00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Ecclesiastes, el capítulo 5 y
el versículo 8. Si opresión de pobres y perversión
de derecho y de justicia vienes en la provincia, no te marevilles
de ellos, porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más
alto está sobre ellos. Vamos ahora. Vale, muchas gracias por este
reciclo tan breve, pero tan importante, tan, tan aplicable a nuestras
vidas, tan aplicable este día en nuestro
país. Te pedimos, Señor, que abras nuestros corazones y oídos
para escuchar Tu Palabra, para entender Tu Palabra, y después
para aplicar Tu Palabra. Damos gracias por escucharnos
en nombre de Cristo. Amén. Hoy es el día cuando aquí
en México tenemos elecciones para determinar quién será el
siguiente presidente de este país. Por supuesto, y yo quiero
enfatizar esto más que cualquier otra cosa, la cosa más importante
que sucede hoy no es la elección. ¿Verdad? Es el hecho de que hoy
es el Día del Señor. El día cuando nos reunimos como
iglesia para adorar a Dios y aprender de Él es lo más importante que
está sucediendo hoy. El hecho de que aún muchos cristianos
hoy en día van a enfocarse más en la elección que en su iglesia
local es una pena y una vergüenza. El hecho de que hay cristianos
hoy que ni van a asistir a su iglesia porque van a estar ayudando
a las casillas, Es la razón por la cual la Iglesia de Cristo
en este país es tan débil. El hecho de que hay cristianos
hoy que van a faltar todo o parte de su servicio en su iglesia
para ir y votar es una vergüenza en nombre de Cristo. Hoy es el
día del Señor, hermanos. El hecho es que nuestro país
ha decidido usar un domingo cada seis años, para que sea el día
de la votación. Es una demostración de cuán lejos
está el país de Dios. Es una prueba de por qué Dios
tiene todo el derecho de juzgar a esta nación. El domingo, hermanos,
no es un día para enfocarnos en los líderes humanos. El domingo
no es un día para pelear con otros que no están de acuerdo
en cuanto a nuestras perspectivas políticas. El domingo no es un
día para estar en ansiedad, esperando quién va a ser el nuevo presidente.
Es blasfemia en contra de Dios, de parte de este país, tomar
un día que es para Dios y solamente para Dios, y usarlo para un asunto
tan terrenal, tan temporal, y quitar el enfoque de aún los cristianos
de lo que es más importante hoy, lo que es el mandamiento de Dios,
lo que debería ser un día de descanso. Es esencial, hermanos, que entendamos
eso. Bíblicamente, está mal. Históricamente, nuestros antepasados
reformados también hubieran estado completamente en contra de usar
el día del Señor para algo tan mundano. Entendemos. Al mismo tiempo,
en realidad, No podemos ignorar completamente lo que está pasando
hoy. Hay elecciones hoy. No podemos fingir como que no
van a suceder. Y lo que necesitamos es aprender
como cristianos, como iglesia, cómo responder a un día así. Cómo responder a un día que puede
ser de mucha ansiedad o muchas personas. Cómo responder como
cristianos en un día en el cual el mundo está enfocado en otras
cosas. ¿Cómo podemos ser diferentes,
hermanos? ¿Cómo podemos mostrar al mundo el día de hoy, este
día, que somos diferentes? Por eso vamos a estudiar ese
versículo. Por eso no estamos ignorando completamente lo que
está pasando hoy. Vamos a estudiar ese discípulo
para recordarnos, hermanos, de quién reina. Es lo que hemos
estado cantando también. Recordarnos quién es soberano
sobre todo y sobre todos, para recordarnos que, al final de
cuentas, no importa quién gane hoy. Y no importa quién empiece
a gobernar sobre este país hoy, porque Dios está en los cielos.
Eso no va a cambiar, no importa quién gane hoy. Él vigila sobre
todos nuestros líderes y dice en el versículo, Él es más alto
que ellos. En esta verdad, hermanos, deberíamos
enfocarnos hoy. En esta verdad bíblica deberíamos
meditar en este día para no caer en la ansiedad y para no ser
como el mundo en este día. Necesitamos dejar de enfocarnos
hoy en el PRI, en Morena, en la coalición. Ya no, hermanos. Eso no es el enfoque de hoy.
