00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Colosenses, capítulo 3, versículo
9 al 11. Luego de leer la palabra del
Señor, vamos a orar para que el Señor nos abra nuestro entendimiento
y podamos comprender su palabra. Colosenses 3, versículo 9. No mintáis los unos a los otros,
puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos,
y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando
hacia un verdadero conocimiento conforme a la imagen de aquel
que lo creó. una renovación en la cual no
hay distinción entre griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro
o excita, esclavo o libre, sino que Cristo es todo y en todos. Amén. Vamos, hermanos, a orar
que el Señor nos ayude a entender su palabra. Oremos. Padre nuestro,
Alabamos y bendecimos. Tu nombre es santo. Tu nombre
es grande y bondadoso. Nuestra consolación
es Tu nombre. Nuestra consolación es Tu persona,
todo Tu ser. Ahora, Señor, por Tu Espíritu,
haznos entender Tu palabra. para que seamos transformados,
cambiados, renovados a la imagen de Tu Hijo, para que seamos como
Tu Espíritu Santo, para que seamos como Tu Padre bondadoso. Oh,
bendícenos para Tu gloria. En el nombre de Jesús. Amén. Nosotros vemos en esta carta
de Pablo a los colosenses, que en el versículo 10, en el versículo
11, se nos llama a no vivir como antes, a no vivir en nuestro
pecado. Se nos llama a vestirnos como
escogidos de Dios. Se nos llama a ahora, en este
tiempo, a renovarnos. La palabra renovar, renovarnos,
es recuperar la fuerza de algo. Es reanudar, cambiar una cosa
que no tiene valor, que no tiene fuerza, por algo que sí tiene
fuerza, algo que sí tiene vida. Renueva ese viejo hombre, échalo
a un lado y llénate del nuevo hombre. Llénate de la nueva persona
que tú eres ahora en Cristo. Un inconverso no se puede renovar. Un inconverso no es una nueva
persona. Sigue siendo el mismo hombre
que nació. Por eso el inconverso necesita
nacer de nuevo, creer en Jesucristo y nacer otra vez por la fe en
Jesucristo, por el Espíritu Santo en su vida. Cuando tú dejarás
de ser una mujer amargada, una mujer que solamente se tenga
lástima a sí misma, cuando tú creas en Jesucristo y tengas
paz con Dios, Y tengas una fuente de vida, una fuente de alegría,
una fuente de gozo que siempre te llena, siempre te fortalece. Dios es esa fuente. Por eso tú
necesitas nacer de nuevo. Pero si ahora eres cristiano,
tú ya eres una nueva criatura. Y ya tú puedes dejar ese viejo
hombre que dice mentira, que dice mala palabra, que roba,
que codicia. Deja eso y vístete ahora con
el nuevo hombre que Dios ha creado a través de su Espíritu Santo
en tu vida. A eso que Pablo nos llama. A
eso que las Escrituras nos llaman. y nosotros estamos comprometidos
como iglesia con eso, de renovar eso en tu vida, en cada cristiano,
sordos, oyentes, ciegos, todos necesitamos nacer de nuevo. Uno, todos necesitamos cuando
ya somos cristianos, renovarnos, continuar cambiando lo viejo
el viejo hombre con su pecado, con su mentira y todo eso por
lo nuevo, el nuevo hombre que es según Cristo. Cambiar no es
cambiarte el color del cabello, no es cambiarte la ropa, no es
cambiarte los zapatos, no es cambiarte de eposo, de posa,
no, no. Cambiar es de adentro hacia afuera,
del corazón primero. Por eso tú necesitas nacer de
nuevo. Y si eres creyente, necesitas
renovar tu alma. ¿Cómo? ¿Cómo? Tú puedes renovar
tu vida. Y hemos estado hablando de eso
en los fundamentos. Renueva, cambia tu vida amando
la palabra de Dios. Eso fue lo primero que vimos
hace varios domingos. Ama la palabra de Dios. Un impío
no la puede amar. Por eso tú no la amas, porque
no eres creyente. Si tú eres creyente, tienes que
amar la palabra de Dios, renovar tu amor por la palabra, pasión
por la palabra de Dios. Pero también tienes que retomar
la vida, tu vida completa, dejar de vivir para ti o para los demás
y vivir para Dios. Ahora yo pienso las cosas que
Dios piensa. Ahora yo amo las cosas que Dios
ama. Yo amo a Dios con toda mi alma,
mi mente, mi corazón y mi fuerza y mi gozo, mi deleite es Dios. Renovarse, cambiar lo viejo,
ese viejo hombre por lo nuevo es esto. Amar a Dios, vivir para
Dios. Pero también significa obedecer
a Dios y su palabra. Si tú eres una nueva criatura,
un nuevo hombre, Dios te llama a obedecerle. Dios te llama a
amar. A perdonar. a tener misericordia,
a dejar de llorar por lo que ya pasó y gozarte la bendición
del Señor ahora que estás viva, que estás vivo. Es una nueva
criatura lo que somos nosotros, nuevos. Por eso Dios nos llama
a cambiar toda esa cosa vieja Toda esa mentira para ahora tener
la verdad. Todo ese odio y rencor por el
amor para que amemos. Todo ese orgullo para que amemos
a Dios, a Dios en primer lugar. Tenemos que renovarnos, hermanos.
