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Le voy a invitar que tome conmigo
su copia de las escrituras, o sea, su Biblia, tómela y ábrala juntamente
conmigo en Romanos 14, Romanos 14. Ahora seguimos con nuestra
exposición de Romanos catorce y hoy vamos a leer de Romanos
catorce del uno al nueve para tomar otra vez el contexto. Se
acuerda van dos semanas que estábamos mirando acerca de la aplicación
de la libertad cristiana. Hoy regresamos otra vez hasta
a nuestro texto y vamos a leer Romanos catorce Romanos catorce
del uno al nueve y esa es la la santa inspirada palabra de
Dios. Y lea así en Romanos 14, aceptado
al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones.
Uno tiene fe en que puede comer de todo, pero el que es débil
solo come legumbres. El que come no menosprece al
que no come. El que no come no juzgue al que
come, porque Dios lo ha aceptado. ¿Quién eres tú para juzgar el
criado de otro? Para su propio amo está de pie
o cae. Y de pie se mantendrá, porque
poderoso es el Señor para sostenerlo de pie. Uno juzga que un día
es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada
cual esté plenamente convencido según su propio sentir. El que
guarda cierto día, para el Señor lo guarda. El que come, para
el Señor come, pues da gracias a Dios. Y el que no come, para
el Señor se abstiene, y da gracias a Dios. porque ninguno de nosotros
vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo pues si vivimos
para el Señor vivimos y si morimos para el Señor morimos por tanto
ya sea que vivamos o que muramos del Señor somos porque para esto
murió Cristo y Cristo murió y resucitó para ser Señor tanto de los muertos
como de los vivos. Esa es la palabra del Señor.
Padre, pedimos que tú nos des oídos para poder escuchar tu
palabra en esta tarde. Que tú nos des ojos para poder
mirar lo que nos enseña. Que tú nos des, Señor, que tú
fortalezcas nuestra esperanza en el día de nuestra muerte,
estar arraigados en ti, Señor. Pido, Señor, que tú me des gracia
para poder explicar tu palabra en esta tarde. Que tú obres en
nosotros, Señor. En el nombre de Jesús lo pedimos.
Amén. Sabemos de que Pablo ha estado
hablando de cosas de indiferencia aquí en este capítulo. Pablo
no se está refiriendo a cosas de pecado. Sabemos de que son
cosas de indiferencia por la razón de que Pablo dice tanto
el que participa y el que se abstiene o El que juzga, el que
menosprecia aquí, Pablo totalmente les dice, eso no hagan. Pero
el que participa, Pablo dice, lo hace para Dios. El que se
abstiene lo hace también para Dios. Ambos están convencidos,
el fuerte y el débil, que pueden hacer lo que pueden hacer o abstenerse
de lo que se pueden abstener para el Señor. Eso es lo que
importa aquí para Pablo. ¿Puede surgir desacuerdos en
estas cosas de indiferencia? Pueden surgir diferentes posiciones,
posturas, opiniones, puntos de vista, pero siempre va a haber
algo en común. Ambos, el débil y el fuerte,
en cualquier aspecto que tú te encuentres, ambos, el débil y
el fuerte, lo hacen porque lo están haciendo para Dios. Y hasta
pueden dar gracias a Dios por ello. Eso es lo que importa.
Pablo aquí en Romanos 14.5 dice, uno juzga que un día es mejor,
superior que el otro. El otro juzga todos los días
iguales. Cada cual esté plenamente convencido
En según su propio sentir, el que guarda cierto día, para el
Señor lo hace, para el Señor lo guarda. Y el que come, para
el Señor come, para el Señor lo hace. Pues da gracias a Dios. Y el que no come, para el Señor
se abstiene y da gracias a Dios. Ahora, me gustaría estresar estas
cosas. Me gustaría estresar esto. Si
estas cosas de las que Pablo usa aquí como ilustración, aquí
en Romanos 14, como carne, vegetales, días, bebida, vino, si estas
cosas... siguieran siendo esenciales y
provocativas para la unión de la iglesia, Pablo no pudiera
decir cualquier posición que tomes, hazla para el señor, y
dale gracias a Dios. Si estas cosas realmente fueran
esenciales y provocativas, Pablo no lo hubiera puesto. ¿A qué
es tu opinión? Si esta es tu opinión, hazlo
para Dios. Si esta es tu postura, abstente
para Dios. Entonces de estas cosas no nos
dividimos nosotros los cristianos, los hermanos en la fe en Cristo,
no nos dividimos, de estas cosas no nos despreciamos, por estas
cosas no nos peleamos, por estas cosas No nos juzgamos, sino que
con amor y con cuidado de no ser piedra de tropiezo para mi
hermano. Vivimos esto. Hacemos esto. Hacemos todo lo que hacemos para
el Señor y le damos gracias a Él. Estas cosas de las que hemos
estado hablando aquí no son de vida o muerte. No las son. Son de indiferencia más bien
a lo que Pablo va a apuntar es de que Cristo Jesús es nuestro
Señor en vida y Cristo Jesús es nuestro Señor en muerte. Estas cosas no son cosas de vida
o muerte. Entonces, tenemos que llegar
a la realización de que cada creyente en Cristo Jesús ya sea
débil o sea fuerte en ciertos aspectos, no puede ni debe ignorar
el hecho que Jesús es Señor de tu vida no puedes ignorar de
que Cristo Jesús es tu Señor yo no soy tu Señor tu hermano
no es tu Señor Cristo Jesús es el Señor y Cristo Jesús el Señorío
de Cristo se aplica en cada situación en cada circunstancia de nuestras
vidas tenemos que tener eso en mente porque Pablo va a decir
aquí mire Busque abajo ahí en el 7, vamos a empezar a leer
de ahí y explicar este texto. Porque ninguno de nosotros vive
para sí mismo. Cuando tú viniste a Cristo, cuando
tú viniste a Él en arrepentimiento y en fe, y tú depositaste toda
