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Muy buenos días, amados hermanos.
Bienvenidos aquí a la Casa del Señor. También a todos ustedes
que están viéndonos en la distancia y están siguiendo esta serie
de mensajes. Y el propósito siempre es la
gloria del Señor. Todo mensaje y toda reunión de
la iglesia, no importa si es presencial o es virtualmente,
es nuestra adoración a Dios. Es para la glorificación de nuestro
buen Dios. O sea, cómo le adoramos, cómo
le honramos, cómo le servimos. Y por eso es un privilegio sentarnos
y poder oír la palabra de Dios. Porque esta es la única manera
como la verdad de Dios obra en nuestra mente, obra en nuestro
corazón, para adorar, para contemplar al único que es digno de toda
adoración. No los hombres, no la religión,
sino nuestro único y suficiente Salvador, Cristo Jesús. Y la
obra que Él ha hecho, una obra bendita, para que nosotros ciertamente,
ciertamente y sin duda, ni duvidación alguna, podamos adorar a Dios
por siempre, por toda la eternidad. Así que toda bondad, toda dádima,
todo bienestar que proviene de Dios es para nuestro propio bien.
Vamos a leer Apocalipsis capítulo 21 y recordar y tomar el hilo
de lo que estamos viendo. Realmente el capítulo 20, 21
y 22 de Apocalipsis es la última parte de Apocalipsis. Y les voy
a dar una pequeña explicación, un bosquejo de todo el libro
de Apocalipsis para que ustedes lo lean y estoy casi seguro que
lo van a entender mucho mejor. Y van a entender también o comprender
por qué hemos citado algunas partes de Apocalipsis. Pero no
es un estudio de Apocalipsis. pero nos va a ayudar a comprender
los mensajes anteriores o lo que hemos venido citando de este
libro fantástico, La Revelación del Señor Jesucristo, a su siervo
el apóstol Juan y por qué es que es tan relevante en este
tiempo. Dice el capítulo 21, Cielo Nuevo y Tierra Nueva, Vi
un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera
tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la
santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios
dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran
voz del cielo que decía, He aquí el tabernáculo de Dios con los
hombres, y él morará con ellos y ellos serán su pueblo, y Dios
mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima
de los ojos de ellos. Ya no habrá muerte, ni habrá
más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron.
Y el que estaba sentado en el trono dijo, He aquí yo hago nuevas
todas las cosas. Y me dijo, Escribe, porque estas
palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo, Hecho está. Yo soy el alfa y la omega, el
principio y el fin. Al que tuvieres sed, yo le daré
gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere
heredará todas las cosas y yo seré su Dios y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos,
los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros,
los idolatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Vino entonces
a mí uno de los siete ángeles que tenía las siete copas llenas
de las siete plagas postreras, y habló conmigo diciendo, ven
acá, yo te mostraré la desposada a la esposa del Cordero. Y me
llevó en el espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la
gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo de Dios. teniendo la gloria de Dios. Y
su fulgor era semejante a la de una piedra preciosísima, como
piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande
y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles y nombres
inscritos que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.
Al oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas,
al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía
doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce
apóstoles del Cordero. El que hablaba conmigo tenía
una caña de medir de oro para medir la ciudad, sus puertas
y su muro. La ciudad se hay establecida en cuadro y su longitud es igual
a su anchura, y él midió la ciudad con la caña doce mil estadios.
La longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió
su muro ciento cuarenta y cuatro codos de medida de hombre, la
cual es de ángel. El material de su muro era de
jaspe, pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio
limpio. Y los cimientos del muro de la
ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer
cimiento era Jaspe, el segundo, Zafiro, el tercero, Ágata, el
cuarto, Esmeralda, el quinto, Onis, el sexto, Cornalina, el
séptimo, Crisólito, el octavo, Berilo, el noveno, Topacio, el
décimo, Crisopraso, el undécimo, Jacinto, el dúo décimo, Amatista. Las doce puertas eran doce perlas,
cada una de las puertas era una perla, y la calle de la ciudad
era de oro puro, transparente como vidrio. Y no vi en ella
templo, porque el Señor, Dios todopoderoso, es el templo de
ella y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad
de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de
Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones
que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella, y los reyes
de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca
serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. y llevarán la
gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna
cosa inmunda o que hace abominación y mentira, sino solamente los
que están inscritos en el libro de la vida del Cordero. A tu
nombre sea siempre toda honra y gloria, oh amado Dios, porque
la salvación te pertenece, la salvación es tuya. y gracias
por concedernos el privilegio de entender y conocer que tú
eres no sólo nuestro Dios, Señor Salvador, sino que nos ha salvado,
nos ha dado vestiduras incomparables, nos has hecho ciudadanos de esta
ciudad, de este reinado en el cual vamos a contemplar tu rostro
para siempre, en el cual tú vives con nosotros y nosotros vivimos
con Gracias, Señor, porque esta es Tu obra, una obra preciosa.
Es una obra consumada y concebida desde antes de la fundación de
esta creencia. Oramos que Tú seas glorificado
en todo, sobre todo en aquellas vidas que aún no te conocen.
Tal vez simplemente están arañando la superficie de la salvación.
