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Esperando en el Señor que los
padres puedan guardar a sus hijos de esos vicios que destruyen
a los varones. Vamos entonces a comenzar a trabajar
con este tema. Vamos a estar viendo de manera
especial. Recuerde que estamos viendo,
utilizando la palabra de Dios en Tito. Tito capítulo 1, versículo
7 y Timoteo, capítulo 3, versículo 3. Vamos a leer allí en Tito. Capítulo 1, versículo 7. ¿Por qué es necesario que el
obispo sea irreprensible como administrador de Dios? No soberbio,
no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso
de ganancias deshonestas, Vamos ahora a ir a 1 Timoteo,
capítulo 3. 1 Timoteo, capítulo 3, versículo
3. Nos dice la palabra, no dado
al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino
amable, apacible, no avaro. Aquí nosotros encontramos dos
versículos de la Palabra de Dios que señalan vicios, pecados que
destruyen el alma de nuestros hijos. Tito nos dice que un hábito
pecaminoso es que nuestros varones no deben ser sabios en su propia
opinión. Tito 1.7 dice, no soberbio, no
obstinado. En el idioma original que se
escribió la Biblia, en el Nuevo Testamento, el griego, soberbio
es poseer arrogancia, es estar consumido por uno mismo. el que busca lo suyo, su satisfacción,
su gratificación, recompensa, remuneración. Y esto lo hace en desprecio y en
descuido de los demás. El soberbio es aquel que está
buscando lo suyo. El Señor no quiere eso en el
creyente, en ningún hombre y mucho menos en nuestros niños. Un niño
o un joven soberbio puede notarse en cómo él se percibe a sí mismo. Él cree que nunca se equivoca.
Él cree que siempre está en lo correcto. Puede ser obstinado
en sus decisiones. Puede ser obstinado en la forma
en la que habla. Él piensa que todo lo que él
hace está perfectamente bien. Y esto es peligroso en nuestros
hijos, porque la soberbia es algo que les impide a ellos poder
comprender sus debilidades y flaquezas. Por lo tanto, ellos van a terminar
hundiéndose en sí mismo. Nosotros tenemos que tratar con
nuestros niños, porque cuando son soberbios y tercos, comúnmente
les gusta gruñir, tener cara dura, papá no sabe, yo soy el
que sé. ¿Qué está detrás de esa continua
queja de esos varones? ¿Un hombre soberbio? una persona
obstinada y terca. Mira lo que dice la Palabra de
Dios en Proverbios, capítulo 3, versículo 3 al 8. Nunca se
aparten de ti la misericordia y la verdad. Hátelas a tu cuello. Escríbelas en la tabla de tu
corazón. Hallarás gracia y buena opinión
ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíjate de Jehová de
todo tu corazón. y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconozca en todos tus caminos
y Él enderezará tus veredas. No seas sábio en tu propia opinión. Teme a Jehová y apártate del
mal, porque será medicina tu cuerpo y refrigerio para tus
huesos. Observe la solemne amonestación
que nos da la palabra de Dios. Una característica mala, pecaminosa
en nuestros hijos es la soberbia. Evidentemente el orgullo está
unido a este vicio. Y mis queridos padres, mis queridos
hombres, un hijo que no se someta a la instrucción de su madre,
que no escucha la represión de su padre, está dando evidencias
claras de soberbia. Él cree que no se equivoca. Él
cree que puede hacer las cosas como él quiera y piensa que le
va a ir muy bien. Queridos padres, reprenda a ese
muchacho para que no le vaya mal. En primera Samuel 15, 22
al 23, vea conmigo allí la palabra de Dios y observe la consecuencia
de un hombre soberbio. Samuel dijo a Saúl se complaza
Jehová tanto en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca
las palabras de Jehová Ciertamente el obedecer es mejor que los
sacrificios y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación
es la rebelión y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto no desechaste la palabra
de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. Observen allí la consecuencia
de un corazón soberbio. Cuando un varón muestra soberbia,
