00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Moisés era una persona de mucha
educación. Moisés siendo adoptado por la
familia real de Egipto tenía todo el tiempo y todo el dinero
necesario para estudiar ampliamente. Y hablando de esto en el Nuevo
Testamento dice en Hechos 7, Y 22, dice, y fue enseñado Moisés
en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en sus palabras
y obras. Egipcio era el país más desarrollado
y él pasaba su juventud ahí estudiando. Mientras su suegro era un hombre
simple que pastoreaba ovejas y cabritos. Pero Getro, su suegro,
tenía muchísimo sentido común. Y antes de ir a nuestro capítulo,
vamos a mirar un encuentro entre Jethro y Moisés, que está en
Éxodo 18, y regresaremos en un momento a nuestro capítulo. El
capítulo de hoy no es muy largo, y tenemos tiempo. Oyó Jethro,
sacerdote de Marián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios
había hecho con Moisés, y con Israel, su pueblo. Y como Jehová
había sacado Israel de Egipto y tomó Getro, suegro de Moisés,
y se fuera la mujer de Moisés, Moisés ni se casó con una mujer
judía. Cuando escapó de Egipto la primera
vez, se fue al desierto, y ahí se enamoró con esa muchacha.
Dice, después que él la envió, y a sus dos hijos, El uno se
llamaba Gerzón porque dijo, Forastero, he sido en tierra ajena. Y el
otro se llamaba Eliezer porque dijo, el Dios de mi padre me
ayudó y me libró de la espada de Farón. Y Jethro, el suegro
de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés
en el desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios,
y dijo a Moisés, yo tu suegro Getro vengo a ti con tu mujer
y sus dos hijos con ella y ahora vamos a ver el encuentro entre
estos dos hombres uno bien preparado de toda la sabiduría de Egipto
otro un hombre muy simple que pasaba sus vidas entre los rabaños
y Moisés salió a recibir a su suegro Y se inclinó y lo besó,
y se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y vinieron a la
tienda, y Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había
hecho a Faraón, y a los egipcios por amor de Israel, y todo el
trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los habían
librado Jehová. Y se alegró Jethro. de todo el bien que Jehová había
hecho a Israel. Jethro realmente no era bien
creyente. Estaba saliendo del paganismo,
pero estaba aprendiendo de Dios. Dice, al haberlo librado de mano
de los egipcios, y Jethro dijo, bendito sea Jehová que los libró
de mano de los egipcios y de la mano de Farón. y que libró
al pueblo de la mano de los egipcios. Ahora conozco que Jehová es más
grande que todos los dioses. Entonces él apenas estaba aprendiendo,
porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra ellos. Y tomó
Getro, suegro de Moisés, a locaustos y sacrificios para Dios. Y vino
a Arón y todos los ancianos de Israel para comer con el suegro
de Moisés delante de Dios. Esto era cuando miles de personas
han salido juntos. Y ahora Moisés reuniendo con
su suegro. Aconteció que al día siguiente
se sentó Moisés a juzgar al pueblo. Y el pueblo estuvo delante de
Moisés desde la mañana hasta la tarde. Y viendo el suegro
de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo, ¿qué es
esto que haces tú con el pueblo? Porque te sientes tú solo. Y todo el pueblo está delante
de ti desde la mañana hasta la tarde. Recuerda, aquí hay un
hombre muy humilde, del campo, empezando a corregir
el muy preparado. Hetro no sabía nada de lo que
se enseñaba en las universidades de Egipto, no era, digamos, muy
preparado como Moisés, pero vio inmediatamente que lo que hizo
Moisés no tenía sentido. El siglo XV ahí dice, y Moisés
respondió a su suegro, porque el pueblo viene a mí para consultar
a Dios. Cuando tienen asuntos, vienen
a mí, y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas
de Dios y sus leyes. Entonces el suegro de Moisés
le dijo, no está bien lo que haces. Está regañándolo. Este hetero, ese hombre simple,
tenía muchísimo sentido común. Sabía que esa burocracia que
Moisés ha establecido jamás iba a funcionar. Entonces tenía que
instruir a su yerno un poco en el sentido común. Hetro hablando dice, desfallecerás
del todo tú y también este pueblo que está contigo porque el trabajo
es demasiado para ti. No podrás hacerlo tú solo. Oye
ahora mi voz. y yo te aconsejaré, y Dios estará
contigo. Está tú por el pueblo delante
de Dios, y somete tú a los asuntos de Dios. Y enseña a ellos las
ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben de
andar. y lo que han de hacer. Además,