Tal vez, Señor, están acercándose a Ti. Por primera vez escuchan
en su vida lo que Tu Palabra nos enseña y nos dice. Mira nuestra
ignorancia como nuestra comunidad de las cosas de Dios, donde quizás
tenemos mucha religión, pero no hay Dios. Tenemos muchos dioses,
pero no adoramos al Dios vivo y verdadero. Es el profundo anhelo
de nuestro ser y corazón que las personas doblen rodilla ante
ti, el único Dios vivo y verdadero, y que podamos aceptar tu plan,
tu camino, la forma como tú quieres que te adoremos. Quita de nosotros
toda soberbia, arrogancia, de cómo debe ser la adoración a
ti o cómo debemos servirte y honrarte. Muéstranos en humildad por tu
Santo Espíritu, el Consolador, la vía de la humillación para
que tú nos exaltes. Gracias, Señor, porque todo esto
es un plan ya hecho y a tú lo ves consumado. que sólo falta
su realización en el tiempo. Y ese tiempo que falta lo aprovechamos
nosotros en predicar tu verdad y esperamos ver los resultados
que quedan en ti, en tus manos. Ayúdanos como tu iglesia a ser
más fortalecidos, a saber capear el temporal de las cosas que
vivimos, a honrarte siempre en todas las cosas. Oh Dios, porque
tu obra siempre es perfecta. Moldéanos y danos el carácter
de Cristo en todas las cosas. Y al mismo tiempo salva, oh Dios,
aquellos que tú tienes que salvar. Y entonces tu juicio vendrá. En el nombre de Jesucristo, oramos,
que viene muy pronto. Amén. Bueno, hemos realmente arañado
la superficie. de las cosas que van a pasar
o suceder y sobre todo entendiendo, y no es el menosprecio de ninguno
de nosotros, pero les recuerdo que no tenemos una cultura bíblica
y con esto me refiero a que no hemos nacido en un lugar cristiano
o nuestro contacto con Dios proviene de muchas ideas o de manera de
hablar o de oír y no necesariamente de nuestra relación personal
que tenemos con Dios. que viene por la manera como
conocemos la Escritura y como Dios se manifiesta y se revela
en nosotros. Y hemos visto que esta fe no
es algo, la fe que tenemos como cristianos, no es una fe individual,
característica de un solo grupo, de una persona. Es la fe bíblica
que Dios ha dejado a su pueblo. Les recuerdo que lo que estamos
viendo en el tema es las siete marcas del cristiano en Apocalipsis,
pero son siete marcas que marcan a cualquier cristiano a través
de todo el tiempo y de toda la época, de todas las épocas. Por lo tanto, cuando consideramos
el juicio final, lo que estamos viendo, esto es para recordarnos
lo que le leí de la confesión de Westminster, en este capítulo
33, es que la Iglesia, los creyentes, siempre hemos creído que hay
un juicio final. O sea, que así como empezó todo, que hubo una
creación, todas las cosas terminan. Y Apocalipsis nos trata del fin
de todas las cosas, de los postreros tiempos. Y eso es lo que en teología
se llama la escatología. Todo lo que tiene que ver con
la vida en el futuro, pero la vida en el futuro que vivimos
hoy. Porque el creyente es un extranjero y peregrino que ya
goza de la vida eterna. La muerte física no es más que
un paso para entrar en el reino de Dios y disfrutar de las cosas
de Dios hasta que venga el cumplimiento de todas las cosas finales. Entonces,
la confesión que fue escrita en 1646, estamos hablando 300
y pico larguitos de años, Norman nos escribe el comportamiento
y la conducta de los creyentes la ética y a veces uno dice ¿por
qué vinieron estas confesiones? usualmente cuando vienen confesiones
o se escribe es porque alrededor nuestro están ocurriendo cosas
que son contrarias al Evangelio y particularmente ese siglo XVII
en Inglaterra fue un siglo muy difícil para los creyentes estaba
leyendo un poco de Thomas Watson. Thomas Watson es uno de los puritanos
un poquito olvidados que le llaman el Melquisedec de los puritanos
porque casi no se conoce nada de su familia, pero no es un
inglés profundo en el sentido como otros teólogos difícil de
comprender. es un predicador bueno, etc.,
en muchas cosas en cuanto a la Escritura, porque lo que tú y
yo queremos es cuando alguien nos presenta la Escritura y que
tiene sentido para el creyente. O sea, que el Espíritu de Dios
use esa palabra para edificarnos y promover nuestra adoración
a Dios. Algo que muchas veces toda la
iglesia o la gente puede perder, es que los mensajes, la enseñanza,
por cualquier medio que sea, es para promover tu adoración
a Dios. Que tu adoración a Dios sea la
correcta. No por eso dejamos de ver las
cosas que suceden a nuestro alrededor, pero ciertamente ni que los hermanos
hagan o dejen de hacer o pidan o dejen de pedir o de llamar,
etcétera, es el hecho de cómo es tu vida en relación a Dios. ¿Cómo es tu adoración a Dios?
Y imagino que era algo muy difícil para ellos cuando el rey, por
ejemplo, ordenó en ese tiempo, exactamente la fecha no la recuerdo,
pero hubo un tiempo de cesación en que el reinado, el poder,
dictaba quién predicaba qué y quién ponía en qué púlpito a quién.
Déjeme decirle que en este tiempo, para mí, eso hubiera sido un
dolor muy grande. El hecho de impedir que alguien
no quiera que yo predique en este púlpito de madera, que tiene
algún tipo de valor, pero es la importancia y la relevancia
de lo que enseñamos a nuestro pueblo. Y Thomas Watson vivió
en ese tiempo. Y no sólo aquello, sino que tenía
que aceptar la enseñanza de otros. Y no sólo aquello, voy a decir
ahí, sino que podían ser multados, tenían que pagar y deberle la
corona, sino al mismo tiempo podían sufrir cárcel. Por eso
es que muchos puritanos se pusieron en el Mayflower y vinieron a
tierras de libertad. Lo que no tuvieran sus errores
y sus propios prejuicios como humanos, debilidades, pero no
podían aceptar que alguien le impusiera tales reglas. Es más,
había la regla del cinco, en que tenían que estar a cinco
millas de la ciudad si no podían predicar en su local ni en su
iglesia. Compare usted en ese tiempo y
no podía haber más de cinco personas que no sean familia para poder
enseñar y predicar. Así que yo imagino que ellos
derramaron muchas lágrimas. porque es un dolor muy grande
para cualquier pastor o predicador no poder tener la libertad de
predicarle a su gente, al redil que Dios le ha dado para que
escuchen la palabra. Entonces cuando usted menosprecie
esa palabra, no hablo de ustedes que están aquí, sino cualquiera
que me oye, y subvalora esa escritura. No importa la forma como venga
o como vaya, ha sido la preocupación de los siervos de Dios de que
el pueblo reciba la palabra, la entienda, la asimile y la
interprete como el Espíritu Santo quiere, para su propio bienestar,
su propia madurez. Y si ustedes la desprecian o
consideran que un servicio es cualquiera y común, realmente
no son de Dios. cuando usted prefiere cualquier
otra cosa antes que alguien le predique la Escritura y la Palabra
del Señor. Porque aquellos en el pasado,
para hacer esto, o para enseñarnos a nosotros de tener qué creer
y qué agarrarnos, entonces realmente sufrieron en vano, pero no lo
hicieron. Estamos menospreciando lo que
ellos vivieron. No me puedo imaginar aquello. Sin embargo, no dejaron de enseñar
y predicar. ahora los cinco tenían que ser
de la familia porque bueno ya no podía evitar entonces habían
muchas condiciones que eran contrariamente desfavorables entonces lo que
hemos avanzado y progresado en el tiempo es que no queremos
que el estado ni ningún poder político ni civil ni que tú nos
digas tú quieras ponerle nos diga cómo debemos congregarnos
nos diga cuántos deben haber cómo deben estar y sobre todo
qué tienen que hacer y qué tienen que enseñar. Perdonen si me conmuevo
porque es Dios y usted no se puede imaginar que era peor en
aquel tiempo que lo que es ahora. Y cuando una iglesia soberanamente
decide algo, nosotros como cristianos tenemos que apoyar aunque estén
en el error por nuestra apreciación. Por ejemplo, los que vivimos
aquí en los Estados Unidos, oímos de la iglesia en California,
una iglesia en California, el grupo de pastores decidió que
el gobernador de California, no voy a mencionar nombres en
un sentido, aunque ustedes lo pueden saber y conocer, porque
el gobernador, y yo mismo lo mencioné aquí, decía que no se
debe cantar en la iglesia. Tú estás entrando en terreno
muy peligroso, cualquiera que seas tú como gobernador. No es
que yo esté de acuerdo con ese pastor o no, yo estoy de acuerdo
con lo que es la prédica de la Palabra. Y cada iglesia, cuando
la iglesia decide algo, debe ser respetado, porque también
salió otro pastor al sur de California contraviniendo o poniéndose en
negativa de lo que esta iglesia, más o menos en el Valle de California,
había dicho. Nosotros vivimos un tiempo como
pastores y como iglesia, en que debemos respetar la autonomía
de lo que declara cada iglesia, de lo que declara cada pastor.
