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Hermanos, el Señor Jesucristo
le advirtió a sus discípulos que en el mundo ellos padecerían
aflicción. El Señor Jesucristo no prometió,
como hay muchos que prometen hoy en día, que si uno se convierte
en cristiano tendrá una vida de abundancia, de prosperidad
y que todo lo que uno haga le va a salir bien. Por lo contrario,
el Señor hizo advertencias de que todo aquel que le siguiera
y se negara a sí mismo sufriría por causa de su nombre y el Evangelio.
Sí es cierto que el sufrimiento y la muerte, incluso la muerte,
son una realidad en la vida de los creyentes. Pero también es
cierto que no todos los creyentes sufren de la misma manera, ni
todos los creyentes sufren hasta el punto del martirio. En realidad,
Dios es soberano en medio aún de los sufrimientos, la clase
de sufrimientos, y la muerte que cada uno de nosotros llegue
a experimentar. En medio de todo esto, nosotros
debemos de reconocer que Dios es soberano y que Él habrá de
hacer con nosotros según le plazca y hará todo aquello que traiga
gloria a su nombre. Por esa razón, nosotros, en esta
porción de la escritura que hemos leído, estamos viendo que un
enemigo del Señor, un rey poderoso, se levanta contra los creyentes,
toma a uno de ellos y lo mata, y como eso ve que le agrada a
los judíos, lo ve como un buen movimiento político, entonces
se decide a tomar a otro para seguir agradándolos. Pero vemos
en medio de todo esto que a pesar de que este rey con todos sus recursos trata de asegurar
a Pedro en la cárcel y es increíble cuando leemos en los versículos
que le pone cuatro guardias de cuatro soldados, lo encadenan
en ese calabozo con un soldado a cada lado, una guardia está
acá, otra guardia está allá, a tal punto que dice, este no
se me escapa por nada. Y tiene esta historia una cierta
ironía donde se muestra todo el poder de un rey Pero también
se muestra, irónicamente, que el poder de los hombres no es
suficiente ante el poder de Dios. Y ver cómo el Señor le abre las
puertas, ver cómo el Señor le quita las cadenas, le abre las
puertas y lo pone en libertad. Y todo aquello que había planeado
Herodes para hacer, simplemente no llega a hacer. En ese estudio
nosotros vamos a aprender un principio muy sencillo. y es
que Dios está en control de la vida y de la muerte de sus hijos
para que nosotros aprendamos a orar confiados en su voluntad. No importa que estemos sufriendo,
no importa que incluso alguno de nosotros llegara a experimentar
el martirio, debemos nosotros de orar confiadamente a Dios
que Él hará su voluntad. Entonces, esta porción de la
Escritura me hace pensar a mí en el primer Salmo que yo me
memoricé, que fue el Salmo 121. Un Salmo muy cortito, de siete
versículos, donde el salmista dice, alzaré mis ojos a los montes. ¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra. Y este Salmo describe que la
soberanía de Dios, el control de Dios, está en todo momento
y en toda hora en la vida del creyente. Porque el Salmo termina
con la confianza diciendo Él guardará tu entrada y tu salida
desde ahora y para siempre. Entonces, esta es una porción
de la Escritura que muestra que Dios es soberano, que muestra
que Dios tiene en control hasta el más pequeño de nuestros sufrimientos
por causa del nombre del Señor y del Evangelio. Y que si alguno
de nosotros llegara a experimentar el martirio, el Señor está ahí,
hermanos. Noten que en los primeros dos
versículos dice la escritura, en aquel mismo tiempo el rey
Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles
y mató a Espada a Jacobo, hermano de Juan. Hasta ahí nada más. En esos primeros dos versículos,
la primera cosa que observamos es que muere el primer apóstol
y muere como mártir. Anterior a Jacobo, ya había muerto
Esteban como mártir, pero notemos que Esteban no era uno de los
apóstoles. Jacobo lo era. Y el versículo
comienza diciéndonos en aquel mismo tiempo. Si nosotros vamos
al contexto de lo que ya hemos estudiado, Hemos visto que por
causa de la muerte de Esteban se desató una gran persecución
y todos los que habían sido esparcidos iban por todas partes predicando
el evangelio. Unos le predicaban solo a los
judíos, pero había entre los perseguidos unos de Chipre y
de Siriné que le predicaron también a los griegos. Y en Antioquía
Por primera vez se les llama cristianos a los que se encontraban
ahí reunidos porque el Señor planta la primera iglesia gentil
o la inicia la primera congregación gentil. Vemos un gran movimiento,
un gran crecimiento de la iglesia y en medio de aquel tiempo cuando
Bernabé y Pablo están yendo a Jerusalén, Herodes echa mano de algunos
de la iglesia para maltratarles. Entonces vemos que el rey Herodes,
cuando uno lee acerca de Herodes, hay un montón de Herodes en el
Nuevo Testamento. Y uno siempre tiene que ubicar
cuál de estos Herodes que en sí el nombre Herodes como que
tiene una connotación de maldad, porque ninguno de ellos era bueno.
Pero aquí estamos hablando de Herodes Agripa I, el nieto de
Herodes el Grande, que gobernó en los días de nacimiento del
Señor Jesucristo. Allí en el capítulo número 2
de Mateo, en el versículo 1.16 se menciona. Aquí Herodes Agripa
I también es conocido como el sobrino de Herodes Antipas quien
tuvo parte en el juicio de Jesús. Entonces vemos tanto que el tío
como el abuelo fueron hombres malvados, hombres perversos.
