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Las ruedas que tiene son importantes,
pero esas ruedas no sirven para nada si no tienen un eje. Entonces,
esta sección es como ese eje donde gira toda la enseñanza
del Libro de Romanos. Por eso dije al principio, tal
vez hoy estamos entrando en uno de los días más importantes espiritualmente
hablando. y trataré de explicar de una
manera sometida a la autoridad de la palabra, lo que nos muestra
aquí para entender esa parte. Entonces, el texto de Romanos
3, del 21 al 26, hay unas hojas con las notas de la predicación,
si necesita. Las notas, puede levantar la
mano y le ayudamos. ¿Alguien necesita las notas?
Ok, aquí hay una hermana que necesita las notas. Si alguien
le ayuda, por favor. Entonces, Romanos 3, 21-26, el
título es Toda mi deuda fue pagada. Toda mi deuda fue pagada. Tal
vez algunos de ustedes estén pensando, pero yo no tengo deudas,
yo todo lo pago en cash. Bueno, hay una deuda mayor que
esa y de esas que queremos hablar, una deuda que es imposible de
pagar, entonces el título suena como si fuera una contradicción,
pero específicamente los cojo así, porque quiero llamar la
atención al estudio que nos presenta Pablo. Toda mi deuda fue pagada. Romanos 3, 21 al 26. Antes de
leer allí, quiero repasar lo que hemos estado haciendo. El
apóstol Pablo, hasta este punto, ha presentado de manera contundente
la sentencia de Dios sobre la humanidad. El resultado de esta
sentencia es que todos están condenados. Sus obras los condenan,
sus pensamientos los condenan. Al ser llevados frente a la ley
de Dios, cada persona es encontrada como culpable delante de él y
como merecedor de la condenación eterna. A veces me gusta preguntar
a las personas, usted sabe que se merece, y las personas tratando
de ser humildes dicen, yo no me merezco nada. Le digo, no,
sí se merece algo, se merece el infierno, porque usted y yo
somos culpables delante de Dios. Todo lo que cada persona merece
es el infierno. Es importante saber esto. Y Pablo
lo que está haciendo cuando empieza en el capítulo 1, verso 18, o
hasta lo que vimos la semana pasada, y nos deja ver que el
corazón del hombre, al exponerlo a la luz de la santidad de Dios
que se refleja en su ley, es hallado como un corazón perverso. engañoso en gran manera. Y como
afirma el profeta Jeremías acerca del corazón, en Jeremías 17,
¿quién lo comprenderá? ¿Quién lo puede entender? El
corazón no se puede entender. El ser humano está entonces en
una condición de depravación total. Esto es parte de la doctrina
de la gracia. Esa es la condición del ser humano. Eso es lo que Pablo hace en los
capítulos 1, 2 y parte del 3. Y por esa razón, las obras de
cada persona no le permiten, no le sirven para alcanzar la
salvación. En este sentido es la perversidad.
En este sentido es cuando Pablo dice que cada uno se hizo inútil,
que cada uno se desvió. No que las personas no puedan
mostrar un sentido de bondad aquí en la Tierra, o de amor
o compasión unos con otros. Claro que sí. Y se ve y se nota.
Pero ninguna de esas obras sirve para la salvación. Ninguna obra,
ningún método, ninguna disciplina, ninguna religión le puede liberar
a usted de las cadenas del pecado. Está atrapado allí y no tiene
cómo salir. No hay manera humanamente posible
de salir de allí. Es lo que Pablo nos ha estado
diciendo en los estudios que hemos visto. Entonces la condición
es precaria y es desesperante para el ser humano. La muerte
se encuentra a la puerta, y después de la muerte al hombre le es
dado el juicio. Es decir, que es presentado delante
de Dios, ante quien tiene que dar cuentas de su vida. El ser
humano, entonces, en sus propios esfuerzos, todo lo que puede
conseguir es ser juzgado. Pablo habla de eso en el capítulo
dos, cuando dice, Dios no ha manifestado su ira sobre ti porque
te está dando tiempo que te arrepientas, pero no te arrepientes. Entonces,
cada día que vives, simplemente estás acumulando ira para el
día de la ira. La semana pasada hacíamos la
pregunta, ¿es justo pensar que Dios muestra ira sobre la humanidad?
Claro que sí. ¿Por qué? Porque la humanidad
es culpable. ¿Quién? Todos. Y la justicia de Dios demanda
el castigo de todos los pecados, de todas las personas, sin ninguna
excepción. El texto que vamos a estudiar
hoy parece que indicará que Dios pasa por alto los pecados, pero
vamos a ver la explicación de eso, porque Dios no deja de juzgar
ningún solo pecado. Si Dios dejara de juzgar un solo
pecado, entonces Dios no sería justo. Y si Dios no es justo,
entonces no tiene sentido hablar de la salvación, ni de la condenación,
ni de la vida, ni de la muerte. Pero Dios siendo justo, el juzga
a todos y los declara culpables. Y lo principal que hemos estado
viendo, que Pablo lo presenta en Romanos 3, es que nadie es
justo. Nadie. Nadie puede salvarse por
sus propios esfuerzos, por sus propios méritos. Nadie. Ninguna
acción suya le puede dar salvación, ni le puede dar crédito delante
de Dios. Entonces la condición del ser humano es desesperante. Dios declara a todas las personas
como injustas. Esa es la declaración de Dios,
esta no es la opinión de un hombre. Estas no son las palabras de
Pablo. Pablo cuando habla así en Romanos
3, 10 en adelante, al 18 o al 17, lo que vimos fue una referencia
a la declaración de Dios en el Antiguo Testamento. Entonces
esta es la declaración de Dios, todo lo que Dios dice de usted
y de mí. Y en los versos que continúan,
lo que vamos a estudiar el día de hoy, Pablo hace un cambio,
un contraste monumental que sucede aquí cuando comienza a hablar
de esto. Y de lo que se trata es que Dios
por medio de su Hijo, Jesucristo, solucionó el problema del pecado
del hombre. Quiere decir que hay salvación,
pero no en el hombre, no en los métodos del hombre. Quiere decir
que hay vida eterna, sí, pero no en el esfuerzo de la humanidad.
