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Muy bien, el día de ayer nos
quedamos en la Palabra de Dios como nuestra presuposición. Ese es el punto en el que estamos
en este momento. La Palabra de Dios es nuestra
presuposición. ¿Qué quiere decir la Palabra
presuposición? ¿Alguien sabe qué significa cuando
hablamos de una presuposición? Sí, tiene que ver con lo que
damos por sentado, ¿verdad? Hay cosas que nosotros creemos
y esa es la manera en la que nos acercamos a la realidad y
la interpretamos a partir de lo que conocemos, a partir de
lo que creemos, a partir de una interpretación de la realidad.
podemos hablar de las tres ramas de la filosofía que vimos ayer,
nuestra metafísica, tenemos una metafísica, tenemos una epistemología,
tenemos una ética, y a través de ese lente interpretamos la
realidad y la entendemos, y esa es nuestra presuposición. Nosotros,
como hijos de Dios, Nuestro deber, nuestra responsabilidad, es que
la Palabra de Dios sea nuestra presuposición. O sea, que nosotros
damos por centavo, damos por un hecho, que la Palabra de Dios
es verdadera. Y entonces, tomamos la decisión
consciente de vivir conforme a lo que la Palabra de Dios dice.
Porque nuestra presuposición es, esta es la Palabra de Dios.
Esto es, tiene autoridad. Entonces, yo debo vivir conforme
a lo que Dios dice. Debemos vivir conforme a la palabra
de Dios. Y como es verdadera, por lo tanto
es confiable. ¿Cierto? Si algo es verdadero,
es confiable. Sería iluso, necio, conocer la
verdad y darle la espalda y decir, bueno, no, yo prefiero vivir
así, como interpretando el mundo diferente, de la verdad. ¿Y por
qué eso es insensato? Bueno, la Biblia habla en muchos
sentidos en esa dirección. Pero, en última instancia, lo
que habíamos hablado de que la realidad del mundo en el que
vivimos sólo hace sentido a la luz de la Palabra de Dios. No
hay otra manera confiable, consistente, de interpretar la realidad. Cualquier
otra interpretación se queda corta. Cualquier otra interpretación
malentiende los hechos. Cualquier otra interpretación
termina llevando a la destrucción. La única interpretación de la
realidad que es verdadera, y por lo tanto confiable, y por lo
tanto satisfactoria, y por lo tanto consistente, es la de la
Palabra de Dios. Porque el mismo Dios que escribió
la Palabra es el Dios que creó el mundo. Y Él no se contradice. Entonces, no puede ser que el
mundo, y hablando del mundo creado, las personas sí van a decir cosas
contrarias a la Palabra de Dios, pero el mundo creado, lo que
existe en esta realidad, no va a contradecir en ningún momento
lo que la palabra de Dios dice, porque es el mismo autor. El
problema es cómo nos acercamos a lo que vemos en el mundo y
ahí es donde entran a jugar las presuposiciones, ¿verdad? Y vamos
a hablar de eso un poco más. adelante pero entonces romanos
3 4 dice de ninguna manera antes bien sea dios veraz y todo hombre
mentiroso esa debe ser ese debe ser nuestro lema nuestro lema
a la hora de entender el mundo y de pensar en nuestro ejercicio
de pensar de interpretar la realidad es dios es veraz El mundo puede
equivocarse, puede decir mentiras, puede hacer un montón de cosas,
el que tiene la verdad es Dios y la va a conocer en su palabra
escrita. Como dice Pedro, tenemos la palabra
profética más segura en las escrituras. Entonces ahí tenemos nuestro
punto de partida, nuestra presuposición, es nuestra presuposición, nuestro
compromiso final. es la Palabra de Dios, nuestro
estándar definitivo es la Palabra de Dios. El criterio que utilizamos
para determinar la verdad y reconocer la mentira es la Palabra de Dios. Y toda fe, toda creencia, toda
ideología, toda verdad, vamos a decirlo así, entre comillas,
que nos presentan allá afuera, nosotros la evaluamos y la juzgamos
con base en la Palabra de Dios. Entonces, es nuestro punto de
partida. Tenemos, por ejemplo, el caso
de Noé. Noé y el diluvio. Noé no tenía ninguna evidencia
empírica de que iba a llover. ¿Cierto? No había ninguna evidencia
empírica. No había nubes. No había llovido. ¿Verdad? No había llovido. De
hecho, la Biblia nos dice eso. No había llovido. Esta era la
primera vez que iba a llover en la historia de la humanidad.
Y vaya primera vez. Entonces, él no tenía ninguna
evidencia empírica, lo único que tenía, y es más que suficiente,
era la palabra de Dios. Dios le dijo, voy a hacer llover
sobre la tierra, y no cualquier lluvia, voy a mandar un diluvio,
voy a destruir toda carne, y solamente tú y tu familia se van a salvar,
tienen que hacerse un arco. Una locura, en términos empíricos,
en términos de la evidencia de lo que había, era una locura. Y de hecho, también tarda mucho
tiempo, pero él cree la Palabra de Dios, le obedece, empieza
a construir el arca, su familia es involucrada en el proceso,
y luego el Nuevo Testamento nos dice que incluso él fue predicador
de justicia en su generación. Y nadie le creyó. Nadie le creyó
porque todo el mundo decía, ¿eso qué es? ¿Aquí nunca ha pasado
eso? Eso no va a pasar porque está construyendo un barco en
medio de la tierra. O sea, esto no tiene ningún sentido.
Y bueno, perdón. Ah sí, no era un botecito, no
era una lancha, era un buque enorme, y tenía todas las de
perder en el sentido de lo que se observaba, pero la palabra
de Dios fue suficiente para él. Y mis hermanos, este es un punto
importante, porque no se trata de una fe irracional, No es que
Noé escogió la irracionalidad de creer algo que no era posible
que pasara, no. Es que el Dios creador le está
diciendo que eso va a pasar. ¿Qué es más sensato? ¿Qué es
más razonable? Si no creer lo que Dios dice. Porque si Él lo dice, va a pasar,
porque Él es el Creador. Él determina. ¿Me doy a entender? Entonces, a veces, se vende esta
idea de que la fe cristiana es una fe irracional, pero lo más
racional que el ser humano puede hacer es confiar en Dios. Es
lo más racional que puede hacer. ¿Cómo se dice? Por encima de
confiar en sus propios sentidos, por encima de confiar en su experiencia,
el ser humano debe confiar en la Palabra de Dios. El cristiano
específicamente debe confiar en la Palabra de Dios. Vean otro
caso, el caso de Abraham. Tenía evidencia empírica para
creerle a Dios que iba a ser padre de él. ¿Naciones? Para nada. Todo lo contrario. La experiencia
empírica de él era que era un viejito y su esposa era una viejita.
Y encima de ser viejita, era estéril. Entonces, todo apuntaba
en contra en términos de su experiencia y la evidencia que tenía a mano. Pero Dios habló. Dios habló. Dios le dijo que iba a tener
un hijo. Y entonces él creyó la Palabra
de Dios, y le fue contado por justicia, y de nuevo, ¿verdad? Era algo muy
irracional, digámoslo así, a la luz de la evidencia, pero lo
más racional que podía ser. Era confiar en Dios. Incluso
cuando Dios le pide entregarlo a su único hijo después de que
ya había nacido. Hebreos nos dice que él se fue
y él lo iba a ofrecer porque él sabía, él tenía la confianza
de que si Dios le había dicho que a través de ese niño, Isaac,
él iba a tener descendencia, Dios lo iba a resucitar. Él estaba
seguro de eso. No era un tema de, bueno, tal
vez éste muera, pero Dios me va a dar otro. No, es que Dios
le prometió que era Isaac, que ese iba a ser el hijo de la promesa. Y entonces, cuando le toca entregarlo,
él sabe y confía que Dios de alguna manera se lo va a devolver.
