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en el ciclo uno. Mirad cuál amor
nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios. Y conocemos Juan 3, 16, leemos
primero de Juan 3, 16, otra vez aquí, primero de Juan 3, 16,
si quiere puede leer conmigo. En esto hemos conocido el amor,
en que él puso su vida por nosotros. También nosotros debemos poner
nuestras vidas por los hermanos. Amén. Casi igual como Juan 3,
16, de tal manera, amó Dios al mundo que ha dado a su hijo un
ingenito, para que todo aquel que no cree no se pierda, más
tenga vida eterna. Mirad cuán amor tan grande que
Dios ha dado a su hijo, para morir, morir por nosotros. Romanos 5, 8, Dios muestra su
amor para con nosotros, en que siendo nosotros pecadores, Cristo
murió por nosotros. ¡Mirad cuál amor tan grande!
Si Dios me ama a mí de esa manera, ¿no puedo yo confiar en Él, amarle
a Él? Y si Él me manda para hacer algo,
¿no puedo obedecerle en amor? En 1 Juan, varias veces dice,
ese es el nuevo mandamiento que les doy, que os améis unos a
otros, como yo les he amado. Obedezcamos en el poder del Espíritu
Santo por amor a nuestro Padre Celestial. Amemos a otros, en
el nombre de Jesús. Amén. Nuestro Padre especial
ayúdanos estudiando aquí del amor. Hemos visto la semana pasada
la necesidad de nacer de nuevo para tener amor. Y así es como
nacer en amor. Pero ahora, Señor, después de
nacer queremos crecer. Y ahora nos muestras en 1 Juan
4 y 5 cómo crecer, cómo tener el amor perfeccionado en nosotros. Así ayúdanos, Señor, crecer en
el amor como tú quieres, por la gloria del Señor Jesús. Amén. 1 Juan 4, 16, vamos a leer de
versículos 16 hasta el 21 aquí. Nosotros hemos conocido y creído
el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el
que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el
amor en nosotros. Es bueno nacer en el amor, pero
ya tenemos que crecer en el amor, tener el amor perfeccionado,
madurado dentro de nosotros, para que tengamos confianza en
el día del juicio, porque como él es, así somos nosotros en
este mundo. En el amor no hay temor, sino
que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva
en sí castigo. de donde el que teme no ha sido
perfeccionado en amor, no ha crecido mucho, no ha madurado
mucho. Nosotros le amamos a él porque
él nos amó primero. Si alguno dice yo amo a Dios
y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano
a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento
de él. El que ama a Dios, ame también
su hermano. Versículo 16, comienza el crecimiento
en amor. Comienza primero, dice, con conocer,
segundo con creer. Y hemos conocido y creído en
el amor de Dios que tiene para con nosotros. Mirad cuál amor
tan grande. Hay que conocer el amor de Dios. Pensar en lo que Dios ha hecho
por nosotros. Nos ha creado. Y cuando éramos
rebeldes pecadores, envió a Cristo a morir por nosotros. ¡Qué amor
tan grande tiene el Señor para con nosotros! Pero esto de conocer,
versículo 16, hemos dicho que es la palabra que viene del griego
gnostiko, que en español conozco. Muy semejante. Pero hay diferentes
tipos de conocimiento en Primera de Juan y en la Biblia. Dos en
particular. Uno es saber algo en la cabeza,
entender algo. El otro es conocer algo por experiencia. Haber conocido a una persona
personalmente, en este caso, haber experimentado el amor. Hay muchos que saben qué es el
amor. Pueden darte una definición del
diccionario, qué es el amor. Pueden hablar en palabras floridas
y poéticas acerca del amor. Pero realmente, si no son salvos
primero, y vamos a enfatizar esto para terminar este mensaje,
si no son salvos primero, no pueden experimentar el amor real,
verdadero. En el Nuevo Testamento hay diferentes
tipos de amor en toda la Biblia, incluso en otras palabras en
griego. Uno es el amor carnal, erótico,
¿verdad? Otro es el amor familiar. Padres
aman a sus hijos, madres aman a sus hijos, hermanos se aman
a hermanos. Ese es un amor, ¿verdad?, que
es familiar. La Biblia lo llama, lo traduce
a veces, el amor natural. en Timoteo y en Romanos, y dice
que en los últimos días no habrá mucho amor natural. Es que es
natural que una madre ame a su hijo, pero en los últimos días
habrá aborto y no habrá ni amor natural, verdad? Esa es una palabra
estorje en el griego, el amor familiar, que es el amor natural
que sentimos unos por otros. El otro es el amor de hermanos,
un amor de amigos, ¿verdad? De fileo, de un amor humano,
que puede parecer cerca del amor divino, pero no va a llegar hasta
allí. Eso es Juan 21, con Pedro, que
Cristo dice, me amas con el amor divino, agape, y Pedro dice,
yo te amo con el amor de un amigo, fileo, pero yo dije que moriría