escoge tú entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos
de Dios, varones de verdad que aborrezcan la avaricia, y ponlos
sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta
y de diez. Ese hombre de la montaña está
dando un plan para cómo gobernar todo. Está instruyendo el graduado
de la universidad. Ellos juzgarán el pueblo en todo
tiempo, y todo asunto grave lo traerán a ti. Ellos juzgarán
todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre
ti, y la llevarán ellos contigo. Si esto hicieres, y Dios te lo
mandare, tú podrás sostenerte, y también todo esto, este pueblo
irá en paz a su lugar. Y oyó Moisés la voz de su suegro,
e hizo todo lo que dijo. Bueno, tal vez alguien está pensando,
¿y qué tiene que ver todo esto con el libro de Germías que estamos
estudiando hoy? Bueno, tiene mucho que ver porque
en el capítulo de hoy veremos lo que pasó con los descendientes
de este suegro de Moisés. Ahora podemos ir al versículo
uno del capítulo 35. Palabra de Jehová que vino a
Jeremías en días de Joacín, hijo de Josías, rey de Judá, diciendo,
Ve a casa de los recaditas, y habla con ellos, y introdúcelos en
la casa de Jehová, en uno de los aposentos, y dales a beber
vino, invitándoles a venir a la casa de Dios al templo para tomar
vino. Obviamente los capítulos de Jeremías
no están en orden cronológico, sino que el Espíritu Santo los
ha organizado en orden de temas. Todo lo que pasa aquí era antes,
antes de que Jeremías estaba en la cárcel, y aún tenía cierta
libertad, aún era un hombre respetado como profeta de Dios. Otra vez
versículo 2 dice, ve a casa de los recaditas y habla con ellos. y introdúzcalos en la casa de
Jehová, en uno de los aposentos, y dale a beber vino." Jeremías
tenía que invitar a los recaditas a venir al templo en un aposento
en público para tomar vino. ¿De qué se trata? ¿De qué está
pasando aquí? Los recaditas son los descendientes
de Jethro. de este suegro de Moisés. Y aunque
entraron en Israel, en la tierra prometida, siempre han vivido
aparte de los demás, manteniendo sus propios costumbres. Versículo 3. Toma entonces a
Hazanahías, hijo de Jeremías, hablando de otro Jeremías, era
un hombre común, hijo de Abbas sin días a sus hermanos, a todos
sus hijos, y a toda la familia de los recaditas. Y los llevé
a la casa de Jehová, al oposento de los hijos de Anán, hijo de
Igdalias, varón de Dios, el cual estaba junto al oposento de los
principales que estaba sobre el aposento de Macías, hijo de
Salún, guarda de la puerta. Todo esto es simplemente para
asegurar la presencia de mucha gente, personas conocidas, que
van a estar ahí con los recaditas y en una gran reunión. Lo que pasó era público, con
muchos testigos, personas conocidas y confiables. Versículo 5. Y
puse delante de los hijos, de la familia, de los recaditas,
tazas y copas llenas de vino. Y les dije, bebe vino. Ahora
están todos ahí, y el profeta en la casa de Dios, están presentando
vino y dice, pues, tiempo de tomar. Es muy extraño. No era
pecado tomar vino en Israel, aunque siempre es pecado emborracharse,
sabemos lo que pasó con Noé, y más tarde con Lot y sus hijas,
pero esto no es el punto del capítulo de hoy, sino que el
Espíritu estaba enseñando otra cosa. Esto era una prueba un
poco incómodo para los recabitas, porque eran personas muy simples. que siempre vivían con sus ovejas,
con sus cabritos, y ahora estaban entre personas importantes y
conocidas, y estaban ordenados a beber vino, en la casa de Dios,
encima. 6. Más ellos dijeron, NO BEBEREMOS
VINO. Porque Jonadab, hijo de Rakab,
nuestro padre nos ordenó diciendo, no beberéis jamás vino vosotros
ni vuestros hijos. Ahora tenemos que aprender de
otro, un tal Jonadab. Este Jonadab era muy celoso de
la santidad del pueblo de Dios. Él también es descendiente de
Hetro. y se puede estudiar más de él
en el segundo de Reyes, capítulo 10, no vamos a ir a los detalles,
pero se puede ver cómo él estaba ayudando en pelear en contra
de Ahab, uno de los reyes más malvados de la historia del pueblo
de Dios. Pero estos recaditas recibieron
una orden, no de Dios, sino de su Padre. Y ahora han guardado
ese mandamiento por unos 300 años. Versículo 7. ni edificaréis casa, ni sembraréis
cementera, ni plantaréis viña, ni la retendréis, sino que moraréis
en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre
la faz de la tierra donde vosotros habitáis. Muchos quieren venir
aquí y decir, no pues, tienen que enseñar que todo lo del vino
es malo, pero no quieren decir, tampoco pueden vivir en casa.
