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al exilio, habrían de ser expulsados,
vomitados de la tierra que Dios les había prometido. Pero Dios
también anticipó por los profetas y por Isaías que ellos iban a
regresar de aquel exilio después de que se cumpliera el tiempo.
En los capítulos previos a este capítulo 55 encontramos las amonestaciones
de Dios antes del exilio. Dios los advierte,
Dios los acusa, Dios los sentencia por su rebelión, por su ignorancia,
por su falta de entendimiento, por su menosprez de este pueblo.
Fue un pueblo rebelde. En el capítulo 1, verso 2, escuchen
lo que dicen los rebeldes. Dios los engrandeció, Dios los
crió y ellos se rebelaron. Dios dice el buey conoce sus
dueños, el asno conoce el pesebre. Pero ustedes no tienen entendimiento.
Ustedes están actuando irracionalmente. Y por esa razón, a pesar de las
advertencias, a pesar de las amonestaciones, a pesar de las
predicciones, ellos no entendieron y fueron al exilio. Pero ahora
en el capítulo cincuenta y cinco, el profeta anticipa que ellos
van a regresar del exilio. Y. Y les dice lo siguiente A
todos nos servirá venir a las aguas Y a los que no tienen dinero,
venir, comprar, comer, sin dinero y sin precio. Estoy tratando
de buscar acá algo. A todos los sedientos, venir
a las aguas. A los que no tienen dinero, venir,
comprar, comer. Los sedientos, los que no tienen
dinero, y Dios está ofreciendo algo gratuito. a gente sedienta,
a gente sin dinero. Por supuesto, él no está hablando
aquí de una manera literal, no está hablando de dinero literal,
ni está hablando de... Dios está dirigiéndose a los
sedientos que no se dan cuenta que están sedientos, a los desposeídos
que no se dan cuenta que están desposeídos. En el verso número
dos, él hace una pregunta retórica. Él dice Por qué gastáis el dinero
en lo que no es cautivos en Babilonia? Y en esos 70 años ellos sembraron,
compraron casas, se casaron, prosperaron, establecieron negocios
en 70 años. Los israelitas prosperaron mucho.
Los israelitas siempre tuvieron esa capacidad de hacer negocios,
de prosperar, de invertir, de trabajar y habían prosperado. Y entonces Dios les pregunta
en el verso 2 ¿Por qué se gastan el dinero en lo que no es pan? ¿Por qué trabajan por lo que
no es sacia? O sea, ellos en el exilio trabajaban
y ganaron. Sin embargo, Dios les está diciendo
acá a todos los sedientos, venid a las aguas. Y a los que no tienen
dinero, venir, comprar y comer sin dinero y sin precio. O sea,
Dios les está hablando de una manera simbólica, les está hablando
al corazón, a la conciencia, les está hablando a su espíritu.
No les está hablando de asuntos puramente materiales, porque
eso los pudieron conseguir ellos. Ellos tenían esa capacidad de
prosperar materialmente. Claro, Dios le da a los seres
humanos la capacidad de hacer muchas cosas. Mucha gente viene
a este país precisamente por eso, huyendo de la escasez, huyendo
de la persecución, huyendo de circunstancias adversas en sus
países. Vienen para acá y en cuestión
de unos pocos años ya tienen una casa, ya tienen un carro,
ya tienen un trabajo, ya están bien establecidos. Sin embargo,
la necesidad espiritual, la sed, el hambre espiritual, Es algo
que muchas veces es intangible, que los hombres no se dan cuenta
de esa necesidad, especialmente cuando ya satisfacen las demás
necesidades, cuando ya tienen lo que necesitan, cuando han
prosperado, cuando se sienten cómodos y viven una vida estable. Eso le estaba pasando a este
pueblo. Sí que él está hablando figuradamente
al hablar de gente sedienta, de gente sin dinero. y la sed
a la que se refiere es sed espiritual la cual se había acumulado sin
poder saciarla durante el exilio y la falta de dinero acá se refiere
a la incapacidad, la indignidad, la impotencia para ellos poder
conseguir la satisfacción espiritual que necesitaban por eso en el
verso 2 les dice ¿por qué gastáis el dinero en lo que no es pan? Por supuesto ellos compraban
pan, pero el Señor les está hablando no del pan que se come físicamente,
les está hablando del pan espiritual, de la vida, de la fe, de la comunión
con Dios. ¿Y por qué trabajáis en lo que
no sacia? A todos los sedientos venir a
las aguas Esa gente estaba sedienta y sin
dinero espiritual para alcanzar lo que Dios quería darle. Extraviados,
confundidos, afectados. Aquella cultura que los había
influenciado, no solo por la rebelión de su corazón, sino
que ahora se Se encontraban extraviados también por la tragedia de haber
perdido la tierra, el afán de estar trabajando en tierra ajena,
las ansiedades y las tentaciones mundanas. Eso es lo que le pasa
al mundo. Eso es lo que sucede siempre.
