00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Señor, te damos gracias por esta
mañana. Gracias también porque nos permites
reunirnos, poder cantarte y ahora también poder escuchar tu palabra,
Señor. Te pido que obres en mí, tanto
como en mis hermanos también, y que tu palabra nos ayude hoy. Ayúdanos a comunicarla de la
mejor forma posible. y te pedimos, Señor, que tu Espíritu
Santo nos ayude. En el nombre de Jesús. Amén. Les invito a que vayan abriendo
sus Biblias en Filemón. Hoy vamos a tomar desde el versículo
17 hasta el 25. Es la tercera parte y la última
de nuestra enseñanza en este libro y vamos a leerla toda. Dice así, Pablo prisionero de
Cristo Jesús y el hermano Timoteo a Filemón, nuestro amado hermano
y colaborador, y a la hermana Apia y a Arquipo, nuestro compañero
de milicia, y a la iglesia que está en su casa. Gracias a vosotros
y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios siempre,
haciendo mención de ti en mis oraciones, porque oigo de tu
amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús y hacia todos
los santos. Y ruego que la comunión de tu
fe llegue a ser eficaz por el conocimiento de todo lo bueno
que hay en vosotros mediante Cristo. pues he llegado a tener
mucho gozo y consuelo en tu amor, porque los corazones de los santos
han sido confortados por ti, hermano. Por lo cual, aunque
tengo mucha libertad en Cristo para mandarte, a hacer lo que
conviene, no obstante, por causa del amor que te tengo, te ruego,
siendo como soy, Pablo, anciano y ahora también prisionero de
Cristo Jesús, te ruego por mi hijo Onésimo, a quien he engendrado
en mis prisiones, el cual en otro tiempo te era inútil, pero
ahora nos es útil a ti y a mí. y te lo he vuelto a enviar en
persona, es decir, como si fuera mi propio corazón, a quien hubiera
querido retener conmigo para que me sirviera en lugar tuyo,
en mis prisiones por el Evangelio. Pero no quise hacer nada sin
tu consentimiento para que tu bondad no fuera como por obligación,
sino por voluntad propia. porque quizá por esto se apartó
de ti por algún tiempo, para que lo volvieras a recibir para
siempre, ya no como esclavo, sino más que un esclavo, como
un hermano amado, especialmente para mí, pero cuánto más para
ti, tanto en la carne como en el Señor. Si me tienes pues por
compañero, acéptalo como me aceptarías a mí, Y si te ha perjudicado
en alguna forma o te debe algo, cárgalo a mi cuenta. Yo, Pablo,
escribo esto con mi propia mano. Yo lo pagaré por no decirte que
aún tú mismo te me debes a mí. Sí, hermano, permíteme disfrutar
este beneficio de ti en el Señor. Recrea mi corazón en Cristo.
Te escribo confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aún más de
lo que digo. Y al mismo tiempo, prepárame
también alojamiento pues espero que por vuestras oraciones os
seré concedido. Te saludan Epafras, mi compañero
de prisión en Cristo Jesús, también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas,
mis colaboradores. La gracia del Señor Jesucristo
sea con vuestro espíritu. En los anteriores mensajes vimos
En el primero vimos los siete primeros versículos. Vimos el
saludo de Pablo a Filemón, a Apia y a la iglesia que se reúnen
en su casa. Y también vimos que él menciona que ellos son muy
amados y en especial en el 4 comienza a a describir lo que estaba recibiendo
de Filemón, del testimonio de Filemón. Y él da gracia en sus
oraciones por él, por su amor y su fe. Y también habla de la comunión
que había en la iglesia, lo bien que él estaba trabajando, haciendo
la obra, recibiendo, y sobre todo, confortando los corazones
de los santos. Y en el segundo mensaje vimos
también desde el 8 hasta el 16. Y esto era Pablo siendo de mediador
entre Filemón y Onésimo. Y vimos que también él estaba
enviando a Onésimo para que Filemón le recibiera, le perdonara y
también lo incluyera en la iglesia. Y un detalle importante también
fue que vimos que Onésimo era prácticamente como Pablo en persona
ante Filemón, que lo recibiera de la misma forma que lo recibiría
a él. Y parte también de esto en el
versículo 15 vimos, porque quizá por esto se apartó de ti por
algún tiempo, dice, para que lo volvieras a recibir para siempre. Pablo entendía que todo esto
tenía un propósito. Y creo que Pablo sabía que ese
propósito iba a ser muy grande. Y en la primera parte de mi mensaje
hoy es el perdón. El título es Esperanza y confianza. Desde el versículo 17 al 18 dice
así. Si me tienes por compañero, acéptalo
como me aceptarías a mí. Y si te ha perjudicado en alguna
forma o te debe algo, cárgalo a mi cuenta. Estaba pensando
qué podría significar ser compañero de Pablo, porque él dice aquí,
si me tienes por compañero, acéptalo como me aceptarías a mí. Y Filemón
era un colaborador de Pablo, y yo entiendo que Filemón conocía
también muy bien a Pablo, sabía el trasfondo de Pablo, cómo llegó
al Evangelio y qué estaba haciendo Pablo en su vida anterior también.
