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Muy bien, busquen en sus Biblias
en Romanos, por favor. Nuevamente en Romanos 2. Estuvimos en la reunión del Instituto
Mérida, y dos días hablando sin micrófono, con ventiladores,
sin sistema de aire, y traigo mi voz un poco forzada. Romanos 2, por favor. Ahora vamos a terminar con una
pequeña parte de este tema que estamos viendo. Y esto nos va
a conducir a profundizarnos en algunos detalles. En romanos,
por favor. I'm hot. Es que hasta el avión,
nunca he viajado en un avión que no trae aire acondicionado,
que no estaba funcionando el aire. Y estábamos ahí a 32, 3,000
pies sobre el mar y así sudando dentro de la cabina, avanzando
por el Golfo de México. Y me siento igual ahora, pues
estoy comentando lo del aire. ¿Listos? Vamos a orar. Padre
estamos muchas gracias por habernos reunido en tu nombre, por estos
preciosos himnos, por tema que vamos a discutir de
tu palabra, este tema que es tan importante en un sentido
tan difícil y sin embargo con tu ayuda podemos entenderlo nuevamente
y ver como tiene que hacer este efecto, este cambio, esta actitud
que es la única respuesta en nosotros. Por eso te pedimos,
damos las gracias por cada persona presente y te pedimos que que
haga su voluntad en medio de nosotros el día de hoy. En el
nombre de Cristo Jesús. Amén. a este tema que está nuevamente
en Romandos, en su capítulo 2. Nos vamos encaminando en esta
miniserie que creo que en internet lo vamos a dividir en tantas
subdivisiones y cosas que nos han detenido de las guerras y
los pacificadores. Y el tema que ya estábamos con
esto hace ocho días, el tema de la responsabilidad humana
nos condujo a este tema de la paciencia de Dios explicado aquí
en un texto muy, muy importante después de haber atacado al mundo
pagano, greco-romano en aquel entonces, que es en el capítulo
uno, uno de los temas más importantes de la Biblia en la narración
de los tratos de Dios, en donde termina en su ira reprobando,
entregando a inmundicia y afectos vergonzosos y a una mente reprobada. a todo el mundo antiguo en forma
cíclica. Esta triste historia se ha repetido y se está repitiendo
en una forma diferente, pero el mismo asunto hoy en día. Y
llegando al capítulo 2, se lanza a aplicar el mismo tema de su
culpabilidad e irresponsabilidad al pueblo judío que se jactaban
de no ser culpables de la idolatría y las cosas abominables narradas
al final del capítulo 1. Y va por el camino de demostrarles
a los judíos que en realidad, en su falsa religiosidad, que
eran más culpables que los pueblos gentiles en este asunto. Como
volveremos a ver el día de hoy, la gente religiosa, inconversa,
hipócrita, es más culpable que todos los demás. Y luego, el
hilo que vamos a agarrar es nuevamente el versículo 2. ¿O piensas esto? Después de acusarles de ser culpables
de muchos de los mismos pecados, a lo mejor no pasaban por alto. ¿Cómo pasaban por alto esta realidad
en su autoengaño y falsa seguridad? ¿Piensas esto, hombre, que juzgas
a los que practican o hacen tales cosas y haces las mismas? Hablando aquí al pueblo judío
en su religiosidad falsa. ¿Que tú escaparás del juicio
de Dios? La pregunta, ¿no? Retórica. O menosprecias las riquezas de
su benignidad y paciencia y longanamidad, ignorando que su benignidad te
guía al arrepentimiento. Este gran tema que vimos hace
15 días. Y luego va directamente al grano
y les acusa de ser personas endurecidas, autoengañadas, y que por su dureza
de corazón, en el versículo 5, es el uso en la traducción que
estamos viendo aquí, la versión antigua, de Reina y Valeira,
el uso de tú, ¿no? El hombre comienza así, pero
tú, ¿no? Tú estás haciendo cosas muy parecidas, en realidad peores,
y crees acaso que tú escaparás, ¿no? Y ahora llega y se dirige
así, ya metió el cuchillo, ya le está dando vueltas, que por
tu dureza y por tu corazón no ha arrepentido a tesoras para
ti mismo. Ira, para el día de la ira y
la manifestación del justo juicio de Dios. Y esto le conduce a
lanzarse a un paréntesis en donde van enumerados toda una lista
de puntos en relación con esta justicia y este juicio justo,
el justo juicio de Dios. Y lo que nos interesa aquí es
este mismo asunto que vimos hace 15 días de la increíble paciencia
de Dios en todo este asunto. Ahora, comencemos con lo siguiente. Vean con mucha
atención. Fíjense bien aquí en esta palabra,
ira, en el versículo 5. Romanos 2, versículo 5, ¿atesoras? No. No es una pregunta, es una
afirmación. Estás atesorando para ti mismo.
Ira, para el día de la ira y de la manifestación del justo juicio
de Dios. Ahora, esto nos sirve de introducción.
Esta palabra ira, ¿no? Es uno de los temas más discutidos
de la Biblia, incluso el tema más rechazado probablemente que
cualquier otro en un contexto religioso o no. Tenemos un sin
número de personas que se niegan a creer que hay algo como la
ira de Dios. Y tan solo nos sirve de introducción
aquí para que nos ayude a ver el contraste. La ira de Dios
es necesaria. En el primer capítulo manifiesta
esta ira de Dios y aquí en el segundo capítulo, tú, judío,
estás sujeto a esta ira. Incluso Dios la está preparando
para derramarla en contra tuya. Pero el primer punto, esta ira
de Dios es necesaria, porque si Dios no juzgara el pecado,
si no se enojara contra el pecado, simple y sencillamente dejaría
de ser Dios. Ya no sería lo que el texto mismo
señala, ya no sería el Dios justo, ya no sería el Dios tres veces
santo, ya no sería el Dios verdadero, ¿no? En tal caso ya no tendría
ni siquiera un carácter moral, porque no oponerse a la maldad
y el pecado Significaría que Dios mismo se volviera malo. Y eso es un gran tema, ¿no? Estos
que creen que no debemos oponernos a la maldad y el pecado, es peor
que volverse cómplices. Esto revela algo en las personas
mismas. En este caso, Dios mismo se volvería
pecaminoso. si no se opusiera al pecado humano.
Y en tal caso terminaríamos atrapados en un cosmos, en un mundo lleno
de caos, lleno de pecado y claro que sí, lleno de impunidad. Y
por ese camino va el asunto, esta palabra impunidad. Pero
en segundo lugar, esta herida de Dios siempre está basada en
el pleno conocimiento de los hechos. Esto es la fórmula en
el versículo 6, el cual pagará cada uno conforme a sus obras.
Esto quiere decir que conforme a la realidad, conforme a la
verdad, conforme a la culpabilidad, conforme a los pecados, cada
persona en conversa será juzgada. Y esto por un Dios omnisciente. Por un Dios, su omnisciencia
es la garantía. Es la seguridad de que el Dios
que no puede mentir tampoco puede equivocarse en esto. Nadie será
juzgado por pecados que no cometieron. Increíble la necesidad de señalar
esto. Pero Dios no se equivoca. Su
juicio se basa en los hechos, en su misma omnisciencia. Él
sabe. La ciencia es cierta. Toda la
verdad acerca la vida de cada persona y todos sus pecados.
Incluso tiene todo registrado en un libro según el fin de la
Biblia. Se van a abrir libros, por lo menos cinco. No vamos
a discutir eso, pero uno de los libros trae todos los pecados
que han cometido a lo largo de sus vidas cada una de esas personas.
