuando estuvo también en esa misma condición a la entrada
del templo. ¿Cuál fue la oración que oró
el publicano? Que nosotros encontramos en una de las parábolas de Cristo
Jesús. Dios, sé propicio a mi pecador. Esa es la oración que
debe de hacer el que no conoce al Señor. Es la única oración
que el Padre recibe. Es la única oración que el inconverso
tiene y debe de hacer para arreglar cuentas con el Señor. No hay
otra forma. Yo no veo razón para que usted,
siendo sacerdote del Dios Santo, llamado a ofrecer oraciones a
Dios Padre a través de Cristo Jesús, no veo razón para que
usted le pida la oración a un inconverso, a alguien que no
ha conocido al Señor. Dios solamente oye la oración
del pecador. cuando viene delante de él en
arrepentimiento y fe, así como oró ese publicano, sé propicio
a mi pecador. Es la única oración que Dios
escucha de aquel que no conoce al Señor. Y esa es la oración
que debe de invitarse a la persona a hacer delante del Señor. Nosotros como sacerdotes sí somos
llamados a ofrecer constante oración delante del Padre. constante oración. El versículo 8 nos dice algo,
puede leerlo, éxodo 30, allí nos dice que debe de haber incienso
perpetuo delante del Señor por todas las generaciones de ustedes.
Debe haber una alabanza, una oración perpetua a Dios. Primera de Tesalonicense 5, 17
nos dice que debemos de orar sin cesar. el incienso debía
de ser ofrecido en la mañana y en la tarde así debe de ser la oración del
creyente así debe de ser su vida delante del padre cuando usted
se acerca a Jehová Dios cuando usted viene a Jehová Dios en
oración usted debe de hacerlo en clamor a Jehová, a Jehová,
Dios Padre. Creo que le están diciendo algo
ahí a José Miguel. Cuando el sumo sacerdote entraba y ofrecía
el incienso sobre el altar, pasaba un rato en el tabernáculo. La
fragancia de aquel incienso penetraba sus vestiduras, penetraba sus
vestiduras. ¿Y qué decía esto? ¿Qué decía esto? Que cuando salía,
salía impregnado de ese olor, de ese olor. En otras palabras,
estaba llevando el desodorante que se necesitaba. Luego de ofrecer
el incienso en aquel lugar. Mis hermanos, permítan, permita
que sus oraciones suban a Dios como incienso fragante. Permita que sus oraciones suban
a Dios como incienso fragante y que cuando usted salga de la
presencia del Señor, ese olor impregne a los que le rodean
también. Que la gente sepa que usted estuvo
en la presencia del Señor. Que la gente sepa que usted estuvo
en la presencia del Señor. Otra cosa que nosotros vemos
acá, mis hermanos, también a partir del verso 2 y 13, es que para poder adorar, para poder
ofrecer al Señor, la persona tenía que ser redimida. Eso es
lo que nosotros leemos allí. Ese es el segundo requisito de
la adoración. Tenían que ser comprados. Todos los que adoraban tenían
que ser redimidos. Sólo los redimidos pueden adorar. ¿Adora usted al Padre en espíritu
y en verdad? ¿O le cuesta trabajo adorar,
darle sentido a lo que usted hace? Quizás es porque todavía
no ha sido redimido por el Señor. Esto es lo que simbolizaba esto,
toda persona tiene que ser contada, toda persona tiene que llevar
esta ofrenda, no importa la posición económica que tenga, tenía que
ser el mismo pago por todo. El precio de la redención. Esto
nos habla de Cristo. Fuimos comprados nosotros a precio
de sangre. Y luego de que somos comprados
a precio de sangre, usted sabe que ocurre. que tenemos que ser lavados por
esa sangre y luego constantemente volver a lavarnos al ser expuesto
a la Palabra. ¿De dónde yo saco esto? Precisamente,
verso 17. El Señor habló a Moisés y le
dijo, harás también una pila de bronce con su base de bronce
para lavatorio, la colocarás entre la tienda de reunión y
el altar. y pondrás agua en ella, entre
la tienda de reunión y el altar, no el altar del incienso, el
altar que estaba afuera en el atrio. Entonces estaba allí entre
la tienda de reunión donde se entraba al lugar santo y el altar
y pondrás agua en ella, con ella se lavarán las manos y los pies
Aarón y sus hijos, al entrar en la tienda de reunión se lavarán
con agua para que no mueran, también cuando se acerquen al
altar a ministrar para quemar una ofrenda encendida al Señor. No solamente deben de ser redimidos
los que adoran sino que también deben ser lavados. y eso nos
trae a la fuente. Es allí donde Dios arregla la
cuestión del pecado, allá afuera, donde se encarga de nuestro pecado.
