Entonces Romanos en el capítulo
8 verso 28, ustedes dirán, pero hace dos semanas estuvimos en
Romanos 8, 28. Sí, pero hubo una frase que no
terminé. una palabra allí que no completamos
y la quiero completar porque creo que es importante y la razón
por la que no la cubrimos fue por cuestión de tiempo, pero
necesitamos cubrir ese verso. ¿Hay copias de la predicación?
Si no tienen, pueden levantar la mano. Yo las puse en la mesa,
llena entrada esta mañana. Si no tienen copias, Entonces,
¿por qué no levanten la mano y un voluntario va y las trae? Así no todos tienen que ir. Y
allí pueden seguir, si les sirven las notas, las pueden usar. Y
si Dios quiere, hoy o mañana pongo las notas de la guía que
estamos usando los varones el día sábado. Ya avanzamos a la
semana dos. Es muy importante, muy bueno
lo que estamos haciendo allí. Están todos invitados y puede
llegar el sábado a las 7 de la mañana y terminamos a las 8 y
30. Entonces voy a poner esa guía esta semana para los que
la quieran seguir. El título es sólo para los que
son llamados. En Romanos 8, 28. Quiero leer
Romanos 8, 28 hasta el 30, pero nos vamos a enfocar en la última
parte del verso 28. Dice, y sabemos que para los
que aman a Dios todas las cosas cooperan para bien. Esto es para
los que son llamados conforme a su propósito. porque a los
que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme
a la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito entre
muchos hermanos. a los que predestinó a esos también
llamó, a los que llamó a esos también justificó, a los que
justificó a esos también glorificó y Pablo aquí está continuando
con lo que hemos visto en todo el capítulo 8 acerca de la seguridad
de la salvación del creyente, la presencia del Espíritu Santo,
la obra del Espíritu Santo, el testimonio del Espíritu Santo
el gemir de toda la creación, el gemir del creyente, la habilidad
del creyente de proclamar abapadre por medio del espíritu, el testimonio
que da de que somos hijos de Dios, herederos de Dios, coheridos
con Cristo, y aquí en esta parte, después de que habla de que el
espíritu intercede por el creyente, dice que todas las cosas obran
para bien. Él está interviniendo e intercediendo
por el creyente todo el tiempo, haciendo que todo obre para bien.
Pero algo importante que veo aquí, lo quiero mencionar aunque
no lo vamos a cubrir hoy, cuando él dice acerca del propósito
por el cual está haciendo todo esto, en el verso 29 dice, después
de que habla del propósito, dice porque a los que de antemano
conoció también los predestinó, hacer hechos conforme a la imagen
de su hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Esta parte central en el texto que estamos viendo, no nos vamos
a enfocar allí hoy, pero quiero que lo tenga en mente. Nos vamos
a enfocar en el llamado. Pero cuando habla de la salvación,
cuando habla de que todo obra para bien, cuando habla de la
predestinación, del llamado, de la glorificación, de la justificación,
el propósito es ese. Cristo está en el centro del
propósito para que Cristo sea el primogénito entre muchos hermanos
entonces cuando entremos ahí vamos a estudiar eso que nos
deja ver la razón de todo esto que está obrando para bien para
el creyente tiene que ver con eso y hace dos semanas estuvimos
hablando de quiénes son los que aman a Dios porque estábamos
viendo que todo obra para bien para los que aman a Dios Y los
que aman a Dios son llamados conforme a su propósito. Entonces
hoy vamos a enfocarnos más en el llamado. Entonces, el creyente
verdadero, el que ama a Dios, tiene garantizado todas estas
cosas para bien. Y estos son vistos desde la perspectiva
de Dios como quienes Él ha llamado. Entonces tenemos la perspectiva
de nosotros, amamos a Dios, la perspectiva de Dios, Él nos ha
llamado. Y los que son llamados por Dios
son quienes tienen la garantía de una seguridad eterna, lo que
el texto está mostrando allí. Este llamado, entonces, es muy
importante entender cómo sucede, dónde se origina, qué es el alcance
que tiene. Y es lo que deja de la palabra,
ahorita lo vamos a ver con algunos textos, es que se origina plena
y absolutamente en Dios, no motivado por nada que el ser humano haya
hecho o pueda llegar a hacer, no tiene nada que ver con la
persona. Tiene todo que ver es con Dios, con Dios. Usted estuvo
en la clase de esta mañana, se fue un tema que se cubrió, una
parte que se cubrió. Y para repaso, en Romanos 3,
10, miremos una confirmación de esto, un texto muy conocido
por todos. Podemos empezar desde el 9. Entonces, ¿qué? ¿Somos nosotros
mejores que ellos? De ninguna manera. Porque ya
hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo
pecado. Como está escrito, no hay justo
ni a uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. No existe una persona buena a
los ojos de Dios. No existe nadie que pueda vivir
al estándar de Dios. No existe nadie que pueda llamar
la atención de Dios para que Dios ame a esa persona. Y entonces
la llame. Esta semana estuve en un funeral
El día viernes y escuchando a la persona que estaba predicando
quería arrancarme los pelos de la cabeza diciendo ¿Por qué está
haciendo esto? ¿Por qué está diciendo estas
mentiras a personas que necesitan escuchar la verdad, que necesitan
escuchar el Evangelio del Señor Jesucristo? usó Juan 3,16 para
hablar del amor de Dios y en eso lo basó en el amor de Dios
para cada uno de ellos sin saber quiénes son escogidos ni quiénes
son llamados ni cuál es el testimonio ni las personas que están allí
si necesitan la salvación y obviamente muchos necesitaban escuchar el
mensaje de la salvación pero se les mintió, se les engañó
hablando algo de Dios cuando las personas no merecen nada
de Dios Eso es falso. Para entender el llamado de Dios
es importante entender la condición del ser humano. La condición
del ser humano lo separa completamente del Señor. Y Dios no tiene nada,
no hay nada en la humanidad. Créame, no hay nada en la humanidad
que atraiga a los ojos de Dios o el corazón de Dios. No hay
nada en la humanidad. El amor de Dios hacia la humanidad
se origina en Él. Y el llamado de Dios hacia algunas
personas dentro de la humanidad se origina en Él. Es por su misericordia,
por su bondad que Él lo quiere hacer. Pero no por las personas. Nada hay en las personas. Si
Romanos 3.10 y los versos que sigue lo afirman. Entonces, todo
lo que el hombre en su naturaleza caída puede hacer es ser un enemigo
de Dios. ¿Cómo lo demuestra? Las personas
no dicen yo odio a Dios. ¿Pero qué hacen? Desobedecen
la palabra del Señor. desobedecen los decretos de Dios,
ignoran la palabra de Dios, adoran la creación. Hoy leímos el Salmo
104 para abrir el servicio. Si usted lee ese Salmo con cuidado
y compara con Romanos 1, 18 en adelante, el Salmo 104 adora
a Dios como el Creador y ve la creación como obra de sus manos.
