00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Se pueden buscar en sus Biblias
Isaías 58. Isaías capítulo 58. Vamos ahora entonces a girar
juntos el pasaje de la palabra de Dios. Isaías capítulo 58.
Padre, gracias. por el gran privilegio que tenemos
de poder estar en tu casa esta noche gracias por la familia
que tenemos en Cristo gracias porque tu eres un Dios que merece
toda la adoración que te podemos dar y estamos aquí por el mejor
propósito de todo el mundo para poder adorar y mejor conocer
nuestro Dios incomparable. Gracias Señor por tu palabra
que nos revela si eres. Gracias por tu Espíritu Santo
que nos enseña todas las cosas. Y te pedimos ahora en esta noche
que tú obras en nuestros corazones como solamente tú puedes obrar.
para que cuando venimos aquí para adorarte o cuando estemos
en casa te adoremos a solas ahí en la casa que podemos en verdad
adorarte de una manera que te agrada y para hacer eso necesitamos
tu poder tu amor obrando nuestros corazones necesitamos un cambio
completo de nuestros corazones tan egoístas para que podamos
en verdad adorarte como tu mereces, como te va a agradar. Necesitamos tu ayuda en este
tiempo, yo necesito tu ayuda para poder explicar claramente
tu palabra y cada uno aqui necesitamos tu ayuda para poder poner tu
palabra por hombre. En nombre de Cristo pedimos estas
cosas. Muchas veces cuando enseñamos
como entender la Palabra de Dios y como usar bien la Palabra de
Dios, una de las cosas mas importantes de que hablamos es una palabra
pequeña pero muy muy gran, esa palabra se llama contexto. Muchas
veces en mis clases de universidad me dijeron una frase que el contexto
es el rey. Las palabras, el contexto es
muy, muy importante. ¿Qué significa eso? Bueno, muchas
personas se acostumbran a solamente de vez en cuando piensan, bueno,
yo quiero leer un poco la palabra de Dios o yo quiero tener un
pensamiento en la palabra de Dios. Solo abren la palabra de
Dios y leen una frase, un versículo en la palabra de Dios. Y está
bien a veces hacer algo así, pero hay un problema, hay un
peligro muy grande con hacer eso. Y el peligro es el mismo
peligro que tendríamos si alguien nos envió una carta. Y recibimos esa carta de una
persona que a lo mejor decimos que mi tío está por ahí y me
manda una carta para describirme cómo está haciendo, cómo está
haciendo la familia. Y abro la carta y en vez de leer la carta
del principio hasta el fin, solamente pienso, bueno, no tengo tiempo
para leer toda la carta ahora. Yo solamente voy a abrirlo y
leer la primera frase que leo. Entonces solamente abro allí
la carta y miro y solamente miro una frase allí en medio y leo
hacia atrás y cierro y tiro la carta. No voy a entender muy
bien que está pasando con mi familia, no voy a entender muy
bien lo que está pasando con mi tío, lo que quería comunicar
si solamente leo una frase en medio de la carta. De hecho,
muchas veces voy a mal entender lo que quieren decir. Y eso es,
tenemos aquí en Isaías 58 un ejemplo perfecto para eso. Decimos
que nosotros un día estamos sintiéndonos muy espirituales y sacamos ahí
la Biblia de donde está en nuestra casa y abrimos sus Biblias al
azar y apuntamos a Isaías 58, versículo 2. y leemos Isaías 52 y dicen, que
me buscan cada día y quieren saber mis caminos. Como gente
que hubiese hecho justicia y que no hubiese dejado la ley de su
Dios, me piden justos juicios y quieren acercarse a Dios. Entonces, cerramos la biblia
y decimos, ya hemos leído mi versículo por el día, y ya voy
a orar, Señor, hazme como el pueblo de que habla aquí, que
se acerca aquí a ti, que busca hacer justicia, que siempre están
pidiendo justos juicios, y quieren explicarte a Dios, yo quiero
ser como este pueblo. Yo quiero ser así. Y entonces,
salimos y pensamos que somos muy buenos, y hemos hecho lo
mejor para el Señor, y hemos bien entendido. Pero si solamente