tu confianza en Cristo Jesús, en el Evangelio de gracia, en
la cruz donde fueron perdonados todos tus pecados, Dios Por esa
fe que tú tuviste en Cristo Jesús, Él te justificó, Él te perdonó,
todos tus pecados fueron pagados en la cruz de Cristo, tú en eso
te sostienes, tú en eso, ahí es lo que significa todo para
ti, eso es lo que Cristo hizo por ti, y ahora cómo Dios te
ve, ahora ya que estás unido a Cristo. Cuando eso pasó, ¿sabes
qué pasó también? Tú moriste al yo. Moriste a ti
mismo. Ahora tú tienes un señor a quien
tú tienes que agradar. Moriste a ti y comenzaste a vivir
para él. Eso pasó en cada uno de los creyentes. Debe de pasar. Tú vienes a él
en el arrepentimiento, pero eso no quiere decir de que puedes
vivir una vida completamente pagana después de eso. Hay un
cambio, hay una regeneración, hay un nuevo corazón, hay una
escritura que te va cambiando tu mente, cambiando la manera
como piensas. El Espíritu Santo te es depositado
dentro de ti y ahora empiezas a caminar paso a paso con el
Espíritu Santo. Hubo un cambio y algo muy importante
es de que Dios, Cristo Jesús, ahora es tu Señor. Moriste tú
al yo. Cuando tú viniste a Cristo, moriste
al dominio de pecado, al pecado que tú antes practicabas, a eso
también moriste. Moriste al mundo, al dominio
que el mundo tenía sobre ti, a eso también moriste. Moriste
a tu apetito de satisfacer tu huevo, tus deseos, tus ambiciones,
tus afectos, tu propia agenda también murió en Cristo. Comenzaste
a seguirlo a Él. Comenzaste a seguirlo a Él. Esa
es una realidad que pasó en, que pasa en cada hijo de Dios
que viene en fe a Cristo Jesús. Jesús mismo dice en Mateos 16,
24. Entonces Jesús le dijo a sus
discípulos, si alguno quiere venir en pos de mí, nieguese
a sí mismo, tome su cruz y sígame. Jesús lo pone muy claro, tú vienes
a Él, tú te niegas a ti mismo y ahora tienes a Jesús como tu
Señor. Gálatas 2.19 dice lo siguiente,
pues mediante a la ley yo morí a la ley a fin de vivir para
Dios, vivir para Dios. Con Cristo he sido crucificado. Y ya no soy yo el que vive, sino
que Cristo vive en mí. Y la vida que ahora vivo en la
carne, sigo viviendo. Dios no me desapareció de aquí
y apareció en el cielo, no. Sigues viviendo aquí, pero esta
vida que ahora vives en la carne, la vives por fe. En el Hijo de
Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Tú ya no vives
para el yo. ya no vives para ti pues Cristo
es ahora el que vive en ti y mire como Pablo dice ahora la vives
por fe pues sabe que se me hace muy interesante Pablo aquí al
final de Romanos 14 él va a decir que todas las cosas que hagamos
o que nos abstengamos tenemos que hacerlas por fe por fe En
Romanos 14, 22 y 23. Déjenme le doy otra cita. Primera de Pedro. Miren lo que
dice Primera de Pedro 4, del 1 al 2. Dice, por tanto, puesto
que Cristo ha padecido en carne, armaos también vosotros con el
mismo propósito, pues quien ha padecido en carne ha terminado
con el pecado. para vivir el tiempo que queda
en la carne, no para pasiones humanas, sino para la voluntad
de Dios. Tú ya no vives para ti. Aunque
eres libre en Cristo, Tú ya no vives para Ti, tú vives para
agradarlo a Él en todo, en todas las libertades que tú tienes,
tú vives para agradarlo a Él, para ser la voluntad de Él. No
vivimos para nosotros mismos, sino que somos ahora siervos
que tenemos un Señor. Tenemos un Señor a quien debemos
de aspirar a agradar, debemos de aspirar a vivir, de que Él
se agrade en nuestra vida, y tratamos que aspirar de vivir para su
voluntad. Entonces, esto toca todo aspecto
de nuestra vida humana, de toda nuestra existencia. El saber
que tú ya no vives para ti, ya no te perteneces tú mismo, tú
ahora vives para Dios. Ya no vives para cosas. Ya no
vives para ser dominado por cosas. Ya vives para ser la voluntad
de Cristo Jesús. Entonces podríamos aplicarlo
aquí en lo que hemos estado mirando ya en Romanos 14. Cuando tú despiertes
por la mañana, ¿sabes qué es lo que debes de hacer? Despertar
para el Señor. Cuando tú te vistes para tu día,
no importa el día, tú te vistes para tu Señor. Cualquier droga
que tomes para iniciar tu día, café, B12, toritos, azúcar, lo
que tú tomes, lo haces para tu Señor. Lo que tú hagas en tu
día secular, en tu vida secular fuera de aquí en la iglesia,
tú vívela para el Señor. Lo que tú comas durante el día,
cómelo dando gracias a Dios y come para agradar al Señor. Lo que
tú bebas durante el día, bébelo para agradar al Señor. Aunque
sea pura agua, bébela para el Señor. El tiempo que tú tienes
de recreación con tu familia, en lo que tú hagas allá afuera
que no sea así específicamente trabajo lo que tú hagas con tu
tiempo libre con tu familia disfrútalo para el señor es un regalo de
dios para ti hazlo para su gloria el tiempo que tú estás con tu
esposa o tu esposo Hazlo para el Señor. El tiempo de descanso,
el tiempo con tus hijos, todo lo que tú tienes que hacer debe
de ser para el Señor. Si tú te abstienes de ciertas
cosas, abstente para el Señor. Si tú disfrutas de tantas bendiciones
que Dios te da, hazlas. Para el Señor, si ve como toda
nuestra vida debe ser dirigida verticalmente para el Señor,
agradando a Dios primero y agradando horizontalmente a tu hermano
al lado también. Es una vida completa enfocada
para el Señor. Porque Pablo, oírme lo que dice
ahí en el 7. Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo. Tú vives para Dios. Tenlo en
cuenta de que tú ya no vives la vida que tú quieres vivir.