El mundo no se da cuenta de su necesidad. Nosotros no nos damos
cuenta de nuestra necesidad. Pero aquí encontramos a Dios,
hermano, llamando misericordiosamente a estos desposeídos. Yo quiero referirme a este pasaje
bajo tres encabezados para que podamos comprender mejor la esencia
de su mensaje. Primero, vamos a referirnos al
llamado de gracia de Dios a los desposeídos. Vamos a referirnos al llamado
que Dios hace al oído y al corazón de los desposeídos. Y vamos a
referirnos también al llamado que Dios hace para entrar en
un pacto firme con los desposeídos. Decimos que este es un llamado
de gracia, hermanos, porque Dios ofrece algo gratuito acá. Dios
dice a todos los sedientos, a los que no tienen dinero, a los equivocados,
que tienen dinero pero lo gastan en cosas superfluas y que trabajan
pero nunca se satisfacen, nunca se sacian, porque el trabajo
material puede conducirnos a estabilidad material. El trabajo material puede producir
recursos materiales que nos permitan vivir cómodamente. pero no satisface. Si nosotros gastamos nuestro
dinero, nuestro esfuerzo en cosas puramente materiales, superfluas,
nunca vamos a estar satisfechos. Y eso es lo que dice el verso
2. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan y vuestro
trabajo en lo que no es sacia? Un pueblo frustrado, deprimido,
desganado, desalentado, así era el pueblo que le exhibe. Pero cuando yo digo hermano que
eran frustrados, deprimidos, desganados y desalentados, me
refiero a que eran desganados y desalentados para buscar a
Dios, para regresar a Jerusalén. Para entrar en la voluntad de
Dios, porque tenía muchas ganas de seguir prosperando, muchas
ganas de seguir trabajando. Pero Dios los llama. Y está llamando
especialmente a aquellos que reconocen su necesidad. a la gente que está consciente
de la sed espiritual, de su pobreza espiritual, a todos los sedientes. No todos se sentían sedientes,
no todos se sienten sedientos el día de hoy. Pero Dios llama
a los sedientes y les dice, venid a las aguas, a los que no tienen
dinero, a los que reconocen su indignidad, su impotencia, su
incapacidad, a los que reconocen que no pueden
por sí mismos, a todos los sedientos, a los que no tienen dinero, venir
a las aguas, venir, comprar y comer. El Salmo 137 habla, hermanos,
de la actitud de aquellos que tenían necesidad espiritual,
que anhelaban regresar a Jerusalén, porque muchos de ellos ya no
querían regresar a Jerusalén. o se habían casado con mujeres
paganas, o habían prosperado demasiado en Babilonia, y ya
no querían regresar a Jerusalén, no tenían deseos, pero había
un remanente que sí quería. El Samos 137 dice lo siguiente
acerca de estos que sí tenían necesidad, que sí tenían hambre.
