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Bueno, hermanos, hoy continuamos
entonces en esta porción de las Escrituras, Hechos 19, versículos
17 al 20. Y si ustedes notan, en el versículo
número 17, comienza diciendo, y esto fue notorio, la primera
pregunta que nos hacemos es observar el contexto y nos damos cuenta
que muchos milagros se estaban haciendo por la mano, estaba
haciendo Dios por la mano de Pablo. pero también nos damos
cuenta que en los versículos número trece al versículo número
dieciséis había unos judíos exorcistas ambulantes que intentaron invocar
el nombre del señor de acuerdo al versículo trece y estos eran
hijos de un hombre llamado eseba según el versículo catorce que
era judío jefe de los sacerdotes que hacían esto Y recuerden que
cuando estudiamos el versículo 14 nos damos cuenta que este
personaje ni siquiera era un personaje genuino, que no hay
récords en la historia de que este hombre realmente hubiera
sido jefe de los sacerdotes. Por lo tanto, era tan falso como
los hijos. eran, eran impostores, eran gente que deambulaba creyendo,
haciendo creer a la gente que ellos eran alguien que en realidad
no eran. Y esto es seriamente castigado
por el Señor, porque vemos ahí que ellos al invocar el nombre
del Señor Jesucristo, el demonio los dominó a ellos, el hombre
que estaba poseído por el demonio los domina a ellos, los desnuda,
los hiere y los hace huir. Y vimos nosotros que en el versículo
17 que esto se hizo notorio a todos los que habitaban en Éfeso y
hasta ahí nosotros nos quedamos en ese punto. En la ciudad de
Éfeso había un gran grupo de personas que practicaban la magia,
que practicaban la hechicería y eran conocidos como este grupo,
uno de los grupos que se menciona aquí los hijos de Seba, Y estos
pretendían ser alguien que en realidad no eran, pero en realidad
al mismo tiempo eran practicantes de magia. Y un día a ellos se
les ocurre hacer algo que no les ha permitido a nadie que
en realidad no tenga una relación personal con el Señor Jesucristo,
que conozca a Cristo, que sepa quién es Jesús, que haya confesado
Jesús, que se identifique con el Señor Jesucristo, que ha comido
su pan y que ha vivido su sangre en el sentido de que se identifica
totalmente con Cristo. Ellos pretenden ser este clase
de hombres como el apóstol Pablo y vemos que el resultado es catastrófico
para ellos. Entonces, en este contexto es
en el que está comenzando el versículo número 18. Este evento
es importante para nosotros porque resalta la realidad de la comunión
íntima y verdadera con el Señor Jesucristo. Allá en el capítulo
7 de Mateo, hermanos, ustedes recordarán que el Señor dice
que en aquel día muchos le van a llamar Señor. y van a invocar
su nombre y van a querer entrar a su presencia y él les va a
decir, apartados de mí, hacedores de maldad nunca los conocí. Y
esa frase, hacedor de maldad, significa que en realidad era
gente que practicaba el pecado. No crean que era gente que tenía
solo la apariencia de PDA y que no practicaba pecado. En realidad,
eran hacedores de maldad, pero también eran religiosos, en el
sentido de que podían haber sido personas que estaban en una congregación,
congregándose con los hermanos, identificándose con los hermanos,
como vimos el domingo pasado con Judas. Vimos que Judas es
elegido por el Señor Jesucristo. Judas es un hombre que recibe
la enseñanza del Señor Jesucristo. vea al Señor Jesucristo cara
a cara, lo vea hacer milagros, lo vea hacer todo lo que el Señor
Jesucristo hace, y cuando llega al huerto para entregarlo, ustedes
se recuerdan que estudiamos una palabra donde dice que llega
y lo besa, ¿verdad? Y aprendimos que esa palabra
es una palabra compuesta, que es catafileo, que es la idea
de demostrar un afecto profundo. O sea que le dio un gran beso
al Señor Jesucristo. Lo abrazó y le dio un beso bien
marcado, pero un beso hipócrita. El beso no tenía el propósito
de mostrar amor o fidelidad a Cristo, sino identificar al que él estaba
a punto de traicionar. Hermanos, cuando nosotros vemos
un personaje como esos, que se auto engañó en la presencia del
Señor Jesucristo, nosotros no tenemos mucha esperanza. Por
eso debemos de examinarnos a nosotros mismos. Si Él se auto engañó
en la presencia del Señor Jesucristo, cualquiera de nosotros también
podemos auto engañarnos en creer que somos creyentes sin en realidad
serlo. Entonces, asegurémonos de que
nuestra profesión de fe, nuestra alianza a Cristo, como por ejemplo,
como yo he citado mucho este canto, todo rindo a Él. Si en
verdad todos lo rendimos a Él, asegurémonos en verdad que estamos
nos rindiendo a Él, que no sea solamente de palabra, porque
si en nuestros hechos contrarían lo que nosotros estamos diciendo,
pues somos partidarios de Judas, en lugar de ser del Señor. Y
aquí está este grupo de falsos que quieren hacer este milagro,
en realidad no pueden porque no está el Señor con ellos. Esta porción de la Escritura,
vuelvo a mencionar, es asombrosa y debe traer temor sobre nosotros. Porque después de que vemos el
fallido intento de estos que quieren utilizar el nombre de
Cristo sin una comunión real con el Señor Jesucristo, esto
nos debe a nosotros a mover a lo que ya he exhortado sobre manera
no autoexaminarnos. Vemos aquí que también que la
gente de Éfeso creyó en el poder del Señor Jesucristo y comienzan
a hacer cosas que tienen que ver con, yo le he llamado esto
una santificación intensiva. O sea, se santificaron de tal
manera que lo hicieron a mucha velocidad. Note lo que dicen
los versículos y muchos, versículos 18, de los que habían creído
venían, vean los verbos, están viniendo continuamente. venían
confesando, tiene que ver con una acción continua, dando cuentas
de sus hechos, acciones continuas, y no solamente eso, sino despojándose
de todo aquello que los puede separar de una comunión real
con Cristo. Dice, versículo 19, asimismo muchos de los que habían
practicado la magia trajeron libros y los quemaron delante
de todos, y hecha la cuenta de su precio hallaron que era como
50 mil piezas de plata. O sea, vemos realmente un despertamiento,
un despertamiento entre estos creyentes. Ya habían creído,
pero no solamente creyeron, sino que comenzaron a santificarse. Se daban cuenta de qué es lo
que impedía una verdadera comunión con Cristo y comenzaron a poner
todo eso de un lado. Venían y decían, mira, yo hice
esto, yo hice lo otro, necesito apartarme de esto, ayude a morar
por esto, ¿cómo hago para retirarme de esto? Entonces vemos una acción
continua y eso nos debe de hacer pensar a nosotros, ¿cuándo fue
la última vez que abandonamos algo nosotros en nuestra vida
personal? ¿Cuándo fue la última vez que que dejamos algo que
nosotros sabemos que interrumpe nuestra comunión con el Señor
Jesucristo. Por ejemplo, yo podría preguntarles,
hermanos, ¿cómo es su disciplina de lectura bíblica? ¿Cómo es
su disciplina de oración? ¿Qué alguien podría decir dentro
de sí mismo para no avergonzarse delante de los demás y decir,
bueno, es que yo casi no tengo tiempo, tengo muy poco tiempo,
trabajo muchas horas, estoy cansado, cuando llego a casa quiero descansar.
