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Señor, gracias por esta mañana. Una vez más, gracias por las
alabanzas también que nos recuerdan. varias cosas como la anterior
alabanza que cantábamos de cómo podemos estar tristes. Y muchas
veces sí estamos tristes, si estamos tentados y a veces incluso
queriendo entrar en la desesperación. Pero decía ese himno que sólo
tú, Señor, nos nos sacas de esa situación, nos levantas. Y hoy
te pedimos también por eso, Señor, sea cual sea, el sentimiento
que tengamos que tú nos ayudes que tú nos mantengas viviendo
en gozo porque tú cuidas de las aves señor y también vas a cuidar
de nosotros ayúdanos señor a dejar a un costado a venir delante
de ti al poder de tu palabra escuchar con corazones abiertos
y estar dispuesto, Señor, a obedecerte. Gracias por este tiempo. Bendice,
Señor, la predicación de tu palabra y que realmente traiga fruto
en nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén. Amén. Hermanos, cuando yo estaba
en mi vida cristiana empezando, yo tengo un amigo con el cual
a veces en esto de la compra de Biblias, estaba recordando,
y él me daba créditos, ¿no? Y empezaba comprándole Biblias
y me daba poco crédito y después me daba un poco más de crédito.
Y un día yo decidí tomar un poco más de crédito, ¿no? Y uno de
mis pensamientos era, y si no vendo, y si no le puedo pagar,
¿no? Y un día Le transmití estas preocupaciones,
aunque él tenía, no sé si era muy confiado, no lo sé, pero
siempre esa apertura de darme ese crédito y darme más Biblias.
Pero un día yo le transmití esa preocupación y le dije, ¿Y qué
pasa si no te puedo pagar? ¿Y qué pasa si no puedo vender? Y ahí fue la primera vez que
yo escuché esto, y ya después en la iglesia yo lo escuché varias
veces, pero él me dijo, Jaime, no seas Tomás. No seas Tomás. Y yo no entendía, porque todavía
no conocía muy bien la Biblia, pero él me decía, no seas Tomás.
Entonces, no lo entendí, y después yo fui a mi Biblia, y quise averiguar
por qué me dijo, no seas Tomás. Y ya ustedes a estas alturas
ya conocen quién es Tomás, este apóstol del Señor Jesucristo.
Y yo quiero leerles esos versos que yo leí en esa oportunidad
para entender y dije, ah, ya sé por qué me dijo, no seas Tomás.
Y es esta parte en Juan capítulo 20, que no es el pasaje que vamos
a estudiar, pero solo es para entender si tal vez aquí hay
niños y tal vez a un niño le dice no seas Tomás. Entonces
ya sé lo que me está diciendo mi papá, ya sé lo que me está
diciendo mi amigo. En Juan capítulo 20 Jesucristo
ha estado tiempo con sus apóstoles. Han visto tantas cosas del Señor
Jesús, han escuchado tantas enseñanzas y en medio de ellos estaba Tomás. Y ya Jesús muere y les había
venido diciendo que moriría, que resucitaría y todo esto.
Y Jesús resucita como les había dicho, y ya acabando el Evangelio
de Juan en el capítulo 20 en el versículo 19 dice, Entonces
al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando
cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban
por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos
y les dijo, paz a vosotros. Y diciendo esto, les mostró las
manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron
al ver al Señor. Jesús entonces les dijo otra
vez, Paz a vosotros, como el Padre me ha enviado, así también
yo os envío. Después de decir esto, sopló
sobre ellos y les dijo, Recibid el Espíritu Santo, a quienes
perdonéis los pecados. éstos les son perdonados y a
quienes retengáis los pecados éstos les son retenidos. Entonces Jesús se apareció y
noten que acá están los discípulos y los discípulos no le piden
que haga lo que Jesús hizo. Se les aparece, dice que las
puertas estaban cerradas pero Jesús aparece en medio de ellos
y les dice paz, e inmediatamente Jesús les empieza a mostrar,
dice aquí, sus manos, sus costados, su costado, y eso es como la
señal de los clavos, su costado traspasado. Pero en esa oportunidad
nos dice Juan que Tomás no estaba. Tomás no estaba. Entonces dice
el versículo 24, Tomás, uno de los doce, llamado el Didimo, que es gemelo, No estaba con
ellos cuando Jesús vino. Entonces los otros discípulos
le decían, y ahí está con signos de exclamación para decir, hemos
visto al Señor. Pero él les dijo, y noten los
requisitos para Tomás para creer, ¿no? Y Tomás les dijo, si no
veo sus manos, la señal de los clavos, si no meto el dedo en
el lugar de los clavos y pongo la mano en su costado, no creeré. No creeré. Y es interesante que
después Jesús se va a volver a manifestar a ellos. Y noten
acá, ocho días después, sus discípulos estaban otra vez dentro y Tomás
con ellos. Y estando las puertas cerradas,
Jesús vino y se puso en medio de ellos y dijo, pasa vosotros. Y luego dijo, Tomás, acerca aquí
tu dedo y mira mis manos, extiende aquí tu mano y métela en mi costado
y no seas incrédulo, sino creyente. Y es interesante que aquí Tomás
no le dice, señor tengo que probar si realmente eres tú. Jesús como
conocía y tiene, es Dios mismo, pasó la lista de requisitos de
Tomás, le dijo, ¿qué quería hacer Tomás? Si ustedes revisan y tiquean,
quería decir, dice acá, la señal de los clavos, meto mi dedo en
el lugar de los clavos, pongo mi mano en su costado, pero Cristo
se manifiesta y como ya sabía, le dice, ok, tu lista la vamos
a cumplir. trae tu mano, toca la señal de
los clavos, toca el costado y Jesús le dice, no seas incrédulo, sino
creyente. Y obviamente yo tengo ahora un
amigo que se llama Tomás. Y obviamente, no sé cómo él se
sentiría si estuviese aquí mientras yo estoy diciendo esto, pero
en el mundo evangélico, en la iglesia esto es muy normal a
veces. Y lo he escuchado, no sé si tú lo has escuchado cuando
alguien te dice algo y tú no crees o estás dudando y te dice,
no seas Tomás. No seas Tomás. y te está diciendo
entonces no seas incrédulo no seas incrédulo y es de eso hoy
día hermanos que vamos a hablar acerca de Cristo diciéndonos
no sean incrédulos sean creyentes sí ahora sí vamos a abrir ahí
tienen en sus boletines no sé si lo tienen en Juan capítulo
4 Y yo estoy viniendo así de manera cronológica. Yo tengo
mi Biblia, verdad, los cuatro evangelios y entre las parábolas
y los milagros que estamos en esta serie, en este caso los
milagros del Señor Jesucristo. Y el que me tocaba simplemente
cronológicamente es este. Y me llamó la atención. Nunca
había visto algo que hoy día vamos a ver. No me había dado
cuenta. Y tiene que ver con con otra
vez estando en un mismo lugar, ¿sí? Juan capítulo cuatro, vamos
a estar estudiando el título de sus de sus ahí que sus boletines
del sermón de hoy día es ver para creer, ¿no? Esta es otra
frase muy típica que todos deben ver para creer y la Biblia enseña
lo contrario, creer para ver, creer para ver, y aquí está ver
para creer, ¿sí? ¿Sí? El Evangelio de Juan. Yo
soy Mateo. Juan capítulo 4 desde el 46 en
adelante. Sí, vamos a leer estos versículos. Dice, entonces vino otra vez
a Canán de Galilea, donde había convertido el agua en vino y
había allí cierto oficial de rey cuyo hijo estaba enfermo
en Capernaum. Cuando él oyó que Jesús había
venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba
que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la
muerte. Jesús entonces le dijo, Si no
veis señales y prodigios, no creeréis. El oficial de Israel
le dijo, Señor, baja antes de que mi hijo muera. Jesús le dijo,
Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra
que Jesús le dijo y se fue. Y mientras bajaba, sus siervos
le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo vivía. Entonces les preguntó a qué hora
había empezado a mejorar. Y les respondieron, ayer a la
hora séptima se le quitó la fiebre. El padre entonces se dio cuenta
que fue la hora en que Jesús le dijo tu hijo vive y creyó
él y toda su casa. Esta fue la segunda señal que
Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea. Cuando uno lee por primera vez
este relato tiene una lógica total, tiene
una lógica total. Y me refiero a esta lógica en
este sentido. Jesús está de regreso en Canán
de Galilea. Y Juan ni siquiera nos deja como
para pensar por qué menciona eso. Lo menciona porque Canán
de Galilea era el lugar que recientemente Jesús, dice Juan, había convertido
el agua en vino. Y en ese mismo lugar estaba cierto
oficial del rey cuyo hijo dice que estaba enfermo al borde de
la muerte. Y ahora aquí hay algo interesante.