Esas cosas son temporales. El poder político es algo que
pasa aún al abrir y cerrar los ojos. La política sí tiene una
parte en nuestro mundo, y como dije, no podemos ignorarlo completamente
y fingir como que no exista, pues tampoco. Pero en vez de
leer y compartir tantos artículos, En vez de preocuparnos tanto
por la persona que va a gobernar bajo la soberana voluntad de
Dios, deberíamos usar esta oportunidad de las elecciones para fijar
nuestros ojos más en Dios, en su soberanía, en su omnipotencia
para descansar en su amor y bondad para con su pueblo. Es decir,
deberíamos confiar en el hecho de que Dios es más alto que los
líderes humanos y que Él reina sobre todos y controla todo. Es la verdad en la cual deberíamos
meditar hoy, no en ninguna otra cosa. La primera cosa entonces que
vamos a ver en este versículo, en Ecclesiastes 5.8, vemos tres
cosas que Salomón nos enseña aquí. La primera cosa es un problema
en el país. La primera cosa que vemos en
el versículo 8, un problema en el país. El versículo empieza
diciendo, Si opresión de pobres y perversión de derecho y de
justicia vienes en la provincia, no te maravilles de ello. Salomón
aquí describe lo que era el problema en la provincia, en la ciudad,
en el país. ¿Qué dice? Opresión y perversión. Otras
palabras, corrupción e injusticia. ¿Vemos eso en nuestro mundo de
hoy? ¿Vemos eso en nuestro país? Por supuesto. Y como se repite
muchas veces en el libro de Ecclesiastes, hermanos, no hay nada nuevo debajo
del sol. En el día de Salomón había opresión
de pobres y perversión del derecho a la justicia, y nada ha cambiado
hoy en día. Miles de años después es lo mismo.
Y Solomon sigue hablando de este problema en los siguientes versículos.
Habla del peligro de las riquezas en el versículo 10. El que ama
el dinero no se saciará de dinero. Y el que ama el mucho tener no
sacará fruto. También esto es vanidad. Esa es parte de la razón por
la cual hay tanta opresión en los pobres y perversión en el
derecho a la justicia en el país. El problema son las personas
que aman el dinero. Personas que aman tener mucho
y por eso abusan de los demás. El amor del dinero es el problema. Es la raíz del problema. No es
el dinero mismo. El dinero en sí mismo no es el problema. Es
el amor al dinero, que es la raíz de todos los problemas.
Es un enfoque equivocado en tener dinero, en tener mucho. Y el
problema es que los que aman el dinero, los que aman tener
mucho, dice el versículo, nunca están satisfechos. Lo que dice
aquí, ¿verdad? El que ama el dinero, no sé saciar
el dinero. Y el que ama el mucho tener,
no sacará fruto. No funciona. La codicia nunca
está satisfecha. ¿Por qué piensan que siguen con
tantos iPhones? ¿Por qué están saliendo un nuevo
iPhone cada año? ¿Por qué? Es pura codicia. Porque alguien quiere tener mucho,
siempre quiere tener más, y más, y más, y más. Y el más nuevo,
el más nuevo, el más nuevo. Y nunca estamos satisfechos cuando
nos enfocamos en las cosas temporales. Es lo que pasa aquí, en un país,
los que aman el dinero, nunca están satisfechos. Por eso siguen
en la opresión a los pobres. Es lo que pasa. Escritos 14 y
15 también hablan de eso. Las cuales, hablan de las riquezas,
las riquezas se pierden en malas ocupaciones, y los hijos que
engendraron, nada les queda en la mano. Como salió del vientre
su madre desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino, y nadie
tiene su trabajo para llevar en su mano. Y cuando mueras,
no puedes llevar nada contigo. Eso hemos escuchado muchas veces.
Y entonces es vanidad, como dice Salomón, estar tan enfocado en
cosas materiales cuando tú no puedes llevarlos contigo después
de tu muerte. Pues la explicación, ¿por qué
tanta opresión de pobres? ¿Por qué tanta perversión de
derecho y de justicia? Primero Salomón dice, porque
personas aman el dinero, aman tener mucho y por eso abusan
los demás. También en el siglo XIII habla
de eso también. Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol.