Ahora vives una vida esperando Lo que te espera, las promesas
de Dios que te esperan al otro lado de la vida. Es una vida
que ahora se dirige hacia la voluntad de Dios. Y debes de
vivir para Dios. Debes de vivir. Debes de vivir
en santidad. Debes de vivir en agrado a Dios. Teniendo las libertades que tú
tengas. Absteniéndote de las cosas de que tú te abstienes.
Tiene que ser para Dios. Y Pablo dice, ninguno vive para
sí mismo y de la misma manera ninguno muere para sí mismo.
Ni el fuerte en la fe, ni el débil en la fe vive para sí,
ni tampoco muere para sí. El débil en la fe no vive para
sí y no muere para sí. Cristo Jesús es El Señor de los
dos, del fuerte y del débil. Cristo Jesús es a quien está
dirigida esa vida. Es hacia Cristo. Ya seas fuerte
o seas débil. Él es Señor de ambos. Él es Señor
mutuo de ambos. Por lo tanto, todo lo que hacemos,
incluso hasta nuestra propia muerte, debe ser para agradar
y glorificar a nuestro Señor. Ahora, ahí se nos pone poquito
difícil, porque ¿cuántos de ustedes han muerto? Yo creo que están
más dormidos. ¿Cuántos de ustedes han muerto?
Nadie. Todos los que estamos aquí estamos
vivos. Pablo dice, la vida es para Dios
y también la muerte debe ser para Dios. Los dos aspectos de
nuestra existencia, vivir morir y sabes que algún día tú vas
a morir tú vas a morir y la vida que tú viviste aquí en esta tierra
debe de reflejar a cristo tu muerte también debe de reflejar
a cristo jesús vivimos y morimos para dios esa es la evidencia
de una vida cristiana yo miro los y leo me gusta a mí cada
año Me gusta escuchar un libro, un libro que yo leo, que yo escucho
cada año, porque ahora ya escucho libros, ya en el trabajo no tengo
tiempo para leer libros, los escucho. Yo siempre escucho cada
año el libro de Fox's Book of Martyrs y muchos hermanos que
dieron su vida A través del transcurso de la iglesia, su muerte glorifica
a Dios al igual que su vida glorificó a Dios. Y Pablo, ellos solamente
están viviendo lo que Pablo está diciendo aquí. Nadie vive para
sí, vives para Dios. Nadie muere para sí. Y aunque
tengas que dar tu vida, la das para la gloria de Dios. Si a mí me toca el privilegio
de estar en tu lecho de muerte y yo miro en tu semblante, en
tu rostro, gracia y paz y reposo en Cristo Jesús, de que estás
a punto de graduarte de este siglo malo en el que estás viviendo
y graduarte a la gloria eterna si yo miro una tranquilidad y
tú que tú ya estás preparado para dejar el mundo de los muertos
y entrar al mundo de los vivos si yo miro en tus ojos eso eso
me daría gran seguridad de que yo hice mi trabajo, de que no
solamente te predico o te enseño las escrituras para que tú vivas
para Dios, sino que en tu propia muerte tú puedas glorificar a
Dios, muriendo como un santo de Dios. Me traería a mí mucho
gozo, aunque me daría mucha tristeza verte partir, pero traería a
mí mucho gozo en saber mi hermano está preparado. Está preparado
no para mirar a Dios como juez, sino para mirar a Dios como su
Señor, porque su vida lo mostró, su muerte también lo está mostrando. Dios va a controlar ese evento. Tú tienes mucho que decir en
tu vida y tú debes de alinearla para vivir a la voluntad de Dios. Tú no tienes tanto control de
tu muerte, pero tú debes de usar ese evento. Va a ser un evento. Vas a morir una sola vez. No
va a haber resucitar de los muertos. Yo no voy a orar para que Dios
te resucite. No hay tal cosa. Pero si tú vives en Cristo y
mueres en Cristo, ¿qué más se puede pedir? Se mira la vida
cristiana, un verdadero santo de Dios viviendo para Dios, muriendo
para Dios. Solamente en ese evento lo único
que puedes hacer es rendirte a la voluntad de Dios. Va a venir
la muerte, la vas a encontrar algún día. Ahora vamos a mirar
acerca de eso y que tenemos mucha más esperanza de la muerte, lo
vamos a mirar ahorita. Pero también algo que tenemos
que tener en cuenta es de que nuestra vida tiene que glorificar
a Dios, nuestra muerte también tiene que glorificar a Dios.
Las dos van de mano en mano. el versículo 8 pues si vivimos
Pablo dice pues si vivimos para el Señor vivimos y si morimos
para el Señor morimos Cristo Jesús debe ser el enfoque de
nosotros los vivos Cristo tiene que ser el enfoque de nosotros
cuando muramos El empoque nunca cambia. Sí, puedes tener toda
la libertad que la Escritura te da y toda la libertad que
ahora tienes en Cristo Jesús que el Evangelio te ha ofrecido,
pero nunca pierdas de empoque de que tú no vives para tu libertad.
Tú vives para tu Señor. La libertad es algo, algo que
no debe de importar tanto. Tu vida tiene que ser dirigida
a agradarlo a Él. Importa cómo nosotros miramos.
Morimos también. A Dios le importa cómo vivimos.