Aunque lo tenga que matar, Dios se lo va a devolver porque ese
es el hijo de la promesa. Entonces, esa era la clase de
confianza que Abraham tenía. No por nada se le llama el padre
de la fe. ¿verdad? En esa historia tenemos ese ejemplo.
En el Nuevo Testamento, Jesús le dice a Tomás, cuando
ya después de la resurrección, y Tomás dice, hasta que yo no
lo vea, él confiaba en su empirismo, ¿verdad? Él era empírico, Tomás.
Lo que yo toque con mi dedo, hasta que no meta mi dedo en
la herida y meta mi mano en el costado, no voy a creer. Y entonces
Jesús, después de que se le aparece, y yo creo que Tomás al final
no mete la mano ni mete los dedos porque inmediatamente aparece
Jesús y le dice, vea, ponga su mano. Él cae postrado y le dice,
Dios mío, Dios mío, lo reconoce en ese momento. Y Jesús le dice,
porque me has visto, Tomás, creíste. Bienaventurados los que no vieron
y creyeron. No vieron y creyeron. ¿Qué creyeron? No es fe ciega. De nuevo, no
es el sentido de fe ciega. Es que creyeron la palabra. Nosotros no hemos visto a Jesús. Ninguno de nosotros lo conoce
empíricamente. No lo hemos visto con nuestros
ojos. No lo hemos palpado con nuestras manos como el apóstol.
Juan dice verdad, lo que vimos con nuestros ojos, lo que palpamos
con nuestras manos, porque él estaba allí, pero fue el último
que pudo decir eso, después de él nadie más lo ha visto, lo
ha palpado, lo ha tocado, ha estado en su presencia física
directa, salvo Paulo camino a Damasco, que ahí tuvo su experiencia,
pero... Jesús dice bienaventurados porque
bienaventurados nosotros. Bienaventurados los que creemos
en haber visto. Nunca hemos visto a Jesús y le
amamos. Y lo conocemos. Nunca lo hemos visto pero lo
conocemos. ¿Por qué? Porque hemos abrazado su palabra,
su mensaje. Su Espíritu Santo mora en nosotros
y le da vida a esa palabra en nuestros corazones. Bueno, Daniel. Sí. Viendo Colosenses
capítulo uno, el capítulo veintidós, es muy interesante lo que dice.
Y es que dice que el contexto habla de cómo Dios reconcilió,
de poner después a la tierra, como hicieron. Y después pasa
a la parte nueva. Y dice, también ustedes reconcilió
al Señor. Dice, porque ustedes eran enemigos
de él en su mente, haciendo cosas malas en la mente. Dice, pensando
cosas maladamente y haciendo cosas malas, pero por medio de
la muerte de Cristo, quien murió en un cuerpo como el de ustedes,
él los reconcilió por sí mismos. Dice, y los llevó a su presencia. Y al llevarlos a su presencia,
dicen, ustedes están en su presencia ahora como santos, como indios. Esa obra que nos manifiesta el
Evangelio es una obra racional porque el Señor lo hizo. Y entonces vemos que nosotros
podríamos acercarnos a ese pasaje bíblico del Evangelio De muchas
maneras. Podríamos decir, bueno, ignorando
el pasado, podríamos decir, Señor, por favor, que yo esté ante tu
presencia en el cuerpo. Ese es un primer acercamiento
que suena muy piadoso, pero que no es real. Señor, que yo esté
en tu presencia, pero sin ningún mal pensamiento. Suena también
bíblico y como muy bueno de parte mía, pero tampoco es de fe, no
procede de la fe. ¿Qué es lo que procede de la
fe en realidad? ¿Qué es lo que está alineado en mi fe con lo
que hablamos con el Evangelio? Que Él, por medio de su Hijo
Jesucristo, ya lo hizo. Lo que yo quiero es ya lo hizo.
Entonces, ¿qué es lo que tengo que manifestar? Mi fe de gratitud
por lo que ya Cristo hizo en Su cuerpo. No es porque Él lo
ha sacado, pero ya lo hizo. Esa es mi alegría y mi gratitud. Y yo te digo, qué lindo es cuando
nosotros vamos a ver a aquellos de esta perspectiva, no en la
esperanza de alcanzar algo de Dios, sino en la confianza de
que ya lo tenemos. Así es. Y esa es la fe, mis hermanos. De nuevo, estamos hablando de
cosas que no vemos en el sentido estricto, ¿verdad? No lo vemos.
Yo no puedo ver, mi perdón, yo no puedo ver Mi justicia. Es más, no la puedo ver porque
todavía estoy en proceso de santificación. Entonces, si hay algo que no
puedo ver es que soy justificado. Es muy difícil verlo. Saber que
en Cristo he sido perdonado y a pesar de eso yo sigo lo que sigue mostrando
mi cuerpo es que soy pecador. Todavía estoy luchando por el
pecado. Pero abrazo las promesas del Evangelio y lo que me asegura
que no hay condenación para el que está en Cristo. Eso es fe. y confiamos en esa palabra porque
es palabra de Dios. Aun cuando podría parecer, y
cualquiera que observa una iglesia de afuera dice, no para, verdad,
no son santos y perfectos. No, pues no lo somos. De hecho,
la única organización donde usted tiene que reconocerse pecador
para formar parte de la iglesia. En todas las demás, no se pide
ese requisito, ¿verdad? Entonces, tenemos esa realidad
de que somos pecadores y encima de esa realidad, la realidad
de que somos perdonados en Cristo Jesús. Y la dinámica en la que
ahora vivimos de que mucho de esto ya lo disfrutamos, pero
sabemos que viene un momento en el que lo disfrutaremos plenamente
cuando Cristo vuelva, ¿verdad? Él ya, pero todavía no. Hay algunos
problemas, realmente, con... vamos a pasar a la siguiente...
al siguiente punto que dice problemas. Problemas de nuestra fe cristiana,
de esta locura que nosotros hemos abrazado, y locura, así lo llama
el mundo, Estamos en la última página del
primer set. Del de ayer, ¿verdad? Que no
habíamos terminado. La última página que dice problemas. Sí.
Sí. En el Nuevo Testamento. Ah, este, Juan 20-29 es donde
Jesús le dice a Tomás. Sí, Juan 20-29 en el Nuevo Testamento.
Juan 20-29 Es donde Jesús le dice a Tomás
que porque me has visto Tomás creíste. Luego también, este
no lo mencioné ahorita, pero tengo en Mateo 12.39 donde Jesús
reclama y dice la generación mala y adulta y la demanda señal,
ellos quieren ver algo. Pero señal no les será dada,
sino la señal del profeta Jonás. O sea, que va a llegar el día
en que Jesús va a morir, y tres días después va a resucitar,
y esa va a ser toda la señal que van a recibir. Bastante convincente,
uno pensaría. Y... Segunda de Corintios 5-7,
que no lo mencioné ahorita y hasta debí haberlo mencionado. Porque
por fe andamos, no por vista. No por vista, por fe. El mundo dice ver para creer,
¿verdad? Eso es lo que el mundo dice.
Pero el cristiano dice no. Para poder ver, tengo que creer. Primero tengo que creer. Juan 11.40, también pueden ponerlo
ahí. Jesús le dijo, no te he dicho que si crees verás la gloria
de Dios, no es al revés. Vean con la locura y la necedad
que se ha dado en la historia de la iglesia desde el pueblo
de Israel y hasta nuestros días. Mucha gente dice, yo necesito
ver una señal. ¿verdad? Ah, es que yo creí porque
vi este milagro, porque presencié esto maravilloso, porque vi una
sanidad, porque vi... ¿no es eso lo que el Señor pide
de nosotros? Muchas veces no va a haber milagros.