Y para eso quisiera mostrarle que abran sus Biblias en segunda
Corintios para ver algo de lo que significa ser compañero de
Pablo. En segunda Corintios 11, desde el versículo 23 al 31.
Dice así, son servidores de Cristo, hablo
como si hubiera perdido el juicio, yo más, en mucho más trabajos,
en muchas más cárceles, en azotes, un sinnúmero de veces, a menudo
en peligro de muerte, Cinco veces he recibido de los judíos 39
azotes, tres veces he sido golpeado con varas, una vez fui apedreado,
tres veces naufragué y he pasado una noche y un día en lo profundo. Con frecuencia, con viajes, en
peligros de ríos, peligros de salteadores, peligros de mis
compatriotas, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad,
peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos
hermanos, en trabajos y fatigas, en muchas noches de desvelo,
en hambre y sed, a menudo sin comida, en frío y desnudez. Además de tales cosas externas,
está sobre mí la presión cotidiana de la preocupación por todas
las iglesias. ¿Quién es débil sin que yo sea
débil? ¿A quién se le hace pecar sin
que yo no me preocupe intensamente? Si tengo que gloriarme, me gloriaré
en cuanto a mi debilidad. El Dios y Padre del Señor Jesús,
el cual es bendito para siempre, sabe que no miento." Aunque en estos versículos que
acabamos de leer era Pablo defendiendo su apostolado, pero también a
la vez muestra lo que Pablo tenía que atravesar por el Evangelio
para llevarlo a otros, por el cuidado también de las iglesias, Y creo que también esto le trae a Filemón un contraste
en lo que él está haciendo y en la situación en que Filemón está.
Y es como que si de manera indirecta le estuviera diciendo todo lo
contrario a Filemón. Filemón, tú te encuentras bien,
estás en casa, estás sirviendo con hermanos ahí, todo está marchando
bien. Para mí eso me hacía pensar mucho
cómo el Señor está guiando todo este proceso de recibir a Onésimo
y también el proceso de integrarlo ahora a la familia, a la iglesia,
y lo está haciendo de una forma que quizás para mí en mi cabeza
no cabía la forma esta de poder ver cómo resolver situaciones
difíciles. Y ahí fue donde también me encontré
a la medida que leía esto de la providencia de Dios o la providencia
divina. Y bueno, pegó mucho en mi mente
y sigue ahí todavía el entender cómo Dios va encauzando las cosas
por un fin mayor, que es su voluntad de Él y sus planes. Pero en eso
nos agrega a nosotros. Y nos agrega aún con dificultades,
con deudas y con nuestro pecado, pero que los va a tratar. Así que aquí vemos esa parte
de lo que significa ser compañero de Pablo. Y bueno, en el versículo 18 muestra
que Onésimo dice, si te ha perjudicado en alguna forma o te debe algo,
cárgalo a mi cuenta. Bueno, es obvio que Onésimo le había perjudicado a Filemón.
Y más probable, como lo dice aquí, era que él había robado
algo. Y por eso también nos lleva a pensar
de que no fue poco lo que robó, ¿no? Fue mucho. Pero también nos muestra a Pablo. A Pablo diciendo, cárgalo a mi
cuenta. Ahora, en esta parte de Cárgalo
a mi cuenta, reflexionaba mucho y trataba de entender por qué
dice Pablo eso. Y es importante, a la medida
que vamos también llevando en el libro de Ruth los Jueves,
el estudio, me voy dando cuenta de que el compartir el Evangelio que
otro crea, y saber su condición que necesita el Evangelio también,
cuánto se le ha perdonado, nos vuelve, por así decirlo, deudores
espirituales. Alguien nos predicó el Evangelio
en una gran necesidad y le conocimos al Señor y ahora nuestra deuda
también es hacer lo mismo, predicar el Evangelio, pero no solamente
predicarlo, también incluye el perdón, el hacer de mediador,
poder interceder por otro hermano. Y yo escribí algo que quiero
compartirles, es un pensamiento que me vino al poder ir leyendo
todos estos versículos, es esto. Es cuando vemos nuestra verdadera
condición que podemos ver claramente nuestra necesidad de perdón.
que así como alguien tuvo que pagar nuestra cuenta infinita
para que podamos ser perdonados, nosotros debemos ser cristianos
que perdonan aunque hacerlo implique pagar un alto precio. En el Antiguo
Testamento, el Señor instituyó que había castigo para el pecado. Había castigos diferentes para
los que robaban, el devolver, para los que mataban también
había un castigo de muerte, si no incluía accidente en ese caso.