¿Sabe por qué? Porque la manera como diología.
Nadie debe meterse en lo que es la decisión de una iglesia,
porque las iglesias han ganado esa autonomía por lo que sufrieron
en el pasado, por lo que padecieron. Porque no me puedes decir tú
que aunque el rey, hablando de Inglaterra, haya sido puesto
por Dios como ellos lo ponen en su ceremonia para guiar la
nación, también fue puesto para ser el líder de la iglesia, como
lo creía, por ejemplo, el rey. Entonces la autoridad política,
lo que me enseña Apocalipsis con la caída de la Gran Babilonia,
aunque algunos lo quieran interpretar literalmente, es el poder político,
el poder religioso. No tienen nada que ver con la
Iglesia Santa de Cristo, la Iglesia Universal de Cristo y lo que
los siervos de Dios tenemos que hacer para predicar. Entonces,
esto está escrito en medio de grandes controversias, de grandes
sufrimientos. La Iglesia nunca ha dejado de
tener oposición porque ustedes saben qué enemigo tenemos. Y
el enemigo lo que va a atacar es la Palabra de Dios. El que
la gente no oiga o no reciba la Escritura, la Palabra del
Señor, y sobre todo impedir nuestra adoración a Dios, porque recibir
la Palabra es nuestra adoración a Dios. Es cuando Dios nos habla,
es cuando Dios nos guía, es cuando Dios nos explica lo que es su
plan y su voluntad. Y tú, como su hijo, quieres hacer
lo que es la voluntad de Dios. No es porque tú vienes a la iglesia
para agradar a Dios y que Él te conceda los deseos de tu corazón,
porque tú estás haciendo todo muy bien. No es un chantaje para
Dios. Es que tú sabes que el bien tuyo
es estar cerca de Dios. Y al final lo que Apocalipsis
nos enseña a nosotros es que estaremos con Dios. Ese es el
cielo. Voy a ver a Dios. Tú y yo vamos
a ver a Dios. Entonces quiero que recupere
un poquito el hilo porque como le digo hay muchas cosas que
trae el juicio de Dios. Yo solamente me dediqué a un
pedacito, a una uñita. y digo rasguñar porque oí, traté
de oír algunas de sus respuestas en subóicos, algunas de ellas
muy buenas, acertadas, en el sentido de que realmente en el
juicio final vamos a estar todos. O sea, el asunto muchas veces
en nuestra mente humana es tratar de ocuparnos en el
tiempo cómo y cuándo y dónde que estamos. Nos gusta la secuencia. Nos gusta el orden en ese aspecto
y no necesariamente así es para entender cómo Dios obra. Es entender
el orden y la secuencia en ellos. Dios ha establecido un día en
el cual juzgará al mundo con justicia por medio de Jesucristo,
a quien todo poder y juicio es dado por el Padre. En aquel día
no solamente los ángeles apostatas serán juzgados, sino que de igual
manera todas las personas que han vivido sobre la tierra se
presentarán ante el tribunal de Cristo para dar cuenta de
sus pensamientos, palabras y obras, y para recibir conforme a lo
que hayan hecho mientras estaban en el cuerpo, sea bueno o malo. El propósito por el cual Dios
ha establecido este día es para la manifestación de la gloria
de su misericordia en la eterna salvación de los elegidos y la
de su justicia en la condenación de los reprobados que son malvados
y desobedientes. En aquel entonces los justos
entrarán en la vida eterna y recibirán aquella plenitud de gozo y reposo
que procede de la presencia del Señor, Pero los malvados que
no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio de Jesucristo serán
arrojados de la presencia de la gloria del Señor y de la gloria
de su poder al tormento eterno y serán castigados con perdición
eterna. Y esta última parte puede ser
triste o dolorosa y mucha gente ha cuestionado a un Dios de amor
por esto. Pero otra vez, ¿Por qué llegamos
a la conclusión de que todos estaremos en el juicio final
y cuál es uno de los errores comunes? El error común es que
piensan que en el juicio final allí se decide dónde va tu destino
y ese es el primer error que realmente hemos querido tumbar
o que no es. Pero ciertamente estamos todos,
porque alguien estaba diciendo, pero ahí está el libro de la
vida, El impío es juzgado por lo que están en los otros libros,
pero es para manifestar la justicia de Dios. Creo que me están siguiendo
muy bien en un tema que es difícil. O sea, si tú estás escrito en
el libro de la vida del Cordero, los otros libros no importan,
porque la obra que te salva es la obra de Cristo. Estaremos
en el cielo no porque lo merezcamos, sino por la obra que Cristo hizo
por nosotros, el Cordero inmolado. ¿Recuerdan cuando ves tras ver
le digo, vean Apocalipsis 1, 1 en adelante y siempre es el
Cordero inmolado? Es la obra de Cristo que nos
ha hecho justos. Pero para mostrar la justicia
de Dios, de que nadie en el infierno es castigado injustamente porque
a la gente le encanta mencionar la palabra no es justo y cuestionan
a ellos. Dios te mostrará por lo que está
escrito en los libros que tu condenación es merecida. Estaremos
en el cielo sin merecerlo por la obra que Cristo hizo, pero
en el infierno la gente merece estar ahí. Es su justa retribución,
sin excusa. No hay manera en que puedas ponerle
un pretexto a Dios. Tus obras mismas testificarán
en contra tuya. También algo que puede ayudarle
es que cuando hablamos del juicio final siempre tenemos la idea
de un juicio terrenal. Siempre tenemos la idea de un
juez, de un defensor, de un fiscal y entonces se va a dictar sentencia. No, la sentencia está cerrada. el que se aguarde para ejecutar
la sentencia sobre el diablo, sobre sus demonios y también
sobre los no creyentes, entonces es indudable que con esta lectura
se dice lo siguiente, o sea, aquí habla de aquellos que recibirán,
los malvados, que no conocen a Dios ni obedecen al Evangelio
de Jesucristo. Esta oportunidad es cuando está
en vida, porque ahora en el juicio final ya no tienen oportunidad,
