00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Muy bien, realmente algo a aclarar,
verdad, que ustedes lo tienen ahí en su guía, es que este material
no es mío, no es original mío, tiene algunas cosas que metí
de mi ejemplo, que las voy a mencionar en el camino, pero viene de una
serie de artículos escritos por Tim Chales, él tiene un blog
y escribe sobre muchos temas diferentes aparecen los artículos
traducidos al español en la página de soldados de jesucristo que
creo que ya no se llama soldados de jesucristo la última vez que
revise había cambiado de nombre el ministerio pero ahí tienen
todavía el blog de Tim Charles en español, tienen toda una área
dedicada a sus artículos y estos artículos son específicamente
sobre el tema de la productividad. Yo lo llamé el taller mayordomía
de tiempo, pero va a tratar más que el tiempo, vamos a hablar
de mucho más que el tiempo, de hecho hoy casi que no vamos a
hablar del tiempo. del todo, pero el punto es que
todo lo que vamos a ver tanto hoy como de hoy en ocho va a
ayudarles a mejorar su administración de su tiempo, ese va a ser el
resultado definitivamente con la ayuda y el favor del señal
vamos a orar para arrancar Dios, queremos agradecerte esta oportunidad
de nuevo de poder estar aquí reunidos, juntos, aprendiendo
un poco más acerca de tu Palabra, acerca de la vida, del mundo
en el que nos has colocado, nuestras responsabilidades, nuestro llamado,
Dios, y te damos gracias porque podemos acudir a tu Palabra siempre,
porque siempre en ella encontramos sabiduría, porque Nos enseñas
desde la teología más profunda hasta los principios más prácticos
para la vida y te damos gracias porque en todo sentido, en todas
las áreas y en todas direcciones, tú nos enseñas y nos transformas. Queremos pedirte, ahora que bendigas
este espacio, que vamos a disfrutar y que podamos crecer juntos.
Gracias por Jesucristo nuestro Salvador, en su nombre oramos. Amén. Amén. Bueno, una de las
cosas que a veces me pasa cuando hablo de lo que hago y de las
tareas que tengo y las funciones que tengo, y aquí en la iglesia
me ha pasado, me dicen, ¿cuándo duerme usted? ¿se da la pregunta?
¿verdad? Este es el secreto, hermanos. Anoten no dormir. Es el secreto
para tener más tiempo. Listo. Pueden cerrar. Vean, digamos, voy a hacer un
repaso de mis funciones así rápidamente, nada más para que se hagan una
idea. Obviamente como padre y esposo tengo trabajo en casa en términos
del liderazgo espiritual de la familia, todo lo que es el tema
del devocional familiar que hacemos todos los días, la administración
en términos de pago de cuentas, ¿verdad? Seguridad de que no
nos corten el agua, que no nos corten la luz, ese tipo de cosas,
mantenimiento. general del hogar, que no lo
hago yo, yo contrato a otros para que lo hagan por mí, pero
es estar pendiente de esas cosas también. Todo esto obviamente
con la ayuda de mi esposa, de mi ayuda y doña. Y está la escuela,
la supervisión de Mateo en el tema de la escuela en casa. Trabajo
como traductor para la Editorial CLIL, traduciendo los comentarios
de Calvino al español y otros libros ahí que me asignan cuando
cuando cambia el panorama. Edición de libros pequeños también
con Clear. Ahora se sumó las nuevas responsabilidades
con Ministerio de Ligonier en términos de edición de todo el
material en español, ¿verdad? Y esa transición y los cambios
que ha traído. Y sumémosle a eso la preparación
del sermón, de talleres como este, enseñanzas. Domingo a domingo,
De fijo, un sermón, un programa de culto, ¿verdad? Eso de fijo.
Y a veces, dos. A veces, dos sermones, dos programas
de culto. Entonces, esa es la, a grandes
rasgos. Y encima de eso, pues, me gusta
la música. Y como parte de mis hobbies,
me gusta traducir música. De himnos, algunos de los que
hemos cantado acá en Inglesia son traducciones. los pasatiempos, me gusta leer,
me gusta jugar videojuegos, esos son mis pasatiempos en general,
me gusta estudiar idiomas aunque no llegue a dominar ningún otro
ya yo creo a estas alturas de la vida, igual me mantiene un
poco el cerebro ahí medio agilizado, entonces esas son como tareas
y de ahí surge, cuando hablo de esas cosas surge la pregunta,
cuando duermes esa es la pregunta. ¿Cómo? Y la verdad es que mis
hermanos... Suena todo como muy bien, pero
voy a hablarles de mi experiencia y lo que ha sido mi testimonio.
Antes de la pandemia yo no tenía ni pizca de organización, era
un desastre, ¿verdad? Y pasaba... Las tareas eran como
que las tareas llegaban... Y cuando llegaban yo reaccionaba,
las cumplía y pasaban, ¿verdad? Entonces era como una sensación
de que las responsabilidades estaban encima mío, no yo encima
de las responsabilidades. Entonces llegaban, yo tenía que
reaccionar, tenía que mover piezas, planeaba cosas a la misma hora
y quedaba mal, ¿verdad? Era un desorden, en ese sentido,
olvidaba Algunas cosas, ignoraba a otras.
Ustedes saben que tengo déficit atencional hiperactivo. Y eso
representa un problema serio en términos de que lo que uno
no ve, lo olvida. Ese es el síntoma más grave,
yo creo, en términos organizativos. Entonces, si algo no estaba presente
visualmente de alguna manera, yo lo pasaba por alto, lo olvidaba,
lo ignoraba hasta que llegaba la fecha. en el que tenía que
entregar, o reaccionar, o responder, o hacer. Entonces, ese fue el
panorama mío. Suena más caótico de lo que fue.
Tal vez no se veía tan caótico, pero en mi cabeza era muy caótico.
Y por la gracia del Señor, durante la pandemia, fue que tuve tiempo
para sentarme a reorganizar mi vida. Y el señor, de nuevo, en
una de esas tareas de traducción, me tocó traducir esta serie de
artículos. Entonces, la serie de artículos
de productividad de Tim Chalmers, me tocó traducirlos o revisarlos,
ahora estaba tratando de recordar qué fue lo que dice, no me acuerdo.
pero estaba ahí en esas tareas, ya sea traduciéndolo o editándolo,
no me acuerdo, y Dios usó esos artículos para ayudarme a organizarme,
eso fue lo que pasó y realmente me cambiaron la vida, o sea,
fue un cambio radical lo que aprendí con esos artículos y
eso es lo que quiero compartir ahora con ustedes con la esperanza
de que el Señor les cambie la vida también. Si es que ustedes
están en una situación parecida, o para evitar que lleguen a caer
en una situación similar. Entonces, vamos a arrancar con
las hojas que tienen allí en sus manos. Lo que vamos a hacer
es un poco de materia, un poco de cuestiones prácticas. Van
a escribir, van a pensar, van a analizar. Entonces, Vamos a
tomar nuestro tiempo, por eso esto es un taller y por eso también
no quería grabar el vídeo, porque yo creo que me voy a mover un
poco y no todo va a quedar así tan concreto. Entonces, lo primero
que tenemos que tomar en cuenta es para qué fuimos creados. Ese es el primer punto de partida,
¿verdad? De ahí tenemos que arrancar.
