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Saludos hermanos, que Dios nos
bendiga en este día que el Señor nos regala. Pues seamos bienvenidos
una vez más a este tiempo de lectura, a este tiempo de meditación,
a este tiempo de oración. Hoy nos corresponde leer el libro
de Levítico, específicamente sus capítulos 19 20 y 21 así que yo le invito por
favor que me acompañe en la lectura de esta mañana nos dice así la
palabra del señor levítico capítulo 19 entonces el señor le dijo
a moisés habla toda la congregación de los israelitas y diles Santos
serán porque yo, el Señor su Dios, soy santo. Cada uno de ustedes ha de reverenciar
a su madre y a su padre y guardarán mis días de reposo. Yo soy el
Señor su Dios. No se vuelvan a los ídolos ni
se hagan dioses de fundición. Yo soy el Señor su Dios. Cuando ofrezcan sacrificio de
ofrendas de paz al Señor, ofrezcanlo de tal manera que sean aceptos. Será comido el mismo día que
lo ofrezcan y al día siguiente, pero lo que quede hasta el tercer
día será quemado en el fuego. Y si se come algo de él en el
tercer día, es una abominación, no será acepto. Y todo el que
lo coma llevará su iniquidad, porque ha profanado lo santo
del Señor. Y esa persona será exterminada
de entre su pueblo. Cuando ciegues la cosecha de
tu tierra, no cegarás hasta los últimos rincones de tu campo,
ni espigarás el sobrante de tu cosecha. Tampoco rebuscarás tu
viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña. Lo dejarás para el
pobre y para el extranjero. Yo soy el Señor su Dios. no hurtarán ni engañarán, ni
se mentirán unos a otros, y no jurarán en falso por mi nombre,
profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. No oprimirás a tu prójimo, ni
le robarás. El salario de un jornalero no
ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana. No maldecirás
al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás
temor de tu Dios. Yo soy el Señor. No harás injusticia
en el juicio. No favorecerás al pobre ni complacerás
al rico, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo. No andarás
de calumniador entre tu pueblo. No harás nada contra la vida
de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás a
tu compatriota en tu corazón. Ciertamente podrás reprender
a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él. No te
vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino
que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor. Mis estatutos guardarán. No juntarás
dos clases distintas de tu ganado. No sembrarás tu campo con dos
clases de semilla, ni te pondrás un vestido con mezcla de dos
clases de material. Si un hombre se acuesta con una
mujer que sea sierva adquirida para otro hombre, pero que no
haya sido redimida ni se le haya dado su libertad, habrá castigo. Sin embargo, no se les dará muerte
porque ella no era libre. Pero él traerá al Señor su ofrenda
por la culpa a la entrada de la tienda de reunión. Traerá
un carnero como ofrenda por la culpa. Y el sacerdote hará expiación
por él con el carnero de la ofrenda por la culpa delante del Señor
por el pecado que ha cometido. Y el pecado que ha cometido le
será perdonado. Cuando ustedes entren en la tierra
y planten toda clase de árboles frutales, tendrán por prohibido
su fruto. Por tres años les será prohibido,
no se comerá. Pero en el cuarto año todo su
fruto les será santo, una ofrenda de alabanza al Señor. En el quinto
año comerán de su fruto para que les aumente su rendimiento. Yo soy el Señor su Dios. No comerán
cosa alguna con su sangre, ni serán adivinos ni agoreros. No
se cortarán los extremos de su cabellera en forma circular,
ni se dañarán los bordes de su barba. No se harán zajaduras
en su cuerpo por un muerto, ni se harán tatuajes. Yo soy el
Señor. No degradarás a tu hija siendo