Las riquezas guardadas por sus dueños para su mal, es decir,
los que sí tienen, no quieren compartir. Ese es el problema,
¿verdad? Hay muchas personas con suficiente
dinero para ayudar a los pobres, pero no quieren. ¿Por qué? Porque
no están satisfechos con lo que tienen. guardan, guardan, guardan,
guardan, guardan, no ayudan, no reparten y por eso vemos opresión
de pobres y perversión de derecho y de justicia en el país. Explico
todo esto para que entendamos bien, nada ha cambiado en toda
la historia del mundo desde la caída. No estamos viviendo en
una cultura rara y extraña. Este mundo siempre ha visto opresión
de pobres, perversión de derechos de justicia, porque personas
aman el dinero y aman tener mucho, y harán cualquier cosa para recibir
y para guardar lo que quieren. Ese ciclo nunca termina, porque
el tener dinero y el tener mucho nunca satisface. Entonces, Salomón
vio el problema en su país. Salomón vio el problema en la
política en sus días. Y digo, nada ha cambiado hoy
en día. No podemos negar que en todos
los países del mundo hay problemas así, porque existe el pecado
y nadie naturalmente busca a Dios. No es solamente un problema en
México. Y yo creo que a veces tengamos un mal concepto. Que México es lo peor del mundo.
Y que en todos los otros países los líderes reparten todo sin
problemas. Pues no. En ningún país, hermanos. Ese
país está mal, pero también todos los demás. Entonces muchas veces
nos comparecemos a nosotros mismos muchísimo. Ah, pobrecitos de
nosotros, mexicanos. Nuestro país es el peor de todos.
¿No lo ves? ¿No lo ves? Deberíamos quitar nuestros ojos
tanto de esas circunstancias y ver que es un problema universal. Un problema a través de la historia
del mundo. Pero bueno, sí, aquí también
hay problemas. En nuestra provincia, para usar la terminología aquí,
en nuestro país, en nuestra ciudad, vemos estos problemas. Y a veces vemos cosas muy fuertes.
A veces vemos opresión fuerte en los pueblos. A veces vemos
perversión fuerte de derecho y de justicia, corrupción obvia. Y por eso, por lo que vemos,
por lo que vivimos, a veces nos desanimamos muchísimo por los
líderes que tenemos. Y empezamos a confiar mucho y
depender de quién gane en la próxima elección, de qué partido
va a tener más influencia en el siguiente sexenio. Pero como
dije, no importa quién gane hoy, el pecado va a continuar. Lo
que Salomón observó aquí, en este pasaje, va a seguir siendo
un problema. Opresión de pobres, perversión
del derecho de justicia, no va a cambiar. La política no puede
cambiar estas cosas. Y por eso no podemos defender
a los políticos para que no haya opresión de los pobres o perversión
del derecho de justicia. Así es el mundo, controlado por
el diablo y por el pecado. No importa quién gane hoy, el
problema va a continuar. Entonces vemos aquí el problema
en el país. Y así como cuando estudiamos
los Salmos, vemos aquí que la Biblia es real. La Biblia es
aplicable. Es escrito para nosotros. El
1 de julio de 2018. El Salmo escribió eso hace miles
de años, pero se aplica a nosotros hoy. La Biblia, hermanos, es
real. La Biblia no finge que todo está
bien y no existe opresión y problemas. La Biblia dice, así es. Así es
el mundo en el cual vivimos. Puedes leer tu Biblia y encontrar
siempre que sus verdades y sus principios son tan aplicables
para ti como lo eran para el pueblo de Israel hace miles de
años. Ese es el milagro de la Palabra de Dios. Pero después de ver el problema
en el país, también vemos aquí en este recicló una reacción
incrédula. Una reacción incrédula. Dice,
si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vienes
en la provincia, no te malvíes de ello. Parece siempre sorprendernos.
Cuando otro partido gana, Y nada cambia. Dicemos, ¿qué pasó? Es
otro partido. Todo debe cambiar, ¿no? No entiendo. Yo voté por esta
persona y él prometió tantas cosas y no lo cumplió. ¿Cómo
es posible? ¿Qué dice la Palabra de Dios?
No te maravilles. Es increíble, ¿no? Nos sorprende. Cuando el candidato por quien
votamos no hace nada. no cumple con lo que dijo. Y
por eso, en seis años, ya estamos en contra de ese partido y votando
por otro, otra vez con las expectativas tan altas. Y nunca aprendemos. Qué pérdida de tiempo, hermanos.
