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Ha llegado la hora de lo que
es la parte más importante de todo culto, de toda reunión cristiana,
que es la predicación de la Palabra del Señor. Hoy nosotros estamos
entrando al capítulo 29 del libro del Éxodo y lo vamos a leer por
completo. hoy el tema del mensaje es consagración
para el servicio, consagración para el servicio. Así que yo
le invito por favor a que me acompañe en esta lectura del
capítulo veintinueve del éxodo y luego estemos orando al Señor
pidiendo su dirección pidiendo su iluminación para que podamos
recibir esta palabra como lo que es la palabra del Señor. Éxodo capítulo 29, nos dice así
la palabra del Señor. Esto es lo que les harás para
consagrarlos para que me sirvan como sacerdotes. Toma un novillo
y dos carneros sin defecto, panes sin levadura, tortas sin levadura
amasadas con aceite y hojaldres sin levadura untados con aceite. Los harás de flor de harina de
trigo. Los pondrás en una cesta y los
presentarás en la cesta junto con el novillo y los dos carneros. Después harás que Aarón y sus
hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión y los
lavarás con agua. Tomarás las vestiduras y pondrás
sobre Arón la túnica, el manto del efo, el efo y el pectoral
y los ceñirás con el cinto tejido del efo. Pondrás la tiara sobre
su cabeza y sobre la tiara pondrás la diadema santa. Luego tomarás
el aceite de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y lo ungirás. También harás que sus hijos se
acerquen y pondrás túnicas sobre ellos. Les ceñirás los cinturones
a Aarón y a sus hijos, y les atarás las mitras, y tendrán
el sacerdocio por estatuto perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus
hijos. Entonces llevará el novillo delante
de la tienda de reunión, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos
sobre la cabeza del novillo. Matarás el novillo delante del
señor a la entrada de la tienda de reunión. Tomarás de la sangre
del novillo y la pondrás sobre los cuernos del altar con tu
dedo. Y derramarás toda la sangre al
pie del altar. Tomarás todo el cebo que cubre
las entrañas, el lóbulo del hígado y los dos riñones, y el cebo
que hay sobre ellos, y los ofrecerás quemándolos sobre el altar. Pero la carne del novillo y su
piel y su estiércol los quemarás con fuego fuera del campamento. Es ofrenda por el pecado. También tomarás uno de los carneros
y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero. Matarás el carnero y tomarás
su sangre y la rociarás en el altar por todos los lados. Luego
cortarás el carnero en pedazos y lavarás sus entrañas y sus
piernas y las pondrás con sus pedazos y con su cabeza. Y quemarás
todo el carnero sobre el altar. Es holocausto al Señor. Aroma agradable al Señor. Ofrenda encendida al Señor. Entonces tomarás el otro carnero,
y a Harón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del
carnero. Y matarás el carnero, y tomarás
de su sangre, y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha
de Harón, sobre el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos,
sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho,
y rociarás el resto de la sangre en el altar por todos los lados. Después tomarás de la sangre
que está sobre el altar y del aceite de la unción, y lo rociarás
sobre Aarón y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y sobre las vestiduras
de sus hijos. Quedarán consagrados él y sus
vestiduras, y también sus hijos y las vestiduras de sus hijos
con él. Tomarás también el cebo del carnero,
la cola gorda, el cebo que cubre las entrañas, el lóbulo del hígado,
los dos riñones y el cebo que hay sobre ellos, la pierna derecha
porque es un carnero de consagración y una torta de pan, una torta
de pan con aceite y un hojaldre de la cesta de los panes sin
levadura que está delante del señor. Lo pondrás todo en las
manos de Aarón y en las manos de sus hijos. Lo mecerás como
ofrenda mecida delante del Señor. Luego lo tomarás de sus manos
y lo quemarás en el altar sobre el holocausto como aroma agradable
delante del Señor. Es ofrenda encendida al Señor. Entonces tomarás el pecho del
carnero de la consagración de Aarón y lo meseras como ofrenda
mesida delante del Señor. Esa será tu porción. Y consagrarás
el pecho de la ofrenda mesida y la pierna de la ofrenda alzada,
lo que fue mesido y lo que fue alzado del carnero de consagración,
de lo que era para Aarón y de lo que era para sus hijos. Esto
será como porción perpetua de parte de los israelitas para
Aarón y sus hijos, porque es ofrenda alzada. Será una ofrenda
alzada de los israelitas de los sacrificios de sus ofrendas de
paz, es decir, su ofrenda alzada al Señor. Las vestiduras sagradas
de Aarón serán para sus hijos después de él, para que en ellas
sean ungidos y consagrados. Por siete días las vestirá aquel
de sus hijos que tome su lugar como sacerdote, cuando entre
en la tienda de reunión para ministrar en el lugar santo.
