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Proverbios 4, si Dios lo permite,
veremos desde el versículo 20 hasta el versículo 27. Y si Dios
lo permite, veremos que la batalla espiritual es real. La batalla espiritual es real. Pon prioridad en guardar tu corazón. La batalla espiritual es real.
Pon prioridad en guardar tu corazón. Ahora, el mantenimiento en aviones
es muy importante. Yo creo que todos estaríamos
de acuerdo con eso. Pero yo recuerdo una situación
cuando vivíamos en Estados Unidos, una compañía de trabajo vino
un poquito frustrada y casi enojada con un compañero
de su marido. porque el marido de esta compañera
mía, él es mecánico de aviones. Y entonces decidieron hacer un vuelo con un avión,
porque estaban asegurándose que todo estaba funcionando bien,
y que no había ningún problema, que ya habían arreglado lo que
les habían dicho. Y en ese vuelo, de repente, empiezan
a descender rápidamente, y lo que... Aquí hay dos mecánicos
en el avión, Y el avión funcionaba bien, solamente se les había
olvidado de revisar el medidor de gasolina. O el nivel de gasolina. Así que todo bien hasta ese punto.
Y entonces el compañero del esposo de mi compañera casi muere. Porque tuvieron un accidente
de avión. porque aunque lo estaban manteniendo, no se habían percibido
de todos los riesgos, no habían considerado todas las circunstancias. Ahora, yo creo que estamos de
acuerdo en ese sentido de que hay que constantemente mantener
un avión, hay que constantemente asegurarse de que todos los detalles
están bien, incluso Hoy en día, cuando estos viajes comerciales
o viajes donde si tú quieres viajar a otro lado del mundo,
pues ese avión se aseguran en todo detalle. Tienen su lista
que tienen que asegurarse y van punto a punto para asegurarse
de que ese avión está en correctas condiciones para poder volar,
porque quieren asegurarse a proteger lo que está dentro. Lo que es
importante es las vidas de esas personas. Y lo quieren proteger,
pero para poder protegerlo, lo tienen que mantener. Tienen que
mantener ese avión en condiciones correctas. Ahora, aquí en Proverbios
4, vemos Una situación similar, en el sentido de que debemos
de mantener nuestro corazón. Debemos de mantener nuestro corazón
a salvo, y lo debemos de guardar. Incluso ahí, en el versículo
23, nos dice, ¡Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón! Ahora, empiezan los primeros
tres versículos, del versículo 20 al 22, de una forma general, está indicando
que debemos de inclinar nuestro oído, o nuestra atención a las
Escrituras, o la sabiduría de Dios, y prestar atención a ellas,
y guardarlas dentro de nosotros. Y luego empieza a enfatizar,
en el versículo 23, de guardar nuestro corazón, Versículo 24,
guardar nuestra boca. Versículo 25, guardar nuestros
ojos. Y luego, del versículo 26 al
27, guardar nuestro... ¡Nuestro caminar! ¡Nuestro día
a día! ¿A dónde vamos? Debemos de guardarlo. Entonces,
se está enfatizando la idea de guardar... la totalidad de quién
eres, ¿no? Debes de guardarlo. Pero para
poder guardarlo, realmente debes de constantemente ir manteniendo... tu relación con Dios, para poder
guardar tu corazón a salvo del mal. Entonces, por ello, la batalla
espiritual es real. Pon prioridad en guardar tu corazón. El problema es cuando el creyente
no guarda su corazón con diligencia. y entonces no lo va manteniendo,
no va manteniendo su relación con Dios, no lo está guardando
con diligencia, y entonces se va ensuciando, se va... esa relación
se va dañando. Y entonces vemos la importancia
de proteger nuestro corazón. Vamos a leer aquí el pasaje en
Proverbios 4, versículo 20. Dice, Hijo mío, Está atento a
mis palabras. Inclina tu oído a mis razones.
No se aparten de tus ojos. Guárdalas en medio de tu corazón,
porque son vida a los que las hallan y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda
tu corazón, porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad
de la boca y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren
lo recto. y diríjanse tus párpados hacia
lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies
y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni
a la izquierda. Aparta tu pie del mal. Entonces, lo que este texto nos
dice es que es esencial atender a la Palabra de Dios. Es esencial
siempre tener presente la Escritura en nuestra vida. Porque la Palabra
de Dios cambia vidas. La Palabra de Dios nos impacta
positivamente. Y es esencial guardar nuestro
corazón. Dios quiere que seamos santos. Dios quiere que te mantengas
puro, que andes en rectitud, que no te desvíes de su Palabra.
sino que te desvíes de la maldad, que te apartes de la maldad.
