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Dios quiere que quería y quiere
que nosotros estudiemos esto y obviamente ya sólo el título
que tiene en la mayoría de las Biblias que es la parola del
hijo pródigo. Yo estaba pensando en que en
medio de todas las circunstancias difíciles que nos pasa como iglesia,
Dios no ha dejado de guiarnos a través de su palabra. Y por
eso creo yo que también hay un ya de entrada en esta historia
muy conocida por nosotros, algo que Dios está haciendo. Y que
sigamos lo que esta parábola dice, porque aquí vamos a ver
Algunas cosas que van a servir aún de consejo para nosotros
como liderazgo para decir cómo debemos movernos en ciertas circunstancias,
cómo debemos movernos como iglesia con hermanos que tal vez dejan
la iglesia y se van, o con algunos que están acá, pero vamos a ver
con la actitud que están, cómo debemos como iglesia tratar estas
cosas. Entonces, creo yo, hermanos,
que es algo del Señor y el hecho de que podamos estudiar esto
y que también nos dé la gracia para poder hacer. Vamos a orar
y después vamos a comenzar. Señor, gracias por tu palabra,
por la declaración que hacemos de que es viva y eficaz. Y hoy queremos pedirte, Señor,
que nos ayudes a poner nuestra atención, a pensar aún en esta
historia tan conocida, Señor. y que, como en tantas parábolas,
hay una o dos enseñanzas, pero en esta podemos ver tantas enseñanzas,
Señor. y que realmente no perdamos de
vista el mensaje principal que tú tienes en esta enseñanza,
Señor, en esta historia. Ayúdanos como iglesia, Señor,
también a recordar que esta es nuestra historia la que vamos
a leer, Señor, porque todos nosotros hemos venido en esa condición
a tus pies. Gracias por tu palabra, bendice este tiempo, Señor, y
ayúdanos en el nombre de Jesús. Amén. Muy bien, Lucas 15, entonces,
vamos a comenzar. Lucas 15. Bueno, ahí yo no, bueno,
no es todo, pero yo he estado leyendo un poquito y escuchando
un libro del pastor Tim Keller que se llama El Dios Pródigo,
¿no? El Dios Pródigo. Entonces, ya
de antemano, yo creo que por siglos, por siglos, de hecho,
yo no sabía que la segunda parte de esta historia, muchas personas
o muchos eruditos pensaban que no debería estar en esa parte.
que es otra historia. Pero como vamos a ver a continuación,
eso no es así, sino que es parte de la misma historia. En muchas
Biblias más que todo en la Reina Valera, ¿sí? Y de las Américas,
déjenme ver, ni he visto eso en mi Biblia. No, en la Reina
Valera dice el título, la parábola del hijo pródigo, ¿no? Y todos
cuando van a comprar historias para niños y todo esto, quiero
la parábola del hijo pródigo, ¿no? Y siempre nos muestran esta
famosa historia de este hijo que que pidió la parte de su
heredad de su padre, se fue a un pueblo lejano, vivió perdidamente,
se dio cuenta que estaba mal, vuelve a su padre, le pide perdón.
Y esta es la historia que todos nosotros conocemos y es la historia
también que se vende cuando buscamos esto, ¿verdad? Personalmente
yo no he visto, aún en las historias de los niños, la parábola del
hijo pródigo completa. ¿no? Y por eso el título que
ustedes tienen ahí donde dice, el Dios pródigo y sus dos hijos
perdidos. El Dios pródigo y sus dos hijos
perdidos. Ahora, antes de eso, esta palabra
pródigo, esta palabra pródigo Creo que no sólo en el ámbito
religioso se conoce, sino aún en el secular. Algunas veces
hemos escuchado que Yo al menos he escuchado alguna
vez, ¿verdad? Cuando hablan, bueno, hablamos, se dice a veces
de, este mijo es la oveja negra de la familia o algo así, ¿verdad?
Pero a veces también dicen, este mijo es mi hijo pródigo, ¿no? Y ya todos entendemos esta frase.
Y una acepción en un diccionario cuando uno busca la palabra pródigo,
quiere decir que es la primera acepción normalmente que los
diccionarios dan, que es una persona que despilfarra o gasta
sin cuidado sus bienes, ¿sí? Una persona que despilfarra o
gasta sin cuidado sus bienes. Y obviamente en esta historia
vemos un hijo así, y por eso se le ha llamado, en la mayoría
de las Biblias, la parábola del hijo pródigo. Pero no es la única
acepción que el diccionario tiene para pródigo. Algo que hay que
ver Bueno, una cosa básica a veces en usar los diccionarios, al
menos cuando estás estudiando otro idioma, es que vas al diccionario
y la primera acepción es la que normalmente agarras, ¿verdad?
Y los chicos toman eso, a veces por flojera o por lo que sea
hacemos esto, pero la acepción que nosotros debemos tomar en
un diccionario depende del contexto en el que estamos leyendo. Y
en este caso hay otra acepción para la palabra pródigo que es
es otro adjetivo que quiere decir, el que da con generosidad lo
que tiene y lo pone al servicio de los demás. El que da con generosidad
lo que tiene y lo pone al servicio de los demás. Entonces, obviamente
esta segunda acepción es la que estoy tomando para el título,
el Dios pródigo y sus dos hijos perdidos. Y yo quiero hermanos
que en esta, y de hecho ya me adelanto a decir, Esos títulos
que en la Biblia tenemos no son inspirados. De hecho, algunas
personas cuando vienen a comprar Biblias, ya más, más personas,
quieren la versión 1909. ¿Por qué? Porque esa viene sin
títulos y no les gustan los títulos. Y de hecho, voy a decir, este
es uno de los títulos que han puesto en la Biblia que está
mal. Está mal, está mal llamar esta
historia, El Hijo Pródigo. Y vamos a ver por qué está mal,
¿sí? Está mal, pero como he dicho,
no, no, no traten de tachar, solo es el título, no es la Biblia,
es el título, es la separación que han hecho los editores, pero
estaba averiguando y es por años, casi más de 100 años que las
Biblias vienen con este título del Hijo Pródigo, ¿sí? Y eso está mal. Y hoy lo vamos
a ver. De hecho, este es un título El Dios pródigo y sus dos hijos
perdidos, pero puede haber varios títulos, pero el énfasis que
estoy poniendo en el título tiene que ver con el padre de esta
historia, que está obviamente representando a Dios en esta
historia, y los dos hijos lo vamos a ver a continuación. Entonces,
el Dios pródigo, ese Dios que va a dar con generosidad, ese
padre que con generosidad va a poner al servicio de los demás,
en este caso de sus dos hijos, todo su amor y toda su misericordia. Entonces, vamos a pensar en esto.
