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Hoy vamos a continuar con los
dones del Espíritu Santo, los dones, precisamente los dones
que cesaron, aunque hoy voy a incluir un don que he encontrado a ambos
lados en los estudios, pero mi postura es que ese don todavía
está vigente, pero queremos cubrir Tres más el día de hoy. Terminar
con esta serie de los dones y regresar, si Dios nos lo permite, el próximo
domingo al libro de Romanos, en el capítulo 12, con los dones
vigentes. Hay una distinción entre no vigentes
y vigentes. Pero ahorita estamos tratando
de... nos salimos de Romanos para cubrir esta área que es
muy importante. He estado viendo mucho beneficio
para la iglesia en estos estudios. Ha sido bastante fortalecedor
y edificante estudiar este tema y tener una respuesta bíblica.
Cuando alguien nos pregunte y tener seguridad bíblica nosotros de
en qué creemos, por qué hacemos o por qué no hacemos algo. Y
en este caso por qué no usamos estos dones. Vamos a orar y de
allí entramos entonces en el mensaje. Señor, gracias por tu
palabra que nos instruye, que nos muestra la verdad y en ella
encontramos dirección. claridad, señor y seguridad para
lo que debemos creer, lo que no y cómo actuar de una manera
que es honrosa para ti como iglesia, padre. Dirígenos en este estudio
hoy, en esta predicación. Abre nuestro entendimiento y
permítenos, señor, estar atentos para guardar en nuestro corazón
lo que nos instruyas hoy, padre. Te lo pedimos en el nombre de
Jesucristo. Amén y amén. El título es El Poder de Milagros,
Sanidades y la Fe. Hay unas notas que entregaron.
Cuando usted llegó, alguien le dio la bienvenida y le entregaron
unas notas. Si no la tiene, puede levantar
la mano y alguno de los servidores le puede ayudar. Entonces, el
texto que vamos a usar, uno de los textos, porque vamos a usar
varios, es 1 Corintios 12, versos 9 y 10, donde el apóstol dice,
a otro fe, por el mismo espíritu, a otro don de sanidad, por el
único espíritu, a otro poder de milagros. Vamos a dejar hasta
ahí porque es hasta la primera porción del verso 10. Entonces,
Fe, sanidades y milagros. Y hay muchas preguntas que salen
hoy en día. ¿Hay milagros el día de hoy? ¿Muestra Dios su poder sobrenatural? ¿Alguien tiene el don de milagros
o el don de sanidades el día de hoy? ¿Pueden ser resucitados
los muertos? ¿Puede un cáncer desaparecer
de manera instantánea? ¿Qué son los milagros en realidad? ¿Es el nacimiento de un niño
un milagro, por ejemplo? ¿Es un tratamiento médico exitoso
un milagro? ¿Qué son los milagros? ¿Qué dice
Dios acerca de los milagros y cómo sabemos cuándo uno es genuino? ¿Son dones milagrosos operando
en la iglesia del Señor el día de hoy o es el poder de Dios
a través de la iglesia y su clamor en la oración? Todas estas preguntas
pueden responderse si vamos a las escrituras donde está nuestra
fuente de la verdad. Algo muy importante que ya lo
hemos visto, el que da los dones es Dios, el Espíritu Santo. ¿Quién nos puede enseñar acerca
de los dones? Dios. ¿A través de qué? De su
palabra. Si alguien nos enseña algo diferente,
¿a quién le vamos a creer? ¿A Dios? A Dios. Tenemos que ir con él. Entonces,
comencemos con el don de fe, porque Pablo está hablando aquí
del don de fe, dice en el verso 9, a otro fe. ¿De cuál fe está hablando el
apóstol Pablo aquí? Obviamente tiene que ser un don.
Porque está en la lista, en el capítulo 12 de 1 Corintios, de
los dones. Está dentro de la lista, entonces
tiene que ser el don de fe. Ahora, ¿cuál es ese don de fe? Es la fe que el creyente normalmente
tiene cuando es salvo. Porque Efesios 2, 8 y 9 dice
que la salvación no es por obra, sino por gracia, por medio de
la fe. Y esto no de ustedes, sino que es un don de Dios. ¿Se
refiere a esa fe o se refiere a otra fe? Yo creo que Pablo
no se está refiriendo a esa fe de Efesios 2.8, que es la fe
para creer. Ese es un regalo de Dios, porque
nosotros no producimos esa fe. Y vivimos de acuerdo a la fe. Pablo dice que andamos por fe,
no por obras. Que por fe vivo la vida, que
ahora la vivo en la carne, la vivo en la fe, en el hijo de
Dios, el cual se entregó y murió por mí. Entonces, esa fe la tiene
cada creyente. Todos debemos ejercitar esa fe. Y la fe que Dios nos ha dado,
la pudiéramos comparar con un músculo. Si usted deja de usar
un músculo de su cuerpo, por la razón que sea, Se va a atrofiar,
se va a secar, se va a ser inútil. Entonces, la fe que Dios nos
dio, la tenemos que usar. La tenemos que usar en base a
lo que nos dice en la palabra. Pero esta fe que está hablando
aquí, en 1 Corintios 12, es diferente. Es un don de fe. Es una manifestación
de confianza más intensa. que la fe general que tienen
todos los creyentes. Y solo algunos cristianos poseen
esta fe, porque es un don que el Espíritu da. Por eso dice
el texto dice, a otro fe. Quiere decir que no se la da
a todos en la iglesia, sino que reparte ese don específicamente
a algunos en particular. Hay comentaristas que dicen que
ese don de fe fue dado por el Espíritu Santo al principio de
la iglesia porque la iglesia confrontó tanta persecución y
tanta dificultad que era necesario que creyentes tuvieran el don
de fe para poder soportar todo lo que venía. Pero yo miro la
historia de la iglesia y la iglesia ha sido perseguida por dos mil
años. han muerto más de 100 millones
de cristianos siendo perseguidos por su fe. Entonces, yo creo
que ese don entra en la categoría de los dones que son vigentes.
Y hay personas que tienen ese don el día de hoy. Ahora, algo
importante que tenemos que recordar con el don es la única y exclusiva
razón por la cual el Espíritu Santo da un don es para qué,
para edificar a quién. a la iglesia, no existe ningún
don que sea para beneficio personal, no existe, es una contradicción,
eso es irse contra Dios, solamente son para edificación de la iglesia. Entonces quiero que miremos un
ejemplo. de cómo Dios ha capacitado a algunas personas con este don
en Hechos, capítulo 27. Y vamos a mirar características
de este don de fe. En el ejemplo del apóstol Pablo,
creo que aquí está funcionando ese don. Hechos 27, verso 21
hasta el 25. Y vamos a seguir la narrativa
que nos da Lucas aquí. Dice en el verso 21. Voy a resumir lo que está sucediendo
aquí. Pablo está siendo transportado en un barco como preso. Ellos
van navegando. Pablo le dice al capitán, no
debería desarpar porque puede ser peligroso, no le hacen caso.
El barco arranca y empieza la tormenta a golpear ese barco.
Están en peligro. Eso es lo que está sucediendo
aquí. Hay más de 200 personas en este barco. Esto es lo que
dice el texto. Cuando habían pasado muchos días
sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos. Están dentro
del barco. Y dijo, amigos, debían haberme hecho caso y no haber
salido de Creta, evitando así este perjuicio y pérdida. Como
cuando alguien dice, les dije y no me hicieron caso, les dije. Pablo está diciendo, ya les había
dicho, no hicieron caso. Pero ahora los exhorto a tener
buen ánimo. Porque miren lo que está diciendo
aquí, no habrá pérdida de vida entre ustedes sino solo del barco. ¿Cómo sabe Pablo esto? ¿Por qué
está Pablo hablando así? Yo aquí estoy viendo el don de
fe en la manera como él habla. Vamos a mirar de dónde sale esta
idea de Pablo. Verso 23. porque esta noche estuvo
en mi presencia un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo
diciendo no temas Pablo has de comparecer ante César pero ahora
Dios te ha concedido todos los que navegan contigo por tanto
tengamos un ánimo amigos porque yo confío en Dios que acontecerá
exactamente como se me dijo. ¿Qué está viendo Pablo cuando
él dice esto? Olas, tormenta, un cielo oscuro
donde no han visto el sol por días. Así es la narrativa de
este evento. Es un evento catastrófico, difícil,
causa temor, causa incertidumbre. Pero la manera como Pablo está
hablando es una manera de hablar segura, certera. Hay seguridad
en él. Y el fundamento de la fe de Pablo
está basado en la palabra que Dios le dio a él a través del
ángel. Esto es muy importante cuando estudiamos qué es la fe.
