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Él estaba pensando en la realidad
continua que nosotros los seres humanos tenemos que enfrentar
en este mundo. Algo como lo que dice el apóstol Pablo en Romanos
capítulo 3, verso 4, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso. Cuando Pablo dice en Romanos
3, 4, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso, él lo hace mientras
expone la realidad del mundo en el que vivimos. Los primeros
tres capítulos de Romanos son una exposición del pecado. Pablo
dice que todo lo que Dios creó, las cosas invisibles de Dios,
su eterno poder, su debilidad, su eterno poder y su divinidad,
son claramente visibles por medio de todo lo que Dios creó. Pero
los hombres, los hombres rechazaron eso. Los hombres se envanecieron
en sus corazones, su necio corazón fue entenebrecido, se ensobervesieron. Y ese rechazo hizo que los hombres,
según dice Pablo, que profesan ser sabios, se vuelvan necios
y vivan de la mentira. Entonces el capítulo 2, el capítulo
3 del libro de Romanos, Es una exposición apostólica de esa
realidad que nosotros vivimos todos los días, la mentira, la
maldad, la hipocresía, el falso testimonio del cual la Biblia nos habla
y del cual nosotros continuamente presenciamos en nuestras vidas.
De eso se trata el Salmo 12. de la prevalencia de la maldad
y de la mentira. ¿Qué pasa cuando la maldad y
la mentira prevalece? ¿Qué hacen los justos? Ustedes
se recuerdan que en el capítulo, en el Salmo 11, el salmista pregunta, si fueran
destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? Salmo 11,
verso 3, si fueran destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer
el justo? Y hay ocasiones, hermanos, en las que parece que todo se
está viniendo abajo. Todo es mentira, todo es engaño,
todo es problema, todo es conflicto. Y como que los fundamentos se
están derribando, y entonces, ¿qué va a pasar? Si los fundamentos
fueron destruidos, ¿qué va a hacer el Justo? Creo que en parte el
Salmo 12 nos responde a eso. Vamos a examinarlo, vamos a examinarlo
en seis partes. En el primer versículo encontramos
el clamor de los justos frente a la maldad, a causa de la maldad. El primer versículo, el versículo
uno y el versículo dos son un clamor, el clamor de los justos
frente a la maldad. Escuchen lo que dice el verso
1 y 2, salva a Jehová porque se acabaron los piadosos, porque
han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.
Habla mentira cada uno con su prójimo, hablan con labios lisonjeros
y con doblez de corazón. Pero este es un clamor, el talmista
está pidiendo a Dios que lo salve, que salve a su pueblo de esta
circunstancia. Él dice, salva, se acabaron los
piadosos, no hay más piadosos. No hay gente piadosa. Han desaparecido
los fieles dentro de los hijos de los hombres. Hay escasez de
gente honesta, de gente sincera. Pero hay abundancia de mentirosos.
Según dice el verso 2, hablan mentira cada uno con su prójimo,
hablan con labios lisonjeros y con doblez de corazón. La hipocresía,
la doblez de corazón, los labios lisonjeros que halagan para sacar
ventaja, Las mentiras, eso es lo que prevalece y los piadosos
han desaparecido. Entonces el salmista exclama,
salva a Jehová, sálvanos de esta situación. Algo como lo que hizo
Habacuc cuando veía a su alrededor injusticia, violencia, mentira,
rapiña y él clama a Dios y no hay solución porque se han acabado
los piadosos. El Señor Jesucristo dice, cuando
venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? Y esa pregunta
es una pregunta retórica, cuya respuesta es, no, no hallará
fe en la tierra, porque los piadosos serán muy pocos, porque la maldad
prevalecerá. De hecho, el Señor lo dijo así,
por causa de la maldad el amor de muchos se enfriará. Si no
fuese posible, aún los escogidos serían engañados. La maldad prevalecerá
en este mundo. Siempre ha prevalecido. Desde
que el pecado entró en el mundo, desde que Adán y Eva cayeron,
Caín mató a Abel. Caín le ganó la batalla a Abel.