Y tomarás el carnero de la consagración y cocerás su carne en un lugar
santo. Y a Arón y sus hijos comerán
la carne del carnero y el pan que está en la cesta, a la entrada
de la tienda de reunión. Así comerán las cosas con las
cuales se hizo expiación en la ordenación y consagración de
ellos. Pero el laico no las comerá porque
son sagradas. Si sobra algo de la carne de
consagración o algo del pan hasta la mañana siguiente, quemarás
al fuego lo que haya sobrado. No se comerá porque es sagrado. Así harás, pues, a Aarón y a
sus hijos, conforme a todo lo que te he mandado. Por siete
días los consagrarás. Cada día ofrecerás en expiación
un novillo como ofrenda por el pecado. Purificarás el altar
cuando haga expiación sobre él y lo ungirás para santificarlo. Durante siete días harás expiación
por el altar y los santificarás. Entonces el altar será santísimo
y todo lo que toque el altar será santificado. Esto es lo
que ofrecerás sobre el altar. Dos corderos de un año cada día
continuamente. Ofrecerás uno de los corderos
por la mañana y el otro cordero lo ofrecerás al atardecer. y
ofrecerás 2.2 litros de flor de harina mezclada con un litro
de aceite batido y para la alivación un litro de vino con un cordero. Ofrecerás el otro cordero al
atardecer. Con él ofrecerás la misma ofrenda
de cereal y la misma alivación que por la mañana como aroma
agradable. Una ofrenda encendida al Señor. Será holocausto continuo por
las generaciones de ustedes a la entrada de la tienda de reunión
delante del Señor, donde yo me encontraré con ustedes para hablar
allí contigo. Allí me encontraré con los israelitas
y el lugar será santificado por mi gloria. Santificaré la tienda
de reunión y el altar. También santificaré a Arón y
a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes. Habitaré entre
los israelitas y seré su Dios. Y conocerán que yo soy el Señor
su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para morar yo
en medio de ellos. Yo soy el Señor su Dios. Este es la lectura correspondiente
al sermón de esta mañana. Éxodo, capítulo veintinueve,
versos uno al cuarenta y seis. Le invito entonces que oremos,
nos presentemos delante del Señor y roguemos al Padre por la iluminación
del Espíritu Santo que al nosotros ser expuestos a estas palabras
podamos recibir esa esa palabra del Señor, toque nuestros corazones,
transforme nuestras vidas, seamos confrontados con estas palabras
y real y efectivamente nosotros también estemos dispuestos a
ser consagrados por completo si aún no lo hemos hecho para
el servicio. Oremos al Señor. Padre bueno
y Dios, tú que moras en las alturas de los cielos, gracias te damos
en esta mañana por esta oportunidad que nos das de nosotros poder
ser expuestos a tu palabra. Gracias por lo que podemos aprender
de ella, porque son palabras que edifican nuestras almas.
Pero ante todo, Señor, es tu palabra, es tu voluntad revelada
para nuestras vidas. Por esa razón nosotros te suplicamos
que tú tengas a bien bendecirnos a través de una correcta exposición
de tu palabra, que nuestro ser al escuchar estas palabras las
podamos recibir como lo que son, es real y efectivamente tu palabra
y que al ser expuestas, explicadas y aplicadas a nuestros corazones
a través de mis labios, pues esa palabra transforme de convicción
de pecado en nuestras vidas y podamos entonces ser edificados a causa
de esa predicación. Padre, en tus manos estamos suplicándote
que tú te glorifiques en medio nuestro, que hables a nuestras
vidas y que nosotros, real y efectivamente, podamos ser esos faros de luz
en medio de esta generación maligna y perversa, tan alejada de tu
perfecta voluntad. Seamos instrumento en tus manos
para dar un testimonio vivo de la verdad. Esto te lo pedimos,
Señor, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén
y Amín. Muy bien, mis hermanos, aquí
nosotros estamos llegando a lo que es el capítulo veintinueve
del éxodo, y aquí nosotros nos encontramos con los detalles
que tenía que seguir Moisés y todos los que vinieran después de él
para la consagración de Harón y sus hijos para el servicio
sacerdotal. Entonces, por esa razón, es importante
recordar que este capítulo va de la mano con el capítulo veintiocho. y también del sermón que tuvimos
el domingo pasado del cual usted también puede volverlo a escuchar
si no lo ha hecho o regresar a él y tener este
tiempo para poder analizar de qué forma este capítulo 28 también
nos ayuda a entender lo que encontramos en este capítulo 29 El capítulo
28 es como hemos visto un retrato del sumo sacerdote ideal, una
anticipación o tipo de Cristo, eso lo vimos el domingo pasado.