Dice, junto a los ríos de Babilonia, ahí nos sentábamos y llorábamos
acordándonos de Sión. Sobre los sauces en medio de
ella colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado
cautivos nos pedían que cantásemos. Y los que nos habían desolado
nos pedían alegría, diciendo cantarnos algunos de los cantos
de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños? Era gente que tenía anhelos espirituales,
anhelos de regresar a Jerusalén. Los encontraban cautivos en Babilonia. Y ahí en Babilonia lloraban,
se sentaban, lloraban, colgaban sus arpas, ya no podían cantar. Y los que los tenían cautivos
se burlaban de ellos, se burlaban de su religión, se burlaban de
su Dios, pero ellos anhelaban regresar. Cuando Dios obra en el corazón
de una persona pone anhelo, pone necesidad. Cuando Dios obra en
el corazón de una persona, hace a esa persona consciente de su
vacío, de su miseria, de su impotencia. Lo hace consciente de que en
esta tierra nada lo va a satisfacer. Puede tener todo, pero tiene
un vacío interno, una necesidad. Dios nos ha creado para él mismo,
decía Agustín, y nuestro corazón no va a estar tranquilo hasta
que lo encontremos, hasta que volvamos a él. Pero eso solo
sucede en el corazón de Dios. de los escogidos, del remanente. Si Dios pone en tu corazón ese
anhelo, ese deseo, es porque Él te está haciendo este llamado
a ti, a los sedientos. Venir a las aguas, a los que
no tienen dinero, venir, comprar, comer. Venir, comprar, sin dinero
y sin precio, vino y leche. A esos es a los que Dios busca. A los que trabajan sin provecho
es a los que Dios busca. a los insatisfechos, es a los
que Dios busca el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que
se había perdido y vino a buscar a individuos como la mujer samaritana
la mujer samaritana se había casado cinco veces y después
de cinco fracasos matrimoniales se había juntado con otro hombre
porque seguía siendo romántica Seguía pensando que un hombre
le podía dar la felicidad. Y cuando se encuentra con el
señor, este era el séptimo hombre. Quizás ella pensó, hermano, en
su mundanaridad y en su carnalidad. Este es otro hombre que quiere
conquistarme. Y claro, pero no de la misma manera que lo habían
hecho los otros hombres. Y él le dice dame agua y ella le
dice tú eres judío y yo soy samaritana. Por qué me pides agua? Porque
los judíos y los samaritanos no se llevaban entre sí. Y el
Señor le dice, si tú supieras quién es el que te está hablando
y si tú conocieras el don de Dios, tú me pedirías y yo te
daría a ti agua viva. El Señor le despierta la curiosidad.
El Señor la va conduciendo a una conversación que la va a hacer
consciente de que ella tiene sed, una sed que no sabe dónde
saciar, una sed que ha tratado de saciar en el matrimonio, en
el romance, en los hombres, en las aventuras, en el libertinaje
moral. Y el Señor le dice, si tú supieras
qué es lo que Dios te quiere dar, y si tú supieras quién es
el que te está hablando, tú pedirías, te darías cuenta de tu sed. Y ella le dice, Señor, ¿de dónde
tú tienes agua para sacarte? ¿Cómo puedes sacar tu agua de
aquí? Y el Señor le dice, el que beba de esta agua volverá
a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca
jamás volverá a tener sed. Y la curiosidad de aquella mujer
se despierta y le dice, Señor, dame a beber de esa agua. Yo
quiero de esa agua. Y el hombre le dice, bueno, llama
a tu marido y te doy el agua. Llama a tu marido y tráelo para
acá. Pero lo que el señor estaba haciendo, hermano, cuando le
dice llama a tu marido, era diciéndole, mira, tu condición que tú piensas
que has solucionado con maridos, y con romance y con matrimonios
y con tu vida en lo que no es pan porque has trabajado tanto
y te has esforzado y has luchado en lo que no sacia y la mujer
le dice yo no tengo marido efectivamente no tenía marido pero estaba viviendo
con un hombre le dice si has tenido cinco maridos y el que
ahora tienes no es tu marido te das cuenta de tu condición