Depender de los hombres. Y pensar que personas sin Cristo
van a arreglar todo el país. No es posible. Solamente Cristo
puede. Los políticos no pueden. Pero
la Iglesia de Dios sí puede. Es otro mensaje, no quieres decirme
mucho. Pero entiendan. Hay esperanza para los países.
Nada más que no se encuentran los políticos. Se encuentran
en la Iglesia de Cristo. Por eso la Iglesia local. La
Iglesia universal es otra cosa. La Iglesia local en un país,
en una ciudad, en una colonia, es importantísima. Porque es
de aquí. de iglesias como éstas, y mejores
que éstas, espero, que Dios va a obrar y cambie el país. Pero
no por medio de los políticos, no dependen de ellos, porque
no pueden cambiar nada. Entonces, es una reacción incrédula
esperar cambios de personas que no pueden cambiar nada. La palabra
de Dios dice aquí, no te marevilles. El problema es que tenemos expectativas
demasiado grandes para los políticos. Tenemos expectativas demasiado
grandes para personas sin Cristo. Nuestra esperanza no está en
ellos, no puede estar en ellos. No debería sorprendernos cuando
los mismos problemas continúan. Nos duele, puede ser, pero no
nos sorprende. Esta frase, no te marevilles
de ello, es algo que vemos a través de toda la Biblia, en varios
lugares, en cuanto a cosas de las cuales no debemos estar sorprendidos.
Por ejemplo, Cristo dijo a Nicodemo en Juan 3, no te marevilles de
que te dije, os es necesario nacer de nuevo. Otra frase similar,
Pedro dice, amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha
sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese. Juan
también dice en 1 Juan 3.13, hermanos míos, no os extrañéis
si el mundo os aborrece. Es el mismo tema, una y otra
y otra y otra vez en la Palabra de Dios. Cosas que no deberían
sorprendernos como cristianos. ¿Por qué? Porque nuestra perspectiva
como cristianos ya es diferente. La manera en la cual vemos las
cosas del mundo ya es diferente. Antes nos hubiera sorprendido
muchísimo pensar en nacer de nuevo. ¿Qué es eso? No tiene
sentido. Tal vez al principio de la vida
cristiana, como bebés en Cristo, nos sorprendió la persecución
y la prueba de fuego. Pero ahora no. ¿Por qué? ¿Por
qué ya no nos maravillamos esas cosas? Porque hemos aprendido.
Nuestra perspectiva ya es evidente porque nuestra perspectiva ya
ha sido transformada por la palabra de Dios. Y tenemos que hacer
lo mismo aquí en cuanto a nuestras expectativas de los líderes en
nuestro país. No maravillarnos. No sorprendernos
cuando vemos la opresión y la perversión y la corrupción. No
debemos pensar que todo va a estar bien si tal persona no gana.
Y si tal persona gana, vamos a perder todo. No nos maravillamos de que el pecado
sigue en cada persona. Y más fuertemente, cada persona
sin Cristo. Porque, ¿qué va a pasar? Vamos
a pensar muy prácticamente. Una persona hoy va a ganar, ¿verdad? ¿Cuándo se dan cuenta de quién
gana, hoy en la noche o mañana? Buenas noches, ¿no? Buenas noches. Muchos van a tener
la esperanza que las cosas van a cambiar. Tal persona ganó.
Ya todo va a cambiar. Y a través de este sexenio, la
gente, esta misma gente, se va a desanimar porque no ve los
cambios que quiere. Todavía hay problemas. En seis
años va a votar por otra persona en otro partido con la misma
esperanza y las mismas expectativas. Esta es la definición de necesidad.
Es la definición de necesidad. Entonces, nosotros que somos
cristianos, debemos ser diferentes. No estar sorprendidos cuando
vemos esos problemas, sino fijar los ojos en el soberano de todo.