pero también contiene referencias a los hijos de Arón, claro está,
porque se le está dando un mandato de que los hijos de Arón sean
consagrados para el sacerdocio, que se vistan con esas vestiduras. Entonces, de alguna forma, también
a nosotros, como miembros de una familia numerosa, los muchos
hijos a quienes el Padre se ha acercado a través del autor de
nuestra salvación, aquel gran sumo sacerdote misericordioso
y fiel, nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Sólo Jesús es la
plena expresión de la belleza ideal sacerdotal de la santidad
y nosotros sus discípulos somos llamados a llenar de él nuestros
ojos y llevar una vida parecida a la suya. No estoy diciendo
que seamos capaces de vivir esa vida sin pecado en esta tierra,
pero sí debemos de esforzarnos, debemos de entregarnos por completo
a ese mandato que el Señor nos ha dado, de que vivamos vidas
consagradas a Él. entonces por eso es bueno que
nosotros regresemos nuestros pasos a considerar pero no puedo
yo en esta mañana hacerlo sino que usted pudiera volver sus
pasos a considerar lo que vimos en el capítulo 28 para poder
decir Además de así es Jesús, también
usted pueda decir, así es, lo pueda decir juntamente conmigo,
así es como tenemos que ser. Porque ya si pertenecemos a Jesús,
también pertenecemos al sacerdocio de todos los cristianos y somos
llamados a ser como Él. Por eso es tan importante que
usted regrese al capítulo 28. Pero mientras tanto regresamos
al tema de nuestro sermón y al pasaje bíblico que nos corresponde
en esta mañana que es el capítulo 29 del éxodo. Este capítulo 29
sigue un orden lógico. Aarón y sus hijos son iniciados
en su sacerdocio y con ello nosotros podemos aprender cómo acceder
a nuestro estatus de sacerdote y trabajar como aquellos que
a través de Jesús pues nos ha hecho nosotros parte de ese reino
de sacerdotes como lo dice el libro de Apocalisis específicamente
su capítulo 1 y sus versículos 5 y 6 nosotros cada uno de los
creyentes como un pueblo de sacerdotes tenemos el deber sacerdotal por
un lado de traer a la iglesia y a todo el mundo la iluminación
del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo. Como nos dice II Corintios capítulo
4, verso 4 al 6, Y por otro lado, mis hermanos,
nosotros debemos de asegurarnos que la voz de la oración, la
voz de la oración, nunca esté callada en la intercesión sacerdotal. de usted, mía. Es decir, esa
voz que eleva al Padre oraciones, suplicando por su ayuda, suplicando
por respuesta, presentando sus necesidades, nunca debe de estar
acallada. En todo este, en todo este trabajo
intercesor nosotros vemos al perfecto, único, mediador entre
Dios y los hombres el intercesor perfecto Jesucristo nuestro Señor
y Salvador y Él debe de convertirse para nosotros en un ejemplo a
seguir por cada uno de nosotros y así constituirnos real y efectivamente
en estos sacerdotes del Dios Santo. En este capítulo 29 se continúa
retratando a Jesús. Sin embargo, el tema principal
del capítulo es la forma en que las personas corrientes y pecadoras,
en este caso específico de Aarón y sus hijos, pueden formar parte
del sacerdocio. yo quiero que usted me entienda
estamos viendo aquí en este capítulo veintinueve al a nuestro gran
dios y sumo sacerdote de Jesucristo pero también tiene esa aplicación
para esas personas comunes y corrientes como deben de consagrarse para
el servicio sacerdotal como es el caso de Aarón y sus hijos
pero también nosotros nos podemos dar cuenta que cuando nos vamos
al Nuevo Testamento leemos en el Libro de Hebreos que estos
sacerdotes, es decir, Aarón, sus hijos y todos los que vinieron
después necesitaban ofrecer sacrificios diariamente Y fue como pecadores que oficiaron
para los pecadores y fue como pecadores que tomaron el puesto
del sacerdote. ¿Qué es lo que le estoy diciendo
con esto? Bueno, que eran personas que necesitaban oficiar sacrificios
por sus propios pecados. Es decir, necesitaban ellos ofrecer
sacrificios por sus propios pecados. Y por esa razón en el capítulo
29 hay muchísimas maneras en las que nosotros vemos, nos vemos
reflejados nosotros más que a Cristo, sin desmeritar la gran importancia
que reviste ver a Cristo allí. Entienda esto. Quisiera esta
mañana darles algunos detalles de cómo nosotros podemos ver que estos hijos de Aarón necesitaban
prepararse, ser ungidos, ofrecer sacrificios para ellos, para
poder oficiar. para poder servir como sacerdotes
a la nación de Israel y de que forma nosotros también debemos
de ser personas preparadas consagradas para el servicio sacerdotal a
Dios como intermediarios hasta cierto punto de nuestros hermanos
y amigos que nos rodean, dentro de nuestros
hermanos y amigos que nos rodean. Así que vamos a ver los primeros
nueve versos. Me gustaría que si usted tiene
una Biblia, pues pudiera acompañarme con su Biblia abierta. Éxodo
29, los primeros nueve versos. ¿Qué podemos encontrar allí? En primer lugar, para conocer
cómo cada una de estas instrucciones era llevado a cabo mientras los
sacerdotes eran instalados en su oficio, nosotros necesitamos
irnos al Libro de Levítico, específicamente el capítulo 8. Al estudiar el
Libro de Levítico, nosotros también podemos obtener un poquito más
de discernimiento sobre el significado de cada tipo de sacrificio. Allí
en este capítulo 8 encontramos detalles que no están en este
capítulo 29. Por eso le invitaría a que usted
tome nota y pueda más adelante luego del sermón darse una repasadita
en el capítulo 8 de Levítico. pero por el momento viendo estos
primeros nueve versos del capítulo veintinueve del éxodo aquí nosotros
vemos que se enumera todo lo que debía estar en la ceremonia
un becerro dos carneros panes sin levadura tortas y hojuelas
rociadas con aceite o holjaldre Los siguientes versículos explican
la manera en que Arón y sus hijos debían ser presentados a la entrada
del tabernáculo lavados con agua y vestidos con sus prendas sagradas
según la descripción que vimos en el capítulo 28. Arón debía
ser ungido con aceite como una señal de su oficio de sumo sacerdote. El sumo sacerdote era el ungido.