Pero en realidad, hermanos, no tiene que ver ni con trabajar
mucho, no tiene que ver con tiempo, tiene que ver con prioridades.
Uno se tiene que autoexaminar, uno tiene que ver cuál es la
razón. Y si yo encuentro que un pasatiempo personal o un hobby
personal me quita tiempo para la lectura, para la memorización,
aquello que me va a santificar, si yo veo que es así, yo tengo
que tomar una determinación y voy a decir, con todo, Y aquello
que esto me encanta, que me gusta, lo tengo que poner a un lado.
Lo tengo que poner a un lado. Y, de hecho, no sé cuándo ustedes
tengan vicio de teléfono, pero hay un teléfono que es muy barato
en Amazon, y es un teléfono que es en blanco y negro, y no dan
ganas de verlo. Sirve para hacer llamadas, para
enviar textos, para leer libros, para escuchar audios. Pero si
usted ve el teléfono, no tiene nada de atractivo. La pantalla
no es atractiva. Y si alguno de ustedes tiene
planes de deshacerse de ese vicio del teléfono porque le consume
mucho tiempo, cómprese un teléfono de esos, de blanco y negro. O
sea, no quisiera gastar. Bueno, si usted tiene un teléfono
Android o iPhone, lo puede convertir en blanco y negro. Y créame lo
que es totalmente no atractivo. Los videos ni siquiera se ven
bien en blanco y negro. Créame lo hermanos que estamos
hablando de tomar pasos, ¿no? De tomar decisiones. ¿Qué está
impidiendo mi comunión con Cristo? Necesito de quitarla. Necesito
de quitarla. Bueno, esta es la idea del tema
en esta porción de la Escritura. Y vamos a dar comienzo al versículo
número 17. Noten la primera frase en el
versículo 17. Y todo esto fue notorio a todos los que habitaban
en Éfeso, así judíos como griegos. La primera cosa es que todos
lo supieron. Fue notorio, fue algo que no
se podía esconder. Esta palabra notorio se encuentra
10 veces en el libro de los hechos y si ustedes la estudian en la
Vila de Reina Valera, solo cambia una vez la forma en la que se
traduce, pero siempre tiene que ver con el hecho de que algo
se ha conocido plenamente. que no se hizo a oscuras, que
no lo conocieron solamente en algún rincón de algún lugar,
sino que ha sido tan notorio que todo mundo se dio cuenta
que esto ha ocurrido. Entonces, se dieron cuenta que
usar el nombre de Cristo para querer echar fuera demonios sin
conocer al Señor Jesucristo, esto es un error. Toda la ciudad
de Éfeso se enteró del fracaso de estos hombres. También se
enteraron de que por la mano de Pablo verdaderamente el poder
de Dios se manifestaba. Tanto era el poder del Señor
que se manifestaba, recuerdan a través de los pañuelos, posiblemente
pedazos de garra sudados por Pablo y su delantal con los que
trabajaba, se lo llevaban a la gente y la gente era sanada y
los demonios, la enfermedad se iba y también los demonios. Era
algo totalmente poderoso. Entonces fue notorio porque oyeron,
se dieron cuenta. Toda la gente que vivía ahí en
Fesón se enteró de este incidente. Y Lucas nos está diciendo aquí
acerca del alcance de esto. O sea, esto hecho fue tan notorio
que todo el mundo lo conoció. Y eso es importante, porque cuando
esto ocurre, es cuando viene el temor de Dios a las personas.