En la verdad principal que ustedes tienen ahí dice, hay dos maneras
de estar perdido, las cuales estos dos hijos representan.
Se puede estar perdido por medio de la inmoralidad y el rechazo
a la religión, el hijo menor, tanto como por la moralidad y
la religión, que es el hijo mayor. Pero en ambos casos el Padre
muestra su generosidad. Antes me gustaría leer para algunos
que a veces hemos leído tantas veces eso que es como enseñar
la oración del Padre nuestro. Uno dice, ¿qué puedo enseñar
de eso? Todos saben esta historia, todos sabemos muy bien esto.
Pero vamos a leer esta historia en su contexto, dónde empezó,
y por qué Jesús la contó. Vamos a Lucas 15 y vamos a leer
desde el verso 1. Ahí no empieza la parábola, pero
ahí empieza la razón principal por la que Jesús va a contar
estas parábolas que están ahí, ¿sí? Lucas 15, versículo 1 dice,
todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban
a Jesús a oírle. Y los fariseos y los escribas
murmuraban diciendo, Este recibe a los pecadores y come con ellos. Entonces, Él les refirió esta
parábola diciendo, ¿Qué hombre de vosotros si tiene cien ovejas
y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el
campo y va atrás la que está perdida hasta que la haya? Al
encontrarla, la pone sobre sus hombros gozoso. Y cuando llega
a la casa, reúne a los amigos y a los vecinos diciendo, alegraos
conmigo porque he hallado mi oveja que se había perdido. Os
digo que de la misma manera habrá más gozo en el cielo por un pecador
que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan arrepentimiento. Sigue diciendo. ¿O qué mujer,
si tiene diez monedas de plata y pierde una moneda, no enciende
una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla? Cuando
la encuentras, reúne a las amigas, vecinas, diciendo, alegraos conmigo
porque he hallado la moneda, he hallado la moneda que había
perdido. De la misma manera, os digo, que hay gozo en la presencia
de los ángeles, de Dios, por un pecador que se arrepiente.
Y ahí en ese contexto voy a empezar. En la versión Reina Valera dice
también les dijo este. Y ese también es como uniendo
la tercera cosa, el ejemplo que les va a decir. Y es lo que vamos
a estudiar, que es esta parábola. Pero hermanos, noten quién es
la audiencia, que es muy importante, a quiénes Jesús les está diciendo
y por qué razón les va a decir esta parábola. Y eso es importante
en verso 1 y 2. Y los pecadores se acercaban
a Jesús a oírles. En esta versión dice recaudadores
de impuestos, en la versión reina valera dice publicanos. ¿Y quiénes
eran estas personas que se estaban acercando a Jesús? Estos recaudadores
de impuestos eran gente despreciada, realmente despreciada en ese
tiempo, ya que ellos eran judíos que trabajaban para Roma y extorsionaban
a sus mismos compatriotas los judíos usando monedas paganas
y les cobraban impuestos más de lo necesario. Eran judíos
que trabajaban para romanos y cobraban impuestos a sus mismos compatriotas
judíos y los extorsionaba. A tal punto que ustedes recordarán
la historia de este pequeñito que hacía esto, que era jefe
de los recaudadores de impuestos, ¿quién era? Saqueo. ¿Recuerdan a Saqueo cuando Jesús
le dice, voy a ir a tu casa? ¿Qué le dice Saqueo? Le dice,
si he defraudado a alguien o algo he robado, le voy a devolver
cuatro veces más. Y Zaqueo dijo eso porque en casa
pueden ver en Éxodo capítulo 2, 22 verso 1, decía que el que
roba extorsionando debía devolver cuatro veces más. O sea, y noten
que el saqueo dice, si a alguno de ellos yo le he robado, a todos
les voy a devolver, diciendo, dando a entender que tenía tanta
plata que había extorsionado y estaba dispuesto a devolverla.
Entonces, estos eran los publicanos o los recaudadores de impuestos.
Eran personas despreciables. Despreciables, como dice el comentario. Y estas personas se estaban acercando
a Jesús. El otro grupo de personas que
se estaba acercando a Jesús era, dice, pecadores. Y esta palabra
muchas veces se utiliza como intercambiable para personas
de mal vivir. De hecho, muchas veces cuando
una mujer que era prostituta se acercaba a Jesús y los fariseos
decían, si supiera quién es la mujer pecadora que se está acercando
y lo usa como equivalente. Entonces, este tipo de personas,
y aquí es una palabra que voy a usar que es muy importante,
que tenían pecados abiertos. expuestos. Es decir, pecados
que por toda la comunidad eran conocidos. Se estaban acercando
a Jesús y Jesús los estaba recibiendo. En medio de eso, dice el versículo
dos, y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo, este recibe
a los pecadores y con ellos y come con ellos. Hace ratito leía un
poquito el pastor Eduardo acerca de Pedro y Cornelio y Pedro les
habla a los judíos y le dicen, ustedes saben que no es correcto
para un judío entrar a una casa de un gentil. Bueno, Jesús es
judío y no sólo está, sino está teniendo comunión con este tipo
de gentiles, con este tipo de gente y los fariseos se están
molestando porque Jesús está haciendo estas cosas. Este es
el contexto. Y dice después el verso 3, entonces Jesús les refirió
esta parábola. Y Jesús empieza en ese contexto
a contar la parábola. Y cuenta la primera parábola
de la oveja perdida, después de una moneda perdida, y ahora
va a contar la tercera parábola, que es la que vamos a estudiar.
Empecemos entonces con la tercera parábola, hermanos. dice el verso 11. También dijo,
un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo a su padre,
dame la parte de los bienes que me corresponde. Lo primero que
podemos ver en esto acerca de esta historia que está contándole
Jesús a esta audiencia de escribas y fariseos, Les dice un padre,
y ellos están muy atentos y conocen muy bien la ley, obviamente,
estos escribas y falseos, muy atentos a la historia que Jesús
les va a contar. Y les dice, un padre tenía dos
hijos, y el menor de ellos le dijo, dame la parte de los bienes
que me corresponde. Lo primero que vemos en esta
parábola es que este hijo menor se veía cansado de vivir en la
casa de su padre. Él quería su libertad, dice un
comentarista, en aquel tiempo los jóvenes tenían deseos ardientes
por ir a ciudades grandes como Roma para aprovechar de su libertinaje
allí. Y posiblemente esta es la situación
de este joven que le dice a su padre, quiero la parte que me
corresponde, quiero mi libertad, me he cansado de estar viviendo
en esta casa, quiero conocer el mundo. Pero para llevar a
cabo este plan había algo que este joven necesitaba y que era
dinero. Necesitaba dinero. Por eso hace
la petición que nosotros acabamos de leer. Y otra vez los escribas
y fariseos le están escuchando acerca de esta petición. En el mundo antiguo, cuando un
padre con dos hijos, como en esta historia, tenía una heredad,
la heredad se la repartía y se repartía de la siguiente manera,
en el caso de que hubieran sido como estos dos hijos. Se repartía
en tres partes la heredad, la posesión. Dos terceras partes,
serían para el mayor, para el primogénito. Y la tercera parte
sería para el hijo menor. Pero todo esto se hacía cuando
el padre moría. Entonces, lo que el hijo le está
diciendo acá al padre, dame la parte que me corresponde, básicamente
lo que está deseando es que su padre esté muerto. El hijo menor
quiere las cosas del padre, pero no quiere al padre. Entonces le hizo esa petición
y otra vez lo que tenemos que entender para entender esta enseñanza
del Señor es ponernos como en la audiencia original a la cual
Jesús le estaba contando, en este caso a los escribas y fariseos.