A Dios le importa también cómo moremos, cómo muramos. Morimos, nunca muertos. Entonces, por eso nunca... He
mirado las palabras de cómo se usan. Tú debes de vivir una vida
en santidad. Tú debes de morir como un santo
del Señor. Así debes de morir. Nuestra vida
muestra Cristo, nuestra muerte debe demostrar
a Cristo también. Están interconectadas. Nuestra
vida y nuestra muerte están interconectadas en fe y obediencia. Los dos eventos,
aunque la vida dure muchos más años y sola muerte, mueras una
sola vez, deben de estar inconectadas, interconectadas en fe y en obediencia. ¿Por qué? Porque pertenecemos
al Señor y Él es Señor de nuestra vida Él es Señor de nuestra muerte
Él es Señor y va a seguir siendo Señor después de tu muerte Cristo
Jesús va a seguir siendo Señor tienes que tener eso a la expectativa
ningún verdadero creyente puede decir yo vivo para mí para mis
gustos para mis deseos para mis pasiones para mis intereses pero
cuando yo muera yo me voy con Diosito Eso es lo que dice la
gente allá afuera. Un creyente no puede decir, no,
yo vivo para mí, pero cuando yo muera, yo espero llegar allá
con Dioscito. No puedes esperar ir con Cristo
Jesús cuando mueras si tú no tienes a Cristo Jesús en tu corazón
mientras vives. No se puede. Las dos van de mano
en mano. No trabajas y la cosa. No puedes
tener una cosa y al final esperar otra. No. La vida la vives para
Dios. La muerte la mueres para Dios. Y todo lo que tú haces en medio
de esos dos eventos lo haces para Dios. Ya el siglo venidero
también va a ser para glorificar a Dios en una manera que realmente
nosotros no sabemos cómo va a ser realmente. No sabemos. Nos da
ciertas pistas de la escritura, pero realmente no sabemos los
cielos nuevos y la tierra nueva. Si vivimos, no vivimos para nosotros
mismos. Para el Señor vivimos. Si morimos,
para el Señor morimos. Y con el Señor nos vamos. Con
el Señor nos vamos. Mire, déjeme leer algunos versículos.
Tres versículos, para ser preciso. Filipenses 1. 20. Mira, déjame
se lo leo. Conforme a mi anhelo y esperanza
de que en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza,
aún ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya
sea por la vida o por la muerte. O sea, en mi cuerpo Cristo será
exaltado. Aún con todas las libertades
que tienes o que te abstienes o que participas, Cristo debe
ser exaltado en tu cuerpo, ya sea por tu vida o por tu muerte. Y mire, aquí está el versículo
que todo mundo saca fuera de contexto y hasta se tatúan. Pues
para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Pablo no mira
la muerte como algo malo. Nosotros tenemos este mito de
que la muerte es mala. La muerte, lo vamos a mirar más
adelante, es nuestro siervo para introducirnos a la gloria. ¿Qué
esperamos? Nosotros los creyentes. 1 Tessalonicenses
5, 9, mire lo que dice. Porque no nos ha destinado Dios
para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo
que murió por nosotros para que ya sea que estemos despiertos
o dormidos. O sea, Él murió para nosotros,
para que sea que estuviéramos despiertos o dormidos, vivamos
juntamente con Él. Él es Señor de tu vida, Él es
Señor de tu muerte. Él es Señor, no importa en qué
aspecto de tu existencia estés. Revelación 14.13, mire lo que
dice, Y oí una gran voz del cielo que decía, Escribe, bienaventurados
los muertos, que desde aquí en adelante mueren en el Señor. Los que mueren en el Señor. los
que mueren creyendo. Sí, dice el Espíritu, para que
descansen de sus trabajos porque sus obras van con ellos. Un comentarista, Samuel Pérez
Millos, lo pone de esta manera. La vida y la muerte del cristiano
son una ofrenda continua a Dios. En cuanto a la vida, esta se
entrega en un sacrificio de dedicación completa. En cuanto a la muerte,
en cierto modo, esta es del creyente, por lo cual también a través
de ella puede glorificar a Dios. Esta nueva realidad de pertenecer
a Cristo Jesús sobrepasa nuestra existencia. Tú perteneces a Cristo
Jesús en tu vida. Tu vida debe de reflejar a Cristo
Jesús. Tu muerte también. muerte también. Puedes tú decir en esta tarde,
yo pertenezco, yo soy propiedad de Cristo Jesús, yo soy su posesión,
y yo ordeno mi vida para traer gloria a él, para hacer su voluntad,
para traer el agrado de él. Considera eso, tu vida está centrada
en Cristo Jesús, porque tu vida lo tiene que estar, Pablo aquí
lo está diciendo, tu muerte también lo tiene que estar, porque él
es Señor de todo. ¿Cristo Jesús es Señor de todo
o es Señor de nada? Es Señor de nada. Hace 40 años,
30 años, estaba circulando aquí en Estados Unidos una idea, una
idea hereje de que Cristo Jesús lo puedes tener de Salvador,
pero necesariamente no necesitas a tener Jesús como Señor. Lo
puedes tener de Salvador, pero no de Señor. Eso no es cierto.
Lo que es cierto es de que Cristo Jesús es Señor de tu vida, Cristo
Jesús es Señor de tu muerte. No es nada de que no, Cristo
Jesús es Salvador de mi vida y Cristo Jesús es Salvador en
mi muerte. No, es Señor en ambos aspectos
y tu vida tiene que reflejarlo así también. Ahora, yo me pregunto,
¿por qué habrá tanta seguridad por parte de Pablo en cuanto
a que pertenecemos? De que pertenecemos, del Señor
somos, por tanto, mire lo que dice el 8, pues si vivimos para
el Señor vivimos y si morimos para el Señor morimos, y mire
lo que dice, por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del
Señor somos. Pablo, ¿estás seguro de algo?