Antes de entrar en los puntos que vamos a ver. Jesús convirtió
el agua en vino y su fama había empezado a crecer en Canaán de
Galilea. Después de esto, Se nos dice,
después de que esta señal que Jesús había hecho, después vamos
a ver más versos qué pasó y hacia dónde fue Jesús. Pero lo que
aquí nos llama la atención es lo siguiente. Aquí está Jesús
de regreso en Canaán de Galilea, donde había hecho este milagro,
venía de Jerusalén, de la Pascua, donde también había hecho prodigios
y señales. Y muchos de los que estuvieron
en Jerusalén también estaban aquí en Canaán de Galilea. Y
seguramente este oficial del rey escuchó sobre este milagro
que había hecho en Galilea, lo que había hecho en Jerusalén.
Entonces, al enterarse que estaba nuevamente en Canán de Galilea
y estando en la situación que este hombre estaba, con su hijo,
dice, al borde de la muerte, lo más lógico era hacer lo que
este hombre había hecho. ¿Y qué era? Correr rápidamente
al encuentro de Jesús para buscar ayuda en esta situación. Entonces este hombre oye de que
Jesús había venido a Galilea y va rápidamente a su encuentro
a suplicarle para que sane a su hijo porque estaba, dice aquí,
al borde de la muerte. Ahora, solo para ponernos en
un contexto, en realidad si nosotros fuéramos este hombre Y hemos
escuchado del milagro que Jesús ha hecho y de las otras cosas
que ha hecho. Y casualmente otra vez Jesús
está allí, está visitando el pueblo. Todos nosotros con total
desesperación, también creo yo, correríamos a su encuentro para
pedir ayuda. Pero lo que nos llama la atención,
ya para entrar en el corazón de esta historia, es la respuesta
que Jesús tiene para este hombre. en medio de esta urgencia que
él tenía, su hijo estaba muriendo, va a Jesús y le dice, te suplico
que bajes y sanes a mi hijo, porque está al borde de la muerte.
Y Jesús le dice, si no ves señales y prodigios, no vas a creer.
Si no ves señales y prodigios, no vas a creer. Y parece que
el hombre está hablando de un tema urgente, mi hijo está muriendo,
pero Jesús parece que está en otro tema. Jesús le está hablando
acerca de creer y ver, y él está hablando de sanar a su hijo,
porque sabía que él podía hacerlo y había hecho otras cosas en
ese mismo lugar. Y notamos algo. Si uno lee de
manera lógica, se topa con esta respuesta de Jesús ante esta
petición y dice, algo no anda bien aquí. ¿Por qué Jesús no
le respondió, no le respondió, no le dijo a vete voy a sanar
a tu hijo o voy a descender en un momento voy a venir pero le
dije si no ves señales y prodigios no vas a creer no vas a creer
y para entender esto es lo que hoy día vamos a estar estudiando
porque Jesús dio esta respuesta a este hombre y para eso tenemos
que ir un poquito más atrás y poder poner esta historia en su contexto
y poder entender esto En Juan capítulo 2, nosotros hemos estudiado
conmigo acerca de lo que Jesucristo convirtió el agua en vino. Exactamente como estaba diciendo
hace rato, después de convertir el agua en vino, dice los versículos
12, acabo en el 12 este milagro del capítulo 2 de Juan. En el
capítulo, en el versículo 13 dice, la pascua de los judíos
estaba cerca y Jesús subió a Jerusalén. Entonces la Pascua empieza de
los judíos y después de este milagro Jesús sube hacia Jerusalén. ¿Sí? Y en el versículo 23, cuando
ya está en Jerusalén, va allá, echa afuera a los mercaderes
y a los comerciantes que estaban en el templo, en la historia.
Y en el versículo 23 del capítulo 2, miren lo que dice. Cuando
estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver
las señales que él hacía. En Juan que estamos estudiando
dice, no creeréis si no veis señales y prodigios. Y aquí,
antes de eso, después de convertir el agua en vino, va a Jerusalén
y también hace milagros en Jerusalén y prodigios. Y dice Juan capítulo
2, versículo 23, cuando Él hizo estos milagros, estas señales,
muchos creyeron en su nombre al ver las señales. Miren el
versículo 24. Pero Jesús, por su parte, no
se confiaba a ellos. porque conocía a todos y no tenía
necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues él
sabía lo que había en el hombre. Qué interesante el comentario
de Jesús. Hizo milagros y dice que muchos creyeron, pero Jesús
no se confiaba de ellos. Pero Jesús no se fiaba de estas
personas que habían puesto su confianza, que habían creído
en Cristo al ver las señales que él había hecho. Y ahora,
acerca de esto que también vamos a estar viendo por qué Jesús
le dijo así a este hombre, estamos viendo esto en este contexto,
¿sí? Y aquí dice que Jesús no se fiaba
de estos que habían creído en él porque habían visto. Y la
razón por la que no se fiaba, dice Juan, es porque Jesús conocía
el corazón de estas personas. No necesitaba de que nadie les
explique quién, quiénes son estas personas que estaban poniendo
su confianza en Cristo. Y nosotros tenemos ejemplos de
esto solo para un poquito entender de esta expresión que dice que
Jesús no se fiaba porque él los conocía, sí, él los conocía. Por ejemplo, nosotros tenemos
ahí adelantecito en el capítulo uno, ¿recuerdan ustedes cuando
cuando Jesús se acerca a Natanael? Y Natanael le invita a un hermano
y le dice ven conoce a Cristo y Natanael tiene el encuentro
con Jesucristo en el capítulo 1 en el versículo 47 Jesús lo
vio venir a Natanael y dijo de él he aquí un verdadero israelita
en quien no hay engaño. Natanael le dijo ¿cómo es que
me conoces? Jesús le respondió entonces le
dijo, antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo
de la higuera, te vi. Este es un ejemplo para mostrar
un poquito acerca de lo que está diciendo Juan más adelante, que
Jesús conocía a las personas antes incluso de presentarles
o verlos. Y esto es un fundamento acerca
de Natanael. Sí, hay otro ejemplo también
a en el capítulo cuatro, en el
capítulo cuatro de Juan, el versículo treinta y nueve, en este diálogo
con la mujer samaritana, ¿sí? Ustedes saben en este diálogo
que Jesús iba para para Galilea, pero antes iba a pasar por Samaria,
y en este encuentro que tiene con esta mujer samaritana en
el en el versículo treinta y nueve del capítulo cuatro dice, y de
aquella ciudad muchos de los samaritanos creyeron en él por
la palabra de la mujer que daba testimonio diciendo, Él me dijo
todo lo que yo he hecho. Este es otro ejemplo para decir
que Jesús los conocía de antemano. Tanto con Natanael como con esta
mujer, Jesús dice que las personas que creen en Él y de este grupo
especial en Jerusalén, Jesús no se fiaba de ellos. ¿Por qué?