Entonces, no es el tema de este capítulo. No solamente evitaron
el vino, sino que ni vivían en casas, ni cuando todos estaban
prosperando, ni plantaban campos, solamente vivían muy, muy simplemente
con sus rebaños. Pero, ¿por qué observaron algo
tan drástico? es que este Jonadá era un hombre
de muchísimo sentido común, y ese hombre vio lo que estaba pasando,
vio el pueblo de Dios que estaba cada vez más apartado de la Palabra. Vio cómo el pueblo de Dios vivía
cada vez más como los del mundo. Hasta en esta temporada, Entre
los judíos estaban abusando mucho el alcohol. Se puede ver en Isaías
5.11. Dice, hay de los que se levantan
de mañana para seguir la embriaguez, que si se están hasta la noche,
hasta que el vino los enciende. Entonces, era común ya. Jonadá
vio toda la apostasía de Israel y de Judá, y quería ya mantener
sus hijos lejos. separados de ello, porque sabía
que esto iba a terminar mal, muy mal. 8. Y nosotros hemos obedecido a
la voz de nuestro padre Juan Adán, hijo de Rakab, en todas
las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros
días, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni
nuestras hijas. y de no edificar casa para nuestra
morada, y de no tener viña ni heredad ni cementera. Ahora estamos
llegando al punto. Una sola vez Jonadab dio ese
orden a sus hijos, y ahora, por casi trescientos años, han observado
lo que él dijo. Aunque no había nada malo en
edificar una casa, ni tener tierras, ni usar el vino si uno pudiera
hacerlo sin pecar. Pero lo que Jonadá buscaba en
su sentido común era una separación del pueblo de Dios, porque el
pueblo de Dios estaba cada vez más corrompido. Versículo 10.
Oramos, pues, en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a
todas las cosas que nos mandó con Adán nuestro Padre. Era una
falta de hospitalidad rechazar todo lo que Jeremías los ha ofrecido
en frente de todas esas personas importantes, pero ellos tenían
sus razones. En realidad, todo era simplemente
una o otra ilustración extraña de Jeremías. Como hemos visto
los que han estado desde el principio, las dos cestas de higos, o la
vasija de barro, o el cinto costoso, o como Jeremías no se casó y
un sinfín de ilustraciones, esto es otra. Jeremías siempre tenía
otra manera de presentar su mensaje que simplemente no quiso entrar
en la cabeza de los testaduros. Versículo once. que cuando Nabucodonosor de Babilonia
subió a la tierra, dijimos, vení y ocultémonos en Jerusalén de
la presencia del ejército de los caldeos, y de la presencia
del ejército de los de Siria, y en Jerusalén quedamos. Ahora están diciendo, ni estaríamos
en la ciudad, sino era por la guerra de Babilonia, porque esos
no eran hombres de la ciudad, sino del monte. Pero como eran
hombres de sentido común, sabían que tenían que quitarse del camino
de otro peligro. Versículo 12. Y vino palabra
de Jehová a Jeremías diciendo, Así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel, ve y di a los barrones de Judá y a los moradores
de Jerusalén, no aprenderéis a obedecer mis palabras, dice
Jehová." Todo esto de la obediencia de
los recaditas, de su separación, de la corrupción, de su honra
por su Padre, era para regañar otra vez al pueblo de Judá. fui firme, Dios hablando, fui
firme la palabra de Jonadá, hijo de Recab, el cual mandó a sus
hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por
obedecer al mandamiento de su Padre. Y yo os he hablado a vosotros
desde temprano y sin cesar, y no me habéis Ese es el punto del
capítulo. Juan Adabo una sola vez comunicaba
esa orden a sus hijos y ellos se han obedecido por casi 300
años. Es como que ellos tomaron muy
en serio el quinto mandamiento que dice, honra a tu padre y
a tu madre. Pero Dios ha hablado muchísimas
veces al pueblo de Judá, antes de Jeremías, se mandó otros profetas,
todos ellos comunicando al pueblo, los peligros de sus rebeliones,
condenando su cercanía del mundo, su falta de consagración y su
falta de santidad. El pueblo de Dios no quiso escuchar
la voz divina, pero los rejavitas escucharon y obedecieron a la