El creyente que no se renueva no crece. El creyente que no
se lava y se limpia y se pone la ropa nueva del Evangelio,
la vida nueva del Evangelio, no va para ningún lado y posiblemente,
posiblemente realmente sea un impío vestido de cristiano. Porque hay impíos, hay lobos
que se visten de oveja y parecen cristianos. Hablan como cristianos,
pero en su corazón no lo son. Y cuando uno ve que una persona
no se renueva, es porque ahí no hay mucho que buscar, ahí
no hay nada. Por lo tanto, amado hermano,
retoma la palabra de Dios, retoma vivir para Dios, para su gloria
y obedeciendo a Dios. Y ahora queremos continuar recordando
lo que vimos en los mensajes anteriores. retoma también tu
amor por Jesucristo en cuarto lugar retoma tu amor por Cristo
en Juan 21 15 al 19 Jesús le pregunta a Pedro me amas más
que a éstos y señala a sus hermanos a los discípulos me amas más
que a éstos Sí señor, tú sabes que te amo. Apacienta mis corderos,
le dice el Señor. Dame el favor, dame un poquito
de agua. Perdón. Apacienta mis corderos. En Juan
capítulo 21, vaya allí conmigo por favor. El Señor Jesucristo
le hace tres veces esta pregunta a Pedro. Y tres veces utiliza
la palabra amor. Juan 21, 15. Simón, hijo de Juan, ¿me amas
más que éstos? Pedro le dijo, sí señor, tú sabes
que te quiero. Oye la respuesta de Pedro. No
fue, tú sabes que te amo, te quiero. Y Jesús le dice apacienta
mis corderos. Juan Carlos Rael, un siervo de
Dios, dice ¿En qué consiste, en resumidas cuentas, el secreto
del amor hacia Cristo? Consiste en la convicción íntima
de haber recibido de él el perdón por los pecados. Cuanto más firme
y profunda sea esa convicción, tanto más profundo será el amor. Mientras más tú comprendes el
gran amor de Cristo por ti, que es un amor grande, inmenso, más
tú le vas a amar. Pero si tú crees que el amor
de Cristo es pequeñito, Tú lo vas a amar así como tú lo entiendes,
de pequeñito. Queridos hermanos, comprendamos
eso. El fundamento del amor a Cristo es necesario. Tú tienes que recuperar
tu amor a Cristo y verlo como realmente es. Un amor, el amor
de Cristo hacia nosotros, grande, porque su perdón por tus pecados
fue grande. Gracias. Mientras tú veas tus pecados
como algo pequeño, mientras tú veas que tú no eres tan malo
como esa persona, tú eres buena. Tú no eres perfecto, pero tú
no eres tan malo como aquel o como aquella. Mientras tú te veas
así, tú estás viendo el amor de Cristo pequeño. Su muerte
por ti, pequeña. Su sacrificio por ti, pequeña.
Y así lo amarás, pequeño. La Palabra de Cristo nos habla
de esto. Primera de Juan 4, 9 al 10, lo
voy a leer brevemente. No tiene que buscarlo. Nos dice
el texto. En esto se manifestó el amor
de Dios en nosotros, en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito
al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste
el amor. No en que nosotros hayamos amado
a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo
como propiciación por nuestros pecados. Observen, amados hermanos,
en qué consiste el amor, en que Dios nos amó, en que Dios envió
a su Hijo para morir por nosotros. La palabra que Cristo utilizó
cuando le preguntó a Pedro me amas fue la palabra Agape, una
palabra griega que habla de un amor maduro, profundo, un amor
fruto de observar, conocer al objeto amado. El amor Agape reconoce
el valor que tiene al que se ama. Manu, y este es un detalle
importante. Porque tú puedes decir, ay, pero
yo amo los frijoles. Y puede ser
que eso sea un amor muy grande para ti. Pero luego tú te das
cuenta que cuando tú comes un helado de fresa, de chocolate,
un helado cualquiera, tú dices, wow, pero mira, esto sí yo lo
amo. Pero tú acabaste de decir que
amabas los frijoles y ahora amas más el helado. ¿Qué es lo que
realmente tú amas más? Nosotros podemos usar mucho esa
frase de que amamos algo y no sé real o ser un amor superficial
por arribita. Dios quiere un amor profundo,
un amor de convicción. Un amor porque tú has conocido
algo y lo has valorado. Cuando tú valoras algo, cuando
tú le das el valor, mira, esto que yo tengo en mi mano vale
mucho, mucho, mucho. Yo no lo cambiaría por nada.