Ahora vean ahí mismo, en el versículo número 17, la siguiente frase,
cuando dice, y tuvieron temor todos ellos. Esta frase es muy
importante. Noten ahí que dice, y tuvieron
temor todos ellos. Cuando todos los judíos griegos
y todos los judíos y los griegos en Éfeso oyeron lo que había
sucedido, vino algo sobre ellos. Y esto es lo que Lucas nos describe
como un temor. Es algo que se apodera de las
personas, pero es un temor que no es como para oír, sino es
como para tener cuidado. O sea, no juegues con el nombre
de Jesús. No te burles del nombre de Cristo. No procures decir que tienes
una relación con Cristo cuando no la tienes. Hermanos, ¿no dice
acaso la escritura que el Señor conoce a los que son suyos? Y
estamos aquí en esta noche sentados, y qué terrible o qué terrible
saber que el Señor sabe quién es de Él y quién no es de Él,
entre los que estamos aquí sentados. O sea, nosotros nos podemos engañar
unos a otros, pero no podemos engañar al Señor. Y eso nos debe
provocar. producir un temor saludable,
en el sentido de que voy a examinar mi vida, voy a buscar cómo anda
mi vida, si realmente... No estoy hablando, hermanos,
de ser hombres y mujeres perfectos, porque el que busca eso, pues
que se muera, que vaya al cielo, porque es el único lugar donde
va a encontrar perfección. Pero tiene que ver con aquella
idea del esfuerzo. Tiene que ver con la idea de
que si te ofenden, perdonas. Si ofendiste, pides perdón. Si
fallas, te arrepientes. Si cometes un error, lo enmiendas. Tiene que ver con
el hecho de proseguir hacia adelante. Tiene que ver con esa idea. y
esto nos llama a a a que tengamos temor la ciudad entera tuvo temor
y ese temor vino porque se dieron cuenta que el ministerio del
apóstol Pablo fue validado porque cuando Pablo invocaba en nombre
del señor Jesucristo las cosas ocurrían pero vinieron otros
falsos quisieron invocarlo y la gente se dio cuenta de que esto
no fue así hermanos nosotros necesitamos una en el tiempo en el que vivimos.
Cada uno de nosotros, como iglesia lo necesitamos, como individuos
lo necesitamos, vivir con temor de Dios. Es muy necesario. Cuanto más eficaz un ministerio
va a ser, tiene que haber una marca de temor sobre la vida
de ese ministerio, de esa iglesia, de esa congregación, de los creyentes. Y esto, hermanos, es entonces
muy importante. Porque nos dice, nos sigue diciendo
nuestro versículo, ahí el versículo 17, que no solamente vino temor
sobre ellos, sino ocurrió algo que es tremendo. ¿Qué es lo que
ocurrió? Dice el versículo ahí. Como resultado de esto no solo
vino temor, sino que era magnificado el nombre del Señor Jesús. Era magnificado el nombre del
Señor Jesús. Aquí Lucas nos habla acerca de
los resultados de esto. Esta noticia corrió en Éfeso,
se extendió y como resultado el nombre de Cristo fue magnificado,
exaltado. El Hijo de Dios fue glorificado. Los siete hijos de Zeba que quisieron
utilizar este nombre, el Señor Jesucristo, se dieron cuenta
de que no era así, como resultado el Señor fue magnificado. Noten
lo que dice ahí, esta palabra magnificar o magnificar el nombre
del Señor Jesucristo significa que el Señor Jesucristo, su nombre
ganó respeto, su nombre ganó reverencia, su nombre ganó honor,
prestigio entre la gente de FSO. No solamente los creyentes, sino
con los no creyentes. nombre del Señor fue magnificado. Sin embargo, cuando nosotros
como creyentes no actuamos como verdaderos creyentes, el nombre
del Señor es difamado, ¿no es así? Es pisoteado. Hermanos,
busquemos levantar en alto el nombre de nuestro Señor, que
eso es lo que estamos viendo aquí, que el nombre del Señor
está siendo exaltado. Aquí, el ministerio de Pablo,
como ya lo vimos, fue validado, fue exaltado, pero sobre todo
el nombre de Cristo fue glorificado. Eso es lo que nosotros queremos
ver y entender en esta porción de las Escrituras. Ahora, vean,
hermanos, en los versículos número 18 al versículo número 20, lo
que ocurre. En esos versículos, nosotros
vemos la fe del pueblo. la fe del pueblo, los que habían
creído. En primer lugar, en el versículo
número 18, vemos la confesión de los creyentes y la renunciación
a sus obras. Ellos confesaron y renunciaron
a ciertas cosas. Y esto es lo que la Escritura
llama como frutos de arrepentimiento. Estos son los verdaderos frutos
de arrepentimiento. Versículo 18. Y muchos de los
que habían creído, noten que está hablando ahora de los que
habían profesado fe. Muchos de los que habían profesado
fe venían confesando y dando cuenta de sus hechos. Es decir,
que aquí lo que está ocurriendo es que hay un gran despertamiento
en la iglesia de Éfeso. Hay un gran ayudamiento. El temor
se ha apoderado de todos. El pueblo, como resultado, viene
ahora y confiesa. Y la primera cosa que vemos ya
hace un momento es que después de que el nombre del Señor fue
magnificado y la gente creyó, la gente se empezó a mover. Y
vemos que muchas personas que ya eran creyentes hacen esto. Tres cosas que vemos aquí en
un momento. Primero, cuatro cosas, perdón. Número uno, ¿creen? ya han creído
el mensaje. Número dos, comienzan a confesar. Eso tiene que ver con decir verbalmente
en qué rollo andaban, en qué cosas estaban haciendo, que son
contrarias a lo que están escuchando y que saben que deben de abandonar. Y luego dice, y dando cuenta,
dando cuenta. Es decir, diciendo a los hermanos,
hermanos, esta es mi situación. Esto es lo opuesto, lo contrario
de la hipocresía. La hipocresía tiene que ver con
pretender, ¿no? Pretender ser que yo soy alguien
cuando en realidad no lo soy. Pretender ser que yo hago algo
cuando mis motivaciones son alternas, no son genuinas. Pero aquí estamos
viendo algo genuino. Estamos viendo al mover del espíritu
de Dios, tratando con el corazón del individuo y la persona yendo
verdaderamente y diciendo, yo quiero confesar esto, yo quiero
decir esto, yo me quiero poner a cuentas. Dios los había liberado,
ellos habían creído y como resultado de esto, comienzan a renunciar
confesando sus pecados, sus obras. Ellos ya habían sido liberados
y estaban renunciando a sus obras. Hermanos, Una marca genuina de
un verdadero creyente es que comienza a renunciar a sus malas
obras, o un fruto, o una evidencia. Comienza a renunciar. Y no solamente
renuncia una vez en la vida, renuncia cada vez que tiene que
hacerlo. Porque nuestra santificación, hermanos, nunca termina. Comienza
en el día de nuestra conversión y termina en el día en el que
nos sepultan o más bien en el día que morimos, nos sepultan
después. Pero mi punto es que mientras que hay vida, hay aliento,
mientras que el ser interior, el inmaterial, está dentro del
cuerpo y el ser inmaterial está residiendo en el cuerpo, Está
siendo santificado, está siendo transformado y conformado a la
imagen de Cristo. Pero luego ocurre algo que viene
la separación del ser y el cuerpo se separa y va a la presencia
del Señor, el alma de la persona y el cuerpo está ahí. En ese
momento hay una perfección. en el alma. Hay una perfección
que se culminará en la resurrección. Cuando se tome ese cuerpo inerte,
ya deshecho, y sea vuelto a su composición, pero una composición
glorificada, donde no hay relación al pecado. Eso es glorioso. Pero,
mientras que esperamos, recordemos que estamos en este proceso.