está en peligro de su alma. Está mostrando rebelión. Está mostrando obstinación, que
es lo mismo que ser un idólatra. Porque él no se equivoca. Él
es el que tiene la razón. Papá no sabe, mamá no sabe. Y el principio de la caída, dice
el proverbio, es la altivez de espíritu. Aquí encontramos la
consecuencia de un corazón soberbio. ¿Qué debe recibir un corazón
lleno de orgullo y soberbio? La disciplina del Señor, la humillación
de Dios, antes de que le lleguen peores consecuencias por su maldad
y su pecado. la pérdida de las personas, la
pérdida del amor de los demás, la pérdida del consejo de los
padres. Eso puede venir más adelante en ese corazón orgulloso y soberbio. Nunca después volvió Samuel a
ver a Saúl. Perdió su mejor consejero. Y ahí va a terminar tu hijo,
tu hija, Si tú no le amonestas, perdiendo el consejo de sus padres,
deseamos librar a nuestros hijos de eso. Enseñémosle humildad,
sometámosle a la autoridad nuestra a escuchar el consejo, a obedecer
a sus padres para que le vaya bien, para que Dios le ayude. para que Dios tenga misericordia
de él. Amigos que me escuchan, un joven
soberbio no es un joven sabio, es un necio. Un joven orgulloso
es un joven que te impide que no tendrá la bendición del Señor. Entienda eso. Dios no se equivoca. La soberbia de tu hijo es realmente
una gran debilidad, una gran negligencia, un gran pecado. Y oiga bien, traerá consecuencias
no solamente aquí, sino a toda la familia. Que Dios nos ayude
a tratar con nuestros hijos, porque se levantan en contra
nuestra y en contra del Señor para su propio mal y desgracia. Dios quiere que nuestros hijos
no sean soberbios, sino humildes. Dios quiere que nuestros hijos
escuchen el consejo sabio. Dios quiere que nuestros hijos
sean temerosos de él y le busquen de todo corazón. Es lo que Dios espera de ellos. Es lo que Dios quiere de ellos.
Así que busquemos el bien de nuestros hijos y guiémolos en
el temor del Señor. El Señor es bueno y la amonestación
va a traer a nuestros hijos bendición. No permitamos que nuestros hijos
caigan en ese pecado de la soberbia. Estamos viendo la instrucción
que los padres varones dan a sus hijos. esperando el Señor que pueda
ser de bendición para usted que está criando y para toda su familia. Vamos a continuar viendo otro
hábito pecaminoso, un vicio del alma. En Tito 1.7 dice que el
hombre no puede ser iracundo. Nuestros varones no pueden ser
varones iracundos y rencillosos. La palabra puede también traducirse
como pronto para irarse. Ese es el varón que se enoja
de cualquier cosa. Está dispuesto a pelear con cualquiera,
por cualquier cosa, por cualquier tontería. Queridos hombres que
están criando a varones, No lo permitáis. No permitáis que vuestros
hijos desarrollen este espíritu pecaminoso que le hace semejantes
al diablo, no a Cristo. Porque Cristo tenía dominio propio. Así que le animamos para que
usted dirija a sus hijos para que controlen su ira y su enojo. En su ira, es su ira evidente. Es su ira evidencia de lo que
lo están provocando. Miren lo que dice la palabra
de Dios en Efesios capítulo 6, versículo 4. Vamos a leer allí,
por favor. Efesios 6, 4 y Colosenses 3,
2. Y vosotros, padres, no provoquéis
a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación
del Señor. Colosenses 3.21 Padres, no exasperéis
a vuestros hijos para que no se desalienten. Padres, es un llamado a nosotros
los hombres a no desalentar provocándolos a ira. Es evidente que tus hijos
se desalientan porque tú no cumples tu palabra, hombre. Tu hijo o
tus hijos se sienten molestos porque tú mismo no cumples tu
palabra con ellos. Hay algunos hijos que se desalientan
y ellos se desaniman porque sus propios padres les provocan.
los acorralas, cuestionándolos, hablándoles grosera, ásperamente,
sin darle oportunidad alguna de poder definir sus gustos y
deseos? ¿Te opones a todo sin ni siquiera
evaluarlo? Muchas veces nosotros los hombres
provocamos a ir a nuestros hijos. ¿Eres tu modelo hombre de enojo
con tus varusitos? Padre, ¿eres un modelo de arranque
de ira? ¿Ellos te están imitando a ti?
