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Bien, buenos días, hermanos.
Vamos a hablar en esta mañana, entonces, acerca del amor de
Dios, que estamos yendo como en oriente, de atrás para adelante.
Vamos a leer 1ª de Juan, la Epístola Universal de Juan, y dar algunas
bases de lo que es este amor de Dios. 1ª de Juan, el capítulo
3, ¿lo tienen? Hijos de Dios. Mirad cual amor
nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios.
Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de
Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque
le veremos tal como Él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza
en Él se purifica a sí mismo, así como Él es puro. Todo aquel
que comete pecado infringe también la ley, pues el pecado es infracción
de la ley. Y sabéis que Él apareció para
quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él. Todo aquel
que permanece en Él no peca, todo aquel que peca no le ha
visto ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe. El
que hace justicia es justo como Él es justo. El que practica
el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio.
Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras
del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios
no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece
en él y no puede pecar porque es nacido de Dios. En esto se
manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo
aquel que no hace justicia y que no ama a su hermano no es de
Dios. Porque este es el mensaje que
habéis oído desde el principio, que nos amemos unos a otros.
No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué
causa le mató? Porque sus obras eran malas y
las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis
si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado
de muerte a vida en que amamos a los hermanos. El que no ama
a su hermano permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su
hermano es homicida, y sabéis que ningún homicida tiene vida
eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor
en que él puso su vida por nosotros, también nosotros debemos poner
nuestra vida por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este
mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él
su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos,
no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y
en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros
corazones delante de él. Pues si nuestro corazón nos reprende,
mayor que nuestro corazón es Dios, y Él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no
nos reprende, confianza tenemos en Dios, y cualquier cosa que
pidiéremos la recibiremos de Él porque guardamos Sus mandamientos
y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es el mandamiento
que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos
unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos
permanece en Dios y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece
en nosotros por el Espíritu que nos ha dado. Oremos. Señor, no
somos suficientes para hablar de tu amor, pero el amor que
queremos tratar en esta mañana, de acuerdo al fruto del Espíritu,
es el amor entre los hermanos. Que ese amor que tú has derramado
en cada uno de nosotros, que somos tus hijos en verdad, se
pueda ver transmitido, trasladado en acción, en que amamos a tu
Iglesia, amamos a tus hijos que tú has redimido. Que somos una
familia que aunque haya diferencias desde el punto de vista humano,
no existen para ti esas diferencias. Porque tú no mandaste que debemos
mostrar ese amor que tú has puesto en nosotros. Y esta es obra del
espíritu. Mucha gente no entiende. La humanidad
es menospreciadora de este amor. No conoce lo que es tu amor.
Habla de un amor que no puede experimentar ni entender. Pero
confiamos que a través de tu palabra tú puedas orar. Tú puedas
entender cuál es el verdadero, nosotros podamos entender cuál
es el verdadero amor tuyo. Ese amor que tú has mostrado
clara y evidentemente a través de los siglos. Cristo Jesús,
nuestro Señor, que murió, fue sepultado y resucitó el tercer
día. y que no haya nadie aquí que
salga que pueda decir, yo no sé todavía lo que es ese amor
de Dios. Quizás no lo ha experimentado, no lo experimentará, pero es
nuestra oración que lo experimente, que pueda ser sumergido en ese
amor, que pueda ser traído al arrepentimiento en ese amor genuino. Y el Señor nunca va a alcanzar
el tiempo para poder seguir hablando de este amor. Pero ayúdanos a
manifestarlo. Ayúdanos a enseñarlo y a predicarlo
en esta hora. En Cristo nuestro Señor. Amén. Bueno, les recuerdo ahora lo
que dice Gálatas, el capítulo 5, que fue el inicio de todo
esto. Estamos hablando cuando el cielo
viene a ti. El cielo viene a ti. La religión
es que el hombre quiere llegar al cielo. Pero cuando uno lee
el evangelio, el evangelio es que viene a ti. Jesucristo descendió
a esta tierra para que tú supieras quién es Dios, y no tener nosotros
un ídolo, y no imaginarnos un ídolo de tu propia vida o tu
propia filosofía, sino entender realmente lo que Dios ha hecho
por nosotros. El último fruto que vimos que
tenía que ver con el prójimo, hablando de benignidad, bondad,
lealtad, es mansedumbre y templanza. Contra tales cosas no hay ley. Y cuando hablamos de que no hay
ley, muchos de ustedes que tuve oportunidad de visitarlo en sus
grupos entendimos, espero que hayan comprendido, que esto no
lo puedes producir tú. Esto no sale de ti. La ley que
hay en nosotros es la carne. Sí somos capaces de mentir, de
ser hechiceros, de ser idólatras. de ser adúlteros, todo lo que
está ahí, de ser fornicarios, de andar en la inmundicia y en
la lascivia. Y eso choca con el orgullo del
hombre. Pero ese es lo que somos. Tú
lo que tienes que ofrecer a Dios y yo lo que tengo que ofrecer
a Dios es solamente mi carne. Pero bendito sea Dios que cuando
Él nos salvó, Su Espíritu comenzó a obrar en nosotros. Y por eso
es que he dejado al último lo del amor. Porque la Biblia claramente
me enseña a mí que yo no sé lo que es este amor divino hasta
que no venga al arrepentimiento. No entienda qué es lo que Dios
ha hecho por mí mostrándome este amor. Y hay tres declaraciones. Nuestra primera parte del mensaje
es para que tú entiendas y comprendas de dónde proviene este amor.
¿Quién es el amor? No tiene nada que ver con el
amor humano. ahora una definición simple del
amor es hacer el bien por eso ahí comienzas a ver el bien yo
amo a alguien porque quiero hacerle bien esa persona le queremos
queremos ser benignos y bondadosos eso es muy simple elemental de
la palabra amor por eso el amor no hace daño No hace nada que
sea egoísta. Y está dentro de tres principales
definiciones que el Nuevo Testamento nos da acerca de Dios. Porque
todo lo que el mundo habla acerca del amor, Dios no está en ninguna
parte, realmente no conoce el amor de Dios. Son menospreciadores. Escúchame bien, tú eres un menospreciador
de las riquezas de gracia de Dios, del amor de Dios. Entonces
una de las primeras declaraciones que habla este mismo apóstol
Juan es que Dios es espíritu. O sea, es. Ustedes saben que
en casi todos los idiomas de Occidente el verbo ser es muy
difícil de conjugar. En nuestro idioma particular,
el español, el verbo ser y estar, como nos lo enseñaron, ¿se acuerdan?
