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Bueno, Dios mediante, esta mañana
vamos a terminar Hebreos capítulo 10, Hebreos capítulo 10. Realmente
espero que podemos ser animados por lo que este pasaje nos enseña. El pasaje de hoy es Hebreos 10,
32 a 39. Y el título es Perseverancia
para obtener la promesa. Perseverancia para obtener la
promesa. Vamos a entregar este tiempo
al señor una vez más para que nos ayude a entender lo que él
tiene para nosotros esta mañana. Gracias, señor, otra vez por
esta mañana. Gracias por tu palabra. Gracias
por tu iglesia. Gracias por esta iglesia, señor. Y lo que tú estás haciendo en
medio de nosotros aquí. Te pido, señor, que toda la enseñanza
que hemos estado viendo en Hebreos, tú nos puedes ayudar a entender
que necesitamos seguir perseverando en tiempos difíciles, en tiempos
no tan difíciles en ti, Señor. Gracias, Señor, en tu nombre.
Amén. Así que vamos a estar en los
últimos versículos de este capítulo y vamos a dar lectura esta mañana
de versículo 19. Hebreos 10 y vamos a comenzar
con eso, dando lectura de 19 al final del capítulo. Dice así
la palabra de Dios. Estoy leyendo de la Nueva Biblia
de las Américas. Entonces, hermanos, puesto que
tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre
de Jesús, por un camino nuevo, vivo, que Él inauguró para nosotros
por medio del velo, es decir, su carne. Y puesto que tenemos
un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón
sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón
purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua
pura. Mantengamos firme la profesión
de nuestra esperanza, sin vacilar, porque fiel es aquel que prometió. Consideremos cómo estimularnos
unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos
como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros,
y mucho más al ver que el día se acerca. Porque si continuamos
pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento
de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino
cierta horrenda expectación de juicio y la furia de un fuego
que ha de consumir a los adversarios. Cualquiera que viola la ley de
Moisés muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres
testigos. ¿Cuánto mayor castigo piensan
ustedes que merecerá el que ha pisoteado bajo sus pies al Hijo
de Dios? Ha tenido por inmunda la sangre
del pacto por la cual fue santificado. Ha ultrajado el espíritu de gracia. Pues conocemos aquel que dijo,
mía es la venganza y yo pagaré. Y otra vez el Señor juzgará a
su pueblo. Horrenda cosa es caer en manos
del Dios vivo. Pero recuerden los días pasados,
cuando después de haber sido iluminados, ustedes soportaron
una gran lucha de padecimientos. Por una parte, siendo hechos
un espectáculo público en oprobios, aflicciones. Por otra parte,
siendo compañeros de los que eran tratados así. porque tuvieron
compasión de los prisioneros y aceptaron con gozo el despojo
de sus bienes, sabiendo que tienen para ustedes mismos una mejor
y más dura vida. duradera, perdón, posesión. Por tanto, no desechen su confianza,
la cual tiene gran recompensa, porque ustedes tienen necesidad
de paciencia, de perseverancia, para que cuando haya hecho la
voluntad de Dios, obtengan la promesa. porque dentro de muy
poco tiempo el que ha de venir vendrá, y no tardará, mas mi
justo vivirá por la fe, y si retrocede mi alma no se complacerá
en él. Pero nosotros no somos de los
que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para
la preservación del alma. Así dice la Palabra de Dios. El pasaje de hoy viene después
de unos versículos que dan una fuerte advertencia contra la
apostasía. Y debemos entender que un instrumento
que Dios usa para mantenernos en la verdad es por medio de
esas advertencias. Como dice en versículos 30, 31,
mi es la venganza, yo pagaré. Horrendas cosas caer en manos
de Dios vivo. Y esa advertencia es muy similar
a lo que hemos visto ya en capítulo 6, que tiene una fuerte advertencia
contra la apostesía, pero luego El autor dice, pero en cuanto
a ustedes, amados, aunque hablamos de esta manera, estamos persuadidos
de cosas que son mejores en su caso, que pertenecen a la salvación. Y así que debemos entender que
el autor estaba dando fuerte advertencia, pero a la vez teniendo
confianza que esas personas sí eran creyentes,
que perseverarían hasta el final. Y podemos hacer una pregunta
para empezar. ¿Es mejor sufrir por un breve
tiempo en esta tierra ahora, porque la vida en sí es muy breve
en comparación con la eternidad. La vida terrenal es muy breve. Y la pregunta es, ¿es mejor sufrir
por un breve tiempo en esta tierra a manos de los impíos o sufrir
por una eternidad bajo la justa ira de Dios. Y eso es lo que
el autor va animando. La verdad principal es, necesitamos
aferrarnos a Cristo con perseverancia hasta el final para la preservación
del alma y para obtener la recompensa prometida. Los primeros versículos en este
pasaje, los versículos treinta y dos a treinta y cuatro, hablan
de recordar los sufrimientos pasados. Los creyentes judíos
no aquí a la cual los destinatarios de esta carta ya habían pasado
por tiempos de mucho sufrimiento, el oprobio, la aflicción y el
despojo de sus bienes. Y así que el autor está animándoles
a recordar la fidelidad de Dios para con ellos y también para
nosotros es igual. Nosotros necesitamos recordar
cómo Dios ha sido fiel en nuestras dificultades y continuar adelante. Versículo 32. Pero recuerden
los días pasados, cuando después de haber sido iluminados, ustedes
soportaron una gran lucha de padecimiento. Cuando ellos se
habían convertido a Cristo. Fueron bautizados en el nombre
de Jesús. Ellos mostraron, tanto los judíos
como los otros, los romanos, que ellos confiaban que Jesús
es el Mesías prometido y también que Él es Señor de todo. Él es Señor de todo. Ellos confiaban,
estaban manifestando su confianza en el sacrificio perfecto de
Jesucristo y que ya no necesitaban continuar yendo al templo para
hacer los sacrificios. Que Jesucristo es el sacerdote,
el último sacerdote y que él había terminado con el sistema
levítico. Los judíos, en su mayoría, no
aceptaban a Jesús como el Mesías prometido. Y así que ellos perseguían
y también, bueno, hacía difícil la vida para esos creyentes.
