00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Les pido que vayan abriendo sus
Biblias en la Carta Filemón. Esto va a ser una pequeña serie
o una miniserie de tres sermones, lo cual hoy va a ser el primero. Así que vamos a estar en Filemón
y lo que vamos a tomar hoy va a ser desde Filemón el versículo
1 hasta el 7. Voy a leer la verdad principal. Dice, La vida del cristiano debe
ser un fiel ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. Debemos esforzarnos
en parecernos más a Él. Cuando perdonemos, busquemos
la reconciliación y la restauración entre hermanos. Es en el perdón
cuando más nos parecemos a Jesús, nuestro Salvador. ¿Es el perdón cristiano una marca
distintiva en tu vida diaria? ¿Otros hermanos pueden ver tu
amor y fe hacia el Señor y hacia tus hermanos? ¿Estás orando por
algún hermano en especial para que se reconcilie? ¿O solamente
oras los jueves por la noche y los domingos en la mañana aquí
en la iglesia? Nuestra primera parte titula
Amado Hermano, que tiene tres subtítulos. El primero es de
corazón a corazón. El segundo, gratitud y oración. Y el tercero, el último, el testimonio
de la fe. Antes de entrar a leer toda la
carta, voy a hablar un poco del contexto
de esta carta. La carta que escribe Pablo a
Filemón se da en un tiempo donde la esclavitud era una parte de la sociedad,
una parte de la economía del imperio romano. Este epíteto
la presenta la relación del cristianismo con la esclavitud. Durante este tiempo, más o menos
había un tercio de la población que era esclava. Esto significa
más o menos alrededor de seis millones de personas que eran
esclavas en ese tiempo. La suerte de estos esclavos era
muy triste, era penoso. Por lo general, era desdichada,
considerados propiedades sus amos. estaban por completo a merced
de ellos. No tenían derecho ante la ley,
aunque en ese tiempo algunas leyes se promulgaron en favor
de los esclavos, pero no se cumplía. Por la ofensa más ínfima podían
ser azotados, mutilados, crucificados o tirados a las bestias feroces. no se les permitía matrimonios
permanentes, o sea que no podían tener una familia normal, sino
que si es que tenían una esposa o hijos, en cualquier momento
ellos podían ser separados, sus hijos vendidos. también sino solo unión temporal,
esto en cuanto al matrimonio, lo cual podía deshacerse, como
les mencioné, según la voluntad del amo. Por decirlo de alguna
forma, en este ambiente es el que vivía Onésimo, del cual vamos
a hablar hoy, y Filemón y Pablo en el Imperio Romano. Y en esta parte es importante
recalcar que la esclavitud no es como la conocemos en América
o el Caribe, tenía una diferencia con la esclavitud en Roma. En
Roma los cristianos, no, perdón, los esclavos tenían ciertas, por así decirlo,
oportunidades. Había una ley que habían sacado
que un cristiano, perdón, un esclavo podía trabajar y ganar
su libertad, pero rara vez se pasaba eso. Y habían categorías
también. Habían esclavos que eran médicos,
que eran doctores, o músicos, o se encargaban de temas de finanza. Y estos tipos de esclavos vivían
en casas, digamos, que eran adinerados y que tenían la posibilidad de
adquirir la servidumbre y tener casas grandes. Así que en esto
estaba, este era el ambiente de Onésimo, pero había otros
esclavos también que se dedicaban a la tarea de la siembra, el
campo, y en este ambiente también Los amos preferían esclavos porque
las personas libres, por así decirlo en Roma, ellos también
trabajaban en esta área. Pero de alguna forma, para entender
un poco mejor, en esta parte los esclavos tenían un poco más
de ventaja en cuanto a un ciudadano normal, porque cuando ellos trabajaban
en el campo, Lo hacían porque tenían un dueño y también tenían
casa, tenían comida, no de la mejor forma, pero cuando se trataba
de un ciudadano común, la mano de obra, por decirlo así, era
casi igual que la del esclavo, así que él ganaba lo mismo, pero
no tenía una casa, no tenía un techo, no tenía un alimento,
así que tenía que pagar de eso, de lo que ganaba. Y también había
otra categoría de esclavos que se dedicaban, bueno, no se dedicaban,
sino que los llevaban a las minas. Y para ellos era muy triste porque
eran metidos en las minas a trabajar largas horas, periodos muy intensos,
con poca alimentación, con poco trato médico para ellos, por
así decirlo, y ellos terminaban muriendo en las minas. Y esto era el contexto, el ambiente
cultural en donde estaba Onésimo, donde se desarrolla esta carta.