De hecho, no son ordinarios los milagros. Eso es algo extraordinario
que está en la prerrogativa de Dios hacerlo, pero Él no anda
haciendo milagros vistosos en este momento de la historia.
No es su modo de operación ordinario. Y sin embargo, él nos dice en
su palabra que para ver la gloria de Dios primero, debemos creer. Y entonces ahí sí que empezamos
a notar otro tipo de milagros, que tal vez no son tan vistosos,
pero son igual de gloriosos, que son los milagros de corazones
transformados. Los milagros de vidas cambiadas,
de pecadores perdonados, de gente de toda lengua, tribu y nación,
que va camino al cielo en este momento. y en medio de nosotros,
o en nosotros mismos. ¿Cuántas veces nos hemos quedado
pasmados ante algo que Dios ha hecho en nuestra vida, que no
tiene pies ni cabeza? Yo no habría reaccionado así,
yo no habría hecho eso, yo no habría dicho eso en otro momento,
pero el Señor claramente está haciendo una obra milagrosa en
mi vida, y ahora reacciono de una manera diferente. Ahora el
pecado no tiene el dominio que tenía antes, Ahora puedo hablar
de cosas que antes ni entendía. Eso es. Eso es la obra milagrosa
de Dios en nuestras vidas. Y gloria a Dios por eso. Y cuando
hace los milagros que Él puede hacer extraordinarios, pues gloria
a Dios por eso también. Pero no podemos depender de esos
milagros. Dios siempre reclamó esa actitud
en el pueblo de Israel. Jesús la reclama de nuevo en
el en el pueblo de Israel durante su tiempo. Y les dice, ustedes
incluso han venido por los peces, han venido por el pan, ¿verdad?
Por el milagro, porque alimenté cinco mil personas, porque alimenté
cuatro mil personas. Pero Jesús les dice, del que
tienen que comer es de mí. Yo soy el pan del cielo. Coman
de mí. Y ahí jalaron un montón, ¿verdad? Bueno, ahora sí, pasemos a los
problemas. ¿Cuáles son los problemas de nuestra fe? Bueno, es difícil
de explicar. Ese es uno de los primeros problemas.
Es difícil de explicar en el sentido de cómo abrazamos nosotros
la Palabra de Dios que contradice todo lo que dicen nuestros sentidos.
¿Cómo abrazamos la Palabra de Dios? ¿Cómo llegamos a creer
en ese Jesús al que nunca hemos visto con nuestros ojos? ¿Cómo
pasa eso? ¿Y cómo lo explicamos? No solamente
cómo pasa, ¿cómo lo explicamos? ¿Cómo le hacemos a alguien entender
lo milagroso y lo poderoso de la Palabra de Dios? No podemos. Y llega un punto
en el que nosotros empezamos a hablar y entre nosotros lo
entendemos, pero un incrédulo, ¿qué es lo que dice Pablo? Le
suena locura. Por supuesto, y tiene sentido que le suene locura.
No porque sea irracional, no porque sea ilógico, es porque
es sobrenatural. Es milagroso. Entonces, no siempre
podemos explicar lo que ha pasado en nuestro interior. Lo que la
Palabra de Dios ha hecho en nosotros. Pero así es de poderosa la Palabra
de Dios. Sea la luz, y fue la luz. Y esa misma luz, ese mismo
Dios que encendió la luz en la creación es el mismo Dios que
ha iluminado la palabra de Dios en nuestras vidas. Es el mismo
que ha hecho brillar su luz en nosotros. La obra del Espíritu en el corazón
y la mente es también difícil de explicar. El mismo Jesús Digámoslo
así, tuvo problemas para darse a entender cuando estaba conversando
con Nicodemo. ¿Cierto? Juan 3.5. De cierto, de cierto
te digo que el que no naciera de agua y del Espíritu no puede
entrar en el reino de Dios. Primera de Corintios 2.4 dice,
ni mi palabra, ni mi predicación, dice Pablo, fue con palabras
persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu
y de poder. Y Primera de Tesalonicenses 1.5.
Igualmente Pablo dice, nuestro Evangelio no llegó a vosotros
en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo
y en plena certidumbre. Vean lo curioso de las señales que acompañan
la fe en este pasaje. Certidumbre plena, dice. El poder del Evangelio y la obra
del Espíritu Santo se ven en un corazón convencido. En un
corazón que abraza lo que antes le parecía locura. Eso es un
milagro. Como bien sabéis, ¿cuáles fuimos
entre vosotros por amor de vosotros? El contenido de nuestras presuposiciones.
El primero es que la Palabra misma de Dios, las Escrituras,
son las que determinan el contenido de nuestras presuposiciones.
¿De dónde sale lo que nosotros pensamos o asumimos que es verdad?
De la Palabra de Dios. Ahora, mis hermanos, es cierto,
hay diferentes interpretaciones para algunas cosas. ¿verdad?
Y aquí estamos dos iglesias representadas, que tenemos mucho en común, pero
estoy seguro de que si nos sentamos a conversar posiblemente encontraremos
diferencias de interpretación en algunas cosas. Pero creo,
y estoy bastante convencido por lo que he visto y oído, y creo
que ustedes pueden dar fe de lo mismo, que en lo esencial
estamos de acuerdo. ¿verdad? Estamos de acuerdo en
lo que es más importante, creo yo. Y tal vez algunas cosas que
consideramos importantes podríamos tener diferencias. Nosotros mismos,
a nivel personal, cambiamos en el camino. Hay cosas que yo creía
cuando tenía 20 años, que no creo ahora, que tengo la edad
que tengo. Y estoy seguro que dentro de
otros 20 años, Cuando tenga 60, para los que están haciendo amarro,
voy a creer cosas diferentes de las que creo en este momento.
Posiblemente, ¿verdad? Pero no esencial, estoy seguro
de que no. Hay verdades que son fundamentales que permanecerán
inamovibles por la gracia del Espíritu Santo. Y algunas cosas
periféricas, tal vez no tan importantes, pues puede ser que cambien. O
incluso la manera de aplicar la Palabra de Dios en diferentes
circunstancias puede que varíe en el camino. Pero es parte del
proceso de santificación en el que estamos. Cada vez entendemos
mejor, cada vez vemos con más claridad. Yo espero que dentro
de 20 años no sea yo más burro, ¿verdad? Ni cada uno de nosotros,
esa no es la idea. Sino que veamos con mayor claridad,
que crezcamos, que maduremos, que nuestra fe se fortalezca
y se afiance, y que cada vez tengamos más convicción, más
firmeza y más certeza. Hermano, tal vez en 20 años no
sea más burro. es que uno llega a entender que lo que aprendió
es parte de la explicación de la vida, pero que usted no sabe
nada. Sí, eso es cierto. Yo creo que
es cierto. Yo creo que cada vez nos damos más cuenta de lo poco
que sabemos. Eso sí es verdad. Eso es verdad. Hay una obediencia creciente
que también se va dando en la vida del creyente conforme vamos
aprendiendo la Palabra de Dios, vamos aprendiendo a obedecerla,
vamos aprendiendo a aplicarla. Conceptos que a veces son muy
abstractos, de repente cobran sentido y se vuelven muy prácticos.