No se les relaciona nunca con eventos buenos. siempre tienen
una tonalidad de malvados y son reconocidos por sus hechos malíficos. Entonces dice la escritura que
en ese tiempo Herodes echó manos de algunos de la iglesia para
maltratarles. Y sin duda que eso se hizo porque
esto era algo políticamente bueno para él. Él gobernaba sobre los
judíos, los judíos eran enemigos de los cristianos, y al hacer
un movimiento de eso para tomar a algunos y maltratarlos, él
quedaba bien con un grupo y realmente esto era lo que a él le convenía.
Por esa razón lo hizo. Muchas veces ellos ni siquiera
odiaban, no les importaba, por decirlo de esta manera, la religión.
No les importaba, pero si les traía un beneficio, ellos realmente
lo iban a hacer. La mayoría de los políticos en
el Nuevo Testamento se ven movidos a ir contra la Iglesia porque
les es beneficioso para su carrera política. Ya hemos visto en el
contexto de este libro, en Hechos capítulo 7, en el versículo número
6 y en el versículo número 19, que se utiliza la palabra maltratar. Y en este contexto, Esteban la
usa para referirse al pueblo hebreo que fue maltratado por
los egipcios. Aquí dice la escritura que Heródilos
toma para maltratarlos. Y esta palabra significa exactamente
eso, tratar de una mala manera o tratar de una forma incorrecta
a una persona o a un grupo de personas. Y en el contexto ustedes
van conmigo para leerlo juntos hermanos en el capítulo número
7 donde está hablando Esteban en el versículo número 6 y el
versículo número 19 se usa la misma palabra y se les dijo y
les dijo Dios así que su descendencia sería extranjera en tierra ajena
y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían por 400 años. En el versículo número 16, aquí
mismo en este capítulo, versículo 19, perdón. Este rey, usando
de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres a
fin de que expusiesen a la muerte a sus niños para que no se propagasen. Entonces, la idea de Herodes,
al principio, era de tratarlos mal, de hacerles mal. Pero como
se da cuenta que lo que él hace agrada a los judíos quiere seguir
haciéndolo, entonces observamos hermanos que la Iglesia, por
lo que hemos venido estudiando en el Libro de los Hechos, nunca
ha sido libre de maltrato, desde el principio. Desde el principio
vemos el maltrato a los apóstoles, a Pedro y a Juan, después a Esteban,
ahora estamos viendo el maltrato también para con Pedro y la muerte
de Jacobo. Y eso es importante entenderlo. La pregunta que nosotros nos
hacemos es ¿cómo es que la iglesia debe de responder en tiempos
en que es maltratada? Hoy en día seguramente la iglesia
no goza de la popularidad que gozaba hace 50 años en Estados
Unidos. Hace 50 años si usted era un
cristiano, un maestro de escuela dominical, era una persona honorable. Hoy no. Hoy no les importa que
usted sea pastor de una iglesia, es más si es pastor lo ven peor.
Pero qué es lo que usted tiene que hacer, qué es lo que yo tengo
que hacer cuando vienen tiempos de persecución. El apóstol Pedro
nos dice en su primera epístola en el capítulo 3 versículo número
13 porque él trata con este tema de la iglesia perseguida y dice
en el capítulo número 3 versículo número 13 y ¿Quién es aquel que
os podrá hacer daño si vosotros seguís el bien? El punto aquí
es que La mayoría de las personas que siguen el bien no son perseguidas. Pero aún así, si nosotros, siguiendo
el bien, somos perseguidos, bienaventurados somos por causa de sufrir por
el Señor Jesucristo. Entonces la pregunta es, si a
nosotros, como la iglesia primitiva, como la iglesia del Nuevo Testamento,
le toca sufrir y sufre, lo cual en nuestros días está ocurriendo,
a lo que nosotros nos toca hacer es seguir el bien. Y si nosotros
seguimos el bien, difícilmente alguien nos hará el mal, pero
si nos lo hace, bienaventurados somos por sufrir por el Señor
Jesucristo y su Evangelio. En el versículo número 2 de la
porción de la Escritura que estamos leyendo, Vemos que dice, y mató
a espada a Jacobo, hermano de Juan. Primero los toma para maltratarlos,
pero este maltrato se fue mucho más allá. Porque el versículo
2 nos dice, y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Esto fue algo,
hermanos, que ocurrió en la iglesia y que cuando esto ocurre Herodes
se da cuenta de que la gente le pareció bien y por esa razón
como vamos a ver arrestan también a Pedro. Nos dice aquí Lucas
y mató espada a Jacobo hermano de Juan. Este podríamos decir
que fue un nuevo desarrollo en la historia de la Iglesia. Fue
algo que no fue como el martirio de Esteban porque aquí ahora
ya está atacando al grupo de los apóstoles, directamente a
los líderes de la Iglesia. Y comienza con Jacobo y hasta
el capítulo número 12 la Iglesia Había tenido, por decirlo de
esta manera, en algunos tiempos un poco de paz. Había tenido
éxito en el sentido de propagar el Evangelio y hasta el capítulo
12 se planta, como ya vimos en el contexto, la iglesia en Antioquía. Pero ahora aquí en Hechos 2 La
iglesia recibe una fuerte oposición y sabemos que es inspirada por
Satanás, el cual utiliza siempre a hombres malvados, hombres perversos,
que generalmente son enemigos de Dios y rechazan el Evangelio.