Pero siempre había que pagar la culpa, había que pagar la
deuda. Y viendo todo esto que Pablo está
haciendo, Él primero ha preparado el corazón de Filemón y le ha
mostrado cuánta bendición el Señor ha derramado sobre él y
cuánto también de Filemón estaba bendiciendo a los demás. Y eso
me lleva a pensar de que cuando vemos nuestra verdadera condición,
la necesidad que tenemos, No es para que nos sintamos... Yo
lo veía así, ¿no? Como que... Uy, ya, yo no sirvo
para nada. Como el Señor pudo fijarse en
mí. Sino que vayamos un pasito más adelante y ver la gran, maravillosa
gracia del Señor alcanzándonos a nosotros. Uno, que no podemos
pagar nuestra cuenta. Uno, segundo, que pecamos contra
alguien infinitamente grande que no cabe en nuestra mente,
pero que él tiene que descender, que
él tiene que tomar nuestra naturaleza, tomar un cuerpo humano, venir
y vivir la vida que no podemos vivir nosotros, para que podamos
tener una vida que que realmente no la merecemos, que realmente
no está en nosotros el poder nunca alcanzarla. La segunda parte de mis sermones,
las características de alguien que perdona, está en el versículo
19 hasta el 21. Dice Yo, Pablo, escribo esto con mi
propia mano. Yo lo pagaré por no decirte que
aún tú mismo te me debes a mí. Sí, hermano, permíteme disfrutar
este beneficio de ti en el Señor. Recrea mi corazón en Cristo.
Te escribo confiado en tu obediencia, sabiendo que harás aún más de
lo que digo. y en esta parte dice que Pablo, de su mano él escribe esta parte,
yo lo pagaré. Y en ese tiempo Pablo, bueno
en muchas circunstancias ocupaba a alguien que les pudiera escribir
las cartas, un amanoense, pero había también momentos donde
él estaba dictando su carta, donde él con su propia letra
escribe una parte de ella. Y eso es lo que está diciendo
aquí. Yo con mi propia mano, yo lo pagaré para que Filemón
pueda ver, o al menos yo lo imagino así, que para que Filemón pueda
ver que esto es algo muy personal. es para que pueda ver la seriedad
que hay en esto que Pablo está pidiendo y que también va a esperar. Y lo que está aquí en la segunda
parte dice, por no decirte que aún tú mismo te me debes a mí. Es un poco complicado entender
te me debes a mí, pero lo que el contexto nos sugiere es que
Pablo le predicó el evangelio a Filemón
y de esa forma Filemón creyó. Y en ese sentido también Filemón
tiene una deuda con Pablo, pero esa no era una deuda de dinero
o de que Filemón hubiera hecho algo contra Pablo, sino era una
deuda espiritual, el evangelio. Cosa que no... tiene un precio
muy alto que nadie puede pagarlo. Y eso le está diciendo Pablo
a Filemón, mira Filemón, yo te llevé aquello, el Evangelio,
que tú nunca hubieras podido pagarlo o nunca pudieras haberlo
adquirido. Yo te lo llevé, te lo compartí,
te lo expliqué y tú creíste. Y esa es la deuda que a mí me
lleva a pensar de que todos somos deudores espirituales. Y Martín
Lutero decía que todos somos onésimos. Y es especial, ¿no? Porque los
jueves, no digo los jueves, sino que una vez al mes se está planeando
salir a evangelizar. Y en mi mente estaba esta parte
de este texto. ¿Cuántos van a creer? ¿Cuántos
van a poder aceptar el Evangelio, arrepentirse y luego vivir el
Evangelio, no? Y van a entender que su situación,
que ellos tienen una deuda con el Señor y que no la podían pagar,
pero que el Señor tuvo que pagarlo, nuestro Señor Jesús. y para mí
es de mucho ánimo saber de que esta es una de las mejores deudas
que tenemos, porque no nos, por decirlo así, no nos, no nos,
como las deudas materiales no nos dejan dormir, nos llena de
ansiedad, de preocupación, el corazón funciona mal y comienzan
otras cosas a funcionar mal, sino que esta deuda es más bien
como que debemos hacer algo solamente
por agradecimiento, porque no podemos pagarlo, que podemos
hacer algo porque se nos ha salvado de una forma muy grande y que
lo menos que podríamos hacer es compartir el Evangelio para
que otros lo conozcan. Y entre las características yo
anoté aquí algunas. Comenzando con esta. Como Pablo,
nosotros debemos estar dispuestos a pagar el precio del perdón.
Y en esta parte estaba recordando la primera vez que compartí un
estudio pequeño en el grupo de varones en la oración del Padre
nuestro de perdónanos nuestras deudas y yo leí algo que se me
quedó en la mente no la entendí muy bien hasta entonces y era
que el que perdona paga el precio y yo no sabía muy bien todavía
a qué se refería completamente y aquí vamos a ir viendo eso
porque trata justamente de eso trata de que Filemón tiene que
perdonar a Onésimo pero también tiene que ver que Onésimo le
debe una deuda grande y que él no puede pagar y que alguien
tuvo que pagarlo y así que Pablo puede pagar la deuda o Onésimo
puede perdonar, pero eso incluye sí o sí que uno de los dos pague. Pablo pagando en dinero y Filemón
aceptando que perdió, que él le robó y que le va a perdonar.