Dios ha solucionado el problema del pecado del hombre a través
de su Hijo Jesucristo. Entonces, todo el que crea en
esta obra redentora puede recibir el perdón de sus pecados y ser
justificado. ¿Por quién? Por Dios. ¿Por qué? Porque solo Dios es justo. Y
Dios, siendo justo, ha declarado que usted es injusto. Eso es
lo que Él ha declarado. Pero ha provisto un medio para
cambiar eso. Ahora la decisión al final de
este mensaje le queda a usted. ¿Va a creer o no va a creer?
¿Va a seguir su vida como usted la lleva o le va a creer a Dios
y va a confiar en Él? A usted le queda. Yo solamente
le quiero presentar lo que la palabra nos indica. Y el primer
punto es que Dios manifestó su justicia. Voy a leer el texto
completo, Romanos 3, 21 al 26, después nos regresamos y vamos
a mirar verso por verso y algunas palabras separadas. Dice así,
pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada,
confirmada por la ley y los profetas. Esta justicia de Dios, por medio
de la fe en Jesucristo, es para todos los que creen, porque no
hay distinción por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria
de Dios. Todos son justificados gratuitamente
por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús,
a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre
a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su
tolerancia Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente
para demostrar en este tiempo su justicia a fin de que Él sea
justo y sea el que justifica al que tiene fe. en Jesús. ¿Por qué no oramos antes de seguir?
Le pedimos, Señor, que nos ayude. Padre, queremos pedirte que nos
ayudes a entender, a comprender esta declaración que Pablo está
haciendo aquí. Señor, abre nuestros ojos, nuestro
entendimiento, y te pedimos fe, Señor, convicción, Padre, para
poder acercarnos a ti, creyendo lo que estamos estudiando aquí.
Que la fe del que es salvo sea fortalecida y el que no sea salvo,
Señor, que reciba esa fe para que pueda ser salvo. Te lo pedimos
en el nombre de Jesucristo. Amén y Amén. Entonces, el punto
uno, Dios manifestó su justicia. El verso 21 dice, pero ahora,
aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada,
confirmada por la ley y por los profetas. Pero quiero empezar
por la primera y la segunda palabra, pero, ahora. Se dirá, ¿pero qué
va a predicar de pero, ahora? Lo que pasa es que aquí, cuando
dice pero, ahora, si usted tiene la nueva Biblia de las Américas,
dice pero, ahora, aquí es donde está el cambio de dirección que
Pablo le está dando a la carta a los romanos. Cuando dice pero,
ahora, está cambiando el sentido del tiempo. estado hablando del
pasado, de la condición de condenación desde la caída de Adán en adelante,
pero ahora, en este tiempo, o para esta ocasión, o por razón de
esta necesidad tan grande, pero ahora, este pero, no es de una
excusa, sino de una gran noticia. Aquí Pablo da la transición para
comenzar a explicar lo que anunció a referencia al evangelio cuando
vimos esto en Romanos capítulo uno verso siete. Capítulo uno,
verso siete, él hace esta declaración porque en el evangelio, lo estábamos
cantando ahora, fue el último canto, porque en el evangelio,
la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito,
más el justo por la fe vivirá. Entonces ese pero ahora muestra
la condición de la humanidad, condenados, pero ahora muestra
la condición de quienes están merecedores del infierno, pero
ahora. nos está llevando a mirar el
cambio que Dios trajo al mostrar su justicia, es lo que pasa a
explicar aquí. Lo que se ha manifestado históricamente
en la humanidad y por la humanidad es esencialmente, se puede definir
en una sola palabra, injusticia. Esa es la realidad de la humanidad.