Es la tercera cosa que vemos aquí en este versículo. Y la
cosa más importante, de hecho, la cosa en la cual quiero que
meditemos más que cualquier otra cosa. Una confianza firme. Si vemos el problema en el país,
Una reacción incrédula, pero ahora una confianza firme. Dice el versículo, si opresión
de pobres y perversión de derechos de justicia vienes a la provincia,
no te maravilles de ellos, porque sobre el alto vigila otro más
alto, y uno más alto está sobre ellos. Pero confianza está en
el hecho de que Dios tampoco está sorprendido. Dios ve todo,
Dios reina sobre todo. Dice que Dios está en su trono. Él es más alto que todos. Eso
es nuestra confianza, no los políticos, no el partido político,
no ningún ser humano, solamente en Dios, solamente en Dios. Dice el versículo, sobre el alto
vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos. ¿Qué significa? Pues por un lado, puede referirse
a que siempre hay más corrupción, hasta arriba, hasta el rey, hasta
la autoridad más alta. Muchos interpretan este versículo
así. Y puede ser, puede ser, ¿por
qué sobre el alto vigila el otro más alto? Uno más alto está sobre
ellos. Si lo entendemos así, entonces
Salomón está diciendo otra vez cuál es el problema. Que aún
cuando lleguemos a la persona con más autoridad, de todos modos,
Hay corrupción, hay perversión. No podemos confiar 100% en ningún
ser humano. Es otra vez, es la verdad en
muchos países. Es la verdad aquí también. Aún
cuando llegamos a la persona con más autoridad en cualquier
situación, la persona que debería estar vigilando sobre todos para
que todo esté bien, ¿qué vemos? Nada más está haciendo lo que
está haciendo para ganar, para aprovechar, para enriquecerse. No existe ningún hombre. que
no es pecador. No dice ningún hombre que no
ha sido afectado por el pecado. Y a veces, aunque clamamos a
la persona más alta, de todos modos no recibimos justicia.
Así es el mundo. Eso entendemos perfectamente,
¿verdad? Porque lo vemos en el gobierno, lo vemos a veces en
el trabajo. Parece que los jefes solamente están cubriendo la
maldad de otros para que ellos ganen más, para su propio provecho. Entonces, la aplicación de eso
tendría que ser, otra vez, que nuestros esperanzas están en
Dios, que ni podemos esperar nada del presidente o la persona
más alta, porque aunque ellos están encargados con la autoridad,
con la seguridad de todos, muchas veces usan su posición nada más
por su propio beneficio. Así es el mundo en el cual vivimos.
Entonces, hay aplicación muy importante para la elección.
Otra vez, no importa quién sea elegido, no va a poder arreglar
todo. es imposible, no va a poder quitar
toda la corrupción. Es vano, hermanos, confiar en
el hombre y pensar que el hombre puede cambiar las cosas que solamente
Dios puede cambiar. Pero esta frase también puede
ser leída e interpretada de manera más positiva, para darnos ánimo.
Es como quiero que pensemos. Hay muchos problemas en el país.
No deben sorprendernos. Pero lo que nos da ánimo y confianza
es que hay uno más alto sobre ellos. Hay uno que está sobre
todos, que reina, que tiene el control, que es soberano, que
es nuestro Dios gran, Dios todopoderoso. Él es el uno más alto que todos
los demás. Aquí es en donde deberíamos enfocarnos
y recibir ánimo hoy en este día. En el gobierno mundano siempre
hay una jerarquía. Hay muchos líderes, todos con
sus propios jefes, hasta la persona más alta. Todos los jefes vigilan
a su gente, el Presidente y el Congreso están supuestamente
privilegiando sobre todos. ¿Pero quién está supervisando
al Presidente? ¿Quién está supervisando a esos representados? Humanamente
hablando parece que nadie, ¿verdad? Pero espiritualmente hablando,
¿quién? Dios. Dios supervisa, vigila, tiene
poder. sobre cualquier presidente, cualquier
líder de cualquier país. Eso debería darnos ánimo, hermanos.
Decimos, no, pero tal persona está en autoridad, entonces estamos
prohibidos completamente porque no responde a nadie, no da cuentas
a nadie. Da cuentas a Dios. No siempre lo vemos en el momento
como queremos ver. Cada ser humano, cada líder,
da cuentas a Dios. Dios es el uno más alto sobre
ellos. Porque la Biblia habla de Dios
como rey de reyes. Señores, señores, un líder sobre
todos líderes. Uno más alto sobre los altos. Nosotros regresamos a la necesidad
de tener una perspectiva diferente que la del mundo. La manera en
la cual ya vemos el mundo y las cosas del mundo ha cambiado. Ya no pensamos solamente en términos
de lo que podemos ver con nuestros ojos. Actuamos, tomamos decisiones
en fe de lo que no podemos ver. Con los ojos terrenales muchas
veces parece que no hay control. No hay ningún control. No hay
supervisión, no hay autoridad sobre esos políticos. Pero sí
hay. Dios reina. Custodiamos en el Salmo 11, dice
que Dios está en su trono. Él ve sus párpados, examinan
a las obras de los hombres. Es decir, Dios cuidadosamente
examina todo lo que está pasando. Nada le sorprende. La persona
que hoy va a ganar, no sorpresa para Dios. De hecho, va a ser la voluntad
de Dios. Mi pregunta es si estás preparado
para decir eso. Ahora sí, ¿verdad? Pero vamos
a ver en la noche. Dios es más alto sobre cualquier
persona que hoy se elige como presidente. Por eso, no deberíamos
tener, no deberíamos tener ansiedad porque nuestro Dios reina. Y
nuestro Dios va a juzgar. no siempre tan rápidamente como
queremos ver, pero la Biblia dice que es un juez perfecto.
