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Amén y amén, mis hermanos. Quiero
invitarle a que busquemos en nuestras Biblias el libro de
Éxodo, el capítulo treinta y dos. Éxodo treinta y dos. El tema del mensaje en esta mañana,
el pecado increíble. el pecado increíble. Éxodo 32. Nos dice así la palabra del Señor.
Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, la
gente se congregó alrededor de Aarón y le dijeron, levántate,
haznos un Dios que vaya delante de nosotros. En cuanto a este
Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos
qué le haya acontecido. Y Aarón les respondió, quiten
los pendientes de oro de las orejas de sus mujeres, de sus
hijos y de sus hijas, y tráiganmelos. Entonces todo el pueblo se quitó
los pendientes de oro que tenían en las orejas y los llevaron
a Harón. Él los tomó de sus manos y les
dio forma con buril e hizo de ellos un becerro de fundición.
Y ellos dijeron, este es tu Dios, Israel, que te ha sacado de la
tierra de Egipto. Cuando Aarón vio esto, edificó
un altar delante del becerro y Aarón hizo una proclama y dijo,
mañana será fiesta para el Señor. Al día siguiente se levantaron
temprano y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz. El
pueblo se sentó a comer y a beber y se levantó a regocijarse. Entonces el Señor habló a Moisés,
desciende pronto porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto
se ha corrompido, bien pronto se han desviado del camino que
yo les mandé, se han hecho un becerro de fundición y lo han
adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho, este es tu Dios
Israel que te ha sacado de la tierra de Egipto. Señor dijo
además a Moisés, he visto a este pueblo, y ciertamente es un pueblo
terjo, ahora pues déjame para que se encienda mi ira contra
ellos y los consuma, pero de ti yo haré una gran nación. Entonces Moisés suplicó ante
el Señor su Dios y dijo, oh Señor, ¿por qué se enciende tu ira contra
tu pueblo que tú has sacado de la tierra de Egipto con gran
poder y con mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios
diciendo con malas intenciones los han sacado para matarlos
en los montes y para exterminarlos de la superficie de la tierra?
Vuelvete del ardor de tu ira y desiste de hacer daño a tu
pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac
y de Israel, tus siervos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste,
yo multiplicaré la descendencia de ustedes como las estrellas
del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado daré a
sus descendientes, y ellos la heredarán para siempre. y el
Señor desistió de hacer el daño que había dicho que haría a su
pueblo. Entonces se volvió Moisés y descendió
del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas
escritas por ambos lados, por un y por el otro estaban escritas,
las tablas eran obra de Dios y la escritura era escritura
de Dios grabada sobre las tablas. Al oír, Josué, el ruido del pueblo
que gritaba, dijo a Moisés, hay gritos de guerra en el campamento. Pero él respondió, no es ruido
de gritos de victoria ni es ruido de lamentos de derrota, sino
que oigo voces de canto. Tan pronto como Moisés se acercó
al campamento, vio el becerro y las danzas. Se incendió la ira de Moisés, arrojó las
tablas de sus manos y las hizo pedazos al pie del monte. Y tomando
el becerro que habían hecho, lo quemó en el fuego, lo molió
hasta reducirlo a polvo y lo esparció sobre el agua e hizo
que los israelitas la bebieran. Entonces dijo Moisés a Aarón,
¿qué te ha hecho este pueblo para que hayas traído sobre él
tan gran pecado? No se encienda la ira de mi señor,
respondió Aarón. Tú conoces al pueblo que es propenso
al mal. ¿Por qué me dijeron, haznos un
Dios que vaya delante de nosotros? Pues no sabemos qué le haya acontecido
a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto.
Y yo les contesté, el que tenga oro, que se lo quite. Me lo dieron,
lo eché al fuego y salió este becerro. Viendo Moisés al pueblo
desenfrenado, porque Arón les había permitido el desenfreno
para hacer burla de sus enemigos, se paró Moisés a la puerta del
campamento y dijo, el que esté por el Señor, venga a mí. Y se
juntaron a él todos los hijos de Leví. Y él les dijo, así dice
el Señor, Dios de Israel, póngase cada uno la espada sobre el muslo,
y pasen y repasen por el campamento de puerta en puerta, y maten
cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su vecino. Los hijos
de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés y cayeron aquel
día unos tres mil hombres del pueblo. Entonces Moisés dijo,
conságrense hoy al Señor, pues cada uno ha estado en contra
de su hijo y en contra de su hermano, para que hoy él les
dé una bendición. Al día siguiente Moisés dijo
al pueblo, ustedes han cometido un gran pecado y ahora yo voy
a subir al Señor, quizá pueda hacer expiación por su pecado.