Es un término muy común hoy en día y muy común entre los jóvenes,
la injusticia y protestar contra la injusticia. ¿Cuándo no ha
habido eso? Si miramos el libro de Génesis,
desde entonces está ese problema en el capítulo 3. Y es la realidad
de la humanidad. ¿Por qué? Porque no hay nadie
justo. Y por eso Pablo en Romanos 3.10 dice, no hay justo ni alguno. Pero aquí en el verso 21, pero
ahora Es como cuando el ciego de Juan 9-25 dice, le están preguntando,
era ciego, pero ahora veo. De la oscuridad a la luz, de
las tinieblas al resplandor. Eso es lo que Pablo está haciendo
cuando dice, pero ahora. Hasta ahora, como describe Pablo,
solo hay condenación, pero ahora ya no se enfoca en la injusticia
del hombre. Ya no tiene caso seguir hablando de la humanidad
en su propia condición caída y su capacidad inútil. Ahora
el enfoque está puesto en Dios. El spotlight cambió y se puso
ahora en Dios mismo. Es lo que Pablo está diciendo,
pero ahora. Recordemos, las obras de las
personas, hacen por ellos? Ayúdenme. ¿Hacen algo? Les condena, les condena porque
Apocalipsis en el capítulo 20 Cuando es el juicio del gran
trono blanco, cada persona es juzgada por sus obras. Nuestras
obras solamente sirven para presentar una evidencia en nuestra contra,
para ser condenados por Dios, porque nuestras obras no son
suficientes para salvación. Yo no digo que paremos de hacer
buenas obras. Háganlas, sea buena gente. Esfuércese
por ser un buen vecino, pero recuerde que esas obras no le
sirven para su salvación. Entonces, estamos hablando de
otra categoría aquí. Todas las obras de la humanidad
tienen que quedar hechas a un lado, por eso Pablo dice, pero
ahora, aparte de la ley, dice que aparte de la ley, porque
la ley que hace nos condena. Nuestra obediencia a la ley no
contribuye absolutamente nada para la salvación. Lo mejor que
puede hacer una persona en la tierra, en toda su humanidad,
en su esfuerzo humano, es seguir la ley de Dios al pie de la letra,
pero que esa persona siga la ley al pie de la letra, No le
da salvación. ¿Por qué? Porque esa persona
no puede obedecer la ley al pie de la letra. Puede intentarlo
y debe de. No regula para que vivamos mejor
y en paz y en armonía y haciendo el bien. Pero no es suficiente
para la salvación. Por eso Pablo dice aquí en el
verso 21, pero ahora aparte de la ley, la justicia de Dios ha
sido manifestada, confirmada por la ley y los profetas. Hay
una contradicción, aparte de la ley, pero después dices confirmada
por la ley. No, aparte de la ley es que nuestras obras, aunque
hagamos lo mejor por cumplir la ley, nos descalifican. Ahora vas a hablar de la justicia
de Dios, las acciones de Dios, la obra de Dios ha sido manifestada,
confirmada por la ley y los profetas. Es decir, que el Antiguo Testamento
es la ley y los profetas. Cuando leemos el Antiguo Testamento
de Génesis hasta Malakías, Cada libro va a expresar de la justicia
de Dios, lo cual, si se interpreta y se entiende correctamente,
debe llevar a las personas a esperar en el Salvador, porque desde
Génesis 3, 15, Dios le dijo a Adán y a Eva que les iba a dar un
Libertador desde entonces. Y cada texto apunta en esa dirección
hacia el Mesías, hacia el Salvador, hacia el Libertador. Entonces
la justicia de Dios ha sido manifestada, confirmada por la ley y los profetas
no es algo nuevo. Es algo que por miles de años
Dios le ha hablado a su pueblo Israel y a través de Israel para
la humanidad. La humanidad se encuentra en
completa oscuridad. Pero ahora cuando se manifiesta
la justicia de Dios, la luz alumbra desde arriba. Dios manifiesta
su justicia sin sacrificar su justicia. Ni retirar la demanda
de la ley. Ahorita vamos a ver eso. Por eso es que el Evangelio es
algo glorioso. No contradice para nada el carácter
de Dios. Al manifestar su justicia, Dios
ha cumplido con lo que prometió en el Antiguo Testamento. Por
eso Pablo dice, es atestiguado, es confirmado por el Antiguo
Testamento. Verso 22. Dice allí, esta justicia de Dios,
empieza a explicar la justicia de Dios, por medio de la fe,
está hablando del medio en que se da esta justicia, en Jesucristo
es para todos los que creen, porque no hay distinción y está
hablando quiénes se benefician de esta justicia. ¿Para qué mostró
Dios esta justicia? De eso está hablando Pablo aquí.
Entonces, Dios ha manifestado su justicia Y Pablo afirma que
la manifestó, ¿para quién? Para todos los que creen, para
todos los que creen. Y esto es por medio de la fe
en Jesucristo, porque no hay distinción. Esta clarificación
Pablo la viene haciendo desde que comenzamos a leer Romanos
capítulo 1. Él afirma que el mensaje del
Evangelio es igual para todos, que no hay ninguna diferencia. Miren, Kabul. ¿Cuántos reconocen
ese nombre? Kabul. Yo creo que todos. Afganistán. Todos reconocemos ese nombre.
Kabul es la capital de Afganistán. Y hemos estado viendo noticias
donde el aeropuerto es un caos. Pero no solamente un caos. El
grupo terrorista del Talibán tomó control de esa nación. y
la gente que está en esa nación, muchos están desesperados por
salir porque saben que probablemente les espera la muerte o una vida
de abusos, una vida donde su manera de vivir va a ser violada,
traspasada de muchas maneras. Esta situación ha generado una
respuesta mundial de parte de la Iglesia del Señor. Y se está
orando, el clamor que se está levantando ahora por Afganistán. Esta iglesia todos los días está
orando por Afganistán. Yo sé que los grupos de oración
están haciendo eso. Yo personalmente lo estoy haciendo.
Y me sorprendería si alguno aquí me dice que no está orando por
Afganistán. Porque entonces seríamos gente sin compasión y sin misericordia,
ignorando lo que sucede a nuestro alrededor. Dios ha activado a
la iglesia para clamar por las necesidades que hay en Afganistán. porque son muy obvias para nosotros
y no es el único lugar en el mundo. Pero ese en particular. ¿Por qué menciono esto cuando
estoy hablando de que se manifiesta la justicia de Dios y Pablo dice
que es por medio de la fe y es para todos porque no hay distinción
de personas, porque Dios no está buscando salvar al que usa un
blue jean y maneja un automóvil para su trabajo solamente. Dios
busca al que anda en sandalias y se pone un turban en la cabeza
y se pone también una capa. No hay distinción para Dios.