Y este Dios, escuchan, en su ira se enoja. Es un tema tremendo. Los que
nos dicen que Dios no tiene emociones están más que equivocados. Se
enoja. contra el pecado, y tan solo contra el pecado. Es un
tema tremendo, lo hemos analizado a fondo en un pasado. El enojo
de Dios, eso se ve tan claramente en el ministerio público de nuestro
Señor Jesús. Los ejemplos de Cristo enojándose contra y contra
el pecado humano. Y su enojo nunca es arbitrario,
nunca caprichoso, nunca, nunca así, no, sino siempre la misma
cosa. la reacción divina, la reacción
de la santidad divina en contra del pecado humano, ¿no? Sin discutir
todos los detalles, matices en el gran tema de la ira de Dios,
lo que estamos diciendo es Dios reacciona en su santidad en contra
del pecado. Esa reacción describe todo el
asunto en la palabra ira. En esa palabra ira, que no es
motivada por ninguna otra cosa, salvo el pecado humano. No es
el Dios el monstruo, dicen algunos de esos ateos militantes o agnósticos
incrédulos. ¿Cómo pueden creer ustedes en
un Dios así? ¿Cómo no podemos creer en Dios así? Esa es la
respuesta. Ese Dios no es egoísta, no es
provocado por algo diferente de lo que estamos diciendo. No
es frustración, no son prejuicios, no es el Dios perverso, tiránico,
no, nada. Es el Dios de amor. Incluso su
ira es una manifestación de un aspecto de su amor. Y por lo
tanto, su enojo, su ira, nunca es algo excesivo. Nunca va más
allá de lo que acabamos de leer aquí. Nunca va más allá de lo
que exige la justicia. Nunca va más allá de los méritos
en el asunto. Es la administración de justicia. En conformidad con los méritos
de cada uno. Pagará cada uno conforme a sus
obras. Acabamos de leerlo. Su enojo siempre es así. Y por
lo tanto, no hay víctimas. No hay víctimas aquí. ¿Qué quiere
decir eso? Estos que creen en un Dios tiránico,
cruel y los seres humanos, si es en verdad que somos sus criaturas,
pobrecitos de nosotros, ¿resulta que somos víctimas? ¿De un Dios
cruel y tiránico? No. Esto no. No es la realidad. Ese es el
predicador, el que están escuchando, el que les está diciendo, les
está predicando de esto, de un Dios cruel y tiránico y monstruo
y somos víctimas. Es el mismísimo que ya hemos
visto hace unos domingos en el huerto del Edén, convenciendo
a Eva de algo, no exactamente igual, pero muy parecido. No hay víctimas de este Dios
que derrama su ira en contra de las personas no arrepentidas.
No hay ninguna persona que puede defenderse con este argumento
de que yo soy víctima de un Dios tiránico y cruel. No. Estas personas no existen. No
se levantarán en el día de juicio. No, no existen. Porque Dios tiene
todas las pruebas, todas las evidencias. Todo lo necesario
para justificarse a sí mismo, para bendicarse a sí mismo, para
glorificarse a sí mismo al efectuar la sentencia de su ira. Y a la
vez, escuchen, termino la introducción. Esta ira de Dios siempre es advertida. anunciada con anticipación. Viene la advertencia, se llama
ira advertida, que lo que estamos leyendo aquí es una advertencia.
Este Dios nos está advirtiendo, este Dios nos está hablando,
nos está dando el aviso, está revelando la verdad acerca de
esto. En el capítulo uno es su ira derramada contra toda impiedad
y injusticia de parte de los hombres, que son las violaciones
de la primera y segunda tabla de la ley de los diez mandamientos.
Derramada, manifestada es Y rápido, muchas personas quieren saber
en dónde está revelada y las respuestas son interminables
en la conciencia humana, en lo que la persona desde chico, al
hacer algo indebido, haz tu lista, se siente mal, su conciencia
le acusa, lo que viene después aquí, todo el proceso interno,
acusándose, excusándose en sus mismas conciencias, frente al
miedo, del castigo, o lo que aquí entendemos como la ira de
Dios. Y a lo largo de la historia,
a lo largo de la providencia humana, la historia humana es
una tras otra tras otra advertencia, una tras otra manifestación del
justo juicio de Dios y la ira de Dios. De igual manera revelada,
advertida, manifestada en el dolor y el sufrimiento que son
experiencias universales, la universalidad del dolor, la realidad,
del sufrimiento, culminándose en la sentencia efectuada a nivel
físico, la muerte física. ¿De qué se trata eso? La sentencia
efectuada, la que Dios anunció en el huerto del Edén, en cuanto
al pecado humano, la sentencia de muerte. Pero no tenemos que
discutir ninguno de estos puntos. Esta es lo que el capítulo 1
narra, es el mundo enredado en un caos de inmoralidad y de pecado
sin fin. Y eso es el mundo en que vivimos.
Es el mundo que nos rodea. Y por último, hay que agregar
un solo punto. En este libro, esta ira será
efectuada, será derramada por Cristo mismo. Cristo mismo. Un Cordero lleno de ira, según
el Apocalipsis. ¿Cordero? ¿Cristo, el Cordero
de Dios? Sí. lleno de ira, sí, porque
Cristo es la única persona que sabe lo que lo que su ira significa,
porque Cristo es la única persona que ha sufrido en la cruz del
Calvario el derramamiento de la ira de Dios en su contra como
sustituto mediador en su obra salvadora, no como un sacrificio
propiciatorio expiatorio para quitar de por medio sufriendo
el castigo divino en contra del pecado. Cristo sufrió La ira
de Dios. En su persona, en su alma, en
su cuerpo, sin discutirlo, no es necesario. Y por lo tanto,
Cristo mismo. Efectuará en su aspecto final,
estos que van atesorando para sí mismos, ira para el día de
la ira y la manifestación del justo juicio de Dios. Cómo se
van a sorprender al ver que el mismo Cristo que les pudiera
haber salvado de la ira de Dios. Pero como no se arrepintieron,
es el mismo que efectuará la heredería sin su contra. Así. Ahora, en el estudio anterior,
nos fijábamos aquí, estamos en Romanos 2, en las palabras longanimidad
y paciencia. Estas palabras, ¿no?, que explican
el fenómeno que vimos, ¿no? Le acusa al judío de menospreciar
la paciencia de Dios. De menospreciar. Ni estamos hablando
aquí de la palabra benignidad. Ese es el tema, ¿no? El concepto comienza con la bondad
de Dios, la benignidad de Dios. Pero nos fijábamos en las palabras
paciencia y longanimidad. La longanimidad que no castiga,
que no hace lo que acabamos de decir al instante. que no castiga
de inmediato, que pasa por alto cantidad de cosas, provocaciones,
pecados de todo tipo, aguantando, soportando pacientemente. En el capítulo 9, con mucha mansedumbre,
está soportando los vasos de ira preparados para lo que el
texto dice que va a suceder. la longanimidad de Dios, su capacidad
de esperar pacientemente hasta que se acabe un proceso, hasta
que se acabe un tiempo. Y la paciencia de Dios que detiene,
que refrena la ira, que detiene la ira por un tiempo, no pagando,
no derramando la ira, sino no haciendo justicia, no haciendo
todo lo que acabamos de decir, salvo aquí en su paciencia, que
no se acaba pronto. Dios espera. En su longanimidad,
podríamos tardar media hora discutiendo distintas formas en que se puede
traducir esta palabra, pero significa lo que estamos diciendo. Su ira
vendrá. Claro que sí. Pero mientras tanto,
se describe como lento para ejecutar la ira. Y como lo mismo, los
hombres lo malinterpretan por completo. Como lo dice Eclesiastes,
porque no se efectúa de inmediato la sentencia en cuanto a la mala
obra. Entonces el corazón de los hombres más que dispuesto,
más que entregado al pecado, más que lleno, más que dispuesto
a seguir pecando, malinterpretando la paciencia, malinterpretando
la longanimidad de Dios. Pablo dice menospreciando todo
esto. Menospreciando a este Dios. De
eso se trata. Y su ira que nunca es algo fuera
de control, no. Esos que tienen miedo de que
puede haber pasiones en Dios. Su furor nunca, nunca algo fuera
de control, no. Sino afectado. En conformidad
con lo que acabamos de leer. Las obras, ¿no? Los pecados de
cada uno. Dios sabe lo que hará, cómo lo hará, cuándo lo hará.