que se prostituya para que la tierra no se entregue a la prostitución
ni se llene de corrupción. Mis días de reposo guardarán
y tendrán mi santuario en reverencia. Yo soy el Señor. No se vuelvan
a los adivinos ni a los espiritistas, ni los busquen para ser contaminados
por ellos. Yo soy el Señor su Dios. Delante
de las canas te pondrás en pie, honrarás al anciano y a tu Dios
temerás. Yo soy el Señor. Cuando un extranjero
resida con ustedes en su tierra, no lo maltratarán. El extranjero
que resida con ustedes le será como uno nacido entre ustedes,
y lo amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron extranjeros
en la tierra de Egipto. Yo soy el Señor su Dios. No harán
injusticia en los juicios, ni en las medidas de peso ni de
capacidad. Tendrán balanzas justas y pesas
justas, un efa justo y un injusto. Yo soy el Señor su Dios, que
los saqué de la tierra de Egipto. Así pues, observarán todos mis
estatutos y todas mis ordenanzas, y los cumplirán. Yo soy el Señor. El Señor le dijo a Moisés, dirás
también a los israelitas, cualquiera de los israelitas o de los extranjeros
que residen en Israel que entregue alguno de sus hijos a Moloch,
ciertamente se le dará muerte. El pueblo de la tierra lo matará
a pedradas. Yo pondré mi rostro contra ese
hombre y lo exterminaré de entre su pueblo, porque ha entregado
de sus hijos a Molok, contaminando así mi santuario y profanando
mi santo nombre. Pero si el pueblo de la tierra
cierra sus ojos con respecto a este hombre, cuando él entrega
alguno de sus hijos a Molok, y no le da muerte, entonces yo
mismo pondré mi rostro contra ese hombre y contra su familia,
y lo exterminaré de entre su pueblo, a él y a todos los que
con él se prostituyan, prostituyéndose en pos de Molok. En cuanto a
la persona que vaya a los adivinos o a los espiritistas para prostituirse
en pos de ellos, también pondré mi rostro contra esa persona
y la exterminaré de entre su pueblo. ¡Santifíquense, pues,
y sean santos, porque yo soy el Señor su Dios! Guarden mis
estatutos y cúmplanlos, yo soy el Señor que los santifico. Todo
aquel que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente se
le dará muerte. Ha maldecido a su padre o a su
madre, su culpa de sangre sea sobre él. Si un hombre comete
adulterio con la mujer de otro hombre, que cometa adulterio
con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera ciertamente
han de morir. Si alguien se acuesta con la
mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre. Ciertamente
han de morir los dos, su culpa de sangre sea sobre ellos. Si
alguien se acuesta con su nuera, ciertamente han de morir los
dos. Han cometido grave perversión. Su culpa de sangre sea sobre
ellos. Si alguien se acuesta con varón
como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación. Ciertamente han de morir. Su
culpa de sangre sea sobre ellos. Si alguien toma a una mujer y
a la madre de ella, es una inmoralidad. Él y ellas serán quemados para
que no haya inmoralidad entre ustedes. Si alguien tiene trato
sexual con un animal, ciertamente se le dará muerte. También matarán
al animal. Si alguna mujer se llega a un
animal para tener trato sexual con él, matarás a la mujer y
al animal. Ciertamente han de morir. su
culpa de sangre sea sobre ellos. Si alguien toma a su hermana,
hija de su padre o hija de su madre, viendo la desnudez de
ella, y ella ve la desnudez de él, es cosa abominable. Serán exterminados a la vista
de los hijos de su pueblo. Él ha descubierto la desnudez
de su hermana. Lleva su culpa. Si alguien se
acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto
su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre. Por tanto, ambos serán exterminados
de entre su pueblo. No descubrirás tampoco la desnudez
de la hermana de tu madre, ni la de la hermana de tu padre,