hermanos esa Esa conversación, ese punto de la conversación,
cuando el Señor le dice tú has tenido cinco maridos y no te
han satisfecho. Claro, no se lo dijo de esa manera,
pero era obvio. Has tenido cinco maridos y que
has sacado de los cinco maridos. Y el hombre con el que ahora
viven no es tu marido y que te ha dado ese hombre que no es
tu marido. Sigues. Inútil. del esfuerzo humano,
del pecado humano, del esfuerzo carnal. Eso le estaba pasando a los israelitas
hermanos en Babilonia. Se habían olvidado de lo eterno,
se habían olvidado de la promedio. El agua esa te volverá a dar
sed. Tú la vas a beber y vas a tener
que regresar una y otra y otra y otra vez y te va a dejar con
sed. Y cuando sacies tu sed va a ser simplemente el saciar una sed
física, pero no va a saciar la sed del alma, la sed de eternidad. No va a perdonar tus pecados,
no te va a dar vida. Así que la mujer, hermano, se
da cuenta que el Señor Jesucristo no es cualquier hombre, no es
otro hombre más. Y le dice al Señor, me parece
que tú eres profeta. Los judíos dicen que va a venir
un profeta, y el Señor dice, yo soy. Y aquella mujer, hermano,
comienza a tener claridad acerca de quién es Cristo. Porque la
claridad muchas veces llega, hermano, paulatinamente, como
le llegó también a Nicodemo. El señor tuvo también una conversación
con Nicodemo, y Nicodemo era un hombre tan diferente a la
mujer samaritana. La mujer samaritana era una mujer...
Era una mujer aventurera, una mujer que había tenido muchas
aventuras amorosas. Nicodemo no, Nicodemo era un
hombre respetable, era un maestro de la ley, era un hombre religioso.
Pero el señor básicamente le dice lo mismo con otras palabras.
Nicodemo quería conversar con el señor de la casa. Yo voy a
conciendo viejo, entra en el vientre de mi madre y dice Nicodemo,
tú eres maestro y él no sabes estas cosas. Estoy hablando de
cosas terrenales y como no las entiendes. Cómo vas a entender
las espirituales? Esto es algo que lo produce el
espíritu. Eso no lo comprende. Así como no comprendemos de dónde
viene el viento, tú no comprendes cómo. En una persona sedienta, como
en una persona que trabaja en vano como tú lo estás haciendo.
Así que el Señor está buscando a los desposeídos, está buscando
a los que reconocen su miseria, pues venga tu miseria, tu pecado,
tu impotencia, porque eso no se consigue con esfuerzos, eso
no se consigue con logros humanos, no se consigue con religión,
eso tiene que ser algo que viene de Dios y tiene que ser gratuito
porque ningún hombre puede pagar por eso. Salvos. No pueden salir
de su miseria, de su condenación, de su corrupción, si el Señor
no les ofrece gratuitamente la justicia de Cristo. En 65 dice, fui buscado por los
que no preguntaban por mí, fui hallado por los que no me buscaban.
Es el Señor el que te busca. No eres tú el que buscas al Señor,
es el Señor el que te busca a ti. En este pasaje el Señor hace
un llamado al oído y al corazón de los desposeídos. En el verso
número 3, en el verso número 2, a la segunda parte del verso
número 2. oíd y vivirá vuestra alma es un llamado al oído es necesario
oír para Dios que vayamos llevemos
este evangelio llevemos esta oferta gratuita de Dios a los
pecadores la gente tiene que oír Dice,
todo el que invocare el nombre del Señor será salvo. Pero ¿cómo
invocarán? La Biblia habla del apresto del
Evangelio de la paz. O sea, la posición de caminar
para llevar el Evangelio a aquellos que lo necesitan. Para que escuchen,
para que oigan. Pablo dice porque los hombres
en su sabiduría no pudieron alcanzar la sabiduría de Dios. Le agradó
a Dios salvar a los creyentes por la locura. O sea, querrán
oír religión, querrán oír que Dios los ama, querrán oír que
Dios tiene un plan maravilloso para sus vidas, pero no quieren
escuchar que están perdidos, condenados, que son miserables
y que necesitan un Salvador. Eso no quieren oír. Claro, hermano. El Evangelio es una buena noticia.