Pero Onésimo era el esclavo de Filemón. Esto quiere decir que
Onésimo no hacía el trabajo tal vez de campo o de la mina, sino
que se dedicaba a trabajar en casa de Filemón. Y por así decirlo,
de alguna manera, él estaba mejor que muchas otras personas en
cuanto a la vida, en cuanto al sustento, la provisión. Y con
esto no quiero defender tampoco la esclavitud y decir que estaba
bien, sino tratar de explicar qué es lo que estaba pasando
para poder entender mejor esta carta. y así vamos a ir viendo
también la condición de Pablo, cómo se encontraba Pablo en este
año, en este tiempo Pablo estaba encarcelado y era un arresto
así domiciliario, podría decirse con guardias cuidando, vigilándolo
a él y en este ambiente Pablo está escribiendo cuatro cartas,
lo que muchos le llaman las cartas de la prisión. Entre ellas está
Filemón, que es una carta muy personal, fue dedicada a Onésimo, pero
a medida que se va desarrollando, también va incluyendo a una hermana,
a un hermano aquí que está también, y a la iglesia que se reúne en
su casa. Después, Tenemos a Filemón. Como he venido diciendo, Filemón
era un hombre adinerado, un hombre que tenía posesiones. El hecho
de que tenía una casa quería decir eso, que tenía muchas posibilidades,
mucha economía, como para tener esclavos también. Y él abría
su casa para que la iglesia, los hermanos se reúnan ahí. y
Filemón servía al Señor con esto, con lo que él tenía. Filemón,
para entender un poco más de él, él conoció el Evangelio,
llegó al Evangelio por la predicación de Pablo en su viaje a Misionero
Pablo en Éfeso. Los comentarios, o al menos lo
que yo he revisado y he tratado de buscar información en el comentario
de MacArthur y también en el estudio del pastor Tony Ochoa,
que me ha ayudado a entender mucho esto. Y ellos consideran
que aquí Filemón abría su casa porque tenía las posibilidades
y podía tener esclavos. El lugar y año de la carta. El lugar está situado en Colosas,
esto es Asia Menor, lo que actualmente conocemos como Turquía. Está
junto al río Lico, que esto es una zona, un valle, en una gran
ruta comercial. Y alrededor del año 60 más o menos
se escribió esta carta. Luego, bueno, vamos a hacer una
introducción, vamos a leer toda la carta de Filemón ahora. Dice así, Pablo, prisionero de
Cristo Jesús y el hermano Timoteo, a Filemón, nuestro amado hermano
y colaborador, y a la hermana Apia, y a equipo nuestro compañero
de milicia y a la iglesia que está en su en tu casa. Gracias
a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre y del Señor
Jesucristo, el amor y la fe de Filemón. Doy gracias a mi Dios
siempre haciendo mención de ti en mis oraciones, porque oigo
de tu amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús y hacia
todos los santos. y ruego que la comunión de tu
fe llegue a ser eficaz por el conocimiento de todo lo bueno
que hay en vosotros mediante Cristo. Pues he llegado a tener
mucho gozo y consuelo en tu amor, porque los corazones de los santos
han sido confortados por ti, hermano. Por lo cual, aunque tengo mucha
libertad en Cristo para mandarte a hacer lo que conviene, no obstante,
por causa del amor que te tengo, te ruego, siendo como soy, Pablo,
anciano y ahora también prisionero de Cristo Jesús, te ruego por
mi hijo Onésimo, a quien he engendrado en mis prisiones, el cual en
otro tiempo te era inútil, pero ahora nos es útil a ti y a mí,
y te lo he vuelto a enviar en persona, es decir, como si fuera
mi propio corazón, a quien hubiera querido retener conmigo para
que me sirviera en lugar tuyo en mis prisiones por el Evangelio. Pero no quise hacer nada sin
tu consentimiento. para que tu bondad no fuera como
por obligación, sino por tu propia voluntad, porque quizá por esto
se apartó de ti por algún tiempo, para que lo volvieras a recibir
para siempre, ya no como esclavo, sino como más que un esclavo,
como un hermano, amado, especialmente para mí, pero cuánto más para
ti, tanto en la carne, como en el Señor. Si me tienes pues por
compañero, acéptalo como me aceptarías a mí. Y si te ha perjudicado
en alguna forma o te debe algo, cárgalo a mi cuenta. Yo, Pablo,
escribo esto con mi propia mano. Yo lo pagaré, por no decirte
que aún tú mismo te me debes a mí. Sí, hermano, permíteme
disfrutar este beneficio de ti en el Señor. Recrea mi corazón
en Cristo. Te escribo confiado en tu obediencia,
sabiendo que harás aún más de lo que te digo. Y al mismo tiempo,
prepárame también alojamiento, pues espero que por vuestras
oraciones os seré concedido. Les saluda Epáfas, mi compañero
de prisión en Cristo Jesús, y también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas,
mis colaboradores. La gracia del Señor Jesucristo
sea con vuestro espíritu. Vamos a comenzar viendo los primeros
tres versículos del saludo de Pablo. Pablo comienza diciendo