Entonces volvió Moisés al Señor y dijo, ay, este pueblo ha cometido
un gran pecado, se ha hecho un dios de oro. Pero ahora, si es
tu voluntad, perdona su pecado. Y si no, bórrame del libro que
has escrito. Y el Señor dijo a Moisés, al
que haya pecado contra mí, lo borraré de mi libro. Pero ahora
ve, conduce al pueblo donde te he dicho. Mi ángel irá delante
de ti, pero el día que yo los visite, los castigaré por su
pecado. Y el Señor hirió al pueblo por
lo que hicieron con el becerro que Arón había hecho. Mis hermanos, el tema del mensaje
de esta mañana es el pecado increíble. y yo he tomado este título para
este mensaje, precisamente porque hay un comentario, creo que todavía
no está en español, solamente encontré una porción traducida
al español, conocido como las historias bíblicas de un comentarista
llamado Werner Frassmann, y él se refiere, con respecto a este
pasaje bíblico que acabamos de leer, en cuanto a lo que es la
adoración del cerro de oro como el pecado increíble. y esto mis hermanos dice que
es verdaderamente increíble ya que este pecado tuvo lugar precisamente
después de que el señor había hecho un pacto con su pueblo
escogido Y este autor, Flashman, añade este comentario. El pecado
más grande es posible para el hombre corrompido. Lo que es
realmente increíble en esta historia es la gracia del Señor. Oiga
bien. El pecado más grande es posible
para el hombre corrompido. Lo que es realmente increíble
en esta historia es la gracia del Señor. Esa gracia del Señor
que también estuvo dispuesto a perdonar al pueblo a pesar
de este gran pecado. Una escena bien diferente aquí
nos ocupa en este capítulo 32, mis hermanos. Nosotros desde
que entramos a ver los mandamientos en el capítulo 20, todos estos
capítulos, nosotros hemos visto las figuras, como dice Hebreos
9.23, de las cosas celestiales. Primero los mandamientos que
Dios le ha dado al pueblo y cómo luego el Señor le está dando
especificaciones detalladas a Moisés. de cómo debía de ser construido
el tabernáculo, los utensilios que debía de tener el tabernáculo,
las vestiduras sacerdotales, todo esto, mis hermanos, nosotros
hemos visto en las semanas pasadas cómo todo esto apuntaba a Cristo,
su gloriosa persona, sus oficios de misericordia, su obra perfecta,
como nos he presentado en el tabernáculo, Si usted ha estado
o por lo menos ha seguido estos sermones, se ha dado cuenta de
cómo todo esto representaba a Cristo, representaba al cielo, representaba
la gloria, la gloriosa majestad de Jehová Dios. Entonces nosotros
podemos decir que hasta ahora nosotros hemos estado en el espíritu,
oyendo las mismas palabras de Dios, las dulces declaraciones
de Dios, los afectos del corazón de Dios, los consejos divinos. Lo hemos visto desde el capítulo
20 hasta el 31, todo muy bonito mis hermanos, pero ahora nosotros
somos llamados a descender juntamente con Moisés una vez más a la Tierra
para contemplar el estado de ruina, el estado al cual es reducido
el hombre. cuando confía en sus propios
caminos. Y esto es precisamente lo que
nosotros vemos en este verso uno. Usted lo puede leer conmigo,
no si eres biblia, por favor. Mire lo que nos dice, cuando
el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, la gente
se congregó alrededor de Aarón y le dijeron, ¡Levántate! ¡Haznos un Dios que vaya delante
de nosotros! ¿Por qué? Porque no sabemos de
Moisés qué le ha ocurrido a Moisés. Moisés había estado por 40 días
allá arriba en el monte, ¿se acuerda? Había estado allí. Pero eso es una degradación,
mis hermanos. Una degradación se manifiesta
en estas personas que son capaces de decirle a Aarón, haznos un
Dios. Ellos estaban abandonando a Jehová
para ponerse bajo la tutela de un Dios. hecho de manos de hombre. Alrededor del monte nosotros
hemos visto cómo se habían juntado las nieves, las nieblas espesas,
las nubes oscuras, cómo la gloria de Dios se había manifestado
en esos días. Pero ahora este mismo pueblo
que había contemplado la gloria de Jehová Ahora estaban pidiendo
que se le hiciera a un dios, se le hiciera a un dios formado
con buril, y estaban diciendo, este dios vale más que el Señor. Ellos preferían a un becerro,
el cual pudiera ver con sus ojos, que un dios invisible. pero presente
en todas partes. Era más fácil ver una falsificación
visible mejor que ver una realidad invisible. Esto era lo que estaban
diciendo mis hermanos, pero les voy a decir una historia triste. Desgraciadamente siempre ha sucedido
lo mismo en la historia del hombre. El hombre, el corazón humano
del hombre corrompido siempre desea alguna cosa que pueda ver,
algo que responda a sus sentidos físicos y los satisfaga, a sus
sentidos físicos. Siempre ha sido así. El hombre
prefiere construir algo que pueda ver, sentir, tocar. a esperar
en el Dios del cielo invisible. Pero, mis hermanos, solamente
la fe es la única que nos puede a nosotros sostener como viendo
al invisible. Solamente la fe, como dice Hebreos
11, 27. Y así ha sido en todos los tiempos. Los hombres han tenido esa tendencia
a levantar imitaciones de las realidades divinas, imitaciones
físicas, y apoyarse sobre ellas. Las falsificaciones de la religión
se han multiplicado extremadamente ante nuestros ojos. Es muy común
usted ver una gente con una virgen, la veíamos en esta semana, cuando
fue el lunes, martes, los 100 años de la coronación de la virgen.