por ti, Y ya le negué tres veces, como usted dijo que yo iba a
hacer. Y eso me prueba y te muestra a ti que parece que yo no tengo
ese amor que moriría por ti, que es el amor a HP. Pero yo te amo. Tengo un amor
feliz que yo sacrificaría mucho por ti. Y así que solo cuando
llegó el día de Pentecostés, el Espíritu Santo vino sobre
ellos y llenó Pedro, pudo realmente tener el amor agape, que moriría
por el Señor Jesús y no solo se sacrificaría, Muchos se sacrifican
mucho por sus amigos, sus familias. Tienen amor filial, pero no significa
que tienen amor agape cuando les ofenden y les maltratan. Y entonces son sus enemigos y
chismorean contra ellos. Y entonces tú vas a poder perdonarlos
Si le han maltratado tanto, si han hecho tantas cosas malas,
hay esposos que han sido infieles a sus esposos, esposos infieles
a sus esposos. ¿Cómo va uno a perdonar eso y
seguir amando cuando hay infidelidad y maltrato, ignorancia y muchas
malas cosas, verdad? Humanamente no es posible. Eso
es un amor posible solo con Dios. Y eso es el amor que Dios tiene
para con nosotros. Siendo aún pecadores, Dios envía
a su Hijo a morir por nosotros. Pero cuando yo conozco Por experiencia,
capítulo 4, 16, nosotros hemos conocido el amor de Dios. Yo he experimentado su amor,
he conocido en Cristo su amor. Y eso, entonces, me hace creer
que Él de verdad me ama. que de verdad me puede cambiar
y poner en mi corazón el amor divino. Por eso dice, hemos primero
conocido. Primero hay que mirar qué amor
tan grande tiene Cristo. Conocer su amor en la Biblia,
en Cristo, para poder experimentarlo en nuestras vidas. Y si yo conozco
ese amor, estoy convencido que Dios es amor, entonces voy a
creer en su amor. Hemos conocido y creído. Así que cuando yo experimento
el amor de Dios, yo creo que de verdad Dios me ama y Dios
me va a bendecir y proteger, como veremos aquí. Pero aquí
encontramos entonces que viene esto, versículo 16, de permanecer
en Dios. Nosotros hemos conocido y segundo
creído el amor que Dios tiene para con nosotros, pues Dios
es amor. Lo escuché, lo sabía, luego lo
he conocido, ya lo he creído y Él, entonces permanece, Él
que permanece en amor, permanece en Dios y Dios en Él. Para poder crecer, necesito permanecer
en Dios y Dios permanecer en mí. Esta es una de las cosas
más difíciles de entender en la Biblia, creo. Es Juan 15,
de permanecer en la vida y en toda la vida permanece en ti.
Si un bebé está en la mamá, permanece en la mamá. hasta nacer. Pero la sangre de la mamá fluye
en las venas del niño y el nutrió de la mamá nutre al niño. Así que la mamá permanece en
el niño. El niño permanece en mamá. Así que yo tengo que ser como
un bebé en los brazos, en el vientre de Dios, si quiere decir.
¿Verdad? Chupando de Dios todo mi nutrió,
toda mi fuerza. Pero en los brazos de Dios, permaneciendo
en Dios, Él me guarda, Él me provee, Él me protege, Él me
bendice. Yo estoy en los brazos de Dios,
pero chupando de la palabra de Dios, Cristo dice en Juan 6,
tenéis que comer de mi carne. Y tienes que beber mi sangre.
Y Juan 6 dice, estas palabras que les hablo son espirituales,
no es literal. Pero el hecho es que por conocer
la Biblia, meditar en Dios, meditar en Cristo, mucha oración, mucho
estudio bíblico, mucha meditación en el Señor, estoy chupando de
Dios hasta si puedo decirlo de forma reverente, chupando verdad
del seno de Dios. Esto es la palabra que es todo
poderoso del Antiguo Testamento, todo poderoso. Un bebé tiene
todo lo que necesita de su mamá y yo tengo todo lo que necesito
de Dios porque es está hablando verdad, la palabra todopoderoso
es pecho en el hebreo. La idea es un bebé que toma leche
del pecho de mamá. Así que en un sentido verdad,
estoy tomando de la palabra de Dios mi nutrio, mi fuerza, mi
ayuda del todopoderoso. de Dios que provee y nutrió para
su bebé. Muchas veces les he dicho que
mi hijo menor, especialmente todos mis hijos, ¿verdad? Cuando
eran pequeñitos, hasta el pastor Stephen, tan delgadito que es,
eran gorditos, gorditos de bebé. Y entonces la gente dice, pero
los niños necesitan, en verdad, de una botella, una lata de leche
especial para niños y no solo pecho de mamá. Y mi esposa dice,
no, solo necesitan pecho de mamá, no necesitan otra cosa. Y ella
se puso como es ahora, delgadita, delgadita, ¿verdad? Hasta más
delgadita casi que está ahora, se puede imaginar eso. Pero era
flaquita, flaquita. Pero es porque siempre que tenía
bebés, daba todo su núcleo para el bebé. Y el último niño que
tengo, el más pequeño, que ya va a tener gemelos el mismo,
¿verdad? Pero el hecho es que Felipe,
cuando era un bebé, era el más gordo de España, creo, ¿verdad?