El ser humano ve la creación como la razón de su adoración,
ignorando al Creador. El ser humano está separado de
Dios. lejos de dios todos han pecado
dice romanos 3 23 y como han pecado ha sido separados de la
gloria de dios hay una separación de dios en pocas palabras el
ser humano naturalmente es un enemigo de Dios. Efesios 2 habla
de esto. Romanos 5, 10, mira lo que muestra
allí acerca de la salvación. Esto es como un repaso, pero
necesito hacerlo para que veamos un énfasis en cómo es el llamado
de Dios, cómo se origina y la importancia del llamado de Dios.
Romanos 5, 10, dice el apóstol Pablo, porque si cuando éramos
enemigos, ¿qué es lo que éramos todos? ¿Qué es lo que son las
personas que no están en Cristo? Enemigos de Dios. Ellos no dicen
que son enemigos de Dios, pero Dios los ve así. Cuando éramos
enemigos de Dios, fuimos reconciliados con Dios. ¿Por qué éramos buena
gente? ¿Por qué teníamos algunos méritos?
¿Por qué íbamos a la iglesia? ¿Por qué leíamos la Biblia? No,
dice por la muerte de su hijo. Fuimos reconciliados por la muerte
de su hijo cuando éramos enemigos, lo cual indica que no había nada
en la humanidad para acercarse a Dios. Dios busca la humanidad.
Dice, mucho más habiendo sido reconciliados, seremos salvos
por su vida. Reconciliados por la muerte de
su hijo y salvos por su vida. No hay nada humano aquí. Todo
es divino. Todo es una obra de Dios. Es
Él el que hace la obra. Entonces, el ser humano viene
a ser un recipiente de la salvación. Recibe algo que Dios le quiere
regalar. Por eso es gracia. Algo que no
se merece es gracia. ¿Qué merece la humanidad si la
humanidad es enemiga de Dios? Condenación. ¿Dónde? En el infierno. ¿Por cuánto tiempo? ¿Para siempre?
¿Con algún chance de salida? No. ¿Pero qué le da Dios a las
personas cuando los llama? Derramar de su gracia. No le
da lo que merece. No nos da lo que merecemos. sino
lo que no merecemos. Nos da amor, salvación, perdón,
vida, vida eterna, promesas y la garantía de que todo obra para
bien para los que son llamados de acuerdo a su propósito, los
que lo aman a él. Entonces, de acuerdo con esa
verdad, la persona que es llamada por Dios no lo es en base a alguna
cualidad, algún tipo de fe o creencia o actitud. Ningún mérito es encontrado
en el hombre para que sea llamado por Dios. Lo que puede ser encontrado
en la persona solamente le va a servir para que sea condenado.
Solamente. Es todo lo que hay. Es todo lo
que hay. Por eso cuando se trata de solucionar
los problemas del hombre sin considerar el llamado de Dios,
la intervención de Dios, la gracia de Dios, se termina mal. ¿Por qué? ¿Qué se encuentra dentro
de la humanidad? Maldad. Del corazón del hombre
salen los sale adulterio, contiendas, mentiras, pleitos, disensiones,
eso es lo que sale. Entonces el hombre queriendo
ayudar al hombre, una persona que está con el corazón así como
le va a ayudar a otra persona a encontrar lo que es la vida
eterna, no puede. Es un ciego tratando de guiar
a otro ciego. Una ilustración acerca del llamado de Dios que
nos puede ayudar. Ese libro de Hobe. En el Grupo
de Hogar el otro día salió el tema. Se me hizo interesante
lo que concluíamos ahí. En el libro de Hobe, él es descrito
por Dios como un hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado
del mal. Cualquier mujer cristiana quiere
ese. Yo quiero ese como mi esposo, me imagino. Un hombre recto,
intachable, temeroso de Dios, apartado del mal. Dios está hablando
así de Job. Dios está describiendo que Job
es así. Ahora, cuando estudiamos el libro
de Job, si usted se toma el tiempo de estudiarlo, se da cuenta que
el libro de Job no es acerca de Job. No es acerca de él, aunque
tiene ese título. El libro de Job, lo que está
mostrando es que Job tiene una fe salvífica, que no puede ser
quebrada, y es una fe que resiste lo más horrible que le pueda
pasar a un ser humano, el sufrimiento que él pasa, la angustia que
vive, el dolor, el terror que él experimenta, la acusación
que viene sobre él, y lo que deja ver eso es Dios obró en
el corazón de Job. Dios llamó a Job para que él
viviera así. Es Dios quien tiene el crédito,
no Job. Ahora, Job tiene una responsabilidad en obedecer a
Dios. Sí, claro que sí, pero el punto del libro no es Job.
Es Dios. Y la obra que Él hace en los
que son de Él, y como todo obra para bien, para los que aman
y han sido llamados conforme a su propósito. Mírenlo un poquito
más con esta ilustración. y lo hacíamos en el grupo de
hogar. Cambiemosle el nombre, pongámosle
José Luis. El libro de José Luis, no el
libro de Job. ¿Cuál sería la diferencia? Ninguna. ¿Por qué? Porque si Dios hizo esa obra
en él, él va a permanecer en su fe, no importa lo que suceda.
O José, o Mario, o Miguel, le damos otro nombre. Es la obra
de Dios, entonces tiene que originarse en algo que Dios hizo por la
persona Para que sea así, el hombre no es exaltado, el que
es exaltado es Dios Entonces cuando Dios habla de Job así,
está hablando con esa certeza porque es una obra que él ha
estado haciendo en él Y Job le ha creído a Dios Mire Efesios 2, 8 al 9, como
afirma que Dios es el que llama y Dios es el que salva, Efesios
2, 8 al 9. Porque por gracia ustedes han
sido salvados, gracias a un regalo inmerecido, por medio de la fe. Y esto no procede de ustedes,
sino que es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe.
Entonces está describiendo la obra de la salvación viene de
parte de Dios y dice que nadie es salvo por sí mismo y son salvos
por medio de la fe. Pero hay una distinción que hay
que hacer. No dice que es salvo por medio de su fe. No. Dice que es salvo por medio de
La fe, ¿por qué Pablo en lugar de decir su fe dice la fe? Es que no es su fe, su fe no
le va a salvar, su fe no salva a nadie Ahora la fe, ¿por qué
dice la fe? Dice inmediato, dice esto no
es de ustedes, es un don de Dios es un don de Dios, entonces la
fe para ser salvo le pertenece a Dios, cuando la persona cree,
es porque Dios en su gracia le dio esa fe para que sus ojos
fueran abiertos y pudiera responder, responder con fe, ¿de dónde vino
esa fe? Dios se la dio, por eso nunca le decimos a una persona,
tú cree en Dios, cree fuertemente, y si crees mucho, entonces vas
a ser salvo, mentiras, nadie puede creer lo suficiente como
para ser salvo, Lo que puede suceder es que Dios le dé la
fe a esa persona porque ya la ha llamado para que esa persona
pueda entonces creer. Es un don de Dios. Entonces es
Dios quien llama a las personas. Y hay dos tipos de llamados que
presenta la Biblia. Primero, un llamado general. El llamado general es la predicación
del evangelio que todas las personas escuchan cuando son invitadas
al arrepentimiento y a creer en Jesucristo como Señor y el
Salvador de sus vidas. Y la iglesia del Señor es la
que se encarga de hacer esta labor, llamando por todo el mundo
a las personas al arrepentimiento. No como el funeral donde yo fui,
a nadie se le llamó, no hubo llamado allí, ni siquiera hubo
llamado, hubo otra cosa. pero la iglesia fiel hace ese
llamado y ese llamado generalmente es rechazado por la mayoría de
las personas que lo escuchan la mayoría de las personas que
lo escuchan ayer en la mañana cuando estaba compartiendo porque
nos estamos tomando turno para compartir los varones nuestro
testimonio ayer me tocaba a mí yo les decía a ellos que a la
edad de 16 me declaré ateo y a la edad de 18 conocí a un cristiano
Me dio trabajo, renté un cuarto en su casa, vi cómo vivían los
cristianos. Yo era muy respetuoso, por eso
podía entrar en esa casa. El caso es que pude ver cómo
vivían los cristianos. Fui a la iglesia con ellos algunas
veces, varias veces. Y seguramente que me predicaron
el evangelio, me hablaron de la salvación en Cristo Jesús.
