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Les voy a invitar hermanos que
abran conmigo su Biblia, en la Epístola de Pablo a la Iglesia
de Roma, y estamos mirando el capítulo 11, entonces abranla
conmigo a Romanos 11, y hoy vamos a dar lectura del versículo 16
hasta el versículo 24. Todos lo tienen? Romanos 11, 16 al 24, esta es
la palabra del Dios viviente y lee Así, empezando en el 16. Si el
primer pedazo de la masa es santo, también es toda la masa. Y si la raíz es santa, también
lo son las ramas. Pero si algunas ramas de las
ramas fueron desgajadas y tú, siendo olivo silvestre, fuiste
injertado entre ellas y fuiste hecho partícipe con ellas de
la rica savia de la raíz, del olivo. No seas arrogante para
con las ramas. Pero si eres arrogante, recuerda
que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es
la que te sustenta a ti. Dirás entonces, las ramas fueron
desgajadas para que yo fuera injertado. Muy cierto, fueron
desgajadas por su incredulidad. Pero tú, por la fe, te mantienes
firme. No seas altanero, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las
ramas naturales, tampoco a ti te perdonará. Mira pues, la bondad
y la severidad de Dios. Severidad para los que cayeron,
pero para ti, bondad de Dios. Si permaneces en su bondad y
al contrario, también tú serás cortado, y también ellos. Si
no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso
es Dios para injertarlos de nuevo. Porque si tú fuiste cortado de
lo que es por naturaleza un olivo silvestre y contra de lo que
es natural, fuiste injertado a un olivo cultivado. Cuántos
más estos que son las ramas naturales serán injertados en su propio
olivo? Esa es la lectura de la palabra
de Dios. Padre damos gracias Señor por Tu Palabra y pedimos
Señor en esta tarde que Tu vengas Señor y abras corazones si hay
alguien aquí Señor que no te conoce Señor Que este pasaje,
Señor, traiga vida de entre los muertos. Señor, que Tu Espíritu
Santo se mueva en una manera sobrenatural. Señor, que nos
abra nuestros oídos, nuestro entendimiento para mirar lo que
Tu Palabra nos enseña en esta tarde. Ayúdame a mí, dame gracia
a mí para poder explicar Tu Palabra en esta tarde. En el nombre de
Jesús lo pedimos. Amén. ¿Sabe que a veces es difícil
ser consistente? A veces es difícil mantener un
buen balance, a veces. Tenemos la tendencia siempre
de irnos de un extremo a otro extremo. Y a veces es difícil
vivir en un balance. Ahora, ¿de qué estoy hablando?
Pues, ¿se acuerda la semana pasada? lo último que hemos estado mirando
de que Pablo nos dio una advertencia muy fuerte y Pablo nos dio la
advertencia en contra del error de la arrogancia hacia las ramas
que han sido desgajadas, quitadas del olivo y se perdieron en ese
estado, desgajadas por su incredulidad y miramos que también Dios nos
injertó a nosotros en su lugar. Y Pablo mira y dice, cuidado
con ser arrogantes. No había nada especial en ustedes.
Cuidado de ser arrogantes. Entonces, eso es lo que Pablo
nos está diciendo. No se vayan al extremo a pensar
que ustedes son mejores personas. No lo son. No lo somos. Somos pecadores igual que los
judíos. Ahora, otro extremo, que es muy
fácil irse al otro extremo, y pienso que muchos cristianos están en
este extremo en el día de hoy. Ahora, ¿cuál es el otro extremo?
El otro extremo es no predicarle el Evangelio a los judíos. Un
extremo es estar en arrogancia y creernos mejor que los judíos,
y el otro extremo es irnos y decir, no, pues es que ellos tienen
otra salvación. Últimamente, en descubrimientos
teológicos recientes como el despensionalismo clásico, la
actividad misionera de la iglesia, casi cesado completamente en
su misión de ir a los judíos y predicarles a su Mesías. Nos vamos de un extremo donde
nos creemos mejor y nos vamos al otro donde ya, y luego pues
ha pasado el holocausto y decimos no pues que pues Dios ha de tener
otro plan para ellos, pues sabe que hay un Dios Hay una salvación
y hay solamente un Evangelio por el cual podemos ser salvos. Hay un Salvador, un Evangelio,
un solo Dios, y sabe que no hay, por decirlo así, otros planes. Algunos creen en este error de
que Dios tiene dos pueblos, un pueblo terrenal, un pueblo celestial,
y hay incluso cristianos, yo diría, liberales, izquierdistas,
que dicen que el evangelismo del Evangelio de Cristo hacia
los judíos hoy en día es una forma inaceptable de antisemitismo,
o sea, les estamos imploniendo algo que ellos no deben de recibir
y los estamos odiando, predicándoles a Cristo Jesús. Ahora, yo creo
que Si no les predicamos a ellos, su propio Mesías es una forma
de antisemitismo, y nos vamos de un extremo al otro extremo. Algunos más recientes, como un
erudito llamado Christer Belendahl, Él ha intentado desarrollar ahorita
una base teológica para dejar a los judíos solos en su judaísmo
y él la llama la teología de dos pactos y él enseña de que
el pacto que Dios hizo con Abraham era un pacto eterno, se sostiene
todavía en vigor y por lo tanto Dios salva al pueblo judío a
través de su propio pacto sin necesidad de creer en Jesús.