La fe, como lo estamos viendo aquí, no es el deseo de Pablo
de que a todos les vaya bien. Pablo no le está diciendo a ellos,
no se preocupen, todo va a estar bien. Tenemos que ser positivos,
come on, ánimo. Eso es pensamiento positivo y
está bien, ¿eso qué? Pablo no está hablando de eso.
Lo que está sucediendo aquí es un don espiritual en el apóstol
Pablo para creer que en la situación más horrenda que se encuentra
Dios los va a salvar porque Dios les dijo que todos iban a prevalecer
con vida en ese barco. Miremos versos 33 al 38. Cuando estaba a punto de amanecer,
pasó un tiempo más, Pablo exhortaba a todos a que tomaran alimento
diciendo hace ya 14 días que velando continuamente están en
ayunas sin tomar ningún alimento. Yo no entiendo aquí por qué no
están comiendo ellos. O sea, no entiendo qué pasa en
un barco para que la gente no coma. Yo no sé si eso es alguna
acción para ellos, no sé, aplacar a sus dioses o qué es lo que
sucede. O ante la muerte se va el hambre y la gente no quiere
comer, seguramente que sí. Pero eso es lo que está sucediendo
aquí. Llevan 14 días sin comer. Pablo habla con ellos, los exhorta
a que tomen alimento, diciendo, hace ya 14 días que, velando
continuamente, están en ayunas sin tomar ningún alimento. Por
eso les aconsejo que tomen alimento, porque esto es necesario para
sobrevivir. Porque ni un solo cabello de
la cabeza de ninguno de ustedes perecerá. ni un solo cabello de la cabeza
de ellos perecerá. Y no es porque ellos serán calvos,
es porque van a estar protegidos por ese Señor. Ustedes no se
ríen de mi chiste. Bueno, voy a ponerme serio entonces. Pablo está hablando con fe. Pablo
está afirmando lo que acaba de decir antes. Que el Señor le
ha concedido que todos estén bien y dice, ninguno de ustedes
perecerá. Pablo está hablando con fe. ¿Cuál
es la característica que vemos de la fe en Pablo? ¿Cuál es el
fundamento de esta fe? ¿Cómo es que está operando este
don en él? ¿Basado en el deseo de Pablo? ¿Basado en su optimismo? ¿Basado en que Pablo fuera un
navegador experto? Pablo no lo era. Está basado
en lo que Dios le ha comunicado a él. La fe, la esencia de la
fe tiene que ver con creerle a Dios, no con desear algo de
una manera muy intensa y pensar que lo voy a lograr. Eso no es
fe. Eso puede ser terquedad o un buen deseo. Pero cuando Dios
dice algo. y se le cree a él, eso es fe.
Pero en el caso de Pablo, el don de fe, yo lo puedo ver aquí
porque Pablo no se echa para atrás ni un segundo, es más,
es la persona clave para mantener a todos en su sano juicio cuando
están frente a la muerte misma. Miremos el verso 44, donde está
la conclusión de este evento. Y que los demás siguieran, algunos
en tablones, otros en... Ya el barco se encalla, las olas
lo empiezan a destruir y todos... Esto es lo que sucede al final,
dice. Algunos en tablones, otros en diferentes objetos de la nave.
Y sucedió que todos llegaron salvos a tierra. Ninguno de ellos
pereció. 276 personas hay en ese barco.
En el verso 37 dice, ¿cuáles son las posibilidades de que
en medio de tremenda tormenta, días y días sin ver el sol, el
barco se encalla, las olas están destruyendo al barco cuando lo
golpean? Muchos de ellos no saben nadar
y ninguno perece. Hay tabla suficiente, hay madera
suficiente para que todos salgan cuando han estado 14 días sin
comer y se hubieran muerto por no tener fuerzas al tener que
nadar los que tenían que nadar y Dios usa a Pablo donde fe está
obrando para guardar la vida de todas estas personas aquí y no termina allí porque lo que
muestra más adelante es que Dios usa este evento para que las
personas de la isla donde ellos llegan crean en el Señor Así
que el don está cumpliendo un propósito, también está preparando
el camino para la predicación o la enseñanza que Pablo da en
esa isla y muchos son salvos. Entonces, de acuerdo a esta descripción,
la fe de Pablo está basada en qué? En lo que Dios le ha comunicado. Miremos el texto que define la
fe en Hebreos 11, verso 1. Hebreos 11, verso 1. que es una
confirmación de lo que acabo de leer en realidad. Ahora bien, la fe es la certeza
de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Si usted
toma este texto, este versículo, lo saca del capítulo 11 del libro
de Hebreos y lo lee aparte, sin considerar nada de lo que el
escritor de Hebreos está diciendo aquí, sin considerar nada de
lo que dicen los 66 libros de la Biblia, entonces usted puede
concluir, pues es lo que yo quiero, yo no más lo tengo que desear,
tal vez lo tengo que declarar. Tal vez lo tengo que declarar
con autoridad, tal vez tengo que atar algo aquí, atar algo
allá y entonces lo voy a lograr porque eso es lo que yo quiero.
Eso puede hacer usted con ese texto si lo separa, si lo separa
del resto de la Biblia. Pero si usted lo deja allí donde
está, cuando dice la fe es la certeza de lo que se espera,
tiene que ver con lo que Dios habla, porque la fe no puede
ser algo ciego. Porque si lo fuera, entonces,
¿qué es lo que se espera si no se puede ver? Pero si espera
algo con convicciones porque sabe que es verdad decir, tiene
certeza de que así es, por eso lo espera. Por eso Pablo le habla
a los que están en el barco y le dice, ninguno de ustedes va a
perecer. Pablo está buscando un propósito
personal con el don de fe. No tiene nada que ver con él.
Tiene que ver con la gente que está allí. Pablo no tiene temor
de la muerte. Pablo sabe a quién le sirve. Pero esas personas
no, la gran mayoría no. Y seguramente muchos de ellos
fueron salvos por ese testimonio de fe. Hago un énfasis con esto,
hermanos, porque la fe es algo que ha sido manipulado, torcido,
retorcido, quebrado y presentado como algo que no es. Y muchas
personas están sufriendo las consecuencias de seguir una enseñanza
falsa cuando se trata de definir la fe. Porque arrancaron ese
verso. Los sacaron de allí y enseñan
otra cosa. El centro de la fe para la falsa
enseñanza tiene que ver con la persona, no con Dios. El centro
de la fe en la vida del apóstol Pablo es Dios. El don de fe capacita
a la persona para que confíe en Dios, no en sus deseos, no
en sus anhelos, no en sus propios anhelos. Ahora, si la fe tiene
que ver con la confianza, la convicción de algo que es certero,
esta es mi pregunta. ¿Qué es lo único que es certero? Solamente hay una cosa que es
certera. Una cosa. ¿Qué es lo que es completamente
certero? ¿Qué es lo que es perfectamente
certero? La palabra de Dios. Y nada más. La palabra de Dios. El deseo
de Dios. La voluntad de Dios. El decreto
de Dios. El Salmo 135, verso 6 dice que
Dios hace todo lo que quiere. Dios no tiene que pedir permiso.
Lo cantamos ahora. Estábamos cantando de Romanos
11 al final. ¿Quién le dio consejo al Señor?
Lo cantamos. Si se dio cuenta que lo estábamos
cantando. Yo estaba, wow, qué declaración la que estamos haciendo
aquí. Dios de quién depende. Es en Él en quien podemos confiar.
y lo que él dice, su palabra. Miremos un ejemplo de esto en
Romanos 8, 28 al 30. Entonces, la fe está ligada con Dios, no
con el deseo personal. No, absolutamente no. Romanos
8, versos 28 al 30. Ahora, una pausa allí porque
la palabra dice que deleítate en el Señor y Él concederá todos
los deseos de tu corazón. Es una afirmación de lo mismo
que estoy diciendo. ¿Qué pasa con una persona que se deleita
en el Señor? Su deleite es su palabra. En ella medita de día
y de noche. Y todo lo que hace prosperará.
¿Por qué? Porque su meditación es en donde?
En la palabra de Dios. La palabra de Dios es certera.