No fue entenebrecido. Eso necesitan escuchar. Una vez que ellos entiendan que
su corazón está entenebrecido, Pablo dice que profetando a ser
sabios se hacen necios. Una vez que entiendan que su
sabiduría es necedad, torpeza, sin dinero y sin precio, pero
él dice a la vez comprar. ¿Cómo es eso? ¿Cómo puede uno
comprar algo sin dinero? Porque él dice acá en el verso
número uno, venir, comprar. ¿Pero con qué pagamos? Si él
está diciendo que no está recibiendo dinero. Pues con nuestra atención,
inclinando nuestro oído, escuchando. ¿Les parece un mensaje demasiado
básico, elemental? impráctico. Ellos lo que querían
era milagros y los griegos le pedían sabiduría. Estaban a Pablo
a hablar del evangelio y le parecía un mensaje, un mensaje sin interés
para su intelecto, para su sofisticado intelecto. Le decían, te oiremos en otra
ocasión. No es extraño que este parezca
intrascendente a la gente. No nos extraña que la gente busque
una iglesia donde la entretengan, donde le den espectáculo, donde
le den música, le den ritmo, le den luces, le den chistes,
le den comida, que se yo. No nos extraña eso. Y Pablo es
bien. Oídme atentamente. Él no está
diciendo oigan a los hombres, no está diciendo oigan la opinión
de los hombres. Oíganme a mí. y comete el bien y se deleitará
vuestro oído y venid a mí oíd y vivirá vuestra alma Pablo
dice te amontonarán maestros Timoteo predica predica y te
van a apuntar los clientes con el mercader Los clientes de la
religión con el mercader de la religión se van a juntar y van
a crear iglesias grandes, iglesias impresionantes, reuniones impresionantes,
pero apartarán de la verdad el oído y se volverán al oído también,
a escuchar la verdad. Y no solamente es un llamado al
oído, es un llamado al corazón. Porque En el verso 13 él dice,
inclinad vuestro oído, venid a mí, oíd, y vivirá vuestra alma,
es al alma, y haré con vosotros pacto eterno, la misericordia
firme a David. En el verso número 6, leemos
lo siguiente. Buscad a Jehová mientras pueda
ser hallado, y amadme en tanto que está cercano. Deje el impío
su camino, y el hombre iniquo su pensamiento. y vuélvase a
Jehová, el cual tendrá de él misericordia y el Dios nuestro
el cual será amplio y perdonado. Noten ustedes que el oído, pero
no es solamente para oír y que se quede ahí en la cabeza o que
entre un oído y salga en el otro oído, sino es Oír para que baje
al corazón y para que al oír esa verdad, tú busques a Dios
en verdad, mientras Él pueda ser llamado, para que pueda ser
hallado, que lo llames mientras Él está cercano, que invoques
su nombre, porque el que invocar el nombre del Señor será salvo. Es más, en el verso 7 dice, Impío,
deja tu camino. Deje el impío su camino. Estás
viviendo en impiedad, pecando contra Dios, pecando contra ti
mismo, pecando contra tu prójimo alrededor, contra tu esposo,
tu esposa, tus hijos. Deja tu camino. Y el hombre ilícuo
sus pensamientos. Quizás no se nota que tú eres
perverso, pero tus pensamientos son perversos. contra Dios, inclinados hacia el pecado. Deje
limpio su camino y el hombre inico sus pensamientos y vuélvase
a Jehová, vuélvete a Dios. ¿Cómo se vuelve uno a Dios? Se
vuelve uno a Dios. La única manera de volverse a
Dios es en fe, porque sin fe es imposible agradar a Dios.