Y dice aquí, en este versículo, una gran lucha de padecimientos. La reina Valeria dice gran combate
de padecimiento. Y obviamente está lo que está
diciendo es que estaban pasando por mucha dificultad a causa
de su confianza en Cristo. Yo creo que ninguno de nosotros
haya pasado por tal clase de sufrimiento a causa por causa
de Cristo. de sufrir lo que vamos a estar
viendo aquí en unos momentos, las burlas, las otras dificultades. Nosotros no hemos pasado por
eso en nuestras vidas. Es posible que en el futuro vamos
a pasar por esa clase de sufrimiento. Es muy posible. Pero hasta este
momento no hemos pasado por eso. ¿Y qué es lo que pasar por dificultades? hace o debe ser en nuestra vida
es fortalecernos en la fe. Es por eso Santiago nos dice
que debemos tener por sumo gozo cuando estemos pasando por diferentes
pruebas, porque vamos a estar a ir madurando en la fe. Esas pruebas, esas dificultades
en nuestras vidas nos ayudan a madurar en la fe. En el contexto de Hebreos 10,
el autor está diciendo que no deben desalentarse y volver atrás. Y en estos primeros versículos
les hace recordar, mira lo que ya han pasado. Versículos 33
y 34. Por una parte, siendo hechos
un espectáculo público en oprobios y aflicciones. Por otra, siendo
compañeros de los que eran tratados así, tuvieron compasión de los
prisioneros y aceptaron con gozo el despojo de sus bienes. sabiendo que tienen para ustedes
mismos una mejor y más duradera posesión. Dice, siendo hechos del siglo
33, un espectáculo público en oprobios y aflicciones, y yo
creo que eso incluye muchas cosas. Obviamente, eran el blanco de
muchas burlas, dice el comentarista Kistemaker. Los lectores de esta
epístola sabían qué significaba ser objeto de la mofa pública
y de la persecución. El texto indica que estas condiciones
duraron un periodo bastante extenso. En todo lugar en que la iglesia
comienza a desarrollarse y crecer, ahí cabe esperar oposición. Los hebreos, que eran conocidos
como traidores a la fe judía, se habían transformado en blanco
de abusos. En realidad, eran tratados como
proscriptos, como si fuesen extranjeros en tierra extraña. Es decir, que ya no les pertenecía
su tierra ahí. Se veían privados de la protección
de la ley. La persecución era su sino. También dice este comentarista
que ellos sufrían a manos de los romanos. Más tarde, después
del incendio de Roma en el año 64, Nerón instigó severas persecuciones
dirigidas primordialmente contra los cristianos. Los cristianos
se vieron públicamente oprimidos, debían enfrentarse con animales
salvajes en los circos o fueron quemados en la pira. Dado que
el escritor de Hebraeus no da ninguna indicación acerca del
tiempo en que los receptores de su carta sufrieron persecución
y la pérdida de su propiedad, suponemos que los sucesos encadenados
por el decreto de Claudio de las crueles tácticas de Nerón
señalan este trasfondo aquí en estos versículos. Es decir, ellos
sufrieron tanto de los judíos como de los romanos. Estas cosas. Entonces, obviamente,
la burla, el oprobio de la sociedad, es lo que muchas
veces los cristianos han sufrido. Y hoy en día, cuando proclamamos,
por ejemplo, Dios ha creado hombre y mujer, tal cual. Dios ha creado el matrimonio. Cuando nos oponemos a la ligereza
del divorcio, cuando nos oponemos a la ideología de género y muchas
otras cosas, fácilmente podemos llegar a ser el blanco de esas
burlas. Pero, ¿qué es lo que Dios nos
está llamando a hacer? Fieles, y obviamente en proclamar
primero que Jesucristo es Señor de todo. Segundo, esos creyentes
habían arriesgado su reputación y libertad cuando se identificaban
con otros creyentes que habían sido encarcelados por Cristo.