Y yo creo que a todos nos pasa eso, porque, aquí viene uno de
mis triángulos favoritos, nosotros fuimos creados con tres áreas. El es la mente, para entender,
para conocer. Esto tiene que ver también con
la filosofía, ya van a ver. Nuestro ser, que es donde está
el motor de nuestras emociones y de nuestra voluntad. En la Biblia lo llama la mente
incluso a veces, y el corazón. Y tenemos nuestro cuerpo, donde
actuamos, ¿verdad? Entonces el conocer, el ser y
el hacer. Todo eso está siendo santificado
por nuestro Señor en la obra de salvación. Y vean, no estoy
planteando una filosofía ahí medio jalada de pelo. Si ustedes
lo piensan, Jesucristo tiene tres oficios. El oficio del Rey
nos gobierna a nivel práctico, nos manda, nos ordena cómo debemos
vivir y además vence a nuestros enemigos por nosotros. ¿Y cuáles
son esos enemigos? El pecado, Satanás y la muerte. ¿verdad? Y eso cambia nuestra manera de
vivir la vida, de actuar. Él es nuestro profeta. ¿Qué quiere
decir eso? Que Él nos enseña la verdad, nos dice cómo debemos
pensar, nos corrige nuestro pensamiento. Y Él es nuestro sacerdote que
nos reconcilia a nivel de nuestro ser. con nuestro creador, nos
reconcilia con nuestro prójimo, nos reconcilia con el mundo en
el que vivimos, con la creación, y, en cierto sentido, nos reconcilia
con nosotros mismos. ¿Cómo? Nos devuelve el propósito
que habíamos perdido en la caída. Nos dice, ustedes fueron creados
para Dios, tomen. este es su propósito, vuelva
al agua, ¿verdad? Según lo que hablábamos ayer,
vuelva al agua. Entonces, a veces nuestra mente
va más rápido, y yo creo que esto es algo muy común en las
iglesias donde nos, voy a decir, nos jactamos,
no deberíamos jactarnos, pero donde podemos decir con cierta
confianza que nos esforzamos por predicar San Martín. Cuando
eso es una realidad en la Iglesia, es muy fácil crecer en nuestro
conocimiento, no que esté mal. pero crecemos más rápido de lo
que crece en nuestro carácter, y crecemos más rápido el conocimiento
de lo que crecemos en cómo se pone esto en práctica, y eso
es muy común. Pero entonces debemos ser conscientes de esa realidad,
muchas veces sabemos lo que tenemos que hacer mucho antes de estar
preparados a nivel del corazón y a nivel de las acciones para
obedecer. Entonces, es parte del proceso
de santificación en el que todos estamos. Y ustedes dirán, ¿qué
tiene que ver todo esto con la apologética? Ya llegaremos, no
se preocupen. Entonces, esto es parte de nuestras
presuposiciones. Nuestra disposición fundamental
a seguir a Jesús es una parte esencial de nuestras presuposiciones. El hecho de que nosotros, o la
razón por la que actuamos como actuamos, o cada vez tratamos
de actuar mejor, no es porque nos hemos impuesto un montón
de reglas y ahora entonces queremos ser personas mejores. Si esa
es su motivación, no le va a durar mucho y no va a llegar muy lejos.
La motivación del creyente es Jesús. La motivación del creyente
es que Cristo hizo por mí todo lo que yo no podría haber hecho
jamás para salvarme. Él vivió mi vida y murió mi muerte.
Y ahora entonces yo quiero vivir en gratitud para Él. Y ese es
el motivador esencial de nuestra vida cristiana. Cualquier otra
motivación no va a funcionar. Y si usted tiene alguna otra
motivación, le invito a que reflexione y cambie el chip. Y piense, no,
usted no está buscando ganar el favor de Dios. Es lo que decía
Mago ahorita. Usted ya tiene el favor de Dios.
Quedó demostrado en la cruz. ¿Tiene dudas de que Jesús lo
ama? ¿Murió por usted en la cruz?
¿Tiene dudas de que Dios lo ama? ¿Entregó a su hijo por usted
en la cruz? ¿Tiene dudas de que el Espíritu
Santo lo ama? ¿Ha hecho de usted su morada? Entonces, no se trata
de ganarse el favor de Dios. Las tres personas de Dios ya
nos aman. Entonces, queremos ahora vivir
para su gloria. Esa debe ser nuestra motivación.
Y entonces, asociadas a esta, del cristal. Gloria a Dios, así. Amén, amén. Creencias fundamentales que nos
llevan a querer agradar cada vez más a Cristo forman parte
de esas presuposiciones. Por eso estamos hablando de presuposiciones.
Vean tan sencillo como esto. Si yo no creo que ya tengo el
favor de Dios, no voy a vivir en una vida de gratitud. Voy
a vivir una vida de temor constante. ¿Y cuántos cristianos viven así
porque no tienen seguridad de su salvación? Porque no tienen
seguridad de que lo que Cristo hizo cuando dijo consumado es,
no fue jugando. Lo dijo en serio. Consumado es
significa que usted no puede hacer nada para sumarle nada
a la obra de Cristo. Y tampoco puede hacer nada para
restarle. Usted no puede. Si usted cree que puede, ¿se
cree más poderoso que Jesús? Si usted cree que puede, ¿se
cree más poderoso que el Dios que planeó desde antes de la
fundación del mundo que su Hijo Jesucristo sería inmolado por
usted? Es ridículo, pero así es la incredulidad. Y luchamos
con esa incredulidad todavía nosotros en alguna medida. Especialmente
en los días malos, cuando nos ha ido de la patada, en el sentido
de que hemos pecado, hemos fallado a Dios. Esos días es cuando es
más difícil. Confiar en que de verdad Cristo
pagó eso. No solo murió por mis pecados
pasados. Él murió por este día terrible que acabo de vivir.
Murió por eso, lo pagó. No tengo condenación por esto.
posiblemente sea disciplinado, si soy muy necio, pero disciplinado
por las manos amorosas de mi Padre, ya no por el mazo condenador
de mi Juez, porque ya Dios nunca lo veremos como nuestro Juez,
ahora es nuestro Padre. Y entonces eso, esa presuposición,
al acercarnos a la vida cristiana y al acercarnos a nuestro entendimiento
del mundo, va a tener un efecto profundo. Con eso terminamos
la primera parte. Pasemos a la segunda parte, que
es una continuación de los problemas. ¿La tienen? En la primera página todos deberíamos
estar bien. Todavía no hay problemas ahí. Bueno, sí hay problemas, pero...
Fue parte del tema. Sí. Entonces, tenemos ahí problemas
continuación. Ya vimos que es difícil de explicar
y ya hablamos del contenido de nuestras presuposiciones. Les
pido disculpas ahí por la tosecilla que va ahí bien. Entonces, ahora, el otro problema
es que nos pueden decir, bueno, si usted da por sentada la Palabra
de Dios y ese es su punto de partida, usted está cometiendo
una falacia lógica, que se llama razonamiento circular. ¿Están
familiarizados con las leyes de la lógica? ¿Alguien ha estudiado
lógica en algún momento? ¿O conocen...? Lógica. Lógica. Lógica. Este, usamos
mucho el término, ¿verdad? Pero no sé que tanto lo conocemos.
Pero sí, vean, una de las leyes de la lógica, en teoría, es que
no se debe cometer razonamiento circular. Que es... que yo no puedo partir de una
presuposición para demostrar la presuposición. En teoría. Pero... No estoy seguro. Suena, suena. No le voy a decir
que es en mi canal porque no estoy seguro en este momento. Vamos a investigarlo, prometo
hallar la respuesta. Entonces, por ejemplo, vamos
a ver si se me ocurre algún ejemplo de razonamiento circular. Bueno,
uno que es el que nos atacan a nosotros es, nosotros, nuestra
lealtad es hacia la Palabra de Dios y decimos que la Palabra
de Dios gobierna nuestras vidas, ¿verdad? Pero entonces, cuando
nos preguntan, ¿por qué creemos que la Palabra de Dios gobierna
la vida y por qué creemos que la Palabra de Dios tenga autoridad?
porque la Palabra de Dios lo dice. ¿Lo ven? Entonces, hay
un razonamiento circular en el sentido de que nuestro punto
de partida es lo mismo a la conclusión que llegamos. Llegamos a la misma
conclusión de la que partimos. Yo sólo puedo creer que la Palabra
de Dios es la Palabra de Dios porque la Palabra de Dios lo
dice. No hay otra manera. Ahora, no decimos que el cristianismo
es verdad porque es verdad. Eso no es lo que dice el cristiano.