Abel era el justo y Abel murió. Y Caín ganó la batalla. Pero
una batalla terrena, la batalla carnal la ganó Caín. Pero la
batalla espiritual siempre la van a ganar los piadosos. Pero
es una batalla real contra la mentira, contra la maldad. en la cual nosotros tenemos que
estar clamando, como lo hace el salmista acá, salva a Jehová,
porque se acabaron los piadosos. Eso es lo primero que encontramos
en los primeros dos versículos. Ahora, en los versículos tres
y cuatro, el salmista no solamente clama y pide ayuda, sino que
él expresa su esperanza, ¿Cuál es la esperanza del justo en
medio de esta circunstancia, en medio de esta realidad de
tanta mentira y de tanto engaño? Él dice en el verso 3, Jehová
destruirá todos los labios lisonjeros y la lengua que hablas actanciosamente
a los que han dicho por nuestra lengua prevaleceremos, nuestros
labios son nuestros, quien es señor de nosotros? Es decir,
los mentirosos, los malvados, los mundanos, se jactan, se ensobervecen y ellos dicen,
¿Quién? ¿Quién es señor de nosotros?
¿Por nuestra lengua prevaleceremos? ¿Somos capaces de manipular? ¿Somos capaces de engañar? con
nuestra lengua prevaleceremos, nuestros labios son nuestros,
sabemos cómo hablar, sabemos cómo convencer a la gente, sabemos
cómo intimidar a la gente, sé lo que hace el mundo. ¿Pero qué
es lo que dice el salmista en el verso 3? Nuestro papá destruirá
los labios misongeros y la lengua que habla jactanciosamente. Esa
es la esperanza del justo. Así que por un lado hay un clamor
pero es un clamor con esperanza en medio de una sociedad, de
una cultura, de un mundo en el cual prevalece el engaño y la
mentira. Ahora, en el verso número 5 encontramos
la respuesta de Dios a la maldad y a la mentira. En el verso número
5 Dios habla En el verso 5 no es el salmista el que habla,
es Dios el que habla. ¿Y qué es lo que dice el Señor
en el verso 5? Por la opresión de los pobres, por el gemido
de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová. Llegará el momento en que el
Señor levantará su brazo para hacer justicia. No la estamos
viendo, David no la estaba viendo en ese momento. David no estaba
viendo las cosas positivas, David estaba viendo mentira, engaño,
y cuánta mentira y cuánto engaño sufrió David, sus propios hijos
lo traicionaron, sus más cercanos confidentes y consejeros lo traicionaron,
mintieron en contra de él. Pero él tiene la esperanza de
que el Señor va a hacer juicio y en el verso 5 efectivamente
Dios dice, por la opresión de los pobres, por el gemido de
los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová. Si ustedes me acompañan
al libro de Malaquías, que es el último libro del Antiguo Testamento,
ahí encontramos algo que nos explica un poquito mejor esto.
En el capítulo número 3 de Malaquías, leemos lo siguiente, Verso 13, Dios le está hablando
aquí a los líderes religiosos de su época y les está reprochando
su soberbia, les dice en capítulo 3, verso 13, vuestras palabras
contra mí han sido violentas, dice Jehová, y dijiste, es que
hemos hablado contra ti. Esto es soberbia, ¿no? Actanse
en contra de Dios. Y Dios les dice en el verso 14,
Habéis dicho, por demás es servir a Dios, que aprovecha que guardemos
su ley y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los
ejércitos. decimos pues ahora bienaventurados son los soberbios
y los que hacen iniquidad no solo son prosperados sino que
tentaron a Dios y escaparon el verso 15 de Maraquías 3 lo
que nos está diciendo es cuál es la actitud de los impíos ellos
dicen bienaventurados los soberbios a los soberbios es a los que
les va bien los soberbios son los que tienen éxito los soberbios
son los felices Los que hacen impiedad, no solamente son prosperados,
sino que tientan a Dios y escapan, no les pasa nada, todo les va
bien. Esa es la actitud mundana, exactamente, la actitud mundana,
soberbia. En el verso 16, nos describe qué es lo que hacen
los piadosos ante esta circunstancia. Dice el verso 16, entonces los
que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero y Jehová
escuchó y oyó y fue escrito libro de memoria delante de él para
los que temen a Jehová y para los que piensan en su nombre.
O sea, Dios tiene un libro, aquí está diciendo que Dios tiene
un libro y toma nota de la soberbia de los impíos. y toma nota también
de la aflicción de su pueblo y del clamor de su pueblo eso
es lo que está diciendo el versículo y en el verso 17 agrega y serán
para mí especial tesoro ha dicho Jehová de los ejércitos en el
día que yo actúe y los perdonaré como el hombre que perdona a
su hijo que le sirve entonces os volveréis y discerniréis la
diferencia entre el justo y el malo entre el que sirve a Dios
y el que no le sirve porque En este caos del mundo en el que
vivimos no se nota la diferencia. Allá afuera en la calle no se
nota la diferencia, los soberbios, los impíos, los mentirosos, los
hipócritas, los manipuladores prosperan y parece que ellos
fueran los bendecidos. Pero dice el Señor, yo voy a
hacer diferencia, entonces van a ver la diferencia cuando yo
me levante entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios
y el que no le sirve. Así que, la respuesta a Dios
a la maldad y a la mentira es que Él se va a levantar en juicio. Ahora, regresemos a nuestro Salmo
hermano, Salmo 12, en el verso número 6. Encontramos una descripción que
es todo lo contrario de lo que está describiendo el salmista.