Hermanos, nunca jamás vivamos como si no tuviéramos nada que
confesar. Hermanos, Santiago dice, todos
pecamos muchas veces y de muchas maneras. El hombre que domina
su lengua es capaz de dominar todo su cuerpo. Hermanos, no
queramos ser alguien que nosotros no somos. Yo necesito de ser
santificado hoy. Mi esposa es la persona más cercana
que yo tengo después del Señor. Ella me conoce mi vida. Ella
me exhorta. Y el Señor bien sabe que yo tengo
que confesar cosas y tengo que pedir perdón muchas veces a ella
o pedir perdón a uno de ustedes que ofenda. Y no es raro. Eso es normal. Eso es lo normal
de la vida cristiana. Pero cuando nosotros llegamos
a pensar de que no hay nada, estamos en un serio, serio problema
porque no conocemos la naturaleza de nuestro corazón. El corazón es perverso más que
todas las cosas. El corazón, hermanos, nos puede
engañar de tal manera que nos lleva por una ruta en la que
no tiene vuelta, no tiene retorno. Yo les exhorto en esta noche
a que no seamos como esos judíos deambulantes que querían usar
el nombre del Señor Jesucristo para hacer una obra como las
que Pablo hacía sin verdaderamente conocer al nombre del Señor Jesucristo.
Si nuestra relación con Cristo es verdaderamente genuina, seamos
genuinos y seamos como esos creyentes que vivían y venían confesando
y dando cuentas de sus hechos. Ellos estaban dispuestos a venir.
No les importaba nada. Y vean los tres verbos que se
utilizan aquí. Primero, el hecho de venir. Y eso es muy sencillo. Tiene
que ver con traer o acercarse. Yo llevo algo, me acerco a algo.
Ellos venían. Seguramente venían a Pablo, venían
con los creyentes más maduros, venían a la iglesia. Y no solamente
que venían, sino que confesaban. Y confesar significa estar completamente
de acuerdo. Confesar, profesar, prometer. Confesar significa decir lo que
Dios dice en su palabra que es, eso es cierto. Y yo he hecho
lo opuesto a lo que Dios manda. Y Dios me manda que me arrepiente
y que me conforme. Entonces es conformarnos a la
palabra de Dios. Y no solamente eso, sino que
decían, dando cuenta de sus hechos, entregaban cuentas. Y tiene que
ver con la palabra, una palabra que tiene que ver con anunciar,
con declarar, con dar detalle de algo. mostrar claridad, acercarse
a la persona. Entonces, cada uno de estos verbos
de el venir, confesar y contar están, como vemos aquí, en un
tiempo que es presente, lo que significa que seguían viniendo,
seguían confesando, seguían contando. Esto es un verdadero aivamiento.
Esto es un verdadero aivamiento. Aquí la fe de la gente la observamos
porque creyeron, porque renunciaron a sus obras. O sea, no solamente
creyeron, sino que renunciaron. Porque es muy fácil decir, yo
creo en Cristo, yo levanto mi mano, profeso fe en Cristo y
me voy a casa y sigo igual. Aquí el punto es si vamos nosotros
a renunciar. Ese es el punto. Estamos dispuestos
a renunciar. Y a venir. Esta es la obra de
un verdadero creyente. Este es el cuadro saludable,
sano de un verdadero creyente. Es el cuadro de un enfermo que
realmente busca ser sanado. Y imagínese que usted va al doctor.
Y el doctor le dice, mira, tienes una herida muy grande y va a
ser muy difícil que te sane. Tienes que evitar el ejercicio
físico porque tu pierna está herida. Tienes que inyectarte
estos antibióticos o tomar esos antibióticos. Tienes que curar
tu herida todos los días. Y si realmente nosotros queremos
una buena sanidad, ¿qué vamos a hacer? Accionar en base a lo
que nos han dicho. No voy a hacer ese ejercicio
físico, me voy a tomar los antibióticos, voy a dejar que mi herida sea
curada, sea limpiada, sea que se quite lo que tiene que quitar,
no importa que duela. Porque quiero una sanidad. Y
eso tiene que ver con la vida espiritual también. La Biblia
nos habla entonces aquí de la confesión de los creyentes, como
ellos están renunciando también. Pero también notamos algo que
es tremendo. En el versículo número 19 dice
que comienzan a traer libros. Y no era el Quijote de la Mancha,
hermanos. Eran libros bravos. Hay libros,
hermanos. Hay libros que yo no me atrevería
a abrirlos. en una ocasión estábamos nosotros
en una un thrift store donde hay libros y vi unos libros que
solo de puro ver la crátula dije no, yo no abro esto libros, libros
ocultos, libros de magia yo tengo un libro en mi oficina que no
me atrevo a abrirlo, no es de magia, aclarando me lo regaló
el Pastor Pabluc pero es un libro que habla de de cosas ocultas
en el sentido que describe lo que es la vida cristiana en contraste
con lo oculto. Yo no sé qué tan teológicamente
sano sea el libro, pero yo no tengo interés en leerlo. Y está
feo, aún la pasta es fea. Es un libro muy viejo, muy, muy
viejo. No se los presto, ¿OK? A que
lo pidan prestado por la curiosidad. Pero vean el texto, hermanos.