Es una pregunta importante, porque a veces tratamos con nuestros
hijos, les llamamos la atención sobre algo, pero muchas veces
nosotros, muchas veces nosotros somos los primeros que provocamos. Somos los primeros que provocamos.
Proverbio 22, 24 y 25. No te entremetas con el iracundo,
ni te acompañes con el hombre de enojos, no sea que aprendas
sus maneras y tomes lazo para tu alma. Si nuestros hijos están
conviviendo con un hombre iracundo, van a aprender de nosotros, nuestra
enojos, nuestra ira. Entonces, eso es interesante
e importante reconocer cuando nosotros mismos los hombres tenemos
problemas con la ira y tenemos que tratar con eso. Tenemos que
trabajar con eso, porque a veces nosotros tememos, tememos que
nuestros hijos actúen de una manera pero tenemos que evaluarnos. En primer lugar, ¿estamos nosotros
siendo un mal ejemplo para nuestros hijos? Esto es importante preguntarlo
y verlo, porque un hombre racundo es un hombre peligroso y va a
traer dolor y tristeza a su esposa, a sus hijos, en su trabajo, al
manejar en la calle. Y aquí notamos que es un vicio
del carácter. No es una gracia. Hay muchos
hombres que se jactan, se llenan de orgullo diciendo que cuando
a mí se me sube el apellido, yo me olvido de todo y me ciega
la ira. No, eso no es una gracia del Espíritu Santo. Eso no es
una bendición. Si tú pierdes el control de ti
y pecas, airándote, al airarte, tú estás mal, tú eres un hombre
frágil, débil, no un hombre fuerte, eres débil, porque tú no te sabes
controlar. Y evidentemente tus hijos te
siguen el camino. Te pregunto, ¿eres un modelo
de enojo? Hombre, padre que estás criando, ¿Disciplina mientras estás enojado? ¿Les reprendes con enojo e ira? ¿Con impaciencia? ¿Eres inconsistente
con la disciplina? ¿O solamente aplica la disciplina
cuando ya estás cansado y airado? Piénsalo. ¿Cómo haces eso? Porque antes de nosotros tratar
especialmente con esto, nosotros los hombres tenemos que evaluar
si estamos actuando de forma pecaminosa, si estamos actuando
nosotros mismos de forma airada. Tenemos que orar, pedir ayuda
a nuestros pastores. ¿Has pedido ayuda a tus pastores
para ese problema? Porque muchas veces la gente
no pide ayuda. La gente pide ayuda para los
hijos. Ay, ayúdenme a orar por mi hijo. Ajá. ¿Y de quién está copiando
Él esos pecados? Posiblemente de ti, Padre. Por lo tanto, estas preguntas
son para tu auto-evaluación. Cuestiónate, evalúate delante
de Dios, humilde y sinceramente. Y si tú encuentras que hay problemas
en tu propio carácter, eso no significa que tú vas a dejar
de cumplir con tu deber. de administrar la amonestación
y disciplina. Pero tienes que buscar ayuda
con tus pastores. Y si usted sin conversión no
tiene a dónde llamar, llame aquí 9763-3890. Estamos a su servicio. Aquí tenemos un ministerio de
consejería para la familia e iglesia bíblica pacto de gracia. Llámenos
al 9763 3890 y le estaremos dando los principios bíblicos que usted
puede aplicar y que son de bendición y de gozo para el alma. Así que le animamos a usted a
buscar la ayuda necesaria. No se quede de brazos cruzados.
Sea diligente. busque la ayuda necesaria para
usted tratar con esas debilidades en las que usted está flaqueando,
en las que usted está definitivamente de una manera pecaminosa actuando. Busque ayuda. y trate con sus
hijos, trate con ellos, porque ellos necesitan corregir sus
hábitos pecaminosos de enojo e ira. Tome nota de estos pasajes. Repito, Proverbios 22, 24 y 25.
