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Primera de Tesalonicenses, capítulo
4, versículos 1 al 3. Primera de Tesalonicenses, capítulo
4, versículo 1 al 3. Recuerden que Primera de Tesalonicenses
está después de Hechos, Romanos, Efesios y más para allá. Colosenses
y después vienen Tesalonicenses primera de Tesalonicenses capítulo
4 versículos 1 al 3 nos dice la palabra del Señor Por lo demás, hermanos, os rogamos
y exhortamos en el Señor Jesús que de la manera que aprendisteis
de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios,
así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones
os dimos por el Señor Jesús. Pues la voluntad de Dios es vuestra
santificación, que os apartéis de fornicación. Amén. El título del mensaje es
Las evidencias visibles de la santificación. ¿Cuáles son las
señales visibles del hombre santificado? ¿Qué podemos esperar cuando Dios
salva a un hombre, a una mujer? ¿Qué podemos esperar cuando un
hombre, una mujer es salvado por la gracia de Dios, por la
fe en el Señor Jesucristo. Pablo nos dice aquí. Que la voluntad de Dios es vuestra
santificación. Versículo 3. Que os apartéis
de fornicación. Como pueden notar, la voluntad
de Dios es que hagamos, seamos santos. La voluntad de Dios es
que nos alejemos del pecado. Veamos entonces algunas evidencias,
algunas claves necesarias para entender. En primer lugar. Un hombre, una mujer que ha creído
en Jesucristo, muestra. Tiene un respeto por la palabra
de Dios. Y se esfuerza en obedecer la
palabra de Dios. Un testimonio, una evidencia
de que una persona, un hombre, una mujer es un verdadero hijo
de Dios es que respeta la palabra de Dios. obedece la palabra de
Dios. No hay peor error que creer que
un cristiano no tiene nada que ver con la palabra de Dios. Eso
es un error. Hay personas que creen que son
cristianos porque un día hicieron una oración. Y ya eso los hace
cristianos. Pero la Biblia, como pueden ver
aquí en primera de Tessalonicenses capítulo 4. Demanda que seamos
santos. Dios nos llama a ser santos. Él envió su espíritu. Para darnos
un nuevo nacimiento. El padre envió a Jesucristo para
perdonar nuestros pecados. Por lo tanto, ya Dios nos ha
dado todo lo que tú necesitas para ser salvo. Te dio a Jesucristo,
te limpió de tu pecado, te dio la fe y te llama al arrepentimiento. Cuando un hombre, una mujer se
arrepiente verdaderamente y no por juego, no por engaño. Allí tendremos a una persona
que obedece la palabra de Dios. Que Dios dice que yo debo de
ser santo, yo quiero ser santo. Porque Dios lo manda en su palabra. El Espíritu Santo nos convence,
nos habla el corazón y nos dice que la ley de Dios es buena,
santa. Así lo dijo el apóstol Pablo
en la carta a los romanos. La ley de Dios es buena y santa. Amados hermanos, la palabra nos
fue dada para bendecir nuestras almas. Y un testimonio verdadero
de un hijo de Dios es que el hijo de Dios respeta, honra la
palabra de su Dios. Imagínense, por ejemplo, un hijo
Le dice a su mamá, yo te quiero mamá, pero yo no te obedezco. Pregunto yo, ese amor es verdadero. Yo pienso que no, porque el hijo
que ama a su padre y a su madre, ¿qué hace? Le obedece, le obedece. Entonces, si nosotros esperamos
que nuestros hijos nos amen y obedezcan, Dios, nuestro Padre celestial,
espera que usted y yo le obedezcamos. Y por obediencia mostremos que
le amamos. Jesús le dijo a sus discípulos,
me amáis, guardad mis mandamientos, porque el que me ama mi palabra
guardará. Es ahí un testimonio, un verdadero
creyente ama la palabra de Dios y la obedece, y la obedece Pablo
nunca le restó importancia a la palabra de Dios. Él dijo la ley
es buena. Si uno la usa, la usa legítimamente. Primero Timoteo 1 8. Y según
el hombre interior, me deleito en la ley de Dios. Romanos 7
22. Miren lo que dice el apóstol
Pablo me deleito, me gozo con qué? Con la palabra de quién? De Dios, de Dios. El hombre, la mujer que pretende
ser santo, que dice con su boca que es cristiano, pero no obedece
la palabra de Dios, es un mentiroso. Es un mentiroso, La verdad no
está en ese mentiroso. Por lo tanto, amados hermanos,
una evidencia. Una evidencia clara de que usted
es hijo de Dios y que usted honra la palabra de Dios. Y la ama
y la obedece. Amar, honrar, obedecer la palabra
de Dios. Un segundo testimonio de aquel
que es un hombre o una mujer santa. Es aquel que muestra un
esfuerzo habitual, diario, por hacer la voluntad de Cristo y
vivir según la palabra le enseña. Un segundo testimonio de que
tú eres un verdadero hijo de Dios. Es que es que tú diariamente
haces la voluntad de Cristo diariamente. Estas enseñanzas se encuentran
en todo el Nuevo Testamento. Los discípulos deben ser lo que
Cristo manda. los discípulos deben de hacer
la voluntad de Dios. Miren lo que Jesús dice en Juan
capítulo 15 versículo 14. Vosotros sois mis amigos si hacéis
lo que yo os mando. Miren lo que dice Jesús. Tú eres
amigo de Jesús. Tú has creído en Jesús. Tú debes
obedecer a Jesús. Tú tienes que hacer lo que Dios,
lo que Cristo te manda en su palabra. Ese es un testimonio. Un verdadero testimonio de un
verdadero hijo de Dios. Obedece a Jesucristo. Si leemos la Biblia, si escuchamos
la palabra de Dios, pero no obedecemos. Pero no queremos hacer la voluntad
de Dios. Yo le pregunto, podríamos decir
que somos hijos de Dios. Si somos desobedientes a Dios.