leemos este versículo, vamos a muy mal entender lo que está
tratando de decir Isaías a quien por Isaías. De hecho, en lo que
acabo de hacer he llegado a la conclusión totalmente opuesta
de lo que quiere decir Dios a nosotros aquí por medio de Isaías. Entonces,
es una lección para todos nosotros. Si vamos a leer un pasaje, es
mucho mejor leer todo el pasaje. de todo el contexto para no,
lo que llamamos, sacar del contexto un versículo, una frase y entonces
muchas veces malentender lo que nos quiere decir la Palabra de
Dios. Entonces, en verdad, ¿qué está enseñándonos aquí? Y ahí
es, ¿qué quiere decir con lo que está diciéndonos aquí en
el versículo 2? Bueno, tenemos que empezar con el versículo
1. Si vamos a leer una carta, empezamos
al principio. Entonces, si vamos a leer ese
pasaje, queremos empezar el versículo, y nos dice en el versículo 58,
capítulo 58, dice ahí, es versículo 1. Clama a voz en cuello, no
te detengas. Alza tu voz como trompeta, y
anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. que me buscan cada día y quieren
saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, que
no hubiese dejado la ley de su Dios, que piden justos juicios
y quieren acercarse a Dios, porque dicen ayunamos y no hiciste caso,
humillamos nuestras almas y no te diste por entendido. He aquí
que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto. y oprimís a todos vuestros trabajadores. Y aquí si para contiendas y debates
ayunáis, y para herir con el puño inigualmente, no ayunéis
como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal
el ayuno que yo escogí, que de día el hombre su alma que incline
su cabeza como junco y haga cama de silicio y de ceniza? ¿Llamaréis
esto ayuno, y día agradable a Jehová? En verdad, él está repitiendo
algo que leímos esa tarde de Isaías capítulo 1. Seguramente
que todos recuerdan mi semón de Isaías capítulo 1 hace, no
sé si un año o dos años cuando prediqué, hace 58 capítulos. Pero Isaías 58 habla de un tema
muy similar pero un poco diferente. Pero los dos están hablando de
la adoración. Y aquí está enseñándonos Dios
que cualquier tipo de adoración no le agrada. Muchas veces la
mayoría de la gente piensa, bueno, si yo voy a la iglesia y me siento
ahí por una hora, dos horas, y ven, es la iglesia autista,
hace tres, cuatro horas, entonces, si canto un poco, si escucho
un poco de vez en cuando lo que está diciendo el predicador,
si no me duermo demasiado y salgo, entonces Dios está muy a gusto
con lo que estoy haciendo. He adorado al Señor y el Señor
está a gusto. Pero lo que el Señor quiere decirnos
aquí, quiere decir al pueblo de Israel, es, creo, una verdad
muy simple, muy elástico, pero muy importante para nosotros.
Y creo que esa es la verdad que quiere enseñarnos en este capítulo,
la verdad de que la adoración sin amor es una abominación. La adoración sin amor es una
abominación. Y queremos mirar cuatro diferentes
maneras en que nosotros podemos evitar que nuestra adoración
llegue a ser abominación al Señor. Porque hay muchas personas que
están yendo de la iglesia en el día de hoy a unas iglesias
buenas, a un cristiano, que piensan que están adorando y agradando
al Señor con su adoración, cuando en verdad su adoración es una
abominación al Señor. Y creo que cada uno de nosotros,
si somos honestos con nosotros mismos, vamos a reconocer por
mirar ese pasaje que cada uno de nosotros hemos adorado al
Señor de una manera que en verdad le fue una abominación, algo
que Él odiaba, algo que Él no quería aceptar. ¿Y cómo podemos
evitar eso? Porque no sé de usted, pero yo
no quiero que mi adoración sea abominación al Señor. Yo quiero
que Dios acepte mi adoración, que Él se agrada con mi adoración. Entonces, vamos a mirar cuatro
diferentes maneras en que podemos evitar este problema tan grave
que nuestra adoración llega a ser una abominación para el Señor.