¡Qué gran pecado! Pero todavía hoy en día, mis
hermanos, con estos supuestos avances tecnológicos, el aumento
de la ciencia, del conocimiento, todavía el hombre sigue teniendo
el mismo corazón idólatra que la nación de Israel en aquel
entonces. ¿Usted se ha dado cuenta de ello? Las cosas que por la
autoridad de la Palabra de Dios que nosotros sabemos que son
realidades divinas y celestiales, muchas iglesias como el catolicismo
romano, pero también muchas iglesias que se hacen llamar evangélicas,
esas realidades celestiales que están en la Palabra de Dios la
han transformado en imitaciones humanas y terrenas. muchas iglesias,
habiéndose cansado de apoyarse sobre un brazo invisible, confiándose
en un sacrificio invisible, de recurrir a un sacerdote invisible,
de esperar en la dirección de un jefe invisible, se han entregado
a hacer estas cosas. Y así de siglo en siglo, mis
hermanos, han estado activamente ocupada su mente labrando con
un cincel sus ídolos, sus dioses. Mírenlo mis hermanos, hoy todavía
eso sigue, hoy todavía sigue esa idolatría. ¡Haznos un Dios! ¡Qué pensamiento! El hombre llamado
a ser dioses y el pueblo dispuesto a poner su confianza en esos
dioses, Y esos son los dioses visibles.
Pero también nosotros tenemos que mirarnos dentro. Y tenemos
que ser cuidadosos porque esos dioses visibles son los más fáciles
de condenar. Esos dioses que fueron construidos
a mano, a martillo, pintado, acomodado, son los más fáciles
de condenar. pero muchas veces también nosotros
podemos estar haciendo dioses en nuestros corazones, dioses
que no son visibles pero que también nos afectan de igual
forma. Primera de Corintios, capítulo
10, verso 11, nos dice que esas cosas le sucedieron a ellos y
quedaron escritas como enseñanzas para nosotros, para quienes han
llegado el fin de los siglos. para quienes ha llegado el fin
de los días. Para nosotros quedaron allí escritas
como advertencia para que seamos cuidadosos. Entonces, mis hermanos,
procuremos, procuremos aprovechar la enseñanza que nosotros podemos
extraer de estos pasajes bíblicos. Acordémonos que aunque no nos
hagamos un becerro de oro para postrarnos delante de él, El
pecado de Israel es, sin embargo, un tipo de algo en lo cual estamos
siempre en peligro de caer. Y es siempre entender que en
nuestro corazón, cuando cesamos de apoyarnos exclusivamente en
las promesas que el Señor nos ha dado, eso nos puede llevar
a ser en nuestro corazón un ídolo delante del cual postrarnos. Cuando vemos que lo que estamos
esperando ha tomado más tiempo de lo que quisiéramos esperar,
comenzamos a decir en nuestro corazón, levántanos, levántate,
mejor dicho, y haznos un Dios, como le dijo el pueblo de Israel
a Aarón. Hermanos, es superfluo decir
que nosotros somos mejores que el pueblo de Israel en aquel
entonces. Es superfluo decir que porque
no tenemos un ídolo físico, no tenemos una imagen física a quien
postrarnos, no quiere decir esto, que no tengamos algún ídolo en
el corazón. Mis hermanos, nuestra única salvaguarda
para no caer en la idolatría es estar mucho tiempo en la presencia
de Dios. Es pasar mucho tiempo en la presencia
de Dios. Esa es la única forma en que
pudiéramos ser cuidados de no caer en la idolatría. Aquí nosotros
vemos que Moisés sabía que este ídolo no era Jehová, pero Israel
sí decía, este es Jehová el que nos sacó. Este es el Señor el
que nos sacó de Egipto. Y por esa razón Moisés no los
reconoció, como vemos acá. Mis hermanos, pero cuando nos
apartamos de la presencia divina, cuando nos alejamos de la presencia
divina, de pasar tiempo en la presencia del Señor, ese es el
camino que nos depara a todos, caer en un tipo de idolatría. Dice hermano, nosotros como cristianos
somos llamados a vivir por fe. Nada podemos ver por la vista
de los sentidos. Ya Jesús ha ascendido a los cielos. El Señor nos dice que esperemos
pacientemente la manifestación de su gloria. Por esa razón tenemos
que aferrarnos a la palabra. La Palabra de Dios aplicada al
corazón por el poder del Espíritu Santo es el fundamento de la
confianza que nosotros tenemos en todas las cosas eternas, espirituales,
presentes y futuras. La Palabra de Dios es lo único,
mis hermanos. No hay otra forma en que nosotros
podamos estar firmes y no caer en algún tipo de idolatría si
no es en la Palabra del Señor. esa vida de comunión con el Señor,
esa vida de ser expuesto a la Palabra, esa vida de oración,
esa vida de búsqueda constante, esa vida de conocer qué es lo
que Dios, cuáles son los planes que Dios tiene para mi vida.