Esta parte de la ceremonia simbolizaba el lavamiento espiritual de los
sacerdotes, especialmente el conferir el Espíritu Santo del
Señor al sumo sacerdote al ungirlo con aceite. Tenían que ser lavados,
en otras palabras tenían que haber una purificación completa
para poder oficiar. Nosotros allí podemos ver que
el sacerdote tenía que ser en primer lugar limpio de pecado,
eso era lo que simbolizaba esto para usted, para yo, para el
sacerdote de aquel entonces poder oficiar para poder estar disponible
para el servicio, lo primero es que tenemos que ser limpios
de pecado. Y para esto nos dice la palabra
que necesitamos confesar nuestros pecados, que necesitamos venir
delante del Señor y confesar nuestros pecados. Es un deber
soberano de todo ser humano Pero claro está, especialmente de
los hijos de Dios, para poder estar a cuenta con el Señor,
venir en arrepentimiento y fe delante de Él. Necesita ser lavado. Y ese lavamiento solamente ocurre
a través de la preciosa sangre que derramó nuestro Señor y Salvador
Jesucristo en la Cruz del Calvario. Por lo tanto, una persona que
todavía no ha conocido al Señor, no ha sido lavada por la sangre
de Cristo, no puede oficiar, no puede Servir al Señor. Lo primero que usted necesita,
si usted no ha conocido al Señor, es venir delante de Él en arrepentimiento
y fe. Si ya usted ha conocido al Señor,
usted también necesita autoexaminarse, venir delante de Él en oración. El Señor le ha dado esa oportunidad. El Señor le ha dado esa ventaja
a usted como creyente. Confiese sus pecados. venga delante
de él y dígale, Señor, mire, aquí están mis pecados, esto
es lo que yo he hecho mal, confieso mis pecados, muestro ese interés
heroíno de apartarme de ellos para que así me pueda consagrar
por completo para ti, Señor. Eso es vital, mis hermanos. No trate de venir a tener algún
tipo de servicio para el Señor, de tener algún tipo de dedicación
al Señor, si usted todavía no ha venido y ha sido lavado por
la sangre de Cristo. Luego de esto, esto es lo que
primero vemos en estos nueve versos, tenemos la ofrenda por
el pecado. Después del lavamiento de Arón
y de sus hijos y de la unción de Arón, el becerro debía ser
llevado adelante como la parte siguiente de la ceremonia de
consagración. Este becerro que tenía que ser
perfecto, no podía tener mancha, no podía ser castrado, no podía
ser tuerto, no podía tener ningún hueso roto, tenía que ser llevado
allá. Y Aarón y sus hijos debían poner
las manos en la cabeza también del becerro. para mostrar que
sus pecados, los de Aarón y sus hijos, le habían sido transferidos
al animal que iba a ser sacrificado. Luego mataban al becerro, como
dice el verso 11, léalo conmigo, Éxodo 29, 11. No me cierre la
Biblia, por favor. éxodo 29 11 delante del señor
tenía que ser matado el becerro a la entrada de la tienda de
reunión se acuerda la tienda de reunión cuál era el tabernáculo
aquella casa como de campaña se acuerda que ya lo vimos hace
algunas semanas atrás pues allí a la entrada no dentro a la entrada
allí se mataba el animal el becerro Hay algunas personas que preguntan,
¿pero por qué un animal inocente? Bueno, precisamente este animal
apuntaba a Cristo. ¿Por qué Cristo siendo inocente
tuvo que morir por nuestros pecados? Precisamente por esto. Porque
la única forma en que nosotros podemos acercarnos a un Dios
Santo es a través de Cristo. Siendo inocente murió como un
culpable. Cristo también vino a ser esta
persona que pudo cumplir la ley de Dios completamente. Era necesario
que alguien pudiera vivir bajo la ley y cumplirla. Y esa vida perfecta que Cristo
vivió es la que es cargada a nuestro favor y el Señor nos ve a nosotros
como si estuviera viendo a Cristo. Una porción de la sangre se ponía,
del animal del becerro muerto, se ponía sobre los cuernos del
altar del holocausto que estaba en el patio, en el atrio, y el
resto de la sangre se vertía al pie del altar. El propósito
de este sacrificio sangriento era el demostrar que Jehová Dios
había aceptado la muerte de un animal en reconciliación por
los pecados de Aarón y sus hijos y los que vendrían después. En
Levítico, capítulo 17, verso 11, se nos dice el significado
del uso de la sangre. Dice de la siguiente forma, Levítico
17, 11, porque la vida de la carne está en la sangre, y yo
se la he dado a ustedes sobre el altar para hacer expiación
por sus almas, porque es la sangre, por razón de la vida, la que
hace expiación. vuelvo y repito levítico 17 11
porque la vida de la carne está en la sangre y yo se la he dado
a ustedes sobre el altar para hacer expiación por sus almas
porque es la sangre por razón de la vida la que hace expiación pero siguiendo nuestra lectura
de éxodo 29 nosotros vemos que nos hablan acerca de la grasa
la capa que cubría el hígado y los dos riñones se debían quemar
en el altar la carne del becerro su piel y su estiércol se debía
quemar fuera del campamento Así las mejores partes entonces
formaban parte del sacrificio por el pecado y eran presentadas
al Señor como un olor grato a Él. Las mejores partes del animal.