¿Qué es lo que sucede en el corazón del que hace eso? Quiere obedecer
a Dios. ¿Cuál es la pasión que se desarrolla
en el corazón de una persona que se deleita en Dios? Las cosas
de Dios, el deseo de Dios, el plan de Dios. Donde Dios ha puesto
su amor, allí él pone su amor, en la iglesia del Señor. Es el
único lugar donde en la tierra se conoce el amor de Dios, es
en la iglesia. Afuera de la iglesia no hay plan, solamente en la
iglesia. Por eso se llaman las personas, vengan a la iglesia
para que participen del amor y del plan de Dios, porque afuera
de la iglesia no hay. Entonces el que se deleita en
el Señor, Cuando pide al Señor, de acuerdo al Salmo que me referí,
Dios concederá todas las peticiones de su corazón. Sus peticiones
no van a ser, Señor que me vaya bien, que me gane el mejor sueldo,
que nunca me enferme, que me sane bien rápido si algo me duele.
No. La petición de esa persona va
a ser de acuerdo a la voluntad de Dios. Y la Biblia garantiza
que todas sus peticiones Dios se las va a conceder. ¿Por qué?
Porque está agradando a Dios. El centro no es Él, es Dios.
Lo vimos en el ejemplo de Pablo. Pero mira aquí la seguridad que
da la palabra para el creyente, pensando en lo que es certero,
en lo que Dios dice que Él va a ser y cómo nosotros podemos
tener fe en eso. Dice el verso 28, Romanos 8. Y sabemos que
los que aman a Dios, para los que aman a Dios, todas las cosas
cooperan para bien. Esto es para los que son llamados
conforme a su propósito. Porque los que de antemano conoció
también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de
su hijo para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Está diciendo
que lo que Dios estableció desde antes de la fundación del mundo
es lo que él va a hacer. A los que predestinó a esos también
llamó, a los que llamó a esos también justificó, a los que
justificó a esos también glorificó. Y después sigue hablando el apóstol
Pablo, dice, ¿qué nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús?
La vida, la muerte, los principados, los potestados, lo creado, lo
que viene, lo que pasó, ninguna cosa creada. Eso es una palabra certera y
nosotros ponemos nuestra fe allí. Eso es fe. Entonces, si Dios
dice algo en la Biblia que Él quiere que hagamos, nosotros
tenemos que creer. Pero de entre nosotros, yo creo que hay gente
que tiene el don de fe, que va a creer más, va a confiar más
y Dios los va a usar, así como Dios usó a Pablo en ese barco,
para ayudarle a los demás a llegar donde tienen que llegar. Porque
ese don no es para esa persona, no es para su propio beneficio,
tiene que ser para el beneficio de la iglesia. Entonces, la fe
es un don de Dios y Él la da para que las personas puedan
creer en Él. Pero el don de fe es diferente
en que solo algunos lo tienen. Hay una diferencia allí con ese
don. Es una capacidad para resistir,
para creer, para avanzar en situaciones muy intensas que sobresalen sobre
otras personas. Eso no hace a esa persona más
espiritual. Eso no hace a esa persona más
especial. Eso de ser una persona que Dios
quiere usar en medio de todos los demás que necesitan ver ese
ejemplo, esa fortaleza. Un ejemplo, ejemplos modernos
de fe, George Muller, les recomiendo la biografía de George Muller
en Inglaterra, él comenzó predicar y después Dios puso en su corazón
que ayudara niños huérfanos y empezó con un grupito en su casa y eran
muchos, rentó una casa y la casa se llenó y después vio que había
niñas necesitadas, entonces rentaron dos casas y después siguió hasta
dos mil niños llegaron a tener y fueron dueños de toda la propiedad
de ellos. George Müller lo que hizo, creo
yo, ser don de fe, porque él oró y Dios le proveyó. Había días en que estos niños
no tenían para comer y le decían los voluntarios porque eran dos
mil niños más el staff, los que atendían a los niños, los que
trabajaban en la cocina, los que cuidaban las propiedades.
Estamos hablando de muchísima gente. Y viene un camión lleno
de comida y se daña el motor enfrente del edificio de ellos.
Y les tocan la puerta. Tenemos leche, tenemos huevos,
no podemos llevárnoslos, todo esto se va a dañar. Y él le decía
a su esposa, cada mañana le decía, ¿qué vamos a hacer hoy? ¿Qué
vamos a comer? Confía en Dios. Confiemos en Dios. Vamos a orar.
Vamos a orar. Y Dios proveyó. Todo el sustento
vino de la oración. Hudson Taylor, un misionero que
en el tiempo de él, las misiones las hacían alrededor de los continentes,
es decir, en las orillas nada más, no se metían adentro. Hudson
Taylor dijo, podemos hacer misiones adentro de China. Y él tuvo que
aprender el idioma chino, la cultura china. Se metió adentro
de China sin recursos, sin pedir recursos. Y Dios le proveyó para
establecer cientos de misiones, escuelas y clínicas en China. Hizo una gran diferencia en China,
antes de que China fuera comunista. Enfrentó todo tipo de peligros
y dificultades. Ese hombre, yo creo que tenía
el don de fe. Quiere decir de William Tyndale,
cuando tradujo la Biblia al inglés, el idioma inglés se fundamenta
de esa traducción de la Biblia. Antes de que esa traducción se
hiciera, el idioma inglés era algo desordenado, pero después
de que él hace esa traducción completa de la Biblia, se establece
el idioma inglés como lo conocemos el día, bueno, los que conocen
el idioma inglés el día de hoy, con la estructura que tiene.
Y William Tyndale murió orando, pidiéndole al Señor. Padre, cambia
el corazón del rey, porque el rey lo mandó a matar por haber
hecho esa traducción. Porque la Iglesia Católica prohibía
la traducción de la Biblia, prohibía que las personas leyeran la Biblia.
Y él dijo, yo voy a hacer que uno que trabaja en el campo con
el arado sepa más que lo que sabe el Papa, enseñándole la
palabra del Señor, traduciéndola a su idioma. Y lo mataron por
eso. Pero él murió creyendo que Dios podía cambiar el corazón
del rey Santiago. Y esa es la versión King James
en inglés. Porque Dios cambió el corazón
del rey después de que mató a William Tyndale. Entonces la fe no tiene
que ver con el beneficio que la persona logra para sí. La
fe tiene que ver con que la persona está creyendo a Dios en lo que
Él quiere hacer y Él ha dicho que va a hacer para su gloria
y su honra. No para el beneficio de la persona
que tiene la fe. La fe no opera así. La fe está
ligada con Dios. Jim Elliot fue a Ecuador con
los Auca, una tribu. Fueron cinco muchachos jóvenes,
bueno, estaban esos 20, a predicar el evangelio. Una tribu que nadie
podía entrar allí porque mataban a las personas que se acercaban.
Era una tribu violenta. con su avioneta, empezaron a
dar vueltas y a hacer maneras de poder contactar a estas personas
que no conocían el evangelio, no eran salvos. Hasta que finalmente
entraron y estos indígenas los mataron a los cinco. Él murió
teniendo fe que Dios quería salvar a los aúca y la esposa de él,
Elizabeth Elliot, después de que ellos mataron a su esposo,
fue y atendió a los niños enfermos de esos indígenas. Los atendió
y les sirvió y la obra del evangelismo se llevó a cabo porque tuvieron
fe. ¿Era un beneficio para ellos?
No. Era, se trataba del reino de Dios. Se trataba de llevar
el evangelio. Amy Carmichael en India, dedicada
a rescatar y cuidar niños abandonados. Hombres como Juan Calvino, Martín
Lutero con la reforma y el nacimiento de la iglesia protestante. Hay
una frase que yo admiro mucho. Y dice, solo se necesita un hombre. Uno. Uno nada más que le crea
a Dios. Uno. Uno que le cree a Dios. Imagínense una iglesia que le
cree a Dios. Pero en medio de eso, Dios pone gente con el don
de fe para fortalecer a la iglesia en creerle al Señor. Hebreos 11.6 dice, sin fe es
imposible agradar a Dios. Cualquier acción, cualquier acto,
cualquier plan, Sin fe usted no puede agradar a Dios. Se va
a agradar a sí mismo. Y usted necesita entender qué
es la fe. Para que no esté haciendo cosas
por capricho, por terquedad y queriendo traer a Dios para que se las
haga porque usted cree mucho en eso. No. Se trata de creerle
a Dios y entrar en lo que Dios está haciendo. Obedecerle a Dios,
moldearme, dejar lo que tengo que dejar para entrar en lo que
Dios está haciendo. Eso es fe. Eso es fe. Entonces,
hay fe y también hay don de fe en la iglesia del Señor. Y la
fe tiene como fundamento la confianza en lo que Dios quiere hacer,
no en lo que la persona desea. Más bien, la persona desea lo
que Dios quiere hacer. El ejemplo lo vimos con Pablo.