Pablo, prisionero de Cristo Jesús. Y aquí es Filemón el que está
leyendo la carta. El nombre de Pablo para Filemón
era muy especial porque ambos se conocían. Filemón había conocido
al Señor por la predicación de Pablo, así que al leer el nombre
de Pablo aquí le trae mucho gozo, mucha alegría de saber de él,
porque Pablo está en Roma, está preso y están muy distantes,
más o menos alrededor de unos 1.500 kilómetros de distancia
de Roma hasta Colosa. Pero aquí él está con la carta
y dice Pablo, prisionero de Cristo Jesús. Lo interesante aquí al
leer prisionero de Cristo Jesús, Pablo está diciéndole a Timoteo
que estoy preso, pero pudo haberle dicho estoy preso por culpa de
los romanos, me encarcelaron. Pero él no lo dijo así. Él dijo
prisionero de Cristo Jesús. Y en esto podemos notar que Pablo
sabía que todo lo que estaba ocurriendo en su vida no era
por el azar o por circunstancias, sino que él sabía que pertenecía
a Cristo. Aquí dice prisionero de Cristo,
o sea que todo lo que le hubiera pasado a él era porque Cristo,
la soberanía de Dios, lo permitía y así que él estaba en esa situación. Y la carta aquí va a tratar sobre el perdón cristiano, la
práctica del perdón cristiano. Y entonces Pablo está desarrollando
su carta con estos saludos. Y yo estaba pensando en esto
de prisionero de Cristo, a manera que iba meditándolo en la semana
Me preguntaba cómo podríamos aplicar eso para nosotros. Preguntarnos
en qué situación están cada uno de ustedes o la mía. Y me preguntaba
si estuviera pasando por alguna situación y tal vez no estoy
preso, pero tal vez estoy enfermo. Y decir, Nilo, enfermo de Cristo. Y yo decía, no, pareciera que
es como una falta de respeto para el Señor. Y decir, no, pero
entendemos que la situación que atravesamos en Cristo no es una
mera casualidad. Así que como Pablo, podamos entender
de que Dios tiene el control de nuestras situaciones. Quizás
estás en una enfermedad o tal vez como a Filemón, alguien te
ha hecho mal. Y la otra parte dice, y el hermano
Timoteo. Timoteo en la carta no es coautor
con Pablo sino que es un compañero de Pablo, colaborador de Pablo
y él está ahí acompañando a Pablo
y por eso Pablo lo nombra ahí también y otro detalle que debemos
tomar en cuenta una de las menciones por la cual hace Pablo de Timoteo
es porque Pablo también entiende de que él está anciano él en
cualquier momento ya no va a estar y entonces está como por decirlo
así abriendo un camino para Timoteo porque después de eso Timoteo
iba a tomar el liderazgo espiritual iba a hacer el trabajo de Pablo y lo importante aquí es que todo
esto le está diciendo a Filemón y y es como que Pablo le está
diciendo estoy en esta situación estoy con esta persona y aún
así continúa y dice y a la hermana Apia y a Arquipo nuestro compañero
de milicia en los comentarios de MacArthur
y también del estudio del pastor Tony Ochoa ellos consideran que
a la luz de otros comentarios no que Esta hermana Apia era
la esposa de Filemón y Arquipo era su hijo. Pablo también escribe una carta
a la iglesia en Colosas, que era la casa de Filemón donde
se reunían. Y ahí menciona a Epafras. Epafras había salido de Colosas
para ir a donde estaba Pablo por consejo, porque estaban teniendo
problemas en la iglesia. Y entonces, por eso él está haciendo
esta mención. Y entonces en este ambiente,
como ya no está Epafras, podemos entender de que, o a
llegar a la conclusión de que Arquipo era como el copastor
que estaba en ese momento entonces con la iglesia. Y por eso lo
menciona. En el versículo 3, gracia a vosotros
y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Pablo es como si estuviera preparando
a Filemón para algo, para más adelante en la carta
dice que Pablo le va a hacer un pedido a Filemón y no es un
pedido que está obligado a hacerlo. Él tiene opción de tomar esto
o tomar aquello. Y entonces aquí dice, gracia
a vosotros. Todos entendemos que gracia es
el favor inmerecido de Dios para con nosotros en otorgarnos salvación. Y la paz es el resultado de haber
recibido esa gracia por medio de la obra de nuestro Señor Jesucristo. Y aquí, meditando en esto, también
es como si Pablo estuviera sentando las bases para luego desarrollar
lo demás. Él dice gracia y paz. Hablamos que era el resultado,
pero aquí hay una paz y eso quiere decir que nosotros En algún otro
tiempo estábamos enemistados con el Señor antes de ser salvos
y estábamos distanciados de Él, pero por medio de la gracia nos
salvó y ahora tenemos paz para con Él. Ya no estamos peleando
con Él, ya no estamos en contra de Él, pero tenemos otro tipo
de paz también. y es la paz y la confianza que
tenemos en nuestro Señor Jesucristo. Él dice que confiemos en Él,
que podamos estar tranquilos, que Él ha vencido al mundo. Y otro de los detalles también