Porque los conocía, de antemano los conocía. Entonces, Estamos
aquí, y creo que este versículo en el capítulo 2, que hemos leído
el versículo 23, donde dice, cuando estaba en Jerusalén, durante
la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver
las señales que hacía, pero Jesús, por su parte, no se confiaba
en ellos. Este versículo es importante
para nuestro pasaje, porque si vienen a nuestro pasaje que estamos
estudiando hoy día en Juan capítulo 4, Juan capítulo cuatro el versículo
de hecho en la reina Valera las divisiones en la Biblia está
de manera diferente que la Biblia de las Américas porque la división
empieza en el cuatro cuarenta y tres en la reina Valera y miren
lo que dice el cuarenta y tres dice después de dos días salió
de allí para Galilea, porque Jesús mismo dio testimonio de que a un profeta no se le honra
en su propia tierra. Así que cuando llegó a Galilea,
ahora noten acá, ya está llegando en Galilea, así que cuando llegó
a Galilea, los galileos les recibieron. Pues habían visto lo que hizo
en Jerusalén durante la fiesta, porque ellos también habían ido
a la fiesta. Entonces, este grupo de que Juan
nos menciona en Jerusalén de muchos los que creyeron y Jesús
no se fiaba, aquí hay un grupo, empezando nuestro pasaje en el
capítulo 4, que dice que ellos habían ido a Jerusalén y ahora
están de regreso en Galilea habían visto los milagros y por eso
también lo estaban recibiendo a Jesucristo en Galilea, porque
ellos también habían estado en Jerusalén con él y habían visto
los milagros que allí había hecho. Y este versículo es el que está
introduciendo a nuestro texto. Y era necesario explicar eso,
¿por qué? Porque aunque Jesús parece que está hablando solamente
con este oficial del rey, cuyo hijo está enfermo, el auditorio
completo que Jesús tiene acá es todas estas personas que estuvieron
en Jerusalén con él y vieron lo que hizo y ahora están en
Galilea y ahora están rodeándolo a Jesús juntamente con este soldado,
con este oficial, con el cual nos parece que va a hablar directamente
el Señor Jesucristo. Entonces, En medio de esta respuesta
que le da a este hombre, si no veis señales y prodigios, ¿no
creeréis? Hay algunas cosas que nosotros
en el contexto vamos a poder ver en este pasaje para poder
entender por qué Jesús le dijo eso a este hombre. Y lo primero
que ustedes tienen ahí en sus bosquejos es ver otra vez lo
que Jesús hizo, ver otra vez lo que Jesús hizo. En el versículo
46 dice, entonces vino otra vez a Canán de Galilea donde había
convertido el agua en vino. Cuando yo leí este pasaje hermanos
y estaba estudiando, yo A priori, cuando yo leí y estudié y vi
vueltas, dije el título del sermón para este domingo que viene será
Otra Vez en Galilea. Otra Vez en Galilea. Pero me
decía que fui estudiando más de 100 cambia, ver para creer.
Y la razón de Otra Vez en Galilea, no sé tú, pero cuando tú estás
haciendo algo y después quieres pasar a otra etapa, Y tal vez
el entrenador en el caso de un ejercicio físico dice, no, otra
vez vamos a volver a la misma etapa. Entonces tú rápidamente
entiendes que hay cosas que no se han aprendido y que es necesario
nuevamente volver a la misma etapa. Y me llamó la atención
lo que dice acá, entonces vino otra vez a Canán de Galilea. Y lo podía haber dejado ahí Juan
porque ya nosotros fácilmente entenderíamos qué pasó en Canán
de Galilea. Pero Juan no lo deja, si no explica. Vino otra vez a Canán de Galilea,
dice, donde había convertido el agua en vino, apuntando a
este milagro que el Señor Jesús había hecho. Vino otra vez a
Canán de Galilea. Obviamente, Juan quiere llevar
a sus oyentes, en este caso también a nosotros, a recordar la obra
milagrosa que el Señor Jesús había hecho en Canán de Galilea. En otras versiones, tanto en
español como en inglés, esta frase que nosotros tenemos, que
allí en Galilea había un oficial del rey, en otras versiones dice
había ahí un noble. Y esto de noble es por la posición
de esta persona de la nobleza. Pero en otras versiones hay varias
traducciones que aparece este hombre que está
en Canán de Galilea. Obviamente este hombre había
escuchado los milagros que Jesús hizo, como dije rato, tanto en
Galilea como en Jerusalén. Y estos milagros eran suficientes
testimonios para creer que realmente Jesús podía ayudarle en cuanto
a su hijo que se estaba muriendo. Pero lo que vamos viendo y la
razón por la que Jesús dijo esto es exactamente el argumento que
decía en Juan capítulo 2. Jesús, ante esta petición de
este hombre que se acercó a pedirle que bajara para que sanara a
su hijo, Jesús pudo ver el corazón de este hombre. pudo ver el corazón
porque en Juan dice Jesús no se fiaba ¿por qué? porque Jesús
conocía lo que había en su corazón y aunque las palabras de este
hombre nos parecen a nosotros fe porque ¿qué está haciendo
este hombre? está yendo al encuentro y le
está diciendo por favor Baja a sanar a mi hijo. Y uno diría,
si no tuviese fe, ¿por qué estaría haciendo lo que está haciendo?
Pero Jesús, que puede ver más allá de las palabras, vio su
corazón y le dijo, si no crees, si no ves señales y prodigios,
tú no vas a creer. Y Juan empieza este relato diciendo
que este hombre se encontraba en Canán de Galilea, donde él
había hecho este milagro de convertir el agua en vino y donde las personas
que están alrededor de él que le habían hablado seguramente
de los milagros que hizo en Jerusalén, todo eso debería ser, Juan está
poniendo esto como argumento y vayan siguiendo el texto, debería
ser suficiente para que este hombre crea que realmente Jesús
podía ayudarlo. Pero lo que aquí podemos ver
es que todo ese testimonio, más que todo, todo ese testimonio
oral que le habían dado, que había escuchado, todo eso, para
este hombre no era suficiente. No era suficiente. Y lo primero que yo quiero, hermanos,
y yo he hecho este ejercicio, es revisando nuevamente lo que
estudiamos en Canán de Galilea la anterior vez, revisando otra
vez, ¿qué era el punto principal de la anterior enseñanza en Jesús,
el Dios que suple necesidades? Y claramente nos acordamos de
María, ¿recuerdan ustedes? de diciendo a los sirvientes
cuando hace la petición para que para que ayude con el vino
era hagan todo lo que les pida háganle caso en todo y la enseñanza
que dábamos en ese tiempo era acerca de una confianza en el
señor que no duda una confianza en el señor que no duda y hablamos
más ahondamos un poco más acerca de lo que es confiar lo que es
no dudar Y entonces, cuando Juan nuevamente nos lleva a este punto
diciendo, de regreso a Canán de Galilea, es como una exhortación
para nosotros para decir, todavía no es suficiente. Vamos otra
vez a Canán de Galilea y recordemos la lección que allí hemos aprendido. De regreso a Canán de Galilea. Y una de las cosas, hermanos,
yo quiero aclarar, pongo paréntesis aquí. Es verdad que muchas veces
cuando le pedimos algunas cosas al Señor, no siempre responde
como nosotros le pedimos, en el tiempo que le pedimos y muchas
cosas. Pero este no es el caso aquí,
hermanos. La exhortación que el Señor Jesús
viene haciendo, y el punto que yo quiero mostrar lo que aquí
la palabra está diciendo, es que con todas las cosas que tú
has oído y están pasando en tu vida, todavía no crees. Todavía no crees, no es suficiente
con todo este testimonio y este es el caso de este hombre con
todo lo que había escuchado. Una de las cosas que yo no me
había dado cuenta en algunos libros que alguna vez yo estaba
cuando empezaba la librería, no conocía a algunos autores
y entre esos me encontré un libro bolsillo que yo lo estaba vendiendo,
¿sí? Y este libro de bolsillo era
de la historia de un niño que había muerto o más o menos había
estado en terapia intensiva como muerto por mucho tiempo y después
de eso él regresó. Y él en ese libro cuenta que
durante ese tiempo que él estaba en terapia intensiva, él estuvo
en el cielo y estuvo con Dios y vio a los ángeles y vio todo
eso. Entonces, Yo no lo leí todo el libro. Hay hasta la película
de ese libro ahora. Pero las personas en ese tiempo
en la librería buscaban mucho ese libro. Y la razón porque
yo lo quería vender. Pero yo no sabía y después yo
me fui dando cuenta que La gente o yo mismo muchas veces no creemos
en lo que la Biblia nos dice que Dios es real y nosotros tenemos
que esperar a ver un libro o una película de alguien que te dice
que ha ido al infierno o al cielo y ha vuelto y es real para realmente
decir es real. Es real. ¿Por qué? Porque el
testimonio de Jesucristo que es la palabra de Dios no es suficiente. No es suficiente. No es suficiente
muchas veces lo que él dice, ni las cosas en las cuales nosotros
vemos a Jesucristo obrando en nuestra vida. Ahora, hermanos,
tal vez tú no has visto cosas como la que aquí en Juan se muestra,
¿no? Conversión de agua en vino, milagros
tan sobrenaturales. Pero ¿saben qué, hermanos? Día
a día nosotros vemos la mano de Dios obrando en cosas pequeñas
y grandes. Y con todas esas cosas que nosotros
vemos, que no hay duda de que no puede ser sino Dios, todavía
muchas veces no creemos en Él. Ayer un hermano estaba, creo
los que estábamos aquí, escuchábamos un testimonio diciendo, ¿Cuánto
fue? ¿Cuánto es lo máximo de dinero
que te has encontrado? ¿Cuánto es? Y estaban hablando,
porque yo me encontré dinero esta semana, estábamos hablando
ayer. Y él dijo, me encontré este monto
de dinero y era harto dinero los que estábamos ayer. Y él
dijo, y era exactamente el monto de dinero que yo necesitaba para
un negocio que estaba haciendo y tenía que pagar. Uno puede
decir, ¡qué suerte! ¡Qué buena suerte! ¡Qué casualidad!