Pero por ocho años, yo no recuerdo haber entendido jamás el mensaje.
No entendía el mensaje. Me gustaba cómo ellos eran. Me
gustaban los cantos que cantaban, aunque yo era ateo. Me gustaba
visitar, cuando viajaba mucho, las iglesias cristianas. Pero
cuando oía el mensaje, yo no entendía nada. ¿Por qué? Estaban
muertos mis delitos y pecados. ¿Y por qué? Dios no me estaba
llamando para salvarme. Yo escuchaba un llamado general.
La mayoría de las personas escuchan el llamado general, pero rechazan
el mensaje. Así muchas personas hoy en día
escuchan pero no responden con fe. ¿Por qué? Porque es un llamado
general. Entonces es insignificante. No,
más adelante quiero cubrir esta parte porque creo que es muy
importante. Pero miremos en Mateo 11, 28,
el llamado general. Mateo 11, 18. Ese es el llamado
que se hace siempre, lo hacemos aquí cada domingo. Se escucha
cuando un pastor fiel está predicando la palabra del Señor. Mateo 11,
28, dice, vengan a mí, todos los que están cansados y cargados,
y yo los haré descansar. El que está hablando aquí es
el Señor Jesucristo. ¿Cómo está hablando? Está haciendo
un llamado. ¿Qué dice? Vengan a mí, y yo
los haré descansar. ¿Cuántos de los que están en
esa multitud hicieron eso? Al final, cuando él estaba en
Acru, nos damos cuenta que fueron muy pocos. La mayoría escucharon
ese llamado que es general, pero no vinieron a él. Miremos Juan
7.37, para mirar otro texto aquí, donde vemos este tipo de llamado
general, Juan 7.37. En el último día, el gran día
de la fiesta, Jesús puesto en pie, otra vez Jesús exclamó en
alta voz, si alguien tiene sed, que venga a mí y beba. El 38, el que cree en mí, como
ha dicho la escritura, de lo más profundo de su ser brotarán
ríos de agua viva. Este es un llamado. Jesucristo
está llamando a las personas, vengan, vengan a mí, beban y
van a tener vida. Es un llamado general. Él lo
hizo, nosotros lo hacemos también. En Juan 3, 19, mire lo que dice.
Frente al llamado, lo que hacen las personas cuando la luz les
brilla y cuál es su respuesta, generalmente hablando. Y este
es el juicio, que la luz vino al mundo, y los hombres amaron
más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Entonces las personas escuchan
el llamado, se les predica acerca de Jesucristo, esa es, viene
la luz, en el caso que está hablando Juan, está hablando de Jesucristo
en medio de ellos. ¿Pero qué escogieron? Las tinieblas. y
no la luz no venir al señor sino rechazar al señor la mayoría
de las personas tristemente es lo que hacen pero porque lo hacen
y yo cuando oro mire cuando yo oro por las personas que amo
que sé que no son salvas le digo señor ten compasión esta persona
no puede venir a ti esta persona no te puede reconocer esta persona
no tiene esa capacidad está muerto en sus delitos y pecados pero
si tú le llamas Pero si tú hablas a su corazón, esa persona puede
responder. Y ese es el segundo punto. Un
llamado efectivo. El primero es un llamado general,
el segundo es un llamado efectivo. Este llamado es de tipo interno. Es específico y es efectivo. No solo da la invitación, pero
también provee el deseo y la habilidad para responder. Hay
una diferencia entre llamado general y este llamado efectivo.
Es en realidad Dios mismo trayendo a vida espiritual, aquellos aquí
en sin este llamado, permanecerían en muerte espiritual para siempre. Es Dios interveniendo a favor
de esa persona, para que esa persona pueda escuchar su voz.
y responder. Miren Juan 11, miremos un ejemplo
de llamado efectivo con la muerte de Lázaro, Juan 11, versos 38
al 44. Antes de leer Juan 11, en Efesios
2, no vamos allí, pero lo quiero mencionar, dice que estábamos
muertos en nuestros delitos y pecados, estábamos muertos, ¿estamos de
acuerdo? Por eso yo no creo cuando alguien dice, yo siempre he creído
en Dios. Tuviste que estar muerto en algún punto de tu vida, espiritualmente. Y la respuesta a la salvación
viene de un llamado. Ok, Lázaro está muerto. ¿Qué puede hacer Lázaro si está
muerto? ¿Puede oír? ¿Puede pensar? No. ¿Puede tomar alguna decisión?
No. ¿Puede hacer algo por sí mismo?
No. Su cuerpo se está descomponiendo. Eso es lo que está sucediendo.
Verso treinta y ocho hasta el cuarenta y cuatro en Juan once
dice, entonces Jesús de nuevo profundamente comovido fue al
sepulcro, era una cueva y tenía una piedra puesta sobre ella.
Quiten la piedra, dijo Jesús. Marta, hermana del que había
muerto, le dijo, señor, ya huele mal. porque hace cuatro días
que murió Jesús le dijo no te dije que si crees verás la gloria
de Dios entonces quitaron la piedra y Jesús alzó los ojos
y dijo padre te doy gracias porque me has oído ya sabía que siempre
me oyes pero lo que dije por causa de la pero lo dije por
causa de la multitud que me rodea para que crean que tú me has
enviado habiendo dicho esto gritó con fuerte voz el señor Jesucristo. Este es Dios mismo, hablando
de un cuerpo muerto, completamente muerto. ¿Y qué sucede? Y el que había muerto salió los
pies en las manos atados, con vendas, vendas y el rostro envuelto
en un sudadero, Tenía sangre fluyendo en su sistema,
su corazón palpitando, los nervios de sus ojos funcionaban, sus
músculos, todo estaba en su lugar. ¿Por qué? ¿Podía él haber hecho
esto, Lázaro? No. Esa es la condición de la
persona sin Cristo. Así está. Está muerta. Esa persona
no puede hacer nada. ¿Qué es necesario para que esa
persona venga a Cristo? Que Dios la llame. Y eso es lo
que dice Pablo en Romanos 8, 28. Todo obra para bien para
los que aman a Dios y han sido llamados. Él confirma quiénes
son los que pueden amar a Dios, los que han sido llamados por
Dios. Entonces, en esa parte es lo que se llama el ordo salutis,
es el orden de la salvación. Ordo salutis es un término en
latín que se usa en teología para describir el orden de la
salvación y Pablo lo da allí. Y el llamado es importantísimo
en este orden cuando hablamos de la salvación. Entonces, ¿cuál
es la realidad de cada persona? Cada persona está descompuesta
en sus pecados, muertos en sus delitos y pecados. Delante del
Señor su maldad es lo que se ve. Está en un estado de descomposición. Pablo dice en Romanos capítulo
2 que día a día acumulan ira para el día de la ira, porque
cada día que pasa desobedecen al Señor, desobedecen al Señor,
desobedecen al Señor. Están acumulando ira contra ellos. No existe forma que puedan venir
al Señor, pero cuando el Señor hace ese llamado efectivo, como
lo hizo conmigo y muchos de ustedes, entonces hay una transformación.