Es sumamente complicado, pero es muy interesante porque demuestra
tu ser. Dios es espíritu. Tú y yo no. Dios es luz. Y para Juan, no tengo tiempo
para mirar todos los detalles de esto, porque recuerda que
lo que quiero hablar es del fruto del amor en nosotros. Pero quiero
que comprendan de dónde viene. Dios es luz, tiene que ver con
su santidad. ¿Cómo se refleja? Por ejemplo,
en la oscuridad no hay nada que pueda reflejarse ni verse. Lo
primero que Dios hizo es crear la luz. para que tú y yo pudiéramos
ver. Pero Dios es luz en que reflejamos
nosotros como planetas la luz que es Cristo. Cristo dijo yo
soy la luz del mundo. Por eso el apóstol Juan aquí
está poniendo en el primer capítulo de que lo relaciona con la santidad,
con lo que Dios es. Y por eso dice este verso. Este
es el mensaje que hemos oído de él y os anunciamos. Dios es
luz y no hay Ningunas tinieblas en él. Esta luz es la verdad
de Dios, y la verdad nunca te hace daño. Te duele, pero no
te hace daño. Dios, que es luz y que es espíritu,
nos muestra siempre su verdad para hacernos bien. Y por eso,
Él mismo que pone en cuanto a la santidad y a lo que es Dios,
Él también declara, y lo veremos al final, que Dios es amor. En el capítulo 4 hay una declaración
simple. El que no ama no ha conocido
a Dios porque Dios es amor. Pero el que no ama aquí es un
amor bíblico. que la gente habla de cualquier
idiotez, perdónenme si soy muy así, de cualquier imbecilidad
en cuanto al amor, pero no habla del amor de Dios, el amor divino,
el amor bíblico, el amor que estamos hablando aquí, es algo
que procede de Dios. Y entonces allí tienen ustedes
tres definiciones que teólogos, estudiosos de la Biblia nos hablan
a nosotros y que le he puesto allí para que tú y yo podamos
comprender parte de este amor. El primero es el amor agape.
Es el amor de complacencia. ¿Recuerdan cuando vino la voz,
cuando Cristo se bautizó y la voz del cielo dijo, este es mi
Hijo amado en quien tengo qué? Complacencia, el oír. es cuando Dios ama porque ve
un bien existente. Por eso ese amor es de complacencia
y es el amor de la Divina Trinidad. Dios tiene que hacer una operación
en nosotros para que su amor pueda ser de complacencia. Porque
ni en ti ni en mí, por eso la introducción, existe el bien. Por eso su amor para con nosotros
no puede ser de complacencia, porque comparamos las sobras
de la carne que somos nosotros con el fruto del Espíritu. Si
estamos de acuerdo que esto es lo que Dios ha hecho en nosotros,
quiere decir que en mí, esto es en mi carne, dijo Pablo, no
mora el bien. Dios me tiene que cambiar, transformar,
hacer un acto de justicia, porque Él es luz en mí para poder amarme
con complacencia. El mundo no entiende para nada
de este amor de complacencia, porque ellos piensan que su amor
es porque son buenos. Esto contradice al amor agape.
El segundo amor podemos explicar un poquito mejor, Es el amor
de benevolencia. Es el amor excelente que existe
fraternalmente. Cuando hay un bien que es inexistente,
te das cuenta. Cuando tú estás a punto de perder
la esperanza en la humanidad, Dios te da nietos. Porque en ellos que han heredado
la naturaleza de los abuelos y así hasta Adán, no mora el
bien. Nosotros creemos en que todo
el mundo ha nacido en pecado. Es una criaturita. La gente siempre
piensa, ah, qué indefenso, que no sabe nada, es inocente. Tiene
que conocer a mis nietos para que vea. Y no solo son los míos,
son los tuyos también. Le digo, mira, no hagas esto. Mi hermana puso una mata así
en alto porque venía uno de ellos, no voy a decir su nombre, más
chiquito, y venía y comenzaba. No hagas eso. A ver, dígame usted. Entonces tú tienes un amor de
benevolencia, sobre todo cuando tus hijos son grandes y comienzan
a hacer cosas que no convienen. Te das cuenta que hay Un bien
inexistente en ellos. ¿Me dejo comprender? Realmente
no lo merecen. Son malos. Pero nos duele decir
eso. Son malos ontológicamente porque
han nacido en pecado. Y ese es el amor que mucha gente
confunde también. ¿Te acuerdas cuando tú no eras
creyente? Dios te miraba y tenía un amor benevolente. Dios tiene
un amor misericordioso con la gente. Dios dice, esto es para
tu bien, el creer en el evangelio, leer la escritura, venir a la
iglesia, todas esas cosas que los creyentes hacemos, pero porque
no hay un bien existente en ti, no existe el bien. Y ese es el
amor que mucha gente confunde y piensa que es de complacencia.
Y también nos hace entender, por otro lado, cuando la gente
dice, bueno, si Dios fuera bueno, si Dios me amara, ¿por qué me
hace pasar por estas cosas? Porque tú no entiendes que realmente
en ti no existe un motivo por qué amarte. Es inexistente el
bien que hay en ti. El tercer amor que se manifiesta
es el amor de concupiscencia, que busca el provecho propio.