Pero cosas así, muchas veces Dios está haciendo en nuestra
vida en pequeñas, estamos viendo su mano, estamos escuchando prédicas,
circunstancias, a veces hasta un versículo que de una manera
bien providencial llega a nuestra vida, y aún con todo eso, todavía
nuestras razones son duras para creer. Y aquí es el punto de
decir, la idea de aquí es más o menos de que Jesús ya empezó
a hacer algo y todavía les faltaba la fe. Todavía les faltaba la
fe. Entonces, la primera cosa que
yo quería compartir acerca de este milagro es, otra vez en
Canán de Galilea. Y este otra vez, repito hermanos,
es como el Señor Jesús llevándonos nuevamente a esta escuela de
Canaán de Galilea para decir, todavía no has entendido, todavía
no has aprendido esto, necesitas hacerlo otra vez, recordándonos
lo que el Señor ha hecho. Y esto es obviamente un indicador
para nosotros para Recordar, volver otra vez a Canán de Galilea
para nosotros significa mirar otra vez atrás y ver qué cosas
ya Dios ha hecho, qué cosas Dios ya ha dicho que pueden ser un
soporte, un fundamento de fe para mirar al futuro y decir,
Dios lo va a hacer. lo que él ha empezado a hacer,
no lo va a dejar a medias, lo va a terminar. Entonces aquí
dice, Entonces vino otra vez a Canán de Galilea, donde había
convertido el agua en vino, y había ahí, y este es el segundo punto
que tienen en sus bosquejos, solo la intervención de Jesús
puede ayudar. Dice la segunda parte de este
versículo, Y había ahí cierto oficial del rey, cuyo hijo estaba
en Capernaum. Más abajo se nos dice que este
hijo que estaba enfermo en Capernaum estaba al borde de la muerte. Pero es interesante lo que aquí
está pasando. Se nos dice había ahí en Capernaum
un oficial del rey. Jesús y esta por si acaso hermanos
no es la misma historia que encontramos en los otros evangelios donde
está este hombre que tiene que no es su hijo que es su criado
que está enfermo y que le dice a Jesús no descienda sólo di
la palabra y mi siervo sanará no es la misma historia pero
tiene mucho parecido sí aquí es el padre el hijo el otro es
el soldado y su sirviente sí pero ahora aquí Miren cómo Juan
lo presenta a este hombre que va a ser nuestro personaje principal.
Dice que había un oficial del rey, dice en esta versión. En
otras versiones dice un funcionario del gobierno, un funcionario
real. Y otros dice alguien que pertenecía
a la nobleza. Ni se nos da su nombre ni nada,
pero se nos presenta a esta persona con su título. la posición que
este hombre ocupaba. Y claramente esta posición nos
habla acerca de la autoridad que tenía este hombre. Era un
oficial de rey. Este hombre era alguien que tenía
influencia, que tenía autoridad. Y algo más que podemos ver acerca
de este personaje en esta porción es que era un hombre económicamente
bien acomodado. porque se nos dice que cuando
Jesús hizo el milagro y él descendió para ver a su hijo, dice que
sus siervos le salieron al encuentro, dando la idea de que este hombre
tenía siervos y en ese tiempo solo las personas acomodadas
tenían servidumbre. Este hombre era un hombre que
tenía autoridad, poder, influencias, economía, pero no solo eso nos
dice de este hombre, también se nos dice que este hombre tenía
un hijo enfermo. Y esto es interesante porque yo estaba pensando en
este título, solo tenía que decirnos había un padre que tenía a su
hijo enfermo al borde de la muerte y entenderíamos completamente
nosotros. Pero a este padre se lo presenta como el oficial del
rey, el oficial del rey, el oficial del rey y claramente Juan está
repitiendo dos veces este título para apuntar la posición que
tenía este hombre. Y nosotros podemos ver versículos
más abajo cuando este hombre se encuentra con Jesús Dice la
Biblia, les rogaba, les rogaba a Jesús que descienda para sanar
a su hijo. Y una pregunta que yo me hacía
mientras estudiaba esto, si ahora este hombre con esta posición
le está rogando a Jesús que descienda para que ayude a su hijo, ¿qué
cosas no habría hecho antes para ayudar a su hijo? Y la respuesta
a eso es todo lo posible. Este hombre tenía poder, tenía
influencia, tenía todo y seguramente ya lo habría llevado a los médicos.
Seguramente habrían dicho estas otras personas también ofrecen
sanidades y él hubiera agotado. Él agotó todo. Por eso nosotros
vemos esta actitud ante Jesús rogándole Porque este hombre
era, por así decir, en posición y en economía mucho más que muchos
de los que estaban ahí. Pero dice que se acercó a Jesús
y le estaba rogando para que vaya y ayude a su hijo. Pero ¿saben qué? Este hombre
seguramente llegó a un punto de pensar de que su posición
de autoridad, de poder, de economía, en la situación con su hijo enfermo,
en realidad no le aprovechaba para nada porque estaba en la
misma condición de un pobre que no tiene ni posición ni dinero
y tiene un hijo enfermo. Todos los recursos que tengo
no me sirven para nada porque no puedo hacer ya más nada por
mi hijo. ¿Qué me diferencia de una persona pobre? Ninguna. Y creo que hay una razón específica
por la que Juan nos dice, este era un oficial del rey, pero
estaba en la misma condición de una persona pobre que tenía
un hijo enfermo. Todo lo que tenía no le podía ayudar. ¿Y qué nos muestra? Por eso ahí
en sus bosquejos ustedes tienen solo la intervención de Jesús
puede, podía ayudar. Este hombre con toda su riqueza,
con toda su autoridad y poder, dependía totalmente de la misericordia
de Dios como una persona que fuera pobre y no tenía cómo ayudarse. Y si no habría una intervención
divina, este hombre estaba perdido. Y una cosa que yo estaba pensando,
en este caso lo que nos está hablando este texto es en el
caso de la salud, ¿no? Cuando tu salud está mal, entonces
tu mente rápidamente, ¿en qué confía hermanos? Yo tengo seguro
y mi seguro es bueno. Yo tengo ahorros y esos ahorros
me pueden tal vez sacar del país para que en otros lugares me
hagan tratar. En este caso de la salud. O cuando
hay cosas que amenazan ciertas cosas en nuestra vida, como la
economía, la familia, el matrimonio, no sé qué está pasando. Pero
la pregunta de esto que yo me hacía es, ¿este hombre claramente
Juan está queriendo dejarlo desprovisto con todas las posibilidades que
tenía? Nos está mostrando que estaba
en la condición de cualquiera. Sólo dependía del Señor. Y una
de las cosas que podemos pensar nosotros es en esto. ¿En qué
estás poniendo tu confianza? ¿En qué dependes? ¿En el dinero
que tienes? ¿En el seguro que tienes? ¿O
estás realmente diciendo, dependo totalmente del Señor? Yo recuerdo
una mujer Yo les he contado creo antes ya de esta mujer en la
puerta del seminario que vende pastillas. Yo siempre le solía
hablar cuando estaba ahí y yo notaba que ya tenía 30, ya tenía
40 y no se casaba y vivía sola. Y un día yo ya me preocupé por
ella y le dije, ¿cuándo te vas a casar? y ya se daba cuenta
ella porque siempre le rodeaba con esas preguntas y entonces
esa vez ya ella también me respondió porque se dio cuenta creo hacia
dónde iban mis preguntas y le dije y me dijo ¿por qué quieres
tanto que me case? y yo le dije porque me has dicho
que no tienes familiares porque me has dicho que estás sola y
cuando envejezcas ¿quién te va a cuidar? no tienes hijos no
tienes a nadie me has dicho y por eso quisiera que te cases Y ella
me dijo, ella me dijo algo que, ¿cómo nos olvidamos del personaje
principal muchas veces? Ella dijo, Jaime, cuando no tenga
que comer, que vestir, ni quien me cuide, ya estaré lista para
subir. Ya estaré lista para subir. Y
me dejó callado. Mi esperanza, mi confianza está
En el Señor, y eso era lo que hemos cantado hace rato, si Dios
cuida de las aves, ¿cómo no va a cuidar de mí? ¿Tú crees que
me va a dejar desamparada porque no tengo nadie que me cuide,
nadie que de viejita me atienda? ¿Tú crees que el Señor me va
a abandonar? Y que eso es lo que dice en Isaías, ¿no ve? Yo
hice que nacieras y hasta las canas te voy a llevar. Ese día
yo quedé callado y dije, esta mujer depende totalmente del
Señor, su confianza está en el Señor. Y esa es una pregunta
para nosotros hermanos, es decir, ¿realmente nuestra confianza
está con ¿Nuestra esperanza está en la intervención total del
Señor o estamos confiando en lo que tenemos? A veces me pasa
a mí. Cuando estoy empezando un negocio
y digo, ¿qué es lo peor que me puede pasar? Y si me pasa todo,
pues lo vendo el auto, lo vendo la otra cosa. Y mi esperanza
no está en que el Señor me va a ayudar, sino en las cosas materiales
que yo puedo tener y que me pueden sacar de ese aprieto. El tema
es, este hombre Juan nos los pone con este título para decir,
todas estas cosas no le aprovecharon de nada. Y así muchas veces Dios
va a ser con nosotros. Sigue el texto y en el punto
3 dice, Jesús conoce nuestros corazones y este es el centro,
la esencia de este pasaje. Jesús después dice, seguimos
leyendo una vez más, dice, entonces vino otra vez a Canán de Galilea,
donde había convertido el agua en vina. en vino y había ahí
cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.