voz humana cuando se trataba de su Padre. ¿Cómo estás contigo,
hermano o hermana? ¿Es muy difícil para ti escuchar
la Palabra de Dios y ponerla en práctica? ¿Estás tú siempre
regresando poco a poco a las costumbres del mundo? Si es así,
el mensaje de hoy te puede corregir en algo. Versículo 15. Envié
a vosotros, todos mis siervos, los profetas, desde temprano
y sin cesar, para deciros, ¡Volveos ahora, cada uno, de vuestro mal
camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos
para servirles! Y viviréis en la tierra que di
a vosotros y a vuestros padres, mas no inclinasteis vuestro oído,
ni me oísteis." Y tu hermano, hermana, amigo, ¿has escuchado
ya muchas veces la palabra de Dios? ¿Pero aún estás esperando
algo para ponerlo en práctica? ¿Acaso ni ha sido bautizado que
debe ser tu primer paso, conforme a lo que dice la Biblia? Si es
así, ojalá este capítulo pueda comunicar algo a ti antes que
sea muy tarde. 16. Ciertamente los hijos de
Jonadá, hijo de Ratá, tuvieron por firme el mandamiento que
les dio su padre. Pero este pueblo no me ha obedecido. Las reglas de Jonadab eran muy,
pero muy estrictas, irrazonables. No solamente tenía que abstenerse
del vino, sino ni pudieron vivir en casas, sino en tiendas. Se pasaban las noches en el frío,
bajo la lluvia y en el viento de las montañas. Tenía una vida
áustera y dura. Pero el camino al cual Cristo
nos llama no es tan difícil, ni tan dura, que dijo Cristo
Jesús en Mateo 11, 28, "'Venid a mí, todos los que estáis trabajados
y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros,
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis
descanso para vuestras almas." porque mi yugo es fácil y ligera
mi carga". Cristo está prometiendo un yugo
fácil, una carga ligera, no es una vida tan austera como la
de los recabitas. Versículo 17, Por tanto, así
ha dicho Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, he
aquí traeré sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalén
todo el mal que contra ellos he hablado, porque les hablé
y no oyeron, los llamé y no han respondido." ayudaron a los de Judá a ver
muy claramente que no tenían la más mínima excusa por no arrepentirse y empezar
a consecrarse a Dios. Y tú, última parte, dieciocho
y diecinueve, y dijo Jeremías a la familia de los Recavitas,
los que vivían aquí tan estrictamente. Así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel, por cuanto obedeciste al mandamiento de Jonadá vuestro
Padre, y guardaste todos Sus mandamientos, y hiciste conforme
a todas las cosas que os mandó, por tanto, así ha dicho Jehová
de los ejércitos, Dios de Israel, no faltará de Jonadá, hijo de
Rakab, un varón que esté en mi presencia todos los días. Es
como que Dios, después de ver cómo los Rakabitas reaccionaron
a esa prueba, en frente de todos, como daban sus razones, honrando
a su padre, aunque ha pasado 300 años, rechazando los placeres
de la carne para vivir en la consegración. Es como que Dios
dijo en frente de todos, me encanta esa gente, me encanta esa gente. No porque estaban inventando
leyes no bíblicas para seguir, eso hizo los fariseos, y Cristo
los condenó por esto. Pero tampoco ellos estaban diciendo,
eso es la ley de Dios, todos tienen que seguir. Era la costumbre
de su familia. No porque buscaban una vida más
estricta de lo que Dios ha ordenado, sino porque honraban a su padre
y confiaban en que su padre, Jonadab, daba estas instrucciones
para el bien de su familia. estaban separados de toda la
apostasía y se ve que ellos están en enemías cuando regresan del
cautiverio, no sabían si fueron con ellos o si Dios simplemente
los dejó ahí. Pero Dios estaba muy impresionado
con ellos. Doctrina. Hay algo que todos los jóvenes,
todos los niños pueden aprender de este capítulo. Dios está en
serio cuando dice que tienes que obedecer y honrar a tus padres. Grecios 6, 1. Hijos, obedeced
en el Señor a vuestros padres, porque eso es justo. Honra a
tu padre, a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.
para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.