El nuevo pacto es para diseñado más para los gentiles. Y la cosa
es que no hay dos vías de salvación. Hay una sola salvación. No hay
una vía cristiana y una vía israelita o judía. No las hay. El problema es este. Si es cierto
que Jesús es todo lo que Él dijo que era, si Él es el Mesías,
si Él es el Eterno Hijo, si Él es el Eterno Verbo, el verdadero
Dios de Dios verdadero como lo pone el credo, si Él es todo
lo que Él dijo que era y lo mostró con señales, con milagros y prodigios,
y fue crucificado por nuestros pecados, muerto y sepultado,
y al tercer día resucitó de entre los muertos. Y no solamente eso,
sino que Él ascendió al lugar de gloria que Él antes compartía
con el Padre, nomás que después de haber alcanzado completa redención
y Señor de todo, recibió todo poder, dominio y reino sobre
toda la creación que Él había redimido. Y si el Nuevo Testamento
es cierto, pues el Nuevo Testamento dice ciertas cosas de que Jesucristo
es muy claro y los apóstoles también son muy claros de que
no hay salvación aparte de Cristo Jesús. Por ejemplo, ahí lo tengo
en sus notas, Juan 14,6, Jesús dice esto, yo soy el camino,
la verdad y la vida, nadie, nadie viene al Padre sino por mí. Nadie llega a Dios, nadie llega
a Yahweh como le dicen los judíos. Adonai, como ellos más bien les
dicen en reverencia, nadie llega al Padre si no es por Cristo
Jesús. Pedro, en Hechos 4, 12, dijo
esto, en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo
el cielo dado a los hombres en el cual podemos ser salvos. En
ningún otro hay salvación. Primera de Juan, 2, 23, el apóstol
Juan dice esto en su epístola, todo aquel que niega al Hijo
tampoco tiene al Padre. Tampoco lo tiene. El que confiesa
al Hijo, tiene también el Padre. Y más adelantito, en su primera
carta del apóstol Juan, él dice en el 5.8, en el 5.10, el que
cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo. El
que no cree a Dios, ha hecho a Dios mentiroso, porque no ha
creído el testimonio que Dios ha dado respecto a su Hijo, o
sea, Jesucristo. Y el testimonio es este, que
Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la
vida. El que no tiene al Hijo de Dios,
no tiene la vida. Fe en Jesús es la única manera
que el hombre puede ser reconciliado con Dios, salvo de la ira de
Dios. Fe en Jesús es la única manera
La semana pasada me llegó a mi email, a mi correo de email,
un encabezado que decía esto. Más de 60% de cristianos nacidos
de nuevo entre los años 18 a los 39 años dicen que Jesús no es
el único camino al cielo. Mahoma Buda también puede ser
caminos válidos para la salvación. Encuentra un estudio. Pues, ¿sabe
qué? Estos según nacidos, cristianos
nacidos de nuevo, no pueden estar más equivocados de la verdad.
El Evangelio por el cual debemos ser salvos es exclusivo a la
obra y sacrificio de Jesús en la cruz. No hay salvación. ¿Sabe por qué? Porque no hay
perdón ante Dios Padre. Si Jesucristo murió por tus pecados
si tú no pones tu confianza en Jesús no hay salvación mire lo
que Pablo nos ha enseñado aquí en Romanos y en Romanos 11 Pablo
lo ha hecho claro solamente hay un olivo de Dios solamente hay
un pueblo de Dios donde pertenecen creyentes ya sea judíos o gentiles
No importa, ambos son ramas de ese solo olivo. Ellos no, son
el olivo mismo. Yo no soy el olivo, los judíos
no son el olivo, tú no eres el olivo. Somos ramas que pertenecemos
ahora a este olivo de Dios y nos sostenemos por fe. ¿Por fe en
quién? En Jesús. Todos los que son parte
de ese olivo se sostienen por su fe. No hay dos métodos, no
hay métodos diferentes para conectarse a este olivo. Hay uno solo. Hay una sola manera en cómo nosotros
podemos ser parte del olivo. Creyendo en Jesús. Y somos injertados
y La rica, sabia del olivo, la grosura, esos nutrientes de la
raíz del olivo es lo que ahora nos nutren. Las promesas dadas
habrán, pero ¿saben quién se cumplieron todas las promesas
dadas? Habrán en una sola persona. Todas esas promesas se cumplieron
en una sola persona, en Cristo Jesús. Y ahora nosotros estamos
unidos a Él por fe. Fe es lo que nos sostiene. Fe
es lo que nos sostiene. Por eso cuando los apóstoles
estaban en el concilio de Jerusalén y estaban diciendo, pues ¿cómo
le hacemos con tantos gentiles que están entrando al cuerpo
de Cristo? Pedro se levanta y dice, creemos más bien que somos salvos
por la gracia del Señor Jesús, de la misma manera que ellos
son. Es la misma fe, es la misma gracia. Entonces, Si ellos son injertados
de nuevo al pueblo de Dios, al olivo de Dios, los judíos serán
injertados como simplemente ramas creyentes, como todas las otras
ramas que adornan este olivo de Dios y se sostienen como tú
y yo nos sostenemos en este olivo. Por fe. Lo único especial que
podemos decir que tienen los judíos, aunque ya lo hemos estado
mirando, lo único especial que ellos realmente podríamos decir
que ellos tienen, que nosotros no tenemos, es la conexión natural
de que ellos vienen de la descendencia de Abraham, Isaac y de Jacob.
Es un privilegio que ellos nacieron en él. Ellos pueden marcar su
ADN a Abraham, pero eso es lo único especial que tienen. Ellos
se sostienen dentro del pueblo de Dios por fe, como tú y como
yo. Ahora nosotros tenemos una conexión
con nuestro padre Abraham también, y es por fe. Ellos pueden decir,
yo tengo conexión a Abraham naturalmente y por fe también. Es lo único
que podemos decir que nos distingue de entre un judío y un gentil. Ahora, lo que hemos estado mirando
es de que ellos no han querido dejar su incredulidad. Incredulidad
es lo único que Dios mira. ¿Mira fe o mira incredulidad? No mira, no pues yo soy cristiano
de esta denominación. No, pues yo soy cristiano de
aquella denominación. No, pues yo creo esto, yo creo
lo otro. Jesucristo no mira denominaciones, no mira iglesias, no mira pueblos,
no mira naciones. Dios lo único que mira. ¿Crees
en Jesús? ¿Sí o no? Cuando tú vayas ante
Dios, ante el tribunal de Dios, lo único que te va a hacer pararte
de pie ante Dios es si estás vestido en la justicia de Cristo
Jesús. Es lo único. El que no, no merece
la santidad que Dios tiene. No merece la justicia que Dios
va a ejercer en su ira porque no está vestido con una justicia
que a Dios Es lo único. ¡Incredulidad! Y lo miramos. Romanos 11, 22. Vamos a recordarnos lo que Pablo
nos ha estado enseñando. Mira pues la bondad y la severidad
de Dios. Severidad para los que cayeron.