Cuando oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su
encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo porque
estaba al borde de la muerte. Jesús entonces le dijo, si no
veis señales y prodigios, no creeréis. Y este es el corazón
de esta historia. Este versículo en sus bosquejos
dice, Jesús conoce nuestros corazones. La respuesta de Jesús a la petición
claramente que este hombre estaba haciendo era, tú realmente no
crees que yo puedo ayudar a tu hijo. Y para nosotros hasta puede
sonar, pero claramente si está yendo a pedirle ayuda es porque
espera recibir ayuda. Pero Jesús le dice, si no ves,
no vas a creer. Y las personas que están alrededor
tuyo que vienen de Jerusalén creen porque vieron. Pero no es de creer del que Jesús
vino a buscar. Juan dice que el propósito de
escribir este libro del evangelio de Juan es para que para que
conozcan a Jesús y conociéndolo crean en él y creyendo tengan
vida eterna. Pero no es este creer del que
estamos hablando. Entonces Jesús le dice si no ves no vas a creer. La respuesta de Jesús a esta
petición estaba mostrando que este hombre realmente no creía
que Jesús podía ayudarlo. Y este hombre es un cabal representante
de las personas que están rodeándole también a Jesús. Y algo que podemos
ver, que a veces se pierde en esta historia, es lo siguiente.
Miren este versículo nuevamente. Dice Jesús, entonces le dijo,
sí, le dijo. Y ahí está diciendo en singular,
sí, singular, le dijo. Si no veis señales y prodigios,
no creeréis. Pero cuando lo ves estos versículos
en el original, ¿sabes qué es interesante? Que son en plural.
Es decir, le está hablando a este hombre, pero por medio de este
hombre les está hablando a todos. ¿Quiénes son esos todos? Los
que habían ido a ver a Jerusalén, los que ya están de regreso con
él y están alrededor también de este hombre para ver una señal
más que Jesús va a hacer. Y les dice, es como les estaría
diciendo, si no ven, no van a creer. Ustedes ya me han visto en Jerusalén
y aún así todavía no creen en mí. Ese es el auditorio y es
interesante que los versículos están en plural. Y este pasaje es similar a uno
que nosotros para entender realmente, y los contextos son exactamente
casi iguales, para entender lo que aquí Jesús le dice, si no
ves estas señales no van a creer, Es este pasaje en la lectura
bíblica que teníamos providencialmente esta semana en el Evangelio de
Marcos. Vamos un ratito ahí. Marcos capítulo
9. Estaba pensando en este texto
para quererlo entender porque decía cómo no va a creer si está
yendo a él. Cómo no va a creer si le hace
caso a la palabra y desciende a Capernaum. Este hombre cree. Pero en Marcos capítulo 9 desde
el verso 19 en adelante miren lo que dice marcos 9 del 14 en
adelante cuando llegó a donde estaban los discípulos vio una
gran multitud alrededor de ellos escribas que disputaban con ellos
y enseguida toda la gente viéndoles se asombró y corriendo a él le
saludaron él les preguntó que disputáis con ellos y respondiendo
uno de la multitud dijo maestro traje a ti a mi hijo que tiene
un espíritu mudo el cual donde quiera que le toma le sacude
y echa espumarrajos y cruje los dientes y se va secando y dije
a tus discípulos que lo echasen fuera y no pudieron Y respondiendo,
él les dijo, oh, generación incrédula, ¿hasta cuándo he de estar con
vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Tráedmelo. y se lo trajeron. Y cuando el Espíritu vio a Jesús,
sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba
echando espumarajos. Jesús preguntó al padre, ¿cuánto
tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo, desde niño. Y muchas
veces le echan el fuego y el agua para matarle. Y aquí este
es el punto. Estas son exactamente las palabras
de lo que nosotros también estamos viendo, Juan. Y el padre le dijo,
pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Y la respuesta de Jesús, ¿cuál
es? Y Jesús dijo, si puedes creer, al que cree todo es posible.
Inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo, Creo, ayuda mi
incredulidad. Este hombre realmente no creía
que Jesús podía ayudarlo. Y eso es lo que Jesús le está
diciendo a este hombre del que estamos viendo ahorita en Marcos.
Este hombre se acerca a Jesús y le dice, si puedes hacer algo
por nosotros, Como una opción más de las tantas que ya he buscado,
ahora me han dicho que tú eres poderoso. Tal vez puedes hacer
algo. ¿Puedes hacer algo? Y Jesús le dice, ¿Puedes creer?
¿Puedes creer? Porque el que cree todo le es
posible. Este hombre que nosotros estamos estudiando en Juan, evidentemente
no creía que Jesús podía ayudar, aunque parece que cree. y la
prueba de eso es en Juan cuando nosotros vemos en el versículo
51 cuando Jesús le dice vete tu hijo vive dice el versículo
51 del capítulo 4 de Juan y mientras bajaba sus siervos le salieron
al encuentro y le dijeron que su hijo vivía Jesús le dice tu
hijo vive los siervos le dicen tu hijo vive ¿Y qué va a hacer
él? Miren lo que va a hacer él. Entonces
les preguntó, ¿a qué hora ha empezado a ponerse bien? Eso
da la idea de que un día antes había hablado con Jesús y ahora
está en el día siguiente en Capernaum. ¿A qué hora ha empezado a mejorar?
Les respondieron, ayer a la hora séptima se le quitó la fiebre.
Y dice el 53, el padre entonces se dio cuenta que fue la hora
en que Jesús le dijo, tu hijo vive. Y ahí recién dice, y creyó
él y toda su casa. cuando los siervos le salieron
y le dijeron tu hijo vive yo sé que vive porque Jesús me dijo
que él iba a vivir pero él les preguntó y como a qué hora es
para ver si realmente fue lo que dijo o capaz fue en otro
momento era como lo que dijimos acerca del vino la anterior vez
realmente convirtió el agua en vino o ya tenían esas tinajas
algo por eso este texto otra vez está diciendo de regreso
otra vez en Canán de Galilea, y aquí hay un parecido grande.