De que pertenecemos a Él. ¿Por qué estarás tan seguro,
Pablo, de eso? Pablo está seguro, del Señor somos. No nada de que
a ver cómo nos va al final, no. Pablo está diciendo del Señor
somos, de Él pertenecemos. ¿Por qué puede estar Pablo tan
seguro? Pues porque Pablo nunca se le olvida la doctrina de la
redención. ¿Saben? Déjenme les recuerdo
qué es la doctrina de la redención. Es central al Evangelio de Dios. Primera de Corintios 6, 20. Pues
por precio. Hubo un precio que se pagó. Por
precio habéis sido comprados. Redención tiene que ver de que
Dios te compró. Estabas destinado a la destrucción
eterna y Cristo Jesús pagó por tus pecados que violaste la ley
santa de Dios. Cristo Jesús te compró y con
eso que te compró fue con su propia sangre. Dice, pues por
precio habéis sido comprados, por tanto, glorificar a Dios
en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Primera de Corintio, miramos
la misma idea. Comprados fuiste por precio. Hubo un precio. Por eso perteneces
a Dios. Por eso perteneces a Cristo.
Comprados fuiste por precio. No os hagáis esclavos de hombres.
No te hagas esclavo de hombre. Tú eres esclavo de Cristo Jesús
porque Él te compró. Es la doctrina de la redención. Si tú no perteneces al Señor,
tú no eres creyente, tú no eres cristiano. No hay tal cosa como,
acepté a Jesús como Salvador y hace, eso fue, uh hermano,
eso fue hace 40 años, pero apenas estoy realizando de que ahora
sí tengo a Dios como Señor. No, aceptas a Jesús como Salvador
y ese instante Él se hace Señor sobre tu vida, sobre tu muerte,
sobre toda tu existencia, tú ahora le perteneces a Él. No
hay nada de que soy cristiano carnal, soy cristiano espiritual.
No hay eso. Jesús es Señor de todo o es Señor
de nada. En todos tus aspectos de tu existencia,
Jesús es Señor y debes de vivir reconociendo que Jesús es Señor
en todo eso. Epesios 1.7, mire cómo lo pone
ahí. En Él tenemos redención. Mediante su sangre, el perdón
de nuestros pecados según sus riquezas en gracia. En él tenemos
lo que nos compró. Él nos compró, nos compró con
su sangre. Y su sangre perdonó nuestros
pecados. La idea es esa, detrás de redención,
la idea es de que tú perteneces a Dios. Tu vida pertenece a Dios,
tu muerte también lo hará. Dios legalmente es, vamos a ponerlo
de esta manera. La idea es legalmente de comprar
a alguien. Legalmente. Ante todo lo, la
ley es legalmente comprar, pagar el precio completo para obtener
una posesión completa, una posesión entera. Cristo Jesús hizo eso
por ti. Tú estabas en la línea de la
condenación eterna. Cristo Jesús pagó por ti. Cristo Jesús murió por ti. Todos
los hijos de Adán iban destinados a la condenación. Él te amó por
nada que había en ti. Él te amó y te rescató pagando
Él el precio de tu redención con su propia sangre. Por eso
ahora tú le perteneces. Por eso Pablo está tan seguro.
Por eso Pablo está tan seguro ahí en el versículo 8. Si vivimos
o moramos del Señor somos, pertenecemos a Él. Está hablando solamente
de creyentes. Está hablando de aquellos que
han puesto, depositado su confianza en Cristo Jesús. Por eso, Pablo,
puedo decir en Hechos 20-28, Hablándole a los obispos, a los
ancianos de Éfeso, diciéndoles tener cuidado de vosotros y de
toda la grey, de toda la congregación, en medio del cual el Espíritu
Santo os ha hecho obispos para pastorear a la iglesia de Dios. Y miren lo que dice Pablo ahí
en Hechos, el cual Él compró, Él la compró con su propia sangre. Él te compró. Él te compró a
ti. Él me compró a mí. Colosenses 1.10, mire lo que
dice Pablo ahí. Para que andéis como es digno
del Señor. Para que andes lo que es digno. Tú sabes lo que es digno. Tú
sabes qué es pecado. Ya lo hemos mirado. Ahora, ya
hemos mirado qué es indiferencias. Pero debes de conducirte como
es digno del Señor, agradándole en todo a Él. Dando fruto de
toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Y mire
lo que dice en el 11. Fortalecidos con todo poder según
la potencia de su gloria para obtener toda perseverancia y
paciencia. con gozo, dando gracias al Padre
que nos ha capacitado, o sea, hubo una capacitación para compartir
en la herencia de los santos en luz, y mire lo que dice, porque
Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino
de su amado Hijo, esa es la redención. Él te libró, Él te compró, Él
te rescató. Ahí están esos tres elementos
de lo que Paul ahora puede estar muy seguro de que tú le perteneces
a Dios, tu vida le pertenece a Dios, tu muerte le pertenece
a Dios, le pertenece a Dios. Mira lo que dice en el 9 de Romanos
14, porque para esto, o sea, Pablo está llegando ya a una
conclusión y está diciendo porque para esto Cristo murió y resucitó
para ser Señor, tanto de muertos como de vivos. Cristo Jesús alcanzó
algo que en veces no realizamos completamente, en que El Señor
Jesús murió en una cruz, resucitó por un propósito, para llegar
a ser Señor de vivos y de muertos. La segunda persona de la Trinidad
nunca había experimentado eso hasta que Él se humilló y se
hizo hombre y se humilló y se hizo siervo y Él vivió la vida
que nosotros deberíamos haber vivido y Él murió la muerte pagando
por nuestros pecados. Él estuvo ahí. Él se sacrificó
en una cruz por nuestros pecados. Él experimentó muerte. Los sepultaron por tres días.
Resucitó. Cristo Jesús, el Eterno Hijo,
la Segunda Persona de la Eternidad, Él ahora ha experimentado todo
eso. Ha experimentado nuestra condición.