Es lo que nos hace estar firmes en las verdades eternas que no nos
conduzcan a la idolatría. Mis hermanos, cuando en nuestro
corazón comenzamos a ver que el Señor tarda para cumplir sus
promesas, o que no sabemos que nos depara el futuro porque estamos
aquí como parados en el camino, como le ocurrió al pueblo de
Israel, es fácil hacer de cualquier cosa un ídolo. Eso fue lo que le pasó al pueblo
de Israel. Moisés tarda mucho Moisés está
allá, no sabemos, no hay un teléfono para llamar. Moisés, ¿estás bien?
O quizás cometiste algún pecado y te moriste por allá. No, necesitamos
algo visible al cual decir y asignarle funciones de que éste fue el
que nos sacó de la tierra de Egipto. Y ahí es que está el
problema, mis hermanos. El enemigo siempre está activo
buscando hacernos rechazar las realidades divinas y que nosotros
tomemos el cincel y comencemos, el cincel de la incredulidad,
y que comencemos a hacernos un Dios, a fabricarnos un Dios. y decir, éste es el que nos sacó
de Egipto, éste es el que me trajo a salvación, éste es a
quien yo sirvo, éste es a quien yo le oro y él me responde, porque
eso es lo que dice. Hermanos, velemos contra el enemigo. Oremos para ser guardados del
enemigo. Testifiquemos contra el enemigo.
Protestemos contra el enemigo. Obremos contra el enemigo. Es
así como el enemigo será confundido. Dios será glorificado en nosotros
y seremos abundantemente bendecidos. Es necesario hacer esto. Hermanos, cuanto a Israel, Lo
que nosotros podemos ver en este capítulo es que Israel rechazó
a Dios de la manera más completa posible, a pesar de lo que había
visto, a pesar de las señales, a pesar de los milagros que el
Señor había hecho por el pueblo de Israel. Puso a Dios completamente
de lado. Se olvidaron de ese mandamiento
que les decía, no tendrás, no harás ídolo, no tendrás otro
Dios, o mejor dicho, no tendrás ídolo, no harás ídolo. Ellos
habían perdido toda conciencia de la presencia del verdadero
Dios. Ya para ellos no era posible
seguir avanzando sin tener algo visible en lo cual creer. Por esa razón proclamaron fiesta.