Esto vimos, la promesa. Estaban honrando a su padre,
tenían una postura protegida delante de Dios. Tal vez es difícil
para ti vivir conforme a las reglas de tus padres, pero ellos quieren lo mejor para
ti. Ellos entienden los peligros
del mundo podrido. Ellos saben ojalá cómo preservarte
en la consagración. Tus padres tienen más experiencia
que tú, más sentido común. Y toca a ti vivir sujetado a
ellos. Lo que dicen aquí, aunque sea a ti ¿Te
parece extraño lo que tus padres te pidan? No, pues si yo hago
esto, todo el mundo va a pensar que yo soy raro. No tan raro
como los recaditas. Son bastante raros. Pero lo que
dicen tus padres no es para arruinar tu vida, sino que es para tu
protección. Y para todos aquí, hoy día, la
vida cristiana es una vida de consagración. Los recaditas,
aunque eran un poco extremos, o mucho, muy extremos, vivían
como forasteros y como peregrinos. Y dice en el primero de Pedro
2.11, Amados, yo os ruego como a extranjeros y
peregrinos que os abstengáis de los deseos carnales que batallan
contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre
los gentiles, para que en lo que murmuran de vosotros como
malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación al
considerar vuestras buenas obras. Cuando dice extranjeros y peregrinos,
no está hablando como extranjeros de los Estados Unidos, sino del
mundo. Nuestra ciudadanía está en el cielo. Estamos aquí para
vivir un poco consagrados, y ahora estamos preparándonos para
pasar a la Santa Cena, y es para personas que quieren vivir una
vida consagrada a Cristo. Claro, claro, nadie hará esto
perfectamente, todos nosotros tendremos problemas cumpliendo,
Pero si tus deseos están más bien con el sistema corrompido
del mundo, es mejor que te abstengas de la santa cena, esta vez para
tu propio bien. Dice en 1 Corintios 11, 27, De
manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere esta copa
del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre
del Señor. Por tanto, pruébase cada uno
a sí mismo, y coma así del pan, y bebe de la copa. Porque el
que come y bebe indignamente sin discernir el cuerpo del Señor,
juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos
y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si pues nos examinásemos a nosotros
mismos, no seríamos juzgados. La Biblia dice que es bueno examinar
a ti mismo antes de pasar a la santa cena. Si tu amigo joven aún andas atrapado,
encadenado en los vicios, entregado a la inmoralidad sexual viviendo
por los placeres carnales, ahora es el momento de venir a Cristo
rogando para el poder de escaparte. Rogando por la vida nueva, una
vida que no solamente camina en la consagración, sino que
se siente cómoda en ella. Cristo vino a este mundo para
comprar esto para ti. Esto es lo que celebramos en
la Santa Cena. El justo murió en lugar del injusto. Último verso, Marcos 10, 45. Porque el Hijo del Hombre no
vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en
rescate. Por eso muchos, si tú quieres
este rescate, queremos orar por ti en un momento. Si tú ya estás
harto de servir al mundo, a tu carne, al diablo, puede pasar
adelante en un momento, queremos orar por ti. No tiene sentido
caminar en la rebelión. ejerce, por favor, un poco de
sentido común. Vamos a orar. Oh, Padre, te damos
gracias por esa ilustración más de los recabitas, Señor, esa
historia extraña, pero úsalo, Señor, para, úsala para preparar
nuestros corazones, para estar muy cerca de Ti, Señor, en la
Santa Cena. Ayúdanos, Señor, a recibir poder
para vivir, no solamente vivir la vida consagrada, pero para
disfrutarla al mismo tiempo. Pedimos en el nombre de Cristo.
Amén. Bueno, hermanos, estaremos aquí
por un tiempo de oración.
Muchísimo Sentido Común - Full Of Common Sense
Series Jeremías - Spanish
Cristo no está llamando nos a una vida muy austera o dura. Al contario, su yugo es fácil y su carga es ligera.
| Sermon ID | 8314194411 |
| Duration | 31:00 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Jeremiah 35 |
| Language | Spanish |
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.