En ese mismo libro de Ecclesiastes, en el capítulo 3 y versículo
17, leemos, y dije yo, mi corazón a justo y a limpio, juzgará a
Dios, porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y
para todo lo que se hace. Hay un día de juicio que nos espera a todos. Como
hijos de Dios, el día de juicio no nos da miedo, pues Cristo
ya ha sufrido y pagado con sus pecados. Pero hay un día de juicio
también para el injusto, para el pecador no arrepentido. A veces no vemos este juicio
en nuestras vidas. Vivimos todas nuestras vidas
en el país y nunca vemos justicia y mudamos y Pero porque un día
para Dios es como mil años y mil años como un día, y nosotros
no somos así. Dios sí va a juzgar. Necesitamos
la fe. Un día, Él va a juzgar a todos
y la justicia sí va a reinar para siempre. Pero aquí deberíamos
pararnos por un momento, para pensar más personalmente. Es muy fácil, hasta a veces grato,
pensar que Dios va a juzgar a los políticos. Nos gusta pensar en eso. Nos
gusta pensar que Dios va a juzgar a esos políticos injustos y corruptos. En la Biblia dice que Dios va
a juzgar a todo impío, a todo pecado, que te incluye a ti si
no has sido salvo. Joven, adulto, visita. Si no te has arrepentido de tus
pecados, no has confiado solamente en Cristo para la salvación,
tú serás juzgado. No, pastor, no soy tan malo como
los políticos. Yo no robo, no mato, no soy corrupto,
no estoy involucrado con los narcos. Qué bueno. De todos modos, la Biblia dice,
todos han pecado. No hay nadie bueno, nadie que
busque a Dios. Dios va a juzgar todo pecado,
no solamente el pecado que parece más terrible y más grande. Te
pregunto, ¿estás preparado para salir de prisión? Porque nadie
sabe si tiene un segundo más. Muy difícil, todavía me considero
más o menos joven. No pienso mucho en mi muerte. pero puede
suceder en un momento. Y ustedes también jóvenes han
escuchado la palabra una y otra vez, han estado en ingleses por
todas sus vidas, tal vez, ha sido salvo, te has arrepentido
tus pecados, pues todo pecado será juzgado. No solamente a
los pecadores que parecen más terribles que todos. Estás preparado para el día del
juicio. Cuando todo parece mal, cuando
tu candidato no gana, cuando tienes miedo de lo que sucederá
en los siguientes seis años, puedes consolarte. Porque aunque
los opresores ahora tienen poder, Dios es más alto sobre ellos
y un día va a juzgar. Es la confianza. Vamos a pensar
muy brevemente en dos otros pasajes bíblicos que enseñan lo mismo.
Proverbios 21.1. Si quieren buscar en sus Biblias
o nada más escuchar. Proverbios 21.1. Como los repartimientos de las
aguas, así está el corazón del Rey en la mano de Jehová. A todo
lo que quiere, lo inclina. No hay nada que un político puede
hacer que sorprende a Dios. De hecho, Dios puede inclinar
el corazón del presidente para hacer cualquier cosa, todo lo
que él quiere. Lo que dice el versículo. El
presidente no es omnipotente. Está bajo el control de Dios.
No siempre entendemos por qué Dios permite que un líder haga
cosas así y tome decisiones malas. No entendemos. Pero siempre para
cumplir su voluntad. Y siempre para cumplir sus decretos
aquí entre nosotros, como los repartimientos de las aguas.