Ese es el tipo de amor del cual Jesús le pregunta a Pedro si
le ama así. Tú me amas porque me valoras. Tú me amas, Pedro, porque yo
soy lo más importante para ti en el mundo entero. ¿Me amas
así? Esa es la pregunta que Jesús
le está haciendo a Pedro. Si él lo valora más que nada
en el mundo. Queridos hermanos, ese es el
amor que tenemos que tener para Cristo. un amor a Agape, un amor
de contemplar a Cristo y entender que tanto, tan grande era mi
maldad y mi pecado, que Cristo dejó todo, todo lo dejó, su gloria
a su Padre. La compañía de la Trinidad allí
la dejó. Él dejó y se hizo un hombre débil
como yo. Él dejó todo y se entregó por
mí para morir por mí, un hombre indigno, pecador. malo y perverso,
enemigo de Jesús, enemigo del Padre, enemigo de Dios. Y mira,
Él vino a buscarme a mí. A mí me vino a buscar un hombre,
un ser que no vale la pena, no vale nada. Cuando tú te ves así
y tú ves a Cristo haciendo todo eso por ti, tú dices, wow, wow. Pero mira, yo no soy una persona
que ha hecho bien a esta sociedad. Yo le he hecho mal a esta sociedad.
Yo no soy un buen padre de familia, yo soy el peor. Yo no soy un
buen hermano, yo soy el peor. Cuando tú te ves como lo que
tú eres, un pecador perdido, un joven pecador que va para
el infierno, un hombre, una mujer pecadora que no merece nada de
Dios, Y cuando tú ves que Dios lo deja todo por ti, tú dices
pero qué grande es el amor de Dios. Yo no me lo merezco. Qué grande
es su misericordia. Yo no me la merezco. Allí es que tú comprendes. Allí
es que tú valoras a Jesucristo y su sacrificio por tus pecados. Queridos hermanos, ese es el
amor que Cristo quiere. Ese es el amor, un amor ágape. Un amor ágape que siga amando
a Cristo aunque fracasa. aunque fracasa, aunque peca.
Juan 21 15 dice, cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón, Simón
hijo de Jonás, me amas más que estos. Me amas realmente con
ese amor tan grande y amplio. Que tú dejas todo por mí. Nuestro
amor a Cristo debe ser uno que permanezca, que sea fiel, aunque
como Pedro, al igual que Pedro, lo neguemos tres veces. Y tú eres cristiano? Yo? No. Como tú estás en el mall, en
el mall premier ahí, y tú estás con tus amigos, tú estás con
tu camisa nueva y con tu... de lujo ahí con tus amigos. Pero
Fulano, y tú no eres cristiano? Yo? Yo? Haces sentir mal porque tú estabas
con tu tenis nuevo, con tu camisita, con tus amigos. Y esa pregunta,
¿a qué viene el caso? Y aunque tú lo niegues y luego
tú digas, wow, yo pequé contra Dios. Yo negué a Dios delante
de mis amigos. Y luego vayan a mis amigos y
digan, mire, perdónenme porque yo les dije mentiras. Y usted
les pide perdón y digan, mire, yo sí soy cristiano. Y ese día
usted me lo preguntaba y me dio vergüenza. Pero perdónenme. Mire,
eso da vergüenza. Eso da vergüenza que usted diga
una mentira y después vaya a decir la verdad. Eso da vergüenza. Como dicen aquí, me da pena.
Yo no quiero ir porque me da pena. No vaya y dígaselo. No
le dé pena nada. Vaya y dígaselo que usted dijo
una mentira y pida perdón. Ay, tú sabes que ella no puede.
No, déjate de estar riendo y sí váyase. Porque después que metemos
la pata, no queremos ir a cumplir con nuestro deber. Amado hermano,
a pesar de tus caídas, a pesar de tus pecados, a pesar de todo
eso, que tú fallas y pecas, amas a Cristo. Aunque no te va tan bien, Amas
a Cristo, el amor haga fe, ama aunque la cosa es difícil y dura.
Aunque pecamos, el amor haga fe, ama porque valora a Cristo
por encima de todo. Por encima de su pena, por encima
de su dolor, por encima de su fracaso. Muchos creyentes dejan
la iglesia porque un día fracasaron, un día fallaron, y le da pena,
le da vergüenza. Óyeme, pero para ti es tan importante
la pena y la vergüenza que no puedes pedir perdón y arrepentirte
y volver a Cristo. Pues entonces tú nos vas matando
a Cristo. Ese es el amor que tenemos que
renovar, un amor verdadero por Cristo, profundo, que valora
a Cristo, un amor con sacrificio El amor agape produce sacrificio. Se sacrifica por lo que ama. Muchas veces tendremos que sacrificarnos
por el Señor. Vamos a Lucas capítulo 14, versículo
26. Lucas 14, 26. Voy a leerlo. Nos dice la palabra. Si alguno viene a mí y no aborrece
a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas,
y aún hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. ¿Ven
lo que está diciendo aquí el pasaje? El amor a Cristo es un
amor de sacrificio. El amor a Agape es un amor sacrificial
que no ama nada por encima de Cristo. Ese es el amor que Cristo
quiere para nosotros. Un amor que valore a Cristo. Aunque yo falle, yo lo sigo amando
y continuo siguiéndolo. Yo amo al Señor y yo me sacrifico
y busco su voluntad y obedezco su palabra. Querido hermano,
retoma tu amor por Cristo. Para tú tener una renovación
espiritual, retoma, renueva, suelta ese amor frío y apático
que tú tienes por el Señor. Pídele al Señor, dame dolor por
mi pecado, dame verdadero amor por ti. que yo pueda entender
mi pecado y puedo entender lo grande de tu amor lo inmenso
de tu sacrificio manos los salmos habla de que el amor del señor
es más alto que los cielos tú sabes lo grande que es tú comprendes
que es más grande la misericordia del señor es tan grande que nada
se escapa de ella eso es consolador cuando tú te has metido en la
prueba Eso es consolador cuando tu confianza es Dios. No te va
a faltar nada. Porque su bondad, su misericordia
es grandísima. Óyeme, yo quiero eso. Yo deseo
vivir así. Amado hermano, en segundo lugar,
retoma tu vida de oración. Y eso fue lo que vimos anteriormente.