¿qué obras van a hacer? ya su sentencia está hecha, estas
cosas van a suceder en breve, no selles el libro cuando tú
lees porque estas cosas van a ocurrir, entonces en el juicio final Ciertamente
estaremos los creyentes, no hay separación, no hay división en
cuanto porque no es una interpretación ni premilinarista, no es una
interpretación tampoco ni preliminarista, ni dispensacional, ni preira,
sino ciertamente es una interpretación que hemos hablado nosotros de
amilenialismo y por lo tanto ¿qué es lo que nosotros tenemos
que ver y avanzar ahora en Apocalipsis para que ustedes lo lean? Yo
les he mencionado de Guillermo Hendrickson o William Hendrickson,
Anthony Okima. Anthony Okima era un teólogo
holandés que emigró a los Estados Unidos en 1923 y que en 1923
vino acá a estudiar, a trabajar y fue un buen teólogo, bueno
ya está con el señor y él tiene una... hizo varios escritos,
uno es la Biblia y el futuro William Hendrickson lo que hizo
fue escribió el libro Más que vencedores y Más que Vencedores
es el título de su comentario a Apocalipsis, y en ese comentario
a Apocalipsis, que es muy sugestivo el título que le pone Más que
Vencedores, entonces la interpretación amilenial tiene varios expositores
que están a favor de esta interpretación de Apocalipsis amilenial y lo
que ponen como un tema es que es un paralelismo progresivo
O sea, son paralelos que muchas veces parecieran que regresan,
que retornan, que van, que vienen, y entonces nos presentan este
bosquejo que usted puede seguirlo y volver a leer Apocalipsis y
poder darle un mejor conocimiento y entendimiento de las cosas
de Dios en el libro de Apocalipsis. Ahora, si usted vuelve a oír
todos los mensajes en alguna forma, en alguna otra manera,
entonces va a poder entender o comprender mejor. Como la Biblia
es, igual es Apocalipsis. Mientras más tiempo lo lee, mientras
más tiempo pasa, yo creo que una de las grandes ventajas que
tenemos es el tiempo que nosotros vivimos. Tiempo de plagas, tiempo
de pestes, tiempo de perversión, donde la apostasía vemos que
ha crecido como nunca antes, en mis cortos años de vida. uno
mira la degeneración espiritual que ha habido en este planeta,
la degeneración espiritual aún en este propio país y sobre todo
la degeneración espiritual en que muchos creyentes que pensábamos
que tenían que tener doctrinas como, no porque tengamos que
seguir lo antiguo porque es antiguo es bueno, es porque ellos maduraron
en esa fe, ellos recibieron aquella fe. y por lo tanto esa fe la
que nos han transmitido a nosotros. No tenemos que descubrir nada
nuevo en la fe y no es que tenemos que adaptar nuestra fe a las
circunstancias que hoy en día estamos viviendo porque como
les mencioné en este siglo XVII sus circunstancias eran peores,
eran de prisión, eran de que tenías que pagar algo que no
podías pagar porque eran sumamente pobres. y esa deuda quedaba aún
para la familia y aún para los hijos. Entonces, vivimos en un
tiempo un poquito mejor, civilizado, pero las condiciones de asfixiarnos,
de ahogarnos o de decirnos, no dejamos de ver las artimañas,
ya saben ustedes de quién. Sus tretas son las mismas, sus
maquinaciones son las mismas, pero variadas, simplemente para
que el pueblo de Dios no sea fiel a Dios o quebrante la Escritura. Entonces también ponen siete
puntos y tratamos de ponerlo porque es algo que surge en Apocalipsis. O sea que el judeo cristiano,
como era el apóstol Juan, sabe que el número siete tenía el
sentido de plenitud desde que leía Génesis. En seis días creó
Dios los cielos y la tierra y el séptimo día descansó. Es la obra
perfecta de Dios, la obra de plenitud que viene de Dios. El 6 es algo que es incompleto. No es de Dios. Por eso 666 la
gente puede ir, es una marca especial. No, es lo que proviene
del hombre. Es como la construcción de la
Torre de Babel en que los 666 se formaron, se juntaron para
poder solucionar los problemas de esta tierra y de este mundo.
Así que esto lo hemos visto en el número uno, Cristo es en medio
de los siete candeleros de oro, y es lo que también ponemos de
que si Cristo está en medio de las iglesias, ¿cómo es que el
mensaje, el resto, no es para la iglesia? El plan es perfecto
para la iglesia. La iglesia es el plan perfecto
de Dios. Entonces, el segundo punto nos
habla el libro con los siete sellos, capítulo 4 al 7. ¿Y quién
es el único de abrir los sellos? Recuerden, Sella este libro porque
para muchos días, le dice el ángel a Daniel. Pero acá varias
veces se repite, no selle ese libro. Porque el cordero que
fue inmolado, él es el que abre los sellos, él es el que devela
todo el plan de salvación para Dios. No es difícil de entender
para el cristiano. para el creyente, para el incrédulo
se hace un mundo si existirá Dios, si no existirá, si cómo
vino la materia, se hacen una serie de preguntas, pero Dios
es y no hay manera de refutar que
Dios es y que Dios en su gran amor y misericordia nos ha creado
y no hay manera de dudar o de invalidar la creación de Dios
Puedes poner todos los textos que haya de biología, de negación,
de evolución, de darwinianismo, ¡todo lo puedes poner! Pero Dios
es el creador de todas las cosas visibles e invisibles. No hay manera de refutar aquello
en ese aspecto. ¿Y quién es el único digno de
abrir estos sellos y de traer los juicios sobre la tierra por
la incredulidad de este mundo? Las siete trompetas del juicio,
si no es más que nuestro Salvador Jesucristo. Y vuelven el paralelismo
otra vez a la mujer y el hijo varón perseguidos por el dragón
y sus ayudantes, la bestia y la gran ramera. O sea, todo lo que
hay en este mundo, todo lo que hay en este cosmos, que a lo
mejor tú alabas, tú aprecias y quieres tener lo mejor de los
dos mundos, no es así. O eres de Dios o no eres de Dios.