Y primeramente, miramos en estos cinco versículos que el profeta
empieza clamando. Él está gritando algo porque
es tan importante. Es como una atalaya que está
allí en el muro de la ciudad y ve a un enemigo acercándose. ¿Qué va a hacer? Va a gritar,
mira, viene el enemigo, y eso es lo que está haciendo el profeta.
Está diciendo, clama a vos, en el versículo 1, no te tengas
alta tu voz. ¿Por qué? Porque tienen un pecado
bien grande y no lo reconocen. Es como la gente que está en
la ciudad, ellos están jugando, ellos están comiendo, y no saben
que ahí afuera del muro está un gran ejército que está listo
para destruirles, para matar a sus hijos, para quitar todo
lo que tienen, y ni ver el peligro en que están. Entonces, el atalaya
tiene que gritar, ¡cuidado! Y eso es lo que está diciendo,
mira, hay un pecado grande que el pueblo ni reconoce que es
su pecado. Porque ellos están diciendo,
mira, nosotros vamos al templo cada día, nosotros oramos cada
día, nosotros estamos trayendo nuestras ofrendas, nosotros estamos
aún ayunando. estamos negando nuestros placeres
para poder buscar a Jehová negando el comer para poder buscar a
Jehová y ellos dicen en el ciclo 3, mira estamos ayunando y no
estás haciendo nada por nosotros no hiciste caso estamos humillando
nuestras almas y no quieres hacer nada por nosotros y al final
del ciclo 3 Dios te da la respuesta porque su adoración es una ordenación
¿Por qué él no acepta su ayuno? ¿Por qué no está respondiendo
a su clamor? Y nos dice ahí al final del versículo
3, es aquí, que el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio
gusto y oprimís a todos vuestros trabajadores. Primeramente, si
no queremos tener una adoración que es una abominación, tenemos
que dejar la adoración egoísta. Tenemos que dejar la adoración
egoísta. Muchas veces nosotros caemos
en este trapa, en este problema de venir a la iglesia por razones
egoístas. Y muchas veces nuestra adoración
llega a ser egoísta y en verdad en nuestra adoración estamos
dañando a otros, odiando a otros y Dios dice que no va a aceptar
eso. Dice que solamente venimos del
siglo IV muchas veces para hacer contiendas. para tener más conocimiento
para que podamos actarnos como cuantos mejores somos de nuestros
familiares o amigos o vecinos y para que podamos pelear con
otros de cuantos sabemos de la palabra de Dios aún dice allí
para reir a otros con el puño y para dice allí solamente para
tener cosas de Dios para que Dios los escuche y dice en versículo
cinco está el ayuno que yo escogí yo no quiero que vengan a mí
solamente para tener cosas de mí No quiero que vengan solamente
para jactarse y especialmente no quiero que vengan para poder
bajar a otros pensando que tú eres mejor que cualquier otro.
Ese tipo de adoración me es abominación porque no tiene humor. Imagínense
que si yo soy un trabajador que yo trabajo en limpiar carpetas. o alfombras, y un día me llamas
a tu casa, y dices, hey, ¿cuánto cedo me puedes venir para limpiar
mi alfombra o mi carpeta? Entonces digo, claro, entonces
voy allí, soy muy amable, hago un muy, muy buen trabajo, y estoy
allí limpiando allí, trabajando muy duro, estoy haciendo mi mejor
para hacer eso todo para agradarte a ti, y quiero hacer mi mejor
para agradarte a ti en limpiar esas carpetas. Pero ahí en la
casa tú también tienes a dos o tres niños. Y los niños están
corriendo por ahí. Y cada vez que un niño me acerca
a mí, yo le miro y digo, ¡Ey! ¡No te aprietes aquí en la casa!