Ha experimentado vivir en este mundo y triunfando sobre todos
esos obstáculos que el pecado puso en la existencia de todos
los humanos, entre tú, como tú y como yo. ¿El pecado qué hizo? Arruinó la vida que Dios había
creado para Danieva. El pecado arruinó todo. Cristo
vino y en todos esos aspectos Él salió triunfante sobre la
muerte, sobre la vida y ahora Él es Señor de los vivos y de
los muertos. Señor de todo. Ahora, esta posición
que Él ahora tiene de Señor es porque Él triunfó. Una vida,
una creación arruinada por la caída, por el dominio del pecado,
Él se hizo hombre, nació bajo la ley, vivió bajo los requisitos
de la ley, cumplió las demandas de la ley y triunfó en vida con
una perfecta obediencia. Y una perfecta observación a
lo que Dios demandaba de cada uno de nosotros. También Cristo
Jesús, ahora Él está en la posición de Señor porque Él triunfó sobre
la muerte misma. Cuando Él cargó tus pecados y
los míos en la cruz del Calvario, Él ahí pagó por los pecados. Él ahí, por decirlo así, sufrió
tu infierno en la cruz del Calvario. pagó nuestra condena, consumió
la ira que nosotros merecíamos y por eso sufrió muerte, por
eso, por eso, porque Él se puso como el substituto tuyo y como
el substituto mío, sufrió muerte. Pero la cosa no paró ahí, porque
mire lo que dice Pablo en Hechos 2, 23. A este entregado por el
plan predeterminado y previo conocimiento de Dios, que Dios
lo había ordenado y Dios sabía que Cristo Jesús iba a sufrir
una muerte así para alcanzar a comprar un pueblo. Pedro les
dice, clavaste a una cruz por manos de impíos y le mataste
a quien Dios resucitó. poniéndole fin a la agonía de
la muerte, puesto que no era posible que él quedara sobre
el dominio de ella. La muerte tenía poder de cada
uno de los hijos de Adán, hasta de Adán mismo. Adán también murió. Tenía dominio. Todo estaba bajo
el dominio de aquella primer engaño que la serpiente dio.
Todo cayó, todo cayó. Cristo Jesús vino a remoldear
el orden, a traer esa vida nueva, esa vida eterna, porque se había
perdido en el pecado. Por eso Jesús es ahora el Señor
de los vivos y el Señor de los muertos. La muerte para el que
cree. No es la última palabra. No la
es. ¿Sabe por qué? Porque el justo
pagó la condena por pecadores, despojó él a la muerte de todo
su poder y de la última palabra y de la última burla que la muerte
tenía sobre cada uno de los hijos de Adán. La muerte para el que
cree en Cristo Jesús ha sido despojada de su terror. Ya la
muerte no tiene que aterrorizarnos. Porque sabemos que Cristo Jesús
es Señor de qué? De nuestra vida. Cristo Jesús
es Señor de qué? También de nuestra muerte. Ya
no debemos nosotros vivir con un temor al que va a pasar después
de la muerte. Pablo aquí no lo está diciendo.
La vida es para Cristo. La muerte también es para Cristo
y Él es Señor de ambos aspectos, de ambos eventos. Hebreos 2,
14, mire como lo pone el escritor de Hebreos. Así que, por cuanto
los hijos participan en carne y sangre, él igualmente participó. También de lo mismo, para anular
mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la
muerte, es decir, el diablo. Ahora, no era de que el diablo
tenía poder para matar, sino que en cierta manera Satanás
tenía el poder de la muerte porque a través de él vino el gaño que
mandó a todo a la ruina. Mandó toda la ruina a su engaño. Y en cierta manera tenía ese
poder. Pero no es de que el diablo es el que nos mata, no es de
que el diablo es el que, el que, no. El diablo es el diablo de
Dios, como decía Martín Lutero. Tenga en cuenta eso. El diablo
es el diablo de Dios. El diablo no existe fuera de
Dios. Y dice en el 15 de Hebreos 2, y librar a los que por temor
a la muerte estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida. ¿Sí entiende
por qué el Nuevo Testamento puede hablar de creyentes que mueren
como si estuvieran dormidos? ¿Por qué? Pues porque la esperanza
que el Señor nos da. Es como si estuviéramos dormidos. Ahí no terminó la vida. Ahí no
terminó. Puede la persona mirarse que
está muerta, pero en cierta manera ese cuerpo algún día va a resucitar
de la muerte. En cierta manera está dormido. ¿Por qué? Porque él murió. Esa
persona murió bajo la esperanza que el Evangelio le brindó. Está
dormido. Por eso Pablo y los apóstoles
pueden hablar acerca de un creyente dormir en Cristo. Ya ve cuando
Pablo habla acerca de cuando Cristo regrese, se escuchará
la gran trompeta y los muertos en Cristo resucitarán. Los que
están dormidos en Cristo, los que parecen que están muertos,
están muertos físicamente, pero ahí no termina. La muerte no
terminó con ellos. ¿Por qué? Porque Cristo Jesús
es Señor de los vivos y Cristo Jesús es Señor también de los
muertos. O sea, Jesús nos salva del poder
también de la muerte. Él es ahora el Señor de la muerte.
Él muriendo y resucitando de la muerte, Él lo hizo para enseñorarse
sobre ella también para siempre. Jesús nos da la esperanza que
no solamente la vida, es para Él, sino que también la muerte,
Él es Señor de ambos aspectos. Por eso Pablo puede decir al
Antiguo Testamento cuando Él dice en 1 Corintios 15, Devorada
ha sido la muerte en victoria. ¿Dónde está o muerte tu victoria? ¿Dónde está o sepulcro tu aguijón? El aguijón de la muerte es el
pecado y el poder del pecado es la ley, pero Gracias a Dios que nos da la
victoria por medio de nuestro Señor. Ahí está otra vez nuestro
Señor Jesucristo. Podríamos decir que Cristo Jesús
recibió el título de Señor. Sobre todo y sobre todos por
su muerte y por su resurrección. Ya ve ese pasaje de Filipenses
2 6. Vaya conmigo a Filipenses 2.