Efesios 6, 4. Tito 1, 7. Y administre, busca
otro texto en libro de proverbio. Utilícelo para seguir trabajando,
madurando y creciendo en el temor del Señor. Estamos abiertos a
que nos envíen sus preguntas al 97-63-3890 para poder responder
a sus necesidades, esperando en el Señor que este programa
pueda ser de edificación para su alma. con ustedes el Pastor
Dante Paz, transmitiendo desde Juticalpa, Olancho, Honduras. Y a través del Facebook en radiofraternidad.org,
así como también en YouTube, nos puede encontrar a través
de Radio Fraternidad. Y como Iglesia Bíblica, Pacto
de Gracia, tanto en YouTube como en Internet. Vamos entonces a
continuar con este nuestro programa. Estamos viendo aquellos hábitos
pecaminosos, esos vicios que destruyen el alma. Hemos visto
la ira y la rencilla, esa ira pecaminosa y también el ser sabio
en la propia opinión. Y estamos viendo tanto Tito como
Primero Timoteo 3. Y hemos dicho que estos pasajes
nos ilustran la idea clara de lo que todo hombre de Dios debe
de ser. Estos pasajes se refieren especialmente a pastores. El
obispo, el que desea ser obispo debe de ser. Sin embargo, observe
que cada principio allí expuesto debe de ser dado, señalado para
todo hombre de Dios. Todo verdadero cristiano debe
tener este carácter cristiano. Y nosotros como padres debemos
estar viendo estos principios generales y aplicarlos en nuestro
hogar. Que bendición tener hijos que
no sean iracundos. Que bendición tener hijos que
no sean sabios en su propia opinión, humildes. principios generales
de todo hombre, para el cristiano eso es obligatorio y más para
el pastor que está sirviendo a la iglesia local. Por esta
causa estamos viendo estos principios de forma que pueda ser de edificación
para cada uno de ustedes. Otro tercer hábito pecaminoso
es la falta de moderación, que lo encontramos en 1 Timoteo 3,
3, cuando se habla de no dado al vino. Se nos habla allí de
ese dominio propio que debe tener el hombre de Dios. Cuando nosotros
como hombres desarrollamos ese carácter en nuestros varones,
el gobernarse a sí mismo Esto será de gran beneficio para ellos,
pues tendremos jovencitos que te estarán trabajando con su
lengua, no estarán hablando de más. Cuántas veces encontramos
niños que hablan, ofenden, dicen lo que no deben estar diciendo,
se meten en conversaciones de adultos. Falta de qué? De dominio propio, falta de dominio
propio. ¿Cómo ayudarlos a trabajar con
esta falta de dominio propio? Y es importante que el dominio
propio en el hablar, en el actuar, en el expresar sus ideas, en
el decir las cosas con gentileza o con grosería, sin pensar. Eso es falta de dominio propio.
¿Cómo ayudar a nuestros varones a tener dominio propio? Bueno,
podemos decir en este punto Nosotros tenemos que atender, atender
a pastorear el corazón de nuestros muchachos. La tendencia es al
abuso de las cosas. Cuando uno no tiene control,
abusa en las palabras, abusa en el uso de las cosas y nos
hacemos al final adictos de ellas. Y aquí donde la palabra, el gobernarse
a sí mismo, no dado al vino, tener un control de sí mismo,
produce gran bendición. Cuántos jóvenes, cuántos jóvenes
están siendo llevados por apetitos sexuales, apetito como la pornografía,
adictos a la droga, adictos al celular, a la televisión, a la
glotonería, a la belleza personal, al narcisismo. ¿Fruto de qué? ¿Sabe de qué? Del dominio propio.
No tienen dominio propio. No tienen dominio propio. Es
decir, que esta gracia espiritual ayuda al hombre, al varón, el
cual, mire, es el centro de la gran mayoría de los ataques del
diablo. Porque Satanás quiere destruir a los hombres. Si Satanás
hace de un niño, de un joven, adicto a la pornografía, oiga
bien, va a destruir el matrimonio de este hombre. Si Satanás hace
a este joven, adicto al celular, a los juegos, a la televisión,
Óigame bien, va a destruir al próximo empresario, va a destruir
al hombre trabajador. Si lo hace un glotón, por falta
de dominio propio en el comer, va a destruir al próximo hombre
que guiará a su familia de una nación. Esto es serio. Los pecados que desarrollan nuestros
varones en la juventud es algo serio, no lo tome como un juego.