Y ustedes están, y están ellos escuchándole muy atentamente
a Jesús y les dice, el menor le pidió Entonces supongo que
los fariseos y escribas, mientras están escuchando esta historia,
esperarían que el padre de este hijo que le está haciendo esta
petición, que es una falta de respeto, responda de una manera
tal vez como una bofetada por haber hecho eso. Pero el versículo
dice, y les repartió sus bienes. Casi podemos ver las manos de
estos escribas y fariseos poniéndose en su cabeza y decir, ¿No conoce
las leyes? ¿No entiende este padre lo que
debía hacer? Les repartió los bienes. Algo interesante en esta
parte, en que en la Biblia de las Américas, cuando dice, les
repartió los bienes, dice una acepción al costadito, los que
tienen la Biblia de estudio dice, y les repartió los medios de
vida. y les repartió los medios de
vida. Era algo que yo no podía entender
hasta que me puse a pensar en el contexto y a estudiar y a
buscar comentarios. Y entonces era tan obvio en la
Biblia, pero no me había dado cuenta. Cuando dice les repartió
los medios de vida, Está diciendo que la riqueza de su padre era
su tierra. La reputación de su padre estaba
ligada a su tierra. En esos días, la identidad de
una persona estaba ligada a su tierra. Si tú perdías tu tierra,
tú estabas perdido. Y hay muchos textos, recordarán
ustedes en la Biblia, aún de difuntos, que para honrar su
nombre y darle una posesión de tierra, era de una manera como
podían mantener el nombre y la identidad de esa persona. Por
eso en la Biblia leemos tanto acerca de dar territorios, porque
una persona sin tierra no era nada. Entonces, en esos tiempos,
tener tierra era como estar vivo, ser alguien. Y ahora este hijo
le está pidiendo la parte de su heredad y es como le estaría
pidiendo que rompa con la reputación que este padre había ganado dentro
de la comunidad. Entonces, dice, y les repartió
sus bienes y les repartió los bienes. Y noten que, solo por
si acaso, dice, les repartió los bienes. Es decir, al hijo
mayor también les repartió y le dio dos porciones más que al
hijo menor porque él era el primogénito. Entonces, les repartió sus bienes.
Es decir, ahora aquí hay un poquito de debate Pero la idea, y dice
el verso tres de tal vez para entender mejor, dice, no muchos
días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a
una provincia apartada y ahí desperdició sus bienes viviendo
perdidamente. Ahora, la idea de esto es la
siguiente, ¿no? En ese tiempo, dice el verso 13, no muchos días
después, juntándolo todo, el padre no les había dado dinero,
no les había dado, sino le había dado posesiones. El debate está
en que si el padre fue el que vendió, porque para darle dinero,
para darle algo para que él se vaya, tenían que deshacerse de
una tercera parte del territorio para darle eso. Y el comentario
es en que no se sabe si el padre fue el que vendió y le dio, o
como el versículo 13 dice, que le dio la propiedad, y él dice,
no muchos días después, juntándolo todo, es decir, la propiedad
y puede ser animales o las cosas que este padre tenía, juntándolo
todo, es decir, que el hijo lo vendió. Pero sea como sea, casi
podemos imaginar un territorio en el cual tenía su padre, y
parece que era un padre rico, por lo que vamos a ver más adelante,
pero una parte se puso en venta. una parte de su tierra se puso
en venta. Y posiblemente, como dice el 13, no muchos días después,
juntándolo todo, el hijo menor se fue. La idea puede ser de
que fue el hijo el que lo vendió este terreno o esta heredad que
recibió. Y algo que aquí dice, no muchos
días después, la idea es que lo hizo rápido. Yo creo, hablábamos
un poquito ese día jueves, en este tiempo algunos de nosotros
hemos estado hablando de familias que están haciendo declaratorios
de herederos, están haciendo ventas, y una de las cosas que
he estado pensando es, qué pena es para un padre que ha construido
con todo su esfuerzo, hablábamos un poco, su casa o algo que ha
logrado, y ver que sus hijos quieran agarrar el terreno y
venderlo lo más antes posible. Creo que esa es una forma de
que un padre pueda morir con pena. Y aquí lo que está diciendo
es, no muchos días después, este joven agarró y lo vendió todo.
Y cuando dice no muchos días después, hablando de tiempo,
nosotros sabemos que cuando quieres vender algo rápido, seguro no
puedes venderlo en su precio. tienes que vender más barato
para venderlo rápido. Pero este hijo no tenía pensamientos
de si valía lo que valía. Lo único que él quería era su
dinero y salir de ese lugar. Dice, juntándolo todo, juntándolo
todo, se fue lejos a una provincia apartada. Y noten que ahí hay
dos palabras que se repiten de una manera intencional. Se fue
lejos a una provincia apartada. Lo mismo en dos palabras. Y la
idea de esto es que este hijo no tenía planes de volver. No
tenía planes de volver, ¿no? Y dice, juntándolo todo. Ese adverbio nos quiere decir
que no dejó algo por si acaso algo fallaba. Por si acaso, si
algo no salía bien, dejaré esto porque al volver esto todavía
voy a estar. Una vez, hablándome bien a la
mente con el hermano José, y los que van a poder leer parte de
su historia o los que han podido escuchar su historia, él me decía
que en algunos tiempos de su vida había tenido tal bonanza
trabajando en la política como militar, tenía tantas en Santa
Cruz posesiones, tenía gente trabajando por él, pero en ese
afán él contaba de que había empezado a vivir en la borrachera,
bebiendo. Dice que empezó a perderlo todo
y a deshacerse de todo. Dice que agarraba y lo vendía
y se deshacía de todo. Y él te va contando. Y siempre
cuenta y dice, no sé si ha sido la misericordia de Dios que cuando
ya estaba en la lona yendo a Alcohólicos Anónimos, él decía algo interesante. No me había acordado que había
una pequeña casita en Cochabamba que no la había vendido. Y es
este lugar en el que ahora yo estoy, pero en esa locura que
yo vivía. Pero este hijo, que se estaba
yendo de la casa de su padre, dice que lo juntó todo, es decir,
no se reservó nada y lo único que quería era irse lo más lejos
posible de la casa de su padre. Por eso las repeticiones de irse
lejos a una provincia apartada. Un poquito similar a lo que hizo
Jonás cuando Dios le dijo que vaya a Nínive, pero Jonás quería
irse, se fue a Tarsis y se fue lo más lejos posible de donde
Dios le había pedido que vaya. Así estaba siendo este hijo.