No importa cuántos años tengas tú de casado, no importa cuánto
amor tú puedas mostrar para tus hijos o para tu cónyuge, siempre
ese amor es egoísta. Y le puedo hablar más como hombre,
porque ustedes que son mujeres, yo no tengo ningún problema con
el género. La Biblia es muy clara, tú naciste XX o XY. ¡Que vivan los XX porque los
hombres nos gozamos de los XX! ¿Ustedes me entienden? Y el amor
del hombre siempre es egoísta. Así ha sido creado. El hombre
siempre busca su propio bien. La mujer fue creada de otra forma
y de otra manera, no que no lo pueda hacer para su propio egoísmo
y su propio beneficio, pero me refiero que el amor entre los
seres humanos Siempre es un amor egoísta. Siempre es un amor que
busca lo suyo propio. Es el amor de concupiscencia,
es el amor eros que habla. Y no importa cuán creyente sea,
siempre esa carne está contaminando lo del espíritu. No vamos a condenarla
del todo en el sentido de que no sirve porque si no, no nacieran
los niños, no seguirá la vida. Y en verdad la manifestación
conyugal es lo que Dios ha puesto como alegría y el placer de los
cónyuges, aunque sea algo pasajero. Digo pasajero porque todos nos
vamos a ir tarde o temprano. o alguna enfermedad o la edad,
porque para mí es difícil imaginar a alguien a los 100 años teniendo
relaciones conyugales. Salvo a Abraham, que Dios le
dio una fuerza especial, dice, ¿no? Por eso le digo que le hablo
como hombre, sin tratar de ofender, de ser agresivo, aunque a veces
pueda ser sarcástico, medio de humor, pero para que usted me
entienda, estamos hablando con los pies en la tierra. El hombre
y la mujer no comprenden lo que es el amor de Dios, a menos que
seamos convertidos, a menos que Dios haya derramado ese amor
en nosotros. Fíjate cómo habla Romanos, el
capítulo 5, El capítulo 2 te habla de por
qué somos menospreciadores de ese amor, pero en el capítulo
5, hablando de esta justificación que es lo que trae luz a nuestra
vida, dice, justificado pues por la fe, tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. por quien también
tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes
y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios y no sólo
esto sino que también nos gloriamos en las tribulaciones sabiendo
que la tribulación produce paciencia y la paciencia prueba y la prueba
esperanza y la esperanza no avergüenza o sea la esperanza que tenemos
los creyentes porque el amor de Dios ha sido derramado en
nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado O sea
que varias veces a través de todos estos sermones y en manera
especial hoy cuando leímos primera de Juan 3 y leímos Romanos el
capítulo 5, entendemos que es el Espíritu que Él ha derramado
y ha puesto en nosotros lo que nos hace capaces de amar. El
amor de Dios ha sido ¿qué? Derramado en nosotros. A veces la religión estorba en
entender esto cuando hay grupos que le llaman pentecostales porque
se basan en algo de hechos en que el Señor derramó su espíritu
y en realidad lo que Él derramó sí exactamente de acuerdo a la
escritura es el espíritu, pero es todo su amor para con nosotros. Es la increíble misericordia
de Dios para ti. Y quiero ponerlo muy individual,
para ti. Dios te ama a ti cuando nosotros
creemos en el Señor Jesucristo y lo vamos a mostrar aquí. Francisco
la Cueva en su teología, él dice que Dios ama en todo lo creado
sus huellas. Él ama esta creación. Él ama
la perfección de lo que ha hecho. Creer que Dios es el Creador
nos lleva a ver que Él es el Salvador. Por ejemplo, mucho
debate ahí existe si Dios existe o no existe. Otra vez, así como
yo no tengo problema de género, tú y yo no debemos tener problema
con la creación, aunque haya mil escuelas, aunque te hayan
enseñado a ti que Dios no existe, y se pasan la vida y tratan de
rebatir que Dios no existe. Pero hay argumentos. Y no es
tratar de convencerte que Dios existe, porque tú puedes creer
que Dios existe. Hay un montón de gente que dice,
sí, Dios existe. Pero no entienden nada de Dios.
Mucho menos de su amor. Porque cuando tú amas a alguien
o alguien dices tú que lo ama, lo tienes que conocer, ¿no? Uno
conoce. Por eso cuando la gente dice
que pierden el amor, es porque lo conocen más o la conocen más
a ella. Y entonces dice, bueno, esto
no vale la pena, te enamoraste de alguien. Pero no es que pierdas
el amor. Hablándolo divinamente, nunca
has tenido ese amor. Porque todos los demás amores
son vacíos, huecos. Es la inquietud y la necesidad
del hombre de conocer el verdadero amor de Dios. No digo que no
haya un amor entre padres e hijos, en la familia, entre hermanos,
pero leíste como Caímato a Abel, No dudo de que haya una estimación
y un cariño. ¿De dónde viene el bien? No solamente
cuando miramos teleológicamente la bendición que existe en esta
tierra. Pródiga de la providencia de
Dios. Ese es un término que mucha gente tampoco entiende. Providencia
de Dios. Tú estás aquí por la providencia
de Dios. El ser humano quiere ser el ídolo favorito, su propio
Dios, y piensa que él tiene las riendas de su vida. ¿Y sabes cuándo se demuestra
que no es así? Cuando te suceden cosas que tú
dices, ¿qué pasó? ¿Qué ocurrió? Y muchas veces
es Dios diciendo, tú no eres Dios de ti mismo. No puedes controlar
aquello. El hombre quiere, ¿no? Esa es
su rebeldía contra Dios. rebeldía contra el amor de Dios,
porque es por amor. Los padres quemamos a nuestros
hijos y los ayudamos a crecer, no es para que los controlemos.
¿Qué ganamos con controlarlos? Es negar la naturaleza humana.
¿Qué ganamos con no darle ninguna disciplina? Que se pierdan y
se destruyen. Lo hacemos por amor. Y Dios tiene
un gran amor sobre esta humanidad de benevolencia. Él ama lo que
Él ha creado. Tú amas a tu Hijo por eso, porque
de una manera u otra Dios te dio la capacidad de crearlo.
Y ves su bien, procuras su bien, porque lo amas. En el creyente,
en nosotros, su amor es de complacencia. Estoy inusualmente yendo más
despacio, pero para que me entiendan el verdadero amor. Le voy a decir,
¿sabe por qué? Porque yo creo que la gente,
la mayoría de nosotros que está aquí, si no conocemos el amor
de Dios, no entiende nada de lo que es el verdadero amor.
Y aún nosotros, donde Dios ha derramado su amor, muchas veces
confundimos. Así que prefiero que entiendan
bien toda esta parte del amor de Dios, aunque nos demoremos
dos o tres semanas. Luego sigue diciendo que en el
creyente es su semejanza. Fíjate cuánto nos habla Romanos
capítulo 8, el versículo 29. porque a los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la
imagen de su hijo para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos. Cuando ya Dios te ve y para esto
tendríamos que retroceder al huerto del Edén, Dios creó a
Adán y Eva pero ellos pecaron. Ellos nacieron en la luz pero
apagaron la luz. Ellos vivían en el amor de Dios,
pero decidieron por el odio y la muerte. Ellos que aunque fueron
creados como hombre y mujer en carne y hueso, veían a Dios,
porque ese espíritu nos dice. Pero Dios venía y hablaba con
ellos. Tú y yo es al revés. ¿Te acuerdas las fotos antiguas?
Bueno, todavía se pueden ver, ¿no? Tú ves la foto, pero tiene
un negativo, ¿no? Adán y Eva no tenían negativo. Ellos vivían en la luz. Estaban
en la luz. Pero cuando pecaron, ellos mismos
apagaron la luz. Para ti y para mí es diferente.
