00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Vamos a empezar a hablar de la
palabra de Dios y algo muy interesante es que hoy vamos a hablar de
la redención. El capítulo 4 de Ruth nos habla
eso acerca de la redención y nos da una historia completa sobre
cómo son los propósitos de Dios, el plan divino de Él. La historia
que Él gobierna desde el Génesis hasta el Apocalipsis es una historia
de amor, una historia de fidelidad, una historia que el Señor ha
guiado por todo el tiempo y la seguirá haciendo hasta nuestros
días. Entonces, esta historia de Ruth, Noemí y vos, es una
historia de amor, pero es una historia donde nos hará una ejemplificación
de lo que Dios realmente ha hecho a través de su Hijo Jesucristo.
El cual nos redimió a través de un precio y ese precio fue
el precio de sangre para que nosotros podamos ser libres de
esa condenación en la que estábamos. Efesios dice que estábamos muertos
en nuestros delitos y en nuestros pecados, pero más la gracia de
Dios. Dice que nos hizo libres que
es la dádiva de Dios para que nosotros podamos tener una vida
eterna, podamos gozar de una esperanza eterna a través de
su hijo Jesucristo. Y ese es el gran precio que pagó.
Pero hagamos un poco de historia. Como es el capítulo 4, vamos
a hacer un poco de recuerdo de los pasajes anteriores. Y mire,
el imelic, ¿se acuerda? Era esposo de quién? De Noemí,
¿sí? Mire, y era padre de Malón y
Kelión. Bueno, él era de la tribu de
Judá y llevó a su familia, mire la decisión que había tomado
el Imelec, había tomado una decisión de sacar a su familia a buscar
una situación más, o sea, una situación mejor para él y para
toda su familia. En Belén, había empezado un problema
serio, se habían escaseado los alimentos, se había perdido toda
oportunidad ahí de sobrevivencia y el papá, o sea el padre, el
imelec toma esta decisión de ir a Moab, a buscar un mejor
porvenir, a buscar una mejor oportunidad para su familia. Miren, que es interesante, ¿verdad? ¿Cuántos hemos tomado esa decisión
a veces? Yo creo que varios, ¿verdad?
Como padres de familia nos preocupamos cuando nuestra situación está
en una situación difícil. Y lo primero que buscamos es
la forma de poder solucionarlos por nuestras fuerzas, por nuestros
pensamientos, por nuestras actitudes. Empezamos a ver cómo podemos
solucionar nuestra situación. Y este era el caso del Imelec. Él tomó la decisión de ir a buscar
un mejor futuro para su familia. Pero como ustedes ya sabrán,
hubieron problemas en esta decisión que tomó. No quiso depender el
Imelec de la confianza y la seguridad y la esperanza que Dios da a
todos sus hijos. Él tomó la decisión de ir a buscar
un lugar mejor y a Moab. Una cultura pagana, idólatra,
una situación difícil que iba a enfrentar su familia, pero
eso no lo pensó, él quería el bienestar de su familia. Mire, lo triste es que el Imelec
murió en Moab y no sólo él, sino que murieron sus dos hijos. Se
puede usted imaginar cómo se pudo haber sentido Noemí, la
esposa. Perdió a su esposo y perdió a
sus dos hijos. Yo creo que una de las cosas
más difíciles o un sentimiento muy duro es cuando alguien pierde
un pariente querido, cuando alguien pierde el esposo o pierde un
hijo. Ruth estaba desconsolada, había
perdido toda oportunidad, estaba realmente pasando por unos momentos
bien difíciles como mujer, desamparada, no tenía quien la podía ayudar,
sólo estaban sus dos nueras, ¿verdad? Y ella dice que toma
la decisión de regresar nuevamente, ¿a dónde? A Belén, ¿verdad? Pero yo quiero que usted tenga
ahí abierto su libro, la Palabra de Dios en Ruth. Porque vamos a estar moviéndonos
de un lugar a otro para que podamos entender de una mejor forma lo
que queremos explicar hoy sobre la redención. Así que busque
ahí en Ruth en el capítulo 1 y verso 13. Hay algo que sale de los
labios Hay algo que sale de los labios de Noemí. Ve al verso 13, Rut 1.13. Volveos hijas mías e idos. Aquí estaba hablando Ruth a sus
dos nueras que se regresaran y que buscaran una mejor oportunidad
para casarse porque ella iba a regresar a Belén. Volveos hijas mías e idos porque
yo ya soy vieja para tener marido y aunque dijese esperanza tengo
y esta noche estuviera con marido y aún diera luz. Vea el verso
13. ¿Habías vosotros de espantaros
hasta que fueses grande? Está haciéndole una interrogación.