No tiene prisa. lo sabemos. Ahora, vamos a discutir
esto nuevamente el día de hoy y después de ver lo que vimos
en forma de síntesis en el estudio anterior, vamos a ir directamente
a ver cómo todo esto se aplica a nosotros en este mundo de nuestro
papel como pacificadores, ¿no? ¿Qué debemos hacer nosotros. No vamos a discutir, salvo en
una parte, el cómo entender esto un poco mejor, pero qué debemos
hacer a la luz de esto nosotros, ¿no? Ahora, cuando comencemos
con este asunto de por qué Dios no acaba con sus enemigos ahora,
¿no? ¿Por qué no mata a los rebeldes
ahora? ¿Por qué no pone fin a su rebeldía
ya? ¿Por qué trata misteriosamente
a sus peores enemigos de esta forma, de esta manera? ¿Por qué
permite que tantas de esas personas aún sigan con vida? ¿Por qué permite que caminen
sobre la faz de la tierra? La respuesta, hay muchas, pero
la respuesta en que estamos centrados es lo que el texto dice. Dice,
bueno, deberían Deberían arrepentirse. Si fueran a responder correctamente
ante todo esto, ¿serían conducidos a arrepentirse? ¿Deben de arrepentirse? Sí. Y al darse cuenta de que
en vez de efectuar la sentencia, Dios les está tratando con una
bondad, una benignidad increíble. Entonces deberían de arrepentirse
a la luz de esto, pero no lo hacen. Y le hago la pregunta
entonces, ¿por qué no actúa Dios en su contra ya? ¿Por qué no
efectúa de inmediato la sentencia? ¿Por qué deja a estos tantos
millones, yo diría billones de pecadores no arrepentidos? ¿Por
qué no acaba con ellos ya? Y la respuesta es una parte de
lo que vamos a volver a discutir. La respuesta les está dejando sin pretexto
alguno. Se quedan al final de este proceso
sin excusa, sin pretexto, sin forma alguna para defenderse.
Nadie puede excusarse. No van a decir nada en defensa
propia en el día de juicio. Cuando se encuentran frente al
derramamiento de esta ira, ni siquiera van a abrir sus bocas
porque se quedan inexcusables, sin defensa. Punto. Y Dios está vindicando. No tiene que vindicarse en nada.
Pero Dios será bendicado en todo esto. El día de juicio será la
cosa, es inconcebible lo que vamos a ver, lo que va a suceder. Cuando todo lo que habrá sucedido,
no a nivel individual y personal, con cada quien a la hora de su
muerte, en el día de juicio habrá un despliegue, una manifestación abierta de
todo lo que pasó con cada quien y por qué y su culpabilidad y
la grandeza de sus pecados y el grado de su rebeldía y su aborrecimiento
de este Dios, lo veremos en una forma extraordinaria. Y estaremos
totalmente de acuerdo con todo el procedimiento. El tema del
día de hoy no es el día de juicio, pero aquí lo estoy señalando. Nosotros estaremos así, amén,
aleluya, así sea, gloria a Dios. Estaremos así glorificando y
honrando a nuestro Dios al ver esto. Lo que el texto dice, de
que se iban atesorando a lo largo de sus vidas, ira. en el día
de la ira, que es ese día final, cuando todo esto se verá ante
el universo entero, no habrá ningún misterio, no habrá ninguna
duda, no habrá ningún cuestionamiento, no habrá ninguna persona en contra,
todos, incluso los mismos autocondenados
por su propia culpa y rebeldía, no van a abrir sus bocas. Lo
vuelvo a decir, Ahora rápido, vamos a discutir esto. El por
qué Dios no actúa ahora, lo vimos terminando en el sermón anterior,
y el argumento viene, y por el tiempo no vamos a buscar todos
los textos, los voy a citar la mayoría, viene en este sentido. Dios tiene predeterminado el
límite de pecado, se van atesorando, es un término que podemos entender
como hacer cálculos, matemáticamente hablando, sumando La cantidad
de pecados que estas personas están atesorando, que serán la
causa de su condenación eterna y juicio eterno. Y hay una medida
predeterminada. Y este tema está a lo largo de
la Biblia. Y están muchos textos. En 1 Tesalonicenses 2, Pablo
habla de los judíos colmando constantemente la medida de sus
pecados. La palabra colmar, siempre llegando
al tope, siempre acercándose al límite, siempre llegando en
una forma acelerada con todo lo que hicieron al matar a su
Mesías. Y su culpa, y su sangre, y su culpa sea sobre nosotros,
es lo que decían. colmando sus pecados en ese sentido,
pero esto es lo que está sucediendo con todos. Y vuelvo a decirlo,
hay un límite, hay un punto al cual cada persona llega, y al
llegar al límite Dios dice, ya, ya basta, ya se acabó, llega
hasta el límite. Y todos aquellos que no lo entiendan,
Mientras que no hayan llegado al límite, ¿a qué se dedican?
¿A pecar más y más y más? ¿Sí? ¿A endurecerse? ¿Sí? ¿Se endurezan? De eso nos habla
el versículo cinco. ¿Sí? Cada vez que reciben cualquier
bendición, cualquier bondad, este, en la longanimidad de paciencia
de Dios, como volveremos a ver, Dios les está colmando a ellos
de cantidad de bendiciones. Y se están endureciendo en contra
del dador. Y disfrutando sus dádivas, ¿no? Es como, podríamos detenernos
aquí y no lo vamos a hacer. Una persona viviendo bajo la
protección y la bondad y la abundancia de una persona rica, famosa,
algún rey en tiempos pasados, y todo el tiempo tomando y disfrutando
y aprovechándose. y al final de cada día regresándonos
a su vivienda ahí dentro del contexto de la protección y la
bondad y la abundancia de vivir así para maldecir, calumniar,
atacar y blasfemar al benefactor, a la persona que le está proporcionando
todo esto, créanme, Podríamos detenernos más de media
hora hablando de parásitos en el mundo socioeconómico-político
a nivel mundial, incluso en todos los gobiernos. Personas ocupando
algún puesto en X gobierno y todo lo que esto trae, la abundancia
y el poder y el dinero y el placer y todo el tiempo. Todo el tiempo
aborreciendo a los que están arriba. Si es algún presidente,
si es algún otro tipo de líder en el sistema de gobierno, no
importa nada de esto. ¿Qué tipo de pecado es este? Pero así viven todos sus inconversos.
Indureciéndose en contra de su benefactor, indureciéndose en
contra de su creador. Se endurecen en contra de su
bondad, en contra de su benignidad. Es lo que el texto dice. Y aquí el benefactor lo sabe.
Y aún peor para ellos, sabe de
todo y tiene todo un registro. Todo está grabado, todo está
registrado en su contra. La gravedad, la magnitud de pecados. El número de pecados. cometidos
en esto. Y el argumento aquí es, mientras
que siguen así, están garantizando más ira, más juicio, más castigo
en su contra, garantizándolo año tras año, día tras día. Y rápido, Tomás, por favor, estoy
tratando de acelerar aquí el paso de este argumento. Lo que Dios está haciendo simple
y sencillamente es esperar hasta que hayan colmado la medida.
Este tema está en el libro del Génesis en relación con la secuencia
de eventos cautiverio en Egipto y habitantes en la tierra prometida
en el Génesis 15, el comentario, no ha llegado a su colmo la maldad
del amorreo. Todavía no. Eso es un gran tema. No había llegado a su límite,
la maldad de este pueblo. ¿No? Que sería desterrado y destruido
por Dios, pero no había llegado todavía al límite. El texto lo
dice. Desde el libro del Génesis este
tema. ¿Cuánto más en relación con Sodoma y Gomorra? ¿Cuánto
más en relación con el mundo antes de Lubiana? Es el mismísimo
punto. Y lo que estábamos diciendo es que Dios espera hasta que
lleguen al límite. Y esto es su forma de proceder
con naciones, pueblos y claro, con cada uno de los seres humanos.
Dios está ahora con cada persona incrédula esperando para que
esta persona llegue al límite a la medida predeterminada por
Dios de lo que serán todos sus pecados, y llegando al límite
viene el juicio. Punto. Así de sencillo. Ahora, en este tema, vamos a
meternos en una forma aquí abreviada, sigo diciéndolo. Al entender
esto, no debemos malentenderlo, Porque una forma para malentenderlo
sería pensando que Dios va a esperar hasta que todos hayan llenado
la misma medida. No, la medida es diferente en
cada uno de los casos y el que pica la medida es como la tarjeta
de crédito que vimos en el sermón anterior. Tiene un límite de
crédito, no? El límite es diferente con cada
tarjeta, con cada persona y es igual aquí. Y el hecho de que
Dios espera hasta que llena la medida predeterminada, no quiere
decir que Dios esté obligado a hacerlo de igual manera, fijando
el mismo límite con cada persona, porque esto no funciona así.
El límite es distinto. Y el hecho de que Dios no está
bajo obligación alguna de esperar. El hecho de que Dios no tiene,
no hay nada que le obligue a decir con esta persona el límite 30
años, con aquella persona 50 años, pero con esta persona tres
meses. No hay nada que impide que Dios
actúe así. Van a ser condenados por sus
pecados. Esos pecados se están acumulando. En el contexto de
este argumento, cuando llegan al límite de la condenación,
que será más que justa, será simplemente Dios actuando en
base a esta realidad. Y tantos versículos, hay una
lista, voy a citar uno de los libros de los Salmos. Dicen que
mientras tanto, al mismo tiempo que Dios está esperando. Dios
está enojado. Airado todos los días. Contra el impío, Salmos 7 11.