Dios le dice ame a su prójimo, perdónelo y tú dices no. yo no, yo ni lo amo ni lo perdono
lo que me hizo Dante eso no se lo perdono nunca tú eres un desobediente a Cristo
porque Cristo dio el ejemplo cuando Él estaba muriendo en
la cruz Padre, perdónalos porque no sabe lo que hace. Y
si Cristo perdonó, tú y yo tenemos que perdonarlo. Un verdadero
hijo de Dios obedece a Jesucristo. Él nos ha dejado ejemplo para
que sigamos sus pisadas. Cristo es el hijo de Dios. Él fue obediente al Padre. Oiga
bien, Jesús, el Hijo de Dios, fue obediente a su Padre. ¿Hasta
cuándo? Hasta la muerte, hermano. Recordemos, cuando Jesús estaba
orando antes de morir la cruz, tres veces, Tres veces Jesús
oró, Padre, si fuera posible, pasa de mí, quita de mí esa copa. Pero no se haga mi voluntad,
sino la tuya. Tres veces más. No se haga mi
voluntad, sino la tuya, la voluntad tuya, Padre. ¿Qué habla eso? Habla de obediencia al Cristo. Habla de obediencia. Un verdadero
creyente, un verdadero hombre santo, obedece a Cristo, obedece
al Padre, obedece al Espíritu Santo. Por esto, cada evangelio
es una gran ayuda para seguir aprendiendo de Cristo. Juan 20 31 nos dice Pero estas
escrituras se han escrito, pero estas se han escrito para que
creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Amados hermanos, Cristo quiere
que seamos salvos, eso es verdad, pero también Cristo quiere que
seamos obedientes. ¿A quién? A Él, a Cristo. Obedientes a él el apóstol dijo
en primera de Pedro 2 21 Pues para esto fuisteis llamados porque
también Cristo padeció por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos
sus pisadas Primera de Pedro 2 21 Observen allí Cristo obedeció
al Padre y si nosotros obedecemos a Cristo aquí estaremos obedeciendo repito Cristo obedeció al Padre
y todo lo que el Padre le mandaba Cristo hacía si nosotros obedecemos
a Cristo aquí estamos obedeciendo al Padre también porque lo que
Cristo hizo lo hizo porque el Padre le mandó y si yo obedezco
a Jesús yo también estoy obedeciendo al Padre un verdadero cristiano
obedece a Cristo un verdadero cristiano obedece al Padre en
tercer lugar hemos visto dos cosas primero de un verdadero
cristiano respeta y ama y obedece la palabra de Dios un verdadero
cristiano en segundo lugar obedece la voluntad de Cristo y en tercer
lugar un verdadero cristiano demuestra su santidad practicando
viviendo en el Espíritu Santo Un verdadero cristiano demuestra
vivir en santidad, viviendo en el poder, en el fruto del Espíritu
Santo. Juan capítulo 13, versículo 34. Voy a leer ese pasaje. Juan capítulo 13. Versículo 34 Un mandamiento nuevo os doy,
que os améis unos a otros, como yo os he amado, que también os
améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvierais amor los unos por los otros. ¿Cuál es el fruto del Espíritu
Santo que Cristo quiere que nosotros allí practiquemos? Que os amemos unos a otros. El amor el fruto del espíritu
amado hermano debe ser la práctica continua del pueblo de Dios y
entre esos frutos está el amor pero no solamente está el amor
vaya conmigo a Gálatas capítulo 5 después de Juan hechos por indio
romano, Gálatas, Gálatas, capítulo 5. Dios nos llama a ocuparnos de
crecer en el espíritu, en el fruto del espíritu, viviendo
piadosamente. Galatas 5 22 más el fruto del
espíritu es amor. ¿Qué más? Gozo. ¿Qué más? Paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre. Ahí no están todas, faltaron
humildad, compasión. Hermanos amados, miren cuál es
el fruto del Espíritu Santo. Ser un hombre, una mujer santa
nos lleva, nos hace vivir en el espíritu, nos hace vivir en
el fruto del amor, de la paz, de la paciencia, del perdón,
de la humildad, de la fe, del dominio propio. Es decir, que
nosotros estamos continuamente creciendo, creciendo y fortaleciéndonos. Pero vaya a ver, también hay
cosas que el creyente va dejando. Galatas capítulo 5, versículo
17. Porque el deseo de la carne,
el deseo de la carne es contra el espíritu es decir que el deseo de la carne
es malo porque es contra del espíritu santo ¿cuáles son esas esos deseos
de la carne? versículo 19 y manifiestas son
las horas de la carne adulterio Cuando un hombre tiene una mujer,
está casada y se va a buscar otra en la calle, adulterio. O al revés, una mujer está casada
y va a buscar a un hombre en la calle, adulterio. Esas son
las obras de la carne. Borracheras, enemistades, fornicación,
inmundicia, lascivia, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera.