Haznos un becerro y mañana será fiesta para el Señor. Es decir,
ellos seguían diciendo que el becerro era el Jehová Dios. Él
seguía siendo su Dios, Jehová Dios, el que lo había sacado
de Egipto. Necesitaban algo visible y por
esa razón se decidieron hacer esto. Entonces nosotros vemos
acá como en el verso 7 al 10, el Señor comienza a hablarle
a Moisés y le dice, desciende pronto, ve pronto, porque tu
pueblo, el que tu sacaste, se ha corrompido. Y aquí nosotros
vemos que había una puerta abierta para Moisés, Pero aquí nosotros vemos en Moisés
una virtud que es poco conocida, una virtud que nos habla acerca
de precisamente de Cristo en su humillación, cuando se humilló
hasta lo sumo, Cristo Jesús. Ahí vemos en Moisés esta virtud
Moisés rehusó cero aceptar cosa alguna que implicara la exclusión
del pueblo. El Señor le dice, mira, voy a
hacer de ti una gran nación, Moisés. Moisés en cambio aboga
con Dios sobre el fundamento de la propia gloria de Dios. Y le dice el Señor a Moisés,
verso 11, Oh señor, ¿por qué se enciende tu ira contra tu
pueblo que tú has sacado de la tierra de Egipto y con gran poder,
con gran poder y con mano fuerte? Verso 12, ¿por qué han de hablar
los egipcios diciendo con malas intenciones los ha sacado para
matarlos en los montes y para exterminarlos de la superficie
de la tierra? Vuelvete del ardor de tu ira
y desiste de hacer daño a tu pueblo. Verso 13. Acuérdate de Abraham, de Isaac
y de Israel, tus siervos, a quienes juraste por ti mismo y les dijiste,
yo multiplicaré la descendencia de ustedes como las estrellas
del cielo y toda esta tierra de la cual he hablado daré a
sus descendientes y ellos la heredarán para siempre. Ahí nosotros
tenemos un tremendo abogado que está abogando por un pueblo que
no merece que se le abogue, que se le defienda. Pero lo que usa
Moisés para abogar por el pueblo no es que el pueblo merezca algo
bueno, no es que el pueblo es inocente, eso es ser un buen
abogado, sino que más bien dice lo que justifica que tú no lo
destruyas es tu gloria Jehová. Lo que justifica que tú no lo
extermines de sobre la tierra es el que dirán el pueblo de
Egipto cuando oigan lo que tú hiciste acá. Moisés se apoya
para suplicar a Jehová en base a la gloria de Jehová, no porque
Israel merecía algo. No había nada en Israel sobre
el cual fundar su intercesión, pero Moisés lo halló en Dios. Cuando nosotros nos acercamos
al Señor en oración, mis hermanos, nunca se acerque pensando que
usted merece algo de Dios. Nunca se acerque pensando que
yo soy una buena persona, yo merezco esto. O yo soy mejor
que el vecino, porque imagínate, este vecino hace y deshace, yo
soy una mejor persona, yo merezco esto. Nunca se acerque así a
Dios. Nosotros no merecemos nada de
Dios. El Señor le había dicho a Moisés, tu pueblo que tú sacaste
de la tierra de Egipto, pero Moisés responde a Jehová y le
dice, es tu pueblo y eres tú que lo has sacado. Los israelitas
a pesar de todo eran el pueblo de Jehová y su, la gloria de
Jehová, el nombre de Jehová, el juramento de Dios, estaban
íntimamente ligados con el destino de ese pueblo. Por esa razón
la gloria de Jehová estaba empeñada Y es en base a ese sólido fundamento
que la fe de todo creyente siempre debe de mirar. La fe suya cuando
usted se acerca a Dios debe de mirar en base a lo que Dios ha
prometido, en base a lo que Dios ha hablado en su palabra. No
en base a lo que usted crea, no en base a lo que le dijo un
fulano por ahí en la calle. Es en base a lo que Dios ya ha
hablado, que usted se acerca a Dios en oración. Señor, Tú
eres mi Dios, Tú eres mi Creador, Tú me has traído a salvación.
Tú has prometido esto y esto. Por esa razón usted debe conocer
la palabra de Dios para saber cómo acercarse al Señor. Cómo implorar su favor, cómo
implorar su ayuda. cómo implorar su guía, debe de
conocer la palabra de Dios, no los conceptos humanos, no las
frases muy bonitas, elaboradas, que suenan bonitas al oído y
que también pueden convertirse en un tipo de idolatría. Miren
lo que dice el verso 19, ya cuando Moisés desciende del monte al
pueblo, Tan pronto como Moisés se acercó al campamento, vio
el becerro y las danzas, se incendió la ira de Moisés, arrojó las
tablas de sus manos y las hizo pedazos al pie del monte. La
alianza estaba rota, mis hermanos. Los testimonios de esta alianza
estaban hechos pedazos, mis hermanos. Y después, habiendo en su justa
indignación ejecutado el castigo que nosotros vemos ahí desde
el verso 20, Al verso 29, el verso 30 entonces nosotros vemos
a Moisés diciendo, ustedes han cometido un gran pecado y ahora
yo voy a subir al Señor, quizá pueda hacer expiación por su
pecado. Que nosotros podemos aprender desde el verso 20 hasta
el 29, precisamente de que lo que está mal no se debe de pasarle
paño tibio, no se le debe de pasar paño tibio, no se debe
de tratar de justificar lo mal hecho, y Moisés obra, obra como
debió de haber obrado, lo hace así. Él era el representante
del pueblo, él tenía que aplicar el juicio, divino estaba sobre
sus manos, y por esa razón estas tres mil personas murieron ese
día. Pero luego de que esto ocurre, entonces él cumple con su segunda
función, ¿Cuál era ser mediador ante Jehová para que el Señor
pudiera espiar el pecado del pueblo de Israel? Hermanos, el cansancio de la espera da
lugar a muchas tentaciones. Hay veces que el Señor nos ha
prometido a nosotros, debes de esperar. Yo te voy a dar respuesta,
yo te voy a conceder, pero debes de esperar. Y en esos momentos
tenemos que esperar, aprender a esperar en el Señor. A esperar
hasta que el Señor cumpla su palabra. A esperarle aunque él
demore. Esto fue lo que pasó con el pueblo
de Israel. Si hay algún principio práctico
que nosotros podemos extraer de acá, este es el primero. Hay
que aprender a esperar en el Señor. Hay que esperar pacientemente. Pacientemente esperé a Jehová. Hay que esperar en el Señor.