Nacimos en tinieblas. No había luz para nosotros. Nacimos
en negativo. Algo hay ahí. Falta revelar algo. Y cuando Dios con su Evangelio
nos llenó de su amor, lo que nos hizo no es conforme a lo
que la gente critica, a la religión evangélica, protestante, bautista,
católica, pentecostal. No, no, no. A la imagen gloriosa
de su Hijo. Él nos restauró. y Dios ama aquello. Por eso lo mismo que la Divina
Trinidad dice, este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia,
lo mismo te dice a ti y a mí porque ve la imagen de su Hijo
en nosotros. Que tenemos nuestra lucha, que
no somos perfectos, pero que el Cristo glorioso resplandece
en nosotros. Él nos ama porque ve al Hijo
Jesucristo y nosotros somos seguidores de Aquel que es el Primogénito
entre los hermanos. Ahora, a pesar del pecado, Dios
sigue amando un mundo pecador. Es un amor lleno de compasión,
es un amor lleno de misericordia. y donde lo muestra cuando habla
Juan el capítulo 3 en Juan el capítulo 13 este evangelio les
recuerdo la conexión que existe entre el evangelio y las epístolas
de Juan él no se desconecta, el espíritu de Dios lo ha puesto
allí para nuestro bien y es un versículo que mucha gente cita,
sabe de memoria lo ha aprendido en la escuela dominical aquellos
que van a iglesias evangélicas entienden todo lo que puede decir
esto en su idioma pero no conocen verdaderamente el amor de dios
porque dios dijo de tal manera amo dios al mundo que ha dado
a su hijo unigénito para todo aquel que en él cree no se pierda
más tenga vida eterna y lo dice juan alguien que judío y que
el judío pensaba en su orgullo que era solamente para ellos
en palestina israel la sinagoga Todo aquello que el mundo impío
dice que era el opio de los pueblos, como tú quieras llamarlo. Juan
dice, no, no, no, este Creador mandó a su Hijo. El Cielo vino
a ti. No me lo compares con nada, por
favor. El que descendió del Cielo no
es otro más que Cristo Jesús. La Biblia te lo prueba cuatro
veces en los Evangelios. Dios ha venido aquí a la tierra. Ese es el mensaje de todo varón
de Dios, de todo aquel que quiere ser un predicador. No es para
que tú vivas bien, que seas feliz, que todo te vaya bien en esta
tierra. Es que Dios envió a su Hijo. Y le hablo a aquellos que
han experimentado el gozo de tener un hijo o hija. Porque
Él es el Creador. Y como Él es el Creador, tú y
yo podemos entender entonces lo que es tener un hijo, inventar,
descubrir, lo hemos heredado de Él. Sólo que lo tienes en
negativo. Dime, ¿de dónde viene tu amor
por tus hijos? Y yo hablo de gente normal, ¿no?
Porque hay gente que odia a sus hijos. Casi nadie de chiquito. Es más común oír que un hijo
nos odia, ¿no? Pero no saben lo que están hablando,
habla su corazón duro y pecaminoso. Al final se dan cuenta, cuando
están a los 40 años, se dan cuenta lo tontos que han sido. Pero
es parte de la vida. ¿No le ha pasado? Por eso yo
te hablo con experiencia, porque no te está hablando un tineya.
Bueno, varios tineyes juntos tengo, eso sí. Varios, 15. Pero tú ves, en la vida lo que
encuentras es mucha desilusión, porque es un mundo caído. Es
un mundo pecaminoso pero que al mismo tiempo uno mira, uno
aflora con esperanza. ¿De por qué es que este mundo
es como es? Porque podemos hablar del bien,
del amor, del odio, de la maldad, de la ira, pero al mismo tiempo
de la compasión y benevolencia. Eso solo demuestra que somos
seres caídos. Así que ese amor está represado.
Por ejemplo, hay un error teológico común. Ay, Dios te ama, pero
odia tu pecado. No, Él te ama pero es un amor
de compasión. Él no te puede amar con complacencia
porque no hay nada que odie a Dios más y con razón que tu pecado. Y tu pecado no es el pecado de
que has violado la ley. Te voy a decir cuál es el pecado
que Dios odia. Míralo, sigue leyendo. Porque
no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado,
pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído
en el nombre del unigénito Hijo de Dios. ¿Te das cuenta que no
hay otro nombre y apellido ahí? Es Dios quien habla. Es Dios
que a través de Juan, el apóstol, que él llamó siendo un pescador,
un hombre rudo, hijo del trueno, él dice, no hay otro amor. El
amor es creer en el Hijo de Dios. H mayúscula. El que en él cree
no es condenado, pero el que no cree en él ya ha sido condenado
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. los
hombres predicadores o gente que te testifica piensa que tú
vas a ir al infierno y te vas a condenar porque eres mujeriego,
porque eres una mujer ramera, o porque has sentado con uno
y con otro, porque eres desobediente, porque eres ladrón, porque eres
deshonesto, porque eres drogadicto. Todo eso es solamente obra de
tu carne. Eso no es lo que te condena.
Lo que te condena es que en el amor de Dios, Dios que ha enviado
a su Hijo para que tú puedas ser librado de aquello, lo desprecias,
lo rechazas. muchas veces hago la comparación
con las personas y les digo usted cree que es salvo por sus obras
porque la mayoría de la gente la mayoría de los hispanos cree
que por sus buenas obras se va a salvar cómo comparas esto con
lo que dice aquí la escritura que dios envió a su hijo para
que el mundo sea salvo por él no dice allí para que sea salvo
por tus obras dios lo diría claramente aquí tienes que hacer dos toneladas
de buenas obras y voy a considerar a ver si eres salvo. Le pregunto,
¿cuántas buenas obras tienes que hacer para salvarte? Si las
obras son por tu bondad. O, ¿cómo haces esas buenas obras?
Porque acabamos de demostrar que no es justo ni a uno. Por
cuanto todos pecaron, todos están destituidos de la gloria de Dios.
Pero ese es un razonamiento a nivel de base. Pero ahora te hablo
a ti, ¿qué es lo que tú más amas? Voy a proponer que sea tu hijo
o tu hija. Porque a veces en el amor conyugal
hay desilusiones, decepciones. Siempre es un amor egoísta, por
eso te digo. Pero tus hijos son un amor de benevolencia. Fíjate
que Dios el Padre nos dio a quién? A su Hijo. Y es también Padre,
¿sabes por qué? Porque yo no dudo, y en esto
aunque no soy mujer, Una madre está obligada a amar a su hijo.
Mira cómo empleo le está obligada. Es como una ley natural. Porque
tú pasaste el embarazo. Bueno, yo también pasé. Un poquito. Con Johnny tuve náuseas y vómitos. Pasan. Las hormonas se pasan
a veces. Porque uno sigue dándole un besito
al esposo, etcétera. ¿Has visto eso? Uno no se da
cuenta en aquel momento. Dice, la mujer le pasó por encima,
se vengó, etc. Pero no, hay explicaciones fisiológicas
para eso. No solamente es un cuento de
bruja o de vieja, como quieras ponerlo. Hay un cordón umbilical. Hay una placenta. La mujer ve
los cambios en su propio cuerpo por tener un hijo en su cuerpo.