Vean el versículo número 19. Dice, asimismo, otra vez la palabra,
muchos de los que habían creído, otra vez el énfasis, de los que
habían creído, porque está estableciendo un contraste con los versículos
13 al 16. Los que no han creído quieren
actuar como cristianos, pero los que en realidad han creído,
Actúan como verdaderos cristianos. Dice así mismo muchos de los
que habían practicado la magia, trajeron los libros y los quemaron
delante de todos. Noten que estos que habían creído
anteriormente habían practicado la magia. Eran practicantes de
la magia. Tenían libros de instrucción
para hacer los ritos que hacían. La magia. entonces estamos viendo
que estos han creído en el señor Jesucristo han abandonado el
poder de Satanás ahora han dejado de creer en aquello que creían
y han venido a creer en el poder de Dios porque vieron la mano
de Dios obrando en palo y dijeron este verdaderamente es el poder
de Dios y eso la predicación del evangelio los hizo creer
y los ganó entonces aquí Lucas nos La gente comenzaba a renunciar
y primero nos cuenta el contenido de la confesión de los creyentes.
Luego, en segundo lugar, nos habla de los libros que consumieron
en el fuego, lo que trajeron para quemar. Lucas nos dice que
muchos de los efecios estaban atrapados en el ocultismo, en
las artes mágicas, en la hechicería. Y lo que trajo la libertad a
ellos fue el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Pablo predicó
el Evangelio y trajo libertad. Y en realidad, hermanos, el Evangelio
produce liberación a todo el que cree. Nos libera del pecado,
nos libera de la ira de Dios, nos libera de Satanás, nos libera
de los efectos del pecado, nos libera de todas nuestras visiones
falsas del mundo y nos da una cosmovisión bíblica verdadera.
Entonces vemos aquí que estos hombres, fíjense hermanos, piensen
por un momento, tienen todos sus libros y hay algo importante
ahí que se menciona la cantidad de dinero que costaban. Eran
como 50 mil piezas de plata. ¿Cuánto valor tenían? Eso es
un valor inmenso. Me van a perdonar, pero en mi
negligencia no fui a ver mis notas. Yo prediqué esto y no
fui a ver el valor, pero la siguiente semana lo menciono. No me recuerdo
el valor. Pero el punto es que se menciona
esto porque Lucas quiere equivalar algo que hay en la mente de las
personas. Ellos consideraron que el valor de Cristo es infinitamente
superior al valor de los libros. Por eso leímos en Mateo capítulo
13, versículos 43 a 45, la perla de gran precio. Cristo es la
perla de gran precio. Y el que encuentra esa perla,
vende todo por ganar a Cristo, para obtener a Cristo. Y cuando
digo vende, me refiero a que se libera de todo eso. Había
un predicador presbiteriano en Hollywood, hace muchos años,
por allá en los ochentas, salía en la radio, en la KKLA, y se
llamaba Loyal John Ogleby. Y él dijo lo siguiente, cada
persona debe de sacrificar sus ídolos a su Dios o termina sacrificando
su Dios a sus ídolos. Y esa es la pregunta, vamos a
entregar todo aquello que viene a tomar el lugar del Señor por
nuestro Señor, es un reto para cada uno de nosotros. Los creyentes
aquí de Fecho están taliendo los ídolos que tenían, es decir,
sus libros que tenían para quemarlos. Y esto es importante porque ellos
lo que están haciendo con la quema de estas cosas es hacer
una renuncia completa. No tener manos que no los llevaron
a la tienda de la segunda para revenderlos. No buscar un cliente
porque dijeron, oye, sé que sacaron una feria con esto, ¿no? Son
caros, son cincuenta mil y los invertimos en el ministerio.
No. Dijeron quemémoslo porque esto
no le hace bien a nadie. Así como nos hizo mal a nosotros,
le puede hacer mal a alguien más. Y lo quemaron, lo destruyeron
porque no tiene valor. Todo lo que nosotros dejamos
por el Señor Jesucristo no tiene ningún valor comparado a Cristo.
El valor de Cristo es infinito comparado a cualquier otra cosa.
El escritor bíblico Brian Harbour dijo lo siguiente, cuando el
pueblo de Dios se pone serio como los efecios y está dispuesto
a apartar de su vida todo lo que suponga una barrera para
su pleno compromiso con Cristo, entonces Cristo bendice a ese
pueblo. Y eso es lo que estamos viendo
aquí. Aquí Lucas nos dice que ellos tenían una práctica anteriormente. Noten lo que dice ahí. Así muchos
de los que habían practicado. ¿Qué eran ellos antes de Cristo?
Practicantes de la magia. Ese era su antiguo estado. Ellos, los que una vez practicaron,
ahora han dejado. La palabra practicar es importante,
hermanos, porque significa Hacer un acto repetitivo constantemente,
o sea que todo el tiempo están practicando la magia, todo el
tiempo están practicando. Imagínense que tan sumergidos
están ellos en la oscuridad, en las tinieblas. Están totalmente
sumergidos. Hace muchos años, yo no sé si
todavía existe, en la televisión salió un personaje que le llamaban
el indio amazónico. Y ese hombre ya era un hombre
viejo en ese tiempo. Yo me imagino que a esas alturas,
si no ha fallecido, sus facultades físicas no son las mismas de
hace 30 años. Y si ese hombre ya falleció, ese hombre ha abierto
sus ojos y ha llevado una de las decepciones más grandes y
eternas que cualquier persona pueda llevarse. Lo que él creyó,
que era bueno para la gente o que era de provecho para él, aunque
sabía en su conciencia que no es lo correcto, ahora ha venido
a darse cuenta que ha venido a ser causa de su eterna destrucción. Hay que orar, hermanos, por la
gente que está metida en esas cosas, gente que cree en eso.