¿A qué hora? Realmente no creía que Jesús
lo podía hacer. Y por eso Jesús le dice, no crees
que pueda, no crees que puedo hacerlo. Una vez leyendo un libro,
una pregunta me vino a mi mente y decía, ¿por qué supuestamente,
entre comillas, en las iglesias fundamentales, reformadas, conservadoras,
no pasan los milagros que pasan en las iglesias pentecostales,
carismáticas? Si es que es así, entre comillas,
¿no? Porque cuando te invitan a una iglesia así, te dicen,
tienes que venir a mi iglesia. En mi iglesia hay milagros, hay
sanidades. Y ciertamente hay a veces, eso
es verdad. Y yo estaba pensando, ¿por qué
en nuestra iglesia no pasa nada? Eso no aquí en esta iglesia,
hermano, sino cuando estaba en otra iglesia. Pero una vez leí
un libro y decía esto el autor de ese libro, que es un autor
respetado, ¿por qué Dios tendría que hacer milagros en medio de
personas que no cree que pueden hacerlo? Voy a repetir eso. ¿Por qué Dios tendría que hacer
milagros en medio de personas que no creen que Él puede hacerlo? Y no solo quiero hablar acerca
de sensacionalismo, milagros, pero creo que nosotros nos hemos
adormecido en un corazón seguro. De hecho, cuando alguien me puede
escuchar predicar eso, me dice, Jaime, cuidado, cuidado. Lo mejor
siempre es estar en el lugar seguro. el lugar de la desconfianza,
en el lugar de que... Y hermanos, no me malinterpreten
por esto, pero muchas veces así justificamos nuestra increíble
a nosotros. Que sea la voluntad del Señor. Yo conozco ese versículo
y creo ese versículo, pero muchas veces simplemente es una excusa
para no creerle a Dios. Que Dios haga su voluntad. Y
yo sé que hay momentos de... Tiene su contexto este versículo,
pero lo que estoy tratando de mostrar ahora en este contexto
es que el Señor está diciendo, sabes, has escuchado muchas cosas
de mí. Estoy obrando en esto en tu vida
y aún con todo eso todavía sigues con ese espíritu de incredulidad.
Yo no sé, hermano, en qué estás pasando tú. Yo sí sé lo que yo
estoy pasando. Muchos de nosotros, Dios nos
ha mostrado algunas cosas, aún en el trabajo, aún en lo personal,
en la familia, algunas cosas que Dios ya empezó a hacer y
ha hecho cosas tal vez pequeñas y ya nos ha mostrado su presencia,
su favor. Y cuando parece que era como
la punta del iceberg, porque el iceberg es lo más grande que
todavía falta, y uno dice, ¿será que lo va a hacer? ¿Será que
va a continuar el Señor? Y Dios dice, te he dado tantas
muestras y aún no crees. No crees. Y ese es el texto,
al menos en este pasaje, no crees. Y ese es el paralelo que veíamos
de este hombre que le dice a Jesús, si puedes ayudarle a mi hijo.
Y Jesús le dice, si puedes creer. Pero ¿saben qué? Algo que Un
comentarista decía, yo no me había dado cuenta de esto, es
lo siguiente hermanos. En este pasaje no estamos hablando de
una persona, él habla de tres etapas, no de una fe salvífica,
pero tres etapas de una persona que está en estas luchas de la
fe. Una etapa es la que estamos tocando
nosotros, es estas personas justo de esta generación que dice Jesús
de incredulidad, hasta cuando estaré con ustedes, de que se
escandalizaban, pero este no es el hijo del carpintero, este
no es el Jesús, este es el que puede hacer esos milagros, este
es este tipo de fe que sólo lo que estamos viendo en este pasaje
de que sólo como estas personas que fueron a Jerusalén vieron
y ahora están en Galilea y siguen viendo y aún así no creen. ¿Saben
por qué? Porque estas personas son como que necesitan milagro
tras milagro, milagro tras milagro. Es como poniendo a prueba a Jesús
para decir, uno más y creo en ti. Uno más y creo en ti. Esta es una categoría de estas
personas que realmente están viendo a Jesús solamente como
un milagrero. No creen realmente en Él. Pero saben que hay otra
categoría. Y la otra categoría es de estas
personas que tienen Esa lucha genuina con la fe. Tal vez no
están en esa fe genuina que no duda, pero están en el medio.
Una fe que tiene dudas, que tiene dudas de si realmente debe dar
ese paso. Y le dice al Señor, Señor, no
es que no cree en ti. Tengo mis luchas, pero quiero creer, pero
quiero seguirte. ¿Y saben cuál? Y no es este caso
que estamos hablando, porque si no parecía como muy severo
el Señor Jesús. Y este caso está entre medio de esta historia.
¿Saben cuál es ese caso? El de Nicodemo. Nicodemo era
una persona así, por eso dice que vino a Jesús de noche. Era
un rabino, era un fariseo, pero vino a Jesús de noche porque
empezó a decir, ¿realmente él será el Mesías prometido? Y vino de noche y le escuchaba
a Jesús y con todas sus dudas y Jesús le dice a Nicodemo de
su fe débil y muchas cosas. Pero lo interesante de la historia,
te animo en casa que estudies todas las veces en Juan que se
menciona a Nicodemo. Parece que Nicodemo va con muchas
dudas, con una fe bien débil, pero tiene tres intervenciones
en el libro de Juan Nicodemo. Esta primera cuando va Jesús
a buscar de noche y la segunda cuando están haciendo ya un veredicto
los fariseos para dar una sanción a Jesús y Nicodemo se pone de
pie y empieza a abogar por Jesucristo. ¿No será que tal vez Él es el
Cristo? ¿No será? Y los fariseos, sus
colegas, le empiezan a reconvenir. Dicen, tú eres fariseo y no sabes
que de Galilea no puede venir nadie, no puede ser Él. Y Nicodemo
se queda callado. Y lo más interesante y más precioso
de Nicodemo es al final de la vida de Jesús, cuando crucifican
a Jesús y todos sus discípulos se parsen y Jesús esté en la
tumba. Aparecen dos amigos secretos
de Jesús. Y digo amigos secretos porque fueron las dos personas
que en secreto lo buscaron a Jesús. Uno era Nicodemo y el otro era
Simón. y van y piden el cuerpo de Jesús
y lo meten y le dan sepultura. Y ahí se nota que Nicodemo, al
final de su vida, llegó a creer en Cristo y sus acciones lo demostraron. Pero no estamos hablando de esta
persona. Parece incluso que esta persona
que leíamos en Marcos, que está pasando de este nivel al otro,
de un nivel de decir, ¿será que puedes hacer algo? Y Jesús, ¿será
que puedes creer? Y después va a sanar a su hijo
y él va a decir, bueno, antes perdona mi incredulidad. ¿Perdona
mi fe débil? Estamos hablando de una persona
que realmente no cree. O sea, sólo digo esto para no
poner pesos de conciencia en nosotros de decir, tal vez yo
sí estoy luchando con mi fe, estoy buscando realmente confiar
y dar esos pasos de fe que el Señor quiere. Estamos hablando
de otro tipo de personas, de esa persona que está haciendo
sarcasmo a veces, incluso decir, ¿será realmente que Él puede
hacerlo? A ver, por si las dudas iremos a ver si puede hacerlo.
como te dirían, allá hay un sanador de enfermedades y así al mismo
nivel. Entonces ese es ese punto. Ya
por el tiempo en el punto cuatro dice, no hay imposible para el
poder de Jesús. Miren lo que aquí dice, no hay
nada imposible para el poder de Dios. Y yo sé que esto, hermano,
todas estas cosas, algunos incluso están un poco Como yo voy a decir,
cuando escuchamos estas frases que no hay nada imposible para
el poder de Dios, entonces rápidamente mi mente me trae al pasado y
me dice ¿y qué pasó en esta oportunidad? cuando yo creí que no había límites
y esto y esto y empiezo a cuestionar y le empiezo a poner argumentos
al Señor y yo sé que estas verdades que yo estoy mencionando, ustedes
ya las conocen, ya las saben, ya las han escuchado, incluso
algunos han llegado a querer tal vez alejarse un poquito de
estas cosas porque cuando en el pasado tal vez hemos puesto
toda nuestra confianza nos hemos sentido tal vez decepcionados
entre comillas porque parece que incluso tal vez Dios me ha
fallado Y prefiero dejar eso pendiente y seguir nomás con
mi vida segura, por así decir. Pero mi punto acá es, no hay
nada imposible para el Señor. Y es el punto que aquí toca.
Miren el versículo 48. Jesús entonces le dijo, si no
veis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey
le dijo, Señor, baja antes de que mi hijo muera. Baja antes
de que mi hijo muera. Y eso en palabras más sencillas,
¿qué está diciendo? Porque si bajas después de que
mi hijo muere, ya no hay nada que se pueda hacer. Tu poder
solo es antes de la muerte, porque después de la muerte ya no tienes
poder. Baja antes. Antes he escuchado que podrías
hacer algo, porque después muere y ahí ya no tienes posibilidad
de ayudar. Baja antes. Y yo estaba pensando
en esto, hermanos, en la situación que estamos pasando. Señor, haz
algo ahora. Haz algo ahora, porque después
ya no se va a poder hacer nada. Señor, estamos mirando de todos
lados. Señor, si hay un momento que hay que intervenir en esta
situación, es ahora, porque después ya no sirve, Señor. Y eso es
una forma para decir, tu poder es hasta aquí. De aquí para allá
ya no se puede hacer nada. Y eso claramente creo que algunos
de ustedes, y a mi mente mientras pensaba en esto, me recordaba
un pasaje que ustedes lo conocen tantas veces lo hemos escuchado.