Bien grande y toda su vida Pero la gente sí seguía diciendo,
necesita más que solo pecho de mamá. Y Vanessa dice que no,
y creo que era casi dos años que él no tenía nada más que
pecho de mamá. Y la gente dice, pero él va a
ponerse flaco. No, se puso más y más corto.
Mamá se puso más y más flaca. Pero el niño se creció muy bien,
pero así es cuando solo necesito Dios. Él es el yo soy ya de Jehová. No necesito más que una relación
con Dios para tener gozo y paz. Dónde está mi gozo? En Dios,
el yo soy tu gozo. ¿Dónde está tu fuerza? En el
Señor, yo soy tu fuerza. ¿Dónde está mi salvación y perdón? Yo soy tu salvación. Yo soy tu
perdón. Él es el yo soy. Así que aquí
encontramos que hay que conocer eso. Hay que experimentar. Esa
relación con Dios que me hace sentir que Él es todo lo que
necesito. Y entonces, cuando lo conozco,
lo creo. Y eso viene entonces de conocer
y creer de la experiencia de permanecer en Él. estar mucho en la palabra, mucho
en meditación de Dios, mucho en oración, permanecer en él,
confiar en su cuidado, pero a la vez tener mi nutrio espiritual
de la Palabra de Dios, de Dios mismo. No necesito muchos otros
libros y muchos psicólogos o muchos maestros. Solo necesito la Palabra
y el Espíritu que me guíe en la Palabra para entender verdad
que Dios me ama. Y cuando me acerco tanto a Dios,
la primera cosa que experimento es que Dios es amor. Y ese amor entonces viene para
hacerme crecer, como un bebé crecer. por nutrirme del amor
de Dios. Y cuando yo hago eso, versículo
17, eso tiene varios resultados. Cada versículo tiene otro resultado. Versículo 17, resulta en confianza
en el juicio. Después de resultar, de permanecer,
de madurarme, de perfeccionarme, es la palabra que busco. Después
de perfeccionarme y madurarme, la segunda cosa realmente que
resulta en esto es perfeccionar el amor de Dios para que tengamos
confianza en el día del juicio, Pues como él es, así nosotros
somos en este mundo. Yo tengo confianza que si yo
muero, Dios no me va a mandar al infierno. Yo tengo confianza,
como lo sé. porque conozco el amor de Dios
que se demostró en enviar a su hijo Jesús a pagar por mi pecado. Y como yo conozco ese amor y
he aceptado a Cristo, entonces además de crecer, además de perfeccionarme,
madurarme, la segunda cosa es que no temo la muerte. No temo
el juicio de Dios. Martín Lutero, que comenzó el
protestantismo antes de conocer al Señor de verdad, creció en
la iglesia católica, que le pintó a Dios como muy severo y muy
cruel. El hecho es que Dios es severo,
Dios es justo, Dios es juez, pero él no conoció a Dios como
amor. Es cierto que es el castigo de
Dios que mandó Jesús a la cruz. Es la ira de Dios contra el pecado
que mandó Jesús a la cruz. Pero también es el amor de Dios
quien envió a Jesús a la cruz. En Cristo, dice, se besa la justicia
y la misericordia. Y así es que tiene que ver las
dos caras de Dios, que es santo pero es amoroso. Y así es que
cuando yo voy a morir, yo puedo decir, mira, yo merezco el infierno. Debo sentirme como se sintió
Martín Lutero, que un relámpago que le cayó cerca en la ira de
Dios. Y así que él empezó en ese tiempo
a orar alguna que él no era santa o algo, ¿Verdad? Porque no conoció
a Dios cuando un relámpago cayó cerca de él, pero sentió, ay,
tengo miedo, él dijo que se hizo monje después de ese tiempo,
todavía no era cristiano, pero más por miedo de Dios, temor
de Dios no le iba a aceptar, Dios le iba a castigar porque