Hay muchas cosas y factores entre bueno y malo, por qué una madre
es una madre y por qué ama a sus hijos. Pero el padre no tiene ninguna
relación física, fisiológica. De tal manera amó Dios al mundo
que ha dado a su hijo. Las feministas tratan de poner
que la Biblia es un libro patriarcal, machista. Pero es precisamente
al hombre que Dios le dice estas cosas. La promesa de tener un
hijo a Abraham no es por Sara. Dense cuenta, hay algunas cosas
claras que Dios tiene en su género de decir, estas cosas van a venir
aquí. Es Dios quien le dice a Abraham, ve y sacrificame a tu hijo. Porque
yo estoy seguro que a Sara jamás, jamás iría al monte Morea. Dependiendo de la región que
fuera en el mundo, le hubiera dicho, pues tú estás loco, Dios.
¿Qué te pasa? ¿Cómo me vas a pedir una cosa
así? Eso no es ni lógico ni razonable en ninguna manera. Pero el hombre
es de fe. Dios quería mostrar que era un
camino de fe. Que era un camino en el que tú
no podías, porque Abraham no podía, ni solamente no podía
engendrar, sino que Sarah no podía concebir. Y por eso creemos
que el Hijo de Dios fue encarnado, fue procreado por Dios mismo.
Para que creamos uno y lo otro. Es Dios que ofrece a su Hijo.
Ahora ya lo podemos ver. En el siglo XXI mirar atrás de
cómo Dios amado que ha dado a su Hijo unigénito, no ha dado nada
más para poder ser salvo. Ojalá que lo puedas entender.
No hay ningún familiar ahí alrededor, cercado. No hay profeta, no hay
nada del Antiguo Testamento, ni siquiera está Moisés, no está
la pleia de profeta, no está nadie de tu religión que tú puedas
proclamar, es el Hijo de Dios. Y cuando uno cree en el Hijo
de Dios, como dicen, el amor de Dios entonces se derrama. Esta es la condenación, que la
luz vino al mundo y los hombres amaron malas tinieblas que la
luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo
malo aborrece la luz y no viene la luz, para que sus obras no
sean reprendidas. Ve conmigo también al capítulo
1 de este Evangelio hermoso de Juan, cuando dice que cuando
Dios es luz, él envió a un hombre, envió la luz verdadera que alumbra
a todo hombre. En el mundo estaba y el mundo
por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. Y no está hablando
solamente del mundo gentil, bárbaro, no, él está hablando aún a un
pueblo judío que tenía la escritura. Y por eso dice, a lo suyo vino,
y los suyos no le recibieron, para que veas que tampoco es
un asunto de intelectualidad, de saber o no, más a todos los
que le recibieron a los que creen en su nombre, Dios les dio potestad
de ser hechos. ¿Y quiénes son estos que le recibieron
a los que creen en qué nombre? ¿Confucio? ¿Buda? ¿El Dalí Lama? los nuevos ídolos de este mundo
que quizá puedan ver la gente como adora e idolatra a sus ídolos
modernos que cantan o porque tienen dinero o los ídolos del
deporte, etcétera, etcétera. Nada se compara cuando tú lees
en la Biblia y comprendes que Dios el Padre nos dio a su Hijo.
Entonces cuando ese amor que está represado por el rechazo
voluntario y concientias el Hijo de Dios. Ese amor contenido se
derrama en, ahí tenemos que cambiar, en la conversión o nuevo nacimiento.
Es el pasaje que leímos en Romanos 5. El amor de Dios se ha derramado
en nosotros. Dios ha vertido su amor en ti,
que no lo tenías. Estábamos en negativo, El Señor
cuando derramó ese amor, entonces ahora trajo la imagen de lo que
es verdadero, trajo la luz, ahora somos lo que somos. Y lo que
todavía falta por lo que debemos ser, lo vamos a ver en gloria,
pero el Señor está diciéndonos, esto es por el acto de benevolencia,
de complacencia. Dios obró con complacencia y
con benevolencia cuando la justicia de Cristo se hizo evidente y
patente en la Cruz del Calvario. nos ama con todas las riquezas
de su gracia. Dice, y nace en el hombre y mujer
creyente el amor divino que se manifiesta en amor fraternal.
O sea que al creyente ahora se le manda a tener ese amor fraternal.
Entonces vamos a entrar que cómo Dios ha empleado ese amor y lo
ha manifestado en su Hijo Jesucristo y que el mundo, la gente no puede
comprender a menos que creamos en Cristo. Cuando tú crees en
Cristo, el amor de Dios se derrama en ti. Tú puedes entender y ahora
tú puedes comprender lo que es este amor de Dios. Y hay varios
puntos. Primero vamos a primera de Juan capítulo 3. Vamos a desglosar
ahora este capítulo. que leímos al comienzo es el
versículo 10 la manifestación externa de que soy hijo de dios
como yo sé que soy un hijo de dios en esto se manifiestan los
hijos de dios y los hijos del diablo todo aquel que no hace
justicia y que no ama a su hermano no es de dios entonces cuando
tú y yo podemos comparar Los hijos del diablo no pueden hablar
con luz, no pueden hablar con justicia. ¿Recuerdas cuando hablábamos
de la lealtad, de la verdad? Por eso es tan malo mentir. No
es justo. Por eso tenemos que producir
esas obras que son de fruto del Espíritu y manifestarla, porque
es así como tú y yo sabemos que somos creyentes. Por lo tanto,
cuando alguna gente me dice, no, yo sí amo a Dios, Bueno,
aman a sus familiares cercanos, pero no tienen ninguna idea de
lo que es amar a los hermanos. Y para amar a los hermanos, tú
tienes que tener una vida en comunidad. Por ejemplo, cuando
alguien dice, no, yo amo, yo sí creo en Dios y estoy en mi
casa. Dios me oye porque yo adoro a Dios en mi casa. Cuando vemos
a alguien que no quiere tener vida en comunidad, la primera
pregunta es cómo muere el amor de Dios en él. la razón que los pastores, predicadores,
que hablamos bien del evangelio, porque hay otros que hablan mal
del evangelio o no predican bien. Este versículo 10 me muestra
a mí de que es una manifestación externa de que el amor de Dios
ha sido derramado en mí cuando yo amo a los hermanos. Ahí está
claramente. Y si no ama a su hermano, no
es de Dios. Y aquí viene, comienza a complicarse
el asunto, ¿no? Porque no todos son fáciles de
amar. En manera especial a este que
habla. Uno por mi carácter o por lo
que soy y lo segundo es porque también soy una imagen de autoridad.