Fuimos creados para la gloria de Dios. Fuimos creados para
la gloria de Dios. Romanos 11, 36 dice, porque de
él y por él y para él son todas las cosas, a él sea la gloria
por los siglos. Amén. Entonces, usted, donde
sea que usted esté, cualquiera que sea su contexto, su trabajo,
sus funciones, sus responsabilidades, cualquiera que sea, es de él,
por él y para él. Piénselo así. Todo lo que usted
hace, todo lo que usted es, todas las responsabilidades que tiene
vienen de Dios, son para Dios, son por Dios, entonces toda la
gloria en todo lo que hacemos tiene que ir a Él. Primera de
Pedro 4.11 dice, si alguno habla, hable conforme a las palabras
de Dios. Si alguno ministra, ministre conforme al poder de
Dios. Ay, perdón, el poder que Dios da. Para que en todo sea
Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenece en la gloria
y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Para que en
todo sea Dios glorificado por Jesucristo. Entonces, ¿cómo glorificamos
a Dios? La respuesta sencilla, la que
aparece ahí en el punto 2, lo glorificamos haciendo buenas
obras. Esa es la respuesta sencilla,
pero yo sé que cuando pensamos en buenas obras, muchas veces
lo resumimos en servir al prójimo, ¿verdad? A veces es como eso
lo que pensamos, como actos de misericordia, como velar por
los necesitados, como ayudar a los que están en aflicción,
y obviamente esas son buenas obras, pero esas no son todas,
ni son las únicas. Todo lo que hacemos, al hacerlo
para la gloria de Dios, se convierte en una buena obra. Entonces,
realmente nuestro llamado no es hacer buenas obras de estas
que son visibles y que tienen que ver con ministerios de misericordia
específicamente, sino que en todo lo que hacemos en nuestra
vida debemos buscar la gloria de Dios. Mateo 5.16 dice, Así
alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras
buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
No solamente en esas obras de misericordia, sino incluso en
cómo llevamos nuestra vida y cómo vivimos nuestra vida, eso va
a ser una luz. Y una de las cosas que yo pienso
es, si Dios es un Dios de orden, nosotros debemos reflejar ese
orden, ¿cierto? Dios es un Dios que administra
la creación a la perfección. Él la lleva conforme a sus propósitos. Nosotros debemos reflejar esa
administración en nuestra vida. Entonces, incluso una vida ordenada,
una vida clara, una vida con propósitos, sin querer citar
el libro, pero... Eso va a reflejar a Dios, de
alguna manera, y los demás van a ver, aquí hay algo raro, aquí
hay algo diferente. Y porque hay principios de administración
bíblicos que no son iguales a los principios de administración
del mundo, y ahorita vamos a evaluar en esa dirección un poco. Primera
de Pedro 2.12 dice, manteniendo buena vuestra manera de vivir
entre los gentiles, para que en lo que murmuran de vosotros,
como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la recetación,
al considerar vuestras buenas obras. Entonces, ahí vincula
las buenas obras con nuestra manera de vivir. Y en todo entonces,
lo que hacemos debemos vivir de manera que llevemos gloria
a Dios y que invitemos a otros a llevar gloria a Dios. Entonces,
no podemos sacar esto de ese contexto. Incluso cuando estamos
hablando de la administración del tiempo, de la administración
de nuestra vida, no podemos sacar eso del contexto de que fuimos
creados para la gloria de Dios. Entonces, incluso estas cosas
son recursos que Él ha puesto en nuestras manos. Y una manera
de pensarlo también es la ley de Dios, que dirige nuestra mirada
hacia Él y hacia el prójimo. Y entonces, en nuestra administración
de nuestra vida y de nuestro tiempo, debemos poner nuestra
mirada en Él y en el prójimo. Realmente es en ese contexto
en el que nos vamos a mover. Amor a Dios, amor al prójimo.
Eso va a bañar también nuestro desempeño y nuestra productividad
en nuestra vida. Cada uno, dice 1 Pedro 4, 10
al 11, según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como
buenos administradores de la multiforme y gracia de Dios.
Y luego ahí viene la cita que leímos hace un rato, si alguno
habla conforme a las palabras de Dios, para que en todo sea
Dios glorificado. Entonces, la única razón por
la que nosotros podemos hacer esto, de llevar gloria a Dios,
o por lo menos, de llevar cada vez más gloria a Dios, porque
nunca lo vamos a hacer a la perfección, es por la obra de Cristo en nosotros.
Entonces, es su proceso de redención que ahora mismo está actuando
en nuestra vida y que también en nuestro uso del tiempo, uso
de recursos, nuestro llamado, nuestro trabajo, nuestros papeles,
nuestras responsabilidades, aún eso Cristo lo está redimiendo,
aún eso Cristo lo está salvando, nos está ayudando y transformando
para que seamos buenos virregentes, vigerentes, que
creo que es el término correcto. Él nos creó ¿Recuerdan? Creó al hombre y a la mujer,
los puso en el huerto para que sojuzgaran la creación, para
que la administraran, para que la usaran, para que produjeran
la creación. Entonces, eso es lo que estamos
haciendo en nuestra vida cotidiana, con las responsabilidades que
tenemos, es siendo administradores para Dios, buscando la gloria
de Dios, buscando el bienestar de nuestro prójimo, porque eso
es parte de lo que Cristo está haciendo como su obra de salvación. es porque Cristo está obrando
en nosotros. Somos hechuras suyas, Efesios
2.10, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales
Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Y
Tito 2.14 dice que Él se dio a sí mismo por nosotros para
redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo
propio celoso de buenas obras. Entonces, el concepto de buenas
obras es el que creo que tiene que ampliarse para empezar, ¿verdad? No es solamente las cosas buenas
que hacemos para los ministerios de misericordia, que dar a los
pobres, que obviamente todo eso incluye, pero es todo lo que
hacemos, es toda nuestra vida, es todo lo que entra en contacto
con nosotros, al hacerlo para la gloria de Dios, lo estamos
haciendo como una buena obra para Él, y también estamos pensando
en el bienestar de los demás, que esa es la primera gran diferencia
entre la administración según el mundo y la administración
según Dios. La administración según el mundo
es egoísta, ¿verdad? Es como centrada en uno mismo,
principalmente, o centrada en la organización, una organización...
abstracta, verdad, que no es una persona sino una organización,
pero la Biblia a nosotros nos llama a ser buenos administradores
para la gloria de Dios y para el bien del progenio, no para
la gloria nuestra propia o para nuestro propio beneficio. ¿En
qué áreas debemos llevar a cabo entonces las buenas obras? Todas. Todas. Y ahí, desde los más jóvenes,
en el colegio, hasta los más grandes, donde sea que estén,
todos debemos hacer todo lo que hacemos para la gloria de Dios.
Si pues coméis, o bebéis, o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo
todo para la gloria de Dios. y Primera de Timoteo 2 de Nuevos
Días, dice asimismo que las mujeres se atavían de ropa decorosa,
con pudor, etcétera, etcétera. Dice que no con vestidos sustentosos,
peinados sustentosos, vestidos costosos, sino, dice, con buenas
obras, como corresponde a las mujeres que profesan piedad. y Galatas 610, según tengamos
oportunidad, hagamos bien a todos, mayormente a los de la familia
de la fe. ¿Qué debemos administrar entonces
para ser buenos mayordomos? Lo primero que tenemos usualmente
en nuestra mente es el tiempo, ¿verdad? Casi siempre pensamos
en términos de, ok, tengo una cantidad de tiempo X, y necesito
utilizar ese tiempo, y ahorita les voy a decir cuánto tiempo
tenemos, Tengo que administrar ese tiempo bien para ser productivo,
para ser eficiente, para ser buen administrador. Pero no es
solamente el tiempo. Y de hecho, yo ni siquiera pondría
el tiempo en primer lugar. Yo creo que hay que administrar
los dones. que Dios nos da, ¿verdad? Las
capacidades que Dios nos da. Tenemos que pensar en esos términos.