era tan pecador, tan pecador, y así que él hizo El monasterio, ¿verdad? Él trabajó
duramente leyendo su Biblia, haciendo oraciones. Él dice,
si había un monje, yo fui más monje que los monjes. Así es,
que traté de monjearme para hacerme más monje, para ser más santo. Pero nunca me dio paz, nunca
me dio seguridad de mi salvación. Hasta un día leer la Biblia de
Romanos y de Gálatas, ¿verdad? Donde dice, por la fe uno puede
ser justificado, porque Dios pagó por todo pecado. Yo, si
tengo fe en Dios, en su amor, no tengo que temer su juicio. Él pagó por mi pecado. Si estoy arrepentido y tengo
fe en Él por conocerle y tener fe, Conozco al Dios de amor,
estoy perfeccionado y también estoy asegurado de que ya no
voy a ir al infierno. Dios no me va a juzgar, aunque
yo lo merezco. No digo que no. Si Dios quería
ahora mismo mandarme un relámpago y mandarme al infierno eternamente,
yo lo merezco. No hay duda de eso. Pero Dios
es amor. Y por esa razón, Él tomó el infierno
por mí. Él tomó el castigo por mí. He
hecho mis pecados sobre Cristo y mi castigo sobre Cristo. Hizo Cristo pecado por mí. Y así es que ya dice en versículo
17, Por eso tengo confianza en el día del juicio, pues como
Él es, Así somos nosotros en este mundo. Yo sé que él ha cambiado,
me ha cambiado, me ha transformado, me ha hecho más como Cristo. Y eso es obra de Dios. Y es demostración que Dios me
ha salvado. Cuando yo, tan pecador, puedo
cambiar, ser más amable, ser más cariñoso, ser más santo,
eso no es natural para nosotros. Yo he cambiado por el amor de
Dios, por la gracia de Dios, por la salvación de Cristo. Y
así no tengo temor que iré al infierno, porque creo que Dios
es un Dios de amor, que cumple con su palabra. en pagar por
el pecado y entonces en prometer que los que están arrepentidos
pueden poner su fe en Jesús y serán salvos por su gracia. Así que
mi fe en la gracia de Dios, mejor dicho, la gracia de Dios misma,
es lo que me da confianza que no voy al infierno. Así encontramos,
versículo 18, otro resultado de creer en ese amor, de conocer
este amor, además de poder Perfeccionarme en él, además de tener confianza
en el día del juicio, versículo 18. En el amor no hay temor,
no solamente acerca del infierno, pero de nada, sino que el perfecto
amor echa fuera el temor, pues el temor lleva en sí castigo.
Si usted tiene temor y siempre hay, usted está latigándote a
ti mismo, castigándote. Por qué hago eso? Yo soy tan
malo. Nadie me va a perdonar. Así que esto tengo un castigo
dentro de mí. Si tengo temor que no estoy perdonado,
pero de donde él teme, no ha sido perfeccionado en el amor. El hecho es que no solo no temo
el infierno, no temo nada. ¿No merezco que Dios me cuide?
Pero Dios me cuida por su amor. Y mi fe en su amor, su amor por
mí, me hace saber que Él va a cuidar de mí, proveer mis necesidades,
guardarme de mala salud si quiere. Si no quiere guardarme de mala
salud, si me permite mala salud, Él tiene razón en eso. Yo sé
que Romanos 8, 28 es la verdad. Para los que aman al Señor, todas
las cosas les ayudan a bien. Así que pase lo que pase, no
tengo que temer pérdida de dinero, pérdida de salud, pérdida de
vida, pérdida de nada. No tengo que temer nada si estoy
caminando en el camino de Dios y confiando en el Señor a guardarme. Pero dice él que tiene siempre
temor. Ay, yo no sé qué me va a pasar.
A lo mejor me voy a enfermar. Ay, eso sería horrible. A lo
mejor mis hijos se mueren. Ay, yo no podría aguantar eso.