El autor de Hebreos, de la carta a los Hebreos, llama nuestra
atención al hecho de que Jesús, nuestro gran sumo sacerdote,
Hebreos 13 12 para santificar al pueblo mediante su propia
sangre padeció fuera de la puerta padeció fuera de Jerusalén y
después exhorta a su pueblo allí también en en Hebreos capítulo
13 verso 13 y 14 así pues salgamos a su encuentro fuera del campamento
llevando su oprobio porque no tenemos aquí una ciudad permanente
sino que buscamos la que está por venir Jesús como el sacrificio
perfecto por nuestro pecado No tenía necesidad de primero ofrecer
sacrificios por sus propios pecados, como los sumos sacerdotes del
Antiguo Testamento. No tenía necesidad de esto porque
fue siempre sin pecado, siempre ha sido sin pecado, su vida terrenal
fue siempre sin pecado. El sacrificio de Cristo fue ofrecido
una vez para siempre por su pueblo. cuando Él se ofreció en la Cruz
del Calvario sufriendo la vergüenza, sufriendo la desgracia de los
pecados de los elegidos. Este sacrificio es el que nos
permite estar de pie delante de la presencia de un Dios Santo. El sacrificio perfecto de Cristo. En tercer lugar nosotros tenemos
lo que es el carnero de la dedicación los versos 15 al 18 vaya allí
éxodo 29 15 al 18 Aquí nos dice que aparte de esto
que hemos visto hasta ahora, ellos debían usar uno de los
dos carneros en el servicio de la consagración como un holocausto,
es decir, una ofrenda enteramente quemada, uno de los carneros. El rito de la preparación y el
uso de la sangre para esta ofrenda fue de acuerdo con las reglas
prescritas más tarde en Levítico 1. Así que yo le invito que usted
después pueda leer Levítico 1. Esta ofrenda en la que toda la
carne del animal era quemada en el altar significaba un acto
de dedicación completa al Señor y a su servicio, al servicio
del Señor. una dedicación completa al Señor. Vuelvo y repito, una dedicación
completa al Señor. Eso es precisamente lo que el
Señor les pedía a los sacerdotes del antiguo pacto, del antiguo
testamento, a los sacerdotes del orden mosaico, pero es lo mismo que nos pide
a nosotros como sacerdotes del nuevo pacto nos pide el Señor
que nosotros debemos de estar enteramente dedicados al Señor
consagrados al Señor el ser cristiano no es algo que yo hago los domingos
en la mañana y dejo de hacerlo cuando salga del culto hasta
la otra semana domingo en la mañana. Eso no es ser cristiano,
eso es ser una persona ignorante de la palabra de Dios. Es una
persona lamentablemente en peligro de perder su vida en el infierno
eterno, a pesar de formar parte de una comunidad, a pesar de
formar parte de una iglesia. Esa clase de sacrificio, este
carnero, también a nosotros nos hace recordar ese pasaje bíblico
que les he mencionado en otras ocasiones durante esta serie
del Éxodo recientemente. Romanos capítulo 12, verso 1
y 2, donde el apóstol Pablo exhorta
a los cristianos a dedicarnos al Señor como sacerdotes de él. Y se lo voy a repetir de nuevo
porque nunca está de más volver a estos pasajes bíblicos emblemáticos
de lo que debe de ser la vida cristiana. Romanos, capítulo
12, verso 1 y 2. Por tanto, hermanos, les ruego
por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como
sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional
de ustedes. y no se adapten a este mundo,
sino transformense mediante la renovación de su mente para que
verifiquen cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno y aceptable
y perfecto. Ven, nosotros tenemos que ofrecernos
como un sacrificio vivo delante del Señor. Es decir, no solamente
somos los sacerdotes, también somos llamados a ofrecernos como
un sacrificio, como una ofrenda enteramente quemada a Jehová
Dios. ¿Me estás siguiendo la línea,
mis hermanos, de lo que estamos viendo aquí en Éxodo 29 y cómo
tiene estas aplicaciones para nuestras vidas en el Nuevo Testamento? Un acto de dedicación significaba
consagrarse enteramente al servicio del Señor. No debía ser un servicio
a medias. Usted no puede servir al Señor
a medias. ¿Cuántos cristianos están sirviendo
a Dios a medias y están perdiendo el tiempo? Porque hay gente que
dirá, no, pero si por lo menos están a medias están en algo.