en el tiempo del naufragio. Así que declarar y desear, eso
es falso, eso viene del diablo. Lea Mateo capítulo 4, Lucas capítulo
4, el mensaje de Satanás es pide lo que quieres, Dios se lo tiene
que dar, eres hijo del rey ¿no? Tú lo puedes anhelar y pedirlo
y declararlo y lo vas a tener. Esa es la predicación del diablo
porque Satanás tienta a Jesús con eso. Pero cuando la Biblia
habla de la fe, no es el concepto general y falso que se conoce
muy comúnmente acerca de la fe. La fe tiene que ver directamente
con lo que Dios dice, creerle a él. Segundo, dones de sanidad. Allí mismo en primera de Corintios
12, el verso 9, continúa diciendo, después de que dice a otro fe
por el mismo espíritu, a otro dones de sanidad. Algunos ejemplos que nos ayudan
a ver este don en acción. Miremos Hechos 3, de 6 al 8. Estamos tratando de entender
los dones desde la Biblia. ¿Quién da los dones? Dios, el
Espíritu Santo. Vienen de Dios. ¿Quién es el
que nos puede instruir en conocer bien los dones? Es Dios. Entonces
necesitamos lo que la Biblia nos dice acerca de esto y rechazar
lo que los falsos maestros y tantos rateros que hay hoy en día que
roban a la gente con sus falsos mensajes, engañan a la gente,
le roban la fe, le quitan la poca esperanza que pueden llegar
a tener. Eso lo tenemos que separar y quedarnos con qué dice Dios. Esto es lo único certero. La
palabra de Dios, no hay otra cosa que sea certera. Solo tiene
que venir de allí. Y fuera de allí, tenemos que
tener discernimiento, ser muy cuidadosos para no ser engañados,
porque Satanás anda buscando a quién engañar. Y dice el Señor
que al final, en los tiempos finales, harán falsos maestros
y falsos profetas. Y de ser posible, engañarán,
que esa es su tarea, ¿a quién? A los elegidos. No dice que los
van a engañar, pero de ser posible los engañarían a ellos. Así que
estamos hablando de una fuerza que es fuerte contra la iglesia
de señores. Necesitamos ser equipados en
la verdad para no ser afectados por lo que viene de afuera y
saber por qué creemos lo que creemos. En este caso, don de
sanidades, Hechos 3, 6 al 8, dice así la palabra. Pero Pedro
le dijo, no tengo plata. Bueno, Pedro y Juan están entrando
al templo, ven a un hombre que es paralítico o escojo, y el
hombre los está mirando porque él es pordiosero. Y Pedro le
dice, no tengo plata ni oro. Por esa razón dice, plata ni
oro. O sea, no traigo dinero, no traje cash. Pero lo que tengo
te doy. En el nombre de Jesucristo, el
Nazareno, anda. Estamos hablando de don de sanidad.
Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó. Al instante, sus
pies y tobillos cobraron fuerza. Y de un salto se puso en pie
y andaba. Entró al templo con ellos caminando,
saltando y alabando a Dios. Y tomándolo, bueno, y alabando
a Dios. Dejémoslo allí. Entonces, las características
del dos de sanidad, aquí las podemos ver. Pedro no oró antes
de sanarlo, o sí. ¿Qué hizo Pedro? Pedro le dijo, no tengo lo que
tú esperas, tú esperas dinero, pero te voy a dar algo mejor,
levántate. Pedro no oró. Entonces eso nos
deja ver un poco de lo que es el don de sanidad. Pedro no organizó
una reunión en un estadio para hacer un evento de sanidades
y entonces sanarlo. teniendo fotografías y promoción
y pósters. y anuncios para decir vengan
al servicio de sanidades, vengan al evento de sanidades. El gran
sanador va a estar aquí presente. Pedro está caminando para ir
al templo a la oración de una manera muy natural. Cuando ve
a este hombre usa el don de sanidades. El don de sanidades no necesita
un show para mostrarse de acuerdo a lo que el texto nos está mostrando.
Yo me estoy refiriendo a ellos. Fue algo casual, personal, sin
llamar la atención. ¿A qué hora fueron ellos al templo? Verso 1. Cierto día, Pedro y
Juan subían al templo a la hora novena, la hora de la oración.
¿Cuántos llegan a la oración normalmente? Si hubiera un show,
ese fue el show, ¿no? Los que llegan a la oración. ¿Qué más vemos aquí? ¿Cuánto
tiempo tomó desde que Pedro lo sanó hasta que se levantó el
hombre completamente sanado? Miremos el verso 8. Y de un salto
se puso en pie y andaba. Y entró en el templo con ellos
caminando, saltando y alabando a Dios. La condición de este
hombre, él era un paralítico. Dice que sus pies y sus tobillos
cobraron fuerza. No dice que se cayó de espaldas
y entonces el Espíritu Santo hizo algo allí, eso es una burla.
Ni que alguien lo sopló para que recibiera algún toque especial.
El que da los dones es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Dios. Dios está obrando allí. Y Dios
no está siendo manipulado por nadie aquí para hacer ningún
show ni para tener ningún tipo de atracción personal. El don
está allí por alguna razón y lo vamos a encontrar. Aquí está.
Dios le ha dado el don de sanidades a Pedro por alguna razón lo está
usando allí. Miren qué dice el verso 2, si
había un hombre cojo de nacimiento, de nacimiento quiere decir que
ese hombre no tenía músculos, no tenía nervios que funcionaran,
no tenía tejidos que funcionaran, era cojo de nacimiento. Yo vi
a una señora que estoy seguro que ella nació coja. Alguien
me pagó un pasaje para ir a Colombia a un evento para pastores y resulta
que en ese evento estaba una persona llamada Benihim. Y llamó,
dijo que iba a hacer sanidad, ese era uno de esos shows. Y
subió un muchacho joven, hizo lo que hace, saltó para atrás,
dijo, está bien el show. Pero vi una señora que venía
caminando por todo el pasillo desde atrás. Estábamos en un
coliseo. Allí caben 25.000 personas por lo menos. Esa señora era
coja de nacimiento porque sus piernas estaban torcidas. Tenía
una falda hasta las rodillas, sus piernas completamente torcidas,
con muletas hechas de madera. Una persona pobre, era obvio,
sus 40, 45 tal vez. Y ella venía, ella no podía caminar,
ella solamente podía tocar el piso con las muletas y tocar
con un pie el piso para seguir y así se movía. No era caminando,
ella así venía, tranquila, despacio. Allí habían hecho el show y habían
hecho el llamado de las sanidades. Y yo fijé mi mirada en ella porque
yo iba escéptico a ese asunto. Yo no estaba siguiendo lo que
todo el mundo estaba siguiendo. Yo estaba observando y dije,
¿qué está haciendo Dios aquí? Y esa señora llegó, cuando llegó
a la tarima, obviamente mucho más alto que esto, cuando ella
llegó a la tarima queriendo subir allí porque le habían ofrecido
sanidades, Los achichincles de ese ratero le dijeron que no. La sacaron de allí y la regresaron. La regresaron. Yo lo vi personalmente. Cuando usted lee los récords
que hay de esos eventos, según de sanidades, todos los que están
en silla de ruedas, todos los que están enfermos con cáncer,
todos los que están enfermos de enfermedades graves, ninguno
sube a ese stage. Ni uno solo. Ni uno solo. Lo que nosotros estamos viendo
aquí en Hechos, capítulo 3, este hombre es un cojo de nacimiento,
no hay un show. Pedro está yendo a la hora de
la oración, no es una reunión preparada. Le dice levántate
e instantáneamente se levanta. Estos mentirosos de hoy en día
le dicen a la gente, tócate donde te duele. Y después salen de
allí igual de enfermos y le dicen, repite que eres sano, repite
que eres sano y aléjate de los que te dicen que no fuiste sanado.
Tienes que cuidar que no pierdas esa fe. No son sanos, son engañados. He conocido personas que le dicen
a sus hijos, según oraron por ellos, le dijeron ya eres sano
y sus hijos se les muere. Y esas personas no quieren creer
en Dios, no quieren ir a la iglesia, no creen en el evangelio. El
efecto es exactamente lo opuesto que dice la palabra que un don
debe cumplir. Completamente opuesto. Completamente
opuesto. ¿Qué más nos deja ver Lucas aquí
en esta narrativa? ¿Era requerido que el hombre
parapléjico tuviera fe para que Pedro lo pudiera sanar? ¡No!
No hay ningún requerimiento de fe para que este hombre sea sanado
por Pedro. No existe en la narrativa. Lo
que este hombre está haciendo es esperando que le den dinero.