Podría decirlo, el cristiano es muy valabundo, que no quiere
argumentar mucho, puede decirlo y no se equivoca. Decir que el
cristianismo es verdad porque es verdad. Pero lo cierto es
que es mucho más profundo que eso. El mismo concepto de verdad
y el mismo concepto de racionalismo o de razonamiento sólo tienen
sentido si doy por sentada la escritura. Lo ven. Entonces, no se trata de que
yo tenga unas herramientas que funcionan independientemente
de si la Biblia es verdad o no. Es que el concepto de verdad
está profundamente arraigado en las Escrituras. Y en el momento
que quitamos las Escrituras del medio, quitamos las Escrituras
del fundamento, tenemos lo que tenemos hoy, que la verdad queda
vaciada de su significado. Cierto, ya no hay verdad absoluta.
Hay un montón de verdades, y el solo hecho de usar verdades en
plural, destruye el concepto de verdad. Porque verdad, la verdad, ya
hablamos ayer, es una sola, es una persona, es Cristo. Y el
concepto de verdad solo tiene sentido si yo razono desde una
perspectiva cristiana, desde la perspectiva del Dios que habla
la verdad, del Dios que es veraz, del Dios que pone en oposición
la verdad y la mentira. Eso solamente se desprende de
la fe cristiana. Y lo hemos reflejado en todas
partes en la humanidad, porque todos fuimos creados en la imagen
de Dios. Pero aún así, notan cómo la presuposición inevitable
es Dios. La presuposición inevitable es
Su Palabra. El razonamiento, la capacidad
de razonar, sólo tiene sentido a la luz de las Escrituras. ¿Por
qué? Vean por ejemplo, lo que nos
dice el mundo, ayer hablamos de eso un poco, somos monos que
nos pasamos de listos. Todo ocurre por casualidad. Somos
un accidente cósmico. Eso no explica la racionalidad. Eso no explica el lenguaje. Eso
no explica la comunicación. Eso no explica la posibilidad
de discernir entre la verdad y la mentira. No tiene sentido. Estas capacidades que todos empleamos
y que utilizamos para la gloria de Dios, o para deshonrarlo,
sólo tienen sentido porque Dios existe, y porque su palabra es
verdad. Solamente. De otra manera, si el mundo fuera
lo que los ateos dicen que es, no podríamos existir. No podríamos
existir. Porque, véanlo a la luz de la
experiencia. Lo que dicen los ateos es que
el mundo parte de una serie de accidentes, empezando por el
gran accidente, el Big Bang, ¿verdad? Y a partir de ahí, el
universo fue creado, se autocreó la experiencia, la evidencia
en nuestro mundo. Los que han estudiado ciencias
conocen las leyes de la termodinámica. ¿Qué dice? Usted está más cerca
de haberlo estudiado hace poco. La energía no puede ser creada
ni puede ser destruida, sólo se transforma. Y la materia,
lo mismo, la materia no puede ser creada ni puede ser destruida,
solamente se transforma. Ponga esas leyes evidentes de
nuestro mundo creado y compara eso con la teoría del Big Bang. ¿Qué dice el Big Bang? una partícula
infinitesimamente microscópica, explotó de la nada, autogeneración
de energía rompiendo la primera ley de la termodinámica, y creó
todo lo que existe. De la nada surgió el todo. generación espontánea de materia.
Es completamente anticientífico. Y sin embargo, todos los de bata
blanca, con sus lapiceritos en la sola parte, andan diciendo
que eso es ciencia. ¿Cierto? Vean, mis hermanos,
por eso, sin temor, el cristiano puede decir, es que no se trata
ni siquiera de que debo tratar de acomodar la evolución, y hay
muchos cristianos que lamentablemente han caído en eso, decir, bueno,
tal vez Dios creó el mundo a través de la evolución, ¿por qué vamos
a negociar? La verdad con algo que es irracional
en sí mismo. Tiene sentido decir, Dios, el
Todopoderoso, creó el mundo en siete días. ¿Sí? Porque Él es el Creador,
y es Todopoderoso, y puede hacer eso. Yo no tengo problema en
creer eso. Además, la ciencia, me estoy
desviando un poquito, y creo que de estas cosas vamos a arremasarlas,
pero la ciencia propiamente dicha, ciencia bien, depende del empirismo. La ciencia, para poder demostrar
que algo es verdad, tiene que tomar un evento y poderlo repetir,
y repetir, y repetir, hasta que la teoría se convierte en una
ley. ¿Cierto? Así es como funciona. El método
científico se trata de eso. Yo observo... hago una hipótesis,
pruebo la hipótesis, y si resulta ser verdadera, tengo ya un resultado,
una... digamos que he alcanzado una
verdad, por decirlo así, pero si no funciona, yo tengo que
corregir, y volver a repetir, y volver a empezar, ¿verdad?
Esa es la idea. ¿Dónde, en qué laboratorio del
mundo pueden hacer otra vez el Big Bang? ¿En qué laboratorio
del mundo podrían repetir el inicio de la creación? Y tampoco
tenemos testigos, porque ninguno de nosotros estaba ahí. Ningún
ser humano estaba presente cuando Dios creó el mundo. Solo había
una persona, solo había un Dios en tres personas, presente en
ese momento. Y el único testigo del evento
nos lo dejó por escrito. ¿Por qué lo vamos a poner en
tela de duda? ¿Por qué vamos a negociar, a coquetear con la
falsa ciencia? Porque eso, como verán, no es
verdaderamente ciencia. Pero nos falta... yo creo que
a veces le tenemos mucho miedo a la ciencia, le tenemos mucho
miedo a los científicos, porque tienen palabras grandes, y enredan,
y pueden confundir, y uno no estudió ciencia. Y tal vez no
tiene las herramientas para defenderse. Pero hermanos, tenemos la fe.
Y de nuevo, toda voz que yo escucho allá afuera, debo ponerla bajo
el juicio de las Escrituras. Y la Palabra de Dios siempre
va a coincidir con el mundo de Dios, porque Dios no se contradice.
Muy bien, entonces, esa es nuestra lealtad, ahí parece que hay razonamiento
circular, les decía que la verdad y el razonamiento sólo tienen
sentido desde la perspectiva bíblica, y aunque podría pensarse
que es una falacia, que demostrar que el cristianismo es verdad,
partiendo de que el cristianismo es verdad, es un razonamiento
circular. No es circular necesaria. Voy a ponerlo así, puede ser
un poco confuso. No es circular necesariamente, es más bien necesaria. Y es lo que les decía, para poder
pensar necesitamos dar por sentada la fe cristiana. Para que el
ejercicio de pensar, para que el ejercicio de razonar tenga
algún sentido, tiene que haber un razonamiento circular a la
Palabra de Dios. Tiene que haber. Y todas las
personas que no creen en la Palabra de Dios, sino que toman cualquier
otra autoridad para hacer su fundamento, van a terminar cayendo
en razonamiento circular también si lo examinamos con detenimiento.