Y hay que entender, ¿no dicen esos versículos? Una parte siendo
hechos un espectáculo público y por otra, en el siglo 33, siendo
compañeros de los que eran tratados así, porque tuvieron compasión
de los prisioneros. Y hay que entender que esas prisiones
no eran como muchos que pueden ser hoy día. En un sentido real,
un prisionero necesitaba la ayuda de los de afuera para sobrevivir
con ropa, sustento y sus necesidades diarias. Y cuando alguien de afuera prestó
esa ayuda, ¿qué estaba haciendo? Se estaba identificando con ese
prisionero. También para que obviamente las
autoridades estaban viendo quién estaba ayudando. Entonces, en
ese sentido, identificándose también como cristiano. que también podría llegar a que esa persona también fuera
encarcelada. No solo eso, ¿qué estaba dando
de esos prisioneros? De sus propios bienes. Estaba
siendo generoso con lo que ellos tenían. Y en muchos casos ellos
no tenían mucho. Pero estaban compartiendo con
esos prisioneros lo poco que tenían, confiando, mostrando
su confianza en Dios para proveer por ellos. Ellos podrían haber
estado viendo ya mi economía no me va, no va a dar para esto,
para mi familia, mi persona y para compartir. Pero ellos si confiaron
en Dios y compartieron sus bienes con esos prisioneros. Luego también dice en versículo
34. Después de que tuvieron compasión
de los prisioneros, aceptaron con gozo el despojo de sus bienes. sabiendo que tienen para ustedes
mismos una mejor y más duradera posesión. Y hay varias palabras
aquí. Primero, aceptaron el despojo
de sus bienes. Y no dice exactamente las circunstancias
en las cuales si fueron quitados por las autoridades o si fue
por sólo los otros conciudadanos que estaban robando, por decir,
y las autoridades no hacían eso, nada. Pero de todas formas, ellos
aceptaron el despojo de sus bienes. Es que perdieron sus bienes. Y no solo aceptaron, dice con
gozo. Con gozo. ¿Cuál de nosotros acepta
con gozo o aceptaría con gozo que otro nos quite lo que tenemos,
lo que es nuestro? No, no lo hacemos. No tenemos
esa actitud. Siempre es con quejas. Publicamos
con quejas en Facebook lo que nos ha pasado. En vez de aquí, esta actitud
con gozo por causa de Cristo. Por causa de Cristo. Y ellos
entendieron Como lo que dicen en Mateo 6, que nuestro tesoro
real está en los cielos. Como dice ahí, Mateo 6, 31. Sí, 31 en adelante. Porque, por
tanto, no se preocupen diciendo que comeremos, que beberemos.
¿Con qué nos vestiremos? Porque los gentiles buscan ansiosamente
todas esas cosas. Pero el Padre Celestial sabe
que ustedes necesitan todas estas cosas. Pero buscan primero su
reino y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Y ellos hacían caso a esa instrucción
de Jesucristo. Aún en el Antiguo Testamento
había personas que vivían de esa forma. En Hebreos 11, 26,
11, 26, hablando de Moisés, dice consideró como mayores riquezas
el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto, porque tenía
la mirada puesta en la recompensa. Moisés tenía delante de él todas
las riquezas de Egipto. Y él dio la espalda a todo eso
porque sabía lo que le esperaba en la eternidad. ¿Qué tal de nosotros? Muchas
veces nosotros los creyentes ni somos generosos. ¿No? Pero mucho menos dejamos que
alguien nos prive de nuestros bienes. ¿Cuánto esfuerzo hacemos
para acumular posesiones y riquezas para asegurar nuestro futuro?
No está mal no tener un presupuesto. No está mal planificar para el
futuro. Eso está muy bien. Pero a fin
de cuentas también tenemos que dejar eso en las manos de Dios. Y lo cierto de cada uno de nosotros
es cada uno va a morir. Vamos a dejar todo esto atrás. Y como Jesús dice, busquen primero
y su reino, su reino y su justicia. Buscar atesorar en el cielo. ¿Dónde está nuestro tesoro? Y eso es lo que dice la última
parte de Hebreos 10, 34. Sabiendo que tienen para ustedes
mismos una mejor y más duradera posesión. Y saben, en este momento
ellos están, bueno, han comenzado a participar en eso. No han llegado
a la plenitud de eso porque no ha llegado la nueva tierra todavía,
pero han comenzado esos creyentes, los destinatarios de esta carta,
a disfrutar de eso. Recordemos Lo que Jesús dijo
también en Mateo 5, Mateo 5, 10 y 11. Bienaventurados aquellos
que han sido perseguidos por causa de la justicia. Pues de
ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados serán cuando
los insulten, persiguen, digan todo género de mal contra ustedes
falsamente por causa de mí. Y así que para ir pasando al
segundo punto del bosquejo, hago las tres preguntas. Como he hecho
la primera, ¿es mejor sufrir por un breve tiempo en esta tierra
a manos de los impíos o sufrir por una eternidad bajo la justa
ira de Dios? ¿Cuál es mejor? La segunda, es mejor atesorar
riquezas terrenales o riquezas celestiales. Es mejor atesorar riquezas terrenales
o riquezas celestiales. Y finalmente, la bendición de
quien realmente vale. Nosotros muchas veces queremos
ser bendecidos por el mundo. ¿Pero cuál es la bendición que
debemos buscar? ¿La bendición por decir del mundo
o la bendición de Jesucristo? El segundo punto ahí, perseveren