¿Habías de quedado sin casarse por amor a ellos? Y aquí viene
lo que quiero decirles. No, hijas mías, que mayor, ¿qué
dice? Amargura tengo yo que vosotras. Lo que está diciendo es que el
estado emocional en la que se encontraba Noemí era un estado
de amargura. tristeza. Esta era la condición
en la que ella se encontraba cuando estaba entrando a Belén. Mira y en el verso 20 al final
también ella dice del siempre del capítulo 1 grande amargura
me ha puesto el todopoderoso. Miren, esta era la condición
emocional en la que Noemí se encontraba. Y en el 21 sigue
diciendo, el Todopoderoso me ha afligido. Entonces, había
desesperanza. Miren, ¿cuánto nos identificamos
con Noemí? Cuando las cosas no marchan bien,
cuando las situaciones son difíciles, cuando vienen aflicciones, problemas
a nuestra vida. cuando posiblemente estemos por
una enfermedad terrible y que no la podemos solucionar, cuando
sabemos la aflicción de un pariente, de un padre o de un hijo, lo primero que hacemos es desesperarnos
y empezar a pensar que Dios está haciendo y está enviando a nosotros
cosas terribles. Pero aquí lo que estaba haciendo
Dios era guiar su historia a través de las dificultades. A veces
Dios manda dificultades, situaciones difíciles a nuestra vida, aflicciones
y tantas cosas para que nosotros podamos entender que en medio
de esa situación Dios estará presente con cada uno de nosotros. Ella se sentía así. Pero si vamos
al final de la historia, vamos a encontrar una ruta totalmente
renovada. Toda esa su aflicción, toda esa
su desesperación, todo ese su dolor y hasta el dolor de muerte
se iba a convertir en esperanza, en gracia y en una bendición
tremenda que Dios había derramado sobre su vida. Pero vean, esas
eran algunas expresiones de Noemí. Ahora, recordemos también que
en el verso 2 estaba un pariente de Limelec, ¿verdad? ¿Se acuerdan
ustedes de Boaz? Era la persona que iba a redimir
a Ruth, pero había un tremendo problema. Y ese problema era
que Boaz no era el pariente más cercano, sino que había uno más
o uno que tenía la línea primera para poder redimir a Noemi y
a Ruth. Miren, habían problemas que solucionar,
pero Boaz estaba comprometido y estaba decidido a redimir la
herencia de Elimelech. Recordemos que para que haya
una redención tiene que haber un precio. Si no hay un precio,
no hay redención. Recordemos que Jesucristo pagó
el precio de sangre para que usted y yo pudiéramos ser redimidos.
Y lo que está haciendo acá es exactamente esa figura. Boaz
tenía que pagar un precio para poder redimir a Noemí y para
poder redimir a Ruth. Y ese precio era un precio económico. Y la sangre de Cristo, hermanos,
no tiene ningún precio para poder redimirnos. La sangre de Jesucristo es la
sangre del Hijo Unigénito e Hijo de Dios. Y no importó nuestra
condición en la que nos encontrábamos, No le importó a nuestro Señor
Jesucristo el pozo de la desesperación donde estábamos. A nuestro Señor
Jesucristo no le importó el pecado por el cual nosotros estábamos
perdidos. A Jesucristo lo que le importó
realmente fue tu corazón, tu alma y tu decisión. Sabe que el mensaje de hoy es Y esto quiere decir que nuestro
Señor Jesucristo aún vive y está acercándose a las personas, les
está llamando, les está exhortando y diciéndoles que se conviertan
¿Por qué? Porque hay dos caminos totalmente
diferentes Un camino que conduce a la salvación y un camino que
lleva a la condenación. El camino que lleva a la bendición
y a la liberación y a la salvación se llama Jesucristo. Había una bendición que había
que redimir y era la de Elimelech. Mire, pero no lo podía hacer
porque el pariente más cercano era alguien que se llamaba, ¿cómo
se llamaba ese pariente más cercano? vea el verso 4, el capítulo 4
y verso primero dice, Bo'oz subió a la puerta y se sentó ahí y
aquí pasaba aquel pariente de quien Bo'oz había hablado y le
dijo el fulano Ey, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se
sentó. Mire, a veces usted ha oído ese
dicho, ¿verdad? Es que aquel fulano o mengano
me dijo. Bueno, yo creo que de aquí salió
esa idea, ¿verdad? ¿Por qué? Porque no mencionan
el nombre de él. Tal vez porque no importaba su
nombre, sino que el nombre que importaba era el de Boaz. Mire,
el que escribió Ruth, Y cuando se enteró lo que había hecho
el pariente más cercano, él ni siquiera lo puso el nombre. Aún cuando Boaz conociera su
nombre, Ruth conociera su nombre y también Noemí conociera su
nombre, no aparece. ¿Por qué? Porque este personaje
va a hacer algo que vamos a ver más adelante. Y Bo'od dice que
se subió a la puerta y se sentó ahí. La puerta era un lugar muy
importante para poder hacer juicio. Todas las ciudades tenían una
puerta y atrás de ella celebraban algunas actividades como juicios
llevaban algunas cosas legales y era tan importante y era por
eso que Boose había plantado ahí a esperar al otro que venía
y este era el otro redentor, el que podía hacerlo. Pero algo
que es interesante es que él se sentó y llevó también personas
que le sirvieran a él de testigo. Vea el verso 2, entonces él tomó
a diez varones de los ancianos de la ciudad y dijo sentados
aquí y ellos se sentaron. Lo que podemos ver aquí ya es
la provisión de Dios. Podemos ver el control de Dios.