Otro tengo es todos los que hemos sido perdonados también somos
deudores de perdón. Siguiendo, cuando perdonamos
es como un refrigerio. Sólo imagínate caminar bajo el
sol abrazador en un lugar desierto y sin agua. Pero luego te encuentras
con un manantial de agua pura y fresca que no sólo puedes beber
tú, sino todos los que tengan sed. Alguien que perdona es obediente. no sólo obedece en cosas sencillas,
sino también en las que son muy difíciles. Ahora, aquí en esta
parte de la obediencia, pensaba más en Filemón y en Onésimo. Onésimo se había, por decirlo
así, convertido allá donde estaba Pablo, en su prisión domiciliaria. Y Onésimo siente convicción de
su pecado y ve la realidad de su pecado también al reconocer
de que yo les robé a alguien allá y yo tengo que pagar eso. Y entonces yo creo que Pablo,
hablan sobre eso Y le, me imagino, ¿no? Le preguntaría a Onésimo,
Onésimo, ¿de verdad quieres ir allá? ¿Quieres arreglar las cosas? Y Onésimo le dice, sí, pero tú
sabes la condición que estoy, no puedo, no puedo pagarla y
no sé cómo llegar también con él. Y al ver el desarrollo de
toda la carta, yo solo imagino a Pablo ahí, tal vez, acariciando
sus bigotes y mirándole a Onésimo. Y yo le veo con un corazón a
Pablo de amor, de misericordia y decir, vas por buen camino
en su pensamiento. Y en esto yo estaba recordando
el día que llegué aquí a la iglesia, pensando en el compañerismo,
fue muy especial. Recuerdo mucho del compañerismo,
la atención, pero algo que disfrutaba mucho realmente,
y disfruto también, era verle a Zoe. Fue la primera amiga que
tuve, por decirlo así, porque me hablaba como si nada, y yo
decía, si supiera en qué condición he venido aquí, ni siquiera me
hubiera visto, ¿no? Pero el hecho de verle y de saludarle,
o de que ella me salude con una sonrisa siempre, me ponía a pensar. Yo decía, para mí era como un
refrigerio, era como que el Señor estuviera viéndome y me estuviera
abrazando a través de ella. Y es hermoso ver cómo el compañerismo
se nota detalles muy pequeños, o al menos yo lo percibo así
en las cosas. Otro punto que tengo que anoté
también en la característica, alguien que perdona, éste ya
lo leí, alguien que perdona está dispuesto a hacer aún más de
lo que se le pide. Cuando vamos entendiendo mejor
el Evangelio, vamos a entender también esta parte de que vamos
a hacer más de lo que se nos pide. Y es porque vamos entendiendo
cómo el Señor obró un plan tan maravilloso, cómo no escatimó
a su propio Hijo, y cómo Él resuelve todos estos
asuntos en nuestra vida, pensando en el jardín del Edén, su creación,
todo maravilloso, crea a Adán, crea a Eva, y todo va bien hasta
que aparece la serpiente, engaña a Eva, y bueno, y a través de
Eva también el esposo le sigue, ¿no? Y yo veía por qué el Señor
tan perfecto, lleno de sabiduría, lleno de conocimiento, pudiera
hacer así las cosas, ¿no? Nosotros tratamos de hacer las
cosas que salgan lo mejor posible, tratamos de no equivocarnos,
de no correr riesgos innecesarios, y tratamos de tener todo ordenado,
pedimos consejo de aquí y de allá, para que todo salga bien. Y yo me ponía a contrastar esto
con Dios perfecto, que hace su creación perfecta y luego pareciera
que toda esa perfección fue para nada. Pero a medida que vamos
avanzando, vamos entendiendo poquito de esa gran sabiduría
que el Señor tiene. Y hay un libro que he escuchado
mucho de él, pero no he podido leerlo todavía, y es de la Providencia
de Dios, de John Piper, que supuestamente a todos los que comentan es un
libro muy largo, pero que sí vale la pena, porque tiene un
panorama amplio de cómo el Señor va obrando en diferentes circunstancias,
en diferentes tiempos. Ahora, aquí anote algunas preguntas,
dice. Ahora la pregunta es ¿Cuánto
estás dispuesto a perdonar? ¿Estás dispuesto a pagar un alto
precio por el perdón de otro? ¿Las características de alguien
que perdona son partes de tu vida diaria? Y eso es para que
puedan ir reflexionando. Y en el versículo 21 dice, te
escribo confiado en tu obediencia, sabiendo que harás aún más de