Así como cuando Jesús llamó a Lázaro, afuera de la tumba, el que estaba
muerto, maloliente, cobró vida y salió caminando de su tumba. No hay ninguna gloria en el hombre,
en el ser humano, en ningún sentido, por más que las personas tengan
sus ídolos y sus estrellas y sus declaraciones y sus luces y todo
lo que hacen para exaltar al hombre, no hay gloria en el ser
humano. Entonces, el llamado específico
de Dios es un llamado efectivo. Y está en la obra de Dios, el
Espíritu Santo. y el opera como a través de la
predicación se hace el llamado la enseñanza de la palabra para
llamar a fe a los elegidos para la salvación aquellos por los
que Cristo murió van a venir y aparte de la obra completa
de Dios no hay salvación no existe salvación entonces Dios es el
que elige Cristo es el que muere y rescata y el Espíritu Santo
es el que actúa poder para llamar a ese pecador, le da convicción
de pecado en su corazón, se da cuenta que es un pecador, se
da cuenta que es un enemigo de Dios y le despierta y le da la
fe para que pueda creer y confesar a Cristo como el Señor y el Salvador
de sus almas. Miremos algunas escrituras que
confirman eso, Romanos 1, versos 6 al 7, Pablo cuando da la introducción
de la carta Si se fijan, le está hablando a los hermanos ahí en
Roma, pero lo describe de una manera única. Dice en el verso
6, entre los cuales están también ustedes llamados de Jesucristo. Los identifica como llamados
de Jesucristo. A todos los amados de Dios que
están en Roma, llamados a ser santos. Gracias y paz a ustedes
de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Dos veces
llamados. Llamados a ser salvos, llamados
a ser salvos. ¿Quién los llamó? Dios. ¿Por qué están allí? Porque Dios
los llamó. Miren Romanos 11, 29, cuando Pablo habla acerca
del llamamiento de Israel, que muchos hoy en día niegan, hay
una teología que lo niega. . The same organist on this E. A. John money until the public
is the number of Israelis rightfully among portals before this year's
young money until the U.S. song you know, is it the same No es como que Dios llama a una
persona y después dice, ah, ¿para qué llamé a este? Mira nomás,
mira nomás cómo anda, mira nomás lo que está haciendo. No, Dios
llama a las personas para ser transformadas en un proceso de
santificación para que sean hechos a la imagen de su Hijo Jesucristo,
como vimos al principio. Entonces, afirma que desde el
llamado todo está garantizado para los que Dios ha escogido.
Miremos en 1 Corintios 1, 9. Miremos este y Efesios 4 después. 1 Corintios 1, 9. Estamos viendo
cómo se habla de los fieles como los llamados. Fieles Dios fue
el medio de quien fueron llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo,
nuestro Señor. Fueron llamados. ¿Quién los llamó? El Señor. Y Efesios 4, 1 dice
Pablo, si fuimos llamados, entonces vivamos de acuerdo al llamamiento
que tuvimos. Dice, yo pues prisionero del
Señor, les ruego que ustedes vivan de una manera digna de
la vocación con que han sido llamados. Si usted es un creyente,
usted puede afirmar, yo he sido llamado y aquí estoy, y aquí
estoy. también segunda de timoteo uno
nueve dice nos ha salvado y llamado a una vida santa en cada uno
de estos versos podemos ver como el llamado de dios efectivamente
salva a todos los que el llama cual llamado es el llamado especial
no el general el general es importante pero llamado especial el llamado
especial es cuando dios salva a la persona donde la persona
puede oír la voz de dios porque es interno En el momento del
llamado, se hace presente la predestinación de Dios. ¿Por qué digo que se hace presente
la predestinación? Porque no hay manera de saber
quién ha sido predestinado por Dios. ¿Cómo podemos saber eso?
Esa información es para darnos seguridad. Nos da seguridad,
la predestinación. Pero ¿cómo sabemos que alguien
fue predestinado? Pues cuando fue llamado. ¿Cómo sabemos que
fue llamado? Pues cuando está caminando con el Señor. Entonces
decimos, oh, este fue predestinado por Dios. Entonces nosotros fuimos
predestinados también. Entonces ahí es cuando se nota
eso. En el momento del llamado se hace presente la predestinación
de Dios y estas personas son traídas del pecado a Jesucristo. Son justificados por medio de
la fe y son mantenidos en Cristo hasta que sean glorificados.
Cuando escuchan el llamado, estas personas empiezan a tener esa
fe que Dios pone, la empiezan a activar y ponen su mirada en
Cristo Jesús. Pero hay otra cosa que hacen.
El pecado lo detestan. Empieza a cambiar su manera de
pensar, su manera de sentir. y caminan en dirección contraria.
Hay un cambio de ciento ochenta grados de vivir en la muerte,
en el pecado, al escuchar el llamado de Dios, ahora hay fe,
hay una mirada puesta en Cristo Jesús, porque Dios los llamó
para eso, para que sean hechos conforme a la imagen de su Hijo
Jesucristo. Entonces, naturalmente es lo
que sucede, o más bien, divinamente es lo que sucede. Hay un cambio
en la persona y hay una garantía de que así es, porque lo que
Dios dice se cumple. Entonces Dios está hablando al
llamar a las personas. Mira Isaías 55, 10, 11 lo que
afirma acerca de la palabra de Dios. Algunos de ustedes se saben
ese texto, pero vamos a leerlo, Isaías 55, 10, 11. Si no se lo
sabes, es bueno que lo tenga en su memoria. Sí, la palabra no va a regresar
vacía. Dice, porque como descienden
de los cielos la lluvia y la nieve, está comparando la palabra
de Dios. Y no vuelven allá, sino que riegan
la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al
sembrador y pan al que come, Así será mi palabra que sale
de mi boca. No volverá a mi vacía sin haber
realizado lo que deseo y logrado el propósito para el cual la
envíe. Entonces, si Dios llama a una
persona para salvarla, ¿ustedes creen que Dios va a fallar en
ese llamado? No. Por eso se llama llamado
efectivo. Esto tiene que ver con la doctrina
de la gracia. En los versos 29 y 30 de ahí de Romanos, Pablo
explica este llamado, vale la pena leerlo de nuevo, en Romanos
8 que es nuestro texto base. Porque a los que de antemano
conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen
de su hijo, para que él sea el primogénito de entre muchos hermanos.