Algo que tenemos que siempre tener en mente es de que todas
las ramas naturales que cayeron, o sea los judíos, y mueren en
ese estado de incredulidad ¿sabe qué les pasa? si mueren en ese
estado de separación del pueblo de Dios, del olivo de Dios ¿sabe
qué pasa con ellas? ¿qué pasa con ramas silvestres
que no están unidas a este olivo? ¿sabe qué pasa con ya sea ramas
naturales que fueron cortadas o ramas silvestres que permanecen
silvestres en otro olivo que Dios no co-cultiva? ¿sabe qué
pasa con ellas? reciben la eterna severidad de
Dios. Es lo que reciben. Los que están
unidos a este olivo, los que están unidos a Jesús, reciben
la bondad de Dios. Y Pablo dice, pero para ti, bondad
de Dios, si permaneces en su bondad, de lo contrario, también
tú serás cortado. Miramos de que Dios nos trata
igual. No es de que Dios es más especial
con los hijos naturales y los otros hijos son como hijos adoptivos,
bastardos, pero prefiere a estos. No. Dios nos mira igual tanto
a judíos como a gentiles. Así como un judío que no cree
y es cortado, y los gentiles que no continúan creyendo, dependiendo
en Cristo Jesús, en la bondad de Dios, también, ¿qué les pasará?
También serán cortados. Dios lo que mira es fe. A Dios
solamente le interesa una sola cosa. ¿Sabe qué es lo que le
interesa a Dios? Fe. Fe en Jesús. Fe en su Hijo. Que tú estás dependiendo
completamente en lo que Cristo alcanzó por ti en la Cruz de
Gólgota. Que tú dependes de esa justicia
que Él ofreció. Que tú dependes de que Él es
suficiente para perdonar tus pecados, para darte a ti una
justicia que agrade a Dios, para justificarte para algo. ¿Crees en Jesús para algo? Ahorita
tristemente muchos cristianos nomás dicen, sí yo creo en Jesús,
yo voy a la iglesia y hasta ahí no creen nada acerca de Jesús. Y Pablo dice, ¿y sabes qué? En el 23 también ellos. O sea, los judíos, Pablo, mira
las ramas naturales, los judíos como un grupo de gente, descendientes
físicos de Abraham, y dice, y también ellos, si no permanecen en su
incredulidad, o sea, si no siguen con su terquedad, si no siguen
con su rebeldía, ¿sabe qué pasará con ellos? Serán injertados. ¿A qué? al Pueblo de Dios, al
Olivo de Dios. O sea, en ese estado donde están
la gran mayoría de judíos, ellos están en un estado donde, y han
estado en este estado ya por dos mil años, y muchos han perecido
en este estado. ¿En qué estado han estado? en
incredulidad. Y Pablo dice, si ellos no permanecen
en su incredulidad, serán injertados. Entonces, ¿qué es lo único que
le interesa a Dios? Que respondan en fe, así como
judíos, perdón, así como gentiles, ya por dos mil años, la gran
mayoría, muchos, o sea, muchos gentiles, comparado a los judíos,
el remanente de los judíos, muchos gentiles han respondido en fe.
Y si los judíos también responden en fe y no permanecen en su incredulidad,
también serán injertados, mirando de que no, lo que te salva a
ti no es tu nacionalidad, lo que te salva a ti no es cuestión
de cuántas obras tienes, lo único que te admite o te rechaza a
cualquier persona de la salvación y el olivo de Dios, lo único
que te admite a las salvaciones, fe, y lo único que te rechaza
es falta de fe. Pablo Iacchi en Romanos nos ha
hablado mucho de la fe. ¿Por qué? Porque solamente la
fe agrada a Dios y somos salvos solamente por fe. No somos salvos
por obras, porque Dios no mira obras para incluirte en el olivo.
Dios lo que mira es Fe o incredulidad es lo único que Dios toma en
balance. Entonces, en otras palabras,
Pablo está diciendo, si los judíos ejercen fe, serán injertados. Ahora, esta es la pregunta. ¿Qué
clase de fe deben ellos ejercer? ¿Qué clase de fe? ¿Sabe qué clase
de fe ellos también deben de ejercer? La misma fe que tú y
yo pusimos en Jesús Nuestro Salvador. No hay dos fes. No hay tres fes. No hay cuatro fes. Hay una sola
fe. Y es la misma fe. Lo que Dios
ha alcanzado a través de su Hijo. Eso es Esa es más bien la clase
de fe, la misma que tú. Cuando tú viniste a Cristo Jesús
y tú dijiste, yo creo que todo lo que me están diciendo es verdad
y Jesucristo me promete vida eterna, Jesucristo me promete
vida nueva, Jesucristo me promete perdón, me promete justificación
ante la ley de Dios y yo acepto eso y yo lo hago mío, Y fuiste
salvo en ese momento. Es la misma fe. Creer en Cristo
Jesús. Ese es el Evangelio de Dios.
Eso es lo que Pablo nos ha estado enseñando aquí en Romanos. Vamos
a mirar. Vamos a dar un repase a Romanos. Romanos 1.5. Por medio
de quien hemos recibido la gracia y el apostolado para promover
la obediencia a la fe. Entre todos los gentiles hay
una obediencia, hay una fe que Pablo quiere promover. ¿Por qué?