No podemos irnos de adelante. Ellos fueron pronto para dar
sus pendientes de oro para fabricar un ídolo. Y no se detuvieron
a considerar el josto de la idolatría. ¿Acaso ellos no habían oído la
voz de Jehová Dios en medio del fuego, diciéndole al pueblo,
no te harás imagen? Ellos mismos, el pueblo de Israel,
no habían entrado en un pacto solemne con Jehová Dios No lo
creemos que hay éxodo 24.7, éxodo 24.7 donde el pueblo de Israel
había dicho que iban a hacer, que ellos obedecerían todo lo
que el Señor les había dicho. Mis hermanos, pero incluso antes
de salir del lugar donde habían hecho solemnemente este pacto,
rompieron un mandamiento expreso, desafiando una amenaza expresa. En ese mismo lugar. ¿Por qué, mis hermanos? Porque
la ley, hasta que el Espíritu Santo no viene y no la aplica
a nuestro corazón, no es capaz de santificar. A esto le faltaba
al pueblo de Israel, se le había dado la ley, pero el Espíritu
Santo no había aplicado estas verdades a su corazón. Esto nos
lleva a entender, mis hermanos, que las verdades del Evangelio
tienen que ser aplicadas a nuestro corazón a través del Espíritu
Santo para que ellas cobren vida en nuestro corazón. Vuelvo y
repito, por eso, como le dije creo que el domingo pasado, por
esa razón nosotros oramos al Señor para que el Espíritu Santo
ilumine nuestro entendimiento cuando somos expuestos a estas
predicaciones, a estas verdades del Evangelio, para que de esta
forma nosotros podamos responder en arrepentimiento y fe a esas
palabras que somos expuestos cada domingo. Si el Espíritu
Santo no aplica estas verdades, seremos como este pueblo de Israel
que tendremos esa tendencia a fabricar un ídolo de cualquier cosa. Entonces lo primero que aprendemos
de allí, mis hermanos, es que hay que esperar, hay que aprender
a esperar pacientemente en el Señor. Dios le dice a Moisés
que los israelitas se habían corrompido. El pecado es la corrupción
del pecador y es una corrupción de sí mismo. Cada uno es tentado,
nos dice la palabra, cuando de su propia concupiscencia es que
cosa atraído y seducido Ellos se habían descarriado. El pecado
es salirse del camino del deber y tomar un atajo. Eso es el pecado, hacer las cosas
más fácil. Lo más fácil lo tiene el mundo
por delante. Lo más difícil lo tiene el creyente
por delante. Pero lo difícil se hace fácil
cuando gozamos de la presencia del Señor en nuestros corazones.