Y lo que Dios quiere es que hagas lo bueno, que le agrades. Pero muchas veces hacemos lo
contrario de mantener nuestro corazón, de guardar nuestro corazón
y no protegemos lo que entra en nuestro corazón. No cuidamos
de lo que nos e influye. No estamos alertas. No velamos
y oramos para no entrar en tentación. No tenemos las prioridades correctas.
A veces no pensamos lo correcto. No tenemos un estándar de lo
que vemos. No edificamos con nuestras palabras.
No cuidamos dónde vamos. No nos importa apartar nuestra
mirada de Dios. No nos importa torcer nuestro
camino para conseguir lo que queremos. A veces estamos dispuestos
a pecar para conseguir lo que deseamos. Y no buscamos ser irreprensibles. Y por eso tenemos este texto
aquí, porque nos exhorta a proteger nuestra relación con Dios, a
guardar nuestro corazón, a atesorar la Escritura dentro de nosotros,
y dejar que nos impacte toda nuestra vida. Porque aquí realmente
está enfatizando esa idea de guardar toda la persona. El habla,
la mirada, el caminar, el corazón. Y especialmente, como dice ahí,
sobre toda cosa guardada, guarda el corazón. Porque el corazón
dirige a la persona. Y este enfatiza el mantener el
cuerpo lejos del pecado. y tener un compromiso de hacer
lo que es recto, de obedecer a Dios, a caminar en rectitud,
exhortación que cubre todo el cuerpo para guardar el camino
de la sabiduría, el camino de Dios. Ahora, en Proverbios es
claro que nos... que nos exhorta a atender a la
Palabra de Dios, a escuchar la Palabra de Dios, a aceptarla
en nuestro corazón, a amarla sobre todas las cosas, incluso
sobre las riquezas, a atesorarla más que a dinero, y a no soltar
la sabiduría de Dios, y a internalizarlo, ¿no?, que sea nuestro. En Proverbios
2, versículo 1, dice, Hijo mío, si recibieres mis palabras y
mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento
tu oído a la sabiduría. Si inclinares tu corazón a la
prudencia, si clamares a la inteligencia y a la prudencia dieres tu voz.
Si como la plata la buscares y la escudriñares como a tesoros,
entonces entenderás el temor de Jehová y hallarás el conocimiento
de Dios. Entonces ahí está enfatizando
esa idea de atesorar la escritura, de internalizarla, de escucharla,
de aceptarla, porque tú quieres acercarte a Dios. Tú quieres
ser agradable delante de Dios. Ahora, la batalla espiritual
es real. Pon prioridad en guardar tu corazón. Primero, lo que vamos
a ver del versículo 20, aquí en Proverbios 4, del versículo
20 al versículo 22, es que debes de guardar tu corazón cuidando
de lo que permites que entre. Guarda tu corazón cuidando de
lo que permites que entre. Ahora, en Estados Unidos, la
mayoría de las casas las hacen de madera. Ahora, porque hay
mucha madera, y entonces se construyen rápidos, es aísla del frío, ¿no? Entonces,
¿qué pasa? Que es una cosa que no va bien
con la madera. ¡La termita! Y entonces, se preocupan
y hacen todo lo posible para evitar que una termita se acerque
a una casa de madera. Y entonces, siempre están velando,
siempre están preparados. Hay gente preparada, 24 horas
al día, si tú le llamas, ellos llegan a tu puerta, porque esa
termita va a dañar. aquello que es preciado, ¿no?
Y esa casa, si no velas por ella, si no la proteges, si no la guardas,
algún día te puede caer encima. Entonces, para protegerte a ti
mismo, debes de proteger tu casa, debes de guardar. Si realmente
atesoras lo que está dentro, debes de guardar, debes de velar
por ella, debes de proteger de que nada malo entre. Y entonces,
ese es el énfasis que nos está haciendo este pasaje, y por ello
es tan esencial estar constantemente velando, estar constantemente
manteniendo nuestra relación con Dios. Y aquí empieza mostrando
esta importancia de guardar lo que permite es que entre. Porque
aquí en Proverbios 4, versículo 20 dice, ¡hijo mío! Está atento
a mis palabras, inclina tu oído a mis razones. No se aparten
de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón, porque son vida
a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Ahora, aquí
ahí empieza con esa frase bastante conocida en proverbios, enfatizando
esa idea de una relación de hijo a padre, o incluso puede ser
de un maestro a un discípulo, donde por eso dice, hijo mío,
atiende, presta atención. Esa idea de estar atento, literalmente
tiene esa idea de escuchar. Presta atención. Esto es importante. Lo que te estoy diciendo es importante.