Les voy a dar un ejemplo. Uno de los grandes pilares de
la filosofía humanista ha sido que la razón del ser humano es
todopoderosa. ¿Verdad? Entonces, el hombre,
capaz de pensar, puede observar y conocer absolutamente todo. Y no solamente observar y conocer,
sino determinar toda la realidad a partir de su razonamiento. El hombre es la medida de todas
las cosas. Eso es una mentira. Es una mentira antivíbrica. Entonces,
cuando la persona, si usted le pregunta por qué cree que la
razón debe ser su máxima autoridad y su punto de partida, no va
a poder evitar caer en razonamiento circular. porque no hay ningún
experimento científico que le pueda decir que su razonamiento
es verdadero o confiable, ¿verdad? De hecho, todos los experimentos
que haga dependen de que esa persona crea que su razonamiento
es confiable. Si no, no podría realizar ningún
experimento y creer que llegó a la verdad. Entonces, al final,
cree que su razonamiento es verdadero porque cree que su razonamiento
es verdadero. No tiene una razón detrás. ¡La gran diferencia! Y ustedes pueden hacer eso con
cualquier otra línea de pensamiento, y van a descubrir que siempre,
en última instancia, terminan cayendo en lo que quieren demostrar,
y ese es su punto de partida. Es necesario, casi. No lo vamos
a criticar, necesariamente, pero... La gran diferencia con la fe
cristiana, mis hermanos, es que la fe cristiana no parte del
yo. La fe cristiana no empieza en
mí, en mis sentimientos, o en mis sentidos, o en mi razonamiento. No. La fe cristiana empieza de
afuera. Reconoce que hay alguien allá
que nos ha dicho la verdad. Entonces, la última autoridad
termina siendo Dios. Y no importa ser circular. cuando
la última autoridad es Dios. Ahí no hay problema. De hecho,
es lo único que tiene sentido. Como les decía, es la única forma
de entender el mundo y darle sentido. Entonces, ese es el
problema. Sí. Es interesante, pero alguien,
esta Nancy Pearson, en uno de los libros, no sé si lo has oído.
Verdad total. Ajá. Sí. Dice, dice la hermana que
esta gente requiere de mucha fe para creerse lo que está. Sí. Es verdad. y que como al
cristianismo, que actúa con fe, no le creen, ¿verdad? Basado
en lo que dices vos, ya no son los mismos razonamientos, sino
es la verdad que viene de Dios, ¿verdad? Pero imagínese, tu infanto,
que es de pequeña partícula, ¿verdad? Tan pequeña, creó todas
las cosas y todo se le quedó ahí, para eso. Sin embargo, no
lo ve como tal, sino como un razonamiento. Sí, es curioso. Es curioso porque es cierto,
todos... vamos a decirlo así, la presuposición
en última instancia es un tema de fe. ¿Verdad? Mi presuposición
es mi fe. Lo puedo decir así. Entonces,
lo que yo creo va a determinar, como entiendo el mundo y como
lo interpreto. En última instancia, todos tienen
un compromiso de fe. Todos tienen un compromiso de
fe. ya sea muy sólido y pensado, o tal vez no se han detenido
mucho a analizarlo, pero todos tenemos un compromiso de fe.
Y lo milagroso de la fe cristiana o del evangelio es justamente
ese cambio de compromiso que hace. El Espíritu Santo redirige
nuestro compromiso a donde debe estar. Entonces pone, nos da
fe para creer en Dios, y ahora todo tiene sentido. Pero todos
tienen un compromiso de fe en última instancia, sin embargo
no les gusta, especialmente a los científicos y racionalistas,
no les gusta que les digan que su compromiso último es de fe,
porque ellos ven la fe como algo menospreciable y contrario a
la razón. Pero como hemos dicho ya, la
razón depende. de la fe. La razón no funciona
sin la fe. No tiene sentido sin la fe. Hay un apologista muy famoso
que dijo una vez que los ateos que intentan razonar, o sea,
usar su razonamiento para negar la existencia de Dios, es como
un niño que se enoja con su padre y se sube en sus rodillas para
darle una cachetada. necesita subirse en las rodillas
de su padre para poder pegarle. Ese es el hombre que intenta
negar a Dios usando la razón que Dios le dio, usando el vocabulario
que Dios le dio, la mente que Dios le dio, la lógica, el sentido
de verdad que Dios mismo puso en él para negarlo. Es una, en
última instancia, una necedad, lo que la Biblia llama necedad,
una irracionalidad, ¿verdad? Muy bien, ese es el ejemplo del
racionalista. El ejemplo del empirista es muy parecido. ¿El
empirista qué es lo que dice? Estoy en el punto G. Ejemplo
del empirista. El ejemplo del empirista es...
Yo creo solamente en lo que puedo observar, ¿verdad? Entonces,
lo que es verdad es solamente lo que yo puedo observar. Si
no lo puedo observar, no es verdad. Entonces, los sentidos... son
el último juez de la verdad. En el caso del racionalista es
la razón, es un poco más abstracto porque es todo lo que él pueda
conceptualizar o entender, eso es su punto de partida. Pero
en el caso del empirista es específicamente lo que él puede tocar, ver, oler,
lo que puede experimentar a través de su cuerpo, eso es lo que determina
la verdad. Y entonces, para demostrarlo,
¿a qué apelan? Para demostrar, si usted le pregunta,
¿cómo puede usted demostrar que los sentidos son lo único confiable? ¿Qué podría hacer un empirista
para demostrar que sus sentidos son lo único confiable? No puede
hacer un experimento que le demuestre que sus sentidos son confiables.
Porque para hacer el experimento tiene que confiar ya en sus sentidos.
¿Cierto? Tiene que confiar en lo que está
observando en el laboratorio. Tiene que confiar en las medidas
que está tomando. Tiene que confiar en lo que ve, en lo que toca.
No tiene otra salida. Entonces no hay una razón real
para afirmar que los sentidos son el juez de la verdad. Y cuando
uno le pregunta y llega a ese fundamento, en ese caso, lo más
probable es que haya inconsistencia porque él mismo no tiene una
razón empírica para decir que el empirismo es la respuesta.
Entonces, no es cierto que solamente cree en lo que sus sentidos le
dicen. Porque sus sentidos no le pueden decir que sus sentidos
tienen la razón. Eso no lo pueden hacer los sentidos.
¿Ya? Entonces tienen que tener un
compromiso de fe antes. El compromiso de fe de creer
de antemano que sus sentidos le van a dar la verdad. No lo
van a conducir a la verdad. Ahora, es interesante ver que
en la iglesia hay personas que le mueven por el sentido. Yo
siento Tango 12, yo siento la otra. En cierto modo, se está
trabajando bajo la influencia de los sentidos más que de Espíritus
Santo. Sí, es verdad. Más que de la
manifestación de Espíritus Santo. ¿Hasta qué punto está Tango 12? es un peligro y más aún bueno
en el caso del subjetivista que es el que vamos a ver ahora que
también está muy presente en la iglesia que dice lo que yo,
porque el empirista lo que dice son los sentidos hablando de
tacto, verdad, lo que ve, lo que toca, lo que oye, lo que
gusta, verdad, esos sentidos, pero el subjetivo, el subjetivista,
perdón, Él cree en lo que siente, eso es peor. O sea, ya ni siquiera
es lo que está viendo, sino en su experiencia subjetiva, interna,
completamente privada, digámoslo así, y eso es el fundamento de
la verdad para él. Entonces, y para demostrarlo,
¿a qué apela? A los sentimientos. Y estos son
los peores para razonar. Ah, usted le puede decir lo que
sea y siempre va a decir, ah, es que yo lo siento. Es que así
lo sentí yo. Es que eso fue lo que yo sentí.
Es que usted no sabe cómo yo me siento. Usted no sabe cómo
yo me sentí. Y la realidad termina siendo conformada para él por
sus sentimientos. Lo que sientes es lo que importa.
No importa. Incluso, puede ser que la realidad
Lo que ve o lo que le dicen sea contrario a lo que él experimenta
en su interior. Pero lo que experimenta en su
interior tiene más validez para él. Al punto que es capaz de
negar la realidad con tal de afirmar lo que siente. Las Escrituras
no niegan los sentimientos. ¿Verdad? Los Salmos están llenos
de sentimientos. Pero los sentimientos tienen un lugar. Sujetos a la
Palabra de Dios. Siempre, siempre. O sea, yo puedo
sentir, obviamente puedo sentir, pero yo también puedo pecar con
mis sentimientos, ese es el punto. Puedo pecar con mis sentimientos.