Las siete copas de la ira de Dios que Él derrama sobre la
tierra, 15 al 16, la caída de la gran ramera y de las bestias, No lo puedes tomar todo esto
literal, es imposible tomar el apocalipsis literalmente a menos
que aquellas cosas que sean histórica y que clara y definitivamente
son relevantes, como el cordero, como el molado. El león de la
tribu de Judán. O sea, las metáforas que emplean
son metáforas reales en el sentido de que Cristo es el león de la
tribu de Judán y de que Cristo es el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. Y por último, tenemos el juicio
sobre el dragón, Satanás, y después el cielo nuevo y la tierra nueva
con la nueva Jerusalén. Por lo tanto, todas estas explicaciones
se le llama un paralelismo progresivo y cuando tú lees el Apocalipsis,
lo que estamos viendo, lo que hemos hecho es citar la parte
de en medio, hemos explicado muy bien capítulo 1 al 3 de las
7 iglesias y luego hemos tomado capítulo 20 y ahora vamos a hablar
del 21. Así que esto es lo que encontramos
nosotros en Apocalipsis. Entonces 20, 21 y 22 forman la
última parte del libro de la Revelación o el libro de Apocalipsis,
que es lo que aguarda entonces al creyente después del juicio
final. Es verdad que estaremos ante el trono, el gran trono,
no para decidir nuestra salvación, es para juzgar cómo hemos vivido
nuestra vida cristiana. Quizás cada uno dará a Dios cuenta
de sí, tú no vas a dar cuenta a Dios por el pecado de otro,
ni de tus hijos, ni de otra gente. Tú vas a dar a Dios cuenta de
ti, lo cual hace a Dios que sea sin acepción de personas, de
lo que tú hablaste, de lo que tú dijiste, de lo que tú hiciste,
de lo que tú pensabas que a lo mejor nadie estaría ahí o nadie
lo sabría. En el gran juicio del tribunal
blanco, del trono blanco de Dios, Cada uno de nosotros comparecerá
ante el tribunal de Cristo, porque justamente el Señor ha dado ese
juicio a Cristo. Y no solamente lo menciona 2
Corintios 5.10, Romanos 14.10, sino que también 1 Corintios
capítulo 13, el apóstol Pablo, en el versículo 12 al 15, dice,
hablando del ejercicio de nuestros dones, ahora bien, Si sobre el
fundamento, o sea, el fundamento que es Cristo, la Iglesia, alguno
edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja,
la obra de cada uno se hará evidente, porque el día la dará a conocer,
pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad
de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguno
que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra
de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida. Sin embargo,
él será salvo, aunque así como por fuego. Y es interesante porque
las características que presenta el apóstol Juan de la Nueva Jerusalén
es de piedras preciosas. O sea que en el fundamento que
tú y yo edificamos, hojarazca, heno, paja, madera, o piedras
preciosas. Simplemente está revelando las
cosas que hemos hecho para Dios con el cristianismo que Él nos
ha revelado, el cristianismo que Él nos ha mostrado. Por lo
tanto, después de toda esta consumación, recuerda, no le pongas tiempo
porque el cielo y la tierra nuevo ya no son más. Entonces, ¿qué
es lo que le aguarda al creyente después de esta consumación final
del juicio de Dios? El cielo nuevo, tierra nueva
donde mora la justicia. es cielo nuevo, hay una tierra
nueva, otra vez estamos arañando la superficie, porque Kainos
es diferente de Neo, y claro Neo por ejemplo cuando uno habla
neonato es un nuevo nacido, un nacido de nuevo, en el creyente
nosotros hemos hecho nueva criatura, Rápidamente lo que le digo es
que hay algunas cosas que van a continuar en el Nuevo Cielo
y la Nueva Tierra y hay algunas cosas que se descontinúan. Así
que este Cielo Nuevo y esta Tierra Nueva es donde mora la justicia
como el apóstol Pedro lo especifica. No hay nada injusto en este Nuevo
Cielo y en esta Nueva Tierra. Por eso las otras interpretaciones
ponen el milenio como ellos lo ponen exactamente, y ocurren
muchas cosas antes de que esto ocurra. Porque si no, ¿cómo es
que en el Cielo Nuevo y en la Tierra Nueva todavía vemos la
rebelión, el día del juicio final, vemos el día del Señor posteriormente,
y tú y yo ya hemos sido glorificados, redimidos? No encaja. Hay muchas
preguntas que surgen con otras interpretaciones. Pero una vez
que el creyente ha pasado por esta conflagración, este clímax
entre el bien y el mal, donde el mal está agobiando al pueblo
de Dios, nos rodean la Santa Ciudad, o sea, el pueblo de Dios
somos nosotros, es indiscutible, no hay nadie que pueda negar
que Apocalipsis 21 está refiriéndose a la Iglesia, es la novia que
está ataviada, que está esperando a Cristo, lo que acabamos de
leer. O sea, ¿quién es la Nueva Jerusalén
si no es la Iglesia? El pueblo total, o como habla
Pablo, el Israel de Dios, o sea, tanto los creyentes del Antiguo
Testamento como del Nuevo Testamento. O sea, Juan lo que hace el apóstol
es unir todo el plan de Dios, como debe ser, no dividir, no
separar. Es la gran realización de lo
que siempre ha sido el plan de Dios. La Santa Ciudad, la Nueva
Jerusalén, es un título tomado de lo que significaba esta ciudad
para el pueblo del Antiguo Testamento. Y que David, o sea el rey David,
la convirtió en capital de su reino. El centro supremo de la
espiritualidad israelita se hallaba en Sion. Así que todas las veces
que nosotros leemos en el Antiguo Testamento y vemos la palabra
Jerusalén, Sion, el Sion de Dios representaba el centro de adoración,
lo que Dios había hecho en cuanto a su plan con este pueblo peterotestamentario,
pero que no cumplieron porque la meta de Dios era hacerlo completo,
total, para todo el mundo, no para un gentilicio, no para una
sola nación, Y nota cómo Juan está hablando para toda nación,
para todo linaje, para toda tribu, para toda lengua. ¿Qué te quiere
decir eso en la boca de un judío? Porque indudablemente que aunque
Juan, el apóstol, estoy hablando, y de su vida anterior como pescador,
y aún más de Galilea, que los judíos de Jerusalén menospreciaban
a los galeos. Esos problemas que ocurren cuando
eres provinciano y no eres de la capital. Entonces los fariseos
escriban que vivían en Jerusalén, muy cerca de Jerusalén. Ellos
no tenían buena opinión de los galileos. Y qué coincidencia
que el señor Jesús, que aunque nació en Belén, se crió en Nazaret,
creció en Caná y su ministerio primordial fue en Capernaum.
Todas las ciudades en la región de Galileo. Este galileo no sabemos
quién es. ¿Recuerdan la ilustración de
cuando Herodes mezcló la sangre de ciertos galileos con los sacrificios
de animales o de los gentiles y fue una abominación para ellos? Porque tenían eso, decían, a
los galileos les pasa esto porque son gente despreciable, no gozan
del favor de Dios. Y Jesús les responde, antes si
no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. porque para Dios
no hay acepción de persona en el hecho en que, por cuanto todos
pecaron, todos estamos destituidos de la gloria de Dios. Así convenientemente
y simbólicamente, la descripción de la Santa Ciudad se basa en
la Jerusalén terrenal, para que podamos comprender lo que de
otra manera no se podría entender. Entonces, cuando Juan habla de
la Nueva Jerusalén, era las veces que Juan estaba en Jerusalén.