Y después nos dice, y ahí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y obviamente esta es la parte
de la palabra pródigo de la primera acepción que estudiábamos, que
es la idea de desperdiciar los bienes viviendo perdidamente.
Un comentarista dice que es la idea de que es como un sembrador
que agarra la semilla y empieza a botar a izquierda y a derecha,
a donde sea. Izquierda y a derecha. Y esa
es la idea de que este joven vivió de manera perdida. De hecho, cuando ya vamos a ver
en los versos más grandes, en el verso 30, una forma específica
para ver cuán perdidamente y bajamente estaba viviendo este joven, dice
el verso 30 que este joven había desperdiciado este dinero con
rameras. Eso es lo que dice en el versículo
30. Después dice, el versículo 14 dice, y cuando todo lo hubo
malgastado, vino un gran hambre en aquella provincia y comenzó
a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los
ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a una hacienda
para que apacientase cerdos y deseaba llenar su vientre de las algarrobas
que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y aquí empieza algo
interesante. Se había ido, había estado viviendo
perdidamente, y dice, cuando todo lo hubo malgastado, vino
un gran hambre. Y esto es interesante porque
lo primero que vimos hace rato, hace rato veíamos que este joven
se fue para no volver. Él no tenía ningún plan de volver.
Pero dice que cuando se le acabó lo que había llevado, en ese
momento exacto, vino un gran hambre en aquella provincia donde
él estaba. Y yo me ponía a pensar, si el
hambre hubiera venido antes, cuando él estaba con dinero,
no hubiera sido el mismo efecto. Tenía que venir exactamente en
el momento cuando se le acabó lo que tenía, vino un gran hambre. Como un comentarista dijo, este
hambre resultó ser una bendición enmascarada. ¿Por qué? Porque fue por esta situación
que va a empezar a reflexionar y las otras circunstancias más
que le van a pasar. Uno de los programas, Nancy DeMoss
en su programa siempre repite, todo aquello que me lleva a Cristo
es una bendición. Siempre repite eso. Todo aquello
que me lleva a Cristo es una bendición. Y si es una enfermedad
y esa enfermedad me está llevando más a Cristo, pues esa enfermedad
es una bendición. Este hambre resultó ser una bendición
enmascarada. No vino antes, no vino después,
vino en el momento preciso cuando se le acababa de gastar todo. Entonces, él cayó en cuenta de
que ya no tenía nada y entonces, dice, comenzó a faltarle Y fue
y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella ciudad, el cual le
envió a una hacienda para que apacentase cerdos. Nosotros hemos
leído algunas veces y hemos escuchado de que el judío consideraba a
los cerdos como animales inmundos. Pero este era el trabajo. Y Jesús,
otra vez, no olviden que está contándole esta historia a los
fariseos y a los escribas. Lo que está mostrando con este
trabajo que este hijo va a recibir es la degradación a la que este
hijo llegó. De hecho, en aquellos tiempos
los judíos tenían una frase en cuanto a esto. Decían que una
maldición caiga sobre un hombre que cuida a cerdos. Que una maldición
caiga sobre un hombre que cuida a cerdos. Dice este joven estaba
tan hambriento que tenía el deseo de comer las algarrobas que estaban
comiendo estos cerdos. Bueno, yo siempre pensaba que
cuando enseñaba nunca había tomado tiempo para pensar en eso de
las algarrobas, pero es de una planta que es algarrobo y son
como unas vegetales tipo vainas que se les daban a los cerdos
en ese tiempo. Entonces, normalmente aquí a los cerdos les dan cáscaras
de verduras y algo así. Pero el punto acá de que este
joven está de hambre, Y dice que tiene el deseón de comer
lo que los cerdos le daban. Y nadie le daba, dice. Yo siempre
estaba pensando que eran los cerdos que él se quería acercar
y quitarles y ni los cerdos le dejaban comer. Pero la idea no
es esa, sino la idea en el original es que las personas que estaban
despilfarrando con él o que él, a las cuales él le había invitado
y había compartido, en este momento de su necesidad se habían desentendido
de él. Y eso es lo que siempre pasa
en la vida. Siempre pasa. Las personas que están contigo
cuando estás bien, después ya no están ahí. Entonces nadie
le daba. Y algo que debemos pensar, hermanos,
es lo siguiente. Estas circunstancias fueron necesarias
para llevarlo al punto de volver en sí, que es el versículo que
va a venir. Es decir, Si estas circunstancias no le hubiesen
pasado a este joven, él nunca hubiese vuelto a su casa. Él
nunca se hubiera arrepentido. Pero Dios, que controla cada
cosa, usó de estas circunstancias a tal punto de la humillación,
la degradación de este joven, que llegó al punto de reflexionar
y pensar en lo que había hecho. Versículo 17 dice, Y volviendo
en sí, dijo, ¿Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen
abundancia de pan Y yo aquí perezco de hambre. Me levantaré e iré
a mi padre y le diré, Padre, he pecado contra el cielo y contra
ti. Ya no soy digno de ser llamado
tu hijo. Hazme como uno de tus jornaleros. Y levantándose vino a su padre. En medio de la miseria, comienza
a pensar en el hogar. en el lugar que había dejado.
Él comenzó a reflexionar en todo lo que le pasó desde que salió
de casa. Se dio cuenta cuán egoísta él
había sido, y con esta actitud egoísta que había dicho a su
padre en los versos 11 y 12, donde le dice, dame lo que me
corresponde, y ¿qué dice el versículo 17? Un cambio de actitud podemos
notar. Primero dice, dame lo que me corresponde y en el verso
18 en adelante le dice, hazme como uno de tus jornaleros. El
tono imperativo que tenía de su padre, de pedir, de demandar,
había cambiado por decir, hazme como uno de tus jornaleros. Él
recordó que en la casa de su padre, y los jornaleros eran
personas que eran contratados ni siquiera a tiempo completo,
sino por el día, y aún esas personas que eran contratadas por el día,
dice que tenían mejor alimento que lo que él estaba pasando.