No hay diferencia para Él. Y yo creo que a través de esta
situación, Dios va a alcanzar a muchos musulmanes que necesitan
conocer que alguien murió por ellos. Cuando vean la desilusión
de la violencia y el abuso que trae ese sistema de vida al que
están siendo sometidos ahora, pero la Iglesia ha provocado
una avalancha de oración y ruego y súplica delante del Señor a
favor de esa nación. Y yo creo que los fieles que
decidan quedarse allá, Dios los va a usar, y tal vez como mártires,
pero los va a usar. para que se quede sembrada la
semilla del Evangelio. Las tribus que conforman el Talibán
se consideran que son de las personas menos alcanzadas en
la tierra con el mensaje del Evangelio. Dios obra de maneras
misteriosas. Cuando Pablo está hablando aquí,
pero ahora, la justicia de Dios se ha manifestado por medio de
la fe en Cristo Jesús para todo el que cree. No hay ninguna distinción. Yo no creo que es algo que sucedió
en la historia y se detuvo allí, pero más bien los verbos con
que Pablo está hablando, en la manera como escribe, está hablando
de una acción continua. Por eso cuando dice, pero ahora,
cambió completamente la perspectiva del tiempo. Dios está obrando
porque no hay distinción. Esta justicia que Dios ha manifestado
es para ser creída por medio de la fe. No tiene nada que ver
con cumplir la ley y es para todos los que creen. Para usted
que está escuchando hoy y para los que van a escuchar a través
de usted, ellos necesitan escuchar el mensaje de la salvación. Pero
tienen que saber que están condenados, como Pablo nos presenta, desde
el 1-18 hasta el 3-20. Condenación, condenación, condenación,
condenación, condenación. Entonces se puede presentar al
Salvador. Si no, ¿para qué hablamos del
Evangelio? ¿Por qué la gente en Afganistán va a clamar por
ayuda si no saben que están condenados? Estarían sentados viendo televisión,
pero saben que hay una condena sobre muchos de ellos. Verso
23, y nosotros no estamos diferentes. De parte de Dios hay una condena.
Pero ahora, esa justicia se ha manifestado el 23 por cuanto
todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios y sigue explicando
por qué el Evangelio es necesario para todos. Por cuanto todos
pecaron. ¿Quién es todos? ¿Todos? ¿El idioma que habla esa persona?
¿El lugar donde vive esa persona? Hace poco, esta semana me visitó
un amigo que es misionero. Me estaba hablando de querer
alcanzar las tribus en México, en el sur de México. Y lo complejo
que es los idiomas que hablan o los dialectos que tienen las
tribus en México. donde en un trayecto de 40 minutos
ya hay otro lenguaje, otro idioma completamente diferente, y los
traductores no pueden comprender cómo llevar el mensaje allá.
Hay mucho trabajo que hacer. Todos ellos pecaron. ¿Quiénes
más pecaron? Los que son ricos y tienen sus
casas lujosas y sus carros de lujo. Los pobres, los educados,
los ineducados, todas las personas. No importa su religión, su costumbre,
sus tradiciones, su razonamiento, su educación, sus logros, su
fuerza militar, ni tampoco su nivel de pobreza o de atraso,
nada les sirve. Todos son inútiles para descansar
la gloria de Dios por cuanto todos pecaron. Entonces la justicia
de Dios manifestada a través de la fe en el sacrificio del
Señor Jesucristo es para todo el que cree, porque todos pecaron,
entonces todos necesitan creer. Todos necesitan creer y saber
que necesitan de la justicia de Dios. Y Él se las está ofreciendo
a todos, sin ninguna distinción. A todos. Punto dos. Nomás son dos puntos en este
mensaje. Dios justifica por gracia a todo el que cree. Verso 24, todos son justificados
gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es
en Cristo Jesús. No sé si lo ha notado, pero las palabras
de Pablo usan mucho el término todos, todos, todos. Y Pablo elaboró desde el verso,
desde el principio, actualmente del capítulo uno, viene elaborando
la realidad de que es una necesidad para todos. Dice, debo predicar
el evangelio a todos, a los judíos, a los bárbaros, a los gentiles,
a los griegos, a los educados y a los ineducados, a todos.
Me debo a ellos, tengo una deuda con todos de ir y llevarles el
evangelio. Y aquí afirma una y otra vez.
Todos son justificados gratuitamente por su gracia, por medio de la
redención que es en Cristo Jesús. Es la primera vez en el libro
que encontramos una declaración así. Todos son justificados. Todos los que creen, porque Pablo
no es un universalista. El universalista piensa y enseña
pues, al cabo, es Dios, no importa la religión, todos buscan a Dios.
Que dice Pablo, nadie busca a Dios. Pues al cabo, si la gente es
sincera y honesta, y busca a Dios, entonces van a encontrar Dios.
Que dice Pablo, no injusto ni a uno. Al cabo, si la persona
es buena, y se esfuerza, y tiene una vida buena. Que dice Pablo,
nadie hace el bien. Entonces, todos pecaron. Pero
todos pueden ser justificados gratuitamente por su gracia,
por medio de la redención. ¿Cuál es la necesidad primordial
de todas las personas entonces? Ser justificados por Dios. ¿Por
qué? Mire, pensemos en esto. La semana
pasada llevamos a la humanidad a la corte suprema de Dios, ¿cierto? ¿Y la humanidad cómo fue descubierta?
culpable. Todos somos culpables delante
de Dios de acuerdo a las Escrituras. Entonces estamos frente a la
corte de Dios. Nos categoriza como culpables. ¿Qué es lo que
necesitamos más que cualquier cosa? Ser justificados. Ser justificados. ¿Para qué?
Para que se quite la condena, para que se quite la culpabilidad,
para que se quite la acusación y venga una restauración en relación
con Dios. Entonces, ser justificados en
la necesidad primordial de todas las personas. Piensa en esto.
Entonces, para compartir el Evangelio, usted piensa en esto. La persona
a la que le voy a compartir el Evangelio necesita ser justificado
delante de Dios. Si necesita ser justificado,
tengo que acordarme que esa persona es culpable. Si esa persona es
culpable, tengo que acordarme que esa persona merece el infierno.