confiando con paciencia para obtener la promesa. Los versículos
35 y 36. Hasta ese momento, en sus dificultades
por la causa de Cristo, Dios les había sido fiel y seguiría
siéndoles fiel. Así tal como ellos fueron amonestados
a no desechar su confianza en Cristo. Por igual, para nosotros
es necesario continuar confiando en Él para obtener la promesa
y la gran recompensa. Versículo 35. Por tanto, no desechen
su confianza, la cual tiene gran recompensa, porque ustedes tienen
necesidad de paciencia o la Nueva Biblia de las Américas dice perseverancia
para que cuando hayan hecho la voluntad de Dios, obtengan la
promesa. Así que con ese recordatorio
de todo lo que ya habían sufrido por causa de Cristo, El autor va a amonestarles a
no desechar su confianza en él. Otra vez cito Kistenmaker, si
los creyentes habían sufrido por su fe cristiana en el pasado,
¿desecharían ahora la confianza que habían mostrado frente a
la persecución? Parecería haber pasado bastante
tiempo desde aquel entonces y los creyentes están ahora viviendo
un período de paz y seguridad. Su valentía al confesar su fe
en Cristo ha caído en desuso y por no haber ejercitado su
don de la confianza están ahora listos a desecharla. La fe debe
ser confesada, valiente y confiadamente. En circunstancias difíciles,
el creyente pone su fe en Dios y confiesa el nombre de su Señor
y Salvador. Pero en tiempos de comodidad,
El cristiano no se ve confrontado con la necesidad de tomar una
posición. Su fe vacila y declina. Y el escritor de Hebreos declara,
sin fe es imposible agradar a Dios. Así que aquí en estos versículos
dice Por tanto, no desechen su confianza, la cual tiene gran
recompensa. Porque ustedes tienen necesidad
de paciencia para que cuando hayan hecho la voluntad de Dios. Y solo pensemos un poco en qué
es la voluntad de Dios. Cuál es la voluntad de Dios que
está hablando aquí. Obviamente, comienza con confesar
a Jesús como Mesías y salvador, como señor de todo. Eran perseguidos
explícitamente por decir Jesús era es el Mesías prometido. Eran perseguido perseguidos por
decir Jesús es señor y César no es señor. Y así que obviamente eso tiene
que ver con la voluntad de Dios. Eso es el fundamento de la voluntad
de Dios. Tenemos que mantener o tenían
que mantenerse firme en medio de esas dificultades. Y es interesante, muchas veces
estamos tentados y muchas veces cedemos a la tentación. de no
proclamar la verdad de Cristo frente a las burlas del mundo. Por ejemplo, tenemos la psicología
mundana. que va en contra de mucho de
lo que la Biblia dice en cuanto a la definición de amor. En cuanto
a la consejería, ¿quién es el centro de la consejería mundana?
Bueno, es la misma persona. ¿Qué dice? ¿Quién? Cuando aconsejamos,
¿qué estamos haciendo? Cuando aconsejamos bíblicamente,
queremos decirle a la persona, mira, tú no eres el centro de
todo. Dios te ha creado para amarle a él y amar a otros, no
para amarte a ti mismo. Cuando nosotros declaramos que
Dios ha creado el hombre y la mujer, sus roles, el matrimonio,
los géneros bien, podemos ser tentados a no pararnos sobre
su palabra, diciendo, así dice Dios. La voluntad de Dios es
no tener vergüenza de Dios. Más bien, debemos tener vergüenza
de lo que el mundo está haciendo a Dios. Y aún de nuestra propia
participación en eso. Así que cuando conocemos a Cristo,
comenzamos Dios nos ayuda a comenzar a poner en orden nuestra vida
conforme a cómo Él nos ha creado. Y hay una frase muy interesante
en romanos que dice, la obediencia de fe. Y solo voy a leer dos
versículos, uno al principio de Romanos, Romanos 1 5. Es por
medio de él, Jesucristo, que hemos recibido la gracia y el
apostolado para promover la obediencia a la fe entre los gentiles. Y al final de esa carta dice
capítulo 16, versículo 26, pero que ahora ha sido manifestado
y por las escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios
eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas
a la obediencia de la fe, la obediencia de la fe. ¿Y qué es
eso? Eso quiere decir entender qué
es la fe cristiana, es decir, quién es Cristo, nuestra confianza
solamente en Él. Y luego que cuando uno por medio
del Evangelio llega a ser creyente, es decir, obediente al llamado
de arrepentirse y creer. Luego ese o esa vida de fe se
va manifestando en obediencia. Y eso es precisamente lo que
vemos en el último, los últimos versículos de de nuestro pasaje
de hoy. Dice en versículo 38 de Hebreos
10, más mi justo vivirá por la fe. Y eso tiene que ver con nuestra
vida de obediencia a Cristo. Entonces, cuando pensamos en
nuestro texto, En un sentido, en este momento vivimos con poca
dificultad respecto a ser perseguidos, sufrir oprobios, sufrir el despojo
de nuestros bienes por causa de la fe. Y no hemos experimentado Esa
clase de persecución. ¿Pero qué es lo que sí estamos
experimentando? Son las pruebas por las circunstancias
de la vida normal. Y en estas circunstancias es
que Dios nos está llamando a crecer. ¿Por qué? Para que cuando ya
vaya mayor dificultad, permanecemos en él. Porque el llamado aquí