Por eso Pedro dice específicamente, no tengo oro ni plata. Porque
eso es lo que tú estás esperando. Pero lo que tengo te voy a dar.
Ese es el don de sanidades. El que tiene el don, el don está
sometido a esa persona. Y esa persona lo ejerce con libertad
como el espíritu le guía. Y Pedro es lo que hace allí.
Así que aquí no es un asunto de que ese hombre tuviera fe
o no, que es otro de los engaños hoy en día. Cuando condicionan
a las personas. Y les dicen, si no fuiste sano
es porque no tuviste fe. Entonces, no solamente se van
enfermos, se van decepcionados y encima con la culpabilidad
de que por culpa de ellos, por no tener fe, no fueron sanados. No es el Espíritu Santo el que
está orando allí, es otro espíritu. El único otro espíritu que yo
conozco que la Biblia nos habla es Satanás y los demonios. No
es el Espíritu Santo. El que está orando allí. El don
de sanidades. Es muy claro como la palabra
lo presenta. Lo que se hace hoy en día no
se parece a ello, a eso. ¿Por qué sanó Pedro a este hombre?
Pues porque tenía el don de sanidades. Y este don era para confirmar
la autoridad de él como apóstol para predicar su segundo sermón. Miremoslo juntos. Versos 9 y
10. Todo el pueblo. Lo vio andar al que era paralítico
y alabar a Dios. Y reconocieron que era el mismo
que se sentaba a la puerta del templo de la hermosa a pedir
limosna. Y se llenaron de asombro y admiración por lo que había
sucedido. Ese es el efecto que está causando
el don de sanidades. Sigamos leyendo en el verso 19.
Por tanto, Pedro se levanta a predicar después de este evento y mire
lo que les dice. Arrepiéntanse y conviértanse para que sus pecados
sean borrados a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia
del Señor. ¿Cuál es la conexión que vemos
aquí? El don de sanidades es usado por Pedro porque el Espíritu
Santo quiere preparar a esta multitud para que reciban ¿qué?
el mensaje del evangelio. Entonces, ¿qué don es este? Un
don de confirmación. ¿Confirmación de qué? Confirma
la autoridad de Pedro, confirma la palabra del Señor, confirma
el mensaje del evangelio. ¿Y cuántas personas se convirtieron
esta vez? Cinco mil. Cinco mil. Hoy en día no se ven salvos a
las personas, sino al contrario, personas decepcionadas. Johnny
Erickson Tara, cuando era un teenager, creo que 16, 15 años,
se tiró un clavado en una piscina. Se tiró mal. Pegó con la cabeza
en el fondo de la piscina, se quebró el cuello y quedó parapléjica,
cuadripléjica, del cuello para abajo, nada le funcionó. Y la llevaron a uno de esos eventos
de sanidades y salió igual. Más decepcionada. Pero ella aprendió
a través de su sufrimiento a confiar en Dios. Se ejercitó fe. Es una
persona que ha bendecido a tantísima gente con los libros que ella
escribe y con las obras de bondad que hace con los que están paraplégicos,
que lo que necesitan no es una promesa de sanidad cuando no
existe ese don, sino el cuidado y una silla de ruedas y va y
se los lleva. Justin Peters también. parapléjico,
igual, le prometieron que Dios los va a sanar. Y llegó a uno
de esos lugares, igual se fue decepcionado. Hay gente enferma
que lo han llevado a esos lugares porque los sacan de los hospitales
para que vayan allá y se mueren, y salen muertos de allí. es una
farsa, no es el Espíritu Santo, el don cuando el Espíritu Santo
lo da tiene un propósito, nunca es para la persona, es para edificar
al pueblo de Dios o es para testificar en este caso de la autoridad
del apóstol y de la palabra. Y la palabra dice que eran los
apóstoles los que hacían esto generalmente. Estas cinco mil
personas que se convierten no hay ninguna relación, ni una
parte, ningún texto que diga que ellos hacían milagros o ellos
buscaban milagros. Ellos lo que hacían, como lo
aprendimos en Hechos capítulo 2, 43 en adelante, es que perseveraban
en la doctrina de los apóstoles, en el partimiento del pan, en
las oraciones, en la comunión unos con otros. Ese es el resultado. Siempre es para la edificación
del pueblo de Dios. Otra pregunta, ¿qué recibieron
los apóstoles Pedro y Juan por hacer este milagro y predicar
a una multitud? ¿Salieron sus fotos en el periódico?
¿Cobraron por hacerlo? ¿Llegaron en un jet privado con
una entrada triunfal? ¿Pidieron que les dieran dinero
para que Dios hiciera más milagros? ¿Condicionaron a las personas
a dar dinero para que recibieran sus sanidades y ser ovacionados
como hombres famosos por lo que hacían? Miremos la respuesta. Capítulo 4, verso 3. ¿Qué pasó
con ellos? Les echaron mano y los pusieron
en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. ¿Recibieron
fama? No, recibieron persecución. ¿Y
a dónde fueron a parar? A la cárcel. No se parece a lo que sucede
el día de hoy. Miremos el verso 4. ¿Cuál fue
el fruto de todo esto? ¿Cuál fue el fruto de todo esto
que está pasando con el don de sanidades? Pero muchos de los
que habían oído el mensaje creyeron, llegando el número de los hombres
como a cinco mil. Ese es el fruto del don de sanidades.
Ese es el propósito de ese don en el tiempo apostólico con los
apóstoles para confirmar el mensaje para que muchas personas que
eran incrédulas, judíos, estos cinco mil son judíos, crean.
Y a este punto hay ocho mil judíos que han creído. a través de primero
el don de lenguas, que fue específico en ese lugar como testimonio
a 3.000 judíos que fueron salvos, y después el don de sanidades
como testimonio a 5.000 judíos que fueron salvos. No tiene nada
que ver el don con un beneficio personal, absolutamente nada.
Tratar de hacer algo así es una ofensa al Señor porque contradice
directamente lo que los textos de la Biblia nos dicen acerca
de los dones. Directamente lo contradice. Entonces, el fruto
es la salvación. Entonces, quiere decir que el
don de sanidades operó aquí como un don confirmatorio. ¿Continuaron
los cinco mil haciendo sanidades? No. ¿Buscaban sanidades? No.
Pervalecían en la doctrina de los apóstoles. Conocimiento de
Dios a través de la palabra. Mire Hechos 5.15 para que miremos
otra referencia de cómo es el don de sanidades y cómo opera.
Y usted compare con lo que ve el día de hoy, no se parece para
nada a lo que usted ve el día de hoy. Hechos 5.15 dice, a tal
punto que aún sacaban a los enfermos a las calles y los tendían en
lechos y camillas para que al pasar Pedro, siquiera su sombra
cayera sobre alguno de ellos. También la gente de las ciudades
de los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados
por espíritus inmundos y ¿Algunos eran sanados? ¿Se iban a la casa
repitiendo que eran sanos, soy sano, soy sano, soy sano, soy
sano y que nadie me robe esto? Dice que todos eran sanados. Ese es el don de sanidades. Ese
es el don de sanidades. Todos eran sanados. ¿Y qué pasó con Pedro? Si uno
sigue leyendo, a la cárcel otra vez. No tomó su jet y se fue
a su hotel de 3,000, 4,000 dólares la noche a pasar un tiempo de
refrigerio por allá con sus achichincles. Hechos capítulo 8. Ese término
me lo enseñó mi esposa, achichincles. Ojalá que lo esté usando bien
porque mi mexicano a veces no me sale bien. Hechos 8, 7, mira
lo que dice. Miremos un ejemplo más. Porque
de muchos que tenían espíritus inmundos, estos salían de ellos
gritando a gran voz y muchos que habían sido paralíticos y
cojos eran sanados. Todos son sanados. El don de
sanidades no falla. Cuando el Espíritu Santo se los
dio, ellos lo usaban a su voluntad y sanaban a todos. No es como que le decían a algunos
y no sanaban. Ah, qué mala onda, mira, es que
no tuviste suficiente feo. Vente mejor al próximo evento
y das una ofrenda más grande, seguramente Dios te va a... ¡No!
No, no tiene nada que ver con ese show, con esa payasada, no
tiene nada que ver. Es con la gloria de Dios, porque
el mensaje se está confirmando allí. La gente no tenía que ponerse
la mano en ninguna parte para identificar dónde le dolía. No
tenían que irse a la casa pensando positivamente y repitiendo constantemente,
soy sano, soy sano, soy sano. No dejaré que nadie me robe la
fe de seguir creyendo que soy sano. Simplemente eran sanados
por completo de manera instantánea. Dios les daba músculos. Dios
les daba huesos nuevos, ojos nuevos, pies nuevos, nervios
nuevos, todas las células eran completamente sanadas, los tejidos
restaurados en su totalidad de manera instantánea. No hay ningún
proceso ahí porque es una intervención sobrenatural, Dios mismo haciéndolo. Miremos a Pablo. Pablo hizo milagros,
levantó muertos, pero en Pablo se hizo un milagro, una sanidad.