Si esa persona merece el infierno, tengo que acordarme que se puede
morir hoy. ¿Qué garantía hay que no sea
hoy? tenemos un montón de lista de oraciones en la iglesia, COVID,
COVID, COVID, cuando alguien le habla la palabra COVID, lo
pegan con muerte, casi que lo pegan con la muerte. No tiene
sentido para mí, pero así se pega. Esa es la realidad de cada persona.
Yo creo que Dios está usando esta peste para recordarnos la
fragilidad de nuestra humanidad y la realidad de que en cualquier
momento puede llegar la muerte, por eso, por lo que sea. Y cuando
una persona muere, Dios mató a esa persona. No se mueren de
COVID, Dios los mató. Él tiene un propósito. Si es
un ataque al corazón, si es cáncer, si es un accidente, si es una
enfermedad, es Dios. Dios tiene en sus manos la llave
de la vida y de la muerte, es Dios. Es Dios el que justicia
a la humanidad, porque Él es el juez. Pero no es el deseo
de Dios estar haciendo eso con la humanidad. Para eso nos da
la justificación a través de Cristo Jesús, pero es que las
personas no quieren creer. Entonces nuestra parte es ser
conscientes de esto, llevar bien el mensaje del Evangelio. ¿Qué
precio tienen que pagar las personas entonces para ser justificados
delante de Dios? ¿Cuál es el precio que una persona
puede pagar? Díganme. No hay precio. No existe manera. La humanidad
no puede hacer nada. No puede. Es frente al juez.
Es culpable. ¿Y cómo le va a decir? Mira,
soy calificado como asesino, como mentiroso, como ladrón,
como adultero. No más pásamela. No tuve la intención. Sería un juez injusto el que
le dijera, está bien, te la paso. Por ahora te la voy a pasar.
Dios es justo. y si es justo y si es Dios, la
condena es segura, es segura. Entonces en la corte Usted y
yo somos hallados como culpables delante de Dios, pero dice, Pablo,
que Dios ha mostrado su justicia a través de su Hijo Jesucristo.
En el verso 24 dice que todos son justificados gratuitamente. Entonces, frente a la Corte,
cuando la Corte da una condena y lo condena de por vida, lo
condena por 20 años, lo condena por 30 años, lo condena o le
hace pagar 100.000 dólares, pero en esta Corte no le están cobrando
nada, aunque merece todo eso y el infierno. Dice que gratuitamente
lo que se está ofreciendo es salvación, justificación. Todos
son justificados gratuitamente por su gracia, por medio de la
redención que es en Cristo Jesús. Y introduce que la redención
viene por medio de Cristo Jesús. Entonces, el acusado es puesto
a un lado y hay otra persona que es inocente y se pone en
su lugar. Y es Cristo Jesús. Aquí está
el amor de Dios. Aquí está la gracia, la bondad,
la compasión de Dios. Dios no quiere aniquilar a la
humanidad. Dios no quiere justiciar a la
humanidad. Él ya ha demostrado su amor en
Cristo Jesús. Y dice que es gratis. Pero fíjese. que Pablo dice que es gratis,
pero después de que dice que es gratis, dice, por su gracia,
por medio de la redención que es en Cristo. ¿La gracia de quién?
De Dios. ¿Alguien está dando gracia? Por
medio de la redención que es en Cristo. Cristo hizo una obra
redentora. Entonces, alguien está pagando
por esa deuda que usted tiene delante de Dios. Es gratis para
el que cree. Dios no demanda el cumplimiento
de la ley para ser salvos. La ley simplemente ha mostrado
que estamos perdidos, somos culpables. Pero manifestar su gracia le
ha hecho disponible para todos por medio del Señor Jesucristo
la justificación. Aquí está el precio que se pagó
para ganar la salvación de las personas. Juan 3, 16 dice así,
de tal manera amó Dios al mundo. Amar es una acción, no un sentimiento. Mucha gente piensa que amar es
sentir palomitas y hormigueo por ahí en el estómago y no sé
dónde. No. Amor es una acción. El amor es
un compromiso. De tal manera, amó Dios al mundo
y viene la descripción de cómo es su amor, que ha dado a su
Hijo Unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda,
más tenga vida eterna. Dios pagó el precio de su condenación. Y Él ha mostrado que Él es el
que paga el precio. Él toma la pérdida de la deuda
de nuestros pecados, a cambio nos ofrece su justicia. Dios
toma toda la pérdida. ¿En quién? En Cristo Jesús, en
la muerte de Su Hijo. Verso 24, todos son justificados
gratuitamente por su gracia. La realidad de la humanidad es
que merecemos ser condenados, pero Dios gratuitamente por su
gracia justifica a todos por su gracia. La gracia es un favor
inmerecido. ¿Cómo es esto? Frente a la corte
de Dios, somos hallados culpables. Merecemos la muerte, la condenación
en el infierno. Eso es lo que merecemos. ¿Qué
ofrece Dios? Gracias. ¿Qué significa esto?
Un favor inmerecido. Es decir, que en lugar de recibir
la condenación al infierno, recibo justificación. Pablo está hablando
de justificación, ¿cierto? O me regreso al principio y lo
revisamos todo otra vez. Justificación es lo principal
aquí. Entonces, Dios manifestó su justicia en Cristo Jesús,
y a través de la fe, Él le da esa justicia. Imagínense, la
persona merece ser aniquilada en el acto. Y Dios, ¿qué está
haciendo? Le está dando justicia. ¿De quién? De Jesucristo. of the Y me dice, muévete para un lado,
porque tú estás acusado y condenado. Y él se para allí, inocente,
sin jamás haber pecado. Inocente, sin jamás haber desobedecido
al Padre. Inocente, sin jamás haber quebrantado
la ley. Él dijo, yo no vine para quitar
la ley, sino para cumplirla. Y la cumplió toda. Entonces eso
lo califica a él, para estar en ese lugar de los acusados,
como inocente. Y Dios lo que hace es que en
lugar de derramar su ira sobre usted, que se la merece, la derrama
sobre su Hijo Jesucristo, quien no se la merece, pero voluntariamente
se ha puesto en su lugar. Porque dice que ese favor es
posible para Dios darlo por medio de la redención que es en Cristo
Jesús. Es decir, alguien tuvo que pagar,
fue Dios. Si Dios no se cobra nuestros
pecados con un inocente, no hay manera de que Él nos dé gracia.