Ay, a lo mejor, a lo mejor. Y entonces uno que no tiene confianza
en el amor del Señor tiene mucho temor. Realmente no es mi amor
a Dios que quita el temor. Es mi fe que Dios me ama a mí
que me quita el temor. Cuando yo creo que Él me ama,
yo sé que me cuida también. Y así que me quita todo temor
de cualquier cosa que pueda pasar. Así que mucho temor es poca fe. Es poca fe el amor de Dios. ¿No crees que Dios es amor? Bueno,
Él es amor, pero yo tengo miedo. Tú no tienes fe que Dios es amor
de verdad, o no tendrías miedo. Porque el amor de Dios, el amor
que Dios me muestra a mí, echa fuera mi temor, pues yo sé que
Dios me ama, Dios me cuida. Cristo me ama, me ama a mí, su
palabra dice así. Recuerda esta gran verdad, porque
hasta 2 Corintios 5, 14, ¿Qué motiva a Pablo para servir a
Dios? ¿Qué es lo que construye a Pablo
para ser un misionero, para no tener temor de nada? Él dice,
Segundo de Corintios 5, 14, el amor de Cristo me construye el
amor de Cristo, sabiendo que Cristo me ama tanto, me hace
querer servirle más. Y así que eso me construye para
no tener temor y para querer servir al Señor también. Otra
cosa que resulta es versículo 19. Ahora, Nosotros, 19, nosotros
le amamos a Él porque Él nos amó primero. Resulta en un humilde
aprecio de la iniciativa de Dios en el amor. Eso me hace sentir,
bueno, yo no le amo como debo, entonces, no decir, para tener
más amor, no decir, yo le amo, yo le amo, no. Más bien, para
tener más amor a Cristo, en vez de decir, yo le amo, decir, Él
me ama a mí. Y eso es lo que me inspira para
tener amor, que Él me amó primero. Él tomó la iniciativa y yo voy
a Él humildemente. Señor, yo no tengo el amor que
debo, pero confiando que Tú me amas primero, Tú has demostrado
la iniciativa en amor. Eso me inspira a amarte a ti,
Señor, tu iniciativa en amor. El hecho es que un muchacho que
quiere ganar el amor de una señorita tiene que tomar iniciativa, ¿verdad? Tiene que demostrarle a ella
amor primero. Y si lo hace bastante, ella probablemente
va a responder. Pero el hecho es que siempre
estamos esperando a ver cuándo el otro, lo que sea, me ama a
mí. No, tú tienes que tomar iniciativa.
Y es lo que hizo Dios. Él tomó la iniciativa. Él dijo
a esta gente nunca me va a amar. No voy a quedarme aquí en el
cielo a ver cuándo me van a amar. No, son rebeldes, pecadores. Enemigos, dice Romano 5 de Mir,
en Romano 5, 10. Cuando éramos enemigos del Señor,
Él nos amó. Así que yo voy a amarles a ellos
primero, enviar mi hijo a morir por ellos, darles la promesa
que si están arrepentidos y creen en Jesús, pueden invocar al Señor
y serán salvos. Así que Dios tomó la iniciativa
en amor. Y esto es lo que resulta, humildad. en mí, de depender de su amor
a mí y aprecio en mí por su iniciativa de amor. Así que resulta en una
humilde aprecio de la iniciativa de Dios. Versículos 20 al 22,
entonces, Dice, si alguno dice yo amo a Dios y aborrece a su
hermano, es mentiroso. Y el que no ama a su hermano,
¿a quién ha visto cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento
que el que ama a Dios también ame a su hermano. hasta 21, no
22. Pero resulta así, la otra cosa
que resulta es amar y perdonar un hermano hasta un hermano ofensor. Dice allí, si tú dices, yo amo
a Dios invisible, es fácil amar a uno que uno no ha visto y convencerte
que tú amas a un Dios invisible. Pero el hecho es que Dios dice,
para mostrar que me amas a mí, voy a poner personas difíciles
en tu camino y también voy a permitir situaciones difíciles en tu vida. A ver si me amas después de permitirte
perder tu trabajo, perder tu salud, perder lo que sea. A ver
si todavía me amas. Voy a poner situaciones difíciles
para ver si tienes amor real para mí o no. Y entonces voy
a poner personas y voy a decirte, ama a estas personas. Si usted
me ama a mí, ama a esas personas que te ofenden, que te maltratan. Y esa es la prueba que me amas
a mí. Y así es que resulta el amor
a Dios, el amor de Dios, que me inspira a amarle a él, también
me inspira a perdonar. y amar a personas que me maltratan,
que me ofenden. Así que tenemos la historia,
muchos han escuchado de la Segunda Guerra Mundial. Hay una película
de Corrie Ten Boom, ¿verdad?, que era prisionera en la Segunda
Guerra Mundial. Muchos soldados les golpearon,
les maltrataban, les hacían desnudas, tenían hambre, muchas cosas muy
malas, ¿verdad? Y entonces su hermana, hasta
muchas veces, fue a una clínica con una enfermera súper cruel,
porque con todas las enfermedades se paralizaron. Primero, antes
de morir, se paralizaron las piernas de su hermana Betsy.
Y entonces, cuando se paralizaron, fueron a la clínica y la enfermera,
¡tú eres tonta! ¡Bam, bam, bam! Y le maltrataba
y le golpeaba y le maldecía. Dice, ¿por qué fue a la clínica?