Esa es la diferencia. El pueblo de Israel pronto olvidó
las obras de Dios. Pronto olvidó las obras de Dios. ¿Qué tan pronto usted ha estado
a olvidar lo que Dios ha hecho en el pasado en su vida? Satanás
gana ventaja cuando eso ocurre. Muchas veces nos enfocamos en
el problema actual, la situación actual, lo que tenemos por delante
y nos olvidamos cómo Dios ha obrado afirmativamente, gloriosamente
en nuestras vidas en el pasado. Y eso, cómo Él ha obrado en el
pasado, debe llevarnos a nosotros a poner nuestra confianza en
lo que Él hará más adelante, en el tiempo que Él considere,
cuando Él quiera, en pocas palabras, cuando a Él le dé la gana. Israel había pecado y nada podía
librarlo del justo juicio de Dios, sino solamente la oración
de Moisés. Y aquí Moisés, en estos versos,
cuando está intercediendo delante del Señor por Israel, viene a
ser un tipo de Cristo. Cristo viene a ser nuestro mediador,
a través del cual nosotros somos reconciliados con el Señor. Esa es la ventaja que tenemos
como creyente, mis hermanos, que aunque pejemos, aunque nos
desviemos de la verdad, el Señor, si nosotros venimos en arrepentimiento
y fe, tenemos un mediador que es capaz de perdonarnos y restaurarnos
a nuestra situación anterior. Nunca el pecado en el corazón
de un creyente debe de ser excusa para no volver a él en arrepentimiento
y fe. Y esto fue precisamente lo que
ocurrió con Moisés y su intercesión. Dice, hermanos, ¿por qué murieron
3.000 personas y no todo el pueblo de Israel? Sencillamente porque
por el contexto vemos que esas 3.000 personas persistieron en
seguir pecando contra Jehová, en seguir ofreciendo culto al
ídolo. Por esa razón murieron esas 3.000
personas. Persistieron en ello. como creyentes nosotros somos
llamados a entender de que no podemos persistir en nuestros
pecados nosotros tenemos que venir delante del señor confesar
nuestros pecados el que enjubre sus pecados nos dice la palabra
no prosperará más el que los confiesa y alcanzará misericordia
las promesas de dios deben de ser nuestro principal fuego en
oración porque aquel que lo ha prometido es poderoso para cumplirlo. Ahí es que está el poder de la
oración, basado en lo que el Señor ha prometido, basado en
las promesas de Dios, es lo que nos hace estar firmes y orar
persistentemente, sin cesar, hasta que el Señor ore. Aquí
Moisés, en esta parte, cuando estaba todavía allí, delante
de la presencia del Señor, oró a Jehová. No, Señor, no permita
esto. Acuérdate de tu gloria, acuérdate
de tu nombre. Y el Señor, viéndolo desde el
punto de vista de esta alegoría, esta manifestación como un atributo
humano, como si lo tuviera, desistió de raer sobre la faz de la tierra
al pueblo de Israel. Nosotros nada vemos en Dios que
no sea puro y placentero. En el mundo nada vemos que no
sea pecado y tentación. Moisés cuando descendió del monte,
lo primero que hizo luego de romper las tablas de la ley,
las tablas del testimonio, fue tomar el ídolo tirarlo al fuego,
hacerlo polvo. ¿Qué le estaba enseñando al pueblo
de Israel, Moisés, con este gesto, con esta actitud? Que el ídolo
no es nada. Que el ídolo no es nada. Y que el hombre que persiste
en seguir por estos caminos va camino a la perdición, a la destrucción. Por eso obligó al pueblo a tomar
de agua con el polvo de lo que quedaba del ídolo. Si ustedes
siguen por ese camino es lo que les espere la destrucción, nada
más. Nosotros tenemos que seguir proclamando esta verdad, mis
hermanos, en estos tiempos de tanta idolatría. El ídolo no
es nada. Salmo 115 nos habla acerca de
lo que es el ídolo. Tremendo salmo para algún amigo
católico romano. Mis hermanos, pero nosotros vemos
aquí en Arón una persona que... una mente ambivalente, una persona
que da una excusa frívola acerca de por qué él hizo ese ídolo. Mis hermanos, nosotros no podemos
ser llevados a pecar por algo que alguien nos diga o nos inste
a hacer. Los hombres pueden tentarnos
pero no pueden obligarnos a pecar y la forma mis hermanos en que Moisés trató con el pecado para quitar el reproche de ese
pecado Moisés no ocultó el pecado, no lo justificó No dijo, es que
ustedes tuvieron tanto tiempo en la esclavitud, o es que ustedes
tuvieron malos padres que los criaron, o que ustedes vienen
de un hogar destruido, o que ustedes sufrieron en la adolescencia,
o que ustedes aquello lo otro y hay que justificar lo mal hecho.
Ese es el grave error de la mal llamada psicología moderna. Los
levitas, que eran de la misma línea, de la misma tribu de Moisés
y Aarón, tuvieron que matar a los líderes de esta maldad. Pero
nadie fue muerto allí, sino solamente los que se enfrentaron abiertamente,
los que persistieron en pejar. Y todo el que persiste en pejar
está marcado para la ruina. Esas personas que gritaban y
danzaban en la mañana, en la noche murieron. Los juicios de Dios producen
cambios súbitos a veces con esos pecadores que se sienten seguros
en seguir pecando. Y no lo vemos tan a menudo en
nuestros tiempos, mis hermanos, pero yo le aseguro algo a usted.
Esos juicios de Dios también vienen sobre la tierra pronto.