Todo el tiempo lo que el texto dice, ¿está enojado? ¿Con cada
pecador no ha arrepentido? ¿Todos los días, 24-7? Cuando Cristo hablaba de esto
lo pintaba como la herida de Dios suspendida. Es como la figura
de la espada de la herida de Dios suspendida en el aire flotando
por encima de la cabeza de cada una de esas personas lista para
efectuar la sentencia. Así lo pinta Cristo, ¿no? En
uno de los textos más fuertes de su ministerio público, la
palabra, en cuanto a los que son incrédulos, la palabra dice,
y lo quiero leer con exactitud, el que cree en el Hijo tiene
vida eterna, más el que es incrédulo, y es un modismo aquí, el que
se niega a creer, el que rehusa someterse, es una de las traducciones
de esta palabra griega, no verá la vida, sino la ira de Dios
y se puede traducir de muchas formas, ya está por encima de
él, ya está sobre él. Dios está enojado, con cada pecador
no ha arrepentido, lo único que detiene la sentencia es lo que
estamos viendo aquí, longanimidad, lento para la ira, paciencia,
no es otra cosa, no hay otra explicación, Pero se acuerdan, todos los hombres son culpables
y algunos en este tema que estamos discutiendo aquí, terminan siendo
mucho más culpables que otros. En base a lo anterior, si Dios
le da más crédito, más tiempo, más espacio para pecar, va a
terminar con más culpa. Cualquier persona. Y eso es increíble. llegar a la tercera edad, vivir
80 o 90 años y morir no arrepentido, resulta
en esto, resulta en mayor culpa, resulta en más pecados y más
juicio. En ese sentido, los que mueren
en su juventud, en contraste con los que mueren no arrepentidos
en la vejez. Increíble. Esto es increíble. Las cosas no son como parecen
ser en este mundo. ¿Cuántos pecados serán cometidos
por cada persona presente aquí no arrepentida? El límite está
predeterminado por el creador. ¿Y cuánto tiempo irán acumulándose,
atesorando más y más y más y más ira? ¿Todos somos culpables? ¿La culpa de un solo pecado no
perdonado es suficiente para asegurar la condenación eterna
de quien sea? Y sin embargo, algunos están
llenando en una forma más rápida. ¿no? Colmando, como lo comentamos
antes, como si estuvieran en una carrera para ver quién puede
pecar más, ¿no? Esto es lo que vemos con los
jóvenes que mueran, se enredan en vicios y en alcohol y en el
sexo ilícito y otras cosas, y terminan, creo que lo mencioné, no me acuerdo
si aquí en algún lugar, estos del mundo de los 60, 70, 80,
acercándonos al principio de los 90 en el mundo de la música
pop y rock, de un extremo al otro, y los documentales sobre
todos aquellos que fallecieron antes de llegar o llegando al
tope de 29 años de edad. Ninguno llegó a los 30 años de
edad. Y cuando ves la vida sin excepción
de cada uno de los ejemplos, no hay excepciones. En la competencia
para ver quién podía pecar más. Y acelerando todo esto. Ellos mismos acelerando el proceso. Y si agregamos a esto Muchos
dicen, sí, sí, esto lo veo. ¿De qué se trata esto de 100
muertos cotidianamente? Si fuéramos a saber, yo casi
les aseguro, del promedio de 85 a 100 personas fallecidas
cotidianamente en nuestro querido México, en el mundo de la violencia
en relación con lo que dicen, el crimen organizado, el inframundo
del diablo, de eso se trata. Estas personas, ¿cuántas de estas
personas que fallecen cada día? mueran con menos de 30 años de
edad. Lo mismo con, si el número es
100,000, esa es la cifra más baja. Con el fentanilo en el
primer mundo, no tan solo en la Unión Americana, es una avalancha,
es una ola, es un tsunami de muertos. La gran mayoría ni 20
años de edad. Así, así el asunto. Y esto es tan fácil de entender,
como algunos llegan más rápido al colmo, al límite. Y de igual
manera, de igual manera, lo vimos antes, cuántas de estas personas
hacen lo mismo, esto es el argumento de nuestro texto, en sentido
religioso. Hacen la misma cosa. Sí. ¿Abusando de grandes privilegios
religiosos? Claro que sí. ¿Los judíos en
contraste con los paganos gentiles, en el contraste y comparación
en el argumento, más culpables que los gentiles? Esto es el
argumento. ¿Cuántas personas? Y la fórmula
de la boca de nuestro Señor Jesús, más luz equivale más responsabilidad,
y esto siempre resulta en mayor juicio. En Mateo 11, no vamos
a ver, ese texto lo hemos visto tantas veces, en donde termina
diciendo, ustedes que presenciaron la luz del cielo aquí, el cielo
descendiendo a la tierra, ante sus propios ojos, al ver, y escuchar,
y ver, presenciar la prédica y las señales milagrosas, autentificando
y verificando mi identidad como el único Señor y Salvador. Y
al rechazarme, resultan ser más culpables todos ustedes, toda
esta muchedumbre de judíos en aquel entonces, más culpables
que los que murieron en Sodom y Gomorra. Así lo dicen en Mateo
11. Lo hemos visto tantas veces.
Y algunos, no, yo creo que los de Sodoma y Gomorra fueron más
culpables. No, Cristo dice que no. De igual
manera, todas estas personas, aquí estamos hablando de una
cantidad de personas en todo el mundo, ¿no? En algunos lugares
es millones y millones que nacen en la cuna, o sea, en una familia
cristiana desde chicos. En la escuela dominical, asistiendo
a los cultos cuando ya pueden entender algo, y con todo lo
que sucede a lo largo de años, más luz que resulta en mayor
responsabilidad asegurando, garantizando más juicio en su contra, ¿sí? Y todas las personas luchando,
estas personas, no es increíble, personas luchando mes tras mes,
conocemos de casos de año tras año tras año, luchando contra
la convicción del Espíritu Santo. Esto sucede con algunas personas
que vienen a esta iglesia, a esta congregación, cada domingo por
lo menos. Entran así con la misma culpa y salen con más, con más
culpa. al endurecerse, al no arrepentirse,
al no doblegarse. Y termino, ¿no? Lo que ya sabemos,
lo vimos antes. Todo esto es tan misterioso.
Ninguna persona sabe qué tan cerca está. Ningún pecador no
ha arrepentido. Puede decir, no me va a tocar
el juicio de Dios el día de hoy. Cuando voy a llegar a la medida,
nadie puede saber. Es como si te entregaran la tarjeta
de crédito. Tú puedes gastar y gastar y no
te dijeron nada sobre el límite. No tienes idea y cada vez al
principio piensas, ha de ser unos cuantos miles de pesos,
quizás. Llegas y tienes el cálculo y
piensas, no, como que yo rebasé los miles. Y ya vas y vas a hacer
otra compra y, ¿aprobado? Y luego el asunto se complica,
no voy a decir nada sobre los bancos, no voy a decir nada sobre
el sistema que manipulan casi todo el mundo, no voy a decir
más. Pero el punto, y no es broma, vas a meter así la tarjeta y
no tan solo será rechazada, sino al voltear, ahí están para agarrarte. y llevarte ante la autoridad. Y al instante la autoridad te
va a decir, me vas a pagar ahora mismo. Ahora mismo vas a liquidar
esto. Al Mololla. Nadie sabe, ni puede saber. Es
increíble esto. Es el argumento bíblico cuantas
veces en la boca de Cristo. ¿Cómo es que el mundo terminará
sorprendiendo a todos los pecadores no arrepentidos? ¿El fin del
mundo les va a caer de sorpresa a todos? ¿Sí? ¿Cómo es que Jesús
lo pintaba como el ladrón en la noche? Esa ilustración, ¿no? Que no tiene nada que ver con
el rapto secreto, te lo aseguro. Ese rapto secreto no está en
la Biblia de nadie. Pero vean, ese ladrón en la noche
que sorprende. Y termina saqueando la casa,
si no haciendo cosas peores. Y la muerte sorprende a todos
los no arrepentidos. Increíble esto. Es increíble
lo que acaba de decir. ¿Cómo es que la muerte, no importa
si llevaban 30 años enfermos, o tres meses no en la cama, o
con el médico diciendo si esto no funciona no habrá esperanza.