¿Por qué? Porque Boho sabía positivamente
que el Dios que él servía, que el Dios que él amaba, que el
Dios que él conocía plenamente, él le iba a hacer que llegara
a este personaje donde él estaba. Y es increíble. Vea el verso
3. Luego dijo al pariente, Noemí, que ha vuelto del campo
de Moab, vende una parte de su tierra que tuvo nuestro hermano
Elimelec. Miren, aquí había pasado algo. Si había ido Elimelec con toda
su familia a Moab, Y allá estuvieron, se murió, ya no tuvieron redención
y tenía que regresar Ruth Noemi a Belén. Pero cuando ella regresa
a Belén, regresa sin ni un centavo, pobre. Entonces tiene que vender
su propiedad. Cuando ella vende su propiedad,
se va a agenciar de algún dinero y esa propiedad, si ella tuviera
alguna descendencia o alguien que reclamara esa herencia, después
de 50 años esa herencia podía regresar a la descendencia de
Noemi. o si había alguien, un hijo,
en este caso, podría reclamar nuevamente esa herencia que se
había vendido y volvía a regresar. Y esta era una ley que Dios había
creado para que no se vendiera esas propiedades a gente extranjera
y que esta gente extranjera, siendo ricas, vinieran y explotaran
a los pobres y a las viudas. Miren cómo está tejiendo todo,
¿verdad? Entonces, este personaje tenía
que redimir a Ruth y a Noemí. Vea el verso 4. Y yo decido hacerte
saber, vos hablándole, y decirte que la compres en presencia de
los que están aquí sentados y de los ancianos de mi pueblo. Si
tú quieres redimir, redime. Y si no quieres redimir, declara
mano para que yo lo sepa, porque no hay otro que redima sino tú
y yo después de ti. Y él respondió, yo redimiré. Miren, ¿qué pudo haber sentido
vos? Cuando él está entregando y diciéndole, ¿sabes qué? Tú
eres el que puede redimir. Tú eres el primero de la línea.
Tú tienes esa facultad y ese derecho porque ese derecho te
lo confiere la ley. Y esa ley decía que el primero,
el mayor, debía de redimir. Miren, Bo se había enamorado
de Ruth. ¿Se acuerdan ustedes en los capítulos
2 y 3? se habían enamorado de una forma total. Viene Ruth y
dice que se fue a acostar a los pies de Boaz, ¿se acuerda de
esa historia? Y no solo eso, sino que le dijo
que lo tapara con su capa. Esa era una señal que le estaba
diciendo que quería casarse con él. Y mire, y Boaz, ni lento
ni perecerso, le gustaba. Me imagino que Ruth había sido
una mujer muy bonita. Y él dijo yo te redimo, pero
había un obstáculo, había alguien que podía redimir y él no. Miren,
pero veamos algunas cosas muy importantes y las respuestas
de este personaje que no quiso redimir. Vea el verso siguiente. Al principio él había dicho yo
redimo. Pero miren el verso 5. Y entonces
replicó Boaz, el mismo día que compres las tierras de mano de
Noemí, que dice, debes tomar a Ruth, la Moabita, mujer del
difunto, para que restaures el nombre de del muerto sobre su
posesión. Bueno, eso ya no mucho le gustó
al pariente cercano, ¿verdad? Porque él estaba contento de
que iba a poseer las tierras de Noemí porque sabía que no
tenía ninguna descendencia. Y como no tenía ninguna descendencia,
esas propiedades que Ruth le iba a vender a él, le iban a
pertenecer a él para siempre porque Ruth ya no podía tener
hijos. Pero alguien sí podía redimir y alguien sí tenía participación
aquí y era Ruth. Y vea lo que dice el verso 5.