No hace mucho tiempo un familiar mío me llamó para decirme, oh,
fui a ver a un brujo, Y me dijo estas cosas, y ya hice lo que
me dijo. Y le digo, ¡qué triste! Yo te
he hablado tantas veces del Evangelio, y no haces nada de lo que Jesús
te dice. Nada. Pero luego viene un hijo del
diablo, y haces todo lo que él te dice. ¡Qué triste! ¡Qué triste! Entonces aquí estos hermanos
están Entregando todos los libros y hacen algo que es tremendo,
los queman. Los queman delante de todos. O sea, cuando dice
delante de todos, tiene que ver con creyentes y no creyentes.
Están dando testimonio. La quema. Deberíamos hacer una
buena quema de cosas. No nos queremos poner legalistas
y decir, hermanos, todos traigan sus casetas de música mundana.
Cuando ya no hay casetas. Cuando yo me convertí, hermanos,
Había de todos mis cassettes, todos, todos. E hicimos una destrucción
de cassettes. No estoy diciendo que eso es
lo mejor de hacer, pero yo lo hice porque creí que era lo mejor
para hacer en ese día. Nos juntamos con los amigos creyentes
ahí fuera del trabajo, y cassette por cassette, y los compañeros
de trabajo, no, regálamelos, no los destruyas, no. Les dolía, era doloroso para
ellos que le destruyéramos los cassettes. Y paré de escuchar
la música que a mí no me da de ninguna edificación. Y parando
de escuchar eso, escuchar la palabra, escuchar música cristiana,
todo comenzó a haber edificación en mi vida. No estoy diciendo en ningún momento,
por favor, nadie se va a este lugar diciendo que van a quemar
sus sus cuestiones digitales, porque ahora todo es digital.
Ese asunto es suyo. Si el señor los trae a una comisión,
hagan lo que el señor les ponga que hagan, lo que tengan que
hacer. Ellos habían practicado. Ellos se habían traído sus libros.
Aquí, libros, la palabra libros tiene que ver, no son libros
como los que tenemos, son es papel papiro, unos escritos muy
burdos, porque eran gruesos. Pero ellos están listos para
tirar todo eso. Y la pregunta que nos hacemos a este punto
nosotros es, ¿qué está pasando en Éfeso? ¿Qué es lo que está
pasando en Éfeso? La respuesta es la poderosa palabra
de Dios ha comenzado a transformar los corazones y las mentes de
las personas. Nadie ni nada pudo haber hecho esto. No hay nadie,
no hay ningún hombre, no hay ningún ser humano que tenga poder
para cambiar el corazón de otra persona. Nada, ni siquiera los
padres con toda la influencia que tenemos sobre nuestros hijos,
que es nuestra obligación darles ejemplo, exhortarlos, hacerlos
que hagan las cosas cuando están bajo nuestra autoridad, con la
esperanza de que crezcan y que llegue un día que ya no, que
van a ser como les parece mejor a ellos. Pero mientras que tengan
nuestra influencia, nosotros no podemos cambiar ni siquiera
su corazón. Es Dios quien cambia el corazón de las personas. Nosotros
hacemos muchas veces el intento de crear conductas, y las conductas,
hermano, créame lo que nos sirven. Las conductas los hijos las van
a dejar en cuanto se alejen de los padres. Oremos por el cambio
del corazón, por la transformación del corazón rebelde, pecaminoso,
de esos pequeños chiquitines de la casa. Porque son unos paganitos
en acción. Yo tengo mi nieto tan hermoso,
Y le digo, enséñame tus músculos. Y dentro de mí digo, este es
un pecador en acción. Este es un pecador en acción.
Hay que orar para que el Señor lo transforme, el Señor lo cambie.
Ahora, ¿qué está pasando en Éfeso? Y la respuesta está en el versículo
número 20. O sea, ¿qué ocurrió allí? Explícame lo que está pasando
aquí porque queremos repetirlo en la ciudad del monte. Porque
ustedes saben que esa es la moda, ¿verdad? O sea, con la mercadotecnia,
la mercadotecnia es, ¿qué te funciona para que yo también
lo pueda aplicar? Es una repetición. No, aquí no hay mercadotecnia,
aquí hay predicación de la Palabra de Dios. Y vean lo que dice el
versículo 20. Así crecía y prevalecía poderosamente
la Palabra del Señor. Fíjense hermanos que no dice
los milagros. No dicen los exorcismos. Dice,
crecía y prevalecía la Palabra del Señor. Hay un concepto aquí
que es muy profundo, y no tanto. Dijo un hermano que cuando alguien
quería impresionar a su audiencia, tenía que decirles, hermanos,
este texto es muy profundo, pero déjenme explicárselos. No, no
es profundo, hermanos. La Palabra de Dios es viva y
eficaz, no es así. La Palabra de Dios es viva y eficaz. Cuando
la Palabra es plantada en el corazón, el corazón la recibe,
la Palabra comienza a accionar y no para nunca de crecer. Entonces, en el momento que usted
y yo creímos, La Palabra de Dios vino a nuestro corazón. El Espíritu
de Dios nos hizo nacer de nuevo. El Espíritu de Dios habita en
nosotros. Su Palabra está en nosotros.