La gracia de Dios no es una gracia barata. Es gratis para nosotros,
pero tuvo un costo muy alto. Y todo el mensaje apunta a Jesucristo. Y pasa el apóstol a describir
lo que Dios hizo con su Hijo para podernos dar su gracia.
como podemos ver, Pablo no está hablando de una gracia barata,
hay un precio que se pagó, porque había una deuda que pagar. Dios
ha manifestado su justicia con la intención de ponerle a favor
de todo el que crea en él, todo el que crea en la obra que él
hizo por medio de su Hijo Jesucristo. ¿Cree usted que de veras Cristo
nunca pecó? ¿Cree usted que Jesucristo es
el Hijo de Dios? ¿Cree usted? que él voluntariamente
fue a esa cruz y allí tomó sus pecados y recibió la ira de Dios
Padre en él para que usted reciba la justicia de Cristo y sea inocente. ¿Cree usted? Porque dice que
es por medio de la fe para todo el que crea. Verso veinticinco. A quien Dios exhibió públicamente
como propiciación por su sangre a través de la fe. Hablando de
Jesucristo, Dios lo exhibió públicamente. Es decir, la crucifixión de Jesucristo
fue un hecho público, vergonzoso, humillante, deplorable, humanamente
hablando. ¿Por qué? Porque Dios estaba
juzgando en Jesucristo nuestros pecados. Pero Hechos 2, 22 al
24, vamos, allí están unas páginas atrás de Romanos. En Hechos 2, la Iglesia nace
el día de Pentecostés, Pedro se levanta y predica su primera
predicación. Y mire lo que dice en medio de
ese mensaje acerca de esto. Versos 22 de Hechos 2 al 24. Está predicando a los judíos
que están enfrente de él. Hombres de Israel, hay miles
de personas aquí. Escuchen estas palabras. Miren
el enfoque, Jesús en Nazareno, varón confirmado por Dios entre
ustedes con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio
de ustedes a través de él, tal como ustedes mismos saben, ellos
son testigos de los milagros que Jesús hizo. Resulta que este
fue entregado por el Plan PDE predeterminado y el previo conocimiento
de Dios, o que está diciendo Dios, fue entregado por el Plan PDE predeterminado
y el previo conocimiento de Dios, o que está diciendo Dios, fue entregado por el Plan PDE predeterminado
y el previo conocimiento de Dios, o que está diciendo Dios, fue
entregado por el Plan PDE predeterminado y el previo conocimiento de Dios, o que está diciendo
Dios, fue entregado por el Plan PDE predeterminado y el previo conocimiento de Dios, o que está
diciendo Dios, fue entregado por el Plan PDE predeterminado y
el previo conocimiento de Dios, o que está diciendo Dios, fue entregado por el Plan
PDE predeterminado y el previo conocimiento de Dios, o que está
diciendo Dios, fue entregado por el Plan PDE predeterminado y el previo conocimiento de Dios,
o que está diciendo Dios, fue entregado Pero Dios lo resucitó, poniendo fin
a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que él quedara
bajo el dominio de ella. Dios lo exhibió públicamente. Porque ahí está el triunfo sobre
el pecado en Cristo Jesús. Cristo venció a Satanás en Mateo
capítulo 4. Cristo venció a los demonios
cada vez que se presentaron. Cristo venció a las enfermedades.
Cristo venció a las personas contradictorias contra Él de
todo tipo. Cristo venció en todo tiempo
y cuando muere, Cristo vence la muerte también. Resucita de
entre los muertos. Dios lo exhibió públicamente
para dar a conocer a toda la humanidad su plan de redención. Cuando se predica de Cristo,
se predica de una persona que fue crucificada. Esa persona
es el Hijo de Dios. Fue Dios el que lo exhibió públicamente. Es Dios en Jesús manifestando
su justicia. Está la corte. Y el inocente
es traído, sentado en la silla de los acusados, crucificado
y muerto allí, derramando el Juez Supremo, que es Dios, toda
su ira sobre él. Y dice que lo puso como propiciación. Pablo usa el término propiciación.
Dime una propiciación, es el griego elasmos del verbo ser
propicio, y puse la definición ahí en sus hojas. La propiciación
denota en las escrituras aquel aspecto de la muerte de Cristo
en el que vindicó el carácter santo y recto de Dios y en virtud
del cual Él puede ser propicio o misericordioso a todo el mundo.