Entonces replicó Boaz, el mismo día que compre las tierras de
mano de Noemí, debes tomar, ¿quién? También a Ruth, la Moabita, mujer
del difunto. Y vea el verso 6. y respondió
el pariente ya había dicho que él iba a redimir pero ahora que
dice yo y respondió el pariente no puedo que redimir para mí
no sea que dañe que mi heredad. Bueno, aquí este personaje estaba
pensando en su futuro, estaba pensando en su economía, estaba
pensando en su bienestar, estaba pensando en sus materiales, en
todo lo que él tenía como posesiones. ¿Y sabe por qué? Porque dijo,
bueno, si yo redimo a Ruth, yo tendré que pagar esa cantidad
o una cantidad fuerte de dinero por la propiedad que ella tiene
Y si yo me caso con Ruth para tener hijos, este hijo que va
a tener Ruth me va a quitar eso que yo ya le compré a Noemí. Entonces él dijo, bueno esto
también va a estropear mi herencia. Esto quiere decir que posiblemente
este personaje tenía más hijos. Y esto quiere decir que si Ruth
tenía un hijo de este fulano, entonces tenía que devolver la
propiedad que le había comprado a Noemí. Y no sólo esa propiedad,
sino de todo lo que él tenía, tenía que devolvérselo o tenía
que dividir su herencia entre todos los hijos, contando el
hijo futuro que posiblemente tuviera con Ruth si se llegara
a casar. ¿Qué estaba pensando él? Lo que estaba pensando es exactamente
eso. No soy ningún tonto. Si yo me
caso con Ruth, voy a perder lo que le estoy comprando y también
voy a perder las propiedades mías porque tengo que repartirle
a mi hijo también. Entonces yo digo, no redibo,
hazlo tú. Entonces, ¿qué podemos ver ahí? Bueno, lo que podemos
ver es la gracia de Dios. El control de Dios. Porque esto
era lo que Dios quería, que hubiera un acercamiento entre Boaz y
Ruth. Porque de ahí iba a nacer algo
muy hermoso, una simiente perfecta. Algo tan lindo y tan hermoso
que hasta nuestros días tenemos esa garantía y esa bendición
de esta unión de estos dos personajes. Pero continuemos hablando algo
acerca de esto. Ya explicamos y ahora Boaz consigue
realmente redimir a Noemi y a Ruth. Boaz tuvo que pagar un precio
para que hubiera una descendencia. Boaz tuvo que redimir a Ruth
y también a Noemi. Miren, algo que es muy interesante
es que Ruth, cuando vivía en Moab, Fue muy identificada con
su suegra. Prueba de ello, ella hace una
declaración muy importante. ¿Se acuerda usted de esa declaración
que hizo Ruth? En el capítulo 1 y verso 16 dice,
respondió Ruth, no me ruegues que te deje y me aparte de ti
porque a donde quiera que tú fueres iré yo y donde quiera
que vivieres viviré. pueblo será mi pueblo. ¿Y qué
más dice? ¿Y cómo? Tu Dios será mi Dios. Esa declaración de fe que hizo
Ruth cambió toda su vida, cambió toda su historia, cambió su historia
por la eternidad. Miren hermanos, ¿y esto qué nos
dice? Que nosotros debemos de confesar a Dios como nuestro
único y suficiente Salvador. Aquí Ruth estaba dispuesta a
abandonar su cultura, estaba dispuesta a abandonar su pueblo,
estaba dispuesta a todo con tal de ir a conocer a ese Dios que
Noemí le había mostrado. Ese Dios que Noemí había modelado,
ese Dios que Noemí había dado un buen testimonio para que Ruth
pudiera tener ese cambio en su corazón. Si hubiera tenido problemas
con su suegra, ¿cómo creen que la nuera hubiera seguido a la suegra? Miren hermanos,
esta es una historia totalmente de amor y de respeto. La suegra
amaba profundamente a Ruth y Ruth amaba profundamente a su suegra. ¿Cuántos tenemos problemas con
nuestras nueras? ¿O cuántos de nosotros, como
nuero, como suegros, amamos a nuestro
yerno o a nuestra nuera? debemos nosotros de ser cambio,
debemos de modelar lo que Dios ha hecho en nuestra vida, debemos
de ejemplificar con nuestros actos, con nuestras mentes, con
nuestras acciones, con nuestros labios, con todo nuestro ser
que Dios mora en nuestra vida. Y esto fue lo que hizo Noemí
con Ruth para que Ruth tuviera esa decisión de seguirle hasta
la muerte. Porque estaba convencida de que
Noemí sí adoraba al Dios verdadero y no al Dios que adoraban en
Moab. Veamos algunas actitudes que
vienen. Miren, y aquí venía algo, ¿verdad? Dice, ¿por qué le pusieron nuera
a las nueras? ¿Sabe usted por qué? Porque la
suegra siempre dice, es que esta no era la que yo quería para
mi hijo. ¿verdad? Y bueno, y la nuera
reacciona y dice, bueno, que viva la suegra, ¿verdad? Pero
que viva del otro lado del océano, dice, ¿verdad? Miren, hay tantas
situaciones difíciles, pero cuando Dios está en nuestra vida, nuestras
relaciones tienen que cambiar. No pueden ser las mismas. Porque
si son las mismas, seguimos siendo los mismos. Y si somos transformados
por la palabra de Dios, entonces hay algo que imitar en nosotros.