No importa nada de esto. Increíblemente, la muerte les
sorprende. A todos sus inconversos, sí, les sorprende. Y todos más cerca
al fin de lo que se imaginan. Todos estos, ¿no? La copa llenándose
cada día más, acercándose al límite, casi llena. Ni lo saben, ni les importa.
Y piensan, yo tengo la esencia, yo tengo la esencia para yo puedo
hacer lo que los demás no pueden hacer. O la mera hora del mismo
Dios que hasta ahora no, en Ecclesiastes, hasta ahora no, no se ha efectuado
nada en mi contra. Aunque hay un asunto aquí que
no vamos a discutir ese argumento de la boca de Pablo, los pecados
de algunos antes de que lleguen al juicio se manifiestan. Algunos, y todos los demás no,
se manifiestan a la hora del juicio. ¿Qué es esto? Es el mundo
que vivimos. Todos los que terminan encarcelados
por lo que sea, sus pecados se manifestaron antes. Todos los
que son agarrados por la justicia, entre comillas, humana, justicia
humana, sus pecados se manifestaron antes de llegar al juicio. Y
algunas consecuencias temporales de sus pecados. Un tema que vamos
a discutir también, no el día de hoy. Y sin embargo, los demás miren a estos ejemplos,
son incontables hoy en día, con las redes sociales y la Internet,
los ejemplos de lo que estoy diciendo por todos lados, escándalo
tras escándalo, y tabloides, esa es la palabra en inglés,
en todo el mundo, tú vas al súper en muchos lugares y ahí está,
es una serie de revistas y periódicos menos hoy en día por lo de la
Internet, pero es lo mismo en Internet o peor, puede ser mil
veces peor. en donde están ahí para shockear,
para asustar, para mostrar cómo es posible que a esta persona
se le cayó un rayo y le mató al instante. Y ni había tormenta eléctrica.
Y todo el mundo, ¿cómo? Y de accidente es increíble.
No, no, no. Lo que estoy ilustrando es que
en medio de todo esto, La gente sigue adelante ignorando por
completo, en un sentido, a menos que sean personas que hayan tenido
contacto con la palabra de Dios, ignorando por completo lo que
está pasando. La historia del mundo no se puede
entender sin la palabra de Dios en la mano. Incluso no se puede
interpretar correctamente la historia eclesiástica. Ese es
el problema de tantos que creen que la verdadera iglesia a lo
largo de 1200 años había desaparecido a la face de la tierra y que
la iglesia católica romana es la verdadera. No, no tienes que
saber absolutamente nada de historia. Tan solo tienes que creer lo
que está escrito aquí de que las puertas del infierno no prevalecerían
y no prevalecieron y no prevalecerán en contra de las verdaderas iglesias. Y aquí estoy con vosotros todos
los días hasta el fin. No tienes que saber más para
entender que la historia no es algo que se auto interpreta. Y se tiene que interpretar la
historia del mundo. Y ahora estamos hablando de la
historia de cada persona que muere en sus pecados. A la luz
de esto hay que interpretar lo que pasó. Porque es a la luz
de esto que saldrán a la luz todos los misterios y la confusión
y lo que tenemos en ese libro, el misterio de la providencia,
el título del libro. Ya no habrá nada misterioso en
esto en el día de juicio. Todo saldrá. Será anunciado, proclamado. Lo que trataron de ocultar, lo
que dijeron así, en voz baja, todo revelado. Tantos textos
lo dicen. Y Dios lo vuelve a decir, bendicado,
justificado, honrado y glorificado. Porque la ira de Dios quiere
decir que no hay impunidad a fin de cuentas. y que este Dios pagará a cada
uno conforme a sus obras. Se acabó la impunidad. Ahora, en el tiempo que nos resta,
hablamos más de este argumento, repasándolo, no hay nada nuevo
en lo que acabamos de escuchar aquí, pero en el tiempo que nos
resta, ¿Cómo se vincula todo este asunto de la paciencia de
Dios con este asunto de los pacificadores? En este tema vamos a comenzar
a enredarnos ahora en parte. ¿Cómo debemos responder nosotros
a la luz de todo esto? Si somos creyentes, si entendemos
la realidad la verdad acerca de lo que estamos viendo en este
texto. Es imposible interpretar la historia
humana sin entender esto. ¿Cuál ha de ser nuestra reacción
como creyentes? Y la respuesta es, como vamos
a ir viendo, sencilla y profunda. Nuestra reacción tiene que ser
la de imitar a Dios en esto. ¿Qué quiere decir eso? Nuestra
reacción tiene que ser una muy parecida a la de Dios. ¿Qué quiere
decir eso? Quiere decir que nosotros hemos
de tener paciencia. Sí, ese tema que estábamos viendo
entre semanas se está poniendo más interesante. Hemos de tener
paciencia, sí, para aguantar todo lo que nos hacen estas personas. Sí. Esto es como debemos imitar
a Dios. El hecho de que Dios haya sido
paciente con ellos nos conduce a hacer lo mismo. Pero ahora
vamos a discutirlo en una forma más personal. Porque, ahora vean,
este ha sido el trato de Dios para con nosotros, como creyentes. ¿Sí? Claro que sí. Aquí se trata de la longanimidad
y la paciencia de nuestro Dios que resultó en nuestro arrepentimiento. Si somos creyentes, lo que estamos
diciendo que no hicieron estos judíos y no lo han hecho, salvo
un remanente salvado por la misma gracia de Dios hasta el día de
hoy, hablamos de los judíos. Nosotros, del pueblo gentil,
todos nosotros, Los creyentes presentes aquí fuimos conducidos
al arrepentimiento por este trato que recibíamos como en conversos
de parte de él. Este Dios ha sido más que paciente
con cada uno de nosotros. aguantando, soportando con mucha
mansedumbre. Y no somos vasos de ira preparados
para muerte. Somos vasos de honra y gloria,
vasos de gracia. En el argumento, en el capítulo
11 de Romanos va por dos caminos. Nosotros somos estos vasos de
gloria, de honra, de gracia. Y por lo tanto, hemos de ser
las personas las más agradecidas del mundo por la forma en que
Dios ha tratado con nosotros en esto. Creo que sí. Nos conocemos mejor
que cualquier otra persona, sabemos cuánto le hemos ofendido. Aún
desde nuestra conversión sabemos de cuántas veces nos hemos comportado
neciamente en rebeldía y obstinación y cuántas veces le hemos ofendido
a nuestro Dios a lo largo de nuestra vida cristiana. Y es
verdaderamente Asombrosa la paciencia de Dios para con los creyentes.
Este tema no lo vamos a discutir a fondo el día de hoy, pero probablemente
en otro sermón. Nosotros vemos ese trato de Dios
para con los demás y nos asombra. Pero, ¿acaso no te asombra en
tu propio caso? ¿No nos asombra en nuestro propio
caso todo esto? Creo que sí. Por lo tanto, cuando, aquí estamos
otra vez con este asunto de pacificadores, cuando somos tentados a enojarnos
con alguien, ah, porque nos ofendieron, nos hicieron algo, nos dañaron,
nos perjudicaron, Se aprovecharon hasta la lista de tantas cosas
que otras personas nos pueden y nos han hecho, nos pueden hacer
tantas cosas y nos han hecho muchísimas cosas. Lo que tenemos
que hacer a la luz de todo esto es preguntarnos, detenernos y
preguntarnos a nosotros mismos si estas personas que han hecho
cosas en contra de nosotros, si nos han ofendido más de lo
que nosotros hemos ofendido a Dios. ¿De veras han pecado en contra
tuya, en contra mía, en contra de nosotros? ¿Más de lo que nosotros
hemos pecado en contra de nuestro Dios? ¿Nos han provocado más
de lo que nosotros le hemos provocado a Dios? Tenemos que detenernos,
tenemos que preguntarnos. Esto es todo el tema de los espejos.
Tenemos que mirar de cerca en el espejo y ver. No, en el espejo
veo Ok, tantas cosas que Dios me ha perdonado, tantas veces
que ha obrado el arrepentimiento en mí, tantas veces que me ha
tratado con ternura, con misericordia, con paciencia, con longanimidad,
con favor no merecido. Es gracia sobre gracia sobre
gracia sobre gracia a lo largo de mi vida. Y la verdad es que como creyentes
pensamos, por más que nos maravilles, no se nos ocurre ni por un instante
pensar que esto se nos pudiera acabar. ¡No! ¡No! Creemos que será, como el texto
citado lo dice, una abundancia de gracia, de gracia sobre gracia. de su plenitud. Gracias sobre
gracias sobre gracia para con para con nosotros los creyentes.