En primer lugar, nosotros tenemos que ser lavados por la preciosa
sangre de Cristo Jesús. La sangre de Cristo nos cubre,
solamente nos libra del pecado. Eso también es otro error en
el mundo evangélico, que la sangre de Cristo te cubra, pero de que
la sangre de Cristo solamente cubre de pecado, ¿de qué más
va a cubrir? ¿Cómo la sangre de Cristo va
a cubrir a un inconverso? Mis hermanos, somos muchas veces
ignorantes de la palabra de Dios y no llevamos de palabras que
escuchamos a cada esquina. La sangre de Cristo solamente
nos cubre de todo pecado, tenemos que ser lavados en esa sangre.
El sacerdote no podía entrar al tabernáculo y servir a menos
que primero se hubiera lavado. Eso habla acerca de ser lavados,
de ser purificados por la sangre de Cristo. Para poder oficiar en el lugar
santo tenían que ser lavados. Una persona que no es lavada
pues no puede adorar a Dios. Puede hacer mímicas. con sus
labios. Estoy adorando, pero no lo puede
hacer. Pero otra cosa, mis hermanos,
es que luego de haber sido lavado, vamos a volvernos a ensuciar
en el mundo. Y por esa razón tenemos que volvernos
a lavarnos. Y ese gran simbolismo que nosotros
también lo vemos en Jesús cuando lavó los pies a sus discípulos
en Juan 13. ¿Se acuerdan? Que comenzó a lavar
los pies de sus discípulos Nosotros todavía hoy necesitamos acercarnos
a la fuente, hermano. Eso era lo primero que hacían
los sacerdotes, si iban al altar de bronce, si iban a ofrecer
incienso, tenían que ir al altar, tenían que ir a ese lugar, a
ese lugar donde se lavaba. Era muy importante. Entonces nosotros tenemos que
ir constantemente, luego de haber sido lavados por la preciosa
sangre de Cristo, tenemos que ir constantemente a la Palabra
y ser entonces expuesto a esa Palabra para ser purificado,
para que entonces podamos estar en la presencia del Señor. Es
lo que nos dice 1ª de Juan 1.9, que si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos,
como dice 1ª Juan 1.9, limpiarnos de toda maldad. Limpiarnos de
toda maldad. Nosotros debemos de acudir constantemente
al Señor, si queremos ser usados por el Señor. Tenemos que estar
limpios delante de la palabra del Señor en la que nos muestra
la condición. Y esta fuente estaba hecha precisamente
de bronce. y nosotros sabemos que este bronce
había sido tomado de esos espejos de bronce que habían ofrendado
las mujeres que en aquel entonces no habían espejos de vidrio como
los conocemos hoy en día y eran de este material de bronce donde
las personas podían ver sus impurezas entonces esto nos habla acerca
de eso, revelaban lo sucio, el pecado ese era el propósito de
la fuente Por esa razón la fuente describe a la Palabra de Dios. La Biblia es un espejo. Cuando
nosotros miramos revela, cuando miramos la Palabra revela nuestro
pecado. Luego debemos de confesar ese
pecado y arrepentirnos de él para obtener limpieza, para poder
ofrecer sacrificios al Señor, sacrificios de alabanza. Todo domingo antes de que usted
entre a la iglesia usted debe de confesar sus pecados. No diga
usted que usted no se ensucia, no diga que usted vino inmaculado
delante del Señor, porque por naturaleza somos pecadores. Debemos
confesar nuestros pecados a Él y ser lavados antes de entrar
para adorarle. Dios no acepta la adoración hasta
que no se eleva de un corazón limpio. Dios no acepta esa adoración. Nosotros vemos otra cosa que
Dios ordena acá, versos 30, versos 25 al 27, cómo debía de prepararse
el aceite para ungir. Verso 30, quienes debían de ser
ungidos para servir como sacerdote, Aarón y sus hijos. Ahora, ¿qué
es lo que nos unge hoy a nosotros? ¿Qué es lo que nos unge hoy a
nosotros? ¿Cuál es el aceite que nos unge hoy a nosotros?