Y cuando hacemos un estudio un poco biográfico de los lugares
en que el apóstol Juan ha estado, nos damos cuenta que él, como
judío, practicante, digamos, antes de ser llamado a ser pescador
de hombres, él tenía un buen conocimiento de todo el ritual.
Él tenía un conocimiento de todo lo que era el Antiguo Testamento.
El exilio babilónico que jugó un papel importante en el cambio
y la transición de la espiritualidad y la religiosidad del pueblo
de Israel antes que venga el Señor Jesucristo, fue un papel
importantísimo, porque ellos iban a la sinagoga. La sinagoga
se crea o surge durante el éxito pabilónico. ¿Por qué? Porque
Jerusalén había sido arrasada. O sea, para ellos cada vez que
Jerusalén era conquistada, y sobre todo que el templo no sea respetado,
era una tragedia. Pero era una tragedia porque
lo tomaban de Salomón, de la oración de Salomón. En cuanto
él inauguró aquel templo fastuoso, un templo que en su gloria nunca
se había escrito ni comparado como antes, que aún la reina
de Sabá vino, vino con sus dones, vino con sus ofrendas, vino con
todo aquello para ver la sabiduría, oír de la sabiduría de Salomón
y aún se quedaron cortos. Aún se asombró de todo aquello
porque Salomón es la época de oro que nunca más vuelve en Israel.
Entonces, la destrucción del templo quería decir muchas cosas. El asedio de Jerusalén quería
decir muchas cosas. espiritualmente hablando, que
aunque es verdad que Dios lo levantó como un símbolo y como
una metáfora, no quedaría ni perduraría para siempre, porque
oigan la voz de Jesucristo, no quedará de este templo piedra
sobre piedra, lo cual ocurre en el día de hoy. La ciudad de
Jerusalén fue arrasada, pero para el apóstol Juan, cuando
ellos iban a Jerusalén, era el centro de adoración. y Juan a
la mujer samaritana que tenía su propio templo y su propia
iglesia en el monte Jericín porque allí hubo una realidad espiritual
de que se leyeran las bendiciones y entonces los samaritanos levantaron
su templo. Este templo no es diferente,
el de Jerusalén. ¿Quién te dice a ti que hay que
ir a adorar a Dios en algún lugar? ¿Tú crees que eso es nuevo? Eso
es tan antiguo como la humanidad cuando aprendió a hablar. Son
pretextos de incredulidad. Y el Señor Jesús le dice, créeme
que la hora viene cuando ni en este templo ni en Jerusalén adorarán
al Padre. Porque lo que el Padre busque
es verdaderos adoradores en espíritu y en verdad. ¿Qué te quiere decir
eso? Que aún el Señor Jesús le dio
la razón en el hecho. No, no se trata de un lugar.
¿Quién es el centro de adoración sino Dios? Él lo levantó como
un testimonio. No te extrañe que en la Nueva
Jerusalén no hay templo. El plan de Dios es perfecto,
es conveniente. Por lo tanto, cuando Él está
hablando y describiendo la Nueva Jerusalén, está describiéndolo
a base de lo que la Jerusalén antigua simbolizaba y significaba
para nosotros. Hay dos cosas antes de pasar
al próximo esquema. que espero no dudar. Yo aún recuerdo
a mi profesor de Apocalipsis, que está vivo. Y para mí, siendo
joven y estando imbuido de las cosas de Dios, quería saber más.
Para mí era algo difícil pensar que esto es literal. O sea, que
en verdad es una ciudad que desciende. Porque cuando lees el texto,
está hablando de los creyentes. Está hablando de que vi la Santa
Ciudad, la Nueva Jerusalén, descender del Cielo de Dios, dispuesta
como una esposa ataviada para su marido. Y es más, cuando tú
sigues leyendo, dice en el capítulo, en el versículo 27, los que entran
son los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero. Y tú sabes quiénes son los que
están inscritos en el libro de la vida del Cordero. ¿Y quiénes
no? Entonces el Señor ha preparado
esta ciudad para nosotros. Nosotros somos la ciudad. Somos los ciudadanos que mientras
estamos aquí somos peregrinos y extranjeros, porque este mundo
no es Nueva York. Por eso todo esfuerzo de un cristiano
por tratar de mejorar la sociedad o tratar de tener su bizcocho
y comérselo como dicen algunos. No puedes. Hay gente que quiere
tener lo mejor de los dos mundos. Quieren vivir como el diablo
y morir como creyente y obtener la bendición de Dios. Nada inmundo entrará ahí. El Señor claramente lo declara.
y otra vez estoy arañando porque me falta mucho de explicar en
cuanto a esto. La segunda cosa que quiero decirle
es que en nuestra mente finita cuando el apóstol Juan pone esto
para nosotros los creyentes, todavía es incomprensible. Hay
dos cosas que un teólogo llamado Ram, con doble M, R-A-M-M, Bertrand,
él dijo y José Grau lo cita y uno lo puede mirar, Es el hecho de
que hay dos cosas que tú y yo no podemos comprender. ¿Cómo
era la vida de Adán y Eva antes de la caída? Se ha puesto a pensar
usted. ¿Cuánto tiempo pasó entre la
creación y la caída? ¿Cómo era esa vida en la que
Dios venía y moraba con ellos? Y Apocalipsis me enseña, sí,
que Dios viene otra vez, pero no es la reconstrucción de ese
paraíso. porque adventistas, testigos
de Jehová, tienen ideas de su escatología. Por ejemplo, la
definición de escatología para el diccionario de la Real Academia
es de la vida de ultratumba, y suena muy feo. No, la escatología la estamos
viviendo nosotros, que somos seres vivos, espiritualmente
hablando. Porque las cosas que están ocurriendo son apocalípticas,
se dice. Algunos lo mencionan, a lo mejor
sin saber el significado de esto. Pero es porque son cosas del
tiempo del fin. Tú y yo estamos en el fin. Todo lo que estamos
viendo es porque es el fin del fin. Si pudiéramos hablarlo y
decirlo así, ya estamos a proceso. Solamente falta el juicio final
que diga The End. El final. Tú ves, y el Señor
nos manda a nosotros, nos dice esto es lo que hay para ti. Y
la segunda cosa difícil de entender es lo que Juan escribe aquí.
Como tú y yo que estamos todavía en este cuerpo y en esta mente,
podemos ver la vida en el futuro, nuestra vida con Dios, ya con
un cuerpo nuevo, glorificado. No hay manera de entenderlo.