La única manera de volverse a Dios es en humillación, porque Dios
resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. en fe
y en humillación. La única manera de volverse a
Dios es en arrepentimiento. Arrepentido, reconociendo nuestra
miseria, bienaventurado los pobres en espíritu, porque de ellos
es el reino de los cielos. Bienaventurado los que lloran,
porque ellos recibirán consolación si lloras por tu pecado, tu condición. ¿Quieres acercarte a Dios? No
creas que acercarse a Dios es a través del ritmo, la musiquita
y los conjuntos musicales, los artistas cristianos. No. Hay gente que se siente muy cerca
de Dios con la música cristiana. Y ponen su musiquita y con eso
se sienten cerca de Dios. Pero no, esa no es la manera
de acercarse a Dios. La manera de acercarse a Dios,
hermano, es escuchando. Él dice, oír, venir, oírme atentamente
y comete el bien. Inclinar vuestro oído y venir
a mí. La única manera de acercarse a Dios es en fe, creyendo. El que cree, será salvo. La única manera de acercarse
a Dios es humillado, en humillación, porque Dios da gracia a los humildes
y en arrepentimiento, arrepentido, sin creer en el Evangelio. Así
que Dios busca a los desposeídos y les hace un llamado de gracia,
les ofrece gratuitamente perdón, pero les cobra. Pero no les cobra
con dinero, ni con esfuerzos personales, ni con nada que nosotros
podamos hacer. Les cobra con fe. Pero la fe no nos salva. La fe
Dios mismo nos la da también. Pero tienes que responder en
fe. Y tienes que responder con un corazón contrito. Porque dice
que al corazón contrito y humillado, Dios no lo desprecia. Así que Dios habla Dios llama
al oído y al corazón. Y por último, en este pasaje,
encontramos que Dios llama a entrar en un pacto, en un pacto firme. En el verso número 3, lean conmigo,
dice, inclinad vuestro oído, venid a mí, oíd y vivirá vuestra
alma, y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes. haré con vosotros pacto eterno,
las misericordias firmes. Amén. Dios está llamando no solamente
a saciar nuestra sed, nuestra hambre, Dios no solamente nos
ofrece agua, Dios no solamente nos ofrece vino, leche, grosura. Y no te guste todo lo que se
implica, hermano. Agua, vino, leche, grosura, el agua sacia
la fe, el vino alegra el corazón, la leche sustenta nuestro cuerpo,
la grosura, hermano, nos da energía también. Dios está en esto, está
implicando todas las bendiciones, las riquezas de Su gracia que
Él está dispuesto a darnos a nosotros. Pero Él no solamente llama a
eso, Él llama a un patio, Así que en el versículo número tres
dice, y haré con vosotros pacto eterno las misericordias firmes
a David. Aquí se refiere en particular
al pacto que Dios hizo con David. Y esto era apropiado, hermano,
para aquella gente, recuerden que estamos hablando que originalmente
este mensaje fue dado a los israelitas que fueron al cautiverio. Y una
de las cosas más trágicas, dolorosas y contradictorias del cautiverio,
era no solamente que habían perdido la tierra, sino que Dios les
había prometido un rey eternamente descendiente de David,
y ahora no tenían rey. Pero Dios les dice, yo voy a
hacer un pasto eterno, la misericordia firmase de mí. O sea, les están
diciendo, yo voy a cumplir lo que le prometí a David. Yo les
voy a dar un rey a ustedes. Y ustedes saben que después del
cautiverio, hermanos israelitas no volvieron a tener rey. Se
quedaron sin rey. Era una nación amorfa, digamos,
sin forma. Se quedaron siempre cautivos
de alguna otra nación. Cuando Cristo vino, ellos estaban
bajo el control de los romanos. eran semi-independientes pero