lo que digo. Este aún más también, algo que
me llamó la atención al escuchar un estudio y el pactor explicaba
una parte de aún más en el Evangelio. Y yo tenía una vaga idea de este
aún más, y yo veía que llegamos al Evangelio en mis comienzos
y era que se arreglaba todo y que de ahí para adelante solo iban
a venir cosas buenas, alegría con el Señor, pero no es así. Este aún más es como que pensemos
en el matrimonio, lo explicaba él así, Y él decía, el matrimonio
es algo muy bueno, creado por Dios, pero no es aún más. O piensa en cualquier otro placer
que a ti te guste o lo disfrutes, pero éste aún más está arriba,
él dice. Y éste aún más es la manera del
Señor haciendo las cosas. y es los cielos nuevos, la tierra
nueva, que uno ni siquiera en la mente nuestra puede imaginarse
cómo será, y son las cosas del reino. En especial, él decía,
son las cosas del reino. Y esto es lo que Pablo entiende,
y esto le está diciendo a Filemón. Mira, Inclusive en el perdón,
es aún mucho más de lo que podemos entender, cómo alguien pudo tan
perfecto morir por seres humanos pecadores. Y esa es la forma
en que Pablo le está transmitiendo a Filemón esta parte de aún más. Mi tercer punto es un gran compañerismo. Pablo tenía la confianza de reunirse
con Filemón en su propia casa. Esta parte va desde el 22 al
25. Y al mismo tiempo, prepárame
también alojamiento, pues espero que por vuestras oraciones os
seré concedido. Te saluda Nepafras, mi compañero
de prisión en Cristo Jesús. También Marcos, Aristarco, Demas
y Lucas, mis colaboradores. La gracia del Señor Jesucristo
sea con vuestro espíritu. Creo que este deseo de Pablo
de estar con Filemón no es simplemente que él extrañaba verle o reunirse
con él de nuevo, Porque imagínense a Pablo está
durmiendo en una prisión, obviamente no era una cárcel en sí, pero
no pudiera tener las comodidades que él desearía, porque tenía
un vigilante y cualquier cosa sospechosa podía resultarle un
problema a Pablo, ¿no? Pero ahora que él dice aquí,
prepárame alojamiento, lo primero que se me vino a la mente Por
decirle así, carnal, fue que Pablo quería un descanso, quería
unas vacaciones. Quería llegar ahí a la mansión
de Filemón y decirle... Yo imagino el corazón de Filemón,
si él sirve a los hermanos como lo está haciendo, ahora imagínate
cómo le va a servir a Pablo, ¿no? Sabiendo que viene de la
cárcel, tal vez no comió bien, no durmió bien, y entonces ahí
Filemón está en la mente diciendo a su esposa, ¿no? Ve preparando
una habitación la mejor que tenemos, y viene Pablo, hay que atenderlo
bien, que descanse. Yo pensaba que ese era el propósito
de Pablo, de decir, quiero un descanso, quiero tomarme estos
días con él, renovar energías de nuevo, porque no digo que
esté mal, ¿no? Pero en este tiempo es que estamos
saturados de muchas cosas, y está el pensamiento, no, necesito
tres días allá en tal lugar, a solas, o ir y navegar solo,
y los que tienen familias, con familias, y desconectarme del
mundo, ¿no? Pero después el Señor va trabajando
conmigo y a medida que iba leyendo el libro también, lo que logré
entender es que En toda la introducción que Pablo hace en esta carta
habla de compañerismo, habla de la comunión, del consuelo,
y lo que yo entiendo es que Pablo no viene solamente para tener
un buen tiempo, sino que él viene para ver la hermosa obra que
el Señor está haciendo, que ya comenzó allá con Onésimo, y que
también ha comenzado acá en la iglesia con Filemón y todo lo
que se está haciendo ahí. Y él quiere ver, por decirlo
así, este aún más del Evangelio. Que Onésimo pueda llegar a la
iglesia y ver que el perdón, el recibirle, pudiera causar o mejor dicho,
va a causar que lo demás lo vean y que vean también el poder que
tiene el Evangelio, que no solamente lo puedes gritar cuando las cosas
van bien, cuando todo está marchando bien, sino que también lo vas
a anunciar aún más cuando llegue alguien que te falló, alguien
que te hizo daño. pero que tú tienes en mente también
que alguien mucho más grande que Pablo pagó en nuestra cuenta.