Dos cosas claves que presenta la propiciación aquí. Esto es
de un diccionario, no lo definí yo, no diccionario bíblico ilustrado. Entonces, Jesucristo está vindicando
el carácter santo y recto de Dios. Es decir, Dios no está
dejando de ser justo al hacer esto. Y al mismo tiempo Jesucristo
se hace misericordioso. Él puede ser propicio delante
de Dios para el mundo. Él es el sacerdote, el propiciatorio,
mira, en el tabernáculo. Había una caja de madera, de
acacia, recubierta de oro. En la parte de arriba, la tapa,
recubierta de oro, tenía dos querubines hechos de oro sólido
a martillos. A martillazo. No lo pulieron
con nada más que con martillo. Una obra de arte preciosa. Esa
caja, la caja del pacto, era puesta dentro de un lugar llamado
Lugar Santísimo. El tabernáculo tenía una parte
externa, tenía la parte donde se quemaban las ofrendas, tenía
un tanque de agua donde se lavaban, hacían ciertas ceremonias, después
entraban hasta el lugar santo, tiene varios elementos que apuntan
todos a Cristo, hay una cortina y está el lugar santísimo. Nomás
entraba un solo hombre, una sola vez al año, el sumo sacerdote,
para presentar un sacrificio por sus pecados y por los pecados
del pueblo. El sacrificio era un cordero
y él derramaba sangre sobre el propiciatorio. El propiciatorio,
ese lugar donde Dios, cuando se derramaba esa sangre, que
es el precio de los pecados, se mostraba propicio con el pueblo. Propicio es decir que eso permitía
que Dios manifestara su comunión con su pueblo porque hubo un
sacrificio. Entonces, Jesucristo es ese propiciatorio. Jesucristo
es ese lugar, ese medio que permite la reconciliación entre el hombre
y Dios, porque Él allí derramó su sangre. Entonces, Él es el
sacrificio, Él es el sacerdote, Él es la justicia de Dios, como
Pablo dice, que se revela por medio del Evangelio. Miremos
tres textos que indican la propiciación de Jesús. Juan, Primera de Juan,
dos, dos. Primera de Juan, dos, dos. Antes me decían, ¿dónde está
Primera de Juan? Y decía, antes de Segunda de Juan. Pero no,
está en la página 1257. Primera de Juan, dos, dos. Dice, Él mismo es la propiciación,
está hablando de Jesucristo, por nuestros pecados, y no sólo
por los nuestros, sino también por los del mundo entero. Es lo mismo que Pablo está diciendo.
Por medio del sacrificio de Cristo, todos en el mundo pueden creer,
no hay excepción. Yo entiendo la doctrina de la
elección, pero aquí está hablando que esto es suficiente para salvar
a cualquier persona que crea. No hay distinción, no hay límites.
Mire primero en Juan 4, 10. Dice, en esto consiste el amor. No en que nosotros hayamos amado
a Dios, sino que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación
por nuestros pecados. Cristo vino con ese propósito,
ser la propiciación, ser el que se entrega su vida, derrama su
sangre para que entonces la ira de Dios ya no esté sobre nosotros,
estuvo sobre Él. Habla Hebreos 2.17, si regresa
un poquito allí lo va a encontrar, Hebreos 2.17. Estamos viendo
textos que hablan de Jesús como propiciación. 2.17. Dice, por tanto, tenía que ser
hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara
a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en las cosas que a Dios
atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo. Claramente,
Jesucristo murió por usted. Jesucristo murió porque usted
pecó. Jesucristo, siendo inocente,
murió porque usted es culpable delante de Dios. Jesucristo murió
para que usted no vaya al infierno. Jesucristo murió allí para que
usted no tenga culpa delante de Dios y usted pueda recibir
la justicia de Cristo puesta sobre usted. Es un lenguaje Es
un lenguaje que Pablo usa de un intercambio legal lo que está
sucediendo aquí, delante de la corte de Dios. Entonces Dios
lo exhibió públicamente como propiciación por su sangre a
través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su
tolerancia Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente,
estoy en el verso 25 de Romanos 3, para demostrar en este tiempo
su justicia a fin de que él sea justo y sea el que justifica
al que tiene fe en Jesús. Las muertes de Jesús en la cruz
nos están mostrando la justicia de Dios. Y Dios siendo justo,
juzga todos los pecados de todas las personas, de todas las épocas,
de toda la historia, de toda la humanidad. Yo me pongo a pensar en esto
y digo, esto es mucho para nuestra mente entender. Esto es mucho. Que una persona con una sola
obra, una sola obra, Allí Dios manifestó su juicio, su justicia,
su misericordia, su compasión, su amor, su bondad. Con toda
la humanidad, una sola obra, Cristo Jesús. Por eso el cristianismo
es exclusivo. Exclusivo quiere decir que todo
otro pensamiento, toda otra obra, toda otra religión queda afuera,
no sirve. Es exclusivo. El mundo piensa
de manera inclusiva. Tú tienes tu religión, yo tengo
mi religión. Tú piensas así de Dios, yo pienso así de Dios.
Eso es inclusivo, es decir, como tú quieras. El hombre lo define,
pero cuando es exclusivo, como es el cristianismo, dice, no,
solamente hay un solo sacrificio, un solo mediador entre Dios y
los hombres, un solo acto de justicia suficiente para el perdón
de los pecados. ¿Cuáles pecados? ¿Cuáles injusticias? Todas las injusticias. ¿De quién? De todas las personas. ¿Por qué?
Porque no hay nadie justo. Esto es maravilloso. Esto es
maravilloso. Aquí es cuando yo digo, con plena
libertad, esta frase con esta palabra en inglés, que está tan
desmeritada, tan hechanada, Pero se origina con Dios. Dios es
maravilloso. Él es maravilloso. Ese es el verdadero significado
de la palabra maravilloso. Dios es maravilloso. Dios es
grandioso en la obra que ha hecho a través de manifestar su justicia
en su Hijo Jesucristo. Una sola obra para salvar a la
humanidad de todas sus millones y billones de malas obras. Justició todo pecado en su Hijo
Jesucristo. Lo expuso públicamente en la
Cruz de Calvario. Fue humillado. Allí está demostrando
Dios ser justo, haciendo justicia contra el pecado, nuestros pecados.
Allí está Dios demostrando ser santo y al mismo tiempo misericordioso
y amoroso. Dice que pasó por alto los pecados
anteriores. Que decir que no los ajustició,
sino que esperó. Fue tolerante. para demostrar,
verso 26, en este tiempo su justicia, a fin de que él sea justo y que
sea el que justifica a quien tiene fe en Jesús. Entonces,
el único justo es Dios. En este tiempo es cuando Pablo
dice, en el verso 21, pero ahora, aparte de la ley, la justicia
de Dios ha sido manifestada. la humanidad completamente perdida,
pero Dios obrando para rescatar a todo el que crea en la obra
de Jesucristo. Esa es la provisión de Dios.