A los que predestinó, a esos también llamó. A los que llamó,
a esos también justificó. A los que justificó, a esos también
glorificó. Y esto explica por qué todas
las cosas obran para bien para los que aman a Dios. los que
han sido llamados conforme a su propósito. Porque aquí está describiendo
que el llamado de Dios efectivamente lleva a la persona a la salvación,
a la justificación y a la glorificación. Todo en tiempo pasado, cuando
lo estudiemos lo vamos a ver más en detalle. Es decir, una
obra completa, garantizada. Ese es lo que se conoce como
el ordo salutis, como decía ahora. Tercero, Miremos ahora la importancia
del llamado general. Me regresé. El primer punto fue
llamado general. ¿Cómo es el llamado general?
Se predica, la persona se escucha en el evangelio, la mayoría lo
rechazan. Después, cubrimos el llamado
efectivo, ¿cierto? Entonces, ese es Dios hablando
adentro de la persona, hablando a su corazón, a su alma. Pero
me regresé al llamado general, ¿por qué? Porque cuando estudiamos
el llamado efectivo de Dios, queda la noción de que entonces
para qué predico si a cabo el que va a salvar es Dios. Entonces,
¿para qué les digo si el que hace el llamado es Dios? Él no
me necesita a mí. Esa es una manera de pensar y
yo creo que esto nos puede ayudar a solucionar esto. El tercer
punto, la importancia de llamados generales. Muy importante. Este
llamado es importante aunque nadie responda natural o humanamente
a este llamado. Nadie, porque toda la humanidad
está muerta. Pero aún este es el medio que Dios está usando,
el llamado general, para hacer el llamado efectivo, el llamado
especial que Él hace. ¿Ok? ¿Sí me entienden? Dios no
hace el llamado efectivo para salvar a una persona sin que
se haga el llamado general que nosotros hacemos. Él nos está
usando eso a nosotros, a los que conocemos la verdad, para
que hagamos ese llamado. Y cuando hacemos ese llamado,
digamos que hay 20 personas, hacemos el llamado general. Arrepiéntanse. Vengan a Cristo. Él pagó por
los pecados. Crean en Él. Arrepiéntanse, vengan
al Señor. Estamos haciendo el llamado.
Veinte personas. Ellos van a ser salvos a través de que Dios usa
ese llamado general y en ese llamado general, los que Él predestinó,
cada uno de ellos va a recibir el llamado efectivo de Dios y
van a venir. Digamos que son dos. Estoy inventando
un número, eso le pertenece a Dios. Entonces, cada vez que nosotros
hacemos el llamado general, los elegidos por Dios, siempre van
a venir a los pies del Señor Jesucristo. Siempre. Ellos van
a venir. Porque Dios ya los tiene apartados.
Nosotros no sabemos quiénes son. Pero Dios quiere usarnos para
dar el llamado general. Miremos Romanos diez, catorce,
al quince. Donde Pablo dice, ¿Cómo pues
invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en
aquel de quien no han oído? Y cómo oirán sin haber quien
les predique? ¿Y cómo predicarán si no son
enviados? Tal como está escrito, cuán hermosos
son los pies de los que anuncian el evangelio del bien. Aquí está
el llamado general y Pablo está implicando el llamado especial,
el llamado efectivo, que las personas sí van a venir, los
que son elegidos por el Señor, pero es necesario que los que
conocemos la palabra lo demos. Otra área en el llamado general
que nos debe liberar a nosotros. Cuando predicamos el evangelio,
Nosotros prácticamente le estamos rogando a esa persona, mira,
arrepiéntete, ven al Señor. ¿Por qué? Porque hay una pasión
en nuestros corazones por la salvación de su alma. Pero nosotros
no podemos convencer a esa persona de que venga. Yo hace años salía
a evangelizar a un parque en Turlock y esta persona tenía
una manera de hablar que llevaba a todos con los que hablaba a
que repitieran una oración de salvación. Y decía, todos creyeron,
a todos los que prediqué, todos vinieron al Señor. No era cierto.
Todos fueron convencidos por ella. Pero no es una afirmación
de que Dios les había llamado. Cuando el Señor me salvó, yo
recuerdo que me querían echar fuera demonios porque pensaban
que estaba endemoniado. Yo tenía muchos tormentos en
mi vida, mucha, mucha dificultad. El caso es que esta persona,
antes de hacer eso, porque a eso fui, había un ministerio de eso
en esa iglesia. Esa persona se detuvo y me presentó el mensaje
del Evangelio. Él empezó a hacer el llamado
general. pero yo escuché la voz de Dios porque en mi corazón
hubo un entendimiento clarísimo de quién era Cristo yo no entendía,
ahorita lo puedo analizar mucho mejor obviamente pero en ese
entonces para mí era yo quería lo que Él me estaba diciendo
y me dijo vente mañana, era un sábado en la mañana me dijo vente
mañana domingo porque mañana hay predicaciones para la iglesia
y yo le dije no yo creo que si no hago algo hoy me voy a morir. Así me sentía de lo mal que estaba.
El caso es que me dijo, bueno, repite una oración. Yo no sé,
yo no creo en repetir una oración, pero lo que sí creo es que Dios
puede usar ese llamado. Ese es un llamado general. En
ese sentido, ese es un llamado general. Esa oración, todo eso
es un llamado general. Y Dios el llamado general lo
usa para dar el llamado efectivo, el llamado al corazón. Y él allí
entra en el corazón de esa persona, pero está usando ese llamado
general. Como usted predica el evangelio,
no se preocupe. prediquenlo, lo que usted conoce
del evangelio, denlo, el testimonio que usted tiene, si es de un
día o de dos días, denlo, Dios quiere usar ese llamado general
que usted hace para él, salvar a los que son de él, ellos van
a venir. Y si de cien solo diez vienen,
no se preocupe, su parte es predicar el evangelio, nuestra parte es
anunciarlo, Dios quiere que lo anunciemos. Mira lo que dice
Mateo 28, verso 19. Mateo 28, verso 19. El texto
está, bueno, Mateo 28, verso 19. Lo estaba, perdón, lo estaba
confundiendo con otro texto. Habla de vayan y hagan discípulos
a todas las naciones. Yo parece que quiero llegar a
otro texto donde habla de la condición del corazón. Pero en
ese dice vayan y hagan discípulos a todas las naciones. ¿A quién?
A los discípulos les dice eso. ¿Y qué tiene que ver con nosotros?
Nosotros somos discípulos de Cristo. Entonces, Él nos ha ordenado,
con la autoridad que se le dio en el cielo y en la tierra, que
vayamos y hagamos discípulos. ¿Eso qué indica? Eso implica
hacer un llamado general. Ir con las personas y decirles.