Y esto esto estamos si entendemos el evangelio de la gracia estamos
convencidos de esto y agradecidos por esto. La paciencia de Dios para con
nosotros. Inexplicable. Es fácil ver esto en la vida
de otros. Yo tengo una lista de personas
que conozco. No hay duda de que son realmente
creyentes y veo cosas en sus vidas que han sucedido. y cómo
se han enredado todos en alguna medida. Esto es la teoría de
que no, la vida cristiana es siempre así, los altibajos no
son más que... No, no, no, no. La verdad es
que estamos así y se acuerdan de los modelos de la vida cristiana
y estancados y luego tantas veces como creyentes caemos en un bache
En un cráter de la luna, estos que están apareciendo por todos
lados de la Ciudad de México ahora por las lluvias y porque
estamos entre dos gobiernos, no nos van a ayudar, no nos van
a... Anoche veníamos del... Es que
se desaparecen, lo que yo quería decir, se desaparecen, a veces
se desaparece en el radar el aeropuerto fantasma. A veces
los aviones se desaparecen y a veces al aterrizar la nave se desaparecen
los pasajeros. No voy a decir más, salvo que
veníamos así y no se desapareció el aeropuerto, no se desapareció
la nave. Yo soy uno de los pasajeros,
aquí estoy y ¡boom! en la camioneta de Luke. uno
de estos de la luna, lo que se ve a distancia a la luna de estos
cráteres, ¿no? Y como vimos en su ranger, que
trae las llantas gigantescas, ¿no? Yo creo que la llanta hizo
más daño al cráter que a la llanta, ¿no? ¿Qué tiene que ver esto
con nuestro tema? Estoy ilustrando cómo podemos
caer en un bache, nada más, y levantados. Y vemos esto en la vida. de todos
los creyentes de los cuales tenemos más que un conocimiento superficial
y nos asombra cómo Dios sigue con esta misma longanimidad y
misma paciencia y misma bondad y la misma benignidad y increíblemente
nos engendra dudas y sin embargo simultáneamente
en nuestro caso Aprobamos esto. Aprobamos la manera, lo que Dios
hace al actuar, al tratarnos con esta gracia. Lo aprobamos. Estamos tan favorecidos y bendecidos. Pero el punto sigue siendo qué.
¿Estaríamos dispuestos a decirle a Dios que ya no nos tratara
así? No, yo creo, Señor, que lo mejor
sería que se te acabara tu paciencia para conmigo. No, yo creo que como soy tan
indigno y te he provocado tantas veces y has pasado por alto tantos
pecados a lo largo de mi vida, sería mejor que ya no. Ya no. Escuchen lo que estoy
diciendo. Y miramos a otros creyentes y
es lo que pensamos. Miramos a otros creyentes y pensamos,
si yo fuera Dios sería ya no. Es lo que pensamos, es lo que
pasa por nuestra mente. Pensamos no, ya no. Que ya no
debe tratar con ellos de esta forma, de la misma manera, de
la misma manera que está tratando con nosotros, pero con ellos
no. ¿Acaso no hemos sido necios? ¿Acaso no obstinados? ¿Acaso
no rebeldes? ¿Acaso estúpidos? ¿Cometiendo
gravísimos errores en la toma de decisiones y las listas interminables
de ejemplos? ¿Y nunca ha dejado de perdonarnos? ¿Nunca ha dejado de hablarnos?
¿Nunca ha dejado de llamarnos este mismo Dios? Paciente, no se ha enfurecido nunca contigo.
Te lo garantizo. ¿Y todo esto se convierte en
qué? ¿Qué tiene que ver esto con este tema? Este trato de Dios para con nosotros
es lo que hemos de imitar con otros. Esto es un motivo fuertísimo.
para pensar dos veces, tres veces, diez veces, antes, antes de enojarnos
locamente. Y el tema va por varios caminos
aquí, porque hay un tema en relación con nuestros hermanos, las abertiences
de enojarnos locamente con nuestro hermano, nuestra hermana, todo
un gran paquete en el contexto de los que estamos identificados
como creyentes. Pero el mismo asunto está sobre
la mesa ¿Con los inconversos? Creo que sí. ¿No? Como se nos está acabando el
tiempo déjenme leer, aquí lo tengo en este texto del Sermón
del Monte. En relación con los no creyentes,
escuchen, como a esto no vamos a llegar, escuchen. ¡Amad! ¡Bendecid! ¿Amad y bendecir? ¡Haced bien! ¿Hacerles bien? Orad por los
que nos aborrecen. Amar, bendecir, hacerles bien
y orar por personas en conversas con quienes tenemos contacto
y sabemos a ciencia cierta que nos aborrecen. No volviendo mal
por mal, ¿Ni maldición por maldición? Anticipando, ¿hacia dónde va
esto? Sí. Esto es el papel de los pacificadores. Esto es algo que nadie, salvo
los creyentes, lo pueden realmente hacer. Yo entiendo que no vamos
a perder media hora discutiendo en el mundo político internacional
de una lista de políticos que se hicieron famosos propagando
su versión equivocada de esto. Estoy hablando de Gandhi, estoy
hablando de Nelson Mandela, hay una lista. No vamos a hablar
de ellos. En lo que tenían algo bien entendido
sobre esto, de aquí lo sacaron y lo mezclaron con otras cosas,
comenzando con intenciones políticas socioeconómicas. No voy a decir
más. Aquí estamos hablando de lo que tan solo los verdaderos
creyentes podemos hacer. Nadie más lo puede hacer. Y en
el tiempo que nos resta, Los argumentos los tengo que
resumir porque quiero aterrizar con un solo punto final. Lo que
tenemos que hacer es, estamos preguntando, ¿qué debemos hacer
a la luz de este paquete en el mundo caído en que vivimos? Como
los que hemos recibido la palabra riquezas, ¿no? Habla, es una
palabra, la podríamos discutir muy, muy importante en la Biblia.
Aquí es riquezas de bondad, riquezas. Esto quiere decir que hay niveles,
¿no? En la palabra riqueza es algo
que se puede analizar en cuanto a la cantidad, ¿no? Si hablamos
de una persona rica, ahí comienzan con, no, estas tienen que ser,
me sorprendió mucho. Help me here, Luke, if you're
here. Estaba viendo, es algo espantoso la lista del número
de millonarios en cada país en el mundo. No, espantoso esa lista. Porque hay una cifra ahí de 25,
y no están hablando de personas que tienen tan solo un millón
de dólares. Las riquezas es la ilustración
aquí. Me dio un susto. Creo que en la Unión Americana,
la cifra que era de Omar, estábamos viéndolo nosotros, 25 millones
de estos super millonarios en Gringolandia. ¿25 millones? Viven país por país por país.
Llegamos aquí a México y eran unos cientos, ¿no? Y hay 25 millones
de personas. Estoy ilustrando, ¿qué? El nivel
de riqueza. Increíble ver cosas así. Pero la ilustración nos ayuda,
porque en el nivel de los que han recibido la superabundancia
incalculable de las riquezas de esto, Somos nosotros. Si hiciéramos los mismos cálculos
y los mismos números, terminaríamos con esos que dicen, es el 2% de las personas que son los dueños,
van a decir del 80% las riquezas en el mundo. Por ahí van todos
estos temas. Pero aquí, las súper abundantes
riquezas de su gracia para con nosotros, esta fórmula en Efesios
1, incalculable, imposible de concebir, de reducir algo como
cálculos matemáticos. Y tú y yo, incluidos en el 2%
de estas personas en todo el mundo como creyentes, Y esta súper abundancia de riquezas
de gloria. Es la misma palabra y la súper
abundancia de riquezas que hay en la herencia de los santos
y otras todas las formas superlativas y la súper eminente grandeza
de poder y para con nosotros la eficacia de esta gracia y
su poder irresistible en nuestras vidas increíble. Y todo esto
qué quiere decir? Todo esto es un motivo para que
tú y yo seamos pacientes, para que aguantemos, para soportar. Y aún, cuando vamos al ejemplo
de nuestro Señor Jesús, Él es el ejemplo de ser maltratado. ¿Cuál es el argumento? Aquí lo
tengo, lo voy a leer, es uno de los textos más conocidos.