No, el que está a medias no está en nada. Y su vida corre peligro. El que está a medias, no está
en nada y su vida corre peligro. Es necesario consagrarse por
completo al Señor. Menos de ahí el Señor no acepta. Pero también tenemos otro carnero.
Acuérdense que le dije que eran dos. Perdón. En los versos 19 al 28 encontramos
el otro... el otro carnero que era señalado
en este servicio como carnero de consagración Aquí nosotros podemos ver en
estos versos, versos 19 al 28, que una porción de la sangre
del animal era puesta en el óvulo de la oreja derecha de Arón y
de cada uno de sus hijos, en el dedo pulgar de su mano derecha
y en el dedo pulgar de su pie derecho. Con el oído, el sacerdote
debía escuchar la palabra del Señor. Con la mano, debía ejecutar
sus tareas cuidadosamente. Con el pie, debía caminar correctamente
en el santuario. Entonces, eso era lo que significaba
esto. Oír, ejecutar, caminar. ¿Cuáles ahora son esos miembros?
Derecho, generalmente las personas mayoritariamente son derechas,
pues... Esos son los miembros que más
uso se le dan. En el caso mío y los que son
izquierdo, somos zurdos, pues claro estamos usando el otro
lado de nuestro cuerpo. Pero la idea es esa, mis hermanos,
que estos miembros del cuerpo del sacerdote eran especialmente
santificados para el servicio del Señor. Esa es la idea, por
eso tenía que ser untado estas tres partes. Y el resto de la
sangre junto con el aceite se vertía en el altar y se rociaba
sobre Arón, sobre sus hijos y sobre sus vestiduras. El aceite nosotros
sabemos que es un símbolo del Espíritu Santo y de esa manera
eran santificados en cuerpo, alma y espíritu para el servicio
espiritual del Señor. hasta las vestiduras eran puestas
aparte para el servicio del señor, no se podían usar en otras cosas. También tenemos lo que son la
grosura de este carnero, es decir, la capa de grasa que cubría el
hígado, los riñones, la espalda derecha, junto con el pan sin
levadura, una torta de pan de aceite, un hojaldre, nos dice
la palabra que estas tres, estas cosas que les acabo de mencionar
eran mesiduas delante del Señor. No está claro de cómo era mecido,
¿verdad? Yo puedo decir, bueno, era mecido
así, o era mecido así, o no sé cómo, ¿verdad? La Biblia no entra
en detalle en cuanto a este aspecto, pero lo cierto es que después
de que era mecido, todo era quemado en el altar. Y nos dice aquí
la palabra, como aroma agradable delante del Señor. El pecho del
carnero también debía ser mecido delante del señor y luego el
pecho y la parte de atrás, la espaldilla, pues les debían de
ser dadas a Harón y sus hijos como su porción. Esta era la
parte que ellos tenían que tomar para alimentarse. En Levítico
capítulo tres, nosotros encontramos a esta clase de sacrificios y
se refiere a ellos como ofrenda o sacrificios de paz, cual tenía
el propósito precisamente de darle gloria al Señor en ocasiones
especiales de dedicación y de acción de gracias. Y el darle
una porción al sacerdote simbolizaba la amistad de Dios por su pueblo,
por medio de sus representantes. En quinto lugar, nosotros tenemos
lo que es la comida del sacrificio. Los versos 29 al 37. Vaya conmigo,
por favor. Éxodo 29, 29 al 37. En estos
versículos, el Señor agrega varios reglamentos. Las vestiduras sacerdotales de
Aarón debían de ser legadas de generación en generación. si usted quiere saber la manera
en que esto se llevaba a cabo nosotros encontramos un ejemplo
básico en números capítulo 20 verso 22 al 29 cuando las vestiduras
de Aarón pasaron a su hijo Eleazar en el monte Or cuando Aarón murió
allí y no pudo cruzar a la tierra prometida Cuando estaba allí,
estas vestiduras le fueron legadas a su hijo. La ceremonia de consagración
de los sacerdotes nos dice acá que debía de durar siete días
y en cada día sucesivo se debía repetir todo el culto tal como
se había descrito, tal como Dios había mandado. Así Dios habló,
así debía de hacerse. Una característica adicional
de estos versículos que se relaciona con el servicio de consagración
de los sacerdotes era la comida del sacrificio. La porción del
carnero que recibía Arón, es decir, ¿se acuerda?, el pecho
y la espaldilla junto con el pan sin levadura que había en
el canastillo, debían ser comidos por Arón y sus hijos a la entrada
del tabernáculo, en el atrio, en el patio. Esto también era
una señal de compañerismo, una comida compartida en la presencia
del Señor. nosotros como cristianos del
nuevo pacto tenemos también una comida de compañerismo a la cual
nosotros somos llamados a participar yo tenía planes precisamente
hoy de tener esta celebración en la iglesia pero por las razones
que ustedes ven no lo pudimos llevar a cabo, oramos para el
próximo domingo el señor nos conceda entonces tener esta comunión
de compañerismo. Por eso se le llama la Santa
Comunión, la Santa Cena, donde nosotros, como pueblo de Dios,
somos nutridos, somos alimentados con el cuerpo, de manera espiritual,
con el cuerpo y la sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Como nos dice I Corintios Capítulo 10, versos 16 y 17, donde nos
dice que nosotros somos muchos, ¿verdad?, pero somos un cuerpo,
porque todos participamos de aquel mismo pan. Entonces, ese simbolismo que
vemos allí también, nosotros podemos decir que encontramos
cierto simbolismo en nuestra participación en la cena del
Señor. También vemos que en cada uno
de los siete días, el altar también tenía que ser consagrado al servicio
del Señor, durante los siete días de consagración. Con estos
versículos, hasta acá, hasta el verso 37, termina la parte
del capítulo que describe el culto de consagración. Pero ahora
nosotros, a partir del verso 38, hasta terminar este capítulo,
vemos las instrucciones sobre el sacrificio diario. inmediatamente después de las
instrucciones para la consagración de los sacerdotes, entonces se
establecen las instrucciones respecto de las ofrendas diarias
que se debían llevar al tabernáculo, ya que estas ofrendas formaban
parte del culto del tabernáculo, que se debía repetir también
constantemente. Entonces, esto tiene, ya no directamente
con la consagración del sacerdote, pero no quise separarlo. sino
que tenían que ver con esas ofrendas que el pueblo debía de llevar.