Por amor a su nombre. Es lo que le interesaba a Pablo,
es lo que le interesa a Dios. Romanos 1.16 al 17. Porque no me avergüenzo del Evangelio,
pues es poder de Dios para la salvación de todo aquel que cree,
de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego,
o sea, del gentil, tú y yo, porque en el evangelio la justicia de
Dios se revela por fe y para fe, como está escrito, más el
justo, ¿por qué? Por la fe vivirá. Ahí está la
salvación. Y Pablo dice, este es el evangelio,
esta es la justicia de Dios, Romanos 3, 21 al 26. Pero ahora, aparte de la ley,
la justicia de Dios ha sido manifestada, o sea, la podemos ver, atestiguada
por la ley y por los profetas. Es decir, la justicia de Dios,
¿por medio de qué? De fe, de la fe en Jesucristo,
para todos los que creen. O sea, ahí está. Pablo dice,
si los judíos creen, serán injertados. Así como los gentiles creen y
son injertados. Y los judíos, la rama natural
es que no creen que les pasa. Son cortados, desgajados. ¿Qué
es lo que Dios le importa? Fe. Fe en Jesucristo, no nomas
es fe, y ahorita lo vamos a mirar, para todo aquel que cree, y Pablo
dice, no hay distinción, judio puede creer, gentil también puede
creer, mexicano puede creer, africano puede creer, no hay
distinción, no hay, por cuanto todos, Pecaron y no
alcanzan la gloria de Dios. Tú por ti mismo no alcanzas la
gloria de Dios. Fallas. Eres pecador. Naciste
pecador. Tú no la alcanzas por ti mismo.
Pero por la fe sí la alcanzas. ¿Por fe en quién? En Jesús. siendo justificados gratuitamente. O sea, eso es lo que nosotros
recibimos, siendo justificados gratuitamente por su gracia,
por medio de la redención que es en quién? En Cristo Jesús. Él es el objeto de nuestra fe.
Ese es el objeto de fe de cualquiera que se salva, sea judío o sea
gentil. Entonces los judíos que rechazan
a Jesús, qué les pasará? Se perderán. Los gentiles que
rechazan a Jesús, ¿qué les pasará? Se perderán. No hay distinción. Dios ofrece la salvación, no
hay distinción en quién se ofrece. La cosa es ésta, de que si tú
no la recibes por gracia, por medio de la fe, en Cristo Jesús,
en su redención, Tú no eres un atado, un nido puesto en ese
olivo de Dios. Y los pablos siguen diciendo,
a quien Dios exhibió, o sea, Jesús en la cruz lo exhibió públicamente
como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración
de su justicia. Esa es la justicia de Dios, la
justicia que Dios requiere de ti, Jesucristo. fue proclamado públicamente para
alcanzarla, para demostrar en ese tiempo su justicia a fin
de que Él, o sea, Dios, sea justo y sea el que justifica a quién? ¿A quién justifica a Dios? Al que tiene fe en Jesús. Alguien que no tiene fe en Jesús
no es justificado y se perderá. Se perderá. Romanos 3, 28. Porque concluimos, el hombre
es justificado por la fe, aparte de las obras de la ley. Romanos
4, 4. Ahora bien, al que trabaja, el
salario no se le cuenta como favor, sino como deuda. Más al
que no trabaja. O sea, tú no trabajas. Una rama
no trabaja. Una rama no hace nada. Pero cree en aquel que justifica
limpio su fe. ¿Se le cuenta por qué? Por justicia. Romanos 5.1. Por tanto, habiendo
sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de quién? De nuestro Señor Jesucristo.
La salvación y la inclusión al Olivo de Dios siempre ha sido
por fe y siempre será por fe. siempre será por Cristo, siempre
ha sido por Cristo. Ahora, ¿qué es fe? Porque mucha gente
dice, oh hermano, pues yo tengo mucha fe, yo creo en Dios, yo
creo en Dios, yo le tengo mucha fe a mi Diosito, que no ve que
Diosito me ha hecho muchos milagros, que no ve que Diosito, pues yo
le oro, yo le hago esto, yo le hago, yo tengo mucha fe, todo
el mundo tiene fe, hasta un ateo tiene fe, Todos tenemos fe. Ahora, ¿cuál
es la fe que salva? Porque Pablo está diciendo, si
no permanecen ellos en su incredulidad, van a ser otra vez injertados.
Ahora, ¿qué es lo que debemos creer? ¿Qué es fe? Pues, ¿sabe qué? Primero, la
fe que el Evangelio habla siempre tiene Hechos, siempre tiene datos,
siempre hay algo que se cree, no es fe en fe. Nosotros no creemos
o no, pues sí, yo creo en Dios. Pues la cosa es, ¿qué ha hecho
Dios? ¿Qué ha hecho Dios? No pues. Es que me hizo un milagro. Pues no creemos de que eres salvo
porque Dios te hizo un milagro. O sea, hay algo definido. Hay algo que Jesús hizo. No son
pensamientos positivos. Ay, no, es que si yo sigo diciendo,
ay, pues con la ayuda de Dios. No, pues quizás primero Dios. No son pensamientos positivos.
No es fe en la idea de un ídolo que nosotros nos podemos, como
miramos la semana pasada. Nos inventamos un Dios y decimos,
ese es mi Dios y yo creo en mi Dios. Y no me vengas a tú a hablar
del Dios de la Biblia, porque ese contradice el Dios que yo
tengo aquí. Entonces, yo no voy a creer en ese Dios. Ese Dios
es un Dios malo, que juzga, que condena. Y si no ponemos nuestra
fe en Su Hijo, nos va a mandar al infierno. Tú no vengas a mí
con ese Dios. Yo tengo un Dios aquí, y ese
es el Dios que yo creo. Pues la fe de que el Evangelio
habla, es una fe que tiene hechos. Primera de Corintios 15, del
3 al 4. Porque yo os entregué en primer
lugar lo que yo recibí. Cristo murió por nuestros pecados. conforme a las Escrituras, que
fue sepultado y resucitó al tercer día conforme a las Escrituras.