Pero estamos haciendo un pequeño repasito importante para nosotros. Retoma tu amor por Cristo. Retoma tu vida de oración. Ora, ora. ¿Cuán a menudo debemos de orar?
Vaya conmigo a Efesios 6. Efesios 6, 18. Nos dice la palabra del Señor. Con toda oración y súplica, orad
en todo tiempo en el espíritu y así velad con toda perseverancia
y súplica por todos los santos. Orando en todo tiempo, en toda
oportunidad, orando en toda situación orando es lo que tenemos que
estar haciendo en toda circunstancia nos habla de la necesidad o de
la desesperación la palabra tiempo está hablando del momento o tiempo
oportuno en la palabra Kairos es decir en toda oportunidad
en todo tiempo oportuno hora, en todas circunstancias, hora,
en toda necesidad, hora, hora, en todo tiempo. Vas a comer,
da gracias al Señor y hora. Vas a leer la Biblia, ora por
sabiduría para que te entre, para que te ayude este coco aquí
en la cabeza, este caco que Dios lo abra y te entienda de corazón
duro, se abra a la palabra de Dios. Tienes una necesidad de
la escuela, ora, sabiduría, dame sabiduría para entender, para
aprender rápido. Ora en las dificultades con tus
padres, ora en dificultades en tu trabajo, ora en toda circunstancia,
en toda oportunidad. ¿Cuándo debemos de orar? En el
tiempo oportuno, al mismo tiempo en que surge la necesidad, ora.
Cuando surge una necesidad, ora. Amado hermano, el Señor Jesucristo
exhortaba a sus discípulos a orar. Lucas 21, 36, velad pues en todo
tiempo orando. Jesús le dijo eso a sus discípulos. Es decir que Pablo, no es que
es muy espiritual, Pablo es más espiritual que todo el mundo,
ora en todo tiempo. No, no es eso. Pablo se está copiando de
Jesús. Y Pablo está diciendo a los hermanos
lo que Jesús le dijo a sus discípulos. Orate en todo tiempo. Luca 21,
36. Si nuestro Salvador les habló
de la tremenda necesidad de la oración para permanecer fieles
en todo tiempo, en la buena como en la mala. Y lo he dicho bien,
en la buena. Porque hay pruebas que llegan
en la buena. Mira que no todos los cristianos aguantan. A veces
tú estás, mire, en dificultades y usted ora, y ora, y ora, y
el Señor lo ayuda y lo bendice. Pero cuando está en la abundancia
y la tranquilidad, ahí no ora. Ahí no ora. La abundancia es
tan peligrosa, tan peligrosa como la necesidad Porque la abundancia
usted cree que es usted que lo hace. El orgullo crece y se le
hincha el pecho. Y ahí está ese cristiano que
todo lo puede hacer él sin orar y sin clamar a Dios. Y entonces
ahí viene la caída. Proverbio dice que el principio
de la caída es la altivez. Yo soy un señor, yo soy una señora,
yo soy una persona muy importante. Pero párate, vas a caer. porque
Dios mismo te va a humillar. Al que se exalta, ¿qué Dios hace?
Lo humilla. Y al que se humilla, lo exalta. Pues entonces andemos todo el
tiempo humillado. Todo el tiempo humillado no quiere decir todo
el tiempo triste, entiéndame eso. No quiere decir todo el
tiempo, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay,
ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay,
ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay,
ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay,
ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay,
ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay,
ay, ay, ay, ay, ay, ay Pero, amada hermana, no es lo
mismo que aunque usted tenga todos los años de experiencia
cocinar sola a que Dios la ayude. Tú has orado para que Dios te
ayude a cocinar. Piensa en eso en todo tiempo.
Orar en todo tiempo. No, no, yo soy un buen vendedor.
Yo no tengo que hacer mucho esfuerzo. Mira, yo le vendo a cualquiera.
Tú has orado para que Dios te ayude en tu venda. Porque miren,
no es lo mismo ni es igual. Cuando uno vende una, cuando
uno vende cien, a cuando Dios te bendice por tu haber orado
y esos cien se multiplican en mil. No es lo mismo ni es igual. El Señor le decía a la gente
en Malaquía, a través del profeta Malaquías, miren bien cómo le
está yendo porque ustedes trabajan, trabajan, trabajan y no le aprovechan. Echan su dinero en saco roto
y se pierden. Y trabajan y se pierden, y trabajan y se pierden.