¡Estás destruyendo mi carpeta que acabas de limpiar! ¡Quítate
de aquí! Y viene otro niño y me mira así. Y le pego en la cara
y le tiro por sus pantalones por la puerta. Y entonces tú
vienes y yo digo, bueno, ¡Oh, qué bueno que viniste! ¡Mira
la carpeta tan bonita que yo he hecho! Va a estar muy agradecido
con lo que he hecho. ¿Vas a pagarme muy bien y invitarme
otra vez a su casa para limpiar tu carteta y teléfono? ¿Por qué? ¡Hice un buen trabajo! ¡Te traté con mucho respeto! ¿Pero cómo traté a tus hijos?
¿Y qué piensa Dios cuando venimos
a su casa? Y hacemos, pensamos, cantamos
muy bien, traemos la ofrenda, a veces aún ponemos atención
en el sermón, Y tratamos con mucho respeto al Señor, pero
en el camino a la iglesia estamos gritando a nuestro esposo, gritando
a nuestros hijos. El día anterior estuvimos tres
horas chismoreando de todos los otros hermanos en la iglesia,
y lo que hicieron y lo que no hicieron, y cuantos mejores somos
nosotros que ellos. ¿Qué piensa Dios de nuestra adoración
cuando toda la semana en el trabajo hemos estado gritando a los empleados
que trabajan con nosotros y tratándoles como basura? Nosotros venimos
a la iglesia para orar por ellos y decirlo. Hermanos, oran por
mis empleadores. No sé por qué, pero no quieren
venir a la iglesia. Dios dice que nosotros tratamos
a otros Siempre con contiendas y debates dice, si oprimimos
a nuestros trabajadores y solamente estamos buscando nuestro propio
gusto, Él no va a aceptar este tipo de adoración. Tenemos que
reconocer que muchas veces nuestra adoración es egoísta. Solamente
venimos para que podamos exaltarnos a nosotros mismos, solamente
venimos para tener algo de Dios, para que nos ayude en el trabajo,
para que nos de más dinero, para que nos ayude con nuestra familia,
para que provee con nuestras necesidades. Y entonces salmimos
de la iglesia y tratamos a sus otros hijos como basura. Y pensamos
que Dios está agradecido porque tratamos bien en la iglesia y
dimos una ofrenda al Señor. y le tratamos con respeto. Tenemos
que entender que la adoración sin amor es una abominación al
Señor. Y si no queremos amar a nuestro
prójimo, si no queremos amar a nosotros en nuestra familia,
en nuestra iglesia, Dios no quiere aceptar nuestra adoración. Y
aunque ayunamos, Y venimos a cada servicio y damos nuestras ofrendas
y aún venimos a la visitación y aún pasamos tiempo cada día
solas con el Señor. Si tratamos a otros como no valen
por nada y que nosotros somos mejores que cualquier otro y
solamente usamos la iglesia para poder levantarnos a nosotros
mismos, Dios dice que nuestra adoración es una abominación. Dice en el Siglo V no he escogido
ese tipo de adoración. Tenemos que dejar la adoración
egoísta. Pero no solamente tenemos que
dejar la adoración egoísta. Tenemos que cambiar. Versículo
6. No es más bien el ayuno que yo escogí. jactarse de, como yo no he comido
tres días de semana con los paristellos, o como yo siempre estoy en la
iglesia, o como yo siempre salgo a la visitación, o como yo siempre
hago esto, eso. Eso es no... la única cosa que él busca. ¿Qué
tipo de ayuno quiere el Señor, versículo 6? Desatar las ligaduras
de impiedad. soltar las cargas de opresión,
y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo. ¿No es que partas tu pan con
el avivriento, y a los pobres errantes albergues en casa, que
cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Versículo 9. Entonces invocarás,
y te oirá Jehová, clamarás y dirá él, el mío aquí. Si quitares
de en medio de ti el yugo, el dedo amanecedor y la hablar vanidad,
y si vieres tu pan al ambiente y saciares al alma afligida,
en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el medio
día. Yo creo que para muchos, En la
ilustración que acabamos de mirar, si hay dos trabajadores y uno
hace un muy muy buen trabajo y nos trata con mucho respeto,
pero pega a nuestros hijos y siempre habla mal a nuestros hijos, y
hay otro que hace mejor pero no hace tan bien el trabajo,
pero ama a nuestros hijos y trata muy bien a nuestros hijos, ¿qué
vamos a escoger? ¿Vamos a escoger la persona que trata bien a nuestros
hijos? ¿Por qué? Porque la cosa que nos afecta
más es cómo se trata a los que amamos más. Y Dios ama a las
personas que están alrededor de ti. Dios ama a todo el mundo. Y si nosotros pensamos que solamente
venir a la iglesia y hacer cosas va a agradar al Señor cuando
tratamos a otros sin amor, sin compasión, Vamos a ver que esta
adoración es una abominación al Señor. Entonces, no solamente
tenemos que dejar la adoración egoísta. En segundo lugar, tenemos
que vivir la adoración misericordiosa. Tenemos que vivir la adoración
misericordiosa. ¿Qué es la adoración? La adoración
no es solamente cantar en la iglesia o escuchar un sermón.