Mira Hechos 9, versos 17 al 18. Pablo aquí está ciego. Dios envía
a Ananías. Y Ananías fue y entró a la casa
y después de poner las manos sobre él, dijo, hermano Saulo,
el Señor Jesús que se te apareció en el camino por donde venías,
me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu
Santo. ¿Qué sucede en esta sanidad?
Al instante, cayeron de sus ojos como hojas unas escamas y recobró
la vista y se levantó y fue bautizado, fautizado, tomó alimentos y cobró
fuerza. Al instante. Ananías, Dios lo
usa para sanar a Pedro. Es el don de sanidad. Ananías
le dijo que si no tenía fe, pues, bueno, entonces, ni modo, qué
pena. Pues, a lo mejor iba a poder
ver o iba a poder ver un poquito o quién sabe. O de pronto miraba
algo. O quizás sería un proceso para que volviera a ver. O si
daba más dinero, a lo mejor podía ver. A Danías le dice, Dios me
envió para sanarte. Pedro al paralítico le dice,
levántate, porque entendió que Dios lo mandó a eso, para después
predicar y se salvarán cinco mil personas. Pedro va caminando
en la calle, aún su sombra está usando Dios para sanar a todos
los enfermos, a todos los endemoniados, a todos. Luego, Pablo, si uno sigue la
historia de la vida de Pablo, él mismo hace muchas sanidades.
el don de sanidades era un don confirmatorio y fue tiempo pasado
usado por el señor para confirmar la autoridad de los apóstoles
y la veracidad de su palabra la cual después del siglo primero
se confirma por sí sola que la palabra se confirma por sí sola
ella misma se confirma no necesita de prodigio no necesita de dones
especiales no necesita de personas que sean confirmadas por milagros
para decir que están hablando la verdad de Dios ella misma
se confirma. Entonces esos dones especiales
terminaron. ¿Qué pasa entonces con los enfermos
que Dios sana hoy? Ustedes son testigos de milagros
en esta iglesia. Yo he visto milagros. Vi uno
con mi hijo Samuel cuando él era un bebé. Clamamos y clamamos
al Señor, pero nadie en la iglesia tenía el don de sanidades, ni
nunca pretendimos que lo teníamos, pero sí clamamos al Señor. y
de tener su cara llena, brotando pus por la enfermedad que tenía
en su piel. Ese día en la mañana, oramos
clamando al Señor. Cuando llegué al trabajo, mi
esposa me llamó y me dice, tienes que ver a Samuel. No tenía nada
en la piel ese niño. La gente llegaba a los servicios
porque querían verlo a él, porque habían visto cómo estaba. Mi
nieto Jax, este año estuvimos orando por él. Su riñón necesitaba
cinco operaciones. Le hicieron la primera operación.
Y entre la primera y la segunda operación, su mamá lo llevó al
hospital porque notó algo diferente en él. Y el médico le dijo, no
sé qué pasó. El riñón está completamente sanado. Dios hace milagros hoy en día. No estamos diciendo que no hay
milagros. No estamos diciendo que la iglesia se quedó sin poder.
No estamos diciendo que la iglesia no puede experimentar la gracia
y la bondad del Señor de manera maravillosa. No estamos diciendo
eso. Lo que estamos diciendo es que hay dones que tuvieron
su lugar en su tiempo y ahora lo que se está haciendo es una
copia satánica y mentirosa para engañar a las personas y quitarles
la esperanza, quitarles la fe, quitarles lo único que pudieran
tener. ¿Qué dice Santiago 5.15? Y antes de leerlo, Santiago es
el libro más antiguo de todos los libros del Nuevo Testamento.
Santiago. Es muy importante esa fecha.
Años 40, más o menos, se escribió este libro. El primero que se
escribió. Santiago es el medio hermano
del Señor Jesucristo. Él era hijo de María. Y él escribió
lo siguiente, 515. La oración de fe restaurará al
enfermo. ¿Menciona el don de sanidades?
No. Esto está sucediendo en el siglo
I. Una iglesia en el siglo I en
Jerusalén. Santiago, bueno, Santiago le
está escribiendo a los hermanos de la dispersión allá desde Jerusalén. La oración de fe restaurará al
enfermo. ¿Eso no es don de sanidades? Y el Señor lo levantará. Si ha
cometido pecados, le serán perdonados. ¿Por qué no menciona el don de
sanidades? Porque ya no está. Porque no
es necesario. Porque aquí está establecida
su autoridad ya. El libro más antiguo que encontramos
ahí. Entonces el don de sanidades era un don confirmatorio. Hoy
no opera ese don porque la palabra no necesita ser confirmada con
milagros. Ya la época apostólica terminó.
Dios sigue haciendo milagros por medio de la oración de la
iglesia y nadie en particular otorga sanidad de solo Dios. Nadie puede tomar ese crédito.
Es la iglesia la que clamando a Dios ve la bondad del Señor
manifestada. No sabemos cuándo ni cómo, pero
según su voluntad, él lo hace. Y es muy bíblico, es muy acertado
orar diciendo, si es tu voluntad, que así sea. Si Dios quiere que
así sea. Que es una de las frases que
los falsos maestros le dicen a la gente, no digas, esa es
una frase que mata la fe. ¿Por qué? ¿Quién es el que va
a sanar a las personas? ¿No es Dios? ¿Sana siempre Dios
a las personas? No. Personas con las que yo he
orado y se mueren, no porque oraba para que se murieran, pero
porque Dios no las quiso sanar. O otras personas, no yo necesariamente,
pero hay otras personas que Dios sí sana. ¿Cómo elige Dios hacer
eso? Eso le pertenece a Dios. Entonces,
¿qué es lo correcto? Señor, si tú quieres. Señor, si esto es
lo que más te glorifica. ¿Cómo es Dios poderoso con una
enfermedad? Dios es poderoso para quitar
cualquier enfermedad así. Pero es igual de poderoso para
dejar esa enfermedad y usar esa enfermedad con un propósito,
de él ser glorificado. Dios es Dios. Así que podemos
orar si es tu voluntad, Señor, que así sea en lo que el Señor
Jesucristo ora en Getsemaní, su oración más intensa, por cierto. Tercero y final don de milagros.
Verso 10 de 2 Corintios, perdón, de 1 Corintios 12, la primera
parte, a otro poder de milagros. Aquí está la pregunta, ¿qué son
los milagros? ¿Qué son los milagros? ¿Se ha
escuchado esta frase? ¡Ay, qué milagro verte! No es
un milagro, pero se dice que es un milagro, ¿no? Fue un milagro
que hayan ganado ese partido. No es un milagro, pero se usa
la palabra milagro. Esta medicina hace milagros. No es un milagro, pero se usa
el término milagro. Si usted busca en el diccionario,
la palabra milagro se usa de una manera bien extensa, donde
el verdadero significado se diluyó, se diluyó. La realidad es esta,
hay cosas que son sorprendentes, que no son milagros. Los milagros
son únicos, son inesperados, no pasan una y otra vez de manera
repetida, como el nacimiento de un bebé. Ese no es un milagro,
es algo maravilloso, pero no es un milagro. El buen resultado
de una cirugía, maravilloso, pero no es un milagro. El buen
efecto de una medicina, maravilloso, pero no es un milagro. Los milagros
ocurren sin ningún tipo de intervención humana, cero, ni física. No son
parte de un proceso, son instantáneos, inexplicables, completamente
fuera de toda fuerza o ley natural. Se parecen como cuando Dios hizo
la creación, no existía nada y Dios dijo, sea la luz y fue
la luz. Sea el agua, fue el agua. Cada
día Él creó, Él hizo de manera milagrosa. Es Dios. Así que los
milagros le pertenecen a Dios y tenemos los cristianos que
distinguir, aprender a distinguir entre lo que es milagro y lo
que no es milagro, porque podemos usar muchos términos diciendo
que son milagro cuando no son milagro. No son milagros. Acuérdense, el milagro no tiene
ninguna explicación. ¿Cómo lo explica? ¿Cómo es que
sucedió esto? Fue Dios. No hubo ningún tipo
de intervención humana, ningún tipo de tratamiento, nada de
eso. Y los milagros son mucho más amplios que las sanidades.