Este joven, este joven hizo lo que resolvió hacer. Y otra cosa que podemos pensar
en esto, hermanos, en la historia que está contando el Señor. Se
nos dijo que este joven se fue lejos a una provincia apartada. Y si se fue lejos, para irse
lejos al principio tenía recursos para hacerlo. Tenía dinero. Pero ahora tenía que volver,
había resuelto volver, pero ahora está débil y ya no tiene recursos. Y ahora, ¿cómo vuelves de tan
lejos que te has ido? Porque mientras más lejos es
el camino, más opciones tienes para desistir y quedarte. Pero este joven dice que resolvió
volver a su padre y emprendió este largo viaje. Un comentarista
dice algo interesante acerca de esto. Dice, los sentimientos,
las lágrimas, y los remordimientos, los deseos, son inútiles si no
van acompañadas de acción y de un cambio de vida. Es decir,
si este joven hubiera reflexionado y hubiera dicho, voy a volver
a mi padre, se hubiera puesto a llorar, se hubiera puesto a
remorder de las cosas que ha hecho, pero solo se hubiese quedado
así y no hubiera tomado acciones para volver a su padre, hubiese
estado en ese lugar hasta que muera, nunca hubiera vuelto.
Y lo que está marcando acá es que este joven no solo decidió
volver, sino que así lo hizo. Y una de las cosas que pensamos
mientras él volvía era seguramente en las dudas que él tendría en
su cabeza, pensando en que tal vez su padre si lo recibiría,
si lograría llegar. si el hambre no acabaría con
él antes y un montón de cosas que él tendría tal vez en la
mente al emprender este viaje para volver a su padre, pero
con todo decidió volver y preparó un discurso de disculpas para
su padre. Y algo interesante que vamos
a ver acá acerca de este discurso es lo siguiente. Dice, versículos
más adelante dice, y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre
y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello
y lo besó. Y el hijo le dijo, padre, he
pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado
tu hijo. Pero el Padre dijo a sus siervos,
sacad el mejor vestido y vestirle, y poned un anillo en su mano,
y calzado en sus pies, y traed el becerro gordo, y matarlo,
y comamos, y hagamos fiesta. Porque este mi hijo, muerto era
y ha revivido, se había perdido y es hallado, y comenzaron a
regocijarse. Lo primero que podemos tener
con claridad acerca de este Padre, Es claro que él nunca había perdido
el interés que tenía en este hijo obstinado. En los versos
más arriba, cuando se nos habla de que este hijo estaba viviendo
perdidamente, usa el verbo donde dice, y así vivió perdidamente. ¿Qué quiere decir ese verbo en
el original? Quiere decir que no eran pocos días que le duró
ese dinero o ese tipo de vida. No sé exactamente cuánto tiempo,
y no sé si es una historia real o no, pero solo por pensar en
esto, no fueron pocos días los que este hijo vivió de esta manera
perdidamente mientras el dinero le duraba. Eso quiere decir,
cuando dice acá, aún cuando estaba lejos lo vio, Eso quiere decir
que el padre, desde el día que se fue, una vez y otra vez salía
para ver si ese sería el día que su hijo iba a volver. Y no
fueron pocos días. Dice que cuando aún estaba lejos
lo vio. en el horizonte, no fueron pocos
días. Y ahora que está a la distancia, ¿qué hace el padre? Se nos dice que el padre fue
movido a misericordia, en otras versiones dice fue movido a compasión.
La idea es, amó la miseria de este joven que estaba volviendo.
Después dice que corrió, lo besó, lo abrazó y lo besó. Y algo que
podemos ver, dice un comentarista, este padre sabía, sabía que este
joven no la pasó bien y él sabía que el pecado es un mal amo y
no paga bien. Él fue y corrió. Y como alguien
ha dicho, en esos tiempos las personas mayores, una forma de
mantener su respeto y su dignidad era por la forma lenta en la
que caminaban. Pero este padre dice que puso
todo eso a un costado y corrió a este hijo. Y algo interesante también que
podemos ver acá, Es probablemente el único versículo en toda la
Biblia donde el apresuramiento se le emplea a Dios en un buen
sentido. Es posiblemente el único versículo
en toda la Biblia donde el apresuramiento se le emplea a Dios en un buen
sentido. Siempre la Biblia, en un sentido
negativo, habla de no ser apresurados, de tener paciencia. Pero aquí
es el padre que está apresurado en correr hacia su hijo en el
buen sentido. Y dice que lo abrazó y lo besó
porque lo estaba esperando por muchos días. Y el día al fin
había llegado. Pero algo que es interesante
es que el padre hizo todo esto antes de que el hijo diga una
sola palabra de confesión o de pedirle perdón. Antes de que
le diga cualquier cosa, el padre hizo todo esto a este hijo. Le trajeron el vestido, que era
un símbolo del estatus. Le dieron un anillo, como diciéndole,
devolviéndole la autoridad, con lo que en esos tiempos el anillo
hacía las transacciones. Le pusieron sandalias recordándole
que solo los esclavos andaban descalzos y él no era un esclavo,
era un hombre libre. Hicieron matar el becerro que
estaba guardado, que era para una ocasión importante, cuando
se esperaban visitas importantes. Pero el padre consideró que no
podría haber una ocasión más especial. que esta, recibir a
su hijo. Y algo interesante también en
esta historia es la siguiente. El hijo había preparado un discurso
para ir ante su padre. Y si ustedes ven ese discurso,
y como vemos, solo da una parte del discurso y después es interrumpido
por su padre y no le deja terminar todo aquello que había planeado
decir. ¿Pero qué es lo que sí le deja decir? Veamos una vez
más estos versículos. ¿Qué es lo que sí le deja decir
y qué es ya lo que le interrumpe y no le deja decir? Dice, desde
el versículo 18 leo dice y me levantaré e iré a mi padre y
le diré padre pecado contra el cielo y contra ti ya no soy digno
de ser llamado hijo tuyo hazme como uno de tus jornaleros uno
de tus trabajadores y levantándose fue a su padre y cuando todavía
estaba lejos su padre lo vio y sintió compasión por él y corrió
y se echó sobre su cuello y lo besó y el hijo dijo, y va a empezar
el discurso que había preparado, y dice, padre, he pecado contra
el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo,
pero el padre dijo a sus siervos, y el padre empieza ahora. ¿Y
qué falta ahí? Falta lo que el hijo le iba a
aconsejar, donde dice, hazme como uno de tus jornaleros, haz
esto conmigo, haz esto conmigo. ¿Pero qué es lo único que le
permite decir? Lo único que el padre le escucha
es su confesión. su confesión y no lo que él después
debería, porque el hijo le está diciendo, después de confesarte,
te quiero decir lo que tú deberías hacer conmigo. Pero esa segunda
parte ya el padre no le deja, le interrumpe y solo le escucha
la confesión. Y algo interesante es eso, ¿no?