Jacobo, él fue hermanos, el primer, por decirlo, el primer mártir
de los apóstoles. Hay un pequeño libro que se llama,
Más que un carpintero, por un hombre que se llama, escribió
que, Josh McDowell. Y en ese libro, uno de los capítulos
tiene que ver con la muerte que sufrieron los apóstoles. Y él habla de que cada uno de
ellos sufrió el martirio excepto Juan. Hay otro libro que se llama
El Libro de los Mártires, Fox, El Libro de los Mártires, también
describe la muerte de los apóstoles, pero aquí vemos el primero de
ellos en el capítulo número 12, que muere decapitado, muere una
muerte fea. Esteban ya fue ejecutado en el
capítulo 7, los versículos 58 y 60, habiendo sido martirizado,
y ahora vemos a Jacobo que es decapitado. De alguna manera
los doce podríamos decir que tenían cierta protección, pero
aquí ahora vemos que Dios la quita al menos para uno de ellos
y permite que sea asesinado. Jacobo era hermano de Juan y
era uno de los que componían el grupo íntimo de los amigos
de Jesús. ¿Se recuerdan? Que cuando sana
a una niña, ahí están los tres. Cuando suben al monte de la Transfiguración,
ahí están ellos. Y eran parte del grupo íntimo
del Señor Jesucristo. Y no importa que él fuera parte
del grupo íntimo, el Señor no les prometió que ellos serían
la excepción del sufrimiento. Fue hermanos uno de los hombres
que estaban íntimamente relacionados con el Señor Jesucristo. Y hay
una serie de pasajes que no los vamos a ver porque ustedes los
conocen, pero quiero mencionar sólo algunos. En Mateo 17.1,
Mateo 26.37, Marcos 5.37, Marcos 9.2. Estos son solo algunos de los
pasajes. Pero podemos recordar hermanos que el Señor Jesucristo,
Él le dijo a sus discípulos, no solamente a uno sino a todos,
incluyendo los apóstoles, que ellos habrían de sufrir. Ellos tenían la advertencia de
que habrían de sufrir por su causa. En Marcos capítulo 10,
en el versículo número 35 al 40, Juan y su hermano Jacobo
vinieron a Jesús y pidieron ser dos de sus ayudantes más cercanos,
el uno a la derecha y el otro a la izquierda. Y Jesús, recuerdan
las palabras de Jesús que les dice, no sabéis lo que pedís. Pedís beber del vaso que yo bebo
o ser bautizado con el bautismo o con que soy bautizado. Jacobo
y Juan realmente no sabían lo que le estaban pidiendo, pero
con la ejecución de Jacobo, él fue participante de las palabras
del Señor Jesucristo. Tomó, bebió de la copa, la copa
del sufrimiento, la copa de la muerte. Entonces, esto es interesante
porque ellos, aunque no sabían lo que pedían, Jacobo sin darse
cuenta, él participaría y sería semejante al Señor Jesucristo
en este sentido. Jesús les respondió ahí mismo
dice la verdad del vaso que yo bebo beberéis y con el bautismo
con que yo soy bautizado seréis bautizados y esto habla de el
martirio del sufrimiento que él experimentó por seguir al
Señor Jesucristo. El historiador Eusebio dice lo
siguiente acerca de este tema Dice, normalmente esto significa
que Jacobo fue decapitado. Eusebio relata, perdón, me adelanté
el comentario. Eusebio relata esta historia
y él dice la siguiente forma. Dice, Jacobo ante el juez fue
tan conmovido por su testimonio que también el juez Teniendo
a un soldado junto a él, este soldado se convierte en cristiano
y ambos murieron juntos como mártires cristianos. Eusebio,
hablando del testimonio de Jacobo y de la forma que él se condujo,
dice que había otro que al escuchar el testimonio de un soldado,
se convierte por escuchar el testimonio de este hombre. Yo
no puedo pensar, hermanos, por un momento Más bien dicho, no
me imagino cómo es el valor de estos hombres. Más bien dicho,
cómo ellos fueron empoderados por el Espíritu Santo de tal
manera que enfrentaron la muerte con tanto valor dado por el Señor
que esto impresionaba aún a sus detractores. Y este hombre soldado,
según Eusebio, se convirtió porque vio el testimonio de Jacobo.
Esto es importante de entender. Ahora, en los versículos número
3 al 4, vemos la liberación de Pedro de la cárcel. Herodes manda
a encarcelar a Pedro, dice la escritura aquí. Y viendo que
esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a
Pedro. Y eran entonces los días de los
panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le
puso en la cárcel entregándole a cuatro grupos de soldados cada
uno para que le custodiasen y se proponía sacarle al pueblo después
de la cárcel. La primera cosa que observamos
es que la ejecución de Jacobo agradó a los judíos. Y Herodes
tomó nota de ello. Y por causa de esto Herodes busca
mejorar su popularidad ante ellos y dice bueno si la muerte de
uno me da popularidad pues traigo otro para aumentar mi popularidad. Pero cuando observamos nosotros
esto hermanos vemos que había una, se puede decir que este
tipo de persecución era muy distinta a la persecución que ya hemos
visto anteriormente. En Hechos capítulo número 8,
Pablo es el que persigue. Pero Pablo lo hace en una ignorancia
y con un celo religioso, como él lo cuenta más adelante. Y
los persigue, los encarcelan, da su consentimiento para que
los ejecuten, forza a algunos a blasfemar. Y realmente la persecución
era mala, pero tenía una connotación religiosa. Aquí esta es una persecución
política. de bienestar político. Es una
persecución que tiene un tono distinto. Herodes está ahora
encabezando esta persecución. En Hechos 8, del 1 al 3, es Saulo
de Tarso quien encabeza la persecución religiosa y ahora vemos una persecución
distinta. Lucas nos dice que el propósito
de la captura de Pedro era sacarlo para la Pascua y presentárselo
al pueblo. O sea, que lo que quería hacer
aquí Herodes una vez más, era congraciarse con el pueblo de
tal manera que su popularidad aumentara. Él habría de buscar
el momento oportuno. Y noten que es importante aquí,
cuando leímos que no se los entrega luego inmediatamente, porque
el versículo 4 nos dice, se proponía sacarle al pueblo después de
la Pascua. O sea que no lo hacía durante
la Pascua porque ese no iba a ser un buen movimiento político.