Entonces, debo alinear mis sentimientos a lo que la Palabra de Dios dice.
Los sentimientos no son puros, engañosos en el corazón más que
todas las cosas. Allí está encerrado todo eso.
Los sentimientos no son puros. Los sentimientos son engañosos.
Entonces, yo tengo que ser consciente de eso. Y no importa cuán fuerte
sea lo que sentí, cuán fuerte sea lo que vi, cuán fuerte haya
sido la experiencia, yo no juzgo la Palabra de Dios a la luz de
las experiencias. Juzgo las experiencias a la luz
de la Palabra de Dios. Porque eso es lo confiable, la
Palabra de Dios escrita en la Biblia. Ok, entonces, persuasión. ¿Cómo convencemos a alguien de
que está fuera del círculo? Ah, sí, el ejemplo del cristianismo,
es como lo he hablado tanto. En el caso del cristianismo,
lo que la Biblia dice es el pues final, ¿verdad? Y para demostrarlo,
¿qué apelamos? A la Biblia. Entonces, sí, es
un razonamiento circular, pero en este caso no hay inconsistencia.
Porque es lo único que tiene sentido. Partir de las Escrituras
para entender el mundo de Dios es lo único que tiene sentido.
¿Y el resto de... el racionalismo enteista, subenteista? a decir que no tiene variedades porque
la Biblia fue escrita por hombres, y ahí entrarás todo ese... Sin
embargo, ellos sí tienen aquellos libros de filosofía y libros
de historia, verdad. En última instancia es un compromiso de autoridad,
es un compromiso de autoridad. Ustedes van a ver esto. Todas
las personas reconocen alguna autoridad, ya sea en sí mismos
o fuera de sí mismos, ¿verdad? Entonces, porque lo dijo el científico,
porque lo leyó en este libro, porque lo dijo fulanito de tal,
entonces eso es verdad, ¿cierto? Todos tienen un compromiso de
autoridad. Entonces, ¿qué es lo que pasa?
Que si no estamos reconociendo la autoridad de Dios, sino que
estamos doblando la rodilla ante cualquier otra autoridad, ¿cómo
le llama la Biblia eso? la idolatría, eso es. Y no es
que se están postrando ante la estatua de una mujer de 16 brazos,
pero en última instancia es un compromiso idólatra. Lo que están
haciendo es adorando, reconociendo como su autoridad final, alguien
que no es Dios, alguien o algo que no es Dios. Entonces, se
vuelve una conversación imposible, de hecho, porque termina siendo
un tema de fe, y nosotros no podemos cambiar el corazón de
nadie. Solo le podemos mostrar que está equivocado. ¿verdad?
Podemos sacudirle el piso, podemos desarmarlo, pero no... y presentarle
el Evangelio, por supuesto, pero no podemos cambiarlo. Nosotros
no podemos transformar corazones. Ese no es el poder que tenemos.
Ese poder lo tiene la Palabra de Dios. Pero, y ahí estamos
otra vez, desde el punto de vista, ¿verdad?, bien empírico, que
de algún sentido llena nuestra iglesia ahora. Si llena nuestra
iglesia como miembro de la iglesia, Podríamos decir que es manejable
la situación, pero si es el líder de la iglesia, se mueve la iglesia
en ese sentido, ¿verdad? Que fuerte, porque en el fondo
todo este hecho de manipulación todo este actitud que asume de
manipular, de mover las masas, de usar ciertos métodos de atracción,
todo eso, aunque te llenan la iglesia y es un crecimiento desde el
medido que hay ahí. ves que no hay un comportamiento
directo hacia la fe que lleva a las personas al cambio. También siempre me llamó la atención
cuando estamos siempre diciendo que los matamientos de Jehová
frecuentan el alma. Y si aquello no es mandamiento
de Dios, y si aquello no es la palabra de Dios, no hay una renovación
del alma. Entonces se queda en lo superficial
del cambio, al punto de que tenemos una iglesia numerosa. Pero incluso a veces llena de
incrédulos, ¿verdad? Incluso a veces llena de incrédulos,
porque en estos moveres, y yo sé que no es el tema al que estamos
hablando específicamente, pero lamentablemente aún hay que hacer
apologética entre cristianos, ¿verdad? en esos movimientos
que muchas veces se enfatiza mucho el emocionalismo o el empirismo
o se emociona incluso se habla muchísimo del Espíritu Santo
cuando el Espíritu Santo su ministerio y Él mismo lo dice y Jesús mismo
lo dijo es que nos va a llevar a Cristo eso es lo que hace el
Espíritu Santo el Espíritu Santo busca llevar a las personas a
Cristo y hay un montón de iglesias y un montón de movimientos donde
dice que se mueve el Espíritu Santo y yo temo a veces incluso
decirlo así porque he llegado casi casi a la convicción, casi
casi, y no estoy predicando en ese momento, entonces por eso
lo voy a decir, de que no es el Espíritu Santo el que se mueve
ahí. Algún espíritu de fijo, pero no creo que sea el Espíritu
Santo, porque el Espíritu Santo tiene ministerios, pero ¿cómo
lo sabemos? Porque su Palabra dice. Es la Palabra de Dios,
inspirada por el mismo Espíritu, que nos dice lo que Él vino a
hacer. ¿Cuál es el objetivo del Espíritu
Santo? Nuestra santificación. ¿Cuál es el objetivo del Espíritu
Santo? Llevarnos a toda verdad. Recordarnos lo que Cristo nos
enseñó. Pero en muchos de estos movimientos
lo que se enseña y lo que se hace es contrario a lo que dice
el Espíritu Santo en la Biblia que Él escribió y a lo que Él
mismo dijo que iba a hacer cuando estuviera en medio de la iglesia.
Entonces debemos tener mucho cuidado, mucho cuidado de no
estar cometiendo blasfemia llamando a algo que es del Espíritu cuando
no lo es. Entonces, tengamos esa precaución
mucho. Por eso, gracias a Dios por su
palabra, de verdad, gracias a Dios por su palabra que no nos dejó
a la deriva, no nos dejó huérfanos. Es necesidad nuestra cuando no
le prestamos atención y andamos moviéndonos por cualquiera de
esas otras ramas. Pero el problema está en nosotros,
y como cristianos no hemos doblado nuestra rodilla realmente ante
la palabra de Dios, ante su revelación escrita. Muy bien, estamos en
cómo convencemos a alguien de que está fuera del círculo. Por ejemplo... Si una persona no quiere creer
en los conceptos bíblicos de racionalismo, de verdad, de conocimiento,
incluso, va a ser muy difícil que entre en el círculo, por
decirlo así, del cristianismo. Esta no es una batalla que se
libra solamente en el cristianismo. Por ejemplo, vean, el ejemplo
del paranoico, yo creo que está ahí, ¿verdad? Ah, es que esa
es la página que no tienen ustedes. La página que sigue está en sus
celulares. Ustedes sí lo tienen, pero ustedes
no. El paranoico. Ustedes dos tampoco, pero está
en el celular. Es que hubo un problema ahí con la impresión.
¿Qué es lo que pasa con el paranoico? El paranoico está convencido
de que todos queremos matarlo. Ese es el problema del paranoico,
¿verdad? Está convencido de que el mundo
entero lo persigue, de que todo mundo está contra él, y de que
todo mundo lo quiere matar. Y no importa cuánta evidencia
nosotros le presentemos, él siempre va a interpretar la evidencia
a la luz de sus presuposiciones. Entonces, si yo le digo, vea,
de verdad, nadie lo quiere matar, ni yo, ni ninguno de los que
estamos aquí lo quiere matar, ¿qué va a decir el paranoico?