El Espíritu Santo. El Espíritu Santo, la unción
del Espíritu Santo. Nosotros tenemos una unción que
nos capacita para entender la Palabra de Dios. Por eso la Biblia
se está haciendo una realidad en tanta gente hoy por diferentes
medios, especialmente a través del púlpito. El Espíritu de Dios
usa la Palabra de Dios y sólo el Espíritu la puede ungir. Usted
no tiene que ir a un lugar donde un supuesto apóstol, profeta
o lo que sea y dejar que le eche aceite, ya eso tuvo su cumplimiento
en el antiguo pacto. Es posible para usted ir hoy
delante del Señor ahora mismo y decirle Dios mío abre mi corazón
y mente para que yo entienda tu palabra. Eso es lo que nos
dice Primera de Juan 2.20, anótelo, nos dice, ustedes tienen la unción
del Santo y todos ustedes lo saben. Yo no necesito que alguien más
me unga. El Espíritu Santo es el que puede
abrir su mente, es el que puede abrir su corazón. Cuando usted
se esfuerza por entender la Palabra, el Señor aplicará esas verdades
a su corazón. Esas bendiciones llegarán a su
corazón. Entonces pídale al Señor que
el Espíritu Santo haga la Palabra de Dios real a su corazón y entonces
usted tendrá un verdadero gozo. Por esa razón oramos por la iluminación
del Espíritu Santo al inicio de toda predicación. Y por último tenemos el incienso. Nosotros vemos en el versículo
37, ¿de qué estaba compuesto este incienso? Estaba compuesto
de, verso 34, especias aromáticas, estacte, uña aromática, gálvano
e incienso puro. El stacked era una goma resinosa
que fluía de los árboles de la montaña de Galahad. Se llamaba
el bálsamo de Jericó. La uña aromática emana de una
especie de mariscos que se asemeja a un cangrejo del mar. El gálvano
se tomaba de las hojas de una planta de Siria. Y en cuanto
al incienso puro, no se sabe lo que era. Miren que le definí
de dónde se sacaba cada cosa, pero el incienso puro es una
fórmula que ya se ha perdido. No conocemos de dónde se sacaba
ese incienso, así que cuando usted oiga hablar de que están
ofreciendo incienso puro, no es ese incienso, no se conoce.