Pero es la única manera de tener alguna esperanza porque está
paralizada. Y así que enfrentaba a esta enfermera
varias veces hasta que ella finalmente murió. Muchos años, no sé si
30 o 40 años más tarde, cuando Corrie Ten Boom todavía vivió,
estaba allí dando una conferencia a la gente, no sé dónde, en Inglaterra,
Alemania, aquí en los Estados Unidos, no sé dónde, pero estaba
dando una conferencia Y por allí pasaba caminando y una señora
bajó la cabeza y se fue corriendo al lado. Y entonces fue a otro
lugar y no sé si en un restaurante o algo estaba la señora y bajó
la cabeza y corrió de allí. Y Corrie Ten Boom preguntó, ¿Quién
es esta señora que se me esquiva siempre, verdad? Y dice, no sé
realmente. Lo único que sé es que fue una
enfermera en la Segunda Guerra Mundial bajo Hitler. Y en ese
momento, Corrie Ten Boom le miró a la distancia y dijo, ajá, es
ella. a ver qué puedo hacer para, ¿verdad?,
vengarme de ella por ser parte de la muerte de mi hermana. Y
entonces, oró al Señor, ¿qué puedo hacer? Y el Señor le dice,
perdónale como yo te perdoné a ti, ámala como yo te amo a
ti. Señor, no puedo si tú no me ayudas,
pero ayúdame, Señor, ayúdame. El Señor le dio paz y calma,
Se enteró del cuarto en el hotel donde estaba esta enfermera y
llamó y dijo, ¿señora? Sí, yo soy Corrie Tenboom. Se quedó así un poco atónita.
Dijo, mira, solo le llamo para decir que yo te perdono por todo
lo que has hecho y quiero invitarte a escucharme esta noche cuando
voy a dar una plática. ¿Tú me invitas a mí? Sí, quiero
invitarte. Entonces yo iré. Y ella fue esa
noche. Y después de la plática, Corri
se acercó a ella, o ella a Corri, y entonces dice, ¿cómo puedes
amarme? ¿Cómo puede Dios amarme? Corri
le mostró el amor de Cristo, el sacrificio de Cristo, cómo
pagó por todos nuestros pecados. Y la señora esa noche, la enfermera
aceptó a Cristo para ser su salvador, mirando el amor perdonador de
un cristiano que había crecido en amor, en conocer el amor de
Dios. La última cosa, entonces, que
resulta conocer el amor de Dios, además de Crecer en Cristo, en
el versículo 16, allí 17, perfeccionarnos en Cristo.
Luego, después de tener confianza en el juicio, después de echar
afuera todo temor y no temer nada si Dios me ama. Luego, resulta
humilde, aprecio de Dios, le amo, le aprecio tanto porque
Él me amó primero. Entonces resulta en amar y perdonar
al hermano que me maltrató tanto como la historia que relatamos
los niños de Lucas 10, el buen samaritano, verdad, que perdonó
a un ofensor, los judíos, que les maltrataba. Pero la última
cosa es que si creo en el amor de Dios, Quiero guardar los mandatos
del Señor, obedecer al Señor. Versículo, capítulo cinco, primera
de Juan cinco, versículo dos. En esto conocemos y amamos a
los hijos de Dios cuando amamos a Dios. y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor de Dios,
que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Yo dije a mi esposa que versículo
2 parece sencillo, pero léelo cuidadosamente. Es dificilísimo
entender versículo 2. Yo cada vez que predico esto,
a través de los años, llevo 50, 60 años predicando verdad. Y varias veces ustedes me han
escuchado predicar Primera de Juan a través de los años, los
que han estado aquí. Y cada vez que llego a este versículo,
digo, ¿y cómo voy a entender este versículo? Me cuesta mucho. ¿Por qué? Porque dice, yo puedo
entender si dice, en esto conocemos que amamos a Dios, Si amamos
los hijos de Dios, esto entiendo. Si yo amo a Dios, entonces él
me ayuda a amar mi hermano. Pero eso dice contrario. Dice
en esto conocemos que amamos a los hijos de Dios. Cuando amamos
a Dios. En esto conocemos que amamos
a los hijos. La manera de saber que yo amo
a los hijos de Dios es que yo amo a Dios. es que no me compaginaba
en mi mente una cosa y otra. Y siempre que eso pasa, yo paso
mucho tiempo en oración, mucho tiempo en pensar y estudiar la
Biblia. Y creo que lo entiendo bastante