Escucha. Escucha a qué? A mis palabras.
Incluso dice, inclina tu oído a mis razones. Ahí enfatizando
esa exhortación y la importancia de escuchar a las palabras, las
palabras de sabiduría, la palabra divina. El profesor dice, inclina
tu oído. Ahora es interesante, porque
literalmente en el lenguaje original está diciendo, estira tu oreja
a tu oído. Extiende tu oreja para escuchar. Agáchate para escuchar. Y cuando
prestas atención, cuando te inclinas con propósito de escuchar, es
que demuestra que estás dispuesto a escuchar. Estás dispuesto a
tomar nota. Tienes el deseo de obedecer.
Demuestras que tienes respeto hacia la persona que habla. No
quieres perderte nada. No quieres olvidarte de nada.
No quieres... descuidar ninguna información,
sino quieres captar toda la información, quieres adaptarte a lo que se
te está diciendo, tienes el deseo de ser fiel, muestras interés,
muestras dedicación, no quieres perderte nada, sino que quieres
obedecer, quieres escuchar, te interesa y lo quieres aceptar. Y vemos la importancia de aceptar. de recibir, de estar atento a
la voz de Dios. Estar dispuesto a obedecer a
Dios. Porque mientras más escuchas, más preparado vas a estar para
obedecer. Y eso es un énfasis en proverbios, porque mientras
más se repite la exhortación, mientras más se repite la enseñanza,
más vas a estar preparado para escuchar. Más vas a obedecer. Y por ello en versículo 21 dice,
no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Está
enfatizando otra vez esa idea de tenerlo presente en tu vida,
porque esa idea de aparten tiene la idea de perder de vista. ¿El qué es lo que no quieres
perder de vista? Los mandamientos de Dios, la palabra de Dios,
su palabra, sus razones. Y por ello, las guardas dentro
de ti. Siempre las quieres tener presente
delante de ti. Porque cuando atesoras algo,
lo guardas con diligencia. En Deuteronomio 6, del 6 al 9, Vemos la importancia de enseñar
y de tener presente la Palabra de Dios constante, constantemente
en tu vida y en la vida de tus familiares. Y por eso aquí en
esta exhortación de Deuteronomio 6, versículo 5 nos dice, Amarás
a Jehová tu Dios de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus
fuerzas. Y entonces enfatiza la importancia
de tener la Palabra de Dios constantemente delante de ti. Y por ello, del
versículo 6 al versículo 9, estoy aquí en Deuteronomio 6, versículo
6 dice, estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón. y las repetirás a tus hijos,
y hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino
y al acostarte y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en
tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos, y las escribirás
en los postes de tu casa y en tus puertas. Y aquí la exhortación
es tener la escritura siempre presente en tu vida. Y por ello
para los judíos, pues tener esta... esta idea de tenerlo presente
y por ello, pues, ¿qué hacían? Pues, literalmente, las ponían
sobre las puertas. Tenían objetos que cosían en su ropa para que
constantemente las podían ver. Las ponían sobre frontales en
su cabeza para que realmente ese objeto lo podían ver y podían
recordar constantemente la palabra de Dios. Es el énfasis para poder
repetirlo, para poder siempre recordar la escritura, para guardarlo
en su corazón. Y volviendo aquí a Proverbios
4, versículo 21, vemos ese énfasis. No se aparten de tus ojos, guárdalas
en medio de tu corazón. Ahora, ¿cómo puedes guardarlas
en medio de tu corazón? Pues leer la Palabra de Dios
a diario. Usarlo. O sea, buscar su aplicación
a tu vida diaria. Meditar en la Palabra de Dios.