no eran independientes no tenían rey y cuando Cristo nació el
mensaje del cielo fue que el rey de Israel había nacido porque
el pacto al cual Dios llama es un pacto con el rey con Jesucristo
el pacto al cual Dios llama por gracia es un pacto que solamente
puede ser consumado o que fue consumado solamente por el Señor
Jesucristo. Es un pacto que nosotros no podemos
cumplir. Es un pacto que nosotros estamos
incapacitados para satisfacer, pero el Señor Jesucristo lo satisfizo. Por eso nosotros hablamos en
el Nuevo Testamento del nuevo pacto. Por eso Dios habla del
nuevo pacto, el pacto que fue sellado, por eso en la cena del
Señor hablamos, hermanos, del pacto, la sangre del nuevo pacto. Vean conmigo, por favor, hermanos,
capítulo número 8. Perdón, quiero decir hebreo,
hebreo, hermanos. Hebreo. Capítulo 8. Verso número 8, dice, reprendiéndolos
dice, cuando dice reprendiéndolos está hablando, aquí está citando
a un profeta del Antiguo Testamento, a Jeremías, y está reprendiendo
al pueblo de Israel, dice, reprendiéndolos dice, y aquí vienen días, dice
el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y con la
casa de Judá un nuevo pacto. Nota el pacto. Dios le dice al
pueblo y esto se lo dijo hermano a raíz también del cautiverio
porque el pacto original que Dios hizo con Abraham consistía
en que Dios le iba a dar la tierra de Canaán a los descendientes
de Abraham y Dios le iba a bendecir a todas las familias de la tierra
en Abraham y que Dios les iba a dar un rey, después ese pacto
lo ratificó con David, les iba a dar un rey eterno al pueblo
israelí. Pero ellos perdieron todo, perdieron
la tierra, perdieron la influencia sobre las naciones, perdieron
al rey. Pero acá, escuchen lo que dice
el escritor de Hebreos. Vuelvo a leer el verso 8, reprendiéndolo
dice, He aquí venido el día, dice el Señor, en que estableceré
con la casa de Israel y la casa de Ciudad un nuevo pacto. No como el pacto que hice con
sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la
tierra de Egipto, porque ellos no permanecieron en mi pacto,
dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto
que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice
el Señor. Pondré mis leyes, escuchen eso,
pondré mis leyes en la mente de ellos, no en piedras, no en tablas de
piedra como sucedió en Montesinaí, pondré mis leyes en la mente
de ellos y sobre su corazón las escribiré. Seré a ellos por Dios
y ellos me serán a mí por pueblo. y ninguno enseñará a su prójimo
ni ninguno a su hermano diciendo conoce al señor porque todos
eso todos se refiere a los redimidos por supuesto a los arrepentidos
a los creyentes todos me conocerán desde el menor hasta el mayor
de ellos porque seré propicio a sus injusticias y nunca más
me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades ¿no notan ustedes
que Hebreos y Jeremías que es el
que profetizó eso originalmente está hablando de un nuevo pacto
y está diciendo que el antiguo pacto ellos no lo cumplieron
no permanecieron en el pacto y Dios dice yo me desentendí
de ellos pero ahora está ofreciendo un nuevo pacto este llamado,
el llamado de Isaías en Isaías 55 es a ratificar el pacto Por eso dice acá, Isaías 55,
volviendo nuevamente. Verso 3, inclinad vuestro oído,
venid a mí, oíd y vivirá vuestra alma, y haré con vosotros pacto
eterno. La misericordia firme es a David.
Pero lo que Dios le dijo a David, se lo había dicho anteriormente
a Moisés, se lo había dicho anteriormente a Abraham, y con David lo expandió,
expandió la promesa que le había hecho a Abraham. Abraham le prometió
una tierra y le prometió bendecir todas las familias de la tierra.