de esta manera. Cuando tenemos amor a Dios, tenemos
agape verdadero. Está diciendo allí, sabemos o
conocemos que tenemos agape. a los hijos de Dios cuando tenemos
agape a Dios. El hecho es que cuando tenemos
el amor de Dios, tenemos agape verdadero. No hay otra manera
de tener agape. Puedo tener fileo, amor amigos. Puedo tener eros, amor erótico. Puedo tener estorje, amor de
familia, ¿verdad? Pero solo comienzo a amar cuando
tengo Dios en mi corazón. Y empezamos a amar hermanos espirituales
más cuando tenemos el amor a lo espiritual, el amor a Dios. El hecho es que antes de conocer
a Dios, yo aprecio a mucha gente, pero realmente los pecadores
de allá No, no nos aman a nosotros. A lo mejor les molestamos porque
no estamos participando con ellos de su cerveza y sus pachanga,
¿verdad? El hecho es que a lo mejor hay
cierto amor, pero no hay un amor espiritual si no amas lo espiritual. ¿Cómo sé que tengo un amor espiritual? Porque Tengo amor a Dios. Y ese de amar a Dios, lo espiritual
pone en mí diferente tipo de amor. Un amor para los hermanos
que es agape. Sabemos que tenemos el amor agape
cuando amamos a los hermanos por amor a Dios. Es fácil amar
a una persona porque tenemos mucho en común, ¿verdad? A mí me gusta esta música. A
ti te gusta la música. Yo te amo porque tenemos los
gustos iguales. A mí me gusta esta comida. A
ti te gusta esta comida. Vamos a ser amigos y amarnos
por causa de la comida que gustamos en común. Pero el hecho es que eso es un amor humano por causa
de placeres carnales en mutuo, pero el hecho es que amar los
hermanos, amar personas espirituales, solo comienza de verdad cuando
amo a Dios, el que es espiritual. Así que yo sé que amamos los
hijos de Dios con amor divino, Porque tengo un nuevo amor, que
es el amor a Dios, porque amo a Dios. Y así que es una prueba
que yo amo a los hermanos de manera espiritual, porque yo
amo lo espiritual, porque amo a Dios. Sabemos que tenemos amor
agape cuando amamos hermanos por amor a Dios y no solo por
gustos en comunión, en común. Así que, ¿qué amas más? Amas
a los amigos que disfruten de las mismas piezas mundanas que
usted? O aprecias más el compañerismo
de hermanos espirituales y adoración a Dios con ellos. ¿Cuál es tu
preferencia? El hecho es que vas a saber que
tienes el amor de Dios cuando tienes el amor a hermanos espiritual. Y vas a tener amor a hermanos,
que es el amor espiritual, cuando tienes amor a Dios. Si no amamos
a Dios, ponelo al contrario para entenderlo mejor. Si no amamos
a Dios, nuestro amor que tenemos no es el amor agape, es solo
un amor carnal que no nos hace amar hermanos por su espiritualidad. Y así es que de verdad no puedo
tener un amor divino a hermanos si no tengo amor a Dios. Déjame decirlo de esta manera.
Un padre no tiene amor a sus hijos, que es divino, sino ama
a Dios. En otras palabras, puede tener
amor humano, pero tú no puedes amar a tus hijos como debes amar
a tus hijos. Con amor espiritual, agape si
no amas a Dios primero. Puedo decirlo de esta manera.
Si tienes un esposo que no es cristiano, él no puede amarte. con agape. A lo mejor te ama
con algún amor erótico, amistoso, pero no es un amor agape. El
hecho es que tiene que ser cristiano para eso. Por eso jóvenes deben
casarse con cristianos, porque si no, no va a tener un padre
que puede amar a sus hijos. Sabemos que ama a sus hijos porque
ama a Dios. Ya sabemos que su amor es espiritual,
es real. Tú puedes tener un gran amor,
feleo, humano, fuerte, para tus hijos, para tu esposo, pero no
es real. un amor que sacrificaría todo
por tu esposo, que seguiría la dirección de tu esposo, si no
es primero un amor de Dios en ti. El hecho de que tú puedes
someterte a su esposo Tú puedes seguir a tu esposo en todo porque
ya tienes amor a Dios. Sin amor a Dios, primero, siempre
estarás un poco rebelde al esposo. Y algunos que tienen amor a Dios,
no están creciendo el amor a Dios, todavía son rebeldes al esposo.