Y esa Palabra está creciendo y está prevaleciendo en la vida
de cada verdadero creyente. Pero aquí está creciendo y prevaleciendo
en Éfeso, pero en los corazones de los creyentes, con una influencia
externa hacia los hasta los no creyentes en Éfeso, pero dice
el versículo, así, así crecía. Note que la Palabra de Dios debe
de tener un crecimiento en nuestro corazón. Tenemos que tener una
evidencia de que la Palabra está creciendo en mí. ¿Cómo puedo explicarlo de tal
manera que la Palabra me está viniendo a cambiar, me está viniendo
a transformar, me está viniendo Hacer una transformación que
nunca, nada ni nadie la podía haber hecho en mi vida. Está
cambiando la palabra. Y eso es lo que está haciendo
en cada cliente. Nos está cambiando, nos está transformando. y nos
está conformando a la imagen del Señor Jesucristo. Pero aquí
en la Escritura también se ve en un sentido de que está corriendo
por todas partes. Por eso hay una acusación contra
los creyentos. Dice los creyentes, estos que
trastornan todo el mundo también han venido aquí. Y luego los
comparan como una plaga. que llega una plaga como de chapulines,
que llega y se come todas las hojas, todo el maíz, se traigan
todo y no dejan más que las puras cañas paradas. ¿Por qué? Porque el concepto, la idea es
llegar y arrasar. Y si la palabra de Dios llega
y arrasa en el corazón y crece en nosotros, nos debe de cambiar,
nos debe de transformar. Hermanos, cada adversidad de
nuestras vidas es una oportunidad para rendir nuestra vida al Señor
y dejar que su palabra transforme nuestras vidas. Cada pequeño
detalle, cada pequeña cosa, cada pequeño evento de nuestras vidas
es para que el Señor obre en nosotros. Y eso es lo que pasa
aquí. Estos han visto la palabra de Dios prevalecer, la están
viendo crecer y ahora ¿Qué es lo que sigue ocurriendo? Al final
vemos, entonces, hay una palabra también que olvidé mencionar,
más bien he dicho una frase que olvidé mencionar y quisiera enfatizar
antes de finalizar. Noten el versículo 19, cuando
estamos hablando de los libros que quemaron. Y luego dice el
versículo, dice, quemaron delante de todos, dice, ¿y echa la cuenta
de su precio? Hallaron que eran 50.000 piezas
de plata. Mi pregunta es, ¿por qué Lucas,
inspirado por el Espíritu Santo, movido por el Espíritu de Dios,
escribió esto? Y esto está escrito, hermanos,
para que nosotros nunca lamentemos lo que hemos
perdido por seguir a Cristo. Yo sé que ya lo dije de una forma
hace un momento, pero quiero decirlo de otra manera porque
quiero enfatizar. Jamás, solamente por lo que perdió, por seguir
a Cristo. Por ejemplo, supongamos que hoy
ustedes tuvieron un día terrible, fue un día difícil en su trabajo,
su patrón se puso difícil, había demasiado trabajo, tenían que
ponerse al día con todo, están trabajando mucho, llegan a casa,
se encuentran unos cuantos problemas, se sienten totalmente fatigados
y su cuerpo, cuando se sientan en ese sofá sabroso que tienen,
los abraza y los empieza a acariciar y les dice, quédate. Quédate,
estás cansado. Y usted dice, sí, es normal,
está cansado. Pero deja a un lado el cansancio por venir para
estar juntos con los creyentes en comunión, para que conversemos
unos con otros, para que alabemos juntos, para que estudiemos la
palabra y cuando termina el servicio y nos vamos, uno se va con una
actitud diferente y tiene que decir, sí, me siento súper cansado,
estoy más cansado que cuando llegué. Pero lo que he invertido
mi vida hasta este punto por seguir a Cristo tiene más valor
que lo que dejé dos horas de descanso, tres horas, haberme
quedado toda la tarde en casa. Y no es sólo así. Hay ocasiones
en las que usted pierde una oportunidad de trabajo por causa de Cristo.
Hay ocasiones en las que pierde una amistad por causa de Cristo.
Hay ocasiones en las que pierde, pierde en un sentido, no, en
realidad no perdemos nada. El que ganó Cristo lo ganó todo.
Colosenses, si quiere entender un concepto verdadero de la persona
de Cristo, estudie Colosenses. Pablo magnifica a Cristo en Colosenses
en la forma más excesa que se puede magnificar la persona de
Cristo. Entonces, es importante entender eso. Las 50.000 piezas
de plata tienen como este propósito de hacernos ver a nosotros que
lo que dejamos atrás o perdemos, entre comillas, por causa de
Cristo, no tiene ningún valor comparado a la persona de Cristo.
Entonces, hermanos, hay un comentarista bíblico que dice, Warren Wiersbe,
si alguno de ustedes quiere comprar una serie de comentarios del
Nuevo Testamento, pequeña y concisa, pero muy buena, el escritor se
llama Warren Wiersbe, y sacaron sus libros en español. Es muy
bueno. Este hombre es predicador, no
ha fallecido todavía. O ya falleció, no me recuerdo. O fue, vamos a decirlo, fue predicador
en la iglesia donde Spurgeon. Fue en el tabernáculo metropolitano
en Londres. Y él estuvo ahí o está como pastor,
no estoy seguro. Dice lo siguiente, el valor de
los libros de magia y libros de hechizo que quemaron fue equivalente
al salario de 150 hombres. trabajando por todo un año. Entonces
agarre 150 hombres y junta el dinero que pueden ganar en todo
un año y ese es el valor, de acuerdo a este comentarista.