Tenemos que pensar en los talentos que tenemos. Esas son aquellas
cosas para las que somos especialmente buenos. Aquellas cosas para las
que... o que nos atraen y para las que
servimos y no necesariamente a veces son remunerables o remuneradas,
pero tenemos que prestar atención a eso también. Por supuesto,
en nuestro tiempo, tenemos que administrar nuestra energía.
y tenemos que administrar nuestra motivación o el entusiasmo con
el que nos enfrentamos a diferentes tareas. Y lo que va a determinar
el entusiasmo con lo que lo hacemos es si yo estoy pensando en la
gloria de Dios y el bien de mi prójimo. eso va a ayudarme a
entrar con una motivación correcta incluso cuando me toca hacer
cosas que no me encantaría hacer o sea que tal vez yo no escogí,
pero hay que hacerlas, alguien las tiene que hacer y si yo pienso
bueno esto puede llevar gloria a Dios, esto puede ser para el
bien de mi prójimo, tal vez a mí no me encanta pero alguien lo
tiene que hacer, le entro con una actitud diferente, le entro
con un entusiasmo, diferentes dones, talentos, tiempo, energía,
entusiasmo dones, talentos, tiempo, energía,
entusiasmo. Punto 2. Como Dios es un Dios
de orden, nosotros debemos llevar ese orden a la práctica a través
de lo que vamos a llamar una estructura. Hay que estructurar
la vida. Hay una idea equivocada, y la
idea equivocada es que las personas organizadas Siempre cumplen sus
metas. Siempre completan las tareas
que se les asignan. Nunca piden más tiempo, nunca
piden prórrogas, porque están encima de sus tareas y las cumplen
a la perfección. Error. Error. Dios es soberano. No usted. No yo. Entonces, no es cierto
que podemos cumplir con toda la perfección y hacer todo exactamente
como lo planeamos. No es cierto. Porque Dios en
su providencia, Él puede interrumpirnos. Dios en su providencia puede
cambiar las cosas, ¿verdad? Entonces, no se trata de, de
nuevo, esa idea egocentrista de que yo me voy a organizar
para que todo mundo vea lo bien que administro mi vida y cómo
todo fluye a la perfección, ¿verdad? Porque eso es endiosarse, eso
es pensar que usted tiene control sobre todos los detalles, que
usted es soberano. sobre todas las cosas. Y yo creo
que no hace falta vivir muchas horas con esa idea en la cabeza
para decepcionarnos, darnos cuenta de que no es posible, o sea,
no es posible, pero sí hay algo que debemos hacer. ¿Qué debemos
hacer? debemos planificar, debemos organizar
y debemos ejecutar lo mejor que podamos. Eso sí está en nuestras
manos. Organizar, planificar y ejecutar
lo mejor que podamos y confiar en la providencia de Dios. Porque
de nuevo, Dios nos puede interrumpir, y nuestros planes, por muy detallados
que sean, y por muy buenos que hayamos sido, y por mucho que
hayamos pensado en todos los escenarios posibles para enfrentar
esta tarea, los planes pueden fallar. ¿Ok? Entonces tengamos
eso presente. El desafío. No podemos o no debemos enfocarnos
en una sola área de nuestra vida y pensar que si resolvemos esa
área, todo se va a resolver, o lo estamos haciendo bien ya
porque en esa área específica lo estamos haciendo bien. No,
porque si para la gloria de Dios debemos hacerlo todo, quiere
decir que en todas las áreas de nuestra vida debemos organizarnos,
que en todas las áreas de nuestra vida debe haber planificación,
que en todas las áreas de nuestra vida debemos ejercer dominio. O sea, eso debe ocurrir. Pero
entonces nada ganamos si yo me enfoco solo en un área y todo
lo demás está hecho un caos y está fuera de control. O sea, yo puedo
ser muy bueno cuando me siento en mi oficina, ¿verdad? Me siento
en mi oficina, estaba yo que trabajamos desde la casa, ¿verdad?
Podríamos ser súper eficientes desde el momento que nos sentamos
hasta que nos levantamos de la oficina, perfectamente eficientes,
pero alrededor la casa es un caos, la familia es como estamos
ausentes, la iglesia no estamos ahí, pero en el trabajo súper
eficientes y buenos. Eso no es honroso para el Señor. Debemos ser tan buenos como podamos,
en todas las áreas en las que tenemos responsabilidad o donde
Dios nos ha colocado. Entonces, ese es el desafío.
Pero lo cierto es que, aunque debe afectar todas las áreas
de nuestra vida, es muy difícil lograrlo en todas las áreas de
nuestra vida de un solo. Entonces, sí es bueno decir,
bueno, voy a empezar con esta área, y voy a empezar a darle
forma, y tal vez después a la siguiente, y después a la siguiente,
y así voy. Pero la meta es que todas las áreas de mi vida estén
bajo control. De nuevo, no estoy hablando del
control absoluto soberano, sino del dominio que debo ejercer
y la medida de control que el Señor me ha dado. Hacer lo que
está en mis manos hacer. Entonces, empiece con un área
y las demás deben seguirla. Por ejemplo, si usted está teniendo
problemas en su vida, como en su vida personal, que no está
siendo buen administrador en términos de sus disciplinas espirituales,
para hablar de un tema que es bien común en la Iglesia, o sea,
tal vez usted no está orando, no está leyendo la Biblia, no
está haciendo su devocional, no está estudiando las Escrituras,
entonces empiece ahí, empiece con esa parte ¿verdad? y trate
de seguir una rutina establecida en esa parte y las demás áreas
poco a poco siempre con esa conciencia de que las demás áreas poco a
poco se vayan sumando y vayan agarrando orden y estructura
tal vez usted está muy bien en su emocional pero está descuidando
su cuerpo no está haciendo ejercicio suficiente para mantenerse saludable,
¿verdad? No estoy diciendo que tenga que
estar metido en el gimnasio dos horas todos los días de la semana,
pero debe haber un grado de mayordomía del cuerpo, y ninguno de nosotros
está siendo más joven Por lo tanto, tenemos que tomar eso
en cuenta y sembrar en nuestro cuerpo salud para que cuando
estemos viejitos no nos pase factura, ¿verdad? Entonces, esa
parte también, aunque sea, de nuevo, que empiece con cosas
pequeñas, estiramientos todos los días, asegurarse de establecer
una rutina y empezar a moverse hacia un mayor orden y un mayor
dominio. Entonces, esa es la meta de lo
que vamos a hacer en estos dos días. ¿Tienen alguna pregunta,
algún comentario hasta este punto? Estamos en el punto 2, puntos
1 y 2 ya los vimos. Muy bien, áreas de responsabilidad.