Memorizar la Palabra de Dios. Siempre mantener la Palabra de
Dios presente en tu vida. Porque esa sabiduría de Dios
requiere mantenimiento. Requiere repetición. Incluso
en el Nuevo Testamento, en primero de... 1 Timoteo 4.8 dice, el
ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad
para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente
y de la venidera. Simplemente haciendo ese énfasis
de tener presente la escritura y vivir diligentemente atendiendo
a la escritura. y caminando en piedad. Y por
ello esta exhortación en Proverbios 4.21, no se aparten de tus ojos,
guárdalas en medio de tu corazón, porque vemos resultados de lo
que la Palabra de Dios hace en tu vida. Dice, porque son vida
a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Pues la sabiduría
realmente beneficia todo aspecto de la vida, física, mental, espiritual,
porque la sabiduría celestial afecta positivamente toda dimensión
humana. Pero la salud espiritual requiere
diligencia, requiere dedicación total. Incluso aquí en Proverbios
4 vemos un énfasis en que la palabra de Dios da vida. Porque
en Proverbios 4, versículo 4, dice... Y Él me enseñaba y me
decía, retenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos
y vivirás. Versículo 10. Oye hijo mío y
recibe mis razones y se te multiplicarán años de vida. Versículo 13. Retén el consejo, no lo dejes,
guárdalo porque eso es tu vida. Y luego en versículo 23 dice
sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana
la vida. Entonces vemos ese énfasis en
que proveen vida, ¿no? Y por ello es tan esencial escuchar
y atender y guardar la palabra de Dios, porque son vida. Por
eso hay, versículo 22, porque son vida a los que las hallan
y medicina a todo su cuerpo. Ahora, ¿qué es lo que ocurre
cuando no mantienes tu relación con Dios? ¿Cuando no la proteges,
cuando no guardas la palabra de Dios en tu vida? ¿Cuando dejas
que el pecado te controle? ¿Cuando no estás constantemente
velando y orando para no entrar en tentación? Pues en Salmo 32
nos da un ejemplo, porque en Salmo 32, en siglo 3 al 4, vemos
al salmista que ha pecado, y dice, mientras
callé, se envejecieron mis huesos. Entonces, en vez de tener vigor,
en vez de tener fuerza, en vez de tener esa vida, realmente
es como que se está muriendo. Está sufriendo. Dice, mientras
callé. Tiene esa idea de que no se ha
arrepentido, sino que lo mantiene callado, lo mantiene escondido,
y por eso se envejece en sus huesos, dice, en mi gemir todo
el día, porque de día y de noche se agravó sobre mi tu mano, se
volvió mi verdor en sequedades de verano. Entonces, toda esa
vitalidad que tenía, toda esa fuerza, se va secando porque
no se ha arrepentido, porque no se ha mantenido firme delante
de Dios. Y por ello debemos de guardar
nuestro corazón cuidando de lo que permitimos que entre. Pero
no solamente debes de guardar tu corazón cuidando de lo que
permites que entre, sino también debes de guardar tu corazón cuidándolo
con diligencia. Guarda tu corazón cuidándolo
con diligencia. Eso lo vemos en el versículo
23. Porque hace ese énfasis en que sobre toda cosa guardada,
guarda tu corazón. Y nos da el por qué. Dice, porque
de él mana la vida. Ahora ese término, eh... guarda, tiene la idea de preservar. De cuidar con atención. De proteger. Y entonces proteges del mal para
que el mal no entre, ¿no? Y si algo entra, lo sacas, lo
quitas, lo proteges con prioridad. Ahora, a mí me encanta trabajar
con niños. Pero cuando un niño se trae un
juguete a clase, es bastante interesante observar
cómo lo cuida, cómo lo protege y se asegura que nadie ¡Si no
quiere, nadie lo va a tocar! Y especialmente los niños que
tienen una reputación de romper, tienen una reputación de dañar,
tienen una reputación de codiciar, intentar robar el juguete, pues
ni te acerques. Porque este juguete es mi prioridad
en este momento, ¿no? Es mi tesoro. Y entonces lo guardan
y lo protegen, y se aseguran de que nadie lo toque. Este es
mi juguete, es mío, y lo defienden. y están dispuestos a pelear para
defender su juguete. Pues, en realidad, nosotros,
como creyentes, deberíamos estar dispuestos a pelear, a mantenernos
firmes, a guardar hasta lo máximo nuestro corazón. Porque nuestro
corazón, incluso en la mentalidad hebrea, el concepto hebreo, literalmente
es la idea de... todo lo que es nuestra mente,
nuestra capacidad de razonar, nuestro corazón, son nuestras emociones, nuestros
sentimientos, es la totalidad, la totalidad de la persona, pues