Miren a ver qué está pasando. Y el Señor se los dice lo que
está pasando. Es que ustedes no están cumpliendo con sus deberes,
ustedes no oran. Ustedes no apartan la ofrenda
a los necesitados. Ustedes no ayudan al pobre. Ustedes
no ofrendan para la obra del Señor. Miren bien cómo andan. Pero usted no se está dando cuenta
que cada vez llega más plaga, y más plaga, y más plaga. ¿Por
qué será? Dios se lo decía a ellos, porque
ustedes andan mal. Andan en su pecado y no se arrepienten. Queridos hermanos, tenemos que
evaluar por qué a veces no se nos dan las cosas. Tal vez tú
no has orado, tal vez tú no oras. ¿Por qué es que tú no sales de
una situación? Tal vez no estás orando como
Dios demanda. Amado hermano, ora en todo tiempo,
vela. ¿Cómo es posible estar orando
siempre? Oh, cuando tú llenes tu mente
y tu corazón de que Dios es quien gobierna todo y de que Él hace
todo como Él quiere. Cuando tú entiendes eso, tú vas
a orar en todo tiempo. No se venden dos pajarillos por
un cuarto, pregunta Jesús. Con todo, ni uno de ellos cae
a tierra sin vuestro Padre. ¿Sabe lo que eso significa? Que
no hay nada que pueda pasar la vida sin Dios. Todo pasa porque
Dios es que quiere. No se venden dos pajarillos por
un cuarto. Con todo, ni uno cae en tierra
sino la voluntad de vuestro padre. Ni uno cae en tierra. Por eso
es que a alguna gente no le va a ir bien nunca porque nunca
tienen a Dios de su lado. A mí todo me va mal porque tú
estás en contra de Dios, tú eres enemigo de Dios. Arrepiéntete. Deja de vivir para ti. Vive para
la gloria de Dios. Dios tiene cuidado de nosotros,
¿sabe por qué? Porque Él es todopoderoso, Él
nos cuida, Él es el que nos da vida, por lo tanto, reconócelo,
Él es el soberano, Él es el todopoderoso, solamente las cosas pasan, oye
bien, si Dios quiere. Esa frase la usamos mucho, pero
tú estás considerando lo que eso significa, Tú no puedes respirar
si Dios no quiere. Tú dejarías de respirar. Las personas mueren cuando Dios
quiere que mueran. Las personas tienen vida cuando
Dios quiere que tengan vida. Las personas comen cuando Dios
quiere. ¿Tú entiendes eso? Tu mente se
está llenando de esta verdad. Porque es lo que te va a poner
a orar en todo tiempo. Ah, pues si todo depende de Dios, yo voy
a ser muy amigo de Dios. Yo voy a orar por todo, para
que Dios me ayude en todo. Tú estás entendiendo lo que yo
estoy diciendo. Porque con dos oídos ahí, mira,
la gente no entiende. Por eso el Señor dice, el que
tiene oído, que lo use para oír. Y el que tiene mente que la use
para pensar, para entender, piensa lo que te estoy diciendo. Tú
necesitas comprender que Dios gobierna todo para orar siempre. Pero en segundo lugar, tú necesitas
entender que Dios tiene cuidado de todo. Él es el que cuida de
todo. Por eso Él dice, ni un pajarillo
cae que no sea su voluntad. Y Él continúa diciendo, y si
Dios tiene cuidado de los pajarillos, ¿no tendrá cuidado de nosotros,
que somos más importantes que los pajarillos? Sí, tendrá cuidado
de nosotros. Por eso entiende que Él gobierna
a todos, pero Él también nos cuida a todos, nos ama a todos,
nos alimenta a todos. Miren este hermoso... Este calor
sazo tan agradable que yo tengo aquí viene de parte de Dios. Y ese calor, ¿sabe lo que es?
La forma en la que Dios cuida su creación. Sin este calor,
los árboles no crecen, no se desarrollan. Sin árboles no tuviéramos
oxígeno, aire. Sin lluvia no tendríamos nada
tampoco. ¡Ay, ahora va a empezar a llover!
¡Déjala que caiga! No te mojes, pero déjala que
caiga. Porque Dios le está enviando para algo, para bendecir la tierra
y nuestras vidas. Así el sol, así el calor. Hermanos,
Dios tiene cuidado y nos alimenta a todos. Pon eso en tu mente
y en tu corazón. ¿Quién cuida de ti? Tiene que
salirte natural, Dios. ¿Y tu esposo? Sí, sí, sí. Dios
usa a mi esposo y a mi esposa, pero Dios cuida de mí. ¿Quién
que te cuida? ¿Quién que te alimenta? Dios.
¿Quién que trabaja? Dios es quien me da el trabajo
a mí. Y me da la fuerza. Dios. Dios me cuida, Dios me
ama. El día que clamé me respondiste,
me fortaleciste con vigor en mi alma. Salmos 138, 3. En el
día de mi angustia te llamaré porque tú me respondes. Salmos
86, 7. Él nos responde. Él cuida de
nosotros. Y en último lugar, tú necesitas,
ya hemos visto dos. Bueno, hasta ahora hemos visto
cinco. Las voy a repasar. Retoma tu amor a la palabra de
Dios. La vimos la semana pasada. Retoma
tener tu vida para gloria de Dios y para gozarte en Dios.