El incienso que ofrecen los católicos romanos en las misas, eso no
es el incienso que nosotros le hemos sacado. Aprenda eso. Lo cierto es que la mistura,
la combinación de estas especies exudaba un incienso fragante
y nos dice aquí que no debía ser duplicado ni sustituido,
como dice el verso 38, cualquiera que haga incienso como éste para
usarlo como perfume será cortado de entre su pueblo. Mis hermanos,
Nosotros aquí aprendemos algo bello, algo precioso para nuestras
vidas, lleno de gran simbolismo, lleno de gran simbolismo. Este
altar representa al Hijo de Dios en su naturaleza humana, el altar
del incienso. Esa intersección continua de
Cristo delante del trono del Padre, del cual nosotros podemos
hacer uso y somos llamados a hacer uso diariamente. Aquí se le pedía a Arón que ofreciera
incienso en la mañana y en la tarde. Nosotros no tenemos un
mandato específico de que hay que hacerlo en la mañana o en
la tarde, no lo tenemos, pero sí se nos manda específicamente
a orar sin cesar, a orar sin cesar, a orar sin cesar. Y nosotros tenemos que hacerlo,
y necesitamos hacerlo, y se nos urge hacerlo. Hay que estar constantemente
en la presencia del Señor. Usted debe de sacar un tiempo
para estar en la presencia del Señor. Es necesario hacerlo así. Tenemos que constantemente, mis
hermanos, ir a la presencia del Señor y lavarnos, como podemos
ver acá, para poder ofrecer alabanzas al Señor. Eso es lo que vemos
acá, Arón tenía que lavarse constantemente. Esto nos enseña, mis hermanos,
a presentarnos diariamente ante Dios, a renovar diariamente nuestro
arrepentimiento por el pecado, nuestra esperanza en la sangre
de Cristo, en la sangre de Cristo para remisión de pecado, porque
muchas cosas nosotros ofendemos a diario. Por eso necesitamos ir constantemente
a la presencia del Señor. Para estar en su presencia tenemos
que ser lavados por su palabra. Este altar nos habla, vuelvo
y repito, acerca de la oración y de la adoración. Es el lugar
donde nosotros debemos de ofrecer nuestras alabanzas, debemos de
ofrecer nuestras acciones de gracias, debemos de ofrecer nuestras
súplicas a Dios. Debemos de hacerlo con un corazón
sincero, humilde, delante de su presencia. El Señor nos ha
concedido eso. Si usted quiere recibir las bendiciones
de ser llamado Hijo de Dios, pues entonces usted tiene que
hacer un esfuerzo consciente de estar en la presencia de Dios
constantemente, de ir a su Palabra, de escudriñar su Palabra, de
que su Palabra sea quien le purifique, le lleve cada día por esos caminos
de santidad. Usted cuenta con la unción. Si
usted ha conocido al Señor, usted cuenta con la unción del Espíritu
Santo. Usted tiene la capacidad de hacerlo
porque le ha sido dado el Espíritu Santo. Ahora, la pregunta que
usted debe de hacerse, ¿soy yo creyente? He acudido al altar del holocausto
primero allá afuera, he arreglado cuentas con el Señor, he recibido
el regalo de la salvación de ese Señor salvador que ha sido
ofrecido por mis pecados, lo he aceptado. Porque acuérdense
que antes de entrar al lugar santo, al lugar de la oración,
estaba el lugar de los sacrificios. ¿Realmente usted ha aceptado
a Cristo como su Señor y Salvador? Eso es lo primero. Y hoy es el
día, si usted no lo ha hecho, hoy es el día de recibir el regalo
de la salvación. Solamente usted tiene que venir
delante de Él y decir, el Señor, como dijo ese publicano, sé propicio
a mi pecador. O como dijo el que estaba colgado
al lado de Él en la cruz, Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino
y hacerlo de corazón sincero. No hay palabras mágicas, solamente
un corazón humillado, un corazón que esté dispuesto a obedecer
lo que el Señor ha establecido en su palabra luego de haber
recibido el regalo de la salvación. Así de sencillo. Vamos a estar
de pies, mis hermanos, y vamos a orar pidiéndole entonces que
tenga misericordia en nuestras vidas, y que para aquellos que
son cristianos nos conceda hacer uso de este altar del incienso
que son las oraciones de nosotros y venir delante de él día a día,
día a día y ofrecer nuestro incienso que son nuestras oraciones al
Señor, al trono de la gracia por Cristo Jesús. Amén.
El Lugar De La Adoración Y La Oración
Series Exodo
El capítulo 30 del libro del EXODO es el gran capítulo sobre la adoración. Aquí se nos da las instrucciones para el altar del incienso, el cual habla de la oración. Este capítulo nos dice que sólo los redimidos pueden adorar a Dios. Los tres muebles en el Lugar Santo hablan de la adoración: el altar del incienso, la mesa para el pan de la proposición, y el candelabro de oro. Aquí es donde el pueblo de Dios se reúne y se goza de la comunión fraternal.
Comunícate con nosotros a través del número: (809)234-7795 y el correo electrónico: [email protected]
| Sermon ID | 88221449394731 |
| Duration | 51:39 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Exodus 30 |
| Language | Spanish |
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