Y quizás vale la pena mencionar estos dos puntos. tanto la vida
de Adán y Eva antes de la caída, como nuestra vida en el Cielo
Nuevo y la Tierra Nueva. No es que nada de esto sirve,
es una purificación, una limpieza, así como cuando Dios te dice,
has creído en mí, eres una nueva criatura, pero todavía somos
nosotros. En el cielo, cuando tengamos
el cuerpo glorificado, seremos nosotros, pero ya no en este
cuerpo, ya no en esta cara. no con algo que a lo mejor puede
ser que a las niñas o a las chicas les disguste, es el cuerpo glorificado
como Cristo Jesús. Por lo tanto, ¿qué es lo que
hace el apóstol Juan? Describe la Nueva Jerusalén como
una ciudad oriental, de lo que él sabía, de lo que él conocía,
llena de edificios que brillan como perlas. Porque la perla,
aunque está en el mar y surge por la arena, a lo mejor que
le entra a la ostra, cuando sale y brilla, ¡brilla! Su nácar es
precioso. Sabemos que es una joya preciosa.
Pero al mismo tiempo las piedras preciosas surgen porque pasan
por algún tipo de fricción, de presión, de dolor. Bueno, no
vamos a desviarlo en cuanto a eso. Pero la ciudad se caracteriza
por lo que tiene y por lo que carece. Pero hay algo que es
claro y manifiesto, es la presencia de Dios. Y quizás este es el
mayor o el punto principal de lo que queremos decir en esta
mañana. La Iglesia es columna y baluarte de la verdad. La piedra
de toque es la verdad de Dios. Y sin el fundamento de la verdad,
el muro se vendría abajo de la ciudad. Entonces, la ciudad se
ha construido a base de la verdad de Dios. Es Dios otra vez que
aparece como el gran arquitecto y el gran constructor de nuestra
vida y de nuestra salvación. Por lo tanto, el capítulo 21,
el versículo 3 dice, Y oí una gran voz del cielo que decía,
He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará
con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos
como su Dios. Y cuando tú ves toda la lucha
que hay en el Antiguo Testamento, por ejemplo, me viene Astaroth,
me viene Quemos, me viene Daón de los Filisteos. Ellos defendían
sus dioses. Pero ellos entendían que cuando
peleaban con Israel, con Jehová, Dios de los ejércitos, era el
Dios por excelencia. No hay Dios, no hay otro Dios.
Sólo hay un Dios. La naturaleza misma de Dios hace
que haya un solo Dios. Por lo tanto, cuando la gente
habla de un cielo etéreo, no sabe lo que está hablando, es
la idea de los gnósticos todavía. O de que tú puedes llegar a ser
como Dios, o que en algún lugar de este infinito, casi infinito
universo para algunos, tú estarás allí como tu Dios y reinarás,
no es el propósito de la creación. Para mí es estar con Dios, es
que Dios muera con nosotros. Tú ves la unidad de la Escritura
y de la Palabra de Dios a través de los siglos y de los milenios,
en que el apóstol Juan también otra vez lo que enseña y dice,
no, es que Dios estará con nosotros. El versículo 11 igual, teniendo
la gloria de Dios y su fulgor era semejante al de una piedra
preciosísima como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. ¿Por
qué? Porque era la presencia del cielo.
Era Dios mismo que venía a esta gran ciudad. O sea, estaba hablando
de la conjunción del cielo y la tierra. Hoy el cielo y la tierra
están separados. No podemos ver a Dios como hoy
día a lo mejor estamos viviendo y sentir su presencia en nosotros. Es que en aquel momento, cuando
todo esto acabe, tú y yo moraremos con Dios. Dios morará con nosotros. como Dios que descendía y moraba
con Adán y Eva antes de la caída y cuando sabía que había pecado
le dice ¿dónde estás tú? y ellos se escondieron de la
presencia de Dios. Y todos estos siglos, todos estos
milenios en cuanto a lo que concierne a la humanidad se esconde de
Dios. Es más, pone otro dios como para
no tener que darle cuenta a ese dios vivo y verdadero. Y piensa
y le asigna, porque ese es el poder del ídolo, que ese tiene
poder también para salvar. Uh, que ese es otro dios que
te puede salvar. Y que hay muchos dioses en la
humanidad, pero jamás se ponen a pensar que esto es la obra
de dios de principio a fin, y que hay un dios que realmente ha
hecho el cielo y la tierra, y que algún día le tendremos que dar
cuenta. y el creyente su recompensa no es la corona de vida no es
nada de estas cosas que muchas veces la gente lo inventa o lo
pone que puede ser verdad es ver a Dios es vivir con Dios es estar con
Dios y hacer su consumada voluntad
Porque cuando ves la caída, Dan y Eva hicieron su voluntad. Y
lo que ves en esta ciudad es que todo el mundo está dispuesto
a hacer la voluntad de Dios. Cuando el creyente es débil y
cae en nosotros mismos es porque queremos hacer nuestra voluntad.
La presencia de Dios es clara, es manifiesta. Y cuando tú lees
la escritura, cuando a Moisés Dios le dice, te voy a mandar
un ángel, Moisés dice, Yo no transo con ese negocio. Eres
tú. Cuando David, que se dice que
era un hombre, a pesar de todos sus pecados y sus errores, detrás
del corazón de Dios, ¿sabes por qué? Porque Dios lo amaba, porque
él decidía siempre por Dios. Yo quiero a Dios. No me des ninguna
otra cosa. Es Cristo. Háblame de Cristo. En el trono quien está es Dios,
es Cristo. No me hables de cualquier otra
cosa. No me hables de mi superación personal. No me hables de cómo
resolver mis problemas de matrimonio. No me hables de los problemas
que tengo a lo mejor criando a mis hijos y adolescentes que
pueden ser muy reales. No me hables de la pérdida de
trabajo que a lo mejor no tengo para comer hoy pero que vas a
solucionar porque has vivido hasta ahora. No solo de pan vivirá
el hombre. Háblame de Dios. Dios es lo primero
en nuestra vida. Y si no lo ponemos a Él primero
es porque no somos de Dios. Y Jesús mismo se lo presenta
al joven rico, se lo presenta a la gente de su tiempo. ¿Cómo
resumes tú los mandamientos? Amarás al Señor, tu Dios. Ese es el principal mandamiento,
con toda tu mente, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas.