Porque el salmista está describiendo la mentira, la jacancia, la hipocresía,
la lisonja, la doblez de corazón. Y en el verso 6 nos dice todo lo
contrario con respecto a la palabra de Dios. ¿Qué dice el verso 6?
Dice, las palabras de Jehová son palabras limpias, esas no
son mentiras. como plata refinada en horno
de tierra purificada siete veces. Así que por un lado está la palabra
de los hombres, la soberbia de los hombres, la jactancia de
los hombres, la mentira de los hombres, y por el otro lado está
la palabra de Dios, la palabra de verdad, las palabras que son
palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra purificada
siete veces. Por eso es que dice el apóstol
Pablo en Romanos 3, 4, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso. Por eso es que dice Jeremías,
maldito el varón que confía en el hombre y que pone carne por
su brazo, maldito el que confía en el hombre, el hombre es mentiroso,
los seres humanos somos mentirosos. Brota, dice el apóstol Pablo,
que brota veneno de áspides ahí debajo de sus lenguas. Con su
boca hablan mentira. Es más fácil controlar una gran
nave con un pequeño timón, dice Santiago, que controlar la lengua.
La lengua es un fuego de maldad que hace arder el infierno mismo. La maldad brota de la lengua. Lo que nosotros hablamos, hermano,
de lo que hablamos, de ahí brota el apóstol, perdón, nuestro Señor
Jesucristo dice que de la boca, de lo que sale de nuestra boca,
eso es lo que contamina al hombre. Lo que sale de nuestra boca,
eso es lo que contamina al hombre. Y de la abundancia del corazón
habla la boca. Así que el Salmo 12 hermanos
lo que está reflejando es la realidad de la condición humana, la realidad
del mundo en el que vivimos. Pero Dios tiene un pueblo que
ama la verdad, que lucha contra la mentira y esa lucha está fundamentada
y solamente puede ser ganada según el versículo 6 con las
palabras de Jehová que son palabras limpias. El apóstol Pablo dice,
las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas
en Dios, para la destrucción de fortaleza. Las armas de nuestra milicia
son la palabra de Dios, la oración, la verdad de Dios, el pueblo
de Dios. Así que, aquí está el contraste,
la verdad de Dios ante la mentira. en el verso número 6 ahora en
el verso número 7 encontramos una descripción de la protección
de Dios frente a la mentira como Dios protege a los suyos ante
la mentira en el verso 7 dice tú Jehová los guardarás se refiere
a los piadosos tú Jehová los guardarás de esta generación
los preservarás para siempre generación de mentira Tú, Jehová,
los guardarás de esta generación, los preservarás para siempre. El Señor guarda a su pueblo,
lo guarda a través de su palabra. El Señor promete que va a hacer
juicio contra la mentira y la maldad. El pueblo de Dios clama
constantemente con la esperanza puesta en Dios de que Dios un
día va a venir a hacer justicia. Y sin embargo, hermanos, el Salmo
termina en el verso número 8, con una nota casi discordante,
podríamos decir, porque lo que termina diciendo el Salmo es
que, o la impresión más bien que deja el Salmo cuando termina,
es que esa maldad va a continuar, no se va a terminar. Dice el
verso 8, cercanos, cercando andan los malos, cuando la vileza es
exaltada entre los hijos de los hombres. cercando, es decir,
rodeando, ellos siempre están rodeando, buscando oportunidad,
los malos, siempre están allí acechando, cercando, cuando la
vileza es exaltada entre los hijos de los hombres, buscando
cómo hacer maldad, buscando cómo sacar provecho de la maldad,
y así termina el Salmo. El Salmo no termina con alabanza,
no termina con una nota de victoria, más bien termina con una nota
discordante, Dándonos a entender, esto no se va a terminar. Como
cuando el Señor Jesucristo le dijo a sus discípulos, a los
pobres siempre los tendréis con vosotros. La pobreza no se va
a terminar, la maldad tampoco se va a terminar en esta tierra
hasta que el Señor venga. Cuando el Señor venga, Él hará
justicia y juicio. En otras palabras, hermanos,
esto es como un llamado al realismo, a que
nosotros nos demos cuenta que no se van a terminar los conflictos.