Todos tenemos vidas complejas, ¿cierto? Y tienden a ser cada
vez más complejas. Tratamos de buscar equilibrio
entre todas las áreas de nuestra vida y buscar cumplir con todo. Y algunos ejemplos de esas áreas
ya los hemos mencionado, familia, iglesia, pasatiempos, incluso
eso lo podemos incluir, no está mal incluirlo, trabajo, ¿verdad? Todos tenemos áreas de la vida,
diferentes áreas de la vida, queremos cumplir con todo, incluso
con nuestro tiempo de descanso, queremos cumplir con eso. Y todos
tenemos la misma cantidad de horas, 168 horas a la semana. Esa es la cantidad que todos
tenemos, ni una más, ni una menos. Entonces, algo que debemos eliminar
de nuestro vocabulario es... Ah, es que no tengo tiempo. Nadie
tiene más tiempo que nadie. Todos tenemos la misma cantidad
de tiempo. Es que no puedo porque tengo un compromiso, no puedo
porque ya ocupé ese tiempo en otra cosa, ¿verdad? Pero el tiempo
lo tenemos todos la misma cantidad. Lo cierto es que a veces se siente
como caótico, ¿verdad? Y si usted siente que hay caos,
entonces debe buscar la manera de traer paz a todas las áreas
de su vida, sin dejar de cumplirlas necesariamente, pero necesitamos
de nuevo. El tema del dominio, o sea, nosotros
tenemos que estar encima del tiempo, encima de las tareas,
encima de la responsabilidad, no debajo, sino encima, administrando,
sojuzgando, dominando. Entonces, tenemos áreas de responsabilidad,
todos y cada uno de nosotros, y esas son las áreas donde Dios
va a requerir de nosotros rendición de cuentas. Hay otras que no,
que Dios no nos va a demandar rendición de cuentas. Pero hay
áreas de responsabilidad donde Dios definitivamente nos va a
llamar a cuentas, y esas son las que vamos a denominar áreas
de responsabilidad. Y cada uno tiene las suyas, y
son diferentes, ¿verdad? No necesariamente son todas iguales.
Mencionamos algunos ejemplos de, por ejemplo, el cuerpo y
el alma que vamos a rendir cuentas a Dios por nuestra administración
de nuestros cuerpos y de nuestra alma, nuestro crecimiento espiritual
y nuestro mantenimiento físico. Los que son padres obviamente
van a rendir cuentas de sus hijos. Vamos a rendir cuentas como esposos
de la provisión en nuestro hogar. Eso definitivamente va a ocurrir.
Vamos a rendir cuentas todos los cristianos por nuestro amor
a la iglesia. Vamos a rendir cuentas por nuestro
ejercicio de misericordia para con los pobres. Vamos a rendir
cuentas por nuestra proclamación del Evangelio. Vamos a rendir
cuentas por... Bueno, eso es un... Algunos segundos,
perdón, por decir algo. Pero si nos ponemos a mencionar
todas las tareas así, una por una, eso va a ser una locura.
Se nos puede llenar la lista. Entonces, lo mejor es crear áreas
de responsabilidad un poco más generales. como compartamentalizar
nuestra vida en diferentes áreas de responsabilidad. Y les voy
a dar mi ejemplo. Mis áreas de responsabilidad,
aunque ustedes no lo crean, son solamente cinco. La primera es
el área personal. La segunda es mi familia. La
tercera es la iglesia. La cuarta, yo la denominé reino,
que es el trabajo que puedo hacer más allá de la iglesia, para
diferentes ministerios, diferentes organizaciones, y no necesariamente
trabajo remunerado. De hecho, la mayoría de esto
no es trabajo remunerado. En el último espacio está el
trabajo, propiamente dicho, por el cual firmo contratos y me
pagan. Ese es el último, la quinta área. Entonces, en mi caso, de
nuevo, no tienen que ser las mismas, aunque creo que personal
y familia Posiblemente todos tenemos esas, ¿verdad? Pero fuera
de ahí, las demás, usted determina cómo los va a acomodar. Por ejemplo,
si... no sé, el área de la iglesia,
tal vez sí, yo creo que también es una que podemos tener en común.
Puede tener, ¿qué otras áreas? Área social, si usted es una
persona extrovertida que necesita y que procura estar relacionándose
y participar de actividades sociales y eso, puede crear esa área de
responsabilidad. Por ejemplo, un pasatiempo, si
su pasatiempo es un pasatiempo que consume, ¿verdad? Hay personas
que tienen un pasatiempo que es consumidor tanto de recursos
como de tiempo, así a nivel. ¿Grande? ¿verdad? Sí, sí, si
es algún deporte, por ejemplo, ese tipo de cosas. Si tienes
ese tipo de pasatiempo, incluyelo como un área específica, ¿verdad?
Pero mi recomendación es que no tengan más de seis áreas.
Unas seis, cinco o seis áreas es lo ideal. Más allá de eso,
tal vez puede unir, ¿verdad? Algunas. Entonces, quiero que
vayan pensando en eso. Todavía no las tienen que escribir,
ya les voy a dar unas hojas para que las escriban en unos minutos,
pero vayan pensando en eso. Lo cierto es que, con estos ejemplos
que les di, nada en mi vida cae fuera de ninguna de estas cinco
áreas. No hay nada, absolutamente nada,
en lo que yo participe, de lo que yo esté... de lo que yo haga,
¿verdad? en lo que esté involucrado, que
no esté metido dentro de estas cinco áreas. Entonces, voy a
repetir mi ejemplo personal, familia, iglesia, reino, trabajo. Entonces, ahora les voy a dar
unas hojitas, que estas hojas no las pierdan, enmarquenlas
cuando terminemos el pedido. No, no las pueden enmarcar. Pero,
y ahorita les digo por qué. Pero estas hojas las vamos a
llenar entre O y E. Bueno, esta la vamos a llenar. Y la segunda parte se la voy
a dejar por si acaso. Ahí en el segundo punto dice,
defina sus responsabilidades. Entonces, quiero que lo noten.
Vean que les deje solo seis espacios. No deje más de seis, incluso
personal y familia, ya como, ¿cómo se dice? Como default,
¿verdad? Esas las tenemos todos. Todos
tenemos familia y todos tenemos persona individual. Entonces,
esos dos y luego completen nosotros cinco o seis que ustedes consideren
que son sus áreas de responsabilidad. La reflexión es, ¿dónde Dios
me va a llamar a cuentas? ¿En qué áreas? me va a llamar
a cuentas, pensarlas a nivel poco macro, verdad, no cada detalle
y anote esas cinco áreas. Esto no es absoluto. O sea, no
es algo que ustedes van a hacer ahorita y eso va a definir el
resto de sus vidas hasta que mueran. No. Va a cambiar posiblemente
en el transcurso del tiempo. Tal vez sumen alguna área o quiten
alguna área en el camino. Eso es parte de, de nuevo, que
nosotros no somos soberanos ni podemos ver el futuro. Entonces,
anote las cinco áreas que usted considera ahorita. Y tal vez,
incluso en el camino del taller, se dé cuenta de que alguna no
la acomodo bien y que podrían estar dos juntas, todo eso, ese
es el propósito de este ejercicio. Estas áreas de responsabilidad
les van a ayudar a organizar su vida, van a ver. Les doy un
ejemplo, por ejemplo, en mi caso, algo tan sencillo como los archivos
de la computadora. Los archivos de mi computadora
están repartidos en estas cinco áreas. porque ya uno aprende
a pensar en estos términos entonces todo de alguna manera se va acomodando
donde debe caer ¿verdad? en mi caso que trabajo casi todo
el tiempo en la computadora pues son bastantes archivos y la administración
de esa información me va a ayudar tener estas áreas de responsabilidad
claras ¿verdad? de nuevo, ningún documento, ningún
archivo queda en el escritorio, por ejemplo, de la computadora
Si queda ahí por algún tiempo, eventualmente lo voy a acomodar
y lo voy a llevar donde va, ¿verdad? Pero el punto es que eso no es
un espacio para guardar archivos, ¿sí? No debería serlo. Entonces
hasta eso les va a llevar a ordenar el escritor de la compra. Muy
bien. Ya lo tienen todos, ya hicieron
sus áreas de responsabilidad, las tienen claras, Sí, sí, esos
son comunes, ¿verdad? Se pueden acomodar así. Y yo,
a propósito, usé términos muy generales. Digamos, en iglesia
yo podría haber puesto la IPR de Costa Rica, ¿verdad? Esa es la iglesia, eso es a lo
que me refiero con iglesia. Este, si es trabajo con otras
iglesias o trabajo interdenominacional, eso cae en reino, ¿verdad? Entonces,
en reino esa es otra categoría. Y sí tuve que separarlos porque
si no, la de iglesia se me iba a hacer un caos. Entonces, para
tener orden, Tuve que dividir las dos, ¿verdad? Pero está bien, ok. Muy bien,
ahora, lo siguiente que vamos a hacer es en la siguiente parte,
ahí donde dice papeles, tareas y proyectos. Y lo que quiero
que piensen ahí es en las funciones que ustedes tienen dentro de
cada una de esas categorías, dentro de cada una de esas áreas
de responsabilidad. Por cada área de responsabilidad,
ahí sí puede ser la cantidad de funciones que sea. O sea,
no hay un límite. Yo tuve que hacer un límite por
términos de espacio, ¿verdad? Pero ustedes pueden llenar ahí
las que sean necesarias. Por ejemplo, en familia, por
ejemplo. El cuidado espiritual de la familia,
como esposo, esa es una función que yo tengo dentro de familia.