en el tema cuando le maldecían no retornaba maldición cuando
padecía no amenazaba sino que remetía la causa su causa es
enfáticamente al que ah ese es el tema romanos remetía su causa
al que juzga justamente y cuando vemos a al señor de gloria maltratado
a dios encarnado rechazado Cuando le vemos acusado falsamente,
¿cuántas veces? Las acusaciones, poseído de un
demonio, el peor engañador, hijo ilegítimo, la palabra técnica,
bastardo, borracho, blasfemo, la lista. La frase en hebreo, sufriendo
la contradicción de pecadores contra sí mismo, Menospreció
la vergüenza. Esto es un paralelismo. Estas
personas que menosprecian todo este paquete, lo menosprecian
la bondad y benignidad de Dios en su caso personal y lo usan
como un pretexto para pecar más en su contra. Lo menosprecian
y en hebreos el texto hay menospreciando la vergüenza. Por el gozo. De salvarnos. Por una riqueza de bondad que
le conducía a sujetarse a todo esto, a guardar silencio, a no
abrir su boca, todo el paquete que conocemos. Todo para salvarte, a ti, a mí,
a nosotros, todo esto. Sí. El argumento en Pedro cuando
sufran, es una fórmula discutida, cuando sufran, vale la pena detenernos aquí
un momento, en el contexto de lo que estoy citando aquí, dice,
es agradable ante Dios si alguno a causa de la conciencia delante
de Dios, sufre molestias, padeciendo injustamente, y el argumento
llega a decir, y cuando son, la versión antigua, abofeteados,
y lo sufren. Y esta palabra, abofeteados,
es increíble, tantas formas de que traten de, se entiende, no,
que la ilustración es que te van a golpear, abofetear, pero
por muchas versiones dicen, este, vas a sufrir maltrato. Serán
maltratados, y los que se acercan más a la palabra en el griego,
sufrirán maltratos con severidad. Con severidad. Pablo y Silas
sangrando, ¿no? Abofeteados, enfelipos, ese tipo
de cosas. Y el argumento es agradable ante
Dios. Que ustedes habiendo sido llamados
a creer en el Cristo que padeció por nosotros, dejándonos ejemplo
para que vosotros sigáis sus pisadas. ¿Qué? ¿Qué dice lo que estamos diciendo?
¿Este es el ejemplo a emitir? ¿Este es el ejemplo a seguir?
Sí, claro que sí. Y termina el argumento en esto.
En este asunto nosotros nos convertimos en instrumentos en este misterioso
tema de la gracia común de Dios. Nosotros nos convertimos o Dios
nos convierte como sea en sus instrumentos en este en este
asunto. El hecho de que Dios ha tratado
con nosotros así nos conduce a tratar a los demás así. Y el
ejemplo de Cristo y el amor de Dios son los argumentos aquí. En Proverbios es el amor que
cubrirá todas las faltas de otras personas. Lo que dicen todas
las faltas, todas las transgresiones en Proverbios. lo que curará
la muchedumbre de pecados, otro texto lo plantea así. Y cuando
nosotros nos preguntamos, ¿la causa de todo esto para con nosotros?
Y la respuesta, la causa no se encuentra en nosotros. La causa,
la fuente es el amor, misterioso de tres personas en la divinidad.
Este tema lo tengo que mencionar aquí. En el cristianismo verdadero,
todo este asunto de amar a Dios y amar al prójimo, está por medio
este asunto de que este amor no es autoengendrado en nosotros. Cuando le dice al marido que
ame a su mujer y viceversa, no se trata de que tú tienes que
fabricar, engendrar, producir este amor por tu propia cuenta,
por tu propia capacidad, ¿no? Por la gran persona que eres,
¿no? Porque este amor, su fuente, su causa, su origen, se encuentra
no en nosotros, sino en Dios. Y es lo mismo aquí. La capacidad
de hacer todo esto, Es el amor general, el amor de gracia común,
sin discutir las palabras técnicas aquí. Y termina el asunto con
lo que voy a decir ahora y vamos a concluir. Termina el asunto
en lo siguiente. En el hecho de perdonar a estas
personas, vean dos textos para concluir. Vamos a Efesios 4 y
a Colosenses 3. En Efesios, el texto lo conocemos,
plantea todo el argumento en estos términos. Dice, en el contexto
de no contristar al espíritu, quitar la lista, la conocemos,
amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, todo malicia, que
todo quitado, todo esto de nosotros. Y ahora ven lo que sucede en
el versículo 32, por lo contrario, como creyentes, sean, y eso es
los unos con los otros, como creyentes, benignos, la benignidad,
la bondad de Dios, Misedicordiosos, esa es la gracia de Dios, perdonándoos
los unos a los otros, y siempre es la misma cosa, el mismo argumento,
como, tal como Dios nos perdonó en Cristo. Y lo que yo estoy
comentando, la división de capítulos, los separo, los versículos, sed,
pues, imitadores de Dios. En el versículo 2, andar en amor,
¿no? Y así, así, así, los mismos argumentos
que estamos escuchando. están aquí en este texto. Y lo
mismo en Colosenses 3, se repite esta fórmula una y otra vez. Esto es la reacción, de esto
seguimos hablando. En el 3.13, después de vestirnos
de entrañas de misericordia, de bendignidad, de humildad,
de mansedumbre, de paciencia en el versículo 12, esto es el
papel nuestro, esto es lo que nos convierte en instrumentos
que Dios puede usar para traer paz sufriendo, soportando, aguantando,
como Dios lo hace, los unos a los otros, perdonando los unos a
los otros. Si alguno tuviera quejas, no
vamos a discutir esto el día de hoy, pero eso es lo que muchos,
no, pero tú no sabes la causa de mi queja, tú no entiendes
lo que me hicieron, tú no comprendes el daño que me han hecho. No
importa nada de eso, de la manera que Cristo nos perdonó, os perdonó,
Así también hacedlo vosotros. Y vamos a concluir con esto. Muchas personas no comprendan
desde un principio algo muy importante aquí, y es la palabra perdonar. Con esto vamos a concluir. ¿Qué
significa esto? En el contexto de lo que estamos
viendo aquí, Dios en su bondad, benignidad, paciencia y longanimidad
nos perdona. No es simplemente aguanta, hablando
de los creyentes. No es simplemente soporta, por
un tiempo se acaba el límite y derrama su ira. Esto no sucede. No sucede con
los creyentes. Lo que Dios hace en esto es nos
perdona todos nuestros pecados. Y estas ilustraciones que conocemos
son echados a lo más profundo del mar, de lo más lejos del
oriente del occidente. Son borrados, se desaparecen
como la nube y la lista de... Son propiciados, liquidados,
pagados por la muerte de Cristo en la cruz del Calvario como
sustituto mediador, salvador. En base a todo esto, Dios perdona
nuestros pecados. Y el argumento de la manera en
que Cristo nos perdonó, de la manera en que Cristo nos trató,
de la manera en que Cristo nos trata, de la forma en que Cristo
sigue perdonándonos hasta el día de hoy. Hemos de hacer lo
mismo como pacificadores en un mundo lleno de todo lo que estamos
viendo aquí, de tantas personas abusando de esto. Y menospreciando a este Dios.
Entonces, concluimos con esta pequeña explicación. La palabra
perdonar. El perdón divino. En una misteriosa
lista de argumentos, son textos que lo dicen de paso, pero se
convierten en un gran argumento. Los textos dicen que Dios se
olvida de nuestros pecados. Se olvida. de nuestras ofensas. Incluso en los argumentos en
la lista de diferencias entre el antiguo y el nuevo pacto,
¿no? Y el nuevo pacto es el pacto de gracia, salvación, el evangelio,
la gracia de Dios en Cristo. En los textos que describen las
diferencias en el antiguo pacto se hacía memoria. de los pecados, ¿no? Día a día,
año tras año, mes tras mes, en el día de propiciación cada año.
Pero en el Nuevo Testamento, en el Nuevo Pacto, nunca más
me voy a acordar de sus pecados e iniquidades. ¿Nunca más? No. La cita, ¿no? En Hebreos
10. Nunca más. En conformidad con
las promesas, ¿no? De que vendría el Mesías para
establecer este pacto. No. Nunca más. Y seré propicio,
¿no? misericordioso para con sus injusticias
y con todos sus pecados y todas sus iniquidades, no me vuelvo
a acordar más en Hebreos 8. Ahora, en esta fórmula concluimos
el día de hoy, porque muchas personas nunca lo han entendido. ¿Qué es lo que no han entendido?