Un adicto no podrá gobernar bien su casa y mucho menos la iglesia
y mucho menos el país. Muchas de las adicciones son
el fruto del taller del diablo, un hombre sin dominio propio
y una mente ociosa, vaga, que está perdiendo el tiempo. El
Salmo 119, versículo 9 al 11, nos da una
excelente medicina. ¿Con qué limpiará el joven su
camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado,
no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he
guardado tus dichos para no pecar contra ti. Observe lo que está
diciendo aquí el salmista con la lectura de la Biblia. con
la oración de la Biblia, con la aplicación de la Biblia a
la vida, participar de la adoración al Señor, privada y pública,
la lectura de libros cristianos, de buenos libros, recomendación
de más de 100 años, la participación del estudio de la palabra de
Dios, la práctica y la aplicación de las escrituras en la vida,
y puedo añadir allí, el estudio de instrumentos musicales, la
práctica de deporte, el trabajo fuerte en el hogar, la instrucción
diaria con el padre y la madre, el servicio a los demás, todas
estas cosas que usted encuentra claramente en las escrituras,
desarrollar un carácter fuerte, varonil, ayudan al joven ayudan
al joven, al varón a desarrollar un carácter correcto y piadoso. La Biblia manda al varón a someterse
a sus autoridades. La Biblia manda al varón a trabajar,
a estudiar, a leer, a prepararse, a ejercitarse. Oiga bien, un
hombre vago es el taller donde el diablo hace los mejores trabajos. Lo primero que hace es destruir
el alma de ese varón. Así que, hombres, tenemos una
gran responsabilidad con nuestros varones. Trabajar para que tengan
dominio propio es importantísimo. Hoy en día, usted ve los videos
de YouTube, de Facebook, lleno de estúpidos, de tontos, haciendo
tonterías, boberías. Hombres, porque ¿qué es lo que
les interesa? ¿parecer tontos? Y eso da penivergüenza,
que los hombres no quieran parecer valientes, caballerosos, trabajadores,
responsables, diligentes, lleno de sabiduría. Ahora son los estúpidos
y los tontos los que reciben más like, los que reciben más
me gusta. Entonces, ¿qué estamos promoviendo
allí? La destrucción de la próxima
generación de varones. Un hombre con dominio propio
es un hombre que gobernará bien su casa y gobernará también sus
emociones. Un cuarto hábito pecaminoso Y
le animo a que, si tiene alguna pregunta, me puede escribir al
9763-3890. 9763-9763-3890. Escríbanos allí por WhatsApp. Puedes llamarnos o dejándonos
un mensaje de audio y allí le estaremos poniendo en vivo Gracias a Brian, que nos escribe
diciéndonos presente, muy buena edificante enseñanza. Que el
Señor le plazca en hacerla prosperar en nuestros corazones. Amén. Gracias, Brian. Gracias a Doña
Luz, que está conectada, y a Siris, a los queridos hermanos de Nürburgring,
ahí en New Jersey. Gracias, Ana Mercedes, República
Dominicana. Ibeli, Doña Doris, muchas gracias
por estar allí en sintonía. Mi querido hermano Manny, un
abrazo. Jennifer Pérez. Y aquellos también que están
allí conectados, Angiolina, Juan Ferreira, Lidia, Silvestre. Que el Señor le siga bendiciendo
a cada uno de ustedes. Vamos entonces a continuar con
este, su programa, La Piedad Familiar. Vamos a ver un cuarto
hábito pecaminoso. Estamos ya en el último punto
de este programa, la piedad familiar. Con ustedes el pastor Dante Paz,
para los que se acaban de conectar. Un cuarto hábito pecaminoso que
tenemos que tratar en nuestros varones. No deben ser codiciosos,
no deben ser avaros. Primero Timoteo 3 dice, no debe
ser amante de las riquezas. Tito I dice, no debe ser amante