Que no le dejó terminar lo que había preparado para solo escuchar
su confesión, solo escuchar que lo que había hecho estaba mal,
fue pecado. Y otra cosa interesante es que
no menciona ninguna reprensión ni una exhortación cuando lo
recibe al hijo. Habrá otro momento para hablar
de eso. Ahora es tiempo, dicen los versículos
de, regocijarnos. Yo estaba pensando en esto, hermanos,
también. Y esto era también una parte del consejo acerca de,
por ejemplo, cuando un hermano se va de la iglesia y tal vez
no se va de buena manera, ¿y cómo debemos hacer esto? Y he
encontrado varios textos en la Biblia que hablan de lo mismo.
Este hijo, primero, en esta parábola no le dice nada al padre y una
razón obvia es porque el hijo confiesa todo lo que había hecho
estaba mal. Pero seguramente después de la fiesta y de la
alegría, habrán tenido un espacio con el padre para hablar de lo
que había hecho. Y esa inquietud seguramente incluso
no nacería en el padre, sino en el hijo, porque él sabía que
lo que había hecho estaba mal. También veo lo mismo en varios
textos en la Biblia. Y otro ejemplo es, ayer compartía
en Cuando Pedro le niega a Jesús tres veces, en Juan capítulo
21, Y cuando Pedro, cuando Jesús se aparta por un tiempo de ellos
y ellos deciden ir a pescar, pero después Jesús aparece en
la orilla y ellos vuelven y este es el contexto después de que
Pedro había hecho ese pecado y Jesús estaba en la orilla de
la playa o del mar con el pescado listo para comer y ellos comparten,
se alegran, comen y es después de esta comida que Jesús trata
el pecado que Pedro había cometido contra el Señor. Y así hay ejemplos
en la Biblia. Entonces, estaba pensando en
esto, ¿no? Este ejemplo que este padre, ya habrá tiempo para hablar
de eso. Lo primero ahora es recibirlo.
regocijarnos y después hablaremos. Porque una señal de que una persona
vuelve es la razón por qué vuelve, es porque entiende que lo que
ha hecho estaba mal. Y este padre así lo entendió
y este hijo así lo confesó. Entonces, esta es la parte de
la historia que todos nosotros hemos escuchado, hemos conocido. Este es el hijo menor, el hijo
perdido, que se arrepiente, que vuelve, encuentra misericordia,
encuentra perdón. Pero la historia no termina ahí,
de esta parábola. Y es la segunda parte, la razón
más importante por la que el Señor decidió contar esta parábola. Dice el versículo 25. Y su hijo
mayor estaba en el campo. Y cuando vino, llegó cerca de
la casa, oyó la música y las danzas. Y llamando a uno de los
criados, le preguntó, ¿Qué era aquello? Él le dijo, tu hermano
ha venido y tu padre entonces se enojó, perdón, perdón, tu
hermano ha venido y tu padre ha hecho matar el becerro gordo
por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó y no quería
entrar. Salió por tanto su padre y le
rogaba que entrase. Mas él respondiendo dijo al padre,
he aquí tantos años sirvo, no habiendo desobedecido jamás,
y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con
rameras, has hecho matar el becerro gordo." Hay tantas cosas aquí
que se pueden ver. Lo primero, el hermano había
vuelto sano y el criado se acerca y le dice, y en algunas Biblias
como la Reina Valeria incluso pone dos puntos para decirle
la buena noticia. La música que tú ves, la fiesta,
la alegría, es porque tu hermano ha vuelto. Y cuando el criado
le está diciendo, hay un enunciado de alegría en el criado por la
puntuación para decir, tu hermano está en casa otra vez. El criado
está alegre, el padre está alegre, todos en la casa están alegres,
pero no el hijo mayor. Y en vez de estar alegre nos
dice, entonces cuando él escuchó que su hermano menor había vuelto,
¿qué hizo? Se enojó. Se enojó y no quería
entrar. Y por eso decía acerca del título
del Dios pródigo, porque desde el principio de la historia,
cuando este hijo le hizo esa petición de esa parte de heredad
que le iba a traer deshonra, este padre lo hizo, le dio. Después de toda esa humillación
que le hizo pasar el hijo pródigo, el hijo menor vuelve y este padre
lo recibió, lo abrazó, hizo fiesta. Y ahora este padre también va
a ser generoso y amoroso con el otro hijo ya también. El hijo
mayor está en el campo, escucha la fiesta, Y el criado le dice, es tu hermano
que ha vuelto esperando que entre y él se enoja. La idea es de
que el criado va a la fiesta, le dice al padre, tu hijo mayor
está afuera y no quiere entrar. ¿Y qué hace este padre? Deja
la fiesta, sale a donde él está. ¿Y qué le dice? Y le empieza
a rogar a su hijo para que entre. Le empieza a rogar. Pero este
hijo empieza con algunas cosas que él tenía guardadas en su
corazón para su padre. Y le dice, tantos años te he
servido, no habiendo desobedecido jamás. Pero cuando ha vuelto
este tu hijo, es decir, ese no es mi hermano, ese es tu hijo. Cuando alguien esté enojado en
las casas, suele, en un enojo se escucha esto, ¿no? Dile a
tu hijo que se porte bien, ¿no? Ya no es tu hermano, ¿no? Este
tu hijo, pero el padre después le va a decir, es tu hermano,
es tu hermano, debíamos hacer fiesta. No, no es mi hermano.
después de lo que ha hecho, lo que ha gastado, y qué interesante
que este hijo mayor sabía cosas que ni el padre sabía. Habrá
estado averiguando porque le dice, lo ha gastado el dinero
que tú le has dado con rameras, y tú encima le haces fiesta. A mí ni un cabrito me has dado,
pero para él, mira todo lo que estás haciendo. En otras palabras,
le está diciendo a su padre, Estás mal. Te has equivocado. Lo que estás haciendo no es correcto. Verso 31 dice, Él entonces le
dijo, Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son
tuyas. Este hijo era un sinvergüenza.
Y como he dicho al principio, el Dios pródigo y sus dos hijos
perdidos. El hijo menor estaba perdido.
Pero el hijo mayor está más perdido. El hijo mayor está más perdido.
Le dice, a mí no me has dado nada. Y empieza la parábola diciendo,
les repartió los bienes. No solo al menor, al mayor también
le ha dado. Ya él le ha dado dos partes más que al menor.