¿sí? Y y por el tiempo solamente lo
voy a lo voy a parafrasear es esta historia de Abraham e Isaac
cuando Dios le pide que sacrificia sacrifica Isaac ¿sí? Y Abraham
parece demente su obediencia parece demencia si una persona
no tendría la fe que tenemos nosotros y le contaras la historia
de Abraham y no sabría de la fe diría este hombre está loco
porque dice que alistó al niño, alistó el cuchillo, alistó la
leña y se fue rumbo al monte para sacrificar a su hijo. Y
algo que quiero rescatar acá en este punto es el siguiente,
cuando Abraham iba dando los pasos para ofrecerlo en sacrificio
a Isaac, en ningún momento Abraham estaba mirando en paso que daba
y decía Dios no va a permitir que yo llegue a ese punto. Algo
va a pasar. Algo va a pasar. Y de pronto
ponía la leña y no miraba. Y no pasa nada. Y no pasa nada.
Entonces lo pongo al niño y dice y no pasa nada. No leemos eso
en la Biblia. Abraham estaba como un hombre
demente, empecinado en hacerle caso a Dios. Y dice que lo puso
Isaac, puso la leña, agarró el cuchillo. Y yo te animo a que
leas, si no lo recuerdas en Génesis 22, ¿verdad? Que el ángel dos
veces le tiene que decir, Abraham, Abraham. Como si estuviese viniendo
desde tercer, segundo cielo y no llegaba porque Abraham lo iba
a matar. y tuvo que venir a toda velocidad
y dar esos gritos para decir no lo hagas no lo hagas porque
ya sabemos que temes a Jehová pero no es como nos pasa verdad
cuando estamos en una situación difícil y decimos señor el dólar
no puede subir más ya no se va a poder si llega a 11 escaso
perdido hasta 11 nomás tú puedes sobrar
señor es esto señor desciende antes de que muera porque de
muerto ya no hay más ya no hay más y vuelvo a Abraham porque
la razón por la que Abraham iba a hacer eso nos dice por el texto
la cita está en hebreos capítulo 11 versículo 17 porque Abraham
obró de la manera que obró dice en hebreos 11 17 por la fe Abraham
cuando fue probado ofreció a Isaac y el que había recibido las promesas
ofrecía su unigénito habiéndose dicho en Isaac te será llamada
descendencia pensando y aquí el versículo clave pensando que
Dios es poderoso para levantar a un de entre los muertos de
donde en sentido figurado también le volvió a recibir ¿Por qué
Abraham estaba decidido a matarlo y hacerlo en trocitos? Porque Dios es tan poderoso que
de esos trocitos le podía devolver un hijo entero otra vez. Y eso
es lo que dice acá. Abraham entendió que Dios es
poderoso. ¿Y dónde entendió Abraham que Dios es poderoso? Con los 90 años de Sarah, con
los 100 años de Abraham y con la matriz estéril de Sarah. ¿Fue
un milagro como lo recibí? ¿Ahora va a ser más difícil que
lo resucite? Es lo mismo. Para mí puede ser
uno más difícil. Para Dios todo es lo mismo. Es interesante cómo nuestra perspectiva
en esta tierra miramos una cosa más difícil que la otra, ¿no?
De hecho le llamamos milagros. Pero Dios no le llama milagros
porque para Dios eso es normal. Pero para nosotros, no, esto
ya es más difícil, esto ya, aquí ya estamos, chao. Y esto está
diciendo, por favor, desciende antes, antes, porque después
ya no se va a poder. Y yo, hermano, pienso en esto
y decir, Señor, ¿Qué fe? Por eso se le llama Abraham el
padre de la fe. ¿Qué fe? ¿Qué fe el Señor nos
está llamando a confiar y a decir sigue? Aún cuando parece que
ya no va a haber vuelta atrás, sigue adelante, sigue. El punto 5 dice la misericordia
de Jesús a pesar de la incredulidad. A pesar de la incredulidad. Y
este punto yo puse porque ¿saben qué? Algo precioso que nosotros
tenemos que ver en este texto es que cuando está acabando,
Jesús está en Galilea, convierte el agua en vino, de ahí se va
a Jerusalén. ¿Y saben qué dice después de ir a Jerusalén, días
atrás? Tengo que ir a Galilea nuevamente. Pero voy a pasar
por Samaria. ¿Por qué? Porque en Samaria hay
personas a las que tengo que salvar. Esta mujer y eso es en
Samaria. Y después de pasar por Samaria
voy a ir a Galilea. ¿Por qué tenía que ir a Galilea?
¿Saben por qué? Por este hombre. Por este hombre
que no creía en el Señor Jesucristo. Que podía ayudarlo. Y por los
otros que iban a ver. Pero específicamente por este
soldado, por este oficial del rey, tenía que ir a galilea y
saben que solo otra vez providencialmente en la semana el señor me fue
ayudando a entender y ayudando a ver la misericordia que tuvo
porque en marcos capítulo 6 por el tiempo En Marcos capítulo
6, cuando las personas habían visto los milagros que Jesús
había hecho, ¿qué decían? ¿No es este el carpintero, el
hijo de María, hermano de Jacob, de José, de Judás y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros
sus hermanas? Se escandalizaban de él. Mas
Jesús les decía, no hay profeta sin honra sino en su propia tierra
y entre sus parientes y en su casa. Y miren este punto. Y no pudo hacer allí ningún milagro
más. No pudo. No porque no tenga poder,
sino porque la incredulidad de esas personas lo había, como
dicen otros pasajes, lo había asombrado al Señor. Y esa incredulidad
hizo que Jesús diga, me voy de aquí. Yo ya no voy a hacer ningún
milagro aquí. Porque estaba, dice en Marcos
6, asombrado de la incredulidad de ellos. Pero ¿saben qué es
lo interesante? Que Jesús sabía ya de este hombre
porque conocía su corazón. Y a pesar de eso, fue. Y a pesar
de que cuando llegó ahí, a pesar de eso, le pidió y no creía,
no se fue. Se quedó ahí y le hizo el milagro. Y lo ayudó. Y eso es simplemente
una obra de su misericordia. Que fue más allá de su incredulidad.