La adoración es reconocer quién Dios es y darle el valor a Dios
agradable. Entonces la adoración no termina
cuando salimos de la iglesia. La adoración, toda la vida es
la adoración. Y podemos mostrar cuánto apreciamos
a nuestro Dios por medio de cómo tratamos a su creación. Especialmente
a los hermanos y hermanas de Cristo. Si queremos mostrar el
amor de Dios, si queremos adorar a Dios, tenemos que no solamente
cantar a Él, pero tenemos que tratarlos nosotros con amor. Como dice aquí, ayudar a los
que están en necesidad, dejar de oprimir a la gente, dejar
la impiedad. Habla ahí de dar su pan al ambiente
y ayudar al alma afligido, de dejar de apuntar el dedo amanecido. Si queremos que nuestra adoración
agrada al Señor, tenemos que buscar maneras de animar a otros,
de servir a otros. La adoración que agrada a Dios,
no se lo ve de cantar a Dios en la iglesia, de seguir la trabaja
el próximo día, y aun cuando los otros empleadores te tratan
muy mal, de responder con amor y paciencia, y hacer su mejor. La adoración verdadera es cuando
estás en la casa y tus padres te piden hacer algo, responder
con amor y obediencia. Esa es la adoración verdadera.
Vivir la adoración. La adoración verdadera es cuando
escuchas que un hermano en la iglesia acaba de perder su trabajo,
traerle una comida. Orar en sinceridad por él. Ir y solamente sentarse y escuchar
por un rato de sus problemas. La adoración verdadera es ir
a visitar las viudas, dice Santia, y animar y dar de provisión a
los padres. La adoración verdadera es cuando
escuchas que un hermano está mudando de casa y necesita ayuda,
y tú tienes otras cosas que hacer por el fin de semana, dejas otras
cosas para ir a ayudar a ese hermano que está necesitando.
La adoración verdadera es amar a nuestros prójimos. Yo recuerdo
que hace muchos años nosotros estuvimos visitando y llegamos
a hablar con un hombre que había perdido todo lo que tenía y estaba
viviendo ahí en la calle y empezamos a hablarle del amor del Señor
y le trajimos a la iglesia para darle un poco de comer y había
una familia iglesia que se dio cuenta que ese joven no tenía
nada de donde vivir. Y ni conociéndole le invitaron
a su casa, para vivir en su casa, él vivió en su casa por varios
meses. Este es el amor verdadero. Mostrándolo por medio de la vida.