que quiero hacer notar aquí es esta parte y la iglesia que está en tu casa. Me había adelantado un poco y como dijimos, Pablo abría, perdón,
Filemón abría su casa para reunir a los hermanos y Y como sabemos hoy, las iglesias
anteriormente se reunían en las casas, no teníamos un edificio
así general y como lo hacemos ahora, o los jueves, en la noche
para el estudio, que todos tenemos un lugar donde podemos venir
a concentrarnos. En ese tiempo era muy distinto,
ellos utilizaban las casas. Pensando un poco en el trabajo
de Filemón al abrir su casa y ahora tenemos a su esposa también en
la obra. Aquí Pablo la menciona como compañeros
también, colaboradores. Su hijo Arquipo. Toda la familia estaba en este
trabajo. Ellos servían al Señor con lo
que tenían. Y pensaba en la audiencia. ¿Qué
tipo de audiencia tenían ellos en ese tiempo? En la introducción,
un poco hablando de la esclavitud, mencionamos que había esclavos,
habían amos, y al menos, haciendo un poco mi imaginación,
yo creo que habían más esclavos que personas alineadas ahí. Y
toda esta audiencia tenía la Casa de Filemón. Imagínense abrir
para todas estas personas tu casa, atenderlos. Y no era solamente
abrir en ese tiempo tu casa, porque esas personas eran esclavos,
tal vez venían sin desayuno, sin comida, sin ropa, venían
como podían, ¿no? A reunirse para escuchar la enseñanza,
tratando de tener relación con lo que tenemos
hoy. Nosotros tenemos muchas facilidades y a veces es muy
difícil, aún teniendo las posibilidades, no aceptar a gente en nuestra
casa porque puede que nos ensucien o puede que nos lleve tiempo
también preparar una comida, un lugar, y todo esto. Imagínense toda
la iglesia, Filemón ahí abriendo su casa, el trabajo que requería
y imaginando yo un poquito cómo sería un día anterior de ellos. Por ejemplo, llega Filemón a
casa y lo ve ahí a Apia con todas las compras y tratando de ordenar
y preparando los alimentos y Y llega Filemón y le pregunta, ¿qué estás
haciendo? Y ella le dice, estoy acomodando para mañana, para
la reunión. Estoy preparando todo. Y luego
se le cruza un pensamiento, ¿no? Y le dice, Filemón, ¿te acuerdas
de ese hermano que viene? Que se sienta allí y pareciera
que solo come y no hace nada y no ayuda. Y Filemón le mira,
¿no? y le puede decir quizás apia cariño esto es para el señor y ella se calma ¿no? y entonces
ahí está en los preparativos y se acerca Filemono y prueba
lo que está haciendo apia ahí y le dice eso está muy rico Los
hermanos van a disfrutar de todo esto y entonces la hermana se
anima y pone más empeño en eso. Y luego pensaba en los niños.
Imagínense los niños de esas personas que eran esclavos, los
que podían tener sus niños. Ellos no estaban educados. Quizás
los nuestros están mucho más. Digo los nuestros porque en el
futuro tal vez Dios me conceda. Verlos aquí crecer, ser instruidos
en la palabra y están sentados, aunque a veces uno por ahí habla
fuerte o canta más fuerte, pero son cosas que se pueden llevar,
¿no? Ahora imagínense un niño de ser clavo que viene, están
en la mesa luego del culto, están almorzando juntos, la hermana
Apia está sirviendo, Y uno de los detalles también ahí es que
ellos eran de una sociedad alta, ¿no? Así que no les iba a servir
ahí en su platito, su cuchara y listo. Sino que hay un protocolo,
¿no? Hay una etiqueta para todo eso.
Y yo pensaba en mí, ¿no? Y dije, si mi mamá me hubiera
criado con protocolo y todo esto, entendería mejor, ¿no? Nunca
estuve en un banquete. Pero viendo una imagen de lo
que se tiene de la etiqueta, los cubiertos, una cosa para
todo lo que se va a servir. Y ahora imaginen estos niños
aquí que no saben nada de eso y como algunos de nosotros crecemos
solamente con un plato para la sopa, para el segundo y una cuchara
no era suficiente para nosotros. Pero viendo todo esto y estos
niños, el servicio de la hermana, el amor que tenía para hacerlo
porque de supuesto estos niños iban a ensuciar y tal vez iban
a agarrar la pared con sus manos sucias y todo este servicio lo
estaban haciendo ahí en la casa de Filemón. Y pasando al saludo de gracia
y paz, nuestra iglesia Recordando los tiempos cuando
comencé a asistir acá, una de las cosas que me animó mucho, era como que me hubieran dado
algo que yo no había tenido quizás en esa forma, en esa magnitud,
y era el cariño. el cariño, la hermandad y el estar en comunión. Sé que
hay muchas diferencias, no? Uno viene que hablan muchos,
otros pocos, pero lo notable era que había gracia y había
paz en medio de todo eso, no? Y pensando que si pudieran decir algo de
nuestra iglesia, ¿será que pudieran decir, en ese lugar hay gracia,
hay paz del Señor, hay amor de los hermanos? Pasando a mi segundo punto de
gratitud y oración en el versículo 4, Dice, doy gracias a mi Dios
siempre, haciendo mención de ti en mis oraciones. Pablo estaba agradecido por la