porque el que lo haga ha desnudado a su pariente carnal. Ellos llevarán
su culpa. Si alguien se acuesta con la
mujer de su tío, ha descubierto la desnudez de su tío. Ellos
llevarán su pecado. Sin hijos morirán. Si alguien
toma la mujer de su hermano, es cosa aborrecible. Ha descubierto la desnudez de
su hermano. Se quedarán sin hijos. Guarden,
por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas y cúmplanlos
a fin de que no los vomite la tierra a la cual los llevo para
morar en ella. Además, no anden en las costumbres
de la nación que yo echaré de delante de ustedes. Porque ellos
hicieron todas estas cosas, yo los aborrecí. Por eso les he
dicho, Ustedes poseerán su tierra y yo mismo se la daré para que
la posean. Una tierra que mana leche y miel. Yo soy el Señor su Dios, que
los he apartado de los pueblos. Ustedes harán una distinción
entre el animal limpio y el inmundo, entre el ave limpia y la inmunda. No hagan sus almas abominables
por causa de animal o de ave o de cosa alguna que se arrastra
sobre la tierra, los cuales yo he apartado de ustedes por inmundo. sean ustedes santos, porque yo
el Señor soy santo, y los he apartado de los pueblos para
que sean míos. Si hay adivino o espiritista
entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir, serán
apedreados, su culpa de sangre sea sobre ellos. Capítulo veintiuno Entonces el
Señor dijo a Moisés, Habla a los sacerdotes, los hijos de Arón,
y diles, Ninguno se contamine con persona muerta entre su pueblo,
salvo por sus parientes más cercanos, su madre, su padre, su hijo,
su hija o su hermano, o por su hermana virgen, que está cerca
de él, por no haber tenido marido, por ella puede contaminarse.
no se contaminará como pariente por matrimonio entre su pueblo,
pues él se profanaría. No se harán tonsura en la cabeza,
ni se rasurarán los bordes de la barba, ni se harán zajaduras
en su carne. Serán santos a su Dios, y no
profanarán el nombre de su Dios, porque presentarán las ofrendas
encendidas al Señor, el alimento de su Dios. Por tanto, ustedes
serán santos. No tomarán mujer que haya sido
profanada como ramera, ni tomarán mujer divorciada de su marido,
porque el sacerdote es santo a su Dios. Lo consagrarás, pues,
porque él ofrece el alimento de tu Dios. Serás santo para
ti, porque yo, el Señor que los santifico, soy santo. y la hija de un sacerdote, si
se profana como ramera, a su padre profana en el fuego será
quemada. Y el que sea sumo sacerdote entre
sus hermanos, sobre cuya cabeza haya sido derramado el aceite
de la unción, y que haya sido consagrado para llevar las vestiduras,
no descubrirá su cabeza ni rasgará sus vestiduras. No se acercará
a ningún muerto, ni aun por su padre o por su madre se contaminará. no saldrá del santuario ni profanará
el santuario de su Dios, porque la consagración del aceite de
la unción de su Dios está sobre él. Yo soy el Señor. Tomará por mujer a una virgen,
de estas no tomará viuda, divorciada o una profana como ramera, sino
que tomará por mujer a una virgen de su propio pueblo, para que
no profane a su descendencia entre su pueblo. porque yo soy
el Señor que los santificó. Entonces el Señor habló a Moisés,
dile a Arón, ningún hombre de tu descendencia por todas sus
generaciones que tenga algún defecto se acercará para ofrecer
el alimento de su Dios, porque ninguno que tenga defecto se
acercará ni ciego, ni cojo, ni uno que tenga el rostro desfigurado
o extremidad deformada, ni hombre que tenga pie quebrado o mano
quebrada, ni jorobado, ni enano, ni uno que tenga defecto en un
ojo o sarna o postillas, ni castrado. Ningún hombre de la descendencia
del sacerdote Aarón que tenga defecto se acercará para ofrecer
las ofrendas encendidas del Señor, porque tiene defecto no se acercará
para ofrecer el alimento de su Dios. Podrá comer el alimento