Hay hechos, hay un contenido. Ahora, la fe del que el Evangelio
habla siempre tiene un objeto. No es fe en fe, no es fe en mi
Dios. Es que mi Diosito, no, siempre
tiene un objeto definido. ¿En quién se cree? ¿En quién
pones tu confianza? Y ese objeto es Jesús. Debes de saber algo de Jesús.
No es de que, no, pues es que el milagrito que Dios me hizo
es suficiente para que yo crea en Dios. ¿Cuál Dios? Dios se
ha revelado en la naturaleza. Y eso es cierto. Dios se revela
en la naturaleza. Tú puedes mirar la naturaleza
y puedes mirar algo de Dios. Pero sabes también cómo Dios
se reveló en las Escrituras. Y sabes cuál es la perfecta revelación
de Dios que el escritor de Hebreos dice que Él es la exacta representación
de su sustancia. ¿Sabes en quién se reveló Dios? En su Hijo. en su Hijo. Por eso Jesucristo dijo, si tú
me miras a mí, has visto al Padre. O sea, yo reflejo exactamente
lo que el Padre es. No necesitas llegar al Padre,
tú necesitas mirarme a mí, porque yo reflejo lo que el Padre es
en su esencia. Hay un objeto definido. Tienes
que conocer algo de la persona en la que estás creyendo. No
es un salto al vacío. Romanos 10, 9, ¿se acuerda de
este versículo? Porque si confiesas con tu boca
a Jesús por Señor y crees en tu corazón de que Dios lo resucitó
dentro de los muertos, serás salvo. Hay contenido, hay un
objeto. Jesús es Señor. Tienes que creer
esto, que esto es verdad. Jesús es Señor y resucitó de
entre los muertos. Lo crees que es verdad. Tienes
que confesarlo. Tienes que, todo lo que crees,
lo confiesas con tu boca. Pero ¿sabe qué? Aquí es donde
llegamos al problema. ¿Sabía de que estas dos cosas
las puede hacer un demonio? ¿Qué pasaba cuando Jesús mira
un demonio? Se le aparecía a Jesús, que era
lo primero que confesaban. Tú eres el Hijo de Dios. Ellos
sabían. Ellos creían que él era el Hijo
de Dios y lo confesaban. Hasta aún el apóstol Jacobo dice
en su carta, tú crees que Dios es uno, haces bien. Los demonios
también creen. Pero los demonios hacen algo
que mucha gente no hace. ¿Sabe qué hacen los demonios
cuando ellos contemplan al Dios que saben? Tiemblan. Nosotros ya ni temblamos. Ya
decimos, no, mi Dios, mi Diosito, mi Diosito esto, mi Diosito lo
otro. Entonces, podríamos decir esto. Hechos y tener un
contenido y saber que es verdad y tener un objeto definido y
saber hechos nunca ha salvado a nadie. Entonces, para no quedarnos
con una fe demonia, como dice John MacArthur, una fe demonia,
Falta un tercer elemento de la fe, que es muy importante. La
fe, el que el Evangelio habla, siempre confía plenamente en
Jesús. Confía. Confía en Jesús para
algo. Como por ejemplo, si yo, si tú
me preguntaras, ¿tú confías en tu esposa? Pues yo le diría,
pues, pues sí. ¿Pero de qué me estás hablando?
¿Confío en ella para qué? ¿Confío en ella para que me sea
fiel? Sí. ¿Confío en ella para que
conduzca mi moto? No. ¿Confío en ella para que no me
envenene? Sí. ¿Confío en ella para que me dé
direcciones cuando estoy perdido? No. Ella no sabe el norte del
sur. teniendo montañas que nos dicen
cuál es el norte y cuál es el sur. Ahora la pregunta es esta,
¿para qué tú confías en Jesús? ¿Para qué? Dices que confías
en Jesús, ¿para qué confías en Él? ¿Para que Él te dé una mejor
vida ahora? ¿Para que Él te llene de dinero
y de salud? ¿Para que te libre del cáncer?
¿Para que te libre de un problema? ¿Para qué confías en Jesús? ¿Para
qué? Alguien que tiene fe salvadora,
confía que Jesús es suficiente para justificarme ante Dios el
Padre. Jesús es suficiente. No necesito
yo hacer nada, solamente reposo en Él. Él es mi entrada al cielo. Jesús es. Jesús alcanzó la ley
perfectamente. Él murió por mis pecados. Los
perdono completamente. Él es mi entrada al cielo. Yo
estoy detrás de Él. Yo voy a entrar al cielo detrás
de Él. Porque yo no tengo nada en mí
donde yo pueda abrir esas puertas de oro y entrar yo derechito.
Yo necesito alguien que me represente. Jesucristo es suficiente para
justificarme ante Dios del Padre. Lo leímos ahí en Romanos 5.1. Por tanto, habiendo sido justificados
por la fe, tenemos paz para con Dios. Jesucristo alcanzó algo. Por mí, por ti. Tenemos paz para
con Dios por medio. Siempre hay un medio, un mediador,
Jesús. Romanos 10.10, porque con el
corazón se cree para justicia, se cree para algo. Yo necesito
una justicia y yo no la tengo, pero Dios me la pide. Y yo la
necesito. Y yo creo en Jesús para justicia. Y con la boca se confiesa ¿para
qué? Para salvación. Alguien que tiene
verdadera fe. La fe salvadora. Cree que Jesús
es suficiente para perdonar mis pecados. Y para salvarme de la
ira venidera. Epesios 1, 7. En Él tenemos redención
mediante su sangre. El perdón de nuestros pecados.
Jesucristo pagó por todos, todos están ya saldados, según sus
riquezas, las riquezas de su gracia. Romanos 5, 9 Entonces,
mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos
salvos de qué? De la ira de Dios, ¿por medio
de quién? De Él. O sea, Dios nos salva
de algo. Creemos en Dios para algo. Alguien que tiene fe salvadora,
¿sabe qué? Cree que Jesús es suficiente para darnos vida eterna.