Ahí más adelantito, en las cartas de Pablo, miren lo que Pablo
dice en Filipenses 2. Empezando en el 6, miren lo que
dice. El cual, aunque existía en forma de Dios, o sea, hablando
de Jesús, no consideró el ser igual a Dios como algo a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo,
haciéndose semejante a los hombres, hallándose en forma de hombre,
se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte
de cruz por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo y le
compitió el nombre que es sobre todo nombre el nombre no es Jesús
mi abuelito se llama Jesús yo conozco a muchos chuis y ese
no es el nombre que sobre todo nombre Mira el nombre. Mira el nombre. Empezando yo
a leer en el 9. Por lo cual Dios también le exaltó
hasta los humos y le confrió un nombre que es sobre todo un
nombre para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de
los que están en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra.
Y toda lengua compiese que Cristo Jesús es Señor. Jesús es Señor
de los muertos y es Señor de los vivos. Y Él alcanzó ese título
por morir y resucitar de la muerte. Jesús ha estado, ha experimentado
todos los aspectos de la vida humana y Él ahora es Señor de
todos los humanos, de todos los aspectos que la caída trajo sobre
la raza de Adán. Jesús lo triunfó sobre todo ello. Su obra, la obra de Cristo, fue
para asegurar de que hay una esperanza después de que todo lo que era antes nuestro enemigo,
la muerte era nuestro enemigo. El lugar de los muertos era nuestro
enemigo antes. Ahora hay una esperanza nueva. Ahora hay una esperanza nueva.
que Él es Señor de vida y Él es Señor en muerte. Él es Señor. Por lo cual vive tu vida reconociendo
que Él es Señor y que Él es tu dueño. Él te compró a ti. Muere
tu muerte. Algún día tú vas a morir. Vas
a morir. Yo voy a morir. Antes que unos
300 años atrás todo revolucionaba a través de que todos íbamos
a morir ahora podemos extender la vida un poquito más pero sabes
que de todos modos y aunque oremos por ti y aunque pidamos y ayunemos
va a venir la muerte pero sabes que la muerte ya no es un enemigo
la muerte ahora es un instrumento que te gradúa que te introduce
a la gloria eterna con tu señor Él es Señor aquí, Él es Señor
ahí al otro lado también. Mira lo que dice el 9, para ser
Señor tanto de los muertos como de los vivos. Los que mueren
en Cristo Jesús, los que están en Cristo Jesús, ya esa muerte
ya no es el enemigo que nosotros tanto debemos de temer. Ahora
es un siervo que nos ayuda, nos ayuda, nos introduce a la gloria
eterna. No es una separación. Jesús es
Señor aquí, Jesús es Señor acá. Debes de vivir como si fuera
el Señor de todo. Romanos 8, 37 al 39. Pero en todas estas cosas somos
más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Porque
estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni lo presente, ni lo porvenir, ni los poderes,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar. del amor de Dios que es en Cristo
Jesús Señor Nuestro Señor Nuestro vaya conmigo revelación este
es uno de los pasajes que a mí me gusta escuchar más de revelación
revelación 21 porque eso ya después de todos los donde entra un montón
de cosas aquí ya es el final aquí ya es el fin mire lo que
Dios promete al final Revelación 21, empezando en el 3. Entonces,
oí una gran voz que decía desde el trono, oe aquí el tabernáculo
de Dios está entre los hombres. Él habitará entre ellos y ellos
serán su pueblo. O sea, la promesa original en
el primer pacto de que yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo,
ahí otra vez Dios la está estableciendo. Él habitará Con ellos, y ellos
serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. El 4. Él
enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá muerte, ni habrá
más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han
pasado. Él fue Señor ahí. sigue siendo
señor aquí en el 5 mire y el que está centrado en el trono
dijo he aquí yo hago todas las cosas nuevas todas las cosas
y añadió escribe porque estas palabras son fieles y verdaderas
también me dijo es hecho está yo soy el alfa y la omega el
principio y el fin el que tiene sed yo le daré y gratuitamente
de la puente de agua de vida. El vencedor herederá todas estas
cosas. Yo seré su Dios y Él será mi
Hijo. Esa es la esperanza del creyente.
De que Jesús es Señor en la vida, Jesús es Señor al otro lado de
la muerte. Pero, el ocho, los cobardes,
incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras
y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde
con fuego y azufre. Esta es la muerte segunda. Jesús también será Señor ahí.
Jesús será Señor en todo, Jesús es Señor en todo y tú debes de
ordenar tu vida sabiendo que Jesús es Señor para los que están
en Cristo la muerte es el siervo de Cristo La muerte va a ser
el siervo en donde empezará la condenación eterna para todos
los que, los incrédulos, los cobardes que se acobardaron de
la gracia que se ofrece en el Evangelio, todos los abominables
que prefirieron su pecado el lugar del perdón que hay en Cristo
Jesús, todos los asesinos, todos aquellos que prefieren matar
y prefieren destruir, todos los inmorales, todos aquellos que
no sueltan su pecado, todos los hechiceros, todos aquellos que
usan ciertas cosas para atraer mal, para atraer maldad, los
idólatras. Y podemos mirar de que todos
estos van a tener también herencia porque Dios también es Señor
de la muerte. tanto de los vivos como de los
muertos. No existe el purgatorio. No dice, oh, Jesús es Señor de
los vivos y de los muertos y los que están en el purgatorio. Pablo
no dice eso. Los que están en ese lugar de
espera hasta que son completamente purificados para entrar al cielo. No. Jesús es Señor de los vivos.