Ese es el principal mandamiento. Y luego a tu prójimo como a ti
mismo. Pero la gente quiere poner que el amor al prójimo es primero
y que eso que tú haces es mejor que tu adoración a Dios o la
manera como recibes la palabra del Señor. Estudios es la relación
que tú tengas con Dios. Mi esfuerzo es para que tú, tú,
tengas tu relación personal, individual con Dios, que tu fe
sea manifiesta, que es en Dios, el Dios vivo y verdadero a quien
le vas a dar cuenta. Por lo tanto, recuerda que vamos
a ver el rostro de Dios y que nada impuro ni abominable estará
ante su presencia, ni todo aquel que habla y dice mentira, sino
los que están inscritos en la vida del Cordero. O sea, el paralelismo
progresivo, él vuelve otra vez. Recuerda, porque si ya pasó el
juicio final, ¿por qué vuelve a insistir? ¿Quiénes entrarán? ¿Cómo está establecida? ¿De qué
nuevamente insiste en los principios de verdad? ¿Quiénes son los que
van a entrar ahí? Y luego habla de que esta ciudad
tiene 12 puertas, 21 o 12. Tenía un muro grande y alto con
12 puertas y en las puertas 12 ángeles y nombres inscritos que
son los de las 12 tribus de los hijos de Israel. Y también tiene 12 cimientos. 21.14
nos dice este versículo. ¿Qué nos quiere decir Juan esto? No tenemos que traer recuerdos
e interpretaciones fuera de la Biblia, sino cuando Juan, él
como apóstol del Señor Jesucristo, él entiende que el fundamento
de todo es Cristo. Cuando el apóstol Pablo, no Juan,
dice que la Iglesia está fundamentada, de acuerdo a Efesios 2.20, sobre
los profetas y apóstoles, que claramente da a entender que
las puertas, por supuesto esto es metafórico, ¿no? Pero las
ciudades antiguas, ¿se acuerdan que no tenían puertas? Cuando
vivía en Puerto Rico tenía que ir a la puerta de San Juan. En
Lima había una puerta pero que ya nadie sabe dónde está. Tú
vas a muchas de las ciudades en Colombia, Cartagena, o ves
los morros que hay, velaban la entrada a la ciudad. La ciudad
tenía muros antiguos. ¿Cuál era la base? ¿Cuál era
la forma? Era por los pillos, los piratas. Juan está poniendo eso porque
en Jerusalén habían hecho murallas alrededor. por eso los sitios
antiguos habían puertas, las puertas se tenían que cerrar
a ciertas horas y no eran puertas grandes, eran puertas muy pequeñas.
donde los camellos con dificultad pasaban. Es más, había una puerta
que se le llamaba la aguja, y por eso Jesús usó más fácil pasar
un camello por el ojo de una aguja. Y claro, tú y yo, inteligentes,
industrializados, pensamos en el ojo de la aguja que era la
abuelita Cocía, porque las mujeres modernas no saben lo que es una
aguja. ¿Por qué se ríen? Bueno, o te
acuerdas cuando tu abuelita te decía, mira ensártame que tú
ves mejor. Yo me acuerdo cuántas veces no ensartaba yo el hilo
para mi abuelo. Hoy hasta se pegan. Hay que hacerle
ruedo, lavasta, algo, eh, compra un tape, paga un sticker, no
hay que coser nada. Pero tú ves la manera en las
figuras que utilizamos simbólicas, metafóricas, las cosas de la
realidad para explicarnos. Las ciudades antiguas tenían
puertas. Jerusalén tenía una puerta que nadie abría ni entraba
ni salía por ella porque por ahí iba a entrar y salir el Mesías. Y Jesús en su entrada triunfal
en Jerusalén. Cuando tú lees la Escritura y
no tienes que hacerle fuerza para nada, mira el templo y su
estructura, ¿sabes quién está ahí? ¿Quién está su imagen y
la foto de lo que era el templo? Y Juan lo pone muy bien. Dice
él, el que es Dios, que era con Dios, que era el verbo de Dios,
vino y habitó entre nosotros. Cuando aquí dice la Santa Ciudad
descender, el tabernáculo de Dios con nosotros es el final
de aquel principio de la habitación. La misma palabra. es para que
Dios pudiera habitar con nosotros. Primeramente el Cordero de Dios
tenía que ser inmolado para el fundamento de esta ciudad. Es un estudio de Jerusalén y
Jerusalén también es una fotocopia de la vida del Cordero, de todo
lo que él hizo y lo que él significó. Entonces no es de extrañar cuando
entendemos la mente de Juan. del apóstol, de decirnos que
esta Nueva Jerusalén no es más que la gran ciudad, que hebreos,
que romanos, que Pedro, que todos los apóstoles están diciéndonos,
es el precioso Señor Jesucristo. Y que el fundamento de la verdad,
de esta verdad, no es otro más que Cristo. Esos cimientos son
los apóstoles, pero no los apóstoles falsos de hoy. no de aquellos
que se llaman apóstoles, sino de ese apóstol como Juan que
estaba en la isla de Patmos. Si él hubiera considerado algo
en Jerusalén y hubiera dicho, hermanos, amados, tenemos que
esperar la reconstrucción de esta gran ciudad, tenemos que
esperar todas aquellas cosas que hablaron los profetas en
la antigüedad. ¡No! Lees la revelación de Apocalipsis
y dices, no, miren al Cordero, miren a aquel que es digno, miren
a aquel que está sentado en el trono, miren todo lo que los
profetas han dicho desde la antigüedad, se ha cumplido en Cristo, Cristo
es el salvador del mundo, Cristo es el salvador del universo.
Y no hay otra forma, no hay otra solución que lo que encontramos
aquí en esta nueva Jerusalén, en la cual todos los que están
inscritos en el Libro del Cordero entraremos. No es que tú y yo
tengamos un cuarto de oro, no es que tengamos room service,
no es que tengamos servicios y que vamos a ser atendidos como
pachá en un Nirvana. Veremos a Dios. mirarán al que traspasaron. Esa es nuestra confianza, esa
es nuestra fe. La próxima semana estaremos hablando
un poquito de lo que hay y lo que no hay en esta gran ciudad. Oremos. Señor, gracias te damos, porque
algún día nuestros ojos te contemplarán. Como dice aquel himno viejo,
veremos el rostro de aquel que quiso nuestras almas redimir,
donde tú mismo enjugarás toda lágrima de nuestros ojos, donde
no habrá más llanto, ni dolor, ni clamor, porque las primeras
cosas pasaron. Gracias te damos porque nuestros
nombres están inscritos en el libro de la vida del Cordero. Gracias porque algún día veremos
tu rostro. Y no de otro, sino el tuyo. Miraremos tus manos traspasadas,
tu corazón traspasado. Gracias, gracias Señor. Llama
al arrepentimiento a aquellos que debes llamar. Que anhelen ver tu rostro. Que
crean en Cristo, porque el que cree en Cristo, cree en aquel
que el Padre ha enviado. Esta es la obra de Dios, arrepentiros
y creer en el Evangelio. Gratice a toda la gloria y la
honra.
Marca #7 en Apocalipsis: Cielo nuevo, tierra nueva
Series Apocalipsis
-Después del juicio: cielo y tierra nueva, justicia, nueva Jerusalén.
-Presencia de Dios: 12 puertas, 12 cimientos.
| Sermon ID | 823202028531305 |
| Duration | 1:04:56 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 2 Peter 3:13; Revelation 21 |
| Language | Spanish |
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