Así está el corazón del rey, del presidente, en la mano de
Jehová. A todo lo que quiere, lo inclina. Y el otro versículo es Romanos
13 y el versículo 1. Romanos 13 y el versículo 1. Proverbios 21.1 nos gusta mucho,
Romanos 13.1 no tanto. ¿Por qué? ¿Qué dice? Sométase
toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad
sino de parte de Dios, y las que hay por Dios han sido establecidas. Este reciclo sí está en nuestras
Biblias. Sé quien sea la persona que hoy
sea elegido como Presidente de México. Tenemos una responsabilidad
como hijos de Dios. ¿Y saben lo que es? Someternos
a Él. Someternos a este Presidente. Porque aquí dice, sométase toda
persona menos los mexicanos. No dice eso. Sométase toda Por
eso, obviamente, si el presidente nos manda dejar de reunirnos
o dejar de evangelizar, no vamos a obedecer, porque tenemos que
obedecer a Dios más que a los hombres. Pero si el presidente
sube los impuestos, si hay otro gasolinazo, si toma decisiones
que no nos gustan, si el jefe de la ciudad aquí pone más cámaras
en el periférico, ¿qué vamos a hacer? Someternos. No quejarnos. Someternos. Para concluir, vamos a pensar
en algunas aplicaciones muy prácticas para nosotros el día de hoy. Dos, ante todo. En primer lugar,
primera aplicación, tus opiniones políticas no deben causar división
en el Cuerpo de Cristo. Primera aplicación, tus opiniones
políticas no deben causar división en el Cuerpo de Cristo. ¿OK? Tus opiniones políticas no son
nada importantes en comparación con la unión del cuerpo de Cristo.
¿Estamos de acuerdo? ¿No tanto? Sí, tus opiniones
políticas no son nada importantes en comparación con la unión en
el cuerpo de Cristo. Digo esto sin saber para quiénes
ustedes van a votar. Yo no sé. Intento no meterme
en eso, la verdad. Pero si hoy, o en los siguientes
días, te enteras de que una persona de nuestra iglesia votó por un
candidato que odias, que piensas es lo peor. No puedes
imaginar cómo alguien con cerebro puede votar por esta persona. Si te enteras de eso, te ruego
hacer una cosa. Callarte. Y eso significa no
escribir nada tampoco, ¿no? No decir nada. Hermanos, no debemos
permitir que una diferencia de opinión en cuanto a la política
estorbe nuestra relación con hermanos en Cristo. No vale la
pena. No es suficientemente importante. No debemos dividir el cuerpo
de Cristo por la política. Está mal. Está muy mal. No ofendan por
sus palabras. verbales o escritas. Tengan mucho
cuidado en las palabras que usen cuando los políticos. Porque
uno va a ser tu presidente, primero. Y con cuidado también porque
no sabes si un hermano o una hermana votó por esta persona
y ve lo que tú escribes en Facebook y se ofende. Y no hay razón,
hermanos. No hay razón. Está mal. ¿Tengo
libertad para escribir en Facebook? Sí, pues claro que sí. No tengo
control sobre ustedes de esas cosas. Estoy diciendo con discernimiento,
con sabiduría espiritual. Es mucho más importante guardar
la paz y la unión en el cuerpo de Cristo que compartir tus ideas
políticas. ¿Sí? Entonces, primero, con cuidado,
porque no sabes quién va a ser presidente si le has ofendido
con tus palabras. Y segundo, porque no quieres ofender a un
hermano en Cristo. Y por otro lado, no sean tan
fácilmente ofendidos por las opiniones de otros. Si una persona
sí escribe algo en Facebook, entonces no respondas. ¿Para
qué? ¿Para empezar una pelea en línea? Qué necio. Y va a afectar a la Iglesia.
Eso no podemos permitir. Entonces, tengan cuidado con
sus palabras y tampoco sean tan fácilmente ofendidos. Cada persona
tiene una opinión diferente. Tenemos que respetarla. Cuando
tiene que ver con cosas no tan importantes. Entonces, voten
si quieren. Voten, no hay problema. Pero nadie tiene ningún derecho
de permitir que sus opiniones políticas causen que piensen
mal de un hermano en Cristo. ¿Por qué? Porque somos ciudadanos
del cielo antes que ciudadanos de México. ¿verdad? Dice Filipenses
3.20, apúntenlo, Filipenses 3.20, nuestra ciudadanía está en los
cielos, de donde también esperamos a salvador al Señor Jesucristo.