Ahora, no todos nosotros podemos hacer eso, pero si podemos tener
un lugar para que duerman los misioneros cuando vengan. Invitar
a los hermanos a comer con nosotros. Si podemos orar por otros. Si
podemos mostrar amor a nuestros familiares y paciencia, aun cuando
parece imposible. Si podemos mostrar amor aún a
los que están en la calle con nosotros, aún cuando nos cortan
el camino. Si podemos mostrar amor a los
necesitados y visitar, pasar tiempo cada semana yendo para
visitar los necesitados, los hermanos mayores. O solamente
dar una palabra de ánimo, o escuchar, llamar a alguien que está enfermo,
escribir una carta. Eso es la adoración pegada. La
adoración que se muestra por medio de la vida. La adoración
mistericordiosa. Entonces, cuando vinimos al Señor
para cantar a Él de su mistericordia y de su amor, y hemos vivido
la adoración toda la semana, entonces Él acepta ese tipo de
adoración. Entonces, tenemos que dejar la
adoración egoísta, tenemos que vivir la adoración mistericordiosa. Y en tercer lugar, miramos al
versículo 13. Si no queremos que nuestra adoración
sea abominación al Señor, recordando que la adoración sin amor le
es abominación, no solamente tenemos que amar a nuestro prójimo
y proveer sus necesidades y estar dispuestos a ayudarles a ellos,
pero mira lo que dice el versículo 13. Dice así en retraso. Eres
del día de reposo tu pie. de hacer tu voluntad en mi día
santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová, y
lo venerares no andando en tus propios caminos, ni buscando
tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te
deleitarás en Jehová. Hemos visto que tenemos que dejar
la adoración egoísta. Hemos visto que tenemos que vivir
la adoración misericordiosa. Y en tercer lugar, tenemos que
santificar la adoración divina. Tenemos que santificar la adoración
divina. No solamente tenemos que tener
un amor por nuestro prójimo antes de poder venir y tener una adoración
que se acerque a los hombros de Dios. También tenemos que
amar a Dios. Tenemos que mirar la adoración
como algo muy especial. Eso es lo que significa sacrificar,
poner a parte. Y de eso habla aquí el Señor.
Él está diciendo que el día del Señor ha llegado a ser algo solamente
para tu propio gusto. Ya no es para mí que vengas a
la iglesia, es para ti. Ya no es algo especial. Es como
si hay una pared Y esa pareja cuando primeramente se casan
se dicen entre si, vamos a salir cada viernes por la noche y vamos
a ir a un restaurante bueno y vamos a vestirnos bien cada viernes
por la noche y vamos a solamente pasar varios horas juntos para
poder tener un matrimonio bueno. Entonces, por los primeros meses,
ellos siempre se vistan muy muy bien, muy elegante, es un restaurante
muy muy bueno, salen, están ahí hablando, están ahí disfrutando
del tiempo por horas y horas y horas, y ni quieren regresar
a la casa. Pero pasan los tiempos y después
de unos años ya vienen los niños, ya vienen los problemas, ya se
cansan el uno del otro. Y todavía van los viernes, todavía
se visten, pero ya no toman tanto tiempo para vestirse, solamente
agarran cualquier cosa que se vea un poco bonito y lo ponen.
Todavía van a un restaurante un poco caro, pero ya... Están
siempre mirando al reloj, mirando al reloj cuando vamos a ir a
la casa para que puedo dormir, o para que puedo mirar mi programa
favorito de televisión, cuando puedo regresar para hablar con
mis amigos. Y si hay cualquier otra cosa que viene, fácilmente
dejan el viernes si hay un juego en la televisión, o si una familia
está visitando. No hay mucho que pasa para que
se dejen ese tiempo, porque ya no es tan especial para ellos. Y cuantas veces pasa eso en nuestro
tiempo con Dios? Sea la adoración el domingo en
la iglesia o sea nuestra adoración privada cada día con el Señor.