En pocas palabras, no era propio delante de los ojos de los judíos.
Y vemos que toda la causa que él tenía era quedar bien, ser
popular, aumentar en esta popularidad. Michael Horton escribe en cuanto
a esto y dice lo siguiente. Dice él que había quizás tres
razones para no sacarlo durante la Pascua y hacerlo más bien
después de la Pascua. Primero, Herodes quería mostrar
cuán respetuosamente él observaba la Pascua. Segundo, quería esperar
hasta que las multitudes de peregrinos se fueran a casa, terminando
esto en un motín. Tercero, quería esperar hasta
tener toda la atención de la población judía. Casi cada una
de ellas son aplicables. Recordemos que los políticos
siempre hacen todos sus movimientos de una forma estratégica, y él
planeó con detalle cómo hacer para poder hacerlo en el tiempo
apropiado. Pero esto es importante entenderlo
porque vemos a un hombre poderoso Vemos a un hombre con todos los
recursos, vemos a un apóstol en un sentido insignificante,
sin recursos de esta tierra, pero con todo el peso de los
recursos celestiales. El Señor estaba con Pedro. Y
esto es importante observarlo. Lucas nos dice aquí que Herodes
mandó custodiar. ¿Y cómo lo mandó custodiar? Dice,
entregándole a cuatro grupos de soldados cada uno. Él quería
no custodiarlo. Cuatro no eran suficientes. Cuatro
grupos, dieciséis soldados. Y esto es muy posible por lo
que nosotros leemos en el contexto. Vayan conmigo al libro de los
Hechos, al capítulo número 5. Hechos capítulo número 5, versículos
17 al versículo número 21. Dice, entonces levantándose el
sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es la secta
de los Saduceos, se llenaron de celos y echaron mano a los
apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. Escuche esto. Mas un ángel del Señor abriendo
de noche las puertas de la cárcel y sacándolos dijo, id y puestos
en pie en el templo, anunciada al pueblo todas las palabras
de esta vida. Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo
y enseñaban. Entretanto vinieron el sumo jacerdote
y los que estaban con él, y convocaron al concilio a todos los ancianos
de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos."
Ahora, hermanos, cuando nosotros observamos esto, seguramente
que Herodes dijo, Como estos ya se escaparon una vez, ahora
hay que ponerles una cuádruple seguridad para que no puedan
hacer lo mismo. Entonces Herodes les asigna un
detalle de seguridad impresionante, impresionante. Normalmente se
consideraba, dice John Studd, normalmente se consideraba suficiente
que un prisionero fuera esposado a un soldado, pero como preocupación
especial, Pedro tenía un soldado a cada lado de él y sus dos muñecas
estaban esposadas. O sea, no era suficiente un soldado
y encarnado con el otro. No, póngale dos y rodeenlo de
todas partes para que él no pueda escapar. En la serie de comentarios
que se llama La Voz del Púlpito, el comentarista Ken Hughes dice,
Así que siempre había cuatro soldados vigilando a Pedro. También
se tomaron precauciones extraordinarias encadenándolo a dos soldados
en lugar de uno, como era costumbre. Los otros dos soldados vigilaban
fuera de la celda. Este hombre estaba impresionantemente
custodiado. Herodes estaba durmiendo tranquilo. ¿Por qué? Porque no se va a escapar. ¿Cómo se va a escapar? Es imposible
que se me escape. Aquella vez ya se les escapó
a los líderes religiosos, pero a mí no se me escapa. Lo tengo
bien custodiado. Para su sorpresa, vamos de regreso
a nuestro pasaje, en el recículo número 5, noten que está Lucas
concluyendo, cerrando esta porción que estamos leyendo. Dice, así
que, así que, Pedro estaba custodiado en la cárcel. Pedro estaba custodiado
en una supermax, con alta seguridad, imposible que salga. Estaba en
un estado que humanamente es imposible para la iglesia que
lo rescate. No pueden ellos rescatarlo. Es
imposible. Bueno, lo que es imposible para
los hombres es posible para Dios. Pero noten la siguiente palabra,
pero. Una palabra que indica contraste. Pero, uno hacía una
cosa, esto estará haciendo otra. Pero la iglesia hacía sin cesar
oración a Dios por él. Hay varias cosas que quiero enfatizar
en esta frase. La primera es que la iglesia
no se puso a llorar, no se acongojó, no se deprimió. La iglesia hizo
lo que debía de hacer. ¿Qué tenía que hacer? Orar. orar. Eso ellos lo habían aprendido
desde el principio cuando se convierten aquellos miles en
Hechos capítulo número 2. Aprendieron de los apóstoles
que había que orar sin cesar. De la misma forma que los apóstoles
enseñaron a los que habían sido enseñados por Cristo de que había
que orar sin cesar. Entonces la iglesia ora sin cesar. La segunda cosa a enfatizar es
que ellos hacen oración a Dios. Noten que ellos no van a apelar
a Herodes con una comitiva diciéndole, mire señor Herodes, rey, sabemos
que usted es magnífico, quisiéramos apelar que dejara en libertad
a nuestro apóstol, él no ha hecho nada mal. No, no ocurre nada
de eso. Ellos sabían a quién realmente debían de apelar. Y
ellos hacen oración, y dice la escritura, que hacen oración
a Dios. La palabra aquí que se usa aquí
dice sin cesar, sin cesar. Esta tiene la idea de algo que
tiene que ver con algo prolongado. Y mire lo que MacArthur comenta
en este versículo. Dice, el verbo ectenos está relacionado
con éctenes, un término médico que describe el estiramiento
de un músculo hasta su límite. Entonces la oración aquí, la
actitud o la forma de orar era de extenderse continuamente. No era un momento de oración,
era una oración constante, una oración que sigue avanzando en
todo tiempo. Y esto es importante porque de
aquí aprendemos que cuando estamos en tribulaciones o en dificultades,
¿qué es lo que debemos de orar? ¿Qué es lo que debemos de hacer?