La tercera, retoma tu obediencia a la palabra de Dios. La cuarta,
retoma tu amor hacia Cristo y su sacrificio por ti. La quinta,
ora en todo tiempo, con toda oración y súplica. Y la última,
por hoy, sexta, retoma la esperanza del Evangelio en tu corazón.
retoma la esperanza. Tú necesitas tener la esperanza
de la palabra de Dios, que Dios da en tu vida. Hay mucha gente
que puede tener inteligencia, mucha gente que puede tener habilidades,
es bueno en tal cosa, pero si no tiene esperanza, se echa a
morir. Con todo, yo estaba viendo un
programa con mi familia en estos días, Una mujer que tenía a su
esposo, sus hijos, su casa, de todo tenía. Un carro, de todo. Y la mujer tuvo un problema y
se echó ahí a la casa a tenerse pena. ¡Ay, yo la pobre! ¡Ay,
yo si sufro! ¡Ay, yo aquello! ¡Ay, yo aquello!
¡Ay, yo lo otro! No tengo esto, no tengo aquello.
y comenzó a comer, a comer, a comer, a comer, a comer, a comer, a
comer. 700 libras. Cuando ella vino a despertar
de su sueño y de su lástima, porque se tiene lástima, ay,
yo, ay, yo, yo, yo, yo, yo, yo. 700 libras. Ese marido, ese hombre la quería,
porque mire, Ese hombre la quería. Porque él era el que pagaba toda
esa comida. Y se la cocinaba. Estaba todo
el tiempo delante de una televisión. Con las lágrimas y las lagrimitas.
Pero comiendo, no dejaba de comer. Porque verás, deja de comer y
muere. Pero no, es comiendo todo el
tiempo. Cuando esa mujer vino a despertarse de su lástima que
ella tenía. Mire, había pasado un buen tiempo.
y para recuperarse, le dio abrigo. Pero amado hermano, a veces lo
tenemos todo, pero perdemos la esperanza. Y si usted no tiene
esperanza, usted no tiene mucho. Pero mire hermano, hay gente
que no tiene nada, pero tienen esperanza en Dios. Y con nada
logran maravillas. Con nada. con esperanza en el Señor. Romanos capítulo 8, versículo
24. Porque en esperanza hemos sido
salvos. Romanos 8, 24 al 25. Porque en
esperanza hemos sido salvos. Pero la esperanza que se ve no
es esperanza. Pues porque esperar lo que ya
uno ve. Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo
aguardamos. Esperanza, en esperanza hemos
sido salvos. Queridos hermanos, Dios nos ha
dado la salvación Pero lo ha hecho en esperanza y nos ha llenado
Miren, con un poder y una fuerza que es la del Espíritu Santo
Poder de Dios para sostenernos y guardarnos La madurez espiritual
incluye la esperanza, una esperanza firme, no como la esperancita
del mundo, esa esperanza hueca y vana. No, porque miras, si
tú te esfuerzas y lo logras, vas a tener un trofeo y el aplauso
de la gente. Y cuando lo logras, ahí el trofeo
coge polvo, coge moho y el aplauso, una madura, se acabó. 30 segundos, van a
gloria y se va. Una van a gloria. Amados hermanos,
la esperanza que nosotros necesitamos es una que no se vaya con los
aplausos. ni con un trofeo. Es una esperanza
que venga con el Espíritu de Dios poderoso y que se quede
siempre con nosotros, motivándonos, guiándonos, sosteniéndonos, fortaleciéndonos. Ese niño por favor que se siente.
La esperanza debe ser firme, que nos sostenga, que nos guarde,
que nos empuje. Eso es lo que hace de esperanza.
nos empuja a trabajar, nos mantiene motivado, corriendo todo el tiempo.