Yo no me la gano, Jesús me la da. Juan 6, 40, Jesús dice esto,
porque esta es la voluntad de mi Padre, que todo el que vea
al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna. Tú crees en Jesús, tienes
vida eterna. Tú pones tu confianza en Cristo
Jesús y tienes vida eterna. Y sigue diciendo, y yo mismo
lo resucitaré en el día final. Hay una esperanza que aún todavía
confiamos. Y el día que tú estés dando tus últimos suspiros, vas
a confiar en Jesús para algo. Termina la vida en esta tierra
Empieza la eternidad y él es suficiente para el día que yo
caiga de este cuerpo. Él estará ahí. Crees a Jesús,
crees en Jesús para algo. 1 Timoteo 1.16, Pablo le dice
a Timoteo, sin embargo, por esto hay misericordia para que en
mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda su presencia
como un ejemplo para los que habrán de creer en Él para vida
eterna. Creemos en Jesús para algo. Eso
es creer. Eso es dejar la incredulidad. Porque la incredulidad, ¿saben
en qué cree cada persona que no cree en Cristo? ¿Saben en
qué cree? En ellos mismos. Ellos mismos se van a ganar el
cielo por sus obras, porque hicieron esto, porque dejaron de hacer
esto, porque hicieron más de esto y dejaron de hacer menos
de esto. Eso es incredulidad. No creer
que Jesús es suficiente. El creer es dejar la incredulidad
y decir, yo no puedo. Yo si quiero, no puedo. Estoy
condenado Estoy perdido, pero hay alguien que sí puede por
mí y una persona que tiene fe verdadera. La fe que salva, la
fe salvadora confía plenamente en Jesús para todo. Entonces, de la misma manera
que los gentiles son injertados en el momento de creer, Así también
los judíos, si abandonan su incredulidad, también serán injertados, o mejor
aún, reinjertados, ya que anteriormente fueron desgajados. Y Pablo, mire
lo que dice en el 23, y también ellos, si no permanecen en su
incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios. No dice, algún día agarrarán
la onda los judíos, no dice eso. Pablo dice, poderoso es Dios. Dios lo hará. Dios es poderoso
para injertarlos de nuevo. Dios puede levantar de entre
los muertos. Te levanto a ti de entre los
muertos. Dios puede dar vida a huesos secos. Solamente con
hablar. Él puede crear de la nada. Y hace para nosotros Lo que parece imposible, Dios
puede. Por eso Pablo lo pone, pues poderoso
es Dios. Él no dice, no, pues algún día
los judíos van a agarrar la onda. No, poderoso es Dios. Está en
las manos de Dios. Tu salvación está en las manos
de Dios. Está en que poderoso es Dios para dar vida de entre
los muertos a una persona como tú, una persona como yo. Claro que Dios es poderoso para
tomar ramas quebradas que ya tienen una conexión con la raíz,
la tuvieron naturalmente, una conexión con la raíz. Dios es
poderoso que si ellos dejan su incredulidad, Dios es poderoso
ir a levantarlas y por medio de su fe volverlas a injertar
al olivo. Si dejan su incredulidad, esa
es la única condición que Dios pide. Si ve, ve, o falta de fe. Es lo único. No hay nada más. No es de que, no pues dejo de
hacer malas obras para que hacerme más pasentable, presentable ante
Dios. Dejar de hacer eso y empezar
a hacer lo otro. No. Es así de fácil. Si deja su incredulidad
un judío o tú, gentil, si tú dejas tu incredulidad, esa es
la única condición que Dios tiene. Si tú la dejas, serás salvo. Si no la dejas, serás condenado. Parece imposible para nosotros.
Como Jesús dijo en Marcos 11, 27, para los hombres es imposible. Estaba el joven rico. que se
deslizó en sus rodillas diciendo, ay Señor, mira, pues yo he hecho
todo y te reconozco a ti como Señor, yo he hecho todo, yo he
mantenido todo, ¿qué necesito hacer para ganarme la vida eterna?
Jesús le dio, ok, tú me tienes a mí como Señor, ok, pues haz
esto, esto es lo que te pido, ven y sígueme, ven de tú y ven
y sígueme, y él no pudo, y los apóstoles dijeron, ah caray,
pues Si este rico no puede entrar al reino de los cielos y es más
fácil un camello entrar por el ojo de una abuja que un rico
entrar al reino de Dios. Pero los apóstoles dijeron, pues
eso es imposible. Y Jesús dice, sí es imposible
para los hombres, pero no para Dios. Poderoso es Dios. Poderoso es Dios, porque todas
las cosas son posibles para Dios. ¿Y sabe qué? Dios ya ha estado
haciendo por dos mil años lo imposible, aunque usted no lo
crea. ¿No cree usted que sería más
fácil salvar a un judío que ya tiene todo el Antiguo Testamento
memorizado, ya tiene todo? ¿No cree que es más fácil salvar
a un judío que ya tiene toda la conexión con todas las promesas
de Dios? ¿No cree que es más fácil salvar
a un judío? Pues ¿sabe qué? Ya por dos mil años Dios, por
decirlo así, ha enfocado su labor Un gente que no tenía nada. Completamente
pagana como tú y como yo. ¿Y qué ha estado haciendo Dios?