Y así como hubo esta muerte ese día, así también vendrán juicios
de Dios sobre esta tierra. si el hombre persiste en pecar,
como lo hicieron estas tres mil personas. Moisés calificó este
acto de idolatría como un gran pecado. Eso fue lo que le dijo
al pueblo. Ustedes han hecho un gran pecado. La obra de los ministros, de
los pastores en estos tiempos, debe de seguir siendo mostrar
la enormidad de los pecados de la gente. No podemos pasar por
alto esto mis hermanos porque Dios también nos demandará eso
a nosotros. Por esa razón Moisés actúa así.
Ustedes dan gran pecado. Déjeme subir de nuevo. Eso es
lo que vemos allí en el último verso de este capítulo 32. Déjame
subir de nuevo a ver si el Señor, juego al Señor a ver si el Señor
tiene misericordia de nosotros. Por lo menos el verso anterior a terminar
el capítulo. Déjame ver, ustedes han, verso
30, ustedes han cometido un gran pecado y ahora yo voy a subir
al Señor, quizás pueda hacer expiación por su pecado. Nosotros hemos recibido un gran
mediador en esta época del nuevo pacto. Ese gran mediador es Jesucristo. Ese gran mediador que estuvo
dispuesto a poner su vida de la manera más dolorosa si de
esa manera pudiera preservar al pueblo. Moisés en su tiempo
no podía apaciguar totalmente la ira de Dios. La ley de Moisés
no era capaz de reconciliar a los hombres con Dios ni de perfeccionar
nuestra paz con él. Pero ahora en nuestros tiempos
nosotros podemos encontrar aquel que es capaz de perdonar el pecado
para no recordarlo jamás. Esta historia a nosotros nos
recuerda que ningún corazón carnal que no se haya humillado puede
soportar por mucho tiempo los preceptos santos, las verdades
humillantes y la adoración espiritual de Dios. Eso es lo que nos enseña. Pero un Dios, un Dios falso,
un sacerdote, un culto, una doctrina y un sacrificio a la medida de
la mente carnal, siempre va a encontrar abundancia de adoradores. Siempre
será así. Por eso el catolicismo romano
es la religión dentro del cristianismo más grande del mundo. Pero también
dentro del movimiento evangélico lamentablemente, mis hermanos,
hay gente que prefiere ir detrás de las cosas que le atraen emocionalmente,
detrás de las emociones, detrás del sentirse bien, detrás de
la escuchar que le den palabras motivacionales muy bonitas, palabras
que no le confrontan con el pecado y por eso la gente va detrás
de ellos. Eso es, siempre ha sido así, la falsa El falso cristianismo,
la falsa religión, siempre encontrará abundancia de adoradores. Se puede pervertir el evangelio,
mis hermanos, hasta tal punto que adapte el gusto, se adapte
al gusto mundano. Y eso es lo que ocurre en muchas
iglesias de la prosperidad en nuestros tiempos. Y la gente
va detrás de ellos sin saber que están ofreciendo fiestas
y danzas a dioses ajenos a Jehová. Pero para nosotros, mis hermanos,
es bueno que el profeta, ese profeta Jesucristo, como Moisés,
que es incomparablemente Jesucristo más poderoso y misericordioso,
que Moisés haya hecho expiación por nuestra alma y ahora interceda
por nosotros. Si nosotros hemos pecado de este
pecado increíble, mis hermanos, La invitación es que acudamos
al Señor. A través de Cristo, nuestro mediador,
nuestro intercesor, nos arrepintamos delante del Señor, le pidamos
perdón. y le pidamos que él extienda
su gracia sobre nosotros, esa gracia que nunca merecíamos,
nunca mereceremos jamás en esta tierra, pero que por su gran
amor, bondad y misericordia, él nos ha dado si venimos delante
de él en arrepentimiento y fe. Hermanos, cuidémonos de este
pecado. El pecado de la idolatría puede
llegar a la vida de todo aquel que se hace llamar cristiano
si se descuida. si se desespera, si se va adelante
a los planes de Dios. Aprendamos a esperar pacientemente
a Jehová. No pensemos que el Señor se está
tardando demasiado y que hay que tomar un atajo para lograr
la meta que el Señor nos ha puesto por delante. Estemos de pies,
mis hermanos, y vamos a orar. Vamos a orar al Señor.
El Pecado Increíble
Series Exodo
En ÉXODO 32:1-35 aprendemos que los hombres siempre han tenido la tendencia a levantar imitaciones de las realidades divinas y apoyarse sobre ellas.
Las falsificaciones de la religión se han multiplicado extremadamente ante nuestros ojos. Las cosas que por la autoridad de la palabra de Dios sabemos que son realidades divinas y celestes, muchas iglesias las han transformado en imitaciones humanas y terrenas.
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| Sermon ID | 821221723506433 |
| Duration | 46:55 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Exodus 32 |
| Language | Spanish |
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