de su Dios, tanto de las cosas santísimas como de las sagradas,
sólo que no ha de entrar hasta el velo o acercarse al altar,
porque tiene defecto, para que no profane mis santuarios, porque
yo soy el Señor que los santifico." Así habló Moisés a Aarón, a sus
hijos, y a todos los israelitas. Esta ha sido la lectura del día
de hoy, Levítico y sus capítulos 19 al 21. Le invito a que consideremos
lo que son los pensamientos para el culto personal y familiar
correspondientes a estos tres capítulos. Leeré solamente los
pensamientos y luego tendremos un tiempo de oración. Así que
preste atención a esta lectura. Comenzamos con los pensamientos
correspondientes al capítulo 19 de Levítico. Nos dice de la
siguiente forma. Muchas de estas leyes se aplican
a sentimientos interiores y se basan en el hecho de que el Señor
es nuestro Dios. Si no hubiera otras razones para
la obediencia que reconocer al Señor y la relación que tenemos
con Él, esto sería suficiente. La obediencia debe de comenzar
por ahí, es decir, por el corazón. Dejar algo de la cosecha de grano
o de la vid para el pobre muestra que el Señor es bueno y que nosotros
también tendríamos que serlo para con aquellos que son menos
favorecidos. Aunque no tengamos campos o viñas,
todavía es posible guardar el espíritu de este mandamiento.
De cualquier manera, debemos amar a nuestro prójimo como a
nosotros mismos, aunque no implique lo mismo que implicó para Israel. Dios prohíbe a Israel cortarse
o hacerse marcas permanentes en el cuerpo, tal cual lo hacían
los paganos de la época. Asimismo, los cristianos no deberían
dañar sus cuerpos, puesto que son el templo de Dios. Como nos
dice 1 Corintios 6, 19 y 20. Tampoco deberían participar en
las costumbres que los identifiquen con el paganismo. ¿Qué implica
esto en cuanto a los tatuajes y perforaciones del cuerpo? Tremenda pregunta. Pero seguimos,
mis hermanos. Pensamientos para el culto personal
y familiar correspondiente al capítulo 20. En este capítulo
vemos un bello contraste entre el horrendo Molok y nuestro Señor
Jesús. Molok tomaba niños pequeños en
sus brazos y los bendecía. O mejor dicho, el Señor Jesús
tomaba niños pequeños en sus brazos y los bendecía. Así que
da gracias a Dios por la religión revelada. No hemos sido dejados
en las tinieblas y la barbarie pagana. ¿Cómo podemos hoy ponernos de
parte de los niños nacidos y no nacidos en contra de aquellos
que los sacrifican en nombres de los dioses del placer, del
dinero y de las ambiciones carnales? El Señor, que es quien llama
a la santidad, también la produce en su pueblo. Los versículos
7 y 8 dicen, santificaos, yo Jehová que os santifico. Su voluntad, la del Señor, es
que seamos santos, pero su poder hará que los creyentes sean verdaderamente
santos, como nos dice I Tesalonicenses 4.3 y I Tesalonicenses 5.23 y
24. Esto no es una excusa para la
indiferencia, sino, al contrario, nos anima y fortalece sabiendo
que todos nuestros esfuerzos para ser santos provienen de
Él y son a través de Él, como dice Filipenses 2, 12 al 13. Algunos de los pecados sexuales
que estaban prohibidos desafiaban la imaginación, pero eran prácticas
comunes en el mundo en el que el pueblo de Dios tuvo que vivir. Incluso algunas culturas antiguas
tuvieron leyes para regular las circunstancias en las que algunos
de estos horrendos actos eran permisibles. Todo esto da testimonio
de la depravación total en la que está sumido el corazón del
hombre. Por otro lado, estas perversiones
también fueron abundantes en el tiempo de Pablo, como vemos
en Romanos 1, 24 al 28, y lo están siendo en nuestros días,
como vemos en 2 Timoteo 3, 1 al 3. Sin embargo, no podemos ser
amigos de este mundo corrupto. Como nos dice Santiago 4-4, la
verdadera religión basada en la ley de Dios eleva los valores