de las ganancias deshonestas. Y aquí estamos observando que
ambas amonestaciones tienen como objetivo, tienen como objetivo
describir a un hombre que no le importa cómo ganarse el dinero,
carece de honestidad, carece de integridad, El codicioso,
el que ama las riquezas, pone en segundo lugar a Dios y pone
las riquezas en primer lugar. Pone a su prójimo en segundo
lugar y se pone a sí mismo en primer lugar. Usted ve allí cómo
los codiciosos destruyen a sus familias, las relaciones con
los amigos, las relaciones en sus negocios y trabajos. ¿Dónde
nace esto? Desde la niñez. Desde la niñez,
allí nace la codicia, el codicioso. Padres, cuando nosotros como
padres solamente valoramos las notas, notas altas. Yo quiero 100. Solamente alabamos
los trofeos. Yo quiero que usted me traiga
un trofeo, quiero que sea el primero. Cuando nosotros colocamos
esas cosas en primer lugar, desatendiendo, descuidando el carácter, la gentileza,
la integridad y la honestidad, estamos preparando a un codicioso. Óigalo bien, porque ellos estarán
detrás de los trofeos. No importa a quién caiga. Ellos
estarán detrás de las notas. Y entiéndame bien, quiero dar
una nota de balance. Es importante que esperemos buenas
notas. Pero para nosotros, lo primero
debe de ser el carácter, la responsabilidad, la honestidad, el ser gentiles,
hombres de valor. Y en segundo lugar, aquellas
cosas que al final hablan del desempeño y desarrollo. porque
una buena nota y un buen desempeño en los juegos trae trofeo, ¿verdad?
Trae beneficios. Pero oiga bien, yo alabaría más
a mi hijo por ser amable, gentil con un compañero que por haber
sacado un 100 y haberse burlado de un compañero que sacó menos
que él. Yo le llamaré la atención, mi
hijo, Me alegra que haya sacado buena nota, pero eso está mal,
que usted se burle de su compañero. Porque para mí es tan importante
el carácter como todo lo demás. Ellos valoran lo que el padre
valora. Así mismo el padre, descuidado
en su preparación, producirá hijos desinteresados en esas
áreas. Muchos jóvenes desarrollan la
avaricia a partir de la avaricia de sus padres. Quieren una televisión
en su cuarto, como papi. Quieren tener dinero, como papi. Quieren tener un carro bonito
y un celular nuevo todos los meses, como papi. Es decir, que es posible. Tu
hombre estés animando, fomentando la avaricia en el corazón de
tus hijos sin darte cuenta. Esto es un mal, mi querido amigo. Más bien, procura mostrar amabilidad,
gentileza, responsabilidad. Procura ser un hombre de carácter,
piadoso, responsable. Un hombre con dominio propio,
un hombre de sabiduría, la sabiduría que viene de lo alto y espera
y alaba eso de tus hijos. El colmo de males llega cuando
papá alaba aún los esfuerzos de mentir, engañar para alcanzar
una nota o para alcanzar un gol. Hay niños que empujan a sus compañeros
y sus padres lo alaban porque de esa manera obtuvo una recompensa
pasajera. Qué triste, qué triste que muchos
padres alaben lo malo para simplemente sacar beneficios personales. Primero Timoteo 6.10 dice, porque
la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando
algunos se extravieron de la fe. y fueron traspasados de muchos
dolores. Muchos dolores están para aquellos
que aman la riqueza, la codicia. Hombre, querido padre, todo lo
que el hombre sembrare, eso también cegará. Galatas 6, 7. Que tu
esfuerzo se concentre en filtrar tus hábitos pecaminosos, dejándolos
fuera, y añadiendo a tus hijos las gracias, la sabiduría, el
dominio propio para que ellos lo imiten. Esto es importante. Observa también con quiénes se
relacionan tus hijos varones, con quién frecuentan tus hijos.