Orar. ¿A quién debemos de hacer? A Dios. ¿Cómo debemos de orar?
Constantemente hermanos, constantemente, fervorosamente, sin cesar. Entonces
aquí tenemos tres puntos importantes a aprender en cuanto a la oración,
a aprender en cuanto a cómo responder a los problemas o a las dificultades.
Oramos, oramos a Dios y oramos sin cesar. En este caso la iglesia
está haciendo oración sin cesar a Dios por él, por Pedro específicamente. Ellos están orando para que el
Señor le libre de las manos de Herodes. Ellos están orando porque
desean que el Señor lo rescate. Ellos no son ignorantes de la
mano del Señor. Ellos saben que el Señor ya lo
había hecho en otras ocasiones y que el Señor podría hacerlo
una vez más. Hermanos, muchas veces nosotros
recibimos peticiones de oración y cuando las recibimos debemos
de orar. A veces hablamos con mi esposa
porque estamos con los textos entre los miembros de la congregación.
y recibimos una petición de oración y respondemos algunos orando
o estaré orando. Hermanos, cuando nosotros respondamos,
no quiero decir que no lo hacen, pero asegurémonos siempre de
hacerlo. ¿Saben por qué? Porque si yo pongo una petición,
yo cuento con sus oraciones. Si ustedes ponen una petición
y me dicen, me piden que ore, que oremos, debemos de orar,
porque el hermano o la hermana está contando con nuestras oraciones
a su favor. Y hermano, la oración es algo,
déjeme tratar de explicarlo, porque esto solamente, si usted
es una persona que tiene 10, 15, 20, 30 años de cristiano
y ha orado por las dificultades y por las situaciones que ha
experimentado en su vida, usted conoce la mano del Señor a través
de la oración. Usted se da cuenta que el Señor
responde cuando uno voltea hacia atrás. Dice uno, ¡qué maravilloso
eres Señor! ¡Qué bueno eres Señor! ¿Cómo
respondiste? Ver cómo el Señor en oraciones. Ayer yo les decía a los hermanos
chinos, porque tocábamos una parte del tema de la oración
en el estudio, y a la hora de preguntas y respuestas, alguien
me hizo una pregunta que se había, en alguna vez, tenido una dificultad
por mucho tiempo por la que estuviera orando. ¿Y cuánto tiempo? Y les
dije, bueno, en una ocasión, mi esposa y yo oramos 16 años
por una situación. Y 16 años y no había respuesta. 16 años no orando todos los días,
pero muy constantemente recordando la situación y llevándosela a
las manos del Señor. Y vimos en esos 16 años como eventos
que ocurrieron en nuestra vida que parecían negativos, Dios
los utilizó, esos eventos negativos, para convertirlos en algo que
nos trajo la respuesta a la oración, a la petición de 16 años. Y dice
uno, ¿qué tan evidente es la mano del Señor? Hermanos, por
esa razón vale la pena constantemente estar orando al Señor. Recordemos
las palabras del Señor Jesucristo en el Evangelio de Juan. Dice,
Si permanecieres en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid todo lo que queráis y os será hecho. Juan 15, 7. Si permanecemos
en Él, hermanos, si sus palabras permanecen en nosotros, podemos
pedir. Y el Señor promete responder.
La iglesia dice Lucas aquí que hacía sin cesar esta oración. Entonces es importante reconocer
que no sólo oró sino que oró a Dios y que no cesó de orar. Lo que ya hemos venido diciendo
hace ya un momento. ¿Qué es lo que ocurre por causa
de la oración de la iglesia? Versículos número 6 hasta el
versículo número 11 Dios envía un ángel para liberar a Pedro
de la cárcel. Eso es lo que nos dicen los versículos
número 6 al 11. Aquella misma noche que Pedro
estaba durmiendo, como nos dice aquí la escritura, Pedro no está
mostrando aquí hermanos señales de ansiedad. Pedro está profundamente
dormido. Pedro está descansando durante
la noche. Posiblemente habría de ser ejecutado,
él lo sabía, Pero él era un hombre que ya había aprendido a confiar
en el Señor. Y esto nos recuerda, por ejemplo,
porciones de la escritura. Vayan conmigo a uno de los Salmos.