vida y por la obra de Filemón. Todo esto llevaba a Pablo a orar
siempre por Filemón. Y aquí debemos entender de que
Pablo no estaba como decir en un hotel cinco estrellas para
decir tengo este tiempo, esta hora para orar y voy a preparar
mi desayuno, luego oro y tengo una lista de hermanos, sino que
él estaba encarcelado. Además ya era anciano y cuando
las personas mayores saben que cuando, bueno yo también ya estoy
aprendiendo eso, de que cuando va pasando los años van apareciendo
ciertas cosas, ciertos dolores, o como yo, que ya no veo bien
y todo eso. Y Pablo estaba ahí, anciano,
¿no? Imagínate a Pablo, no sé si le
ponían cadenas en su prisión domiciliaria, pero estaba encarcelado. Pero aún así, en ese ambiente,
Pablo estaba orando por Filemón, se acordaba de él. Les pido que abran sus Biblias
en Colosenses 2.1. Y esto para entender lo difícil
que era Pablo mantenerse en oración por sus hermanos. Dice, porque
quiero que sepáis qué gran lucha tengo por vosotros y por los
que están en la odisea y por todos los que no me han visto
en persona. O sea, esto para Pablo no era
fácil. Pero aún así, en la dificultad,
él oraba por ellos. Pablo conocía a Filemón y eso
lo llevaba a esforzarse en la oración y buscar la edificación,
no sólo de Filemón, sino para toda la iglesia, o sea, para
todos los que se reunían en su casa. La oración personal, la
oración en grupo debería ser un gran ánimo para nosotros de
poder conocer al hermano, de poder saber sus necesidades,
de poder saber qué situación está atravesando. Y aunque nosotros
también estemos atravesando situaciones así como Pablo, podamos orar,
¿no? Podamos orar por aquel que no
viene, por aquel que dejó de asistir. Y una de las cosas que pensaba
en este punto es, ¿cuán intencionales somos de poder llamar a alguien? de poder preguntar por alguien. A veces, o al menos yo siempre
ponía la excusa de, ah, no hablo mucho y tampoco casi no le conozco
al hermano, ¿no? Y pensándolo solo con sentido
común, ¿no? No le voy a conocer si no le
hablo, ¿no? Si no le llamo o si no hacemos algo junto. Independientemente
si él tiene la misma afinidad que yo o si compartimos alguna
cosa en común, ¿no? Y pensando en eso, ¿qué compartimos
en común? Todos somos diferentes cada uno,
pero tenemos esta fe que tiene Filemón, este amor. Y eso debería
llevarnos como hermano, como iglesia, a poder relacionarnos
mejor. En mi punto tres, testimonio
de la fe. está en el versículo cinco y
seis. Dice, porque oigo de tu amor
y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús y hacia todos los
santos, y ruego que la comunión de tu fe llegue a ser eficaz
por el conocimiento de todo lo bueno que hay en vosotros mediante
Cristo. Pablo sabía del testimonio de
Filemón, porque una de las probabilidades es que sabía también de manera
personal por Epáfras. Epáfras era el pastor de la iglesia
en Colosas y él, como fue allá, es como que si le hubiera dado
un informe de lo que estaba pasando, lo malo, pero también lo bueno. Y en esto bueno entra Filemón.
Le dice, tenemos a este hermano. Está amando, está sirviendo y
es notable. Todos lo pueden notar. Hasta
el punto de que la noticia se está llegando aquí. No lo dice
así en esas palabras, pero es algo parecido. Y este tipo de amor de aquí que
dice en el versículo 5 es el amor ágape, ese amor que por
encima de los sentimientos, que por encima de cómo estoy, mi
situación, es como que tú decides amar, es un amor de decisión. Y esto es lo que Filemón está
haciendo, está amando por decisión. A veces tratamos de buscar razones
por las cuales relacionarnos con alguien, o en mi caso trato de encontrar
razones para tener más comunión con mi esposa,
de amarle más, pero aquí cuando Decidimos, no es porque en nosotros
está la voluntad de decir, voy a amar a este hermano y va a
salir todo bien, ¿no? Sino que ese es un amor que el
Señor ha puesto en nuestro corazón, que el Señor ha derramado. Quiero que puedan abrir sus Biblias
otra vez en Filemón. No, perdón, en Colosenses, en
el capítulo 3, Versículos 8 al 14. Dice así, Pero ahora desechad
también vosotros todas estas cosas, ira, enojo, malicia, maledicencia,
lenguajes oés de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros,
puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos,
y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando
hacia un verdadero conocimiento conforme a la imagen de aquel
que lo creó. Una renovación en la cual no hay distinción
entre griego y judío, circuncisión o incircunciso, bárbaro es cita,
esclavo o libre, sino que Cristo es todo y en todos. Entonces,
como escogidos de Dios, santos y amados, revestidos de tierna
compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia, soportándonos
unos a otros y perdonándonos unos a otros, si alguno tiene