Y mencionan muchísimos ahí. Esas son las obras de la carne.
por la que los hombres son condenados. Amado hermano, el verdadero,
la verdadera hija de Dios, echa a un lado las obras de la carne. Deja de obedecer las obras de
la carne y produce, vive gozoso en el fruto del Espíritu Santo. Amor, gozo, paz, paciencia. Pero para hablar de amor hay
que dejar el odio, porque el odio es de la carne. El amor
es del Espíritu. Hay que dejar el chisme, porque
el chisme es de la carne. pero el perdón, la misericordia
es el fruto del Espíritu. Hay que dejar pecados y hay que
sumergirnos, vivir en el Espíritu Santo. Amados hermanos, un testimonio
verdadero de que eres un hijo de Dios es que estás luchando,
luchando, luchando contra la sobra de la carne, pero practicando,
practicando el espíritu, el fruto del Espíritu Santo. Esa es una evidencia de que somos
hijos de Dios. Allí viviremos en el Espíritu
Santo. Y en último lugar, una última
evidencia o testimonio. Los verdaderos hombres y mujeres
de Dios mortificamos, le damos muerte a esas obras de la carne. lo dejamos morir de hambre, a
la mentira, a la fornicación, al odio, al rencor, al chisme,
lo dejamos que se muera de hambre. No practicamos la sombra de la
carne, hechicería, no, pleito, no, ira, contienda, no. Esas son las obras de la carne,
la desechamos, la mortificamos, la dejamos morir de hambre, no
la alimentamos. Un verdadero hijo de Dios no
es un chismoso, un murmurador, un mentiroso, un ladrón, un embustero,
un adúltero, un fornicario, no. Ese viejo hombre murió. Pero
Dante, que tú eras así antes, tú bien lo dijiste, antes. Ya yo no soy así. Yo he creído
en Jesucristo y nueva criatura soy. La cosa vieja, pasado. Defiéndose a qué, hermano, al
pecado. ¿Cuáles son esas cosas viejas?