Miremos un ejemplo de milagros que les va a sorprender un poquito.
Primero, miremos la resurrección de un muerto. Obviamente, si
viéramos un muerto levantarse, estaríamos sorprendidos. Pero
esto es del Nuevo Testamento en el siglo I, Hechos 9, 36 al
42. Había entonces en Jope una discípula
llamada Tabita, que traducido al griego es Dorcas. Esta mujer
era rica en obras buenas y de caridad que hacía continuamente.
Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió. Y lavado
su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto. Como Lidia estaba
cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí,
le invitaron, perdón, le enviaron dos hombres rogándole, no tarde
usted en venir a nosotros. Entonces, Pedro se levantó y
fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al
aposento alto y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando
todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba
con ellas. Pero Pedro, Haciendo una reunión
especial, mandando invitaciones, poniéndolo en el periódico y
en la radio, y llamando a un servicio de sanidades. No. ¿Qué hizo Pedro? Haciendo salir
a todos. Él está a solas con la muerta.
Se arrodilló. Y volviéndose al cadáver, dijo,
Tabita, levántate. Este es el don de Milagros. Tabita,
levántate. ¿Qué pasó? Ella abrió los ojos
y al ver a Pedro, se incorporó. Él le dio la mano y la levantó.
Y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. No había una multitud presenciando
un show ahí. Es algo que Dios quiso hacer
para él glorificarse en este evento. Entonces, los dones siguen
siendo para la confirmación de los apóstoles, su autoridad y
la autoridad de la palabra. Mire el verso 42, esto se supo
en todo Jope, y muchos, ¿qué? Creyeron en el Señor. ¿Le dieron
gloria a Pedro? No, creyeron en el Señor. Hay
una narrativa, no la anoté, pero cuando los apóstoles van y sanan
a un paralítico y los quieren adorar, ¿cuál es la respuesta
de los apóstoles? Se rasgan las ropas y le dicen,
no hagan esto, no hagan esto. ¿Y en qué termina? Golpean a
Pablo y lo dejan como muerto. No se parece a lo que hoy se
proclama como milagros, para nada, para nada. Otra pregunta que sale aquí,
¿tuvo fe Tabita para que Pedro la resucitara? Es ridícula la
pregunta, pero tengo que hacerla. Aquí no hay fe, aquí hay un don
de milagros. Pablo tiene el don de milagros,
no, este es Pedro, perdón, Pedro tiene el don de milagros y lo
usa, porque el Espíritu Santo le dio ese don. Imagínese que
él le diga a Tabita, levántate, y no se levanta y dice, ah, Tabita,
lo siento, no tuviste fe, pues ni modo, te vas a quedar muerta. No está envuelta la fe ahí, de
ella, ¿no? Miremos Hechos 13, versos 6 al
12. Después de haber recorrido toda
la isla hasta Paphos, encontraron a cierto mago, un falso profeta
judío llamado Berjesus. Esto lo estoy usando para mostrarles
a ustedes lo falso de requerirle a una persona que tenga fe para
que Dios la sane. Es falso. O para que Dios haga
un milagro. Eso es falso. O sea, no es completamente
ausente, pero es falso. Es una manipulación. Este hombre,
antes de mirarlo, este hombre no cree. No solamente no cree,
este hombre se opone. Este hombre es un brujo. Y miren
el milagro que sucede en la vida de este hombre aquí. Lo que pasa
es que tenemos un concepto un poquito torcido de los milagros.
A veces tenemos que mirar este. Después de haber recorrido toda
la isla hasta Paphos, encontraron a cierto mago, un falso profeta
judío llamado Bar Jesús, que estaba con el procónsul Sergio
Pablo, hombre inteligente. Este hizo venir a Verdadella
a Saulo y deseaba oír la palabra de Dios. Pero el imas, el mago,
pues así se traduce su nombre, se les oponía, tratando de desviar
de la fe al procónsul. Entonces Saulo, llamado también
Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando la mirada en él, dijo,
tú, Hijo del diablo, que estás lleno de todo engaño y fraude,
enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de torcer los caminos
rectos del Señor? Ahora la mano del Señor está
sobre ti, te quedarás ciego y no verás el sol por algún tiempo.
Al instante, niebla y oscuridad cayeron sobre él e iba buscando
quién lo guiara de la mano. Esto es un milagro. Este es un
milagro. Pablo está haciendo un milagro
aquí. Y un milagro contra alguien que no tiene fe y no solamente
no tiene fe, es un enemigo de la fe y está tratando de desviar
al procónsul para que no crean el mensaje. Pero Pablo usa el
don de milagros para enseguecer a este impío hijo del diablo.
¿Y cuál es el resultado? Verso 12, que confirma nuevamente
para qué son estos dones. Entonces, el procónsul, cuando
vio lo que había sucedido, quedó maravillado. ¿Del milagro? No. ¿De qué? De la doctrina del
Señor. Y creyó. quedó maravillado de
la doctrina del Señor. Entonces el don siempre apunta,
en este caso los dones de confirmación para confirmar la autoridad del
apóstol y para confirmar la palabra que el apóstol predica. ¿Cuál
es el resultado? La salvación de las personas.
¿Quién es glorificado? Dios. ¿Qué le pasa a los apóstoles?
Van a la cárcel usualmente o son golpeados o quedados como muertos. No en este caso, pero muchas
veces. Entonces, el don, el milagro está apuntando a la doctrina
y este es un don de confirmación. Igual que sanidades, igual que
profecías, igual que el don de lenguas, igual que interpretación
de lenguas, todos cesaron con la época apostólica porque la
palabra de Dios quedó completa y no necesita más de esos dones
para ser establecida. Vamos a concluir entonces. De
los dones del Espíritu Santo queda claro que un grupo son
confirmatorios, fueron temporales, ya sabemos para qué eran. Y otros
dones pertenecen, estos pertenecían a la era apostólica que eran
profecía, milagro, sanidad de lenguas y anticipación de lenguas.
Ahora la escritura no necesita eso ni Dios porque ya está establecida.
La autoridad de los apóstoles quedó establecida. Sobre ese
fundamento somos edificados toda la iglesia. La otra categoría
de dones son los dones permanentes, los que edifican a la iglesia
al día de hoy. Y estos son necesarios para la edificación de la iglesia
del Señor. La iglesia necesita ese poder.
Estos dones incluyen los dones de hablar, como el conocimiento,
sabiduría, enseñanza y exhortación. Y después están los dones de
servicio, que son liderazgo, ayuda, repartir, misericordia,
fe y discernimiento. Y eso lo vamos a ver a partir
de la semana entrante un buen grupo de esos. Entonces, el texto
que estudiamos al principio fue en 1 Corintios, capítulo 12,
el punto de Pablo no es los dones. El punto de Pablo es que el Espíritu
Santo da los dones para equipar a la iglesia, para que den testimonio,
para que sean edificados y que la palabra se establezca. Pero
el enfoque es el Espíritu Santo. Y la variedad de los dones que
el Espíritu Santo le está dando a los hermanos en la iglesia,
como los lleva en unidad, cada uno sirviendo con la variedad
de los dones que él ha puesto en ellos. El propósito siendo
la edificación del cuerpo, la iglesia. Muchos hoy en día dicen
que anhelan una iglesia llena de poder. Donde se manifiesten
los milagros, los prodigios, las sanidades, que haya manifestaciones
fuertes de fe. Y se alude comúnmente a ser como
la iglesia del siglo primero. Y de ahí sacan el ejemplo. Pero
si miramos la evidencia histórica de lo que fue la iglesia primitiva,
nos vamos a dar cuenta que no queremos ser como la iglesia
primitiva. Por muchas razones. No queremos ser como ellos. Una mirada de regreso al capítulo
2 de Hechos aclara esto con facilidad. Miremos Hechos 2, 40 al 47. Y ahorita voy a mirar lo que
son dones, milagros en general. No me voy a meter otra vez a
lo que ya dije, nomás en general para poder concluir por qué se
anhela algo que es falso. Es otro mensaje falso que hay
para la iglesia y la iglesia debe retirarse de eso. Hechos
2, 40 al 47, ¿qué hacen ellos? Y Pedro, con muchas otras palabras,
testificaba solemnemente y les exhortaba diciendo, sean salvos
de esta perversa generación. Entonces creen como 3000 y se
dedicaban continuamente a la enseñanza de los apóstoles, a
la comunión, al partimiento del pan, a la oración, sobre el no
temor a toda persona y muchos prodigios y señales se hacían
por los apóstoles. ¿Dónde estaban los apóstoles?