Y que lo mínimo que se espera es que tú puedas recibir a alguien
que te hizo un mal en lo económico, pero que también tengas en mente
a alguien que te hizo un bien en lo espiritual y por la eternidad. Y ese pensamiento a mí me llenó
de gozo de saber de que Las situaciones son muy difíciles ahora. Yo me
imaginaba que antes veía mucho este tema del comunismo y cómo
se está transmitiendo y sus causas, sus efectos en los países. Y
veía a Venezuela que ha caído. Pensé que Argentina iba a ser
el próximo, pero las cosas están todavía ahí. Y después esperaba
por nosotros, ¿no? Como está sucediendo hoy, pero
eso era un plan, una vista meramente humana. Sin contemplar a Dios
lo que puede hacer en tiempos difíciles. Y... Y entonces aquí ver a Onésimo
llegar y uno decir, este tipo viene y quiere hacer las cosas
bien. Pero aquí Filemón, o sea, en
este pedido tiene que aceptarlo y aceptar también que Pablo va
a pagar la cuenta. O también en otro de los casos
es perdonar, aunque nunca pueda pagarte la cuenta o aunque Pablo
no lo hiciera porque tenemos el antecedente de Jesucristo
que nos perdonó. Y otra de las partes también
que veía aquí era Lo anoté así. Parece que Pablo ha hecho una
mala inversión, que probablemente no hay ganancia, sino pérdida
en lo material. Pero a Pablo no le importa perder
para ganar. Pablo ganó y ganó mucho para
con Dios. Este tipo de ganancia es la que
realmente importa a la hora de perdonar. Y creo que lo que Pablo
viene a ver es este tipo de ganancia. Este tipo de que el Evangelio
pueda transformar y que se pueda ver también, que pueda ser real
en medio de la Iglesia. Y me llevaba a pensar también mucho en lo que tenemos, en lo que
podemos dar o en lo que hemos dado y ver que pareciera que no diera
resultado, pero cuando estamos en el Señor, o sea, todas estas
cosas van encauzando para algo mucho mayor. Y hace algún tiempo creo que es del Señor. Él puso
en mi corazón el hecho de percibir ciertas cosas en cuanto a lo
que se está haciendo en la iglesia y cada vez más voy entendiendo
de que el Señor está trayendo un tiempo especial para nosotros
como iglesia. Hemos comenzado con Andrada Y
a mí me confirmó más cuando se salió a evangelizar. Y yo digo,
Señor, algo grande viene. Como dicen en el pentecostalismo
y todo eso, pero no este grande de que vas a obtener la casa
de tus sueños o el trabajo que quieres. No ese tipo de cosas,
¿no? Hay algo, por decirlo así, aún
más grande que eso. Sino es que que el Señor está
haciendo, está obrando. Y yo le decía a mi esposa, una
de las cosas que anhelo más, le digo, es que el Señor no me
deje fuera de esto. Y es de mucho ánimo, hermanos. Sé que me falta mucho a mí por
aprender, por madurar, pero el hecho de que tengamos un compañerismo,
de que podamos salir con hermanos que están mucho más arriba que
nosotros, poder aprender, poder también someternos a la disciplina,
me lleva a pensar de que el cuidado del Señor está con nosotros y
de que puede ser que la situación del país esté difícil, el dinero,
el trabajo, El trabajo está muy difícil.
Yo imaginaba un poco sobre el trabajo. No nos está llegando
mucho trabajo en el taller y imaginaba al Señor. Después de haber estudiado
la carta de Filemón, le preguntaba al Señor cuál era su plan en todo esto.
En mi situación particular, cambiarme otro trabajo, buscar nuevos horizontes. Pero el Señor, bueno, dejó de
un lado eso todavía y me muestra esta parte de la evangelización,
del trabajo que debemos hacer, de la Iglesia que tiene que crecer,
que tiene que madurar. Ayer inclusive se hablaba en
la reunión de varones la importancia de permanecer, de tener paciencia
y veía todo esto como que al Señor nos está encauzando para
un propósito grande y ese grande yo creo que es que otros puedan
conocerle y también que podamos recibir a otros que han fallado,
que han pecado tal vez contra nosotros, contra la Iglesia,
pero es como si Él nos estuviera mostrando, primero poniéndonos a nosotros
en el espejo para que podamos ver nuestra condición, ya sea
particular, como Iglesia, y después mostrándonos a los que pueden
venir. Y los que pueden venir, van a venir con muchas dificultades,
tal vez van a necesitar perdón, van a necesitar de nuestro cuidado,
de que nosotros podamos interceder
también en muchas cosas con ellos para ayudarles en su crecimiento
y y veo eso, ¿no? Tal vez puede
que esté viendo cosas que no entienda, pero lo que sí se ve
y es real es que el Señor está obrando. Y esta parte del compañerismo
también reflexionaba un poco en cuanto Pablo hace mención
al principio de Timoteo y aquí al final también hace mención
de Epafras, también a Marcos, Aristarco, Demas y Lucas. Bueno, Demas, yo quería pasarlo
por alto, ¿no? Decir, hay que ponerlo en blanco,
¿no? Pero no, creo que no. Demas es un recordatorio para