Insistir en hacer ese llamado general. Y Dios se encarga de
llegar al corazón de los que son de ellos. Entonces, sembramos
esa semilla. Que cae en diferentes terrenos.
pero el que cae en el terreno que Dios ha preparado de antemano
da fruto y entonces hay una transformación. Ahora sí, Mateo 13, versos 3
al 9, Mateo 13. Versos 3 al 9. Entonces acuerden,
vimos el llamado general, el llamado especial o efectivo,
ahorita nos regresamos a la importancia del llamado general y nuestra
parte para que se lleve a cabo el llamado efectivo de Dios.
Mateo 13, Versos 3 al 9. y les habló muchas cosas en parábola
diciendo el sembrador salió a sembrar y al sembrar parte de la semilla
cayó junto al camino y vinieron las aves y se la comieron este
es el terreno número uno otra parte cayó en pedregales terreno
número dos donde no tenía mucha tierra y enseguida brotó porque
no tenía profundidad de tierra pero cuando salió el sol se quemó
y porque no tenía raíz se secó Miremos al tercer tipo de terreno,
otra parte cayó entre espinos y los espinos crecieron y la
ahogaron. Miremos el cuarto terreno y otra
parte cayó en tierra buena y dio fruto, algunas semillas a ciento
por uno, otras a sesenta y otras a treinta, el que tiene oídos
que oiga. Ese es el llamado general. incluyendo
el llamado específico, efectivo, especial de Dios. Si se fijan,
se tira la semilla. ¿Cuál es la semilla? La predicación
de la palabra. Por eso nos memorizamos textos
que hoy olvidé preguntarlos y hermana Esther, felicidades de nuevo.
Hermana Christy creo que también ya se lo memorizó y tenemos que
ver la siguiente tanda de textos. Pero se siembra, se tira la semilla. Caen diferentes terrenos. ¿Quién
determina que el cuarto terreno, que es el único donde hay fruto,
es decir, es la única persona que es salva, es solamente la
del cuarto terreno? Las otras tres, ninguna son salvas.
Ninguna. ¿Quién determina que ese corazón
sea así? De acuerdo a lo que vimos al
principio, no puede ser el hombre, no puede ser el ser humano. No
puede ser. No puede ser que es que esa persona
es bien buena gente, es bien humilde y entonces, claro, Dios
va a obrar en él. No es cierto. No hay nadie así. No hay nadie bueno delante de
Dios, refiriéndonos al estándar de Dios. Entonces tiene que ser
Dios. Dios es el que ha preparado ese corazón. Y Jesucristo está
indicando aquí que el corazón que Dios preparó, el corazón
que Dios apartó, el corazón que Dios predestinó, allí Él hace
el llamado y la semilla que se tiró generalmente para todos
en ese corazón específicamente dio fruto. Al 30, al 60 y al
100 por 1. Es decir, que siempre hay fruto
en una persona que ha sido llamada específicamente por Dios. Entonces,
estamos claros, a través del llamado general, Dios hace el
llamado específico, efectivo. ¿Cierto? Entonces necesitamos
hacer ese llamado general. ¿El llamado que nosotros damos
regenera a alguna persona? No. nosotros no regeneramos a
nadie, nosotros damos el llamado, tenemos fe en que Dios viene
y hace ese llamado específico, es Dios el que hace el llamado
específico regenera y salva entonces es muy importante que
nosotros sigamos llevando el evangelio con esta confianza
de que entre todos los que llamemos están los elegidos de Dios y
Él va a usar nuestra evangelización para llamarlos efectivamente
Cuarto, ahora viene una pregunta personal. ¿Soy yo elegido? ¿Fui llamado? ¿Cómo puedo saber
si estoy dentro de los que Dios llamó o dentro de los elegidos?
Si no lo soy, pues no hay esperanza para mí en mi propio esfuerzo.
John Bunyan escribió el libro de El Progreso del Peregrino,
se lo recomiendo si no lo ha leído, El Progreso del Peregrino
de John Bunyan. y él batalló mucho con esto porque
él dudaba acerca de si había sido elegido por Dios. Yo creo
que era una duda infundada porque a veces se toma el tema de la
predestinación del llamamiento y se forman argumentos allí y
se establecen cosas que producen inseguridad, pero el propósito
por el cual la palabra habla de esto, es traer seguridad,
no inseguridad. Es afirmar al creyente lo que
Pablo está haciendo en Romanos. Entonces, ¿cómo sabe usted si
está entre los elegidos o no? Bueno, ¿ha respondido al mensaje
del Evangelio? ¿Ha respondido al llamado de
Dios? Voy a poner una ilustración. Suena el teléfono. Está sonando
el teléfono y ustedes dicen, no lo voy a contestar. Usted
puede hacer eso. Bueno, hay unos esclavos que siempre contestan
todas las llamadas, pero el que no es esclavo, me refiero a esa
persona. Usted dice, no lo voy a contestar. No puedo. Estoy
ocupado con otras cosas. Lo puedo hacer más tarde o después
reviso el mensaje. ¿Cierto? Porque no es de vida
o muerte. Pero si le llega un policía a su casa y le toca,
y le dice, hey, te estoy llamando para que vengas conmigo a la
corte. Usted dice, ah, no, después, ahorita estoy ocupado, ¿qué va
a hacer? Tiene que ir. ¿Saben la diferencia entre un
llamado, el llamado general y un llamado que es específico? El
llamado de Dios es específico. Entonces usted respondió al llamado
de Dios. ¿Cómo sabe si respondió al llamado
de Dios? ¿Cómo es su vida? ¿Sigue escuchando la voz de Dios
en la palabra? ¿Sigue creciendo en el conocimiento de Él? ¿Sigue
su mirada puesta en Él? Miremos algunos ejemplos que
nos pueden ayudar. Noé, ¿cómo sabemos que Noé fue
llamado por Dios o fue escogido para la salvación? Miremos Hebreos
11, 7 Hebreos 11, 7 y esto es antes del diluvio Dios llama
a Noé, Dios habla con Noé ¿Cómo sabemos que Noé fue llamado?
Por las acciones que él tomó Hebreos 11, 7, dice, por la fe
no es siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se
veían. Miren, siendo advertido por Dios, aquí Dios le está hablando
a él. Y después dice lo que él hizo, con temor reverente preparó,
aquí está la acción, una arca para la salvación de su casa
por la cual condenó al mundo y llegó a ser heredero de la
justicia que es según la fe. Aquí estamos viendo la fe con
obras que pronto unos hermanos van a estar predicando sobre
la fe sin obras, la fe con obras y qué significa todo eso. Pero
aquí nos deja ver que Noé fue llamado, sabemos que fue llamado
por Dios, ¿por qué? porque respondió con fe. ¿Qué
significa responder con fe? Hay una acción, fue y preparó
un arca. ¿Cuánto tiempo le tomó al preparar
ese arca? ¿Alguien se acuerda? 120 años. Quiere decir que la
persona que cree No cree y después dice, no, no tengo tiempo. Y
después sí cree y después no cree. Imagínense el arca, si
Noé en 120 años estuviera como... ¿Se acuerdan los muchachos antes
en la escuela? Ustedes no lo hacían cuando tomaban una margarita,
la flor, y empezaban, me quiere, no me quiere, me quiere, no me
quiere. Que una persona esté así con
el Señor, es que esa persona no fue llamada por el Señor.