Y él dice, a mí nunca me has dado nada. Y el padre le recuerda
y le dice, era como para que le diga el padre, ¿cómo que no
te he dado nada? pero le dice con amor, con paciencia, todo
lo mío es tuyo. Mas era necesario hacer fiesta
y regocijarnos porque este, tu hermano, es tu hermano, era muerto
y has revivido, estaba perdido y es hallado. En estas dos partes,
otra vez enfatizo el hecho de cómo se comportó este padre,
tanto con él que pecó abiertamente, como el que está pecando de una
manera camuflada. Como he dicho, la razón principal
por la que Jesús contó esta historia, desde el principio se podía ver
en la primera parábola cuando dice, y va tras la oveja y deja
a las 99 que creen que no necesitan arrepentirse. Cuando uno escuchó
La primera vez que yo escuché la parábola del Hijo Pródigo
bien relatada y con mucha pasión, uno casi se emociona, quiere
llorar, pero los oyentes de ese tiempo de Jesús no querían llorar
ni estaban emocionados, querían agarrar piedras y tirárselas,
porque estaban entendiendo exactamente hacia dónde estaba apuntando.
Entonces, volviendo un poquito, y lo interesante también de esta
historia es que no termina, no hay final. No se nos dice si
el hijo mayor entró o no entró a la fiesta. Siempre pregunto
a los, cuando he contado esta historia, la pregunta es, ¿será
que entró a la fiesta? ¿Será que el padre, en ese amor,
en ese ruego, le hizo pensar a este hijo y dijo, si estoy
mal, ¿cómo puedo comportarme de esa manera con mi hermano?
Entró a la fiesta y se regocijaron, y como siempre decimos, una historia
con un final feliz. Pero la historia, Jesús la deja
ahí, le dice, Le dice solamente, tu hermano estaba perdido, pero
tu hermano era muerto, has revivido, se había perdido y es hallado.
Y ahí termina. No se nos dice si entró o lo
que hizo. Pero nosotros ciertamente podemos
saber si este hijo mayor entró o no entró a la fiesta. ¿Qué
es lo que él hizo? Y podemos saber por la sencilla razón.
Otra vez, la importancia del contexto. Cuando leíamos en el
versículo uno decía, Todos los recaudadores de impuestos y los
pecadores se acercaban a Jesús para oírle. Y los fariseos y
los escribas murmuraban diciendo, éste recibe a los pecadores y
come con ellos. Y estos dos grupos son importantes
para entender por qué Jesús contó esta parábola. Los recaudadores
y los pecadores que eran recibidos por el Señor Jesús están ejemplificadas
en quién? En el Hijo Menor. Pero los escribas
y los fariseos están ejemplificadas en el hijo mayor porque ellos
al ver que Jesús recibía esta clase de personas murmuraban,
se enojaban, les molestaban como el hijo mayor en esta historia
cuando vio que su padre recibió a su hermano, quien había vivido
de la manera como los publicanos y los pecadores, se enojó. En otras palabras, ellos entendieron
muy bien el mensaje que les estaba dando Jesús. Ustedes son como
ese Hijo Mayor. Y notamos varias veces las menciones
que este Hijo Mayor está mostrando para mostrarles de manera indirecta
a los fariseos que ellos eran así. Por ejemplo, cuando dice
en el versículo 29, no habiendo desobedecido jamás, no habiendo
desobedecido jamás, nos recuerda esa parte en la Biblia cuando
está orando el publicano y está orando el fariseo, y el fariseo
dice, te doy gracias porque yo no soy así, así, así, ni siquiera
soy como este, publicano. Lo que este hijo mayor estaba
diciendo, de nada sirve mi justicia delante de Dios, si tú de todas
maneras vas a recibir a pecadores. Entonces, lo que le estaba mostrando
Jesús, es que ellos eran ese hijo mayor. Como alguien ha dicho
esa frase un poco desagradable, eran como el perro del hortelano.
No entran, ni dejan entrar. Y como he dicho, estos dos hijos
están perdidos, pero el mayor está más perdido. La verdad que
nosotros tenemos en esta prédica es que uno puede estar perdido
por la inmoralidad y el rechazo a la religión, pero otro puede
estar perdido por la moralidad y la religiosidad. Hay algunos
de una iglesia o de un lugar donde deben estar que se van
a ir tal vez al mundo y va a ser abierto su pecado. Pero hay algunos
que se van a quedar acá, que cuando los líderes, por así decir,
de una iglesia pueden tomar determinaciones que según su justicia no les
parece, lo que va a pasar en su corazón es que ellos se van
a enojar, se van a molestar, porque según sus estándares no
es correcto obrar de esa manera. Evidentemente, estas dos personas
en esta parábola están perdidos. No son creyentes. Pero el menor
vuelve y se arrepiente. Pero el mayor, la pregunta, como
decías Rato, ¿será que se arrepintió? Y en su libro, Historia de dos
hijos, el pastor John MacArthur termina, dice, nosotros sí podemos
saber cómo termina esta historia. En medio de este ruego, dice
John MacArthur, parafraseando, cuando el padre le estaba rogando
al hijo mayor de aquel que entre a la fiesta, lo que hizo este
hijo mayor, dice John MacArthur, es agarrar un pedazo de madera
del piso y empezar a golpear la cabeza de su padre. hasta
dejarlo muerto, dejarlo muerto en el piso y alejarse de él,
dice él, sintiendo lástima de él mismo, que lo que ha hecho
es algo que alguien en ese pueblo debería haber hecho, justicia.