Ya mencionamos el Salmo 121, ahora vayamos a otro Salmo. En
el Salmo 127, en el versículo número 2, dice, Por demás es
que os levantéis de madrugada y vayáis tarde a reposar, y que
comáis pan de dolores, pues que a su amado dará Dios el sueño. Hermanos, es Dios quien nos da
el sueño, pero ese sueño viene cuando nosotros ponemos nuestra
confianza en Él. Cuando nos quitamos de los afanes
de esta vida. Cuando las circunstancias difíciles
están en nuestra vida, pero que aún así caminamos confiando en
el Señor, Él nos da nuestro reposo. ciertamente están a la puerta
las dificultades, ciertamente están los problemas frente a
nosotros, las enfermedades, lo que usted esté pasando, pero
si confiamos en el Señor, el Señor nos dará nuestro descanso.
Y esto es lo que estamos viendo aquí nosotros en la vida de Pedro. Vean las palabras ahí que Lucas
nos está dando y dice inmediatamente ahí en el versículo número 6,
y cuando Herodes le iba a sacar aquella misma noche estaba Pedro
durmiendo entre dos soldados sujeto con dos cadenas y los
guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Hermanos,
yo no sé si ustedes meditan o pongan la atención al texto y mediten
lo suficiente como para ver que las circunstancias no eran como
para estar durmiendo tan tranquilamente. Estás encandilado, tienes a dos
soldados. Estás custodiado. Las puertas están cerradas. Más
afuera hay soldados. ¿Cómo estás durmiendo? ¿Cómo
es posible? ¿No te corre la vida, como decimos
algunas veces cuando estamos desesperados? Bueno, a Pedro
sí le corría y seguramente que pensaba posiblemente me van a
ejecutar, al igual que a Jacobo, pero mi confianza está en el
Señor. La confianza de él ya estaba en el Señor. Estaba entre
estos dos soldados, con esas dos cadenas, las guardias estaban
ahí, pero él estaba confiado en que si era la voluntad del
Señor, el Señor lo habría de librar. Lucas nos dice que no
sabía, aquí más adelante, cuando viene la liberación del versículo
7, es aquí que se presentó un ángel del Señor y una luz resplandeció
en la cárcel y tocando a Pedro en el costado le despertó diciendo
levántate pronto y las cadenas se le cayeron de las manos. Noten aquí varias cosas importantes. En primer lugar, las cárceles
no eran como las cárceles de hoy. Las cárceles de hoy están
llenas de luces, llenas de seguridad. Aquí estamos hablando prácticamente
de cuevas, de huevos en la tierra. Estamos hablando de unos lugares
fríos, húmedos, de lugares donde no hay ventilación, lugares donde
es imposible, se puede decir, escapar. Y la luz que resplandeció
ahí Era la presencia del ángel. Era el ángel del Señor. Y el
ángel tiene que tocar a Pedro en el costado porque Pedro está
durmiendo. Y al despertarle le dice que
se levante pronto. Y noten la siguiente frase. Y
las cadenas se le cayeron de las manos. Noten ahí hermanos
esto. ¿No fue un carcelero que vino
y le pagaron una mordida, lo sobornaron para que lo librara? No, las cadenas solas se le cayeron
de las manos. Dios hizo esa acción. El verbo
aquí, las cadenas son pasivas, es Dios quien las abre y las
cadenas caen de las manos de Pedro. Entonces, Dios lo está
liberando. Le dijo el ángel, cíñete y átate
las sandalias, y lo hizo así. Esta tiene que ver con la obediencia.
Y le dijo, envuélvete en tu manto y sígueme. Y saliendo le seguía,
pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que
pensaba que veía una visión. O sea, Era tan irreal a los ojos
humanos lo que estaba ocurriendo que dices esto no puede ser cierto. Esto no puede ser verdadero.
Es que esto no ocurre en la vida real. No, en la vida real no,
pero en la vida de los hijos de Dios cuando Dios está obrando,
sí. Y esto es lo que él está viendo. Lucas nos dice que él
no sabía que en verdad era un ángel. Pero Pedro obedece a las
indicaciones y hace exactamente lo que le dice. Y llegan a la
puerta de hierro, hermanos. Y cuando llegan a la puerta de
hierro, es impresionante el vocabulario que utiliza aquí Lucas. Porque dice, habiendo pasado
la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta. Pero no dice a la puerta simplemente.
¿A la puerta de qué hermanos? De hierro ¿no? Una puerta de
hierro ¿quién la abre? ¿Dónde está Sansón para que la
abra? Una puerta de hierro ¿quién la
abre? Pero esta puerta de hierro como está hablando aquí dice
que daba a la ciudad la cual se les abrió por sí misma. La misma idea de las cadenas.
Se cayeron por sí mismas. La puerta se abre por sí misma. Es la mano de Dios detrás de
la liberación de Pedro. La cual se les abrió por sí mismas
y salidos pasaron a una calle y luego el ángel se apartó de
él. Entonces, Pedro volvió en sí
y dijo, ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado a su
ángel y me ha librado de la mano de Herodes y de todo lo que el
pueblo de los judíos esperaba. Él ya había meditado en ello.
Él sabía que los judíos esperaban su ejecución. Él sabía que Herodes
estaba dispuesto a hacerlo. Pero lo que él no entendía es
que Dios no había terminado con la vida de Pedro. Dios tenía
más planes para Pedro. No una serie de planes donde
todo iba a ser rosas y un camino suave y parejito. No. Una vida
de muchas dificultades. Según la historia secular, él
muere crucificado y pide ser crucificado boca abajo, que no
es digno de morir como su Señor, Él sufrió el martirio, pero no
era el tiempo todavía. Y eso es lo que debemos entender.