es perseverar en Cristo. Y la pregunta entonces, las preguntas
que podemos hacernos, ¿estás creciendo en el fruto del espíritu
para con las personas con las cuales vives? Hay muchas quejas
entre nosotros, ¿no ven? Porque son cosas que son sin
importancia. Quejamos, nos quejamos de todo,
de nada, como si tuviéramos vida más difícil. Pero la pregunta es si estamos
creciendo en el fruto del espíritu, paz, paciencia, benignidad, amor,
dominio propio, en esas cosas. Estamos creciendo en nuestro
amor hacia nuestros hermanos. Participamos en las vidas de
nuestros hermanos. Tenemos paciencia. Y aún con
el hermano, con el cual tal vez no tengo una buena relación,
estoy orando por él. Estoy creciendo, buscando la
manera de participar en su vida. Otra pregunta, en nuestro contexto,
en nuestra situación, estamos aprendiendo qué es la integridad. Nuestra sociedad es bien perversa
y vive con mucho engaño. Así que en nuestras vidas estamos
aprendiendo eso. Porque eso nos va a servir cuando
ya viene la dificultad. Les aseguro. Eso nos va a servir. Obviamente nos sirve ahora, pero
también nos va a servir. Puede ser en su vecindad, puede ser en
la universidad, puede ser en el trabajo. Estamos aprendiendo
a ser personas de integridad. Y el último no aplicación pregunta. Estamos profundizando nuestro
amor por Cristo, teniendo firmeza en testificar de él. De no tener verga vergüenza de
lo que Dios dice en la palabra, más bien. Tener vergüenza de
cómo el mundo trata el gran creador Dios. La voluntad de Dios es de manifestar
nuestra profesión de Cristo y crecer en él. Y como dije, el llamado
en estos versículos es la perseverancia. Y a través de la historia, el
enemigo, cuando hablamos de perseverancia, el enemigo ha usado muchas cosas
para hacer volver atrás a los creyentes. En algunos momentos
ha sido la presión y la persecución por la espada, por ejemplo, a muerte. Pero en otros momentos no ha
sido tan así. Los musulmanes, por ejemplo,
han usado la presión de negarles a los cristianos el avance económico
y social. Si tú eres cristiano, no puedes
ir a la universidad para estudiar. Ellos han negado esas oportunidades
y parecer a personas de influencia en la sociedad. ¿Qué tal si eso
pasaría aquí? De hecho, está pasando en el
norte ahorita. Ya los que quieren mantenerse
firmes No con una testificando de este ideología de género. Están perdiendo sus trabajos. Están perdiendo también sus puestos
de docentes, por ejemplo, en universidades. Aún los estudiantes
mismos, si quieren sacar buenas notas, no pueden tener ese testimonio
de Cristo. Eso ya está pasando. Y cosas
semejantes también pasan aquí. Y también, en cuanto a lo que yo
he dicho respecto a la integridad, ¿qué tal de los creyentes? Eso
también es una forma de hacernos negar a Cristo. Cuando estamos presionados, hacer
las cosas contrario a lo que Dios dice, la doble contabilidad,
el engaño, participar en actividades, fiestas que no le agradan a Dios. Esas son formas, por decir, más
sútiles para hacernos desviar de la verdad. Pero son esas cosas
que Dios nos da para probarnos, para fortalecernos en la fe,
para hacernos perseverar. Al enemigo realmente no le importa
cómo presiona a los creyentes. Lo que le importa es que negamos
la fe de una forma u otra. Y hay muchos que confiesen ser creyentes,
pero no participan, por ejemplo, en la iglesia. Hay muchos aquí
en Bolivia. Hay muchos en otras partes del
mundo que confiesen ser creyentes, pero no se meten con otros creyentes.
Porque esos otros creyentes son hipócritas. Otra cosa. Y así llegan a tener su propio
cristianismo, que en sí no es cristianismo. Porque estas exhortaciones, ¿para quiénes
son? Para la iglesia colectiva. Para
la iglesia colectiva. No olvidemos eso. Continuando versículo treinta
y cinco. La pregunta que quiero hacer
es qué es la gran recompensa? Treinta y treinta y seis. Qué
es la promesa? Obviamente tiene que. Estas cosas
tienen que ver con o están bien relacionados. Y podemos ir viendo, hay muchos
pasajes en hebreos, si uno tiene un diccionario o la concordancia
Strong, puede ir viendo de Promesa, por ejemplo, y hay varias referencias
a eso. Y voy a leer tal vez unos dos
hebreos. Capítulo 9, versículo 15, dice,
pero Cristo es mediador de un nuevo pacto a fin de que, habiendo
tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones
que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados
reciben la promesa de la herencia eterna. Los que han sido llamados
reciben la promesa de la herencia eterna. Y otro en Hebreos, capítulo seis. Habla de la esperanza que tenemos,
dice en versículo once, pero deseamos que cada uno de ustedes
muestra la misma solicitud hasta el fin para alcanzar la plena
seguridad de la esperanza. Y esa esperanza es la vida en
Cristo, no de llegar. Ahí dice en versículos 16, Hebreos
6, 16. Los hombres juran por uno mayor
que ellos mismos y para ellos un juramento dado como confirmación
es el fin de toda discusión, por lo cual Dios, deseando mostrar
más plenamente a los herederos de la promesa, la inmutabilidad
de su propósito interpuso un juramento, a fin de que por dos
cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta,
los que hemos buscado refugio, seamos grandemente animados para
hacernos de la esperanza puesta delante de nosotros. ¿Y qué es
esa esperanza? ¿Qué es esa promesa que estamos
hablando? Yo lo he resumido de esta, bueno,
en varios puntos. Es la salvación eterna en lugar
de la condenación eterna. La salvación eterna en lugar
de la condenación eterna. Es el perdón de los pecados. Es la reconciliación con Dios. Es el conocimiento personal del
Dios verdadero. Es la participación en el pueblo
de Dios. Es la herencia eterna en la nueva
tierra con Cristo. Es la felicidad eterna con Dios
y todos los santos. Todas esas promesas, bueno, se
engloba en la promesa, promesa de la herencia eterna. Y eso es, ¿para quiénes es? los que perseveran en Cristo. Solo para los que perseveran. ¿Y cuál es la seguridad de eso? De que los que perseveran van
a recibir esto. ¿Hay una posibilidad? ¿Hay una
duda de que va a suceder? No. Es 100% seguro. ¿Por qué? Está basada en la fidelidad
de Dios. Dios ha prometido y está a base
de la perfecta obra de Cristo, quien es el Garante. Y así que
nosotros podemos tener esa seguridad de recibirlo. Los que perseveramos
recibiremos esa herencia eterna. pasando al punto final del bosquejo. ¿Realmente vale la pena perseverar
en la fe y obediencia hasta el final? ¿Realmente vale la pena
perseverar en Cristo hasta el final? Debemos entender que los que
vuelven atrás terminan bajo la condenación de Dios. El tercer
punto es seamos de los que no retroceden para perdición, sino
de los que perseveran para la salvación. Muchos de estos versículos 37
a 38 o 39, 37 y 38 son citas del Antiguo Testamento, son citas
de Isaías 26 20 y Abacuc dos. Y no vamos a ver mucho de esos
contextos, pero los versículos comienzan diciendo, porque dentro
de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá y no tardará. Y debemos recordar el versículo
25 de este mismo capítulo, Hebreos 10, dice, no dejando de congregarnos
como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros
y mucho más al ver que el día se acerca. Y yo les expliqué
que yo creo que ese día que se les acercaba a ellos en ese contexto
fue la destrucción de Jerusalén y la destrucción del templo,
porque eso fue el día de juicio contra los judíos y la salvación
en ese momento de el pueblo de Dios. Así que estaba la exhortación
de perseverancia. Y por eso yo creo que en primer
lugar no es la única aplicación, pero en primer lugar el versículo
37 está en lo mismo. Dentro de muy poco tiempo, ¿cuál
es el muy poco tiempo? Unos cuantos o pocos años. El
que ha de venir vendrá y no tardará. Fue el día de juicio que iba
a pasar ahí. Y si tomamos eso, por ejemplo, bueno, vamos a hablar en un momento
de otra aplicación. Si hablamos, muchos hablan de
eso, de como si fuera el rapto o algo así. Pero el día del Señor
ha que ver en el contexto de qué está hablando. Porque muchas
veces menciona, por ejemplo, el día del Señor o la venida
del Señor. Y es muy interesante también
el comentarista Kirsten Meeker también
hace una, yo creo que una buena observación. Él dice que la frase,
el que ha de venir, Es una referencia, un título más bien, un título
descriptivo de Cristo. Por ejemplo, en Apocalipsis 1.8
dice, Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es,
el que era y el que ha de venir, el Todopoderoso. Y se ve ese
título en varias partes. Así que lo que está diciendo
aquí en hebreos es decir, el que ha de venir vendrá. Y eso
sí es hablando del de Jesucristo, la venida de Jesucristo en juicio. Pero debemos también, obviamente,
hay una aplicación más más amplia de eso. El que ha de venir vendrá
dentro de muy poco tiempo y no tardará. Y si podemos hacer la
aplicación entendiendo que aquí está hablando de perseverar hasta
el final. ¿Y qué es ese final? Bueno, o
la venida del Señor o nuestra muerte. Los cuales, en ambos
casos, podemos decir, para nosotros, nuestra vida terrenal es un periodo
muy corto de tiempo. Entonces, si tenemos la aplicación,
y yo creo que es correcto, dentro de muy poco tiempo, sí, termina
nuestra vida. Y debemos perseverar hasta el
final de nuestra vida. Pasando a versículo 38. Más mi justo vivirá por la fe. Más mi justo vivirá por la fe. Y si retrocede, mi alma no se
complacerá en él. Obviamente aquí hay dos personas
aquí, ¿no? El que vive por la fe, y el que
retrocede, el que vive por la fe y el que retrocede. La persona que retrocede es la
misma persona apóstata de los versículos que hemos visto la
semana pasada. La persona que vive por la fe
es la persona que persevera confiando en Dios con esa perseverancia. La persona que confía en Dios
muestra su fe por su obediencia, mientras la persona que retrocede
es la persona que desconfía en Dios y desobedece a Dios. Hemos visto eso en Hebreos capítulo
3. ¿Quiénes eran al final de Hebreos capítulo 3 versículo
16 en adelante? Dice, porque quienes habiendo
oído lo provocaron Acaso no fueron todos los que salieron de Egipto
guiados por Moisés? ¿Con quienes se desgustó por