el corazón es el verdadero yo, el yo interior, y es tu posesión
más valiosa, y por eso la exhortación, de guardar el corazón como la
posesión más importante. Ahora, ¿guardar el corazón? ¿Guardar el corazón de qué? Bueno,
hay que guardar nuestro corazón de todo lo que daña tu relación
con Dios. Hay que guardar nuestro corazón
de todo lo que lo contamina, de todo pecado, de toda rebeldía,
de todo orgullo, de toda codicia. de todo deseo malo, de todo lo
que desvía tu mirada de Dios, de todo lo que no te permite
amar a Dios sobre todas las cosas. Debes de guardar tu corazón de
todo lo que limita tu servicio a Dios. Debes de guardar tu corazón
del temor del hombre, de confianza en ti mismo. Debes de guardar
tu corazón de todo lo que estorba tus prioridades, de que Dios
debe ser tu prioridad. Porque la escritura es clara,
de que tu corazón realmente descubre qué clase
de persona eres. En Mateo 12, 34 al 35, Jesús
le dice, generación de víboras. ¿Cómo podéis hablar lo bueno
siendo malos? Porque de la abundancia del corazón
habla la boca. El hombre bueno del buen tesoro
del corazón saca buenas cosas. Y el hombre malo del mal tesoro
saca malas cosas. También en Marcos 7, del 21 al
23, Marcos 7, del 21 al 23, dice, porque de dentro Del corazón
de los hombres salen los malos pensamientos, los adulterios,
las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las
maldades, el engaño, la lastimia, la envidia, la maledicencia,
la soberbia, la insensatez... Todas estas maldades de dentro
salen y contaminan al hombre. Y por ello debes de guardar tu
corazón. Por eso, enfatiza aquí, sobre
toda cosa guardada. Guarda tu corazón, porque de
él mana la vida. Entonces, si notas algún pecado
en tu corazón, ¡arrepiéntete! Y protege tu corazón para mantenerte
firme delante de Dios. Porque quieres guardar tu corazón.
Porque tu corazón representa quién eres tú. Pues la batalla
espiritual es real. Pon prioridad en guardar tu corazón. Primero, guarda tu corazón cuidando
de lo que permites que entre. Segundo, guarda tu corazón cuidándolo
con diligencia. Y por último, guarda tu corazón
cuidando de lo que haces. Porque si guardas tu corazón,
eso se va a demostrar en tu día a día. Si no guardas tu corazón,
se va a demostrar en tu día a día. Se va a demostrar en lo que estás
dispuesto a dejar que entre. Se va a demostrar en lo que dices.
Si no guardas tu corazón, se va a escuchar. Si no guardas
tu corazón, se va a ver en lo que tú ves. Y estás dispuesto
a ver. Y se va a ver en donde estás
dispuesto a ir. Porque si guardas tu corazón,
vas a querer ser irreprensible delante de Dios, vas a querer
agradar a Dios, y vas a apartarte del mal. Y el versículo 24 dice,
aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad
de los labios. Y aquí, en este versículo, está
enfatizando esa idea de proteger tu boca, de cuidar tu boca. Por eso dice ¡Aparta! Ese término,
aparta, literalmente tiene la idea de abandonar, de dejar,
de desviarte. ¿De qué? Aquí dice, aparta de
ti la perversidad de la boca. Ese término perversidad, en el
original, tiene la idea de lo que es torcido, de lo que es
falso. Y entonces, por eso dice, aparta
de ti la perversidad de la boca, y luego lo enfatiza otra vez,
porque dice, y aleja de ti. Se termina a alejar, tiene la
idea de estar distante, mantenerse lejos. ¿De qué? De la iniquidad. Y ese término iniquidad es similar
al de perversidad en este contexto, porque tiene la idea de perversidad,
de desviación, de aquello que es torcido. Y entonces se enfatiza
otra vez la boca, diciendo, de los labios, porque debes de apartar
de ti la boca malvada. Ahora, la boca torcida tiene que ver con toda clase
de pecados de la boca. Murmuraciones. Engaños. Falso testimonio. Mentiras. Palabras
cortantes. Palabras blasfemas. Palabras
malas. Palabras destructoras. Mentiras
blancas. Distorsión de la verdad. Toda
clase de palabras torcidas y perversas. Porque el contenido y la calidad
de tu corazón se ve en el contenido de lo que dices. La boca perversa
realmente muestra un corazón desprotegido, que no lo estás
guardando. En Lucas 6, versículo 45, dice, "...el hombre bueno
del buen tesoro de su corazón saca lo bueno, y el hombre malo
del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia
del corazón habla la boca." Entonces, tu corazón se demuestra en lo
que dices. Y por ello es tan importante
acercarte y atesorar la sabiduría de Dios. Porque te impacta positivamente,
porque la sabiduría produce honestidad. En Proverbios 8, versículo 13.