No fue llamada. O fue llamada o no fue llamada.
La evidencia de su vida lo representa. Abraham, Hebreos 118, sigamos
allí. Por la fe Abraham, al ser llamado,
¿qué hizo? Obedeció. ¿Cómo? Saliendo para
un lugar que había de recibir como herencia y salió sin saber
a dónde iba. Él agarró sus tiliches recogió
a su familia, compró su ticket de tren y se fue a un lugar que
él no conocía. ¿Por qué? Es que Dios lo llamó.
¿Cómo sabemos que Dios llamó a Abraham? Porque Abraham respondió.
Siempre en el llamado efectivo de Dios, Siempre hay una respuesta
de la persona. Ese llamado es lo que se llama
la gracia irresistible. Es decir, una vez que el Señor
se manifiesta a esa persona por medio de su espíritu, esa persona
nunca le dice a Dios que no. Jamás, jamás. Porque el que está
orando en el corazón de esa persona es Dios y no se va a negar a
Él. Yo sé que ahí entra el tema del
libre albedrío, pero el libre albedrío consiste en que las
personas que escogen pecar están encadenadas al pecado. Nadie
escoge a Dios, lo leímos en Romanos 3.10. Entonces cuando las personas
vienen a Dios es porque Él las llamó. La intervención de Dios
está allí. Miremos otro ejemplo, Moisés,
Hebreos 11, 24-25. Por la fe de Moisés, cuando ya
era grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón. Aquí
hay una acción que él está haciendo en respuesta a algo. 25. Escogiendo más bien ser maltratado
con el pueblo de Dios. Está respondiendo un llamado.
Que gozar de los placeres temporales del pecado. en el 26 y seguimos
dice consideró como mayores riquezas en lo propio de Cristo que los
tesoros de Egipto porque tenía la mirada puesta en la recompensa
¿Cómo sabe Moisés de la recompensa? ¿Cómo sabe de estas cosas? ¿Cómo
supo Moisés? ¿Él no tenía una Biblia? ¿Él
no iba a una sinagoga? ¿No había una iglesia? Dios lo
llamó Dios lo llamó y Moisés escogió mejor seguir al Señor
y vivir para poner la mirada en Cristo porque Dios lo llamó
Miremos a un ejemplo más, Hechos 9, versos 4 al 6. El hermano Juan nos ayudó un
poquito con este texto, ilustrándolo con un canto muy bonito, por
cierto. Hechos 9, 4 al 6. Dice, bueno, desde el tres y
mientras viajaba al acercarse a Damasco, de repente resplandeció
a su alrededor una luz del cielo. Al caer a tierra, oyó una voz
que le decía, Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Quién eres,
Señor? Preguntó Saulo. El Señor respondió,
yo soy Jesús a quien tú persigues. Levántate. ¿Qué le dijo Jesús
a Lázaro? Sal fuera. ¿Qué le dice Jesús
a Pablo? Levántate. Entra en la ciudad
y se te dirá lo que debes hacer. Pablo se levanta. Está postrado. Se levanta. Y desde entonces,
Pablo nunca, jamás volvió a caminar en los caminos que él andaba.
Jamás. ¿Por qué? en escucho la voz del
Señor, y que pasó cuando Pablo escuchó la voz del Señor, de
los personajes más duros que encontramos en el Nuevo Testamento,
yo creo que Pablo es el número uno, de los más duros en su corazón,
de los más contrarios a Dios, contrarios al Evangelio, contrarios
a la Iglesia, contrarios a los creyentes, pero cuando escucha
el llamado de Dios, Pablo se levanta y hace exactamente lo
que el Señor dice y ustedes siguen leyendo y pronto ya lo quieren
matar porque está haciendo el llamado general. está siendo
llamado a un hombre completamente transformado. Entonces sabemos
que Pablo fue llamado por Dios, que Moisés fue llamado por Dios,
que Abraham fue llamado por Dios, que Noé fue llamado por Dios,
y hay una nube de testigos, como dice Hebreos capítulo 11, de
quienes fueron llamados por Dios. Y sabemos que fueron llamados
porque dieron testimonio de que habían escuchado la voz de Dios.
Una persona que escucha la voz de Dios es completamente transformada. completamente transformada. Es
una persona diferente. Esos que según hablan en el nombre
de Dios y se atreven a hacerlo usando el nombre de Dios en vano,
están escuchando al diablo, no a Dios. porque viven en la inmundicia
de su pecado Pablo lo describe pero no han escuchado la voz
de Dios por eso hablan como hablan y manipulan a la gente y le roban
a las personas y dicen mentiras porque no han escuchado la voz
de Dios esa persona el viernes en esa predicación lo conozco
desde el año 2002 o 2001 más o menos no ha escuchado la voz de Dios
porque no puede ni siquiera dar el llamado general cuando fue
a ese funeral no ha escuchado la voz de Dios esa persona está
en sus pecados y en sus delitos está muerto delante de Dios y
sirve para engañar a la gente es todo El que escucha el llamado
de Dios como Pablo para perseguir a la iglesia y la llama a las
personas que vengan, está dispuesto a morir en el proceso para que
ellos conozcan de aquel que los quiere llamar a la salvación.
Un hombre completamente transformado. Entonces, el que escucha el llamado
de Dios, ve su pecado, se aparta del pecado y comienza a buscar
al Señor. Esas son las características.
Así ha sido usted llamado. Revise esto en su vida. Revise
esto en su vida. La única manera de saber si usted
ha sido llamado es como se haya respondido al Evangelio del Señor
Jesucristo. La Biblia dice, cree en el Señor
Jesucristo y serás salvo. Al creer en Cristo, usted conoce
el amor de Dios y que Él le ha elegido y le sigue amando y sosteniendo
fielmente hasta el fin. Es en Cristo que usted ha sido
elegido, Efesios 1,4. Y a Cristo a quien usted mira
para la seguridad de su salvación, Tito 3,5-7 lo afirma. Entonces, ¿a quienes llama Dios?
Dios llama a los que Él ha escogido. Dios llama a los que Él ha escogido. Nos regresamos a la base uno.
Estamos en la misma base. No hemos corrido a hacer un hand
run. ¿Por qué? Estamos en la base uno. Porque
es Dios. Llama a los que Él ha escogido.
Mire Marcos 13, 20. Marcos trece veinte y no no nos
vamos a meter tanto ahí lo malo quiero mencionar porque el enfoque
ha sido el llamado solamente el llamado ahí es donde nos hemos
quedado pero tocamos algunas otras partes de la salvación
que afirman que es de Dios si el Señor no hubiera acortado
aquellos días nadie se salvaría pero por causa de los escogidos
que Él eligió a corto los días. ¿Quién elige a los que van a
ser salvos? Es Dios. Ellos son sus escogidos, Él los
elige. Mire Romanos 11, del 4 al 7,
lo que Dios le dice, bueno, lo que Pablo afirma en esta referencia
que está haciendo en el Antiguo Testamento, Romanos 11, del 4
al 7. ¿Pero qué le dice la respuesta
divina? Me he reservado siete mil hombres que no han doblado
la rodilla a Baal. Se está refiriendo a un evento
en el Antiguo Testamento. Y de la misma manera, también
ha quedado en el tiempo presente un remanente, ¿conforme a qué? A la elección de la gracia de
Dios. Nadie elige a Dios. Nadie busca
a Dios. Nadie escoge a Dios. Nadie camina
hacia Dios. Yo cuando oigo gente que dice,
oh, hay hambre de Dios en tal lugar. Los muertos no pueden
tener hambre. Yo no sé de cuál hambre están
hablando. Que Dios quiera llamar a las personas es otra cosa.