40 años? ¿No fue con aquellos que pecaron,
cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quienes juró que no entrarían
en su reposo sino los que fueron desobedientes? Vemos pues que
no pudieron entrar a causa de su incredulidad. La incredulidad y su desobediencia. Fueron ah, iban de la mano y
eso terminó en su que ellos no entraron la tierra prometido. Ellos fueron los que retrocedieron. Versículo Hebreos 4 1. Por tanto, temamos, no sea que
permaneciendo aún la promesa, de entrar en su reposo, alguno
de ustedes parezca no verlo alcanzado, porque en verdad a nosotros se
nos ha anunciado las buenas nuevas, como también a ellos. Pero la
palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañado
por la fe en los que la oyeron, porque los que hemos creído entramos
en ese reposo. Otra vez, comenzando ese capítulo,
los que retrocedieron, pero versículo 3, los que hemos creído, entramos
en ese reposo. Y así que, volviendo a Hebreos
10, ¿cuál es la reacción de Dios hacia los que retroceden? Dice versículo treinta y ocho
Hebreos diez treinta y ocho Mi alma no se complacerá en él. No es nada leve, es falta de
complacencia, es muy profundo, es lo que dicen versículo treinta
y nueve, los que retroceden para que dicen versículo treinta y
nueve. Nosotros no somos de los que retroceden para perdición. Y hay algunos, bueno, predicadores,
comentaristas que dicen, bueno, no está hablando de perder la
salvación, sino de perder algunas recompensas. Pero por un lado
es correcto, no están hablando de perder la salvación, porque
la salvación se asegura por Cristo. Pero sí está hablando de la apostasía. Aquí está hablando de una perdición
eterna. No está hablando de perder algunas
recompensas. Aquí está hablando de los que
vuelven atrás, como dicen Hebreos 3 y 4, no entraron en el reposo. Eso es el ejemplo. Ellos cayeron
muertos en el desierto. Y aquí, por igual, esta perdición
es el castigo eterno de Dios, tal como hemos visto en los versículos
anteriores en Hebreos 10. Hebreos 10, 27. ¿Qué es lo que les espera a los
adversarios? Dice, sino cierta horrenda expectación
de juicio y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios. Está hablando del mismo grupo
de personas. No somos de los que retroceden,
dice el autor. El que retrocede es para su perdición. La esperanza del autor es que
los destinatarios de esta carta no son de esa clase de personas. Y obviamente la amonestación,
la exhortación para cada uno de nosotros es que no seamos,
que ninguno de nosotros sea de esa persona apóstata que vuelve
atrás, que abandona a Cristo y así mostrándose el apóstata
de la fe. Dice el versículo treinta y nueve
Hebreos diez treinta y nueve. Pero nosotros no somos de los
que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para
la preservación, preservación del alma. Y el autor recuerda
en el primer punto En el primer punto, el autor está diciendo,
mira cuánto han pasado a causa de Cristo. Cuánto han sufrido
y a estas alturas vas a volver atrás. No creo. Yo tengo la confianza de que
no van a volver atrás. Otra vez es igual a lo que dice
en Hebreos 6. En Hebreos 6, 9 dice, Pero en
cuanto a ustedes amados, después es un pasaje muy similar en el
sentido de haber dado una fuerte advertencia contra la apostasía. Pero dice en Hebreos 6, 9, en
cuanto a ustedes amados, aunque hablaremos de esta manera, estamos
persuadidos de las cosas que son mejores, que pertenecen a
la salvación. Es decir, creemos que realmente
hay el fruto de salvación en sus vidas. Y eso es el testimonio
del autor a estos destinatarios. El comentarista Ceballos dice
algo interesante. El autor de Hebreos termina esta
sección con una expresión de su confianza en que la fe de
sus amados lectores es genuina. Les ha advertido en forma severa,
pero está seguro de que responderán positivamente, con fidelidad
y perseverancia. Como dice la Biblia de Jerusalén,
no somos cobardes, sino creyentes. No somos cobardes, sino creyentes. No se aplica a ellos la segunda
descripción del versículo 38. No es de los que vuelven atrás. Los tales caminan a la destrucción. Los lectores son más bien de
los justos que viven o vivirán por la fe. Tienen la fe genuina
y permanente que es necesaria para agradar a Dios y así obtener
la vida eterna. La palabra traducida aquí Alma
se traduce vida en Juan y en Hechos. Estos versículos han
presentado la manera o de manera clara el camino que agrada a
Dios y preserva la vida. Y así que yo, nosotros, ya estamos
de partida a Canadá. ¿Quiénes van a estar aquí? Cuando
pasamos, cuando volvemos para visitar. Todos ustedes van a
seguir estando aquí. Tenemos esa confianza que Dios
está operando aquí. De la misma manera que el autor
aquí tiene esa confianza. Como el autor aquí ha hablado
de que los destinatarios, bueno tal vez no habían llegado todavía
a la madurez, pero estaban en ese camino. Y aquí nosotros vemos también
que estamos en ese camino. Y así que cuando volvemos, Queremos
ver estas caras de cada uno de ustedes y más personas queremos
ver. Que ustedes no son de los que
retroceden para la perdición de sus almas. y que ustedes son de los que