Escúchame bien, hermanos, tu prioridad es el reino celestial,
no la patria mexicana. Tu prioridad es el reino celestial,
no la patria mexicana. Y digo eso con mucho cuidado
y con mucho respeto. Sería la verdad para cualquier persona
en cualquier país. Si yo estuviera africano y estuviera en los Estados
Unidos, diría lo mismo. Que no se encuentre en México.
Necesitamos ser más como Abraham, de quien leemos en Hebreos. Tenía
sus ojos fijados en el cielo. Dice, esperaba la ciudad que
tiene fundamentos. cuyo arquitecto y constructor
es Dios. El reino celestial es tu prioridad
ante la patria mexicana. Y para terminar, vamos a leer,
por favor, todos juntos en el Salmo 115 y el reciclo 3. Vamos a terminar con eso. Salmo
115 y el reciclo 3. Salmos 115 y el reciclo 3. Un
reciclo que deberíamos memorizar de mucho ánimo. Dios está en
los cielos. Todo lo que quiso, ha hecho. Todo lo que quiso, ha hecho.
Fíjense que hablan que hemos pasado. Todo lo que quiso, ha
hecho. Es también la verdad que Dios
hace lo que quiere y Dios hará lo que quiere. Pero piensen,
por favor, en el hecho de que Dios ha hecho lo que quiso. Piensen
así en cuanto a los resultados de hoy. Hoy en la noche, como
ya sabemos quién ganó, en ese momento hay tarea para todos. ¿Listos? En la noche, cuando
ya saben quién ganó, la tarea es buscar sus Biblias, Salmos
115, 3, y leer en voz alta, Dios, ha hecho lo que quiso. Es muy fácil leer ese reciclo
ahorita cuando ya no sabemos todavía, todavía tenemos esperanza. Yo quiero que leen ese reciclo
hoy en la noche cuando los resultados ya están. Y quiero que todos
nosotros digamos, en verdad y en honestidad, pues Dios no está
en los cielos. Todo lo que quiso, ha hecho. Ese presidente ya es presidente
por la voluntad de Dios. Entonces, no tenemos derecho
de quejarnos. No tenemos derecho de pensar mal de otros que votan
diferentemente. No tenemos derecho de desanimarnos
y caer en depresión cuando tal candidato no gana o tal candidato
sí gana. Esa perspectiva ya es diferente.
Vemos el problema en el país, pero no nos sorprende, porque
nuestra confianza está en Dios. Él reina. Él es soberano sobre
todo. Recuerden eso, hermanos, hoy,
esta semana, en los siguientes seis años. Dios está en los cielos. Todo lo que quiso, ha hecho. Amén. Vamos a orar. Para que demos muchas gracias
por esos pasajes tan claros en Tu Palabra, esos pasajes tan
aplicables. Es una maravilla, Señor, que
vemos Tu Palabra que se aplica a nosotros hoy en día. Demos gracias que Tu Palabra
es real, que podemos leerla y ver que sí hay problemas en el país.
Para ayudarnos, Señor, no permitir que esas cosas nos sorprendan.
Si te pedimos que nos ayudes a confiar más en ti, meditar
en quien eres, meditar en tu grandeza, meditar en el hecho
de que tú eres soberano, Él soberano sobre todos, sobre todos, ayudarnos
a creer en verdad que tú estás en los cielos, todo lo que quieres
hacer, todo lo que quisiste hacer, has hecho. Damos gracias por nuestro país,
porque todavía tenemos muchas libertades, Todavía tenemos la
libertad para reunirnos, para hablar de ti. Te pedimos que
nos preserves, que nos guardes, que nos protejas.
Y si es tu voluntad meternos en la persecución muy pronto,
también te damos gracias. Porque es lo que necesitamos. Ayúdnos, Señor, te pedimos. Ayúdnos
a ser diferentes. Ayúdnos a pensar y a hablar diferentemente
que el mundo. A unas cosas tan prácticas como
la elección. Gracias, Señor. Ayúdnos, damos
poder, te pedimos en nombre de Cristo. Amén.
Uno más alto que el presidente
Deberíamos confiar en el hecho de que Dios es más alto que los líderes humanos, y que Él reina sobre todos y controla todo.
| Sermon ID | 71182226262 |
| Duration | 41:49 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Ecclesiastes 5:8 |
| Language | Spanish |
© Copyright
2026 SermonAudio.