queja contra otro, como Cristo os perdonó, así también hacerlo
vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestidos
de amor, que es el vínculo de la unidad. Y esta es la carta
de Pablo a los colosenses. Y más o menos este es el ambiente
que se tenía en Colosenses. Había de todo. Había ira, hermanos
que no se soportaban. Y Pablo está dando una instrucción,
pero también habla del amor. Y lo cual vemos que esa instrucción
está siendo tomada por Filemón y está siendo mostrada a través
de su vida. También habla de la fe de Filemón
hacia nuestro Señor Jesucristo. Era más que evidente, ¿no? Porque
lo estaba mostrando en su vida y en cómo estaba sirviendo, el
amor que estaba mostrando. Y él no estaba mostrando amor
por alguien de su mismo estatu, por alguien conocido, sino por
estos hermanos. que acabamos de leer que había
envidia, ira y todo eso, pero él estaba mostrando amor en ese
ambiente. Estábamos reflejando su fe a
través de lo que estaba haciendo. Y creo que esa fe de Filemón
crecía cada vez más porque era evidente, ¿no? La práctica, la
experiencia y viendo ahí a los hermanos es de mucho ánimo, yo
pienso mucho como cada uno de ustedes tiene algo en particular
que cada vez que lo medito y pienso que me anima encontrando muchas
cosas para poder imitar, para poder decir este hermano está
atravesando por esto, por esta enfermedad tan fuerte y mira
cómo se mantiene y está ahí aún sirviendo al Señor, dando la
importancia que debe tener el servicio, amando a otros, y quizás
él no siendo amado, pero es ese amor que está brotando de él,
y es porque tiene una fe fuerte, es porque tiene sus convicciones
bien seguras, y como iglesias, como esta iglesia, deberíamos
pensarnos qué tipo de amor estoy mostrando, qué tipo de fe estoy
mostrando entre mis hermanos, no solamente aquí, sino también
afuera, en la familia, en el trabajo. Y para mí fue de mucha
reflexión el poder analizar mi vida, el poder pedir al Señor que me ayude a
escudriñar, a saber en qué estoy fallando, qué me falta para que
pueda ser de bendición para otros, para que otros puedan notar que
el Señor está obrando. Y a veces charlamos con mi esposa
y le digo, ¿ves algún cambio en mí, algo de mí que te pueda
animar? que te pueda decir, Dios está
obrando, Dios está en esto. ¿Ves alguna convicción, alguna
fe eficaz? Y al principio parecía que no
veía nada, pero ahora me dice que sí, a ver, ve pequeños frutos,
pero al fin y al cabo son frutos que están ahí, que se pueden
ver. Y sé que falta mucho, falta mucho
por crecer, por madurar. Y siempre vamos a estar en ese
camino, en esa tarea de conocer más al Señor, pero que podamos
ir conociéndolo no sólo aquí en la mente, sino que pueda bajar
eso a nuestro corazón y de allí pueda salir, pueda salir y podamos
experimentarlo. El versículo 6 dice, y ruego
que la comunión de tu fe llegue a ser eficaz por el conocimiento
de todo lo bueno que hay en vosotros mediante Cristo. Así que Pablo,
viendo la vida, la obra que Filemón hacía, él tenía ánimo para rogar
porque esa fe siguiera creciendo. Y una de las cosas que valoro
mucho y aprecio es que a través del pastor conocí esa parte de
que alguien te tomara, tomara su tiempo para poder hablar contigo,
para mostrarte cómo puedes alinear tu vida al
Evangelio. Y muchos tal vez tenemos alguna
experiencia de haber hablado con él y de haber entendido algunas
cosas. En mi caso, yo entendí una que
fue fundamental para mí y fue en cuanto al matrimonio. Y esa palabra que me dio no fue
algo que uno pudiera decir, wow, ¿de dónde sacó todo esto? Y es
esta palabra, la Biblia, que cuando me la dijo, cuando
me la leyó, era como que un velo se había quitado y dije, Señor,
tal vez era, era hijo del diablo, por eso no podía ver todo esto,
¿no? Pero luego vi que el amor del Señor, a veces estamos cegados
aún cuando hemos estado tanto tiempo en la iglesia, tanto tiempo
escuchando sermones y una de mis, por decirlo de alguna forma,
de mis quejas hacia el Señor era Imagínense, tú puedes escuchar
al pastor Eduardo predicar, o a Jaime, o a Eduard, a Rosner, o Sergio,
y decir, qué buen sermón. Pero luego cuando sales, es como
que si el sermón se quedó aquí, en la iglesia, y no salió allá
afuera. Y si no vuelves a escucharlo,
ya no lo recuerdas. Pero esa efectividad, eso eficaz,
es que ese conocimiento que habla aquí de todo lo bueno, es que
nos permite animarnos a nosotros, porque no es un conocimiento,
sino es algo que el poder de Dios no es solamente mental,
sino que podemos manifestarlo, podemos experimentarlo, y cuando
comenzamos a experimentarlo, nos damos cuenta de que Hay mucho,
mucho por aprender, mucho por esperar del Señor en las áreas
de nuestra vida. Pueden imaginarse ustedes, yo
en un principio pensé cómo todo lo que hago, ya sea económico,
tomar decisiones, pudiera saber si es correcto o no es correcto.