nosotros, ¿no? Como mencionaba el Pastor Jaime
ayer en el estudio, Demas era un joven, un hombre que tenía,
por decirlo así, mucho por delante y que tenía las aptitudes para
hacer las cosas. Pero terminó fallando, terminó,
como dice, amando más al mundo y yéndose con ellos. Y eso me
causaba un poco de temor a mí. No soy tan prometedor como él,
¿no? Pero yo decía, Señor, que yo no sea un demás, porque no
quiero que tú comiences una obra y que a la mitad del camino yo
quede fuera. Y pensaba mucho. Pensaba mucho,
y más en este tiempo, con algunas dificultades también, que llevaba
en casa, y decía, Señor, a este paso parece que me puedo quedar
en blanco también, y no se menciona mi nombre cuando se abre el libro
de la vida. Pero es alentador para mí el
hecho de pensar que estamos aquí, un día más, Un domingo más puede
ser, pero estamos aquí. Y eso es gracias a que el Señor
nos sostiene, gracias a que hemos creído. Y le pido al Señor que
nos ayude a creer aún más, que podamos seguir creciendo. Siempre
los jueves, una de las cosas que me ayuda mucho y me anima
es ver a los hermanos. poder traer sus oraciones, poder
escuchar por qué cosas se están atravesando, porque a veces se
están atravesando por cosas mucho más difíciles que la mía o que
las nuestras, y cuando les escuchas dices, Señor, olvida esa parte
de que ya no quiero seguir, ¿no? Hay que seguir. Y es muy alentador,
hermanos, el poder ser parte de la Iglesia, el poder tener
el compañerismo de ustedes y mi oración es que el Señor continúe
bendiciéndonos en ese sentido, de poder seguir creciendo, de
que podamos vernos a la cara y que a medida que va pasando
el tiempo, tal vez algunos salgan, otros se queden, pero ver que
la obra del Señor está siendo hecha, ver que el Señor está
obrando, Y una de mis oraciones, de mis deseos, yo le pido al
Señor, es, Señor, manténme en este lugar. Yo creo que tú puedes
mantener a la iglesia. En la anterior iglesia que estuve
cerró, y eso me dejó muchas dudas a mí de decir, Señor, ¿será que
nuestra iglesia puede cerrar en algún momento? Y otra vez
hay que buscar otro lugar, comenzar de nuevo, Y yo le pedí al Señor,
mantén a esta iglesia firme, mantén a los pastores firmes
también. Y creo que el Señor está haciendo
eso. Y nuestra esperanza es que el
Evangelio pueda seguir creciendo, que ustedes también lo puedan
seguir llevando. Y ya que estén, como decía anteriormente,
en la posición de Filemón en la posición de Onésimo o en la
posición de Pablo, que cada cual pudiéramos tomar nuestro rol,
tomar nuestra responsabilidad. y hacerla de la mejor forma posible,
de la mejor manera, porque todo es por el Evangelio. En algún
momento se van a cruzar los caminos y uno va a encontrar un punto
de reunión donde va a decir, wow, Señor, esto era lo que tenías
para nosotros y no lo veíamos antes, pero permanecimos obedientes,
permanecimos en compañerismo, continuamos juntos y tal vez
Dios nos permita ver la obra crecer o nos lleve antes, pero
es su obra, Él lo va a hacer. Y tal vez como Pablo nos quedaremos
con el deseo de ver eso, de decir, yo quiero estar ahí. Y esto me
llevaba a pensar también a que tal vez no lo veamos aquí, porque
se necesita más de una vida para ver todo esto. pero cuando estemos
en la eternidad poder encontrar personas que tal vez ni conozcamos
y saber de que nuestro trabajo de alguna forma influyó en alguien
nuestro compartir el evangelio tocó a alguien en otro tiempo
que no lo pudimos ver pero la esperanza es que cuando estemos
allá como dice Pablo también, entenderemos muchas cosas. Y
mi ánimo en este tiempo y mi confesión también es que yo hasta
este momento no he tenido la pasión, no he tenido el coraje,
el valor para compartir este evangelio o para decir amigo
o hermano. Mira, estamos juntos. Si hay
que responder por algo, cuenta conmigo. Yo puedo ayudarte en
las posibilidades que tengo. No he hecho eso hasta ahora,
pero le pido al Señor de que infunda en mí su gracia, como
dice aquí al final, la gracia del Señor Jesucristo sea con
vuestro espíritu. y creo que sin la gracia del
Señor no vamos a lograr espiritualmente nada. Así que yo quisiera que
pudieran meditar más en lo que el Señor está haciendo en sus
vidas, cómo las está conduciendo y que puedan tener gran expectación
de que el Señor está en el control. Y esta carta permanece aquí de
Filemón. La mayoría de los estudiosos,
académicos dicen que está aquí porque Filemón perdonó. Estamos
leyendo su nombre porque él decidió perdonar. Decidió perder también
como Pablo para ganar. Y también uno de los ánimos es
que Podemos seguir perdiendo por el Señor. Tal vez hemos perdido
tiempo con alguien, hemos perdido dinero con alguien, y vemos que
no va a haber devolución, no va a haber vuelta atrás, ¿no?