Cada mañana y cada atardecer se debía ofrecer un cordero junto
con una ofrenda de granos. La mañana y en la tarde. Y nosotros
encontramos instrucciones exactas o más exactas sobre las ofrendas
en el libro de Levítico. en el libro de Levítico. Esas
ofrendas debían de ser como una aroma agradable, una ofrenda
encendida al Señor. Y estas ofrendas todas tenían
que ser consumidas por el fuego, el fuego del altar donde eran
ofrecidas. Y estas ofrendas diarias significaban
que Israel debía consagrar su vida diaria al Señor. El Señor
a su vez prometió su presencia permanente con su pueblo. En
la misma medida que Israel también se consagraba por completo al
Señor. Para Israel el servicio al Señor
como su pueblo del pacto era un asunto diario. Esta celebración en la mañana,
esta celebración en la tarde, debió de haber enfatizado para
Israel esa rededicación constante y diaria que ellos debían de
hacer delante del Señor. El Señor no solamente debía de
ser recordado en la hora de alguna necesidad especial o en ocasiones
especiales El Señor había prometido que
Él siempre estaría con ellos, pero que el pueblo debía de consagrarse
diariamente a Él. Y ellos debían agradecer esa
presencia constante del Señor sobre ellos, debían de agradecerlo
a través de esa devoción diaria al Señor, a través de estos sacrificios
en la mañana y en la tarde. Y si esa era la verdad para Israel
durante la época del Antiguo Testamento, cuanto más, mis hermanos,
debe de ser la verdad para nosotros hoy en día, nuestras oraciones
por la mañana y por la tarde no son prescritas por ley, ¿verdad? No es que usted dice, bueno,
no es que la palabra de Dios dice, usted tiene que hacer estas oraciones
en la mañana y en la tarde. No, la Biblia no dice esto. Pero
sí la Biblia nos dice, orad sin cesar. Y sin cesar yo me imagino
que a lo menos a lo menos debería de ser una vez al día todos los
días a lo menos, lo menos debería de ser una vez al día durante todas
nuestras vidas pero eso debe de ser Esa consagración
de nosotros debe de ser una expresión libre de nuestra dependencia
constante del Señor Misericordioso. Debe de salir de un corazón agradecido,
entendiendo que en Él nosotros vivimos, nos movemos y tenemos
nuestra existencia. Si eso no sale del corazón, pues
lamentablemente será una dura carga el que intente hacerlo sin haber una disposición del corazón que busque agradar
o tributarle agradecimiento al Señor por lo que Él ha hecho
en nuestras vidas. Hermanos, en estos pasajes bíblicos
nosotros podemos ver a nuestro Señor Jesús como ese gran sumo
sacerdote de nuestra profesión, llamado por Dios para serlo,
ungido con el Espíritu Santo en el momento de su bautismo.
Por esa razón se le llama el Mesías, el Cristo, revestido
de gloria, revestido de belleza, santificado por su propia sangre,
perfeccionado o consagrado por medio de sufrimiento. Ese es
nuestro sumo, gran sumo sacerdote. Primera de Pedro, capítulo 2,
verso 5, nos enseña a nosotros que todos los creyentes también
somos sacerdotes espirituales para ofrecer sacrificios espirituales
al Señor. porque hemos sido lavados en
la sangre de Cristo y de esa misma manera hemos sido hechos
sacerdotes para nuestro Dios. Todo cristiano es un sacerdote
del Dios Santo y debe de ofrecer sacrificios diarios al Señor.
nosotros estamos vestidos, hemos sido revestidos con la belleza
de la santidad y nos dice 1 Juan 2.27 hemos recibido la unción
del Espíritu Santo por lo tanto nuestra vida debe
de buscar siempre el mostrar con hechos ciertos que real y
efectivamente nosotros hemos sido consagrados para el servicio
del Señor eso es para el cristiano pero si usted no es cristiano
usted también es invitado a venir a los pies del altar y venir
y confesar sus pecados arrepentirse de toda su vida anterior entregarse
por completo al Señor. Usted es llamado a esto porque
llegarán días en los cuales ya no habrá más oportunidad de poder
tomar esa decisión. ¿Y por qué es tan necesario esto?