Tengo la esperanza de tener un carro, una familia y siempre
estamos trabajando porque tenemos esperanza. Queremos lograr nuestro
objetivo. Mano, si hacemos eso por cosas
materiales, Dios nos ha dado una esperanza más poderosa que
nos motiva más. La esperanza del Evangelio. ¿Cómo
nace la esperanza? Versículo 24. Este pasaje no está diciendo
que simplemente tenemos esperanza porque somos buenos. La esperanza aquí se adquiere
a través de la salvación. Dios te llamó y en esa salvación
vino a ti con una promesa y te da en esa promesa gozo y esperanza. Yo no estoy trabajando solamente
por la comida de hoy, Yo estoy trabajando por el reino de Dios
que ya vino a través de Cristo, del cual yo soy hijo y yo soy
participante y ciudadano de ese reino. Mi esperanza no es como
la que tiene el mundo. ¿Y por qué tú trabajas? Ah, para
comer. ¿Por qué hay que comer? No, amado hermano, esa es la
esperanza del mundo. Nosotros trabajamos ¿para qué? ¿Para qué trabajamos? ¿Para qué
vivimos? ¿Para qué fuimos hechos? ¿Para
quién? ¡Para la gloria de Dios! Hermano, nuestra esperanza sobrepasa
la esperanza del mundo. Yo trabajo para tener un carro,
y después que lo tenga, ¿qué? Ya es el periodo de esperanza,
se acabó. Yo trabajo por mis hijos, para que ellos crezcan,
para que yo haga esto. ¿Y si te sale malo el muchacho? ¿Y si muere? ¿Y si cae preso? ¿Se perdió la esperanza? No,
amado hermano, ponga su esperanza. en Dios, porque nos ha dado esperanza. Sembramos porque tenemos esperanza
de cosechar. Trabajamos porque tenemos esperanza
de que Dios nos va a bendecir nuestro trabajo. No es el jefe,
es Dios que nos va a bendecir. Quita de su cabeza que donde
tú vayas. No, porque mira, a mí me gusta
trabajar mejor aquí que allá. Yo me voy a los estados porque
en los estados hay esperanza. Esperanza de qué? de morir trabajando,
porque para eso que tú vas, a morir trabajando. No, no, a buscar
mi casa, a buscar esto, aquello y lo otro. Amado, entiéndame,
entienda esto. No se quede con la esperanza
del mundo. La esperanza que Dios le ha dado sobrepasa nuestra
comprensión y entendimiento, pero no lo ha dado con la salvación.
Ten la esperanza que Dios da, las bendiciones de Dios, de que
Él te ha llamado a su reino. Cuando Dios te invita a que tú
vengas, es que vengas a su reino. ¿Y tú sabes cuál es el título
que tienen los que van a su reino? ¿Tú sabes cuál es el título que
reciben los que creen en Jesucristo? Hijos de Dios. hijos de Dios,
heredero de la promesa. Reinaremos junto con Cristo. Esa es la esperanza que tenemos.
No, yo no trabajo para comer. Yo trabajo para la gloria de
Dios. Por eso mi trabajo no es mediocre, es excelente. Lo hago
bien. No, yo no tengo una esposa simplemente
para poder aguantar en esta lucha. No, yo tengo mi esposa para gloria
de Dios. Y ella se va a sentir que la
tratan como una reina, porque ese es mi trabajo. Porque mi trabajo para el Señor
siempre, siempre, siempre es mejor. Amado hermano, la esperanza
del Señor es lo que nosotros necesitamos. ¿Qué es lo que te
mueve a vivir? Debe ser la esperanza que Dios
da. Tú tienes que estar esperando la segunda venida de Cristo. Tú tienes que estar esperando
que Cristo venga. Porque oye bien, si te prometieron
una casa, si te prometieron un terreno, si te prometieron ser
rey, si te prometieron vida eterna, si te prometieron tantas cosas,
la gloria de Dios. ¿Tú crees que vivir aquí con
este calor es la gloria? Aunque yo viviera en un palacio,
aunque yo viviera con una piscina, aunque yo tuviera todos los lujos
del mundo, no sería feliz. No tendría realmente felicidad.
Y usted ve mucha gente que son multimillonarios y se suicidan. O son unos infelices. ¿Por qué? porque no tienen esperanza en
Dios ni en sus promesas. Su esperanza es vana, hueca y
vacía. Y nada lo pueden disfrutar. Por
eso es que muchos hombres se meten a los vicios, hombres y
mujeres, porque están tratando de llenar con los vicios el vacío
de su corazón, la desesperanza. Eso es lo que están tratando
de llenar. Y hay jóvenes aquí que me están escuchando. y van
a vivir sin esperanza si no tienen a Cristo. Eso es lo que yo estoy
diciendo ahora. Pero si tú quieres esperanza
que nunca falte, tú tienes que creer en Cristo. Porque la esperanza
que Él da te va a empujar. Todo el tiempo te va a empujar,
te va a empujar, te va a empujar. Sigue, sigue. Ahí viene la gloria. Ahí viene el Señor por segunda
vez. Corre, corre, no te pares. ¿Y por qué tú corres tan fuerte?
¿Por qué tú tienes tanta vida? ¿Por qué tú vives así, con gozo? Porque mi gozo es el Señor. Y
su esperanza es mi fortaleza. Queridos hermanos, nosotros necesitamos
recuperar, renovar. Cambie esa esperanza vieja del
mundo por la esperanza del Señor. Cambie el gozo viejo del mundo
por el gozo del Señor. Cambie la fe del mundo por la
fe de Cristo. Cámbiala, mi querido niño, mi
joven que me escucha. Cambia. Ayer visitamos a un señor, y el mensaje que le leímos, le
decía a 45, 22, le decía, deja tu camino, vuélvete a mí. Unas palabras sencillas. El señor
le decía, vuélvete a mí. Deja de andar solo en este mundo,
en tu vida de pecado, en tu esperanza vanihueca y vuélvete a mí. Vuélvete
a mí, sigue conmigo, camina conmigo, habla conmigo, gózate en mí,
deleítate en mí y yo voy a estar contigo. Yo te voy a bendecir,
yo voy a ser tu Dios. Y miren, aún a través de la muerte
Dios está con nosotros y nos guía a su reino. Nosotros le predicamos a ese
señor ayer, Isaías 45, 22, que hay un camino muy diferente al
camino que él está cogiendo y Dios lo está invitando a ese camino.