El pecado, Las obras de la carne, Gálatas
capítulo 5, versículo 19. Manifiestas son las obras de
la carne, adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría,
hechicería, enemidades, pleito, celo, ira, contienda, disensiones,
herejía, envidia, homicidio, borrachera, orgías, esas son las obras de la carne,
el pecado. Un verdadero hijo de Dios le
da muerte, mortifica a las obras de la carne. Amado hermano, ¿qué
es mortificar? No ceder, no entregarme a los
deseos de mi vieja naturaleza pecaminosa. No volver atrás Amado
hermano, cada vez que un hijo de Dios presta su oído al chisme,
está volviendo la sobra de la carne. Ay, hermana Marisabel,
usted supo. Ese supo, vela. Ay, qué interesante. No, yo no sé. Infórmame. Cuando
abres el oído, se lo abres al diablo, hermano. Ay, hermana Italina, yo no quiero
decirle esto, pero mire. Y usted supo que Beneser hizo
esto, esto, esto, esto, esto, esto, esto. Y ahí empieza el corazón a maquinar
malos pensamientos, malos deseos. Es decir, que ese chisme desarrolla
malos pensamientos, malos deseos, murmuración, rencor, temor. Y cuántas cosas más se pegan. Y el adulto y el formicario,
el homicida. Cuántas cosas más el mentiroso. Hermanos, el verdadero creyente
pelea contra eso, no se entrega. no mi hermana no me cuente no
me cuente no me interesa su chiste el diablo amado hermano es una
serpiente antigua sabe lo que nos gusta el pecado y nos los ofrece así aquí tengo
un caramelo para ti Amado hermano, dígale no a Satanás
no, no, no vuelva atrás y precisamente eso es la apostasía apostatar
de la fe es si Dios está para acá le doy la espalda a Dios
y vuelvo otra vez a ir en pos detrás de los ídolos Eso es la
apostasía. Muchos creyentes dejan de confiar
en Dios para confiar en el diablo, en la mentira, en el egoísmo,
en el odio, en el récord, confían en el pecado. ¿Y cuál es la paga
del pecado? Oh, la muerte. Mientras tú estás
deleitándote en tu pecado ahí, él te está con un cuchillo matando
por la espalda y tú crees que tú estás bien. Amado hermano, el verdadero creyente
frena el pecado. Ya no le interesa seguir en su
vía de pecado. No, lo he dejado, ya murió para
mí. y yo estoy muerto para él. Queridos hermanos, solamente hemos traído cuatro
evidencias de un verdadero hombre o una verdadera mujer de Dios,
un verdadero hombre santo, una verdadera mujer santa. Cuatro
evidencias. Amamos la palabra y la respetamos. La obedecemos. Respetamos y obedecemos
a Jesucristo. Vivimos en el Espíritu Santo.
Llenos del Espíritu, amor, gozo, paz, paciencia, etc. Y mortificamos, le damos muerte. al pecado cuatro evidencias que
es importante que usted las examine y vea en cuál de ellas tú estás
fallando señor estoy mal en el amor a tu palabra o en convincia
oral y empiece pidiéndole perdón a Dios y pídale dame sabiduría
y amor por tu palabra que todos los días yo tome mi cafecito
inmediatamente tome la palabra de Dios y la lea porque el café
no despierta y estamos despiertos ahí contentos leyendo la palabra
de Dios gloria a Dios logramos el primer objetivo pero si tú
no obedeces a Cristo también arrepiéntete y pídele perdón
a Dios. Y comienza a orar Señor, dame
un corazón para obedecer a Cristo. Y comience a mirar cómo Cristo
vivió, cómo Cristo obedeció. Lea los evangelios, tenemos a
Mateo, a Marcos, a Lucas y a Juan, cuatro evangelios. léalo y comience
a mirar a Cristo orando Señor yo voy a orar como Cristo mire
a Cristo obedeciendo y diga Señor yo voy a obedecer como Cristo
sea como un niño porque si no somos como niños no entraremos
al reino de los cielos sea como un niño que está aprendiendo
todo el tiempo y obedeciendo a Dios todo el día. Amado hermano,
siga avanzando, conociendo el fruto del Espíritu. Vive en el
Espíritu. Vive en el poder del Espíritu.
El apóstol Pablo nos dice que debemos ser llenos del Espíritu
Santo, no de alcohol. no de droga, sino del Espíritu
Santo, no del chisme, no de la murmuración, lleno de envidia,
no, lleno de amor, lleno de embuste y odio, no, lleno de misericordia. Hermanos, hermanas, no se dejen
llenar el corazón. Cada vez que un hijo suyo viene
a traerle odio, párelo. párelo, cada vez que un amigo,
un familiar viene a echarle veneno, pecado, párelo, no, no, no, no,
no, ven, vamos a orar para que Dios te ayude no permita que
lo envenenen, hermano y no se envenene usted tampoco
En cuarto lugar, mortifique sus pecados mortifique, luche contra
sus pasiones, dígale no al pecado, no a la envidia, no al odio,
no a la codicia, no a la fornicación, no a todos esos pecados, no,
no y no. Que Dios nos ayude, amados hermanos,
a poder evaluar esos frutos que testifican que somos hijos de
Dios y a ponerlos en práctica. Que Dios nos dé fuerza, coraje,
valor para confiar en el Señor y dejar separarnos del pecado. Vamos, hermanos, a orar. Padre,
damos gracias por tu palabra. Te pedimos en esta hora que tú
nos ayudes y bendigas, que tú nos concedas el vivir en santidad,
el vivir agradándote a ti, obedeciendo tu bendita palabra. Danos ese
testimonio a nuestros propios corazones por tu espíritu de
que somos hijos de Dios. Es en el nombre de Jesús que
te lo suplicamos. Amén.
Las evidencias visibles de la santificación
Las evidencias visibles de la santificación
| Sermon ID | 71424430121159 |
| Duration | 34:54 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | 1 Thessalonians 4:1-3 |
| Language | Spanish |
© Copyright
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