Y a David le dijo lo voy a hacer a través de un rey, el rey, rey
de reyes, el señor de señores. Este es el mismo cordero que
aparece en Apocalipsis. Dice la Biblia que las naciones,
el dragón, la bestia, el falso profeta, Babilonia, van a pelear
contra el cordero, pero el cordero los vencerá. Porque él es señor
de señores y rey de reyes. Dios nos llama a un pacto. Dios
no te llama solamente a satisfacer tus necesidades, no solamente
te llama a que en el Evangelio tú encuentres consuelo y encuentres
fortaleza y encuentres bendición, sino que te llama a un pacto
eterno. Esta mañana, antes de este servicio,
hablábamos acerca de la adopción. Y la adopción no solamente es
el hecho de que Dios nos recibe en su familia, y Dios es nuestro
padre, y Jesucristo es nuestro hermano, y nosotros somos hermanos,
y tenemos la iglesia como la casa de Dios, la familia de Dios,
sino que también la adopción consiste en que tenemos una herencia,
una herencia. Y esa herencia es un cuerpo nuevo,
regenerado, transformado. Cuando muramos tenemos la garantía
de que seremos resucitados. Y dice la Escritura, dice el
apóstol Pablo, que la creación entera gime esperando la manifestación
de los hijos de Dios. Es decir, la resurrección. Dios
ha hecho un pacto, un pacto eterno para darte vida eterna. el evangelio
no es una religión hermano para traerle terapia emocional a la
gente la gente se imagina que el evangelio y las iglesias se
trata de venir para sentirse mejor para criar mejor a los
hijos para restaurar tu matrimonio para resolver problemas para
dejar una adicción, un vicio la gente se imagina eso Y el
Evangelio hace esas cosas también, restaura matrimonios, nos enseña
como crear a nuestros hijos, restaura a los pecadores a los
que se encuentran cautivos de los vicios y las adicciones,
lo hace, pero eso lo hacen otras religiones también, eso lo hacen
los alcohólicos anónimos también, los alcohólicos anónimos han
sacado a mucha gente del alcoholismo y lo toman como una religión. Hay consejeros que son eficaces
para ayudar a la gente a salir de sus problemas, pero el evangelio
no es consejería. El evangelio no es terapia. El
evangelio es vida eterna. Por eso dice a todos los sedientos
venidos a las aguas y a los que no tienen dinero, impotentes,
incapaces, indignos. A ellos, a los que no tienen
dinero, venir, comprar, comer sin dinero, sin precio, vino
y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en
lo que no sacia? Lo que no es pan, vuestro trabajo
en lo que no sacia. Oídme atentamente y comente el
bien y se deleitará vuestra alma con grosura. Grosura, algo de
satisfacción. Nosotros hermanos, claro, vivimos
en una cultura donde queremos todos ser expertos y no tener
mucha grosura. Pero hace una semana cuando yo
estaba en Haití, me decía una persona local que allá en Haití
todo el mundo es delgado, no hay comida. Y el que tiene, pues,
grasa la exhibe como algo que indica que esa persona sí está
bien, que tiene. En el Antiguo Testamento a los
animales se les sacaba la grasa y se quemaba delante de Dios
y subía como una ofrenda para Dios, porque lo que representa
esa abundancia Se deleitará vuestra alma con grosura. Para nosotros
representa hermano que nos vemos mal ¿no? Y asuntos de salud,
etc. Pero en la Biblia representa
abundancia, bendición. La año vaya a salir sufriendo
de acá, que bueno, el pastor dijo que está bien estar gordo.
Pero también tenemos que ver este otro aspecto ¿no? hermano,
¿qué es lo que Dios está diciendo? Ustedes no pueden, no tienen,
¡ni siquiera quieren! Aquí estoy yo, con este llamado
de gracia, estoy amando a tu oído, a tu corazón, y estoy amando
no sólo para satisfacerte tu necesidad, sino para hacer un
pacto contigo, un pacto de vida eterna. Amén. Padre nuestro,
y misericordia de nosotros. Permítenos entender tu evangelio,
tu verdad. Permítenos venir a las aguas.
Permítenos comprar, Señor, con un oído atento y un corazón doblegado,
y comer sin dinero y sin precio, porque nada podemos hacer, nada
podemos dar. Vengamos y tomemos del vino,
del evangelio, de tu santo espíritu, de la leche de tu palabra, del
agua de la vida eterna, Señor, de la grosura de tus bendiciones.
Señor, que nuestra alma viva por tu palabra y que entremos
en ese pacto eterno. Disfrutemos la esperanza, la
esperanza que no avergüenza, la esperanza
El llamado de Dios a los desposeídos
El llamado de Dios a los desposeídos
| Sermon ID | 81423217572327 |
| Duration | 42:11 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Isaiah 55:1-3 |
| Language | Spanish |
© Copyright
2026 SermonAudio.