Principalmente en Jerusalén. Ellos son los que están haciendo
los milagros y los prodigios. Todos los que habían creído,
¿qué hacían? Estaban juntos, tenían todas las cosas en común,
vendían todas sus propiedades, sus bienes y los compartían con
todos. Según la necesidad de cada uno, día tras día continuaban
unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían
juntos con alegría, sencillez de corazón. No tenían servicios
de sanidades, no proclamaban sanidades y milagros, alabando
a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía
cada día al número de ellos los que iban siendo salvos. No hay
milagros aquí. Son los que los apóstoles están haciendo, los
que llevaron a esta gente a creer. Quienes hacían los milagros eran
los apóstoles. Esos milagros de confirmación son del tiempo
apostólicos. ¿Por qué ellos y no la iglesia en general? Mira Hechos
14, versos 1 al 3. Cuando Pablo y Bernadette entraron
juntos a la sinagoga de los judíos en Iconio, hablaron de tal manera
que creyó una gran multitud, tanto de judíos como de griegos. Pero los judíos que no creyeron,
excitaron y llenaron de odio los ánimos de los gentiles contra
los hermanos. Con todo, se detuvieron allí
mucho tiempo, hablando valientemente, confiados en el Señor, ¿Que qué
hacía el Señor? Confirmaba la palabra de su gracia. ¿Cómo? Concediendo que se hicieran
señales y prodigios por medio de sus manos. Ok. Dios estaba confirmando eso.
Entonces, anhelamos ser como esas iglesias. Eso está sucediendo
principalmente en Jerusalén y cerca de Jerusalén a manos de los apóstoles. La autoridad de ellos queda confirmada.
El testimonio de la palabra queda confirmado. Ya no se necesitan
más esos dones. Entonces, en general, ¿cuál es
la condición de la iglesia en el primer siglo? ¿Cuál es? Para
que nosotros queramos copiarla. Corinto. llena de problemas. ¿Cuáles problemas? La cena del
Señor, en primera Corintios capítulo 11, Pablo dice, ustedes se juntan,
no para lo mejor, sino que aún hasta se emborrachan y los que
no tienen los dejan con hambre, no les dan al final nada. Están
haciendo mal, esto es lo que tienen que hacer, los corrige.
¿Qué otro problema tiene la iglesia de Corintios? El mal uso del
don de lenguas, ofendiendo a Dios con un regalo que él mismo les
había dado. ¿Qué más problemas? Problemas de impureza sexual.
Dice que un hombre se acuesta con la mujer de su padre, cosa
que ni siquiera los impíos están haciendo. ¿Y ustedes están orgullosos
de que lo tienen allí en medio de ustedes? ¿Queremos ser como
esa iglesia? Pleitos entre hermanos. Dice
que se llevaban a la corte unos a otros. Pablo decía, ¿qué nos
pueden juzgar entre ustedes? No tenemos nada que envidiarle
a la iglesia de Corinto. Galacia. Galatas insensatos les dice.
¿Quién los engatusó? ¿Quién los engañó para que ahora
tengan otro evangelio? Tenían un falso evangelio. Colosenses. Tenían problemas de herejías
que negaban la deidad de Jesús. Primeras de tesaronicenses. Problemas
con falsos profetas, mentirosos que les habían dicho que Jesús
ya había venido y estaban bien tristes, afectados por eso. No
queremos ser como estas iglesias. Yo no quiero. Apocalipsis capítulo
2 y 3, siete iglesias, dos de ellas no son reprendidas severamente,
pero cinco de ellas el Señor les dice, si no se arrepienten
vengo contra ustedes y les quitaré la lámpara. Lleno de problemas. por tener
mujeres en liderazgo, por aceptar herejías, por la vanagloria pensando
que eran ricos cuando no tenían nada espiritualmente, por la
inmoralidad sexual entre ellos, etcétera, etcétera, etcétera. ¿Tiene algún fundamento decir
tenemos que ser como la iglesia primitiva del siglo primero?
I don't think so. Yo no creo. En ninguna de esas
iglesias que acabo de mencionar hay registro de manifestaciones
de dones milagrosos. No hay. No hay. Esto no quiere
decir que el Señor ha fracasado en edificar su iglesia. Al contrario.
Esto nos deja ver la naturaleza humana, pecaminosa, débil, contraria
a Dios y la necesidad tan grande que tenemos del poder de Dios
manifestándose en medio de nosotros, creyéndole nosotros a Él, confiando
en que Él es el que nos mueve para hacer bien, para mostrar
amor, para edificarnos mutuamente, para fluir con los dones que
son permanentes y edificarnos y crecer en la fe, madurar. Y
ayudarle a las personas que no conocen la verdad y salvar a
los que están en el engaño hoy en día. La iglesia no es edificada
con dones milagrosos. Es edificada por su obediencia
a la palabra del Señor desde el siglo primero, desde que comenzó. Los textos lo comprueban. El
servicio de unos a otros fluyendo con los dones del Espíritu Santo
es esencial. Lo que necesita la iglesia entonces
para concluir no son milagros, no son manifestaciones extraordinarias
del Espíritu Santo. Lo que necesita es conocer la
palabra del Señor y obedecer lo que Él nos pide que hagamos
en ella. Esa es la verdad. Y allí concluimos
con esto. Vamos a ponernos de pie. Les
invito para que cerremos con una oración. Que el Señor nos
ayude a escucharlo a Él. Si usted se fijó, cada explicación
salió de la Biblia misma. Cada explicación. Señor, gracias
por tu palabra, porque abunda en evidencia en verdad para ir
y conocer qué es esto de los dones viene de ti tú lo das obviamente
tú eres el que nos va a mostrar qué es y cómo se usan o si se
usan ahora y cuáles son esos señor oramos que esta iglesia
es una iglesia que fluya que fluyan los dones que el espíritu
santo le ha dado los dones vigentes para edificarnos mutuamente señor
Que la iglesia se mueva en amor, en comunión, en obediencia a
ti, Padre. Para que crezcamos en madurez,
en fe, en confianza en ti, Señor. Y para que seamos testimonio
para las personas que vienen y necesitan conocer del mensaje
del Evangelio. Para que muchos sean salvos,
Señor. Para que tu verdad sea conocida. Y para que tú seas
honrado y glorificado sobre todas las cosas, Señor. Tú eres Dios.
Es tu iglesia. Tú la edificas. Y son tus términos,
Señor, para que esto suceda. Gracias. Oramos, Señor, por quienes
no están en la fe. He escuchado la palabra. Ha oído
el poder de Dios. Ha oído de los milagros. Ha oído
de lo que Dios puede hacer y de la fe que viene para los que
escuchan la verdad para creer. Si Dios le ha estado hablando,
responda al Señor en obediencia. Venga a sus pies. No se vaya
igual que como Ud. vino. Crea al Señor. Ponga su
confianza en él, confiese sus pecados. Confiese a Cristo como
el Señor y el salvador de su vida. Crean en el Hijo de Dios,
el que le pueda la salvación y la vida eterna. Lloramos, Señor,
por esa obra, ese milagro, que es el milagro de milagros, la
salvación ocurriendo en muchos corazones, Padre. En el nombre
de Jesucristo te lo pedimos y te damos las gracias, Señor. Amén.
El Poder de Milagros, Sanidades y la Fe
Series Dones del Espíritu Santo
- DON DE FE. Vs. 9ª
Hechos 27:21-25, 33-38, 44 (naufragio de Pablo).
Heb. 11:1 "La fe es…
salmo 135:6 Dios hace todo lo que quiere.
Rom. 8:28-30 garantía de seguridad para el creyente
Heb. 11:6 "sin fe es imposible agradar a Dios…"
- DONES DE SANIDAD vs. 9b
Hechos 3:6-8, 9-10, 19 Pedro sana un paralitico
Hec. 4:3 los pusieron en la cárcel.
¿Cuál fue el fruto de todo esto? vs. 4.
Hechos 5:15-16 muchos son curados
Hechos 8:7 hay muchos paralíticos y cojos sanados.
9:17-18, Pablo al instante fue sanado.
¿Qué pasa con los enfermos que Dios sana hoy? Stg. 5:15
- DON DE MILAGROS vs. 10ª
Hechos 9:36-42 resurrección de un muerto.
Hec. 13:6-12 Elimas pierde la vista.
conclusión:
Hechos 2:40-47 quienes hacían milagros eran los apóstoles (vs. 43).
Hechos 14:1-3 dones confirmatorios
| Sermon ID | 8123154939116 |
| Duration | 1:15:11 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Corinthians 12:9-10 |
| Language | Spanish |
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