Eso es exactamente lo que me diría un asesino. Es exactamente
lo que me diría alguien que me quiere matar, para que yo baje
la guardia. ¿Cierto? ¿Cómo lidiamos a ese nivel? Porque no es un tema de evidencia,
no es un tema de que él no pueda ver a estas personas que lo están
tratando con amor, que lo están tratando afablemente, que nadie
ha buscado hacerle ningún daño. Es que él está convencido de
que en el momento que puedan, le van a caer encima y lo van
a matar. Que todo el mundo lo está engañando, le está mintiendo,
y en realidad quiere asesinarlo. Sí. Es correcto. Entonces, ¿qué necesito
hacer? Incluso lo puedo tratar así súper
bien, ¿verdad? Y él va a pensar... Este está
ganando mi confianza, para que yo baje la guardia, y es la de
menos, ¿cierto? Su cosmovisión es el problema.
El problema es que tiene una cosmovisión errada. Ese es el
problema. El problema es que esa cosmovisión
errada afecta su racionalidad. No es que él sea irracional,
necesariamente. Es que razona en torno a lo que
cree, en torno a sus presupostos, y es muy consistente. en su razonamiento. Completamente fuera del tarro,
pero consistente en su forma de pensar, con base en lo que
cree. Su criterio de verdad se ve afectado, porque ¿cuál es
su criterio de verdad? Todo mundo me miente. Y el único
que sabe la verdad soy yo. Que todo el mundo me quiere matar,
esa es la verdad. Y todos los que me digan que
no me quieren matar, me están mintiendo. ¿Ya? Entonces tiene
conceptos de conocimiento, tiene conceptos de verdad y mentira,
pero están completamente distorsionados y afectados por su para... por su... ¿Cómo se dice? Por
su paranoia, gracias. Por su paranoia. Entonces no
va a creer nada de lo que yo le diga. Lo que tiene que darse
es un cambio de cosmovisión, y para eso se requiere un milagro. ¿Ya? Y es lo mismo con lo que
luchamos nosotros. Es lo mismo con lo que luchamos
nosotros con el incrédulo. A veces pensamos que es un tema
de que lo tengo que convencer, de que tengo que tener los argumentos
correctos. No. Puedo demostrarle, desarmarlo,
hacerlo dudar. Puedo hacerlo pensar. Puedo...
Después vamos a hablar del método apologético, pero implica que
yo me pongo en los zapatos de la otra persona y hablo en sus
términos, no para validar lo que dice, sino para demostrarle
cómo hay inconsistencias, irracionalidades, flaquezas en su cosmovisión. Eso es todo un arte que tenemos
que desarrollar, ¿verdad? Pero esa es la manera de por
lo menos quitarle el fundamento. Eso es lo que nosotros podemos
hacer. quitarle el fundamento, y que quede cayendo al vacío
hasta que el Espíritu Santo, si está en su prerrogativa hacerlo,
lo salve, ¿verdad? Pero por lo menos que quede claro
que está mal, que para Él sea evidente que no está razonando
correctamente. Y a veces, incluso como es un
compromiso, en última instancia, de fe y un compromiso con una
autoridad, que puede ser el mismo, Puede ser que lleguemos a socavarle
su fundamento y aún así nos digan no me interesa. Y aún así no
digan, no quiero saber. Prefiero seguir cayendo al vacío
antes que abrazar la fe cristiana. Prefiero saber que estoy equivocado
y mantenerme equivocado antes que abrazar la fe cristiana.
Esa es la mentalidad pecaminosa. Es así como la Biblia lo describe.
Refrenan con injusticia la verdad. No es que no saben la verdad. Es que la pueden llegar a reconocer.
Pero no les interesa seguirla. Quieren hacer todo lo posible
por ocultarla. ¿Cómo lo convencemos? No podemos aceptar su cosmovisión.
No podemos decir, bueno, pongámonos en un punto neutral y conversemos.
No podemos hacer eso. Eso es ser infieles a la verdad
de la fe, a la verdad del cristianismo. Este... No podemos buscar entonces
un terreno neutral, porque no existe ese terreno neutral. ¿Por
qué no existe el terreno neutral? A ver si han puesto atención.
¿Por qué no existe un terreno neutral en el que yo pueda conversar
con cualquier persona de cualquier otra fe, de cualquier otra convicción?
¿Por qué? ¿Cómo? Bueno, por un lado, es
cierto. Exacto, exacto. Nadie puede quitarse
sus presuposiciones para hablar. Nadie puede quitarse sus presuposiciones
para estudiar la evidencia. Todos llegan con sus presuposiciones. La neutralidad es una falsedad. Es una... Sí, ¿no? No existe. Es ilusoria. No existe la neutralidad propiamente
dicha. Entonces, yo no puedo decirle,
bueno, yo voy a ser neutral, voy a abandonar mi fe. Hablemos
en términos neutrales. No estoy siendo neutral. Estoy
abrazando su racionalismo. O estoy abrazando su ateísmo.
Porque acabo de decir, bueno, voy a dejar de pensar en términos
de Dios. y voy a pensar en los términos suyos, eso es infiel,
eso es deshonroso a nuestro compromiso como creyentes. Y él no va a
rechazar sus presuposiciones porque debería hacerlo yo, no
deberíamos, mucho menos nosotros que tenemos la verdad. Entonces,
¿qué hacemos? Sí, nos ponemos un poquito en
sus zapatos, pero con el propósito de demostrar... con preguntas,
¿verdad? Como lo que hemos dicho, ¿cómo
sabe usted que sus sentidos no lo engañan? ¿Cómo sabe usted
que...? Me voy a poner en sus zapatos
un momento, digamos que es cierto que tal y tal cosa, ¿cómo hacer
las preguntas adecuadas para que él mismo se dé cuenta? de
su irracionalidad. Que él mismo se dé cuenta de
que está construyendo su casa sobre la arena. ¿Eso es lo que
está pasando? Eso es lo que está pasando. Muy bien. Argumentos
desde nuestro sistema quizá no lo convenzan. De nuevo, porque
no es un tema de convencer, es un tema de que el Espíritu Santo...
Sí, es un tema de convencer. El que tenga que convencer es
el Espíritu Santo. Entonces, yo no lo puedo hacer. Quizá sí,
quizá no. Quizá todavía esté en contacto
con la realidad y reconozca que lo que le estamos diciendo tiene
algún grado de verdad, puede ser que eso pase, porque la realidad
apoya el sistema cristiano. Tenemos que tener esa convicción
también al hablar con el incrédulo, tener la firmeza de que lo que
nosotros decimos concuerda con el mundo en el que vivimos. Y
si esa persona no está tan desasociada de la realidad, debería poder
ver que lo que le estamos diciendo es consistente, por lo menos.
Pero, nuestro deber, en última instancia, es ser fiel a la palabra
de Dios. y que el Espíritu Santo haga
su obra, si está en su prerrogativo a hacerlo. ¿Verdad? Si Él lo
quiere hacer, lo hará. Y si no, no lo hará, pero nosotros debemos
permanecer fieles. Vamos a quedarnos hasta ahí y
para mañana, caída y redención.
Caída y Redención
Series Apologética
Segunda parte de una miniserie de Apologética, basada en el artículo PRESUPPOSITIONAL APOLOGETICS: AN INTRODUCTION, por John M. Frame, y el libro Siempre Listos de Greg Bahnsen.
| Sermon ID | 81242251534909 |
| Duration | 1:08:44 |
| Date | |
| Category | Teaching |
| Bible Text | 1 Peter 3:15; Proverbs 26:4-5 |
| Language | Spanish |
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