La administración de finanzas, que les mencionaba, esa es una
función dentro de mi familia. La supervisión de homeschool,
de nuevo, esa es una función dentro de mi familia. El mantenimiento
de la casa, es una función dentro de mi familia. El crecimiento
familiar, El tiempo que pasamos juntos,
las cosas que hacemos juntos, ¿verdad? Esa planificación de
esas cosas, eso también va dentro de familia. Entonces, que ahí en sus guías
tienen algunas preguntas que les pueden ayudar a determinar
cuáles son las funciones. En la guía dice, preguntas para
ayudar. ¿Qué tareas, funciones, proyectos o responsabilidades
específicas se me han asignado en cada área de responsabilidad?
Y la segunda, si quiero escuchar a Dios decir, bien, buen, siervo
y fiel en esta área, ¿qué necesito para ser un fiel mayordomo? Los más jóvenes, estoy seguro
que añadieron una que la mayoría de adultos no pusimos, ¿Verdad? Que son los estudios. Estoy segurísimo
de que esa categoría tiene que estar ahí. Si no se les ocurrió...
Está en la personal. ¿Verdad? Ah bueno, en la personal
la puede meter. De hecho, digamos, en mi caso,
los estudios están metidos dentro de trabajo. Y tiene que ver con
actualización laboral, ¿verdad? Con llevar cursos, estudiar,
crecer en los dones específicos de mi trabajo. Entonces, esos
están ahí. pero los más jóvenes todavía
no tienen trabajo la categoría que tienen es estudios traten
de que sean funciones amplias que abarquen varios elementos
no específicas así detalladas una por una y de nuevo esta lista
también va a cambiar no es una lista escrita en piedra que se
van a tatuar para el resto de sus vidas no va a ir variando
va a ir cambiando entonces es probable que le sumen o que les
resten en el camino. Y viene la primera tarea que
les voy a dejar para esta semana. Espero que la hagan porque les
va a ayudar. Auditen su tiempo. Ya ustedes
tienen una idea de cuáles son sus áreas de responsabilidad,
¿verdad? Las han determinado. Entonces, sólo en términos de
sus áreas de responsabilidad, no de cada tarea y cada función
que anotaran, sino en términos de sus áreas de responsabilidad,
¿Cuánto tiempo dedicaron a su área personal? ¿Cuánto tiempo
dedicaron a su área familiar? ¿Cuánto tiempo dedicaron a su
trabajo? ¿Cuánto tiempo dedicaron a su
iglesia? ¿Verdad? Hagan esa labor. desde el... a partir de mañana, para que
entre la iglesia de mañana, ¿verdad? A partir de mañana y hasta el
sábado, que nos volvemos a ver, auditen su tiempo. No se sientan
mal si a un área le dedicaron más tiempo que a otra, eso es
normal y es obvio que ocurra. Los estudiantes van a dedicarle
muchas horas al estudio, pasan en el colegio muchas horas, igual
los que trabajan en el trabajo van a dedicarle muchas horas
de su tiempo al trabajo, ¿por qué? Eso es parte de la vida,
entonces no es que deban estar equilibradas en el sentido de
que deban dedicarle a todas la misma cantidad de horas, eso
sería imposible. Pero es nada más para que vean
si realmente es un área de responsabilidad, tal vez se den cuenta de que,
ah, metieron algo que no es tan... ¿Verdad? Que podría ir debajo
de otra. O se dan cuenta de que hay una que no tomaron en cuenta.
O, incluso, para la lista de funciones, al auditar su semana,
aunque no tenga que anotar las funciones, tal vez se den cuenta
de alguna función que no habían puesto. Ah, mira, si esto me
tocaba a mí, y yo no lo anoté. ¿Verdad? Entonces, lo pongo en
mi área de responsabilidad. Muy bien. Tienen preguntas hasta
este punto. ¿Alguna duda? ¿Le ven algún valor
a este ejercicio? ¿Cómo lo están viendo? Por lo
menos los pone a pensar. Claro, porque en realidad uno
tiene una amalgama de todas estas funciones en la cabeza. Ajá.
Y a veces uno las tiene ahí como no se ha puesto a pensarlo, ¿verdad? No se ha detenido a ver el cuadro,
¿verdad? Tal vez lo tiene, lo hace, cumple,
pero no lo ha identificado. Entonces, eso es parte del ejercicio
de dominio. ¿Verdad? El ejercicio de dominio
tiene que ver con yo tener una claridad, un panorama claro,
un cuadro claro, en alguna medida, de qué es lo que tengo que hacer,
aquello a lo que Dios me ha llamado. ¿Verdad? Porque si no, entonces
no voy a rendir cuentas correctamente cuando llegue el tiempo de rendir
cuentas. Pues vamos a hacer una pausa aquí. Sí, vamos a tomar
un receso de unos 30 minutos, hermanos. 30 minutitos. Muy bien. Reanudamos en el punto
4. Tiempo y energía. ¿Qué es más valioso? ¿El tiempo
o la energía? yo creo que la energía porque
el tiempo como ya vimos es el mismo o sea todos tenemos la
misma cantidad de tiempo ni más ni menos El tema con la energía
es que si es variable, es limitada, ¿verdad? Necesitamos dormir.