Pero en el Señor nada es perdido. Y eso yo estoy aprendiendo ahora
recién. Digo, Señor, si hubiera conocido mucho más esto antes,
hubiera vivido distinto, ¿no? Pero esta es la provisión del
Señor. Él lo quiso así y nosotros también tenemos responsabilidad,
¿no? No es que, ah, ya que el Señor va a conducir todo, yo
no tengo ninguna responsabilidad. Tenemos responsabilidad el de
esforzarnos, el buscarla en su palabra, el animarnos unos a
otros, y una de las partes centrales también aquí en Filemón es la
comunión. Él menciona la iglesia en su
casa y ahora menciona también sus compañeros. Hipotéticamente
pudieran imaginarse Filemón no perdona y esto es como una cadena. Aquí está Pablo, Filemón, los
colaboradores y hay un eslabón más que si Filemón perdona se
va a unir también y es Onésimo. Ahora, imagínense que él no perdona
y va a faltar un eslabón ahí. Y yo pensaba mucho en eso, porque
no es algo, por decirlo así, liviano. El hecho de perdonar
muestra también nuestra condición nuestra. muestra si realmente
somos cristianos o no, porque si no perdonamos, vamos a ir
en contra de lo que el Señor viene diciendo. Perdónense. Y en este día, para afianzar más este punto
del perdón, quiero leerles es este himno en lo que meditaba
no sé cómo llegó a mi mente pero la cosa es que llegó y quiero
leérselos el título es en el monte calvario en el monte calvario
estaba una cruz emblema de afrenta y dolor más yo amo esa cruz donurió
mi Jesús, por salvar al más vil pecador. Oh, yo siempre amaré
esa cruz. En sus triunfos mi gloria será. Y algún día, en vez de una cruz,
mi corona Jesús me dará. Aunque el mundo desprecie la
cruz de Jesús, para mí tiene suma atracción, pues en ella
llevó el Cordero de Dios de mi alma la condenación. ¡Oh, yo
siempre amaré esa cruz! En sus triunfos mi gloria será. Y algún día, en vez de una cruz,
mi corona Jesús me dará. y nunca les he pedido esto pero
quiero pedirles que se pongan en pie voy a leerles el capítulo 53
de Isaías y a medida que lo voy leyendo puedan prestarle atención
y puedan reflexionar también. Dice
así, ¿Quién ha creído en nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado
el brazo del Señor? ¿Creció delante de él como renuevo
tierno, como raíz de tierra seca? ¿No tiene aspecto hermoso ni
majestad? ¿Para qué le miremos? ¿Ni apariencia
para qué le decíamos? fue desechado y desecho, desechado
de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción. Y como uno de quien los hombres
esconden el rostro, fue despreciado y no le estimamos. Ciertamente,
él llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros le tuvimos
por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas Él fue herido
por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo de nuestra paz cayó
sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros
nos descarriamos como ovejas. Nos apartamos cada cual por su
camino, pero el Señor hizo que cayera sobre él la iniquidad
de todos nosotros. Fue oprimido y afligido, pero
no abrió su boca. Como cordero que es llevado al
matadero y como oveja que ante sus trasquiladores permanece
muda, no abrió él su boca. Por opresión y juicio fue quitado,
y en cuanto a su generación, ¿Quién tuvo en cuenta que él
fuera cortado de la tierra de los vivientes por la transgresión
de mi pueblo a quien correspondía la herida? Se dispuso con los
impíos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque
no había hecho violencia ni había engaño en su boca. Pero quiso
al Señor quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando él se
entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia,
prolongará sus días, y la voluntad del Señor en su mano prosperará. Debido a la angustia de su alma,
él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el justo,
mi siervo, justificará a muchos y cargará las iniquidades de
ellos. Por tanto, yo le daré parte con
los grandes. y con los fuertes repartirá despojos,
porque derramó su alma hasta la muerte, y con los transgresores
fue contado, llevando en él el pecado de muchos, e intercediendo
por los transgresores, oremos. Señor, te damos gracias por este
tiempo, gracias también por haber terminado esta carta, el poder
sustentarnos hasta ahora y sé que nuestro futuro está contigo. Te pedimos, Señor, que puedas
ayudarnos a que podamos estar conscientes, recordar siempre
tu obra preciosa, recordar siempre a nuestro Señor Jesucristo, y
que nos puedas, Señor, llenar de valor, Señor, de pasión por
alcanzar a otros y también por permanecer firmes nosotros. Ayúdanos
en el compañerismo, ayúdanos a crecer también, Señor, en el
conocimiento tuyo, que no perdamos el tiempo, que podamos confiar
en ti, Señor, aún en situaciones difíciles, Señor, y que si desmayamos
y que si nos debilitamos, podamos tener al otro hermano, Señor,
que nos anime, que nos recuerde también estas verdades. Y gracias,
Señor, en especial por hoy, por este domingo, Señor, por el recordatorio
de la Santa Cena, Señor, que hacemos cada domingo, Señor. y que podamos, Señor, salir de
aquí y meditar, Señor, podamos pensar en tu obra, Señor, en
lo que tú nos has mandado a hacer, Señor, y cómo estamos siendo
diligentes, Señor, en tu obra también. Gracias, Señor, por
la iglesia. Gracias por mis hermanos. Y gracias
Señor a ti porque es por ti Señor que estamos acá. Es por ti que
podemos permanecer en pie. En el nombre de Jesús. Amén.
La práctica del perdón Cristiano #3
Series Filemón
Verdad principal: La vida del cristiano debe ser un fiel ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo. Debemos esforzarnos en parecernos más a Él, cuando perdonemos, busquemos la reconciliación y la restauración entre hermanos.
Es en el perdón, cuando más nos parecemos a Jesús, nuestro Salvador.
Escrituras tomadas de: La Biblia de las Américas® (LBLA®), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.LBLA.com
| Sermon ID | 825242352263987 |
| Duration | 1:01:21 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Philemon 17-25 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.