Pero el hecho es que encontramos que si novios, yo voy a casarme
con este novio, está bien, pero tú sabes que este novio nunca
te va a amar. Tú sabes que tienes amor real
si amas a Dios. Si no amas a Dios, no tienes
amor real. No tienes amor divino, espiritual,
agape. O es amor real de amor humano,
pero no es un amor agape que va a sacrificarse para servir
a Dios. Tú puedes decir, vengas, vamos
a servir a Dios juntos. Y él va a decir, no, no voy a
servir a Dios contigo. Yo haré ciertas cosas, iré a
la iglesia contigo, pero servir a Dios contigo, bautizarme contigo,
servir a Dios de verdad. No, porque no tienen amor, agape, que obedecería el Señor en esas
cosas. Y vas a tener un matrimonio con
una esposa o un esposo muy amables, muy buena gente que tiene mucho
amor humano, pero nunca va a tener interés en criar tus hijos para
Dios o en ir contigo para servir a Dios si no ama a Dios. La manera que yo sé que es un
amor real espiritual es que él demuestra que ama a Dios. Tiene
amor a Dios y eso muestra que el amor que tiene para mí es
espiritual. Versículo 3 Pues esto es el amor
de Dios, que guardamos sus mandamientos y miramos que sus mandamientos
no son gravosos. Así que tenemos una obediencia. El resultado de ese amor es guardar
sus sus mandamientos, pero guardarlo, dice allí, sin verlos como gravosos. Además de tener amor espiritual,
el amor resulta en querer obedecer al Señor. ¿Qué quiere el Señor? Que seas bautizado, que sirvas
al Señor en la iglesia, que dé sus diezmos. ¡Ay, Señor! No,
yo te amo, pero de mi manera. Así es lo que ama el mundo, ama
al Señor, de su manera. pero no en guardar sus mandamientos,
en ser bautizados y obedecerle y servirle en todo. Y así es
que tú no tienes el amor a Dios real, sino quieres obedecer a
Dios en las cosas que Dios le manda. Y así, además de eso,
si vas a obedecer a Dios, no vas a decir, OK, yo voy a obedecerle
y dar mis diezmos. Yo voy a obedecerle y bautizarme. Para agradarte a ti, el que me
molesta, mi novia, mi esposo, lo que sea, pero no será de corazón. Será que mira eso como gravoso. Tenemos que dar diezmos, tenemos
que ser fiel a la iglesia. Ok, lo haremos para que yo esté
contigo, pero uno cuando tiene el amor a Dios, no mira guardar
sus mandamientos como algo gravoso. Uno quiere y lo mira bien. Amamos
para obedecer a Dios. Por eso perdonamos, porque Dios
dice perdona. pero no ve la obediencia como
algo gravoso, que voy a perdonarle, pero no me va a gustar. No va a gustar, ¿verdad? No se molesta si Dios le pide
alguna cosa en obediencia o si un hermano le pide ayuda y obediencia
en algo, ¿verdad? Más usted va a querer obedecer
más y más al Señor y apreciar. lo que Dios le manda. Amamos
aunque a los hermanos, amamos a uno de los hermanos poco amables
y lo hacemos para obedecer a Dios y lo hacemos con gusto, no mirándolo
como cosa gravosa. Esto es la evidencia que uno
de verdad tiene el amor de Dios en su corazón. Eres salvo, tienes
ese amor en tu corazón. Eres amable, tienes otros amores,
pero tienes el amor agape en tu corazón, que obedecería al
Señor en todo. Si no, le invito a aceptar a
Jesucristo y tu corazón se cambiará. Si usted es un cristiano, usted
está creciendo en estas siete maneras, ¿verdad? Como añadir
a tu fe y virtud, podemos decir, según Pedro, estás creciendo
en estas maneras de amar. Si no, a lo mejor necesitas oración,
orar por mí. Yo necesito amar como el buen
samaritano. Dios tiene que cambiarme en eso.
De pie, por favor. Nuestro padre celestial, gracias
por la palabra de Dios. Señor, el amor que tú pusiste
en el corazón de Coritenbun es un amor sobrenatural. Solo tú puedes darnos ese amor
especial tan grande. Señor, un amor que quiere obedecerte
en todo. Y si un predicador o alguien
nos dice de la Biblia debe hacer eso u otra cosa para agradar
a Dios, no vamos a verlo como gravoso, vamos a decir sí. Como
amo a Dios, es fácil obedecerle. El hecho de obedecer le muestra
que amo a Dios y el hecho de amar a Dios como lo espiritual. Va a demostrar que mi amor es
real, es espiritual a otros. Así, señor, ayúdanos a amar a
Dios de verdad para que podamos amar a otros de verdad. Nos hace
falta, Señor, tu ayuda. Para muchos hace falta tu salvación,
porque tienen mucho amor humano, pero necesitan amar a Dios para
demostrar que su amor es divino. Ayúdanos, Señor, tener ese amor
y crecer en su
Evidencias del Amor Agape
Series 1-3 Juan
Iglesia Bíblica Bautista Antioquia
| Sermon ID | 73024050423900 |
| Duration | 49:46 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 John 4-5 |
| Language | Spanish |
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