Proverbios 8, versículo 13 dice, el temor de Jehová es aborrecer
el mal. Y por ello dice, la soberbia
y la arrogancia, el mal camino y la boca perversa aborrezco. Porque cuando temes a Dios obtienes
la sabiduría de Dios y cuando tienes la sabiduría de Dios aborreces
el mal y aborreces todo lo que tenga que ver. con el mal, y
no lo quieres practicar, y por ello, hablas lo que es justo,
y aborreces el mal. En Proverbios 10, versículo 32,
dice, los labios del justo saben hablar lo que agrada, más la
boca de los impíos habla perversidades. Entonces, ahí vemos ese contraste,
¿no?, entre el justo y el impío. entre el que teme a Dios, y el
que no teme a Dios. Porque el que teme a Dios, habla
lo que agrada. El que no teme a Dios, habla
lo que es torcido, lo que no edifica, lo que daña. Por ello,
luego en el Nuevo Testamento, en Efesios 4.29, Nos dice, ninguna palabra corrompida
salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria
edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 2 Efesios 4,29. Debemos este énfasis aquí en
Proverbios 4, 24, el énfasis de guardar tu boca, pero también
el versículo 25, nos dice de guardar tus ojos, porque dice,
tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes
delante. Ahora, ahí, esas dos palabras,
lo recto, traducen lo que literalmente dice, directamente lo que está
enfrente tuyo. Lo que está hacia adelante. Incluso,
por eso lo repito otra vez cuando dice, diríjanse tus párpados
hacia lo que tienes delante. O sea, lo que está directamente
en tu presencia. Y por ello es lo que es recto. Lo que está a ese nivel de rectitud. Porque tus ojos deben de mantenerse
enfocados en las cosas correctas. Tienes que tener las metas correctas. Es importante proteger los ojos
de lo que es malo. Ahora, en Proverbios, enfatiza
de que aquel que es impío, aquel que es necio, no cuida su boca,
perdón, no cuida sus ojos, incluso está distraído. En Proverbios
17, versículo 24, dice, en el rostro del entendido aparece
la sabiduría, mas los ojos del necio vagan hasta el extremo
de la tierra. Están distraídos, no tienen el
enfoque en lo correcto. Y luego, en Proverbios 27, versículo
20, nos dice que el seón y el abadón nunca se sacian, así los
ojos del hombre nunca están satisfechos. Porque si no mantienes tus ojos
enfocados en lo correcto, pues tus ojos ven lo malo. Codician,
desprecian, odian. Tus ojos buscan lo malo. Buscan
dañar. Buscan engañar. Buscan dañar. Pero por eso ese énfasis en la
Escritura, incluso en el Nuevo Testamento, nos dice de mantener
nuestros ojos en Jesús. Hebreos 12, versículo 2, dice,
puestos los ojos en Jesús. el autor y consumador de la fe,
el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando
lo propio, y se sentó a la diestra del trono de Dios." Colosenses
3, versículo 1, enfatizando esa idea de poner la mira en las
cosas de arriba, no en las de la tierra. Jesús, Colosenses
3, 1. Dice, si pues habéis resucitado
con Cristo, Buscar las cosas de arriba, donde está Cristo
sentado a la diestra de Dios. Versículo 2, poner la mira en
las cosas de arriba, no en las de la tierra. Ese pensamiento,
esa meta en las cosas celestiales. Y luego vemos en Filipenses 3.14
donde dice, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento
de Dios en Cristo Jesús. Tienes ese énfasis de tener un
enfoque de acuerdo a la voluntad de Dios. Y no apartarte de la
voluntad de Dios. Sino enfocarte en esa meta de
agradar a Dios. Y por eso aquí Proverbios 4,
versículo 25 dice, tus ojos miren lo recto y diríjanse tus párpados
hacia lo que tienes delante. Y entonces ya ha enfatizado la
boca, ahora ha enfatizado los ojos, y los últimos dos versículos,
del versículo 26 al 27, enfatiza tu conducta, o dónde vas. Tus
pies. Porque dice, versículo 26, examina
la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te
desvíes a la derecha ni a la izquierda. Aparta tu pie del
mal. Entonces ahí mismo está enfatizando