Pero muchas de las veces no puedes llegar a esa convicción de saber
si es correcto o no, a menos que sepas que estás en Cristo
y que Él es soberano sobre todo lo que venga sobre tu vida. Así
que entender esa parte de que tengo que conocer al Señor y
eso va a llevar a poder a poner mi confianza en él y
decir de que todo lo que voy a hacer sea para la gloria del
Señor, aunque a veces me equivoque, pero siempre va a ser buscando
que el Señor se gloríe en lo que hacemos como iglesia, como
individuos y en este caso en lo personal. Si tomo esta decisión
o la otra, siempre había ese dilema de cuál es la voluntad
del Señor. Y a menos que no conozcamos a nuestro Señor, venimos diciéndolo
los jueves, ¿no? Escuchando la enseñanza y el
Evangelio no comienza con que estás perdido, estás en esta
dirección o sigue este camino, sino comienza con el conocimiento
de Dios. Y mi deseo y mi ánimo también
es que podamos crecer en ese conocimiento. Sé que muchos están
más adelante, otros estamos quizá empezando y otros apenas hemos
llegado y no sabemos cómo caminar, pero que podamos experimentar
este conocimiento real de quién es Dios, cómo obra en nuestras
vidas, confiándole todo lo que hacemos, tratando de hacer nuestras
decisiones, nuestras relaciones, buscando siempre su gloria. Y esta parte ruego que la comunión
es, por decirlo así, la koinonía, una relación verdadera, una relación
integral, completa y el comentario decía que esta comunión se refiere
a a que nos pertenecemos como cuerpo y somos en realidad el
cuerpo de Cristo y cada uno está ahí. No hay que yo puedo hacer
solo las cosas o que puedo hacer independientemente. El pastor
Eduardo dice no, no hay cristiano solitario. Nadie está haciendo
por su cuenta, somos un cuerpo, la cabeza es Cristo, y a través
de Cristo podemos tener también una directiva, ¿no? Él puso pastores
para cuidarnos, puso líderes, diáconos, dependiendo el gobierno
de la iglesia, y como lo entiendan, ¿no? Pero tenemos pastores, tenemos
una pluridad de pastores, y eso nos ayuda bastante a entender Y parte también de todo lo bueno
dice que hay en vosotros mediante Cristo. Es que sabemos que al momento de que
el Espíritu Santo mora en nosotros, se produce una obra de renovación,
una mente nueva, un entendimiento nuevo. Pero si no conocemos a
través del estudio de la palabra, a través de ver la vida de Cristo,
a través de la enseñanza, no vamos a poder descubrir mucho
de la inmensa abundancia que Cristo ha depositado en nosotros
a través de su vida. Para concluir, quiero que leamos
el versículo 7, pues he llegado a tener mucho gozo y consuelo
en tu amor, porque los corazones de los santos han sido confortados
por ti, hermano. El versículo 7 de esta carta
vemos que Pablo tiene mucho gozo y consuelo al saber del testimonio
de la vida de Filemón y que no solamente él, sino todos los
miembros de la iglesia Quiero terminar animándoles en
el Señor a continuar adelante. No sé cuál sea la situación,
tal vez estás en una situación como Pablo, que estás intercediendo
por alguien, que estás gastando de lo tuyo para que alguien pueda
reconciliarse para que alguien pueda o aquí en la iglesia estás
orando por alguien que quizás se alejó y quieres que vuelva
y estás en eso, en oración y cómo lo haces o hay que ayudar más
allá de simplemente orar sino de gastar de lo tuyo o estás
en el caso de Filemón que está haciendo las cosas muy bien trabajando
bien, dando buen testimonio, pero no falta uno que le falle,
lo traicione y en medio de todo eso se escape
provocando un gran daño. Y eso vamos a verlo a medida
que vayamos sobre la carta, la siguiente predicación, en un
mes más o menos. O también puedes estar en la situación
de onésimo, que hiciste algún mal, te fuiste, no te importó
a quién fue el daño que le hiciste, lo que implicaba eso también
con los demás. Imagínense a Filemón que daba
su casa, su familia trabajando, dándose ellos completamente para
el servicio y que alguien hiciera eso con ellos como lo que hizo
Onésimo, irse y según el comentario y algunos
estudios dicen que Filemón se robó, se robó algo y la mayoría
concuerdan de que probablemente fue dinero imagínense a Filemón
ahí trabajando bien, los negocios yendo todo bien y Onésimo, imaginándolo
yo, tal vez era el que manejaba la finanza Y un día de eso llega
Filemón y no hay Onésimo, ¿no? Y no hay La Caja Fuerte también. Imagínense ahí el futuro tal
vez de su hijo, la universidad, en los tiempos de nosotros, ¿no?