Esa es la salvación que toda la humanidad necesita. Dios demuestra
su justicia a fin de que Él sea justo y sea el que justifica
al que tiene fe en Jesús. Él es el único justo, es el único
que le puede justificar. Usted no puede justificarse delante
de Dios, es imposible. Dios le ofrece esta obra a su
favor si usted cree. No es como cuando los presidentes
o los gobernadores, hombres injustos como todas las personas, dan
su perdón a personas que tienen algún tipo de condena. Sí, sale
de la cárcel, pero es algo superficial porque eventualmente esa persona
va a tener que estar presentándose delante de Dios y dar cuentas
por sus acciones. Y si no es Cristo el que lo ha
sacado de la condenación, nomás es un tiempito de libertad que
va a disfrutar mientras que viene la verdadera condena delante
de Dios. Entonces, ¿qué ofrece Dios al
manifestar su justicia? Pensemos en esto, ¿qué ofrece
Dios? el perdón eterno, completo y perfecto. Para hacer así, sólo
Dios lo puede dar. Sólo Dios podía mostrar justicia,
sólo Él podía proveer el medio para que toda su ley fuera cumplida,
librando así a la humanidad del requisito de la ley. Y sólo el
hombre, Jesucristo, Dios hecho hombre, Emmanuel, Dios con nosotros,
Jesucristo, la podía obedecer en su totalidad y demostrar que
estaba habilitado para ir a la cruz. De no ser así, hubiera
sido otro, si Jesucristo no hubiera hecho esta obra perfecta, él
hubiera sido un reo más, una muerte más, uno más que murió
en la cruz. Pero no. Dios manifestó su justicia
cuando lo expuso públicamente a fin de que Él, Dios, sea el
justo y sea el que justifica, al que tiene la fe en Jesús. Es una transacción legal lo que
acabamos de ver aquí. La humanidad es llevada ante
la corte divina, sucede esa transacción, un justo muriendo por muchos
pecadores. Y ser justo es haber obedecido
a Dios en todos, en todo. Entonces, la invitación es para
que usted crea, mira lo que dice Romano 5.9, Entonces, mucho más
habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos
de la ira de Dios por medio de él. Y eso es por medio de la
fe. Romanos 8.1 dice, por tanto,
ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
No hay condenación, han sido justificados. Y quiero cerrar
con este texto, Juan 3.36. ¿Por qué no nos ponemos de pie
y lo leemos juntos, si gusta? Juan 3.36, y con este vamos a
cerrar. Pablo está hablando de la manifestación
de la justicia de Dios en Cristo Jesús para todos y afirma es
por medio de la fe. Acordémonos de esto, es por medio
de la fe. La fe me manda a dejar todo a un lado y poner toda su
confianza en él solamente. Verso 36 dice, el que cree, esto
es fe, en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que no obedece
al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece
sobre él. Recordemos esto, Dios sigue siendo
justo. Y la persona que no cree, Dios sigue siendo justo y va
a mostrar su ira sobre esa persona. Pero todos los que creen, Dios
los llama a aceptar esa obra de justicia de su Hijo Jesucristo
sobre ellos. tener el perdón de sus pecados
y tener la vida eterna y ser declarados justos. ¿Por quién? Por Dios. ¿Por sus obras? No,
por la obra de Cristo en la cruz del Calvario. ¿Cree? ¿Cree usted? ¿Cree usted que necesita un salvador?
Vamos ahora, Padre, gracias por este texto que estudiamos el
día de hoy. Señor, gracias porque nos enseña
que tú manifestaste tu justicia, sin hacer a un lado el que tú
seas justo, Señor, porque a manifestarla estabas ajusticiando en tu Hijo,
no a tu Hijo, pero en tu Hijo, nuestros pecados, nuestras injusticias. Y estabas tomando esa justicia
de él perfecta para ponerla sobre aquel que cree en esta obra. Esta obra salvifica. Todo aquel
que renuncia a cualquier concepto humanístico, todo aquel que renuncia
y confiesa sus pecados, el que reconoce que es culpable delante
de ti, entonces puede clamar por la salvación de su alma cuando
se da cuenta que es culpable. Y tú, a través de Cristo Jesús,
si cree, le das, lo declaras justo, libre, para siempre. Y te cobras lo que le debía,
en tu Hijo Jesucristo. No puedo entender este amor,
Señor, es muy maravilloso, pero sabemos que es verdad, que es
real, que viene de ti, es tu oferta, Señor. Lloramos por la
fe para creer para quienes no tienen esta justificación en
sus vidas el día de hoy. Lloro por la iglesia, Señor,
que conociendo lo que hemos conocido del Evangelio, sepamos cómo predicar
el Evangelio. no presentemos promesas de dios
lo cual es falso no hay ninguna promesa para un impío solamente
condenación e ira que presentemos la condenación por la ley para
que entonces podamos hablar de la salvación por la obra justa
tuya porque tú eres el justo y el que justifica y entonces
todas mis deudas han sido pagadas ya gracias padre en
Toda Mi Deuda Fue Pagada
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Romanos 3:21-26
En esta porción de Romanos 3, el apóstol Pablo, después de acusar a toda la humanidad, da un cambio drástico en el mensaje moviéndoselo en dirección al justo juicio De Dios y Su gracia salvadora por medio de la obra de Su Hijo Jesucristo
| Sermon ID | 831212328382238 |
| Duration | 54:34 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 3:21-26 |
| Language | Spanish |
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