Que la gente tenga hambre de Dios, no es cierto. Si la gente
por sí misma se deja en la condición en que se encuentren, se mueren
en la condición en que se encuentren. Si Dios no es el que interviene,
no hay salvación. Mire, Romanos nueve, del once
al veinte, esto lo vamos a ver en más detalle más adelante. Dice, porque cuando aún los mellizos
no habían nacido y no habían hecho nada, ni bueno ni malo,
para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera,
no por las obras, sino por aquel que llama se le dijo a rebeca
el mayor servirá al menor tal como está escrito a jacob amé
pero a saúl aborrece está hablando de los los bebés de rebeca están
en su vientre ellos no han hecho nada todavía y dios ya está diciendo
cómo va a ser la vida de ellos basado en qué a la elección de
quién de dios no de ellos ellos son bebés que diremos entonces
porque aquí sale esta pregunta Nomás lo voy a mencionar, créanme,
después lo vamos a ver profundo. Hay injusticia en Dios? De ningún
modo. Porque Él dice a Moisés, tendré
misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión
del que yo tenga compasión. Así que no depende del que quiere
ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. el que tiene misericordia es
Dios que indica esto, Dios no está obligado a salvar a nadie,
nadie busca a Dios, nadie tiene crédito en su salvación y cuando
Pablo dice todo obra para bien para los que aman a Dios y han
sido llamados conforme a su propósito me he detenido en ese verso porque
no podemos dar promesas falsas a personas que están perdidas
en sus pecados no podemos prometer lo que es solamente de los hijos
de Dios a los que no son los hijos de Dios y lo que Dios nos
llama a hacer con el llamado general no es a dar promesas
no el llamado general que hacemos es arrepientanse, vengan al Señor,
arrepientanse, Él murió en la cruz por sus pecados, ustedes
son pecadores, necesitan saber que son pecadores ¿Y por qué
este énfasis? Porque la iglesia en general
hoy en día se mueve mucho en las promesas y en las bendiciones
y Dios te bendiga y Dios esto contigo y ni siquiera hacen el
llamado general ni siquiera llegan al llamado general el viernes
lo escuché en un funeral ni siquiera el llamado general se hizo nomás
mirando un verso de la Biblia podemos discernir esto en Romanos
8, 28 ¿Para quién son esas promesas? Para los que aman a Dios, porque
lo obedecen. Los que han sido llamados conforme
a su propósito. No porque ellos obedecen, es
porque Dios los llamó, entonces obedecen. Por eso las promesas
de Dios son para ellos. Y no es del que quiere ni del
que corre, sino de quien Dios quiere tener misericordia. Él
no está obligado a salvar a nadie, créame. Dios no necesita a nadie,
pero Él quiere. Dios es amoroso. Él quiere mostrar
su amor y su bondad. Y lo ha hecho ciertamente a través
de la muerte de su Hijo Jesucristo. Mire Juan 6, versos 65. Ya estamos llegando al final.
Juan 6, versos 65. El apóstol Juan escribe lo siguiente,
también decía, por eso les he dicho que nadie puede venir a
mí si no se lo ha concedido el Padre. ¿Quién dice esto? El Señor Jesucristo. Nadie puede
venir a mí. Para que una persona conozca
a Dios, tiene que conocer a Cristo. Hay gente que dice, yo creo en
Dios. Y usted le pregunta, ¿quién es Jesucristo? No sabe nada de
Jesucristo. no conocen a Dios. Porque el que no ha venido a
Cristo, no conoce a Dios. Porque por medio de Cristo es
que se conoce a Dios. Él dijo, yo soy el camino, la
verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Y nadie viene a mí sino porque el Padre se lo permite.
¿Qué está hablando? Del llamado y la elección de
Dios. Eso es de Dios. Dios es el que
es soberano en la salvación. Entonces, regresando a Romanos
8, 28, sabemos que para los que aman a Dios todas las cosas cooperan
para bien esto es para los que son llamados conforme a su propósito
porque Dios los quiso llamar por eso todas sus promesas son
para ellos nadie se las gana nadie las puede sostener nadie
las puede garantizar porque nadie las merece A Dios le ha placido
obrar así y somos privilegiados en poder dar el llamado general
para que las personas reciban ese llamado especial y participen
de todas estas promesas. Vamos a orar, ¿por qué no nos
ponemos de pie? Y cerramos con una oración. Señor, gracias por tu palabra,
por lo que encontramos aquí, por la verdad que nos lleva Romano
XVII cuando hemos aprendido tanto acerca del Espíritu Santo, de
su obra en nuestras vidas, cuando hemos aprendido tanto en la afirmación,
en el testimonio de quiénes son los hijos de Dios, y ahora cuando
llegamos a esta parte tan preciosa de este capítulo. de habla de
la garantía de que todo habrá bien para los que te aman han
sido llamados conforme a tu propósito nos lleva a la base uno señor
apostrarnos a mirarte a ti señor no asumir que tenemos algo por
algún mérito nuestro por alguna capacidad por algún talento no
a ti te plació darnos esta seguridad esta certeza a ti te plació un
día llamarnos señor y darnos la salvación y queremos aprender
más señor cómo es que tú hiciste ese llamado y tú lo dices allí
en el siguiente verso ahí está explicado allí dice Señor, queremos
aprender más, pero nos halgramos ahora de saber que estábamos
muertos no podíamos tomar una decisión no podíamos venir a
ti tú nos llamaste y empezó a haber una respuesta de nuestra parte
porque estábamos siguiendo ese llamado estamos siendo atraídos
hacia ti señor gracias oramos ahora señor que nos uses como
iglesia para hacer el llamado general para predicar el evangelio
el bendito evangelio señor que es el poder de dios para salvación
para verlo así poderoso para creerlo así como tu palabra que
no va a regresar vacía señor y quienes son llamados tú lo
darás a conocer porque tú manifestarás tu obra en ellos que así sea
señor si usted está en esa condición le invitamos venga cristo venga
a los pies de Jesucristo, confiesa sus pecados, acepte que usted
ha sido un enemigo o una enemiga de Dios. y que Él le ofrece la
reconciliación a través de Cristo Jesús por su muerte en la cruz
y la vida a través de su resurrección dentro de los muertos. Oramos,
Señor, por esa fe para creer por ese llamado que Tú haces,
Señor, que llegue hasta lo más profundo de los corazones. En
el nombre de Jesucristo, gracias, Señor. Amén y amén.