Yo te pregunto, ¿quieres tú ese camino? ¿Quieres tú dejar el
camino de este mundo y caminar con Dios? ¿Para tener la esperanza
de Dios? ¿Para tener el gozo de Dios? ¿Para tener la palabra de Dios? ¿Para tener obediencia a la palabra
de Dios? Yo nací en República Americana
y estoy aquí en Honduras y sigo siendo cristiano Y sigo siendo cristiano. Y puedo ir a cualquier parte
del mundo. Y voy a seguir siendo cristiano. Porque la esperanza
que yo tengo no se la doy a nadie, ni por todos los millones que
me ofrezca. Amados hermanos, ¿qué tú eres? ¿Quién tú eres? Mi querido niño,
niña que me escuchas, ¿quién tú eres? ¿Qué tú eres? ¿Eres un hijo de Dios o un hijo
del diablo? ¿Eres creyente o un impío? ¿Qué
tú eres? Porque hay dos padres, está Dios
y está el diablo. No hay intermedio. Por lo tanto,
yo te exhorto, deja ese camino que tú tienes. y vuélvete al
Señor y clama, ora diciéndole Señor, yo quiero tu camino guíame,
yo quiero andar contigo, fortalece mi sostén, yo quiero que tú seas
mi gozo, mi paz, mi esperanza, yo quiero andar en tu camino,
que tu palabra sea mi palabra, que tu ley sea mi ley, amados
hermanos renovados, cambien esa vida vieja, por una nueva, la
que ha dado Dios. Si tú, de aquí, de la silla de
esta iglesia, te vas para el infierno, va a ser tu responsabilidad,
tu sangre no será sobre mí. Porque tú sabes lo que debes
de hacer. Ya ahorita, tú sabes lo que tienes
que hacer. Cree en el Señor Jesucristo.
Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. Entrega tu vida a Él. Deja ese camino que tú tienes
de impiedad y camina con Dios. Vuélvete al Señor y Él te va
a dar salvación. Vuélvete al Señor. Y amado hermano,
vuélvete a amar a Dios, su palabra, a Cristo. Renueva esa vida vieja
por una vida nueva. Renuévate en el Señor y Dios
va a continuar santificando, sustentando y dándote esperanza.
¿Y por qué que tú permaneces en esa iglesita tan chiquita
y fea? Porque mi esperanza es grande. Es en Dios, no en los hombres. Por eso yo sigo al Señor. Porque
mi esperanza es en Dios. Que no miente y nunca falle. Ahí es mi esperanza. Que Dios
te conceda tener esta esperanza. No te vayas. No te vayas de aquí sin obtener
esa esperanza. No te vayas. porque tú no sabes
si vas a poder volver. Recibe a Cristo como Señor y
Salvador, cree en Él y llévate contigo la esperanza de la vida
eterna, la esperanza del reino de Dios, llévatela cuando tú
quieras que tú vayas. Me voy a vivir con Levin, me
llevo mi esperanza, me llevo mi Biblia, me llevo mi salvación,
me lo llevo porque el Señor es mío. Llévatelo para donde tú
vayas al Señor. Para donde tú vayas, Dios estará
contigo. Si crees en Él y le recibes como Señor y Salvador. Por eso les decía, yo nací allá
en Santo Domingo. Yo no estoy allá. Yo estoy aquí
en Honduras. Pero mi esperanza no se quedó
allá. En aquella iglesia, mi fe no se quedó allá. No, porque
allí era que yo era cristiano de verdad. Aquí, aquí no. Aquí
yo estoy medio frío. No, nananina. Nada de eso. Sigo siendo el mismo cristiano.
Y espero que el Señor me conceda a ser mejor todavía. Amado hermano,
toma esa decisión. Amigo, niño, joven que me escuchas. Joven que me escuchas. ¿Me escuchas? Yo espero que me esté escuchando. Ten la esperanza de Cristo en
tu corazón. Recibe a Cristo como tu Salvador. Padre nuestro, gracias
por tu Palabra. Ayúdanos, tenemos poco tiempo
y a veces pensamos que siempre vamos a tener la Palabra de Dios
cerca. A veces pensamos que siempre vamos a estar escuchando el Evangelio.
Pero Señor, solamente Tú sabes cuándo será el fin de todo esto. Ayúdanos a tenerte a Ti ahora,
a recibirte a Ti ahora, a creer en Ti ahora, Señor, para que
sea que partamos o que estemos contigo, aquí o en cualquier
otro lugar, siempre tengamos gozo y esperanza en Cristo. Oh
Padre, bendícenos y santifícanos en el nombre de Jesús. Amén.
015 Resumen de los fundamentos de la fe parte 2
Series Fundamentos de nuestra fe
Resumen de los fundamentos de la fe parte 2:
4. Recupera tu amor por Jesucristo. Juan 21: 15-19
5. Renueva tu vida de oración a Dios. Efesios 6:18
6. Llénate de la esperanza del evangelio Ro. 8:24-25
| Sermon ID | 831212334374773 |
| Duration | 56:46 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Colossians 3:7-11 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.