el punto 6 dice la palabra de Jesús tiene tanto poder como
su presencia su presencia y esto hermanos es algo muy importante
que nosotros podamos verlo dice en el versículo 50 otra vez en
Juan Jesús le dijo vete tu hijo vive y el hombre creyó la palabra
que Jesús le dijo y se fue Jesús no descendió a hacer los 12 kilómetros
que eran desde Galilea hasta Capernaum. Le dijo, está hecho,
vete. Su palabra fue lo mismo que su
presencia. Este hombre le dijo, ven conmigo,
vamos, vamos, porque si tú vas, lo vas a sanar. Y Jesús dijo,
mi palabra es suficiente, vete, tu hijo vive. Y yo digo esto
en el sentido de que la palabra La Biblia, la Palabra del Señor
es tan poderosa como la presencia misma del Señor Jesucristo. Hermanos,
independientemente de quién va a predicar, o qué se va a predicar,
o en dónde se va a predicar, cada domingo, cada lugar donde
se va a enseñar la Biblia, tienes que venir con un corazón y decir
Señor, Tu palabra se va a abrir y tu palabra es poderosa. Señor háblame como si estuviera
Jesucristo mismo presente acá y nosotros estuviéramos tan atentos
a sus palabras. Tu palabra es poderosa. Su palabra
tiene tanto poder como su presencia misma. Como
su presencia misma. Y para terminar hermanos, dice desde el versículo 52 entonces
le preguntó y hizo todas estas preguntas acerca de a qué hora
había pasado todo esto y cuando se dio cuenta dice el versículo
53 el padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús
le dijo tu hijo vive y dice ahí y creyó él y toda su casa Esta
fue la segunda señal que Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea. Y una cosa que yo no estaba entendiendo,
la verdad no estaba entendiendo, es que muchas veces en Juan se
menciona esta frase. Entonces hizo esta señal y entonces
creyó, creyó. Y yo decía, cuando nosotros vemos
el poder de su palabra o una obra milagrosa y decimos, Creemos
en Jesús. ¿Qué viene a nuestra mente? ¿Qué
es lo que está diciendo aquí Juan? ¿Qué significa realmente
creer en Cristo? En este tiempo, en el contexto
es creer que él era el Mesías, creer que él era el Rey, el Salvador,
el que venía, ¿sí? Y tal vez tú dices, yo creo en
eso, yo también creo en eso. Pero ¿saben qué? No nos damos
cuenta de las implicaciones que eso tiene. Y quiero mostrarles
algunos pasajes para mostrar lo que realmente significaba
creer en Cristo. Cristo. Y el primero obviamente
está en el pasaje que ya lo vimos hace rato en Natanael, ¿sí? Cuando Jesús le dice en el capítulo
uno, versículo cuarenta y siete, Jesús vio venir a Natanael y
le dijo, y dijo de él, aquí un verdadero israelita en quien
no hay engaño natanahel le dijo cómo es que me conoces jesús
le respondió y le dijo antes de que felipe te llamara cuando
estabas debajo de la higuera te vi natanahel le respondió
rabí tú eres el hijo de dios tú eres el rey de israel y tal
vez tú dices yo también creo como natanahel yo también creo
que él es el Hijo de Dios, el Rey de Israel. Pero ¿saben qué,
hermanos? Me he dado cuenta que realmente,
realmente hay que preguntarnos si realmente creemos. Esta persona
se encontró con Cristo, creyó en Cristo, pero ¿saben por qué
digo que nosotros tenemos que compararnos aquí a esto? Por
las implicaciones que esto tenía. Cuando veas la vida, estudia
la vida de Natanael. Esto que él está diciendo es
tan genuino y con tanta convicción que le llevó desde aquí hasta
el final de su vida a vivir en obediencia y en sumisión y en
servicio al Señor. Encuéntralo en Juan, en los últimos
momentos de Jesús, en los últimos momentos de su vida, fíjate cómo
vivió. le sirvió porque realmente lo
que estás diciendo aquí tú eres el rey de Israel. La otra cosa
que quiero mostrarles está en lo que había dicho en parafraseando
de Nicodemo que ya lo comenté que esa fe aunque pequeña aunque
tambaleante le llevó a Nicodemo a hacerle frente a sus propios
colegas pariseos maestros, de enfrentarlos y decirles, Él es
el Mesías. Y lo otro que estaba viendo en
esto era acerca de la mujer samaritana, que después de que Jesús le dijo
las cosas que le dijo a esta mujer, dice, esta mujer se acercó
a los de Samaria y les dijo, ¡Venid! Vean todo lo que este
hombre me ha dicho. ¿No será este el profeta? ¿No
será este el Mesías que tenía que venir? Yo estaba diciendo
el jueves y no me acordaba de la cita. Esta es la cita que
un comentarista dice. Estamos hablando los jueves del
evangelio y el evangelismo. y el comentarista era Warren
Wisby, el pastor antes ya murió de la iglesia de Moody y Warren
Wisby acerca de la conversión de la mujer samaritana dice,
estos son los versículos que me hacen sentir tibio porque
esta mujer recién se está convirtiendo con todas sus dudas, con todas
sus preguntas y lo primero que hace que es, es ir a otros y
hablarles del Señor Jesucristo, no será él al punto de que los
otros de Samaria vuelven y le dicen, ya no creemos solo por
lo que tú nos has dicho, sino porque nosotros mismos lo hemos
escuchado. Y él decía en el contexto del evangelio, el evangelismo
me hace sentir tibio, porque yo ya tengo tantos años en la
fe y cada vez estoy más callado. Esta mujer es nueva, se está
introduciendo y lo primero que hace es querida decirle a otros
acerca de Jesucristo. Y lo que estoy queriendo mostrar,
qué realmente significa creer en Cristo, es una vida que es
coherente con esa profesión de fe. Y sabes, Jesús tiene este
versículo en su palabra, lo perdí por la cita que dice, bienaventurados
los que no vieron y creyeron. Yo estaba pensando, ¿qué milagro
tienes que tú ver como la que hemos estudiado hoy día para
decir, ahora yo realmente puedo dar testimonio que Él es el Hijo
de Dios y le voy a servir y voy a cambiar y voy a hacer esto?
Bienaventurados los que no vieron y creyeron. Pero quiero terminar
diciendo que el mensaje puntual, hermanos, para esta enseñanza,
muchos de nosotros compartimos cosas que el Señor a nosotros
mismos nos está enseñando. Y una de mis luchas mientras
orábamos esta semana es cómo les puedo enseñar cosas que yo
mismo estoy luchando, Señor. Que yo mismo tengo temor. Como
Josué, quiero agarrarte en curva para decirte, ¿ves? Yo sabía
que así iba a pasar. Te agarré, Señor. Siempre estamos
como a la defensiva para decirle al Señor, yo sabía que tú ibas
a fallar. Yo sabía que tú no ibas a responder
eso. y yo quería tener un buen corazón
y aunque tal vez no tenía el espíritu para compartir eso porque
a veces la fe misma de uno está luchando y yo creo que la oración
para nosotros es como la de ese padre perdona nuestra incredulidad
aumenta nuestra fe señor aumenta nuestra fe y conclusión lo que
a mí el señor me ha enseñado con esto es que hay cosas que
el señor está haciendo o ha empezado a hacer o te ha dicho que va
a hacer Y el Señor está diciendo, yo las voy a acabar, yo las voy
a hacer. Y yo quiero participar de eso,
hermanos, y quiero animarles en eso. Y yo no sé en qué exactamente
en tu vida, en tu negocio, en cosas en la familia que ya Dios
ha mostrado algunas cosas, pero hoy las cosas se han puesto más
difíciles. Y tu duda es, ¿será que eso va a pasar o debo dar
marcha atrás de una vez? Vamos a orar pidiéndole al Señor
que nos ayude a confiar en él. Padre, gracias por tu palabra.
Señor, gracias por esta historia. Señor, tú conoces, dice tu palabra
a nuestros corazones. Tú sabes si realmente te creemos
o no te creemos. Señor, ayúdanos a no volvernos
conforme a las circunstancias, donde hay días donde queremos
hacer algo, hay otros días donde lo dejamos, sino conforme a lo
que tú dices, conforme a lo que tú ya has dicho. a lo que tú
has prometido Señor conforme a tu misericordia Señor ayúdanos
a ser creyentes no incrédulos Señor te pedimos por esta enseñanza
primeramente aquí en Iglesia Bíblica de León Señor que no
sea algo más que hemos escuchado y quedó ahí que dice que cuando
escuchamos la palabra y no la acompañamos con fe no nos aprovecha
para nada Señor, te pido por mi corazón y el de mis hermanos.
Ayúdanos a perseverar, agarrarnos de esto, Señor. Y si nos estás
hablando de esto, Señor, es porque quieres que cambiemos, que no
seamos tan incrédulos, tan temerosos, Señor, sino que creamos en Ti,
que confiemos en Ti. Ayúdanos, Señor, a avanzar y
gracias por la exhortación, gracias también por que por medio de
este ejemplo, de este hombre, podemos ver que muchas veces,
Señor, también estamos así, mirándote a ti solamente como alguien que
tal vez puede o no puede hacer las cosas. Ayúdanos a reconocer
que tú eres Dios, tú eres poderoso, tú eres el rey del universo y
tú estás de nuestro lado, Señor. Gracias por tu palabra. Gracias
por esta mañana. En el nombre de Jesús. Amén.
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Series Parábolas y Milagros de Jesús
Verdad principal: Cuando estemos atravesando una situación difícil en a qué nos cuesta mantener nuestra fe firme, debemos volver otra vez atrás y recordar lo que él ya hizo, debemos poner toda nuestra esperanza sólo en él, debemos reconocer que el conoce nuestros corazones, debemos recordar que no hay nada imposible para él, debemos recordar que en nuestra debilidad su misericordia es grande, debemos confiar completamente en su palabra y responder en nuestro servicio y amor conforme a quien él es.
Escrituras tomadas de: La Biblia de las Américas® (LBLA®), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.LBLA.com
| Sermon ID | 728242135232844 |
| Duration | 1:18:39 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | John 4:46-54 |
| Language | Spanish |
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