morales de la sociedad. pero cuando nuestra verdadera
religión decae, pasa lo mismo en la sociedad. Por lo tanto,
acuérdate de orar por aquellos que tienen autoridad y aquellos
que hacen nuestras leyes, tantas de las cuales, como en el Canaán
de antaño, regulan en lugar de prohibir el pecado. pensamientos para el culto personal
correspondiente al capítulo 21. Los sacerdotes eran los representantes
de los hombres ante Dios y cada uno tipificaba la venida del
sacerdote ideal y permanente, el Señor Jesucristo. Sólo Cristo
estuvo libre de defectos, sin ninguna mancha de imperfección,
por lo que todas estas restricciones personales en torno al imperfecto
sacerdocio del Antiguo Testamento eran medios para mostrar la absoluta
necesidad del sacerdote que había de venir. Adora al único y perfecto
sumo sacerdote, como nos dice Romanos, capítulo 3, versos 1
al 6. Aunque eran imperfectos, los
sacerdotes tenían que guardarse a sí mismos para no dar una imagen
distorsionada de aquel a quien servían y representaban. De la
misma manera, los ministros, ancianos y diáconos en la actualidad
deben vivir irreprensiblemente para glorificar aquel a quien
sirven y representan. Como nos dice Primera de Timoteo
3, El ejemplo de los siervos de Dios es muy importante, ya
que la gente los verá como personas destacadas de entre el pueblo
de Dios, como vemos ahí en Levítico 21.4. ¿Cómo puedes reflejar más
vívidamente la imagen de Cristo en medio de aquellos que te rodean?
¿Cómo puedes reflejar esa imagen de Cristo en medio de aquellos
que te rodean? Una pregunta para usted. vamos
a orar, vamos a pedirle entonces al señor esa fortaleza y esa
gracia y esa sabiduría para saber cómo nosotros como creyentes
somos llamados a mostrar la imagen de Cristo en nuestras vidas. Oremos al señor Gracias te damos
señor en este día por esta oportunidad que nos brinda en este día doscientos
cinco de nuestro desafío del año 2022. Gracias por lo que podemos leer
de estas leyes que tú le diste al pueblo. Todo apuntaba acerca
de la perfección absoluta que tú demandas de aquellos que se
acercan a ti. Gracias te damos, Señor, porque
tú aprovisto un medio a través del cual Nosotros también podemos
acercarnos a Ti, un medio a través del cual podemos cubrirnos y
ser purificados y ser limpios de toda maldad. Ese medio es
nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Padre, ahora te suplicamos que
nos concedas a nosotros como hijos tuyos que somos poder manifestar
esa gracia que hemos recibido de ti hacia el mundo, hacia los
que no te conocen. Que nosotros podamos ser un vivo
ejemplo de esa obra interna que tú estás haciendo en nuestras
vidas. Padre, que en nosotros no haya desidia, que no haya
descuido, Padre, de poder hacer un buen uso de los medios que
tú nos has dado para así ser afirmados y fortalecidos en tu
palabra. Padre danos esa gracia constante
de cada vez que seamos desviados o tentados a desviarnos del camino
que tú nos has trazado Tu Espíritu Santo, a través de estas palabras
que leemos a diario, pueda dar convicción a nuestras vidas y
así podamos venir delante de Ti, confesando nuestras culpas,
hallando restitución en Tus manos, Señor, y retomando el camino
de la santidad, el camino de la consagración absoluta, Padre. Esto te lo pedimos, Señor, en
el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Amén y Amén. Que Dios nos bendiga, mis hermanos.
Un placer estar con ustedes en esta mañana. Nos veremos mañana,
si Dios quiere. Que la pasen bien.
205-(Levítico 19-21): tiempo de lectura, meditación y oración
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| Sermon ID | 723222012286698 |
| Duration | 26:51 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Leviticus 19 |
| Language | Spanish |
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