Entonces, no, el secreto no es dejar de dormir. Necesitamos
dormir. Necesitamos renovar nuestra energía
y necesitamos utilizar la energía que tenemos de manera estratégica. Entonces, tenemos que ser conscientes
de nuestros patrones de energía. Porque un error es dedicarle
mucho tiempo a una tarea en un momento en el que mi energía
está por el suelo. ¿verdad? Entonces, le dedico
mucho tiempo a una tarea específica, cuando estoy en el punto más
bajo de mi energía, no voy a ser eficaz, no voy a ser mucho. Entonces,
a las tareas más importantes, a las tareas que más consume,
debemos dedicarle nuestros picos de energía. Entonces, usar nuestros
picos de energía adecuadamente, y eso varía para cada quien,
tenemos que conocernos a nosotros mismos. Entonces, conózcase a
sí mismo, ¿A qué hora del día está usted en la cima de su capacidad
mental? Entonces, use ese tiempo para
los ejercicios o las tareas que requieren concentración, enfoque,
claridad. ¿A qué hora del día es menos
eficaz? Identifique eso para que ahí meta las tareas más como
repetitivas, las más así de control, ¿verdad? Las administrativas,
por decirlo de alguna manera, que no requieren mucha cabeza
o mucho pensamiento. ¿Es usted una persona mañanera
o es un búho nocturno? Empieza a producir más cuando
ya el sol se puso, ¿verdad? O usted le va muy bien en la
tarde, ¿verdad? Y desde allí está su pico de
energía. Tiene que conocerse. Tiene que entender dónde están
sus picos de energía para administrar bien su tiempo en torno a la
mayor energía. ¿Verdad? Entonces, esa es una
tarea que yo no puedo hacer por ustedes. Ustedes tienen que descubrir
eso. Yo por eso amo trabajar desde
casa. porque permite esa libertad de acomodarse uno las tareas
de acuerdo a sus momentos más grandes de energía. Es lamentable,
necesario, pero lamentable cuando tenemos un trabajo de horario
fuera o estudios fuera ¿verdad? porque ahí toca dedicarle tiempo
y energía aunque usted esté exhausto. Pero toca hacerlo así. Pero en
la medida de lo posible, lo que esté en sus manos, administrar,
mover, correr, acomodar, hágalo de manera muy intencionada y
muy consciente. Después vamos a hablar de este
tema de la energía con más detalle. ¿Debajo del D hay que administrar
el tiempo en torno a su energía? Eso... Ustedes deben tener un
punto... Uno que dice alta energía. ¿Lo
tienen o no? No. No, ok. Entonces eso era para anotar.
Nada más fue lo que dije ya, pero por si no lo pusieron. A
los momentos de alta energía, dedíquenle las tareas más importantes.
Y a los momentos de baja energía, las tareas que son reactivas
o administrativas. Las que no requieren mucha cabeza.
En resumen. Eso era lo que hoy. Punto quinto. El número romano. Aquí tenemos
que pensar de nuevo. La misión. Y es importante tener
un sentido claro de misión. O un sentido de llamado, si lo
quieren llamar así. Pero un sentido de misión articulado. Claro. Que usted pueda decir. Esto es, esta es mi misión en
esta área de responsabilidad. Esto es lo que debo lograr, o
esto es lo que quiero lograr, o esto es lo que Dios va a pedir
de mí en esta área de responsabilidad. Yo ahorita les voy a dar ejemplos,
pero tiene que ser algo breve y sencillo que usted pueda estar
revisitando, ¿verdad?, e incluso cambiando si es necesario. Algo
que lo guíe a usted, que lo guíe a tomar decisiones, que le ayude De nuevo, creo que es un sentido
de llamado, articulado, ¿verdad? Que usted pueda decir, este es
mi llamado de parte del Señor. Esto es lo que debo hacer, lo
que Él quiere que haga en esta área. Entonces, no necesitamos
una misión general de vida. Eso está muy de moda a veces,
¿verdad? Como, esta es mi misión de vida o esta es la misión.
Incluso nosotros tenemos en la iglesia la misión y visión de
la iglesia, ¿verdad? Eso no es lo que debemos hacer
personalmente. ¿Por qué? Porque nosotros somos
seres cambiantes, mutables. Estamos en la historia que Dios
ha escrito y el llamado que yo tengo en este momento puede cambiar,
puede variar, puede... agregar matices o perder matices
en el camino, entonces debemos, es mejor, es mejor establecer
sentidos de misión por cada área, entonces en cada área de nuestra
vida tener una misión clara. que nos guíe y que defina lo
que Dios nos ha llamado a hacer. Entonces, no necesita una misión
general de vida, si le sirve puede hacerla, tampoco es pecado,
pero creo que no es necesaria y al final termina no siendo
muy útil tampoco. Entonces, no necesita misiones
fijas e inmutables, recuerda eso también, pueden cambiar,
pueden variar, y la idea es que lo ayuden a usted a guiar sus
días. que lo ayuden a programar su
tiempo que lo ayuden a decidir dónde va a poner su energía esa
es la idea de estas declaraciones de misión y por supuesto las
va a poder afinar en el camino porque no son finales entonces
Eso también nos anima en este momento, porque como no son finales,
podemos empezar a escribirlas ya. Y podemos empezar sabiendo
que la vamos a poder cambiar, ¿verdad? Entonces, esa es la
idea, ese es el siguiente ejercicio. Pero antes de pasar a hacerlo
ustedes en cada área de responsabilidad, yo les voy a contar cuáles son
las mías, ahí las tienen ustedes en sus hojas. decidí compartirlas
con ustedes. Como verán es algo muy sencillo,
no es muy profundo, pero sí tiene implicaciones a la hora de tomar
decisiones, a la hora de decir sí o no a diferentes tareas o
responsabilidades. Entonces, en el área de la iglesia,
por ejemplo, mi misión en este momento es equipar a la iglesia
en su sana doctrina, sano carácter y sana práctica para un mejor
servicio a Dios y a los demás. Esa creo que, o sea, si logro
hacer eso en las diferentes tareas en las que me involucre, esto
es lo que estoy buscando. Entonces, en relación a la iglesia,
creo que si los miembros de nuestra iglesia buscan honrar a Cristo
en lo que creen, en su carácter, en sus acciones, van a crecer
como cristianos. Esa es mi convicción. Y van a
llevar a otros a hacer lo mismo. Entonces, mi papel en la iglesia,
principalmente, involucra enseñanza. Principalmente. Eso es lo principal. En todas sus formas, ¿verdad?
No solamente desde el púlpito, sino en diferentes contextos.
Este taller es un ejemplo de eso. Y entonces, ustedes ya pueden
imaginarse, a la hora de pensar en este taller, o si hubiese
sido que alguien lo sugirió, yo lo había pasado por esta misión
y habré dicho tiene esto relación con la misión que tengo con la
iglesia con lo que creo que debo estar haciendo verdad y en base
a eso pues puedo decir que sí o puedo decir que no desde el
púlpito hasta la mesa del comedor del hermano cuando lo voy a visitar
esta es mi misión verdad lo busco en mis palabras, lo busco en
las relaciones que entablo, de alguna manera da forma, pero
también porque es un sentido de llamado personal, entonces
esto da sentido, es algo de lo que estoy convencido y quiero
hacer todas las cosas en relación con la iglesia de tal manera
que Dios sea glorificado y que mis hermanos sean edificados
y que todos ustedes a su vez puedan hacer lo mismo, replicarlo,
tal vez no conscientemente, pero esa es mi misión. En el área
personal, por ejemplo, mi misión es adorar a Cristo en mi pensamiento,
carácter y acciones, cuidando de mí mismo para la gloria de
Dios y el bien de los demás. Y aquí va la explicación, no
es algo egocéntrico, pero sí debemos partir, por lo menos
en este sistema de estructura, partir de nosotros mismos. ¿Por
qué? Porque creo que si yo busco deleitarme
en Cristo, personalmente y honrarlo en mi mente, en mi carácter,
en mi cuerpo, llevo gloria a Dios porque Él también se deleita
en su Hijo. Entonces, es un tema de adoración personal. Y si crezco
a la semejanza de Cristo, esta es la clave. Si yo crezco a la
semejanza de Cristo, pensando como Él, relacionándome como
Él, actuando como Él, en la medida de lo posible, yo estoy convencido
de que voy a ser un mejor esposo, voy a ser un mejor papá, voy
a ser un mejor pastor, voy a ser un mejor empleado. Esa es la
realidad. Entonces, en ese sentido, hay
prioridad en el área personal, en ese sentido, de que yo creo
que si invierto en mi vida espiritual, eso va a afectar todas las demás
áreas de mi vida. En el área del trabajo... Ah
bueno, dentro de esta misión, se preguntarán, ¿dónde entra
el ejercicio aquí? Si esa es mi misión a nivel personal,
en el área de las acciones, yo intencionadamente mencioné mi
pensamiento, carácter y acciones y para poder ser más efectivo,
ya esto entra dentro de los pormenores ¿verdad? pero si yo quiero ser
más efectivo en el reino y quiero poder hacer más, necesito cuidar
mi cuerpo, necesito estar saludable y hemos hablado de esto ¿verdad?