esa idea de evaluar tú caminar. Es interesante porque ese término
senda, en el lenguaje original literalmente tiene la idea de
el surco que hacen las ruedas de un carro. Entonces tienes
un carro y entonces ese surco que deja cuando pasa por el barro,
por ejemplo, entonces se seca ese surco, pues ese es el camino. Ese es el camino en el cual no
te debes de desviar. Incluso debes de examinar por
dónde vas. Y por eso dice, y todos tus caminos
sean rectos. Ese término rectos, en el original
tiene la idea de firmes o seguros. De algo que está establecido. Lo que muestra la importancia
de evaluar. Evaluar tu conducta con la escritura. Y a rechazar
el camino malo. En Proverbios 4, versículo 12,
dice, Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos. Y si corrieres,
no tropezarás. Detén el consejo, no lo dejes,
guárdalo, porque eso es tu vida. ¿Qué está enfatizando? Atesorar
la sabiduría, o escuchar la sabiduría, porque en el siglo XI dice, por
el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas
derechas te he hecho andar. Entonces, cuando recibes la sabiduría,
pues entonces vas a andar en rectitud, porque vas a querer
ser agradable delante de Dios. Y por ello, otra vez aquí en
versículo 26, dice, examina la senda de tus pies, o sea, evalúa
tu conducta, evalúa dónde vas. Dice, todos tus caminos sean
rectos, sean establecidos. Y lo enfatiza otra vez en versículo
27 donde dice, no te desvíes a la derecha ni a la izquierda.
Ahora, ¿por qué hace ese énfasis? Porque si no te desvías ni a
la izquierda ni a la derecha, siempre vas a estar en el camino
correcto. Siempre vas a andar en rectitud, haciendo lo que
es agradable delante de Dios. Y para enfatizarlo aún más, dice,
aparta tu pie del mal. Ahora, eso es una exhortación
que vemos vez tras vez, la idea de no te desvíes, ni a la izquierda
ni a la derecha. En Josué 23, versículo 6, les
dice al pueblo de Dios, esforzaos pues mucho en guardar, y hacer
todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés. Sin
apartaros de ello. Ni a diestra, ni a siniestra. Ahora, ¿por qué no deben de apartarse
de ello? Porque quieren ser agradables delante de Dios. Es que la batalla
espiritual es real. Pon prioridad en guardar tu corazón. Por ello, guarda tu corazón cuidando
de lo que permites que entre. Guarda tu corazón cuidándolo
con diligencia, y cuidando de lo que haces. Porque realmente estás protegiendo
tu corazón, o sea, evalúa tu vida. ¿Estás cuidando tu vida
espiritual? ¿Estás buscando la gloria de
Dios en vez de la tuya? ¿Estás viviendo para Dios? ¿Estás
buscando cumplir tus deseos mundanos? ¿Estás buscando satisfacción
en otras cosas? ¿Estás amando a Dios, de verdad,
de todo corazón? Porque en Deuteronomio 6.5, esa
es la exhortación. Amarás a Jehová, tu Dios, de
todo tu corazón, de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. ¿O estás viviendo para que otros
te miren? ¿O estás viviendo para impresionar
a otros? Quizás vas a lugares donde un
creyente no debe de estar. Estás haciendo cosas que no deberías
de estar haciendo. Quizás estás dañando tu cuerpo.
Quizás estás simplemente deseando lo último. Quizás quieres ser visto de los
demás. Quizás estás temiendo al hombre.
Quizás tienes una obsesión con la moda, obsesión con tu cuerpo. Quizás tienes alguna obsesión
por algo, por encontrar, por felicidad. Quizás es trabajo, estudios,
casa, coche, relaciones, habilidades, riquezas. Siempre debes de guardar
tu corazón y buscar satisfacción exclusivamente en Dios. Pues considera esa pregunta.
¿Estás protegiendo tu corazón? Porque la batalla espiritual
es real. Pon prioridad en guardar tu corazón. Vamos a terminar
en oración.
La Batalla Espiritual es Real, pon Prioridad en Guardar Tu Corazón
Series Proverbios
| Sermon ID | 731161744145 |
| Duration | 40:26 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Proverbs 4:20-27 |
| Language | Spanish |
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