Si ustedes le ponen atención al pasaje, todos los eventos
están siendo coordinados, supervisados, movidos por la mano de Dios. En ningún momento la mano de
Dios está ausente. Vemos la soberanía de Dios en
medio de la muerte de Jacobo, la soberanía de Dios en el sufrimiento
de Pedro al estar en la cárcel, la soberanía de Dios al liberarlo
y todo lo que se esperaba que ocurriera simplemente no ocurrió. Jacobo fue martirizado en los
versículos 1 al 2, pero Pedro es liberado. Y aquí encontramos
otra lección. Dios no le debe nada a nadie. Hay gente a la que le prolonga
la vida por muchos años y hay gente a la que le da una vida
más corta. No importa la clase de vida que
Dios nos dé, lo que importa es que nos ha dado vida. Y Él es
el dueño de nuestras vidas de tal manera que Él la da y la
quita cuando Él quiere. Entonces, hermanos, nunca tenga
pánico de que se va a morir. Nos vamos a morir. ¿Cuándo? Cuando
el Señor quiera. No importa lo que estemos enfrentando,
si no es el tiempo del Señor para nuestras vidas, hermanos,
no vamos a morir. El Señor nos habrá de guardar.
Pero aquí vemos esta lección que es tan importante recordarla
porque esto nos lleva a entender que Dios es soberano. ¿Saben,
hermanos, que una de las doctrinas más confortantes de Dios es su
soberanía? Cuando uno llega a estudiar por
los años, un par de veces, tres veces, cuatro veces la soberanía
de Dios, cada día descansa uno más y más en esa doctrina. Y aprende a vivir una vida de
tranquilidad puesto los ojos en el Señor Jesucristo. No importa
qué es lo que esté experimentando, no importa cómo se vean las cosas,
nosotros estamos descansando en la soberanía del Señor Jesucristo.
Él es el Soberano. No olvidemos eso. Este mundo
no es el mundo del valindo. Ciertamente está en control.
Hay ciertas cosas que controla, perdón, que domina. Tiene cierto
dominio. Pero al final de todo este es
el mundo de nuestro Dios. Él es el Creador. Él es el Soberano. Él hará como a Él le place ser.
Y nosotros tenemos que descansar en esa gran verdad. en los versículos
número 12 al 17, vamos a estar observando la semana que viene,
que Pedro se presenta a los creyentes que estaban orando por él. Y
es importante cuando uno lee la actitud que tenían en la oración,
que no fueron liberados porque es que eran fervorosos en la
oración. Nos dice el relato que cuando la joven les dice que
Pedro Estaba ahí a la puerta que había sido liberado. Ellos
dijeron que esta muchacha estaba loca, ¿no? ¿Que no estaban acaso
orando por él? Sí, pero no esperaba una respuesta
tan pronto. Pero el Señor les respondió. El Señor le libera. Y simplemente, hermanos, como
ya lo mencioné, no era la hora para Pedro. Era la hora para
Jacobo. Y el Señor estaba en control
de ambas cosas. De la muerte, si queremos decirlo
de una manera temprana, de Jacobo. y de la muerte tardía de Pedro. El Señor está en control. ¿Qué
es lo que estas lecciones de la Escritura nos muestran a nosotros?
Primero, hermanos, que los sufrimientos por causa de Cristo son parte
de nuestra vida. ¿No es así? Esa es la primera
cosa. Los sufrimientos por causa de
Cristo son parte de nuestra vida. Ellos siempre van a venir. Un
verdadero cristiano siempre habrá de sufrir por causa de Cristo.
El nivel del sufrimiento de acuerdo a Primera de Pedro es Dios quien
lo da. No todo mundo sufre de la misma
manera. Déjenme darles un ejemplo de
la historia. John Bunyan estuvo encarcelado por doce años. Algunos
dicen que trece, pero yo he escuchado que doce y vamos a dejarlo ahí
en disputa, ¿no? Doce, trece años encarcelado,
con las puertas de la cárcel abiertas. Lo único que tenía
que hacer para que su encarcelamiento terminara es que dejara de predicar.
Pero eso pues no iba a ocurrir. A John Bunyan lo visita desde
el parlamento inglés John Owen. John Owen fue otro predicador
contemporáneo de Bunyan, que era un hombre, prácticamente
era un estadista, fue un gran teólogo, un estadista, tenía
influencia en la clase alta y venía a visitarlo. ¿Por qué uno sufre
tanto, tantos años, y por qué el otro no sufrió de la misma
manera? Porque Dios permitió ambos casos,
ambas situaciones. La realidad es que todos sabemos
de sufrir. La realidad es que el grado de sufrimiento es dado
por Dios. ¿Por qué unos mueren y otros
no? Unos mueren de muerte natural,
otros mueren de muerte de martirio, porque de la misma manera Dios
se lo dará a quien él quiera dárselo para cumplir su voluntad. ¿Qué es lo que hace la diferencia
en esto? Entre nuestros sufrimientos e
incluso el martirio, ¿qué es lo que debemos de hacer? reconocer
confiadamente que Dios es el soberano de nuestras vidas. Dios
ha ordenado cada evento de nuestras vidas de tal manera que le traerá
gloria a su nombre. Por esa razón, hermanos, cuando
nos toque sufrir por causa del Señor, consideremos bienaventurados. Bienaventurados porque estamos
recibiendo el reproche por causa del Señor Jesucristo. Cuando
suframos por cosas naturales, normales en la vida, en un mundo
caído como el sufrimiento, aún así vayamos a Cristo en oración
porque Él es el único que ofrece consuelo. Vayamos y dependamos
del Señor a través de la oración. Pero cuando los sufrimientos
son por causa del Señor Jesucristo dependamos y confiamos en que
él es soberano en cada uno de ellos. Quiero finalizar leyendo
una porción de Romanos que ustedes la conocen perfectamente y no
la voy a leer toda pero solamente una pequeña porción en el capítulo
número 8 comenzando en el versículo número 28 donde dice y sabemos
que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.
Esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Cada una de las cosas que experimenta
un creyente que ama a Dios son para su propio beneficio. Pero
luego el apóstol comienza a hacer una serie de preguntas que comienzan
en el versículo número 31. Dice, ¿qué pues diremos a esto?
Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Dios era por
Pedro, y aunque Herodes estaba contra Pedro, lo que importaba
es que Dios era por Pedro. El que no escatimó ni a su propio
hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. ¿Cómo no nos
dará también con él todas las cosas? Ahora, pensemos un poquito
en esta pregunta. Esta no es una garantía de que
siempre que estamos en aflicciones vamos a ser liberados inmediatamente
de las aflicciones. Pero Dios tiene el poder de darnos
todas las cosas en ese momento si Él así lo quiere. Si sufrimos
un mes, dos meses, un año, cualquier clase, cualquier periodo de sufrimiento
que experimentemos, Dios lo tiene ordenado, pero todo lo necesario
para el tiempo de sufrimiento Él lo proveerá. Y Él proveerá
también el escape del sufrimiento, la salida más bien dicho. Y luego
sigue diciendo el versículo. dice en el versículo 33, ¿Quién
acusará a los escogidos de Dios? Dios es quien justifica. O sea
que estando en un estándar correcto con Dios, lo más grave que una
persona tenía era la culpa de sus pecados, la ira de Dios por
causa del pecado. Pero si Dios ya nos justificó
delante de sí mismo, ¿Qué es lo demás? ¿Qué es el sufrimiento
por Cristo comparado a la ira de Dios por causa del pecado?
Es nada, no tiene comparación. Entonces tenemos un descanso,
tenemos un alivio por causa de nuestra justificación. Versículo
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? Y aquí vienen las cosas que pueden
venir hermanos. Lo peor que le pueda pasar a
una persona separarse de Cristo, pero esto básicamente es imposible
para los que Él ha salvado. Entonces, si viene a nuestra
vida tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada,
es decir, muerte, como está escrito, por causa de ti somos muertos
todo el tiempo. Somos contados como ovejas de
matadero. Antes, en todas las cosas, somos más que vencedores
por medio de Aquel que nos amó. Por lo cual, estoy seguro de
que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni
potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo
profundo. Y escucha esto, ni ninguna otra
cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo
Jesús, Señor nuestro. Entonces, nosotros los creyentes,
estando en Cristo, habiendo sido justificados por Cristo, sirviendo
al Señor en el nombre de Cristo, somos más que vencedores. Las
aflicciones de este mundo, hermanos, son temporales. Las preocupaciones
del mundo habrán de pasar. Todo habrá de pasar. Lo único
que no pasará es la palabra del Señor. ni los que permanecen
en ella. Entonces, cuando venga el tiempo
de la aflicción, hermanos, recordemos que lo que tenemos que hacer
es reconocer que Dios es soberano y mantengámonos en oración dependiendo
en Él. Amén. Los invito a orar entonces. Padre, te damos gracias por la
aprobación de tu palabra que nos has permitido leer y comenzar
a estudiar. Te damos gracias, Señor, por
el entendimiento que Tú nos das de Tu Palabra. Saber, Señor,
que a pesar de que por causa de Tu nombre vamos a sufrir aflicciones
y algunos de nuestros hermanos ya han sufrido la muerte y algunos
más la sufrirán, Nosotros estamos confiados en que tú, en tu soberanía,
eres quien supervisa, quien permite cada uno de los eventos. Que
tú eres el que, a través de la oración, nos puedas dar la salida
a nuestras aflicciones. Y que es a través de la oración
que nosotros esperamos en el único Dios verdadero, en el soberano,
en medio de las aflicciones. Señor, cuando vengan las aflicciones
a nuestra vida por causa de Ti, aún en nuestras luchas con el
pecado, aún en nuestros sufrimientos por causa del nombre de Cristo,
ayúdanos, Señor, a permanecer confiados en Ti, que eres el
Soberano, y ayúdanos a hacerlo a través de la oración. Rogamos,
Señor, por cada uno de nuestros hermanos que en esta noche tiene
aflicciones por causa de Cristo en su casa, o en su trabajo,
o en la escuela, o en cualquier lugar donde se encuentre. Oramos,
Señor, para que Tú les ayudes a permanecer fieles, firmes,
reconociendo que Tú eres soberano. y que la espera durante el tiempo
de las aflicciones es a través de la oración, esperando en ti.
Oramos Señor para que si alguno de nosotros enfrentará aflicciones
intensas por causa de tu nombre, como persecución, como encarcelamiento
o quizás la muerte, tu Señor seas con nosotros en ese tiempo
y que nos des una mente donde dependemos de ti, donde confiamos
en ti, una mente saturada de tu soberanía para que en lugar
de afligirnos, nosotros oremos a ti y dependamos de la espera
en ti a través de la oración. Esas cosas te las rogamos en
el nombre de Cristo Jesús. Amén.
El Senor Es Soberano y Esta en Control De Todo Pt 1
Series Hechos
| Sermon ID | 82523429322865 |
| Duration | 55:32 |
| Date | |
| Category | Midweek Service |
| Bible Text | Acts 12:1-11 |
| Language | Spanish |
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