Y la gente siempre tiene conflictos con la autoridad. Siempre. Cuando alguien tiene un problema
conmigo, vamos a decir personal, es porque hay un conflicto con
la autoridad. Porque hablando humanamente, vamos a decir, y
con experiencia, ¿por qué tengo que llevarme bien con toda la
gente? La verdad que tú no te llevas
bien con toda la gente, porque tú no eres toda la gente. Toda
la gente no es como tú. Mejor dicho, todos somos diferentes.
Todos tenemos maneras distintas de pensar, pero cuando alguien
vive y piensa como Dios y actúa como Dios, la gente te aborrece
más. Si tú le das mente a este pensamiento
es interesante. Por eso mataron a los profetas
en el Antiguo Testamento, un pueblo que debía apreciar a los
siervos. Jesús no le dijo a cuál de los
profetas vuestros padres no obedecieron. Yo estoy claro que la gente no
es que me aborrezca a mí directamente, a mi persona, sino al Cristo
que habla en mí, como al Cristo que habla en ti como creyente.
Al Cristo que tú quieres vivir y representar, que te injurian
o te insultan porque no comprenden esta verdad. Y claro, el no creyente
que no tiene el amor de Dios piensa que somos orgullosos.
Pero tú has oído bien, nosotros entendemos que esto es fruto
del Espíritu, porque nosotros no éramos así. Es Dios quien
nos ha hecho así. Es ese amor revelado de Dios.
Y es un mandamiento antiguo. Porque lee lo que dice el mandamiento
antiguo, el versículo 11, me estoy ahorrando allí, pero el
verso 11 dice, porque este es el mensaje que habéis oído desde
el principio, que nos amemos unos a otros. El apóstol Juan
está haciendo práctico con los creyentes. Dice, ¿cómo sabes
tú que has creído en Dios? Porque amas a los hermanos. Pero
este es un mensaje que no es nuevo. Mira lo que dice ahí en
Juan capítulo 13, sin perder tu lugar aquí en Primera de Juan,
en el capítulo 13, el Señor Jesús, y para todo esto tú y yo ahora
podemos estar como en un teatro en el cine. Ya hemos visto la
película. ya sabemos lo que viene pero
me refiero a la segunda vez que la viste la segunda vez porque
yo estoy seguro que tú igual que yo y sobre todo si estás
criando nenes has visto una película mil veces porque al niño le gusta
y la ves y la repite pero vamos a no hablar no hablar de eso
sino de a lo mejor que una película después de años Tú dices, ah,
y ya se te da y comienzas a verlo otra vez. Hay algunos detalles
que se te han olvidado, pero tu mente otra vez vuelve a recordar
y decir, ah sí, comienza a salir estas cosas. Para nosotros es
ver la película otra vez. Juan capítulo 13. Los discípulos
no, ellos eran los protagonistas. Eran los actores de algo que
no sabían que estaban actuando. El Señor sabía que iba a ir a
la cruz. Sus discípulos todavía estaban cegados a muchas cosas.
Y cuando Juan ya escribe esto, él ya ha pasado por esto, él
ha visto esta película en un sentido, lo escribe después en
su ancianidad, dice, antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo
Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo
al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo,
los amó hasta el fin. Yo quiero meterme dentro del
corazón de Juan para entender esto. Mira, no importa cuánto
amor se jure en un hombre y una mujer para ponerlo en el sentido
egoísta, pero indeleblemente, inefablemente si tú quieres ponerlo,
inmensamente o como tú quieras poner cualquier adjetivo allí
que se te venga a la mente, el obispo, el pastor dice hasta
que la muerte los separe. Repitamos esto. Ahora Juan entiende. Jesús se va a reunir otra vez
con su Padre. Él había venido a este mundo. Tú sabes, te pasan
las cosas y te sorprendes, pero para Jesús no. Para que pasase
de este mundo al Padre. Eso quería decir que su muerte
que estaba planeada tenía un propósito. Como había amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando
Dios habla, ese fin es para que el hombre tenga un final feliz,
pero él no tiene fin. Su amor no tiene fin. Porque
más adelante, si tú lees el capítulo 17, el Señor dobla sus rodillas
y dice, pero yo no solamente ruego por estos que están en
el mundo, sea sus apóstoles, sino por los que van a creer
en la palabra de los apóstoles. Eso es tú y yo. es lo que lees
en el Nuevo Testamento. ¿Te imaginas que en la creación
de Dios, cuando antes Él creara todas las cosas, qué nombre quieres
que ponga? Me tendré que poner yo. Cuando
no existía nada, ahí en lo remoto, profundo de Dios, había un nombrecito,
un nombrecito allí. Arzafat Braihuente. Juan, Carlos, María, ¿Qué más
le pongo? Magali. Antes que Él creara todo,
que fueran todas las cosas. El Señor ya nos tenía en mente,
por eso cuando la religión dice, ah, Cristo es el Salvador del
mundo, me enferma. No, porque Él tiene que ser tú,
Salvador. El amor no es amar una religión,
no es amar algo etéreo. El amor es una persona. Es una
acción. Dios muere, no por una religión. Muere por ti, muere por mí, por
aquellos que él iba a crear para que sean salvos. Y su hora llegaba. Los amó hasta el fin, comprendió
el apóstol Juan. Por eso nadie te puede amar como
Dios. Nadie. Porque antes que tú fueras,
ya te amabas. antes que hubieras hecho mal
o bien, ya te amaba. No con complacencia, sino la
complacencia que iba a venir después en Cristo Jesús. No tenías
nada en ti por lo cual Dios te amaba. Y eso me recuerda una
ilustración que está un creyente y un mundano y dice, oiga creyente,
¿no le parece a usted que es algo muy extraño eso de que Dios
dijera que Dios amó a Jacob pero que aborreció a Esaú. Y el hombre
le dice, ¿qué es lo que le parece extraño? Que la Escritura diga
que Dios aborreció a Esaú. Y el creyente le contesta al
revés diciéndole, no, lo que me parece a mí extraño es que
Dios diga que amó a Jacob. Que Dios amó a Jacob. Que Dios
te ame a ti. Y como muestra de ese amor, Él
envió a su Hijo. No es un sentimiento, es una
acción. Por eso les recuerda después,
a base de esto, en el versículo 34 y 35, le dice, Un mandamiento
nuevo os doy, que os améis unos a otros, como yo os he amado,
que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros.