Los conflictos, las relaciones personales, los malos entendidos,
los conflictos dentro de la iglesia, los conflictos afuera en el mundo,
eso no se va a terminar. Eso siempre va a existir. Uno
lee la escritura, hermano, y la escritura está llena de conflictos.
Conflictos en la vida de Abraham, en la vida de David, en la vida
de Moisés. El mismo pueblo de Dios, las iglesias Estaban llenas
de pecado, Corinto, Gálatas, con desviaciones doctrinales,
Pedro actuando hipócritamente, las iglesias de Apocalipsis,
Jezabel, Balaam, metidos ahí en la iglesia. Y entonces uno
pregunta, ¿pero entonces qué? ¿Qué hago? Si los fundamentos
fueron destruidos, ¿qué va a hacer el Justo? Salva a Jehová, dice
el Salmo número 12, porque se acabaron los piadosos, porque
han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.
¿Qué habrá estado experimentando David? ¿Qué habrá estado sintiendo
David, hermano, cuando veía a su alrededor? Y decía, no hay piadosos,
no hay justos. Es lo que sucedió cuando en Sonoma
y en Momorra Dios le anunció a Abraham que iba a destruir
Sodoma y Gomorra y Abraham le dice Señor si hay cincuenta justos
no la destruyas y Dios le dice si hay cincuenta justos no la
destruiré y no había cincuenta justos si hay cuarenta justos
no la destruyas y no había cuarenta justos si hay treinta y no había
veinticinco no había veinte no había no habían justos había
uno y estaba viviendo mal, se había
dejado de oblegar por aquella cultura pagana y lo perdió todo,
su alma fue salva, porque él era un hombre culto y fue salvo.
¿Pero qué vamos a hacer nosotros ante esa realidad hermanos? Esta
es la Esta es la realidad que nosotros tenemos que reconocer,
es la realidad de la cual el apóstol Pablo habla en el capítulo
1, 2 y 3, que los hombres no tuvieron a Dios en su noticia,
que los hombres despreciaron el conocimiento de Dios, que
ellos se ensobervecieron en su razonamiento, su necio corazón
fue entenebrecido, en lugar de darle gracias y de glorificarle,
lo despreciaron. Y él termina diciendo, o no termina
diciendo, pero dice entre otras cosas, sea Dios veraz y todo
hombre mentiroso. Que el Señor nos enseñe, nos
ayude, nos guíe a la verdad y que nosotros querramos caminar en
la verdad, en la verdad de Dios, en medio de este mundo de mentira.
en medio aún de las mentiras de nuestro propio corazón, porque
nuestro corazón es mentiroso también, nuestros pensamientos
son mentirosos, por eso el Señor dice, no confíes en tu propia,
no te apoyes en tu propia prudencia, confía en el Señor y haz el bien,
confía en su palabra, no en tu prudencia, no en tus pensamientos,
sino en la palabra de Dios. Oremos. Señor y Padre, te damos gracias,
por esta realidad de la que podemos leer en tu palabra Señor, por
esta realidad que tú nos describes y que tenemos que reconocer y
aprender a vivir clamando o esperando Señor en ti, en tu justicia,
sabiendo que en ti encontramos protección y que tus palabras
son palabras limpias frente a las palabras mentirosas de los hombres,
frente al consejo de los hombres. Con razón, Señor, dice el Salmo
1, bienaventurado el que no anduvo en consejo de malos, ni en camino
de pecadores, ni en silla de escarnecedores y asentados, sino
que en la ley del Señor está su delicia y en su ley merita
de día y de noche. Señor, gracias por esa palabra,
Esas palabras que son limpias como plata refinada en horno
de tierra, purificada siete veces, palabra en la cual nosotros podemos
confiar cuando la mentira nos rodea, Señor. Gracias, Padre,
en el nombre precioso de nuestro Señor Jesucristo. Bendito sea. Amén. Amén. Gracias, Señor.
Salmo 12 - Prevalencia de la maldad y la mentira
Series Los Salmos
¿Qué pasa cuando la maldad y la mentira prevalecen?
| Sermon ID | 83122140577554 |
| Duration | 23:05 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Psalm 12 |
| Language | Spanish |
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