Dios ha estado haciendo lo imposible ya por dos mil años. Dios ha
estado levantando hijos a Abraham de piedras, como dice Juan el
Bautista. Y tú eres una de ellas, yo soy
una de ellas, y Dios ha estado trayendo dentro del pueblo de
Dios a ramas imposibles. Poderoso es Dios. Considera esto,
¿cuántos gentiles entraron, fueron salvos en el Antiguo Testamento? Pues se pueden contar con estas,
con mis dos manos. Fueron muy pocos. Dios mostrando,
hey, yo puedo salvar a gentiles, mostrándole a Israel, hey, ustedes
no quieren, yo puedo salvar a gentiles. Vino Jesucristo, empezó la iglesia
como una iglesia judía, y luego, luego, en Hechos 10, se convirtió
en una iglesia gentil, y ya no habían que hacer con tanto gentiles
entrando. Dios ha estado haciendo lo imposible,
trayendo a gente que no era del pacto, nosotros. No éramos parte
del pacto de Abraham. Pero en Cristo Jesús, Dios hizo
todo eso posible, ¿o no? Somos hijos de Abraham, ¿por
qué? Por fe. Somos judíos, por fe. Verdadero, del verdadero, pertenecemos
al verdadero Israel, ¿por qué? Por fe. Porque andamos según
la nueva regla. Paz, gracia y paz. a vosotros
y al Israel de Dios. Ese es el Israel de Dios, los
que andan por fe, los que andan según esta regla de la nueva
criatura, dice Gálatas. Entonces, en un cierto sentido,
Dios ya ha hecho lo difícil al injertar ramas israelitas de
su olivo y agarrar ramas silvestres, como tú y como yo, Injertarlos
al olivo de Dios. Y mire cómo Pablo nos va a explicar
esto. Y Pablo usa la razón aquí, usa
la lógica. Porque si tú, o sea, está hablando
a nosotros, si tú, creyentes silvestres, Ahora somos completamente
beneficiarios de las bendiciones de Dios a Abraham. Completamente. No hay nada que nos impide, nada
que nos divide. Porque si tú fuiste cortado de
lo que es por la naturaleza, olivo silvestre. Nosotros, por
naturaleza, nosotros los gentiles somos olivos silvestres por nuestra
naturaleza. ¿Por qué? Porque pactualmente
A nosotros no nos pertenecían los privilegios que les pertenecían
a los hijos del pacto, así como Pablo narró y trajo toda una
lista en Romanos 9 que dice que son israelistas a los que pertenece
la adopción como hijos, la gloria, los pactos, la promulgación de
la ley, el culto, las promesas de quienes son los patriarcas
y de quienes según la carne procede el Cristo. Nosotros no pertenecíamos
a nada de eso. Y Pablo dice, porque si tú que
fuiste cortado de lo que es por naturaleza un libro silvestre
y contra de lo que es natural. Contra. Dios hizo algo contrario. Nosotros no pertenecíamos al
pacto de Abraham. En una manera física nacional
nosotros no pertenecíamos. Es contra naturaleza. Uno siempre
procura naturalmente lo que es nuestro. Si tú tienes algo, tú
siempre vas a procurar lo que es tuyo, no vas a andar allá
preocupándote lo ajeno. Pues Dios hizo algo que es contra.
Dios, por ponerlo así, Fue en contra de lo que es natural en
el sentido de que nosotros estábamos fuera. No pertenecíamos al olivo
cultivado. ¿Y sabe qué hizo Dios? Miró fe,
fue y nos quitó y nos puso en su olivo cultivado, nutrido por
su gracia. Hizo algo contra natural. Aún en términos agrícolas, Lo
que Dios hizo en Solivo está medio raro. Yo me acuerdo cuando
yo estaba más joven, en mi adolescencia y toda esta yendo a la high school,
yo en los veranos trabajaba en un huerto de manzanas. Y una
vez estaba platicando con el viejito que corría el huerto
y recuerdo que un árbol estaba a punto de morir. y ya estaba
todo, ya todo feo, todo seco. Y él dijo, no, ya cuando empiece
el otoño le voy a injertar una rama buena. Y pues regresé yo
para el próximo año y ese árbol ya estaba, ya estaba saludable. No daba fruto, pero ya se miraba
saludable. Él agarró una rama buena y la
injertó en un árbol malo. Pues lo que Dios hizo, ¿sabe
qué hizo? Dios agarró ramas malas, ramas que no pertenecían y las
injertó a su olivo cultivado. Aún lo que Dios hizo con nosotros
es algo que pudiéramos decir que aún los términos agrícolas
está Dios haciendo algo contrario, tomando ramas silvestres que
creyeron la promesa de la raíz del olivo de Dios y Dios injertó
esas ramas para darle gloria a su propio olivo. Y sabe qué
hizo con las ramas que no creyeron? Las quitó. Uno pensaría, no,
pues si Dios quiere obrar con los gentiles, descagaría a judíos
que se nutren de la verdadera savia del olivo cultivado de
Dios y los hubiera injertado allá. No, Dios hizo lo opuesto. Dios nos agarró a nosotros y
nos injertó en su olivo para dar gloria a su olivo. el cual
Olivo muchas de las ramas estaban perdiendo por causa de su incredulidad
y lo forró con ramas silvestres? ¿Qué creen? ¿Qué creen en quién? En Jesús, la promesa a Abraham,
la raíz. si mira el poder de Dios, si
mira la sabiduría de Dios y hasta me dan ganas de brincarme hasta
el versículo 33 donde Pablo dice, oh profundidad de las riquezas
y la sabiduría y el conocimiento de Dios, pero no, más bien mire
lo que Pablo dice, Pablo pregunta una cuarta pregunta y en esta
nos vamos a quedar, no la voy a contestar, nomás los voy a
dejar en suspenso otra vez. Recuerda de que ya Pablo ha hecho
Tres preguntas en este capítulo que han encabezado este capítulo.
Vamos a mirarlas. Romanos 11.1. ¿Acaso ha desechado
Dios a su pueblo? Y la respuesta es no. Mírenme
a mí, yo soy judío. Dios no ha terminado con los
judíos. Y luego Pablo levanta otra pregunta. En el 11.11. ¿Acaso tropezaron, o sea, como
un pueblo étnico, acaso ellos tropezaron para caer de una manera
de ya no poderse levantar? Y Pablo dice, de ningún modo.