La idea expresada aquí es que este Dios llega al punto en que
todos nuestros pecados que le fueron acreditados a la cuenta
de nuestro Señor Jesús y la ira de Dios de la cual hablábamos
al principio fue derramada en contra de estos pecados en la
cruz del Calvario, en la persona y alma de nuestro Señor Jesús,
incluyendo su cuerpo. Todo esto sucedió y Dios se quedó
satisfecho. al grado en que dice yo no vuelvo
a acordarme nunca de estos pecados no recuerdo de estos pecados
jamás lo volvería a tomar en cuenta y esto de no recordar
no es una falla de memoria no no no es Dios diciendo yo jamás
volveré a pedirles cuentas lo que vimos al principio lo que
se hará con cada persona que muere en sus pecados Dios hará
cuentas con ellos con los creyentes no No vuelvo a exigir ningún pago. No hay nada que pagar. Ya se
pagó la cuenta. De eso se trata. Y con esto hay
que concluir. ¿Qué quiere decir esto para nosotros?
Nosotros entendemos perfectamente bien qué tan difícil es olvidarnos
de lo que otras personas nos han hecho. ¿Qué tan difícil es
esto para nosotros? ¿Cómo es que? No, no, no. Hay
personas que lo apuntan. Hay personas en serio. Si la
lista es mental o real, ahí lo tienen apuntado. El amor según
1 Corintios 13 que no lleva cuentas. No, no, no. Estas personas tienen
la cuenta pendiente. Hasta 70 veces 7 la cuenta la
tienen ahí y es imposible. ¿Cómo se van? ¿No se van a acordar?
¿Qué tan difícil? ¿No recordarnos de lo que los
demás nos hicieron? ¿De no llevar la cuenta? ¿De
no traer la grabación? ¿De no poner el video? ¿De no
volver a escuchar el audio en nuestra mente? ¿De no guardar
rencor, amargura, resentimiento, enojo, coraje? ¿Nada de esto? ¿Nada? Eso es lo que significa. Y la
broma, ¿no? En un contexto lo entendemos
mundano. Yo perdono. Pero nunca se van a olvidar que
nos lo dicen. Y aquí tenemos que terminar.
Hay matices en todo esto, sí. Hay detalles que no estamos discutiendo
todavía. Pero el punto, Nos es tan difícil olvidar y por lo
tanto perdonar. Y acabamos de escucharlo, amar,
bendecir, hacer bien y orar por los que nos aborrecen, la fórmula
en el capítulo 5 en el Sermón del Monte. ¿Y qué tan difícil
es esto? Es difícil. Este Dios que nos
manda a amar a nuestros enemigos es difícil. Sí. Pero no es imposible. No. No es imposible. Y no es imposible
por lo que hemos escuchado, por lo que hemos visto. Porque tan
solo tenemos que tomar en cuenta lo siguiente. Si las personas
que nos han hecho algo son creyentes. No. Cristo pagó. por todo lo
que te hicieron estos creyentes. Cristo pagó, Cristo liquidó la
deuda. Si en verdad son creyentes, no
hay nada pendiente de parte de Dios en el asunto. Y en base
a lo que Cristo hizo, Cristo también pagó por todo lo que
nosotros hemos hecho a ellos o a otros. Claro que sí. Y en la misma forma que tú y
yo somos perdonados, perdonamos a todos los demás en un contexto
cristiano. Esto es la forma que esto funciona. No es posible
que ningún creyente te haya hecho algo peor de lo que tú y yo hemos
hecho para ofender a Dios. Y el Dios que perdonó, liquidó
la cuenta y de pura gracia, ni se acuerda de nuestros pecados,
nos ordena como pacificadores perdonar Y todos sus pleitos
eclesiásticos, todas las iglesias conocemos de una lista en la
Unión Americana de iglesias que se autodestruyeron porque los
hermanos comenzaron a pelear entre sí y llegaron al extremo
que ya no podían perdonar como hermanos, ya no podían. O si
decían que sí, yo he estado ahí en estos cultos en donde es un
culto público de perdón y de reconciliación para que a los
seis meses o al año y pico resulta que nadie se olvidó de nada. y vuelve a explotar la misma
bomba. Pero en el contexto cristiano estamos obligados a perdonar
y sin meternos en matices aquí, olvidarnos. Esto quiere decir
no usarlo en su contra, no volver a hablar con nadie sobre el tema,
no guardar ni la más mínima parte de rencor y resentimiento, nada
de esto. ¿No? Perdonar tal como fuimos
y somos perdonados nosotros. Así funciona esto. Así viene la reconciliación,
así viene este asunto que estamos usando aquí para concluir el
sermón, porque a esto nos conduce todo el argumento. Lo que somos
los únicos capaces de hacer es esto. Si la persona te perjudicó,
si su ofensa puede haber sido muy grave, Sí, no merece el perdón. No, no lo merece. Y sin embargo,
hay que dejárselo todo en las manos de aquel que juzga justamente. La justicia de Dios es mejor
que la nuestra. La ira del hombre no obra la
justicia de Dios. Dios efectuará la justicia. Hay que dejárselo. Y lo vuelvo
a decir, si esta persona es un creyente, Dios hará lo necesario
para corregir a la persona en conformidad con sus propósitos.
Pero no hay nada que exigir en eso. De parte nuestra, no hay
una cuenta pendiente con nadie. Nadie, en un contexto cristiano,
cero. Y para con los enconversos, esto
se resolvió al principio del sermón. Para con los no creyentes, habrá un día que se está acercando. Lo que van a sufrir es la ira
de Dios. Y no hay ningún otro asunto aquí.
Estamos de este lado, librados de esta ira y nuestros pecados
perdonados y obligados en nuestro papel como pacificadores, hablar
de esto a todos los posibles. Esto, como ya saben, nos conduce
al tema del evangelismo. Pero entre nosotros nos obliga
a vivir en paz. Estas personas vienen a los cultos
y no se pueden ver. O no pueden ni cruzar una palabra,
ni una mirada. No, no, no, no, no. Y dicen ser
creyentes. Ah, sí. ¿Están ahí con algo que pasó
hace cuántos años? Sí. Y dicen ser creyentes. Sí. Y no sé, ¿hace cuántos años
tienen fechas grabadas en su mente? ¿No? Y videos y palabras
y, no, no, nada de eso. Si es en verdad que hemos sido librados, ¿no?
De lo que escuchamos al principio, mereciéndolo, igual como los
demás, mereciendo el mismo trato, el mismo juicio, la misma ira,
¿no? Termino diciéndolo de esta manera.
Los creyentes que se enreden en esto, es casi como si estuvieran
menospreciando la bondad de Dios en su propio caso. Al exigir
el juicio de Dios en el caso de otros, es como si fueran cómplices
con los inconversos en menospreciar las riquezas de benignidad y
paciencia, longanimidad, que nos guían al arrepentimiento. Oremos. Padre, te damos muchas
gracias por este tema. Gracias por tu gracia, por tu
infinita gracia y misericordia y bondad y paciencia con cada
persona presente. Ayúdanos a entender esto mejor
y a responder como lo hemos escuchado de tu palabra el día de hoy,
con un corazón no endurecido, sino suavizado, tierno, capaz
de recibir tu amor y mostrar este mismo amor a nuestros
enemigos, a las personas que nos aborrecen, y nos maltratan
a las personas que son tus enemigos. Ayúdanos a ver estas riquezas
inmerecidas de tu gracia para con nosotros y así, así, imitar ese trato. Por tu gracia, mostrar gracia. Por los que no te conocen, te
pedimos para que no se vaya ninguna persona de aquí sin arrepentirse. Que no salga de este lugar ninguno
todavía menospreciando tu bondad. tu longanimidad, tu paciencia. Y sabemos que tú puedes obrar
el arrepentimiento, que es el don de tu gracia, la obra que
tan solo tú puedes realizar. Y por eso te pedimos en el nombre
de Cristo Jesús. Amén.
Guerras y Pacificadores 27
Series Guerras y Pacificadores
Nosotros debemos ser pacientes con otros (incluso enemigos) porqué Dios ha sido paciente con nosotros.
| Sermon ID | 83242323415821 |
| Duration | 1:48:57 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 2:1-5 |
| Language | Spanish |
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