A veces cuando uno comentariza el valor varía un poco. Algunos
redondean números y le van a poner un poquito más alto, pero eso
no importa. Entonces la palabra del Señor
terminamos donde dice que prevalece. La palabra prevalecer Significa
ser capaz de estar sobre, de poder hacer, de poder dominar,
de ejercer fuerza. O sea, la palabra de Dios se
sobrepuso sobre todo. El poder de las tinieblas, de
Satanás, la fortaleza que había ahí en Éfeso, estaba tan grande
y tan firme que el Señor vino y con su poder destruyó todo,
absolutamente todo. MacArthur en su comentario a
esta porción de la Escritura dice, Satanás hubiera deseado
que estos hijos de Siba tuvieran éxito para que el dominio de
las tinielas pudiera competir con Dios, como los magos del
faraón hicieron con Moisés. Pero el intento de proporcionar
competencia a la palabra fue frustrado. De hecho, El tiro
le salió por la culata y sólo consiguió que los Efesios se
convirtieran más del poder, se convencieran más del poder del
Señor Jesús y la verdad del Evangelio avanzara por la boca de Pablo. Hermanos, ¿te enfrentas a los
ataques del diablo? Sí, hermanos. Cada día. Cada
uno de nosotros. A veces no los percibimos porque
no somos muy conscientes, pero Satanás busca cómo atacarnos.
¿Intentas resistirle en el poder de tu carne o buscas los medios
de Dios? Busquemos los medios de Dios.
¿Necesitas que el Señor expulse un diablo de tu vida? Lo digo
en el sentido de que hay cosas en nuestra vida, mis amados hermanos,
que no tienen nada que ver con Dios. Y solo ustedes lo saben,
si hay algún diablo en su vida en el sentido de alguna práctica,
Hermanos, uno de los pecados más graves
de todos, son los pecados de la mente. Porque los pecados
de la boca, pues nos damos cuenta, los oímos y exhortamos. Pero
el que peca con su mente, solo Dios lo sabe. Y si no le de a
tiempo con eso, son como un árbol verde que usted pasa por el camino
y lo ve verde. Y una semana vuelve a pasar por
ese camino y está seco, completamente seco. Y se acerca a él y está
lleno de termites, que se lo comieron. ¿Cómo es posible que
una semana se secó? No, no secó una semana, duró
mucho tiempo en secarse, pero comenzó por dentro. Y se hizo
manifiesto hasta afuera, después. Por esa razón, hermanos, cuidado
con los pecados de la mente, confiéselos, no los deje ahí.
agregue prácticas nuevas. ¿Te ha utilizado el diablo para
destruir la vida de una persona? Es una pregunta que nos tenemos
que hacer. ¿Están tus hijos, está tu familia
buscando agradar a Dios o están causando estragos juntamente
con el diablo en tu casa? ¿Está siendo magnificado el nombre
del Señor Jesucristo en tu casa? ¿Has renunciado a tus obras?
¿Te has arrepentido de tus obras? ¿Está la Palabra del Señor creciendo
poderosamente y prevaleciendo en ti? ¿Hay algún ídolo que necesitas
derribar? ¿Necesitas llevarlo al fuego?
Son cosas que tenemos que pensar. Y que el Señor, hermano, nos
dé su gracia, el Señor nos ayude a cada uno de nosotros. Porque
el que comenzó en otros la buena obra, la va a perfeccionar hasta
el día del Señor Jesucristo. Él la comenzó y Él la va a terminar. Entonces, si estamos en el Señor
y buscamos al Señor, como estamos mostrando aquí en esta tarde,
viniendo a este lugar, Él va a orar en nosotros. Y gloria
a Dios por su obra, que no va a parar. Él está orando, Él está
trabajando. Amén. Vamos a orar, hermanos. Señor y Padre nuestro, te doy
gracias por la vida de cada uno de mis hermanos aquí presentes.
Señor, el hecho de que estamos en este lugar muestra que estamos
teniendo un interés en venir, congregarnos, estar unos con
otros, Y eso es bueno. Pero al mismo tiempo sabemos,
Señor, que cada uno de nosotros necesitamos que tú obres en nosotros. Nosotros conocemos nuestro andar,
nuestro caminar, nuestro pensar, nuestra salida, nuestras entradas,
nuestro descanso, nuestras actividades. Y ruego, Señor, que tú abras
nuestros ojos a cada uno para que podamos identificar aquellas
cosas que debemos de traer al fuego. Aquellas cosas, Señor,
que en algunas ocasiones creemos que tienen mucho valor, pero
que tienen que ser desechadas y tiradas al fuego. Ayúdanos,
así como estos que creyeron, vinieron, confesaron, dieron
cuentas, y trajeron aquellos estorbos y los aventaron al fuego.
Así nosotros nos santifiquemos de la misma manera que ellos
se están santificando. Ruego Señor que nos des a cada
uno de nosotros la gracia necesaria. Ruego Señor que nos abras nuestros
ojos para ver el inmenso valor de Cristo comparado a todas las
cosas. Que cuando dejamos todo por seguirte
a ti, en realidad no perdemos nada porque lo hemos ganado todo.
Que en el momento en el que que ponemos las columnas, la columna
de la pérdida y la columna de la ganancia, y te ponemos a ti
en la derecha como ganancia, la de la izquierda realmente
no tiene ningún valor comparado a ti. Porque tú te sobrepones
en valor a todas las cosas. Abre nuestros ojos para que entendamos
más estas verdades. Yo sé que a veces creemos que
ya las entendemos, pero necesitamos de conocerlas más. Yo te ruego,
Señor, que tú nos des ese crecimiento necesario, tanto a mis hermanos
como a mí, Señor, para que sigamos congregándonos, sigamos hablando
de ti, y que perseveremos hasta que tú vuelvas. Estas cosas te
las rogamos en el nombre poderoso de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
El Poder de Cristo Sobre las Fuerzas Demoniacas
Series Hechos
| Sermon ID | 81624539507799 |
| Duration | 53:24 |
| Date | |
| Category | Midweek Service |
| Bible Text | Acts 19:17-20 |
| Language | Spanish |
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