perseveran hasta el final. ¿Y cuáles son los medios que
Dios nos ha dado para perseverar? Bueno, en este mismo capítulo
y en los varios capítulos que hemos visto, es acercarnos a
Dios. en el lugar santísimo con confianza. Necesitamos acercarnos a Dios
con confianza, por medio de Jesucristo. Eso se hace individualmente y
colectivamente. Es por recordar las grandes obras
de Dios en el pasado. obras de juicio contra sus enemigos
y salvación para su pueblo. Y esas obras están registradas
obviamente en la palabra de Dios. Pero también nosotros mismos
hemos experimentado esa obra personal en nuestras vidas y
también en varias experiencias de nuestra vida. las grandes
obras de Dios para con nosotros. Confiando en las promesas de
Dios para con nosotros, promesas de la salvación y la herencia
eterna. Esa confianza es lo que los mantenían
los creyentes. Ellos perdieron sus bienes. por causa de Cristo, pero mantenían
su confianza en Cristo. Y al final del capítulo once
de Hebreos, vamos a ver muchos que vivieron lejos, es decir,
eran expulsados de la sociedad. Tenía que vivir aislados en mucha
pobreza, pero continuaban fieles a Cristo. porque ellos confiaban
en las promesas eternas de Cristo. Esa independencia del Espíritu
Santo para darnos su poder para preservar o para perseverar,
dependencia del Espíritu Santo. Él es quien nos ayuda a perseverar. Y eso también es por medio de,
como hemos estado viendo en estas semanas, por el ánimo y la exhortación
mutua. El ánimo y la exhortación mutua. Y como ancianos, muchas veces
nos reunimos con diferentes hermanos para animarles, para exhortarles,
si están desviando, a volver. Pero eso no solo es la obra de
los ancianos, es de todos, de animarnos mutuamente. La verdad principal, necesitamos
aferrarnos a Cristo con perseverancia hasta el final para la preservación
del alma y para obtener la recompensa prometida. Vamos a leer para terminar los
versículos de hoy. Hebreos capítulo 10 versículo
32 en adelante. Pero recuerden los días pasados,
cuando después de haber sido iluminados, ustedes soportaron
una gran lucha de padecimientos. Por una parte, siendo hechos
un espectáculo público en oprobios, aflicciones. Por otra parte,
siendo compañeros de los que eran tratados así. porque tuvieron
compasión de los prisioneros y aceptaron con gozo el despojo
de sus bienes, sabiendo que tienen para ustedes mismos una mejor
y más duradera posesión. Por tanto, no desechen su confianza,
la cual tiene gran recompensa, porque ustedes tienen necesidad
de paciencia, es decir, perseverancia, para que cuando hayan hecho la
voluntad de Dios, obtengan la promesa. Porque dentro de muy
poco tiempo el que ha de venir vendrá, y no tardará, más bien
justo, Vivirá por la fe y si retrocede mi alma no se complacerá
en él. Pero nosotros no somos de los
que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para
la preservación, preservación del alma. Vamos a orar. Gracias, señor, por esta
mañana. Gracias por tu palabra, Señor,
que nos ayuda a entender las cosas reales,
las cosas verdaderas, los fundamentos de nuestra vida, de que tú eres
nuestro creador, tú eres nuestro salvador. Separado de ti no hay
esperanza, no hay salvación. sino sólo una expectación de
juicio. Y te pido, Señor, por cada uno
de los hermanos aquí esta mañana, que tú nos ayudes, Señora, a
seguir animándonos uno al otro, exhortándonos, y ver que si uno
vuelve atrás, ya no hay esperanza. No hay otro sacrificio por los
pecados. Solo hay un sacrificio que es
el perfecto sacrificio de Jesucristo. Y te pido, Señor, que entendamos
que la vida solo se encuentra en ti. Tú nos has creado para
vivir para tu gloria, para tu honra. Y sabemos que cuando vivimos
de esa forma, Estamos viviendo en tu bendición. Aunque las circunstancias
terrenales pueden ser difíciles por los no creyentes que pueden
ser, bueno, los de la sociedad, amigos, pueden ser familiares. Puede ser por persecución directa
o por otras cosas, dificultades, por no participar en la maldad
del mundo. Pero ayúdenos que todo eso vale
la pena. Es mejor acumular riquezas en
el cielo que riquezas aquí en la tierra. Es mejor perseverar
en ti que darnos por vencidos. es mejor vivir en tu bendición
que bajo tu maldición. Y ayúdenos a ver que todo eso
es porque tú lo mereces. Tú mereces toda nuestra obediencia,
nuestro amor, nuestra adoración. Gracias por esta iglesia. Gracias
por lo que tú estás haciendo aquí. Y gracias por tu mano,
tu fidelidad para con nosotros. En tu nombre, amén.
Perseverancia para obtener la promesa
Series Hebreos
Verdad principal: Necesitamos aferrarnos a Cristo con perseverancia hasta el final para la preservación del alma y para obtener la recompensa prometida.
Escrituras tomadas de la Nueva Biblia de las Américas Copyright 2005 por The Lockman Foundation; usadas con permiso; todos los derechos reservados. www.NuevaBiblia.com
| Sermon ID | 69242338122513 |
| Duration | 1:10:08 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 10:32-39 |
| Language | Spanish |
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