desde el púlpito lo hemos mencionado, si yo estoy enfermo a los 50
es poco lo que voy a poder hacer, entonces necesito hacer lo posible
porque este cuerpo esté bien cuando llegue a los 70 para poder
seguir sirviendo a mis hermanos. Entonces, es un cambio de perspectiva,
¿verdad? Ya no se trata de mí realmente,
se trata de Dios y se trata de mis hermanos en la fe y de mi
prójimo en general. En el trabajo, servir al mundo
con los dones y talentos que he recibido perfeccionándolos
para la gloria de Dios y el bien de los demás. Entonces, de nuevo,
reconocer cuáles son esos donos, cuáles son esos talentos, para
qué sirvo, e invertir en eso, perfeccionándolos tienen que
ver con que no solamente hacer lo que estoy haciendo sino buscar
hacerlo mejor cada vez, crecer en las funciones que tengo y
en las tareas que tengo. El Señor me ha dado dones específicamente
en el área... esto lo estoy leyendo textualmente
de mi hoja cuando yo hice esto. El Señor me ha dado dones específicamente
en el área de la comunicación y las palabras. Eso es lo que
creo. Además de algunas áreas artísticas,
pero alguna de esas no me dan de comer. Encuentro relación... perdón, encuentro realización
en ayudar a que las personas se den a entender y sean entendidas. a través de barreras de idioma,
barreras geográficas, contextos e incluso a través del tiempo.
Procuro entonces mejorar mis habilidades, tanto en el uso
de los idiomas que conozco, como en la música y el dibujo, aunque
eso no me paga, para poner ese conocimiento al servicio del
mundo. Esa es mi inicial. Ahora, para continuar con esta
parte, Si tenemos esto claro, nuestras misiones por cada área
de responsabilidad, eso nos va a ayudar semana a semana a mirar
hacia atrás y decir, bueno, ¿qué tal me fue? ¿Cómo lo hice? ¿Lo
hice bien? ¿Cumplí? ¿Cómo voy a hacer lo
que viene? A pensar en el futuro, ¿cómo
voy a enfrentar las tareas? que se vienen y a tomar decisiones
con base en el llamado. De nuevo, esta claridad le dice
a usted, ¿debo aceptar esta responsabilidad o no? Se ajusta a lo que ya... porque el ejercicio del sentido
del llamado toma en cuenta sus dones, toma en cuenta sus talentos,
toma en cuenta sus fortalezas, sus habilidades. ¿Debería yo
decir que sí a esto? ¿O no? ¿O debería decir que no?
¿Debo mantenerme en esto que ya dije que sí? ¿O debería cambiar? ¿Debería buscar que alguien más
lo haga? ¿Debería delegar? ¿Cómo voy a
enfrentar entonces ahora las tareas con esta claridad que
estoy tratando de desarrollar? Entonces, escriba una declaración
de misión para cada área de responsabilidad. Hágalo lo mejor que pueda en
este momento y prepárese para finalizar en el tiempo. Pero
hágalo lo mejor que pueda. Y este es un buen momento para
hacerlo y hacer una reflexión de evaluación después de tener la misión escrita. O durante. Sí, escriban su misión
en este momento. Vean, este es un buen momento
para evaluarse. ¿Está haciendo lo que debe hacer? Piense en
su misión y piense de una vez estoy haciendo lo que debería
estar haciendo con base en esta misión. O tal vez tiene que ajustar
su misión al pensar. Tal vez ajustar los papeles,
las funciones que escribimos antes. Muy bien. Entonces, al tener esto claro,
la idea es poderse evaluar. ¿verdad? De nuevo, todo esto
lo van a pulir, lo van a trabajar, lo van a mejorar. Mirando hacia
atrás, hice todo esto, logré cumplir la misión, logré hacer
lo que se supone que debo hacer, y mirando hacia adelante para
planear, decidir si acepto o no acepto. Entonces, habiendo escrito
esto, llega el tiempo de evaluar. ¿Cómo ve su vida a la luz de
esta misión? Haga ese ejercicio durante la
semana. A la luz de la misión que escribió,
¿cómo lo está haciendo? ¿Cómo le está yendo? Tiene que
ajustar papeles, tiene que ajustar funciones, tal vez de las que
escribimos al principio, las funciones debajo de cada área
de responsabilidad, tal vez hay que pulir, tal vez hay que mejorar,
tal vez hay que remover alguno. El punto es algo que ocurre.
y esto va ocurriendo cada vez más conforme vamos creciendo,
es que nos vamos llenando de responsabilidades, eso es una
realidad, ¿verdad? Nos vamos llenando de responsabilidades
fácilmente, a veces por necesidad, porque nadie más lo puede hacer,
entonces, y hay que hacerlo, o sea, realmente hay que hacerlo,
nadie más lo puede hacer, entonces, tomo la responsabilidad, a veces
por mala administración de otros, porque me lo echaron encima,
porque no supieron delegarlo y terminé yo con esto, que ni
yo lo escogí, ni lo pedí, ni era el adecuado, pero ahí está.
Está ocurriendo. O por temor al hombre. Y esto
es muy común, que a veces nos echamos responsabilidades encima
porque tememos decir que no, tememos decepcionar, ¿verdad?
Tememos el qué dirán, el qué pensarán de mí si digo que no.
O tal vez porque quiero impresionar, que eso es otra parte del temor
al hombre, ¿verdad? Porque estoy pensando más en
mi imagen hacia los demás. ya sea porque no quiero decir
que no, porque no quiero que piensen mal de mí, o porque quiero
más bien que piensen muy bien y quiero que me vean y quiero
lucirme, entonces digo que sí, aunque tal vez no soy el adecuado
o no encaja esto dentro de mi misión. Entonces, con su misión
más clara, vuelva a la lista de responsabilidades y vuelva
a analizar esa lista. ¿Son esas las cosas adecuadas
y de mejor provecho? ¿Qué debería estar haciendo?
¿Son esas cosas realmente se ajustan a la misión que usted
se planteó? ¿Hay cosas que puede hacer en
cada área que nadie más puede hacer y por eso usted las está
haciendo? ¿Dónde es especialmente bueno?
Póngale atención a eso. ¿Cuáles son las cosas que hace
con mayor facilidad? ¿Para qué tiene talento especial? Piensen en eso. un ejercicio
pienso desde una perspectiva estudiantil teniendo aquí a jóvenes
de colegio Dentro de su área de estudio, sus funciones tienen
que ver con las diferentes materias, ¿verdad? Ahí van a compartimentalizar
esa área en base a las diferentes materias que tienen que estudiar.