Y uno dice, ¿y de dónde saca todo eso, no? Y él dice, pues,
si los fariseos y los escribas son comparados en esta historia
con el Hijo Mayor, ¿qué es lo que los fariseos y los escribas
hicieron con Jesucristo? Lo hubieron en un madero, lo
crucificaron y dijeron, es justo que estés ahí. Esa historia termina
de esa manera. El Hijo Mayor no entró, es más,
hizo eso con su padre. Y en este caso es Cristo quien
estaba recibiendo a estos pecadores. Pero más allá de eso, hermanos,
quiero pensar en nosotros. El énfasis, como he dicho en
el título de esto, es en el amor de este Padre acerca de personas
que viven de una manera con pecados abiertos Y alguna vez creo que
lo he mencionado, una vez compartiendo, volviendo de toro toro con una
mujer muy católica del colegio Loyola, estábamos hablando de
evangélicos, católicos, y al último de la conversación ella
me dijo, ya voy a resumir mi conversación de esta manera,
dijo, el evangélico es como el gato y el católico es como el
perro. Y yo dije, no entiendo. Y ella
explicó, El perro cuando hace sus necesidades, hace donde sea
y no le importa, pero el gato lo tapa. Así es el evangélico,
dijo ella. Los católicos viven una manera
de pecado abierto, no están camuflando, pero el evangélico hace lo mismo
y lo camufla. Y estaba pensando en esto mientras
estudiaba eso. acerca de no católico y evangélico,
sino dentro de nosotros en la iglesia. La religiosidad muchas
veces de nosotros, de vivir una vida de apariencias, camuflando,
tapando todo. Y otros tal vez que abiertamente
no tienen ya ni vergüenza por las cosas que están haciendo
en los lugares que están andando. Pero el Padre, esta historia
está mostrando que hay dos maneras de estar perdido. Y también pienso
en, como he dicho hace rato ya un poco, acerca de que aunque
ya somos creyentes, muchas veces este espíritu de este hijo mayor
está en nosotros, cuando a veces no nos parece cómo se comporta
o no nos parece que alguna persona nos recibió justicia y en vez
de eso se le ha dado misericordia. Y empezamos a molestarnos y empezamos
a querer apartarnos porque nuestros estándares son muy elevados. Y eso es algo que también aquí
nos debe llamar la atención de pensar acerca del enojo. ¿Por
qué se enojó este hijo en vez de regocijarse? Porque no le
parecía lo que el padre estaba haciendo. Ese espíritu de legalista,
de creer que mi justicia es superior a la de otros, no perdonar. Ese es el espíritu de este hijo
mayor, que muchas veces está dentro de la iglesia. Pero otra
vez el énfasis, tanto con esto, con este tipo de persona como
que el que peca abiertamente y sin vergüenza, el Padre se
mostró paciente, amoroso. Y yo quiero terminar diciendo,
hermanos, el Señor nos llama a tener uno. Si nosotros no comparamos estos
dos hijos y nos perdíamos en esto, no íbamos a entender el
mensaje que Dios tenía. en esta historia. Y una forma
también de entender que esta historia no terminó, no la terminó,
es para que nosotros también nos pongamos en la historia y
veamos en cuál de los dos lugares normalmente más estamos. ¿Como
este hijo menor o como este hijo mayor? Pero hay un tercer lugar
que es como este padre. ¿Cómo actuamos cuando vemos estas
actitudes? ¿Cómo debemos actuar? Y yo creo,
hermanos, que He estado aprendiendo en esto en hermanos tal vez que
se van de la iglesia, o hermanos que vuelven a la iglesia
y tener este amor para ellos, o hermanos que están en la iglesia
pero tienen esta actitud muchas veces como del hijo mayor, tener
el mismo corazón como lo tuvo este padre, de paciencia, de
amor, Y uno de los consejos que me decía este pastor mientras
me contaba algo, me decía, este padre no es como la oveja perdida
que se fue y se perdió, y el pastor tiene que ir a buscarla.
No, esta es otra cosa. El padre no fue en busca de este
hijo. Se quedó en casa. esperó atentamente a la puerta
y seguramente estaba orando por el día de que este hijo va a
volver. Y él me aconsejaba y me decía,
sigan orando, sigan orando, sigan orando, porque Dios, como se
muestra en esta parábola, que este hijo menor nunca volvería
por sí mismo, pero Dios usó circunstancias para que este hijo vuelva. Y
este pastor me decía, ¿qué desafío tienen como iglesia para seguir
orando y esperar por esa puerta a verlo entrar? y en ese momento
abrazarlo y decirle bienvenido. Y habrá otro momento para hablar
y para arreglar cuentas. Entonces mi ánimo para nosotros
como iglesia en este contexto es ese, es no tener tal vez esa
conducta que tuvo este Padre y en cuanto a la paciencia y
la misericordia. y que Dios está obrando y está
respondiendo. Y algo que aquí podemos decir
es que podemos animarnos a seguir orando, pero también cuando veamos
hermanos en la iglesia que están llevando vidas dobles, sigamos
orando, hermanos. El Señor está obrando en la iglesia. Así como algunos están pasando
por pruebas y dificultades, Dios también está obrando cosas que
nosotros no estamos viendo. Y creo que por su misericordia
y por su gracia, Y conforme a este mensaje, el Señor nos va a permitir
alegrarnos nuevamente al ver sus bendiciones otra vez acerca
de este tema, hermanos. Entonces, eso es, creo, la razón
principal de esta enseñanza, de esta parábola, y de que podamos
pensar y imitar esa conducta de este Padre, porque eso es
lo que Dios quiere que nosotros tengamos en nuestro corazón.
Vamos a orar para terminar. Señor, gracias por por tu fidelidad,
ayúdanos a confiar en ti y queremos pedirte, Señor, por algunos hermanos
que también han salido de la iglesia. Sabemos que estás obrando
y tú tienes tus maneras, como hemos visto en esta historia,
circunstancias que tú puedes hacer, Señor. Por más lejos,
por más duro, por más difícil, tú, Señor, no solo que se tomen
las decisiones, sino que se ejecuten, Señor. Y ayúdanos a nosotros
como iglesia a seguir orando orando con expectación, Señor,
esperando recibir respuesta a nuestra oración. Y te pedimos por otros
también, Señor, que están en esa condición. Te pido también,
Señor, por hermanos en la iglesia, Señor, que tal vez están viviendo
de una manera doble, Y aunque parece que tú no ves, tú sí ves,
Señor. Y también te pedimos a nosotros
tener gracia, como ese padre, tener paciencia, amor. Te pedimos,
Señor, por ellos, porque se vuelvan. Y como este hijo menor, Señor,
que tú puedas obrar en sus corazones. Señor, ayúdanos a pensar en esto.
Esta es nuestra historia. Muchos de nosotros hemos venido
así. Y muchos de nosotros todavía tenemos parte de este Hijo Mayor
en nuestro corazón. Este legalismo, esta dureza.
Ayúdanos a ver que no va a ningún buen camino eso, Señor. Y a que
nos volvamos y no seamos como el Hijo Mayor. que nos resistamos
y nos quedemos con nuestra opinión, nuestro orgullo, la razón, sino
más bien aceptemos tu invitación de volver y regocijarnos, Señor. Bendice tu iglesia, Señor. Te
lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
El Dios pródigo y sus dos hijos perdidos
Series Parábolas y Milagros de Jesús
Verdad principal: Hay dos maneras de estar perdido, las cuales estos dos hijos representan. Se puede estar perdido por medio de la inmoralidad y el rechazo a la religión (hijo menor), tanto como como por la moralidad y la religión (hijo mayor), pero de ambos casos el padre muestra su generosidad.
Escrituras tomadas de:
La Biblia de las Américas® (LBLA®), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.LBLA.com
Y
REINA-VALERA 1960 (SPANISH), Santa Biblia, Reina-Valera Revisión de 1960 (RVR60), © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960.
| Sermon ID | 82123113010210 |
| Duration | 1:03:07 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 15:11-32 |
| Language | Spanish |
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