Hay algo que alguien quiere hacer y que quiere parecerse a nosotros.
Porque ven la presencia de Dios en toda nuestra forma de vivir. Este es un ejemplo y una aplicación
para nuestras relaciones que deben de ser muy importantes.
Veamos algunas actitudes del pariente más cercano y una de
ellas fue su falta de compromiso. Mire, no quiso asumir su responsabilidad
desobedeciendo la ley. Sabía que la ley le obligaba
a él, pero a él le importó. Estas son actitudes de un pariente
cercano. A veces, hermanos, nosotros no
tenemos ese compromiso con el Señor. Dios quiere que le busquemos,
Dios quiere que entreguemos nuestra vida a Él, Dios quiere transformar
nuestro ser, pero nosotros nos oponemos a esa transformación.
Dios quiere bendecirnos, Dios quiere cambiar nuestra vida,
quiere cambiar nuestro ser interno, pero nosotros somos los que nos
oponemos realmente a ese cambio que Dios quiere hacer en nuestro
corazón y en nuestra mente. éste tenía una falta de compromiso
y aparte de eso tenía una ambición personal, ¿se acuerdan? Él no
quería dividir sus propiedades. Tenía una actitud de una ambición
personal. Miren, hermanos, el trabajo está
bien, pero que nuestro enfoque sea servir a Dios con todo nuestro
corazón y que Dios sea realmente el primero en nuestra vida, en
nuestras decisiones. Si vamos a tomar una actitud,
una decisión, por mínima que sea, que sea Dios el que tome
el control en nuestra vida. Otra cosa es que este hombre
carecía de falta de sabiduría. Mire, no logró entender la enorme
bendición que se perdió y dejó escapar al no casarse con Ruth. Y al no ayudar voluntariamente
a Noemí que lo necesitaba y que era su pariente. Mire hermanos,
a veces nosotros Dios nos bendice. Y Dios está multiplicando sus
bendiciones con nosotros. Pero cuánto nos cuesta compartir
lo que Dios nos ha dado. A veces hay parientes que están
sufriendo y no necesariamente tienen que ser parientes lejanos,
parientes cercanos. Y nosotros tal vez tenemos la
oportunidad de poder ayudar a estas personas y no lo hacemos. Este
era un personaje que lo estaba haciendo. Y este había perdido
todo por un zapato. ¿Se acuerdan ustedes de esto?
Veamos el verso 7. Había ya Siempre del 4-7. Había ya desde hacía tiempo esta
costumbre. Había una costumbre para decir
que habían cerrado un negocio. En Israel, tocante a la redención
y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno
se quita el zapato y lo daba a su compañero. Y esto servía
de testimonio en Israel. Vea el verso 8. Entonces el pariente
dijo a Boaz, tómalo tú y se quitó el zapato y ¿qué? Se lo dio ¿a quién? A Bo'oz. ¿Qué pasaría o qué sentiría Bo'oz
cuando recibió el zapatazo? No el zapatazo que dan las mamás
¿verdad? O el chancletazo que tienen un pulso para los hijos. Bárbaro ¿verdad? Pero aquí él
estaba diciendo ¿sabes qué? Vos, yo me quito el zapato y
esa era una prueba de que él estaba diciendo yo no voy a redimir
y te concedo mi derecho. Y esto lo va a pagar muy caro
este hombre. Porque primero ni aparece su
nombre ya aquí. O sea, ¿quién era? No se sabe. ¿Verdad? Entonces, ¿a cuántos de nosotros
nos pasa de esta forma, amados hermanos? Tomamos decisiones
apresuradas, sin consultar, sin meditar y a veces por un zapato
perdemos nuestras bendiciones. Vea, entonces el pariente Bobos
dijo tómalo tú y se quitó el zapato y se lo dio. Realmente
él estaba dejando la bendición que Dios le estaba permitiendo
a él y la estaba dejando por un lado por sus intereses personales,
por su materialismo, por su egoísmo. Dios quiere bendecirnos, amados
hermanos, y quiere ayudarnos. Bueno, algunas actitudes también
de Boaz fue un hombre misericordioso. Recuérdense cuando Ruth llegó
a trabajar a sus campos, no sólo le dio que recogiera, sino que
le dijo que agarrara de los manojos que ya estaban hechos, le dio
de comer y no sólo le dio de comer, sino que le dijo lleva
esto para Noemí. Mira, era un hombre misericordioso,
era un hombre dadivoso, ¿verdad? Era totalmente diferente a la
otra persona. Qué suerte la que tenía Ruth
al ver encontrado un hombre como éste. ¿Cuántas mujeres solteras
están buscando a su voz? O están buscando con el primero
que salga, el primer peludo que le salga, ¿verdad? Debe de haber
una investigación. ¿Y sabe qué? Este hombre Bogós
investigó con quién se iba a casar. Y eso tenemos que ver hermanos.