¿Y de qué está hablando el apóstol ahora en Primera de Juan? ¿Le
recuerda a la iglesia? ¿Que tienen que qué? ¿Que amarse
unos a otros? ¿Recuerdas cuál fue la amonestación
del ángel del Señor Jesucristo en Apocalipsis contra la iglesia
en Éfeso? Has dejado tu primer amor. No estoy hablando de tu primer
enamorado o enamorada. Te estás olvidando de dónde has
venido. Te estás olvidando del amor eterno de Dios. Te estás
olvidando de que ese amor que fluyó en la cruz es lo que ha
hecho de ti una persona capaz de amar. Así que es un mandamiento
antiguo. La Iglesia tiene que amarse.
Tenemos que amarnos los unos a los otros. También da testimonio
a nuestra conciencia. Lo sabemos. tú estás obligado a amar a tu
hermano. Pero la palabra obligación suena rara, ¿no? Pero dice en
primera de Juan, le dije que no perdieran como yo he perdido
en 3.14. Nosotros sabemos que hemos pasado
de muerte a vida en que amamos a los hermanos. El que no ama
a su hermano permanece en muerte. Y yo creo que en esta iglesia,
particularmente por la localización, es sumamente interesante. Porque
es fácil amar a la familia, ¿no? Quizás quieras matar a alguien
en tu familia, pero no lo haces. Bueno, algunos lo hacen en locura,
¿no? Pero me refiero normalmente a que tú a tu familia la quieres. Pero tú sabes, en la iglesia
es tu familia en la sangre, la sangre de Cristo. Se te manda
amarlo. ¿Y por qué digo particularmente
en esta iglesia? Porque hay diferentes nacionalidades. Y las nacionalidades
tienen sus particularidades. Y yo recalco una y otra vez,
no me interesa tu nacionalidad. La mía no es mejor que la tuya.
Las nuevas idolatrías la gente trata de defender sus nacionalidades,
su gentilicio. Defender países. Quien creó todas
las cosas. Tu país tiene el mismo dueño
que yo tengo, pero es en la carne que diferenciamos. La discriminación
o las razas o los gentilicios, nacionalidades, son nada cuando
tú miras el amor de Dios. Qué oportunidad que tú y yo,
a pesar de las diferencias, salude a un hermano porque tiene el
amor de Cristo, no porque haya nacido en un lugar. No porque
coma igual que yo, hable igual que yo. Y tú lo notas cuando
regresas a tu país, en realidad ya no hablas igual. Y algunos
dicen, ya no eres ni de allá, ni eres ni de acá. Porque tratas,
es la simbiosis humana de que en alguna manera u otra tu oído
se adapta a la manera de hablar de otra gente, lo puedes distinguir.
Entonces hay una gran oportunidad aquí. de amar a hermanos que
son de otros países, que tienen otras costumbres. Pero Dios nos
manda a amar. Y no era distinto en el tiempo
antiguo, porque en el tiempo antiguo la gente se movía de
un lugar a otro. Así que da testimonio. O sea,
tú eres consciente. Tú tienes que amar a los hermanos.
Si tú no amas a tu hermano, hay algo que anda mal. cuando ves
a un hermano y dices uy hermano mío yo te amo mucho yo te quiero
mucho te voy a decir algo en amor en realidad no lo amas Porque
es difícil llegar a comprender esto. Es el hecho de que tú ves
que el amor de Dios ha sido derramado en él como en ti y a pesar de
nuestras diferencias el Señor nos manda a tener compasión y
benevolencia por ese hermano. Tiene alguna inquietud y debilidad
que a lo mejor tú no la tienes y te sientes fuerte, pero cuando
pasa el tiempo tú tienes otra debilidad, otra incapacidad en
tu propia vida espiritual que ese hermano te puede ayudar u
otro hermano. Y por eso lo que el Señor nos manda es ¿qué? Amar
a los hermanos. Tiene un corazón generoso. Busca
hacerle bien a su pueblo. ¿Cuánto más a su hermano? Yo
te suplico que tú terminemos con esa aplicación. Pídele a
Dios que te dé amor por alguien. Pero eso es algo especial, no
estoy refiriéndome a algo común. Quizá por eso le digo que yo
combino muchas cosas en esta experiencia personal. Yo recuerdo
que Dios me dio un amor especial por mis suegros. No sé por qué,
pero debe ser porque en la mente de mucha gente los suegros son
metiches. Los yernos en manera especial
o las nueras se convierten en verdaderas nueras. Los yernos dicen algunos que
aborrecen a la suegra. Y yo creo que si aborrecen a
la suegra es porque se parece a su mujer, entonces odian a
su mujer. Yo siempre le he dicho, yo amaba
a mi suegra. No podía casarme con ella porque ella me dio a
su hijo. Porque la idea de la gente entonces debiera... Pero
ves que no es así. Es un amor por alguien. Por eso
si uno tiene un amor por alguien de otro sexo, muchas veces se
nada. Bueno, usted tiene otros intereses.
Lo miramos así y nuestra naturaleza caída. Pero eso no quiere decir
que no lo amemos. No hay interés egoísta. Si yo
soy amable, cortés con todos ustedes, Porque ahora es más
fácil en ese aspecto. Si yo tengo mucha amabilidad
por un hombre, no pienses tú que yo estoy yendo por otro camino,
por favor. O si yo tengo mucha amabilidad y cortesía por una
hermana, no pienses que estoy yendo por otro camino porque
todas son como hermanas para mí y todos los hombres son como
hermanos para mí. Te digo eso porque la mente humana
siempre vuela. Más allá de la cuenta. Y no que
a lo mejor este hombre carnal no tenga tampoco otras ideas,
pero estamos controlados por el espíritu, que es a lo que
yo voy. No le puedo hacer mal a alguien
en ese aspecto. Buscamos hacer bien. Yo defraudaría
y pido perdón, o tienes que pedir perdón a cualquiera que tú defraudes.
Termino leyendo este versículo 17. ¿Cómo mora el amor de Dios
en él? ¿Tienes tú un corazón generoso? La gente puede malinterpretar esto. ¿Procuras
ser generoso? No cuando la necesidad aparezca. Cuando Dios te da amor a ti por
alguien o que tú quieres mostrar ese corazón nadivoso para con
Dios, prepárate. Mire, cuando alguien se queja
de que tiene que dar algo, para mí no muestra un corazón de Dios.