Al principio cuando llegamos a conocer al Señor o a lo mejor
después de ir a un campamento o un tiempo de abrigamiento y
estamos en fuego por el Señor, tenemos un amor grande por el
Señor y cada vez que podemos viene la iglesia, venimos y Escogemos
la mejor ropa porque queremos y les dimos lo mejor para adorar
al Señor. Venimos a la iglesia con ganas,
queriendo alabar al Señor, pensando en cada himno, cantando con todo
el corazón al Señor. Tenemos una hambre para escuchar
la Palabra de Dios. Venimos a la casa emocionados,
queremos contar a todo lo que hemos aprendido. Y cada día nos
levantamos para poder hablar con Dios y buscar Su Palabra,
pero más cosas. Ya el amor todavía nos vestimos
para la iglesia, pero ya no importa. Ya cada cosita que viene, ya
lo usamos para excusa para no ir a la iglesia. Ya cuando estamos
en la iglesia, todo el tiempo estamos mirando el reloj, mirando
el reloj, como cuando puedo ir a la casa para estar con mis
amigos, para disfrutar del tiempo. Ya hemos perdido el amor por
el Señor, ya el día del Señor no es santo para nosotros, no
es algo especial, no le amamos. solamente buscamos nuestra propia
voluntad, y no es, como dice aquí, delicia, santo, glorioso
de ella. Solo es otro día, un costumbre,
algo que hacemos porque tenemos que hacer. Y el Señor dice, este
tipo de adoración no me agrada. No solamente tienes que dejar
la adoración egoísta, no solamente tienes que vivir la adoración
misericordiosa, tienes que estantificar la adoración divina. Tienes que
mirar la adoración como una cosa especial. Estamos viniendo para
adorar al Rey de Reyes y Señor de señores, y Él merece todo
lo que somos. Es mucho más importante que cualquier
otra cosa. Tenemos que orar al Señor, que
Él cambie nuestros corazones para que podamos otra vez tener
ese amor por el Señor, para que podamos santificar el día del
Señor y la adoración del Señor y mirarlo como algo especial. Dice que tenemos que santificar
la adoración divina para poder tener una adoración que agrada
al Señor. Pero ¿cómo podemos hacer eso?
No lo podemos hacer en nuestras propias casas. Tenemos que regresar
diariamente a la cruz y decir, Señor, yo soy pecador. Fácilmente pierdo mi amor por
otros. Fácilmente cambio la adoración
al algo egoísta que solamente vengo para recibir a la banta
de otros, recibir más conocimiento para que pueda pelear y discutir. Señor, por medio de tu Hijo Jesucristo,
cambia mi corazón. Dame el amor que Cristo tuvo.
Que en cualquier lugar donde Él iba, Él siempre miró los que
tenían necesidad. Él siempre miró los que estaban
enfermos, los que estaban tristes. Él siempre tenía ese corazón
para otros y para ser la voluntad de Su Padre. Y tenemos que pedir
que el Señor cambie nuestros corazones como solamente Él puede
hacer. Y entonces, ¿qué pasa? ¿Qué son los resultados? Que
cuando dejamos la adoración egoísta, cuando vivimos la adoración misericordiosa,
cuando santificamos la adoración divina, ya podemos disfrutar
la adoración bendecida. Ya podemos disfrutar la adoración
bendecida. ¿Qué son los resultados? Nos
da una lista grande de qué pasa cuando adoramos con amor a otros
y a Dios. Versículo 8, empieza la lista,
dice versículo 8, entonces cuando hayas vivido la adoración mistericordioso
dejada, la adoración egoísta y santificada, la adoración divina,
entonces nacerá tu luz como el alba. Primeramente, tendremos
un testimonio grande. No va a impactar las personas
que venimos a la iglesia. Muchos vienen a la iglesia. Lo
que va a impactar las personas es que tenemos un amor grande
por Dios y por otros. Entonces verán, ellos son diferentes. Ellos en verdad aman a las personas. Ellos en verdad aman a Dios.
Nacerá tu luz como el alba. Primera cosa, testimonio. Segunda
cosa, y tu salvación se dejará ver pronto. Dios nos salvará
de problemas, dificultades. Él nos dará su salvación aquí. No sólo estoy hablando de la
salvación en Cristo, pero la salvación aquí de las dificultades
de la vida y de las consecuencias del pecado. Testimonio, salvación,
sigue. Irá tu justicia delante de ti. Eso es lo que agrada al Señor.