Y un ejercicio sano es pensar dónde está el talento, dónde
ven ustedes que tienen facilidad. Si no es ciencias, entonces dedicarle
más fuerza y empeño a ciencias, ¿verdad? Entonces, piensen en
eso, en dónde está su talento, dónde están sus capacidades,
para qué es bueno. Yo como pastor a veces me veo
tentado y he tenido... ustedes tal vez aquí no lo han
visto porque yo creo que lo he hecho bastante bien en esta parte
de mi vida, pero... Hay cosas que no corresponden
al pastor y muchas veces el pastor se echa cargas encima que no
le corresponden. Entonces yo he tratado en la
medida de lo posible de ser muy consciente e intencionado en
decir que no o no querer meter cuchara, no meter las manos donde
no me corresponde como pastor porque no es parte de mi llamado.
Entonces esas cosas son comunes. Hay otros que lo pueden hacer
mejor. Hay otros que tienen los dones, que tienen el talento,
que tienen el llamado de hacer las cosas. Entonces, no debemos
ser apresurados. Una frase que me gustó mucho
del autor es, necesitamos aprender a decir que sí lentamente y a
decir que no rápidamente. En términos de nuestra misión,
eso es clave. Porque muchos andan diciéndole
que sí a todo, rápidamente, fácilmente, ¿verdad? Y nos llenamos de responsabilidades,
de tareas, de funciones. Necesitamos aprender a decir
que sí lentamente. ¿Cuál es ese lentamente? Voy
a ver si esto encaja. O sea, si realmente es algo que
tengo el llamado de hacer, que coincide con lo que yo estoy
convencido que es lo que Dios me ha llamado a hacer. Si no
coincide, No necesariamente tengo que decir que no inmediatamente,
¿verdad? Pero si no coincide, hay cosas
que debo analizar más allá de eso. ¿Por qué? Porque esa es,
de nuevo, la diferencia con la administración del mundo. Hay
muchas cosas que uno hace por amor. Hay muchas cosas que uno
hace, aunque no tiene, tal vez, el llamado, no tiene el talento,
pero nadie más lo puede hacer y es necesario hacerlo. Y por
amor al prójimo, entonces, tal vez, Debo hacerlo. Tal vez no
soy el mejor para hacerlo, pero en este momento soy el único
que puedo. Entonces voy a decir que sí, y voy a pedirle al señor
que envíe a alguien mejor. ¿Verdad? Mientras tanto. Pero
entonces, sepamos hacer eso. ¿Qué hacernos con lo que no se
ajusta? Bueno, hay tres opciones. Usted lo puede delegar, de nuevo.
Buscar a quien sí tiene la capacidad, los dones para hacerlo. Pienso
en el área familiar, por ejemplo. tal vez uno de los cónyuges no
es el mejor con las finanzas y si había echado esa carga en
sí. Entonces, ¿cuál de los dos debería administrar las finanzas?
Si Dios le ha dado dones, al otro y usted tiene esa carga
encima, deleguela, pásela, o sea, entreguela sin ningún temor,
¿verdad? En el área del matrimonio pienso
en eso, pero en todas las áreas, pensemos, si yo me estoy echando
encima algo que otro que está dentro de este círculo, dentro
de este contexto, lo puede hacer mejor, tiene los dones para hacerlo,
háblelo con esa persona y delegue. Otra opción, que a veces es muy
difícil, es dejar, dejar de hacer algo, ¿verdad? Decir, no, ya
no más, ¿verdad? Y no es una derrota, no es... de nuevo, a veces es un tema
de autoimagen, es que yo no quiero quedar mal, no quiero dejar de
hacer esto, no quiero... Pero tal vez ya no hay una buena
razón para hacerlo, tal vez la había en el momento que usted
aceptó, Pero ya no. Ya no es necesario. Tal vez tenía
sentido hace 10 años, pero ya no. Entonces, piensa en eso y
si es necesario dejar de hacerlo, deje de hacerlo. Si no hay un
propósito, claro, lo está haciendo porque se acostumbró a hacerlo.
Porque así se ha hecho todo el tiempo. Porque, verdad, a veces
esos discursos se usan mucho incluso dentro de la iglesia.
Porque es que hay que hacer esto. Es necesario hacer esto. Se ha
hecho así todo el tiempo. Si no está siendo provechoso,
si no está haciendo algo que se hace con propósito, si no
es algo para lo que a ustedes es bueno, si no es absolutamente
necesario hacerlo, si ya no tiene sentido, déjelo. No se sienta
mal por dejar una función o una tarea. Y la otra opción, obviamente,
es tal vez no sea justa, pero hay que hacerlo. Y hay que seguir
haciéndolo, entonces hágalo, ¿verdad? Puede ser que Dios lo
convenza de que esa es la respuesta adecuada. Como les dije, algunas
cosas las hacemos por amor, para el beneficio de otros, y... De eso se trata en nuestra vida
cristiana, ¿verdad? No se trata de que... Nunca les
voy a decir, ni les he dicho, se trata de que usted se sienta
bien, ¿verdad? De que usted esté feliz y cómodo
y realizado con su vida. No se trata de eso. Hay un gran
porcentaje de realización en seguir el llamado que el Señor
nos ha dado, pero impera la gloria de Dios y el amor al prójimo.
Y a veces, aunque a mí no me guste, tengo que hacer algo por
amor a mi prójimo. y porque va a llevarle gloria
a Dios. Entonces, no pensemos de manera egoísta,
si lo inspira, si le gusta, si lo llena, y tal vez es algo que
no lo emociona, ¿verdad? Puede ser algo que para lo que
usted es bueno, pero ya perdió la novedad, ¿verdad? Dejó de
ser emocionante, dejó de cautivarlo, dejó de animarlo. Piense, de
nuevo, administre su entusiasmo. ¿Para quién no está haciendo?
piense para quien debe hacer todo lo que hace y eso le va
a ayudar a reajustarlo y reacomodarlo verlo desde una perspectiva correcta
tal vez es algo que no lo emociona pero lleva la gloria a Dios definitivamente
edifica a su pueblo beneficia al propio y tal vez toca hacerlo
aunque sea por el tiempo. Entonces, sí. ¿Verdad es eso? Y no hay una fórmula. No hay... Mucho de esto tiene que ver con
cómo Dios nos guía y nos ayuda, nos muestra qué debemos hacer,
qué debemos no hacer, qué debemos dejar de hacer. Pero haga ese
examen de sus funciones, de sus tareas, de sus responsabilidades.
Y esta es la última parte de la tarea, ¿verdad? Examine en
oración esta semana. Examine. en oración, sus papeles,
sus tareas, sus áreas de responsabilidad, a la luz de su misión principal
para cada área. Y con esto, claro, la próxima
semana, si Dios nos da vida y salud, Y con su favor, nos vamos a reunir
aquí una vez más para hablar de herramientas que nos pueden
ayudar a desempeñar las funciones que tenemos en cada área de responsabilidad. Herramientas, mis hermanos, que
tal vez los puedan acompañar el resto de sus vidas en alguna
medida. Espero que podamos encontrar
las herramientas adecuadas, porque no son siempre las mismas para
todos, pero ahí vamos a derramar un poco de luz en eso.
Taller de Productividad
Basado en la serie de artículos de Tim Challies sobre Cómo ser más productivo.
| Sermon ID | 820241170739 |
| Duration | 1:04:47 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Language | Spanish |
© Copyright
2026 SermonAudio.