Y me es difícil hablar esto porque por allá afuera la gente siempre
está pidiendo. Siempre está hablando en las
iglesias. Nosotros somos tacaños. La gente no tiene un corazón
generoso cuando trata de ver las cosas de Dios porque el amor
de Dios no ha sido derramado en él. Ponemos una y mil excusas. Pero en aquel que se ha derramado
la gracia de Dios trata de ser generoso. No necesariamente estamos
hablando de la iglesia, de la obra de Dios, de los mensajeros,
de los pastores, sino tus hermanos. El Señor dice, más bienaventurado
es dar que recibir. Hay una silla que queremos dar,
el Señor la ha provisto por algo. Queremos ser generosos en el
sentido de que mira, se le va a dar a alguien, pero a mí no
me costó nada. Me la dieron a mí porque ya le
estorbaba a alguien en la casa, esa es la verdad. Mucha gente
da como el Señor dijo, porque le sobra. Él ve el corazón. Él ve la realidad de por qué
tú das. Por eso yo no me preocupo mucho. La gente ahí mismo puede
decir, ¿y de dónde sacó el pastor ese saco? ¿Y esos zapatos? Y si hay alguno que se da cuenta,
todos los domingos son los mismos zapatos. Me siento más cómodo
con esto, hasta que se acabe. Así que lo uso el día domingo
en 2, 3 horas. Imagínese usted cuánto me va
a durar. Y me veo alto. ¿Y ese carro? No tengo ningún
problema. Todo lo que tengo, Dios me lo
ha dado. Créalo tú o no lo creas. No tengo que pedirle a nadie.
Porque cuando tú tienes un corazón correcto delante de Dios, Dios
es generoso contigo y tú eres generoso. Busca hacerle bien
a alguien. No sea justo. Ser justo dice,
bueno, alguien lo voy a vender porque alguien puede pagarlo. Busca ser generoso. Aunque la
gente se sorprende. Yo creo que si la gente se sorprende
cuando tú eres generoso es porque no se muestra mucho eso. ¿Recuerdas cuando Dios dijo que
es más bienaventurado dar que recibir? Ahora, esta es la verdadera
prosperidad. No quiere decir que yo no haya
pasado alguna necesidad y que alguien no me haya ayudado. Yo he pasado por un tiempo, o
cuando se empezó esta iglesia, año y medio, para ser preciso,
en que yo no tenía un sueldo fijo. Y ustedes que vienen a
este país por primera vez, que empiezan a partir de su vida,
igual lo pasé yo. Ustedes vinieron por diferentes
motivos, razones. A mí Dios me quitó del ministerio,
me quitó de ese trabajo. Me dijo, yo te voy a sostener
ahora. Año y medio. Exactamente. Nunca faltó, ¿sabes
por qué? Porque Dios, a los que aman,
todo ayuda bien. Dios nunca faltó. Si yo le tengo
que exigir a ustedes que den, entonces ustedes son los que
me sostienen a mí. Mira, compáralo con los mentirosos
profetas, falsos profetas, que se quieren enriquecer. Pero si
Dios es el que me da a mí, aunque no haya iglesia, Dios me va a
sostener. El problema con mucha gente que no conoce a Dios, piensan
que ellos son los que tienen que hacer, tienen que trabajar,
que Dios... porque su sostén es otro. Ellos,
no Dios. El creyente da por motivos que
son correctos. Y probablemente hemos hablado
del amor con algunos de ustedes. Probablemente algunos han podido
oír de la generosidad. Yo no me refiero a nada de esto.
Esto es algo normal en mi vida. Esto es algo normal que tú como
creyente tienes que hacer. Yo recuerdo un tiempo en mi vida
que lo único, único, único que tuve era un centavo en mi bolsillo. Pero peor es no tener un centavo.
O sea, estaba en superávit. Tenía un centavo que me sobraba.
¿Cómo puedes mirar tú las cosas? Porque los bienes materiales
hoy están y mañana no. Y el Señor te da y te provee
y mira cuando tú miras todo ese antiguo testamento. Dios dijo,
las naciones van a venir a pedirte a ti. Otra vez recalco, no es
que no haya pasado, no tengas tus momentos económicos tensos,
pero cuando tú tienes un corazón generoso, porque el amor de Dios
ha sido derramado, tienes oportunidad a dar, a bendecir, ojalá que
tú entiendas aquello. Que Dios te dé un corazón generoso.
No con el dinero o cosas materiales. Que Dios te dé amor por alguien. ¿A quién le puedes hacer un bien?
Hace muchos años vino alguien aquí. Yo te venía a unos grupos
de oración todavía. Y yo vengo de una iglesia en
que practicamos mucho el lavamiento de pies. Ustedes saben que aquí
no se practica lavar los pies. Hay algunas iglesias que practican
el lavamiento de pies. Pero le digo algo bien interesante.
Pero particularmente nosotros hacemos el lavamiento de pie
Con alguien con quien tenemos un problema. A quien no podemos
amar. Yo creo que no necesariamente
tenemos que lavarle los pies a alguien. Creo que eso es un
símbolo de humildad, de humillación. Es cumplir el mandamiento. Que Dios nos pide que seamos
sensibles a la necesidad de cada hermano. Porque hay necesidades
de hermanos que materialmente no se puede cubrir. Hay necesidades que pensamos
en este mundo que solo lo puede cubrir el amor y la misericordia
que los hermanos nos mostramos los unos con los otros. Ojalá
que puede haber llegado un poquito. Pero si no vivimos en comunidad
no tenemos el amor de Dios. Si nosotros no vemos las necesidades
emocionales, físicas de estos hermanos, de cada uno de mis
hermanos, no estoy siendo generoso. El creyente tiene un corazón
generoso en todas las áreas. Vamos a orar. Nos quedamos siempre
cortos de palabra y de tiempo, Dios. Da a tu pueblo corazón
generoso. Tú no escatimaste a tu propio
Hijo por nosotros. Has derramado tantas cosas espirituales
en nosotros que no merecen. Nos amas con un amor incomparable
y eterno. ¿Cómo no nos darás todas las
cosas? El mundo y la gente actúa por
avaricia y codicia. Danos amor los unos para con
nosotros entender que Tú nos amas a pesar de que no merecemos
ser amados. Ayúdanos a manifestar ese amor
por los hermanos en tener cuidado los unos por los otros. que siempre tengamos un corazón
agradecido de donde tú nos has sacado del odio, la rencor, las enemistades
nuestros placeres sensuales de pensar en nosotros mismos y a
pesar de eso tú moriste por nosotros nosotros renegadores y menospreciadores
de tu amor comparamos tu amor con nuestras buenas obras Ponemos
precio a la vida del Hijo de Dios. Que tu pueblo pequeño sea
humilde y pueda dar gracias siempre por este tu grande amor. Escuchemos
las notas musicales.
Cuando el cielo viene a ti: Amor I
Series Cuando el cielo viene a ti
| Sermon ID | 87172045155 |
| Duration | 1:07:26 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
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