En primer lugar, porque nosotros fuimos creados para el Señor. Yo no fui creado para mí. Yo
no fui creado para vivir mi vida, yo fui creado para el Señor. Por lo tanto, la única forma
en que yo puedo dedicarme por completo al Señor, es arreglando
cuentas con Él. Porque mi vida como persona antes
de conocer al Señor, es una vida que el Señor aborrece. no puedo
estar en su presencia, pero gracias a Cristo que Él me concedió esto,
poder venir delante de Él. Mi vida fue transformada cuando
escuché esa palabra y esa palabra me llevó a arrepentirme. Eso
el Señor también puede hacer en usted al haber escuchado estas
palabras. nosotros mis hermanos somos llamados
a ser esas personas luego de haber conocido al Señor somos
llamados a ser esas personas que constantemente
ofrezcamos sacrificios de oración y alabanza cada día, cada mañana,
cada tarde, al mediodía al Señor los creyentes Nuestras devociones
diarias son nuestras obras diarias más necesarias y las más placenteras
de nuestros consuelos diarios. Nuestras devociones diarias son
las que nos fortalecen y nos ayudan a seguir caminando. Ese
tiempo de oración debe observarse en la vida del creyente como
se respetan las horas de las comidas. Así como usted trata
de manejar, quizá no sigue un horario establecido. Quizá usted
desayuna un día a las 10, un día a las 7 y come un día a las
3 y un día a las 12. Eso es lo de menos, pero por
lo menos usted trata de seguir una dinámica de que durante tres
ocasiones al día usted come algo. Asimismo el tiempo de oración
debe de respetarse. Usted que se dice ser cristiano
no puede permitir pasar un día sin tener esta comunión con el
Señor. Hay muchas vidas, muchos creyentes
que están famélicos, están con anemia espiritual porque no se presentan de manera
constante ante el trono de la gracia. Y yo quiero invitarle
a usted en esta mañana a que usted considere seriamente cuál
es su condición, en qué nivel usted está en cuanto a su consagración
para el servicio del Señor. Le pide al Señor que le ayude
a ser fortalecido aún más ese nivel de consagración que es necesario para poder ser personas
espiritualmente saludables. Aumentar ese nivel de consagración. Oremos al Padre. Oremos al Señor. Gracias te damos, Señor, en esta
mañana por estas palabras que hemos escuchado. Reconocemos,
oh Dios, que tenemos muchas cosas en las cuales necesitamos poner
cartas en el asunto. nuestra vida espiritual nos delata lo que hay en lo más profundo
de nuestro ser no se nos queda allí escondido sino que se nos
delata a través de vidas famélicas espiritualmente hablando
vidas en las cuales marcamos muy poco la diferencia entre
el ser cristiano o no Padre y te pedimos perdón por
esto porque no debe de ser así nosotros hemos sido llamados
a consagrarnos por completo a ti para así estar listos para el
servicio que tú nos has encomendado Padre yo te suplico que tú obres
de una manera especial en los corazones de los que han escuchado esta predicación tú le hayas dado convicción,
convicción de pecado en su vida, de que su vida no es tan dando
como debe de ser. Padre, que comiencen a buscar
tu rostro, solicitar tu ayuda, pero también a disponerse a cambiar a no seguir por este
mismo derrotero Señor pero también yo te pido por cualquier vida
que todavía no te ha conocido Señor que este haya sido el instrumento que tú hayas utilizado para hacerla
nacer de nuevo Señor Padre obra, obra te lo suplicamos en estas
vidas transforma estos corazones Señor puedan levantarse y dar
testimonio de la verdad, Señor, de la obra que tú estás haciendo,
que tú has comenzado a hacer en sus corazones, Señor. Obra,
Padre, obra, te lo suplicamos. Gracias, Padre, por este tiempo.
Por Cristo Jesús te lo pedimos, Señor. Amén y Amén.
Consagración Para El Servicio
Series Exodo
Al llegar al capítulo 29 del Éxodo nos encontramos con los detalles que tenía que seguir Moisés (y los que vinieran después de el), para la consagración de Aaron y sus hijos para el servicio sacerdotal. Sólo Jesús es la plena expresión de la belleza ideal sacerdotal de la santidad y nosotros, sus discípulos, somos llamados a llenar de Él nuestros ojos y llevar una vida parecida a la suya. Nosotros (cada uno de los creyentes, como un pueblo de sacerdotes) tenemos el deber sacerdotal, por un lado, de traer a la iglesia y a todo el mundo la "iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo." (2 Co. 4:4–6) y, por otro, de asegurarnos que "la voz de la oración nunca está callada" en la intercesión sacerdotal.
| Sermon ID | 731221950126 |
| Duration | 1:00:53 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Exodus 29 |
| Language | Spanish |
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