El casamiento es algo muy hermoso que Dios quiere hacer, pero debemos
de ser conscientes con quién nos vamos a casar. No es con
cualquier persona. Vea el capítulo 2 y verso 5. Y Boaz dijo a su criado el mayor
domo de los seguidores. ¿Quién es esta mujer? Empezaba
a investigar quién era cuando empezaba a llegar a hacerlos,
a recoger las espigas. Vea también el verso 6. Y el mayordomo de los segadores
respondió y dijo, es la joven Moabita que volvió con Noemí
de los campos de Moab. Estaba recibiendo una información
de quién era esa mujer. Vea también el verso 7. Y ha
dicho, te ruego que me dejes recoger junto a todas las segadores
entre las gavillas. Entró pues y esta, ¿qué le está
diciendo? Entró pues y está desde por la
mañana hasta ahora sin descansar ni aún por un momento. Una mujer
muy trabajadora, ¿verdad? Eso es lo que estaba investigando
y vea el verso 11. Y respondió Boaz, le dijo, ¿es
sabido todo lo que has hecho con tu suegra? ¿Por qué? ¿Por quién lo sabía todo lo que
había hecho Ruth por su suegra? Por la gente que tenía a su alrededor
investigando. Miren, y no solo eso, sino que
vean el 3, el 11, el capítulo 3 y verso 11. Ahora pues dice, no temas hija
mía, yo haré contigo lo que tenga lo que tú digas, pues toda la
gente de mi pueblo sabe que, que eres una mujer virtuosa. ¿Cómo puede salir una mujer virtuosa
de un lugar de Moab, un lugar enemigo del pueblo de Dios, y
ahora es considerada una mujer muy importante? Mire hermano,
por el cambio que Dios hace en la vida de cada ser humano. Por eso es que ella no podía
ser o seguir siendo la misma mujer. Era otra mujer. Era una mujer conforme al corazón
de Dios. Era una mujer que amaba a Dios.
Mire, ahora Veamos algunas consecuencias de la desobediencia del parentesco
que ni aparece ahora su nombre ahí, ¿verdad? Ahora, hay unas
bendiciones de Noemí y la bendición de Noemí fue la redención, la
restauración y tantas cosas que logró por medio de Ruth. Pero aquí viene y es donde queremos
enfatizar y terminar en esta mañana. Hay bendiciones de Ruth
generadas por elegir al Dios verdadero. Mire hermano, cuando
nosotros elegimos al Dios verdadero hay una enorme bendición para
nuestra vida. Y de eso tiene que estar usted
totalmente seguro. No puede haber ninguna misca
de inseguridad. Porque cada vez Bueno, cada vez que nosotros
dudamos del poder de Dios, desconfiamos del Dios grande que Él es. No
podemos dudar de Él. Él promete estar con nosotros
en los momentos de aflicción, en los momentos de alegría, todos
los días de nuestra vida. Mire, ahora hay bendiciones generadas
por la elección del Dios verdadero. Se acuerda cuando dijo no me
dejes que, no me pidas que te, que te deje ¿verdad? Mi pueblo
será mi pueblo, tu mi pueblo, tu pueblo será mi pueblo y tu
Dios será mi Dios. Había una declaración de fe de
Ruth. Mire, La vida de cualquier ser
humano puede cambiar si decide buscar a Dios con todo su corazón
y vivir conforme a su palabra. Cuando se trata de la redención
espiritual, todas las personas están atadas al pecado. Mire, todos nacemos en pecado
y estamos en pecado, pero hay alguien que nos puede liberar
y es el Nuestro Señor Jesucristo. Nadie más puede pagar ese precio
si no es nuestro Señor Jesucristo. Si tenemos al Padre, tenemos
al Hijo. Y si tenemos al Hijo, ¿qué dice?
Tenemos la vida. Hermanos, hoy se trata esto de
redención. Si usted se da cuenta tanto que
hubo pleitos y tantas cosas para poder redimir. Dios está dispuesto
a redimirle a usted y redimir a todo aquel que en él crea.