Eso es lo que es justo delante del Señor. Testimonio, salvación,
justicia. Dice, y la gloria de Jehová será
tu retaguardia. Nos dará su protección. Bajamos
a versículo 11. Jehová te pastoreará siempre. No solamente testimonio, salvación,
justicia, protección. Nos dará su guianza. Nos dará su guianza. Será nuestro
pastor. Nos guiará donde debemos ir.
Cuando nos dicen versículo nueve, entonces invocará, si te oirá,
Jehová aclamará, si dirá el eniakir. ¿Recuerdas al principio del capítulo?
Ellos ayunaron, ayunaron y clamaron a Dios y dijeron, ¿por qué no
me contestas? Pero cuando en verdad dejas de adorar solamente
por razones egoístas y eres la adoración misericordiosa, cuando
en verdad santificas la adoración divina amando a Dios, entonces
Él va a contestarnos. Versículo 11, otra vez, Leovátel
pasurará siempre, y en las sequías saciará tu alma. No tienes satisfacción
a lo mejor porque no estás adorando al Señor correctamente. Porque
un resultado de la adoración correcta, bendecida, es la satisfacción. Versículo 11, y dará vigor a
tus huesos, te da fuerza para hacerlo correcto durante la semana,
cuando adoras a Dios correctamente. Dice, y estarás como huerto de
riego, darás mucho fruto, darás fruto en tu vida. Y como manantiales
de aguas, cuyas aguas nunca faltan, Dios proveerá sus necesidades.
Versículo 12, Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas. Él nos restaurará. Si regresamos a Él, Él restaurará
los lugares derrumbados en nuestras vidas. Versículo 12, otra vez,
los cimientos de generación y generación levantarás y serás llamado reparador,
deportillo, cercedor, descalzado para habitar tu vida, tendrás
estabilidad. Cimiento. Versículo 14, entonces
te deleitarás en Jehová, tendrás comunión íntima con Dios. Y yo te haré subir sobre las
alturas de la tierra. Jehová te exaltará y te dará
a comer la heredad de Jehová tu Padre, porque la Voz de Jehová
lo ha hablado. Finalmente nos dará la herencia.
Mira la lista de esas cosas. Tendremos un buen testimonio,
tendremos salvación, justicia, protección, contestación, guianza,
satisfacción, fuerza, fruto, provisión, restauración, estabilidad,
comunión, exaltación, herencia. Decimos muchas veces, no tengo
esas cosas. Al amor porque no estás adorando a Dios por él.
Piensas que es bastante solamente venir o solamente pasar cinco
minutos leyendo la palabra y hablando con Dios. y entonces salir y
tratar a sus vecinos, a sus familiares, a otros como a su. Y Dios dice, la adoración sin amor
es abominación. Si quieres esos resultados, tienes
que adorar a Dios con un amor grande por otros. Tienes que
dejar de adorar egoístamente. solamente viniendo para tener
exaltación para ti mismo, para tener más para ti mismo, para
exaltarte. Ya tienes que venir para buscar,
animar a otros, ayudar a otros, servir a otros, vivir la adoración
misericordiosa. Y tienes que amar al Señor, decirle
al Señor, regreses el amor profundo en mi corazón por ti, para que
pueda en verdad mirar el día del Señor y el tiempo que tengo
que vivir con el Señor, como una cosa muy especial, muy apartado. solamente entonces podemos disfrutar
de la adoración bendecida. La pregunta para nosotros esta
noche es, ¿cómo está nuestra iglesia? ¿Es una adominación
al Señor? ¿O es algo que deleita al Señor
y que estamos disfrutando las bendiciones de haber dejado la
adoración egoísta, vivido la adoración misericordiosa, santificada
la adoración divina? Dios mío. Ay, gracias por tu
palabra.
El Ayuno de Amor - Isaias 58
Series Isaías
| Sermon ID | 714141342512 |
| Duration | 36:45 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Isaiah 58 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.