Jesús es Señor de los muertos. Ahora tú vas a tener a Cristo
Jesús como Señor. como un padre tiene un hijo o
él va a ser señor sobre tu condenación. ¿Por qué va a ser señor? Te guste
o no te guste, él va a ser señor. Será señor como aquí dice Apocalipsis,
el vencedor heredará estas cosas y yo seré su dios y él será mi
hijo. ¿Vas a tener a Cristo Jesús como
señor tú siendo su hijo o tú vas a ser su peor enemigo? Él va a ser señor. Él va a ser
Señor. Entonces, debemos vivir considerando
de que Cristo Jesús es Señor de todo. Tu vida Debe reflejar
a Cristo Jesús. Ahora sí, sé, hemos estado mirando
Romanos 14 de todo lo que, en las cosas que no son importantes,
las cosas que en sí podemos llegar a desacuerdos y seguimos siendo
hermanos y lo podemos hacer para Dios o lo podemos dejar de hacer
para Dios y podemos dar gracias a Dios y no podemos hacer eso
y también damos gracias a Dios. Estamos hablando de esas cosas,
pero lo que tú tienes que tener en mente es de que tu vida debe
ser dirigida sabiendo que Dios es tu Señor y que tú lo debes
de agradar a Él. En todo lo que hagas, tú debes
de agradarlo a Él. En todo lo que tú te limites,
tú debes de limitarte por Él. En todo lo que tú participas,
tú debes de participar para Él. En todo lo que tú no deseas hacer
y no te gusta hacer, tú lo haces para Él y das gracias a Dios. Entonces, no podemos poner nuestra
propia agenda delante de la de Dios. ¿Por qué? Porque Dios es Señor de tu vida
ahora. No es tu agenda poner tu agenda
en frente de que Cristo Jesús es su Señor es pecado. Es pecado. ¿Por qué? Porque ninguno de nosotros
vive para sí mismo. Ninguno muere para sí mismo. Pues si vivimos para el Señor
vivimos y si morimos para el Señor morimos. Si nosotros ponemos
nuestra propia agenda y abusamos en ciertas cosas, abusamos también
de nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús y la usamos para
esclavizarnos, para destruirnos, para auto engañarnos. Si usamos la libertad cristiana
para esas cosas, para auto engañarnos en nuestro pecado, Estamos negando
el verdadero propósito por el cual fuimos redimidos. ¿Para
qué fuiste redimido tú de tu esclavitud al pecado? Para ser
siervo de Cristo. Para ser siervo de Cristo. Para
ser siervo de Él. Si nosotros ponemos nuestra agenda
antes de Cristo Jesús, estamos menospreciando. Todas las implicaciones que la
obra redentora de Cristo hizo por nosotros. Estamos torciendo. ¿Qué es ser libres en Cristo?
Tú eres libre en Cristo para ser esclavo. Tú eres libre en
Cristo para ser esclavo de tu hermano. Tú eres libre en Cristo para seguirlo a Él libremente. Esa es verdadera libertad. Ser libre es para seguir a Cristo
Jesús. Para eso Él te hizo libre. Él murió y resucitó para que
tú le pertenezcas a Él. No para que te pertenezcas tú,
para que le pertenezcas tú a Él. Estás tú viviendo una vida que
refleja que tú tienes tu Señor y que tú agradas a tu Señor en
todo lo que haces o dejas de hacer, tú lo haces para agradarlo
a Él. Tu vida refleja tal cosa. o tu vida refleja que tú te perteneces
a ti. Y haces todo lo que a ti te plazca,
y haces todo lo que a ti se te pega la gana, y no tienes cuidado
de cómo manejas o conduces tu vida. ¿Cuál de esos dos? Porque
uno solamente puede decir, yo tengo a Jesús como Señor y vivo
como si Él fuera mi Señor. No puedes decir, no, yo tengo
a Jesús como Señor y yo vivo como a mí se me pega la gana.
Esas cosas no las puedes mezclar. ¿Cómo estás tú viviendo tu vida? Libre, claro que libre. No debes
de hacerte esclavos de hombres, pero eres esclavo de Dios, eres
esclavo de Cristo. Él pertenece siendo Señor sobre
tu vida y Él va a ser Señor algún día en tu muerte. Él lo va a
ser. Vive de esa manera. ¿Sabes qué? Muere de esa manera. Sería un
gozo para mí yo hacer un servicio de conmemoración y yo decirles
saben que yo estaba ahí el minuto que mi hermano falleció y él
murió como un santo de Dios en fe. Sería para mí una gran, gran
alivio. Yo me sentiría a gusto y dijera,
¿sabes qué? Todas las horas que yo gasto
para hacer esto, para motivarlos a vivir para Dios, no fue en
vano. Pude mirarlo de que él estaba
listo para salir de este mundo y graduar en gloria para su Señor. Vivió su vida para su Señor. Murió su muerte para su Señor. Eso traería para mí gran gozo. estoy seguro que para cada uno
de tus hermanos también va a traer el mismo gozo de morir y vivir
para Dios oremos padre te damos gracias danos la expectativa señor de
que vivimos algunas veces nos despertamos y nos damos cuenta
que estamos vivos pero ayúdanos a a ordenar nuestra
vida sabiendo que Tú eres Señor. Ayúdanos a ordenar nuestra vida
sabiendo que algún día queremos morir para Ti, queremos morir
para Tu gloria, queremos morir dándote a Ti gloria por lo que
Tú has hecho por nosotros en el principio, tener la misma
ambición en el final. Ayúdanos Señor, ayúdanos en reconocer
que Tú eres Señor de toda mi existencia. Ayúdame a vivir,
Señor, a luz de eso y ayúdame a disfrutar de todas Tus bendiciones
a luz de eso también. Danos, Señor, moldéanos, cámbianos,
cambia nuestra perspectiva. En el nombre de Jesús, Tu Hijo,
lo pedimos, Señor. Pido que Tú bendigas Su palabra.
En el nombre de Jesús lo pedimos. Amén.
Para el Señor Vivimos y Morimos—según Romanos
Series El Evangelio según Romanos
| Sermon ID | 71822341364835 |
| Duration | 57:51 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 14:7-9 |
| Language | Spanish |
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