Pero tiene que acercarse a Dios y declarar que Dios sea el Señor
de su vida. Hermanos, hay algo terrible como
digo. Hay un camino que conduce hacia
la vida eterna. Y eso la Palabra de Dios nos
dice. Si somos predicadores, evangelistas, pastores, y no
decimos esta realidad, entonces de nada sirve nuestro trabajo
y nuestra predicación, porque debe de entrar en la conciencia
de todo ser humano, que si no tiene a Cristo, está condenado. Y alguno dirá bueno es que Dios
es amor, es Dios es un Dios de amor y de misericordia y por
eso todavía escucha este tipo de mensajes. Si Dios no fuera
un Dios de amor ya hubieran callado todos y esperar la venida de
su Hijo Jesucristo, pero aún la gracia continúa y ese es el
amor de Dios. que nos llama a tiempo para que
podamos corregir nuestra vida, para que podamos enderezar nuestros
pensamientos, para que podamos entender que debemos de obedecer
y entregar nuestro ser completo a un Dios que vive y permanece
para siempre. Cuando se trata de redención
espiritual, solamente Cristo puede redimirnos. Si usted ya
está redimido por el Señor Jesucristo, aceptándole a Él como Señor y
como Salvador, usted tiene la vida. Pero si no tiene a Cristo,
no tiene la vida. Quiero que usted busque ahí en
Juan capítulo 8 y verso 33 y 34. El que primero lo tenga, por
favor, puede leerlo. Amén. ¿Verdad? Esa es la redención
que Dios quiere hacer en nuestra vida, liberarnos del pecado. Y a través de qué redención o
qué precio. Ya no es un precio de dinero,
sino que es un precio de sangre. Y ese precio de sangre no tiene
precio, porque es el Hijo de Dios muriendo en la cruz, tomando
nuestro lugar. No tiene precio. Mire, Jesucristo
dio su vida como rescate por los pecadores. Y la fe es la
que nos libra de ser cautivos de esta condenación eterna. Y Dios quiere redimirnos, quiere
comprarnos, quiere liberarnos, quiere sacarnos de la condenación
en la que se encuentra el ser humano y trasladarnos a la bendición
con el Padre de una vida eterna. Mire, nosotros tenemos en Cristo
la seguridad que ahora ya somos nuevas criaturas. Somos pueblo
de Dios, somos sacerdocio del pueblo de Dios, somos familia
de Dios, somos hijos de Dios. Pero todo eso conlleva a aceptar
a Jesús, abrirle nuestro corazón a Jesús y entregárselo y decirle
Tú eres mi Señor y mi Salvador. Y Dios hará la obra en tu vida
en la transformación. Pero cada vez que escuchamos
un mensaje de arrepentimiento, puede ser que lo entendamos y
que en algún momento rápido salga por el otro lado. Dios quiere
cambiar tu corazón. Dios quiere cambiar tu situación.
Si es una situación difícil, como la que vivió Ruth y Noemí,
Dios ahora la transforma en bendición. Ya no hay dolor, ya no hay tristeza,
ya no hay muerte, sino que ahora después de la muerte hay vida.
Y Dios es lo que quiere hacer en tu corazón el día de hoy.
Así que hermanos, esta historia nos habla de la redención de
un hombre a una mujer. pero que nos ilustra lo que Jesucristo
hizo por cada uno de nosotros. Él nos redimió y nos compró y
su precio fue la sangre de su propia vida. Así que, ¿por qué
le pusimos nuestro Redentor vive? Mire, porque Boaz y Ruth tuvieron
un hijo, ¿sí? y vea la descendencia de ese
hijo. No sé si usted prestó atención
en la lectura, pero Boaz tomó por mujer, vea el verso 14. Y
las mujeres, perdón el 13, Boaz pues tomó a Ruth y ella, cuando
dice tomó se casó y ella fue su qué, su mujer y se llegó a
ella, ¿verdad? Y Jehová le dio que concibiesen
y diesen a luz un hijo. Pero miren, aquí es el nombre
de él, ¿cómo se llamaba? Ve al verso 17. Y le dieron el
nombre de qué? De Obed. Bueno, ¿quién fue Obed? Este es el padre de Isaí y padre
de quién? De David. Ahora, ¿qué nos muestra
esto en la historia que Dios guía? que Dios le dio a Boaz
y a Ruth un hijo y este es Obed. Pero Obed también tuvo otro hijo
¿verdad? Y este fue padre de ¿quién? De
Isaí. Isaí fue el padre de David y
de la descendencia de David ¿quién nace hermanos? Nuestro Señor
Jesucristo. Entonces La historia de Ruth
o el libro de Ruth no está por casualidad. Es un eslabón entre
todo lo que Dios viene armando para que nosotros podamos entender
el gran amor de Dios para nosotros, para la humanidad. Y una de ellas
es que de esa descendencia nace el Salvador. Y quiero que usted,
hermano, hoy en esta tarde, esta mañana se ponga de pie. Y busque
Lucas capítulo 2, verso 10 y 11 y con esto terminamos. Alguien que lo lea por favor
con voz fuerte también. Lucas capítulo 2, versos del 10 y 11. Amén. ¿Quién nació, hermanos? ¡Amén! ¿Quién puede decir eso?