Chao, se fue ahí con Onésimo. Y entonces, muchas veces no pensamos
el daño que hacemos cuando cuando traicionamos, cuando pecamos
y puedes llevar esto al nivel de
matrimonio, solo imagínense en el matrimonio una traición, una
infidelidad que pueda pasar y para colmo el que peca contra ti se
escapa, hace de su vida se gasta lo tuyo. Y por la gracia de Dios, allá,
a lo lejos, viviendo perdidamente, se encuentra con Pablo. Es más
probable que Filemón, perdón, Onésimo, hubiera escuchado el
evangelio anteriormente en la casa de de Filemón, porque Pablo
predicó ahí. Filemón conoció el Evangelio
ahí y yo imagino que Onésimo también estaba ahí. Alguna vez
escuchó una reunión y vio todo esto, el poder del Evangelio,
pero no cambió. Tuvo que salir de la casa, robarse,
hacer un gran daño, estar por allá afuera en el mundo, por
decirlo de alguna manera, gastando y se encuentra con Pablo otra
vez. Y Pablo, como está en un lugar
confinado, imagino, él llega a Onésimo, no creo que llegue
por casualidad o por azares del destino y que estaba vagando
por ahí y se encontró con la casa donde estaba Pablo, sino
que yo creo que el Evangelio hizo efecto en Onésimo. Y él sabía que Pablo estaba ahí
encarcelado, así que fue otra vez a hablar con Pablo. No voy
a ser dogmático que pasó así, no, pero puedes tener la libertad
de imaginarlo. Y Pablo de nuevo predicándole
el Evangelio, ¿no? Onésimo creyendo. Y mi ánimo es hoy, si ha salido
de la iglesia o no estás viviendo bien, te estás alejando, te estás
enfriando, de mi corazón, que puedas volver, puedas volver
a casa. Esta iglesia tal vez no es perfecta,
falta mucho, pero lo que sí te puedo decir es que te vamos a
recibir un día igual yo estaba lejos y llegué otra vez a casa y el señor fue muy abundante
en su gracia poniendo hombres maravillosos poniendo personas
que se van a ocupar por ti van a orar por ti van a afianzar
tu fe si es que estás débil y ese es mi ánimo que puedas
tomar conciencia, que puedas levantar la mirada al cielo y
decir Señor que estoy haciendo y creo que esta carta va a ir
mostrando el amor nuestro, qué tipo de amor tenemos, qué tipo
de fe cómo estamos sirviendo, es como que te va a evaluar,
te va a mostrar tu condición, cómo estás haciendo las cosas.
Y así que quiero para terminar orar. Señor, te damos gracias por tu bondad, por tu gracia,
por habernos alcanzado, aun cuando nosotros por nuestra propia cuenta
decidimos apartarnos de ti, decidimos hacer nuestra voluntad pecando
contra ti, pecando contra otras personas, pero tú eres maravilloso,
eres misericordioso y yo te pido Señor que puedas ayudarnos a
ver más esa maravillosa obra que has hecho en nosotros y que
no solamente la veamos sino que podamos llevarla a otros, podamos
reflejarla a través de nuestro amor, a través de nuestra fe. También quiero agradecerte Señor
porque estás obrando, porque estás trabajando Señor en cada
uno de nosotros, el hecho de que estemos aquí, no es casualidad,
el hecho de que permanezcamos un domingo más, congregarnos
un domingo más, no es que fue porque nosotros quisimos o porque
así lo decidimos, sino porque tú lo permites Señor, así como
has permitido también que otros se alejaran, Señor. Y estamos
orando, Señor, para que vuelvan. Tal vez por algún tiempo se alejaron
o se están alejando, pero nuestra oración es que Tú puedas hacerlos
volver, que se puedan encontrar con Tu Evangelio y que realmente
puedan ver su condición y que esa fe eficaz, Señor, que puedan
depositarla que depositamos en ti señor y que también es un
regalo de ti señor no tenemos nada para venir delante de ti
si no es dado por parte tuya señor te agradecemos señor con
todo nuestro corazón permite que este día tal vez volvamos
a meditar a leer esta carta sé que la predicación a en algún momento Señor hará efecto
y sé que utiliza Señor instrumentos que tú preparas Señor porque en nosotros
Con nuestra carne no podemos servirte Señor, a menos que tú
nos tomes, nos moldees, así que continúa haciéndolo Señor con
cada uno de mis hermanos que podamos ayudarnos, podamos seguir
creciendo. En el nombre de Jesús. Amén.
La práctica del perdón cristiano # 1
Series Filemón
Verdad principal: La vida del cristiano debe ser un fiel ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo. Debemos esforzarnos en parecernos más a Él, cuando perdonemos, busquemos la reconciliación y la restauración entre hermanos.
Es en el perdón, cuando más nos parecemos a Jesús, nuestro Salvador.
Escrituras tomadas de: La Biblia de las Américas® (LBLA®), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.LBLA.com
| Sermon ID | 7124014133124 |
| Duration | 1:03:43 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Philemon 1-7 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.