Porque esa relación, si se reúne con un codicioso, con un avaro,
terminará imitando de esa manera a sus amigos o familiares. ¿Tú no te das cuenta cómo actúa
tu hijo con su mamá o con sus hermanitas? Observa a tu hijo actuar con
los demás. Gálatas 2.10, solamente nos pidieron
que nos acordásemos de los pobres, lo cual también procuré con diligencia
hacer. Si deseas que tu hijo sea generoso,
muéstrale generosidad con tu actuación, con tu ejemplo. Él también se levantará y será
como tú. Acordaos de los hijos de Lí,
¿Cómo prostituyeron toda la adoración a Dios? ¿Cómo codiciaron, robaron
las ofrendas al Señor? ¿Se acostaban con las mujeres
que velaban a la puerta del tabernáculo? Qué triste que hombres que estuvieron
tan cerca de la palabra de Dios y del servicio a Dios, terminaron
en tan malos y perversos caminos. Concluyo con estas palabras,
mi querido padre, Siéntate con un lápiz y papel y evalúa estas
áreas en tu propia vida y luego en la vida de tus hijos. Pregúntate
y pregúntale a tu esposa cómo ve estas cosas en ti. ¿Eres un
hombre piadoso o eres un hombre racundo? Pregúntale a tu esposa,
mi amor. ¿Tú crees que yo soy un hombre
racundo? ¿Yo me molesto por cualquier cosa? Ten valor, porque lo vas
a necesitar. Tu mujer te va a decir la verdad.
Ella que te ama te lo va a decir. Pregúntale, mi amor, ¿tú crees
que soy un hombre codicioso, avaro? ¿Tú crees, mi amor, que
yo tengo falta de dominio propio? Pregúntale a tu esposa, a aquellos
hombres maduros, piadosos, que te van a decir la verdad. Y toma
nota. Y si eso es así en tu vida, Arrepiéntete,
conviértete. ¿Y con qué limpiará el hombre
su camino? Con guardar la palabra. Comienza
a estudiar la Biblia. Comienza a leer la Biblia, hace
un estudio sobre esas áreas pecaminosas y la contraparte, las áreas piadosas. El iracundo, ¿qué necesita? Tener
gozo, tener amor. tener dominio propio. El hombre
que no tiene dominio propio al hablar necesita ser tardo para
hablar, tardo para airarse, pronto para oír, escuchar. El hombre
que es codicioso debe de amar al prójimo, ser un dador alegre.
Usted puede estudiar la palabra de Dios, memorizar las escrituras
y comenzar a orar y pedirle a su esposa cada vez que tú me veas
en esto y en esto, ayúdame, haga una seña, ayúdame. Comienza a
trabajar contigo y también comienza a trabajar con tus hijos. Habla
con tus hijos, pídele perdón por el mal ejemplo que ha sido
y comienza a actuar. con humildad, como un hombre
piadoso, y dile que usted también lo va a corregir a ellos. Dios
quiere que tú seas un hombre temeroso de él, sin estos hábitos
pecaminosos, vicios que destruyen tu alma, a tus hijos y a tu familia. ¿Eres sábio en tu propia opinión?
¿Intransigente? Pregúntate eso. ¿Promueve la
rencilla entre tu familia, con tu esposa? ¿Eres iracundo? ¿Eres
adicto al celular? ¿Eres adicto al internet? ¿Eres
adicto a la pornografía? ¿Eres adicto a la mentira? ¿Eres codicioso? ¿Compartes con
los necesitados? Si el Señor te evalúa, ¿cómo
saldrías en esta evaluación? Evalúate a ti mismo, para ver
si andas en la fe. Porque estas cosas, practicadas
por ti, o por mí, nos dicen que no andamos en la fe. Tenemos
que arrepentirnos y buscar del Señor la palabra, la amonestación
y la guía necesaria para que nosotros nos levantemos como
hombres piadosos, pero también para que levantemos una generación
piadosa y temerosa del Señor.
Los vicios que los jóvenes deben evitar
Series RadioF-Hombres criando varones
Los vicios que los jóvenes deben evitar
| Sermon ID | 722499386362 |
| Duration | 43:08 |
| Date | |
| Category | Radio Broadcast |
| Bible Text | 1 Timothy 3:3; Titus 1:7 |
| Language | Spanish |
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