Y Él murió, ¿verdad? ¡Amén! ¡Amén! Miren hermanos, la historia de
este libro nos lleva hasta el nacimiento del Salvador del mundo. El que redimió y el que quiere
salvar tu vida, salvar tu matrimonio. Si estás en problemas, Él es
el único que puede salvarle. El que puede redimir a tus hijos.
El que puede limpiarte de pecado. Y el que muy pronto vendrá por
este pueblo que le ama y le sirve. Así que, meditemos cómo está
nuestra vida delante de Dios. Si realmente miren, todo lo que
hizo una mujer que desconocía totalmente a Dios, pero se entregó
a Él y cambió su vida totalmente. Dios quiere cambiar nuestra vida. Nuestra conducta, nuestros pensamientos,
nuestras acciones, nuestra forma de sentir y nuestra forma de
pensar. Pero el peor obstáculo no es
lo que Dios quiere hacer en tu vida si no somos nosotros mismos. Si tú le abres tu corazón sinceramente
al Señor, Dios hará lo que tiene que hacer y es transformarte
a la imagen de su Hijo Jesucristo. Inclina su rostro ahí donde está. Y empieza a evaluar cómo está
su vida. Dios pagó un precio de sangre
por nosotros y a veces no le correspondemos
como debe de ser. Desobedecemos a cada instante
su palabra, nos contaminamos con el pecado, le ignoramos, Mire lo que dice Hebreos, mientras
usted sigue reflexionando, Hebreos 10, 26 dice, porque si pecamos
voluntariamente, después de haber recibido el conocimiento de la
verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. Se da cuenta
que podemos pecar voluntariamente después de haber conocido al
Señor. Y esto lo detesta el Señor, nuestro
Dios, completamente. ¿Por qué? Porque no podemos seguir
pecando voluntariamente cuando hay alguien que ya hizo un sacrificio
por nosotros. El verso siguiente habla de lo
que pasará. Si no, dice, una horrenda expectación
de juicio y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. No podemos seguir siendo los
mismos, hermanos. Si usted no ha hecho los cambios
en su vida, es porque usted definitivamente no los quiere hacer. Pero Dios
está dispuesto a transformarlo, a cambiarlo, a que sea un padre
amoroso, un padre modelo, un padre que edifique la vida de
sus hijos, un padre que comunique con amor el mensaje de salvación
porque somos responsables una esposa idónea que espera la guianza
del esposo como líder y sacerdote de la casa, y también espera
a Dios hijos obedientes, que honren a sus padres y que se
sometan a la autoridad de sus padres. Amante Padre Celestial,
en esta hermosa mañana, gracias por tu mensaje. que nos anima,
Señor, a continuar adelante hasta que Tú vengas. Los mensajes, Señor, son para
llamarnos la atención. ¿Cómo quieres, Señor, que vivamos? ¿Cómo deseas, Señor, que nosotros
nos comportemos delante de ti. Yo quiero dejar un tiempo, si
hay alguien que necesite oración, puede levantar su mano y pues
el Señor conoce y yo oraré por esta persona. ¿Hay alguien? ¿Hay
alguien que necesite oración? Si el mensaje ha hablado a su
corazón y desea hacerlo, pues yo deseo orar por usted. Y si no, pues gloria a Dios por
nuestra vida. Este mensaje les ha sido traído
por la iglesia Santa Rosa Bible. Somos una congregación de pecadores
salvados por gracia. Solo por fe, solo en Jesucristo
existimos para glorificar a Dios haciendo y multiplicando seguidores
de Jesucristo guiándoles hacia la madurez con el fin que le
conozcan y le den a conocer. Para obtener más información
visítenos en srbible.org
Nuestro Rredentor Vive
Series El Libro de Rut
Título: "Nuestro rredentor Vive"
Pasaje Bíblico: Rut 4:1-22
Tema: Dios en Sus propósitos cambió los planes del hombre, que terminaron en frustración y muerte, por sus planes de restauración y salvación.
| Sermon ID | 7322201626579 |
| Duration | 1:26:38 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Ruth 4 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.