Más bien, Dios usó ese tropiezo para traer la salvación a los
gentiles. Esa es la segunda pregunta. Hay
otra pregunta en Romanos 11, 15, que dice, pero si el excluirlos
a ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión,
sino vida de entre los muertos? Y mira, aquí en el 24, Pablo
pregunta la última pregunta. Mire lo que dice. ¿Cuánto más
éstos, que son las ramas naturales, serán injertados a su propio
olivo? La respuesta consistente del
capítulo entero ha sido, sí, primero, Dios ha tenido un remanente. Dios no se ha olvidado de su
pueblo. Mírenme a mí. Y Pablo dice, Dios ha tenido
siempre un remanente, siempre ha tenido un remanente y siempre
tendrá un remanente. ¿Acaso Dios ha desechado su pueblo?
No. Segundo, ¿cayeron como nación para nunca levantarse jamás?
No. Más bien Dios usó eso para traer
la salvación a ti y a mí. Tercero, ¿Cómo será si son admitidos
de nuevo al Olivo de Dios? ¿Cómo será su admisión? ¿Y sabe
qué? La misma gracia que obró contrario
a naturaleza para injertarnos a nosotros es la misma gracia
que Dios usará para injertar a las ramas caídas que creen
en Jesús. Ahora la cuarta pregunta de aquí ¿Habrá una conversión? Yo le pregunto y lo dejo con
suspenso ¿Habrá una conversión masiva de judíos? que dejen su
incredulidad y crean en su Mesías, el Mesías de Israel, en Cristo
Jesús. Porque Pablo pregunta, ¿cuántos
más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en
su propio libro? ¿Será? Dios es poderoso, y si
creen, ahora, ¿qué podemos aprender de este pasaje? No hay salvación
para nadie, sin fe, sin verdadera fe, no hay salvación para nadie.
Sean judíos, cualquier persona, sea judía o gentil, que no confíe
en Cristo Jesús y se arrepiente de sus pecados, y muere en ese
estado, muere en ese estado, como mi compañero de trabajo,
murió en un estado así. ¿Habrá salvación? Si la gente no deja su incredulidad,
si tú no dejas tu incredulidad, no hay salvación. Puede haberla
si tú te lanzas a los pies de Cristo. Es lo único que necesitas
tú hacer. Creer en Jesús, creer en su sacrificio. No hay salvación para nadie sin
Jesús. Ahora, el Jesús de la Biblia. No el Jesús que te armas, que
me armo yo. El Jesús que me armo yo es un
Jesús cholo, chido, que siempre estaba haciendo todo chido y
bien hippie. Ese es el Jesús que se arma todo
mundo. No, estamos hablando del Jesús
de la Biblia. El que vino y reveló a Dios. El que dijo, yo vengo y hago
la voluntad de mi Padre. Yo he descendido del cielo, no
para hacer mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió. Ese Jesús. No hay salvación para
nadie sin el Jesús de la Biblia. Si tú no confías en lo que Él
alcanzó, No hay salvación. Pero si tú
crees, si tú dejas tu incredulidad, ¿sabes qué pasará? Serás injertado
al pueblo de Dios. Si tú la dejas, es así de fácil. O hay fe o no hay fe. O hay creer o hay incredulidad. Y tercer punto, ¿sabe qué? Dios
es poderoso para obrar contra de lo natural. Tú estabas muerto en tus delitos
y pecados, ¿y qué hizo Dios? Te dio vida. Tú estabas muerto. Tú estabas perdido. Tú no tenías
a Dios y no tenías esperanza en el mundo. ¿Y sabes qué Dios
hizo? Hizo todo lo que era contrario
a nosotros. Tú eras un hijo de Adán. Sufrías
del pecado de Adán y cargabas el pecado de Adán y acumulándole
tú tus propios pecados, estabas en bancarrota. ¿Y sabe qué hizo
Dios? Hizo todo lo que era contra naturaleza
y alcanzó la redención del hombre. Dios ha hecho todo. Dios no es
un Dios que se quedó sentado en su trono. Si Dios hubiera
quedado sentado y no hubiera hecho nada, Dios hubiera... Él
seguiría siendo santo, seguiría siendo justo, seguiría siendo
bueno. Si nos mandara a todos al infierno,
Dios seguiría haciendo eso. ¿Pero sabe qué? el que se debería
haber quedado sentado como leímos al principio tenga pues cada
uno de ustedes el mismo sentir que estuvo en Cristo Jesús que
aunque existía en forma de Dios no se aferró a ser igual a Dios
como algo en que aferrarse sino que se despojó y se hizo siervo
y estando en forma de siervo se humilló hasta la muerte y
muerte de cruz Dios no se quedó sentado, hizo
todo lo posible para hacer todo lo que era contra la naturaleza.
Tú naciste pecador. Yo nací pecador. Dios abrió la puerta a los pecadores. Tú naciste condenado. Yo nací condenado. Dios abrió
la puerta a los condenados. Dios lo hizo todo. ¿Por qué? Porque poderoso es
Dios. Entonces, si tú crees en Jesucristo
hoy en esta tarde bajo la autoridad de la Palabra de Dios, poderoso
es Dios para injertarte y darte vida nueva, perdonar tus pecados,
darte vida eterna, poderoso es Dios. Pero si tú permaneces en
tu incredulidad, poderoso es Dios para condenarte. Oramos, Padre te damos gracias
Señor pido que tu palabra Señor salga Señor con poder para cambiar
corazones Pido Señor que tu Espíritu Santo redarguya nuestros corazones
Señor y nos deje ver la gloria de Cristo Jesús Señor pido que
tu gracia alcance a más personas en esta tarde En el nombre de
Jesús, Señor, pido que Tú bendigas Tu palabra, que Tú bendigas este
tiempo que estuvimos juntos, que Tú nos despidas con bien.
En el nombre de Jesús, Tu Hijo, lo pedimos. Amén.
¿Injertados de Nuevo?—según Romanos
Series El Evangelio según Romanos
| Sermon ID | 83021227463287 |
| Duration | 58:34 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 11:23-24 |
| Language | Spanish |
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